Martes, 20 Marzo 2012 06:40

Los palestinos, los grandes olvidados

Los palestinos, los grandes olvidados

El problema palestino solía ser considerado el nudo de Oriente Próximo, la madre de todas las crisis. Pero ahora, con la región hirviendo, los palestinos parecen haberse convertido en una cuestión secundaria. Refugiados, hacinados, sometidos a la ocupación militar y casi olvidados, la muerte del proceso de paz con Israel les coloca ante una difícil situación: “Si se nos cierran todas las opciones”, afirman, “el único resultado posible es la violencia”.
 

Hanan Ashraui, la mujer más destacada en la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), colega del primer ministro, Salam Fayad, en el partido pragmático Tercera Vía y veterana en las negociaciones con Israel, admite que la opción de los dos Estados está esfumándose y se llega a un punto sin salida. “Estamos debatiendo sobre la redefinición de las relaciones con Israel, lo que incluye la posibilidad de romper relaciones”, explica. ¿Y más allá? “Debemos estar preparados para todo”, dice.

 
Según Ashraui, “la fuerza de los hechos coloca la opción del Estado único, en el que israelíes y palestinos convivan de alguna forma, como la más viable, aunque ahora no muestre ninguna viabilidad”. Entretanto, la frustración puede provocar un nuevo estallido de violencia más o menos espontánea e incontrolable.

 
El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, prepara una última carta al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. Pero aún no sabe qué decirle. Abbas ha llegado también, en un sentido personal, a un punto sin salida. Por más que las conversaciones sigan prorrogándose, resulta evidente que no dan resultado sus esfuerzos por alcanzar un acuerdo con Hamás, el partido palestino islamista que gobierna en la franja de Gaza y compite con la OLP, que permita acabar con la división entre Gaza y Cisjordania, convocar elecciones y situar a un hombre nuevo en la presidencia.

 

 Hamás, dividido entre los “realistas” del teórico líder Jaled Mashaal y los “resistencialistas” del primer ministro de Gaza, Ismail Haniya, descolocado por la ruptura con el régimen sirio que le dio amparo durante años, y buscando una ubicación en la gran Intifada árabe, es un interlocutor errático. Como el propio Abbas, que pasa más tiempo en Jordania que en su oficina de Ramala y que según uno de sus colaboradores “se muestra melancólico y sin muchas esperanzas”.

 
“La carta de Mahmud Abbas pondrá posiblemente el cierre a 20 años de proceso de paz”, comenta un diplomático europeo. “La realidad es innegable: en su último discurso ante el AIPAC [el influyente Comité de Asuntos Públicos Americano-Israelíes], Barack Obama ni siquiera planteó la cuestión palestina. Y en su reciente encuentro en Washington, Obama y Netanyahu hablaron de Irán, no de los palestinos. Se ha llegado a un punto muerto”, explica el mismo diplomático.

 
Israel ha conseguido crear un clima de histeria en torno al programa nuclear iraní que monopoliza la atención diplomática. Barack Obama trabaja para su reelección en noviembre. Netanyahu tiene elecciones el año próximo. “Tenemos por delante año y medio en que las cuestiones electorales lo frenarán todo, así que nos preparamos para trabajar en cuestiones de gestión como los asentamientos o la redefinición del área C dentro de los territorios ocupados, sin pensar en soluciones definitivas”, indica otro diplomático vinculado a Tony Blair, enviado especial del Cuarteto (Estados Unidos, Unión Europea, Rusia y ONU) a Oriente Próximo.

 
El alejamiento de EEUU del problema palestino resulta tan claro que los británicos, habitual puente de conexión entre Washington y Bruselas, presionan a los diplomáticos continentales para que “asuman iniciativas”. Pero la UE, ocupada en sus propios recortes financieros y sin influencia real, tampoco está por la labor.

 
Israel aprovecha a su vez este vacío para incrementar sus operaciones de “seguridad” dentro de los territorios ocupados. Las incursiones nocturnas de tropas israelíes en el terreno teóricamente exclusivo de la Autoridad Palestina para detener personas vagamente sospechosas o para cerrar emisoras televisivas, son cada vez más frecuentes. La bomba con la que Israel mató el pasado día 9 a Zuhair el Qaisi, jefe del Comité de Resistencia Popular en Gaza y uno de los responsables del secuestro del soldado Gilad Shalit en 2006, demostró que la guerra sigue presente en la Franja. El fuego cruzado en los cuatro días posteriores, en el que murieron dos docenas de palestinos (cinco de ellos, civiles) y ningún israelí, demostró que la desigualdad de fuerzas sigue siendo inmensa.

 
“Abbas ya no tiene el respaldo de ningún país árabe porque están todos ocupados con sus conflictos internos y con los cambios en la región. Se ha quedado solo frente a Hamás y frente a Israel”, afirma un diplomático israelí, que admite que “el proceso de paz en los términos definidos desde los años noventa ya no tiene validez y nos enfrentamos a una situación nueva”. Según esa fuente israelí, los palestinos tendrán que aceptar que “se abre un largo período de incertidumbre” y que Israel no hará ninguna concesión “hasta que la situación en Oriente Próximo se estabilice”.


Por Enric González Jerusalén 19 MAR 2012 - 22:25 CET

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Condena el Vaticano el embargo de EU; el Papa, por reunirse con Fidel Castro
Ciudad del Vaticano, 16 de marzo. El Vaticano condenó este viernes el embargo que aplica Estados Unidos contra Cuba, en declaraciones previas al viaje que realizará a la isla el papa Benedicto XVI la próxima semana, y agregó que el visitante está dispuesto a reunirse con el ex presidente Fidel Castro.

Benedicto XVI visitará la isla por primera vez entre el 26 y el 28 de este mes, en un viaje que lo llevará también por México. El Vaticano "considera que el embargo es algo que hace que las personas sufran las consecuencias. No logra el objetivo de un bien mayor", dijo el portavoz del Vaticano, el sacerdote Federico Lombardi.

"La Santa Sede no cree que es una medida positiva y útil", agregó el vocero en respuesta a una pregunta durante una sesión informativa sobre la reciente gira.

El embargo, que el gobierno cubano describe como bloqueo, cumplió 50 años el mes pasado y los cubanos siguen siendo los perjudicados por la política de Estados Unidos con la isla caribeña, situada a sólo 145 kilómetros de Florida, a pesar de que la medida no ha cumplido su principal objetivo de socavar a la revolución cubana.

Washington impuso el embargo comercial durante la guerra fría, para castigar a La Habana por su apoyo a la ex Unión Soviética con la esperanza de poner fin al mandato socialista del país.

Cuba sostiene que el embargo ha dejado pérdidas por alrededor de mil millones de dólares, una cifra que muchos expertos consideran que ha sido inflada.

Lombardi no dijo si el Papa en concreto condenaría el embargo estadunidense contra La Habana durante su próximo viaje, como lo hizo en reiteradas ocasiones el fallecido Juan Pablo II en su histórica visita a la isla en enero de 1998.

El embajador de Cuba en el Vaticano dijo a Reuters en febrero que La Habana pidió al Papa que condene el embargo, pero que daría la bienvenida a cualquier pronunciamiento si decidiera hacerlo.

Una pregunta aún sin respuesta es si Joseph Ratzinger se reunirá con Fidel Castro, de 85 años, y quien gobernó durante 49 años hasta que fue remplazado por su hermano Raúl en 2008.

El Papa, de 84 años, sólo tiene previsto en la agenda reunirse con su hermano menor, el mandatario Raúl Castro, cuyo cargo oficial es presidente de los consejos de Estado y de ministros.

"Es posible. No está en el programa (...) pero obviamente, si él (Fidel Castro) quiere cumplir con el santo padre, el santo padre estará disponible", dijo Lombardi.

Raúl Castro, de 80 años, tiene previsto recibir al Papa en la ciudad de Santiago de Cuba el 26 de marzo, tener una conversación privada con él en La Habana el 27 y despedirlo cuando salga de La Habana hacia Roma el 28 de marzo.

Lombardi añadió que no hay reuniones previstas con sectores disidentes cubanos en el programa de la visita y no comentó sobre si el Papa discutirá el tema de los derechos humanos.

Reuters

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Bolivia, por discutir en Cumbre de las Américas nuevo enfoque contra drogas
Bogotá, 15 de marzo. El presidente de Bolivia, Evo Morales, respaldó hoy a su par colombiano Juan Manuel Santos en su propuesta y la de otros países de discutir nuevos enfoques para la lucha antidrogas durante la sexta Cumbre de las Américas, que se efectuará el 14 y el 15 de abril en Cartagena de Indias, en lo que constituye su primera visita de Estado a Colombia en sus seis años de mandato.

Morales no sólo confirmó su asistencia a la Cumbre de Cartagena, sino también su participación en el foro previo del 9 al 12 de abril en el que participarán representantes de la sociedad civil, de los trabajadores, indígenas y jóvenes empresarios del continente latinoamericano para compartir experiencias de trabajo, analizar las dificultades e ir integrando "nuestra América", a decir de Santos.

La visita de Morales a Colombia tuvo lugar cuando Ecuador, socio de Bolivia en la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba), todavía no define su presencia en la Cumbre de las Américas por la ausencia de Cuba en el encuentro.

El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, declaró hoy a los medios que aún analiza su eventual asistencia a esa conferencia.

Correa propuso en febrero, durante una reunión en Caracas, que los ocho mandatarios de este grupo no asistieran a la cita hemisférica si no era invitada Cuba, que no pertenece a la Organización de Estados Americanos (OEA). Sin embargo, ni Morales ni Santos se refirieron en esta ocasión al tema cubano, a cuya presencia en Cartagena se opone Estados Unidos.

En la reunión presidencial "discutimos el tema que está sobre la mesa, de buscar alternativas a la política actual mundial de lucha contra el narcotráfico. Analizamos que si hay mejores alternativas, cuáles serían y cómo ponerlas en práctica", explicó el presidente Santos, durante una declaración de prensa conjunta con Morales.

"El presidente Evo Morales está totalmente de acuerdo en que es una discusión necesarísima que nos concierne a los dos países y a todo el hemisferio", explicó Santos en la comparecencia en el palacio presidencial de Nariño.

El gobernante de Colombia, que junto a Perú y Bolivia son los principales productores de coca, señaló anteriormente que la lucha contra las drogas está "fracasando", avanzó que impulsará el debate en la cumbre aun cuando no esté en la agenda del encuentro y mostró su disposición para estudiar escenarios de legalización si existe un consenso global.

Otros países de la región están de acuerdo en abordar el debate, entre ellos los centroamericanos que, junto con México, han sufrido durante los últimos años los estragos de las organizaciones armadas de los narcotraficantes.

El gobierno de Estados Unidos se opone frontalmente a la legalización de las drogas, pero ha aceptado que el tema sea discutido en la sexta Cumbre de las Américas, a la que asistirán el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y otra treintena de mandatarios de las naciones de la OEA, incluyendo a la presidenta brasileña Dilma Rousseff, informó Santos.

"Ayer tuve una conversación con la mandataria brasileña, quien va a participar en uno de los paneles de los empresarios junto con el presidente estadunidense Obama y yo mismo", confirmó el colombiano a los periodistas.

Los presidentes de Colombia y Bolivia también trataron en su encuentro asuntos de seguridad pública y cooperación alimentaria y energética, incluida la posibilidad de que Bolivia participe en el proyecto de interconexión eléctrica que planean establecer Colombia, Ecuador, Perú y Chile.

El gobernante boliviano, quien retó a su anfitrión a un partido de futbol durante la cumbre, continuará su visita aquí, que coincide con el centenario del tratado de amistad bilateral, con la recepción de una condecoración en el Congreso y las llaves de la ciudad de manos del alcalde de Bogotá, el izquierdista Gustavo Petro.

Afp, Dpa y Reuters

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Viernes, 16 Marzo 2012 07:50

Correa no sabe si asistirá a la cumbre

Correa no sabe si asistirá a la cumbre
El presidente de Ecuador, Rafael Correa, no definió aún su participación en la Cumbre de las Américas que se celebrará en Cartagena de Indias el 14 y 15 de abril y aseguró que es una decisión que aún debe analizar, según indicó ayer un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores ecuatoriano. En una conferencia de prensa durante una visita oficial a Turquía, Correa dijo que “tendremos que analizar si asistimos, si seguimos asistiendo a esa clase de cumbres donde no se tratan problemas fundamentales de nuestra América, sino decir lo políticamente correcto en función de lo establecido, para eso no nos vamos a prestar”.

El coordinador del encuentro de la Cancillería colombiana, Jaime Girón, dijo durante una conferencia en Washington que su país espera tener a todos los jefes de Estado del continente en la región y que confía en “que de aquí a la cumbre Correa pueda cambiar de opinión para tener una verdadera cumbre de las Américas”. Girón dijo haber recibido confirmación verbal sobre la asistencia de todos los jefes de Estado, pero señaló haber leído noticias según las cuales Correa había puesto en duda su participación.

Según el audio difundido por la presidencia ecuatoriana, Correa afirmó que “actuamos en función de principios, a estas alturas de la historia de la humanidad, a este nivel de integración latinoamericana, que aceptemos el bloqueo de un país por parte de otro nos parece escandaloso, por decir lo menos”. “¿Cuál es el problema? Esa cumbre no cuenta con Cuba, que es un estado americano. ¿Por qué no participa Cuba? Por un boicot de Estados Unidos” Y agregó: “Sin el ánimo de ofender a mis colegas latinoamericanos y menos aún al presidente (colombiano) Juan Manuel Santos, a quien no queremos crearle ningún problema como anfitrión de esa cumbre, tenemos miedo de que nuestros pueblos se cansen de que sus presidentes estén en cumbres y ellos en tantos abismos”.

El mandatario ecuatoriano destacó que en esas reuniones “no se tratan problemas fundamentales de nuestra América, los dos ejemplos más relevantes de esos problemas: el bloqueo a Cuba que lleva 50 años y rompe todos los principios del derecho interamericano y del derecho internacional, y la inadmisible, inaceptable colonización por parte de Inglaterra de las islas Malvinas. Colonialismo en nuestra América, pero en pleno siglo XXI”.

Por su parte, Girón explicó que si bien la presencia de Cuba no está incluida en la agenda oficial de la cumbre, “los jefes de Estado pueden decidir de aquí a la cumbre incluir éste u otro tema”. Señaló que a varios países les gustaría ver a Cuba en las cumbres del futuro, pero “es algo que debe trabajarse. Un tema tan difícil no puede ser resuelto en un período tan corto y cercano a la cumbre. Requiere mucho trabajo”. Al referirse a la propuesta sobre drogas, Girón dijo que “aún si no queda incluido en las conclusiones de la cumbre, su discusión es un punto positivo porque permitirá conocer la posición de cada presidente y cuán lejos están dispuestos a ir”.

El vicepresidente estadounidense, Joe Biden, dijo durante su reciente visita a América Central que su gobierno está dispuesto a conversar sobre el tema durante la cumbre, para explicar claramente por qué lo consideran una propuesta errada. Correa había invitado a los países de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América a que no asistan a la cumbre en caso de que Cuba no fuera invitada. Tras ello, Santos viajó a La Habana para mediar en la situación, pero no obtuvo una respuesta positiva del gobierno cubano. Estados Unidos también había advertido que si Cuba asiste, no iría a Cartagena.
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Arbitrariedad de EU, la exclusión de Cuba de cónclave americano: canciller
La Habana, 8 de marzo. Aunque Cuba no asistirá a la sexta Cumbre de las Américas el mes próximo, será uno de los temas del debate previo y el punto principal en la sesión privada de los presidentes que asistan al cónclave de Cartagena, de acuerdo con los anuncios disponibles hoy.

"La presencia de Cuba en Cartagena desde la distancia será inocultable, como ocurrió en el año 2009", dijo el canciller Bruno Rodríguez, en alusión a la quinta cumbre, en Trinidad-Tobago, donde la ausencia de la isla también atrajo parte de la discusión.

El ministro cubano señaló a Estados Unidos como responsable de excluir a la isla en forma “arbitraria, insostenible, propia de la guerra fría, impropia de estos tiempos, impropia de la relación” que Washington "quiere construir ahora" con América Latina y el Caribe.

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, anunció el miércoles en La Habana que no habría invitación a la isla por falta de consenso, pero que el tema se discutiría en Cartagena y que su colega Raúl Castro le había ofrecido que evitaría provocar un conflicto a la reunión.

"Todos entendemos qué quiere decir el consenso", resumió Rodríguez el jueves, ante la prensa. "Para este tema quiere decir la autorización de Washington".

Tras acompañar a Santos, la canciller María Angela Holguín anunció a Radio Caracol que Colombia, como anfitrión, propondrá el caso de Cuba como el tema de un "retiro" de presidentes, durante la cumbre del 14 y el 15 de abril.

Por su parte, los ocho países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba) discutirán su reacción a la visita de Santos a Cuba.

En un comunicado, la cancillería venezolana informó que al hablar con Santos en La Habana, el presidente Hugo Chávez manifestó "la necesidad de celebrar un debate para que el continente logre que se levante el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba" y que la Alba "seguirá analizando esta situación en su Consejo Político".

Rodríguez aseguró que el grupo demanda en forma unánime el cese del bloqueo y de la exclusión de la isla en la Cumbre de las Américas. Sin embargo, el canciller cubano evitó manifestarse sobre el boicot a la cita de Cartagena, propuesto por el ecuatoriano Rafael Correa y el boliviano Evo Morales.

Además de esa omisión de Rodríguez, hay otras señales adversas al boicot: el nicaragüense Daniel Ortega se opuso desde el principio y pidió, en cambio, influir en la agenda; Santos anunció el miércoles que Chávez iría a la reunión "en la medida que su salud se lo permitiera" y agradeció a Castro "su manifestación generosa de no querer crear un problema ni para la cumbre ni para Colombia".

Los cancilleres del bloque, integrado por Antigua y Barbuda, Bolivia, Cuba, Ecuador, Dominica, Nicaragua, San Vicente y las Granadinas y Venezuela, discutirán su posición ante la cumbre, en una fecha aún sin precisar, informó Rodríguez.

El ministro cubano precisó que Cuba "nunca pidió ser invitada a ninguna" de las cumbres de las Américas (que se realizan desde 1994); que ante consultas, respondió que "de ser invitada en igualdad de condiciones", asistiría "desde sus posiciones de principios de política exterior, con apego a la verdad y con todo respeto".

Rodríguez expuso primero que en la Alba hay una posición "sólida y unánime" para demandar "que este tema se trate a profundidad durante la sexta cumbre de Cartagena". Pero más adelante, al aludir al "retiro" presidencial, afirmó que "para Cuba no es aceptable que en una reunión privada entre el gobierno de Estados Unidos y América Latina y el Caribe se trate este tema en su ausencia".

La canciller colombiana había dicho horas antes que Cuba "pidió" que el debate sobre la isla en la cumbre "sea con altura y que debe ser constructivo".

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Colombia no invitará a Cuba a la Cumbre de las Américas, pero buscará discutir el caso de la isla
La Habana, 7 de marzo. Ante la falta de consenso, Colombia no invitará a Cuba a la Cumbre de las Américas, pero buscará que el foro discuta el caso de la isla "de manera constructiva y con altura", mientras que La Habana evitará promover algún conflicto para la reunión o para el gobierno de Bogotá.

Esta fue la fórmula que encontraron los presidentes Juan Manuel Santos y Raúl Castro para sortear el escollo que surgió hace un mes al abrirse la cuestión de la eventual asistencia de Cuba a la reunión de Cartagena, el 14 y el 15 de abril.

Santos estuvo en La Habana unas nueve horas, la mayor parte con Castro y luego con el venezolano Hugo Chávez, quien convalece aquí de la operación de cáncer del 26 de febrero.

En el aeropuerto, poco antes de volver a su país, Santos dijo que le informó al presidente Castro la falta de consenso para que Cuba asista a la cumbre.

"Apreciamos de veras su deseo de hacer parte de esta reunión", dijo Santos, en alusión a la ya conocida disposición de Cuba de ir a Cartagena. Pero "en estas circunstancias", agregó, "es muy difícil poderle extender una invitación".

"Le agradecimos, eso sí, su comprensión y además su manifestación generosa de no querer crear un problema ni para la cumbre ni para Colombia", señaló el mandatario colombiano, en una indicación de que Castro desaprueba represalias por la ausencia de su gobierno en el encuentro.

Santos quiso también "decir en forma muy clara que respetamos la posición de varios países frente a la necesidad de que Cuba haga parte y participe de esta cumbre. Colombia quiere que la situación de Cuba, su participación, sea discutida. Así se lo hemos manifestado (a Castro) y así se lo manifestaremos a los demás países".

"Es un tema que lleva muchos años sin solucionarse y con eso hacemos votos para que esta incómoda situación no se repita en el caso de la próxima cumbre, que se celebraría en Panamá", añadió el mandatario colombiano.

Con ese resultado, la movilización diplomática de las últimas semanas arrojó dos novedades: 1) Cuba mostró disposición de acudir a un foro del sistema interamericano, y 2) la Cumbre de las Américas abordará por primera vez la presencia de la isla.

Santos informó también que trató con Chávez la ejecución de un acuerdo comercial y que el presidente venezolano le informó que iría a Cartagena "en la medida que su salud se lo permitiera".

La eventual presencia de Cuba emergió hace un mes, cuando en una reunión de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, el ecuatoriano Rafael Correa y el boliviano Evo Morales propusieron que ese bloque de ocho países boicoteara el encuentro si no se invitaba a la isla.

El nicaragüense Daniel Ortega se opuso y a su vez sugirió que el grupo tratara de hacer valer sus prioridades en el cónclave. Hugo Chávez advirtió que había que consultar a Colombia.

Hace dos semanas, una reunión ministerial del grupo apoyó la asistencia cubana, pero evitó hablar de represalias. El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, dijo entonces que si había invitación, La Habana irá, pero no regresará a la Organización de Estados Americanos (OEA).

La declaración de Rodríguez abrió una interrogante sobre cómo hilvanar la presencia cubana, porque la reunión presidencial es un mecanismo de la OEA, que se coordina a través del Grupo de Revisión de la Implementación de Cumbres, integrado por las 34 naciones de la organización.

Estados Unidos, por su parte, se ha mantenido cerrado a cualquier trato con la isla, quizá con mayor fuerza en año electoral. "No creo que Cuba vaya" a Cartagena, dijo esta semana el vicepresidente Joseph Biden, en su gira por México.

En la misma línea se manifestaron desde hace semanas varios funcionarios del gobierno de Barack Obama. Según esa posición, Cuba debe estar fuera de una cumbre de "países democráticos".

El gobierno de Cuba quedó excluido de ocupar su asiento en la OEA en 1962, pero la misma organización anuló el acuerdo en 2009.

Aún así, la isla siempre ha rechazado su reincorporación a la esa entidad. En 2008, el presidente Raúl Castro opinó que el organismo "debe desaparecer" y precisó que "pertenecemos y perteneceremos al Grupo de Río", el mecanismo que el año pasado se convirtió en la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, que La Habana presidirá en 2013.

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Martes, 06 Marzo 2012 08:36

China: signos preocupantes

 China: signos preocupantes
La cautela de los encargados de las políticas en China tuvo eco en febrero en el FMI, el cual sugirió que el crecimiento del PIB en ese país podría caer unos 4 puntos porcentuales respecto de su previsión de 8.25% para 2012 si se realizaban ciertos escenarios que rodean la potencial volatilidad financiera derivada de los problemas de la zona euro. El fondo sugirió que en ese escenario China debería responder con un significativo paquete de estímulo fiscal, equivalente a 3% del PIB. Hizo notar que las medidas de apoyo debían pasar por el presupuesto, a diferencia del estímulo aplicado en 2008-09, en medio de la crisis financiera global, cuando los programas de infraestructura se llevaron a cabo por medio del sistema bancario y otras vías ajenas al presupuesto.
 
Si bien el FMI y muchos altos funcionarios económicos en el ámbito nacional mantienen cautela acerca de las perspectivas de crecimiento del país asiático para este año, la moderación brilló por su ausencia en las previsiones de las 19 provincias, que han proyectado tasas de crecimiento de más de 10% en 2012. Mongolia Interior ha anticipado que su tasa de crecimiento llegará a 15% este año. Varias otras provincias occidentales, como Guizhou y Chongqing, también prevén la continuación de tasas de dos dígitos.
 

Asuntos fiscales esenciales

 
Nuestra previsión base del crecimiento real del PIB este año es de 8.2%, menor que el año pasado, cuando pasó de 9, pero todavía un resultado relativamente benigno en el contexto de la desaceleración de la economía mundial y de los enormes riesgos que plantea la crisis financiera en la zona euro. Si las condiciones globales se deterioran más de lo que esperamos –lo cual podría ocurrir, por ejemplo, si la crisis en la zona euro se saliera de control–, las propias perspectivas de crecimiento de China resentirían el efecto.
 
Aun si ello ocurriera, existen varias razones para creer que China podría responder con medidas de estímulo que brindaran alivio temporal. Para empezar, las preocupaciones por la inflación aflojarán un tanto en 2012, conforme los precios de los productos primarios no petroleros desciendan de los picos recientes, lo cual dará más espacio a las autoridades para aligerar la política monetaria. Bajo las condiciones actuales, es improbable que China recorte las tasas de interés, tanto porque la inflación sigue arriba de los niveles previstos como porque las tasas ya están artificialmente suprimidas: reducirlas más socavaría el objetivo gubernamental de transitar poco a poco hacia tasas de interés más basadas en el mercado. Pero si las condiciones externas empeoraran de modo apreciable, el Banco Central del Pueblo podría variar de postura y recortar tasas.
 
En segundo lugar, China tiene todavía cierto espacio para renovar estímulos fiscales; su capacidad ha sido ampliada por niveles de ingreso fiscal sin precedente. Este ingreso se elevó a 10.4 billones de renminbis (1.6 billones de dólares) en 2011, 25% más que en 2010. De ese total, el ingreso por impuesto sobre la renta a las empresas creció 30.5%, a 1.7 billones de renminbis, y a las personas físicas, 25%, a 605 mil millones. Las aportaciones del mayor generador de ingresos, el impuesto al valor agregado, se elevaron 15%, a 2.4 billones de renminbis, en tanto el gasto fiscal llegó a 10.9 billones, lo cual deja un leve déficit de 519 mil millones. De renminbis. En el papel, esto pone a China en posición envidiable comparada con EU y las naciones de Europa occidental, que luchan con pesadas cargas de deuda pública y, en muchos casos, con la necesidad de imponer una austeridad que balda el crecimiento. Prevemos un déficit presupuestal de 2.7% del PIB para este año, cifra que toma en cuenta un modesto programa de estímulo fiscal.
 
Sin embargo, los riesgos fiscales subyacentes en China son considerablemente mayores de lo que tales cifras sugieren. La naturaleza engañosa de los alivios fiscales del gobierno es obvia: pese a que el país mantiene oficialmente que su déficit presupuestal está dentro de niveles prudentes, los gobiernos locales de alguna forma acumulaban deuda estimada por una auditoría oficial en 10.7 billones de renminbis (1.7 billones de dólares al tipo actual) a finales de 2010, equivalente a más de 27% del PIB de ese año.
 
La explicación de esta discrepancia reside sobre todo en la gran cantidad de actividad fiscal no registrada que existe en china, sobre todo a nivel de gobiernos locales. Mucho del ingreso que reciben los gobiernos regionales de las ventas de tierra tiende a discurrir por esos canales, al igual que una gran proporción del gasto en infraestructura y desarrollo. Las autoridades centrales han estado presionando a los estratos más bajos del gobierno para que devuelvan esos montos al presupuesto oficial. Sin embargo, sigue en duda cuánto éxito podrá tener esa campaña para mejorar la transparencia fiscal en el país, al menos a corto plazo.
 
La deuda de los gobiernos locales sigue siendo un quebradero de cabeza. Informes del Financial Times de Londres sugerían en febrero que el gobierno chino había instruido al sistema bancario extender los vencimientos de los préstamos de uno a cuatro años. Aunque las autoridades no lo han confirmado, no sería sorpresa: el gobierno interviene con frecuencia en el sistema bancario si en su concepto es por el bien de la nación. Además, en octubre de 2011 el vicepresidente de la Comisión Reguladora de Bancos de China, Zhou Mubing, sugirió extender el vencimiento de la deuda de los gobiernos locales como estrategia para enfrentar el problema. Puede que las autoridades centrales también permitan que se eleven los niveles de emisión de bonos provinciales y subprovinciales para aliviar la presión de financiamiento.
 
Sin embargo, la opacidad con la que China enfrenta el problema significa que indicadores como créditos fallidos, diseñados para vigilar la salud del sistema bancario, quedan inutilizados. Además de dificultar la evaluación de la salud del sector, la falta de transparencia complica determinar cuáles bancos funcionan mejor en términos de calidad de su cartera crediticia, lo cual preocupa a los accionistas de gran número de instituciones financieras que ahora están enlistadas en parte en los mercados de valores de China.
 

Perspectivas

 
Los robustos datos del PIB en el cuarto trimestre de 2011, cuando el crecimiento real fue inesperadamente alto, de 8.9% anualizado, apoyan nuestro punto de vista de que China evitará un brusco aterrizaje en 2012. La reciente reducción del encaje legal bancario por las autoridades indica que se preocupan por los indicios de descenso del crecimiento. Sin embargo, el relajamiento de la política se ha dado a un ritmo modesto, lo cual sugiere que, pese a esas inquietudes, el gobierno aún se siente cómodo con las perspectivas subyacentes de la economía. Esperamos que continuará el relajamiento gradual del crédito y de las restricciones monetarias en la primera mitad de 2012, pero al fortalecerse el crecimiento en la segunda mitad, se detendrá, y más adelante, en el último trimestre, se revertirá.
 
En una perspectiva más amplia, y pese al panorama optimista en general, existe el riesgo de que China sufra una fuerte desaceleración en el crecimiento económico en los próximos cinco años. El mercado local de la vivienda, lleno de burbujas, y los niveles excesivamente altos de inversión, son las fuentes más probables de turbulencia. La capacidad del gobierno de contrarrestar las crisis económicas es fuerte, pero es incierto hasta dónde pueda hacerlo sin agravar los desequilibrios que ya amenazan su economía.
 
Fuente: EIU
 
Traducción de textos: Jorge Anaya
 
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Domingo, 04 Marzo 2012 06:19

Obama y Netanyahu discuten sobre Irán

Obama y Netanyahu discuten sobre Irán

El presidente de EE.UU., Barack Obama, y el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, se reunirán el lunes en medio de la tensión generada por sus diferencias sobre cómo lograr que el régimen iraní abandone su programa nuclear. En lo que se prevé que sea un anticipo de la reunión, el presidente estadounidense expondrá mañana sus posiciones ante el Comité de Acción Política Americano-Israelí (Aipac), el principal grupo de presión pro israelí en Estados Unidos. El cara a cara tendrá lugar el lunes en la Casa Blanca, antes de que el primer ministro participe en el Aipac, plataforma que utilizó el año pasado para reafirmar sus posturas sobre el proceso de paz en Oriente Medio en un momento en el que Estados Unidos buscaba un acercamiento entre ambas partes.

En una reunión que se prevé tensa, se espera que Obama pida paciencia y contención a Netanyahu, ante la posibilidad de que Israel lance un ataque preventivo sobre Irán para persuadir a Teherán a que abandone su programa nuclear, mientras que el político israelí demandará una posición más firme a Estados Unidos. Obama insistirá en que su país comparte con Israel la preocupación de que Irán pueda desarrollar un arma nuclear en una de las regiones más volátiles del mundo, pero le pedirá tiempo hasta ver el efecto de las sanciones internacionales –que se reforzaron el pasado enero para prohibir la compra de petróleo iraní a partir de julio–, antes de apoyar una intervención militar.

Israel considera que la vía diplomática no está funcionando y Netanyahu también tratará de presionar a Obama para que defina claramente cuándo y cómo decidirá Estados Unidos si las sanciones están dando resultado y cuán comprometido está en el uso de la fuerza.

En una entrevista publicada el viernes en The Atlantic, Obama advirtió sobre los grandes costos y las consecuencias no deseadas que puede causar un ataque a Irán, que además puede quedar como víctima ante la comunidad internacional. Irán defiende que su programa nuclear es sólo para fines civiles, pero los inspectores internacionales descubrieron evidencias que sugieren que podría ocultar intenciones militares.

“En un momento en que no hay una gran simpatía por Irán y su único aliado real (Siria) está contra las cuerdas, queremos una distracción por lo que Irán puede presentarse como una víctima”, dijo Obama. El presidente reiteró que todas las opciones están sobre la mesa, incluida la acción militar –siempre como última opción–, una posición que no parece convencer al gobierno israelí.

Anticipándose al encuentro, el ministro de Defensa israelí, Ehud Barack, realizó una visita relámpago a Washington esta semana para entrevistarse con altos funcionarios estadounidenses en un intento, según los analistas, de resolver las diferencias y tratar de presentar un frente unido cuando los dos líderes se reúnan. Ilan Berman, vicepresidente del American Foreign Policy Council en Washington, dijo que la relación entre Estados Unidos e Israel ha tenido altos y bajos, pero la discrepancia sobre el asunto iraní es probablemente la más profunda entre los dos países hasta ahora. Si bien funcionarios de ambos lados reconocen que las relaciones en materia de cooperación militar e Inteligencia son fuertes, la gestión del gobierno de Obama sobre el conflicto en Oriente Medio ha sido otro obstáculo en entre ambos mandatarios.

En su primer discurso como presidente ante el Aipac el pasado año, Obama defendió su propuesta de que Israel reabriera la negociación con los palestinos con base en las fronteras de 1967, que fue rechazado de plano por Netanyahu. En el mismo foro Netanyahu se mantuvo de-safiante, después de que Israel anunciara la construcción de 1600 nuevas viviendas en Jerusalén Este, en plena visita del vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, y afirmó que el pueblo judío construía Jerusalén hace 3000 años y el pueblo judío construye Jerusalén hoy.

El anuncio se hizo un día después de que el enviado especial de Estados Unidos para Oriente Medio, George Mitchell, asegurara que israelíes y palestinos habían aceptado mantener un diálogo indirecto de paz y el desaire enfrentó a Netanyahu y a la secretaria de Estado, Hillary Clinton, quien consideró menoscabado el papel de Estados Unidos como mediador.

Obama retomará sus esfuerzos diplomáticos hoy ante el Aipac donde acudirá el presidente de Israel, Simon Peres, con quien está previsto que se entreviste. El diario Haaretz adelantó esta semana que Peres manifestará a Obama su oposición a una operación militar en un futuro próximo en Irán, después de sugerir que su país habla en serio cuando asegura que todas las opciones están sobre la mesa.
 

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Sábado, 03 Marzo 2012 08:43

¿Qué intenciones tiene Irán?

¿Qué intenciones tiene Irán?
El número de enero-febrero de la revista Foreign Affairs ofrece un artículo de Matthew Kroenig titulado "Tiempo de atacar a Irán; por qué un ataque es la opción menos mala", junto con comentarios sobre otras formas de contener la amenaza iraní.

Los medios resonaron con advertencias sobre un posible ataque israelí contra Irán mientras Estados Unidos vacilaba, manteniendo abierta la opción de la agresión, con lo que sistemáticamente se viola la carta de Naciones Unidas, fundamento del derecho internacional.

Conforme aumentan las tensiones, los escalofriantes ecos de los preparativos para las guerras de Afganistán e Irak están en el aire. La febril retórica de la campaña de las elecciones primarias en Estados Unidos refuerza el resonar de los tambores de guerra.

Se le suelen atribuir a la "comunidad internacional" –nombre clave de los aliados de Estados Unidos– las preocupaciones por la "inminente amenaza" de Irán. Los pueblos del mundo, sin embargo, tienden a ver las cosas de otra manera.

Los países no alineados, movimiento de 120 naciones, han apoyado vigorosamente el derecho de Irán a enriquecer uranio, opinión que compartían la mayoría de los estadunidenses (encuestados por WorldPublicOpinion.org) antes de la inmensa ofensiva propagandística lanzada hace dos años.

China y Rusia se oponen a la política de Estados Unidos en Irán, como también India, que anunció que no acataría las sanciones estadunidenses y aumentaría el volumen de su comercio con Irán. Turquía ha seguido una línea similar.

Los europeos consideran a Israel como la mayor amenaza a la paz mundial. En el mundo árabe, Irán no es del agrado de nadie pero sólo una minoría muy pequeña lo considera una amenaza. Más bien, se calcula que Israel y Estados Unidos son las amenazas preminentes. La mayoría piensa que la región sería más segura si Irán tuviera armas nucleares. En Egipto, en vísperas de la primavera árabe, 90 por ciento tenía esta opinión, de acuerdo con encuestas de la Institución Brookings y Zogby International.

Los comentaristas occidentales han hablado mucho de que los dictadores árabes supuestamente apoyan la posición estadunidense sobre Irán, mientras pasan por alto el hecho de que la gran mayoría de la población está en contra, postura tan reveladora que no necesita comentarios.

En Estados Unidos, algunos observadores también han expresado desde hace tiempo sus preocupaciones por el arsenal nuclear de Israel. El general Lee Butler, ex jefe del comando estratégico de Estados Unidos, declaró que las armas nucleares de Israel eran "peligrosas en extremo".

En una publicación del ejército de Estados Unidos, el teniente coronel Warner Farr advirtió que “un objetivo de las armas nucleares israelíes, que no suele decirse pero que es obvio, es ‘utilizarlas’ en Estados Unidos”, presuntamente para asegurar un apoyo continuo de Washington a las políticas israelíes.

Una preocupación primordial en estos momentos es que Israel trate de provocar alguna acción de Irán, que a su vez incitara un ataque de Estados Unidos.

Uno de los principales analistas estratégicos de Israel, Zeev Maoz, en "Defensa de Tierra Santa", un análisis exhaustivo de la política de seguridad y exterior de Israel, llega a la conclusión de que "el saldo de la política nuclear de Israel es decididamente negativo", dañino para la seguridad del Estado. Él más bien insta a Israel a buscar un tratado regional de proscripción de armas de destrucción masiva y crear una zona libre de ellas, como lo pedía ya en 1974 una resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas.

En tanto, las sanciones de Occidente contra irán ya están teniendo los efectos acostumbrados, causando escasez de alimentos básicos, no para el clero gobernante sino para la población. No es de extrañar que la valerosa oposición iraní también condene las sanciones.

Las sanciones contra Irán podrían tener el mismo efecto que sus predecesoras contra Irak, que fueron condenadas por "genocidas" por los respetables diplomáticos de Naciones Unidas que las administraban y que finalmente renunciaron como una forma de protesta.

En Irak, las sanciones devastaron a la población y reforzaron a Saddam Hussein, con lo que probablemente le evitaron la suerte corrida por la galería de otros tiranos apoyados por Estados Unidos y Gran Bretaña, dictadores que prosperaron prácticamente hasta el día en que varias revueltas internas los derrocaron.

Existe una discusión poco creíble sobre lo que constituye exactamente la amenaza iraní, aunque tenemos una respuesta autorizada, proporcionada por las fuerzas armadas y los servicios secretos de Estados Unidos. Sus presentaciones ante el Congreso han dejado en claro que Irán no representa ninguna amenaza militar.

Irán tiene una capacidad muy limitada de desplegar sus fuerzas y su doctrina estratégica es defensiva, destinada a disuadir una invasión el tiempo necesario para que la diplomacia haga sentir sus efectos. Si Irán está desarrollando armas nucleares (lo cual todavía no está determinado), eso sería parte de su estrategia de disuasión.

El concepto que tienen los analistas israelíes y estadunidenses serios es expresado claramente por Bruce Riedel, veterano con 30 años de antigüedad en la CIA, quien en enero declaró que "si yo fuera un asesor de seguridad nacional iraní, querría tener armas nucleares" como factor de disuasión.

Otra acusación que Occidente presenta contra Irán es que la república islámica está tratando de ampliar su influencia en los países vecinos, atacados y ocupados por Estados Unidos y Gran Bretaña, y que apoya la resistencia a la agresión israelí en Líbano y a la ocupación ilegal de territorios palestinos, que cuentan con el apoyo de Estados Unidos. Al igual que su estrategia de disuasión de posibles actos de violencia por parte de países occidentales, se dice que las acciones de Irán son amenazas intolerables para el "orden global".

La opinión mundial concuerda con Maoz. Es abrumador el apoyo a la idea de establecer una zona libre de armas de destrucción masiva en el Medio Oriente. Esa zona abarcaría Irán, Israel y, de preferencia, a esas otras dos potencias nucleares que se han negado a ingresar en el tratado de no proliferación nuclear, Pakistán e India, países que, al igual que Israel, desarrollaron sus respectivos programas con ayuda estadunidense.

El apoyo a esta política en la conferencia de revisión del tratado de no proliferación nuclear, en mayo de 2010, fue tan fuerte que Washington se vio obligado a aceptarla formalmente, pero con condiciones: la zona no entraría en efecto antes de lograr un arreglo de paz entre Israel y sus vecinos árabes; el programa de armas nucleares de Israel estaría exento de las inspecciones internacionales; y ningún país (entiéndase Estados Unidos) podría ser obligado a proporcionar información sobre "las instalaciones y las actividades nucleares israelíes, ni información relativa a transferencias anteriores de tecnología nuclear a Israel".

En la conferencia de 2010 se convocó a una sesión para mayo de 2012, para avanzar en el establecimiento de la zona libre de armas de destrucción masiva en Medio Oriente.

Sin embargo, con toda la alharaca en torno de Irán, hay muy poca atención a esa opción, que sería la forma más constructiva de manejar las amenazas nucleares en la región: para la "comunidad internacional", la amenaza de que Irán alcance la capacidad nuclear; para la mayor parte del mundo, la amenaza planteada por el único Estado de la región que tiene armas nucleares y un largo historial de agresiones y la superpotencia que lo patrocina.

No se puede encontrar ninguna mención al hecho de que Estados Unidos y Gran Bretaña tienen una responsabilidad única de dedicar sus esfuerzos a esa meta. Al tratar de darle una tenue cobertura legal a su invasión de Irak, esos países invocaron la resolución 687 de Naciones Unidas (1991), diciendo que Irak la estaba violando por construir armas de destrucción masiva.

Podemos pasar por alto esa declaración, pero no el hecho de que la resolución explícitamente compromete a los países signatarios a establecer una zona libre de armas de destrucción masiva en el Medio Oriente.

El libro más reciente de Noam Chomsky es Making the Future: Occupations, Interventions, Empire and Resistance, recopilación de sus artículos para The New York Times Syndicate.

* Chomsky es profesor emérito de Lingüística y Filosofía en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, en Cambridge, Massachusetts.
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G-20: repensar las instituciones internacionales (II)
Se puede explicar en forma esquemática como los países occidentales mantienen una posición dominante en el sistema multilateral y las relaciones que existen entre grupos informales de poder creados por ellos y el resto de las instituciones internacionales donde están representados todos los estados:

El núcleo central del poder económico-político, promotor de las políticas neoliberales, es el G-7. Este grupo nació en París en 1975 después de las crisis del petróleo de los años 70. Con el derrumbe de la URSS en 1989, el G-7 dio un salto cualitativo y empezó a tratar casi todos los problemas del mundo que antes se discutían en la ONU. En 1995 se crea el G-8 con Rusia para tratar específicamente cuestiones de seguridad (desarme, proliferación nuclear, terrorismo). Con la aparición de nuevas potencias económicas como China, Brasil, India, México, los líderes del primer mundo tuvieron que hacer algunas concesiones e invitar por cooptación al "club de los grandes" a algunos países emergentes cuidadosamente escogidos por ellos, pero sin voz ni voto en los debates. La crisis de 2008 asustó a los países del G-7 y entonces decidieron crear el G-20 a nivel de jefes de Estado en Pittsburgh, en septiembre de 2009. El G-20 incluye hoy a más de 30 países y organismos internacionales. No hay reglas para incorporar nuevos miembros. El G-20 no toma decisiones sino "recomendaciones", siempre por consenso. No tiene sede ni un secretariado permanente. En el G-20 hay debates muy animados, pero el núcleo central occidental jamás pierde la iniciativa o deja que otros grupos de países, como los BRICS, impongan orientaciones diferentes. En los Cabos ni siquiera hubo una declaración final.

Una vez que los miembros del G-7 o G-8 se ponen de acuerdo sobre una cuestión, sus decisiones se imponen al resto de los países a través de las organizaciones internacionales convencionales (por ejemplo la cuestión nuclear con Irán se trata en la Agencia Internacional de Energía Atómica, AIEA, la lucha contra las drogas en la Organización de Naciones Unidas contra las Drogas y el Crimen, ONUDC, la seguridad del transporte aéreo en la Organización de la Aviación Civil Internacional, OACI, etcétera) siempre en los términos impuestos por el G-7/8. De hecho ningún país puede oponerse a las iniciativas promovidas por el G-7/8. Inversamente es prácticamente imposible a un país o grupo de ellos proponer una iniciativa que no tenga el respaldo del G-7/8 o va en contra de sus intereses, salvo excepciones cuando China y Rusia expresan sus desacuerdos en el Consejo de Seguridad de la ONU (Irán, Siria).

Las instituciones económicas y financieras (FMI, Banco Mundial) funcionan todavía sobre la base de la repartición de poderes de los años 50, cuando Estados Unidos representaba 40 por ciento del PIB mundial. Grandes cambios se produjeron en la economía mundial en los últimos 20 años, pero las potencias occidentales conservan todo el poder de decisión a través de los derechos de voto que les dan sus cuotas. Las recientes reformas del FMI acordaron un ligero aumento de la representatividad de los BRICS, sin cambiar nada en el fondo: Estados Unidos es el único país con derecho de veto en el FMI. Así que ninguna reforma de largo alcance se puede decidir sin el visto bueno del bloque occidental.

Otras organizaciones, como la OCDE, funcionan como ejecutores de las políticas decididas por el bloque occidental y son al mismo tiempo fabricas de normas jurídicamente no vinculantes (soft law) muy inspiradas de las prácticas anglosajonas. Es el producto del lobbying de muchos grupos de presión que participan informalmente en la elaboración de las reglas del mundo globalizado, sobre todos los temas, economía, educación, salud, corrupción, etcétera.

El Gafi (Grupo de Acción financiera), sin personalidad jurídica ni estatuto oficial, es el organismo encargado de emitir las reglas de lucha contra el lavado de dinero a escala mundial, sobre la base de "recomendaciones" concebidas para no obstaculizar la circulación libre de los capitales. Los resultados son muy pobres, el sistema financiero acepta de hecho cierta permeabilidad al dinero sucio como "efecto colateral" de la libertad e instantaneidad de la transacciones financieras .

La OTAN, brazo militar de Occidente, extendió su radio de acción a todo el planeta e incluye ahora de manera muy selectiva la promoción de los derechos humanos durante sus misiones. Procura colocar sus intervenciones en un marco de legalidad internacional (la ONU), como fue el caso en Libia.

En la ONU los miembros permanentes del Consejo de Seguridad buscan consensos para resolver las crisis políticas internacionales, evitando lo más que se puede la utilización del veto. Muchas cuestiones están previamente discutidas en el marco informal del G-8. Las resoluciones de la Asamblea General, donde están presentes los 192 miembros de la organización, expresan la opinión de una mayoría de países pero prácticamente no tienen peso si no tienen el respaldo de los países occidentales. China y Rusia, con su derecho de veto, son los dos únicos países que limitan los planes de occidente, por ejemplo contra Irán y Siria.

Con estos ejemplos, se puede tener una idea del grado de control que conservan los países industrializados en la marcha del mundo. Se resisten al cambio, pero difícilmente podrán mantener esta posición. La escala planetaria de los problemas y las nuevas tecnologías requieren nuevas formas de diálogo entre los países y los actores públicos y privados de la globalización, y nuevos procesos de toma de decisión. El orden mundial unipolar nacido en 1989 con la caída del muro de Berlín con una concentración extrema de poder en el pequeño grupo de las grandes potencias occidentales, no podrá resistir al auge de los grandes países emergentes, China en primer lugar, y al impacto sobre la población mundial de fenómenos como el cambio climático, la crisis alimentaria y energética o la contaminación que anuncian grandes catástrofes humanitarias. Es cuestión de tiempo.

El G-20 puede ser un foro propicio para debates de un nuevo tipo porque representa el 90 por ciento del PIB mundial y el 65 por ciento de la población mundial. Pero tiene que consolidar su representatividad y legitimidad proponiendo una nueva arquitectura institucional más equilibrada.
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