El neoliberalismo financierista anglosajón arremete contra los BRICS
Ha sido la tónica en fechas recientes la campaña de corte goebbeliano que han desatado los multimedia financieristas anglosajones, en particular la revista The Economist y The Financial Times (FT), contra los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).


Gideon Rachman, uno de los internacionalistas del FT, muy cercano a Israel, los patea en el aire y sentencia que “se encuentran en severos problemas” (11/10/12). Comienza con la “división convencional de las mayores economías del mundo en dos grupos básicos” (jugando con las palabras en inglés): los BRICS y los “enfermos (Sicks)”, es decir, Estados Unidos (EU) y la Unión Europea (UE).


Se mofa del concepto de “desacoplamiento” (decoupling) que versa(ba) sobre el diferente camino que supuestamente habrían tomado los BRICS ante el desmoronamiento económico y financiero en ambos lados del Atlántico norte.


Juzga en forma incorrecta que el “desacoplamiento” quedó hecho añicos con la severa crisis de EU y la UE que los ha contagiado. Aquí podríamos pasarnos horas discutiendo, ya que una cosa es la afectación innegable de la crisis financiero/económica que inició en EU el 15 de septiembre de 2008, y otra es la flagrante indefinición de sus parámetros de medición muy etéreos que se basan en la comparación del PIB, lo cual, justamente derrumban sus asertos tanto en el seno de los BRICS como de éstos frente a la dupla EU/UE.


En el seno de los BRICS el crecimiento del PIB de China e India a 2011 (CIA world factbook) superan a los tres restantes del bloque pentapartita, lo cual exhibe un “desacoplamiento” interno que va desde el 8 por ciento de China hasta el 2 por ciento de Brasil (el menor) que cita Rachman. Hace trampa al ignorar el “desacoplamiento” de los BRICS con la dupla EU/UE (omite mañosamente las cifras) –estos dos últimos respectivamente de un mediocre 1.7 por ciento y 1.6 por ciento: es decir, menores que Brasil.


El promedio del crecimiento hasta 2011 de EU/UE es de 1.65 por ciento frente a 4.7 por ciento promedio de los BRICS, sin contar a Rusia y a Sudáfrica, cuyos datos oculta y que hasta 2011 fueron de 4.3 y 3.1 por ciento respectivamente. El promedio de los BRICS es más del doble que la dupla EU/UE, lo cual exhibe un “desacoplamiento”.


Rachman comenta teológicamente que el bloque pentapartita ostenta “una corrupción (sic) endémica que erosiona la fe en sus sistemas políticos e impone un impuesto (sic) a sus economías”.


Como se dice en México, en materia de “corrupción” la dupla EU/UE no canta mal las rancheras hasta en su publicitado sistema “democrático” electoral cuando el mismo ex presidente Jimmy Carter acaba de fustigar que su país ostenta el “sistema electoral más corrupto (sic) del mundo” frente al “sistema electoral más perfecto del mundo” que es Venezuela”, lo cual, naturalmente, los desinformadores del modelo neoliberal latinófobo ocultan. Este segundo punto de Rachman es muy endeble para sustentar su etéreo “desacoplamiento”. En forma extraña, cita muy laxamente a “un amigo chino” y a un “alto industrialista indio” que no identifica –lo cual es poco profesional– para fustigar a China e India desde la imperfección británica.


Apunta que en China las “tensiones políticas permanecen muy elevadas con el juicio a Bo Xilai” y “un crucial congreso del partido en puerta”. Aduce que para “la pasada generación, la respuesta de China a la incertidumbre política fue siempre la misma: un rápido crecimiento económico”, y conjetura que su baja a 8 por ciento es signo de problemas que reflejan “la caída de la demanda en Europa”, mientras sus “salarios” crecen muy rápido, lo cual mermará su competitividad. Falso: pese a su alza, los salarios manufactureros de China siguen siendo relativamente muy bajos.


Especula que la “desaceleración” de China tiene efectos deletéreos en el restantes BRICS por ser el mayor socio comercial de Brasil, India y Sudáfrica. Utiliza la abrupta caída del crecimiento de Brasil de 7.5 por ciento (2010) a un probable 2 por ciento este año. A mi juicio, es mucho más complejo que el reduccionismo mercantilista y tiene que ver con un aspecto geopolítico y, sobre todo, geofinancierista, debido al secuestro añejo de Brasil por los especuladores israelí-anglosajones de Wall Street y la City.


El megaespeculador George Soros lleva un buen periodo socavando la estabilidad financiera de Brasil, cuya presidenta, Dilma Rousseff, y su ministro de Finanzas, Guido Mantega, han criticado la “guerra de divisas” que libra EU y que ha perjudicado las exportaciones brasileñas debido a sus aún elevadas tasas de interés y a la exagerada revaluación del real. Rousseff no pierde oportunidad en criticar que la crisis financiera global fue made in USA, y esto, naturalmente, lo soslaya la unidimensionalidad procaz de Rachman.


Mediante un vocero clandestino, Rachman manifiesta que India sufre “depresión clínica” y alega que durante el verano padeció “la mayor interrupción eléctrica que ha sufrido el mundo y afectó a 600 millones”. Esta es otra exageración, pues de las catástrofes de cualquier índole nadie se salva: ni de Katrina en EU, ni de Fukushima en Japón, y no se acabó el mundo.


La obsesión de Rachman, adicto al neoliberalismo, se concentra en la falta de “reformas económicas” que evidentemente beneficien al modelo plutocrático global.


Arremete contra Rusia por el retorno de Vlady Putin al poder y considera que la revolución del shale gas (gas de esquisto) en EU “es potencialmente desastroso para Rusia al disminuir el precio global del gas”. Abulta un reporte de su Banco Central que predice un déficit en la cuenta corriente en los próximos tres años y pasa por alto que Rusia tiene un gran margen de maniobra financiera al desplegar una de las menores deudas del mundo y escamotea su probable complementariedad geoenergética con China.


Sobre Sudáfrica, ex colonia británica, Rachman no pierde su atavismo colonial y considera, citando a Jim O’Neill –economista de Goldman Sachs y creador del concepto geoeconómico de los BRICS– que su “economía no es lo suficientemente grande para pertenecer al bloque”. De nuevo peca de reduccionismo simplón, ya que la pertenencia de Sudáfrica se debe a la conexión del eje marítimo con Brasil e India mediante el Foro IBSA. La membresía de Sudáfrica, la mayor economía de su continente, tiene más que ver con su futuro estratégico que con un vulgar mercantilismo.


Su conclusión es rocambolesca y no tiene más remedio que reconocer que aún existe algo peor que los BRICS: los “enfermos (Sicks)”, ya que “la mayoría (sic) de los BRICS crecerán más rápido que los “enfermos” (Leáse: EU/UE) por algunos (sic) años”. No especifica el número de años y admite implícitamente que seguirá existiendo “desacoplamiento” entre los BRICS y la dupla EU/UE, lo cual contradice todo el cuerpo de su claudicante argumentación.


Se sale grotescamente por la tangente y asimila que, pese a todos los horrores y fracturas de los BRICS, su mayor crecimiento “significa que el movimiento del poder económico y político de Occidente al mundo emergente seguirá siendo la gran historia de nuestro tiempo”, lo cual es cierto y expone la esterilidad de la diatriba simplona de GR quien acaba por desmentirse.


@alfredojalife

http://alfredojalife.com

Publicado enInternacional
La península de Corea: el futuro de un nexo geopolítico
Corea ha retornado al escenario mundial como un crucial nexo geopolítico en la década venidera. Esto afectará de formas importantes el futuro de China, Japón, Estados Unidos y tal vez Rusia. No obstante, lo paradójico es que su futuro depende primordialmente de sí misma.


Corea es uno de esos raros especímenes; un país con una muy larga historia como entidad política y cultural, con grados variables de unidad como un solo reino. En los tiempos modernos, fue un Estado independiente hasta que Japón la tornó protectorado en 1905 y luego la anexó en 1910. La derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial terminó su dominación de Corea. En los últimos días de la guerra, las tropas estadunidenses y soviéticas entraron en Corea y se reunieron en el Paralelo 38. Comenzaron a existir dos estados: la República Popular Democrática de Corea (RPDC o Corea del Norte) y la República de Corea (Corea del Sur).


En 1950, las dos Coreas se enfrentaron en una guerra. Cómo empezó la guerra sigue siendo hasta hoy motivo de fiera controversia. Estados Unidos, aprovechando la ausencia de la Unión Soviética en el Consejo de Seguridad, pudo movilizar a Naciones Unidas para que ayudara militarmente a Corea del Sur. Llegaron tropas de 16 países cobijados bajo el paraguas de Naciones Unidas, aunque 80 por ciento del total lo constituyeron tropas estadunidenses. Poco después, las tropas chinas entraron en Corea del Norte en respaldo de ésta contra las tropas de Estados Unidos/Naciones Unidas. Así, la Guerra de Corea se convirtió, además, y eso es lo más importante, en una guerra chino-estadunidense.


Para 1953, la guerra estaba en un estado de estancamiento y los bandos opuestos firmaron un armisticio en un punto casi igual al Paralelo 38. En resumen, la guerra terminó en empate. Técnicamente, la guerra nunca ha terminado. No hay tratado de paz, pero tampoco hay guerra, aunque se mantiene una gran hostilidad y hay escaramuzas de tiempo en tiempo.


En 1957, Estados Unidos renunció a una cláusula del acuerdo de armisticio e introdujo armas nucleares en Corea de Sur, pasando por encima de las protestas de Corea del Norte.


En 2003, en la ola del colapso de la Unión Soviética, Corea del Norte se retiró del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares y emprendió pláticas bilaterales con Estados Unidos buscando un tratado de no agresión. Estados Unidos se negó al diálogo bilateral, pero propuso pláticas de seis parte que incluirían a Corea del Sur, Japón, China y Rusia. En 2006, Corea del Norte anunció una prueba nuclear, y en 2009 reportó que había producido un arma nuclear. En los días que corren algunos intelectuales sudcoreanos designan la situación con un término inventado: “peacelessness”. Dicen que la Península de Corea está en una situación “sin-paz”.


El objetivo estadunidense de lograr que Corea del Norte repudie las armas nucleares no se ha conseguido. Por otra parte, la RPDC ha sufrido por mucho tiempo una aguda escasez de alimentos, que en parte es posible explicar por la insistencia del régimen en darle primacía a sus gastos militares.


El nacionalismo coreano es fuerte en extremo, y tanto el Norte como el Sur alegan buscar la reunificación. Pero, ¿en qué términos? El nivel de sospechas mutuas es alto. Y la actitud de Corea del Sur hacia esta perspectiva divide profundamente a los sudcoreanos.


En 1961, Park Chung-hee encabezó un golpe de Estado y gobernó como dictador hasta 1979, año en que fue asesinado. Park creía que la reunificación era posible y deseable, sólo si implicaba el derrocamiento del régimen de Corea del Norte. En 1980, los estudiantes encabezaron un levantamiento crítico a Estados Unidos y que llamaba a la democratización del régimen. Fue brutalmente suprimido.

Después, las fuerzas conservadoras dominaron la política sudcoreana hasta que un partido de centro-izquierda, encabezado por el disidente de mucho tiempo Kim Dae-jung, ganó las elecciones en 1997. Inauguró la llamada Sunshine Policy [políticas soleadas]. El nombre se refiere a una fábula de Esopo, que ilustra que es más fácil que alguien se quite el saco si brilla el sol que si el viento sopla. Las políticas se centraban en buscar formas concretas de cooperación con Corea del Norte y repudiar todo intento de absorberla. Ganó el Premio Nobel de la Paz en 2000 por esta política, que fue continuada por su sucesor, Roh Moo-hyun, presidente en el periodo 2003-2008.


En 2008, los conservadores ganaron de nuevo la presidencia, en parte debido a que la apertura hacia la RPDC no resultó ser demasiado exitosa y en parte por los escándalos que afectaron al gobierno de Roh. De manera vociferante, el nuevo presidente, Lee Myung-bak, repudió las políticas soleadas y afirmó una política hostil más fuerte que aquella de Estados Unidos.


Parece claro que hoy ni China ni Estados Unidos o Japón o aun Rusia favorecen realmente la reunificación coreana. Todos ellos prefieren el status quo. Sin embargo, en este preciso momento, las fuerzas que favorecen la reunificación en la próxima década parecen repentinamente más fuertes.


Hay dos factores en esta nueva situación. Una son las elecciones que se avecinan en Corea del Sur. Los conservadores han puesto al frente a la hija de Park Chung-hee, Park Geun-hye, que insiste en la justificación total del régimen de su padre.


En la actualidad, las fuerzas de centro-izquierda están divididas entre dos candidatos. Moon Jae-in es el del partido de centro-izquierda y está en favor de renovar la apertura hacia la RPDC. Hay también un candidato independiente, Ahn Cheol-soo, que se presenta a sí mismo como antipolítico, y apela a quienes están descontentos con ambos partidos. Sin embargo, su programa real es virtualmente idéntico al de Moon Jae-in.


Las encuestas muestran que si los dos candidatos de centro-izquierda se mantienen en la carrera, ganará con toda seguridad el aspirante conservador. Las encuestas muestran también que si uno de los dos se retira en favor del otro, probablemente ganarán las fuerzas de centro-izquierda. La probabilidad de que alguno se retire es alta. La cuestión es quién lo hará en favor de quién.


Si las fuerzas de centro-izquierda ganan, ¿cuál será la respuesta en Corea del Norte? Nadie lo sabe. Pero todos han notado que los movimientos iniciales del nuevo líder, Kim Jom-un, parecen ser bastante diferentes de la política de su padre, Kim Jong-il. Él parece más preocupado por proporcionar un ingreso más real para el norcoreano ordinario y estar más abierto a los cambios. Podría dar la bienvenida a un poco de sol que proviniera del Sur.


Si entonces gana la centro-izquierda en el Sur, y el nuevo líder del Norte está de hecho más abierto a los rayos de sol, el mundo podría ver en la próxima década una suerte de confederación del Norte y el Sur, ignorando los reales temores de China y Estados Unidos.


Una Corea reunificada tendrá un impacto importante en la geopolítica del noreste asiático, y de hecho en la geopolítica mundial. Posiblemente mediará entre Japón y China y posibilitará la existencia de una estructura de tres estados. Puede tener por resultado que Corea del Sur, Japón y Taiwán, los tres, se vuelvan potencias nucleares.


Más aún, una Corea unificada se vinculará con el reposicionamiento de Egipto y con la posición geopolítica de Brasil –que es más fuerte que nunca– para establecer la redistribución del poder geopolítico a escala mundial. Y déjenme repetirlo, esto yace en manos de los coreanos mismos.


Traducción: Ramón Vera Herrera

Publicado enInternacional
Jueves, 11 Octubre 2012 06:41

La amenaza haitiana

La amenaza haitiana
Este artículo está dedicado a Jorge Marchini


Como de costumbre, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas repite que mantendrá la ocupación militar de Haití porque debe actuar “en caso de amenazas a la paz, quebrantamientos de la paz o actos de agresión”.


¿A quién amenaza Haití? ¿A quién agrede?


¿Por qué Haití sigue siendo un país ocupado? ¿Un país condenado a vigilancia perpetua? ¿Obligado a seguir expiando el pecado de su libertad, que humilló a Napoleón Bonaparte y ofendió a toda Europa?


¿Será por aquello que los esclavistas brasileños llamaban “haitianismo” en el siglo XIX? ¿El peligroso contagio de sus costumbres de dignidad y su vocación de libertad? ¿El primer país que se liberó de la esclavitud en el mundo, el primer país libre, de veras libre, en las Américas, sigue siendo una amenaza?

¿O será porque ésa es la normalidad impuesta por un mundo devoto de la religión de las armas, que destina la mitad de sus recursos al exterminio del prójimo, llamando gastos militares a los gastos criminales?


Las Naciones Unidas gastan 676 millones de dólares en la ocupación militar de Haití. Una millonada para sostener a diez mil soldados, que no tienen más mérito que haber infectado al país con el cólera que mató a miles de haitianos y seguir practicando impunemente violaciones y maltratos a mujeres y niños.


¿No sería mejor destinar ese dineral a la educación? Más de la mitad de los niños haitianos no va a la escuela. ¿Por qué? Porque no pueden pagarla. Casi toda la educación primaria es privada y el Banco Mundial veta los subsidios a la educación pública y gratuita.


¿O no se podría destinar esa fortuna a casas habitables para las más de trescientas mil víctimas del terremoto, que siguen viviendo en carpas provisorias? ¿Provisorias por siempre jamás?


¿O consagrar esos fondos multinacionales a mejorar la salud pública, que todavía depende de la milagrosa solidaridad entre los vecinos de cada barrio y cada pueblo? Afortunadamente, esas tradiciones comunitarias de ayuda mutua siguen generando la misma energía creadora que ilumina las prodigiosas esculturas y pinturas de los artistas haitianos, capaces de convertir la basura en hermosura, pero mucho podrían mejorar si se destinaran a fines civiles los derroches militares.

Publicado enInternacional
Miércoles, 10 Octubre 2012 07:21

El Plan Socialista Simón Bolívar 2013-2019.

El Plan Socialista Simón Bolívar 2013-2019.
Venezuela dio un ejemplo al mundo con el proceso electoral y la jornada comicial del pasado 7 de octubre. Socialismo y bolivarianismo han gestado una Nueva Democracia superior a la democracia neoliberal representativa, parlamentaria y presidencialista;  alienante, pues opera completamente disociada de los ciudadanos integrantes del Estado.


La democracia capitalista es un simulacro de la libertad, que funciona alrededor de los intereses plutocraticos de las megacorporaciones empresariales. El debate electoral americano para escoger el próximo Presidente de Estados Unidos es un ejemplo palmario de la manipulacion llevada a cabo por el dinero de los poderosos para hacer prevalecer sus objetivos de acumulación monetaria. Cada candidato acumula cifras millonarias donadas por particulares y tal es el indicador de su fuerza electoral y en la opinión  No importan los principios ni las propuestas ni los problemas que agobian a los electores. Eso es lo de menos. Lo que trasciende es la incidencia de los poderes económicos y financieros quienes utilizan el Estado para beneficio privado.

 
En su texto El Choque de civilizaciones,  Samuel Huntington, al clasificar las civilizaciones humanas, anoto que el pensamiento del Libertador Simón Bolívar, sentó las bases de una nueva cultura, la cultura bolivariana de la independencia, la soberanía, la integración y la libertad del pueblo latinoamericano. Dicha cultura ha crecido y es la base de nuestra identidad en la globalidad.

 
14 años de Estado socialista bolivariana, bajo el liderazgo del Presidente Hugo Chavez han significado el pleno despliegue de dicha civilización. Los años por venir, hasta el 2020, potenciaran la capacidad popular y de la nación para alcanzar nuevos peldaños en la construcción del modelo de Socialismo del Siglo XXI.

 
En ese sentido, el segundo Plan Socialista Simón Bolívar para el periodo 2013-2019 tendrá un papel estratégico. Este Plan tendrá como base el programa de gobierno que recibió el apoyo mayoritario en la contienda electoral.

 
La revolución no improvisa y lo que viene ahora es construir dicho Plan sobre los cinco ejes centrales programáticos que fueron la base de la batalla ideológica contra el paquetazo neoliberal  del candidato de la MUD, Enrique Capriles.

 
Hay que profundizar y construir la subjetividad del socialismo bolivariano a partir del conocimiento exhaustivo de tales postulados programáticos. Se hace necesaria la reflexión y  practica a partir de los 5 grandes objetivos trazados en el Programa del Presidente Hugo Chavez.

 
Esos grandes objetivos históricos, no sobra repetirlo, son los siguientes:

 
El primero de ellos plantea defender, expandir y consolidar el más preciado bien que ha logrado la Revolución Bolivariana en 13 años: la Independencia.

 El segundo es continuar construyendo el socialismo del siglo XXI para trascender al sistema salvaje y perverso del capitalismo.
Convertir a Venezuela en un país potencia, es el tercer objetivo propuesto.

La conformación de un mundo multicéntrico y pluripolar, para echar abajo el proyecto unipolar del imperialismo que pretende acabar con este planeta, es el cuarto objetivo del proyecto socialista.

Como quinto objetivo está seguir contribuyendo con la salvación de la vida en el planeta.

Es prioritario profundizar el debate de cada uno de estos objetivos. Es lo que le da coherencia al futuro del Socialismo.

 
Cucuta, 9 de octubre de 2012
Publicado enInternacional
Uruguay cuestiona ante ministros la existencia de la Junta Interamericana de Defensa
Punta del Este, 8 de octubre. Uruguay cuestionó hoy la existencia de Junta Interamericana de Defensa (JID), el consumismo, el sistema financiero y los gastos militares, durante la inuguración de la décima Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas que se celebra en este balneario, a la cual asisten delegaciones de 29 de los 34 países que integran el foro.


“La JID tiene 70 años, los mismos que tengo yo, está vieja y estoy viejo, y nació cuando en el mundo pasaban cosas feas”, declaró el ministro uruguayo de Defensa y presidente protémpore de la conferencia, Eleuterio Fernández Huidobro, ante sus colegas de la región, incluido el estadunidense Leon Panetta.


Subrayó que “saber que con una pequeña parte de los colosales gastos militares que dilapida la humanidad podrían resolverse los más graves problemas que hoy nos afligen, es constatar la hondura de la estupidez que nos afecta”. Por ello, destacó que “no puede haber un producto mejor ni más deseable que la paz trasnacional, regional, hemisférica y mundial”.


El ex líder de la antigua guerrilla del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros de los años 60 y 70 del siglo pasado, citó la desigualdad como el gran problema que subyace a muchos otros, y cuestionó el sistema financiero que en gran parte es generador de actividades delictivas trasnacionales peores que el tráfico de drogas, armas, terrorismo, personas, órganos o desechos tóxicos.


El presidente uruguayo José Mujica también habló de que “la gran guerra es contra la desigualdad y la pobreza”, al poner en marcha la reunión. Explicó que el continente americano cuenta con grandes recursos naturales y humanos, pero aún mantiene una “deuda social tremenda”. Añadió que además del sentimiento de patria, “es necesario pensar en los problemas de la humanidad con sentido global”.
En la conferencia, que culminará el miércoles, el ministro argentino de Defensa, Arturo Puricelli, pidió a sus pares pronunciarse sobre el reclamo de su país en torno a las islas Malvinas y criticó los ejercicios militares y la exploración petrolera de los británicos en ese territorio. Calificó de inexplicable que esto suceda en un territorio usurpado ilegítimamente cuando se habla de trabajar por la paz regional.


Aunque no estaba en la agenda inicial, el tema que más ha generado roces es la propuesta sudamericana de que la conferencia reconozca una zona de paz y cooperación del Atlántico sur, lo que implica un respaldo al reclamo argentino por la soberanía de las Malvinas, bajo control británico desde 1833, y un rechazo a los ejercicios militares y la exploración petrolera de Londres en las islas.


El reconocimiento de una zona de paz en el Atlántico sur es un tema que se ha discutido en comisiones desde el domingo para incluir la propuesta en una declaración final. Pero hay un grupo de países que rechazan que el asunto sea incorporado al documento final, dijo el viceministro uruguayo de Defensa, Jorge Méndez.


Los ministros de Defensa de América también han debatido sobre la vigencia del sistema interamericano de defensa, al que varios países de la región dan por muerto desde la guerra de las Malvinas de 1983. No obstante, Estados Unidos se comprometió a fortalecer asociaciones de defensa regional y ha estado presionando en favor de la estrategia del Pentágono.


Afp, Pl, Dpa y Reuters
Publicado enInternacional
Lunes, 08 Octubre 2012 08:51

Por qué ganó

Por qué ganó

Votaron los venezolanos y ganó Chavez. Y ahí se terminan las encuestas y los pronósticos y los relatos. Más allá del margen de diez puntos, si es mucho o poco, ganar ganó. Y si ganó por algo será. Lo conocen de sobra. Lleva trece años al frente de Venezuela y dice que quiere llegar a treinta. Tiene un programa, Socialismo Siglo XXI, que es una interpretación que el propio Chávez hace uniendo las enseñanzas de Marx con las de Jesús.

Los venezolanos lo votaron por primera vez cuando el país venía de un estallido social, el Caracazo, que provocó la implosión de su sistema político. Chávez, un militar con pasado golpista, ganó las elecciones de 1998 y asumió la presidencia, rompiendo con el bipartidismo y los famosos “acuerdos de caballeros” entre la AD y el Copei, que excluían a millones de venezolanos. Eso fue en 1999. Después ganó dos referéndum para imponer una reforma constitucional. Dos años más tarde fue reelecto bajo la nueva Constitución por un término de seis años. Durante esos seis primeros años Chávez enfrentó los embates de una oposición que por entonces no apostaba a los mecanismos democráticos. Golpe de Estado fallido, huelga petrolera y boicot a las elecciones legislativas fueron sus maniobras más llamativas. La prolongada huelga petrolera (diciembre de 2002-febrero de 2003) se convirtió en una pulseada por el poder real dentro de la empresa estatal, cuya burocracia había sido colonizada por las multinacionales de la industria. Las reformas y los quince mil despidos que siguieron a la huelga permitieron que Chávez redireccionara parte de los vastos recursos petroleros venezolanos para ayudar a vecinos pobres y así impulsar un proyecto de integración regional. Como un boomerang, las maniobras antidemocráticas terminaron golpeando a la oposición y fortaleciendo al presidente venezolano, que por entonces empezaba a mostrar los primeros resultados de sus programas de inclusión social. Las llamadas “misiones” de salud, educación y vivienda empezaban a sentirse en sectores marginales y largamente olvidados.

La oposición recién pudo reagruparse después de perder por veinte puntos un referéndum revocatorio en el 2004, y no presentarse a las elecciones legislativas del 2005, con la esperanza de deslegitimar la representación chavista. En su versión democrática y moderada se presentó a las elecciones del 2006 con el candidato Manuel Rosales, hoy asilado en Perú, acusado de enriquecimiento ilícito, y perdió por veinte puntos. Pero un año más tarde esa misma oposición derrotó a Chávez en un referéndum para cambiar la Constitución y permitirle la reelección indefinida al líder bolivariano. Chávez asimiló la derrota y volvió a la carga por la reelección indefinida en el 2009, pero a diferencia del 2007, se encargó de incluir en el proyecto la reelección indefinida de gobernadores y alcaldes. Así consiguió el apoyo que le había faltado en el 2007 y ganó el derecho a volver a presentarse como lo hizo ayer y como piensa seguir haciéndolo hasta el 2030.

Claro que los venezolanos saben que es probable que Chávez no llegue al 2030. Saben que ha sido operado en La Habana tres veces en los últimos dos años por un cáncer maligno. Rogándole a Dios por más vida, rodeado por su familia, lo han visto luchar contra el cáncer con valentía y emoción mientras enfrentaba una campaña electoral agotadora y al mismo tiempo gobernaba el país. Aunque el candidato opositor se vio más activo y dinámico durante la campaña, el sacrificio de Chávez seguramente jugó en favor de un voto emotivo que sumó para la victoria.

Pero también, y sobre todo, hay argumentos racionales para explicar el resultado. Es cierto, como dice la oposición, que hay fallas de gestión, que hay bolsones de corrupción, que hay falta de inversión, que hay inflación alta, que hay mucha inseguridad. El liderazgo hiperpersonalista de Chávez podrá oscilar entre el populismo y el autoritarismo.

Pero en la campaña Chávez pudo decir sin faltar a la verdad que durante su gobierno la pobreza se redujo a la mitad, la pobreza extrema se redujo a la mitad, se acabó el analfabetismo en Venezuela y se extendieron servicios y derechos políticos por primera vez a amplios sectores de la población.

La oposición presentó sus argumentos. Pudo hacerlo con libertad. Pudo ocupar espacios en medios masivos y convocar manifestaciones multitudinarias. Su candidato Henrique Capriles se definió como de centroizquierda y dijo que no iba a tocar las misiones de Chávez sino más bien convertirlas en ley. Dijo que no hace falta regalarles el petróleo a otros países cuando lo necesitan los venezolanos. Dijo que no hay que pelearse tanto con Estados Unidos.

Chávez contestó que Capriles es un corderito disfrazado que quiere hacer un tremendo ajuste y volver a entregarles el país a las multinacionales, aplicando recetas fracasadas de un neoliberalismo pasado de época.

Fueron unas elecciones limpias, pacíficas y multitudinarias. Venezuela, una vez más, eligió a Chávez.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado enInternacional
Epicentro sísmico de Siria: reverberaciones en Turquía, Líbano y Jordania
El reloj del juicio final, que maneja el Boletín de Científicos Estadunidenses, fue colocado este año a cinco minutos de la medianoche, pero es muy probable que debido a la delicada coyuntura en Medio Oriente –donde prácticamente todos sus países padecen las convulsiones de la crisis sísmica siria a diferentes gradientes– tenga que ser adelantado ominosamente cercano a su lindero fatídico.


Hay que tomar muy en serio las advertencias de Bob Gates, ex mandamás del Pentágono, en el Foro Norfolk, donde comentó que un ataque unilateral de Israel contra las instalaciones nucleares de Irán tendría consecuencias “catastróficas” para los “intereses vitales de Estados Unidos (EU) en la región” (ICH, 5/10/12).


Gates advirtió que “Israel no cuenta con un cheque en blanco” para su aventura militar contra Irán. Tampoco pasó por alto la grave situación de EU, que se encuentra al borde de una “insolvencia financiera” debido a la parálisis producida por inextricable querella de sus dos partidos polarizados que “se encuentran más preocupados por ganar las elecciones que en salvar el país”, a mi juicio, señal inequívoca de la decadencia.


El panorama medio oriental es desolador y la inocultable guerra civil en Siria se ha gangrenado para involucrar ahora directamente, después de su fase furtiva, a los actores fronterizos y/o cercanos, quienes participan activamente del lado de las partes confrontadas, dependiendo del caso específico: Turquía, Jordania, Qatar y Arabia Saudita, del lado de los alzados, con bendición de EU/OTAN; Irán y el Hezbolá chiíta libanés, del lado del régimen del atribulado Bashar Assad, quien aún goza del apoyo de Rusia y China cuando la oposición se encuentra atomizada sectariamente.


Las lealtades regionales se han balcanizado, de acuerdo con las sectas y etnias de cada país específico, como Irak y Líbano: sus sunitas con los rebeldes sirios y sus chiítas con sus correligionarios alawitas de Assad.


Medio Oriente sufre los prolegómenos de una guerra teológica que no se atreve a pronunciar su nombre entre sunitas (práctica y respectivamente 80 por ciento de los mundos árabe e islámico) y chiítas (práctica y respectivamente 15 por ciento de los mundos árabe e islámico), con 5 por ciento de otras denominaciones teológicas.


En Irán, la situación económica y financiera se ha deteriorado dramáticamente y ha llevado a una fronda de comerciantes y trabajadores. Las draconianas sanciones de la ONU, encabezadas por EU, han causado un “casi colapso” del rial (¡50 por ciento!) y al desplome de sus exportaciones de crudo por 50 mil millones de dólares, lo cual tiene efectos restrictivos en la ayuda de la teocracia persa a Assad.


La gangrenización de Siria envuelve ya a Líbano: con fuertes tensiones entre sus múltiples sectas fracturadas y antigravitatoriamente aún cohesionadas, primordialmente, entre sus sunitas (afines a Arabia Saudita/Qatar) y su chiísmo (Hezbolá/Partido Amal), íntimo de Irán.


Todas las fronteras de Siria –salvo las alturas del Golán ocupadas por Israel– se encuentran incendiadas en diferentes grados y hoy su foco mayor radica en la trasfrontera de Turquía (único país islámico miembro de la OTAN) –desde el derrumbe de un avión otomano en el espacio aéreo sirio pasando por el resurgimiento de las intenciones independentistas kurdas hasta el intercambio de ataques con el ejército sirio que cobró cinco vidas turcas– puede desencadenar una guerra regional de varios actores que puede jalar a la OTAN.


En Jordania, otra frontera de Siria, el rey Abdalá II disolvió el parlamento y citó a nuevas elecciones (Petra, 4/10/12). El polémico portal Stratfor (4/10/12), con fuertes vínculos con Israel (desde George Friedman hasta Robert Kaplan) apuesta a la inestabilidad de Jordania y al surgimiento de los “envalentonados (sic)” Hermanos Musulmanes, quienes exhibieron su musculatura en las manifestaciones del 5 de octubre.


Los Hermanos Musulmanes “planean boicotear las próximas elecciones parlamentarias”, lo cual, a juicio de Stratfor, “explota la debilidad de la monarquía jordana”, al unísono de una “endeble economía”.


Stratfor reduce en forma maniquea, cual su costumbre, las facciones de Jordania a “dos principales grupos étnicos (sic), los jordano-palestinos y la tribu de la parte oriental del río Jordán”, cuando su distintivo no es “étnico” (los dos grupos son “árabes”), sino la expresión de sus subnacionalismos.


Stratfor se contradice cuando cataloga a las “tribus de la parte oriental del Jordán” (40 por ciento de la población) como “ciudadanos de origen palestino (¡supersic!), además de una variedad de otras tribus beduinas”. Atribuye en forma muy frívola el deterioro de la relación entre los beduinos y el rey a su matrimonio con la reina Rania (de origen palestino), lo cual concedió enormes privilegios tanto en el gobierno como en el sector privado al grupo de “palestinos-jordanos”. Esto es una reverenda aberración, ya que el ascenso de los “palestinos-jordanos” se debe a su óptimo nivel educativo (uno de los mayores en el mundo árabe, en similitud a los libaneses).


A juicio de Stratfor, los Hermanos Musulmanes abrevan su membresía de “ambos grupos étnicos (sic) dominantes”.


Los Hermanos Musulmanes obtuvieron gran poder durante las elecciones parlamentarias de 1989, lo cual contrarrestó la monarquía con mayores candados restrictivos para su ulterior expansión, a lo que se rebelaron los afectados mediante su continuo boicot del sufragio inequitativo. Las protestas masivas, que exigen ineludibles reformas, es susceptible de instaurar una monarquía constitucional con régimen parlamentario, en imitación de Marruecos, donde el primer ministro sea elegido por el parlamento en lugar de ser designado discrecionalmente por el rey.


La pésimamente apodada primavera árabe –que entró en su fase invernal– ha tenido como resultado el ascenso irresistible de los Hermanos Musulmanes, quienes no iniciaron ni la Revolución del Jazmín en Túnez ni la Revolución de las Pirámides en Egipto, pero que astutamente se subieron al tren revolucionario como sus inesperados triunfadores, lo cual se debe, en gran medida, a su clandestina organización transgeneracional –de corte teo-socio-político (muy parecido al Hezbolá chiíta libanés)– desde 1928 en Egipto, donde ya gobierna uno de los suyos, el presidente Mohamed Morsi.


La ola imponente de los Hermanos Musulmanes cunde en los cuatro rincones del mundo árabe: desde el norte de África pasando por Siria hasta las seis petromonarquías del golfo y toca las puertas del reino jordano, donde el grupo palestino Hamas (que gobierna Gaza) puede resultar beneficiado por sus dobles nexos tanto con sus connacionales “palestino-jordanos” como con sus correligionarios Hermanos Musulmanes.


El epicentro sísmico de Siria se reverbera ya a Jordania desde los bastiones sirios de los Hermanos Musulmanes en Hama y Homs.


Curioso: el rey jordano Abdalá II “dejó pasar” el gran flujo de armas desde su reino para nutrir la rebelión de los Hermanos Musulmanes en Siria (los eternos enemigos del régimen de los Assad desde 1971) y no es nada improbable que, conforme afiancen su control en varias regiones de Siria, provoquen un efecto bumerán que desestabilice a la monarquía y a todas sus fronteras incandescentes.


@AlfredoJalife

http://alfredojalife.com

Publicado enInternacional
Hacia un punto de inflexión en América Latina
Los procesos políticos nacen, crecen, se estabilizan y decaen. En ocasiones consiguen fecundar procesos nacientes, mientras otros tienden a la esclerosis. Sin pretender establecer leyes deterministas, la historia de los procesos políticos sugiere que estas etapas o momentos se suceden con cierta regularidad. Una década es un tiempo suficiente para observar las grandes tendencias, al situarse en algún lugar intermedio entre la coyuntura y el largo plazo.


En América Latina, y de modo particular en Sudamérica, conocimos una coyuntura relativamente breve en la que se concentraron novedades que luego pudimos visualizar como un cambio de rumbo. Entre 1999 y 2003, aproximadamente, comenzaron a instalarse una serie de gobiernos progresistas y de izquierda que cosecharon la siembra de resistencias e insurrecciones protagonizadas por los movimientos indígenas, campesinos y populares en su prologando rechazo al neoliberalismo.


Le sucedió una década de inusitada intensidad político-estatal como no había vivido la región desde mediados del siglo XX. Se produjo un fuerte aumento del producto interno bruto con base en la exportación de productos naturales, se implementaron políticas sociales para reducir la pobreza, se comenzó un vasto plan de obras de infraestructura y crecieron de forma sostenida los ingresos de los trabajadores. De modo desigual, los Estados-nación adquirieron mayor capacidad de intervenir en la economía y en las sociedades, y algunos recuperaron su capacidad de planificar a largo plazo.


La región adquirió peso y voz propia en el escenario internacional y adelantó proyectos de integración que le dieron cierta independencia respecto de las potencias del norte. Durante un tiempo se vivió un clima de mayor bienestar material y satisfacción, en particular entre los sectores populares, que mejoraron su situación por lo menos en la mayor parte de los países.


En algún momento este clima comenzó a cambiar. La potencia hegemónica, sobre todo durante el gobierno de Barack Obama, recuperó la iniciativa que había perdido durante la gestión de George W. Bush. Las derechas locales aprendieron a moverse en un escenario desfavorable, utilizando formas de acción que acuñaron los movimientos populares. Una política conservadora sin centro de comando aparente comenzó a ejecutarse en todos los países, siguiendo una partitura similar, a veces casi idéntica, siempre amplificada (cuando no urdida) por los grandes medios de comunicación.


De forma casi simétrica, los sectores populares organizados en movimientos comenzaron a replegarse. En ocasiones por la eficacia de las políticas sociales que resolvieron las necesidades más acuciantes, a veces porque los propios gobiernos desestimularon o institucionalizaron la movilización y otras porque la confusión política reinante paraliza y neutraliza.


La confusión es un arte. Las guerras sin sentido aparente, como la que algunos gobiernos llevan adelante contra el narcotráfico, tienen el objetivo de paralizar y neutralizar la acción colectiva. Pero también se produce un efecto desmoralizador cuando una lucha es acusada de favorecer a terceros (hacer el juego a la derecha, dicen los gobiernos progresistas), sin tomar en cuenta las razones de los que protestan.


El resultado es similar en todas partes. Desmoralización de los que resisten. La principal excepción es Perú, donde pueblos enteros enfrentan la prepotencia de las multinacionales y del gobierno. En general, el fervor popular tiende a desvanecerse. Esta es la principal tendencia que vivimos en la región.


Sobre ese repliegue cabalgan las derechas y el Comando Sur, que han diseñado políticas bien diversas. Golpes “constitucionales” en Honduras y Paraguay. Negociaciones de paz en Colombia. Cooptación de gobiernos progresistas por las mineras. Un diseño para aceitar la acumulación. O sea, desmovilizar a los de abajo, que es el prerrequisito para intensificar la acumulación.


Los procesos de cambio han llegado a una suerte de meseta, mientras las derechas avanzan, en casi todas partes. En Perú recuperaron el timón de mando luego de un brevísimo paréntesis. En Argentina recuperaron las calles con formas muy similares a las protestas de 2001, aunque se expresan con entera libertad cuando una década atrás protestas similares se zanjaban con decenas de muertos.


En Brasil el PT tendrá uno de sus peores desempeños en las municipales, mientras Lula ya no consigue convencer a sus votantes como antaño. En Ecuador y en Bolivia una parte de los luchadores que contribuyeron a llevar a los actuales gobernantes a palacio militan ahora en la oposición. En Uruguay la derecha recurre al plebiscito, como antes los movimientos, con posibilidades de ganar. En Venezuela la derecha crece incluso entre los sectores populares, que siempre sostuvieron el proceso bolivariano.


No es fácil identificar en qué punto estamos. Ciertamente, las primaveras quedaron atrás. Muchos síntomas indican que estamos en un recodo del camino cuando se cierra el ciclo del alza de precios de las commodities. O se avanza o se pierde. Una década de políticas sociales sin cambios estructurales no alcanza para modificar la relación de fuerzas heredada. La profundización de la crisis mundial empieza a erosionar apoyos y lealtades y, sobre todo, abre huecos donde las clases medias juegan su partida.


Hace falta un nuevo ciclo de luchas, como el que barrió el continente desde la segunda mitad de la década de 1990, para dar un vuelco a una situación pautada por el crecimiento del conservadurismo de masas, alentado por el consumismo, la osadía creciente de Washington y la parálisis del progresismo.


Pero los ciclos de luchas no se sacan de la galera. Se construyen contra la corriente, con base en el tesón y la entrega militante de hombres y mujeres, sobre todo jóvenes, que dedican su vida a la causa de los de bajo. Lo preocupante es que esa energía ha sido cuestionada y hasta criminalizada estos años, no sólo por las derechas y el imperio.

Publicado enInternacional
“Poner en práctica un verdadero multilateralismo”
La Presidenta fue una de las primeras oradoras del plenario de la Cumbre de América del Sur y Países Arabes. Hizo hincapié en la situación colonial de las islas Malvinas y en el reclamo por un Estado Palestino. Abogó por una mayor integración Sur-Sur.


Desde Lima

“Un mundo más justo y más seguro sólo va a poder darse a partir de una mayor igualdad entre los países y si se pone en práctica un verdadero multilateralismo”, reclamó Cristina Fernández de Kirchner ante representantes de una treintena de países de Unasur y la Liga Arabe. Con una fuerte apelación a cambiar el orden mundial y críticas a los países desarrollados, a los que responsabilizó de la crisis económica que actualmente transita el Hemisferio Norte, el mensaje de la Presidenta argentina también incluyó un llamado a resolver la cuestión palestina, a la que calificó como “el nudo gordiano de la paz en el mundo”, y comparó ese conflicto con la posición británica en el Atlántico Sur. “Sabemos lo que significa la ocupación territorial”, señaló, al tiempo que condenaba el doble estándar que permite a Israel, en un caso, y a Gran Bretaña, en otro, considerarse al margen de las resoluciones de Naciones Unidas.

Signos de cambio


“La organización del mundo ha comenzado a mostrar importantes signos de cambios”, indicó la mandataria al comienzo de su discurso, luego de agradecer la hospitalidad del anfitrión, Ollanta Humala. CFK fue una de las primeras oradoras del plenario, que abandonó tras participar de la foto de familia, antes de que concluyeran las actividades, para regresar al país, algo que estaba previsto desde su llegada a Lima. Sus palabras, con tono vehemente, como ella misma se encargó de destacar, fueron un llamado urgente a la coordinación y la acción de los países en vías de desarrollo para evitar que los peores efectos de la actual coyuntura económica terminen golpeando fuerte en el Hemisferio Sur.

“La crisis no va a resolverse en el corto o en el mediano plazo”, principalmente a causa de que “las medidas adoptadas por los países que se autocalifican desarrollados agravan la situación”, advirtió CFK, antes de apuntar también al “FMI y las calificadoras de riesgo” que “siguen señalando con el dedo a pesar de haber cometido cientos de equivocaciones, que es lo que tiene al mundo” en esta situación.

Además, alertó sobre “una creciente tendencia de los países causantes de la crisis de volcar sus consecuencias en los países emergentes, que en la última década han sostenido el crecimiento de la actividad mundial”, haciendo referencia a las novedades en los términos de intercambio del comercio internacional que se dieron en los últimos meses.

Un llamado de atención


“Es necesario no quedarnos en declaraciones abstractas o declamatorias sino articular políticas imprescindibles para un mundo con muchos desafíos y peligros que si se siguen profundizando van a afectar la estabilidad”, agregó la Presidenta a sus pares, con un fuerte llamado de atención: “Hay que terminar con un nivel de hipocresía en muchísimas reuniones en las cuales todos sabemos de qué se trata, venimos, damos un discurso y nos vamos y todo sigue igual o peor.”

Acompañada por el canciller Héctor Timerman, la ministra de Industria, Débora Giorgi, y el secretario de Comunicación Pública, Alfredo Scoccimarro, el mensaje presidencial apuntó en ese sentido tanto a fortalecer el entramado interregional como a adaptar a las nuevas circunstancias las políticas económicas locales de los países sudamericanos y árabes, históricos exportadores de commodities (combustibles fósiles y alimentos, principalmente) que hoy gozan de precios altísimos en el mercado internacional, pero que, de persistir la crisis, podrían retroceder.

“En esta suerte de giro de 180 grados que ha habido en los términos de intercambio internacional no debemos quedarnos dormidos en la ventaja que tenemos hoy, sino lograr ponerles valor a los productos primarios y generar mejores puestos de trabajo en nuestras sociedades, porque lo que nos hace más libres es que nuestros ciudadanos tengan trabajos dignos y decentes –arengó CFK–. Debemos articular estrategias claras que fomenten la integración SurSur y permitan sostener el desarrollo y la inclusión social.”

Entre los diversos temas de coyuntura que se tocaron a lo largo de la Cumbre y se vieron reflejados en la Declaración de Lima (ver aparte), Fernández de Kirchner hizo fuerte énfasis en la cuestión palestina, a la que calificó como “el nudo gordiano de Medio Oriente y de la paz en el mundo” y cuya solución, sostuvo, es “lograr que Palestina sea reconocido como Estado y tenga un asiento en la ONU”. Pero además, la mandataria argentina trazó un paralelo entre la situación de esos territorios, hoy bajo control israelí, y la situación en el Atlántico Sur.

“Sabemos lo que significa la ocupación territorial, sufrimos en las islas Malvinas la ocupación, sabemos lo que es tener un enclave colonial en pleno siglo XXI”, indicó, antes de recordar que quedan 16 territorios en esa situación en el mundo, de los cuales la mayoría están en manos de Gran Bretaña, que se niega a entablar un diálogo para avanzar en un proceso de descolonización.

“En este mundo del siglo XXI es necesario terminar con los últimos vestigios de ocupación colonial –redondeó–, por eso la demanda de una solución pacífica del conflicto palestino, la demanda de multilateralismo a rajatabla, la demanda de respeto a las resoluciones de Naciones Unidas, la demanda de una reforma del Consejo de Seguridad de la ONU” de forma tal que se rompa el escenario montado durante la Guerra Fría, pero que hoy implica que algunos países, por tener acceso a un asiento en ese órgano, tengan una posición de poder e impunidad sobre el resto. “La justicia –concluyó la Presidenta– solamente puede darse en un marco de igualdad. Si no hay igualdad no puede haber justicia.”
Publicado enInternacional
Gadaffi murió asesinado por un agente francés
El diario italiano ‘Corriere della Sera’ reveló este domingo que el ex líder libio Muammar al Gadaffi murió asesinado por un agente de la inteligencia francesa y no por un miembro de las bandas opositoras armadas, tal como aseguran las versiones oficiales.
 

Fuentes diplomáticas en la capital de Libia, Trípoli, han señalado que el responsable de la muerte de Gadaffi es un agente extranjero y, muy probablemente, un agente francés.

 
El espía galo se habría infiltrado en las filas rebeldes, bajo las órdenes del entonces presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, para llevar a cabo el asesinato cuando las circunstancias lo permitieran.

 
Esta versión concuerda con la del ex primer ministro libio Mahmoud Jibril, que en una entrevista a la televisión egipcia ha denunciado que Gadaffi fue asesinado “por un agente extranjero que se infiltró en las brigadas revolucionarias”, apunta la cadena Al Arabiya.
 

Gadaffi murió el 20 de octubre de 2011. La OTAN divisó un convoy gubernamental y lo bombardeó, aunque sin saber que Gadaffi iba en su interior. Poco después, un grupo de rebeldes llegó al lugar y encontró al coronel.

 
En este punto, las informaciones se vuelven confusas. Un vídeo difundido en Internet muestra al ex mandatario ensangrentado que, casi incapaz de andar, es trasladado y golpeado por los rebeldes a un vehículo. Entonces se escuchan disparos y la imagen se vuelve borrosa.

 
Hasta ahora la muerte del ex dirigente se ha atribuido a Omran Shaban, de 22 años de edad, que supuestamente encontró al coronel en un tubo de drenaje en Sirte y le disparó con la pistola de oro del ex mandatario.


 1 Octubre 2012
 
(Con información de Europa Press)

Publicado enInternacional