Ren Zhengfei (derecha), junto al jefe de estado chino Xi Jinping. El régimen está comprometido en la lucha por conquistar las redes 5G de todo el planeta. Los vínculos entre la empresa y el Ejército Chino son históricos (PA Images)

La compañía tecnológica lanza sus redes en el mundo de la mano de la diplomacia del régimen. Cómo el COVID-19 podría servirle a la corporación para extender el tendido de su 5G

 

Hace poco más de un año se hacía referencia a una realidad fácil de probar que hoy parece más vigente que nunca: Huawei es el brazo tecnológico que utiliza el régimen chino -y su ejército- para su expansión definitiva. Huawei es China. No su pueblo, sino su estado. Y Beijing parece destinada a proteger y promover los negocios estratégicos de la nación y las redes de su diamante más valioso hasta el final. Incluso, está dispuesta a mezclar armas con smartphones, como podría estar sucediendo en India.

Su vecino, también potencia nuclear, ha colocado en un paréntesis la posibilidad de utilizar la red 5G que la diplomacia china está empujando a fuerza de bullying en todos los continentes. Es muy probable que Nueva Delhi decline de ella por la desconfianza que le genera dejar en manos del Partido Comunista Chino (PCC) su información más sensible. Las dudas entre los asesores de Narendra Modi surgieron mucho antes de que tropas chinas violaran límites fronterizos y mataran a soldados indios, lo que provocó una creciente tensión en los Himalayas.

A partir de ese enfrentamiento trágico, India decidió bloquear decenas de aplicaciones cuyos datos tenían un flujo directo hacia Beijing y se mostró más decidida a frenar el avance del 5G tanto de Huawei como de ZTE, la otra empresa que ofrecen como alternativa las embajadas chinas de todo el mundo.

Pero al acecho militar contra India también se suma la propaganda psicológica. Cada día los órganos informativos del régimen de Xi Jinping dedican líneas para alertar sobre las graves consecuencias que tendría para la economía de Modi decidir por una red europea de 5G. Se refieren a Nokia. Global Times, uno de los periódicos del PCC, señala a diario que no inclinarse por Huawei provocaría daños severos en las finanzas de la nación.

En sus líneas, el diario orgánico pretende estimular fibras sensibles, algo recurrente en la cada vez más extendida “diplomacia del Wolf Warrior” que impone el régimen. En ella se muestra víctima de una creciente tendencia “anti-China”. En su última alusión a Huawei, el medio del PCC juega con ese arma: “Impulsada por una ola de sentimiento anti-China luego del fatal choque entre las tropas fronterizas de los dos países en junio, India ha impuesto una serie de restricciones y prohibiciones absolutas a las empresas e inversiones chinas”, dice el editorial.

El periódico sigue y pone en primer plano las consecuencias generadas por el COVID-19: “Bajo el impacto de la pandemia, la economía de la India se ha enfrentado a grandes dificultades, y el boicot irracional a las aplicaciones e inversiones chinas solo ha empeorado su economía. En la actualidad, reparar las relaciones entre China e India y corregir las desviaciones anteriores es lo que más necesita la India”.

Pero Nueva Delhi no es el único gobierno en Asia que está en vías de bloquear a la compañía paraestatal china para su tendido. El de Japón también lo evalúa: se sumaría así a grandes potencias que no quieren ver comprometidos sus datos -de seguridad nacional y militar, pero también de sus ciudadanos-. Las grandes democracias asiáticas desconfían -con razón- del control que tendrá Beijing sobre esa información si deja sus antenas bajo el poder de Xi y su ejército.

El motivo de tal desconfianza emerge de un simple hecho que no puede ser negado ni por las empresas ni por las autoridades: las leyes chinas obligan a las compañías de capital local a aceptar a un miembro del PCC en su directorio. Este integrante tendrá a su disposición toda la información que pretenda de los clientes de la corporación de la que forma parte. Esto rige tanto para una firma tecnológica como para una que realice dragados de ríos, administre puertos o comercialice granos de soja.

Pero Beijing cuenta con otros métodos para golpear las mesas de negociaciones cuando pretende algo. Luego de la crisis sanitaria y económica desatada como consecuencia de la pandemia por coronavirus, varios países impulsaron campañas para que se realice una investigación independiente de la administración que hizo el régimen del brote en Wuhan.

Australia fue una de ellas: en respuesta, Xi Jinping sacudió el comercio entre ambos países como primera embestida. Scott Morrison, primer ministro australiano, no dio marcha atrás y continúa en su postura. Otro detalle: tampoco aceptará que Huawei haga el tendido que comprometería sus comunicaciones confidenciales con otros países como Reino Unido, Estados Unidos, Canadá y Japón.

La desconfianza es sobre todo, de seguridad. Desde su génesis, Huawei está signada por su impronta militar. Su fundador, Ren Zhengfei fue miembro del Ejército Popular de Liberación (PLA) durante décadas. En 1978 se unió al Partido Comunista. En la fuerza, trabajó siempre en el área de innovación y ciencia, su gran pasión, donde se destacó hasta que cumplió su ciclo. En 1982 se radicó en la provincia de Shenzhen, cerca del mayor centro financiero de Asia, Hong Kong. Cinco años después concretaría su sueño al fundar la corporación tecnológica más importante del continente.

Pero el amor de Ren por el ejército no mutó y la colaboración fue permanente entre ambos actores. De acuerdo con una investigación hecha por Bloomberg, el acuerdo involucra investigaciones en las que participan empleados de la corporación y uniformados. “Durante la última década los trabajadores de Huawei han formado equipo con miembros de varios órganos del Ejército Popular de Liberación en al menos diez emprendimientos de investigación que abarcan desde inteligencia artificial hasta comunicaciones por radio", advierte el medio. Ese vínculo continúa imperturbable. Huawei es China. O más preciso: Huawei es el régimen chino y el Ejército chino.

En ese contexto, América Latina no escapa al complejo escenario post-coronavirus. Beijing extendió hasta esta región su “diplomacia de las mascarillas” para lavar la precaria imagen que su gobierno había cosechado por la pobre administración que hizo de la epidemia de COVID-19 cuando el mundo poco sabía sobre síntomas y consecuencias de una cepa mortal similar al SARS que estaba gestándose un año atrás en la importante provincia de Hubei. Xi Jinping prefirió silenciar a quienes advertían sobre el brote e informar tarde a la Organización Mundial de la Salud (OMS). El resto es historia en desarrollo.

Como respuesta, la maquinaria productiva china se puso en movimiento y su industria de insumos médicos floreció. Ofreció elementos de protección para trabajadores de la salud de todo el mundo, mascarillas de dudosa calidad y todo cuanto pudiera hacerse para provocar una amnesia conveniente en sus detractores. Los gobiernos receptores debían agradecer al gran líder chino por su generosidad. Y pagar en efectivo, desde luego.

Sin embargo, no todo se reduce a cubrebocas N95 o trajes descartables para médicos y enfermeros. El cimbronazo, además de sanitario, fue (es) económico. Esa conmoción en los números se siente muchísimo más en aquellas naciones pobres, con instituciones débiles y gobiernos voraces, con leyes laborales pretéritas y una fuerza trabajadora informal como principal motor económico. Allí Beijing también agudiza su diplomacia.

El régimen de Xi olfatea que entre esos países necesitados de la región está la Argentina. El gobierno kirchnerista está decidido a hacer más fluida esa relación carnal. En tiempos de Tinder, pareciera ser un match perfecto para la Casa Rosada. A la entrega de soberanía en el sur patagónico -donde una base militar china instaló antenas de observación y no permite inspección alguna por parte de funcionarios argentinos-, ahora se está en vías de “yuanizar” la economía local.

Para ese dudoso beneficio -advierten los delegados del régimen- Huawei tendrá que tener un lugar de privilegio en el tendido del 5G: esa es una de las condiciones que China busca imponer en Buenos Aires. El deterioro de las finanzas argentinas es el mejor recurso que tiene Beijing para hacer pie en América Latina. Un pie a medias: en Colombia, Perú, Uruguay, Paraguay, Chile, Bolivia y Brasil podría tenerlo más difícil.

5 de Octubre de 2020

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Martes, 06 Octubre 2020 05:34

Juan Guaidó se quedó sin el oro 

Juan Guaidó se quedó sin el oro 

Fallo de un tribunal de apelaciones de Londres

La Justicia estimó que el ejecutivo británico podría seguir reconociendo "de facto" a la administración de Nicolás Maduro.

 

Un tribunal de apelaciones de Londres anuló este lunes una decisión judicial previa que en julio reconoció al líder opositor venezolano Juan Guaidó como el único capacitado para determinar el destino de 31 toneladas de oro (con un valor aproximado de 900 millones de euros) que custodia desde hace años el Banco de Inglaterra.

La premisa era que el Banco de Inglaterra no estaba autorizado a darle ese dinero a Maduro, sino a Guaidó. El fallo de julio fue un gran apoyo de la justicia británica al presidente de la Asamblea Nacional del país sudamericano reconocido como presidente interino por más de 50 países. La sentencia del lunes da por tierra la sentencia de julio.

Considerando ambigua la declaración del entonces ministro británico de Relaciones Exteriores, Jeremy Hunt, que en febrero de 2019 reconoció a Guaidó como "presidente interino de Venezuela", la Corte de Apelación estimó que el ejecutivo de Londres podría seguir reconociendo "de facto" a la administración de Nicolás Maduro.

Los jueces no pudieron sin embargo determinar si esto es efectivamente así, por lo que ordenaron que se lleve a cabo una investigación en profundidad cuya consecuencia última sería determinar a cuál de los dos rivales corresponde el control real de los fondos.

"Antes de poder dar una respuesta definitiva a las cuestiones de reconocimiento, será necesario determinar si el gobierno de Su Majestad reconoce al señor Guaidó como presidente de Venezuela a todos los efectos y, por consiguiente, no reconoce al señor Maduro como presidente a ningún efecto", escribieron los jueces en su decisión reenviado el asunto a la Corte Comercial que emitió la sentencia de julio.

El tribunal de apelación señala en su fallo que es posible jurídicamente reconocer a la autoridad de un país mientras se mantienen relaciones con la que detenta en realidad el poder. “No se ha discutido al respecto que el Gobierno de Su Majestad ha seguido manteniendo relaciones diplomáticas con los representantes del señor Maduro, al recibir en la Corte de St. James las credenciales del embajador designado por el señor Maduro, y seguir manteniendo una embajada en Venezuela con un embajador acreditado por el señor Maduro”, sostiene el fallo.

El gobierno de Maduro, a través del Banco Central de Venezuela presidido por Calixto Ortega, lleva dos años intentando sin éxito recuperar las 31 toneladas de oro de la reserva nacional.

Sin embargo, la Asamblea Nacional de Venezuela, dominada por la oposición y presidida por Guaidó, nombró en julio de 2019 a su propia dirección adecuada del banco central venezolano y pidió a la entonces primera ministra Theresa May que no entregase los lingotes, asegurando que "podrían servir para reprimir al pueblo venezolano", o llenar los bolsillos de un régimen que califica de "cleptócrata".

El Ejecutivo de Maduro había reclamado la devolución del oro para transferirlo al Programa de Ayuda al Desarrollo de Naciones Unidas, y facilitar así la compra “de material sanitario, medicinas y alimentos básicos” que permitieran la lucha contra la pandemia del coronavirus. El Banco de Inglaterra, junto con la Reserva Federal de Estados Unidos, es el mayor custodio internacional de reservas de oro. Retiene en sus cámaras unos 400.000 lingotes, por valor de más de 200.000 millones de euros.

Afirmando necesitar los fondos para combatir la pandemia de covid-19, Caracas se querelló en mayo contra el Banco de Inglaterra. Este afirma sin embargo encontrarse atrapado entre dos grupos rivales que le dan instrucciones contradictorias y pidió a la justicia que, antes de decidir el destino final del oro, se resuelva como cuestión preliminar quién tiene su control.

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Brecha intergeneracional tras fin de la globalización e inicio de la era del desorden

Un "Estudio 2020" del Deutsche Bank demuestra que el fin de la globalización da inicio a la "era del desorden" (https://bit.ly/2Sj64Fh). Desde los varios puntos seminales que aborda como nueva dinámica –entre ellos la inevitabilidad del ascenso geoeconómico de China–, Deutsche Bank se enfo-ca en la "brecha intergeneracional" en el G-7 entre los baby boomers y la generación Z ( centennials)/generación Y ( millennials) que marcará la pauta política en la próxima década, con tendencia a la "izquierda" tipo Bernie Sanders (EU; https://bit.ly/34h72ru)/ Jean-Luc Mélenchon (Francia)/Jeremy Corbin (Gran Bretaña).

El banquero investigador Jim Reid (JR), gerente de dirección y estratega de Deutsche Bank (https://bit.ly/3nkNwTJ), expone el conflicto generacional entre los desposeídos jóvenes centennials (generación Z)/ millennials (generación Y) y los pudientes baby boomers (https://bit.ly/3d4fG0x) prevalente en el G-7 que impuso su modelo fenecido de la globalización, mientras envejecía, y propició la "desigualdad" que constituye un "área multifacética"; una de cuyas subáreas del desorden imperante se acentuará con la "división intergeneracional" que "se ha ensanchado en años recientes" y se instalará como uno de los temas principales en el “futuro inmediato (https://bit.ly/34kEsFt)”.

Los centennials/millennials "han ya experimentado los choques gemelos de la crisis financiera global y ahora la pandemia del Covid-19: los dos peores choques económicos desde la Gran Depresión en la década de 1930".

Aquí hemos expuesto in extenso la grave crisis que sufren los jóvenes en EU, extensivo al G-7, y dramáticamente en Latinoamérica/África/Medio Oriente, con poblaciones promedio básicamente juveniles que heredarán los lastres de las deudas nacionales acumuladas que les han legado sus antecesores o progenitores.

Conforme los jóvenes del G-7 se animen a participar en las votaciones, a las que han sido reacios por no creer en sus fraudulentos sistemas políticos, en la próxima década tenderán a imponer su cosmogonía que difiere de los fracasos plutocráticos de los baby boomers que se despacharon con la cuchara grande mediante los artificios de la globalización financierista.

Se escenificará un choque brutal debido a los exagerados altos precios de la vivienda, literalmente inalcanzables para los ingresos de los jóvenes que sufren un desempleo asfixiante, no se diga con salarios de hambruna, lo cual crea coraje y resentimiento (https://bit.ly/3l6cOTu). !Con justa razón!

JR vaticina, con lujo de gráficas, que la "demografía juvenil podría pronto movilizarse a una mayoría electoral", lo cual infligirá una "potencial y disruptiva reversión" en la correlación de fuerzas cuando "será muy difícil tender puentes en forma natural a la brecha de los ingresos y la riqueza", por lo que existe "la posibilidad de un cambio telúrico (sic) en la política y en las elecciones".

Este esquema dinámico del G-7 es aún mas válido y trágico para un país como México, que tiene un promedio de edad de 29.3 años y cuya pirámide demográfica ostenta 26 por ciento en el rango de 0 a 14 años y 17 por ciento en el de 15 a 24 años: es decir, de 0 a 24 años, el porcentaje arroja 43 por ciento cuando 42 por ciento (en el rango de 25 a 54 años) incorpora al grupo millennial (generación Y) que va de 24 a 40 años (https://bit.ly/2HR3swC). Se pudiera aducir que México es un país donde predominan la generación Z ( centennials) y la Y ( millennials).

Por cierto, la pirámide demográfica de Brasil es muy similar a la de México (https://bit.ly/3nf5qXV), cuando ambos conforman un poco más de la mitad de la población de toda Latinoamérica.

A mi juicio, el devenir de México y Brasil será determinante por su demografía, no se diga con el ascendente segmento de los "mexicanos guadalupanos (incluidos los latinos no-mexicanos)" en EU, que exhibirá su mayor estallido poblacional y colocará a los latinos como su principal minoría étnica: hoy despreciada por los hegemónicos partidos Demócrata y Republicano (https://bit.ly/2HMomwF).

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Sábado, 03 Octubre 2020 05:18

No es fortuito

No es fortuito

El agravamiento de la disputa territorial por el enclave de Nagorno-Karabaj entre Armenia y Azerbaiyán, el cual suma ya seis días de combates y bombardeos, no es fortuito y que esté ocurriendo ahora –dos meses después de los enfrentamientos fronterizos, el primer brote de violencia desde el choque armado de abril de 2016– obedece a varios factores.

Aunque la controversia lleva irresuelta casi 30 años, a partir de los combates de julio anterior Azerbaiyán concluyó que la llegada al poder en 2018 del primer ministro armenio, Nikola Pashinian, no se tradujo en ninguna concesión y apostó por una solución de fuerza con el abierto apoyo de Turquía.

El desplome de los precios del petróleo y la crisis económica en Azerbaiyán obligan al presidente Ilham Aliyev a levantar el ánimo patriótico de la población al intentar recuperar al menos parte de los siete distritos adyacentes ocupados por Armenia desde 1994, cuando el Grupo de Minsk –creado para mediar por la OSCE y encabezado por Estados Unidos, Francia y Rusia (en orden alfabético)–, impuso la paz y, fracasada toda negociación posterior, se congeló el conflicto.

El Grupo de Minsk exhortó en una declaración conjunta a establecer un alto el fuego, un gesto significativo, pero que Azerbaiyán considera inútil, igual que su principal aliado, Turquía –dispuesta a apoyarlo hasta el final, que según ellos no puede ser sino la completa devolución de los territorios ocupados por Armenia–, promueve que Rusia acepte dividir el territorio disputado en zonas de desescalada, a semejanza de Idlib en Siria.

Estados Unidos, concentrado en su elección presidencial no desempeña un papel activo en la solución de este conflicto, Francia, enemistada con Turquía, tomó partido por Armenia al considerar que Azerbaiyán dio el primer disparo en la actual crisis, y Rusia está atada de manos por los compromisos contractuales con Armenia a cambio del permiso para mantener su base militar, el deseo de mejorar relaciones con Azerbaiyán, visto como un magnífico comprador de armamento ruso y la necesidad de no abrir un tercer frente con Turquía, que pasó de aliado a competidor en Siria y Libia.

Imposible saber cuál de estos factores resulta determinante y quizás la mezcla de todos ellos tenga a Armenia y Azerbaiyán al borde de una guerra de gran escala.

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El viraje hacia adentro de China descoloca a Occidente

El Dragón se propone cambiar de estrategia. En respuesta a la situación internacional, decidió un viraje a lo que denomina "doble circulación", que supone que "el mercado y el consumo interno serán los principales impulsores del futuro crecimiento del PIB de China".

 

Este viraje se viene anunciando desde hace algunos meses, pero a lo largo de septiembre cobró mayor dimensión. El Diario del Pueblo publicó un artículo titulado "El desarrollo chino se plantea a través de un nuevo modelo", donde destaca que el "crecimiento económico de China estará impulsado por el consumo interno y la inversión".

Justin Yifu Lin, decano honorario de la Escuela Nacional de Desarrollo de la Universidad de Pekín y ex economista jefe del Banco Mundial, destaca la necesidad de China de "medidas de reforma más audaces para cultivar un mercado interno más eficiente y liberar el potencial del país para verificar un crecimiento de mayor calidad".

China está transitando, según Lin, de "una economía orientada a la exportación hacia una economía orientada al consumo interno y la inversión", lo que considera un paso inevitable. Según el diario oficialista, "el patrón de desarrollo de doble circulación ha generado acalorados debates y especulaciones sobre un posible cambio de la política de desarrollo de China y su potencial impacto en la economía mundial".

El presidente Xi Jinping definió que "China necesita crear un nuevo patrón de desarrollo en el que la circulación económica interna sea el pilar y los mercados internos y externos puedan complementarse entre sí".

El cambio está en marcha, al punto que la proporción de las exportaciones en el PIB de China ha disminuido desde un 35% en 2006, hasta un 17% en 2020. El consumo interno suponía, en 2008 el 35,3% del PIB, porcentaje que creció hasta un 58% del PIB en 2019.

Sin embargo, esto no quiere decir que las exportaciones dejarán de ser importantes para la economía china, ya que el país seguirá aprovechando sus ventajas competitivas para seguir ampliando la oferta de bienes a bajos precios.

China no va a aislarse, como ha dicho días atrás el presidente Xi. Prueba de ello es que mantiene en alto su principal proyecto, la Ruta de la Seda, que busca precisamente acelerar los intercambios con Asia y Europa. Como señala el economista Lin, el viraje supone aumentar los ingresos de los hogares para que el consumo interno se convierta en uno de los motores claves del crecimiento económico.

Sin embargo, este viraje que busca la mayor autonomía de China del mercado global, provoca un sentimiento de zozobra en Occidente. El Commerzbank, por ejemplo, uno de los mayores bancos de Alemania, vaticina que "China ha iniciado un camino hacia la autarquía".

Según este análisis, el viraje de China "puede perjudicar a Europa y, en especial, a Alemania en el medio plazo". Observado desde Europa, el viraje chino busca "la autosuficiencia para blindarse ante la nueva 'era del desorden'", que "puede suponer una seria amenaza para los grandes socios comerciales".

Según el citado informe de El Economista, "China se ha convertido en un gran importador de bienes intermedios de calidad, beneficiando a Alemania, Japón, Corea del Sur o EEUU. Esto es lo que parece estar en peligro con la nueva estrategia que pretende adoptar el país a partir de octubre".

En los próximos años, el Dragón se encamina a producir una gran parte de los bienes y servicios de elevado valor añadido que ahora importa. Los economistas de Commerzbank sostienen que China seguirá importando commodities como petróleo, pero la sustitución de importaciones industriales "plantea riesgos importantes para China y para las economías industrializadas occidentales".

Con este viraje, es muy probable que la guerra comercial con EEUU no haga más que intensificarse. Alemania será uno de los países más afectados, ya que se ha convertido en el principal proveedor de China, principalmente vehículos, piezas de coches, de aviones, máquinas y equipamiento industrial. "Se sentirán decepcionados, en particular los que exportan productos finales de alto valor añadido que China ahora puede producir por sí misma", estima Alicia García Herrero, economista de Natixis y una de las mayores expertas en economía china.

El economista argentino Claudio Katz ofrece una interesante reflexión sobre las causas de este viraje, que sitúa en la crisis de 2008, cuyo epicentro fueron los EEUU. El crecimiento de China basado en las exportaciones a su principal socio comercial, "alcanzó un techo infranqueable", ya que la debilitada economía de EEUU "no pudo sobrellevar el desbalance generado por el superávit comercial y las monumentales acreencias acumuladas por Pekín".

En efecto, la recesión que sobrevino a la crisis "introdujo un freno a la adquisición norteamericana de excedentes chinos y al consiguiente engrosamiento de las reservas asiáticas de Bonos del Tesoro". En los años siguientes, los intentos de China por aumentar las inversiones para ampliar su mercado interno, no alcanzaron el mismo nivel de beneficios que se obtenía con las exportaciones, sobre todo porque, como apunta Katz, "el consumo interno de los sectores de alta y media renta no fue suficiente para sostener el mismo ritmo de actividad".

Según esta explicación, la guerra comercial y el desacople entre Pekín y Washington serían consecuencia, más que de la actitud de ambos presidentes, de los límites que encuentra la interpenetración de las economías de ambas potencias. Dicho de otro modo, la guerra comercial desatada por Trump es la respuesta a los límites estructurales de un tipo de relaciones ancladas en el comercio.

China necesita un desarrollo endógeno, como lo han tenido EEUU y la Unión Europea desde hace mucho tiempo, así como todas las potencias ascendentes. Si no promueve ese viraje, quedará como un país dependiente de las exportaciones de bienes poco industrializados, una desventaja que las naciones del tercer mundo subdesarrollado conocemos de sobra.

Sin embargo, este viraje augura cambios geopolíticos de larga duración. Las potencias occidentales tuvieron una sobrevida luego de la crisis de 2008 gracias al notable crecimiento de la economía china, que era capaz de absorber todo tipo de productos industrializados y de alto valor agregado que producían las economías desarrolladas. Ahora se verán enfrentadas a sus propios límites, ya que los mercados internos del Norte tienen muy pocas posibilidades de expandirse.

21:17 GMT 01.10.2020(actualizada a las 22:43 GMT 01.10.2020) URL corto

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Viernes, 02 Octubre 2020 06:06

Palestina: la ocupación sin fin

Palestina: la ocupación sin fin

“Que nunca experimente la agonía de que le roben su país; que nunca sienta el dolor de vivir en cautiverio bajo la ocupación; que nunca sea vendido por sus ‘amigos’”, escribió Hanan Ashrawi, integrante del Comité Ejecutivo de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en reacción al auspiciado por la administración trumpista y firmado hace un par de semanas "acuerdo de paz" entre Emiratos Árabes Unidos (EAU), Bahréin e Israel (bit.ly/346EzEp ). Cuando el año pasado EU presentó su "plan de paz para el Medio Oriente" ( The deal of the century), para el cual uno de los talleres” propagandísticos se realizó en Bahréin. Asimismo, Ashrawi remarcó que el meollo de este "acuerdo" en el que se concedía todo a Israel y nada a Palestina era "la ocupación", una palabra que ni siquiera aparecía en el documento (bit.ly/2S9vMfo). De manera similar –como "una agenda para la ocupación permanente"−, Ashrawi calificó los planes israelíes para los nuevos asentamientos alrededor de Jerusalén (bit.ly/33Kj3p3). Mientras en aquel entonces censuró la hipocresía del mundo que teme decirle algo a Trump respecto a su incondicional apoyo a Israel y al propio Israel por su interminable ocupación de Palestina, ahora se lo reprochó a EAU y Bahréin, que traicionando la causa palestina "sacaron no más a la luz sus tratos secretos con Israel" (bit.ly/33dtHpj).

En efecto. Más que "un acuerdo de paz" –los tres países nunca han estado en guerra y desde hace años mantenían relaciones no-oficiales−, lo firmado bajo la tutela de Trump ha sido sólo un burdo trato de armas. ¿Los beneficiados? La industria militar estadunidense (bit.ly/2EIL6wt) y la israelí que desde hace años surte a los ricos regímenes del golfo con sus avanzadas tecnologías de vigilancia usadas para reprimir la disidencia interna (bit.ly/32NgF1l, bit.ly/3cnE10L). Si bien oficialmente, como parte del "acuerdo", Israel se comprometió con EAU "a no anexar (por ahora) a Cisjordania", la decisión de frenarla (sin descartarla en el futuro) ya se tomó anteriormente a nivel de la política interna israelí (bit.ly/2FRToCs). Si hay algún efecto práctico de dicho acuerdo es la normalización de la ocupación de Palestina –siendo ésta, en la práctica, una forma de anexión (bit.ly/3kxF9lb)− y la eternalización del sufrimiento del pueblo palestino. Igualmente el auspiciado por Trump y firmado en el mismo tiempo "acuerdo de paz" entre Serbia y Kosovo que parecía ideado sólo para poder incluir en él cláusulas respecto a Medio Oriente (sic), igualmente apuntaba a legitimar la ocupación obligando a ambas partes a reconocer a Jerusalén como "la capital de Israel" (bit.ly/349xUcy).

Si bien tras la guerra de los Seis Días –"una guerra de conquista" (Tom Segev)−, que convirtió a Israel en un imperio colonial al ocupar Cisjordania, Gaza, los Altos de Golán y la península de Sinaí (de los cuales éste sólo evacuó a Sinaí y cambió la ocupación de Gaza por un inhumano bloqueo convirtiendo la ocupación de Palestina en la más larga ocupación militar en la historia moderna: 53 años y contando) varios prominentes políticos israelíes alertaban "que la prolongada ocupación destruiría el tejido de la sociedad israelí" (Avi Shlaim, The Iron Wall: Israel and the Arab World, 2000, p. 317), Israel más bien aprendió a organizar la sociedad alrededor de ella. Convirtió la debilidad (todo el derecho internacional está aquí del lado de los palestinos) en una fortaleza que lo hacía atractivo sobre todo para los regímenes represores en el mundo. Los territorios ocupados se convirtieron en un enorme laboratorio para el armamento y las tecnologías de vigilancia y control de masas con palestinos en calidad de conejillos de indias (bit.ly/3cisuQw). El reciente "acuerdo de paz" ni siquiera pretende tapar esta realidad. Más bien la confirma, demostrando que lo más provechoso es continuar la ocupación –y seguir en una perpetua "zona gris" entre ocupación y anexión, la ambigüedad de la que es especialista Netanyahu, bien remarca Avi Shlaim bit.ly/2ZThvb5)− que terminarla.

Escenificar su firma en el mismo césped sur de la Casa Blanca (bit.ly/33IOlfP) donde en 1993 se firmaron los Acuerdos de Oslo (Arafat/Clinton/Rabin), fue igualmente revelador: ha sido precisamente Oslo que más que "abrir el camino a la paz" le permitió a Israel "rempacar la ocupación" y bajar sus costos reales y políticos al transferirle la carga de controlar la población ocupada a la Autoridad Palestina encargada ahora de sofocar la resistencia armada y pacífica a la ocupación (bit.ly/30eYO1w) sin comprometerse prácticamente a nada (la conformación del Estado palestino, el retiro de los asentamientos ilegales, etcétera). La formación de un régimen colaboracionista bajo Arafat (y luego Abbas) −"un subcontratista de la ocupación"−, igual que en otros casos históricos, ha sido crucial para manejarla sin tener que ceder nada del territorio. En su tiempo Ashrawi censuró a Arafat diciendo que ni él ni los demás dirigentes de la OLP vivieron bajo la ocupación –estaban en el exilio− y no tenían idea que firmaban con Oslo en su forma presentada por los israelíes (Avi Shlaim, Israel and Palestine, 2009, p. 220), aunque luego se incorporó a autoridades encargados de administrarla. En este sentido tanto los acuerdos con EAU y Bahréin, como el previo "acuerdo del siglo", se vislumbran no como la "traición", sino consolidación y continuación del "espíritu de Oslo".

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La obscena bursatilización de las vacunas anglosajonas

Patricia Lee Wynne, de Sputnik, comenta que "sin conocerse la eficacia (sic)" de las vacunas, las farmacéuticas “han recibido enormes sumas de dinero estatal (sic) y han visto dispararse el precio de las acciones,con obtención de fabulosas ganancias (https://bit.ly/2G8TLcc)”. Ya antes Sputnik fustigó que las farmacéuticas firmaron contratos millonarios para que las primeras dosis sean casi exclusivamente de EU, Gran Bretaña (GB) y Europa, cuando las “previsiones más optimistas indican que 61 por ciento (sic) de la población mundial podría no acceder a una vacuna antes de 2022 (https://bit.ly/2EIupkM)”. ¿Existe una "guerra de vacunas" anglosajona vs. Rusia y China (https://bit.ly/3gEqTFX)?

Lower Drug Prices Now (LDPN) fulmina contra las "Ganancias de la p" del Big Pharma con subsidios gubernamentales “para aumentar el precio de sus acciones y obtener ganancias sin (sic) la vacuna (https://bit.ly/3jl2zdG)”. LDPN exhibe que este año, hasta finales de agosto, el valor de mercado de las ocho empresas biotecnológicas anglosajonas que cotizan en el índice bursatil S&P 500 superaron 600 mil millones de dólares con un crecimiento anual de 13 mil millones de dólares.

El índice Nasdaq Biotech creció 20 por ciento en lo que va del año cuando dos de las empresas biotecnológicas del Big Pharma nunca (sic) fabricaron una vacuna y la de Moderna nunca había producido un medicamento. ¡No, bueno! Según Patricia Lee, "el gobierno de EU ha entregado 19 mil 800 millones de dólares por contratación directa sin competencia ni concursos ni condiciones" y desnuda la burbuja bursátil de las vacunas, en su mayoría financiadas con dinero público o por universidades (en su mayoría públicas) que llevan a cabo el grueso de la investigación.

Aunque las vacunas fracasen, como el caso flagrante de la británica AstraZeneca, las trasnacionales del Big Pharma "no asumirán ninguna pérdida". Según Oxfam, con sede en Oxford, Moderna recibió de Trump casi mil 500 millones de dólares y venderá su vacuna (subsidiada) a los estadunidenses a un máximo de 15 dólares la dosis, mientras para el resto del mundo valdrá 35: ¡2.3 veces más (https://bit.ly/3jfBto9)! Pfizer, que inoculará dos dosis, coloca el precio de cada una en 19.50 dólares: un total de 39.

La "lógica" globalista tanto bursátil como del "mercado" prima en la repartición de las vacunas: GB tendrá cinco dosis para cada uno de sus habitantes, mientras Bangladesh obtendría una dosis por cada nueve habitantes. ¡Qué bonito! ¿Por qué las entidades británicas están tan preocupadas por la salud global?

La “balcanización regional de las vacunas por EU y GB (https://bit.ly/30gTCKG)” se agudiza y el globalista Financial Times (23/9/20) expone la "cantidad invertida en las vacunas candidatas contra el Covid-19" tanto por los gobiernos (sic) como por los organismos internacionales para financiar y procurar las vacunas, basado en datos de Airfinity, empresa de software con sede en Londres, que coloca en una gráfica el ranking de las inversiones de seis entidades: 1) Barda, parte de la operación “Velocidad de la Luz ( Warp Speed)” de Trump: 9 mil 500 millones de dólares del gobierno y 2 mil 500 millones externos; 2) Alianza de la Unión Europea: 2 mil 500 millones de dólares de los gobiernos y 2 mil 200 millones externos; 3) gobierno de GB: 2 mil 200 millones de dólares del gobierno y 2 mil 100 millones externos; 4) Bill & Melinda Gates Foundation: 2 mil 100 millones de dólares propios; 5) CEPI (Coalition for Epidemic Preparedness): 895 millones de dólares, y 6) el gobierno de Brasil: 500 millones de dólares externos y 100 millones gubernamentales. Llama la atención el desmedido cuan bizarro interés por las vacunas de la fundación del polémico Gates. Es altamente perturbador que CEPI, con sede en Oslo (Noruega, país miembro de la OTAN) haya sido también "fundada" por Gates, cuya fundación también creó la alianza GAVI (https://bit.ly/2EOYak8). Destaca la Santa Alianza del Foro Económico Mundial de Davos/OTAN con la tríada GAVI/Covax/Cepi. ¿De cuándo acá los globalistas, que despedazaron al planeta, se preocupan por la salud humana con su gran negocio de las vacunas?

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¿Por qué es importante Nagorno Karabaj? ¿Cuál es el papel de Turquía?: las principales preguntas sobre el conflicto entre Armenia y Azerbaiyán

Nagorno Karabaj es una región montañosa, boscosa y sin salida al mar en el sur del Cáucaso, que se encuentra en el centro de una confrontación de décadas entre Armenia y Azerbaiyán. Es un Estado independiente 'de facto' que ocupa territorios reclamados por Azerbaiyán y tiene fuertes vínculos con Armenia.

 

El domingo pasado, acaparó los titulares de los medios internacionales después de que estallaran los enfrentamientos más fuertes entre ambas naciones desde 2016. La escalada de tensión provocó temores de una guerra real entre las dos exrepúblicas soviéticas.

Mientras que ambas partes se acusan mutuamente de iniciar la violencia, diferentes países y organizaciones instan a Ereván y Bakú a detener los enfrentamientos y evitar una catástrofe. ¿Por qué esa pequeña región mantiene en vilo a la comunidad internacional?

La manzana de discordia

Poblado históricamente por armenios, durante la época de la Unión Soviética este territorio estaba administrativamente sujeto a Azerbaiyán bajo el nombre de Provincia Autónoma de Nagorno Karabaj, aunque gozaba de cierto nivel de autonomía.

A finales de los años 80, las relaciones entre los armenios y los azerbaiyanos empeoraron hasta producirse enfrentamientos entre las dos etnias. Cuando en 1991 Azerbaiyán anunció su independencia, la provincia —que en 1989 tenía 189.000 de habitantes, un 77 % de los cuales eran armenios— también se proclamó independiente.

Con la escalada de hostilidades entre 1992 y 1994, la República de Nagorno Karabaj —apoyada por Armenia y voluntarios de otros países— logró contrarrestar la ofensiva de Azerbaiyán e incluso anexó varios distritos vecinos, asegurándose una frontera común con Armenia.

En 1994 se puso fin a la guerra con la firma de acuerdos sobre un alto al fuego. Para controlar la tregua se creó el llamado Grupo de Minsk, supeditado a la OSCE y presidido por Rusia, Francia y EE.UU. Desde entonces, sin embargo, la tregua se ha violado en numerosas ocasiones, y las últimas escaladas más notables tuvieron lugar en abril de 2016 y en julio de este año.

¿Por qué esta pequeña región tiene tanta importancia internacional?

La comunidad internacional está preocupada por la perspectiva de una guerra porque Nagorno Karabaj sirve como corredor para los oleoductos que llevan petróleo y gas a los mercados mundiales, según sugiere Al Jazeera.

"Es una región de importancia internacional, que de hecho se ha vuelto más importante en los últimos 25 años debido a los oleoductos y gasoductos que la atraviesan", explicó al medio Thomas de Waal, especialista de Carnegie Europe en Europa del Este y la región del Cáucaso.

Por su parte, el periodista Robin Forestier-Walker, también subrayó la importancia estratégica de Nagorno Karabaj. "Tenemos a Turquía al oeste, Irán al sur, Rusia al norte y enormes cantidades de reservas de hidrocarburos del Caspio al este, que transita por el Cáucaso, muy cerca de donde se están llevando a cabo los combates en este momento", destacó el experto.

¿Quién atacó primero?

El 27 de septiembre, ambos países informaron sobre una nueva escalada en el conflicto, aunque discreparon sobre su causa exacta.

Desde Bakú, aseveraron que el primer golpe fue asestado por el Ejército armenio, que a las seis de la mañana de la hora local atacó posiciones militares y poblaciones azerbaiyanas con "armas de gran calibre, morteros y artillería". En respuesta, las Fuerzas Armadas de Azerbaiyán lanzaron una contraofensiva "en toda la línea del frente" con el país vecino, afirma un comunicado oficial.

Por su parte, el primer ministro de Armenia, Nikol Pashinián, declaró que fue Azerbaiyán quien atacó primero, detallando que los militares azerbaiyanos utilizaron sistemas múltiples de lanzamiento de cohetes y aeronaves.

Desde el Ministerio de Defensa armenio señalaron que los azerbaiyanos bombardearon objetos a lo largo de la línea de contacto en Nagorno Karabaj, además de la capital de la región, Stepanakert, y acusaron a Bakú de haber planeado el operativo de antemano.

Las bajas

Según estimaciones de la parte azerbaiyana, Armenia tuvo 550 bajas y perdió más de 60 unidades de técnica militar en la primera jornada del conflicto, entre ellas, 22 tanques y vehículos blindados, 15 unidades del sistema de misiles Osa, 18 drones, 8 piezas de artillería y tres almacenes de municiones.

El Ministerio de Defensa de Armenia, por su parte, desmintió la información sobre las bajas proveniente de Azerbaiyán y reportó 16 muertes y 100 heridos entre los soldados de Nagorno Karabaj. El Centro de Información Unificado de Armenia bajo auspicios del Gobierno de Armenia informó que otros 15 soldados de Nagorno Karabaj perdieron la vida en la zona del conflicto, con lo cual el número total de bajas sería de 31.

El portavoz del Ministerio de Defensa armenio, Artsrún Ovannisián, afirmó que Azerbaiyán perdió 200 militares, unos 30 tanques y vehículos blindados y una veintena de drones el primer día del enfrentamiento, mientras que desde Bakú informan sobre seis muertos y 19 heridos a causa de los ataques armenios.

El domingo, Nagorno Karabaj y Armenia anunciaron el estado de guerra y la movilización general. Por su parte, el presidente de Azerbaiyán, Ilham Alíev, firmó este lunes un decreto que establece una movilización parcial en el país.

Reacciones internacionales

Como era de esperar, la reacción internacional a la reanudación del conflicto armado fue negativa. En una conversación telefónica con su homólogo armenio Pashinián, el presidente ruso, Vladímir Putin, afirmó que es necesario evitar una mayor escalada del enfrentamiento y, lo que es más importante, detener las operaciones militares en Karabaj.

El ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, habló con sus homólogos de Azerbaiyán y Armenia y "pidió influir en la situación para poner fin a la violencia".

Otro vecino de los dos Estados involucrados en el conflicto, Irán, pidió terminar las hostilidades sin demora y ofreció su ayuda para "que comiencen las conversaciones entre las dos partes".

Los copresidentes del Grupo de Minsk de la OSCE expresaron "una seria preocupación por las violaciones generalizadas del régimen de alto el fuego". La OTAN también se pronunció a favor del cese del conflicto.

La mayoría de los funcionarios evitaron culpar a cualquiera de las partes, excepto el secretario de prensa de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), Vladímir Zainetdinov, que culpó a Bakú de las hostilidades.

Turquía apoya a Azerbaiyán

El único país en expresar abiertamente su respaldo a Azerbaiyán fue Turquía quien el mismo domingo acusó a Armenia de iniciar el conflicto. "Condenamos enérgicamente el ataque armenio, que es una clara violación del derecho internacional y causó víctimas civiles", afirmó la Cancillería turca en una declaración y agregó que apoyará a Bakú "por todos los medios".

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, instó al pueblo de Armenia a "defender su futuro" e hizo un llamamiento "al mundo entero" para que brinden su apoyo a Azerbaiyán "en su lucha contra la ocupación y la opresión".

Este lunes, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Armenia acusó a Turquía de estar directamente involucrada en las acciones militares en la zona del conflicto. "Especialistas militares turcos que usan armas turcas, incluidos drones y aviones militares, están luchando con los azerbaiyanos", reza el comunicado emitido por la Cancillería armenia.

Citando fuentes internas, Ereván ha asegurado que Ankara "está reclutando combatientes terroristas extranjeros y está enviándolos a Azerbaiyán". Además, el ministerio armenio ha destacado que el Gobierno turco proporciona "completo apoyo político y propagandístico a Azerbaiyán".

El presidente de Armenia, Armén Sarkissian, denunció que Turquía participa en los combates en Nagorno Karabaj apoyando a las fuerzas de Azerbaiyán con ayuda de mercenarios y cazas F-16. El mandatario destacó el diálogo como vía para resolver el conflicto en la disputada región fronteriza.

Poco después, Erdogan, reiteró que Armenia debe retirarse inmediatamente del territorio azerí que está "invadiendo" y que es hora de poner fin a la crisis en Nagorno Karabaj.

Por su parte, el ministro de Defensa turco, Hulusi Akar, aseveró que Ereván debe detener su ocupación de las tierras de Azerbaiyán y enviar de regreso a los "mercenarios y terroristas" que trajo del extranjero con el fin de lograr la estabilidad en la región tras el enfrentamiento entre fuerzas armenias y azerbaiyanas.

El 'Terminator' regional

El principal asesor del primer ministro armenio, Vagharshak Arutiunián, declaró que se está produciendo una guerra a gran escala en Nagorno-Karabaj con la participación de Azerbaiyán y Armenia, y Turquía está influyendo directamente en esta situación.

"Nos estamos preparando para una guerra a largo plazo. ¿Por qué? Porque vuelvo a decir que el jugador principal aquí no es Azerbaiyán, sino Turquía. Y persigue sus objetivos geopolíticos", dijo Arutiunián en una entrevista a un canal de YouTube.

Según el funcionario, Ankara busca conseguir una conexión terrestre con Azerbaiyán, por lo que Nagorno Karabaj y Armenia son un obstáculo en este camino.

"Turquía se está comportando hoy como el 'Terminator' regional", aseveró el experto. "Erdogan usará esto para sus juegos, como en el Mediterráneo, y también lo usará para fortalecerse en la arena internacional".

Publicado: 28 sep 2020 20:08 GMT

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 Mientras se supervisan jeringas para el Covid-19, funcionario de salud chino informó que la producción de vacunas superará los mil millones de dosis en 2021.Foto Ap

El maratón para posicionarse en el top ten de las vacunas globales contra el Covid-19 refleja la tripolaridad entre Rusia, China y el eje anglosajón de EU/Gran Bretaña (GB), que se hallan luchando por el liderazgo de la "fase 3".

Sin meterme al ranking muy sesgado de la OMS –controlada por la controvertida Fundación Bill & Melinda Gates y el proyecto hegemónico anglosajón de la vulgar bursatilización GAVI/Covax (https://bit.ly/3kPfUep)– baste colocar a la célebre vacuna rusa Sputnik V y a las tres chinas en los primeros sitiales (CanSino, Sinopharm y Sinovac), al unísono de otras tres de EU, donde la de Johnson & Johnson, que ostenta la ventaja competitiva de inocular una sola dosis (https://on.wsj.com/3j4ZbDu), ha dejado atrás a las de Moderna y Pfizer/BioNTech de Alemania. Inovio, de Bill Gates, ha quedado muy rezagada.

En lugar de cooperar –como lo han expresado tanto el zar Vlady Putin como el mandarín Xi Jinping– hoy las tres vacunas competitivas de EU se han encaminado más a una balcanización regional, donde pesarán mucho las presiones interesadas del gobierno estadunidense que ha perdido su liderazgo en el top ten del Big Pharma, donde China irrumpió en el primer lugar (https://bit.ly/2Hx28ii).

La balcanización anglosajona carece de futuro práctico, ya que por su cronograma publicitado de entrega selectiva de sus dosis, no podrá satisfacer las necesidades de más de 7 mil 600 millones de humanos. Sea quien fuere el consagrado descubridor, su fabricante, y su mercantilista distribuidor, es imposible que un sólo país cumpla las necesidades de todas las naciones que propende a una balcanización regional de las vacunas por las tres superpotencias Rusia-China-EU.

Será entendible que las naciones que cuenten con tratados comerciales con cada una de las tres superpotencias se tengan que adaptar a las exigencias darwinianas de sus socios mayores.

Más allá de la imperativa protección primaria de los profesionales de la salud, un enorme defecto de su próxima distribución beneficiará primero a los pudientes, antes de los desposeídos.

Hoy el mayor inversionista es Biomedical Advanced Research and Development Authority (BARDA) de EU (https://bit.ly/2S38HLe) que ha financiado a las vacunas anglosajonas con 10 mil millones de dólares.

Según Deutsche Bank, "GB ha invertido el mayor y el más diversificado portafolio (sic) de vacunas, cuando se mide per cápita" y "ha preordenado más de cinco dosis (sic) por ciudadano con seis vacunas candidatas líderes" –¿Un secuestro o hipoteca farcomacológica de cinco años por ciudadano?–, mientras otros países ricos (sic) del G-7 y la anglósfera, 13 por ciento de la población mundial, han comprado más de la mitad de las dosis prometidas, según Oxfam.

Financial Times (23/9/20), dolido por el segundo tropiezo de AstraZeneca (https://bit.ly/3383SqJ), comenta que "nueve vacunas de 300 candidatas se encuentran en la fase 3, con algunas esperando (sic) la aprobación este año de su uso por emergencia (sic)".

Se detecta que FT no desecha aún "el uso por emergencia de la vacuna británica, cuyas pruebas clínicas han sido suspendidas en EU".

Sin tapujos, FT confiesa el "objetivo pragmático (sic)" –que no totalmente preventivo o curativo– de las infecciones "sintomáticas (sic) del Covid-19", como es el caso de AstraZeneca, Moderna, Pfizer/BioNTech y Johnson & Johnson.

Lo que busca AstraZeneca, según su investigador Andrew Pollard, es que "una vacuna impida que la gente sea admitida en los hospitales, vaya a los cuidados intensivos o se muera". ¡Qué clase de vacuna tan "pragmática"!

Sólo la vacuna estadunidense Johnson & Johnson y la china CanSino experimentan una dosis de inoculación única, mientras que las otras siete contemplan dos dosis que sólo otorgarán una "inmunidad por un año".

Ha resultado ominosa la bursatilización de las vacunas y su Big Pharma a la que sucumbió nada menos que sir Patrick Vallance, principal asesor científico de GB, quien fue atrapado con más de 43 mil acciones por un valor de 764 mil 445 dólares de la trasnacional farmacéutica británica GlaxoSmithKline (https://bit.ly/33UtV3G). ¡Qué bonito!

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Sábado, 26 Septiembre 2020 05:54

EE.UU. perdió el rumbo estratégico ante China

Bases militares de EE.UU. en el mundo. Wikipedia CC BY-SA 4.0

Decadencia del imperialismo estadounidense

 

El imperio estadounidense parece no querer aprender de la historia. Ha extendido su poder militar a todos los rincones del planeta, con alrededor de 850 bases militares desplegadas en los cinco continentes.

 

La caída de los grandes imperios se debió siempre a una combinación de causas externas e internas. Cuando fueron conquistados o destruidos por ejércitos invasores, ya vivían un proceso de deterioro irreversible. En gran medida, por no haber comprendido las fuerzas, a menudo ocultas, de su decadencia.

El imperio estadounidense parece no querer aprender de la historia. Ha extendido su poder militar a todos los rincones del planeta, con alrededor de 850 bases militares desplegadas en los cinco continentes, para controlar mares y océanos, cielos y tierras, incluyendo el espacio, intentando abarcarlo todo, sin dejar resquicios por donde puedan colarse otras potencias. ©

En ese empeño desmesurado, ha generado lo que un analista iraní denomina como «aislamiento silencioso». El abuso de las sanciones económicas a todo aquel que no se pliegue a su esfuerzo imposible para mantenerse como superpotencia única, lo ha llevado a atacar incluso a sus aliados, como sucede con Alemania a raíz del gasoducto Nord Stream 2, que llevará gas desde Rusia hacia Europa.

El abuso de la política de sanciones está dando resultados opuestos a los deseados por la Casa Blanca. La primera ministra del estado Mecklemburgo-Pomerania occidental, Manuela Schwesig, declaró días atrás: «Las amenazas de EE.UU. a los directores y empleados del pequeño puerto de Mukran, que no hicieron nada ilegal y se ocupan del tendido del gasoducto que es legal, así como el hecho de que las amenazas proceden de la nación amiga a la que debemos este año el 30 aniversario de la reunificación de Alemania, son terribles». Lo más ridículo y grotesco han sido las sanciones a opositores del gobierno de Nicolás Maduro, por participar en los que EE.UU. considera «farsa electoral». Estos venezolanos antichavistas han sido sancionados por el Departamento de Estado «por su complicidad en apoyo a los esfuerzos de Maduro de privar al pueblo de Venezuela del derecho a elegir a sus líderes a través de elecciones libres y justas».

Extender en demasía las ambiciones imperiales y enemistarse incluso con sus aliados, forma parte de lo que el diplomático Alfredo Toro Hardy define en el Observatorio de la Política China, como falta de «consistencia estratégica». En su opinión, dicha consistencia pasa por «un curso de acción sostenido en la persecución de objetivos claros», que implica «la presencia de un mapa de ruta» y además «la capacidad para evitar la distracción y el desvío».

​Una de las distracciones innecesarias para quien está embarcado en una dura competencia estratégica, es la política hacia Irán, que el diplomático define como «absolutamente innecesaria». Después de diez meses de ausencia en el Golfo Pérsico, esta semana la Quinta Flota anunció que un grupo de ataque liderado por el portaaviones USS Nimitz pasó por el Estrecho de Ormuz, con los cruceros USS Princeton y USS Philippine Sea y el destructor USS Sterett.

Según el exembajador indio MK Bhadrakumar, «si la campaña del presidente Donald Trump para las elecciones estadounidenses no avanza, podría recurrir a algunos trucos desesperados». Citando a Trita Parsi, fundador del Consejo Nacional Iraní Americano, el Plan B de Mike Pompeo «consiste en provocar que Irán use la fuerza, lo que proporcionaría una coartada para que el ejército estadounidense lleve a cabo ataques de represalia».

La segunda cuestión es la fractura social de la sociedad estadounidense, que se viene agravando por la creciente e insostenible desigualdad y por la guerra entre demócratas y republicanos, que ganó varios escalones desde el triunfo electoral de Donald Trump en 2016.

Ya en mayo de este año, el Laboratorio Europeo de Anticipación Política (LEAP), sostuvo que existe un riesgo significativo de descarrilamiento del proceso electoral estadounidense, con el probable «bloqueo en el nombramiento del próximo jefe del Poder Ejecutivo de los Estados Unidos».

Desde aquel momento, los problemas se han agravado, estima el LEAP, en participar por la previsible masiva utilización del correo en el contexto de la pandemia de coronavirus. «Los demócratas ven en ello una oportunidad para modificar la base electoral en su beneficio, extendiendo el acceso al voto a poblaciones que fueron hábilmente mantenidas a distancia por sus antiguas características electorales; mientras que los republicanos creen que los servicios postales americanos no son suficientemente fiables, abriendo así el camino al fraude».

La guerra interna es tan feroz, que incluso el nombramiento de un nuevo integrante de la Corte Suprema enerva los ánimos y provoca hondas divisiones en la sociedad. En efecto, Trump quiere nombrar a quien suceda a la jueza Ruth Bader Gingsburg, fallecida días atrás, antes de las elecciones del 3 de noviembre, mientras los demócratas se oponen porque torcerá el relativo equilibro existente en la Corte.

La guerra por el control de la Corte tiene estrecha relación con las elecciones. En la medida en que el voto por correo será muy disputado y no cuenta con garantías, «el papel de la Corte se acrecienta, como se demostró en la disputa de Florida en 2000, zanjada por una sentencia dictada por la propia Corte», que puede además anular leyes del Congreso y de asambleas estatales y forzar incluso al presidente a tomar determinadas medidas.

Una parte de la sociedad acusa a Trump de estar pergeñando un golpe de Estado durante la campaña electoral. En una conferencia de prensa en la Casa Blanca, se le preguntó a Trump si «se comprometería hoy aquí para una transferencia pacífica del poder después de las elecciones». Respondió: “Vamos a ver qué pasa. Sabes que me he quejado mucho de las papeletas. Y las papeletas son un desastre». El entrevistador insistió y le preguntó si habría una transición pacífica: «Francamente, no habrá una transferencia. Habrá una continuación».

Como señala Toro Hardy, «tales divisiones se han fusionado con las identidades partidistas, desatando una profunda polarización social. Dos sociedades enfrentadas coexisten lado a lado, demonizándose y buscando destruirse. El país evidencia, como resultado, una gigantesca fractura horizontal que está tornando cada vez más inoperativas a sus instituciones».

Mientras China tiene muy claro su objetivo estratégico y lo está transitando, EE.UU. se ha convertido en una potencia impredecible y, según el diplomático, «crecientemente ineficiente».

En palabras del analista David Goldman en Asia Times, uno de los más lúcidos del momento, EE.UU. juega al Monopoly, «en el que los jugadores intentan extraer rentas». Por su parte, «China está jugando el antiguo juego de estrategia Go, con el objetivo de la supremacía tecnológica»

Por Raúl Zibechi | 26/09/2020 .

Fuente: https://mundo.sputniknews.com/firmas/202009251092906956-eeuu-perdio-el-rumbo-estrategico-ante-china/

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