Martes, 30 Junio 2015 06:30

El terrorismo financiero contra Grecia

El terrorismo financiero contra Grecia

Estamos hoy viendo un ataque frontal del capital financiero, hegemonizado por el alemán, y vehiculado primordialmente a través del Banco Central Europeo (BCE), en contra del pueblo griego, ataque que intenta evitar cualquier atisbo de rebelión frente a las políticas de austeridad que están destruyendo el bienestar de las clases populares de todos los países de la Eurozona y muy en particular de Grecia, cuyo gobierno Syriza ha sido el primero en decir "BASTA YA" frente a lo que no hay otra manera de llamarlo como terrorismo financiero (ver el libro escrito por mi y el Profesor Juan Torres, titulado Los amos del mundo, las armas del terrorismo financiero). Es en estos momentos cuando hay que entender el contexto político e histórico de lo que está ocurriendo, comenzando por las semejanzas existentes entre lo acontecido en Grecia ahora con lo que sucedió en España en el año 1936.

España 1936, Grecia 2015


Existen momentos en la historia de Europa en los que la lucha por la justicia social y por la democracia en un país es también la lucha por la justicia y por la democracia para todos los países del continente europeo. La lucha, mal llamada Guerra Civil en España (entre 1936 y 1939), fue un ejemplo de ello. En el territorio español, un golpe militar en nombre de las minorías que controlaban el país, tuvo lugar el 18 de julio del año 1936, con el apoyo de las tropas nazis alemanas y fascistas italianas, frente a la gran mayoría de las clases populares de los distintos pueblos y naciones de España, que resistieron tal golpe heroicamente durante más de tres años, con escasa ayuda militar de los países gobernados por partidos que se autodefinieron como demócratas, mostrando una gran traición a los principios democráticos que decían sostener.


La derrota de las fuerzas democráticas españolas significó también la derrota de la democracia en la Europa Occidental con la victoria del nazismo y del fascismo en muchos países de aquella Europa, iniciándose la II Guerra Mundial. Y en España, aquella victoria significó el inicio de un régimen dictatorial que se caracterizó por su enorme brutalidad (por cada asesinato político que cometió Mussolini, el dictador Franco cometió 10.000, según el mayor experto en el fascismo europeo, el profesor Malefakis, de la Universidad de Columbia en la ciudad de Nueva York) y que impuso un enorme retraso económico, político, social y cultural en España. En 1936, España e Italia tenían semejante nivel de desarrollo económico. En 1978, fecha en la que terminó aquel horrible régimen dictatorial, el PIB per cápita español era solo el 62% del italiano. Este fue el coste económico de tal régimen.


¿Qué está pasando en Grecia?


Salvando las diferencias que existen en cada hecho histórico, lo cierto es que en Grecia hemos estado viendo una situación semejante, en que la lucha por la justicia social y por la democracia en aquel país es la lucha por la justicia social y por la democracia en todos los países de la Europa Occidental. La pervivencia de la justicia social y de la democracia en los países de la Unión Europea se está jugando hoy en aquel país. Su derrota limitará enormemente, hasta anularlas, tanto la una como la otra, completando un proceso que se inició hace años con la construcción de un sistema de gobierno de la Eurozona, dominado por el capital financiero (hegemonizado por el alemán), que, en una coalición de las minorías gobernantes en cada país, han estado agrediendo al pueblo griego, destruyendo el 25% de su riqueza nacional o PIB, con el desmantelamiento de su ya escaso Estado del Bienestar, saqueándolo, robándole sus propiedades y atacando a sus clases populares, y muy en particular a su clase trabajadora, asalto que se ha estado realizando en colaboración con las élites corruptas y antidemocráticas que han gobernado Grecia durante muchísimos años. Este ataque (y no hay otra manera de definirlo) se ha llevado a cabo en alianza con las minorías que representan a las clases dominantes de los países miembros de la Unión Europea, siendo un aliado importante en esta lucha de clases que está teniendo lugar a nivel continental, las élites corruptas gobernantes del Estado español, herederas de las que dominaron la dictadura fascista en España.


La rama política de este capital financiero –los partidos conservadores y liberales, con la inestimable ayuda de los partidos socioliberales- (que todavía tienen la osadía de autotitularse socialdemócratas, tras haber abandonado cualquier atisbo de parecerse a tal tradición política), han establecido una dictadura en la Unión Europea que ha estado imponiendo políticas sumamente impopulares que carecían de mandato popular (pues no estaban en sus programas electorales), alcanzando su máximo desarrollo en Grecia. Hoy, la riqueza destruida en aquel país, todavía pobre en Europa, es mayor que la riqueza destruida en Francia y en Alemania durante la I Guerra Mundial. Sus pensiones y sus servicios públicos del Estado del Bienestar están siendo diezmados, y los convenios colectivos que defienden al mundo del trabajo están siendo enormemente debilitados, todo ello como consecuencia de las políticas neoliberales impuestas por el establishment neoliberal europeo que controla el gobierno de la Unión Europea y de la Eurozona, con la asistencia del Fondo Monetario Internacional. Es un ejemplo más del terrorismo financiero que es tan dañino como el terrorismo militar, y que es mucho más extenso.


El objetivo político del establishment europeo es destruir cualquier rebelión frente a esta d¡ctadura financiera


Lo que está ocurriendo hoy es el intento de destruir a Syriza, el primer gobierno que, representando los intereses de las clases populares, ha intentado parar tanta barbarie, rebelándose frente a las políticas públicas de austeridad, tal como le mandó el pueblo griego. Como he indicado en artículos anteriores, lo que la dictadura financiera quiere es no expulsar a Grecia del euro, sino expulsar a Syriza del gobierno. Y cuenta para ello con la clase política griega, corrupta hasta la médula, que controla la gran mayoría de los medios de información y persuasión de aquel país, como también ocurre en España.


Grecia ha sido la mayor víctima de este sistema terrorista que se está aplicando en la Eurozona, causando el mayor desastre social que se conoce en la Europa Occidental desde 1945. De ahí la urgencia y necesidad de ayudar a las fuerzas democráticas griegas, saliendo a la calle, enfrente de las delegaciones de la UE en España, para mostrar el rechazo hacia este terrorismo. La Europa que era el sueño de la resistencia antifascista durante los años de clandestinidad es ahora, una pesadilla, como consecuencia del deterioro tan marcado de la democracia y de la solidaridad, resultado de aquel terrorismo financiero que domina hoy este continente.


¿Qué está pasando en estos momentos?


Como era de esperar, la mayoría de los medios de gran difusión en España, altamente financiados por el capital financiero, han responsabilizado de lo que está ocurriendo nada menos que a la víctima de tal terrorismo. Frente a tanta mentira, es importante señalar:


1. La enorme necesidad y urgencia de responder a tanta falsedad, denunciando a los medios por falsificar la realidad, tanto de lo que ha estado ocurriendo como de lo que ha pasado estos días.


2. Que el Banco Central Europeo (BCE), que ya mostró su hostilidad hacia el gobierno Syriza solo dos días después de ser elegido, ha amenazado con destruir el sistema bancario griego cerrando toda transferencia a sus entidades bancarias.


3. Que las exigencias de las Instituciones Europeas (formado por, además de lo que se había llamado la Troika –el BCE, la Comisión Europea y el FMI-, el Eurogrupo), que incluyen el pago de la deuda, son un ataque frontal a la supervivencia de Grecia, pues es imposible que se pague tal deuda y a la vez reactivar la economía griega. Tales demandas han llegado a niveles escandalosos, como exigir que haya una reducción de las pensiones públicas que signifique un recorte equivalente a un 1% del PIB, a la vez que las mismas instituciones se oponen a la demanda de Syriza de aumentar los impuestos a las clases más pudientes, vetando también un gravamen a los grandes yates de tales clases.


4. Que la aplicación de las políticas de austeridad ha causado un auténtico desastre social y económico, generando a la vez un aumento y no una disminución de la deuda pública, de la cual solo se han beneficiado los bancos extranjeros, y muy en particular los alemanes y franceses, pero también los españoles.


5. Que cuando estos bancos estuvieron en riesgo de perder sus enormes beneficios generados por los intereses que Grecia estaba forzada a pagar, y que no podría pagar, fueron los gobiernos de la Eurozona los que les rescataron, bajo la falsa excusa de que intentaban ayudar a Grecia.


6. Que han sido las instituciones del establishment europeo, que desde el primer día del gobierno Syriza mostraron una enorme rigidez, las que han ignorado las demandas de este gobierno, que no eran ni más ni menos las que se habían permitido al Estado alemán cuando su deuda le estaba ahogando. En estas condiciones se hizo una quita de un 50% de la deuda pública alemana y se condicionó el pago del resto de la deuda al crecimiento de la economía alemana. Las instituciones del establishment europeo sistemáticamente se opusieron, e incluso se negaron, a considerar esta alternativa que había señalado el gobierno Syriza.


7. Que el BCE, en alianza con la clase corrupta dominante en Grecia, que controla la mayoría de los medios de información, está intentando que estos días, antes del referéndum del próximo fin de semana, haya un caos en la situación financiera griega, a fin de movilizar la oposición al gobierno Syriza en el referéndum, con la intención de conseguir lo que siempre desearon, echar a Syriza del gobierno.


8. Que la derrota de Syriza será una derrota de la lucha contra la austeridad en la Eurozona. Syriza no tenía ninguna otra alternativa a hacer lo que ha hecho, pedir la opinión del electorado griego, pues Syriza fue escogido para terminar con las políticas de austeridad. Si las instituciones europeas no le dejan hacer lo que prometió es una muestra más de su compromiso y coherencia democráticos el que Syriza considere necesario pedirle al pueblo griego que decida si acepta los cambios sugeridos por el establishment europeo o si desea que el gobierno desobedezca tales propuestas.


9. Que todo lo que está pasando en Grecia afecta directamente a las clases populares de todos los pueblos y naciones de España. De ahí que el gobierno Rajoy haya sido el mayor aliado en el Eurogrupo, del Ministro de finanzas alemán -el halcón del Eurogrupo-, pues dicho gobierno español ha sido de los que han llevado a cabo tales políticas de austeridad con mayor dureza, presentándose como el modelo a seguir en la Eurozona. El tsunami político ocurrido en este país en las últimas elecciones municipales ha asustado a ese establishment neoliberal que gobierna la Eurozona, contribuyendo a aumentar su rigidez negociadora, pues quieren, por todos los medios, que Syriza fracase. Intentan así asustar a la población española, cada vez más asqueada con las políticas neoliberales promovidas por el establishment español (y aquí en Cataluña, por el establishment catalán) y sus medios de información y persuasión. El miedo es, una vez más, la estrategia seguida por la estructura de poder ante el número creciente de ciudadanos que quieren tomar el control de su presente y futuro. De ahí el enorme temor de que la ciudadanía sea consciente de que se pueden cambiar las realidades que le oprimen si se organiza para ello. Y esto es lo que el establishment neoliberal europeo no puede permitir. Así de claro

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Lunes, 29 Junio 2015 06:31

Grecia contra los hombres de gris

Grecia contra los hombres de gris

Hay una incompatibilidad entre democracia, soberanía y economía financiera global. Venía tiempo diciendo la academia que hay que escoger solamente dos de ellas. Pero era un análisis amable. Lo que sobra, en cualquier caso, es la democracia. Dicen los funcionarios del FMI que no soportan la arrogancia de las autoridades griegas. ¿Qué es esa mierda de preguntarle al pueblo? ¿Queremos regresar a la URSS o qué? Y echan de la sala de reuniones a Varufakis, que estaba representando a todo un pueblo. Hay sitios en donde si miras al carcelero a los ojos te ganas una paliza. O un tiro.

Los burócratas de la Troika se caracterizan por ser implacables con los débiles y obsequiosos con los fuertes. Les va en ello cambiar de corbata y subirse el sueldo. Peor se pone el asunto si pensamos que el sueldo se lo pagamos nosotros. ¿Por qué es posible exigir a cualquier trabajador que cumpla con sus obligaciones menos a estos paniaguados de los organismos financieros internacionales? Insultan al gobierno legítimo griego y las empresas de medios de comunicación jalean el "intolerable mal comportamiento" del gobierno de Syriza. Claro, si los bancos se ha hecho con el control de los medios. ¿Van a criticar a sus jefes?

Venimos, como siempre, de la historia. Alemania cedió su más preciada pertenencia, el deutsche Mark, en 1990 a cambio de que Francia le concediera la soberanía para la unificación. Nacía la moneda única. La Segunda Guerra Mundial terminó con una rendición incondicional del III Reich, de manera que la unión de la RFA y la RDA tras la caída del Muro de Berlín sólo era posible si las potencias ganadoras firmaban un tratado de paz. Eso fue el Tratado Dos más Cuatro (las dos Alemanias y las cuatro potencias vencedoras) firmado en septiembre de 1990. La primera respuesta de la Alemania unificada fue forzar a la UE el reconocimiento de Eslovenia y Croacia -ya empezaban a regresar al concepto de "patio trasero"- adelantándose a hacerlo. Lo que pasó en Yugoslavia ya lo sabemos.
Alemania ahora intenta forzar la salida de Grecia de la Eurozona. Esa salida, inevitablemente, forzaría la salida de Portugal, que forzaría la salida de Italia, que traería consigo la salida de España. Al final, otra vez, cuando Francia estuviera a solas con Alemania, Merkel podría recuperar su moneda, reforzada durante todos estos años por un mercado único a su servicio y una financiación de sus inversiones gratis al haberla pagado el resto de Europa con la altísima prima de riesgo. Y todo el sueño europeo, que nos ha traído decenios de paz interna después de la terrible primera mitad del siglo XX, regresará a la angustia de los años treinta. No se trata de hacer oscuras predicciones. Se trata de no volver a equivocarnos.

Que Alemania se comporte como ha venido haciendo desde que derrotó a Austria en la batalla de Padova a finales del XIX puede entrar dentro de lo comprensible. Todos los países son deudores de su trayectoria (la path dependence en términos de la ciencia política). Europa lo entendió y por eso la ancló en el proyecto comunitario desde la creación en 1951, en el Tratado de París, de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero. Ese año, en la inmediata posguerra, comenzaría igualmente un acuerdo para perdonarle a los alemanes sus deudas de guerra, que culminaría en el Tratado de Londres de 1953. Lo incomprensible es que Europa vuelve ahora a dejar suelta a Alemania. Algo que sólo se entiende por las características de la economía financiera global, que convierte a nuestros países en protectorados de Alemania guiados por un afán colaboracionista que sólo beneficia a las élites que forman parte del 1% que está saqueando la despensa del 99%.


Es el momento de los pueblos. Los que quieren recuperar la capacidad de consumo para reactivar la economía, terminar con el desempleo y reinventar una senda de crecimiento que tendrá que ser respetuosa con la naturaleza. Estar hoy con Grecia es estar con la democracia. Es momento de exigir que la democracia y los derechos humanos estén por encima de la codicia financiera, para que no vuelva a caer la noche sobre Europa. En el caso de España preocupa que los que ayudaron a echar el manto negro sobre nuestro país sean vistos con indulgencia por quienes nos gobiernan. En 1936 Europa no estuvo a la altura y cuando reaccionó en 1939 ya era tarde. Lo que está pasando con Grecia no es ninguna broma. Nos estamos jugando la paz del continente. Ayudemos a Grecia contra los hombres de negro que, en verdad, son los hombres vestidos de pardo y correajes de siempre.

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Lunes, 29 Junio 2015 06:21

Estados Unidos en su propio laberinto

Estados Unidos en su propio laberinto

En el primer cuatrimestre la actividad en ese país cayó 0,7 por ciento, muy por debajo de su media histórica de más de 3 por ciento. Pese a ello, continúa aplicando las mismas políticas ortodoxas. Qué rol cumple el dólar a nivel mundial.



El papel de las elites


Por Matías Vernengo *


En el primer cuatrimestre de 2015 la economía estadounidense cayó 0,7 por ciento. El crecimiento en 2014 fue de 2,4, y se espera algo menos para este año. La economía viene creciendo por debajo de su media histórica de más de 3 por ciento, y es evidente que está en una trayectoria de crecimiento más bajo. Tanto Larry Summers, demócrata y ex secretario del Tesoro, como Ben Bernanke, republicano y ex presidente del Banco Central, están de acuerdo sobre el estancamiento secular.


La tasa de desempleo, en una primera mirada, no parece tan mala. El desempleo fue de 5,5 por ciento en mayo, el último mes medido. Pero buena parte de la reducción de la tasa de desempleo después de la crisis estuvo relacionada con la caída de la participación de los trabajadores en la fuerza de trabajo. Cuando el número se ajusta para incluir los que están marginalmente conectados con el mercado de trabajo, y que trabajan menos horas de lo que les gustaría, la tasa de desempleo es de alrededor de 10,8 por ciento.


Frente a esto, la única medida económica propulsada por Obama en el Congreso es el intento de obtener poder para negociar el Tratado de Libre Comercio conocido como el Acuerdo Estratégico del Trans-Pacífico. No sorprendentemente, en este caso su propio partido ha votado en contra, mientras el presidente tiene el apoyo de los republicanos. Y aunque Hillary Clinton ha sido enigmática en sus declaraciones sobre el libre comercio, la creencia general es que ella, como su marido antes, sería favorable a estos tratados que respaldan a las corporaciones contra los intereses de los trabajadores. Lo mismo se podría decir de todos los precandidatos republicanos. La única excepción sería el senador independiente, y abiertamente socialista, Bernie Sanders, pero su victoria sería un batacazo.


Al contrario de lo que se piensa, esto no es resultado de que la mayoría sería contraria a la intervención del Estado, y el aumento de los gastos sociales. Eso no es ni siquiera verdad sobre los blancos de más bajos ingresos. La idea es que supuestamente los blancos más pobres, del sur y del oeste de Estados Unidos, por razones étnicas, raciales y culturales, serían contrarios a la ayuda del Estado, que aunque los favorecería, ayudaría a minorías y los obligaría a votar contra sus propios intereses económicos. La pregunta simbólica sobre esta paradoja sería, ¿cuál es el problema con Kansas? Este fue el nombre de un famoso libro que buscaba entender porque la gente votaba contra sus propios intereses económicos.


En reciente encuesta financiada por la Fundación Russell Sage se ve que, mientras las elites, gente con ingresos superiores al millón de dólares anual, son poco favorables a la intervención del Estado, la mayoría de la gente es favorable a expandir los gastos con educación, salud, pensiones, y además el 78 por ciento cree que el salario mínimo debe permitir vivir de modo decente, con lo que, presumiblemente, debería ser más alto. Más relevante todavía, el 53 por ciento cree que el gobierno tiene la obligación de dar empleo a los que no lo encuentran en el sector privado. Efectivamente todos –o la mayoría– serían keynesianos ahora.


La pregunta es, entonces, si en una sociedad democrática la mayoría es favorable a estos cambios, que ayudarían a una recuperación de la economía en bases más inclusivas, porque los gobiernos, sean republicanos o, más sorprendentemente, los demócratas no expanden el gasto y generan empleos con salarios más altos.


Hay varios mecanismos por los cuales las elites, gente como los notorios hermanos Koch, manejan el sistema político. El cambio de los distritos, para facilitar la elección de sus candidatos, por ejemplo. O el gasto de los grupos de presión, el lobbying, que permite manejar la legislación en el propio Congreso. O finalmente la puerta giratoria, que permite que legisladores y funcionarios que dejan la función pública ganen fortunas en el sector privado. Lo que se ha llamado la coima anticipada, en otras palabras, lo que se espera ganar en el futuro por hacerles el servicio sucio a las elites. Si hay estancamiento, las causas no son, como cree Summers, tecnológicas, sino políticas. Es culpa de las elites, porque les va muy bien con las cosas como están. Una lección negativa para las democracias populares de América latina.


* Profesor, Bucknell University y visitante del MDE/Unsam.
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La diplomacia del dólar


Por Fabio Nigra *


A fines de la década de 1970 irrumpieron en el escenario político internacional dos personajes que expresaron ideológicamente un proceso de ruptura y transformación: Margaret Thatcher y Ronald Reagan. Postularon una reestructuración económica y política que se conoció popularmente como neoliberalismo, y que en esencia puso al mercado sin control como el único agente válido para la organización social.


Una nueva alianza de fracciones de la clase dominante en Estados Unidos tomó el poder, podría decirse, y redefinió estructuralmente la economía y la sociedad norteamericana en la década de 1980, para luego impulsar esa redefinición para el resto del mundo (el Consenso de Washington). Los gobiernos de George Bush, Bill Clinton, George Bush (Jr.) y Barack Obama no han más que profundizado esa reestructuración pero con una salvedad: el dólar sigue siendo (con altibajos) la sortija de la calesita económica mundial, donde el calesitero la suelta o la esconde según necesidades políticas. En otras palabras, la fórmula popularizada por el estudioso de las relaciones internacionales William A. Williams en la década de 1960 (la Diplomacia del Dólar), al promediar la segunda década del siglo XXI mantiene su vigencia.


A partir de la toma del poder de la Reserva Federal por parte de sólidos cuadros del monetarismo (Paul Volcker, Alan Greenspan, Ben Bernanke), esta práctica se profundizó, con una diferente modalidad. Hasta 1971 el patrón dólar-oro establecido en los acuerdos de Bretton Woods impuso a esa moneda como el referente internacional fuera del área socialista. Pero la crisis económica de principios de 1970 permitió una redefinición estructural: con políticas claramente monetaristas de restricción monetaria (iniciada por Volcker), el resto del mundo comenzó a ver cómo todos los países deberían entrar a la calesita monetaria que dispusieran las autoridades de Estados Unidos. No sucedió sin cierta resistencia, ya que los sucesivos acuerdos entre las grandes potencias revelaron sus intentos de luchar: el Acuerdo del Smithsoniano (12/1971); Acuerdo del Plaza (septiembre de 1985); Acuerdo Baker-Miyazawa (otoño de 1986); Acuerdo del Louvre (principios 1987). En todos ellos se buscaba establecer relaciones de paridad entre el dólar y las restantes monedas.


El juego era sencillo, dado que Estados Unidos es el único país del mundo que no puede devaluar para equilibrar su tipo de cambio (ya que todas sus deudas, y las deudas de otros países están nominadas en su propia moneda), juega con la tasa de interés, impulsando la cantidad de dólares en el mundo, o restringiéndola. Cuando la tasa de interés es alta, todos concurren a comprar bonos de deuda norteamericana y así financian su exceso de consumo; cuando necesitan sostener su dinámica interna y las exportaciones, emiten dólares y la tasa de interés baja. Este juego de dólar fuerte/dólar débil le permite ajustar las relaciones con el resto del mundo en términos económicos. Es para destacar que entre mediados de 2008 y principios de 2009 el presidente Bush (Jr.) y el presidente Obama inyectaron más de un billón y medio de dólares para comprar créditos tóxicos generados por el descontrol de las hipotecas subprime (posibilitadas por el proceso de desregulación del sistema bancario y financiero iniciado por Reagan), y sin embargo, lo que en otro país produciría una hiperinflación, en Estados Unidos no sucedió. Primero porque no fue dinero para la gente; segundo porque eran solamente dólares electrónicos.


Sin embargo, a nivel mundial la mayor parte de los países constituye sus reservas en dólares. ¿Se puso, usted lector, a contar la cantidad de dólares que existe en los Bancos Centrales de los diferentes países, junto a los bonos en manos de particulares? Algunos sostienen que alcanza a los 18 billones (sí, 18 millones de millones de dólares). Mientras tanto, juega con su valor para negociar un acuerdo que equilibre la paridad de compra con el área del Euro; y a la vez presiona a China para que revalúe el yuan. Esto coloca a China en una trampa lógica: si refuerza su moneda, pierde capacidad de exportación; si permite que el dólar siga perdiendo valor, una parte de sus reservas se deprecia (se estima que rondan el billón de dólares). En pocas palabras, si bien en decadencia, Estados Unidos tiene un camino todavía como potencia hegemónica.


* Dr. en Historia, profesor de Historia de EE.UU.-FyL-UBA.

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Putin presume de haber evitado "una profunda crisis" a la economía

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, presumió de que la "profunda crisis" que le pronosticaban a su país "no ha sucedido". Tras estabilizar la situación, Rusia atraviesa un periodo de dificultades económicas que va sorteando con "seguridad", manifestó en el Foro Económico Internacional de San Petersburgo.

 

El optimismo sobre la economía centró la intervención de Putin, en contraste con las previsiones de otros expertos, incluidos ministros de sus primeros gabinetes en la pasada década. Interpelado sobre la situación internacional, Putin dijo que el origen del conflicto bélico en el este de Ucrania está en las actitudes de Washington y sus aliados. Según Putin, EE UU y Occidente quisieron "llenar rápidamente el vacío que había surgido" tras el fin del sistema bipolar y "la desaparición de la URSS del mapa". "En lugar de construir relaciones de buena vecindad en la nueva situación", afirmó, "comenzaron a conquistar los nuevos espacios geopolíticos".

 

Según el líder ruso, Washington y sus aliados se equivocaron al intervenir en Irak y repitieron el error en Libia y, de este modo, "llegaron a Ucrania". "Nosotros no somos la causa original de las manifestaciones de crisis que suceden en Ucrania", dijo, y añadió que "no había que haber apoyado el golpe de Estado" y la "toma armada del poder" que llevó a una "guerra civil". Ni Putin ni ninguno de los participantes en el debate con el presidente mencionaron la anexión de la península ucrania de Crimea, la razón por la que EE UU y Occidente impusieron las primeras sanciones a Rusia. Para acabar con la guerra en Ucrania, Putin insistió en que es necesario cumplir los acuerdos de Minsk y pidió a los países occidentales que influyan en Kiev para propiciar el diálogo con los representantes de las autodenominadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk.

 

En las relaciones con EE UU, Putin valoró de forma negativa los "intentos de imponernos sus baremos y sus decisiones", la injerencia en "nuestros procesos políticos internos mediante la financiación del sector no gubernamental" y la imposición de decisiones en el campo de la seguridad internacional. EE UU actúa asumiendo que sus posiciones son "mejores" y sin "tener en cuenta nuestras ideas e intereses", afirmó. Las relaciones con Washington se "enfriaron" cuando EE UU planteó el dilema de apoyarle o estar en contra suya en Irak. "Con nosotros no hay que hablar con lenguaje de ultimátum", dijo el presidente, cuyas palabras fueron acogidas con aplausos por la sala.

 

Aun así, Putin intentó rebajar el tono de confrontación que en los últimos tiempos han tomado las relaciones entre Moscú y Washington. El presidente ruso aseguró que las fricciones actuales en ningún caso son los prolegómenos de un regreso a las posturas enconadas del pasado. Para Putin, esta escalada puede frenarse con una política que no entre en dinámicas provocadoras. "A la Guerra Fría no llevan los conflictos locales, sino las decisiones globales como el abandono unilateral del tratado de defensa antimisiles por parte de EE UU", respondió Putin a una pregunta sobre si el conflicto en el este de Ucrania podría producir tal eventualidad. "Esto sí es un paso que de verdad nos lleva a una nueva carrera de armamentos, porque cambia el sistema de seguridad global", afirmó el líder.

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Viernes, 05 Junio 2015 07:10

Grecia: instrucciones de uso

Grecia: instrucciones de uso

Durante muchos años, el empresario más famoso de Grecia fue Aristóteles Onassis. Era un armador argentino de origen griego, propietario de una isla privada —Skorpios— donde se casó con Jackie Kennedy. Así resumía su filosofía: "Para tener éxito hay que estar bronceado, vivir en un edificio elegante (aunque sea en el sótano), dejarse ver en buenos restaurantes (aunque solo sea para tomarse una copa) y, si pides un préstamo, que sea por mucho dinero". No puede decirse que Grecia sea precisamente un caso de éxito, pero al menos en un asunto los sucesivos Gobiernos griegos —socialdemócrata, conservador y ahora de izquierda radical— han hecho caso a Onassis en los últimos cinco años: Grecia ha obtenido dos préstamos de sus socios europeos, el FMI y el BCE por importe de 240.000 millones de euros, a cambio de duras condiciones; de una formidable cura de austeridad. Y no puede devolverlos. Las crisis de deuda suelen acabar mal: el economista francés Thomas Piketty dice que la reestructuración de la deuda griega "es inevitable". Pero incluso lo inevitable lleva tiempo: la saga griega se acerca al final de un nuevo capítulo cargado de drama, en medio de una sensacional asfixia financiera del Estado, con una huida de capitales que dura ya meses y un nuevo Gobierno que llegó al poder para acabar con la austeridad pero que tiene la caja prácticamente vacía y necesita ayuda.


El desenlace de ese capítulo está cerca, aunque no puede descartarse un accidente, pero el final de la saga aún queda lejos: lo más probable es un acuerdo en breve que suponga la típica patada hacia delante, una ampliación del actual rescate durante unos meses para salvar la bola de partido en forma de impago y negociar un tercer programa a lo largo del verano. Un parche temporal, en definitiva, para retomar en otoño el quid de la cuestión: la necesidad de reestructurar la deuda griega.


El pasado lunes, la canciller Angela Merkel convocó una reunión de urgencia en Berlín al presidente francés, François Hollande, y a los jefes de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional. De ahí salió una oferta definitiva: un ultimátum. El Gobierno griego lo rechazó con cajas destempladas. Por un momento pareció que la cuerda se rompía definitivamente y se avecinaba el tan temido y mil veces anunciado accidente, que probablemente nunca sucederá. Anoche, las aguas volvieron a su cauce: el primer ministro, Alexis Tsipras, se sentó de nuevo a negociar con el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, y el del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem. No hubo acuerdo, pero todo el mundo lo ve cerca.

La Comisión Europea confirma que habrá un nuevo encuentro con Tsipras "en los próximos días". Aunque los portavoces rehúsan precisar si será mañana, fuentes comunitarias aseguran que Alemania quiere celebrar esa nueva cita para avanzar la negociación antes de la reunión del G-7 que empieza el domingo. En principio, la reunión tendrá el mismo formato que anoche, con Tsipras, Juncker y Dijsselbloem, aunque no es descartable que se incorporen también las otras dos partes interesadas en las discusiones con Grecia: el FMI y el BCE, acreedores, junto con los países del euro, del dinero desembolsado a Atenas para sus rescates.


Grecia y sus acreedores van acercando posturas: el final de la negociación está cada vez más cerca, aunque quedan aún horas de mucho teatro, del inevitable drama, paradójicamente muy necesario para que cada una de las partes pueda vender en casa el acuerdo. Sobre todo Tsipras, casi obligado a saltarse algunas de sus líneas rojas en aras del acuerdo y con una muy probable crisis política en Atenas si eso sucede. Esto es lo más destacado que queda por delante.


1. Números feos. El PIB de Grecia ha caído un 25% en el último lustro a pesar de los rescates. El desempleo está en el 25%. La economía, que parecía recuperarse el año pasado, se ha parado en seco por las incertidumbres respecto a la negociación. Los ingresos públicos caen. La banca sigue sufriendo por la huida de depósitos, ante los temores al corralito, a los controles de capitales. Atenas no ha recibido un solo euro de las ayudas europeas y del FMI desde hace casi un año. Pero hay dinero disponible, "siempre a cambio de reformas", insiste el Eurogrupo. Quedan 7.200 millones de euros del segundo rescate. Y hay 10.900 millones adicionales, en teoría para recapitalizar la banca, si Atenas se aviene a las condiciones de los acreedores. Parte de esos 10.900 millones podrían destinarse, según algunas fuentes, a permitir a Tsipras que haga gasto social para aliviar la crisis humanitaria en su país.


2. Más recortes. El problema es que esas condiciones a cambio de la ayuda no serán fáciles de vender para Tsipras, ni a los griegos ni a su propio partido, Syriza. Los socios han accedido a reducir la dosis de austeridad prevista para los próximos años: exigen superávits primarios (antes del pago de impuestos) menos exigentes, del 1% del PIB este año, del 2% el próximo, del 3% en 2017 y del 3,5% en 2018. Think tanks influyentes como Vox afirman que no se le debería pedir superávit primario este año. Ahí el acuerdo está casi hecho, porque Tsipras puede decir en casa que eso es mucho mejor de lo que negoció su predecesor, el conservador Andonis Samarás. El problema es que aún así los acreedores insisten en los recortes: 3.000 millones adicionales, aunque a cambio Grecia no tendrá que acometer una nueva reforma laboral (si se conforma con retrasar la subida del salario mínimo y no tumbar las reformas laborales anteriores). También ha acercado posturas en cuanto al IVA: los acreedores quieren dos tramos, del 11% y del 22%, aunque persiste un desencuentro porque los socios quieren que Grecia suba el IVA de la electricidad. El principal dolor de cabeza son las pensiones: la oferta europea incluye acabar paulatinamente con las prejubilaciones. Ahí no hay problemas, Tsipras lo ha aceptado ya. Pero los socios quieren recortes adicionales de las pensiones, de hasta el 0,5% del PIB este año y del 1% el año próximo. Esa es quizá la mayor diferencia que persiste con Atenas, que se resiste con uñas y dientes a un tijeretazo adicional después de los diversos recortes a los pensionistas en los últimos años.


3. Política interna. Con esa oferta o ultimátum sobre la mesa, Tsipras no lo tiene nada fácil. Hace un par de meses, más del 90% de los griegos apoyaban su estrategia de negociación; hoy ese nivel de aprobación ha bajado al 55%. Más de la mitad de los griegos quiere un acuerdo. La mayoría lo quiere incluso aunque Atenas tenga que saltarse sus líneas rojas. Dos tercios de los griegos no quieren salir del euro. Pero Tsipras es el líder de un partido en el que aceptar la oferta europea no va a ser fácil: si al final llega la conversión de Tsipras y traga con las condiciones de los acreedores, tendrá problemas internos con la facción que lidera el ministro Panayotis Lafazanis. Syriza parece en estos momentos un volcán a punto de estallar, con el flanco más izquierdista a favor de una ruptura con Europa. En Bruselas se da prácticamente por hecho que Tsipras tendría que aprobar por decreto ley ese pacto, y eso provocaría una diáspora en su propio partido y quizá una ruptura de la mayoría de Gobierno, lo que le obligaría a buscar nuevas alianzas. Más adelante, puede convocar un referéndum, y gana peso la opción de las elecciones anticipadas, con el primer ministro como claro favorito en estos momentos. Pero la crisis política, en caso de acuerdo, está asegurada.


4. Hay plan B. Grecia tiene un plan de contingencia, que a su vez es prácticamente su única baza de negociación. Su problema es que los acreedores no se han asustado con las amenazas de ruptura y salida del euro, e incluso han sugerido que también lo tienen: Dijsselbloem lo ha sugerido ya en un par de ocasiones, y el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, aseguraba hace unos días que "la experiencia ha demostrado que un país puede súbitamente ser incapaz de pagar sus cuentas"; si Grecia tuviera que salir del euro "no será por nosotros". El subdirector del FMI para Europa, Jörg Decressin, ha explicado que esos planes de contingencia existen. Grecia ha hecho varios movimientos para no quedarse sin dinero: puede mover recursos de sus empresas públicas e incluso de los ayuntamientos, puede retrasar los pagos al FMI (en torno a 1.500 millones de euros este mes, con un primer pago de 300 millones mañana viernes) y puede dilatar un buen puñado de semanas el temido impago. Un default, asume el Eurogrupo, "sería catastrófico", para Grecia y quizá también para la eurozona, que volvería a vivir momentos de gran tensión. Los mandarines del euro dicen, con razón, que Europa está mucho mejor pertrechada que hace un par de años para ese escenario. La recuperación ha vuelto. Las primas de riesgo son un remanso de aguas tranquilas. El BCE ha iniciado un programa de compras masivas de deuda, que puede minimizar los daños. Pero nadie sabe cómo demonios reaccionarían los mercados en caso de un impago. Nadie lo sabe a ciencia cierta.


5. En manos del BCE. El BCE tiene la llave de todo. Puede darle aire a Tsipras si, tras un mensaje positivo del Eurogrupo, le permite financiarse emitiendo más deuda a corto plazo, algo que permitiría al Gobierno capear los meses de verano: a partir de entonces el calendario de vencimientos es mínimo durante un plazo de tres años. Pero también puede precipitar el esperado giro de Tsipras cerrando el grifo de la liquidez de los bancos griegos, aunque en ese caso se arriesga a ser el detonante de una nueva crisis del euro. El BCE ya precipitó el primer rescate griego, y ha sido clave en las peticiones de Irlanda, Portugal, España y Chipre: ninguno de esos países hubiera pedido el dinero sin la sofocante presión del Eurobanco.


6. Una quiniela. En teoría, un default equivaldría a una depresión en Grecia. Y provocaría serios problemas en toda Europa, especialmente en los países más vulnerables. El acuerdo para salvar el match ball del segundo rescate y las restricciones de liquidez sigue siendo lo más probable, y las fuentes consultadas en Bruselas creen que se producirá en los próximos días; puede que el domingo próximo. Eso supondría una extensión de un par de meses o tres del rescate actual, y daría margen para negociar un tercer paquete de entre 11.000 y 55.000 millones, según las fuentes consultadas: una especie de New Deal, o como quiera llamársele; un tercer rescate en toda regla, o una línea de crédito de precaución (improbable: Grecia no tiene acceso al mercado), o una especie de contrato por reformas. La fórmula no está clara; lo único claro es que Grecia va a necesitar más dinero. No hay apetito entre los socios por ese tercer paquete, pero aún hay menos apetito por una reedición de la crisis del euro. Un accidente es posible: Alemania muestra un grado de dureza formidable (por las presiones dentro de la coalición de Gobierno), los países bálticos y centroeuropeos se han mostrado inflexibles, e incluso España. Irlanda y Portugal, países rescatados, han pedido ortodoxia para Grecia. Ni siquiera sus aliados, Francia e Italia, se muestran magnánimos: la presión arrecia para que Atenas doble la rodilla y acepte las condiciones que exigen sus acreedores.


Está por ver que eso ocurra, pero la tensión está ahí. El tiempo se acaba, y sin embargo nadie, salvo el FMI, habla del elefante en la habitación: Grecia necesita una reestructuración de deuda, y sus socios incluso se la prometieron si alcanzaba el superávit primario, algo que sucedió hace un año. El ministro de Finanzas, el carismático Yanis Varoufakis, ha pasado a un segundo plano en las últimas semanas con la excusa de que sus discursos enturbiaban las negociaciones. Pero Varoufakis, en el fondo, tiene razón: Grecia no aguanta otra ronda de austeridad, con la sociedad enormemente fatigada por los recortes de los últimos años: y Grecia necesita una reestructuración de deuda. De eso no se habla ahora. Pero ese es el Guadiana que resurgirá en cualquier momento de la crisis griega, que está a punto de cerrar un capítulo decisivo pero cuyo final va para largo.

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Lunes, 01 Junio 2015 06:45

Enfocar a la economía

Enfocar a la economía

Hace un par de días se hizo pública la revisión de la tasa de crecimiento del producto en Estados Unidos durante el primer trimestre del año. Originalmente se había calculado en 0.2 por ciento en términos anualizados; la nueva cifra es de menos 0.9 por ciento. Hay un constante juego de los números del comportamiento de la actividad económica en todos los países. Las tasas proyectadas y las estimadas se revisan de manera continua.


Esto tiene un significado para los responsables de las políticas fiscal y monetaria; además, es parte de las decisiones de inversión productiva, sobre todo de las empresas más grandes y, también, de las que toman los inversionistas en los mercados financieros.


La situación aparece como un persistente sube y baja que se analiza y manipula desde muy distintas perspectivas: lo que afirman los gobiernos y los bancos centrales, lo que señalan los organismos internacionales como el FMI, lo que dicen los grandes bancos comerciales, o bien, los organismos empresariales y finalmente, el tratamiento que se le da en los centros académicos y en los medios de comunicación, en donde suele perseguirse una finalidad particular.


Hay un argumento que se escucha repetidamente y es que los mercados descuentan por anticipado los resultados de la evolución económica, sea la referida al producto, la inflación, las tasas de interés o el movimiento de los tipos de cambio. Esa supuesta capacidad de anticiparse y actuar en consecuencia es lo que está detrás de ese descuento anticipado y, entonces, quienes pueden hacerlo sacan una ventaja sobre todos los demás agentes económicos que no pueden hacerlo. Esto debería ser parte de los argumentos que defienden a ultranza a las fuerzas del mercado, sólo para ser siquiera un poco consecuentes.
Recientemente Simon Wren-Lewis, de la Universidad de Oxford, discute acerca de las políticas de austeridad impuestas en Gran Bretaña por el gobierno conservador desde 2010. Fue entonces cuando se dio marcha atrás a las políticas fiscales expansivas que se aplicaron para compensar los efectos adversos de la crisis financiera de 2008.


El argumento es que con base en la información utilizada por Wren-Lewis, la austeridad fiscal ha retrasado la recuperación de esa economía, imponiendo además un alto costo social. No obstante, el gobierno afirma que la recuperación se sostiene, precisamente, en dicha política de contracción del gasto público y aumento de los impuestos. El debate, como puede desprenderse de los argumentos de ambas partes, tiene un asidero técnico, pero en última instancia se dirime en el campo de la política. Una muestra de esto puede verse en los resultados electorales de hace apenas unas semanas y que reafirmó el poder de los conservadores. También se advierte en las elecciones regionales en España.


En Estados Unidos el sube y baja de los datos económicos está estrechamente asociado con las decisiones de la Reserva Federal para conseguir, luego de casi siete años, la normalización de la política monetaria mediante el alza de las tasas de interés. Pues bien, el dato del crecimiento del primer semestre vuelve a poner en entredicho el momento en que tal normalización sea plausible. Como se sabe, las condiciones del desempeño de esa economía tienen una repercusión global. Para México siguen siendo decisivas en materia de las exportaciones de manufacturas y de las medidas monetarias relativas a las tasas de interés y el control de la inflación.


Hay un caso interesante para apreciar las circunstancias que enmarcan las oscilaciones del PIB. India reportó una tasa de crecimiento muy grande, de 7.5 por ciento en el primer trimestre del año (por arriba de China). Sin embargo, los analistas consideran que esta expansión parece sobredimensionada, pues está fuera de sincronía con otros indicadores económicos. Concluyen, entonces, que es difícil sacar conclusiones firmes sobre el estado de esa economía.


El PIB se ha convertido en el foco de la atención de lo que pasa en el terreno económico y, por extensión, en el conjunto de la sociedad. Pero este indicador no puede cumplir con esa función, no está diseñado para eso y, en la medida en que se transforma la actividad productiva y con ella las relaciones sociales que acarrea, tiene más limitaciones para expresar la complejidad existente. Esta situación puede aplicarse también al caso de México, donde las revisiones a la baja de la dinámica de la actividad económica son una constante.


La economía global está marcada por distorsiones significativas que se han provocado desde la esfera financiera. Este asunto no se resuelve sólo con mayor regulación. Es muy costoso vigilar mercados tan proclives al conflicto de interés y donde prevalece la información privilegiada. Un dato, entre otros, ilustra la situación: el sector financiero representó 7 por ciento en promedio del PIB de Estados Unidos entre 1998 y 2014, y 29 por ciento de las utilidades generadas en esa economía en el mismo lapso.


Las visiones de la naturaleza de la economía en una ya larga etapa de crisis y recomposición del sistema capitalista se plasman de una manera parcial. Esto entraña una dificultad en términos del conocimiento, pero también una forma específica de control político. Al respecto, hay espacios que se cierran, pero otros que se abren en un entorno de disputas cuyo signo y significado está replanteándose de modo abierto, aunque no de manera unidimensional.

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Revelan reunión secreta en Londres para acabar con el dinero en efectivo

El economista estadounidense Martin Armstrong, haciendo referencia a unas "fuentes directas" propias, ha revelado que en Londres tendrá lugar "un encuentro secreto" entre jefes de bancos centrales para "acabar con el dinero en efectivo".
"Kenneth Rogoff, de la Universidad de Harvard, y Willem Buiter, economista jefe en Citigroup, se dirigirán a los bancos centrales para abogar por la eliminación de toda moneda", escribe Armstrong en su página web.


Según acentúa el economista, quien en su momento predijo el Lunes Negro de 1987 en el mercado de valores de EE.UU., así como la crisis financiera de 1998 en Rusia, el objetivo es acercar el día cuando nadie podrá vender o comprar algo sin la aprobación por parte del gobierno. Armstrong detalla que el encuentro debe tener lugar antes de que se termine este mes de mayo, unos días antes de que en Alemania arranque la Cumbre del G7.


En varias ocasiones, tanto Rogoff como Buiter ya presentaron sus argumentos a favor de poner fin al uso del dinero en efectivo. Según ambos, esto facilitaría la vida de los bancos centrales. Abolir el dinero de papel contribuiría a frenar la evasión de impuestos y las actividades ilegales, opina Rogoff.


Acabar con las divisas físicas resolvería el problema con las tasas de interés negativo, destaca, a su vez, Buiter. Los bancos suelen bajar las tasas de interés para estimular la economía. Para recortar, muchos reducen las tasas hasta un cero y hasta van más por debajo, cobrando a los clientes por tener un dinero depositado en sus cuentas. Pero este método está lleno de problemas: ¿para qué un cliente quiere pagar al banco si puede tener su dinero en efectivo gratis? Abolir el papel moneda acabará con el problema, subraya Buiter.


(Tomado de Russia Today)

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Jueves, 28 Mayo 2015 09:17

Las finanzas crecen como un cáncer

Las finanzas crecen como un cáncer

Es asombroso como cada semana se presentan acciones judiciales en varias partes del mundo contra el sector financiero por delitos e irregularidades,sin que se registre una reacción considerable por parte de la opinión pública.

 

Es sorprendente, porque esto pasa en medio de una crisis muy grave, con altos índices de desempleo, trabajo precario y un aumento sin precedentes de las desigualdades, lo que en buena medida puede atribuirse a las finanzas especulativas.


Todo comenzó en 2008 con la crisis hipotecaria y el estallido de la burbuja de los derivados financieros en Estados Unidos, seguido por la explosión de la crisis de la deuda soberana en Europa.


Cabe destacar que hasta ahora, las multas acumuladas impuestas desde 2008 por el gobierno de Estados Unidos tan solo a cinco grandes bancos, ascienden a 250.000 millones de dólares. Pero ningún banquero ha ido a la cárcel, las multas han sido pagadas y el problema ha sido sepultado. Cabe preguntarse si todo esto se debe a la mala conducta de algunos administradores codiciosos, o a la nueva "ética" del sector financiero.


Se calcula que habrá que esperar al menos hasta 2020 para regresar a los niveles económicos existentes en 2008. Eso significa una década perdida.


Para rescatar a los bancos, el mundo ha gastado en conjunto alrededor de cuatro billones (millones de millones) de dólares sustraídos a los contribuyentes.


A modo de ejemplo, para rescatar al sector bancario, España ha destinado más dinero que el dedicado a su presupuesto anual en educación y salud. Y la historia continúa.


El 20 de mayo, cinco grandes bancos aceptaron pagar una multa de 5.700 millones de dólares a las autoridades de Estados Unidos por sus manipulaciones en el mercado de divisas. Los bancos son muy conocidos: los estadounidenses JP Morgan Chase y Citigroup, los británicos Barclays y Royal Bank of Scotland y el suizo UBS.


En el caso de UBS, el Departamento (ministerio) de Justicia de Estados Unidos adoptó la inusual medida de anular un acuerdo de no acusación que había pactado anteriormente, justificando este paso debido a los reiterados escándalos del banco.


"El UBS tiene un prontuario que no puede ser ignorado", dijo la fiscal general adjunta, Leslie Caldwell.


Se trata de una desviación significativa de las directrices que el Departamento de Justicia emitió en 2008, según las cuales las consecuencias colaterales deben ser tomadas en cuenta en las acusaciones a las instituciones financieras.


"La consideración de consecuencias colaterales está concebida para encarar el riesgo de que una acusación particular cause un daño desproporcionado a los accionistas, los titulares de pensiones y los empleados que no son ni siquiera presuntos culpables," dijo Mark Filip, el funcionario del Departamento de Justicia que redactó el memorando de 2008.


Respecto al caso de la gigantesca compañía de auditoría Arthur Andersen, que avaló las falsificadas cuentas de la corporación de energía Enron, que posteriormente se declaró en quiebra, Filip dijo que "en última instancia, Arthur Andersen nunca fue condenada como culpable de nada, pero el mero hecho de acusarla, la destruyó."


Bajo el revelador título de "Demasiado grande para caer", esta fue de hecho una garantía de impunidad que no escapó a los administradores del sistema financiero.


El 11 de este mes, Denise L. Cote, jueza de la Corte Federal del distrito de Manhattan, condenó a dos grandes bancos, el japonés Nomura Holdings y el británico Royal Bank of Scotland, por estafar a dos instituciones públicas de hipotecas, conocidas como FannieMae y Freddie Mac, mediante la venta de bonos hipotecarios que contenían innumerables errores y tergiversaciones.


Nomura Holdings y Royal Bank of Scotland fueron solo dos de los 18 bancos acusados de manipular el mercado inmobiliario. Los otros 16 llegaron a un acuerdo extrajudicial para pagar casi 18.000 millones de dólares en sanciones y evitar así que sus fechorías fuesen ventiladas públicamente.


El Royal Bank of Scotland y Nomura Holdings rechazaron un arreglo similar y demandaron al gobierno de Estados Unidos en los tribunales, argumentando que fue la crisis inmobiliaria lo que provocó el colapso de sus bonos hipotecarios. Sin embargo, la jueza Cote sentenció que fue precisamente el comportamiento delictivo de los bancos lo que había acentuado el derrumbe del mercado hipotecario.


Cabe destacar que hasta ahora, las multas acumuladas impuestas desde 2008 por el gobierno de Estados Unidos tan solo a cinco grandes bancos, ascienden a 250.000 millones de dólares. Pero ningún banquero ha ido a la cárcel, las multas han sido pagadas y el problema ha sido sepultado.


Cabe preguntarse si todo esto se debe a la mala conducta de algunos administradores codiciosos, o a la nueva "ética" del sector financiero. Es necesario recordar que recientemente fue revelado que 25 administradores de fondos de cobertura (hedge funds) cobraron el año pasado cerca de 14.000 millones de dólares y que el gestor mejor pagado entre ellos se adjudicó a sí mismo la astronómica cifra de 1.300 millones de dólares, equivalente a la suma de los salarios promedio de 200.000 profesionales estadounidenses.


La respetada Universidad de Notre Dame divulgó el 20 de mayo un informe alarmante, basado en una encuesta a más de 1.200 ejecutivos de fondos de cobertura, banca de inversión y otras áreas del negocio financiero de Estados Unidos y Gran Bretaña, en el que cerca de un tercio de los que ganan más de 500.000 dólares al año admitieron que "han sido testigos o tienen conocimiento directo sobre irregularidades en su lugar de trabajo."

El informe de la universidad estadounidense incluso sostiene que "casi uno de cada cinco encuestados sienten que a veces los profesionales de servicios financieros deben involucrarse en actividades poco éticas o ilegales para tener éxito en el entorno financiero actual".


A este respecto, casi la mitad de los profesionales de altos ingresos encuestados consideran que las autoridades son "ineficaces en la detección, investigación y enjuiciamiento de infracciones relativas a las ganancias".


Una cuarta parte de los entrevistados afirmó que, si consideraban que no había ninguna posibilidad de ser arrestados por tráfico de información privilegiada para ganar unos 10 millones de dólares, pasarían esa información.


Casi un tercio "cree que las estructuras de remuneración o planes de bonificación en vigor en sus empresas podrían incentivar a los empleados a quebrantar la ética o violar la ley".


También cabe señalar que la mayoría muestra temor ante su empleador, que probablemente optaría por "aplicar represalias contra los que informen sobre irregularidades en su empresa".


Por lo tanto, el bono otorgado cada año a los funcionarios del sector financiero equivale prácticamente a un soborno por el silencio sobre la mala conducta.


Los ejemplos de Wall Street y de la City de Londres serán cada vez más comunes a medida que se proyecten en el sistema financiero.


Una nueva "ética" se está instaurando y se propagará si no se interrumpe ... y no es esto lo que está sucediendo.


Una nota final. En la misma tercera semana de mayo (¡cuántas cosas han sucedido en un corto espacio de tiempo!), la estadounidense Comisión Federal de Comercio presentó cargos a cuatro respetadas asociaciones estadounidenses dedicadas al combate del cáncer, por el uso indebido de millones de dólares de donaciones.


Una de ellas, el Fondo para el Cáncer de Estados Unidos, declaró que gastó cien por ciento de los fondos recaudados en atención médica, transporte de pacientes a sesiones de quimioterapia y compra de medicamentos para niños.


La Comisión descubrió que en realidad, menos de tres por ciento de las donaciones se destinó a enfermos de cáncer.


La "nueva ética" es en realidad un cáncer de muy rápida metástasis.


(Tomado de IPS. Editado por Pablo Piacentini)

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Miércoles, 27 Mayo 2015 05:48

Tiembla la Unión Europea

Tiembla la Unión Europea

La Unión Europea (UE) tiembla ante el no rotundo del gobierno griego a seguir imponiendo restricciones a la población para pagar las deudas con el FMI (Fondo Monetario Internacional) y ante la posibilidad de un default. Pero Bruselas tiembla también por el triunfo de Podemos en España y sus críticas a la UE, por las dudas de Gran Bretaña sobre si continuar o no dentro de la Unión Europea y por el triunfo en Polonia de un presidente de la derecha nacionalista, muy escéptico respecto de la Europa unida. Todo este mar de críticas no sólo están causando polémicas y debates a todos los niveles, sino generando incertidumbre que a su vez tiene –y tendrá– efectos económicos. Esta semana sin ir más lejos, después de que Grecia anunció oficialmente que no podría pagar el 5 de junio las cuotas que le corresponden de los 1600 millones que debe al FMI, las bolsas de valores acusaron el golpe, tanto el lunes como el martes, con pérdidas que oscilaron entre el 3,11 por ciento de Atenas, el -2,09 por ciento de Milán, el -1,83 por ciento Lisboa y -1,4 de Francfort.


Hay quien dice que si no fuera porque están en Europa, los griegos estarían desde hace mucho viviendo una situación similar a la de Argentina en 2001. Con una deuda pública que era en 2014 de 317 mil millones de euros, equivalente al 177 por ciento de su PBI (Producto Bruto Interno), Grecia debe dinero no sólo al FMI, sino también a Alemania (60 mil millones), Francia (46 mil millones), Italia (40 mil millones) y España (26 mil millones) principalmente, por préstamos concedidos en décadas pasadas por el Fondo UE de ayuda a los estados miembros. Pero ahora, a no ser que en estos días se llegue a un acuerdo, no puede pagar nada más, porque eso significaría imponer nuevas restricciones a sueldos y jubilaciones que el premier Alexis Tsipras se niega a hacer. "Las cuatro cuotas para el FMI –explicó el pasado fin de semana en televisión el ministro del Interior Nikos Voutsis– que en junio llegan a 1600 millones de euros, no serán giradas al Fondo porque simplemente no hay más dinero." "La razón por la cual las tratativas entre Grecia y sus acreedores están empantanadas no es porque el gobierno de Tsipras no quiere hacer las reformas económicas solicitadas por las autoridades europeas, sino porque se le pide aplicar nuevas medidas de austeridad que impedirían el crecimiento económico", dijo por su parte el ministro de Economía, Yanis Varoufakis. Y ayer agregó con cierto optimismo: "Grecia pagará el 5 de junio porque habremos llegado a un acuerdo con los acreedores internacionales".


Los hechos de la última semana en Europa despertaron los más controvertidos comentarios en Italia. "El viento de Grecia, el viento de España, el viento de Polonia no corren en la misma dirección. Pero todos esos vientos dicen que Europa debe cambiar", comentó el primer ministro italiano Matteo Renzi. Para el líder de la derechista y nacionalista Liga Norte, Matteo Salvini, los resultados electorales "son un mazazo para los defensores de la Europa de los bancos y para los siervos de Bruselas. Lo que está sucediendo es una señal muy clara de que la gente quiere retomar el control de las fronteras, de los bancos, y dice basta a los burócratas de Bruselas". Según la virtual ministra de Relaciones Exteriores de la Unión Europea, Federica Mogherini, "los resultados electorales, aun de modo diametralmente opuesto, y la situación en el Reino Unido y en Grecia, demuestran nuestra necesidad de volver a sentirnos europeos. Ser fieles al proyecto europeo aun con el coraje de cambiar".


En juego no sólo está el posible default de Grecia sino la llamada Grexit, es decir la salida de Grecia del euro y todo lo que eso podría significar para los países que aceptan la moneda única europea (19 de los 28 miembros de la UE). A lo que se le agrega el referéndum que Gran Bretaña –que no forma parte de los 19 países euro– tiene intenciones de hacer sobre su continuidad dentro de la UE. El primer ministro inglés David Cameron, recientemente reelegido, quiere obtener de Europa varias reformas, entre ellas algunas sobre la asignación de subsidios europeos y sobre la inmigración, tema durísimo en los últimos meses en toda Europa. Y quiere que estas reformas se produzcan antes del referéndum que ha prometido organizar no más allá de 2017. Para tratar estos puntos Cameron se encontró la semana pasada con el presidente de la Comisión Europea, Claude Juncker, y lo hará sucesivamente con sus colegas de Francia y Alemania

Al menos para Grecia, se espera que surja alguna noticia más optimista después del encuentro con el Parlamento Europeo que el miércoles tendrá Tsipras en Bruselas y de la reunión de jueves y viernes en Dresde (Alemania) donde se encontrará el G-7 económico, es decir los ministros de Economía de los siete países (occidentales) más poderosos (Canadá, Francia, Alemania, Japón, Italia, Reino Unido y Estados Unidos) entre los que se encuentran los acreedores de Atenas.

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China concluye en Chile su gira de acuerdos financieros en Latinoamérica

El primer ministro chino, Li Keqiang, cerró este lunes en Chile su gira por América Latina. La presidenta chilena, Michelle Bachelet, participó en seis actividades públicas, y las seis fueron con Li. El mandatario asiático clausuró en Santiago de Chile su gira regional para comenzar a poner en marcha el plan de inversión por 250.000 millones de dólares que el gigante chino pretende inyectar en 10 años en América Latina y el Caribe. La agenda de la mandataria, casi exclusivamente dedicada a Li Keqiang, retrata la importancia que tiene la visita del número dos chino a Sudamérica, donde previamente suscribió ambiciosos acuerdos comerciales en Brasil, Colombia y Perú.

China también ha sellado convenios en Santiago con el Gobierno chileno. Recibido por Bachelet para una reunión ampliada de las delegaciones en el Palacio de La Moneda, donde por la noche se le ofreció una cena en su honor, la presidenta y Li Keqiang firmaron una serie de tratados. Entre los acuerdos se hallan el que evita la doble tributación y otro entre los Bancos Centrales para los swaps de monedas. La cooperación financiera de ambos países resulta clave en estos momentos: en Chile pronto entrará en operación el Banco Chino de la Construcción, el segundo en importancia del país asiático.


"Tenemos una relación de comercio muy profundo y es nuestro principal socio comercial. Esa relación es fructífera y se sigue fortaleciendo", señaló el ministro de Hacienda de Bachelet, Rodrigo Valdés, después de participar en la firma de los tratados en La Moneda junto a Li Keqiang.


Chile fue el primer país de América del Sur en reconocer a la República Popular China, justamente hace 45 años, y el primero en firmar un acuerdo de libre comercio. Pero aunque ha llegado a ser su tercer principal socio comercial en la región, para Chile la inversión china sigue siendo un desafío pendiente que se puede profundizar. Se trata de un momento propicio para las economías de ambos lados del Pacífico: debido al menor ritmo de crecimiento previsto para los próximos años tanto en China como en la región el comercio bilateral no seguirá expandiéndose a tasas tan elevadas, por lo que es preciso buscar nuevas oportunidades.


De acuerdo a un documento dado a conocer ayer por la CEPAL, la diversificación exportadora es el principal desafío de América Latina en su relación comercial con China. Si bien el comercio bilateral se multiplicó 22 veces entre 2000 y 2014, el grueso de los envíos regionales al gigante asiático sigue estando constituido en un 75% por un número reducido de productos básicos.


"Para revertir la preocupante reprimarización exportadora es preciso lograr avances en productividad, innovación, infraestructura, logística y formación y capacitación de recursos humanos. Estos avances son fundamentales para crecer con igualdad, en un contexto de acelerado cambio tecnológico", indicó Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL. El poder de la inagotable chequera china para tejer alianzas y ganar poder e influencia en América Latina ha quedado de manifiesto en la gira que arrancó el martes 19 de mayo en Brasil, donde Li Keqiang y la presidenta Dilma Rousseff firmaron 35 acuerdos de inversión por 53.000 millones de dólares y avanzaron en un proyecto estrella: la línea férrea transoceánica que unirá el océano Pacífico con el Atlántico, construida con capital chino.

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