China, a punto de igualar el poder de EEUU en el Indo-Pacífico

La región Indo-Pacífico está llamada a convertirse en una de las claves en el diseño del nuevo orden global pos pandemia.

 

Según un informe reciente, en ese lugar, EEUU registró la mayor caída de poder entre todos los demás países y la ventaja que aún mantiene sobre China se redujo a la mitad en los dos últimos años, lo que marca un ritmo de ascenso imparable de la nación asiática.

Esta es la conclusión de un reciente informe del Instituto Lowy de Australia, el Asia Power Index 2020, reproducido por el diario oficialista chino Global Times. El Lowy Institute es un think tank independiente con sede en Sydney, fundado en 2003 por el empresario Frank Lowy para investigar cuestiones estratégicas y económicas internacionales. El Asia Power Index, una de sus publicaciones más relevantes, este año registró un descenso del poder de EEUU en la región y sitúa a China a sólo cinco puntos, de un total de 100.

 Es por eso que, como sucede en las aguas del vecino Mar del Sur de China, la Armada de EEUU se empeña en realizar ejercicios con sus aliados, en particular Japón y Australia, "para apoyar la libertad de navegación en el Indo-Pacífico".

Pero a diferencia de la región Asia-Pacífico, la Indo-Pacífico abarca hasta las costas de África y la península arábica, controlando la entrada a los estratégicos Mar Rojo y Golfo Pérsico. Una región tan amplia, es la contracara marítima de Eurasia, considerada como el corazón geopolítico del sistema mundo.

El informe del Instituto Lowy es interesante ya que no está centrado sólo en cuestiones de economía y poder militar, como suelen hacer buena parte de los centros de investigación, sino que abarca una gama de ocho áreas: capacidad militar, influencia cultural, redes de defensa y resiliencia, en las que sigue liderando EEUU; y relaciones económicas, influencia diplomática, recursos futuros y capacidad económica, en las que lidera China.

Aunque sigue siendo la potencia más poderosa en la región, las tendencias que marca el citado informe son muy claras. "En una perspectiva de largo plazo, EEUU comenzó a declinar desde la crisis financiera de 2008", escribe Su Hao, director y fundador del Centro de Estudios Estratégicos y de Paz de la Universidad de Asuntos Exteriores de China.

Si se mira el mundo en el largo plazo, "el dominio mundial de Occidente, especialmente EEUU, está cayendo rápidamente". Su Hao agrega que "la campaña de EEUU contra China en realidad ha divido a toda Asia", pero China y otros países de la región "se han elevado de manera prominente".

Global Times entrevista al director del Asia Power Index, Hervé Lemahieu, en una extensa cobertura, inusual en el medio, en la que matiza "la mayor caída en el poder relativo" de EEUU.

En opinión de Lemahieu, este año EEUU ha perdido prestigio en la región "por su manejo de la pandemia", mientras el poder global de China se ha mantenido estable, aunque "su posición diplomática también ha disminuido". No obstante, sostiene que "muchos de los factores del declive de EEUU en Asia se deben a elecciones políticas más que a fuerzas estructurales".

Anticipa que el deterioro de las relaciones de China con India y Australia "es un gran problema para el predominio de China", mientras EEUU puede revertir su aislamiento con "una forma más multilateral de liderazgo". Su conclusión mayor es que "no va a haber un orden asiático unipolar, ya sea liderado por EEUU o China".

Pero el centro del análisis del Instituto Lowy reside en que la hegemonía dependerá del que logre vencer en la carrera de superioridad tecnológica, por lo que estima que en la región Indo-Pacífico "China alcanzará a EEUU en 2030", aventurando que al finalizar la década "incluso puede superar marginalmente" a la ex superpotencia.

"Será el país que prevalezca en la carrera de armamentos tecnológicos el que esté en mejores condiciones para superar al otro. De modo que esto será más importante que cualquier tipo de nueva estrategia de guerra fría", concluye Lemahieu, en referencia a las recientes políticas comerciales y diplomáticas de la administración de Donald Trump.

Como se trata de un análisis dinámico y complejo, también establece los puntos débiles de China, y asegura que será muy difícil que el Dragón logre reemplazar al Águila como garante de la seguridad regional. Advierte que Pekín deberá tener mucho cuidado "para manejar las consecuencias del envejecimiento de la población".

En este punto, recuerda cómo el factor demográfico está teniendo una seria influencia en el largo estancamiento japonés, ya que aumenta la población que no trabaja y declina en su consumo, dejando de ser un factor dinámico en la economía.

En algunos aspectos, Rusia está a la cabeza según el Instituto Lowy. En las áreas de "disuasión nuclear" y "recursos de seguridad" (definidos como "acceso seguro a la energía" y "recursos esenciales para la economía"), Moscú supera holgadamente a EEUU que se sitúa en 66 puntos, mientras a Rusia le otorga 99,9, un 50% por encima.

Sin embargo, en el área de "influencia cultural" (sobre todo en medios de comunicación y universidades), la ventaja de EEUU es abrumadora, lo que le permite moldear a la opinión pública internacional y de ese modo influir en los gobiernos, de modo directo e indirecto.

En el terreno estrictamente militar, EEUU sigue siendo preponderante incluso en la región Indo-Pacífico. En particular, en cuanto a sus plataformas de guerra terrestre, marítima y aérea, sus "ventajas tácticas y estratégicas para la guerra asimétrica" y la "capacidad para desplegarse rápidamente durante un período prolongado en caso de un conflicto interestatal en Asia".

El aspecto más interesante de este informe son los matices. En un mundo en el que nos hemos acostumbrado a ver las cosas en blanco o negro, leer un informe rico en dibujar tendencias y contratendencias, destacando cuestiones como la influencia cultural o la resiliencia de las potencias, resulta un aporte interesante para comprender dónde estamos y hacia dónde es posible que caminemos.

Finalmente, en un apartado tan defintivo como 'resiliencia' (definida como "capacidad para disuadir amenazas reales o potenciales a la estabilidad del Estado"), el informe dibuja un mundo tripartito:

  • EEUU con 86 puntos;
  • Rusia con 78;
  • China con 70.

En ningún aspecto debe considerarse a cada país por separado sino destacar, como hace el informe, la capacidad de tejer alianzas, que no es más que recordar el modo como se decidieron las dos guerras mundiales

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Putin lamentó el sentimiento antirruso en el Partido Demócrata.Foto Ap

La Doctrina Estrada, promulgada en 1930 por México, enaltece los principios de libre autodeterminación de los pueblos y la no injerencia en los asuntos domésticos de otros países.

Otorga mayor margen de maniobra geopolítica a México, frente a la degradante sumisión esclavista al fracasado decálogo neoliberal del "Consenso de Washington" (https://bit.ly/2TjIg4X) que le supedita(ba) practicar una política decimonónica de "ejes".

Para México, la Doctrina Estrada es la consecuencia de la tormentosa relación con EU desde el siglo 19 y constituye un imperativo protector diplomático: al carecer de armas nucleares, con un ejército muy endeble y después de múltiples invasiones (https://bit.ly/31zmApG).

En la fase de la 4T, México regresó sabiamente a los fundamentos de la Doctrina Estrada cuando carece de anticuerpos de toda índole en su interface con EU.

El zar Vlady Putin, con la mayor dotación de armas nucleares del planeta y su portentosa panoplia de armas hipersónicas, adopta los principios fundamentales de la Doctrina Estrada, sin citarla, debido a la participación de Rusia al "equilibrio estratégico" global para así tratar civilizada y diplomáticamente con EU, en lugar de llegar a una confrontación nuclear inevitable que constituiría el Apocalipsis de todas las especies vivientes de la creación.

En una entrevista a Rossiya TV (https://bit.ly/34lGiXT), declaró: "Trabajaremos con cualquier futuro presidente de EU, a quien el pueblo estadunidense otorgue su voto de confianza".

Después del sonoro fracaso del fake Russiagate, ahora con la fétida exposición de los correos de Hunter, hijo del ex vicepresidente y candidato presidencial Joe Biden, los demócratas alegan que se trata de "desinformación rusa" que fomenta su "títere" Rudolph Giuliani, ex alcalde de Nueva York durante el 11/9 y abogado particular de Trump, mientras que los republicanos exhuman los lazos mafiosos de los demócratas y de la familia Biden con Ucrania/Kazajistán/China.

Tanto la virulenta rusofobia como la patógena sinofobia forman parte del maniqueísmo primario que practican los decadentes políticos estadunidenses para atizar la ya muy aburrida "imagen del enemigo".

A propósito, el zar Vlady expresó que los "ideales socialdemócratas" del Partido Demócrata se parecen a los que llevaron al ascenso del comunismo, por lo que Rusia pudiera conformar una "base ideológica" para una relación de trabajo en caso del triunfo de Joe Biden, hoy favorito de las encuestas, que no suelen ser muy rigurosas ni precisas en EU. Y que conste que ahora Rusia ya no practica el comunismo, sino más bien un capitalismo con cobertura estatal.

El zar lamentó la antipatía antirrusa que predomina en los circuitos del Partido Demócrata, a lo cual se dice "lamentablemente estar acostumbrado". Luego añadió que "el Partido Demócrata está más cercano tradicionalmente a los valores liberales (sic), más cercano a las ideas socialdemócratas, si se compara a Europa". Recalcó que fue en ese "ambiente socialdemócrata donde evolucionó el Partido Comunista".

El zar comentó que "todavía le gustan varios de esos valores de izquierda (sic)" y enfatizó que la "igualdad y fraternidad" son "muy afines a los valores cristianos", aceptando que "son difícil de implementar, pero son muy atractivos (sic)".

Alexander Dugin –autor de La cuarta teoría política (https://bit.ly/37BIv3q) y uno de los principales ideólogos de Rusia– enaltece los valores de la "cristiandad ortodoxa" como pilar de la Rusia resurrecta, tesis que ha adoptado el zar Vlady.

El zar rechaza que Rusia interfiera en el proceso electoral: "Lo que sucede en EU es el resultado de sus procesos políticos internos y sus problemas" y se dijo halagado cuando Biden se refiere a Trump como la "marioneta de Putin". Sobre las "humillaciones o insultos" que le profiere Biden, comentó que ello "mejora el prestigio de Rusia".

Finalmente, criticó el retiro de EU del sensible Tratado de Fuerzas Nucleares Intermedias (INF), y recordó que EU y Rusia colaboran para estabilizar el mercado petrolero global.

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ONU: Acuerdan un tratado internacional para prohibir las armas nucleares

Entrará en vigencia dentro de tres meses

 

Los principales países con tecnología armamentística, incluidos Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, China y Rusia, hasta ahora no lo firmaron.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) confirmó que en tres meses entrará en vigencia un tratado internacional que prohíbe las armas nucleares. La norma alcanzó el aval de 50 Estados, luego de haber sido ratificado este sábado por Honduras.

"Comienza una nueva era en la que las armas nucleares finalmente están prohibidas, en la que se construye y fortalece la normativa que las condena, que desplaza la hegemonía nuclear y que se trae abajo la retórica tóxica que nos obliga a vivir todos los días bajo esta gran amenaza existencial", expresó Carlos Umaña, miembro de la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN), en declaraciones a la agencia Pressenza.

Cabe recordar que, en 2017, la ICAN recibió el Premio Nobel de la Paz por promover el tratado internacional que prohíbe las armas nucleares. 

Por su parte, Peter Maurer, presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), afirmó que "hoy es un día de victoria para la humanidad y una promesa para salvar el futuro".

El Tratado sobre la No Proliferación de Armas Nucleares es una norma internacional que tiene por objetivo prevenir la propagación de la tecnología armamentística, promover la cooperación en la utilización de la energía nuclear con fines pacíficos y lograr el desarme nuclear y general. 

En julio de 2017, el tratado fue aprobado por la ONU con el voto de 122 países. Luego de la ratificación por parte de 50 estados, entrará en vigencia en 90 días a partir de hoy

Los principales países con armas nucleares, incluidos Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, China y Rusia, no lo han firmado.

Los activistas a favor de la abolición esperan que su ratificación tenga el mismo impacto que los tratados internacionales anteriores que prohíben las minas terrestres y las municiones en racimo, estigmatizando la posesión y el uso de armas nucleares, lo que podría conducir a un cambio de comportamiento incluso de países no signatarios.

Los estados poseedores de armas nucleares, por su parte, sostienen que sus arsenales sirven de disuasión y dicen que están comprometidos con el Tratado de No Proliferación de armas nucleares. 

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Xi mandó un mensaje bien claro: no queremos problemas, pero no os tenemos miedo

Tensión entre potencias

 

El discurso no podía llegar en un momento más oportuno. Mientras los dos candidatos a la Casa Blanca pugnaban por ver quién está más dispuesto a plantar cara a una China en ascenso, a 11.200 kilómetros, en Pekín, su presidente Xi Jinping aprovechó el 70º aniversario de la entrada de el país en la guerra de Corea (1950-1953) para mandarles un mensaje bien claro: no queremos problemas, pero no os tenemos miedo. Sus palabras resonaron con fuerza en el Gran Salón del Palacio del Pueblo de Pekín, donde ayer se dieron cita veteranos de guerra, gerifaltes del Partido Comunista y militares de alto rango para escuchar un discurso conmemorativo cargado de retórica victoriosa y nacionalista.

“Hace 70 años, los invasores imperialistas abrieron fuego sobre el umbral de una nueva China”, dijo Xi. “El pueblo chino comprendió que hay que utilizar un lenguaje que los invasores puedan entender: combatir la guerra con guerra y detener una invasión por la fuerza, ganando la paz y el respeto mediante la victoria. El pueblo chino no buscará pelea, pero no la teme (....). No nos temblarán las piernas ni agacharemos la cabeza”, remachó el dirigente comunista.

En octubre de 1950, Pekín entró en la guerra coreana con el envío de tropas a través del río Yalu, fronterizo con Corea del Norte. Los chinos perdieron unos 200.000 soldados y el conflicto terminó con la firma de un armisticio, lo que no evita que el relato oficial chino sostenga que obtuvieron una contundente victoria. “Nunca más los invasores han tratado de ocuparnos”, destacó el presidente más poderoso desde los tiempos del Gran Timonel.

En otra clara alusión a Washington, Xi aseguró que ningún país o ejército, “no importa lo poderoso que fueran alguna vez”, será “rechazado” si intenta desafiar a la comunidad internacional. “En el mundo actual, cualquier unilateralismo, proteccionismo o ideología de interés propio es inviable, así como el recurso al chantaje, el bloqueo o la presión extrema”, añadió. El mandatario agregó que China necesita acelerar la modernización de las fuerzas armadas para contar con un ejército de primera clase bajo el “liderazgo absoluto” del Partido Comunista, y volvió a advertir a los que aspiran a que Taiwán sea un estado independiente de pleno derecho. “Nunca permitiremos que nada ni nadie invada y divida el territorio sagrado de nuestra patria”, subrayó. Seguro que al otro lado del Pacífico los candidatos han tomado nota de con quien se la jugarán si obtienen el cargo.

Ismael Arana, Hong Kong. Corresponsal

24/10/2020 00:44 | Actualizado a 24/10/2020 10:36

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La expansión de Erdogan causa oposición en Oriente Próximo y Europa

Desde el fallido golpe de estado de 2016, el presidente Erdogan ha llevado la presencia de tropas turcas a distintos puntos de Oriente Próximo. Erdogan busca para Turquía un papel central en la región impulsando el islam político allí donde se presenta la ocasión, una actitud que suscita el rechazo de países de la región y europeos que ven esa expansión como una amenaza para sus intereses.

 

En Siria y Nagorno Karabaj, pasando por Irak, Chipre, Libia y el mar Egeo, Turquía está jugando un papel militar que carece de precedentes en el último siglo, un movimiento de fichas que está suscitando una fuerte oposición política, y a veces militar, de países de Oriente Próximo y Europa que se alarman por una hipotética expansión del islam político en la región.

El ejército turco está en Siria, una apuesta arriesgada que hizo el presidente Recep Tayyip Erdogan y que resulta difícil de justificar. Aunque Ankara explica que tiene que enviar soldados al norte de Siria para contener a las milicias kurdas, lo más sensato sería dejar en manos de Damasco el control de su territorio como ocurría antes de la guerra civil, cuando el ejército sirio patrullaba esa zona e imperaba una calma general.

La presencia militar en Siria es contraproducente para los propios intereses de Turquía, como se viene demostrando especialmente en el distrito de Idlib. Aunque lo razonable sería evacuar a las tropas de una vez por todas, Erdogan acaba de decir que no lo hará hasta que termine el conflicto y se respeten sus intereses. Naturalmente, ese mismo objetivo podría cumplirse de manera pacífica mediante un diálogo con Damasco que Erdogan rehúye.

En el Egeo, Erdogan siguen realizando exploraciones en busca de gas, a pesar de las advertencias europeas. Este conflicto toca directamente a Grecia y Chipre, e indirectamente a Israel y Egipto, y requiere un diálogo profundo con Atenas para repartir de una manera justa y equitativa las riquezas de las aguas del Mediterráneo oriental.

El conflicto del Egeo ha suscitado reacciones de Francia y Alemania, que el pasado jueves dieron el plazo de una semana a Turquía para retirar sus barcos de la zona si no quiere incurrir en sanciones. Sin embargo, las posiciones de París y Berlín divergen en la medida de que Emmanuel Macron es mucho más belicoso que la conciliadora Angela Merkel, y, un factor que no se debe olvidar, Francia está aprovechando las múltiples crisis para vender armas a porrillo a sus aliados.

En uno y otro frente, Macron choca con Erdogan y parece dispuesto a limitar la expansión de Turquía, algo que difícilmente podrá conseguir por medio de las armas. Pero el presidente francés tiene un aliado importante, Joe Biden, que en los últimos meses ha criticado a Erdogan y ha prometido que si gana las elecciones del tres de noviembre actuará con resolución contra Ankara, una amenaza que satisface a todos los rivales de Turquía, que no son pocos, especialmente Israel, los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y Egipto, unidos por su rechazo del islam político.

No cabe duda de que la expansión turca puede cobrarse un precio a corto o medio plazo. De hecho, ya ha empezado a cobrárselo con el boicot comercial que recientemente han impuesto de facto a los bienes de ese país Arabia Saudí y los Emiratos. El daño que han empezado a causar las restricciones comerciales es todavía limitado pero podría crecer y extenderse a otros países que rivalizan con Erdogan.

El único país de la región aliado de Ankara es Qatar. Están unidos por la defensa del islam político que combaten sus enemigos, una opción que está perseguida por todas partes y que tiene las de perder si no ocurre algo imprevisible que dé la vuelta a la tortilla y que no se vislumbra en el horizonte.

Más allá de las divergencias entre Macron y Merkel, la Unión Europea no presenta una posición unificada. La UE es el principal socio comercial de Ankara y podría endurecer las relaciones económicas, pero para ello sería necesario un consenso que ahora mismo no existe ya que varios países dudan de la eficacia de los agresivos planteamientos de Macron.

Una muestra de las divergencias ocurrió en la última cumbre europea, donde se presentaron propuestas para modernizar el tratado aduanero con Turquía, simplificar la obtención de visados de ciudadanos turcos, y donar dinero para aliviar la presión de los refugiados sirios en Turquía, unas iniciativas que algunos países, entre ellos España, piensan que pueden ser más provechosas que la aplicación de sanciones.

Según Le Monde, la expansión de Turquía puede explicarse por una transformación de Erdogan a raíz del intento de golpe de estado militar que se produjo en 2016. Ankara ha acusado directamente a los Emiratos Árabes Unidos de estar detrás del fallido golpe, y ha señalado específicamente al prófugo dirigente palestino Mohammad Dahlan, que reside en los Emiratos y mantiene excelentes relaciones con Israel, de mover los hilos del golpe.

Otra explicación podría ser el desinterés o la desidia que muestra la administración de Donald Trump en materia de política exterior en todo lo que no esté directamente relacionado con Israel. Pero esta circunstancia podría cambiar si Biden entra en la Casa Blanca el 20 de enero y recupera el interés de Washington por las cuestiones de Oriente Próximo. 

22/10/2020 07:26 Actualizado: 22/10/2020 07:27

Por EUGENIO GARCÍA GASCÓN

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Soldados de la Armada del Ejército Popular de Liberación de China ven cómo un buque de reabastecimiento zarpa hacia el golfo de Adén frente a Somalia desde un puerto naval de Qingdao (Shandong, China), 3 de septiembre de 2020.China Daily / Reuters

Xi Jinping subrayó la importancia de salvaguardar la soberanía, la integridad territorial y los intereses nacionales del país.

El presidente de China, Xi Jinping, ha inspeccionado este martes el Cuerpo de Marines de la Armada del Ejército Popular de Liberación en la ciudad de Chaozhou, provincia de Cantón, y ha instado a que mejore sus capacidades de combate, señalando que debería centrarse en la preparación para la guerra, recoge Xinhua.  

Durante la visita, Xi Jinping describió el Cuerpo como la fuerza de élite para operaciones anfibias e indicó que debe mantener un alto nivel de preparación e intensificar los entrenamientos para forjar la unidad que sería integrada y versátil en las operaciones militares, capaz de responder rápido y luchar en condiciones multidimensionales.

El dirigente chino enfatizó que el Cuerpo de Marines, reorganizado en 2017 en el marco de la reforma de la defensa, tiene la importante misión de salvaguardar la soberanía, la integridad territorial y los intereses nacionales del país, e instó a aumentar esfuerzos para mayores avances de su transformación.

Publicado: 15 oct 2020 01:04 GMT

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Empleo de un androide tecnología 5G para garantizar el flujo de trabajo del proyecto de transmisión de electricidad en una estación transformadora, en la prefectura autónoma de Changji, Xinjiang, en el noroeste de China.Foto Xinhua

El geopolitólogo brasileño Pepe Escobar aborda desde la perspectiva china la guerra de los semiconductores/chips (https://bit.ly/2GZGpz9) que ha emprendido Trump contra Pekín, que exhibe su notoria vulnerabilidad, como la que también denota EU en minerales de tierras raras (https://bit.ly/2STyAO5), cuyo 80 por ciento es producido por China y que son necesarias para Washington en sus rubros tecnológicos y, en particular, su muy sensible segmento militar.

Hoy China padece un severo problema de penuria de semiconductores/chips, en lo que descuella EU con sus aliados de Taiwán, Sudcorea y Japón, quienes llevan una delantera a Pekín de siete a 10 años, cuando cunde “la nueva bipolaridad tecnológica de EU vs. China/Rusia” (https://bit.ly/2GTMbCM).

El nivel de investigación tecnológica de los chips sería muy similar entre China y los aliados de EU: Taiwán, Sudcorea y Japón. El problema de China radica en su limitación en la física cuántica, que le previene saltar de 5 nm a 3 nm, por lo que ya está buscando nuevos materiales, como el grafeno, para suplir el silicio.

Según Escobar, los chinos actualizan el procedimiento de fotolitografía privilegiado de EU, los chips nanométricos a un procedimiento nuevo sin fotolitografía, capaz de producir más pequeños y más baratos chips.

Es la opinión generalizada de los enterados a los dos lados del océano Pacífico de que China lleva una ventaja descomunal –de un mínimo de 10 años– sobre EU en 5G e inteligencia artificial (IA). Un grave obstáculo que enfrenta Huawei es surtirse con la cadena de abasto que prácticamente monopoliza EU con sus aliados.

ESCOBAR informa que el juego de Huawei consiste en “invertir profusamente en una muy íntima relación de I&D (investigación y desarrollo) con Rusia ( ¡megasic!), reclutando algunos de sus mejores talentos en tecnología, notoriamente muy competentes en matemáticas, física y en un riguroso trabajo de diseño”, por lo que la empresa china compró a la rusa Vocord de reconocimiento facial.

Escobar informa asombrosamente que algunos de los mejores cerebros tecnológicos de Sudcorea son rusos ( sic).

Para paliar el brutal boicot de EU, Huawei estableció un ecosistema de innovación 5G en Tailandia: el primero en su género en la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (10-ASEAN).

El 10-ASEAN cuenta con más de 654 millones de personas y con un PIB nominal de 3.17 millones de millones de dólares: más que India (sexto lugar), con 2.9 millones de millones de dólares, y menos que Alemania (cuarto lugar), con 3.86 millones de millones de dólares.

Para fines prácticos, el 10-ASEAN ocupa el quinto sitial global.

Global Times se jacta de que el proyecto de Huawei en Tailandia significa el comienzo de una cadena industrial liberada de EU (https://bit.ly/3726YyH), al unísono de la disminución de las inversiones chinas en Australia.

Huawei conserva suficientes chips para la producción de su equipamiento 5G, mientras su estrategia para su alta gama de teléfonos inteligentes –que usan 7 nm chips–será trasladada a otros jugadores chinos como Xiaomi, OPPO y Vivo. Más que nada, Harmony OS de Huawei, que exhibe un sistema más eficiente que Android, podrá proseguir con chips menos demandantes. Huawei opera así un reacomodo de los chips que aún detenta para redirigirlos a áreas más estratégicas del 5G y la IA, donde conserva la delantera frente a EU.

A juicio de Escobar, al liderazgo de Pekín no se le escapa la emergencia de Sudcorea como un fuerte actor geopolítico y geoeconómico en Asia oriental, lo cual deberá estar inextricablemente vinculado al acceso de China a la siguiente generación de chips. Escobar no elimina la alta probabilidad de que Huawei consiga un trato de cooperación tecnológica de gran amplitud con Samsung.

La asfixia de EU la está compensando China mediante su operatividad estratégica con el bloque geoeconómico del 10-ASEAN y el mayor y más próspero bloque geoeconómico del mundo: Regional Comprehensive Economic Partnership (15-RCEP), que ostenta 3 mil 615 millones de habitantes con un PIB nominal de 27.3 millones de millones de dólares (https://bit.ly/2H6UWsI).

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Firman ocho países los Acuerdos Artemis para la exploración de la Luna

Buscan determinar zonas de seguridad para evitar conflictos entre las naciones que operen en el satélite y se permitiría a empresas privadas que sean propietarias de los recursos que extraigan

 

Washington. Ocho países firmaron un pacto internacional para la exploración lunar llamado Acuerdos Artemis, anunció la NASA ayer, en un momento en que ésta busca fijar los estándares para edificar asentamientos a largo plazo en la superficie del satélite terrestre.

Los acuerdos, que reciben su nombre del programa lunar Artemis de la NASA, buscan ampliar la ley espacial internacional vigente, estableciendo zonas de seguridad que rodearían a futuras bases lunares para evitar conflictos entre los estados que operen allí, al tiempo que permitirían que compañías privadas sean propietarias de los recursos que extraigan.

Estados Unidos, Australia, Canadá, Japón, Luxemburgo, Italia, Reino Unido y Emiratos Árabes Unidos firmaron los acuerdos bilaterales durante una conferencia anual espacial, tras meses de negociaciones en un intento estadunidense de crear aliados bajo su plan de volver a enviar astronautas a la Luna en 2024.

Lo que intentamos hacer es determinar normas de comportamiento que puedan aceptar todas las naciones, sostuvo Jim Bridenstine, administrador de la NASA, a los medios. Según indicó, los acuerdos son coherentes con un tratado de 1967 que indica que la Luna y otros cuerpos celestes están exentos de reclamaciones nacionales de propiedad.

Estamos haciendo operativo el Tratado del Espacio Exterior con el propósito de crear la coalición humana más amplia, inclusiva y grande de viajes espaciales en la historia de la humanidad, destacó Bridenstine.

El gobierno de Donald Trump y otros países con capacidad de vuelo espacial ven la Luna como un activo estratégico. También tiene valor para una investigación científica a largo plazo que podría permitir futuras misiones a Marte, actividades que entran bajo el régimen de la ley espacial internacional, considerada en general como desfasada.

En 2019, Mike Pence, vicepresidente de Estados Unidos, dio instrucciones a la NASA para el regreso de astronautas a la Luna en 2024 –reduciendo a la mitad el cronograma previo de la agencia– y establecer una presencia humana a largo plazo en el satélite.

Italia contribuirá al programa con el suministro de módulos habitables para la tripulación y con la prestación de servicios de telecomunicación.

Según Riccardo Fraccaro, subsecretario del Consejo de Ministros de Italia, es “una firma histórica, porque abre un capítulo nuevo y apasionante en la exploración espacial, 50 años después del primer desembarco en la Luna.

Este documento nos permitirá a nosotros y a las generaciones futuras una exploración pacífica, segura y sostenible del espacio para mejorar la vida en la Tierra, añadió.

Ensayan en Texas tecnología de alunizaje

Por otro lado, la empresa Blue Origin, de Jeff Bezos, lanzó ayer un cohete New Shepard por séptima vez desde un rincón remoto de Texas para ensayar una nueva tecnología de alunizaje de la NASA.

El vuelo, que alcanzó una altura máxima de 106 kilómetros, duró 10 minutos. El cohete impulsor regresó al centro de lanzamiento y lo siguió la cápsula, que cayó en paracaídas en el desierto.

La cápsula transportó experimentos científicos, además de 1.2 millones de semillas de tomate que serán entregadas a niños de Estados Unidos y Canadá, así como decenas de miles de tarjetas postales con dibujos de temática espacial que serán devueltos a los jóvenes remitentes.

El cohete impulsor llevaba equipo de navegación de la NASA para futuros alunizajes. Los sensores y la computadora –ensayados durante el descenso de la nave– tendrán un nuevo viaje suborbital con Blue Origin. Es parte del programa Artemis de la NASA que busca enviar a la primera mujer y un hombre a la Luna.

(Con información de Ap y Sputnik)

Foto: Getty Images

‘La conciencia de la economía’. Así es como muchos llaman a este analista indio, Premio Nobel de 1998. Abogado de los pobres y desfavorecidos, Sen ha hecho de la lucha contra la desigualdad su bandera. Unas ideas que, por culpa de la pandemia, tienen más vigencia que nunca. Lo escuchamos.

Amartya Sen, nacido hace 86 años en el actual estado indio de Bengala Occidental, es un talento multidisciplinar. Economista y filósofo, por encima de todo es un pensador excepcional. El ser humano o, mejor dicho, el bienestar del ser humano está en el centro de su pensamiento y de su trabajo. El propio Sen siempre se ha visto como un abogado de los pobres y los desfavorecidos. Su tesis más conocida demuestra con datos históricos cómo no solo la escasez de alimentos produce las grandes catástrofes alimentarias, sino, sobre todo, el reparto injusto de la riqueza. Amartya Sen ha sido profesor en muchas de las principales instituciones educativas del mundo (como Oxford, Harvard, Cambridge, Stanford o Berkeley), es asesor de Naciones Unidas y se lo considera el padre del índice de desarrollo humano, un indicador del bienestar que no mide el desarrollo y la calidad de vida únicamente en función de criterios materiales, también incluye factores como la educación, la salud o la libertad. En 1998 ganó el Premio Nobel de Economía. Sen vive en Boston con su tercera esposa, Emma Georgina Rothschild, economista e historiadora, y enseña en Harvard.

XLSemanal. Muchos lo llaman ‘la conciencia de la economía’. ¿Lo sabía?

Amartya Sen. No, pero me parece exagerado. Se podría decir lo mismo con igual o mayor justificación de Adam Smith, el marqués de Condorcet y, por supuesto, Immanuel Kant. Muchas veces se menciona mi nombre junto con el de estos grandes pensadores, y es un honor, pero nada más.

XLSemanal. Dadas las consecuencias que está teniendo la pandemia, ahora su trabajo es más importante que nunca para la humanidad…

A.S. Estamos viviendo tiempos enormemente intensos e interesantes. Asistimos a un cambio en las prioridades. El foco se está desplazando. A la larga, Europa ganará relevancia, sobre todo Alemania y Francia, mientras se hace evidente que Estados Unidos ya no está en condiciones de desempeñar su papel de liderazgo. También es cierto que muchas de las cosas sobre las que he investigado a lo largo de mi vida se están situando con mayor claridad en el centro de los temas que nos ocuparán en el futuro.

XLSemanal. Es decir, pobreza, desigualdad…

A.S. Así es.

XLSemanal. La pandemia ha puesto al mundo en un estado forzoso de pausa. Algunos de sus colegas la describen como una especie de advertencia y concluyen que la humanidad ya no puede seguir con ese mantra del crecimiento económico continuo.

A.S. El crecimiento siempre suscita interrogantes acerca de la sostenibilidad. El crecimiento es una cuestión de planificación correcta y de pensamiento correcto. Pero en sí no es algo malo. Igual que no lo es la globalización, porque la globalización significa muchas más cosas que un crecimiento global. Significa también un intercambio global de ideas, de pensamientos, de cultura. Podemos e incluso debemos crecer, pero de una forma inteligente.

XLSemanal. ¿Y cómo sería ese crecimiento inteligente?

A.S. Sobre todo, tenemos que acordar una cultura del reparto justo, que afecte a bienes necesarios para la vida como son los alimentos o las medicinas. Es un asunto del que ya se han ocupado grandes pensadores, y también estadistas, a lo largo de la historia. La redistribución sigue siendo la clave de la resolución de estas cuestiones tan importantes para la humanidad. ¿Me permite citar un ejemplo?

XLSemanal. Por favor.

A.S. Durante la Segunda Guerra Mundial, la desnutrición prácticamente desapareció en Gran Bretaña, a pesar de que en conjunto había menos alimentos que antes. Los que más se beneficiaron de la adopción del racionamiento de la comida fueron los pobres. El Servicio Nacional de Salud británico también nació a partir de la idea de un reparto igualitario.

XLSemanal. Pero lleva años al límite, como ha vuelto a ponerse de manifiesto con el coronavirus.

A.S. Eso no significa que la idea que tiene detrás no siga siendo buena. De todos modos, hay que admitir que no todas las cosas han evolucionado en una dirección positiva y que el reparto justo no es una realidad en todos los lugares del mundo. Lo vemos aquí, en Estados Unidos, donde la población negra es la que más está sufriendo los efectos de la pandemia.

XLSemanal. Muchos humanistas e historiadores han descrito las plagas, las guerras y las revoluciones como «grandes niveladores». Consideraban que empezar de cero era una oportunidad para conseguir una situación de mayor igualdad. ¿Esta visión podría aplicarse a la situación actual?

A.S. No, y tampoco creo que esa tesis haya sido correcta alguna vez, ni siquiera en tiempos de la peste negra o de las grandes hambrunas en Europa. En aquellos tiempos, a los ricos siempre les iba mucho mejor que a los pobres, aun cuando proporcionalmente murieran muchos. Las crisis humanitarias nunca han sido grandes niveladores. Kant, el gran ilustrado alemán, ya señaló que deberíamos dedicar mucha más energía a la cuestión de por qué unos tienen más que otros. En definitiva, lo del gran nivelador es una ilusión.

XLSemanal. Cuando observa el mundo de hoy, con un presidente impredecible al frente de Estados Unidos y con el país metido en un duelo con China, con una Unión Europea en la que solo tras agrias negociaciones los países ricos aceptaron ayudar a los miembros más débiles a combatir la crisis provocada por el coronavirus… ¿qué es lo que se le pasa por la cabeza?

A.S. Existe un riesgo real de que no estemos prestando la debida atención a cómo solucionar los problemas causados por la COVID-19, pero también hay señales alentadoras. Piense en Italia, por ejemplo, que ya se encontraba afectada por la desigualdad antes de la pandemia, una desigualdad que venía avivada por la retórica de la Liga Norte.

XLSemanal. ¿Pone a Italia como ejemplo positivo?

A.S. Antes de la pandemia, parecía que Matteo Salvini era políticamente intocable. Estuve en Italia el verano anterior y muchos lo aclamaban como a un héroe. Luego vino la crisis y ¿dónde está Salvini ahora? No se lo ve por ningún sitio. La retórica antiinmigración se ha llevado un revés importante. Piénselo: al principio de la crisis del coronavirus, Italia parecía desorientada, carecía de plan. Pero el país ha ganado esta batalla, y lo ha hecho desde el mismo momento en el que empezó a tener en cuenta a todos los ciudadanos, no solo a los del norte.

XLSemanal. La carrera mundial por desarrollar la vacuna está marcada por el egoísmo nacional. ¿Y si al final la realidad va en contra de su maravillosa teoría del reparto justo?

A.S. Los actores globales tienen su papel y deben asumirlo. No hay otra alternativa. Los países que, como Estados Unidos, solo buscan una vacuna para su propia población y se olvidan de los demás no demuestran liderazgo. Estamos hablando de una crisis global que exige respuestas globales. Estados Unidos tenía todas las características propias de una potencia líder global, pero cada vez las tiene menos, mientras que otros países han recortado las diferencias de forma considerable.

XLSemanal. China sobre todo.

A.S. China obviamente, pero también Vietnam, por ejemplo, que durante la guerra apostó por el principio de la igualdad y sigue aferrándose a él. En cuestiones de educación, sanidad e igualdad, Vietnam y China se encuentran en una posición bastante buena. China es la que va en cabeza. Eso al menos es positivo.

XLSemanal. ¿Pero…?

A.S. Por desgracia, estos pasos positivos no han llevado ni a una democratización ni a un mayor respeto por los derechos de los individuos o de las minorías.

XLSemanal. Lleva muchos años viviendo en Boston, se puede decir que está asistiendo al declive de Estados Unidos desde la ventana de su casa: Trump, protestas, coronavirus… ¿Observa este escenario como académico o como un ciudadano de a pie?

A.S. De ambas formas. Ya estuve aquí en los sesenta, en mis primeros años de profesor. El pensamiento radical forma parte de la tradición norteamericana, es otra de las cosas que me fascinó de este país. En estos momentos está teniendo lugar en Estados Unidos una confrontación enorme entre aquellos que asisten preocupados a cómo responde el Estado a los problemas de la época y de la nación y aquellos otros que tienen una visión más estrecha del mundo.

XLSemanal. Lo de visión estrecha es una forma muy delicada de describir al actual presidente.

A.S. Para mí, esto va más allá de él. Percibo esos dos polos también entre mis estudiantes. Estados Unidos está atrapado en ese dilema. Pero la estrechez de miras no es un problema únicamente americano. Piense en Gran Bretaña y la decisión tan equivocada que es el brexit.

XLSemanal. ¿Esa mirada nacionalista y estrecha le produce dolor?

A.S. Claro. Pero hay algo todavía peor, y es cuando la identificación con la nación ya no es válida para todos, cuando algunos quedan excluidos de forma premeditada.

XLSemanal. ¿Podría citar algún ejemplo?

A.S. Mi país, la India. Antes era el país de los hindúes, los musulmanes, los cristianos, los judíos, los sijs, los parsis y muchos más. Pero el Gobierno actual tiene a esa India secular en buena medida esclavizada por una India bajo control hindú. En mi opinión, esto es mucho más censurable que el nacionalismo puro y duro que se percibe en todos los rincones del mundo. Nacionalismo sectario, focalización en los ricos, desprecio a los necesitados, represión de la libertad de expresión… y todo eso en una democracia.

XLSemanal. ¿Hasta qué punto diría que su origen ha influido en su trabajo?

A.S. No solo ha influido en mi trabajo, ha influido en mi vida. Tuve la suerte de nacer en una familia de académicos. Muchos de mis parientes lucharon contra el dominio británico y acabaron en la cárcel. Iba a visitarlos a menudo, aprendí desde muy joven que uno tiene que luchar por sus valores y su legado.

XLSemanal. Es usted economista y filósofo. ¿Cómo se definiría como persona?

A.S. Siempre he buscado pertenecer al mayor número posible de grupos. Soy indio, pero también soy asiático. Crecí en un entorno hindú, pero no me siento solo hindú. Soy científico, pero siempre he querido centrar mi investigación en los campos que son más relevantes para la gente. Y siempre me ha gustado leer a personas que son capaces de apreciar el bien en el mundo. Me siento heredero de un linaje global.

XLSemanal. Ver el bien en el mundo, como usted dice, no parece tan fácil. Pandemia, recesión, pobreza, cambio climático y, por encima de todo, esta enorme desigualdad… ¿Podemos resolver todos estos problemas?

A.S. Si nos esforzamos lo suficiente, sí, podemos hacerlo. Tendría que hacerse a dos niveles. Por un lado, deberíamos reflexionar sobre qué ha ido mal y qué lecciones podríamos extraer. Y ser muy inflexibles con nosotros mismos durante el análisis.

XL.¿ Y el segundo nivel?

A.S. El segundo nivel es la colaboración. Es decir, tener la disposición de implicarse intelectualmente y la capacidad de tenderles la mano a los demás. A mí me gusta hacer las dos cosas. De hecho, hacer algo por el mundo también es muy divertido.

XLSemanal. Si pudiera hablar en la sede de Naciones Unidas, ¿qué les diría a todos los jefes de Estado y de Gobierno?

A.S. Lo primero que haría sería dedicar mucho tiempo a escuchar. Luego les diría que no hay nada que pueda sustituir al razonamiento crítico. Y que la mayoría de los problemas del mundo son resultado de un pensamiento cerrado, limitado. Una mente abierta y la voluntad de colaboración son esenciales.


LA CLAVE DE MI VIDA

El profesor Sen siempre recuerda que nació en un campus universitario. Su padre era profesor de Química en la Universidad de Daca, en el actual Bangladés. Aquellos primeros años en el subcontinente indio, entonces bajo el dominio colonial británico, marcaron al joven Amartya. Una vez, un jornalero musulmán -al que unos hindúes acosaban armados con cuchillos- se arrastró hasta la casa de sus padres para escapar de sus perseguidores; su padre lo llevó al hospital, donde falleció. Amartya era todavía un niño, pero entendió que aquel hombre se había adentrado en un distrito hindú por pura necesidad de supervivencia y a pesar del miedo. Sen no olvidó nunca aquella violencia sin sentido ni tampoco la terrible hambruna en Bengala que acabó con la vida de tres millones de personas en 1943. Los miembros de las castas superiores e intermedias, a las que él pertenecía, prácticamente no se vieron afectados por la tragedia, ni siquiera llegaron a percibir el sufrimiento de los demás. Aquellos sucesos cambiaron su imagen del mundo: a partir de ese momento, Sen se dedicó a estudiar la pobreza, la economía del bienestar y la desigualdad social. Sus teorías, ensayos y libros lo han convertido en una superestrella del mundo académico

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Armenia y Azerbaiyán no están solos en su guerra del Cáucaso

Turquía, Israel, Rusia e Irán son actores involucrados en el conflicto

La región de Nagorno Karabaj es el principal escenario de los combates actuales; las tensiones históricas han vuelto a agudizarse en plena pandemia.

 

La guerra entre Armenia y Azerbaiyán que se libra en la región de Nagorno Karabaj o Artsaj no es sólo lo que parece. Un conflicto centenario, rémora de la época en que existía la Unión Soviética cuando la gobernaba Stalin. Las mutuas acusaciones entre los dos países sobre quién atacó primero no explican lo que en realidad sucede. Esta vez, como nunca antes había pasado, el involucramiento de otros actores amenaza con desestabilizar la zona del Cáucaso a niveles insospechados. Turquía, aliado incondicional de los azeríes, los apoya dándoles logística a mercenarios islámicos que lucharon contra el gobierno sirio y que ahora viajaron para combatir contra los armenios a razón de 2 mil dólares mensuales. Pero el gobierno de Recept Erdogan no es el único socio poderoso del estado islámico de Azerbaiyán. Aunque parezca contradictorio, Israel le está aportando armas en el marco de un amplio acuerdo de intercambio que se firmó en 2016. Este dato no sorprendería si se considerara que la nación surgida después del holocausto jamás reconoció que hubo un genocidio contra el pueblo armenio cometido por el Imperio Otomano, que antecedió al actual estado turco.

Armenia, que no podría resistir sola a semejante despliegue más allá de su determinación histórica, es apoyada con cierta equidistancia por Rusia y la república de Irán que mantiene diferencias con la dinastía gobernante en Bakú pese a que comparten religión y frontera común. Estas condiciones y la propia geografía hacen muy compleja la resolución de tensiones históricas que han vuelto a agudizarse en plena pandemia.

En un conversatorio reciente, el doctor en Estudios Internacionales de la Universidad de Miami, Khatchik DerGhougassian, un argentino de origen armenio y especialista en el tema, explicó: “Para ningún pueblo la guerra es deseable ni es su sentido de ser. Pero si uno mira el mapa de Armenia y de Karabaj los encuentra en una posición en que es difícil pensar de forma realista que se pueda aspirar a tener una región de paz como en Sudamérica”.

La república de Artsaj o antes Nagorno Karabaj - no reconocida por la comunidad de naciones – es el principal escenario de los combates actuales. De mayoría armenia, en su territorio de 11,458 km² viven algo más de 150 mil habitantes. El pequeño enclave se ubica dentro de las fronteras de Azerbaiyán. Este país lo reclama como propio basado en que Stalin se lo cedió en 1923 pese a que tenía lazos históricos con Armenia.

Su población se autoproclamó independiente en 1991 después de la caída de la Unión Soviética, lo que dio paso a hostilidades que recrudecieron ahora a fines de septiembre. Es curioso, pero en la década del 20 la URSS ocupó Najicheván, otro enclave aunque ubicado en Armenia, con mayoría azerí y que sería la contracara de Nagorno Karabaj. En agosto pasado, tropas de Turquía y Azerbaiyán hicieron maniobras militares en ese lugar que, como ahora se comprueba, fueron un preludio de las hostilidades que se desarrollan en estos días.

La intensificación de los combates genera una creciente preocupación política en los vecinos. El ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergei Lavrov – según un informe de la agencia TASS-, le señaló el peligro de la participación de combatientes sirios y libios a su homólogo iraní, Mohammad Javad Zarif, durante un diálogo telefónico. La llegada de esos mercenarios a la zona del Cáucaso –la región montañosa ubicada entre los mares Negro y Caspio – trae reminiscencias de lo que ocurrió durante la guerra en Siria. El director del Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia, Sergei Naryshkin, confirmó que esos grupos apoyados por Turquía ingresaron de manera solapada en la zona de conflicto.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), informó el fin de semana pasado la muerte de al menos 64 combatientes de esa nacionalidad en la lucha que vienen librando las tropas que defienden posiciones en las cercanías de Stepanakert – la capital de Artsaj- y el ejército azerbaiyano que intenta recuperar territorios ocupados por Armenia, más allá del enclave. Los gobiernos de Ereván y Bakú se acusan mutuamente de utilizar armas prohibidas – bombas de racimo - , atacar poblaciones civiles y el inicio de esta escalada, la más grave desde la guerra de 1991-1994 que causó, según la mayoría de las estimaciones, 30 mil muertos y alrededor de un millón de desplazados en los dos países.

Turquía siempre ha sido un aliado previsible de los azeríes. Desde que gobierna Erdogan se transformó en un protagonista central de varios conflictos en la región con un perfil expansionista cada vez más nítido. Pero lo que más sorprende en este momento es la dualidad de Israel, que por un lado le suministra armas al gobierno de Ilham Aliyev cuando el mes pasado había restablecido relaciones plenas con Ereván. Por primera vez Armenia envió un embajador a Tel Aviv. Su sede diplomática en Israel se inauguró oficialmente en septiembre en la víspera de Rosh Hashaná, el año nuevo judío. Hoy ese representante regresó a su país para una ronda de consultas. Una respuesta contundente al desagrado que causó el apoyo no declarado del gobierno de Benjamín Netanyahu a Azerbaiyán.

Según un informe de AFP, en los últimos dos años, como parte de la cooperación de seguridad entre los países, aviones de transporte del Ministerio de Defensa de Azerbaiyán aterrizaron en reiteradas ocasiones en una base de operaciones israelí y cargaron equipos de seguridad. A veces fueron aviones IL-76 Allusion enviados por el propio ministerio de Azerbaiyán, y en otras aviones de transporte de Silk Way Airlines que operan para el gobierno de Bakú.

Citado por la misma agencia, el periodista del diario digital israelí Ynet, Ron Ben Yishai, un especialista en asuntos militares y de seguridad, asegura que el interés de Tel Aviv para mantener “un buen vínculo con Azerbaiyán” proviene de los buenos precios del petróleo y de la frontera común con Irán, un país cuyo 23% de la población es de origen azerí, entre ellos el líder supremo Ali Jamenei. Israel, más allá de su aparente neutralidad, recibe el 40% de su suministro de petróleo desde Azerbaiyán, un país que también exporta gas. Aquella parece una razón comercial de peso, que se suma al equilibrio geopolítico que intenta mantener el gobierno de Tel Aviv en una región dividida por cuestiones étnicas, religiosas y estratégicas, axacerbadas por diferencias ancestrales.

Si Turquía e Israel son coprotagonistas en este conflicto imprevisible – al que ciertos analistas llaman la guerra congelada-, Rusia está llamada a ser un primer actor. Su presidente, Vladimir Putin, declaró a la televisión estatal rusa Rossiya 24: “Estamos muy preocupados, porque Azerbaiyán, Armenia y Alto Karabaj son todos territorios en los que viven personas que no nos son ajenas. Unos 2 millones de azerbaiyanos viven en Rusia y más de 2 millones de armenios. Numerosos ciudadanos rusos mantienen relaciones amistosas y familiares con ambos países. Desde luego es una gran tragedia. Muere gente y hay pérdidas grandes en ambos lados”.

Recordó también que su país mantiene compromisos bilaterales con Armenia porque ambos integran el pacto político-militar de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) junto a Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán y Tayikistán. Además dijo que está en contacto permanente con el primer ministro Nikol Pashinián, aunque aclaró que “este conflicto no se lleva a cabo en territorio armenio”. Lo que puede entenderse como un apoyo con reservas que cristalizaría solo si su pequeño vecino es atacado por Azerbaiyán dentro de sus fronteras reconocidas. 

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