Putin presume de haber evitado "una profunda crisis" a la economía

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, presumió de que la "profunda crisis" que le pronosticaban a su país "no ha sucedido". Tras estabilizar la situación, Rusia atraviesa un periodo de dificultades económicas que va sorteando con "seguridad", manifestó en el Foro Económico Internacional de San Petersburgo.

 

El optimismo sobre la economía centró la intervención de Putin, en contraste con las previsiones de otros expertos, incluidos ministros de sus primeros gabinetes en la pasada década. Interpelado sobre la situación internacional, Putin dijo que el origen del conflicto bélico en el este de Ucrania está en las actitudes de Washington y sus aliados. Según Putin, EE UU y Occidente quisieron "llenar rápidamente el vacío que había surgido" tras el fin del sistema bipolar y "la desaparición de la URSS del mapa". "En lugar de construir relaciones de buena vecindad en la nueva situación", afirmó, "comenzaron a conquistar los nuevos espacios geopolíticos".

 

Según el líder ruso, Washington y sus aliados se equivocaron al intervenir en Irak y repitieron el error en Libia y, de este modo, "llegaron a Ucrania". "Nosotros no somos la causa original de las manifestaciones de crisis que suceden en Ucrania", dijo, y añadió que "no había que haber apoyado el golpe de Estado" y la "toma armada del poder" que llevó a una "guerra civil". Ni Putin ni ninguno de los participantes en el debate con el presidente mencionaron la anexión de la península ucrania de Crimea, la razón por la que EE UU y Occidente impusieron las primeras sanciones a Rusia. Para acabar con la guerra en Ucrania, Putin insistió en que es necesario cumplir los acuerdos de Minsk y pidió a los países occidentales que influyan en Kiev para propiciar el diálogo con los representantes de las autodenominadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk.

 

En las relaciones con EE UU, Putin valoró de forma negativa los "intentos de imponernos sus baremos y sus decisiones", la injerencia en "nuestros procesos políticos internos mediante la financiación del sector no gubernamental" y la imposición de decisiones en el campo de la seguridad internacional. EE UU actúa asumiendo que sus posiciones son "mejores" y sin "tener en cuenta nuestras ideas e intereses", afirmó. Las relaciones con Washington se "enfriaron" cuando EE UU planteó el dilema de apoyarle o estar en contra suya en Irak. "Con nosotros no hay que hablar con lenguaje de ultimátum", dijo el presidente, cuyas palabras fueron acogidas con aplausos por la sala.

 

Aun así, Putin intentó rebajar el tono de confrontación que en los últimos tiempos han tomado las relaciones entre Moscú y Washington. El presidente ruso aseguró que las fricciones actuales en ningún caso son los prolegómenos de un regreso a las posturas enconadas del pasado. Para Putin, esta escalada puede frenarse con una política que no entre en dinámicas provocadoras. "A la Guerra Fría no llevan los conflictos locales, sino las decisiones globales como el abandono unilateral del tratado de defensa antimisiles por parte de EE UU", respondió Putin a una pregunta sobre si el conflicto en el este de Ucrania podría producir tal eventualidad. "Esto sí es un paso que de verdad nos lleva a una nueva carrera de armamentos, porque cambia el sistema de seguridad global", afirmó el líder.

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Viernes, 05 Junio 2015 07:10

Grecia: instrucciones de uso

Grecia: instrucciones de uso

Durante muchos años, el empresario más famoso de Grecia fue Aristóteles Onassis. Era un armador argentino de origen griego, propietario de una isla privada —Skorpios— donde se casó con Jackie Kennedy. Así resumía su filosofía: "Para tener éxito hay que estar bronceado, vivir en un edificio elegante (aunque sea en el sótano), dejarse ver en buenos restaurantes (aunque solo sea para tomarse una copa) y, si pides un préstamo, que sea por mucho dinero". No puede decirse que Grecia sea precisamente un caso de éxito, pero al menos en un asunto los sucesivos Gobiernos griegos —socialdemócrata, conservador y ahora de izquierda radical— han hecho caso a Onassis en los últimos cinco años: Grecia ha obtenido dos préstamos de sus socios europeos, el FMI y el BCE por importe de 240.000 millones de euros, a cambio de duras condiciones; de una formidable cura de austeridad. Y no puede devolverlos. Las crisis de deuda suelen acabar mal: el economista francés Thomas Piketty dice que la reestructuración de la deuda griega "es inevitable". Pero incluso lo inevitable lleva tiempo: la saga griega se acerca al final de un nuevo capítulo cargado de drama, en medio de una sensacional asfixia financiera del Estado, con una huida de capitales que dura ya meses y un nuevo Gobierno que llegó al poder para acabar con la austeridad pero que tiene la caja prácticamente vacía y necesita ayuda.


El desenlace de ese capítulo está cerca, aunque no puede descartarse un accidente, pero el final de la saga aún queda lejos: lo más probable es un acuerdo en breve que suponga la típica patada hacia delante, una ampliación del actual rescate durante unos meses para salvar la bola de partido en forma de impago y negociar un tercer programa a lo largo del verano. Un parche temporal, en definitiva, para retomar en otoño el quid de la cuestión: la necesidad de reestructurar la deuda griega.


El pasado lunes, la canciller Angela Merkel convocó una reunión de urgencia en Berlín al presidente francés, François Hollande, y a los jefes de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional. De ahí salió una oferta definitiva: un ultimátum. El Gobierno griego lo rechazó con cajas destempladas. Por un momento pareció que la cuerda se rompía definitivamente y se avecinaba el tan temido y mil veces anunciado accidente, que probablemente nunca sucederá. Anoche, las aguas volvieron a su cauce: el primer ministro, Alexis Tsipras, se sentó de nuevo a negociar con el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, y el del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem. No hubo acuerdo, pero todo el mundo lo ve cerca.

La Comisión Europea confirma que habrá un nuevo encuentro con Tsipras "en los próximos días". Aunque los portavoces rehúsan precisar si será mañana, fuentes comunitarias aseguran que Alemania quiere celebrar esa nueva cita para avanzar la negociación antes de la reunión del G-7 que empieza el domingo. En principio, la reunión tendrá el mismo formato que anoche, con Tsipras, Juncker y Dijsselbloem, aunque no es descartable que se incorporen también las otras dos partes interesadas en las discusiones con Grecia: el FMI y el BCE, acreedores, junto con los países del euro, del dinero desembolsado a Atenas para sus rescates.


Grecia y sus acreedores van acercando posturas: el final de la negociación está cada vez más cerca, aunque quedan aún horas de mucho teatro, del inevitable drama, paradójicamente muy necesario para que cada una de las partes pueda vender en casa el acuerdo. Sobre todo Tsipras, casi obligado a saltarse algunas de sus líneas rojas en aras del acuerdo y con una muy probable crisis política en Atenas si eso sucede. Esto es lo más destacado que queda por delante.


1. Números feos. El PIB de Grecia ha caído un 25% en el último lustro a pesar de los rescates. El desempleo está en el 25%. La economía, que parecía recuperarse el año pasado, se ha parado en seco por las incertidumbres respecto a la negociación. Los ingresos públicos caen. La banca sigue sufriendo por la huida de depósitos, ante los temores al corralito, a los controles de capitales. Atenas no ha recibido un solo euro de las ayudas europeas y del FMI desde hace casi un año. Pero hay dinero disponible, "siempre a cambio de reformas", insiste el Eurogrupo. Quedan 7.200 millones de euros del segundo rescate. Y hay 10.900 millones adicionales, en teoría para recapitalizar la banca, si Atenas se aviene a las condiciones de los acreedores. Parte de esos 10.900 millones podrían destinarse, según algunas fuentes, a permitir a Tsipras que haga gasto social para aliviar la crisis humanitaria en su país.


2. Más recortes. El problema es que esas condiciones a cambio de la ayuda no serán fáciles de vender para Tsipras, ni a los griegos ni a su propio partido, Syriza. Los socios han accedido a reducir la dosis de austeridad prevista para los próximos años: exigen superávits primarios (antes del pago de impuestos) menos exigentes, del 1% del PIB este año, del 2% el próximo, del 3% en 2017 y del 3,5% en 2018. Think tanks influyentes como Vox afirman que no se le debería pedir superávit primario este año. Ahí el acuerdo está casi hecho, porque Tsipras puede decir en casa que eso es mucho mejor de lo que negoció su predecesor, el conservador Andonis Samarás. El problema es que aún así los acreedores insisten en los recortes: 3.000 millones adicionales, aunque a cambio Grecia no tendrá que acometer una nueva reforma laboral (si se conforma con retrasar la subida del salario mínimo y no tumbar las reformas laborales anteriores). También ha acercado posturas en cuanto al IVA: los acreedores quieren dos tramos, del 11% y del 22%, aunque persiste un desencuentro porque los socios quieren que Grecia suba el IVA de la electricidad. El principal dolor de cabeza son las pensiones: la oferta europea incluye acabar paulatinamente con las prejubilaciones. Ahí no hay problemas, Tsipras lo ha aceptado ya. Pero los socios quieren recortes adicionales de las pensiones, de hasta el 0,5% del PIB este año y del 1% el año próximo. Esa es quizá la mayor diferencia que persiste con Atenas, que se resiste con uñas y dientes a un tijeretazo adicional después de los diversos recortes a los pensionistas en los últimos años.


3. Política interna. Con esa oferta o ultimátum sobre la mesa, Tsipras no lo tiene nada fácil. Hace un par de meses, más del 90% de los griegos apoyaban su estrategia de negociación; hoy ese nivel de aprobación ha bajado al 55%. Más de la mitad de los griegos quiere un acuerdo. La mayoría lo quiere incluso aunque Atenas tenga que saltarse sus líneas rojas. Dos tercios de los griegos no quieren salir del euro. Pero Tsipras es el líder de un partido en el que aceptar la oferta europea no va a ser fácil: si al final llega la conversión de Tsipras y traga con las condiciones de los acreedores, tendrá problemas internos con la facción que lidera el ministro Panayotis Lafazanis. Syriza parece en estos momentos un volcán a punto de estallar, con el flanco más izquierdista a favor de una ruptura con Europa. En Bruselas se da prácticamente por hecho que Tsipras tendría que aprobar por decreto ley ese pacto, y eso provocaría una diáspora en su propio partido y quizá una ruptura de la mayoría de Gobierno, lo que le obligaría a buscar nuevas alianzas. Más adelante, puede convocar un referéndum, y gana peso la opción de las elecciones anticipadas, con el primer ministro como claro favorito en estos momentos. Pero la crisis política, en caso de acuerdo, está asegurada.


4. Hay plan B. Grecia tiene un plan de contingencia, que a su vez es prácticamente su única baza de negociación. Su problema es que los acreedores no se han asustado con las amenazas de ruptura y salida del euro, e incluso han sugerido que también lo tienen: Dijsselbloem lo ha sugerido ya en un par de ocasiones, y el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, aseguraba hace unos días que "la experiencia ha demostrado que un país puede súbitamente ser incapaz de pagar sus cuentas"; si Grecia tuviera que salir del euro "no será por nosotros". El subdirector del FMI para Europa, Jörg Decressin, ha explicado que esos planes de contingencia existen. Grecia ha hecho varios movimientos para no quedarse sin dinero: puede mover recursos de sus empresas públicas e incluso de los ayuntamientos, puede retrasar los pagos al FMI (en torno a 1.500 millones de euros este mes, con un primer pago de 300 millones mañana viernes) y puede dilatar un buen puñado de semanas el temido impago. Un default, asume el Eurogrupo, "sería catastrófico", para Grecia y quizá también para la eurozona, que volvería a vivir momentos de gran tensión. Los mandarines del euro dicen, con razón, que Europa está mucho mejor pertrechada que hace un par de años para ese escenario. La recuperación ha vuelto. Las primas de riesgo son un remanso de aguas tranquilas. El BCE ha iniciado un programa de compras masivas de deuda, que puede minimizar los daños. Pero nadie sabe cómo demonios reaccionarían los mercados en caso de un impago. Nadie lo sabe a ciencia cierta.


5. En manos del BCE. El BCE tiene la llave de todo. Puede darle aire a Tsipras si, tras un mensaje positivo del Eurogrupo, le permite financiarse emitiendo más deuda a corto plazo, algo que permitiría al Gobierno capear los meses de verano: a partir de entonces el calendario de vencimientos es mínimo durante un plazo de tres años. Pero también puede precipitar el esperado giro de Tsipras cerrando el grifo de la liquidez de los bancos griegos, aunque en ese caso se arriesga a ser el detonante de una nueva crisis del euro. El BCE ya precipitó el primer rescate griego, y ha sido clave en las peticiones de Irlanda, Portugal, España y Chipre: ninguno de esos países hubiera pedido el dinero sin la sofocante presión del Eurobanco.


6. Una quiniela. En teoría, un default equivaldría a una depresión en Grecia. Y provocaría serios problemas en toda Europa, especialmente en los países más vulnerables. El acuerdo para salvar el match ball del segundo rescate y las restricciones de liquidez sigue siendo lo más probable, y las fuentes consultadas en Bruselas creen que se producirá en los próximos días; puede que el domingo próximo. Eso supondría una extensión de un par de meses o tres del rescate actual, y daría margen para negociar un tercer paquete de entre 11.000 y 55.000 millones, según las fuentes consultadas: una especie de New Deal, o como quiera llamársele; un tercer rescate en toda regla, o una línea de crédito de precaución (improbable: Grecia no tiene acceso al mercado), o una especie de contrato por reformas. La fórmula no está clara; lo único claro es que Grecia va a necesitar más dinero. No hay apetito entre los socios por ese tercer paquete, pero aún hay menos apetito por una reedición de la crisis del euro. Un accidente es posible: Alemania muestra un grado de dureza formidable (por las presiones dentro de la coalición de Gobierno), los países bálticos y centroeuropeos se han mostrado inflexibles, e incluso España. Irlanda y Portugal, países rescatados, han pedido ortodoxia para Grecia. Ni siquiera sus aliados, Francia e Italia, se muestran magnánimos: la presión arrecia para que Atenas doble la rodilla y acepte las condiciones que exigen sus acreedores.


Está por ver que eso ocurra, pero la tensión está ahí. El tiempo se acaba, y sin embargo nadie, salvo el FMI, habla del elefante en la habitación: Grecia necesita una reestructuración de deuda, y sus socios incluso se la prometieron si alcanzaba el superávit primario, algo que sucedió hace un año. El ministro de Finanzas, el carismático Yanis Varoufakis, ha pasado a un segundo plano en las últimas semanas con la excusa de que sus discursos enturbiaban las negociaciones. Pero Varoufakis, en el fondo, tiene razón: Grecia no aguanta otra ronda de austeridad, con la sociedad enormemente fatigada por los recortes de los últimos años: y Grecia necesita una reestructuración de deuda. De eso no se habla ahora. Pero ese es el Guadiana que resurgirá en cualquier momento de la crisis griega, que está a punto de cerrar un capítulo decisivo pero cuyo final va para largo.

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Lunes, 01 Junio 2015 06:45

Enfocar a la economía

Enfocar a la economía

Hace un par de días se hizo pública la revisión de la tasa de crecimiento del producto en Estados Unidos durante el primer trimestre del año. Originalmente se había calculado en 0.2 por ciento en términos anualizados; la nueva cifra es de menos 0.9 por ciento. Hay un constante juego de los números del comportamiento de la actividad económica en todos los países. Las tasas proyectadas y las estimadas se revisan de manera continua.


Esto tiene un significado para los responsables de las políticas fiscal y monetaria; además, es parte de las decisiones de inversión productiva, sobre todo de las empresas más grandes y, también, de las que toman los inversionistas en los mercados financieros.


La situación aparece como un persistente sube y baja que se analiza y manipula desde muy distintas perspectivas: lo que afirman los gobiernos y los bancos centrales, lo que señalan los organismos internacionales como el FMI, lo que dicen los grandes bancos comerciales, o bien, los organismos empresariales y finalmente, el tratamiento que se le da en los centros académicos y en los medios de comunicación, en donde suele perseguirse una finalidad particular.


Hay un argumento que se escucha repetidamente y es que los mercados descuentan por anticipado los resultados de la evolución económica, sea la referida al producto, la inflación, las tasas de interés o el movimiento de los tipos de cambio. Esa supuesta capacidad de anticiparse y actuar en consecuencia es lo que está detrás de ese descuento anticipado y, entonces, quienes pueden hacerlo sacan una ventaja sobre todos los demás agentes económicos que no pueden hacerlo. Esto debería ser parte de los argumentos que defienden a ultranza a las fuerzas del mercado, sólo para ser siquiera un poco consecuentes.
Recientemente Simon Wren-Lewis, de la Universidad de Oxford, discute acerca de las políticas de austeridad impuestas en Gran Bretaña por el gobierno conservador desde 2010. Fue entonces cuando se dio marcha atrás a las políticas fiscales expansivas que se aplicaron para compensar los efectos adversos de la crisis financiera de 2008.


El argumento es que con base en la información utilizada por Wren-Lewis, la austeridad fiscal ha retrasado la recuperación de esa economía, imponiendo además un alto costo social. No obstante, el gobierno afirma que la recuperación se sostiene, precisamente, en dicha política de contracción del gasto público y aumento de los impuestos. El debate, como puede desprenderse de los argumentos de ambas partes, tiene un asidero técnico, pero en última instancia se dirime en el campo de la política. Una muestra de esto puede verse en los resultados electorales de hace apenas unas semanas y que reafirmó el poder de los conservadores. También se advierte en las elecciones regionales en España.


En Estados Unidos el sube y baja de los datos económicos está estrechamente asociado con las decisiones de la Reserva Federal para conseguir, luego de casi siete años, la normalización de la política monetaria mediante el alza de las tasas de interés. Pues bien, el dato del crecimiento del primer semestre vuelve a poner en entredicho el momento en que tal normalización sea plausible. Como se sabe, las condiciones del desempeño de esa economía tienen una repercusión global. Para México siguen siendo decisivas en materia de las exportaciones de manufacturas y de las medidas monetarias relativas a las tasas de interés y el control de la inflación.


Hay un caso interesante para apreciar las circunstancias que enmarcan las oscilaciones del PIB. India reportó una tasa de crecimiento muy grande, de 7.5 por ciento en el primer trimestre del año (por arriba de China). Sin embargo, los analistas consideran que esta expansión parece sobredimensionada, pues está fuera de sincronía con otros indicadores económicos. Concluyen, entonces, que es difícil sacar conclusiones firmes sobre el estado de esa economía.


El PIB se ha convertido en el foco de la atención de lo que pasa en el terreno económico y, por extensión, en el conjunto de la sociedad. Pero este indicador no puede cumplir con esa función, no está diseñado para eso y, en la medida en que se transforma la actividad productiva y con ella las relaciones sociales que acarrea, tiene más limitaciones para expresar la complejidad existente. Esta situación puede aplicarse también al caso de México, donde las revisiones a la baja de la dinámica de la actividad económica son una constante.


La economía global está marcada por distorsiones significativas que se han provocado desde la esfera financiera. Este asunto no se resuelve sólo con mayor regulación. Es muy costoso vigilar mercados tan proclives al conflicto de interés y donde prevalece la información privilegiada. Un dato, entre otros, ilustra la situación: el sector financiero representó 7 por ciento en promedio del PIB de Estados Unidos entre 1998 y 2014, y 29 por ciento de las utilidades generadas en esa economía en el mismo lapso.


Las visiones de la naturaleza de la economía en una ya larga etapa de crisis y recomposición del sistema capitalista se plasman de una manera parcial. Esto entraña una dificultad en términos del conocimiento, pero también una forma específica de control político. Al respecto, hay espacios que se cierran, pero otros que se abren en un entorno de disputas cuyo signo y significado está replanteándose de modo abierto, aunque no de manera unidimensional.

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Revelan reunión secreta en Londres para acabar con el dinero en efectivo

El economista estadounidense Martin Armstrong, haciendo referencia a unas "fuentes directas" propias, ha revelado que en Londres tendrá lugar "un encuentro secreto" entre jefes de bancos centrales para "acabar con el dinero en efectivo".
"Kenneth Rogoff, de la Universidad de Harvard, y Willem Buiter, economista jefe en Citigroup, se dirigirán a los bancos centrales para abogar por la eliminación de toda moneda", escribe Armstrong en su página web.


Según acentúa el economista, quien en su momento predijo el Lunes Negro de 1987 en el mercado de valores de EE.UU., así como la crisis financiera de 1998 en Rusia, el objetivo es acercar el día cuando nadie podrá vender o comprar algo sin la aprobación por parte del gobierno. Armstrong detalla que el encuentro debe tener lugar antes de que se termine este mes de mayo, unos días antes de que en Alemania arranque la Cumbre del G7.


En varias ocasiones, tanto Rogoff como Buiter ya presentaron sus argumentos a favor de poner fin al uso del dinero en efectivo. Según ambos, esto facilitaría la vida de los bancos centrales. Abolir el dinero de papel contribuiría a frenar la evasión de impuestos y las actividades ilegales, opina Rogoff.


Acabar con las divisas físicas resolvería el problema con las tasas de interés negativo, destaca, a su vez, Buiter. Los bancos suelen bajar las tasas de interés para estimular la economía. Para recortar, muchos reducen las tasas hasta un cero y hasta van más por debajo, cobrando a los clientes por tener un dinero depositado en sus cuentas. Pero este método está lleno de problemas: ¿para qué un cliente quiere pagar al banco si puede tener su dinero en efectivo gratis? Abolir el papel moneda acabará con el problema, subraya Buiter.


(Tomado de Russia Today)

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Jueves, 28 Mayo 2015 09:17

Las finanzas crecen como un cáncer

Las finanzas crecen como un cáncer

Es asombroso como cada semana se presentan acciones judiciales en varias partes del mundo contra el sector financiero por delitos e irregularidades,sin que se registre una reacción considerable por parte de la opinión pública.

 

Es sorprendente, porque esto pasa en medio de una crisis muy grave, con altos índices de desempleo, trabajo precario y un aumento sin precedentes de las desigualdades, lo que en buena medida puede atribuirse a las finanzas especulativas.


Todo comenzó en 2008 con la crisis hipotecaria y el estallido de la burbuja de los derivados financieros en Estados Unidos, seguido por la explosión de la crisis de la deuda soberana en Europa.


Cabe destacar que hasta ahora, las multas acumuladas impuestas desde 2008 por el gobierno de Estados Unidos tan solo a cinco grandes bancos, ascienden a 250.000 millones de dólares. Pero ningún banquero ha ido a la cárcel, las multas han sido pagadas y el problema ha sido sepultado. Cabe preguntarse si todo esto se debe a la mala conducta de algunos administradores codiciosos, o a la nueva "ética" del sector financiero.


Se calcula que habrá que esperar al menos hasta 2020 para regresar a los niveles económicos existentes en 2008. Eso significa una década perdida.


Para rescatar a los bancos, el mundo ha gastado en conjunto alrededor de cuatro billones (millones de millones) de dólares sustraídos a los contribuyentes.


A modo de ejemplo, para rescatar al sector bancario, España ha destinado más dinero que el dedicado a su presupuesto anual en educación y salud. Y la historia continúa.


El 20 de mayo, cinco grandes bancos aceptaron pagar una multa de 5.700 millones de dólares a las autoridades de Estados Unidos por sus manipulaciones en el mercado de divisas. Los bancos son muy conocidos: los estadounidenses JP Morgan Chase y Citigroup, los británicos Barclays y Royal Bank of Scotland y el suizo UBS.


En el caso de UBS, el Departamento (ministerio) de Justicia de Estados Unidos adoptó la inusual medida de anular un acuerdo de no acusación que había pactado anteriormente, justificando este paso debido a los reiterados escándalos del banco.


"El UBS tiene un prontuario que no puede ser ignorado", dijo la fiscal general adjunta, Leslie Caldwell.


Se trata de una desviación significativa de las directrices que el Departamento de Justicia emitió en 2008, según las cuales las consecuencias colaterales deben ser tomadas en cuenta en las acusaciones a las instituciones financieras.


"La consideración de consecuencias colaterales está concebida para encarar el riesgo de que una acusación particular cause un daño desproporcionado a los accionistas, los titulares de pensiones y los empleados que no son ni siquiera presuntos culpables," dijo Mark Filip, el funcionario del Departamento de Justicia que redactó el memorando de 2008.


Respecto al caso de la gigantesca compañía de auditoría Arthur Andersen, que avaló las falsificadas cuentas de la corporación de energía Enron, que posteriormente se declaró en quiebra, Filip dijo que "en última instancia, Arthur Andersen nunca fue condenada como culpable de nada, pero el mero hecho de acusarla, la destruyó."


Bajo el revelador título de "Demasiado grande para caer", esta fue de hecho una garantía de impunidad que no escapó a los administradores del sistema financiero.


El 11 de este mes, Denise L. Cote, jueza de la Corte Federal del distrito de Manhattan, condenó a dos grandes bancos, el japonés Nomura Holdings y el británico Royal Bank of Scotland, por estafar a dos instituciones públicas de hipotecas, conocidas como FannieMae y Freddie Mac, mediante la venta de bonos hipotecarios que contenían innumerables errores y tergiversaciones.


Nomura Holdings y Royal Bank of Scotland fueron solo dos de los 18 bancos acusados de manipular el mercado inmobiliario. Los otros 16 llegaron a un acuerdo extrajudicial para pagar casi 18.000 millones de dólares en sanciones y evitar así que sus fechorías fuesen ventiladas públicamente.


El Royal Bank of Scotland y Nomura Holdings rechazaron un arreglo similar y demandaron al gobierno de Estados Unidos en los tribunales, argumentando que fue la crisis inmobiliaria lo que provocó el colapso de sus bonos hipotecarios. Sin embargo, la jueza Cote sentenció que fue precisamente el comportamiento delictivo de los bancos lo que había acentuado el derrumbe del mercado hipotecario.


Cabe destacar que hasta ahora, las multas acumuladas impuestas desde 2008 por el gobierno de Estados Unidos tan solo a cinco grandes bancos, ascienden a 250.000 millones de dólares. Pero ningún banquero ha ido a la cárcel, las multas han sido pagadas y el problema ha sido sepultado.


Cabe preguntarse si todo esto se debe a la mala conducta de algunos administradores codiciosos, o a la nueva "ética" del sector financiero. Es necesario recordar que recientemente fue revelado que 25 administradores de fondos de cobertura (hedge funds) cobraron el año pasado cerca de 14.000 millones de dólares y que el gestor mejor pagado entre ellos se adjudicó a sí mismo la astronómica cifra de 1.300 millones de dólares, equivalente a la suma de los salarios promedio de 200.000 profesionales estadounidenses.


La respetada Universidad de Notre Dame divulgó el 20 de mayo un informe alarmante, basado en una encuesta a más de 1.200 ejecutivos de fondos de cobertura, banca de inversión y otras áreas del negocio financiero de Estados Unidos y Gran Bretaña, en el que cerca de un tercio de los que ganan más de 500.000 dólares al año admitieron que "han sido testigos o tienen conocimiento directo sobre irregularidades en su lugar de trabajo."

El informe de la universidad estadounidense incluso sostiene que "casi uno de cada cinco encuestados sienten que a veces los profesionales de servicios financieros deben involucrarse en actividades poco éticas o ilegales para tener éxito en el entorno financiero actual".


A este respecto, casi la mitad de los profesionales de altos ingresos encuestados consideran que las autoridades son "ineficaces en la detección, investigación y enjuiciamiento de infracciones relativas a las ganancias".


Una cuarta parte de los entrevistados afirmó que, si consideraban que no había ninguna posibilidad de ser arrestados por tráfico de información privilegiada para ganar unos 10 millones de dólares, pasarían esa información.


Casi un tercio "cree que las estructuras de remuneración o planes de bonificación en vigor en sus empresas podrían incentivar a los empleados a quebrantar la ética o violar la ley".


También cabe señalar que la mayoría muestra temor ante su empleador, que probablemente optaría por "aplicar represalias contra los que informen sobre irregularidades en su empresa".


Por lo tanto, el bono otorgado cada año a los funcionarios del sector financiero equivale prácticamente a un soborno por el silencio sobre la mala conducta.


Los ejemplos de Wall Street y de la City de Londres serán cada vez más comunes a medida que se proyecten en el sistema financiero.


Una nueva "ética" se está instaurando y se propagará si no se interrumpe ... y no es esto lo que está sucediendo.


Una nota final. En la misma tercera semana de mayo (¡cuántas cosas han sucedido en un corto espacio de tiempo!), la estadounidense Comisión Federal de Comercio presentó cargos a cuatro respetadas asociaciones estadounidenses dedicadas al combate del cáncer, por el uso indebido de millones de dólares de donaciones.


Una de ellas, el Fondo para el Cáncer de Estados Unidos, declaró que gastó cien por ciento de los fondos recaudados en atención médica, transporte de pacientes a sesiones de quimioterapia y compra de medicamentos para niños.


La Comisión descubrió que en realidad, menos de tres por ciento de las donaciones se destinó a enfermos de cáncer.


La "nueva ética" es en realidad un cáncer de muy rápida metástasis.


(Tomado de IPS. Editado por Pablo Piacentini)

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Miércoles, 27 Mayo 2015 05:48

Tiembla la Unión Europea

Tiembla la Unión Europea

La Unión Europea (UE) tiembla ante el no rotundo del gobierno griego a seguir imponiendo restricciones a la población para pagar las deudas con el FMI (Fondo Monetario Internacional) y ante la posibilidad de un default. Pero Bruselas tiembla también por el triunfo de Podemos en España y sus críticas a la UE, por las dudas de Gran Bretaña sobre si continuar o no dentro de la Unión Europea y por el triunfo en Polonia de un presidente de la derecha nacionalista, muy escéptico respecto de la Europa unida. Todo este mar de críticas no sólo están causando polémicas y debates a todos los niveles, sino generando incertidumbre que a su vez tiene –y tendrá– efectos económicos. Esta semana sin ir más lejos, después de que Grecia anunció oficialmente que no podría pagar el 5 de junio las cuotas que le corresponden de los 1600 millones que debe al FMI, las bolsas de valores acusaron el golpe, tanto el lunes como el martes, con pérdidas que oscilaron entre el 3,11 por ciento de Atenas, el -2,09 por ciento de Milán, el -1,83 por ciento Lisboa y -1,4 de Francfort.


Hay quien dice que si no fuera porque están en Europa, los griegos estarían desde hace mucho viviendo una situación similar a la de Argentina en 2001. Con una deuda pública que era en 2014 de 317 mil millones de euros, equivalente al 177 por ciento de su PBI (Producto Bruto Interno), Grecia debe dinero no sólo al FMI, sino también a Alemania (60 mil millones), Francia (46 mil millones), Italia (40 mil millones) y España (26 mil millones) principalmente, por préstamos concedidos en décadas pasadas por el Fondo UE de ayuda a los estados miembros. Pero ahora, a no ser que en estos días se llegue a un acuerdo, no puede pagar nada más, porque eso significaría imponer nuevas restricciones a sueldos y jubilaciones que el premier Alexis Tsipras se niega a hacer. "Las cuatro cuotas para el FMI –explicó el pasado fin de semana en televisión el ministro del Interior Nikos Voutsis– que en junio llegan a 1600 millones de euros, no serán giradas al Fondo porque simplemente no hay más dinero." "La razón por la cual las tratativas entre Grecia y sus acreedores están empantanadas no es porque el gobierno de Tsipras no quiere hacer las reformas económicas solicitadas por las autoridades europeas, sino porque se le pide aplicar nuevas medidas de austeridad que impedirían el crecimiento económico", dijo por su parte el ministro de Economía, Yanis Varoufakis. Y ayer agregó con cierto optimismo: "Grecia pagará el 5 de junio porque habremos llegado a un acuerdo con los acreedores internacionales".


Los hechos de la última semana en Europa despertaron los más controvertidos comentarios en Italia. "El viento de Grecia, el viento de España, el viento de Polonia no corren en la misma dirección. Pero todos esos vientos dicen que Europa debe cambiar", comentó el primer ministro italiano Matteo Renzi. Para el líder de la derechista y nacionalista Liga Norte, Matteo Salvini, los resultados electorales "son un mazazo para los defensores de la Europa de los bancos y para los siervos de Bruselas. Lo que está sucediendo es una señal muy clara de que la gente quiere retomar el control de las fronteras, de los bancos, y dice basta a los burócratas de Bruselas". Según la virtual ministra de Relaciones Exteriores de la Unión Europea, Federica Mogherini, "los resultados electorales, aun de modo diametralmente opuesto, y la situación en el Reino Unido y en Grecia, demuestran nuestra necesidad de volver a sentirnos europeos. Ser fieles al proyecto europeo aun con el coraje de cambiar".


En juego no sólo está el posible default de Grecia sino la llamada Grexit, es decir la salida de Grecia del euro y todo lo que eso podría significar para los países que aceptan la moneda única europea (19 de los 28 miembros de la UE). A lo que se le agrega el referéndum que Gran Bretaña –que no forma parte de los 19 países euro– tiene intenciones de hacer sobre su continuidad dentro de la UE. El primer ministro inglés David Cameron, recientemente reelegido, quiere obtener de Europa varias reformas, entre ellas algunas sobre la asignación de subsidios europeos y sobre la inmigración, tema durísimo en los últimos meses en toda Europa. Y quiere que estas reformas se produzcan antes del referéndum que ha prometido organizar no más allá de 2017. Para tratar estos puntos Cameron se encontró la semana pasada con el presidente de la Comisión Europea, Claude Juncker, y lo hará sucesivamente con sus colegas de Francia y Alemania

Al menos para Grecia, se espera que surja alguna noticia más optimista después del encuentro con el Parlamento Europeo que el miércoles tendrá Tsipras en Bruselas y de la reunión de jueves y viernes en Dresde (Alemania) donde se encontrará el G-7 económico, es decir los ministros de Economía de los siete países (occidentales) más poderosos (Canadá, Francia, Alemania, Japón, Italia, Reino Unido y Estados Unidos) entre los que se encuentran los acreedores de Atenas.

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China concluye en Chile su gira de acuerdos financieros en Latinoamérica

El primer ministro chino, Li Keqiang, cerró este lunes en Chile su gira por América Latina. La presidenta chilena, Michelle Bachelet, participó en seis actividades públicas, y las seis fueron con Li. El mandatario asiático clausuró en Santiago de Chile su gira regional para comenzar a poner en marcha el plan de inversión por 250.000 millones de dólares que el gigante chino pretende inyectar en 10 años en América Latina y el Caribe. La agenda de la mandataria, casi exclusivamente dedicada a Li Keqiang, retrata la importancia que tiene la visita del número dos chino a Sudamérica, donde previamente suscribió ambiciosos acuerdos comerciales en Brasil, Colombia y Perú.

China también ha sellado convenios en Santiago con el Gobierno chileno. Recibido por Bachelet para una reunión ampliada de las delegaciones en el Palacio de La Moneda, donde por la noche se le ofreció una cena en su honor, la presidenta y Li Keqiang firmaron una serie de tratados. Entre los acuerdos se hallan el que evita la doble tributación y otro entre los Bancos Centrales para los swaps de monedas. La cooperación financiera de ambos países resulta clave en estos momentos: en Chile pronto entrará en operación el Banco Chino de la Construcción, el segundo en importancia del país asiático.


"Tenemos una relación de comercio muy profundo y es nuestro principal socio comercial. Esa relación es fructífera y se sigue fortaleciendo", señaló el ministro de Hacienda de Bachelet, Rodrigo Valdés, después de participar en la firma de los tratados en La Moneda junto a Li Keqiang.


Chile fue el primer país de América del Sur en reconocer a la República Popular China, justamente hace 45 años, y el primero en firmar un acuerdo de libre comercio. Pero aunque ha llegado a ser su tercer principal socio comercial en la región, para Chile la inversión china sigue siendo un desafío pendiente que se puede profundizar. Se trata de un momento propicio para las economías de ambos lados del Pacífico: debido al menor ritmo de crecimiento previsto para los próximos años tanto en China como en la región el comercio bilateral no seguirá expandiéndose a tasas tan elevadas, por lo que es preciso buscar nuevas oportunidades.


De acuerdo a un documento dado a conocer ayer por la CEPAL, la diversificación exportadora es el principal desafío de América Latina en su relación comercial con China. Si bien el comercio bilateral se multiplicó 22 veces entre 2000 y 2014, el grueso de los envíos regionales al gigante asiático sigue estando constituido en un 75% por un número reducido de productos básicos.


"Para revertir la preocupante reprimarización exportadora es preciso lograr avances en productividad, innovación, infraestructura, logística y formación y capacitación de recursos humanos. Estos avances son fundamentales para crecer con igualdad, en un contexto de acelerado cambio tecnológico", indicó Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL. El poder de la inagotable chequera china para tejer alianzas y ganar poder e influencia en América Latina ha quedado de manifiesto en la gira que arrancó el martes 19 de mayo en Brasil, donde Li Keqiang y la presidenta Dilma Rousseff firmaron 35 acuerdos de inversión por 53.000 millones de dólares y avanzaron en un proyecto estrella: la línea férrea transoceánica que unirá el océano Pacífico con el Atlántico, construida con capital chino.

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Multas multimillonarias por manipular tasas

La investigación, iniciada en 2007 por las autoridades fiscales de Estados Unidos e Inglaterra, permitió conocer la operatoria de las instituciones bancarias, las cuales habrían obtenido un beneficio ilícito cercano a los 10 mil millones de dólares.

 

El Departamento de Justicia norteamericano y la Reserva Federal sancionaron a seis bancos con multas por 5775 millones de dólares por haber manipulado durante cinco años el tipo de cambio de las divisas. La investigación, iniciada en 2007 por las autoridades fiscales de Estados Unidos e Inglaterra, permitió conocer la operatoria de las instituciones bancarias, las cuales habrían obtenido un beneficio ilícito cercano a los 10.000 millones de dólares.


La fiscal general de Estados Unidos, Loretta Lynch, anunció que los bancos alcanzados por la sanción son el UBS, Barclays, Citigroup, JP Morgan, Royal Bank of Scotland (RBS) y Bank of America, que tendrán que pagar un total de casi 3000 millones (de dólares) en multas y sanciones impuestas por el Departamento de Justicia. Además, Lynch explicó que también la Reserva Federal impuso sanciones adicionales, por lo que la suma total finalmente ascendió a 5775 millones de dólares.


Según la procuradora general, los operadores de divisas de los bancos involucrados formaron un grupo que se autodenominó El Cartel, tras el cual encubrieron su comportamiento ilegal durante cinco años. "Casi todos los días, durante cinco años, utilizaron una sala de chat privada para manipular el tipo de cambio entre euros y dólares utilizando un lenguaje cifrado para ocultar su complot", apuntó Lynch. La actuación de los bancos "como compañeros en vez de competidores" para hacer que les favoreciera el tipo de cambio perjudicó a "incontables" inversionistas e instituciones de todos el mundo, incluyendo a otros bancos y clientes que confiaron en que el mercado generaría un cambio competitivo.


Lynch indicó que Barclays deberá abonar 2400 millones de dólares de multa, por lo que el banco inglés será el más afectado por las sanciones. Citigroup abonará 1267 millones, mientras que JP Morgan tendrá que desembolsar 892 millones. En el caso de RBS, la multa asciende a 699 millones, en tanto que el Bank Of America fue multado con 205 millones.


Por su parte, el suizo UBS tendrá que pagar 342 millones de dólares para zanjar su implicación en el escándalo financiero. Como resultado de los acuerdos alcanzados con el Departamento de Justicia y con la Reserva Federal, UBS no deberá afrontar cargos criminales por su conducta en el mercado de divisas. Asimismo, según el acuerdo, la entidad helvética se beneficiará de inmunidad condicional en la investigación, como reflejo del papel jugado por la entidad en reportar potenciales malas prácticas al Departamento de Justicia y la plena cooperación con las autoridades. No obstante, UBS aceptó declararse como culpable de manipulación del indicador Libor, por lo que abonará una multa adicional de 203 millones de dólares y quedará sometido "a un período de prueba" de tres años. El índice Libor es una tasa de referencia para el mercado financiero mundial.


"Esta severa reprimenda debe servir como recordatorio de que se va a perseguir a cualquier entidad de Wall Street o empleado que use el sistema financiero a su favor e infle los beneficios de sus compañías en perjuicio de sus clientes y del consumidor en general", señaló la fiscal general.


En tanto, el superintendente del Departamento de Servicios Financieros del estado de Nueva York, Benjamin Lawsky, sugirió a Barclays a despedir a ocho empleados identificados por las autoridades. "Pongámoslo en estos términos. Los empleados de Barclays entraron en un descarado 'si sale cara, gano yo; si sale ceca, también gano yo', un esquema que perjudica fuertemente a sus clientes", expresó.


UBS fue la única entidad que se pronunció respecto de la sanción. El presidente del banco con sede en Basilea, Sergio Ermotti, expresó que la cúpula directiva de la institución ya tomó las medidas disciplinarias correspondientes. "Nuestras acciones demuestran la determinación que tenemos de seguir una política de tolerancia cero con las malas prácticas y el deseo de fomentar la cultura correcta dentro de nuestra industria", señaló.


Las autoridades fiscales norteamericanas y británicas ya habían castigado en noviembre a seis entidades con una sanción de 4300 millones, en un pacto en el que también participó el supervisor de las operaciones con divisas. De aquel pacto, repiten ahora JP Morgan, Citigroup, RBS y UBS. Además, se actuó contra HSBC. Barclays, sin embargo, decidió por no involucrarse en el acuerdo por problemas con el regulador en Nueva York. En aquella ocasión, se acusó a las entidades de no haber aplicado los controles internos para evitar que sus operadores pusieran los intereses del banco por delante del de sus clientes.


Esta es la segunda sanción derivada de esta investigación en menos de dos meses. Esta vez, a diferencia de la anterior, las entidades admitieron su culpabilidad en el fraude, lo que podría llevar acciones penales contra sus empleados. Según el diario El País de España, el 40 por ciento del mercado de divisas se realiza en Londres, mientras que un 20 por ciento en Nueva York.

Los controles internos que aplican los bancos a estas operaciones son clave para evitar que los operadores puedan verse tentados a realizar conductas abusivas cuando realizan estas transacciones.

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Domingo, 10 Mayo 2015 12:33

Syriza contra el muro

Syriza contra el muro

El 12 de este mes el gobierno griego presidido por Alexis Tsipras deberá pagar 750 millones de euros, y antes de fin de agosto de este año, 23 mil 600 millones de euros más, que no tiene modo de conseguir. Para el pago inmediato ha ordenado a todas las alcaldías que le cedan sus fondos al gobierno central rascando así el fondo del tarro y paralizando a los gobiernos locales, sus obras y sus servicios, con duras consecuencias para la calidad de vida de los ciudadanos y para el empleo. Manteniéndose en los carriles del sistema ha pagado hasta ahora puntualmente los vencimientos de la deuda contraída por los gobiernos anteriores en complicidad con los bancos prestamistas, sobre todo alemanes y franceses pero, pese a ello, no ha conseguido de sus acreedores-Shylock ni nuevos plazos ni nuevas condiciones para seguir pagando sin hambrear al pueblo griego. Sin embargo, ha aumentado su índice de popularidad a 100 días de su elección a pesar de las acusaciones de traición que le hacen todos los días los comunistas del KKE y los trotskistas de Astarsya, partidos que, fuera de sus críticas feroces y sectarias, no sugieren ninguna alternativa. La mayoría de los griegos cree ver en la política de Syriza y Tsipras y en sus declaraciones nacionalistas y su política moderada la única vía posible en las actuales circunstancias y una lucha honrosa y digna.

 

Syriza ganó recogiendo miles de votos del partido conservador y del viejo PASOK, el partido socialista de los Papandreu. Triunfó con votos de los moderados y reformistas, más algunos nacionalistas conservadores, que le dieron como mandato renegociar la deuda en condiciones más dignas y menos leoninas, no salir de la Unión Europea y del euro y mucho menos del capitalismo. Tsipras siempre ha sido, desde que era dirigente de Synapismo, el partido eurocomunista griego, un comunista reformista y moderado que tomaba como su modelo de partido y de política al Partido Comunista Italiano de Palmiro Togliatti y Enrico Berlinguer, que quería convivir en el gobierno con los partidos de derecha y creía poder llevarlos gradualmente a reformar el Estado capitalista, dentro de la Unión Europea del gran capital. Syriza, que englobó a Synamos, es una coalición de partidos, algunos de los cuales están a la izquierda de Tsipras y de Syriza (la izquierda, en el último congreso de Syriza, obtuvo 40 por ciento de los votos). Pero esa izquierda interna no es homogénea, pues hay en ella quienes creen que habrá que salir del euro y no pagar la deuda externa, mientras otros creen lo contrario, y ninguno propone medidas anticapitalistas radicales en el país, aunque todos apoyan los conflictos sociales.


Tsipras, por lo tanto, comienza a aplicar la técnica del salami y a tomar medidas, feta por feta, contra esa izquierda, tal como hace en Podemos el español Pablo Iglesias, también de origen y métodos eurocomunistas, también reformista del capitalismo.


El gobierno de Syriza exigió, es cierto, la devolución del impuesto cobrado por los ocupantes nazis y el pago de la deuda de guerra alemana, con algún resultado (el presidente alemán y sectores democráticos alemanes están de acuerdo, pero no Angela Merkel ni los bancos), pero ni realizó una auditoría de la deuda, que declara injusta, ilegal e impagable, para reducirla unilateralmente, como hiciera Ecuador, y no discute con el pueblo griego qué hacer si los acreedores le siguen exigiendo a Grecia su libra de carne y el país tiene que entrar en cesación de pagos.


La negativa a pagar la deuda y la consiguiente salida del euro y de la UE obligaría a Grecia, en efecto, a emitir otra (u otras) monedas de pago interno y a una brutal devaluación. La misma atraería muchos turistas a un país bello y baratísimo, pero encarecería enormemente las importaciones sin las cuales no funciona la vida cotidiana en Grecia, reduciría brutalmente los salarios reales y el empleo y daría un gran impulso a la emigración de todos los que tengan una capacitación intelectual o técnica. Además, expondría a Grecia a una enorme fuga de capitales y, en el mar Egeo, a una posible agresión turca para apoderarse de las fuentes potenciales de petróleo y terminar de ocupar Chipre. Sería un salto al vacío en lo oscuro y la mayoría de los votantes de Syriza, que son moderados y le dieron un mandato moderado, esperando mejorar su calidad de vida, podrían buscar entonces otras vías políticas, por desesperadas que sean, sin excluir a la extrema derecha neonazi de Alba Dorada.


Syriza no es un partido preparado para enfrentar y dirigir un proceso caótico como el que ese escenario crearía y para encabezar una lucha que lleve, no sólo fuera de la UE, sino fuera del capitalismo, y no cuenta con el apoyo de nadie en esa perspectiva, ni del movimiento obrero europeo y la izquierda, muy debilitados, ni tampoco de Putin y el imperialismo ruso que heredó del zarismo los intereses geopolíticos en esa zona del Mediterráneo oriental porque el gobierno ruso, en el mejor de los casos, podría dar alguna ayuda económica (la oferta del gasoducto llevará años para concretarse y Syriza cuenta las semanas), pero jamás apoyará un eventual proceso revolucionario anticapitalista.


Como el español Podemos –gracias a la politiquería centrista en que lo está sumiendo Pablo Iglesias– se está desinflando, a Syriza parece no quedarle otra salida que acatar a regañadientes las órdenes de la Troika (FMI, Banco Central Europeo y Comisión Europea de Bruselas), tratando siempre de limar las aristas de las medidas que se le imponen y de endulzar la píldora para los griegos con declaraciones nacionalistas. Sin duda esa no era la intención de Tsipras. Pero esa es la lógica implacable del sistema de explotación capitalista, dirigido por el capital financiero, y la única alternativa al capitalismo es preparar la ruptura con el mismo, no su imposible humanización.

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Las ignoradas y/o silenciadas causas de la gran recesión

En los últimos años se han ido publicando toda una serie de informes que coinciden en mostrar que algo preocupante y alarmante ha estado ocurriendo en la distribución de las rentas en la mayoría de países a los dos lados del Atlántico Norte (ver Determinants of functional income distribution – Theory and empirical evidence, International Labour Organization, 2013; Global Wage Report 2012/13. Wages and equitable growth, International Labor Organization; Effects of Globalization on Labor's Share in National Income, Anastasia Guscina, Inernational Monetary Fund, 2006). Estos y otros trabajos coinciden en que:


1. Las rentas derivadas del trabajo han ido disminuyendo (como porcentaje de todas las rentas) desde finales de los años setenta y principios de los años ochenta. Aunque este descenso ha ocurrido en la mayoría de países a los dos lados del Atlántico Norte (Norteamérica y la Unión Europea), ha sido más marcado en los países europeos que en los países de Norteamérica (EEUU y Canadá). En Alemania y en Francia ha sido bastante acentuado (un descenso de 9 puntos), aunque en España ha sido incluso mayor (10 puntos).


2. Este descenso de las rentas del trabajo ha ido acompañado de un aumento de las rentas del capital (como porcentaje de todas las rentas).


3. Las rentas que han crecido en mayor medida dentro de las rentas derivadas del capital han sido aquellas rentas procedentes de la propiedad del capital financiero.


4. De las rentas del capital no financiero, un porcentaje muy elevado de ellas, un 35%, ha sido en forma de pago de dividendos (a los accionistas) a costa de subfinanciar las compensaciones salariales.


5. El énfasis en pagar dividendos ha determinado un cambio de actitud del mundo empresarial, enfocado en conseguir la máxima cantidad de beneficios lo más pronto posible (short-term benefits). Los gerentes de las grandes empresas han enfatizado el corto plazo, en lugar del largo plazo, en su comportamiento gerencial. Como consecuencia, los propietarios y gerentes del gran capital no financiero han expandido su dimensión financiera, comprando activos financieros, diluyéndose la línea de expansión entre capital financiero y capital productivo. La gran mayoría de las empresas de automóviles, por ejemplo, financiaron sus propias ventas, convirtiéndose en empresas también financieras, que se expanden a costa de invertir en productos financieros.


6. El hecho de que las rentas del trabajo hayan descendido como porcentaje de todas las rentas quiere decir que las rentas del capital han crecido más rápidamente que las rentas del trabajo, como resultado de que el aumento de la riqueza y de la renta total se ha distribuido de una manera muy desigual, favoreciendo sistemáticamente, durante este periodo 1980-2014, a las rentas del capital sobre las del trabajo. Es decir, que el mundo del capital ha ido consiguiendo más y más renta a costa del mundo del trabajo.


El contexto político de los cambios económicos


Los informes no analizan el contexto político de estos cambios. Pero cualquier observador de la vida política del mundo capitalista desarrollado puede ver que las causas más importantes de lo que estaba ocurriendo (véanse mis libros Neoliberalismo y Estado del bienestar. Ariel Económica, 1997; y Globalización económica, poder político y Estado del bienestar, Ariel Económica, 2000) eran las intervenciones públicas de los Estados que, a partir de los gobiernos del Presidente Reagan en EEUU y de la Sra. Thatcher en Reino Unido, se extendieron por la mayoría de países a los dos lados del Atlántico Norte, es decir, EEUU y la Europa occidental. Estas intervenciones, conocidas como neoliberales, fueron la respuesta del mundo del capital a las conquistas laborales y sociales que el mundo del trabajo había conseguido durante la época dorada del capitalismo (1945-1980). Consistían en lo que llaman "la flexibilización de los mercados laborales", que es el término utilizado para definir la posibilidad de despedir a los trabajadores y debilitar a los sindicatos, con un aumento de la precariedad y una disminución de los salarios, destruyendo puestos de trabajo, lo que genera desempleo (una de las medidas más eficaces para disciplinar al mundo del trabajo). También, y como parte de su objetivo de debilitar a este último, estas políticas públicas recortaban derechos sociales, además de derechos laborales. El neoliberalismo no es, pues, ni más ni menos, que las prácticas en defensa del mundo del capital a costa del mundo del trabajo. Y el aumento de las rentas del capital a costa de las rentas del trabajo es un indicador de ello.


La crisis económica consecuencia del dominio del mundo del capital sobre el mundo del trabajo


Esta reducción de las rentas del trabajo determinó un descenso de la demanda doméstica, puesto que la mayoría de esta está generada por el consumo popular, que depende de los salarios y del tamaño de la población asalariada. Cuando estos bajan, la demanda doméstica se resiente.
Ahora bien, dos hechos ocurrieron que permitieron que el descenso de las rentas del trabajo no causara un mayor descenso de la demanda doméstica del que tuvo lugar. El crecimiento económico fue menor en el periodo neoliberal (1980-2014) que en el periodo anterior (1945-1980) en la mayoría de países capitalistas desarrollados, pero habría sido incluso menor si no hubiera acontecido la reunificación alemana, por una parte, y el gran crecimiento del capital financiero, por otra. La primera implicó una enorme inversión pública en aquel país, lo que, debido a la centralidad de la economía alemana en Europa, estimuló toda la economía europea (ver mi artículo "Capital-Trabajo: el origen de la crisis actual", Le Monde Diplomatique, julio de 2013). Lo segundo -el gran crecimiento del sector financiero- fue resultado directo de la necesidad de las familias (y de las pequeñas y medianas empresas) de endeudarse, como consecuencia del descenso de las rentas del trabajo. De ahí el punto 3 enunciado anteriormente, es decir, que las rentas procedentes del capital financiero hayan crecido muy rápidamente durante el periodo neoliberal. Es más, la relativamente baja rentabilidad de la economía productiva, es decir, de la economía que produce bienes y servicios (debido precisamente al descenso de la demanda), explica que las rentas del mundo del capital –como los beneficios empresariales- hayan ido más y más a inversiones especulativas del capital financiero, lo cual explica los puntos 4 y 5. Es decir, la actividad especulativa ha ido amentando mucho más rápidamente que la actividad productiva. Y ahí está el origen de la Gran Recesión que, al explotar las burbujas especulativas (sean las burbujas que sean), quebró el sistema financiero -altamente especulativo-, generando la crisis más aguda que hayamos conocido desde la Primera Gran Depresión a principios del siglo XX. El colapso del sistema financiero permitió ver el enorme problema económico que estaba siendo ocultado por el crecimiento económico generado por las burbujas, y que era el gran vacío de la demanda (con el agravante de que ahora, a este problema de escasez de demanda se le ha sumado un enorme endeudamiento, tanto privado como público).


Las soluciones necesarias y urgentes son fáciles de ver


Las soluciones son, en realidad, muy fáciles de ver. La evidencia acumulada históricamente –tanto en la manera como se salió de la Gran Depresión en los años treinta y cuarenta, y como en la manera como Europa se recuperó después de la II Guerra Mundial- muestra que se tendría que hacer un giro de casi 180º en las políticas públicas que se han seguido, con un gran aumento de las rentas del trabajo a costa de las rentas del capital, y muy en especial de las rentas del capital financiero, que están hipertrofiadas. España es un claro ejemplo de ello: el sector financiero es tres veces superior, en términos proporcionales, al existente en EEUU, absorbiendo un número excesivo de recursos. En realidad, la banca debería considerase un servicio público –que podría o no ser una banca pública, de la misma manera que los taxis, que son privados, realizan un servicio público- que, como condición de su existencia, debería ser la de proveer crédito. El sector público bancario, por cierto, debería también extenderse, corrigiendo la situación actual en la que España tiene uno de los sectores bancarios públicos más pequeños de la UE-15, y es a la vez uno de los países donde es más difícil conseguir crédito. Naturalmente, la banca privada, que tiene excesivo poder en este país, controlando gran parte de los medios, se opondrá radicalmente a estas medidas, lo cual exigiría tomar medidas públicas que impidieran la instrumentalización de las instituciones políticas y mediáticas por parte de dicho poder fáctico (como ocurre en España, incluyendo Catalunya), medida urgente y necesaria para sanear la democracia española.


El Estado, tanto central como autonómico y local, debería comprometerse a alcanzar el pleno empleo, con salarios -como promedio, más altos- y condiciones laborales mejores (incluyendo el descenso del tiempo de trabajo), potenciando el poder del mundo del trabajo –tanto en el lugar de trabajo (incluyendo sistemas de cogestión y/o cooperativismo) como en la negociación colectiva-. Hoy España tiene enormes necesidades –como en las áreas del Estado del bienestar y en las ambientales- que necesitan grandes inversiones públicas, encaminadas además a llenar enormes vacíos que estimulen a la economía.


Estas son las medidas que deberían centrar las políticas económicas de un gobierno progresista. Ni que decir tiene que ello se facilitaría si cambiaran las coordenadas de poder europeas, con un cambio muy marcado de las sensibilidades políticas que hoy dominan Europa (conservadores y neoliberales), las cuales también dominan España (incluyendo Catalunya). Un punto central es el cambio del Banco Central Europeo (BCE), que debería convertirse en un banco Central en lugar de un lobby de la banca, como he señalado en múltiples ocasiones.


Una última observación. Se me dirá que, sin cambios en la Eurozona, España no puede hacer los cambios que sugiero. El hecho de dar importancia determinante de lo posible a causas externas –la externalización de responsabilidades- caracteriza a aquellas voces que insisten en que no hay alternativas posibles a las que se imponen desde Frankfurt (sede del BCE), Bruselas (sede de la Comisión Europea), Berlín (sede del gobierno Merkel) o Madrid (sede del gobierno PP), lo cual no es del todo cierto (ver libro Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social en España, Navarro, V., Torres, J. y Garzón, A.).

Zapatero podría haber conseguido más dinero manteniendo el impuesto de patrimonio (2.100 millones de euros) o anulando las rebajas del impuesto de sucesiones (2.552 millones de euros), que congelando las pensiones (1.200 millones de euros). Rajoy hubiera conseguido casi el mismo dinero, 6.000 millones de euros, revirtiendo la bajada del impuesto de sociedades de las grandes empresas que facturan más de 150 millones de euros al año (y que representan el 0,12% de todas las empresas), que recortando la sanidad pública. El hecho de que escogieran una alternativa en lugar de otra no se debió a razones externas, sino a unas de muy internas: el grado de influencia diferencial sobre el Estado de distintos colectivos que están en el país. Ni que decir tiene que las causas externas son importantes, pero no puede concluirse como está ocurriendo hoy en España que sin un cambio en la Eurozona es muy poco lo que puede hacerse en España (incluyendo Catalunya). Esto es lo que las fuerzas conservadoras y liberales quieren que la gente se crea para así justificar las políticas que están imponiendo a la ciudadanía sin que tengan ningún mandato popular para así hacerlo.

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