Jerusalén en 1933. En las colinas que se miran desde Al-Aqsa no se ven caminos; la vista más allá del Monte de los Olivos apenas si contiene cuatro casas. En la Primera Guerra Mundial, un hombre de túnica blanca camina fuera de la puerta de Jaffa, unos soldados turcos otomanos adoptan posición de firmes –orgullosos de su asesinato judicial–, la cabeza del ejecutado está torcida hacia la derecha y un gran letrero en el pecho anuncia que intentó ayudar al enemigo. El enemigo en ese tiempo eran los británicos, y tal vez los nacionalistas árabes que se oponían a los otomanos, y luego los británicos se volvieron enemigos de los árabes mismos.

 

Jalil Raad, el primer fotógrafo palestino, tomó todas las fotos que ahora cuelgan en una fresca galería de la calle Clemenceau de Beirut –sí, bautizada en honor del presidente francés en esa misma guerra mundial–: una majestuosa serie de paisajes y retratos que van desde la Gran Guerra hasta 1948 y muestra a Palestina como era entonces. En una imagen se ve un empleado de mudanzas que carga un piano de cola; en otra un hombre lleva un armario a la espalda. Tiempos difíciles, gente correosa.

 

El Instituto de Estudios Palestinos (al cual pertenece la exhibición) afirma que las fotos ayudan a llenar los huecos en la historia palestina –que por muchos años perteneció exclusivamente a Israel– y creo que tal vez tiene razón. Pero también creo que Palestina, que para muchos palestinos existe en un sueño sin sueño, jamás volverá. Las colonias judías en lo que hoy se llama Cisjordania y las que rodean a Jerusalén son, al examinar estas fotografías, fantasmas del futuro.

 

Hay otros fantasmas también. Se puede ver un policía turco de antes de 1918 que registra a un árabe. Luego un soldado británico registra a otros árabes. Ahora israelíes registran a palestinos. Hay niños escolares árabes de camisas y blusas blancas (muy occidentales), calles rebosantes de transeúntes, en su mayoría árabes. En algunas fotos posteriores a 1918 aparecen judíos, pero no muchos. Pero bueno, en ese tiempo los árabes eran mayoría.

 

¿Qué pasó con esos niños, con los hombres que cargaban naranjas de Jaffa en sus botes para llevarlos al barco de vapor amarrado en la costa? ¿Qué ocurrió con la familia del hombre que llevaba el armario a cuestas?

 

No lo sabemos, y eso es parte de la tragedia. Esas personas, por lo regular no identificadas, nos hablan con su rostro o sus ropas de agricultores.

 

La exhibición termina con la catástrofe –para los árabes palestinos, no para el nuevo Estado de Israel– de 1948, con estallidos de artefactos explosivos en todo el territorio del viejo mandato británico. Para ser justos, también hay imágenes de bombazos árabes contra civiles judíos en ese año, así como de judíos contra civiles árabes. Pero no es posible negar la autenticidad de esas escenas. La mayor parte de las naranjas de Jaffa eran enviadas a Londres. Y Londres, desde luego, pagaba a los árabes palestinos apoyando el deseo del gobierno británico de una patria judía en Palestina.

 


La versión israelí, por supuesto, es que los ejércitos árabes trataron de destruir el naciente Estado judío –cierto–, en tanto las radiodifusoras árabes instaban a los árabes a dejar sus hogares hasta que “los judíos hayan sido arrojados al mar”. Totalmente falso. Ninguna difusora árabe dijo jamás tal cosa. Hubo violaciones, asesinatos y limpieza étnica de árabes en esa parte de Palestina que se convertiría en Israel. El historiador israelí Illan Pappé ha realizado un trabajo seminal sobre esos hechos.

 

Existe una imagen profundamente perturbadora en esta colección. Muestra el hotel Fast de Jerusalén, con la bandera de la suástica nazi colgando del primer piso, junto a una bandera británica. ¿Qué era el hotel Fast? ¿Eran esas las habitaciones de diplomáticos alemanes y británicos después de 1933, la fecha en que Hitler llegó al poder? Porque ya en septiembre de 1939 la suástica sin duda debía haber sido retirada. El Instituto de Estudios Palesinos no lo sabe. ¿Algún lector sí?

 

La familia de Raad, nacida en Líbano en 1854, se mudó a Jerusalén a la muerte de su padre, cristiano maronita que se había convertido al protestantismo. Pero en la guerra de 1914-18 Raad felizmente había llegado a ser fotógrafo en el ejército turco. Existe una sombría foto de Jemal Pachá, uno de los autores del genocidio de armenios en 1915, y otra del propio Raad a caballo en uniforme otomano. Su familia donó las fotografías.

 

Al final de la galería me encontré con el director palestino de cine Naji Simaan, quien aún recuerda la vida en el exilio. “Cuando llegamos al campo de refugiados de Ein el-Hilweh, en Sidón –relata–, tenía que caminar dos kilómetros en el lodo sólo para llegar a los retretes.” Esa es la vida de un refugiado: despojo, privaciones y aburrimiento. En el libro de visitantes comento que esas fotos también deberían exhibirse en Israel. Pero me equivoco de nuevo. Ya se mostraron allá… en Nazaret.

 

Traducción: Jorge Anaya

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¿Qué hay detrás del conflicto entre Estados Unidos y Corea del Norte?

¿Qué está ocurriendo entre Estados Unidos y Corea del Norte que esta semana ha generado titulares como "Aumenta las tensiones de Corea" y "Corea del Norte amenaza a Estados Unidos"?

 

The New York Times informaba el 30 de marzo:

 

"Esta semana el joven dirigente de Corea del Norte, Kim Jung-un, ordenó a sus subordinados prepararse para un ataque con misiles a Estados Unidos. Se mostró en un centro de mando frente a un mapa colgado en la pared con el atrevido e improbable título de "Planes para atacar el territorio de Estados Unidos". Unos días antes sus generales se jactaron de haber desarrollado una ojiva nuclear "estilo coreano" que podía encajar en un misil de largo alcance".

 

Estados Unidos sabe bien que las declaraciones de Corea del Norte no están respaldadas por un poder militar suficiente para implementar sus amenazas retóricas, pero la tensión parece estar aumentando de todos modo. ¿Qué está ocurriendo? Tengo que retroceder un poco en el tiempo para explicar la situación.

 

Desde el final de la Guerra de Corea hace 60 años el gobierno de la República Popular Democrática de Corea del Norte (RPDCN o Corea del Norte) ha hecho repetidas veces prácticamente las mismas cuatro propuestas a Estados Unidos. Estas son:

 

1. Un tratado de paz para poner fin a la Guerra de Corea.

 

2. La reunificación de Corea, "temporalmente" dividida en Norte y Sur desde 1945.

 

3. El final de la ocupación estadounidense de Corea del Sur y la suspensión de los simulacros de combate anuales de un mes de duración entre Estados Unidos y Corea del Norte.

 

4. Negociaciones bilaterales entre Washington y Pyongyang para acabar con las tensiones en la Península de Corea.

 

A lo largo de los años Estados Unidos y su protectorado surcoreano han rechazado cada una de las propuestas. A consecuencia de ello la península ha sido extremadamente inestable desde la década de 1950. Ahora se ha llegado al punto en que Washington ha utilizado sus simulacros de guerra anuales, que empezaron a principios de marzo, para organizar un simulacro de ataque nuclear a Corea del Norte haciendo volar dos bombarderos B-2 Stealth con capacidad nuclear sobre la región el día 28 de marzo. Tres días después la Casa Blanca envió a Corea del Sur aviones de combate no detectables F-22 Raptor, con lo que la tensión aumentó aún más.

 

Veamos qué hay detrás de estas cuatro propuestas:

 

1. Estados Unidos se niega a firmar un tratado de paz para poner fin a la Guerra de Corea. Solo ha accedido a un armisticio, que es un cese temporal del combate por consentimiento mutuo. Se suponía que el armisticio firmado el 27 de julio de 1953 se iba a transformar en un tratado de paz cuando "se lograra un acuerdo pacífico final". La falta de un tratado significa que la guerra puede volver a empezar en cualquier momento. Corea del Norte no quiere una guerra con Estados Unidos, el Estado con más poder militar de la historia. Quiere un tratado de paz.

 

2. Las dos Coreas existen a consecuencia de un acuerdo entre la Unión Soviética (que hace frontera con Corea y durante la Segunda Guerra Mundial ayudó a liberar de Japón a la parte norte del país) y Estados Unidos, que ocupó la mitad sur. Aunque el socialismo prevalecía en el norte y el capitalismo en el sur, la división no iba a ser permanente. Las dos grandes potencias se iban a retirar al cabo de un par de años y permitir que el país se reunificara. Rusia lo hizo; Estados Unidos, no. Llegó entonces la devastadora guerra de tres años en 1950. Desde esa fecha Corea del Norte ha hecho varias propuestas diferentes para acabar con la separación que dura desde 1945. Creo que la más reciente es "un país, dos sistemas". Eso significa que aunque se unan ambas partes, el sur sigue siendo capitalista y el norte socialista. Será difícil, pero no imposible. Washington no lo quiere. Trata de conseguir toda la península para llevar su paraguas militar directamente a la frontera con China y también con Rusia.

 

3. Desde el final de la guerra Washington ha mantenido entre 25.000 y más de 40.000 soldados en Corea del Sur. Junto con las flotas, bases de bombarderos nucleares e instalaciones de tropas estadounidenses muy cerca de la península, estos soldados siguen siendo un recordatorio de dos cosas. Una es que "podemos aplastar al norte" y la otra es "Corea del Sur nos pertenece". Pyongyang lo ve de esta manera (y mucho más desde que el presidente Obama decidió "pivotar" hacia Asia). Aunque este giro contienen aspectos económicos y comerciales, su principal propósito es aumentar el ya considerable poder militar en la región para intensificar su amenaza a China y a Corea del Norte.

 

4. La Guerra de Corea fue básicamente un conflicto entre la República Popular Democrática de Corea del Norte y Estados Unidos. Es decir, aunque varios países de las Naciones Unidas lucharon en la guerra, Estados Unidos se hizo cargo de la guerra, dominó la lucha contra Corea del Norte y fue responsable de la muerte de millones de coreanos al norte de la línea divisoria del paralelo 38. Es completamente lógico que Pyongyang trate de negociar directamente con Washington para resolver las diferencias y lograr un acuerdo pacífico que lleve a un tratado. Estados Unidos se ha negado sistemáticamente a ello.

 

Estos cuatro puntos no son nuevos. Se plantearon en la década de 1950. En la década de 1970 visité en tres ocasiones la República Popular Democrática de Corea del Norte, un total de ocho semanas, como periodista del periódico estadounidense The Guardian. Una y otra vez en las discusiones con los altos cargos se me preguntaba por un tratado de paz, la retirada de las tropas estadounidenses del Sur y negociaciones directas. Hoy la situación es la misma. Estados Unidos no va a ceder un ápice.

 

¿Por qué no? Washington quiere librarse del régimen comunista antes de permitir que la paz prevalezca en la península. ¡Nada de "un Estado dos sistemas", pardiez! Quiere un Estado que prometa lealtad, ¿adivinan a quién?

 

Mientras tanto, la existencia de una "belicosa" Corea del Norte justifica que Washington rodee al norte con un auténtico anillo de potencia de fuego en el noroeste del Pacífico lo suficientemente cerca para casi quemar China aunque no del todo. Una "peligrosa" República Popular Democrática de Corea del Norte también es útil para mantener a Japón dentro de la órbita estadounidense y también es otra excusa para que el antes pacífico Japón se jacte de su ya formidable arsenal.

 

En relación a esto voy a citar un artículo de Christine Hong y Hyun Le publicado el 15 de febrero en Foreign Policy in Focus:

 

"Calificar a Corea del Norte como la principal amenaza para la seguridad de la región oculta la naturaleza falsa de la política del presidente estadounidense Barack Obama en la región, en concreto la identidad entre lo que sus asesores denominan "paciencia estratégica" por una parte y por otra, la postura militar y la alianza con los halcones regionales que ha desplegado. Examinar la agresiva política de Obama respecto a Corea del Norte y sus consecuencias es fundamental para entender por qué las demostraciones de poderío militar (de la política por otros medios, en palabras de Carl von Clausewitz) son las únicas vías de comunicación con Estados Unidos que parece tener Corea del Norte en esta coyuntura".

 

He aquí otra cita de Brian Becker, dirigente de la coalición ANSWER:

 

"El Pentágono y el ejército de Corea del Sur hoy (y a lo largo del año pasado) han estado organizando masivos simulacros de guerra que simulan la invasión y bombardeo de Corea del Norte. Pocas personas en Estados Unidos conoce cuál es la verdadera situación. El trabajo de la maquinaria de propaganda de guerra está diseñado para asegurarse de que el pueblo estadounidense no se une para exigir que acaben las peligrosas y amenazantes acciones del Pentágono en la Península de Corea.

 

La campaña de propaganda está en pleno desarrollo ahora mientras el Pentágono asciende por la escalera de la intensificación en la parte más militarizadas del planeta. Corea del Norte es considerado el provocador y el agresor cada vez que afirma que tiene derecho a defender su país y capacidad para hacerlo. Incluso cuando el Pentágono simula la destrucción nuclear de un país al que ya trató de bombardear hasta reducirlo a la Edad de Piedra, los medios de comunicación propiedad de las corporaciones caracterizan este acto extremadamente provocativo como un signo de determinación y una medida de defensa propia".

 

Y otra cita de Stratfor, el servicio de inteligencia privado que suele estar enterado:

 

"Gran parte del comportamiento de Corea de Norte se puede considerar retórico aunque, sin embargo, no está claro hasta dónde quiere llegar Pyongyang si continúa sin poder forzar las negociaciones por medio de la beligerancia ".

 

Aquí se da por sentado el objetivo de iniciar las negociaciones.

 

La "belicosidad" de Pyongyang es casi completamente verbal (quizá varios decibelios demasiado alta para nuestros oídos), pero Corea del Norte es un país pequeño en unas difíciles circunstancias que bien recuerdan la extraordinaria brutalidad que Washington infligió al territorio en la década de 1950. Murieron millones de coreanos. Los bombardeos de saturación estadounidense fueron criminales. Corea del Norte estó decidido a morir luchando si vuelve a ocurrir, pero espera que su preparación [militar] impida la guerra y lleve a negociaciones y a un tratado.

 

Su gran y bien adiestrado ejército es defensivo. El propósito de los cohetes que está construyendo y de hablar de armas nucleares es fundamentalmente asustar al lobo que tiene a la puerta de casa.

 

A corto plazo, la reciente retórica encendida de Kim Jong-un es la respuesta directa al simulacro de guerra de un mes de duración de este año de Estados Unidos y Corea del Sur, que interpreta como un posible preludio de otra guerra. El propósito de Kim a largo plazo es crear una crisis lo suficientemente inquietante como para que Estados Unidos acceda finalmente a unas negociaciones bilaterales, y posiblemente a un tratado de paz y a la salida de las tropas extranjeras. Más adelante podría llegar alguna forma de reunificación en negociaciones entre el norte y el sur.

 

Sospecho que la actual confrontación se calmará una vez que terminen los simulacros de guerra. El gobierno Obama no tienen intención de crear las condiciones que lleven a un tratado de paz, especialmente ahora que la atención de la Casa Blanca parece absorta en el Este de Asia donde percibe un posible peligro para su supremacía geopolítica.

 

Jack A. Smith es director de Activist Newsletter.

Fuente: http://www.globalresearch.ca/the-dangers-of-war-what-is-behind-the-us-north-korea-conflict/5329307

 

Global Research

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos 

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Viernes, 05 Abril 2013 06:43

El deber de evitar una guerra en Corea

El deber de evitar una guerra en Corea

Hace unos días me referí a los grandes desafíos que hoy enfrenta la humanidad. La vida inteligente surgió en nuestro planeta hace alrededor de 200 mil años, salvo nuevos hallazgos que demuestren otra cosa.


 
No confundir la existencia de la vida inteligente con la existencia de la vida que, desde sus formas elementales en nuestro sistema solar, surgió hace millones de años.


 
Existe un número prácticamente infinito de formas de vida. En el trabajo sofisticado de los más eminentes científicos del mundo se concibió ya la idea de reproducir los sonidos que siguieron al Big Bang, la gran explosión que tuvo lugar hace más de 13.700 millones de años.
 


Sería esta introducción demasiado extensa si no fuese para explicar la gravedad de un hecho tan increíble y absurdo como es la situación creada en la península de Corea, en un área geográfica donde se agrupan casi 5 mil de los 7 mil millones de personas que en este momento habitan el planeta.
 


Se trata de uno de los más graves riesgos de guerra nuclear después de la Crisis de Octubre en 1962 en torno a Cuba, hace 50 años.


 
En el año 1950 se desató allí una guerra que costó millones de vidas. Hacía apenas 5 años que dos bombas atómicas habían estallado sobre las ciudades indefensas de Hiroshima y Nagasaki, las que en cuestión de minutos mataron e irradiaron a cientos de miles de personas.


 
En la península coreana el General Douglas MacArthur quiso emplear las armas atómicas contra la República Popular Democrática de Corea. Ni siquiera Harry Truman se lo permitió.


 
Según se afirma, la República Popular China perdió un millón de valientes soldados para impedir que un ejército enemigo se instalara en la frontera de ese país con su Patria. La URSS, por su parte, suministró armas, apoyo aéreo, ayuda tecnológica y económica.
 


Tuve el honor de conocer a Kim Il Sung, una figura histórica, notablemente valiente y revolucionaria.


 
Si allí estalla una guerra, los pueblos de ambas partes de la Península serán terriblemente sacrificados, sin beneficio para ninguno de ellos. La República Popular Democrática de Corea siempre fue amistosa con Cuba, como Cuba lo ha sido siempre y lo seguirá siendo con ella.


 
Ahora que ha demostrado sus avances técnicos y científicos, le recordamos sus deberes con los países que han sido sus grandes amigos, y no sería justo olvidar que tal guerra afectaría de modo especial a más del 70 % de la población del planeta.


 
Si allí estallara un conflicto de esa índole, el Gobierno de Barack Obama en su segundo mandato quedaría sepultado por un diluvio de imágenes que lo presentarían como el más siniestro personaje de la historia de Estados Unidos. El deber de evitarlo es también suyo y del pueblo de Estados Unidos.
 


Fidel Castro Ruz
 Abril 4 de 2013
 11 y 12 p.m.

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La relación imperial del establishment alemán

Hoy el establishment alemán (los centros financieros y las grandes empresas dedicadas a la exportación junto a su instrumento político, bien representado por el gobierno Merkel) domina el Consejo Europeo, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo. Junto con el Fondo Monetario Internacional, este establishment dicta e impone a los países periféricos de la Eurozona una serie de políticas públicas que están dañando el nivel de vida y bienestar social de las clases populares de tales países.


 
Tales políticas incluyen (1) recortes muy sustanciales de la protección social de tales países (con reducciones muy notables de las transferencias y servicios públicos del Estado del Bienestar) y otras intervenciones públicas que están deteriorando la infraestructura física y social del país, y (2) reformas laborales encaminadas a reducir los salarios de la población trabajadora. Las primeras políticas públicas se están imponiendo bajo el argumento de que hay que reducir el déficit y la deuda pública de tales países a fin de recuperar la confianza de los mercados financieros, y así los Estados puedan conseguir dinero prestado de los bancos. El segundo tipo de políticas públicas —la desregulación del mercado de trabajo— se fuerza sobre los países indicando que tal disminución de los salarios es necesaria para hacer a las empresas más competitivas y facilitar así las exportaciones, que seráren las actividades económicas que sacarán a los países (incluyendo España y sus CCAA) de la profunda recesión en la que se encuentran.


 
Tales políticas se realizan con el apoyo de los establishments financieros, empresariales, políticos y mediáticos que gobiernan tales países periféricos (incluyendo España), pues, excusándose en la necesidad de mantenerse en Europa (presentando su permanencia en el euro como garantía de su pertenencia) imponen tales políticas. Consiguen con ello lo que siempre han deseado: debilitar al mundo del trabajo, a fin de optimizar sus intereses financieros y económicos. En todos estos países las rentas del capital están subiendo a costa del descenso de las rentas del trabajo. La evidencia de ello es clara, robusta y contundente. Entre 2009 y 2012, la parte del PIB que corresponde a la compensación de los trabajadores ha perdido peso. En España, este porcentaje ha pasado de ser el 50% al 46% (es decir, una disminución del 4% del PIB), en Grecia e Irlanda también se ha reducido el 4% del PIB y en Portugal el 3%. Lo que se llamaba antes la lucha de clases continúa desarrollándose en tales países con la ayuda del establishment alemán, que domina el establishment europeo.


 
¿Por qué se realizan tales políticas?


 
El hecho de que tales políticas se impongan a la población (en ninguno de tales países existe un mandato popular para que se lleven a cabo) se debe a que tales políticas benefician, además de a los establishments de los países periféricos, al establishment alemán, y muy en particular a la banca y a las compañías exportadoras alemanas. Los famosos rescates bancarios y las supuestas “ayudas financieras” a los Estados de los países periféricos es básicamente ayuda a los bancos alemanes (entre otros bancos europeos) como bien han reconocido economistas asesores al Gobierno Merkel como Jürgen Donges, en sus declaraciones de apoyo a las supuestas ayudas a España, aprobadas en el Parlamento alemán (Las responsabilidades del ‘establishment’ alemán en la crisis española, Público, 07.02.13).


 
Otro ejemplo del impacto diferencial de tales políticas ha sido el establecimiento del euro que ha beneficiado primordialmente al establishment alemán. Como he detallado en mis trabajos, el BCE no es un banco central. Es un lobby de la banca y muy en particular de la banca alemana. Ni que decir tiene que tal institución también está sujeta a otros intereses además de los alemanes, lo cual explica, en ocasiones, las tensiones entre el Bundesbank (el Banco Central Alemán) y el BCE. Pero, sigue, en general, las directrices del gobierno alemán, el cual sintetiza los intereses del establishment alemán. Y tal BCE está jugando un papel clave en imponer tales políticas. Su propia existencia, proveyendo préstamos a intereses muy bajos a la banca (pero no a los Estados), para que estos compren a intereses desmesurados la deuda pública de los Estados periféricos ha sido la causa del enorme endeudamiento de tales Estados. Tal crecimiento de la burbuja de la deuda pública está destruyendo (con los recortes de gasto público) el ya escasamente financiado Estado del Bienestar de los países periféricos de la Eurozona, destrucción que se hace para pagar a la banca alemana los intereses de tal deuda (además de debilitar el mundo del trabajo, lo cual explica el apoyo de tales políticas por parte del mundo empresarial exportador en tales países).


 
Y todo ello se presenta, realiza e impone, en teoría, para defender el euro y la pertenencia a Europa de tales países. La “alarma” de que el euro está en peligro es el justificante de tales políticas. Pero el euro nunca ha estado en peligro. Antes al contrario está sobrevalorado, perjudicando enormemente a las economías de los países periféricos. En realidad, las enormes desigualdades existentes entre el centro y la periferia de la Eurozona favorecen al primero y perjudican a los segundos. Existe un flujo de capitales de la periferia al centro que los países periféricos no pueden revertir. Es la descapitalización de tales países, impuesta por el establishment alemán, que es el primer beneficiario de tal sistema. Los bancos y los Estados de la periferia tienen una gran escasez de capital mientras que los bancos como Deutsche Bank y los bancos alemanes más importantes así como el Estado alemán tienen dinero de sobras.


 
Como el establishment alemán domina la Eurozona


 
Esta es la relación imperial que se genera y reproduce sin ningún tipo de intervención militar. De ahí que no pueda hablarse del IV Reich. Pero las relaciones de dominio económico, político e incluso mediático existen. Le sorprenderá al lector que incluya también el mediático. Dos ejemplos de este dominio mediático han aparecido recientemente: uno es el veto a un artículo de Juan Torres en El País de Andalucía. Juan Torres publicó un excelente artículo (Alemania contra Europa, 24.03.13) alertando del dominio alemán haciendo una reflexión muy acertada de los paralelismos existentes con épocas anteriores. Tal artículo fue retirado de la web de El País donde inicialmente se publicó, debido a presiones mediáticas y políticas alemanas sobre El País. El establishment alemán no quiere que se hable del pasado relacionándolo con el presente.


 
Otro caso reciente prueba lo que digo: en un artículo publicado en Público (Las responsabilidades del ‘establishment’ alemán en la crisis española, 07.02.13), señalaba yo que la influencia del establishment alemán en España es una constante en la historia de nuestro país. Señalaba que el gobierno alemán configuraba en gran medida las políticas del gobierno español que estaban dañando el bienestar de la población española. Pero añadía que el establishment alemán tenía una gran responsabilidad en la génesis de la crisis en España pues fue el gobierno alemán, bajo Hitler, el que jugó un papel determinante de la victoria del General Franco, impidiendo las reformas tan necesarias para modernizar el país, realizadas por la II República. No es por casualidad que los países como Grecia, Portugal y España, que están en una situación desesperante sean países que han sido dominados por fuerzas ultraconservadoras en la mayoría de su historia. Y en España, el establishment alemán jugó un papel clave en la victoria de tales fuerzas, frenando las reformas (iniciadas por la II República) del sistema productivo y de su economía, que han sido difíciles de aplicar debido a la enorme influencia que las ultraderechas tienen en España, que ahora utilizan “la crisis del euro” para continuar manteniendo sus privilegios.


 
Pues bien, una revista alemana (Kulturaustausch) tradujo tal artículo, eliminando toda referencia al pasado. Desaparecía la complicidad del establishment alemán en el establecimiento del fascismo español y en el mantenimiento de unas estructuras que mantuvieron España en el subdesarrollo económico, social y político por más de cuarenta años.


 
Una última observación: en Alemania (y en España) hay clases sociales.


 
El lector notará que a lo largo de este artículo hablo del establishment alemán, más que de Alemania. Y ello se debe a la necesidad de no confundir el establishment gobernante en un país con el propio país, una confusión que el establishment alienta y favorece pero que no corresponde a la realidad. En Alemania, como en España, hay clases sociales con intereses distintos que están en conflicto —como ahora— con gran frecuencia. Una de las “víctimas” del establishment alemán es la propia clase trabajadora alemana que es la que sufre en primera mano las reformas Schröder-Merkel. El crecimiento de la productividad alemana ha beneficiado predominantemente a las rentas del capital, no a las del trabajo, cuyos salarios han permanecido estancados por la mayoría del tiempo desde el establecimiento del euro.


 
Y es a esta clase trabajadora alemana a la cual va dirigida la desinformación producida por los medios de mayor difusión alemanes (incluyendo los llamados serios y responsables) que presentan la situación de los países periféricos como resultado de la pereza y escasa productividad de sus trabajadores, de su excesiva protección social, y otras falsedades, atribuyéndose el rechazo popular en estos países a tales imposiciones de políticas de austeridad a características culturales y étnicas que producen un populismo, poco maduro, como lo definía el Spiegel hace unos días. El racismo y el estereotipo étnico son una constante en la cultura hegemónica alemana.

 

Por Vicenç Navarro
 Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University


04 abr 2013

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Miércoles, 03 Abril 2013 06:48

Amenazas del Acuerdo Transpacífico

Amenazas del Acuerdo Transpacífico

Esta semana se reanudan en Singapur las negociaciones del Acuerdo Transpacífico, un proyecto anunciado por sus promotores como el más grande y ambicioso tratado comercial. Participan 11 países: Australia, Brunei, Canadá, Chile, Estados Unidos, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam. Se dice que será un instrumento para el crecimiento, el empleo y la prosperidad. Esa es la promesa, pero la realidad será distinta.

 

La economía mundial tiene tres décadas de acuerdos comerciales de corte neoliberal que han incluido una fuerte liberalización financiera, tanto en lo interno como en los flujos trans-fronterizos. También han sido acompañados de reglas sobre propiedad industrial, compras del sector público, medidas sanitarias y fitosanitarias, relaciones laborales y la prohibición de requisitos de desempeño sobre las corporaciones internacionales. Esos acuerdos comercia

 

¿Cuál ha sido el resultado? Una economía mundial semi-estancada, altos niveles de desempleo, deterioro ambiental acelerado y la peor crisis en 80 años. Alguien podría pensar que con estos ‘logros’ se habría frenado el afán de negociar nuevos acuerdos comerciales. Pero es exactamente al revés. Las corporaciones trasnacionales necesitan abrir espacios de rentabilidad, aunque sea en detrimento de las reglas de ética social y de salud ambiental. Y como esas empresas trasnacionales se han adueñado del ámbito regulatorio, sus amanuenses en la burocracia se esmeran inventando nuevos pactos comerciales.

 

México aceptó ser parte del proceso negociador el año pasado. Al hacerlo tuvo que aceptar dos condiciones dañinas. La primera es que renunció a cualquier pretensión de reabrir negociaciones sobre acuerdos ya adoptados por los países que arrancaron el Acuerdo Transpacífico (ATP). Es decir, aceptó el principio de que lo que ya se acordó debe ser aceptado por un nuevo “socio” para ingresar al proceso. La segunda es que tampoco puede solicitar la inclusión de nuevos temas en la agenda del proceso. Así, México entró en las negociaciones como siempre: de rodillas y entregando todo aún antes de comenzar a negociar. Alguien podría pensar que con el Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN) nuestro país ya entregó todo y no hay nada que perder. Eso es parcialmente incorrecto. Se entregó todo a Estados Unidos y Canadá, no a otros ocho países en Asia y América Latina. El ATP es una nueva amenaza sobre México.

 


Uno de los rasgos característicos del ATP es que los gobiernos pueden ser demandados por una empresa extranjera cuando ésta sienta que se ha visto afectada en sus ganancias esperadas. Esta parte del ATP está inspirada en el capítulo XI del TLCAN que constituye una amenaza particularmente peligrosa en materia de salud pública, protección al consumidor y medio ambiente. De hecho este instrumento ya fue utilizado por la empresa Metalclad en 1996. Por cierto, Monsanto podría estar recurriendo a esta parte del TLCAN para forzar al gobierno federal a abrir completamente el campo mexicano a sus dañinos maíces transgénicos. ¿Se atreverá el gobierno de Peña Nieto a rechazar con una clara negativa los peligrosos planes de la transnacional o aceptará jugar el rol de subordinado?

 

El ATP también es un instrumento para presionar a China en el plano monetario. ¿Cómo es que el gigante asiático no forma parte del ATP? La respuesta es que se pretende crear un cinturón comercial que sirva para frenar el auge del yuan chino como moneda de referencia y permita extender la vida útil del dólar estadunidense. Las llamadas “guerras de divisas” de hoy se verán exacerbadas por la entrada en vigor del ATP.

 

Por su parte, Japón apenas va a incorporarse a las negociaciones. Los japoneses están preocupados por la presión para abrir su sector agropecuario y desregular su sistema de salud pública. El 13 de marzo un comité del parlamento japonés envió una carta al primer ministro Shinzo Abe alertando sobre la amenaza del ATP. Su advertencia central: es necesario evitar la humillación y subordinación de México al incorporarse al proceso el año pasado. Y es que a los parlamentarios japoneses no se les escapa el costo que significa aceptar un proyecto de tratado que ya está muy avanzado sin haber participado en las negociaciones. A diferencia de los gobiernos mexicanos, Japón no siente que debe comportarse como satélite de Estados Unidos.

 

El ATP también podría convertirse en un cordón o bloque militar. En esta región ya existen antecedentes de acuerdos comerciales y estratégicos para frenar el auge económico de una potencia emergente que tenía sus propias pretensiones imperialistas (Japón en los años 1921-1938). El resultado fue la extensión de la segunda guerra mundial en el océano Pacífico. Un mal presagio: Obama acaba de establecer el Pacífico occidental como el centro de operaciones de las fuerzas navales estadunidenses.

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Miércoles, 03 Abril 2013 06:45

Luces y sombras de un tratado sobre armas

Luces y sombras de un tratado sobre armas

La Asamblea General de Naciones Unidas aprobó ayer por una amplia mayoría el Tratado sobre el Comercio de Armas. Es un acuerdo mundial que reglamenta la venta de armas convencionales, un mercado de unos 70.000 millones de dólares al año, y el primer mayor texto sobre desarme desde el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos nucleares de 1996. El principio del acuerdo consiste en que cada país deberá evaluar, antes de toda transacción, si las armas vendidas pueden ser utilizadas para eludir un embargo internacional, cometer un genocidio y otras violaciones graves a los derechos humanos, o caer en manos de terroristas o criminales. En todos estos casos, el país exportador estará obligado a rechazar la transacción. El tratado fue impulsado por un centenar de países, entre ellos Estados Unidos –mayor exportador de armas del mundo–, Francia y Gran Bretaña, tres miembros permanentes del Consejo de Seguridad. Y unas 23 naciones se abstuvieron de votarlo, entre ellas, Rusia, China y los países de la ALBA.

 

Las armas incluidas van desde las pistolas hasta aviones y barcos de guerra, pasando por los misiles. La lista no comprende a los drones (aviones no tripulados), los transportes blindados de tropas y los equipos destinados a las fuerzas del orden. Incluye todas las transferencias internacionales (importación, exportación, tránsito) y la intermediación. “Este tratado es un excelente primer paso porque ofrece una sólida base sobre la cual construir un sistema internacional dirigido a controlar el flujo de armas, tanto en tiempo de guerra como en tiempo de paz”, declaró Mariela Belski, la directora ejecutiva de la ONG Amnistía Internacional Argentina.

 

No se logró alcanzar un consenso entre todos los países miembros sobre este documento de 15 páginas discutido en Nueva York durante diez días a pesar de siete años de negociaciones. De hecho, fue bloqueado el jueves pasado por Corea del Norte, Siria e Irán, que ayer votaron en contra. La resolución presentada por Costa Rica fue aprobada por 154 votos a favor, los tres en contra y 23 abstenciones.

 

No bien se anunció el recuento final de votos y se dio por aprobado el histórico tratado que regulará un negocio mundial de 70.000 millones de dólares anuales, el recinto de la Asamblea General estalló en aplausos. “Se lo debemos a esos millones –generalmente los más vulnerables de la sociedad– cuyas vidas fueron ensombrecidas por el comercio irresponsable e ilícito de armas”, aseguró el embajador australiano, Peter Woolcott, el hombre encargado de dirigir las negociaciones durante los últimos siete años. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, calificó el tratado de un “logro diplomático histórico”.

 

Estados Unidos, el principal abastecedor de armas del planeta con 30 por ciento del mercado y que había hecho fracasar una negociación en julio pasado, indicó estar listo para firmar el convenio. El texto ayuda a “reducir el riesgo de que la transferencia internacional de armas convencionales sea utilizada para perpetrar los peores crímenes mundiales”, declaró el secretario de Estado norteamericano, John Kerry. Por otro lado la Asociación Nacional del Rifle en EE.UU., el principal lobby proarmas de ese país, ya adelantó que lanzará una ofensiva política y mediática para evitar que el Congreso estadounidense ratifique el tratado, lo que todavía no es seguro.

 

Entre los que seguro no lo ratificarán, se encuentran Siria, Corea del Norte e Irán. “No estamos en contra del tratado, pero no podemos apoyarlo tal como está porque no incluye los puntos que habíamos planteado para que fuera equilibrado”, explicó el embajador sirio ante la ONU, Bashar Jsafari. El representante sirio recordó que el texto aprobado ayer no prohíbe la transferencia de armas a grupos armados no estatales, lo que significa que los movimientos sociales o milicias que buscan derrocar un gobierno, por ejemplo la insurgencia en Siria, podrían recibir armas legalmente.

 

Otros 23 Estados miembro expresaron el mismo escepticismo y las mismas dudas, y por eso se abstuvieron. Entre ellos figuraron Rusia y China –de los principales exportadores de armas–, India, Egipto, y los países de la ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) como Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela. “Se ha decidido forzar ante la Asamblea General de la ONU una decisión que no ha logrado el consenso esperado”, afirmó el embajador cubano Rodolfo Reyes, denunciando que el texto otorga privilegios a los principales países exportadores a la hora de evaluar si se debe hacer una venta o no.

 

Pero todo no está listo porque para que el nuevo tratado entre en vigencia debe primero ser ratificado por los gobiernos y parlamentos de al menos 50 Estados miembro de la ONU, lo que podría llevar al menos un par de años, estimaron ayer fuentes diplomáticas.

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La estabilidad democrática y la prosperidad económica de América Latina en las dos últimas décadas han permitido que deje de ser considerada el “patio trasero” de Estados Unidos. Buena parte de esa pujanza económica se debe a la creciente presencia comercial de China en los países de la zona. El paulatino empuje del gigante asiático en la región puede amenazar la relación de privilegio que todavía mantiene Estados Unidos con sus vecinos del sur, que, de momento, sólo parece preocupado por el esa expansión comercial no pase las fronteras políticas.

 

“La creciente economía del país asiático le obliga a buscar nuevos mercados, una necesidad que también comparte América Latina por los mismos motivos. Eso es bueno para la región y, por tanto, también es bueno para EE UU”, explica Daniel P. Erikson, asesor de la Oficina para Occidente del Departamento de Estado. La Comisión Económica Para Latinoamérica y el Caribe (CEPAL) estima que en 2015, China sustituirá a la Unión Europea como segundo principal inversor en América Latina, por detrás de EE UU. La fortaleza económica de China ha tenido un profundo impacto en los países de la región. El país asiático es el principal socio comercial de Brasil, Chile y Perú y el segundo destino de las exportaciones de Argentina, Costa Rica y Cuba, según CEPAL.

 

China no sólo está recortando el protagonismo económico de EE UU en el hemisferio sur del continente americano -ha pasado de capitalizar el 4% del intercambio comercial a ser el principal socio de muchos de sus países-, también está ganando la batalla de la percepción de su peso en la región. Según un estudio del Barómetro de las Américas, elaborado por la Universidad de Vanderbilt y el Proyecto de Opinión Pública de América Latina, el 68,2% de los ciudadanos de América Latina y el Caribe, considera que la influencia del gigante asiático en la zona es positiva, mientras que sólo el 62,2% opina lo mismo del ascendiente estadounidense. Uno de cada cinco consultados cree, además, que China ya es el país más influyente, por delante de Japón, India y EE UU.

 

Liu Kang, profesor de Estudios Culturales Chinos del Departamento de Estudios Asiáticos y director del Centro de Investigación sobre China de la Universidad de Duke, justifica esa impresión positiva en “la diplomacia pragmática” que ha optado por desarrollar en la región el Gobierno chino. “La inversión de China en América Latina no está basada en la ideología, esta política de no intervención se ha demostrado mucho más eficaz que la desarrollada en Oriente Medio o en África, que ha suscitado mucha más controversia”. Kang resalta, como ejemplo de esa falta de implicación política, que sus relaciones comerciales ya no se supeditan al reconocimiento a Taiwán por parte de algunos países de la región.

 

La estadística ayuda a ilustrar el impacto transformador de la presencia china en América Latina. De acuerdo con el Ministerio de Comercio Chino, la región es el segundo mayor destino inversor del país, tras Asia. En 2000, Pekín invirtió 10.000 millones de dólares en la región, en 2009 eran 100.000 millones y dos años después, en 2011, superaba los 245.000 millones, de acuerdo con el Centro Woodrow Wilson. Esa inversión fue determinante para que América Latina soslayara el impacto de la recesión económica de 2009 -Ese a año las exportaciones de América Latina a EE UU y Europa disminuyeron el 26 y el 28% respectivamente, las que tenían como destino China, se incrementaron en un 5%-.

 

EE UU también aborda de manera empírica el peso creciente de China en el continente Americano. Washington, no obstante, alerta sobre las prácticas comerciales de China, las condiciones de su mercado laboral -con una mano de obra más barata que permite rebajar los costes de producción- y la falta de garantías hacia los derechos humanos, como factores que favorecen la relación comercial de los países emergentes de la región con EE UU, por su afinidad político-económica, que con Pekin.

 

Esta línea de pensamiento podría explicar por qué Brasil, Chile, Argentina o México son los países que, pese a tener a China como uno de sus principales socios económicos, tienen una visión más negativa de su influencia, de acuerdo con el Barómetro de las Américas. Del mismo modo, pese al inapelable éxito del modelo económico chino, el 27,5% de los consultados prefiere el sistema estadounidense, frente al 16,3% que se decanta por el chino, seguidos del japonés (12,4%), brasileño (7%), venezolano (2,1%) y mexicano (1,7%).

 

Otro de los problemas que se plantean a medio plazo es la posible competencia entre China y los países emergentes de América Latina, como Brasil o México. De hecho, en ambos Estados ya se han empezado a sentir las consecuencias de la inevitable rivalidad derivada de sus respectivas pujanzas económicas. Mauricio Mosquita Moreira, economista del Banco Interamericano de Desarrollo, aseguró en 2011 que China era la “principal amenaza” para la expansión industrial de Brasil, ya que ambos países producen bienes similares. La diferencia entre las políticas laborales y el respecto al medioamebiente de determinadas empresas chinas instaladas en la región también han provocado fricciones con algunos Gobiernos americanos.

 

La relación con México es sintomática de la creciente rivalidad económica entre ambos países. China se ha convertido en uno de los principales competidores de México en el mercado estadounidense. En 1980, el Gobierno mexicano comenzó a adoptar medidas protectoras en respuesta a la proliferación de productos chinos de bajo coste dentro de sus fronteras. La reestructuración del mercado laboral chino, que ha acordado una subida salarial a los trabajadores, ha permitido el renacimiento de la industria automovilística y aeronáutica mexicana, en competencia directa con la china. Pese a todo, la postura de México debe ser cauta, ya que los productos que exporta tienen una alta dependencia de las importaciones chinas.

 

La dependencia de la economía de América Latina de China es importante, por cada 1% que crece el PIB en el país asiático, crece un 0,4% el de la región; por cada 10% que crece China, aumentan las exportaciones de América Latina a ese país, en un 25%. La presencia del gigante asiático en el hemisferio Sur americano ha servido garantizar la estabilidad económica de la región.

 

Aunque EE UU vigila que esa influencia no traspase las fronteras de la política, de momento, parece aceptar la expansión comercial. Desde 2006, ambos países mantienen un diálogo periódico para intercambiar ideas sobre la región. Desde que Barack Obama está en la Casa Blanca ese forum se reunión en 2010 y 2012 y está prevista otra reunión a finales de este año. La existencia de la Alianza Transpacífica (TPP), de la que forman parte Chile, EE UU, Perú o México -China no-, o la Alianza de Pacífico, integrada por México, Chile, Colombia y Perú, como miembros plenos -ni China ni EE UU forman parte- da una idea de la importancia que América Latina da a las relaciones comerciales con el Pacífico Sur.

 

Por Eva Saiz Washington 30 MAR 2013 - 00:58 CET

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Miércoles, 27 Marzo 2013 07:05

Líbano: un Rolls-Royce de ruedas cuadradas

Líbano: un Rolls-Royce de ruedas cuadradas

El primer ministro ha renunciado, no hay gobierno propiamente dicho, y en Trípoli persisten las batallas callejeras, la amenaza de más secuestros. Líbano, como solíamos decir en la guerra civil, vuelve a la normalidad. Y en algunos aspectos es cierto. El país siempre está hundido en la crisis más grande desde la crisis más grande. Pero el drama actual es un poco más serio.

 

Najib Mikati, uno de los políticos más ricos del mundo, así como primer ministro de uno de los países más pequeños, renunció porque su gobierno se ha vuelto inmanejable y porque los legisladores no han logrado elaborar una nueva ley electoral. Los sindicatos han declarado huelgas por toda la nación –incluso cerraron el aeropuerto internacional por unas horas– en demanda de mejores salarios. Mikati cedió en este aspecto, en uno de sus actos finales, pero no quedó muy complacido.

 

Después de todo, ser vecino de una guerra civil no es tarea fácil, sobre todo cuando jets sirios bombardean dos casas en territorio libanés. Los israelíes invaden el espacio aéreo libanés cada día sin que Washington diga media palabra, pero la agresión siria tiene a Estados Unidos lanzando gritos furibundos a Damasco.

 

Líbano no está vinculado por las sanciones contra Siria, por lo que su gobierno ha adoptado una política de “disociación”, término pedante para la necesaria neutralidad que debe adoptar para evitar que sus propios sunitas, chiítas y cristianos sean arrastrados hacia las batallas en la frontera. No se puede permitir que el conflicto sunita-alauita en Trípoli –en el que perecieron seis personas, entre ellas un soldado libanés– se extienda a otras partes del país. Por coincidencia, Trípoli es la ciudad natal de Mikati.

 

Sin embargo, la “disociación” no ha funcionado muy bien. Por principio de cuentas, el ministro del Exterior, pro sirio, enfureció a los árabes del Golfo al demandar que la Liga Árabe restaure el lugar de Siria en ese organismo. Ese mismo ministro, sobra decirlo, no se apresuró a condenar el ataque aéreo sirio.

 

Un jeque sunita en Sidón –junto con correligionarios que viven cerca de la frontera– ha impedido el paso de pipas de gasolina hacia Siria, donde probablemente algo del combustible es usado por el ejército del presidente Bashar Assad. No lo sabemos, desde luego, pero es una buena apuesta. Ahora el gobierno utiliza buques tanques petroleros para llevar el combustible al puerto de Latakia, que está comparativamente libre de la guerra civil que consume al resto de Siria.

 

La decisión de Mikati de renunciar llevaba, pues, la intención de atemorizar a los partidos políticos libaneses, en especial el chiíta Hezbolá, y a los sunitas congregados en torno al ausente Saad Hariri –quien lleva dos años escondido en Arabia Saudita por la supuesta conjura hay para asesinarlo–, de modo que creen un gobierno funcional, capaz de redactar una ley electoral y asumir la responsabilidad del desastre de las semanas pasadas. El predicamento, como siempre, es de largo plazo e incurable.

 


Porque, para ser un Estado moderno, Líbano debe dejar de ser confesional. Una nación cuyo presidente debe ser siempre cristiano maronita, el primer ministro sunita, el presidente del parlamente chiíta, no puede funcionar. Pero si se quitara el sectarismo a Líbano, dejaría de existir… porque ser confesional es la identidad del país. Tiene hermosas montañas, excelente comida, una población extremadamente bien educada, pero es sectario. Es un poco como poseer un Rolls Royce, con asientos nuevos de piel, televisión de pantalla plana y barra de cocteles, pero con ruedas cuadradas. No sirve.

 

Entonces, ser primer ministro de Líbano no es divertido. Se puede hacer avanzar el auto empujando en la misma dirección junto con montones de ministros y parlamentarios, pero apenas caminará unos metros. Y luego los ministros y parlamentarios se pondrán a discutir de nuevo. El gobierno actual, que incluye a Hezbolá –al que el presidente Obama quiere que la Unión Europea condene como “organización terrorista”–, sin duda no representa a los sunitas cuyos hermanos en Siria constituyen la mayor parte de la oposición armada a Assad, uno de cuyos aliados es, por supuesto, ese mismo Hezbolá.

 

Hariri se habrá alegrado de la partida de Mikati porque disolver el gabinete de éste fue una de las condiciones de la alianza 14 de Marzo de aquél para regresar a la política. Ahora se supone que algunos políticos libaneses, por corruptos que estén por el dinero, las armas o la inclinación sectaria, llegarán en tropel al palacio de Baabda para un “diálogo nacional” con el presidente Michel Sleiman, el ex general que ha pasado los recientes preciosos días haciendo visitas oficiales a países de África occidental. Él es quizás el único hombre que podría mantener a sus visitantes en la misma sala por más de unos minutos, pero, ¿podrá persuadirlos de acordar una ley electoral a tiempo para los comicios de junio?

 

Sin una elección, la autoridad del propio paramento está tan resquebrajada como lo estuvo en los 15 años de la guerra civil libanesa. Sin parlamento, sin gobierno, sin primer ministro. Sin un cese del fuego real en Trípoli. Sólo el ejército puede controlar las calles –un poco como en Egipto, se podría agregar–, y la guerra en Siria se vuelve más frenética cada día. Líbano merece algo mejor. Significa que cada quien tendrá que darle un nuevo empujón a ese Rolls Royce

 

Traducción: Jorge Anaya

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Miércoles, 27 Marzo 2013 07:02

BRICS acuerdan crear Banco de Desarrollo

BRICS acuerdan crear Banco de Desarrollo

Las naciones BRICS acordaron la creación de un banco de desarrollo para financiar infraestructura en las cinco economías emergentes que integran el grupo, dijo hoy el ministro de Comercio de China, Lou Jiwei.


 
“Los ministros de Finanzas de los cinco países han acordado que el establecimiento del banco de desarrollo es factible y razonable”, indicó Lou al concluir la reunión de ministros de Finanzas de Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica, la cual se llevó a cabo de manera previa a la quinta cumbre del BRICS.
 


La creación del banco de desarrollo es necesaria, señaló el ministro chino, y añadió que las naciones tienen grandes demandas de financiamiento para impulsar la construcción de infraestructura. El funcionario chino reveló que los ministros participantes no discutieron sobre la inversión inicial de cada país en el banco. “Lo que tenemos ahora (sobre el banco de desarrollo) es solamente un panorama general”, dijo Lou.


 
Los ministros determinarán si los resultados definitivos podrán lograrse el próximo año. “Ese es el objetivo por el que trabajarán las naciones”, apuntó. En su opinión, el banco de desarrollo sería complementario a las existentes instituciones de desarrollo como el Banco Mundial y el Banco Asiático de Desarrollo. Por otra parte, puntualizó que la actual situación económica global es muy complicada. La crisis de deuda en Europa está lejos de terminar, la cual, junto a la política de flexibilización cuantitativa, ha generado un entorno exterior desfavorable para los países BRICS, comentó.

 

 26 marzo 2013

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El mandarín Xi en búsqueda del gas ruso y del nuevo orden multipolar

A diferencia del siglo XI, cuando la China imperial poseía toda la panoplia y logística para conquistar al mundo y no lo hizo –cuatro siglos antes que los navegantes españoles y portugueses, no se diga los piratas británicos quienes resultaron en última instancia los grandes vencedores del orden mundial occidental” de entonces–, ahora, 10 siglos más tarde, la nueva generación de mandatarios chinos, en la etapa del recién entronizado mandarín Xi Jinping, sale a romper en forma espectacular el cerco que le pretende tender Obama con su doctrina del “pivote” en la región Asia-Pacífico (ver Bajo la Lupa, 20/3/13).

 

El mismo presidente ruso, Vlady Putin, zar energético global –todavía: a reserva de la incógnita del gas esquisto (shale gas) cuya polémica tecnología del fracking controla unilateralmente Estados Unidos (EU), lo cual puede cambiar las coordenadas de la geopolítica global en caso de no ser una vulgar “burbuja”–, en su entrevista a ITAR-TASS (21/3/13), en vísperas del arribo del mandarín Xi, aceptó que la visita tenía el indeleble sello “histórico” por su carácter “estratégico” y por constituir su primera escala al exterior.

 

Al concluir su ronda de negociaciones con Putin, donde se firmaron una quincena de acuerdos que acentúan su notoria complementariedad geoeconómica, Xi exultó que las “las expectativas habían sido superadas” (RIA Novosti, 23/3/13).

 

Según mi parecer, sobresalen los acuerdos energéticos, fundamentalmente en materia petrolera, que eran más que esperados cuando la exportación del oro negro ruso a China alcanzarán 50 millones de toneladas anuales en 2018. El acuerdo incremental entre las dos estatales petroleras, la rusa Rosneft y la china CNPC, está prácticamente amarrado con mínimos detalles por finiquitar e incluye la construcción de una refinería en China, exploración conjunta en el Ártico y financiamiento del Banco de Desarrollo chino (que posee más capital que el disfuncional Banco Mundial).

 

Por cierto, Rosneft, con la adquisición de la tajada de la británica BP en Rusia (curioso: con sumas fabulosas de dinero triangulado tanto de China como de la banca de inversión de EU), se convirtió en la primera productora de petróleo del mundo (¡100 veces más que Pemex!): 200 millones de barriles al día y reservas por 28 mil millones de barriles ( Financial Times, 21/3/13).

 

No pasa desapercibido el acercamiento energético entre Rusia y Gran Bretaña (la adquisición de TNK-BP por Rosneft) cuando hasta el premier David Cameron (muy cercano a Israel) diluye su vino bélico en referencia al contencioso sirio (RIA Novosti, 23/3/13), mientras en extraña coincidencia “se suicida” un día después el controvertido “oligarca” Boris Abramovich Berezovsky ( The Voice of Russia, 23/3/13) cuya extradición había sido solicitada por el Kremlin por sus presuntos crímenes financieros en la fase de privatizaciones salvajes de Boris Yeltsin. ¡Qué suertudo es Vlady Putin!

 

A mi juicio, lo más relevante de la cumbre de Xi con Putin radica en la reactivación de las estancadas negociaciones desde 2006 (por presunto desacuerdo por el precio) para la exportación del gas ruso de Siberia occidental a China que padece hambruna energética.

 

Según RIA Novosti (23/3/13), “Ru­sia y China se acercan a un acuerdo sobre el gas natural” con una duración de 30 años (¡supersic!) entre Gazprom y CNPC para abastecer 30 mil millones de metros cúbicos de gas natural al año, a partir de 2018, susceptibles de duplicarse: se firmó un memorando que debe ser finiquitado a finales de este año que contempla construir la ruta “oriental” del gasoducto Poder de Siberia.
En mi perspectiva, la razón por la cual se detuvo durante siete años la firma del acuerdo gasero geoestratégico entre Rusia y China es mucho más profundo que la vulgar cotización mercantilista del gas: carta geopolítica mayúscula en manos del Kremlin que en la fase de Putin no se cuece al primer hervor y que comporta consideraciones multidimensionales de las relaciones entre los dos gigantes que van acompasadas por el diapasón global/regional en el que obligadamente se tiene que tomar en cuenta el poder de EU, aunque en franco declive, así como los equilibrios con la Unión Europea (UE), también en franco retroceso en todo su flanco sureño del mar Mediterráneo.

 

No son momentos para sacar a relucir las heridas del pasado entre Moscú y Pekín (“Lazos de Rusia y China: asoleados con chance de nieve”, RIA Novosti, 23/3/13), que naturalmente azuza la dupla anglosajona para sacar ventaja, cuando ambos gigantes se acercan en forma precavida sin las fogosidades de los novatos.

 

Tampoco pasó inadvertido que cinco días antes de la visita del mandarín Xi a Moscú, el Pentágono haya desplazado la instalación de su polémico escudo misilístico antibalístico de las fronteras rusas hasta Alaska para defenderse de la “amenaza” de Norcorea, que en realidad forma parte de la “contención a China”. En probable reciprocidad, “Rusia extendió hasta 2020 su cooperación en el espacio con EU” (RIA Novosti, 23/3/13).

 

Las relaciones entre los tres gigantes geoestratégicos (EU, Rusia y China) son hipercomplejas, de varios niveles ( multilayered) y no lineales/maniqueas.

 

El premier Dimitri Medvediev se asombraba que el día que Rusia firmaba “un mapa energético de ruta con la UE” negociaba un acuerdo petrolero con China (RIA Novosti, 23/3/13): “nunca imaginé (¡supersic!) que nuestras relaciones con Europa y China alcanzaran niveles tan altos”. Habría que agregar: y en forma simultánea… en relación inversamente proporcional con la decadencia de EU y al ascenso geopolítico del binomio petróleo/gas.

 

En espera de elucidar el enigma del fracking del gas esquisto de EU como “burbuja”, ¿se posiciona Rusia como el nuevo centro energético global?

 

Rusia y China han sido muy cuidadosos de no indisponer a EU (Editorial de Global Times, 23/3/13), como había previsto Bajo la Lupa, ya que a ninguno le conviene una confrontación cuando la paz les otorga lo que les quitaría la guerra: “las relaciones sino-rusas no son en detrimento de un país o grupo, ya que el poder conjunto de ambos no es suficiente para desafiar a Occidente”.

 

Agrega el editorial citado: “Sin embargo, su asociación estratégica puede ayudar a descongelar cualquier intento de aislar o contener a China o a Rusia”.

 

No se trata de una “alianza” en el sentido clásico, sino de una asociación por necesidad para confrontar el irredentismo de la OTAN/UE que encabeza EU.

 

El editorial chino compara la belicosa “alianza entre EU y Japón” que ha dañado las relaciones con China, a diferencia de la asociación estratégica “flexible”, más defensiva que ofensiva de China con Rusia que ha adoptado un giro histórico mediante su nueva política en el Lejano Oriente.

 

Lo más relevante: quedan atrás las heridas del pasado durante la guerra fría y hoy “la nueva era de las relaciones sino-rusas tiene el gran potencial de establecer un orden político internacional”, el cual, a mi juicio, por necesidad ontológica/teleológica será multipolar o no lo será.

 

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