Washington acuerda con Tokio instalar un nuevo escudo antimisiles
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Leon Panetta, llegó anoche a China en una delicada misión para rebajar la tensión surgida entre ese país y Japón, un asunto enmarcado en la rivalidad entre las dos nuevas superpotencias por la supremacía en Asia. La Administración norteamericana trata de enviar a Pekín el mensaje de que no tiene voluntad en estos momentos de exacerbar un conflicto en un área fundamental para la estabilidad mundial.

 
“Todos deberían estar interesados, todos, en que Japón y China mantengan buenas relaciones y encuentren un camino para evitar una escalada” en sus actuales diferencias, declaró Panetta el lunes en Japón, antes de su llegada a Pekín. El secretario de Defensa llamó a ambos países a “la calma y la contención”, y aseguró que su Gobierno no toma partido en la disputa territorial que ha provocado las últimas fricciones.

 
Pero, al mismo tiempo, Panetta acordó con el ministro japonés de Defensa, Satoshi Morimoto, la instalación en territorio japonés de un segundo sistema de defensa antimisiles que se suma al que ya existe para la protección de ese país ante un eventual ataque de Corea del Norte, un aliado de China.
 

Esa doble actuación sintetiza la complicada encrucijada en la que se encuentra EE UU en ese continente: obligado a proteger a sus aliados, cuidándose, al mismo tiempo, de no provocar la furia de China. EE UU tiene firmado un tratado de defensa con Japón y es responsable desde hace décadas de la seguridad de ese país, pero trata de que el Gobierno chino no entienda ese compromiso, y otros similares que tiene con diversas naciones de la zona, como un gesto de hostilidad hacia el gigante de la región.

 
Difícil labor. Hace dos semanas, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, sufrió algunos desplantes en Pekín y fue muy criticada por la prensa oficial por la posición que esta había mostrado respecto a los problemas territoriales de China con algunos de sus vecinos en el mar del Sur de China. Clinton expresó el deseo norteamericano de que esa vía marítima, vital para el intenso comercio del área, se mantenga libre y abierta. Algunos medios del régimen le contestaron que la mejor garantía de que eso ocurra es que EE UU se mantenga al margen.

 
Pero EE UU no se va a mantener al margen. Al contrario, está intensificando su presencia militar. En enero, el Pentágono anunció que el grueso de su flota navegaría en los próximos años en el Pacífico. EE UU ha abierto una nueva base con marines en Australia y ha alcanzado un acuerdo para aumentar el tránsito militar por Filipinas. La razón de este incremento es, oficialmente, la amenaza creciente de Corea del Norte y la vulnerabilidad de algunos aliados norteamericanos, como el propio Japón o Corea del Sur. China lo interpreta, sin embargo, como una injerencia en una región en la que habría que aceptar su predominio.
 

En su visita, Clinton no pudo ver al vicepresidente y próximo líder chino, Xi Jinping, que estaba entonces fuera de la visibilidad pública. Panetta sí tiene prevista una cita con él, lo que puede facilitar el diálogo, puesto que Xi fue asesor del Ministerio de Defensa de su país y pasa por ser un experto en asuntos militares.

 
La militarización de la rivalidad entre China y EE UU ha sido siempre contemplada como una posibilidad que espanta a la comunidad internacional y como un riesgo que ambos países han tratado de evitar hasta ahora. Muy dependientes el uno del otro para el progreso económico, tanto China como EE UU han entendido siempre lo mucho que perderían con un conflicto. Pero, al mismo tiempo, ninguno está dispuesto a renunciar al control estratégico de una región en la que se concentra el grueso de la riqueza mundial.


Por Antonio Caño Washington 17 SEP 2012 - 19:45 CET

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Lunes, 17 Septiembre 2012 06:05

Al Qaeda aprovecha el río revuelto

Al Qaeda aprovecha el río revuelto
Un amigo mío en Damasco me llamó esta semana; se oía bastante animado. Sabes, todos sentimos lo de Christopher Stevens. Fue algo terrible y era buen amigo de Siria; entendía a los árabes.” Lo dejé pasar, aunque sabía lo que vendría después. “Pero en Siria tenemos una expresión: ‘si alimentas un escorpión, te morderá’.” El mensaje no podría haber sido más claro.


Estados Unidos apoyó a los opositores al coronel libio Muammar Kadafi, ayudó a Arabia Saudita y Qatar a enviar dinero y armas a los milicianos y ahora ha cosechado lo que sembró: sus “amigos” libios se han vuelto en su contra, asesinaron a su embajador Stevens y sus colaboradores en Bengasi y han lanzado un movimiento de protesta encabezado por Al Qaeda que consume al mundo musulmán.


Estados Unidos, según mi amigo, ha alimentado al escorpión de Al Qaeda y ahora éste lo ha mordido. Del mismo modo, ahora Washington apoya a la oposición siria contra el presidente Bashar Assad, ayuda a Arabia Saudita y Qatar a enviar dinero y armas a los milicianos (entre ellos los salafistas y Al Qaeda) e inevitablemente será mordido por el mismo “escorpión” si Assad es derrocado.


El sermón de mi amigo no está acorde con la política oficial del gobierno sirio. El argumento de Assad es que Siria no es Libia y que los sirios, con su historia, cultura, amor al arabismo y demás, no querían una revolución. Pero la furia árabe contra el obsceno video de Hollywood contra el profeta ha obligado a rescribir la historia en Occidente.


Los medios estadunidenses ya inventaron una nueva historia según la cual su país apoyó la primavera árabe y salvó la ciudad de Bengasi cuando sus pobladores estaban a punto de ser destruidos por los monstruosos esbirros de Kadafi, y ahora ha sido apuñalado por la espalda por esos árabes traicioneros en la misma ciudad rescatada.


La verdadera historia es diferente. Durante décadas, Washington impulsó dictaduras árabes y les dio armas; Saddam Hussein era uno de sus favoritos. Amábamos a Mubarak de Egipto, adorábamos a Ben Alí de Túnez, todavía tenemos un amor apasionado por los estados autocráticos del Golfo, y las gasolineras financian las revoluciones que elegimos apoyar, del mismo modo que durante al menos dos décadas le sonreímos a Hafez Aassad y, aunque por breve tiempo, a su hijo Bashar.


Así pues, salvamos a Bengasi con nuestro poderío aéreo y esperábamos que el mundo árabe nos amaría. Pasamos por alto la composición de las milicias libias que apoyamos, del mismo modo que Clinton y Hague no reparan en la conformación del actual Ejército Sirio Libre. No prestamos atención a las advertencias de Assad sobre “combatientes extranjeros”, como en gran medida tampoco hicimos caso de los salafistas que avanzaban entre los valientes que combatieron a Kadafi.


Remontémonos más atrás, y eso fue lo que hicimos en Afganistán luego de 1980. Apoyamos a los mujaidines contra los soviéticos sin prestar atención a su teología, y usamos a Pakistán para que les suministrara armas. Y cuando algunos de ellos se transmutaron en el talibán, alimentaron a Al Qaeda y el escorpión mordió el 11-S, gritamos “terrorismo” y nos preguntamos por qué los afganos nos “traicionaron”. La misma historia de ayer, cuando cuatro miembros de las fuerzas especiales de Estados Unidos fueron asesinados por sus ingratos “pupilos” de la policía afgana.


La tragedia de este deplorable ciclo de sucesos es que el régimen de Assad es horrible y los esbirros de su policía secreta han torturado y asesinado a miles de inocentes, su personal ha cometido crímenes de guerra y la guerra civil siria está consumiendo a una generación que debería estar construyendo una nación y no destruyéndola. Y ahora Turquía ha asumido el papel de Pakistán como proveedora de armas y centro de descanso y recreación para los mujaidines de Siria. ¿Acabará Turquía por ser el Pakistán de Medio Oriente?


La guerra en Siria toma ahora el carapacho del conflicto libanés de 1979-90: si uno simpatiza con los palestinos, es anticristiano; si expresa temores cristianos, es pro israelí. En Siria, los brutales francotiradores del gobierno son asesinos de niños. En el otro bando, el francotirador del Ejército Sirio Libre es un romántico; se casa con una enfermera que atiende a los guerrilleros en el frente, pero por desgracia los familiares no pueden asistir a la boda. A la mera sugerencia de que los opositores pudieran cometer una atrocidad de cuando en cuando, el reportero puede encontrarse con la pregunta de cuánto dinero recibe del servicio de inteligencia de Siria, como me pasó a mí.


Así pues, vayamos al Departamento de las Verdades de la Patria. Cuando fue asesinado, Osama Bin Laden ya era cosa del pasado; ningún revolucionario árabe portaba su imagen. Pero esa malvada organización ha decidido aprovechar el río revuelto; de allí el llamado de Al Qaeda esta semana a continuar las protestas contra el video sacrílego. De allí lo de Bengasi.


El escorpión se ha metido entre los chicos buenos; todo lo que se necesita es un chiflado hollywoodense. Y un poco de hipocresía. Porque Washington dice con renuencia que no puede prohibir el video porque pondría en peligro la libertad de expresión. Esa misma libertad que durante décadas los dictadores favorecidos por Washington prohibieron al pueblo árabe.


Traducción: Jorge Anaya

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Viernes, 14 Septiembre 2012 06:12

Faltan papeles en Benghazi

Faltan papeles en Benghazi
Las muertes del embajador de Estados Unidos y los tres hombres de su personal probablemente sean el resultado de una falla en la seguridad, reveló The Independent. Los funcionarios estadounidenses creen que el ataque fue planeado, pero Chris Stevens había vuelto al país hacía poco y los detalles de su visita a Benghazi, donde él y su personal murieron, debían ser secretos. La administración de Estados Unidos se enfrenta ahora a una crisis en Libia. Han faltado documentos confidenciales del Consulado en Benghazi y el supuesto lugar secreto de la “casa segura” en la ciudad, donde se habían retirado los funcionarios, estuvo bajo sostenido ataque de morteros. Otros refugiados en el país no pueden considerarse “a salvo”.


Se dice que algunos de los papeles que faltan del Consulado son listas de nombres de libios que están trabajando con estadounidenses, poniéndolos potencialmente en riesgo ante los grupos extremistas, mientras se dice que algunos de los otros documentos están relacionados con contratos petroleros. Según importantes fuentes diplomáticas, el departamento de Estado de Estados Unidos tenía información creíble 48 horas antes de que la muchedumbre atacara el Consulado en Benghazi, y la embajada en El Cairo, de que misiones estadounidenses podían ser atacadas, pero no se dio ninguna advertencia para que los diplomáticos entraran en estado de alta alerta y confinamiento bajo el cual los movimientos están severamente restringidos. Alrededor de unos doce empleados estadounidenses resultaron heridos el día del ataque que le costó la vida a Stevens, algunos de ellos por el ejército; Sean Smith, un funcionario de informaciones, y dos marines de Estados Unidos. Todo el personal ha sido trasladado a la capital, Trípoli, y aquellos cuyo trabajo no es esencial pueden ser trasladados fuera de Libia.


Entre tanto, un equipo FAST de reacción antiterrorista del Cuerpo Marine ha llegado ya al país desde la base en España y se cree que hay más personal en camino. Unidades adicionales han sido puestas en stand-by para viajar a otros estados donde su presencia pueda ser necesaria en el estallido de la furia antiestadounidense gatillada por la publicidad de una película que degrada al profeta Mahoma. Una muchedumbre de varios cientos irrumpió ayer en la Embajada de Estados Unidos en la capital de Yemen, Sanaa. Otras embajadas que han sido puestas en estado de alerta están casi todas en Medio Oriente, así como Pakistán, Afganistán, Armenia, Burundi y Zambia.


Los altos funcionarios están cada vez más convencidos, sin embargo, de que la particularmente feroz naturaleza del ataque en Benghazi, usando cohetes lanzagranadas, indica que no fue el resultado de un enojo espontáneo debido a la cinta llamada La Inocencia de los musulmanes. Patrick Kennedy, subsecretario del Departamento de Estado, dijo que estaba convencido de que el ataque estuvo preplaneado por su gran despliegue y la proliferación de armas.


Hay una creciente creencia de que el ataque fue una venganza por la muerte causada por un ataque de aviones no tripulados en Pakistán, de Mohammed Hassan Qaed, un operador de Al Qaida que era, como lo sugiere su nombre de guerra, Abu Yahya al Libi, de Libia, programado para el aniversario de los ataques del 11 de septiembre. El senador Bill Nelson, un miembro del Comité de Inteligencia del Senado, dijo: “Les estoy pidiendo a mis colegas del Comité que investiguen inmediatamente qué rol puede haber jugado Al Qaida o sus socios en el ataque y que tomen la acción adecuada”.


Según las fuentes de seguridad, el Consulado había recibido un “chequeo de salud” ante cualquier hecho de violencia conectado con el aniversario del 11 de septiembre. En el evento, el perímetro fue rodeado en 15 minutos por una multitud enardecida que comenzó a atacarlo alrededor de las 10 de la noche del martes. Hubo, según los testigos, poca defensa por parte de por lo menos 30 guardias locales que debían proteger al personal de Al Fetori. Un contador que vive en las cercanías contó: “La gente de seguridad se fue corriendo y la gente a cargo eran hombres jóvenes con armas y bombas”.


Por Kim Sengupta de The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.
Traducción: Celita Doyhambéhère.
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Miércoles, 12 Septiembre 2012 07:15

Nuestra América y los cuatro chiflados de Tel Aviv

Nuestra América y los cuatro chiflados de Tel Aviv

No consigo encontrar una explicación convincente para dar cuenta del estado de salud mental de los máximos dirigentes del fallido Estado de Israel: el mesiánico premier, Benjamin Netanyahu, y el titular de Defensa, Ehud Barak (listos para hundir el botón nuclear contra Irán); el presidente Shimon Peres (último guerrero del sionismo histórico), y el nazisionista Avigdor Lieberman, ministro de Relaciones Exteriores.
 

Por consiguiente, voy a centrarme en la increíble política de Tel Aviv contra los países bolivarianos, delegando la otra tarea al colega Alfredo Jalife-Rahme, doctor en neurosiquiatría, geopolítica y finanzas internacionales. Tres disciplinas que en el gran hoyo negro de la crisis capitalista mundial parecen retroalimentarse unas a otras.
 

En mayo de 2009, convocados por el Congreso Judío Mundial (AJC, por sus siglas en inglés), se reunieron en Miami los principales líderes sionistas de América Latina. Para entonces (y a raíz de las masacres de Israel en Gaza), Venezuela y Bolivia habían roto sus relaciones con Israel, entidad que Hugo Chávez calificó de “Estado que practica el genocidio y persigue inhumanamente a los palestinos”.
 

El encuentro de Miami fue un festín para los guionistas de Hollywood. Dina Siegel Vann, directora de Asuntos Latinoamericanos del AJC, recomendó “…continuar el monitoreo de la penetración iraní en el continente y …trabajar mancomunadamente para sensibilizar a los gobiernos de la región del peligro que ésta representa no sólo para las comunidades judías, sino para el hemisferio en su conjunto” (sic, portal sionista Aurora, Buenos Aires, 14/5/09).
 

Simultáneamente, en la cumbre de presidentes de la OEA (San Padro Sula, Honduras), el “observador” viceprimer ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Dani Ayalon, negaba su autoría en un informe que, subrepticiamente, circuló en la reunión. El “misterioso” documento aseguraba que Venezuela y Bolivia “venden uranio para el programa nuclear de Irán…”
 

Durante el undécimo Encuentro de Dirigentes de Instituciones y Comunidades Judías de América Latina y del Caribe (Cartagena, Colombia, mayo 2009), acto inaugurado por el presidente narcoterrorista Álvaro Uribe, los organizadores reconocieron que sus preocupaciones giraron en torno a los vínculos entre las comunidades judías y árabes, “severamente dañadas” tras la operación Plomo Fundido en Gaza (ídem, Aurora).
 

Tres meses después, la Loba Feroz (así le dicen a Ileana Ross-Lehtinen) realizaba su enésimo viaje a Israel. Ileana es cubanoestadunidense, preside en el Capitolio la Comisión de Relaciones Exteriores del Partido Republicano, y con viáticos que The New York Times (NYT) estimó en 18 mil 500 dólares diarios se alojó en el lujoso hotel King David de Jerusalén.


En la “tierra prometida”, la Loba Feroz tuvo encuentros “de inteligencia” con los cuatros chiflados de Tel Aviv, y todos se preguntaron, cómo no, qué hacer con Hugo Chávez, las “células” de Hezbolá “sembradas” en los países bolivarianos, la apertura de embajadas de Irán en el continente, y las giras del presidente Mahmud Ajmadineyad (alias El Diablo) por nuestros países.
 

Así fue que en diciembre pasado, con el diligente y “desinteresado” apoyo de Univisión (propiedad del magnate israelí Haim Saban, dueño de Radio Mambí de Miami), se transmitió el fantástico documental La amenaza iraní (y sus conexiones con Venezuela).
 

Supimos entonces que Irán y Venezuela preparaban un “ataque cibernético contra la Casa Blanca, la FBI, el Pentágono y plantas nucleares de Estados Unidos”. Y lo más fascinante de la historia es que diplomáticos de ambos países en México (¿y de Cuba?, pos de Cuba también…) trabajaron “en forma conjunta” con académicos de la UNAM.
 

La historia siguió su curso y en enero último, cuando en camino la cumbre ambientalista de Río+20 el maldito de Ajmadineyad hizo escala en Ecuador, el presidente Rafael Correa mencionó el “uranio” que el país andino (según la Loba Feroz), estaría facilitando a Teherán. En rueda de prensa conjunta, Correa manifestó: “Primera vez en mi vida que me entero de que Ecuador tiene uranio. Lamento si ha venido a buscar eso, señor presidente. No le podemos dar ni un gramo”. Dicho lo cual, el embajador de Washington en Quito, Adam Namm, corrió a redactar un comunicado en el que admitía lo dicho por Correa.
 

¿Qué imagen tienen de América Latina los cuatro chiflados de Tel Aviv? En el hermoso bosque de Eshtaol (ubicado a 30 kilómetros al oeste de Jerusalén), existían cuatro aldeas que entre abril y julio de 1948 fueron arrasadas en una de las tantas “limpiezas étnicas” ejecutadas por la brigada Harel (milicia Palmach).
 

El bosque es hoy un área de recreación popular, donde los israelíes retozan sobre los huesos y cenizas de 4 mil palestinos. En el sitio hay tres patios conmemorativos. El primero evoca la memoria de Simón Bolívar, y los otros dos están dedicados al general José de San Martín.
 

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Más de 80 muertos y 400 heridos deja ola de atentados en Irak
Bagdad, 9 de septiembre. Al menos 88 personas murieron y más de 400 resultaron heridas hoy en varios atentados perpetrados en Irak, incluido un bombazo cerca de un consulado francés y otro en la sede de la compañía petrolera pública iraquí North Oil. Con estos ataques la cifra de decesos por la violencia en lo que va del mes llegó a 118. En tanto, el vicepresidente Tarek Hashemi, sunita, fue condenado a muerte en ausencia, acusado de haber encargado dos asesinatos, acusasiones que niega.


En Nasiriya, en el sur de Bagdad, una bomba colocada en un coche estacionado cerca del consulado de Francia estalló hacia las 9 horas (local), según una fuente diplomática francesa. El cónsul honorario no se encontraba en el lugar. Una persona murió y otra resultó herida.


Francia condenó "con la mayor firmeza los atentados en varias ciudades de Irak y en especial el cometido contra el consulado honorario en Nasiriya", indicó la cancillería francesa en un comunicado.


En la misma ciudad, un atentado con coche bomba frente a un hotel provocó dos muertos y varios heridos, informaron los servicios de seguridad.


Un mercado, el blanco con más víctimas


El atentado más mortífero ocurrió en un mercado cerca del mausoleo del imán chiíta Alí Sharki, también en el sur del país, donde estallaron dos coches bomba.


El primero hizo explosión en el mercado cuando estaba abarrotado de gente y el segundo cuando llegaron los equipos de auxilio. Al menos 14 personas fallecieron y 60 resultaron lesionadas, según los servicios sanitarios de la provincia de Mesena.


En Bagdad, la capital iraquí, cinco atentados con coche bomba dejaron al menos 32 muertos; 13 decesos ocurrieron en el bastión chiíta de Ciudad Sadr. Los ataques dejaron también 102 heridos.


El sábado por la noche, hombres armados abrieron fuego contra un retén militar cerca de Balad, al norte de Bagdad. En cuanto llegaron refuerzos al lugar estalló una bomba colocada a la orilla de la carretera.


En total 11 soldados perdieron la vida y ocho resultaron heridos, según fuentes médicas.


En las primeras horas de este domingo una bomba estalló cerca de Kirkuk, en el norte del país, en el estacionamiento de la sede de la empresa petrolera pública iraquí North Oil. El saldo fue de siete muertos y 17 heridos, de acuerdo con un oficial de la policía y un doctor de un hospital cercano.


Las víctimas esperaban en el estacionamiento con la esperanza de ser contratadas en la unidad de protección de las instalaciones de la compañía.


El centro de la norteña localidad de Kirkuk también fue escenario de dos atentados que causaron tres muertos y más de 70 heridos, informó la policía.


Coches y edificios de las autoridades provinciales fueron alcanzados por los estallidos. Las calles de la localidad estaban desiertas.


La ciudad forma parte de una franja territorial de 650 kilómetros que se disputan Bagdad y la región autónoma de Kurdistán.


Hasta el cierre de esta edición la oleada de atentados no fue reivindicada, pero la red Al Qaeda en Irak afirmó recientemente que quería reconquistar el territorio perdido.


También hubo ataques en el oeste de Kirkuk, Tuz Jurmatu, Tal Afar, Samarra, Taji y Baquba.


En Basora, la gran ciudad del sur del país, que no suele verse golpeada por la violencia, hubo tres muertos y al menos 20 heridos al estallar un coche bomba.


En tanto, un tribunal en Bagdad condenó a muerte al vicepresidente iraquí, Tariq Hashimi, por terrorismo.


Hashimi abandonó el país antes de que iniciara el juicio, el pasado 3 de mayo, y se desconoce su paradero. El funcionario fue acusado de liderar un escuadrón de la muerte y de estar involucrado en el asesinato de un abogado y varios miembros de los servicios de seguridad.


Hashimi, el sunita con mayor cargo en el país, negó las acusaciones y denunció un complot político del gobierno chiíta del primer ministro, Nuri Maliki.


Hashimi buscó refugio en la región semiautónoma kurda del norte de Irak en diciembre pasado, después que se decretó una orden de arresto en su contra. Según informaciones no confirmadas, habría huido después a Turquía y Qatar.


No quedó claro si Hashimi ha sido sometido a algún proceso para su destitución como vicepresidente, y todas las agencias de prensa internacionales se refieron a él como vicepresidente.


Afp, Reuters y Dpa

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Domingo, 09 Septiembre 2012 06:01

Los últimos días de Arafat

Un grupo de obreros remoza llana en mano el impresionante mausoleo de Yaser Arafat. El líder palestino por excelencia lleva ocho años enterrado aquí en Ramala, junto a la Muqata, el palacio presidencial en el que pasó sitiado sus tres últimos años de vida. Cientos de escolares, familias palestinas repeinadas en el fin de semana, y turistas de medio mundo visitan a diario este inmenso cubo de piedra beis que aloja en su interior la tumba y el cuerpo del hombre-símbolo de la causa palestina. Encierra además un preciado secreto: la verdadera causa de la muerte del rais palestino.

 
El paso de los años no ha conseguido aminorar el interés por el asunto. Al contrario. El misterio que rodea a la muerte de Arafat ha cobrado fuerza después de que Suha, la viuda del líder, autorizara el análisis de su ropa interior y su kefiya, su célebre pañuelo palestino. Un instituto de radiofísica suizo ha encontrado dosis anormales de polonio 210, la sustancia radioactiva que envenenó al disidente ruso Alexander Litvinenko en 2006.

 
Los resultados, advirtieron los suizos a la cadena Al Yazira, promotora de la investigación, no son concluyentes. Si Suha quiere saber la verdad debe exhumar el cadáver y tomar más muestras. Después vino la demanda de Suha en Francia y los preparativos del viaje de los expertos franceses a Ramala, donde aterrizarán en las próximas semanas para desenterrar a Arafat.

 
Tawfiq Tirawi preside la comisión palestina que investiga la muerte de Arafat y anuncia que no pondrán trabas a los franceses. En su despacho de Ramala explica que para tomar las muestras hay que desenterrar el cuerpo y llevarlo al hospital. Y que los enviados de Francia deberían estar trabajando en menos de un mes.


Tirawi es el hombre de confianza de Arafat, que le siguió desde Beirut en los ochenta y que dirigió los servicios secretos en Cisjordania durante la segunda Intifada. Una de las bestias negras israelíes. Se refugió en la Muqata junto a Arafat hasta que se lo llevaron en volandas al hospital de París en el que murió el 11 de noviembre de 2004, a los 75 años. Ahora Tirawi recuerda los últimos días de asedio. Qué comieron, qué bebieron y qué respiraron resulta, en su opinión, determinante a la hora de esclarecer la muerte.
 

“El Ejército israelí nos tenía rodeados. Faltaba el oxígeno. Unas 200 personas convivíamos en 300 metros cuadrados. No había agua potable y la comida escaseaba. Los alimentos venían de fuera”. Tirawi continúa: “Eran los palestinos los que traían el agua para beber y los alimentos. Pero antes de introducir nada, debían entregar las mercancías a los soldados que cercaban la Muqata y que lo examinaban sin permitir la presencia de palestinos”. Ése es uno de los momentos que los abonados a la tesis del envenenamiento israelí podrían considerar idóneo para inyectar polonio 210. Tirawi no lo descarta, pero tampoco le resulta demasiado creíble porque la comida entraba en grandes cantidades. “Si traían diez pollos, ¿cómo iban a saber los israelíes cuál se iba a comer Arafat?”.

 
Durante el encierro, Arafat llevó una dieta saludable. Comía pollo y algo de pescado. Carne en contadas ocasiones. Verduras, casi siempre las mismas: maíz y guisantes. La miel y las manzanas eran sus postres favoritos. La comida era escasa pero sana. El problema eran las condiciones sanitarias y el monumental estrés que sufrieron, rodeados por tanques noche y día. Dormían unos encima de los otros. Arafat, rodeado de sus colaboradores más cercanos. El resto, repartido por donde podía. El agua que utilizaban para las abluciones previas al rezo estaba sucia. Varios de los que compartieron encierro con Arafat enfermaron y dos de ellos murieron después.

 
“La situación allí dentro era penosa”, cuenta desde Ammán Munib Al Masri, el multimillonario palestino e inseparable de Arafat. “Aquello era espantoso. Estaba lleno de escombros. Se tuvieron que trasladar al segundo piso donde estaban más protegidos de los bombardeos”, recuerda Al Masri, tesorero de la Fundación Arafat, quien visitó a su amigo con regularidad en la Muqata, nietos incluidos, para levantar la moral del líder. Después, viajó con él hasta el hospital de París y de allí de vuelta a Ramala para el entierro.

 
Preservar el ánimo era crucial. Resalta Tirawi cómo le afectó a Arafat la suerte de guerra psicológica que dice le declararon estadounidenses e israelíes. “La presión de Washington era tal que ni siquiera los líderes árabes se atrevían a llamarle. En el último año, sufrió un aislamiento total”.

 
Llegó un momento en el que Arafat fue consciente de que estaba enfermo, a pesar de que trataba de restarle importancia de cara a la galería. “No quería que le vieran deprimido. Tenía una mancha roja al lado de la nariz. Le decíamos que tenía que intentar salir para que le trataran, pero él bromeaba”, cuenta Tirawi. Al Masri asegura que Arafat “nunca tuvo miedo. Cuando estábamos asustados, él era el que nos animaba”. Pero, pese a mantener el tipo, el guerrillero que en el pasado había conseguido burlar la muerte como pocos, acabó sus días como la mayoría de los mortales; sin mayor heroísmo. Debilitado, adelgazado. Un buen día, en una cama de hospital, simplemente se fue.

 
Los informes médicos del hospital francés en el que murió hablan de una hemorragia y una infección de origen indeterminado. No aportan por tanto excesiva luz a las causas de la muerte. Algunos de los síntomas de Arafat coinciden con los del envenenamiento por Polonio, pero otros no casan, dicen los suizos y explica el físico nuclear Norman Dombey, profesor emérito de la Universidad de Sussex. “Es muy improbable que fuera envenenado con Polonio 210. Se le habría caído la barba y el pelo y no hay noticia de que eso sucediera. Además, en estos ocho años, el polonio se habría reducido en masa en un factor de un millón”, sostiene Dombey. Detalla, además, que el polonio 210 se fabrica en Sarov, Rusia, aunque hay una posible pero no confirmada fabricación israelí hace décadas.
 

Pero para Tirawi no hay duda de que “a Arafat lo mataron los israelíes”. Agita un documento en el que ha recopilado las amenazas de muerte verbalizadas por los políticos israelíes de la época. Pero también añade un elemento que aporta toneladas de intriga palaciega y que ha sido tema de conversación en los territorios palestinos. “Si alguien puso polonio tuvo que ser un palestino por encargo israelí”, se ha dicho. El baile de nombres de rivales políticos del rais es constante, aunque algunos suenan con más insistencia que otros. Israel niega tajante la autoría y asegura que no piensa obstruir la investigación francesa. “No tenemos nada que ver con este asunto; nada que ocultar”, asegura Yigal Palmor, portavoz del ministerio de Exteriores israelí. “Lo que no es serio es que los palestinos tengan sus conclusiones antes de que haya empezado la investigación”, señala. En la calle, la inmensa mayoría de los palestinos cree que Arafat no falleció de forma natural. “Los palestinos sabemos que Israel le asesinó. Que probablemente algún agente del Mossad entró en la Muqata fingiendo ser uno de los cooperantes que le visitaban. Otra cosa es que vayan a pagar por ello. ¿Pasó algo después de Sabra y Chatila, de Gaza?, pregunta escéptico Samer Karaka, regente de un ultramarinos cercano a la tumba.

 
Murad y Osama, en cambio, se frotan las manos. Vestidos de camuflaje militar y armados hasta los dientes custodian el mausoleo. Ellos también estaban allí los años del cerco israelí y ofrecen un retrato de la vida en la Muqata muy similar al de Tirawi. La idea de que la rumorología que habla desde hace años de muerte por envenenamiento se haya convertido en investigación judicial les entusiasma.


Por Ana Carbajosa 9 SEP 2012 - 09:13 CET

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Sábado, 08 Septiembre 2012 07:28

De Siria a Palestina: ¿un cambio de foco?

De Siria a Palestina: ¿un cambio de foco?
Si analizamos la geopolítica de Medio Oriente, ¿cuál debería ser el foco principal? Hay muy poco acuerdo en cuanto a la respuesta y, no obstante, la pregunta es clave. El gobierno israelí ha sido diligente y constante en su intento por hacer que el foco sea Irán. Esto, muchos observadores lo consideran un esfuerzo israelí por desviar la atención de su falta de voluntad para continuar con unas negociaciones serias con los palestinos.


En cualquier caso, tal esfuerzo israelí ha fallado, de una manera espectacular. Netanyahu ha sido incapaz de lograr que el gobierno estadunidense se comprometa a apoyar un ataque israelí contra Irán. La habilidad de Irán para convocar a casi todo el mundo no occidental –incluido Pakistán, India, China, Palestina, y al secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon– a la reunión del Movimiento de los No Alineados (MNA) en Teherán, subraya la imposibilidad política de que los israelíes logren que la atención se concentre en Irán.


Durante el último año, el centro de atención fue Siria, no Irán, aun cuando haya un vínculo entre ambos. Son primordialmente Arabia Saudita y Qatar quienes han luchado, con un éxito considerable, por hacer de Siria el foco de atención. Algunos observadores afirman que se trata de un esfuerzo por desviar la atención de los problemas internos de Arabia Saudita y de la opresión antishiíta en los Estados del Golfo, especialmente en Bahrain.


Sin embargo, este foco puesto en Siria está por llegar a su fin, por dos razones. En primer lugar el gobierno sirio y su principal oposición, el Ejército Libre de Siria, están más o menos empantanados en su combate militar. No parece que alguno de los dos bandos pueda destruir por completo al otro. Esto significa que lo que ahora pudiera llamarse una guerra civil está destinada a continuar por tiempo indefinido.


Ciertamente, lo que podría hacer que la lucha alcanzara un fin rápido sería que hubiera una intervención militar seria desde el exterior. Pero ni Estados Unidos, ni Europa occidental, ni Turquía, Arabia Saudita o algún otro, están dispuestos a enviar tropas a Siria. Solamente están dispuestos a amenazar con hacerlo. Esto no es suficiente para ponerle fin a los combates en Siria.


Lo segundo es que hay una reaparición espectacular de Egipto en la escena geopolítica, ahora que tiene un gobierno dominado por la Hermandad Musulmana. El presidente, Mohamed Morsi, parece tener una agenda bastante diferente de la de sus predecesores. Y Morsi resultó ser un operador político mucho más astuto que lo que la mayoría de la gente pensaba al principio. Le Monde apuntó esto en un editorial titulado “El ingenioso y sorprendente M. Morsi”. Para la reunión del MNA, Morsi voló a Teherán, haciendo una escala en Pekín. Al hacerlo, pospuso hasta septiembre la invitación que Obama le hiciera para visitar oficialmente Estados Unidos, la cual tenía por objeto evitar el viaje que ahora está haciendo. Morsi argumenta que el objetivo de sus visitas es ayudar a resolver el asunto sirio.


Si Siria es lo que tiene en mente, tiene una manera curiosa de mostrarlo. Comenzó con una propuesta imaginativa –que Egipto uniera fuerzas con Turquía, Arabia Saudita e Irán para formar un grupo que intente resolver políticamente los asuntos que dividen a ambos bandos en Siria. Esto es de hecho imaginativo. Pero seguramente Morsi sabe que, al menos por el momento, Arabia Saudita lo va a rechazar, como también es posible que lo haga Turquía. Entonces, ¿para qué se molestó en hacer la propuesta? Primero que nada, por supuesto, está buscando colocar a Egipto y a la Hermandad Musulmana en posición de ser el negociador más poderoso de la política en Medio Oriente. Por supuesto, no hay nada que satisfaga menos a los saudíes. Esta centralidad egipcia no sólo les arrebata este papel; los saudíes y la Hermandad Musulmana llevan mucho tiempo en una relación hostil.


Habiendo ofrecido la propuesta como “solución” al asunto sirio, Morsi está demostrando que, por el momento, no hay solución a la cuestión siria. Eso prepara el terreno para un gran viraje –de Siria a Palestina.


Debemos recordar dos cosas acerca de la relación de Egipto con Israel/Palestina. Una es que Hamas fue fundada por miembros de la Hermandad Musulmana. Los vínculos son reales, aun cuando Hamas busque jugar un papel independiente en la región.


Pero aún más importante es que el tratado de Egipto con Israel es muy, muy impopular en Egipto. Morsi no pretende romper el tratado. Siente, y tal vez está en lo cierto, que no es lo suficientemente fuerte al interior del país ni a escala internacional para hacerlo. Y no necesariamente ve una gran ventaja de que Egipto lo haga.


Pero sí está interesado en revisar sus términos de forma importante. En particular, quiere cambiar las reglas acerca de cómo se relaciona Egipto con la lucha en Palestina. Los egipcios quieren continuar intentando mediar las diferencias entre la Autoridad Palestina y Hamas. Y quieren crear una frontera más abierta con Gaza. Podrían entonces ofrecerse directamente como negociadores honestos, un papel que Estados Unidos ha reivindicado como su propiedad exclusiva por algún tiempo ya.


Parece al menos una buena predicción que, para 2013, Egipto habrá acallado la discusión mundial en torno a Siria y habrá logrado remplazarla con una discusión mundial en torno Palestina. Los israelíes se sentirán profundamente infelices. Los saudíes se verán hechos a un lado y por tanto necesitarán reafirmar con más vigor sus propias credenciales pro Palestina. Y Estados Unidos –sea que su próximo presidente se llame Romney u Obama– se hallarán en una posición donde tendrán relativamente poca influencia en lo que ocurra en Israel/Palestina, Egipto, Arabia Saudita, o Irán.


Traducción: Ramón Vera Herrera


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La desnuclearización de Medio Oriente: propuesta de la Cumbre de los No Alineados

Además de la inesperada resurrección del Movimiento de los No Alineados (MNA: 120 de los 193 países de la ONU y 55 por ciento de la población mundial) celebrada en Teherán y a la que acudió en forma impactante el secretario general de la ONU –Ban Ki-moon–, al unísono del nuevo ajuste geopolítico regional y de la imperativa formación de un nuevo bloque multimediático alternativo de carácter polifónico” para contrarrestar la propaganda “monofónica” de la desinformación occidental (ver Bajo la Lupa; 2/9/12), fue lanzada la propuesta de la “desnuclearización de Medio Oriente”, lo cual ha puesto en la picota la posesión clandestina de un máximo de 400 bombas nucleares por Israel (según el excelso Boletín de Científicos Estadunidenses), que goza de selectivas canonjías celestiales al impedir el acceso de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) y al rehusar con arrogancia firmar el Tratado de No Proliferación (TNP) de Armas Nucleares.


Curioso: la teocracia jomeinista de Irán, tan maltratada por la mendacidad unilateral de los multimedia occidentales, acepta las inspecciones de la AIEA y es firmante del TNP, mientras Israel se da el lujo de pontificar al mundo entero gracias al apoyo incondicional de la dupla anglosajona sometida al lobby israelí (ver libro El lobby israelí y la política exterior de EU, de los consagrados politólogos John J. Mearsheimer y Stepehen M. Walt), que, por fortuna, empieza a ser severamente cuestionado en los circuitos democráticos de Estados Unidos.


La trascendental cumbre del MNA puso el dedo en varias llagas del caduco orden unipolar, en especial, a mi juicio, el apartheid de la monofonía multimediática occidental.


Según el portal geoestratégico europeo Dedefensa.org (1/9/12), el presidente iraní Mahmud Ajmadineyad fue mucho más lejos de lo que se ha manejado en los multimedia regionales al proponer una portentosa “cooperación colectiva” con las “estrategias necesarias que incluyan un fondo monetario (¡súper sic!), un banco (sic) y estructuras económicas y de seguros independientes (sic)”, mediante el “diseño de nuevos métodos comerciales, que incluyan transacciones con divisas nacionales (¡súper sic!) y la eliminación de una divisa específica de las transacciones globales”. ¿Se intensifica la “guerra de divisas” como reflejo del giro hacia el incipiente nuevo orden multipolar?


¿Se habrá percatado Ajmadineyad de que prácticamente el MNA, en caso de ser aceptada la audaz propuesta de liberación financiero-económico-mercantil del G-7/OTAN/Israel, estaría a punto de una rebelión multipolar en contra de la hegemonía israelí/anglosajona que impera desde la Segunda Guerra Mundial?


Por menos fueron defenestrados el iraquí Saddam Hussein, quien propuso la venta del petróleo en euros en lugar de dólares, y el libio Muammar Kaddafi (literalmente sodomizado por agentes de Estados Unidos, según el presidente ruso Vladimir Putin), quien había lanzado la temeraria idea de una divisa africana (el “dinar oro”) y un fondo monetario africano.


Claro: ni Saddam ni Kaddafi gozaban, como ahora el muy hábil Ajmadineyad, de la tácita aprobación del MNA de 120 países que, por la propia dinámica de los sucesos, aisló, en primer término, a Israel, y en segundo término a la dupla anglosajona EU/Gran Bretaña.


Los pretendidos aisladores acabaron aislados: esa puede ser la síntesis real de la cumbre MNA de Teherán.


Al centro geoestratégico europeo Dedefensa le pasmó la “presencia notable” de las seis petromonarquías del Golfo –incluyendo Arabia Saudita y Qatar– en la cumbre del MNA, que puede representar un punto de inflexión de la geopolítica regional y de su giro al incipiente nuevo orden multipolar.


El investigador estadunidense Wayne Madsen (Strategic-culture.org, 30/8/12) concede notable relevancia a la presencia de Arabia Saudita y aduce que, consecutivamente a la cumbre de la Conferencia de la Organización Islámica (OIC, por sus siglas en inglés: 57 países y mil 600 millones de feligreses), en el seno de la nueva fase del MNA se incrusta la sumatoria de varios bloques heteróclitos: Grupo de Shanghai, Unasur, Alba y los BRICS, quienes “establecen una nueva alianza regional/global opuesta a la hegemonía EU/OTAN”.


A juicio de Dedefensa, durante la cumbre del MNA “surgió un expediente esencial (sic) relacionado en forma indirecta con el contencioso nuclear iraní”: una “zona desnuclearizada del Medio Oriente”, idea que “transforma en histérico (sic) absoluto al gobierno de Israel”.


El presidente egipcio Mohamed Morsi, representante de los Hermanos Musulmanes, arremetió contra Israel y apoyó la postura iraní en su “derecho a desarrollar su proyecto nuclear civil con propósitos pacifistas (sic) sin restricciones”. El asombroso presidente egipcio “criticó al régimen israelí por su rechazo a unirse al TNP” y reclamó que “Medio Oriente debe estar libre de armas nucleares”.


En sincronía, los 17 países árabes miembros de la AIEA “depusieron una moción” (por iniciativa de Jordania) que “acusa a Israel por su papel obstruccionista a una zona desnuclearizada”. El embajador de Jordania en la AIEA, Makram Queisi, denunció a Israel “de frustrar todas (sic) las iniciativas para liberar al Medio Oriente de armas de destrucción masiva, en particular las nucleares”.


A juicio de Dedefensa, “la lógica de la zona desnuclearizada es sin duda aquella que es capaz de reunir a los países árabes que tienen posiciones diferentes respecto a Irán” y de “resolver la crisis nuclear iraní de una manera constructiva para confrontar la hegemonía nuclear de Israel”. No es poca cosa.


Dedefensa.org cita a la analista Sarah Marusek (de PressTV, 31/8/12), quien arguye que “EU es el que está aislado y no Irán”: en particular “EU y sus políticas halconescas (sic) con Israel han sido aisladas”, por lo que “la reacción israelí a la cumbre MNA muestra que Tel Aviv tiene miedo porque sabe que Irán no está aislado”.


Ap de Pakistán (30/8/12) resaltó la presencia del presidente Asif Alí Zardari –cuyo país es limítrofe de Irán y posee la “bomba islámica” financiada por Arabia Saudita–, lo cual, a mi juicio, edifica un andamiaje triangulado muy creativo entre la chiíta Teherán y el eje sunita Pakistán/Arabia Saudita.


El supremo líder persa, ayatola Alí Jamenei, “tranquilizó las preocupaciones de Occidente sobre Irán y su programa nuclear civil”: enfatizó la desnuclearización y arguyó que las “armas nucleares no pueden garantizar la seguridad de ningún país”. Volvió a reiterar que la “Republica Islámica de Irán condena el uso de las armas nucleares” y que “los países deben beneficiarse de la tecnología nuclear civil pacífica”. Especificó que la bomba nuclear es “anti islámica”.


El Medio Oriente entró a una decisiva bifurcación entre la postura de los óptimos geoestrategas de Estados Unidos –“Irán debe poseer la bomba para el equilibrio nuclear en Medio Oriente, según Kenneth Waltz”, Bajo la Lupa, 24/6/12– y la “bomba pacífica” lanzada por la cumbre MNA de Teherán para la “desnuclearización de Medio Oriente”. En cualquier opción, se rompe el monopolio nuclear de Israel, que impide la armonía regional.


alfredojalife.com

@AlfredoJalife

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EEUU pacta con Al Qaeda enviar 5 000 terroristas para derrocar a gobierno sirio
Un líder de la rama de Al Qaeda del sur de Yemen ha llegado a un acuerdo con EEUU y Arabia Saudita que prevé el envío de 5.000 combatientes del grupo terrorista a Siriacon el fin de respaldar a los rebeldes y derrocar al presidente Bashar al Assad.
 

La información ha sido revelada por varios medios de comunicación del Medio Oriente, entre los cuales se encuentran la agencia de noticias iraní AlAlam y el diario digital yemení AdenAlghad.net.

 
Se informa que Tariq al-Fadhli, un entrenado militante yihadista que luchó junto a Osama Bin Laden, ya acordó con funcionarios de EEUU y Arabia Saudita a través de Turquía el envío desde las ciudades sureñas yemeníes Zanzibar y Jaar de 5.000 militantes al territorio sirio para “ayudar a los rebeldes a luchar en la guerra para acabar con el régimen de Al Assad”. El hecho, subrayan los medios, “explica el repentino retiro de los hombres armados de la región yemení de Abyan”.
 

Se informa que los militantes, que se refieren a sí mismos como “defensores de la Sharia”, se unirán con otros grupos de combatientes de Al Qaeda que se han ido infiltrando en Siria desde Libia, Iraq y Turquía, con la ayuda de la OTAN y los estados del Golfo.


 4 Septiembre 2012



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Miércoles, 05 Septiembre 2012 07:01

Israel y los observantes del templo

Israel y los observantes del templo
Friedrich Gulda se presentaba en el teatro Colón, y yo sin un peso partido al medio. Avisado de tan horrenda situación, un crítico de música me rescató del pozo. Mostrando dos entradas para el concierto, dijo: ¿Cuál te gusta?” Elegí una corbata, y allí estuvimos.

En el intermedio, mi benefactor comentó:


“No es para tanto, che… musicalidad sin resonancia, acordes fallidos… ¡qué se yo!… ¿no lo sentiste algo desafinado? ¡Y esa ocurrencia de tocar sin pedal!”


Con rara mezcla de fastidio y agradecimiento, regresé a la sala. ¡El experto oidor amagaba con arruinarme la velada! Felizmente, el piano de Gulda se impuso con su magia, y el exigente auditorio del Colón quedó en estado de levitación. Con excepción del oidor, claro.


Caí en cuenta de que mi benefactor pertenecía al gremio de los observantes, legendaria cofradía de origen persa-pitagórico cuya catequesis consiste en negar una verdad absoluta (el goce del auditorio), oponiéndola a una verdad relativa (el sufrimiento del oidor experto). O bien, cuando la gente putea porque los huevos están carísimos, y los gobernantes responden “qué bueno que haya libertad de expresión”.


Así transcurrían los gloriosos días de mi juventud, entre reflexiones, lecturas, música, estudios, deportes y tertulias políticas, en las que un pelirrojo peinado con fijador y raya al medio, trosco, cácaro, bizco y observante, miraba a mi novia de un modo sospechoso.


Punto de agenda: “Guerra de los Seis Días” (1967). Asunto que obligaba a desmenuzar el origen del sionismo, doctrina que la ONU de los años 70 calificó de racista, y que en el decenio siguiente la “revolución conservadora” de Margaret Thatcher y Ronald Reagan vio con otros lentes. Hoy, la observante Wikipedia advierte que la crítica del sionismo conlleva nuevas formas de “antisemitismo”.


Los observantes pueden ser creyentes o ateos, pero no son, exactamente, optimistas o pesimistas. Son cínicos. Y cómo no, si no viven y no permiten vivir para “cumplir con lo mandado”. En otras épocas, los observantes echaban paja a la hoguera de los réprobos, y en la nuestra se hacen la paja buscándolos con frenesí inquisitorial.


Salvo honrosas excepciones (Albert Einstein, Hannah Arendt y otros), los judíos de posguerra creían que la fundación de Israel traería algo de paz y concordia a la humanidad. Sin embargo, a la utopía siguió el desengaño.


Los alemanes han reconocido su complicidad en la “solución final”, y que los nazis usurparon la identidad de la cultura que inspiró a Bach, Mozart, Goethe, la Bauhaus. Los israelíes, en cambio, viven cautivos de la “histeria colectiva” (Ilan Pappe), negándose a entender que los sionistas usurparon el legado de Maimónides, Spinoza, Marx, Buber y tantos pensadores, luchadores y artistas judíos.


¿Cuál ha sido el aporte del sionismo a la cultura universal? ¿Los delirios chovinistas de Teodoro Herzl? ¿El fascismo judío del guerrero Zev Jabotinsky? ¿El magnífico fusil de asalto Galil, versión mejorada del AK-47 ruso? ¿Sus asesores militares y “eficientes” métodos de tortura? ¿El mesianismo de Benjamin Netanyahu, quien propone erigir el “tercer templo” sobre la mezquita de Omar?


Nunca hubo “conflicto” árabe-israelí. Lo que hubo y lo que hay es una guerra de conquista impulsada por un Estado que carece de constitución, rige sus leyes con lecturas mañosas de la Biblia, expande sus fronteras ocupando territorios, y educa a los niños en el odio a islámicos y árabes, que se conjuga con el desprecio a los judíos de África, Asia y Medio Oriente (mizrahim).


¿Hay diferencias entre Israel y las teocracias de Irán y Arabia Saudita? Aprobado: la democracia. Mas una democracia donde los ciudadanos deben jurar lealtad al “Estado judío”, resignándose a elegir entre candidatos de “izquierda” que son de extrema derecha, y los de ultraderecha que son mesiánicos.


¿Y el 25 por ciento de la población que no es judía? ¿Terminarán amurallándola como en Cisjordania, o le aguarda la suerte de los palestinos de Gaza, el campo de concentración a cielo abierto más grande del mundo?


A los guardianes que en Wall Street cuidan el único templo realmente existente les vale si los observantes de Tel Aviv son humillados como en julio de 2006, cuando la milicia libanesa de Hezbolá obligó al repliegue de su “invencible” Ejército “de Defensa” (sic).


Conformada por un complejo mosaico nacional, la sociedad israelí ya no sabe cómo evitar la autodestrucción. Y los judíos y no judíos conscientes piensan que la razón triunfará cuando los sionistas dejen de endosar su propio terrorismo armado y verbal a los que luchan contra la ocupación, dándose un Estado auténticamente democrático, laico y generoso con los millones de refugiados palestinos.


¿Histeria o historia? Frente a las “guerras preventivas” que en Washington y Tel Aviv los políticos impulsan con más entusiasmo que los militares, la parábola del “buen samaritano” y las enseñanzas del judío Hillel, maestro de Jesucristo, seguirán siendo necesarias. Y la música de Friedrich Gulda, también.

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