Multas multimillonarias por manipular tasas

La investigación, iniciada en 2007 por las autoridades fiscales de Estados Unidos e Inglaterra, permitió conocer la operatoria de las instituciones bancarias, las cuales habrían obtenido un beneficio ilícito cercano a los 10 mil millones de dólares.

 

El Departamento de Justicia norteamericano y la Reserva Federal sancionaron a seis bancos con multas por 5775 millones de dólares por haber manipulado durante cinco años el tipo de cambio de las divisas. La investigación, iniciada en 2007 por las autoridades fiscales de Estados Unidos e Inglaterra, permitió conocer la operatoria de las instituciones bancarias, las cuales habrían obtenido un beneficio ilícito cercano a los 10.000 millones de dólares.


La fiscal general de Estados Unidos, Loretta Lynch, anunció que los bancos alcanzados por la sanción son el UBS, Barclays, Citigroup, JP Morgan, Royal Bank of Scotland (RBS) y Bank of America, que tendrán que pagar un total de casi 3000 millones (de dólares) en multas y sanciones impuestas por el Departamento de Justicia. Además, Lynch explicó que también la Reserva Federal impuso sanciones adicionales, por lo que la suma total finalmente ascendió a 5775 millones de dólares.


Según la procuradora general, los operadores de divisas de los bancos involucrados formaron un grupo que se autodenominó El Cartel, tras el cual encubrieron su comportamiento ilegal durante cinco años. "Casi todos los días, durante cinco años, utilizaron una sala de chat privada para manipular el tipo de cambio entre euros y dólares utilizando un lenguaje cifrado para ocultar su complot", apuntó Lynch. La actuación de los bancos "como compañeros en vez de competidores" para hacer que les favoreciera el tipo de cambio perjudicó a "incontables" inversionistas e instituciones de todos el mundo, incluyendo a otros bancos y clientes que confiaron en que el mercado generaría un cambio competitivo.


Lynch indicó que Barclays deberá abonar 2400 millones de dólares de multa, por lo que el banco inglés será el más afectado por las sanciones. Citigroup abonará 1267 millones, mientras que JP Morgan tendrá que desembolsar 892 millones. En el caso de RBS, la multa asciende a 699 millones, en tanto que el Bank Of America fue multado con 205 millones.


Por su parte, el suizo UBS tendrá que pagar 342 millones de dólares para zanjar su implicación en el escándalo financiero. Como resultado de los acuerdos alcanzados con el Departamento de Justicia y con la Reserva Federal, UBS no deberá afrontar cargos criminales por su conducta en el mercado de divisas. Asimismo, según el acuerdo, la entidad helvética se beneficiará de inmunidad condicional en la investigación, como reflejo del papel jugado por la entidad en reportar potenciales malas prácticas al Departamento de Justicia y la plena cooperación con las autoridades. No obstante, UBS aceptó declararse como culpable de manipulación del indicador Libor, por lo que abonará una multa adicional de 203 millones de dólares y quedará sometido "a un período de prueba" de tres años. El índice Libor es una tasa de referencia para el mercado financiero mundial.


"Esta severa reprimenda debe servir como recordatorio de que se va a perseguir a cualquier entidad de Wall Street o empleado que use el sistema financiero a su favor e infle los beneficios de sus compañías en perjuicio de sus clientes y del consumidor en general", señaló la fiscal general.


En tanto, el superintendente del Departamento de Servicios Financieros del estado de Nueva York, Benjamin Lawsky, sugirió a Barclays a despedir a ocho empleados identificados por las autoridades. "Pongámoslo en estos términos. Los empleados de Barclays entraron en un descarado 'si sale cara, gano yo; si sale ceca, también gano yo', un esquema que perjudica fuertemente a sus clientes", expresó.


UBS fue la única entidad que se pronunció respecto de la sanción. El presidente del banco con sede en Basilea, Sergio Ermotti, expresó que la cúpula directiva de la institución ya tomó las medidas disciplinarias correspondientes. "Nuestras acciones demuestran la determinación que tenemos de seguir una política de tolerancia cero con las malas prácticas y el deseo de fomentar la cultura correcta dentro de nuestra industria", señaló.


Las autoridades fiscales norteamericanas y británicas ya habían castigado en noviembre a seis entidades con una sanción de 4300 millones, en un pacto en el que también participó el supervisor de las operaciones con divisas. De aquel pacto, repiten ahora JP Morgan, Citigroup, RBS y UBS. Además, se actuó contra HSBC. Barclays, sin embargo, decidió por no involucrarse en el acuerdo por problemas con el regulador en Nueva York. En aquella ocasión, se acusó a las entidades de no haber aplicado los controles internos para evitar que sus operadores pusieran los intereses del banco por delante del de sus clientes.


Esta es la segunda sanción derivada de esta investigación en menos de dos meses. Esta vez, a diferencia de la anterior, las entidades admitieron su culpabilidad en el fraude, lo que podría llevar acciones penales contra sus empleados. Según el diario El País de España, el 40 por ciento del mercado de divisas se realiza en Londres, mientras que un 20 por ciento en Nueva York.

Los controles internos que aplican los bancos a estas operaciones son clave para evitar que los operadores puedan verse tentados a realizar conductas abusivas cuando realizan estas transacciones.

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Domingo, 10 Mayo 2015 12:33

Syriza contra el muro

Syriza contra el muro

El 12 de este mes el gobierno griego presidido por Alexis Tsipras deberá pagar 750 millones de euros, y antes de fin de agosto de este año, 23 mil 600 millones de euros más, que no tiene modo de conseguir. Para el pago inmediato ha ordenado a todas las alcaldías que le cedan sus fondos al gobierno central rascando así el fondo del tarro y paralizando a los gobiernos locales, sus obras y sus servicios, con duras consecuencias para la calidad de vida de los ciudadanos y para el empleo. Manteniéndose en los carriles del sistema ha pagado hasta ahora puntualmente los vencimientos de la deuda contraída por los gobiernos anteriores en complicidad con los bancos prestamistas, sobre todo alemanes y franceses pero, pese a ello, no ha conseguido de sus acreedores-Shylock ni nuevos plazos ni nuevas condiciones para seguir pagando sin hambrear al pueblo griego. Sin embargo, ha aumentado su índice de popularidad a 100 días de su elección a pesar de las acusaciones de traición que le hacen todos los días los comunistas del KKE y los trotskistas de Astarsya, partidos que, fuera de sus críticas feroces y sectarias, no sugieren ninguna alternativa. La mayoría de los griegos cree ver en la política de Syriza y Tsipras y en sus declaraciones nacionalistas y su política moderada la única vía posible en las actuales circunstancias y una lucha honrosa y digna.

 

Syriza ganó recogiendo miles de votos del partido conservador y del viejo PASOK, el partido socialista de los Papandreu. Triunfó con votos de los moderados y reformistas, más algunos nacionalistas conservadores, que le dieron como mandato renegociar la deuda en condiciones más dignas y menos leoninas, no salir de la Unión Europea y del euro y mucho menos del capitalismo. Tsipras siempre ha sido, desde que era dirigente de Synapismo, el partido eurocomunista griego, un comunista reformista y moderado que tomaba como su modelo de partido y de política al Partido Comunista Italiano de Palmiro Togliatti y Enrico Berlinguer, que quería convivir en el gobierno con los partidos de derecha y creía poder llevarlos gradualmente a reformar el Estado capitalista, dentro de la Unión Europea del gran capital. Syriza, que englobó a Synamos, es una coalición de partidos, algunos de los cuales están a la izquierda de Tsipras y de Syriza (la izquierda, en el último congreso de Syriza, obtuvo 40 por ciento de los votos). Pero esa izquierda interna no es homogénea, pues hay en ella quienes creen que habrá que salir del euro y no pagar la deuda externa, mientras otros creen lo contrario, y ninguno propone medidas anticapitalistas radicales en el país, aunque todos apoyan los conflictos sociales.


Tsipras, por lo tanto, comienza a aplicar la técnica del salami y a tomar medidas, feta por feta, contra esa izquierda, tal como hace en Podemos el español Pablo Iglesias, también de origen y métodos eurocomunistas, también reformista del capitalismo.


El gobierno de Syriza exigió, es cierto, la devolución del impuesto cobrado por los ocupantes nazis y el pago de la deuda de guerra alemana, con algún resultado (el presidente alemán y sectores democráticos alemanes están de acuerdo, pero no Angela Merkel ni los bancos), pero ni realizó una auditoría de la deuda, que declara injusta, ilegal e impagable, para reducirla unilateralmente, como hiciera Ecuador, y no discute con el pueblo griego qué hacer si los acreedores le siguen exigiendo a Grecia su libra de carne y el país tiene que entrar en cesación de pagos.


La negativa a pagar la deuda y la consiguiente salida del euro y de la UE obligaría a Grecia, en efecto, a emitir otra (u otras) monedas de pago interno y a una brutal devaluación. La misma atraería muchos turistas a un país bello y baratísimo, pero encarecería enormemente las importaciones sin las cuales no funciona la vida cotidiana en Grecia, reduciría brutalmente los salarios reales y el empleo y daría un gran impulso a la emigración de todos los que tengan una capacitación intelectual o técnica. Además, expondría a Grecia a una enorme fuga de capitales y, en el mar Egeo, a una posible agresión turca para apoderarse de las fuentes potenciales de petróleo y terminar de ocupar Chipre. Sería un salto al vacío en lo oscuro y la mayoría de los votantes de Syriza, que son moderados y le dieron un mandato moderado, esperando mejorar su calidad de vida, podrían buscar entonces otras vías políticas, por desesperadas que sean, sin excluir a la extrema derecha neonazi de Alba Dorada.


Syriza no es un partido preparado para enfrentar y dirigir un proceso caótico como el que ese escenario crearía y para encabezar una lucha que lleve, no sólo fuera de la UE, sino fuera del capitalismo, y no cuenta con el apoyo de nadie en esa perspectiva, ni del movimiento obrero europeo y la izquierda, muy debilitados, ni tampoco de Putin y el imperialismo ruso que heredó del zarismo los intereses geopolíticos en esa zona del Mediterráneo oriental porque el gobierno ruso, en el mejor de los casos, podría dar alguna ayuda económica (la oferta del gasoducto llevará años para concretarse y Syriza cuenta las semanas), pero jamás apoyará un eventual proceso revolucionario anticapitalista.


Como el español Podemos –gracias a la politiquería centrista en que lo está sumiendo Pablo Iglesias– se está desinflando, a Syriza parece no quedarle otra salida que acatar a regañadientes las órdenes de la Troika (FMI, Banco Central Europeo y Comisión Europea de Bruselas), tratando siempre de limar las aristas de las medidas que se le imponen y de endulzar la píldora para los griegos con declaraciones nacionalistas. Sin duda esa no era la intención de Tsipras. Pero esa es la lógica implacable del sistema de explotación capitalista, dirigido por el capital financiero, y la única alternativa al capitalismo es preparar la ruptura con el mismo, no su imposible humanización.

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Las ignoradas y/o silenciadas causas de la gran recesión

En los últimos años se han ido publicando toda una serie de informes que coinciden en mostrar que algo preocupante y alarmante ha estado ocurriendo en la distribución de las rentas en la mayoría de países a los dos lados del Atlántico Norte (ver Determinants of functional income distribution – Theory and empirical evidence, International Labour Organization, 2013; Global Wage Report 2012/13. Wages and equitable growth, International Labor Organization; Effects of Globalization on Labor's Share in National Income, Anastasia Guscina, Inernational Monetary Fund, 2006). Estos y otros trabajos coinciden en que:


1. Las rentas derivadas del trabajo han ido disminuyendo (como porcentaje de todas las rentas) desde finales de los años setenta y principios de los años ochenta. Aunque este descenso ha ocurrido en la mayoría de países a los dos lados del Atlántico Norte (Norteamérica y la Unión Europea), ha sido más marcado en los países europeos que en los países de Norteamérica (EEUU y Canadá). En Alemania y en Francia ha sido bastante acentuado (un descenso de 9 puntos), aunque en España ha sido incluso mayor (10 puntos).


2. Este descenso de las rentas del trabajo ha ido acompañado de un aumento de las rentas del capital (como porcentaje de todas las rentas).


3. Las rentas que han crecido en mayor medida dentro de las rentas derivadas del capital han sido aquellas rentas procedentes de la propiedad del capital financiero.


4. De las rentas del capital no financiero, un porcentaje muy elevado de ellas, un 35%, ha sido en forma de pago de dividendos (a los accionistas) a costa de subfinanciar las compensaciones salariales.


5. El énfasis en pagar dividendos ha determinado un cambio de actitud del mundo empresarial, enfocado en conseguir la máxima cantidad de beneficios lo más pronto posible (short-term benefits). Los gerentes de las grandes empresas han enfatizado el corto plazo, en lugar del largo plazo, en su comportamiento gerencial. Como consecuencia, los propietarios y gerentes del gran capital no financiero han expandido su dimensión financiera, comprando activos financieros, diluyéndose la línea de expansión entre capital financiero y capital productivo. La gran mayoría de las empresas de automóviles, por ejemplo, financiaron sus propias ventas, convirtiéndose en empresas también financieras, que se expanden a costa de invertir en productos financieros.


6. El hecho de que las rentas del trabajo hayan descendido como porcentaje de todas las rentas quiere decir que las rentas del capital han crecido más rápidamente que las rentas del trabajo, como resultado de que el aumento de la riqueza y de la renta total se ha distribuido de una manera muy desigual, favoreciendo sistemáticamente, durante este periodo 1980-2014, a las rentas del capital sobre las del trabajo. Es decir, que el mundo del capital ha ido consiguiendo más y más renta a costa del mundo del trabajo.


El contexto político de los cambios económicos


Los informes no analizan el contexto político de estos cambios. Pero cualquier observador de la vida política del mundo capitalista desarrollado puede ver que las causas más importantes de lo que estaba ocurriendo (véanse mis libros Neoliberalismo y Estado del bienestar. Ariel Económica, 1997; y Globalización económica, poder político y Estado del bienestar, Ariel Económica, 2000) eran las intervenciones públicas de los Estados que, a partir de los gobiernos del Presidente Reagan en EEUU y de la Sra. Thatcher en Reino Unido, se extendieron por la mayoría de países a los dos lados del Atlántico Norte, es decir, EEUU y la Europa occidental. Estas intervenciones, conocidas como neoliberales, fueron la respuesta del mundo del capital a las conquistas laborales y sociales que el mundo del trabajo había conseguido durante la época dorada del capitalismo (1945-1980). Consistían en lo que llaman "la flexibilización de los mercados laborales", que es el término utilizado para definir la posibilidad de despedir a los trabajadores y debilitar a los sindicatos, con un aumento de la precariedad y una disminución de los salarios, destruyendo puestos de trabajo, lo que genera desempleo (una de las medidas más eficaces para disciplinar al mundo del trabajo). También, y como parte de su objetivo de debilitar a este último, estas políticas públicas recortaban derechos sociales, además de derechos laborales. El neoliberalismo no es, pues, ni más ni menos, que las prácticas en defensa del mundo del capital a costa del mundo del trabajo. Y el aumento de las rentas del capital a costa de las rentas del trabajo es un indicador de ello.


La crisis económica consecuencia del dominio del mundo del capital sobre el mundo del trabajo


Esta reducción de las rentas del trabajo determinó un descenso de la demanda doméstica, puesto que la mayoría de esta está generada por el consumo popular, que depende de los salarios y del tamaño de la población asalariada. Cuando estos bajan, la demanda doméstica se resiente.
Ahora bien, dos hechos ocurrieron que permitieron que el descenso de las rentas del trabajo no causara un mayor descenso de la demanda doméstica del que tuvo lugar. El crecimiento económico fue menor en el periodo neoliberal (1980-2014) que en el periodo anterior (1945-1980) en la mayoría de países capitalistas desarrollados, pero habría sido incluso menor si no hubiera acontecido la reunificación alemana, por una parte, y el gran crecimiento del capital financiero, por otra. La primera implicó una enorme inversión pública en aquel país, lo que, debido a la centralidad de la economía alemana en Europa, estimuló toda la economía europea (ver mi artículo "Capital-Trabajo: el origen de la crisis actual", Le Monde Diplomatique, julio de 2013). Lo segundo -el gran crecimiento del sector financiero- fue resultado directo de la necesidad de las familias (y de las pequeñas y medianas empresas) de endeudarse, como consecuencia del descenso de las rentas del trabajo. De ahí el punto 3 enunciado anteriormente, es decir, que las rentas procedentes del capital financiero hayan crecido muy rápidamente durante el periodo neoliberal. Es más, la relativamente baja rentabilidad de la economía productiva, es decir, de la economía que produce bienes y servicios (debido precisamente al descenso de la demanda), explica que las rentas del mundo del capital –como los beneficios empresariales- hayan ido más y más a inversiones especulativas del capital financiero, lo cual explica los puntos 4 y 5. Es decir, la actividad especulativa ha ido amentando mucho más rápidamente que la actividad productiva. Y ahí está el origen de la Gran Recesión que, al explotar las burbujas especulativas (sean las burbujas que sean), quebró el sistema financiero -altamente especulativo-, generando la crisis más aguda que hayamos conocido desde la Primera Gran Depresión a principios del siglo XX. El colapso del sistema financiero permitió ver el enorme problema económico que estaba siendo ocultado por el crecimiento económico generado por las burbujas, y que era el gran vacío de la demanda (con el agravante de que ahora, a este problema de escasez de demanda se le ha sumado un enorme endeudamiento, tanto privado como público).


Las soluciones necesarias y urgentes son fáciles de ver


Las soluciones son, en realidad, muy fáciles de ver. La evidencia acumulada históricamente –tanto en la manera como se salió de la Gran Depresión en los años treinta y cuarenta, y como en la manera como Europa se recuperó después de la II Guerra Mundial- muestra que se tendría que hacer un giro de casi 180º en las políticas públicas que se han seguido, con un gran aumento de las rentas del trabajo a costa de las rentas del capital, y muy en especial de las rentas del capital financiero, que están hipertrofiadas. España es un claro ejemplo de ello: el sector financiero es tres veces superior, en términos proporcionales, al existente en EEUU, absorbiendo un número excesivo de recursos. En realidad, la banca debería considerase un servicio público –que podría o no ser una banca pública, de la misma manera que los taxis, que son privados, realizan un servicio público- que, como condición de su existencia, debería ser la de proveer crédito. El sector público bancario, por cierto, debería también extenderse, corrigiendo la situación actual en la que España tiene uno de los sectores bancarios públicos más pequeños de la UE-15, y es a la vez uno de los países donde es más difícil conseguir crédito. Naturalmente, la banca privada, que tiene excesivo poder en este país, controlando gran parte de los medios, se opondrá radicalmente a estas medidas, lo cual exigiría tomar medidas públicas que impidieran la instrumentalización de las instituciones políticas y mediáticas por parte de dicho poder fáctico (como ocurre en España, incluyendo Catalunya), medida urgente y necesaria para sanear la democracia española.


El Estado, tanto central como autonómico y local, debería comprometerse a alcanzar el pleno empleo, con salarios -como promedio, más altos- y condiciones laborales mejores (incluyendo el descenso del tiempo de trabajo), potenciando el poder del mundo del trabajo –tanto en el lugar de trabajo (incluyendo sistemas de cogestión y/o cooperativismo) como en la negociación colectiva-. Hoy España tiene enormes necesidades –como en las áreas del Estado del bienestar y en las ambientales- que necesitan grandes inversiones públicas, encaminadas además a llenar enormes vacíos que estimulen a la economía.


Estas son las medidas que deberían centrar las políticas económicas de un gobierno progresista. Ni que decir tiene que ello se facilitaría si cambiaran las coordenadas de poder europeas, con un cambio muy marcado de las sensibilidades políticas que hoy dominan Europa (conservadores y neoliberales), las cuales también dominan España (incluyendo Catalunya). Un punto central es el cambio del Banco Central Europeo (BCE), que debería convertirse en un banco Central en lugar de un lobby de la banca, como he señalado en múltiples ocasiones.


Una última observación. Se me dirá que, sin cambios en la Eurozona, España no puede hacer los cambios que sugiero. El hecho de dar importancia determinante de lo posible a causas externas –la externalización de responsabilidades- caracteriza a aquellas voces que insisten en que no hay alternativas posibles a las que se imponen desde Frankfurt (sede del BCE), Bruselas (sede de la Comisión Europea), Berlín (sede del gobierno Merkel) o Madrid (sede del gobierno PP), lo cual no es del todo cierto (ver libro Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social en España, Navarro, V., Torres, J. y Garzón, A.).

Zapatero podría haber conseguido más dinero manteniendo el impuesto de patrimonio (2.100 millones de euros) o anulando las rebajas del impuesto de sucesiones (2.552 millones de euros), que congelando las pensiones (1.200 millones de euros). Rajoy hubiera conseguido casi el mismo dinero, 6.000 millones de euros, revirtiendo la bajada del impuesto de sociedades de las grandes empresas que facturan más de 150 millones de euros al año (y que representan el 0,12% de todas las empresas), que recortando la sanidad pública. El hecho de que escogieran una alternativa en lugar de otra no se debió a razones externas, sino a unas de muy internas: el grado de influencia diferencial sobre el Estado de distintos colectivos que están en el país. Ni que decir tiene que las causas externas son importantes, pero no puede concluirse como está ocurriendo hoy en España que sin un cambio en la Eurozona es muy poco lo que puede hacerse en España (incluyendo Catalunya). Esto es lo que las fuerzas conservadoras y liberales quieren que la gente se crea para así justificar las políticas que están imponiendo a la ciudadanía sin que tengan ningún mandato popular para así hacerlo.

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Jueves, 09 Abril 2015 06:23

El BAII: cómo construir una OFI

El BAII: cómo construir una OFI

Quizá resulte apropiado señalar, para iniciar un análisis del proceso de construcción de un nuevo organismo financiero internacional de alcance mundial, que se trata de algo que no se emprendía desde hace más de medio siglo, cuando al final de la guerra se estableció el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, conocido ahora como Banco Mundial, y en los lustros siguientes los bancos regionales de desarrollo que lo complementan en África, América Latina y Asia. La propuesta de China de constituir el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (BAII) puede compararse, en dimensión y alcance, a estas iniciativas tempranas y rebasa con amplitud a otras dos, de objetivos o membresía más limitados: el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, fundado en 1991 para fomentar la transición al mercado y la consolidación de la empresa privada en Europa centroriental, y, en 2014, el Banco de Desarrollo del BRICS, cuyo prolongado y a menudo controvertido periodo de gestación continúa. El BAII tendrá un campo de operación regional pero enorme, Asia y países circunvecinos, y captará recursos financieros provenientes de todo el mundo. La iniciativa del BAII despega a velocidad considerable: sólo en marzo último ocho países avanzados dieron noticia de su intención de asociarse como miembros fundadores. Este inusual ritmo de nuevas adhesiones resulta tanto más notable si se advierte que se realiza contra el trasfondo de una recomendación expresa del gobierno de Estados Unidos, que previno a sus aliados de la inconveniencia de respaldar la iniciativa de China. Este hecho ha dado base a la noción de que el BAII rivalizará con las instituciones de Bretton Woods, de las que Estados Unidos es socio controlador, si se admite la expresión. Veamos entonces cómo China construye una nueva OFI: organización financiera internacional de alcance global.

No dejó de resultar sorprendente que el primer país avanzado que decidió eludir el cerco estadunidense al BAII haya sido su aliado por excelencia, el Reino Unido. El 12 de marzo, el ministro de Finanzas británico, George Osborne, dio a conocer la adhesión británica, señalando que el BAII ofrecía una oportunidad inigualable para las inversiones y el crecimiento del Reino Unido y Asia ( The New York Times, 13/3/15). El anuncio británico, dos meses antes de una elección general en la que el primer ministro no parece tener suficientes bazas de triunfo, provocó reacciones encontradas en una opinión pública aún más dividida por el debate electoral. Dio lugar también a una insólita reprimenda pública de Washington, como la llamó el Financial Times, que acusó al gobierno de Cameron de ser casi siempre acomodaticio ante las démarches de Pekín.


¿Cuál es la naturaleza de las objeciones de Estados Unidos frente a la propuesta del BAII? Primero, aunque desde luego no se dice de manera explícita, el hecho de que provenga de China, el novel rival estratégico global de la superpotencia única tras la guerra fría. Las que sí se manifiestan, por parte sobre todo de Jack Lew, el secretario estadunidense del Tesoro, conciernen a diversos temores cuyo común denominador, para expresarlo con una frase propia de la temporada, consiste en ver la paja en el ojo ajeno y no... En efecto, Lew y su subsecretario para Asuntos Internacionales expresaron preocupación respecto de si el BAII seguiría los altos estándares de los órganos de Bretton Woods, en especial en cuanto a régimen de gobierno y criterios de operación y ambientales. También se manifestó inquietud por el riesgo de que la nueva institución no fuese complemento, sino competidor desleal, de las ya existentes, y por el equilibrio de poder entre los participantes, demasiado cargado en apariencia a favor de China. Como se advierte, en ninguno de estos terrenos resulta indiscutible que el ejemplo a seguir sea el del Banco Mundial, institución no exenta de notorios casos de dispendio de recursos y corrupción, daño ambiental derivado de proyectos financiados y control en manos de unos cuantos miembros, uno de los cuales (Estados Unidos) disfruta de virtual poder de veto y se arroga el privilegio de designar siempre al presidente del Banco.


Londres replicó que su decisión no había sido precipitada, sino considerada en el seno del G7 –que alguna vez fue visto como el consejo de administración de la economía mundial– y, por tanto, conocida por Estados Unidos. Tras el auspicio del Reino Unido, varios otros se produjeron en cascada. El poder de Estados Unidos para disuadir incluso a sus aliados más cercanos quedó muy vulnerado, por decir lo menos. En un solo día, el martes 17, Alemania, Francia e Italia anunciaron su adhesión. En los días siguientes se produjeron anuncios de igual tenor de Australia y Corea. Hacia final de mes, 14 de los miembros del G-20, incluido Brasil, se habían ya adherido. Taiwán lo hizo también, aunque su participación planteará problemas especiales y no sólo en el área diplomática. Japón, por su parte, prefirió alinearse con la posición de Estados Unidos: No podemos sino ser muy cautelosos en cuanto a la participación, declaró el ministro de Finanzas Taro Aso ( The New York Times, 1/4/15). Hallándose en Pekín a finales de marzo, el secretario Lew no encontró salida más airosa ante la avalancha de adhesiones, apenas atemperada por la actitud japonesa, que declarar a Washington abierto a cooperar con el BAII ( Financial Times, 31/3/15).


A diferencia de Estados Unidos, que reclamó para sí la sede de las dos instituciones de Breton Woods, además de la del Banco Interamericano de Desarrollo, Pekín parece abierto a considerar que el BAII tenga asiento en algún otro país de la región. Indonesia –que desde varios puntos de vista: peso económico y poblacional, amplias necesidades de construcción de infraestructura y una cierta neutralidad geopolítica, habiendo sido Jakarta una de las capitales mundiales de la no alineación, resulta un candidato ideal– ha expresado el interés de su gobierno, elegido recientemente y jefaturado por Joko Widodo, un líder sin vínculos con sus antecesores militares.


Estos son, hasta el momento, los principales rasgos de la construcción de una nueva OFI: impulsada por China, irresistiblemente atractiva para las mayores economías de mercado del mundo, cuyos miembros fundadores suman alrededor de 40, con capital de entre 50 mil y 100 mil millones de dólares y que podría iniciar operaciones este mismo año: el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura.

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Noticias y significado del banco asiático

En la edición dominical del 16 de noviembre de 2014 anunciamos la fundación del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura. El mayor conjunto de acciones las tiene China y la sede está en Shanghai. La formación del banco fue firmada el 24 de octubre de 2014 por jefes de Estado de los 21 países asiáticos participantes. Las únicas naciones importantes de la región Asia-Pacífico que no firmaron fueron Japón, Australia, Indonesia, Corea del Sur y Arabia Saudita.


Ahora, el 23 de marzo, la presidenta del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, dio en Pekín la bienvenida a los esfuerzos de inversión de China en el exterior, haciendo referencia al citado banco.


Por otro lado, se ha publicado que en Australia se discute la posibilidad de ingresar a dicha institución bancaria. Y el antepasado fin de semana se reunieron y tocaron el asunto los ministros de Relaciones Exteriores de China, Japón y Corea del Sur. Ocurran o no esos posibles ingresos, entre ellos y la declaración de la presidenta del FMI muestran la solidez del banco asiático.


Debemos verlo en su contexto. El 22 de febrero pasado publicamos aquí los resultados de la magnitud económica de países principales para 2050. También había otros resultados ya anteriores para 2011, 2020 y 2030. Mencionamos ahora sólo los tres primeros lugares.


Para 2020 se prevén Estados Unidos en primer lugar, China en segundo y Japón en tercero. Para 2030, la previsión es de China en primer lugar, Estados Unidos en segundo e India en tercero. Para 2050, China en primer lugar, India en segundo y Estados Unidos en tercero.


Estas previsiones son congruentes con el ritmo de crecimiento de cada país. El ritmo de Estados Unidos ha sido de alrededor de 2 por ciento. Si contamos los años de crecimiento negativo, -0.3 en 2008 y -3.5 en 2009, el promedio bajaría un poco más.
El promedio más bajo que se prevé para China es de 7 por ciento, y la media de los últimos ocho años fue de 9.5 por ciento.
El menor promedio para India es de 5.5 por ciento, pero el más reciente, para 2014, fue de 7.2 por ciento. Así que las previsiones para el futuro son congruentes con estos datos actuales.


La creación del banco asiático es congruente con esto, y no es el único caso en proceso.


El 11 de septiembre del año pasado, en la conferencia cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghai, en una reunión de los presidentes de China, Mongolia y Rusia, el mandatario de China propuso construir un cinturón económico de los tres países alrededor de la ruta de la seda. Mencionó el desarrollo de transportes y ver la posibilidad de construir una red de potencia eléctrica transnacional.


Vamos a mencionar algo sobre los ferrocarriles, que en mi opinión son muy importantes. En China, por ejemplo, se ha construido una cantidad enorme de vías de ferrocarril.


La ruta de la seda de la que se habla surgió desde un pasado remoto, y era entre la entonces capital china, Xian, y Roma, capital del imperio romano. Buena parte del camino se tenía que recorrer en camellos. Además de la seda, se comerciaban diamantes, alimentos que no existían en el occidente –como algunos condimentos, y otros.


En un proceso que culminó en el siglo XVI y continuó, los barcos de países occidentales, mucho más rápidos y baratos que la ruta tradicional, los desalojaron plenamente, y no sólo se adueñaron del comercio, sino que fueron un punto de apoyo del colonialismo. Regiones de la ruta de la seda fueron total o parcialmente despobladas y quedaron sumidas en la miseria.
Más recientemente se ha empezado a reconstruir, con medios modernos, la nueva ruta de la seda. Los ferrocarriles han sido un elemento importante, que tienen, a diferencia del comercio marítimo, la propiedad de ser transportes de cada país o grupo de países y no de extranjeros. Pero, por ejemplo, China ha tenido que detener el crecimiento de sus vías al llegar a cualquier frontera con otra nación. Un problema clave es la diferencia de la medida de las vías de ferrocarril de un país a otro. Actualmente hay en Asia seis diferentes anchos, según evaluación de las Naciones Unidas en 2014. El problema se puede y se debe atacar.


Los trenes son mucho más rápidos y baratos que el comercio marítimo. Pueden irlo desalojando, sobre todo ahora que el colonialismo ha sido prácticamente liquidado. No sólo tienen beneficio económico, sino que aumentan los niveles de independencia del país y de Asia.


Los ferrocarriles, como la generación de electricidad y como el banco asiático, son parte del desarrollo que prevén los estudios de 2020, 2030 y 2050.


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Lunes, 09 Marzo 2015 06:32

El hombre más poderoso del mercado

El hombre más poderoso del mercado

Tiene el poder que muchos desean; el que no se nota. Su influencia en el mercado contrasta con el anonimato que disfruta fuera de los círculos financieros. El exbanquero y escritor William D. Cohan ha dicho de él: "Es como el mago de Oz. El hombre detrás de la cortina". Larry Fink (Van Nuys, California, 1952) preside BlackRock, la mayor gestora de fondos del mundo. Esta entidad tiene un patrimonio bajo gestión de 4,65 billones de dólares (4,2 billones de euros). Si BlackRock fuese un país sería la cuarta economía del planeta tras EE UU, China y Japón.


"¿Si me siento una persona poderosa? Bueno, en casa son mi mujer y mis hijos los que mandan...", bromea Fink durante una entrevista realizada la semana pasada en el Hotel Ritz de Madrid. "No me siento alguien poderoso, sino una persona que ha contraido un compromiso con sus clientes para mejorar sus vidas. Nuestra misión es construir un futuro financiero mejor para los que nos confían su dinero".


Su tarjeta de visita abre cualquier puerta, sea esta la de gobernantes, banqueros centrales o reguladores. En anteriores viajes a España, por ejemplo, se entrevistó en Zarzuela con el rey Juan Carlos. "Siento la responsabilidad de ayudar a los gobiernos a adoptar las políticas adecuadas, a veces hablando claro y mostrando desacuerdo, pero siempre pensando en el interés de nuestros clientes", subraya.


Fink creció en la costa Oeste de EE UU. Su padre tenía una tienda de zapatos en la pequeña localidad de Van Nuys y su madre era profesora. En el instituto conoció a la que hoy es su mujer y se licenció en la Universidad de California Los Ángeles (UCLA). Sin embargo, su vida profesional la ha desarrollado en la costa Este. Su primer trabajo fue en First Boston. Ingresó en la entidad en 1976 y pronto se hizo un nombre como uno de los primeros agentes de compra y venta de titulizaciones hipotecarias, un producto que años más tarde, con el estallido de los préstamos basura o subprime, inoculó la crisis financiera en todo el mundo


Su amplia experiencia en Wall Street y, por qué no decirlo, dirigir un negocio basado en las comisiones, le ha llevado a elaborar una particular tesis sobre el mercado. "Especular es cuando tienes todo tu dinero en efectivo. Invertir es poner tu dinero a trabajar para lograr tus objetivos. Si piensas que el mundo va a ser mejor dentro de 30 años, algo sobre lo que estoy absolutamente convencido, una estrategia de inversión adecuada es diversificar con un horizonte temporal a largo plazo".


Fink llega a la entrevista con EL PAÍS tras una reunión con clientes españoles. Posa un par de minutos —su equipo de prensa había recordado previamente su alergia a las sesiones fotográficas largas— y tras servirse un café se presenta en la distancia corta como una persona cálida, muy reflexiva y con un tono de voz que puede ir desde el susurro a la exclamación. A diferencia de otros colegas, Fink huye de los conceptos financieros excesivamente técnicos. Se mueve mejor en el mundo de las grandes ideas. Cultiva la imagen de un intelectual del mercado. El último concepto con el que trabaja BlackRock es el de la divergencia, es decir, que el mundo se mueve a diferentes velocidades (económicas, monetarias y financieras). Las consecuencias de ello son las de un juego de suma cero. "Esta situación tendrá ganadores y perdedores entre los países y entre las propias empresas", avisa Fink. En su opinión, el sector energético es un buen ejemplo de un planeta divergente. "Hay países que se benefician de la caída de los precios energéticos y otros como Rusia, Irán o Brasil que se ven perjudicados".


Otra de las obsesiones de este gestor es la tecnología y su poder transformador. Habla entusiasmado de cómo el fracking ha pasado de ser una técnica desconocida hace apenas unos años a revolucionar el negocio de la energía. Solo aquellos que apuesten por la innovación serán los que triunfen, según Fink. "La mayor parte de estos avances son positivos para la humanidad. Millones de personas se benefician de unos precios energéticos más baratos, pero es cierto que muchas tecnologías son disruptivas para un país o para una industria concreta".


La historia de éxito de Fink es muy fiel a la tradición americana. Una mezcla de hombre hecho a sí mismo y de ave fenix que resurge de un fracaso. En 1986 su departamento en First Boston sufrió pérdidas millonarias por una mala apuesta acerca de la evolución de los tipos de interés. Pasó de estrella emergente a persona non grata en la entidad de la que acabó saliendo por la puerta de atrás. A partir de ese momento, y según cuenta en un reportaje de Vanity Fair, se juró a sí mismo entender en todo momento qué riesgos estaba asumiendo con sus inversiones.


Ese conocimiento en sus propias carnes de lo traicionero que puede llegar a ser el mercado le lleva a hacer un llamamiento sobre el ahorro para la jubilación, una de sus grandes obsesiones (y también uno de los principales negocios de BlackRock). "Estamos traspasando gran parte de la responsabilidad de gestionar el dinero para la vejez a los propios ahorradores, sin educarles lo suficiente en cómo hacerlo de forma correcta. Es un gran problema y puede, si no lo arreglamos ahora, generar una gran crisis en el futuro". Fink advierte de que mucha gente basa su estrategia de inversión en el corto plazo y eso es un error porque cualquier turbulencia les hace entrar en pánico, como ocurrió tras 2008 en el que mucha gente se salió del mercado. "Debemos ayudar a la gente a invertir con una mentalidad de largo plazo. En España, por ejemplo, las personas ahorran, pero muchos tienen su dinero en cash. Eso es un desastre porque tardas más en alcanzar el capital que necesitas para el retiro y, además, es algo negativo para la propia economía española".


En 1988, junto a ocho socios y bajo el paraguas inicial de Blackstone, el gigante del capital riesgo, Fink puso en marcha BlackRock, una gestora especializada en un primer momento en renta fija. Lo que empezó como una aventura en una pequeña habitación alquilada en la sede de Bear Stearns se ha transformado en una compañía cotizada con una capitalización bursátil de más de 60.000 millones de dólares y 12.000 empleados en 30 países. Entre sus clientes se encuentran los grandes inversores institucionales como los principales fondos de pensiones públicos y privados o los fondos soberanos.


Fink se ha convertido en una especie de oráculo al que todo el mundo consulta acerca de que hará el mercado. "Las acciones son el activo donde vemos mayor potencial en los próximos meses. Hace tres años ya éramos optimistas sobre la renta variable europea y lo seguimos siendo. Las compañías del continente se beneficiarán del euro débil, de un sistema financiero más estable, del apoyo del BCE y de los menores precios energéticos", señala. En su opinión, la mayor parte del rally de la renta fija —que empezó hace 30 años— ha quedado atrás. "Vamos a vivir uno o dos años en un entorno de bajas rentabilidades en este activo, lo que refuerza el atractivo de la renta variable, pero tampoco veo un cambio súbito en la dirección de los tipos de interés".


Los bancos centrales han asumido un protagonismo jamás visto. Tras agotar sus balas convencionales —los tipos están próximos a cero—, han tenido que echar mano de la heterodoxia para reanimar la economía mediante inyecciones masivas de liquidez o quantitative easing (QE). Fink está convencido de que estos estímulos van a funcionar, pero si no lo hacen avisa de que "tendremos más volatilidad e incertidumbre en el mundo". El presidente de BlackRock alaba el trabajo de los bancos centrales —"el BCE está dando tiempo a los países para que hagan reformas"— y critica la escasa implicación de los gobiernos en la reactivación económica. "La gran ventaja que han tenido los políticos de EE UU, Japón y ahora Europa es que los bancos centrales han asumido toda la carga de la recuperación. Si los estímulos no funcionan la presión volverá a ir contra ellos".


Una de las consecuencias de las políticas monetarias expansivas es la volatilidad de las monedas. Fink no cree que sea una guerra de divisas, sino un ajuste en el valor de las monedas vinculado a las condiciones económicas de cada región. "Una de las razones por las que EE UU ha experimentado mayor crecimiento que Europa y Japón tras la crisis es que ha contado con el apoyo de un dólar débil. Ahora la economía americana puede tolerar una moneda más fuerte porque si Europa, que es su mayor socio comercial, empieza a carburar, EE UU también se beneficiará".


Uno de los motores del crecimiento exponencial de BlackRock han sido su carácter predador. Ha ganado tamaño a base de adquisiciones, siendo la compra hace seis años de la división de gestión de activos de Barclays el trampolín para su gran salto adelante. Otra de sus habilidades ha sido sacar petróleo de la gran recesión mundial. De hecho, desde 2008 sus acciones se han revalorizado más de un 90%. Muchos gobiernos se han echado en sus brazos para buscar asesoramiento. El propio Tesoro de EE UU contrató los servicios de BlackRock para gestionar los activos tóxicos de las diferentes entidades nacionalizadas. La crisis que ha servido a la entidad para coronarse en el mundo financiero ha hecho que millones de ciudadanos se tengan que ajustar el cinturón. "Entiendo el dolor de los damnificados por la crisis, pero el futuro de España se perfila mejora ahora que hace cinco años. Los ajustes son dolorosos, pero son necesarios para reorientar la economía y devolverla a la senda del crecimiento y para introducir una mayor disciplina en los gobernantes".


Fink se muestra muy interesado durante la entrevista en dejar claro su optimismo sobre la economía española. "Unas de las razones por las que España paga ahora unos tipos tan bajos por su deuda es porque ha hecho las cosas correctamente. Es verdad que las medidas de austeridad tienen un coste muy doloroso a corto plazo, pero hay que mirar las cosas con perspectiva de largo plazo. La gente es impaciente, yo mismo soy impaciente, pero tras los ajustes vendrán sus frutos. En España ya lo estamos viendo, la economía es la segunda que más crece de Europa y se han creado más de 400.000 puestos de trabajo".


Fink cultiva su imagen como un hombre que ayuda a su comunidad. Tiene en silla en los consejos de la Universidad de Nueva York y el Museo de Arte Moderno (MoMA). Además, está involucrado en Robin Hood, fundación que trabaja para reducir la pobreza en la ciudad. Una de las consecuencias de la crisis ha sido precisamente el aumento de la desigualdad. El presidente de BlackRock cree que este fenómeno no se explica solo por las medidas de austeridad. En su opinión, el origen está en la tecnología, que está desplazando a mucha gente del mercado laboral, y en las políticas de QE, ya que al impulsar las Bolsas están aumentado la riqueza de aquellos que tienen acciones, que suelen ser las clases más acomodadas. "La brecha se está abriendo entre la gente con estudios y el resto. Es un fenómeno global. Para luchar contra la desigualdad hay que gastar más dinero en educación. La formación es un proceso que dura entre 15 y 20 años y donde está el problema es en los adultos que han perdido su trabajo y no puden volver a los estudios. Necesitamos programas públicos y redes sociales para apoyar a este colectivo", explica.


Además de una persona con gran influencia, Fink es rico. El pasado año cobró un sueldo de 24 millones de dólares y la participación que conserva en BlackRock tiene un valor de mercado de 460 millones. "En la retribución de los directivos no se puede generalizar. Hay compañías donde sus ejecutivos se merecen cada centavo que ganan e incluso más, y otras donde ves los sueldos y solo puedes decir ¡esto es una locura! En BlackRock estamos adquiriendo un papel mucho más activo en las juntas y tenemos mayor diálogo en las compañías donde invertimos. Es nuestra responsabilidad, en nombre de nuestros clientes, que la retribución sea justa, ajustada y apropiada".


Uno de los grandes contratos de BlackRock durante la crisis fue con el Gobierno de Grecia. En 2011 Atenas le pidió asesoramiento sobre su sistema financiero. Muchos han puesto a España ante el espejo griego y el reciente triunfo electoral de Syriza. Al preguntar a Fink sobre una posible victoria de Podemos se toma casi diez segundos en contestar. Es como si estuviese eligiendo cada palabra: "Si eso ocurre puede haber un cambio en el sentimiento del mercado lo que significaría una subida de la prima de riesgo de España. Se está viendo en Grecia. Quien gobierne en España, si quiere atraer financiación extranjera, si quiere tener unos tipos de interés bajos, debe de ser responsable de los compromisos adquiridos, que son compromisos de Estado y no de un gobierno concreto". Todo un aviso a navegantes de Mister Market.

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Lunes, 02 Marzo 2015 13:49

Pagar por ahorrar

Pagar por ahorrar

El gobierno alemán colocó en el mercado financiero bonos de deuda a una tasa de interés negativa. Esto significa que los compradores en efecto pagan más de lo que vale el bono y los intereses que genera, lo que significa aceptar una pérdida garantizada si mantienen los títulos hasta su vencimiento. Se emitió una cantidad de 3 mil millones de euros, con vencimiento a cinco años a una tasa de menos 0.08 por ciento.

 

No es la primera vez en que ocurre esta situación, que parecía algo insólito en las transacciones financieras. Expresa las condiciones que se han ido impuesto en la gestión de dinero como consecuencia de la crisis de 2008 y que no se han superado.


La necesidad de poner el ahorro en títulos con tasa negativa se ha reforzado recientemente con la decisión del Banco Central Europeo de expandir la oferta monetaria para confrontar las presiones recesivas y la deflación en esa zona.


El asunto está vinculado con lo que ocurre en Estados Unidos, y se puede advertir en la reciente presentación de la presidenta de la Reserva Federal del Informe semestral sobre la política monetaria. Lo que dijo fue que se decidirá sobre los niveles de las tasas de interés en función de las evidencias del comportamiento de la economía y sin anuncios sobre los tiempos para actuar al respecto. Entre los significados de esta declaración está el hecho de que no hay certeza acerca de un reforzamiento decisivo de las condiciones del crecimiento de esa economía. Las tasas siguen siendo muy reducidas para no cortar los signos de recuperación.


Un primer aspecto práctico de las tasas negativas de la emisión de la deuda, como es el caso alemán, es que esto no necesariamente significa una pérdida para los que la adquieren. No se trata como se ha sugerido de que constituya un privilegio para un ahorrador colocar su dinero en un lugar tan seguro como el gobierno alemán.


Las transacciones financieras no entrañan más privilegio que el de obtener alguna ganancia. Y en este caso se trata de la relación entre el rendimiento negativo y la expectativa del comportamiento del nivel general de los precios. Si los precios caen más que las tasas aumenta el poder de compra y de ahí se deriva una ventaja. Otro aspecto tiene que ver con el precio de los bonos que se compran y que varían en relación inversa con la tasa que devengan, si la tasa baja más habrá una ganancia al vender el bono.


Pero la cuestión relevante en este asunto está asociada con la necesidad de poner el dinero en títulos con rendimiento negativo. No hay que olvidar que los mayores ahorradores, o visto del modo más convencional, los principales inversionistas en el mercado son los fondos de pensiones que administran el ahorro de los trabajadores.


La situación económica está diciendo que no hay dónde poner el dinero según los criterios de rentabilidad prevalecientes y que no están asociados con proyectos de inversión productiva y con rentabilidad de largo plazo y que creen empleo. El dinero se pone en la deuda de los gobiernos, porque se supone que tiene mayor garantía.


Esto es muy relativo. Para apreciarlo puede verse el caso del Sistema de Ahorro para el Retiro, que invierte primordialmente en la deuda que emite el gobierno federal. La garantía de los rendimientos sobre el ahorro forzoso de los trabajadores, es decir, que se pueda ganar algo, no proviene de decreto alguno, sino que tiene que ver con cuestiones tales como el aumento del nivel de los precios o con la depreciación del valor del peso frente al dólar. En la medida en que aumenta la deuda pública, como ha venido ocurriendo en los años recientes y, con ello, la carga por concepto del pago de intereses, la calidad de la deuda tiende a deteriorarse.


Si a eso se añade el eventual aumento de las tasas de interés que ocasionará la llamada normalización de la política monetaria en Estados Unidos, se ve que el problema de la alta deuda se podría materializar. Así que el recorte preventivo que se ha hecho ya del gasto público podrá repetirse y con ello mayor restricción de la economía.


La tensión que esto impone a la política monetaria del banco central es fuerte. La inflación se mantiene aún en términos generales en los niveles previstos, pero para esto contribuye que el gasto de consumo de las familias y de inversión de las empresas son reducidos. Ya ha ocurrido una significativa depreciación del peso y las tasas de interés que aún son bajas hacen que el costo de la deuda pública no se eleve sensiblemente.
La situación va a cambiar, sobre eso no hay dudas, y cuando ocurra, el trabajo del banco central va a salir de la especie de zona de confort en el que ha operado. La relación con la política fiscal y la eficiencia del gasto será clave para ir definiendo el desenvolvimiento de la economía.


Finalmente, las tasas negativas de la deuda pública como la alemana ha crecido de 20 mil millones de dólares a 2 billones en menos de un año. En este proceso participan gobiernos como el de Alemania, Finlandia u Holanda, pero ocurre también con empresas privadas como Nestlé y Shell, que se financian gratis. En este caso el asunto es cómo se reasignan los recursos disponibles entre deudores y acreedores y sus repercusiones en el mediano plazo y esto no es inocuo.

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Sábado, 28 Febrero 2015 05:35

Grecia: la otra Europa

Grecia: la otra Europa

El acuerdo que obtuvo el gobierno encabezado por Syriza con el Eurogrupo para refinanciar la deuda que abate a Grecia parte de una premisa central: el desconocimiento del Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional, la Troika, que hoy se esfuerzan en presentarse bajo el aura de las instituciones financieras como interlocutores legítimos de las negociaciones. Toda negociación política se basa en dos condiciones: la habilidad de los negociadores y, sobre todo, la fuerza que respalda a cada una de las partes. En su primera gran acción, Alexis Tsipras y su ministro de economía, Yanis Varoufakis, lograron que la habilidad se transformara de alguna manera en su fuerza: legitimaron a la opción griega como un asunto efectivamente europeo. Al parecer Grecia no está sola. Y no será sino la mejor parte de Europa la que negocie con estas tres instituciones, que desde los años 90 se dedican a reconfigurar el mapa europeo a través del desmantelamiento, primero gradual, y después de 2008 a pasos acelerados, de las conquistas sociales que llevaron un siglo entero. Digamos, esa parte de Europa convencida de que las reformas estructurales, las políticas de austeridad y la degradación social alcanzaron ya su límite extremo. Este límite no se llama Syriza en sí, sino la razón por la cual una fuerza de izquierda radical llegó –por primera vez en Europa después de la caída del Muro de Berlín– al gobierno: la rebelión social que se inició en Grecia en diciembre de 2008 y que continúa hasta la fecha.


Seamos sinceros. En 2009, después de tres huelgas nacionales, con los bancos hechos pedazos, las comisarías asediadas, las plazas públicas ocupadas y una fuerza pública que se negaba a disparar sobre su propia gente, todo por oponerse a la política de austeridad decretada desde la Comisión Europea, cada ateniense sabía perfectamente el significado actual de la palabra rebelión. La Unión Europea, el gobierno de Angela Merkel y el Fondo Monetario Internacional decidieron hacer pagar a Grecia esta revuelta imperdonable. He aquí el origen de esta dramática historia. Un castigo en el cual colaboraron primero la socialdemocracia del Pasok y después el centro derecha de Saramaz.


Cuando Syriza compara los saldos de este castigo con la devastación que causaron las tropas alemanas de la Wehrmacht en 1942, la metáfora puede sonar exagerada, pero no es del todo inexacta. En tan sólo cuatro años, Grecia perdió 25% de su producto interno bruto; el desempleo alcanza 30% de la población; hay franjas enteras a las que acecha la desnutrición; por falta de medicamentos, la gente muere. Una auténtica catástrofe humanitaria. Nunca antes había ocurrido en Europa Occidental, después de 1945, semejante devastación social –con excepción, acaso, de la guerra en la antigua Yugoslavia–. 1942 y 2014: dos paisajes de guerra. Una con la política de las armas, otra con las armas del mercado.


Pero los griegos resistieron y la semana pasada cosecharon su primer triunfo. Un éxito magro, pero triunfo al fin y al cabo. En el acuerdo con el Eurogrupo se establece que no habrá ninguna nueva privatización, aunque se mantendrán las que ya se realizaron. El salario mínimo tampoco aumentará sino hasta después de las elecciones, aunque se preservarán intactas las pensiones. El IVA se descarta como el centro de la política fiscal, y se dará inicio a una restructuración de impuestos en la que paguen quienes obtienen ingresos por más de medio millón de euros. En rigor, el acuerdo bloquea tres puntales de cualquier –política de austeridad–: impide nuevas privatizaciones, consolida las pensiones y descarta impuestos a través de la circulación. No es casual que el FMI haya manifestado de inmediato su desacuerdo.


El acierto de Syriza consiste acaso en concentrar sus fuerzas en la refutación del concepto de política de austeridad.
Como todo el mundo sabe, después de 2012, el director de Elstat, el instituto griego de estadísticas, se dedicó a falsificar las cifras de las cuentas nacionales para propiciar la intervención de la Troika. Es decir, un funcionario que recibía su salario del FMI, una institución supuestamente encargada de apoyar a los países para salir de la crisis, se encargó durante varios meses de producir el simulacro de una situación de pánico. Antes, las crisis eran vistas como una suerte de corolario natural de las disfunciones del sistema social. Un hecho que se imponía no obstante los esfuerzos en impedirlo. Hoy las crisis son propiciadas deliberadamente. Hay estrategias para hacerlo. Una de ellas lleva el nombre de política de austeridad. Bajo este lema se destruyen instituciones, se lanzan al desempleo a franjas enteras de la población y se deprimen salarios de los que quedan con trabajo. Pero lo central: se desmantelan los centros sociales de resistencia bajo la retórica de la eficiencia económica. En México, el trágico destino de Luz y Fuerza del Centro lo corrobora. Todo en aras de destruir a su organización sindical.


Desbancar el concepto de austeridad del panorama de las opciones sociales implica deshabilitar uno de los dispositivos ideológicos centrales con las cuales se recubre de eficiencia económica una estrategia de desarticulación política. El programa de Syriza incluye 39 puntos más. ¿Cuáles podrá implementar y cuáles no? Por lo pronto ha empezado cerrar los centros de detención de inmigrantes, uno de los puntales de la segregación racial propiciada durante el periodo de los gobiernos de derecha. Es un mensaje directo que lo diferencia de la organización de extrema derecha que se encuentra en su propia coalición.

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Miércoles, 25 Febrero 2015 06:18

Europa aceptó el plan de reformas griego

Europa aceptó el plan de reformas griego

Atenas podrá cumplir su promesa de suministrar cupones de alimentos para los pobres –más de un tercio del país– y se compromete a modernizar el sistema fiscal y la administración pública, así como a reformar la seguridad social.

 

Grecia superó ayer un escollo crucial para su futuro económico inmediato luego de que sus socios del euro y sus acreedores internacionales aprobaran, aunque con reservas, una lista de reformas económicas presentada por Atenas y le concedieran una extensión de cuatro meses en su asistencia financiera.


Los países de la Eurozona dieron el visto bueno a la solicitud de prórroga de Grecia luego de que la Comisión Europea (CE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), las instituciones que supervisan el "rescate" griego, aprobaran la lista de reformas propuesta por Atenas en una carta enviada ayer. En el texto, de seis páginas pero sin cifras concretas, el gobierno griego del primer ministro Alexis Tsipras se compromete a modernizar el sistema fiscal y la administración pública, a reformar la seguridad social, a luchar contra la corrupción y a no revertir ninguna privatización que ya se haya materializado.


Algunos miembros izquierdistas de línea dura del partido Syriza de Grecia, bajo el primer ministro Alexis Tsipras, sugirieron que el país traicionó su mandato antiausteridad mediante la solicitud de una extensión del plan de rescate. Pero las reformas aprobadas incluyen promesas clave de Syriza, como el suministro de cupones de alimentos para los pobres. Después de cinco años de crisis económica, más de un tercio del país vive bajo la línea de pobreza, por lo cual la prioridad del gobierno es hacer frente a la crisis humanitaria.


Sin un salvavidas financiero para los próximos meses, Grecia enfrentaba riesgos de caer en default, sufrir una corrida bancaria y, en el peor de los escenarios, tener que dejar el euro. Sin un acuerdo, a su vez, sus prestamistas de los otros 18 países de la Eurozona y sus acreedores internacionales dejarían de cobrar sus créditos y se verían también muy afectados los bancos europeos, sobre todo alemanes, tenedores de los bonos de Grecia.


El acuerdo de ayer llega días antes de la expiración del programa de "rescate" financiero por 240.000 millones de euros aprobado para Grecia en 2010, y prepara el terreno para que, de acá a julio, las partes alcancen un nuevo entendimiento a largo plazo para aliviar la carga de la deuda griega. "Las tres instituciones acordaron empezar el proceso con esto", dijo el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, en declaraciones a la cadena de TV europea RTL luego de presidir la reunión en la que los ministros de Finanzas y Economía de la Eurozona aprobaron la extensión del crédito a Grecia.


La CE, el FMI y el BCE "pensaron que era una lista de reformas lo suficientemente seria y todos los países del euro acaban de estar de acuerdo con ello en su reunión", agregó Dijsselbloem, ministro de Finanzas de Holanda. La prórroga deberá ser aprobada ahora por algunos parlamentos nacionales, incluyendo el de Alemania –principal potencia europea y prestamista número uno de Grecia–, antes del sábado a la medianoche, cuando expira el programa de "rescate" para Grecia.
El encuentro del Eurogrupo fue el cuarto en poco más de una semana para tratar el tema de Grecia. El viernes pasado, los ministros de la Zona Euro habían condicionado la aprobación final de la extensión del crédito a que Grecia presentara una lista de reformas económicas aceptable.


El gobierno griego de Tsipras, del partido izquierdista Syriza, fue electo el mes pasado con la promesa de dejar de aplicar las medidas de ajuste que se le impusieron como contrapartida al programa de "rescate", que el país debió aceptar al verse incapacitado de financiarse en los mercados internacionales. Tsipras dice que los recortes del gasto, los despidos de estatales, los aumentos de impuestos, las privatizaciones, la flexibilización laboral y otras medidas neoliberales que adoptaron gobiernos previos destruyeron la economía griega.


Pese a que el país retornó a un modesto crecimiento en 2014, la economía griega es un cuarto menor que lo que era en 2008 y los niveles de desempleo y pobreza subieron de manera dramática. Las reformas presentadas por Grecia, que según funcionarios de Atenas no impactarán en la situación fiscal del país, recibieron una respuesta favorable en los mercados. La Bolsa de Atenas cerró con un alza del 9,1 por ciento y también se registraron ganancias en las de Londres, París, Milán y Frankfurt.


De todos modos, funcionarios europeos y de las instituciones crediticias dijeron que Grecia deberá hacer más todavía para que pueda concluirse con éxito la quinta y última revisión del cumplimiento de las condiciones exigidas a Grecia a cambio del "rescate" financiero. "Llamamos a las autoridades de Grecia a desarrollar y ampliar aún más la lista de reformas", dijo la Eurozona en un comunicado.


Con una línea aun más dura, la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, insistió en que, en algunas áreas, "la lista no ofrece claras garantías de que el gobierno prevé acometer las reformas planteadas" por los acreedores internacionales. Entre ellas, mencionó la ausencia de "compromisos claros" en materia de reforma de pensiones y del IVA, así como reformas administrativas, de privatizaciones y del mercado laboral.


Atenas tendrá que presentar antes de fines de abril un documento en el que pormenorice las reformas y cómo va a aplicarlas. Hasta entonces, los acreedores de Grecia seguirán analizando el cumplimiento del país con sus compromisos para tratar de cerrar la quinta y última revisión del programa de ayuda a Grecia, un paso bloqueado durante meses. Este paso permitirá proceder al desembolso de 1800 millones de euros pendientes del rescate y haría posible la transferencia de 1900 millones de euros que Grecia reclama al BCE, procedentes del rendimiento de los bonos griegos.

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El Eurogrupo acuerda con Grecia prorrogar cuatro meses el préstamo de la UE

Los ministros de Economía de la eurozona han alcanzado este viernes, al tercer intento, un acuerdo con Grecia sobre la prórroga de cuatro meses su programa de asistencia financiera, según han informado fuentes europeas.

 

El acuerdo ha sido posible gracias a un pacto previo alcanzado por Alemania, Grecia y la troika, que luego ha sido ratificado por el resto del Eurogrupo.

 

La declaración debe ser servir para ser presentada la semana que viene ante los parlamentos nacionales que deben ratificar la extensión del rescate griego, como el alemán o el finlandés. Así daría tiempo a aprobar la prórroga antes de que concluya el programa, el próximo 28 de febrero.

 

Se trata de una declaración "corta", de carácter político y no técnico, que ha sido elaborada por el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem. El propio Disselbloem ha negociado por separado el texto con el ministro griego de Finanzas, Yanis Varoufakis, y con el alemán, Wolfgang Schäuble, acompañado por el comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, y la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde.

 

Varoufakis y Schäuble no han mantenido ningún contacto directo durante las negociaciones, según las fuentes consultadas. Cuando el texto ya se había cerrado, Alemania, Grecia y los representantes de la troika han celebrado una última reunión para ratificarlo.

 

Los acreedores internacionales han dado a Grecia hasta el lunes para presentar una lista de medidas de reforma. Las instituciones que conforman la troika revisarán sus propuestas, que conformarán el "programa puente" para evitar las medidas recesivas de la UE que Tsipras viene reclamando desde su elección para dar respuesta a la crisis humanitaria que vive Grecia.
El Gobierno griego afirmó hoy que Grecia "ha pasado página" y aseguró que lo ha hecho sin dar marcha atrás al mandato recibido del pueblo en las elecciones.

 

"Grecia pasó hoy página. Negociar es luchar sin dar marcha atrás en el mandato que tienes. Hemos demostrado que la negociación hubiese podido hacerse en los últimos años y que Grecia no estaba aislada ni tampoco había fracasado", aseguraron fuentes del Ejecutivo griego.

 

Varoufakis: "El memorándum ya es cosa del pasado"

 

El ministro griego de Finanzas, Yanis Varufakis, dijo hoy que el acuerdo alcanzado con el Eurogrupo para garantizar la asistencia financiera permitirá a Grecia decidir sus reformas a partir de ahora. "El memorándum ya es cosa del pasado", sentenció.

 

"Hemos dejado atrás el tiempo en que Grecia era tratada como una extranjera. Desde hoy seremos coautores de nuestro futuro, desde hoy seremos nosotros los que decidamos las reformas", señaló Varufakis al término de su reunión con los otros 18 ministros de los países del euro.

 

"Hemos combinado dos cosas que parecen contradictorias lógica e ideología, respeto a las normas y a la democracia", agregó, al tiempo que recalcó que "las elecciones puede cambiar algo"

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