Lunes, 13 Mayo 2019 05:54

Trump vs Xi

Trump vs Xi

A mediados de 2018 el gobierno de Estados Unidos impuso tarifas a una serie de productos chinos equivalentes a 250 mil millones de dólares (mmdd). China amagó, a su vez, con tarifas del orden de 110 mil millones. Esta es la base para que se hable de una "guerra comercial" de grandes consecuencias.

Las tarifas han incrementado los costos para las empresas y los consumidores estadunidenses, y han provocado fluctuaciones en los mercados de capitales. Para China representa una carga adicional en un entorno de desaceleración del crecimiento de su economía.

La teoría propone que el libre comercio sustentado en la especialización acrecienta el bienestar en una economía. También señala que las ganancias del comercio pueden derivar en una muy desigual distribución, con grandes ganadores y perdedores.

Estos argumentos aparecen en las críticas que hoy se producen de las consecuencias del proceso de la globalización desde la década de 1980. Son, también, un elemento clave del proteccionismo que se promueve como parte de lema Make America great again.

Una justificación para imponer las tarifas es que abaratan los productos hechos en Estados Unidos en relación con los importados, así los consumidores preferirían comprar productos locales y se atraería mayor inversión. Además, se pretende contener la desleal transferencia de tecnología a China y salvaguardar la propiedad intelectual.

Los ajustes que se quieren conseguir se basan en el comportamiento de la oferta y la demanda en los mercados, aunque no ocurren de manera inmediata. A esto hay que agregar los efectos de las represalias de la contraparte.

Los datos oficiales del gobierno estadunidense indican que en 2018 el comercio total de bienes y servicios con China tuvo un valor de 737 mmdd (60 por ciento del PIB de México en ese año); las exportaciones fueron por 180 mmdd y las importaciones por 558 mmdd. Es sobre el déficit de 378 mmdd que está enfocada la disputa comercial.

China no fue el único objetivo de las tarifas, aunque sí es el caso más significativo. Éstas se impusieron sobre las importaciones de acero y aluminio provenientes de la Unión Europea, México y Canadá.

La amenaza es imponer a China tarifas por un total de 325 mmdd. La política del gobierno de Trump se esbozó desde su campaña por la presidencia para reforzar la economía, pero ésta tiene, necesariamente, que ponerse en el marco de la confrontación de poder entre ambos países, misma que se advierte como una pugna creciente.

La estrategia china en el orden geopolítico es muy proactiva, con relaciones y alianzas con otros países. Un caso que lo ilustra es el enorme y ambicioso proyecto para financiar infraestructuras a lo largo de la extensa "Nueva ruta de la seda".

El poderío chino es parte relevante de la reacción que se impulsa desde Washington. La guerra comercial es una expresión de la creciente competencia que no se limita al comercio e incluye los movimientos de capitales y los desarrollos tecnológicos. Una muestra es la disputa en torno a la compañía Huawei y su predominancia en el desarrollo de la tecnología G5 y a la que se atribuye ser instrumento de espionaje del gobierno chino.

No se ha conseguido establecer un nuevo acuerdo comercial entre los dos países y hace unos días el gobierno estadunidense elevó las tarifas sobre un total de 200 mmdd de productos chinos e incluso señaló que se podrían imponer sobre prácticamente todo el comercio con ese país. Este es un dilema que el líder Xi tendrá que resolver. El impacto del alza de sus tarifas es menor, pues China importa mucho menos de Estados Unidos. La situación se asemeja a un "juego de la gallina".

El episodio de confrontación comercial exhibe uno de los rasgos típicos de la manera de negociar de Trump. Suele subir la intensidad del conflicto para luego desinflarlo y cambiar las expectativas de los participantes, sean éstos directos o indirectos.

Se ha comentado que las posibles repercusiones adversas de esta pugna no han ocasionado un descalabro mayor en las bolsas de valores debido a que esas expectativas se acomodan y evitan fluctuaciones de grandes proporciones.

Puede ser. Mientras tanto, el gobierno recibe mucho dinero por concepto de los aranceles que se han impuesto. Sin embargo, ante la incertidumbre que existe del desenlace del conflicto podría haber efectos más notorios en la medida en que el acomodo de los productores, los consumidores, los mercados financieros, los trabajadores y otros actores se alteren. Los agricultores que exportan soya del medio oeste, por ejemplo, serán perjudicados y se ha ofrecido que se elevarán los subsidios que reciben.

El impacto de todo esto no se restringe a los dos países protagonistas, y esta es una cuestión que no debe perderse de vista en México.

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Un misil a la negociación de paz con Norcorea

Mientras Corea del Norte dijo que había probado un arma de largo alcance, Seúl y Washington optaron por seguir moderando el tono para no malograr el diálogo.

 

Pyonyang publicó imágenes ayer de los misiles lanzados un día antes que parecen acreditar nuevos y peligrosos avances del programa armamentístico norcoreano, mientras Seúl y Washington optaron por seguir moderando el tono para no malograr el diálogo.


Corea del Norte dijo que había probado un arma de largo alcance, un anuncio que probablemente aumentará las tensiones en la península y que contradice las afirmaciones del Sur y de Estados Unidos que apuntaban a que se trató de misiles de corto alcance. La agencia de noticias estatal norcoreana KCNA anunció que Kim Jong Un supervisó el ensayo armamentístico del jueves, el segundo en menos de una semana y en un contexto de tensión con Estados Unidos debido a las dificultades para alcanzar un acuerdo con el que Pyongyang abandone su arsenal nuclear a cambio de un alivio de las sanciones.


“En el puesto de mando, el líder supremo Kim Jong Un fue informado sobre un plan de ensayo de varios medios de ataque de largo alcance y dio la orden de realizar el ejercicio”, informó KCNA, asegurando que la prueba fue un éxito. La agencia no especificó qué tipo de arma se disparó y evitó usar las palabras “misil”, “cohete” o “proyectil”.


Estas nuevas informaciones se suman a la creciente tensión con Estados Unidos, donde el presidente Donald Trump consideró el jueves que Kim no estaba preparado para negociar una desnuclearización. Desde la Casa Blanca, Trump dijo que observa el lanzamiento de misiles “muy seriamente”. “Eran misiles más pequeños, misiles de corto alcance. Nadie está contento con eso”, dijo el presidente a periodistas. “La relación continúa. Pero veremos qué pasa”, apuntó.


En la histórica cumbre con Trump en junio de 2018 en Singapur, el líder norcoreano se comprometió a “trabajar por la desnuclearización completa de la península coreana”. Pero las conversaciones se atascaron tras el fracaso de un segundo encuentro entre ambos en febrero pasado en Hanói. Entonces Kim pidió infructuosamente que se levantaran las sanciones que padece su país, a cambio de iniciar una desnuclearización que el presidente estadounidense consideró demasiado tímida.


Corea del Norte “disparó lo que podrían ser dos misiles de corto alcance” desde Kusong, en la provincia de Pyongan del Norte, indicó el jueves el jefe del Estado mayor surcoreano en un comunicado. Agregó que los misiles, que recorrieron 270 y 420 kilómetros, respectivamente, eran analizados por militares surcoreanos y por sus aliados estadounidenses.


La edición de ayer del Rodong Sinmun, el órgano oficial del partido en el poder en Pyongyang, dedicaba toda su portada y parte de la segunda página al lanzamiento de la víspera, ilustrado con 16 fotos, una de ellas de Kim observando el disparo.


El lanzamiento del jueves se produce además días después de que Corea del Norte llevara a cabo un ejercicio militar y lanzara varios proyectiles el sábado, entre ellos un misil de corto alcance, según los expertos.


Oficialmente, Corea del Norte no ha disparado ningún misil desde noviembre de 2017, poco antes de una reducción de tensiones que llevó a la cumbre histórica de Kim y Trump. Entonces probó un misil intercontinental capaz, según Pyongyang, de alcanzar el territorio estadounidense.


El ministro japonés de Defensa, Takeshi Iwaya, dijo ayer que Tokio “llegó a la conclusión” de que los últimos lanzamientos eran misiles balísticos de corto alcance. “El lanzamiento de misiles balísticos es una violación clara de resoluciones relevantes del Consejo de Seguridad de la ONU”, dijo ante la prensa.


Los lanzamientos del jueves tuvieron lugar apenas unas horas después de que el enviado especial de Estados Unidos para Corea del Norte, Stephen Biegun, llegara a Seúl para mantener conversaciones con representantes surcoreanos sobre el enfoque a adoptar en las negociaciones nucleares con Pyongyang.


El presidente surcoreano, Moon Jae-in, dijo que Pyongyang estaba “muy molesto” porque la cumbre de Vietnam terminó sin acuerdo y que su última postura tenía un “elemento de protesta” y “de presión para redirigir las conversaciones nucleares en la dirección que desea”.


Pero señaló: “Cualesquiera que hayan sido las intenciones de Corea del Norte, advertimos que podría hacer que las negociaciones sean más difíciles”. Corea del Sur y Estados Unidos trabajan juntos en la estrategia negociadora ante Pyongyang.


Con el disparo de este jueves, “Corea del Norte está enviando un claro mensaje de que no se contentará con una ayuda humanitaria” procedente de Seúl, según Hong Min, investigador del estatal Instituto Coreano para la Unificación Nacional. Pyongyang “está diciendo: ‘queremos garantías de seguridad a cambio de un proceso de desnuclearización’” agregó.
A inicios de la semana pasada, Pyongyang advirtió a Estados Unidos de un “resultado indeseable” si no ajustaba su posición para finales de año, después de tres meses de parálisis en las negociaciones sobre el programa balístico y nuclear de Corea del Norte.


Estados Unidos insiste en que las sanciones solo se levantarán después de que Corea del Norte haya eliminado completamente sus programas armamentísticos. Por otro lado, autoridades estadounidenses anunciaron desde Nueva York la incautación del carguero norcoreano “Wise Honest” –una mole de 17.000 toneladas– por violar las sanciones internacionales al exportar carbón e importar maquinaria.

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Viernes, 10 Mayo 2019 05:46

La revolución 5G

La revolución 5G

Con el aséptico nombre de 5G se presentó la nueva generación de comunicación móvil en el Mobile World Congress de Barcelona, a finales de febrero. Se trata de una profunda transformación tecnológica con importantes consecuencias empresariales, sociales y geopolíticas. La estrella del congreso fue el nuevo modelo Mate X de Huawei, la principal empresa tecnológica china. Claro que el teléfono no sirve de mucho mientras no se despliegue la red por la que circulan las señales. Y esto se supone que ocurrirá, al menos en China, Europa y Estados Unidos, en el 2020. 

La conexión de internet con 5G se proyecta como 40 veces más rápida que la del 4G que actualmente utilizamos y el volumen de datos comunicados significativamente mayor (aquí las estimaciones varían). La importancia de esta tecnología es que constituye la infraestructura necesaria para el funcionamiento de la nueva sociedad en red, incluyendo la nueva economía. Esta nueva estructura, que ya existe en gran medida, está en la base de la conexión de grandes bases de datos (big data), del despliegue de las aplicaciones de inteligencia artificial y, por tanto, de la robótica avanzada (máquinas capaces de aprender) y, sobre todo, de la llamada “internet de las cosas”. Por tal se entiende la multiplicidad de conexiones ultrarrápidas de internet no sólo entre humanos y sus organizaciones, sino entre objetos de todo tipo, en el ámbito doméstico, el dinero móvil, el coche sin conductor, la cirugía a distancia, la enseñanza virtual o las guerras de drones. No hablamos de ciencia ficción, sino de lo que ya ha sido investigado, diseñado, producido y es operativo.


Como indicación de lo que ocurre, en el 2014 había unos 1.600 millones de objetos/máquinas conectados. En el 2020 se estima que serán 20.000 millones. Sin embargo, el funcionamiento real de estas múltiples redes sobre una única infraestructura de comunicación requiere una red con las características del 5G. Con sus consiguientes riesgos. Por un lado, el de la ciberseguridad (interferencias y vigilancias de todo tipo, sobre todo de gobiernos, incluidos todos). Por otro lado, los peligros potenciales para la salud aún poco evaluados. Resulta que una característica clave de esta nueva red es una altísima densidad de miniantenas que están sembrando en todas las ciudades para, mediante su cobertura coordinada del espectro, obtener una comunicación ubicua de cualquier punto de la red a cualquier otro. Antes de que le entre pavor piense que esta red, como todo lo que hemos ido inventando, se va a desplegar y usted (o sus hijos o sus nietas) la van a utilizar, sí o sí. Con lo cual lo urgente es analizar seriamente los impactos de estos múltiples campos electromagnéticos sobre la salud (sobre lo que hay muchos mitos, parecidos al movimiento antivacunas) y encontrar soluciones técnicas para prevenir el daño potencial.


En cualquier caso, la construcción y gestión de la(s) red(es) 5G se convierte en un campo esencial de la lucha por el poder y el dinero, porque vivimos en la época del capitalismo de los datos y los datos sólo sirven cuando pueden ser procesados y conectados.


Por eso se ha desatado una violenta reacción del Gobierno estadounidense contra la participación de Huawei en el diseño y construcción de la red. Y es que resulta que, en opinión de la mayoría de los expertos, Huawei posee la tecnología de diseño y fabricación más avanzada del mundo en las redes de telecomunicación 5G. Creo que el choque psicológico del Gobierno (mucho menos el de las empresas) es comparable al pánico surgido ante el Sputnik soviético en 1957.


¿Cómo es posible –dicen en Estados Unidos– que los chinos estén más avanzados cuando se suponía que su ventaja competitiva estaba en copiar y fabricar más barato explotando su mano de obra, sin añadir valor mediante investigación? Estamos en presencia de una mezcla de complejo de superioridad e ignorancia. Huawei está entre las primeras cinco empresas del mundo en gasto en I+D, tiene decenas de miles de investigadores, con centros en todo el mundo, no sólo en China, sino en Silicon Valley y otros núcleos tecnológicos. Y obtuvo más patentes tecnológicas en el 2017-2018 que cualquier empresa tecnológica en Estados Unidos. Aun así, la paranoia de los estrategas estadounidenses es tal que, teniendo en cuenta las consecuencias geopolíticas e incluso militares de esta tecnología, decidieron que la ventaja de Huawei sólo podía provenir del espionaje industrial y han arrestado y procesado a la directora financiera, Meng Wanzhou, hija del fundador de la empresa. ¿Pruebas? En el momento de su detención llevaba un iPhone y un iPad. Concluyente, ¿no? La acusación en serio es que Huawei es una empresa estatal (falso, es privada, como lo es Alibaba, la mayor empresa de e-commerce del mundo) y está introduciendo un acceso de “puerta trasera” en la red mediante el cual se puede espiar a todo el mundo. Y sólo faltaba que justo ahora el Gobierno chino lance su iniciativa de construcción de infraestructuras de transporte y comunicaciones en Europa y Asia (la nueva ruta de la seda) en colaboración con diez países europeos, incluida Italia, para que el 5G se interprete como un proyecto de dominación china sobre Occidente.


Objetivamente, hace falta mucho cinismo para presentar al Gobierno de Estados Unidos, así como los europeos, como respetuosos de la privacidad. Hay múltiples revelaciones y documentos (en particular los papeles de Snowden) que muestran la práctica sistemática de vigilancia legal o ilegal de las agencias estadounidenses en todo el mundo, como hace el Gobierno chino. Y la ayuda de mercados militares a empresas como Boeing y a Silicon Valley es un hecho.
La nueva revolución tecnológica se está convirtiendo en un campo de batalla geopolítico, en detrimento de la cooperación sinérgica que intentan algunas empresas europeas.

Por Manuel Castells
La Vanguardia

 

Jueves, 09 Mayo 2019 05:50

Un cowboy en el llano venezolano

“Rechazamos manifestaciones que bordean intervenciones militares”, dijo Borrell.

El canciller español, Josep Borrell, dijo ayer que Estados Unidos actúa como un cowboy en la crisis venezolana, al tiempo que defendió la puesta en marcha de una negociación pacífica y democrática en el país caribeño que culmine en una convocatoria electoral.


Según las palabras del funcionario, el presidente estadounidense, Donald Trump, y su gobierno “están actuando en el país sudamericano como un cowboy que va diciendo ‘mirá que desenfundo’”. Por ello, abogó por dar continuidad al papel del Grupo de Contacto de la Unión Europea (UE) en Venezuela, ya que, según dijo, no está en la misma longitud de onda que la administración norteamericana. El Grupo de Contacto de la UE apela a la negociación y a la toma de decisiones como la adoptada el martes: el envío de una delegación para favorecer dicho diálogo. “Esto sólo puede tener una salida que permita ir a elecciones y rechazamos manifestaciones que bordean intervenciones militares”, añadió Borrell.


El jefe de la diplomacia española se refirió también a la situación del líder opositor venezolano Leopoldo López, hospedado en la embajada en Caracas, al insistir en que López no puede pedir asilo en España porque no está físicamente en el país. El pasado día 30 de abril, el presidente de la Asamblea Nacional y autoproclamado presidente interino del país Juan Guaidó, junto con un grupo de militares ayudó a escapar a López, que cumplía en su casa una pena de casi catorce años. Ese día Guaidó hizo un llamamiento a militares y a la población a que se sumaran a un movimiento para expulsar del poder al presidente Nicolás Maduro, intento que fracasó y llevó al líder opositor a la embajada española.


Borrell afirmó, asimismo, que el reconocimiento de Guaidó por parte de España fue de las pocas cosas que se podían hacer tras proclamarse éste presidente interino. No obstante, destacó que pasados los meses, el presidente de la Asamblea Nacional no ha tomado el control de la administración ni del Ejército y la diplomacia española no puede obviar que quien controla el territorio, la administración y el Ejército es Nicolás Maduro.


En la entrevista, Borrell se refirió, además, a la activación plena por parte de Estados Unidos de la Ley Helms-Burton, que supone un nuevo perjuicio para Cuba, pero que también daña a empresas españolas. El ministro insistió en que España apelará a la Organización Mundial del Comercio para que resuelva sobre la activación de algunos aspectos de esta ley. Borrell denunció, una vez más, que la toma de medidas extraterritoriales por parte de Washington suponen un abuso de poder.


Borrell no es el único que apunta contra Estados Unidos por su actitud patotera. El Tribunal Supremo de Venezuela (TSJ) también lanzó ayer acusaciones a la Casa Blanca, después de que el martes el vicepresidente Mike Pence amenazara con ampliar a las sanciones al STJ si no respalda a Guaidó y si no vuelve, según él, a su mandato constitucional. “Denunciamos ante el país y la comunidad internacional que los Estados Unidos intentan con este ultimátum que el poder judicial venezolano se ponga al margen de la democracia y propicie un golpe de Estado”, dijo el presidente de la Corte, Maikel Moreno, al leer un comunicado en nombre del alto tribunal. “Rechazamos de forma categórica la amenaza formulada por el señor Mike Pence que pretende someter a las altas autoridades judiciales venezolanas a amenaza que son violatorias de los principios de independencia, autodeterminación y soberanía”, agregó. En este sentido, Moreno hizo hincapié en que lo que busca el vicepresidente estadounidense de manera infame y extorsiva, según calificó, es abiertamente contrario a la Constitución, la ley y el respeto por el Estado de Derecho.


Además, consideró que propone a lo que calificó como los legítimos y altos administradores de justicia de Venezuela ponerse al margen de la Constitución con el objetivo de que se pongan al servicio de los intereses de la Casa Blanca. Por todo ello, consideró que la declaración de Pence viola las normas y principios del derecho internacional que rigen las relaciones entre naciones civilizadas. Finalmente, ratificó en nombre del TSJ su apego a la Constitución, la ley y la correcta administración de justicia para cumplir y hacerla cumplir como norma suprema del Estado.

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El canciller iraní Mohamad Yavad Zarif se reunió con su colega ruso, Serguéi Lavrov. Imagen: EFE

El gobierno iraní anunció ayer que dejará de cumplir algunos de los compromisos del acuerdo nuclear internacional firmado en 2015. En su discurso televisado, el mandatario de Irán, Hasan Rohani, explicó que desde ahora no van a vender el uranio enriquecido ni el excedente de agua pesada y que además producirán estos elementos de forma ilimitada. Según explicó Rohani, su acción es en respuesta a la decisión unilateral de Estados Unidos de retirarse de ese pacto el año pasado y reestablecer, consecuentemente, las sanciones al país islámico. Como parte del anuncio, Rohani también afirmó que da un plazo de 60 días al resto de los firmantes del pacto, China, Francia, Inglaterra, Rusia y Alemania, para que cumplan con las exigencias de Irán. 

Al poco tiempo de hacerse pública la decisión iraní, Estados Unidos reaccionó anticipando nuevas sanciones para al país islámico que apuntan a los sectores del hierro, acero, aluminio y cobre, al tiempo que advirtió a Europa sobre “las consecuencias de ceder al chantaje iraní”. Un rechazo similar mostró por su parte el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu. Irán, sin embargo, tuvo el apoyo de China y Rusia.


“Desde este miércoles la República Islámica de Irán no se considera comprometida a respetar parte de lo acordado”, explicó Rohani y señaló que estas medidas se enmarcan en el acuerdo de Viena que permite a las partes firmantes suspender parcial o totalmente algunos de sus compromisos en caso de incumplimiento de otro de los integrantes. El año pasado luego de retirarse unilateralmente del acuerdo, Washington volvió a imponer sanciones a Irán en el sector bancario y petrolero.


“Si durante estos 60 días se mantienen nuestros principales intereses, especialmente la venta del petróleo y la eliminación de sanciones bancarias, volveremos a las condiciones anteriores”, lanzó Rohaní. De no ser así, advirtió, tomarán otros dos pasos: por un lado dejarán de comercializar uranio y por el otro dejarán de vender agua pesada. Estos dos caminos que abrió Irán ante la imposibilidad de acordar posiciones con Estados Unidos permitirán al país islámico una elevada producción de uranio con fines nucleares, algo que en el acuerdo estaba regulado, y una concentración sin límites de agua pesada otro material usado para la fabricación de bombas nucleares.


“El acuerdo sigue en pie. Anunciamos nuestra reducción, no nuestra salida (...) El acuerdo necesita una cirugía pero para salvarlo no para destruirlo”, explicó el presidente iraní. Luego insistió en que su país no abandonó la mesa de negociaciones, dejando en claro que está dispuesto a dialogar. “Hoy estamos empezando la negociación con un nuevo lenguaje. Ahora es jurídico, mientras que ayer era diplomático y amistoso”, finalizó Rohaní. “Este es un intento de chantaje bastante flagrante”, dijo en tanto Tim Morrison, director para Armas de Destrucción Masiva en el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca. “Europa debería resistirse a esto y presionar a Irán para que vuelva a la mesa negociadora para llegar a un acuerdo nuevo”, opinó Morrison quien además insistió en retomar la política de mano dura contra Teherán. Por su parte, el secretario de Estado Mike Pompeo viajó al Reino Unido donde dio una conferencia junto al emisario estadounidense para Irán, Brian Hook. Allí los ingleses le advirtieron a Teherán que no tome más medidas porque aseguraron que de lo contrario sufrirá consecuencias. Francia, en sintonía, también le pidió a Irán que siga respetando el total de sus obligaciones nucleares y le exigió que se abstenga de aplicar cualquier medida que viole los compromisos asumidos.


El presidente ruso denunció que el país islámico es víctima de una presión internacional. Horas más tarde, el canciller iraní, Mohamad Yavad Zarif, se reunió con el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, y ambos coincidieron en denunciar el comportamiento “irresponsable” de Estados Unidos. “Rechazamos las acciones estadounidenses que lleven a una escalada de tensión en torno al acuerdo nuclear con Irán”, dijo por su parte el portavoz del ministerio chino de Asuntos Exteriores, Geng Shuang.

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Meng Wanzhou, la princesa de Huawei en el ojo del huracán

La directora financiera del gigante tecnológico chino aguarda que se decida su proceso de extradición a EE UU

Había una vez dos emperadores, el del Este y el del Oeste, que rivalizaban por una princesa. Uno de ellos mandó hacerla prisionera en un castillo en un reino aliado; el otro enfureció y amenazó con graves males si no la liberaban. ¿Suena a cuento infantil? Sí. Pero muy real. China y Estados Unidos mantienen una dura pelea por la supremacía tecnológica, encarnada en su disputa sobre Huawei. Y Meng Wanzhou, la directora financiera y heredera aparente del gigante tecnológico chino, es la princesa por la que porfían y cuya detención en Canadá ha hecho montar en cólera a Pekín.


Aunque sobre el papel un régimen comunista, China no deja de tener su propia realeza, los “principitos”, los familiares de los líderes más altos y de los superejecutivos de las empresas de bandera. Y —con la posible salvedad de Alibaba, el gigante del comercio electrónico— en China no hay mayor empresa de bandera que Huawei: opera en 170 países, emplea a 180.000 personas, ingresa más de 41.000 millones de euros anuales y es punta de lanza de la innovación mundial. Si hay una familia intocable en el sector privado chino, esa es la de Ren Zhengfei, el exmilitar fundador de esta compañía de nombre traducible como “logro de China”. Y Meng es su hija mayor. “De ninguna manera China va a aceptar que se retenga a Meng Wanzhou”, advierten, en público y en privado, altos funcionarios chinos.


Cuando el 1 de diciembre la directora financiera fue detenida mientras hacía escala en Vancouver, China se encendió de ira. Ottawa explicó que había, simplemente, acatado una solicitud de EE UU, que considera a Meng sospechosa en un caso de fraude para violar sus sanciones contra Irán. Pero Pekín inmediatamente lo catalogó de caso político. Las aparentes represalias no tardaron en llegar: dos ciudadanos canadienses fueron detenidos en China a los pocos días; este febrero se ha confirmado que son sospechosos de espionaje. De repente, el nombre de Meng, de 47 años, estaba en boca de todos. Un nombre que, hasta entonces, pocos conocían fuera de China: quienes la han tratado la describen como “profesional” y “discreta”. Su primera aparición pública en representación de Huawei llegó en 2011, cuando ya llevaba casi 20 años trabajando para la empresa.


Lo que se sabe de ella con seguridad, como ocurre con el resto de su familia, es relativamente poco. Huawei no cotiza en Bolsa y no necesita publicar detalles de su organización o los ingresos de sus directivos. El propio Ren, hasta que comenzó la detención de su hija, solo había concedido tres entrevistas a medios extranjeros en toda su vida. No se conoce con exactitud a cuánto pueda ascender la riqueza de Meng; tampoco cuántos pasaportes tiene.


Nacida en 1972 en Chengdu —su madre, Mena Jun, de quien toma el apellido, era hija de un alto funcionario del Partido Comunista en la zona—, se mudó en los años ochenta con su familia a Shenzhen, entonces un pueblo de pescadores recién designado como zona económica especial. Su padre fundó allí Huawei en 1988, tras ser licenciado del Ejército.
Ella empezó en la compañía en 1993 como recepcionista. Su ascenso en serio llegó tras completar un máster en contabilidad. Desde 2003 ha ocupado puestos como la dirección financiera de la subsidiaria de Hong Kong o la dirección de contabilidad internacional. En 2011 pasó a ser directora financiera. En marzo pasado, en un posible paso hacia la sucesión, fue nombrada vicepresidenta.


Está casada con Liu Xiaozong, empresario, y tiene cuatro hijos, entre los 20 y los 10 años. Hasta 2009 mantuvo permiso de residencia en Canadá. Aún hoy conserva dos lujosas propiedades en Vancouver, una valorada en 10,6 millones de euros y otra en 3,7. Una está siendo reformada; la otra le sirve de hogar mientras espera, en régimen de libertad condicional y con una pulsera electrónica en el tobillo, a que se resuelva su solicitud de extradición.


No se sabe exactamente cuándo entró en el consejo de administración de Skycom Tech, descrita por los fiscales canadienses como “una subsidiaria no oficial” de Huawei. EE UU le acusa de haber engañado a los bancos negando los vínculos de Huawei con esa compañía —disuelta el año pasado— para que la matriz se saltara las sanciones contra Irán.


Ahora Huawei ha decidido pasar a la acción contra lo que considera un abuso estadounidense. La empresa ha interpuesto una demanda contra la ley que prohíbe a los organismos oficiales de EE UU comprarle equipos y productos. Meng Wanzhou ha apelado también contra su detención. “Hay cuestiones de carácter político, motivaciones políticas, comentarios del presidente de EE UU”, ha dicho uno de sus abogados, Richard Peck. Donald Trump ha insinuado alguna vez que estaría dispuesto a devolver a la ejecutiva a China si ello le reportara un acuerdo en su guerra comercial con Pekín.


El próximo episodio de este cuento real llegará el 8 de mayo, cuando Meng regresará a los tribunales para una vista sobre su extradición. Pero todo el proceso legal puede tardar hasta dos años en agotarse. Mientras, la princesa seguirá esperando en su mansión. ¿Y los dos emperadores? Estos, probablemente, encontrarán nuevos motivos para seguir porfiando.

Por Macarena Vidal Liy
7 MAY 2019 - 02:32 COT

¿Quién es Philip Goldberg, el polémico hombre que Trump quiere como embajador en Colombia?

Fue expulsado de Bolivia y tuvo diferencias con el presidente de Filipinas.

El presidente de EE.UU., Donald Trump, nominó al diplomático Philip Goldberg como embajador de su país en Colombia, para tratar de sustituir a Kevin Whitaker, designado por su antecesor en la Casa Blanca, Barack Obama.


Goldberg, de 62 años, se desempeñó como encargado de negocios interino en la Embajada de EE.UU. en Cuba, entre febrero y julio de 2018.


Expulsado de Bolivia


Pero antes de ese cargo, Goldberg fue protagonista de varias controversias en los países que estuvo. En 2008 fue expulsado de Bolivia, tras dos años en la representación de Washington en ese país, por el presidente, Evo Morales.


"Sin miedo a nadie, sin miedo al imperio. Hoy día delante de ustedes, delante del pueblo boliviano, declaro al señor Goldberg, embajador de EE.UU., persona no grata", dijo Morales, el 11 de septiembre de 2008, tras calificar al diplomático de "experto en alentar conflictos separatistas" y acusarlo de conspirar con la oposición boliviana contra su Gobierno.
Morales recordó, en ese entonces, que Goldberg, entre 1994 y 1996, estuvo como jefe de oficinas del Departamento de Estado de EE.UU. para Bosnia, durante la guerra separatista de los Balcanes; y, entre 2004 y 2006, fue jefe de misión en Prístina, Kosovo, cuando se abría paso a la separación de esa región.


Su despedida en Filipinas


Entre entre 2013 y 2016, Goldberg ocupó el cargo de embajador en Filipinas.


En agosto de 2016, dos meses antes de dejar el cargo, hubo una controversia con el presidente de ese país, Rodrigo Duterte, quien había asumido el cargo en junio de ese año.
En un discurso ante militares en el centro del país, en Campo Lapu-Lapu, de la ciudad filipina de Cebu, Duterte llamó "gay" e "hijo de puta" a Goldberg.


El mandatario explicó su molestia con el entonces representante de EE.UU. en Filipinas por supuesta intromisión durante los comicios: "se entrometía durante las elecciones, dando declaraciones sobre mí aquí y allá. No tenía que hacer eso", dijo el mandatario en esa oportunidad.
Cerca del Plan Colombia


Además de estos cargos, el aspirante a diplomático en Bogotá se desempeñó, entre 2010 y 2013, como subsecretario de Estado adjunto para Inteligencia e investigación.
Goldberg es el segundo candidato que propone Trump para sustituir a Whitaker en Colombia. Su primera propuesta fue el diplomático Joseph Macmanus, pero el Senado no dio su visto bueno.


Para Goldberg, Colombia no es algo nuevo, ya que se desempeñó en ese país como coordinador del controversial Plan Colombia, que EE.UU. impulsó en el país suramericano.

Publicado: 6 may 2019 21:36 GMT

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Estados Unidos y la hipótesis del bloqueo naval a Venezuela

Fracasado un nuevo intento de golpe de Estado en Venezuela, el Gobierno de Estados Unidos comienza a pensar en una nueva etapa de aislamiento contra el país suramericano.

Por un lado, amenaza a Cuba con un embargo "absoluto" si mantiene su apoyo al Gobierno venezolano, por el otro presiona al Gobierno de Malta para que prohíba a Rusia usar su territorio para llegar al país suramericano y aplica sanciones contra barcos que transportan petróleo venezolano para ahogar la economía del país.


Todo hace suponer que en El Pentágono sí que están barajando con mucho interés un bloqueo total para ahogar definitivamente al Gobierno de Nicolás Maduro y lograr su tan ansiada implosión social.


Ideólogos del bloqueo


La idea del cerco definitivo hacia Venezuela, ya había sido analizada durante una reunión secreta del 'think tank' estadounidense "Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales" (CSIS), llevada a cabo el 10 de abril de este año.


Uno de los invitados a la reunión fue Fernando Cutz, a quien el periodista Max Blumenthal ha llamado "el arquitecto del golpe de Estado en Venezuela".


Cutz, quien perteneció al Consejo de Seguridad Nacional del Grupo Cohen, asesoró estrechamente al embajador estadounidense William Brownfield, en torno a una estrategia para "dividir el círculo íntimo de Nicolás Maduro", reporta Blumenthal.


Cutz, una semana después a la mencionada reunión y sin ningún tipo de complejo, declaró al diario La Vanguardia que en el caso venezolano "No es posible una invasión, pero algo de baja intensidad, como un bloqueo naval, tal vez serviría para salir de esta situación de tablas".


La 'opción Cutz' cobra relevancia visto el fracaso del Pentágono en su intento de dividir la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Sin embargo, puede que no sea algo de corto plazo visto el poco consenso alcanzado en la región para apoyar una acción de corte militar en Venezuela.


Si evaluamos sus declaraciones bajo el prisma de teóricos de la geopolítica como Nicholas Spykman, al parecer han entendido que lo importante no es controlar el 'Heartland' o núcleo de Venezuela, sino cercarlo (Rimland). Al considerar que las rutas terrestres y marítimas desde y hacia Venezuela están controladas en su totalidad por EEUU o por sus aliados regionales, esto le permitiría bloquear casi instantáneamente una o todas estas rutas sin la necesidad de una invasión o movilización de flotas.


Hay que matizar el hecho de que esto no sería una decisión sencilla. Un bloqueo naval representaría una agresión militar tan importante que Rusia y China se verían obligadas a sentar posición. Por un lado intervenir para resguardar al Gobierno continental latinoamericano con el que tiene mejores relaciones o renunciar a su avance en la región y devolver su espacio de influencia a los EEUU, con hegemonía continental. No obstante, aun cuando un escenario de estas dimensiones es improbable en un corto plazo, Estados Unidos se ha preparado para él.


Antecedentes peligrosos


En el 2017 EEUU realizó unos ejercicios militares denominados Tradewings a 600 kilómetros de las costas venezolanas. Los identificaron como "una maniobra multinacional de seguridad marítima y respuestas a desastres en el Caribe". En el 2018, llevaron a cabo los ejercicios multinacionales Unitas, donde Colombia era el anfitrión y participaron más de 18 países. La razón esgrimida para hacer el despliegue de exploración radioelectrónica y fuerza aerotransportadas, era supuestamente luchar contra el crimen trasnacional y prestar apoyo durante una crisis humanitaria. Dos argumentos que constantemente usa Washington para atacar al Gobierno venezolano.


Además de estos ejercicios, por solo citar los que mayor perfil naval tienen, existe el antecedente de la Zona de Exclusión Aérea sobre Libia en el año 2011. Una zona libre de vuelos (con la excepción de vuelos de ayuda humanitaria) establecida luego de un embargo naval de armas. En la práctica, la Zona de Exclusión Aérea representó la presencia de una gran flota de la OTAN frente a las costas libias, que acabaron en cuestión de horas con todas las defensas antiaéreas del ejército libio, seguido de un intenso bombardeo aéreo sobre objetivos militares.


Estos ejercicios, como el Unitas o el Tradewings, debemos entenderlos bajo la óptica de lo que el periodista y político Thierry Meyssan, considera es la estrategia de destrucción del Caribe por parte de Estados Unidos. Es decir, usar a los países que conforman esta gran área del mundo con dos objetivos: presionándolos para reducir los aliados de Venezuela y además usarlos como plataforma logística de ataque contra el país suramericano, pero también, contra Cuba y Nicaragua.


Áreas amenazadas


La fuente más importante de recursos económicos para Venezuela es el petróleo y sus derivados, la mayor parte de su explotación se encuentra en el centro y sur del país, en lo que se ha denominado el yacimiento petrolero más grande del mundo, la faja petrolífera del Orinoco.


No obstante, esta faja cuenta con una gran desventaja geoestratégica: un rápido acceso marítimo, que por el delta del Orinoco permite la entrada y salida de materiales y medios navales, a su vez, este delta se encuentra muy próximo a Trinidad y Tobago y Guyana, ambos países muy cercanos políticamente a Reino Unido.


Por el Sur, la exclusividad de la conexión terrestre que existe entre Venezuela y Brasil es una espada de Damocles. Representa un acceso muy prolongado a una región que carece de objetivos estratégicos, con excepción obvia de la Central Hidroeléctrica del Guri, que ofrece una fácil defensa terrestre para Venezuela pero una sola vía comercial hacia el exterior, con facilidades para la obtención de inteligencia desde Brasil.


Por el Oeste, tenemos dos accesos terrestres importantes pero accidentados, por los andes, una cordillera que retrasa cualquier tipo de avance con transporte pesado y al norte una sierra que protege al estado Zulia con un solo acceso a un territorio sin objetivos militares estratégicos, que además ha sido defendido en el pasado con mucho éxito, recordemos la crisis del Caldas entre Colombia y Venezuela.


Por tanto, cuando pensamos en bloqueo naval debemos mirar al Norte de Venezuela. El frente más amplio y accesible que representa la segunda línea costera más extensa y la zona económica exclusiva más grande de la cuenca del Caribe. Además, este frente Norte es el asiento de los poderes públicos del país, posee los puertos más importantes y uno de los complejos refinadores más grandes del mundo, ubicado en la península de Paraguaná, lo cual lo hace el objetivo primario de una estrategia como esta.


Si hacemos una sumatoria, las condiciones para que se cumplan los planes de los asesores de seguridad nacional de Trump y El Pentágono en torno a un bloqueo naval, existen. Al menos en la teoría. Sin embargo, para que los planes se pongan en práctica, y más aún, tengan éxito deben suceder muchas otras circunstancias.


Una de ellas, y es a la que más deben estarle dando vueltas los militares y políticos en Washington, es: ¿Vamos a impedir que un avión o barco ruso, chino, iraní o turco entre a Venezuela con alimentos y medicinas? Y de ser positiva la respuesta, surgiría una última y muy importante cuestión ¿Cómo lo harían? No es del todo fácil, verle la cara a la tercera guerra mundial ¿verdad?

18:02 03.05.2019 (actualizada a las 09:37 04.05.2019) URL corto

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La peor escalada entre Israel y Hamas desde 2014

Tras dos días de violencia y 27 muertos, el gobierno israelí y la facción palestina que controla Gaza negociaban un alto el fuego mediado por la ONU, Egipto y Qatar.

 

Tras dos días de violencia y 27 muertos, Israel y Hamas se acercaban ayer por la noche a un alto al fuego mediado por la ONU, Egipto y Qatar, informaron medios locales. En los ataques israelíes, en respuesta al lanzamiento el sábado de cohetes desde la Franja de Gaza contra territorio israelí, murieron 23 palestinos, entre ellos una mujer embarazada y dos bebés, según el ministerio de Salud palestino. Del lado israelí murieron cuatro personas, todas ellas civiles.


La web de información palestina Sama indicó que mediadores egipcios y una delegación qatarí alcanzaron un acuerdo con Hamas para un cese temporal de hostilidades. En el lado israelí, el diario Haaretz y el canal estatal Kan confirmaron la existencia de negociaciones y de una propuesta concreta, citando fuentes diplomáticas.


Sama informó que el alto al fuego se acordó tras el anuncio por parte de Israel de que aumentaría la violencia de sus ataques aéreos y de que no descartaba continuar con los asesinatos selectivos de líderes de Hamas y otras facciones palestinas. La organización palestina habría exigido que para esta nueva tregua se implementen los términos establecidos en el pacto similar acordado tras la última ola de violencia a fines de marzo, incluyendo la mejora de las condiciones en la franja, la expansión del área de pesca en las costas del enclave y la autorización por parte de Israel de la entrada mensual de dinero enviado por Qatar y de distintos bienes y ayuda humanitaria.


Desde la mañana del sábado las milicias palestinas en Gaza lanzaron más de 600 cohetes contra Israel. Los proyectiles palestinos tuvieron como blanco localidades del sur y del centro de Israel. Varias decenas de ellos fueron, sin embargo, interceptados por la defensa antimisiles, afirmaron las Fuerzas Armadas israelíes, y una gran parte impactaron en zonas deshabitadas, sostuvo la policía.


Israel respondió con más de 320 ataques a posiciones militares. Entre estos objetivos, se encontraban cinco residencias de comandantes de las milicias palestinas en las que las autoridades israelíes aseguraron que se guardaban armas y un bombardeo selectivo dirigido a matar “a un responsable de la transferencia de efectivo a gran escala de Irán a organizaciones terroristas de Gaza”. Esta nueva escalada de violencia se convirtió en la más importante desde la guerra de 2014.


Ayer por la tarde, el portavoz del ejército israelí, el teniente coronel Jonathan Conricus, había anunciado el despliegue de dos unidades de infantería en la frontera con Gaza. El vocero había afirmado, además, que tenían instrucciones de prepararse para un conflicto de varios días y que, aunque la intención no fuera necesariamente ir a la guerra, están preparados para una ofensiva terrestre.


Del otro lado de la frontera, en el enclave palestino, varios edificios fueron destruidos ayer, las calles estuvieron vacías de tráfico y peatones, y la mayoría de la población se quedó en casa, mientras colegios, universidades y bancos ya habían cerrado justo un día antes de que comience el mes sagrado de Ramadán.


A fines de marzo, bajo el auspicio de Egipto y la ONU, se había negociado un alto el fuego, anunciado por Hamas pero nunca confirmado por Israel. Esto permitió mantener una relativa tranquilidad durante las elecciones legislativas israelíes del 9 de abril. Pero la situación se degradó durante esta semana y, aunque los medios locales afirman que se llegará a un alto al fuego, la evolución de la situación es todavía incierta.

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Alcántara, una base en medio de los “quilombos”

Maranhao es un estado del nordeste brasileño donde se combinan ingredientes que parecen sacados de la Guerra Fría. Generoso en diversidad de paisajes y ecosistemas, lo gobierna Flavio Dino, un militante del Partido Comunista (PCdoB) que fue juez federal. En ese territorio se levanta la base aeroespacial de Alcántara, que Jair Bolsonaro le cedió para su uso a Estados Unidos. La decisión que ya provocaba tensiones antes de la firma del acuerdo con Donald Trump, ahora las agudizó más. El 25 de abril, Dino tuiteó: “Un tal Bannon (por Steve, el asesor del presidente de EE.UU) dirige ideológicamente al actual gobierno brasileño”. Aunque aún resta que el Congreso nacional ratifique el convenio, las críticas que levantó aumentan a medida que pasan los días. Sus consecuencias geopolíticas, económicas, militares y sociales se anticipan en actividades que ya se organizan en Maranhao como un foro que se convocó bajo la consigna “Alcántara, Quilombos y Base Espacial”. Quilombos no son lo que entendemos en la Argentina y sí las comunidades negras que podrían ser afectadas y viven hace siglos en la zona. Esa sería una de las tantas consecuencias locales entre varias más para Brasil y toda América del Sur.

Aunque el gobierno de Bolsonaro no dio a conocer los puntos del acuerdo, algunos especialistas lo cuestionan dentro y fuera del estado que conduce Dino, el único gobernador comunista del país y quien más cumplió sus promesas de campaña antes de los últimos comicios. Globo, a través de su portal G1, señaló en julio de 2018 que su índice de compromisos asumidos con el electorado llegaba al 94,59 %. Él fue crítico sobre el uso de Alcántara: “No estoy de acuerdo con ninguna ampliación de área de la base o con la remoción de más personas”. También señaló lo que trasciende a las fronteras de su estado: “El acuerdo no puede ser abusivo y contener cláusulas que violen la soberanía nacional”.


En el foro convocado el 30 de abril pasado se escucharon voces críticas sobre las consecuencias que podrían tener la cesión y la utilización de la base que se extiende por 620 kilómetros cuadrados. Francisco Gonçalves, secretario de Derechos Humanos y Participación Popular de Maranhao, comentó: “Es importante que quede claro para la sociedad brasileña y para la población de Alcántara cuál es el impacto social, económico y territorial de la Base”. Gerson Pinheiro, secretario de Igualdad Racial del estado, recordó: “Las poblaciones quilombolas residen desde hace siglos en el territorio de Alcántara y necesitan ser reconocidas. Cualquier acuerdo debe involucrar a esas comunidades”. Dino cerró con palabras parecidas: “Necesitamos definir ahora los avances sociales y contrapartidas que queremos en el acuerdo, defendiendo la lógica de desarrollo social para todos, en especial las poblaciones tradicionales de Alcántara”.


Más allá del estado nordestino –el octavo en tamaño de Brasil– los ataques al convenio firmado con EE.UU. se extienden por todo el país. Uno de los más duros partió de Samuel Pinheiro Guimarães Neto, ex ministro de Asuntos Estratégicos (2009-2010) y ex secretario general de Relaciones Exteriores (2003-2009): “El principal objetivo norteamericano es tener una base militar en territorio brasileño en la cual ejerzan su soberanía fuera del alcance de las leyes y de la vigilancia de las autoridades brasileñas, inclusive militares”. Para este ex funcionario “si los Estados Unidos logran instalarse en Alcántara, de allí no saldrán”.


La base tiene una ubicación ideal para el lanzamiento de cohetes y satélites. Se encuentra muy próxima a la línea del Ecuador (a 2°18’ de latitud sur), lo que a Estados Unidos le permitiría economizar hasta el 30% del combustible o llevar más carga en sus proyectos aeroespaciales. En toda América del sur solo hay otra base semejante. La de Kourou en la Guayana francesa que controla la Agencia Espacial Europea.


Claudio Olany Alencar de Oliveira, ex jefe de la base y docente del Instituto Tecnológico de Aeronáutica la definió hace un tiempo como “el mayor centro de lanzamiento del hemisferio sur” aunque agregaba que “desgraciadamente no todos tienen esa visión, pero su ubicación es estratégica, con una importancia enorme”. La chance de que prosperara el acuerdo con EE.UU. estaba vinculada a la suerte que tuviera un convenio anterior con Ucrania que había firmado el gobierno de Lula en 2003. En abril pasado ese camino se abrió cuando quedó extinguida la empresa binacional Alcántara Cyclone Space (ACS) que tenía en sus manos el negocio del lanzamiento de satélites comerciales.


Ahora el gobierno de Estados Unidos podrá enviar satélites al espacio, pero además cohetes y misiles - que se utilizan para destruir otros satélites que orbitan a la tierra-, según informa un artículo reproducido por la Cámara de Diputados brasileña. En ese ámbito la oposición del gobierno intentó sin éxito incluir una medida provisoria (MP) en el acuerdo con EE.UU. Era para preservar las tierras de las comunidades negras vecinas a la base y una garantía de que no se lesionará la soberanía nacional con el usufructo de Alcántara.


El convenio que firmaron Trump y Bolsonaro tiene diputados en la vereda opuesta, que lo consideran ventajoso. Aluisio Mendes, del pequeño partido Podemos (ex Laborista Nacional) y aliado del PSL que gobierna Brasil, declaró que “no debemos privar a Maranhao de ese gran avance que es el centro de lanzamientos aeroespaciales”. Otros diputados por el estado donde gobierna el PCdoB también lo apoyan, aunque detractores y facilitadores del acuerdo todavía no conocen su contenido.


La historia se repite. A fines de su gobierno en 2002, el ex presidente Fernando Henrique Cardoso firmó un convenio con Estados Unidos por el uso de Alcántara con su colega George W. Bush. El Congreso brasileño se lo bloqueó porque consideraba que amenazaba la soberanía nacional. Pasaron diecisiete años y EE.UU. podrá usar la base espacial más importante de América Latina en el único estado gobernado por el Partido Comunista de Brasil. Las ideas sobre el mundo que comparten el ultraderechista Bolsonaro y el magnate Trump que gobierna la principal potencia militar del planeta lo hicieron posible.
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