El presidente chino, Xi Jinping, durante la XV Cumbre de los Líderes del G20 por medio de un enlace de video, en Pekín.Foto Xinhua

En los expeditos abordajes reduccionistas se ha manejado el carácter "multilateral" del 15-RCEP –máximo bloque geoeconómico del planeta con casi la tercera parte del producto interno bruto (PIB) global de 26.2 millones de millones de dólares (trillones en anglosajón) y con 2 mil 200 millones de habitantes (https://bit.ly/35ROjEM).

Cuando se ahonda el análisis destaca que se trata de un tratado "trilateral", donde descuellan las tres superpotencias geoeconómicas del noreste asiático: China/Japón/Sudcorea, respectivamente segunda, tercera y décima potencias en el ranking del PIB global.

El "multilateral" 15-RCEP oculta su verdadera columna vertebral: un genuino tratado trilateral y/o bilateral con el restante de los 12 y/o 13 países que se ubican en niveles semiperiféricos y periféricos circundantes de su núcleo tripartita.

Vale la pena enfatizar el PIB, tanto trilateral como bilateral, de sus tres principales actores frente al restante del 10-ASEAN y los dos países anglosajones.

Es notable la "trilateralidad" del 15-RCEP con sus respectivos PIB "nominales" (datos del FMI): China, 14.86 millones de millones de dólares, segundo en el ranking global; Japón con 4.91 millones de millones, y Sudcorea con 1.59 millones de millones. Es decir, la "trilateralidad" arroja un total de 21.36 millones de millones de dólares.

Este dato es superlativo, ya que el PIB trilateral de China/Japón/Sudcorea constituye ¡81.53 por ciento del 15-RCEP! –sin contar que tal trilateralidad rebasa el PIB de EU, primero en el ranking global con 20.8 millones de millones de dólares.

Que conste que no contabilicé el total del "circuito étnico-chino" conformado por China/Hong Kong (341 mil 319 millones de dólares) /Macao (26 mil 348 millones) /Taiwán (635 mil 547 millones) /Singapur (337 mil 451 millones) que arrojara un PIB integral –¡Sin China! de 1.34 millones de millones y que con el PIB de China suman 16.2 millones de millones de dólares.

El concepto del "circuito étnico-chino" lo vengo manejando desde hace alrededor de dos décadas y hoy me percato del ímpetu que ha generado su sorprendente dinámica geoeconómica (https://bit.ly/3kU7emw).

Ahora va el también carácter "bilateral" del 15-RCEP con el PIB respectivo de China y Japón cuyas sumas arrojan 19.77 millones de millones de dólares que prácticamente empatan el PIB de EU y representan 75.5 por ciento del 15-RCEP.

¿No se habrá tratado más bien de un pacto "bilateral" de China y Japón que no se atreve a decir su nombre?

Frente a la descomunal complementariedad geoeconómica –sea bilateral, sea trilateral– el PIB de los 10-ASEAN representa aproximadamente 12.1 por ciento (3.17 millones de millones de dólares) del 15-RCEP, donde viene en su primer lugar interno Indonesia ( ranking 15) –que, por cierto, con su asombroso PIB de 1.14 millones de millones de dólares, ya superó a México ( ranking 16).

Los dos países anglosajones miembros –Australia (1.33 millones de millones de dólares; ranking 13) y Nueva Zelanda (193 mil 545 millones; ranking 50)– constituyen aproximadamente 5.8 por ciento del 15-RCEP.

El abordaje del PIB con visión geoeconómica coloca a cada quien en su justa dimensión.

En 100 por ciento aproximado, se decanta la realidad del 15-RCEP multilateral: sobresale la "trilateralidad" del noreste asiático de China/Japón/Sudcorea con 81.53 por ciento frente al 10-ASEAN con 12.1 y los dos países anglosajones con casi 6 por ciento.

Según Nikkei Asia, "Tokio descolgó un importante triunfo con Pekín y la participación de Seúl con el 15-RCEP que elimina 86 por ciento de tarifas a sus exportaciones a China" (https://s.nikkei.com/3lRL3io), lo que, de facto, epitomiza "el primer tratado de libre comercio de Japón tanto con China como con Sudcorea" por la puerta giratoria de atrás.

Lo más sorprendente es que todavía China, Japón y Sudcorea no concluyen sus negociaciones para un tratado trilateral propiamente dicho, pero que le dieron la vuelta al integrarse al "multilateral" 15-RCEP (https://bit.ly/395GvkY).

Por cierto, es la primera vez que China firma un tratado comercial regional "multilateral", cuando resalta que el 15-RCEP beneficia sobre todo la "trilateralidad" de China/Japón/Sudcorea (https://bbc.in/3pQk0X2).

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La pandemia dispara una carrera entre grandes potencias y farmacéuticas para aprovechar el nuevo mercado de vacunas

El acaparamiento de sueros como los de Pfizer o Moderna por parte de los países ricos, que en algunos casos se han garantizado el suministro de hasta cinco dosis por habitante, abre el camino para la expansión de los proyectos de China y Rusia en los estados en desarrollo

 

La pandemia de COVID-19 ha creado un nuevo tablero mundial: el mercado de vacunas contra la infección. Estos medicamentos son, de momento, la herramienta más prometedora para superar una crisis sanitaria y económica total. Grandes actores como EEUU, China, Rusia o Gran Bretaña buscan un lugar preferente en ese escenario como revela la batería de anuncios sobre proyectos de vacuna que se han sucedido.

El 9 de noviembre, la farmacéutica estadounidense Pfizer declaraba que su vacuna contra el SARS-CoV-2 mostraba una eficacia, preliminar, del 90%. Acaparó titulares en todo el mundo. Solo dos días después, los desarrolladores del suero ruso Sputnik V contraatacaban: su producto apunta a un 92%. Este lunes, la empresa Moderna ha asegurado que su vacuna llega, de momento, al 94,5%. Ha pasado solo una semana.

Los anuncios sirven para, por un lado, afianzar las posiciones de las compañías en el mercado de las vacunas contra la COVID-19, que incluye a toda la población mundial. Todos los países necesitan vacunas. Millones de dosis. Y, previsiblemente, las necesitarán durante años mientras se produzcan rebrotes estacionales de COVID-19. Por otro lado, suponen un empujón en la cotización bursátil de las empresas. Moderna saltó un 11% este lunes. Pfizer subió un 8% hace siete días.

"Vamos a ir viendo una cascada de anuncios. A partir de ahora, esto va a ser un no parar", avisa la coordinadora de campaña en la Fundación Salud por Derecho, Irene Bernal. El hecho, como se ha observado en la última semana, es que las cotizaciones del sector farmacéutico están muy condicionadas por los resultados de sus investigaciones y los tiempos en los que se comunican. Las buenas noticias calientan el valor en bolsa de las compañías, las malas lo hunden.

Bernal explica que "es el momento de estas empresas porque están apareciendo sus datos de fase III que arrojan algo de luz y tienen un gran impacto en sus cotización y previsiones financieras. Ahora destaca porque estamos muy pendientes, pero es el comportamiento estándar de las farmacéuticas. Todas las grandes compañías de vacunas están metidas en esto y todas quieren comunicar buenos resultados porque eso redunda en sus acciones". El director de mercado de capitales de la Caja de Ingenieros, Bas Fransen, coincide en que esta dinámica es común. "Lo espectacular", matiza, "es la situación que vivimos y cómo, a medida que se acerca la recuperación económica, los inversores saltan de unos valores a otros".

Información muy limitada

Unos anuncios que se basan en lo que las farmacéuticas quieren comunicar. Pfizer informó de que 94 sujetos habían resultado infectados en su ensayo de 40.000 voluntarios. La rusa Gamaleya aseguró que fueron 20 infectados en su trabajo con otras 40.000 personas. Moderna ha dicho que lleva 95 infecciones, 90 de ellas en el grupo que recibe placebo de su ensayo con 30.000 voluntarios. No hay nada más. El presidente de la Asociación Española de Vacunología, Amos García Rojas, reflexiona que "conviene que se presenten esos resultados preliminares en publicaciones de impacto, más que en notas de prensa".

García Rojas, que se confiesa "tremendamente optimista", añade: "No dudo de la veracidad de esos resultados, pero me gustaría analizarlos con precisión y para eso deben ser publicados". Una de las vacunas prometedoras de la compañía china Sinopharm, en unión con el Instituto Virológico de Wuhan, publicó sus "resultados intermedios" de fases 1 y 2 en The Lancet el 15 de octubre pasado. "Una vacuna prometedora", la definió. Una semana después comenzó su fase III.

El vacunólogo español, advierte de que "fruto de estas comunicaciones a través de notas de prensa, se puede hacer pensar a la ciudadanía que estamos ante una carrera a ver quién llega antes y mejor posicionado. Lo importante es que seamos conscientes de que la única carrera válida es la de conseguir modular la pandemia, con prudencia, con calma y con evidencias".

Pero la carrera existe. Porque, a medida que la investigación avanza con buenas perspectivas, más estados deciden asegurar suministro. "En los países de ingresos altos va a darse una competencia entre las farmacéuticas que primero se certifiquen como seguras y efectivas", cuenta Miriam Alía, coordinadora médica de emergencias en Médicos Sin Fronteras. "Entre los de ingresos bajos, entendemos que habrá ayuda con el mecanismo solidario COVAX y un precio más bajo, aunque el acceso siga siendo más difícil. Pero luego hay un montón de países de ingresos medios que no están en ese mecanismo de ayuda, ni pueden firmar contratos a riesgo", analiza Alía. "Los acuerdos de compra o precompra y las reservas exigen tener dinero ¿y quién tiene dinero? Los países de rentas altas. Parece cada vez más difícil que las vacunas lleguen sin problemas a los países más empobrecidos y de rentas medias", abunda Irene Bernal.

Geopolítica y diplomacia vacunal

En estas circunstancias, lo que se está produciendo hasta el momento es cierto acaparamiento de la producción por parte de los países más desarrollados. Intermon Oxfam ha denunciado que el 50% de las dosis ya estaba comprometida para países ricos. Solo para la vacuna de Pfizer-Biontech, el Observatorio Justicia Global ha recopilado los anuncios de los diferentes estados sobre acuerdos de compra y ha concluido que sus pedidos suponen el 37% de la capacidad teórica de producción. Si se añaden las pre-órdenes, llegarían a 1.100 millones de dosis sobre una capacidad anunciada de 1.350 millones (el 82%). Esas operaciones cubren una población de 1.045 millones de personas, el 14% del total mundial.

Según recopiló la revista científica Nature, si se mira el proyecto de vacuna de Johnson & Johnson –que solo exige una dosis, es decir, reduce el esfuerzo a la mitad–, entre EEUU, la Unión Europea y el Reino Unido ya suman un 30% de la fabricación estimada. Antes del anuncio de este lunes de Moderna, EEUU tenía reservada casi toda la producción prevista para 2020. EEUU tiene acuerdos de suministro que suponen dos dosis por cada ciudadano (con posible expansión a más de 4) y Reino Unido ya ha acordado el suministro equivalente a 5 dosis por habitante. La Unión Europea ha firmado contratos equivalentes a casi dos dosis por europeo, con posible ampliación a casi tres.

En ese panorama y con los sueros de Moderna y Pfizer a un precio inicial de más de 30 y 20 dólares por unidad respectivamente, se ha abierto un campo gigante para otras opciones más baratas y sencillas de distribuir.

El Centro Nacional Ruso Gamaleya ha ido sumando partidarios para su Sputnik V, una vacuna basada en adenovirus. Y el fondo soberano ruso FIDR ha ido cerrando acuerdos al mismo tiempo. Suministrará, al menos, 50 millones de dosis al estado brasileño de Bahía. México se ha reservado de entrada 32 millones de dosis. Perú también ha firmado contratos con FIDR. La secretaria de Acceso a la Salud argentina, Carla Viizzotti, viajó en secreto a Rusia el 17 de octubre para después encargar 25 millones de dosis. El laboratorio indio Reddy tiene un acuerdo para estudiar y fabricar 100 millones de dosis de Sputnik V.

En una línea parecida, China aprovecha estas circunstancias para desplegar lo que se está llamando "diplomacia vacunal" y extender sus relaciones con países en vías de desarrollo. Sus biotecnológicas tienen tres sueros en la última fase de ensayo. Y los acuerdos para distribuirlas crecen. Van desde Emiratos Árabes Unidos a Perú, Pakistán, Serbia, Turquía, Bangladesh, Thailandia, Laos, Vietnam, Birmania, Camboya, Filipinas o Marruecos. Sinovac, una de las empresas chinas con un suero en fase III, asegura tener acordada la distribución de 60 millones de dosis en el estado de Sao Paulo (Brasil) y otros 40 millones en Indonesia.

El presidente chino, Xi Jinping, comenzó a desplegar esta estrategia en mayo pasado cuando aseguró que la vacuna sería "un bien de interés público". Sin embargo, y aunque el Ejecutivo chino ha dicho que podrá fabricar 600 millones de dosis en 2020 y mil millones el año que viene, la población china por vacunar asciende a 1.400 millones de personas. El margen para la exportación se estrecha. Irene Bernal admite que "no hay acceso al seguimiento de los contratos de las vacunas chinas y rusas".

Algunas opciones occidentales como la vacuna de la Universidad de Oxford y Astrazeneca aseguran que distribuirán su producto sin buscar lucro. El precio supera por poco los tres euros. Esto la ha convertido en una candidata prioritaria para llegar a gran cantidad de países con escasos recursos mediante el fondo de financiación COVAX –que incluye otras farmacéuticas–. Moderna avisó de que, aunque sí impondrá un margen de beneficio, no piensa exigir los derechos de sus patentes para que sus hallazgos puedan aplicarse sin coste. En ambos casos, las compañías han añadido que esas disposiciones durarán hasta que se supere la pandemia. ¿Quién decide eso? Ellas mismas.

Moderna y Pfizer desatan la euforia inversora en los países más afectados

Las noticias de Pfizer y Moderna han desatado la euforia inversora. El Ibex35 cerró este lunes cerca de los 8.000 puntos, animado no solo por las novedades sanitarias sino por la venta de la filial de BBVA en Estados Unidos y su posterior anuncio de negociación para fusionarse con Sabadell. Ha subido un 15% desde finales de octubre. Otros índices europeos —como el Dax alemán, el Cac francés, el FTSE inglés o Mib italiano— se han anotado subidas similares. Los mercados están viendo el principio del fin y vuelven a los valores más castigados por la pandemia, ante la expectativa de un pronto regreso a la normalidad.

"Al ver estas noticias, los inversores dejan de lado otros índices y saltan de nuevo a países afectados por el confinamiento, como España, Francia, Italia, ante la expectativa de la vuelta del turismo y los viajes", continúa Fransen, de la Caja de Ingenieros. Meliá, por ejemplo, subió este lunes un 10% en bolsa tras conocerse la noticia de Moderna. IAG, un 9,8%. Aena, un 3%. "Si parece que la vacuna se agiliza, cambia la perspectiva en todo el tema de aerolíneas, restauración y hoteles. La rotación es espectacular".

Por contra, los valores tecnológicos que tanto han subido durante los meses de confinamiento han vivido el efecto contrario. El valor de la acción de Zoom, la popular aplicación de videoconferencias, ha pasado de 539 dólares a 390 en un mes (-38%). Algo similar ha sucedido con Netflix (-10%) y Peloton (una tecnológica dedicada al deporte en casa, que cae un 30%). Son valores a los que se ha denominado stay-at-home (quédate en casa) y sobre los que los inversores perciben que el crecimiento ya no será tan glorioso. "Los gestores de fondos y pensiones que los tienen en su cartera ven mejores perspectivas en bancos, materias primas y energía. Cambia su perspectiva. Es un poco lo que está pasando", dice Fransen.

Pero el optimismo financiero no es sinónimo de recuperación en la vida real. La segunda ola de la pandemia mantiene el consumo hundido en España. El gasto en restaurantes, que llegó a niveles pre-COVID en los meses de verano, está al -36% según los datos en tiempo real que ofrece BBVA. El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, avisó este lunes de que los efectos de la vacuna sobre la actividad tardarán en percibirse, además de alertar del riesgo de que el problema de liquidez de las empresas se convierta en un problema de solvencia

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Por Raúl Rejón / Analía Plaza

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16 de noviembre de 2020 21:50h

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Sábado, 14 Noviembre 2020 05:45

Incierto futuro

Incierto futuro

Hace apenas dos semanas parecía improbable que Armenia se rindiera tan pronto, pero la entrada del ejército azerí en la estratégica ciudad de Shusha, que garantizaba por vía terrestre el acceso de la autoproclamada república de Nagorno-Karabaj a territorio armenio tras la pérdida de la llamada franja de seguridad en torno al enclave, cambió el curso de esta guerra que libraron un ejército del siglo XX (el armenio, con armamento convencional) y otro del siglo XXI (el azerí, con drones y misiles turcos e israelíes).

Azerbaiyán, con el decisivo respaldo de Turquía, infligió una dolorosa derrota a Armenia, que no sólo acabó expulsada de los siete distritos azeríes que conquistó, con el apoyo de Rusia, en los años 90 del siglo anterior, sino que tendrá que devolver a Azerbaiyán parte significativa de la autoproclamada república y permitir un corredor que va a unir el exclave de Najicheván con territorio azerí, por donde Turquía, además, podrá reforzar su presencia en el Cáucaso del sur y obtener una salida al mar Caspio.

El gobierno de Armenia se vio obligado a aceptar estas condiciones humillantes para salvar a la población civil y a los soldados que quedaron en Nagorno-Karabaj atrapados en un cerco cada vez más estrecho. Muchos armenios acusan de traición al premier, Nikol Pashinian, y no es claro si éste logrará mantenerse en el cargo, después de un fallido primer intento de destitución en el Parlamento.

Entre los armenios crece el resentimiento hacia Rusia por no haber intervenido antes para detener a Azerbaiyán y les duele que el Kremlin nunca haya reconocido la voluntad de la abrumadora mayoría de los habitantes de Nagorno-Karabaj expresada mediante referendo, argumento principal que Moscú usa para justificar la incorporación de Crimea a la Federación Rusa.

El estatus de lo que queda de la república de Nagorno-Karabaj es incierto: Bakú quiere recuperar su completa soberanía; Yereván confía en que, aunque no reconocida por nadie, pueda seguir siendo independiente de facto, y no se excluye que, si hay cambio de gobierno, Armenia denuncie el pacto y se vuelva a la guerra.

Entretanto, Rusia y Turquía no terminan de negociar la participación turca en las labores de pacificación y otros flecos del arreglo que no figuran en la declaración tripartita que selló la derrota armenia.

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Las claves del Acuerdo de Paz entre Armenia y Azerbaiyán

El acuerdo implica derrota para Armenia ya que pierde el control sobre territorios que había ocupado durante la guerra de 1992-1994. Rusia participó como mediadora y será la encargada de garantizar que se cumpla. 

 

Los gobiernos de Armenia y Azerbaiyán firmaron un Acuerdo de Paz para poner fin a la guerra de 44 días en Nagorno Karabaj. El mismo implica una derrota para  Armenia ya que pierde el control sobre territorios que había ocupado durante la guerra de 1992-1994. Dentro de estos se encuentra la segunda ciudad del enclave, Shushá, ubicada a solo 11 kilómetros de su capital, Stepanakert. Además, Armenia deberá que permitir en su territorio la elaboración de un corredor entre Azerbaiyán y la República Autónoma de Najicheván, ligado a este último país. Rusia participó como mediadora del tratado y será la encargada de garantizar su cumplimiento.

Azerbaiyán se cobró la revancha por la estrepitosa derrota sufrida a manos de Armenia en la guerra por Nagorno Karabaj hace 26 años. En ese entonces Baku había perdido el 20 por ciento de su territorio. Gran parte de estos terrenos los recuperará ahora en virtud del acuerdo firmado entre el presidente azerí, Ilham Alíev, el primer ministro armenio, Nikol Pashinián, y el presidente de Rusia, Vladímir Putin. El tratado contiene nueve puntos donde se estableció un alto al fuego total y el cese de todas las acciones militares en la zona del conflicto. En cuanto a los territorios que deberá devolver el gobierno armenio, cuatro de estos ya habían sido tomados por las fuerzas azeríes durante los 44 días que duró la guerra. Los tres restantes (Agdam, Lachín y Kalbajar) tendrán que ser entregados antes del primero de diciembre.

Además Armenia deberá abrir un paso por su territorio para permitir la comunicación entre Azerbaiyán y uno de sus enclaves en la zona del Caúcaso, Najicheván, situado entre Armenia, Irán y Turquía. La apertura de este corredor tiene una importancia estratégica para el gobierno azerí: además de ofrecerle una vía rápida de transporte de ciudadanos y bienes hacia este lugar, le permite conectarse por tierra con Turquía, su gran aliado en la región. 

Por su parte el gobierno armenio conservará el Corredor de Lachín (de 5 kilómetros de ancho), para garantizarse la conexión con Nagorno Karabaj. Por acuerdo de las partes, en los próximos tres años se determinará un plan de construcción de una nueva ruta para este corredor. La República de Azerbaiyán garantizó la seguridad del tránsito de ciudadanos, vehículos y bienes por el Corredor de Lachín en ambas direcciones.

El pacto también establece que Rusia enviará un contingente de tropas de paz, algo que comenzó a hacer este mismo martes, para garantizar el cumplimiento del cese de los combates y la seguridad de la retirada de los efectivos armenios. Las fuerzas del Kremlin estarán integradas por 1.960 militares con armas ligeras, 90 carros de transporte blindados, 380 automóviles y otro equipamiento especial. El plazo de permanencia del ejército ruso será de cinco años, prorrogables por cinco más si ninguna de las dos partes se opone.

La guerra llegó a su fin luego luego de que en los últimos días las fuerzas azeríes tomaran la estratégica ciudad de Shushá. De esta manera lograron poner en jaque a la capital de Nagorno Karabaj. Ante la inminencia del ataque, el primer ministro armenio propició la firma del tratado. Además afirmó que estaban listos para defender Karabaj, pero la implicación de “Turquía y sus mercenarios" hizo que la situación se tornara insostenible. En Azerbaiyán el tono era muy diferente. "Karabaj es nuestro", "Karabaj es Azerbaiyán" se escuchaba en las calles de Bakú y otras ciudades.

Nagorno Karabaj es un territorio poblado en su mayoría por armenios cristianos. Había logrado su superación de Azerbaiyán, país musulmán chiita de habla turca, en 1991, poco antes de la desintegración de la Unión Soviética. Así comenzó la guerra entre ambos países en 1992, que dejó 30.000 muertos. Esta nueva guerra se habría cobrado 5.000 vidas desde que estallara el 27 de septiembre, según los cálculos del gobierno ruso.

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El jefe de las Fuerzas Armadas británicas advierte que la pandemia podría crear nuevas amenazas de seguridad en el mundo, incluso la guerra

Desde su punto de vista, la crisis económica derivada de la propagación del covid-19 podría contribuir a la escalada de varios conflictos regionales actuales.

 

La crisis económica mundial derivada de la pandemia del coronavirus podría provocar nuevas amenazas en la esfera de seguridad, incluso una guerra, declaró el general Nick Carter, el jefe del Estado Mayor de la Defensa del Reino Unido, en una entrevista concedida este domingo a Sky News. 

En el pasado las crisis económicas a veces coadyuvaron a generar conflictos armados, por lo que el general Carter se muestra preocupado por la posibilidad de que esto ocurra estos días, en el marco de la pandemia de covid-19. 

"Creo que estamos viviendo un momento en que el mundo es un lugar muy incierto e inquieto", señaló el alto funcionario de defensa. Desde el punto de vista del general, existe el riesgo de la escalada de varios conflictos regionales actuales, debido a "un error de cálculo". Explicó que por 'error de cálculo' entiende una situación en la que los protagonistas de los conflictos, quizá por desconocimiento de las implicaciones de sus acciones, conducen a una escalada, lo que conlleva la involucración de más gente y más armamento, y subrayó que es necesario tomar medidas de precaución para evitar tal extremo. 

El general Carter comparó la situación actual en la palestra internacional con los acontecimientos previos a las dos Guerras Mundiales. Opina que en aquel entonces "era indiscutible que hubo una escalada que llevó a un error de cálculo que finalmente condujo al nivel internacional". A su juicio, es importante recordar la historia para prevenir esta situación y, al mismo tiempo, ser "muy cauteloso" a la hora de gestionar los conflictos regionales de hoy.

Publicado: 8 nov 2020 20:56 GMT

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Elecciones en Estados Unidos: el gatopardismo de Biden

Nadie duda de que cuatro años de gobierno de Donald Trump fueron catastróficos para América latina. Desde la aplicación de una Doctrina Monroe recargada, anunciada en febrero 2018 por el entonces canciller Rex Tillerson en la Universidad de Texas, hasta el golpe de estado en Bolivia en noviembre de 2020. Desde la desembozada injerencia para que Mauricio Macri fuera reelegido presidente de Argentina, hasta el permanente acoso a Venezuela, incluyendo el intento de magnicidio contra su presidente, Nicolás Maduro, el 4 de agosto de 2018.

Pero ¿un gobierno de Joseph Biden será menos perjudicial para América latina? Si se observan las decisiones nefastas que, durante casi 40 años de carrera, el demócrata adoptó contra los intereses de nuestra región, se concluye que no.

Durante la Guerra de Malvinas, como senador presentó ante el Congreso norteamericano la resolución de apoyo de EEUU al Reino Unido. Cuando una periodista de la CBS le preguntó si “el Senado estaba involucrándose más en el bando británico, Biden respondió sin titubear: “Mi resolución busca definir de qué lado estamos y ése lado es el británico. Los argentinos tienen que desechar la idea de que EEUU es neutral”. Justificó esa parcialidad citando el acuerdo de EEUU con la OTAN (abril de 1949) pero olvidó un pacto previo, firmado entre todas las naciones del continente casi dos años antes (septiembre de 1947), el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) que, en su artículo 3 dice claramente que “un ataque armado contra un Estado americano es considerado un ataque contra todos y en consecuencia el continente entero se compromete a ayudar”.

Hay abundantes pruebas del belicismo de Biden a lo largo de su extensísima carrera como senador (1973-2009). El caso más emblemático fue la guerra contra Irak en 2003, bajo el gobierno del republicano de George Bush Jr. En ese momento, los demócratas controlaban el Senado y según explica el columnista norteamericano, Mark Weisbrot, en The Guardian, “Biden hizo mucho más que simplemente votar a favor de la guerra”. “Como presidente de la comisión de relaciones exteriores del Senado, él debía elegir a los 18 expertos que analizarían el tema. Eligió todos a favor de la invasión y respaldó argumentos falsos como la existencia de armas de destrucción masiva y la presencia de Al Qaeda en Irak aunque el gobierno de Saddam Hussein era probadamente secular”. (https://www.theguardian.com/commentisfree/2020/feb/17/joe-biden-role-iraq-war) Weisbrot concluye: “Biden debería explicar el rol que jugó en esa guerra desastrosa”.

En el sitito “The intercept”, John Washington analizó en detalle las políticas que, durante décadas, adoptó Biden para América latina y llegó a la conclusión de que difícilmente el demócrata vaya a revertir el daño que Trump hizo a la región. (https://theintercept.com/2020/04/18/trump-latin-america-foreign-policy-joe-biden/). Entre otras acciones ejecutadas por Biden, analiza el Plan Colombia (otro proyecto siniestro); sus vínculos con la DEA y sus presiones para que se aprobaran las reformas neoliberales en ese país.

En cuanto al tema de los migrantes, durante la campaña 2020, Biden se mostró dolido por los 545 niños, separados de sus padres, que siguen encerrados en las jaulas que mandó construir Barack Obama, cuando él era su vicepresidente. En 2014, no era tan compasivo. Según demuestra “The Intercept”, Biden se refirió públicamente a los nenes centroamericanos que estaban en la frontera méxico- norteamericana como “esa peligrosa oleada de inmigración”.

Por otra parte, hay que preguntarse si Biden, en el que caso de querer retomar la agenda en política exterior de Obama, está en capacidad de hacerlo. Aún en el caso de tener la correlación de fuerzas necesarias, parece difícil.

Trump asumió la presidencia de un imperio en declinación e intentó, como alternativa, un nuevo paradigma. Para eso, pegó un volantazo de 180 grados y encaró el cierre del ciclo abierto en 1945, cuando un EE.UU. victorioso construyó la arquitectura de un nuevo orden mundial que estructuró el mundo en las últimas siete décadas.

Hacia adentro y hacia afuera, Trump operó transformaciones profundas de difícil reversión. Sólo en política exterior rompió el acuerdo nuclear con Irán (según él “el peor de la historia de EE.UU.”); deshizo la aproximación con Cuba; rechazó el Acuerdo de París sobre cambio climático; se retiró de la UNESCO y rompió relaciones con la Organización Mundial de la Salud.

Una a una, Trump fue mellando las organizaciones internacionales de posguerra: sacudió los cimientos europeos de la OTAN (a diferencia de Biden se negó a apoyar la cláusula por la cual los socios de la organización se defienden mutuamente de agresiones externas); ninguneó el G7 y criticó fuertemente la inoperancia y burocracia de la ONU calificándola como “un club para pasársela bien”.

En el plano económico es tal vez donde el tsunami pegó más fuerte. Congeló los tratados económicos globalistas por considerarlos “horribles”; se retiró de la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP, entre EEUU y la Unión Europea); canceló el Transpacífico (TTP, acordado por Obama con 12 naciones) y reestructuró el acuerdo de libre comercio con Canadá y México. Alentó el Brexit y el quiebre de la Unión Europea. Dejó inoperante a la Organización Mundial del Comercio y en el Banco Interamericano de Desarrollo impuso, por primera vez, un presidente norteamericano.

En el plano diplomático y militar (sólo por nombrar algunos de los muchos cambios profundos) acordó con los talibanes en Afganistán y el Pentágono se está retirando tanto de allí como de Irak y Siria. Para Israel y Oriente Medio lanzó el polémico Acuerdo del Siglo para rediseñar la región. ¿Cómo volver atrás de todos esos cambios?

Biden asumirá como presidente de un país atravesado por diversas crisis internas, movilizaciones sociales que llegaron para quedarse y pérdida de liderazgo en un escenario internacional complejo. Esa es, tal vez, nuestra gran oportunidad. Aunque la naturaleza de las políticas demócratas no sea afín a nuestros intereses, esta coyuntura histórica puede ser la ocasión para retomar con entusiasmo nuestra agenda de integración y el destino que la Patria Grande se merece.

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Miércoles, 04 Noviembre 2020 05:41

Estrategia de asfixia marítima de EU vs. China

La tormentosa relación comercial entre China y EU desde que Trump asumió el cargo ocupa un lugar central en la visión del país asiático sobre las elecciones estadunidenses. Foto Ap

Será interesante vislumbrar la evolución de la política de EU respecto a su confrontación con China que ha ido in crescendo desde Obama hasta Trump: lo cual constituye una postura geoestratégica bipartidista, más que una política caprichosa de sufragio electoral.

Un libro seminal que expuso con antelación de cuatro años la tensa evolución es El objetivo es China: cómo Washington y Wall Street planean enjaular al dragón asiático (https://amzn.to/328XY7w) del autor alemán-estadunidense F. William Engdahl –que cobró fama con su libro Un siglo de guerra: la política petrolera anglosajona y el nuevo orden mundial (https://amzn.to/2JyQPHv).

No fue gratuito que el pleno del Comité Central del Partido Comunista Chino (PCC) –donde enuncia su plan quinquenal de "autarquía tecnológica y magna cultura socialista" (https://bit.ly/3em5np5) –se haya realizado en vísperas de las cruciales elecciones de EU como nítido mensaje a los vencedores.

¿Cómo habrá tomado EU el nuevo posicionamiento de China en búsqueda de su "autarquía tecnológica"?

También en otras vísperas, la del cónclave de marras del PCC, no pasó desapercibida la visita conjunta del secretario del Pentágono, Mark Esper, y del secretario de Estado, Mike Pompeo, a Nueva Delhi para celebrar la tercera edición del diálogo ministerial conocido como "2+2 (los dos homólogos de EU e India)" que tiene como objetivo "fortalecer los lazos estratégicos frente a la creciente influencia china en la región" (https://bit.ly/386k9ir).

Según Matthew Lee, "Pompeo no ocultó el deseo de la administración Trump de conseguir la ayuda de India para que EU aísle a China" (https://bit.ly/2JpMiqt).

Antes de su irrupción en India, Pompeo había celebrado a principios del mes de octubre la reunión del QUAD con sus homólogos de India, Japón y Australia. El formato cuadripartito del QUAD le sirve a EU de contrapeso a China.

El pugnaz ex director de la CIA y confeso "cristiano sionista" Mike Pompeo, después de su presencia en Nueva Delhi, visitó Sri Lanka, las Maldivas, Indonesia y Vietnam con el fin de conseguir más aliados contra su némesis oriental.

  1. William Engdahl aborda el enfoque de las "guerras militares" planeadas por el Pentágono desde el océano Índico hasta el mar del Sur de China mediante su estrategia del "cordón de perlas" que significa, de acuerdo con el Reporte Marshall, la creciente amenaza militar china a los "intereses estratégicos de EU en el espacio asiático".

Un reporte de 2005 al Congreso de EU describe la estrategia militar china para "defender su acceso al petróleo vital (sic) desde el golfo Pérsico", debido a su "creciente dependencia".

China ha adoptado una estrategia de "cordón de perlas" sustentada en bases y lazos diplomáticos que van desde el Medio Oriente hasta el Sur de China (https://bit.ly/34OJNGw).

Con el consentimiento de Myanmar –con quien Pekín construyó oleogasoductos que desembocan en la bahía de Bengala–, China opera una estación de espionaje electrónico en la isla Gran Coco y contempla planes para edificar una base en la isla Pequeño Coco en la bahía de Bengala.

A juicio de Engdahl, el cada vez más colosal gasto militar del Pentágono se debe a su “búsqueda de lo que sus planificadores refieren como “Dominio de Amplio Espectro ( Full Spectrum Dominance)”: el total control global de aire, tierra, océanos, espacio, espacio exterior y ahora ciberespacio” para asegurar su hegemonía o dominio global (https://amzn.to/3ejzvRW).

Según Engdahl, el Pentágono "tiene como objetivo las vías marítimas que transportan petróleo desde África y el Medio Oriente hasta China" (https://bit.ly/3oTaVft).

De acuerdo con el israelí-estadunidense y asesor del Pentágono, Robert D. Kaplan, el océano Índico se volvió el "centro de gravedad estratégico", a lo que Engdahl comenta que tal océano Índico “está coronado por el ‘arco islámico’ de países musulmanes que van de África oriental a Indonesia, pasando por el golfo Pérsico y Asia Central”.

La salvación de China pasa por sus Tres Rutas de la Seda: la continental, la marítima y la del Ártico (https://bit.ly/2TJqkAV).

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Revelan una trama de Trump y Guaidó para derrocar a Maduro

Investigación del Miami Herald sobre la Operación Gedeón

Jordan Goudreau, titular de la empresa Silvercorp USA, relató que para llevar a cabo el ataque a Venezuela mantuvo reuniones clandestinas en propiedades pertenecientes al holding familiar del presidente republicano.

Pese a negarlo en varias ocasiones, el gobierno estadounidense estaba al tanto de la operación mercenaria destinada a derrocar al presidente venezolano, Nicolás Maduro. La información se desprende de una extensa investigación del diario Miami Herald. El pasado tres de mayo, unos 50 hombres armados desembarcaron en Venezuela y fueron capturados por el gobierno. Como parte de la llamada Operación Gedeón, el saldo del ataque fue de decenas de detenidos y al menos ocho fallecidos. Quien estuvo a cargo de la operación fue el sargento retirado Jordan Goudreau, titular de la empresa Silvercorp USA.

Goudreau interpuso una demanda contra Juan José Rendón, un consultor cercano al autoproclamado presidente Juan Guaidó, por incumplimiento de contrato. El exmilitar estadounidense relató que para llevar a cabo el ataque al gobierno venezolano mantuvo reuniones clandestinas en hoteles y restaurantes lujosos e incluso en un campo de golf en Miami perteneciente al presidente Donald Trump. A horas de las presidenciales, Venezuela ocupa un lugar central en la agenda del presidente republicano, quien desde su gobierno impuso bloqueos y sanciones que dañaron significativamente a la economía del país caribeño. En tanto su rival demócrata, Joe Biden, apuesta por una relación más "dialoguista" con el gobierno de Maduro.

El intento de golpe, en primera persona

El sargento retirado de operaciones especiales cuya empresa de seguridad participó del fallido golpe de estado en Venezuela, Jordan Goudreau, dijo que dos funcionarios del gobierno de Trump se reunieron y ofrecieron respaldo a los organizadores de la llamada Operación Gedeón.El objetivo de Gedeón era claro: derrocar a Maduro para ubicar en el poder a Guaidó, quien con su firma estampada en el contrato aparece entre los organizadores de la operación. El documento completo, obtenido por periodistas del Miami Herald, contiene una cláusula nunca antes vista que le otorgaba a Guaidó la posibilidad de desvincularse de la insurrección si la misión fallaba.

Miami Herald  también tuvo acceso a una demanda presentada el viernes en el Tribunal de Miami-Dade por incumplimiento de contrato. Goudreau exige por ello el pago de 1,4 millones de dólares. Rompiendo el silencio que mantuvo en los meses que siguieron a la fallida operación, Goudreau dijo que se sintió un chivo expiatorio, por lo cual decidió salir a hablar y confirmar las sospechas. Para el titular de Silvercorp, el autoproclamado presidente venezolano conocía a la perfección el intento de golpe que lo depositaría finalmente en el gobierno

Una enmienda posteriormente añadida al contrato expandió el papel de Silvercorp en la operación, requiriendo que "brindara asesoría y asistencia en la planificación y ejecución de una operación para capturar/detener/remover a Nicolás Maduro (a ser identificado como 'Objetivo Primario'), remover el actual régimen, e instalar al reconocido presidente de Venezuela, Juan Guaidó". 

Durante más de siete horas de entrevistas, el exsargento insistió en que contaba con el apoyo de la administración Trump y que incluso celebró reuniones para planificar la operación en el Hotel Trump en Washington y en el campo de golf Trump Doral en Miami. Además, Goudreau aseguró haberse reunido con dos asesores gubernamentales: Andrew Horn, exasesor del vicepresidente Mike Pence; y Jason Beardsley, asesor del departamento de Asuntos de Veteranos.

Horn se describe a sí mismo como un marine y exsoldado de operaciones especiales en Afganistán. Su perfil de LinkedIn también señala que trabajó como pasante para Pence cuando éste era congresista en el 2003. "El vicepresidente Pence no tuvo, en absoluto, ningún conocimiento del complot clandestino en Venezuela y no conoce al señor Horn, y los eventos descritos a nuestra oficina nunca ocurrieron; son una fabricación total y completa", fue la rápida defensa que ensayó Devin O’Malley, secretario de prensa de Pence. Dos de los principales asistentes de la oficina del vicepresidente calificaron el planteamiento como "absurdo". 

Venezuela como tema de campaña

La relación con Venezuela se metió de lleno en la carrera presidencial estadounidense. Si bien no se refirieron puntualmente a la denuncia de Goudreau, ambos candidatos le dieron centralidad al tema durante sus respectivas campañas. "Podríamos convertirnos en una Venezuela también. Venezuela hace 50 años era un país muy rico, próspero, del que se hablaba en todo el mundo. Tenía un futuro tremendo y de repente fueron con una ideología diferente y ahora mismo enviamos agua, enviamos comida", expresó Trump durante una mesa redonda celebrada en Miami a fines de septiembre.

Desde el ala demócrata, Joe Biden entiende que en Venezuela no existe una democracia estricta, aunque es muy crítico de la posición de la administración Trump frente al gobierno de Maduro. "El incoherente enfoque de Trump alejó a los socios internacionales y socavó la causa de la democracia. Esta política ha fallado en cuanto al cese del sufrimiento humano de millones de venezolanos", destacó Biden durante la campaña que entró en las horas finales. De cara a los próximos años, el candidato demócrata prometió otorgarle protección temporal a unos 200 mil venezolanos, algo que su oponente republicano, que en estos cuatro años desplegó distintas políticas antimigratorias, rechaza de forma tajante. 

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Sábado, 31 Octubre 2020 05:54

Guerra sin fin

Guerra sin fin

Un mes después de haber comenzado y con tres intentos fallidos de establecer una tregua humanitaria –la cual pretende tan sólo permitir que la población civil abandone la línea del frente, intercambiar prisioneros y retirar los cadáveres–, la guerra en el Cáucaso del sur entre Armenia y Azerbaiyán continúa incluso con mayor intensidad.

Hasta ahora, en una conflagración en la que todavía no ha habido combates directos entre tropas, sino cotidianos golpes de artillería, así como bombardeos con misiles y drones, Azerbaiyán ha recuperado cinco de los siete distritos que Armenia ocupó en 1994 en los valles adyacentes al enclave de Nagorno-Karabaj, sin que pueda saberse la cifra exacta de muertos que Armenia manipula a la baja (reconoce sólo poco más de mil 166), y Azerbaiyán mantiene en secreto el número de pérdidas humanas que los expertos estiman en 5 mil personas cada uno, y al menos el triple de heridos.

La guerra no va a terminar con la inminente llegada del invierno. Para entonces, lo más probable es que el enfrentamiento se traslade a los bosques y montañas en el linde de Nagorno-Karabaj, donde de hecho comenzarán los combates entre tropas por cada metro de territorio.

Ninguno quiere ceder, pero ambos sufren el costo de la guerra en vidas, devastación de viviendas e infraestructura y derroche de dinero. Ambos también necesitan un alto al fuego y, al mismo tiempo, difieren en los términos del arreglo político: Armenia, que está perdiendo lo que denominó "zona de seguridad" en torno al enclave, aceptaría cualquier acuerdo sin entregar el disputado territorio, en tanto que Azerbaiyán parece que ya no se fija como meta recuperar los siete distritos y exige restablecer su soberanía sobre Nagorno-Karabaj.

Para negociar la capitulación de Armenia, Azerbaiyán promueve instalar la fórmula 2+2 (Armenia y Rusia, de un lado de la mesa, y Azerbaiyán y Turquía, del otro), que desde su óptica es el único formato que haría posible alcanzar entendimientos, que serían ratificados en el Grupo de Minsk de la OCDE al tener el mandato para pactar un alto al fuego definitivo.

Es impensable que Azerbaiyán consiga expulsar a los armenios de Nagorno-Karabaj, y falta por ver si Armenia acepta que Rusia y Turquía sean garantes de "zonas de desescalada" en el enclave, como ya hicieron en Siria.

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Rand y el Pentágono usan el petróleo como arma para doblegar a Rusia ¿y a México?

La trascendente industria del petróleo/gas en EU contrata a 10.3 millones de trabajadores, donde resaltan 600 mil en Pensilvania, cuyos 20 votos electorales pueden decidir la elección presidencial.

Al menos que el todavía puntero Joe Biden haya sucumbido a las fuertes presiones del ala izquierda del partido Demócrata –la dupla Bernie Sanders/Alexandria Ocasio-Cortez que se pronuncia por la energía renovable, debido al cambio climático– se arriesgó demasiado con su "transición del petróleo a los renovables" en los próximos 15 años. Su plan tendría un colosal costo de 2 millones de millones de dólares.

Se esté a favor o en contra de los fósiles o de los renovables, el timing del pronunciamiento de Biden en el último debate puede afectarle en los estados petroleros que abusan del fracking, como Pensilvania (20 votos electorales), Texas (38), Oklahoma (siete ) y Ohio (18).

En EU la industria del petróleo/gas constituye 8 por ciento de su PIB nominal de 21 millones de millones de dólares. México ostenta un PIB de 1.04 millones de millones de dólares ( ranking del FMI), equivalente a 1.6 veces la industria del petróleo/gas de EU.

Los ignaros apátridas neoliberales desconocen que la industria del petróleo/gas es la mayor del mundo: casi 4 por ciento del PIB global –3.3 millones de millones de dólares– del total de 84 millones de millones de dólares (https://bit.ly/34w55bV). En EU –que con Rusia y Arabia Saudí producen 33 millones de barriles diarios (MBD): 54 por ciento del total global– sus ingresos ascendieron a 181 mil millones de dólares en 2018.

Puesto a la defensiva, Biden luego explicó que se refería a los "subsidios de los combustibles", ya que la energía fósil aún durará largo tiempo cuando busca que EU alcance emisiones netas de cero carbón hasta 2050 y sea sustituida por los renovables. Dejo de lado las volteretas acrobáticas de Biden sobre el fracking que sólo "apoya" cuando se refiere a Pensilvania. El consejero económico de la Casa Blanca, el sinófobo Larry Kudlow desechó como absurdas las sugerencias de Biden de desmantelar la industria del petróleo/gas en EU en tan sólo "15 años": “los renovables son menos de 10 por ciento de nuestra energía total. Y no pueden rehacer todo en sólo 15 años (https://bit.ly/2J77ktP)”. Kudlow advirtió que al corte de caja de hoy el "precio de los renovables no es favorable" ya que el "gas natural es muy barato (sic)". En efecto, con o sin pandemia, el gas natural se ha cotizado exageradamente bajo y ha oscilado entre 2 dólares y 3 dólares/MMBtu.

El desplome del precio del gas se debe más a consideraciones geopolíticas –lo cual abordé en mi libro Los cinco precios del petróleo (https://bit.ly/34z7qTy)”– para dañar deliberadamente a Rusia, la mayor potencia gasera del planeta, lo cual, por efecto secundario, beneficia a China, con quien opera Moscú una complementariedad energética.

Un grave defecto del debate sobre la "transición del petróleo a los renovables" –que tarde o temprano ocurrirá: más aún con el advenimiento de la industria del hidrogeno– radica en el lecho de Procusto mental de las partes interesadas, en especial las conocidas y depredadoras empresas trasnacionales que practican un trivial "análisis costo-beneficio" y dejan de lado a la trascendente geopolítica, como enuncia un reciente reporte del muy influyente think tank RAND, en coordinación con el Pentágono, que no ocultan sus "medidas" para aniquilar la industria del petróleo/gas de Rusia como arma geoestratégica (https://bit.ly/37KJVIW).

Curiosamente, China, con mil 400 millones de habitantes a cuestas, ejerce un pluralismo energético y se ha posicionado como la primera potencia mundial en renovables, sin por ello abandonar sus importaciones de "oro negro" de Irán y Arabia Saudí.

Peor aún: quienes fustigan sin conocimiento integral a la industria del petróleo/gas pasan por alto que forma parte de la "seguridad nacional" de las tres superpotencias del planeta: EU/Rusia/China.

Por desgracia, el término jerárquicamente transcendental de "seguridad nacional" lo ignoran, a su cuenta y riesgo, los aldeanos neoliberales desde México hasta Chile.

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