Perú: danza de nombres para el gabinete de Pedro Castillo

El presidente electo convocó a técnicos de todos los espacios sociales a formar parte de su gobierno

El maestro rural y sindicalista pasó la mayor parte de su primer día como presidente electo armando su gabinete ministerial.

 

 “La responsabilidad no es solo del gobierno, es de todos los peruanos”, dijo este martes el profesor Pedro Castillo en sus primeras declaraciones a la prensa luego de su proclamación como presidente electo en la noche del lunes. Pidió “tranquilidad” al “pueblo peruano” y “a los empresarios”. “Estamos haciendo una convocatoria a todos los técnicos y a las personas más comprometidas con el país. Estamos estructurando un equipo de trabajo. Todos los espacios sociales son bienvenidos, todos van a tener oportunidad”, señaló el presidente electo en breves declaraciones a la prensa. Destacó que en medio de la pandemia que tiene al Perú como el país con la mayor tasa de mortalidad en el mundo lo “más importante” es la salud. El maestro rural y sindicalista que la próxima semana asumirá la presidencia del país pasó la mayor parte de su primer día como presidente electo reunido con sus principales colaboradores terminando de armar su gabinete ministerial. Tuvo una reunión en el sindicato de trabajadores mineros.

Los reclamos sin fundamento de la derrotada Keiko Fujimori para buscar anular votos de Castillo para intentar voltear el resultado electoral fracasaron, pero han demorado semanas la proclamación del presidente electo, lo que afecta seriamente el proceso de transferencia de gobierno, que usualmente toma un mes o más y que en esta ocasión apenas tendrá ocho días. Esto complicará los inicios del nuevo gobierno. El presidente Francisco Sagasti llamó por teléfono a Castillo para felicitarlo e invitarlo a Palacio de Gobierno para ver los temas relacionados a la transferencia. “Tuvimos un diálogo muy cordial”, reveló Sagasti.

Desafíos

Castillo deberá enfrentar un escenario complicado. Asumirá en medio de una masiva campaña de la derecha para desacreditarlo y buscar restarle legitimidad a su triunfo. Deberá enfrentar las maniobras desestabilizadoras del fujimorismo y de sus aliados de la extrema derecha, que estas últimas semanas han venido buscando un golpe para evitar que asuma la presidencia. Quedan pocas dudas que la estrategia de esa derecha será boicotear al nuevo gobierno de izquierda para buscar su caída.

El primer reto de Castillo será hacerle frente a esas maniobras desestabilizadoras y golpistas y darle estabilidad a su gobierno. Algo que deberá hacer con un Congreso en el que no tiene mayoría y con una prensa hostil. Sus otros grandes retos para el inicio de su gestión serán la vacunación contra el coronavirus, que ya ha tomado buen ritmo, enfrentar una posible nueva ola de la pandemia con un sistema de salud precario que tendrá que mejorar aceleradamente y trabajar por una reactivación económica y la recuperación del empleo, muy afectados por la pandemia. Satisfacer las demandas de cambio y mejora de los sectores populares debe ser la principal tarea de su gobierno. Salud, educación y agricultura serán los sectores priorizados por su gestión, según ha anunciado Castillo.

Han circulado varios nombres para la jefatura del gabinete ministerial, entre ellos el de Dina Boluarte, vicepresidenta de Castillo. Quién ocupará este cargo sigue siendo una incógnita en medio del hermetismo sobre el tema en el equipo de Castillo.

Economía

Para el Ministerio de Economía se vocea como la primera opción al economista Pedro Francke, quien fue jefe del equipo económico de la excandidata presidencial Verónika Mendoza, de la coalición progresista Juntos por el Perú. Francke se incorporó como asesor de Castillo para la segunda vuelta de las elecciones luego de un pacto entre Juntos por el Perú y Perú Libre, el partido por el que postuló Castillo. En estas últimas semanas se ha convertido en una de las personas más cercanas al presidente electo y ha venido reuniéndose con empresarios y representantes de organismos financieros. Ha descartado  estatizaciones, y ha anunciado que se renegociará con las transnacionales mineras para un aumento de impuestos.

Salud

Otra de las personas muy cercanas a Castillo en estas últimas semanas es el médico y excongresista Hernando Cevallos, considerado casi seguro próximo ministro de Salud, cargo clave en esta coyuntura. Cevallos, quien fue elegido legislador en 2016 por el izquierdista Frente Amplio, ha trabajo en la salud pública y ha sido dirigente sindical. Ha señalado que la prioridad del nuevo gobierno debe ser aumentar la inversión en salud y asegurar la vacunación de toda la población para fin de año.

Educación y diplomacia

En el Ministerio de Educación, un sector de especial interés para el profesor Castillo, asumiría el reconocido maestro Juan Cadillo, profesor, como Castillo, de una pequeña escuela primaria pública del interior del país. Por su labor docente, Cadillo ha recibido premios a nivel nacional e internacional. En 2017 fue elegido como uno de los 50 mejores profesores del mundo por The Global Teacher Prize.

Para Relaciones Exteriores suenan los nombres de los embajadores Manuel Rodríguez Cuadros y Harold Forsyth. Rodríguez Cuadros fue canciller en el gobierno de Alejandro Toledo. Forsyth fue hasta hace unas semanas embajador en Japón, antes lo fue en Estados Unidos. Es padre del excandidato presidencial George Forsyth, un exfutbolista que postuló en estas últimas elecciones al frente de una agrupación de centroderecha. Para el gobierno de Castillo la prioridad en la política exterior será la apuesta por la integración latinoamericana.

Por Carlos Noriega

20/07/2021

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El presidente electo Pedro Castillo junto a su vice Dina Boluarte.. Imagen: EFE

Después de una demora de 6 semanas marcadas por la tensión y las amenazas golpistas, el maestro y sindicalista de izquierda fue proclamado oficialmente presidente. Una victoria de los sectores populares y excluidos que respaldaron su llamado a cambiar el modelo económico neoliberal.

 

Fue una larga espera, marcada por tensiones y amenazas golpistas. El profesor y sindicalista de izquierda Pedro Castillo ya es oficialmente presidente electo del Perú. Después de seis semanas, algo sin precedentes, el Jurado Nacional de Elecciones proclamó la noche del lunes a Castillo como el ganador de las elecciones del 6 de junio. Una proclamación histórica. El triunfo de Castillo, un maestro y campesino que viene de una empobrecida zona andina y que asumirá la presidencia este 28 de julio, es la victoria de los sectores populares, de las poblaciones marginadas, de las olvidadas zonas rurales, de los históricamente excluidos, que en esta victoria electoral encuentran una reivindicación en el año del Bicentenario de la Independencia del país. Es también el triunfo del cambio, de una propuesta que ha ganado pidiendo el respaldo de la población para cambiar el modelo económico neoliberal que impera hace más de tres décadas en el país. A tono con estos tiempos de pandemia, la sesión de proclamación de Castillo como presidente electo fue virtual. El próximo presidente recibió su proclamación conectado por internet desde su local partidario, en el centro de Lima. En las afuera del local, una multitud celebraba el momento de triunfo. “Sí, se pudo”, comenzaron a corear apenas fue oficialmente proclamado como presidente electo.

Minutos después de su proclamación, Castillo apareció en el balcón del segundo puso de la vieja casona del centro de Lima donde funciona el local del partido Perú Libre, que lo ha llevado a la presidencia. Lo hizo acompañado por su vicepresidenta, Dina Boluarte. “Muchas gracias compañeros y hermanos, muchas gracias a todos los peruanos”, fueron sus primeras palabras. La multitud vitoreaba. Como en todas sus presentaciones públicas, llevaba el sombrero blanco de ala ancha típico de los hombres del campo de Cajamarca, la zona andina de la que es oriundo y donde ha vivido y trabajado como maestro y campesino en su chacra, hasta que se metió a la campaña electoral que lo ha llevado a la presidencia. Cuando hace unos meses comenzó la campaña nadie lo tomaba en cuenta. Fue la gran sorpresa. Ahora es el primer presidente del Perú de un partido de izquierda. En su pequeño pueblo natal la población tomó las calles coreando “Pedro, presidente”. Las celebraciones se repitieron en todo el país.

Como en otras ocasiones en estas últimas semanas, quien en unos días se convertirá en presidente del país hizo un llamado a la unidad. Un llamado hecho cuando desde la derecha se busca dividir al país, enfrentarlo, con llamados golpistas a no reconocer la legitimidad del nuevo presidente. “Llamo a la más amplia unidad para abrir las puertas del próximo Bicentenario. Traigo el corazón abierto para todos, aquí en este pecho no hay rencor. Compañeros y hermanos, primero está el Perú”, señaló Castillo durante su breve discurso de victoria. “Invoco a los contendores políticos a acercarnos. Invoco a la lideresa de Fuerza Popular, a la señora Fujimori, que no pongamos más barreras en esta travesía, no pongamos más obstáculos para sacar adelante este país”.

Castillo dijo que había sido “una lucha de muchos años” para llegar a la victoria popular celebrada este lunes. Prometió “un gobierno de todas las sangres, sin discriminación alguna, donde nadie se quede atrás”. Tuvo palabras de apoyo y reconocimiento para las poblaciones indígenas, para “los hombres y mujeres del Perú profundo”, a quienes les aseguró que gobernaría para defender sus derechos. Él mismo viene de ese Perú profundo. “Así como nosotros confiamos en ustedes, pido la lealtad de este pueblo con nosotros, pido el esfuerzo y el sacrificio, que compartiremos juntos en este esfuerzo para hacer un Perú más justo, más digno y más unido”, exclamó. Quienes lo escuchaban estallaron en aplausos y gritos de victoria. Entre ellos, muchos eran pobladores del interior del país, de zonas rurales, que viajaron a Lima para defender la victoria de Castillo que la derecha intentó arrebatarle con maniobras para quitarle votos, con reclamos sin fundamento de un supuesto fraude. El presidente electo reconoció ese respaldo. “Ustedes han hecho el esfuerzo de estar aquí, muchas gracias por esta gesta, por esta lucha. Gracias a todos los que han luchado las 24 horas del día, hombres y mujeres del último rincón de la patria, pueblos indígenas. Vamos a trabajar juntos”. La multitud comenzó a corear: “Vamos pueblo, carajo, el pueblo no se rinde, carajo”.

“Rechazamos cualquier cosa que vaya en contra de la democracia. No vamos a permitir que se robe un centavo al pueblo peruano. Ratificamos nuestro compromiso, luchar contra la corrupción y los grandes males de país”, fueron las palabras con las que cerró su discurso de victoria ante una entusiasmada multitud que, por fin, pudo celebrar. Fue una noche de júbilo y de desahogo, de un festejo contenido por semanas por los intentos de la derecha de cambiar el resultado electoral, lo que demoró la proclamación. Castillo ofreció que su gobierno dará estabilidad jurídica y económica.

Castillo ganó con el 50,12 por ciento, algo más de 44 mil votos que la derechista Keiko Fujimori. La hija del encarcelado exdictador Alberto Fujimori no reconoció su derrota, la tercera consecutiva en una elección presidencial, y maniobró para anular mesas de votación en las zonas rurales donde Castillo obtuvo un masivo respaldo, alegando un inexistente fraude en esos lugares. Todos sus reclamos fueron rechazados por falta de sustento. Eso demoró la proclamación de Castillo. Castillo ha insistido en sus llamados a la unidad, pero su gobierno deberá enfrentar a una derecha que ha hecho llamados a un golpe para evitar que asuma como presidente y sin argumentos niega la legitimidad de su triunfo y anuncia acciones desestabilizadoras contra su gobierno.

Horas antes de la proclamación de Castillo, Keiko Fujimori dio un mensaje que fue una declaración de guerra. Contradictoria, dijo que reconocería el resultado electoral que ha dado como ganador a Castillo, pero señaló que el gobierno del sindicalista de izquierda sería “ilegítimo”. Llamó a sus seguidores a movilizarse en contra del nuevo gobierno.

Minutos después de oficializada su proclamación como presidente electo, Castillo comenzó a recibir felicitaciones de presidentes y personalidades de todo el mundo. “Todas nuestras felicitaciones a Pedro Castillo, quien finalmente fue proclamado hoy presidente del Perú. Le deseamos mucho éxito en su gestión y enviamos un fuerte abrazo al querido pueblo peruano”, fue el mensaje enviado por la vicepresidenta argentina Cristina Kirchner. 

Por Carlos Noriega

20 de julio de 2021

Desde Lima

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Foto de archivo del primer ministro interino de Haití, Claude Joseph / Efe

El grupo de contacto liderado por Estados Unidos le quitó el apoyo este sábado al primer ministro de Haití, Claude Joseph, al que había apoyado en primera instancia tras el asesinato del presidente Jovenel Moise. Joseph anunció este lunes que renunciaría a su cargo, dejando ese puesto a Ariel Henry, que tiene el visto bueno del imperialismo.

 

Si quedaban dudas sobre el nivel de injerencia imperialista en la política interna de Haití, al anuncio este lunes de la renuncia como primer ministro por parte de Claude Joseph, las despejan por completo.

En medio de una fuerte disputa por el liderazgo en el país tras el asesinato del presidente Jovenel Moise, el pasado 7 de julio, Claude Joseph se había proclamado primer ministro interino, teniendo en ese momento el respaldo de Estados Unidos.

Sin embargo, la situación cambió este fin de semana cuando el grupo de contacto (Core Group) liderado por Estados Unidos y conformado por varios países le restó apoyo a Joseph forzando su renuncia para entregar el poder al Ariel Henry, que había sido indicado por Moise como primer ministro antes de su asesinato, aunque nunca había sido oficializado.

El pasado sábado Henry recibió el respaldo expreso de Naciones Unidas, la OEA y de un grupo de potencias extranjeras para formar Gobierno. El grupo de los seis embajadores que forman el Core Group (Estados Unidos, Francia, España, Brasil, Alemania y Canadá) decidieron el sábado quién debe encabezar y cómo debe ser el nuevo gobierno de Haití.

Tras la decisión el "traspaso de poder" tendrá lugar este martes y está previsto que Claude Joseph permanezca en el nuevo Gobierno liderado por Henry, en el cargo de ministro de Exteriores.

Estallidos sociales, fragmentación política y lucha por el poder

Al margen de la brutalidad con la que queda expuesta esta injerencia sobre Haití, Estados Unidos también busca evitar nuevos levantamientos sociales en una región cruzada por las revueltas y estallidos en medio de la crisis económica, social y sanitaria agudizada por la pandemia.

Haití ya viene de protagonizar muchos de estos estallidos, el último y más importante de ellos en febrero de este año cuando Moise se negó a renunciar al cargo a pesar de que amplios sectores de la oposición consideraban que su mandato había finalizado.

Ante este escenario, con la posibilidad de nuevos estallidos latentes y con una casta política fragmentada, la injerencia imperialista pretende una solución de "consenso", como quedó plasmado en el comunicado emitido tras la reunión de embajadores del sábado. Allí el grupo pidió la formación de "un Gobierno de consenso e inclusivo" y animó "encarecidamente" a Henry a continuar con "la misión que se le ha encomendado para formar dicho Gobierno".

Esa empresa, sin embargo, no parece sencilla de cumplir. Los principales referentes de la oposición y organizaciones sociales criticaron el respaldo de estos países a Henry e insistieron con un nuevo gobierno interino desvinculado de los partidos políticos tradicionales de Haití. También señalaron que no reconocerían como líder interino a nadie que hubiera sido nombrado por Moïse, como es el caso de Henry.

Por su parte la mayoría de los únicos 10 senadores que habían quedado en su cargo tras el cierre del parlamento propiciado por Moise en 2020, también rechazaron el acuerdo entre Claude Joseph y Ariel Henry y votaron a su propio candidato. Propusieron a Joseph Lambert, actual jede del Senado, como presidente interino del país. Aunque Lambert no pronunció palabra, y de hecho es rechazado por Estados Unidos, la propuesta del Senado muestra la fragmentación política y las luchas por el poder.

La muerte de Moise planteó un problema sucesorio, puesto que al haber ocurrido cerca del final de su mandato, la Constitución prevé que el Parlamento debe elegir un jefe de Estado interino para terminar el periodo presidencial. Esto fue imposible por el golpe que Moise le dio al parlamento al cerrarlo virtualmente en 2020. Por su parte el presidente de la Corte Suprema que podría haber sido otra de las figuras en la línea sucesoria falleció recientemente por Covid.

La trama oscura del asesinato de Moise

A esta injerencia directa sobre la sucesión de Moise, se suma el aún oscuro episodio en el que ocurrió el asesinato del exmandatario. Por este hecho se detuvo a al menos 26 exmilitares colombianos, todos ellos formados por Estados Unidos y dos ciudadanos estadounidenses, uno de ellos con lazos con la agencia de drogas, DEA.

La investigación llevada a cabo con la "ayuda" de Estados Unidos tiene como principal hipótesis una trama bastante extraña que vincula a un médico y pastor de 63 años, un vendedor de equipos de seguridad y un agente hipotecario y de seguros en Florida. Ninguno de ellos con capacidad ni contactos para realizar semejante operación por su cuenta ni menos aún para hacerse del poder en Haití. En medio de ella, sin embargo, aparece el nombre de Antonio Intriago, propietario de la empresa privada de seguridad y equipamiento que contrató a los antiguos comandos colombianos y los llevó a Haití.

Intriago sería socio de Alfred Santamaría, excandidato por la alcaldía de Miami Dade y que fue apoyado en su momento por el presidente Colombiano Iván Duque.

Si bien, esto no explica que Duque esté involucrado directamente, si muestra el grado de connivencia entre la política y el paramilitarismo, con el respaldo estadounidense, que durante años fue moneda corriente en Colombia y que, ahora, puede estar actuando "libremente y a demanda" en otros países.

Puede que este entramado y la participación de diferentes autores haga que la investigación sobre el asesinato de Moise termine quedando en el olvido, mientras negocian un nuevo gobierno para la isla.

Esta nueva injerencia directa de Estados Unidos y otras potencias, respaldada por la golpista OEA y por la ONU, responsable de la misión humanitaria que fue denunciada por violaciones, asesinatos y torturas, no puede más que traer más miseria y frustración al pueblo haitiano. Estados Unidos es responsable mediante la intervención militar y política directa e indirecta de la degradación de las condiciones sociales, económicas y políticas en la isla. Este hecho no es más que un nuevo episodio de esa intervención imperialista.

Juan Andrés Gallardo@juanagallardo1

Lunes 19 de julio

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Lunes, 19 Julio 2021 05:56

Claroscuros

El jefe del Estado Mayor, general Mark Milley, preparó con otros comandantes un plan para evitar que Donald Trump intentara un golpe de Estado tras perder la relección, según el nuevo libro I alone can fix it escrito por dos periodistas del Washington Post.Foto Ap

Se calcula que hasta 40 mil niños indígenas murieron en los internados estadunidenses como resultado de maltrato, pero el gobierno federal dice que no sabe cuántos asistieron a las escuelas, cuántos murieron o se extraviaron, ni cuántas escuelas existieron, reportó Reuters. Se sabe que existen por lo menos 73 planteles de ese tipo para indígenas americanos, de un total de más de 500. La nueva secretaria del Interior, Deb Haaland, primera indígena en un gabinete, declaró el mes pasado que el gobierno investigará por primera vez la historia de los internados para indígenas y buscará los restos de los alumnos que murieron en ellas. Esa historia oscura poco documentada empezó en 1819 con el gobierno estadunidense removiendo a la fuerza a niños indígenas de sus tribus para enviarlos a esas escuelas; hasta la fecha no se sabe el paradero de decenas de miles de ellos.

Las separaciones forzadas de niños de familias migrantes ordenadas por el gobierno de Donald Trump comenzaron casi un año antes de lo que se ha reportado, publica el Washington Post. Entre julio y diciembre de 2017, fueron separadas en Yuma 234 familias, algo que no se sabía. Algunos de los menores separados eran tan pequeños que incluso había uno de 10 meses de edad.

Ambientalistas y dreamers juntos: los jóvenes de Sunrise Movement se sumaron a los de United We Dream para demandar que se incluyan tanto fondos para combatir el cambio climático como un camino a la ciudadanía para los dreamers, jornaleros y trabajadores esenciales en el proyecto de ley presupuestario ante el Congreso con el lema: "sin clima no hay acuerdo, sin ciudadanía no hay acuerdo". Señalaron que uno de los principales factores en promover la migración es el cambio climático.

Tommie Lee, el atleta olímpico que junto con John Carlos levantó su puño en protesta contra el racismo en Estados Unidos y en solidaridad con la lucha por la igualdad en el mundo en las Olimpiadas de 1968 en México, comentó que esperaba más expresiones parecidas en los Juegos Olímpicos que están por estrenarse en Japón. “Espero que más atletas… se pongan de pie y hagan un movimiento hacia la exaltación de la libertad”, declaró.

El jefe del Estado Mayor, el general Mark Milley, preparó con otros comandantes un plan para evitar que Trump intentara un golpe de Estado después de que perdió la elección en medio de lo que el militar calificó de un "momento Reichstag" y opinó que el presidente estará promoviendo el "evangelio del Führer", según el nuevo libro I alone can fix it escrito por dos periodistas del Washington Post.

Biden, al declarar la fase final de operaciones militares en Afganistán –la guerra más larga en la historia estadunidense– está cerrando el primer capítulo de la llamada "guerra contra el terror". En parte eso es posible porque Estados Unidos no ha sufrido otro atentado "terrorista" desde el exterior desde el 11-S. Ahora, según las agencias de inteligencia estadunidenses, la secretaria de Seguridad Interna (creada en la era post11-S) y el procurador general, la principal amenaza terrorista ahora proviene desde el interior del país por "extremistas violentos" racistas estadunidenses. Gran avance.

En varias ciudades, incluidas Boston y Baltimore, se realizó un experimento para reducir la encarcelación: las autoridades dejaron de enjuiciar delitos menores no violentos y con ello se redujo la tasa criminal en general (el músico David Byrne investigó esto: https://reasonstobecheerful.world/reducing -incarceration-no-prosecuting- minor-non-violent-crimes/).

Bernie Sanders “ha cambiado todo el debate en la capital de la nación… buscando jalar a su partido de regreso a sus raíces en la clase trabajadora y guiar al presidente Biden en una dirección más audaz y progresista”, concluye la veterana columnista Maureen Dowd del New York Times. "Un presidente y un senador que están por cumplir 80, hombres que fueron subestimados y descartados por años en círculos demócratas, están haciendo equipo para transformar al país", concluyó.

Sólo algunos de los claroscuros que pintan los días en Estados Unidos.

Tina Turner. Proud Mary. https://www.youtube.com/watch?v=TTfYnRQgKgY

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Miles de personas se manifiestan en La Habana en apoyo a La Revolución. — Alexandre Meneghini / REUTERS

El presidente cubano ha acusado a Estados Unidos de ser el principal instigador de las protestas del pasado 11 de julio.

 

El Gobierno cubano organizó este sábado una concentración masiva para sacar músculo como respuesta a las protestas en su contra protagonizadas de forma espontánea por miles de personas hace casi una semana en varias ciudades del país y en el peor momento de la pandemia.

Con banderas cubanas y del Movimiento 26 de Julio, fotografías del fallecido presidente Fidel Castro y de su hermano y sucesor Raúl, quien asistió al acto masivo del sábado, los concentrados –muchos agrupados según su pertenencia a distintos organismos y empresas estatales– corearon consignas a favor de "la Revolución", que identifica al sistema político vigente desde 1959.

Los participantes, convocados desde la madrugada, llegaron en autobuses estatales a la zona del Vedado capitalino conocida como La Piragua, frente al emblemático Malecón y muy cerca de la embajada de Estados Unidos en La Habana.

Para llevar a cabo la concentración, las autoridades desviaron las principales calles del barrio habanero del Vedado y paralizaron el transporte público y privado.

En otras provincias, como la oriental Santiago de Cuba, también se realizaron actos similares de reafirmación revolucionaria.

En La Habana, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, culpó a Estados Unidos de ser el principal instigador de las masivas protestas que demandaron libertades civiles, una cuestión negada por Washington.

Díaz-Canel manifestó en su discurso que el Gobierno estadounidense usa las redes sociales y una "campaña de intoxicación mediática" para promover el "odio" entre cubanos, disturbios y un clima de inestabilidad, argumento que lleva repitiendo desde que comenzaron las protestas el domingo 11.

Días previos a las manifestaciones, un grupo de jóvenes independientes organizó una campaña virtual para recolectar donaciones y enviarlas a las regiones más golpeadas por la crisis sanitaria, como la provincia de Matanzas (occidente). Luego se sumaron a las manifestaciones en las calles.

Lo hicieron, aseguró el presidente ante los congregados -más de 100.000 según el Gobierno-, aprovechándose de "las difíciles condiciones provocadas por la pandemia y el recrudecimiento del bloqueo".

¿De quién son las calles?

El mismo domingo 11 de julio, cuando miles de personas salieron a las calles gritando "libertad" y consignas contra el gobierno, Díaz-Canel instó a sus partidarios a salir a las calles listos para el "combate". "La orden de combate está dada, a la calle los revolucionarios", expresó el mandatario en una comparecencia televisiva especial ese día.

Este sábado dijo que sus palabras en la intervención "improvisada" ese día tuvieron una interpretación "malintencionada" para dar a entender que "se había convocado a una guerra civil".

"La historia se pretende contar al revés", sostuvo al defender la idea de la guerra mediática sobre los sucesos del 11 de julio.

Sin cifras oficiales de detenidos

"Lo que el mundo ve sobre Cuba es una mentira: un pueblo levantado contra el Gobierno y el Gobierno oprimiendo", afirmó Díaz-Canel hoy frente al Malecón.

Precisamente allí, antes de comenzar el acto, detuvieron y sacaron a un hombre a la fuerza por gritar "libertad" y "patria y vida", uno de los principales lemas de las protestas antigubernamentales, un incidente que recogieron las cámaras.

El Gobierno cubano ha negado que en las protestas hubiera represión policial, lo que contrasta con vídeos difundidos en las redes en los que se observa represión violenta por parte de policías y de agentes vestidos de civil, con declaraciones de testigos y con hechos observados por Efe y otros medios que cubrieron los sucesos.

El ejecutivo de Díaz-Canel solo ha confirmado hasta el momento la muerte de un hombre durante un enfrentamiento entre manifestantes y fuerzas de seguridad en un barrio periférico de La Habana, que dejó también varios lesionados entre civiles y agentes.

Sigue sin ofrecer cifras sobre el número de detenidos, que organizaciones de derechos humanos y activistas cifran en cientos, e incluso miles.

En la principal protesta en el emblemático Paseo del Prado de La Habana los manifestantes desfilaron en una marcha pacífica hasta que la policía y los contramanifestantes se enfrentaron a ellos, produciéndose heridos y detenidos

La Habana

17/07/2021 21:04

EFE

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Perú: la justicia electoral confirmó el triunfo de Pedro Castillo

Asumirá el 28 de julio, pese a las maniobras dilatorias del fujimorismo

Por sus falsas denuncias de fraude electoral buscando anular mesas de votación en las zonas rurales donde Castillo ganó con amplitud, la fiscalía le ha iniciado a Fujimori una investigación por presuntos delitos contra el derecho al sufragio y falsa declaración.

a justicia electoral terminó de revisar y rechazó, por falta de sustento, todos los reclamos de la derechista Keiko Fujimori para anular votos del profesor Pedro Castillo, con lo que pretendía arrebatarle la victoria al candidato de la izquierda. De esta manera, después de una larga espera de más de un mes, quedó confirmado que el maestro rural y sindicalista que viene de una las zonas andinas más pobres del país será proclamado en esto días como presidente electo. Asumirá el cargo el 28 de julio. La derecha ha respondido con violencia en las calles y con una última maniobra para demorar la proclamación de Castillo, pero que no podrá impedirla.

Rechazadas todas sus demandas, el viernes los abogados fujimoristas presentaron nuevas apelaciones sobre un grupo de actas, alegando esta vez supuestos errores de conteo. El número total de votos de esas actas apeladas es significativamente menor a la ventaja de más de 44 mil votos que Castillo le sacó a Fujimori, con lo que cualquiera sea el destino de esas apelaciones, que los expertos estiman muy probablemente también sean rechazadas, no cambiará el resultado de las elecciones.

Por sus falsas denuncias de fraude electoral buscando anular mesas de votación en las zonas rurales donde Castillo ganó con amplitud, la fiscalía le ha iniciado a Fujimori una investigación por los presuntos delitos contra el derecho al sufragio y falsa declaración. Con todo consumado, la derecha aglutinada alrededor de la actual jefa del clan Fujimori juega ahora la carta de deslegitimar al próximo gobierno y boicotear su gestión. Si no pueden evitar que asuma como presidente, intentarán sacarlo del poder. Desde la victoria de Castillo la derecha ha venido promoviendo un golpe para anular las elecciones. Confirmada en la última instancia electoral la victoria de la izquierda, el fujimorismo y sus aliados han pasado de la violencia verbal a la violencia en las calles.

Esta semana, enfurecidos fujimoristas, armados con palos, intentaron llegar a Palacio de Gobierno, en el centro de Lima, gritando insultos contra el presidente Francisco Sagasti, repitiendo las acusaciones lanzadas por Keiko contra el jefe de Estado acusándolo de haber tomado partido por Castillo. Las evidencias, sin embargo, demuestran la neutralidad del gobierno. La turba fujimorista descargó su furia contra los negocios de las calles cercanas. Un fotógrafo del diario La República, uno de los pocos medios que no han respaldado las pretensiones de la derecha de desconocer el triunfo de Castillo, fue arrojado al piso y golpeado por varios sujetos. En su frustración y desbocada ira, los fujimoristas la emprendieron contra todos, incluyendo periodistas de medios que han venido apoyando el falso discurso del fraude. Una reportera de televisión y su camarógrafo fueron rodeados, insultados y amenazados. Otra reportera fue atacada por la espalda por una mujer, que le cubrió la cabeza con una bandera y comenzó a jalonearla. La turba rodeó el automóvil del ministro de Salud, Oscar Ugarte, que iba a una reunión del Consejo de Ministros, y comenzó a zarandearlo y golpearlo con palos. Lo mismo le ocurrió a la ministra de Vivienda, Solange Fernández. Pasaron unos quince minutos hasta que la policía disolvió a los agresores y los ministros pudieran reanudar la macha para llegar a Palacio de Gobierno.

El grupo que desató la violencia se hace llamar “La Resistencia” y desde hace años ha venido actuando como fuerza de choque del fujimorismo. Ahora se han rebautizado como “La Insurgencia”. En el pasado han atacado al fiscal que ha investigado a Keiko y la ha acusado por lavado de dinero y organización criminal, y a periodistas críticos del fujimorismo. A los de “La Resistencia” les gusta tomarse fotos haciendo el saludo nazi. En los actos de violencia de esta semana algunos llevaban chalecos con el lema fascista “Dios, Patria, Familia” escrito en la espalda.

Keiko Fujimori pretendió desmarcarse de la violencia desatada por sus seguidores con un tuit en el que rechazó esas acciones, pero su larga relación con ese grupo extremista es inocultable. Sus discursos llamando a sus seguidores a movilizarse contra un supuesto fraude electoral que es inexistente y para “enfrentar el comunismo” han creado las condiciones para el estallido de esta violencia. Otro personaje cercano a las cabezas de este grupo violento, el excandidato presidencial de ultraderecha Rafael López Aliaga, conocido como “Porky”, ahora aliado de Keiko, incentiva permanentemente la violencia. “Muerte a Castillo”, “muerte al comunismo”, “comunistas malditos lárguense de aquí”, son algunas de las amenazas que el fascista López Aliaga vocifera en cada manifestación pública en respaldo a Keiko.

Lo ocurrido esta semana es el mayor estallido de violencia desde las elecciones y la negativa de la derecha a aceptar su derrota y sus llamados contra la legalidad democrática, pero no el único. Anteriormente, los extremistas de “La Resistencia” atacaron con palos a un grupo de simpatizantes de Castillo que hacían una vigía pacífica frente al local del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) esperando la proclamación del presidente electo. Seguidores fujimoristas se han manifestado en repetidas ocasiones frente a los domicilios de los magistrados del JNE y del jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), la encargada del conteo de votos, gritando amenazas si no favorecían los intereses fujimoristas. En las calles se han visto marchas con símbolos fascistas lanzando gritos de muerte contra todos los que no estén alineados con ellos. Son pequeñas, pero muy agresivas.

 En redes sociales abundan los mensajes racistas contra Castillo y sus electores, entre los que son mayoría los habitantes de las zonas rurales y sectores populares. “Lo que ha sucedido marca un quiebre. Respetamos las manifestaciones pacíficas, pero lo sucedido se pasa de la raya. No lo permitiremos”, señaló el presidente Sagasti, refiriéndose a los últimos actos de violencia.

De otro lado, este sábado miles volvieron a movilizarse pacíficamente por las calles de Lima y de otras ciudades en respaldo a Castillo. Exigen su pronta proclamación como presidente electo, que se había anunciado para esta semana, pero que últimas maniobras dilatorias ha retrasado unos días.     

17 de julio de 2021 

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Sábado, 17 Julio 2021 06:41

Inédita situación

Inédita situación

En una situación inédita desde que se proclamó independiente en 1991, la república ex soviética de Moldavia –que ostenta el tristemente célebre récord de ser el país más pobre de Europa– tendrá presidenta, gobierno y mayoría en el parlamento unicameral sin contrapesos de ningún tipo.

Las recientes legislativas así lo determinaron. El partido liberal Acción y Solidaridad de la presidenta Maia Sandu tendrá 63 de los 101 diputados del Congreso y podrá nombrar primer ministro y gabinete sin tener que negociar con otras fuerzas políticas ni, como pasaba casi siempre, verse obligado a repartir las cuotas de poder entre europeístas y pro rusos, al margen de quién ocupase la presidencia o la jefatura del gobierno nombrado por el parlamento, lo cual bloqueaba cualquier iniciativa de ley de unos y otros, mientras los clanes mafiosos –simbiosis de empresarios y funcionarios corruptos– saqueaban el país.

La coalición de socialistas y comunistas, que promueve mayor acercamiento con Rusia, será minoría con 32 escaños, y apenas seis ocupará el partido conservador Shor. Los llamados unionistas, que buscan la reunificación con Rumania, carecerán de representación parlamentaria al no sacar ni 2 por ciento del voto.

Las regiones separatistas de Transdniester y Gagauzia, que forman parte de Moldavia pero no reconocen el gobierno de Chisinau, votaron más por la coalición de socialistas y comunistas, sin poder influir en esta ocasión en equilibrar los resultados.

Sandu, quien se jugó su permanencia en el cargo al forzar el adelanto electoral para poner fin a la paralizante convivencia de proyectos de país antagónicos, obtuvo una victoria abrumadora para sacar adelante su propuesta de integración con la Unión Europea. Su meta es lograr el respaldo de 70 por ciento de la población y la más reciente encuesta sobre un hipotético referendo arrojó 57 por ciento en favor de solicitar el ingreso a la UE frente a 28 por ciento que prefiere la integración económica con Rusia.

Por lo pronto, la mayoría oficialista permitirá a Sandu gobernar cuatro años sin sobresaltos y, al mismo tiempo, es insuficiente para modificar la Constitución, eventualidad que sólo podrá llevar a la realidad sumando al menos los votos de cinco diputados de oposición, los que le faltan para alcanzar los dos tercios requeridos.

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Protestas en La Habana en julio de 2021.

 

La desaceleración económica, el nuevo y alarmante índice de contagios de covid y el aumento del malestar con el Gobierno avivan las mayores protestas en décadas

 

Nunca, desde el triunfo de la Revolución cubana de 1959, habían organizado los manifestantes antigubernamentales protestas multitudinarias y simultáneas en varias ciudades a lo largo de la isla como las vividas el pasado fin de semana. Algunas de las concentraciones fueron pacíficas; otras, poco más que disturbios y una excusa para saquear. Sin embargo, todas eran manifestaciones de la desesperación económica del pueblo y de la frustración ante la incapacidad del Gobierno de paliar el sufrimiento que padecen.

El Gobierno cubano está arruinado. En los dos últimos años, ha perdido todas las principales fuentes de ingresos de divisas que tenía. La caída en la producción de crudo en Venezuela ha reducido a la mitad la exportación de petróleo barato a Cuba. La presión que ejerce Estados Unidos ha convencido a otros gobiernos latinoamericanos de que cancelen los contratos de servicios médicos con La Habana y manden a los facultativos cubanos a casa. La pandemia de covid ha cerrado el sector turístico y ha reducido los ingresos en 3.200 millones de dólares. Justo antes de dejar el cargo, Donald Trump hizo prácticamente imposible que los estadounidenses de origen cubano pudiesen realizar envíos de dinero: una pérdida de otros 3.500 millones de dólares anuales y un golpe directo a más de la mitad de las familias cubanas.

Cuba importa el 70 % de la alimentación, el 69 % del petróleo y la mayor parte de los suministros médicos. La escasez de divisas implica que el país ha tenido que reducir las importaciones de forma drástica: casi un 40 % solo el año pasado y más este año. Las estanterías de los comercios están vacías. Las farmacias, también. Encontrar comida puede llevar horas de búsqueda y de hacer cola. Hasta los establecimientos que solo aceptan pago en moneda extranjera tienen poco que ofrecer. Los últimos cortes de luz desatan en la gente los peores recuerdos del “Período Especial”, la depresión económica que sufrió Cuba en los años noventa tras la caída de la Unión Soviética.

La tensión social ha ido aumentando a medida que la economía se deterioraba, y se ha hecho patente en pequeños incidentes de protesta, confrontaciones entre la policía y los ciudadanos y altercados en las colas de las tiendas. Y aunque el alcance de estas manifestaciones es sorprendente, el hecho de que haya estallado la tensión no lo es.

Solo en los últimos meses, la situación ha empeorado sensiblemente. La unificación de la doble moneda y el sistema de cambio que el Gobierno llevó a cabo en enero –un paso necesario hacia la reforma económica, según los expertos– desencadenó la inflación, lo que redujo los ingresos reales a pesar del intento del Gobierno de aumentar los salarios para compensar. La covid, que parecía estar controlada antes de la llegada de la variante delta, ha vuelto a estallar, con un número de casos récord, y amenaza con sobrepasar un sistema de salud que cuenta con escasos recursos.

La situación económica de Cuba todavía no es tan mala como en los noventa: el año pasado el PIB cayó un 11 % y sigue cayendo, pero en los noventa bajó un 35 %. La situación política, sin embargo, es muy diferente hoy en día a la que era entonces. La generación que vivió la Revolución de 1959 y los primeros tiempos dorados de exuberancia revolucionaria fue un pilar de apoyo al régimen en aquel entonces. Ahora, que rondan los setenta u ochenta, suponen un colectivo pequeño y que cada vez se va haciendo menor.

La franja de edad predominante hoy en día la representan personas que alcanzaron la mayoría de edad después de la caída soviética. Su experiencia de “la Revolución” es una de interminable desabastecimiento y promesas de reforma incumplidas. Fidel y Raúl Castro, cuyo prestigio como fundadores del régimen apuntaló el apoyo popular entre los cubanos más mayores, ya no están, y los ha sustituido una nueva generación de dirigentes que tienen que demostrar su derecho a gobernar mediante resultados. Tienen que repartir las mercancías, literalmente, y de momento, no han sido capaces de hacerlo.

La desigualdad es otra fuente más de frustración y resentimiento. Las reformas económicas del Gobierno, orientadas al mercado, han agravado la desigualdad, sobre todo en términos raciales, y en los últimos años se ha hecho más notorio. Los cubanos de ascendencia africana tienen menos posibilidades de tener familia en el extranjero que les envíe dinero, tienen menos posibilidades de tener trabajos que les proporcionen parte de sus salarios en moneda extranjera y tienen menos posibilidades de vivir en barrios bonitos y atractivos para turistas que buscan paladares (restaurantes en casas particulares) o alquilar una habitación. Por lo tanto, no sorprende que las últimas protestas empezaran en algunos de los vecindarios más pobres de Cuba.

Las redes sociales han jugado un papel clave en la envergadura nacional de las manifestaciones. En 1994, cuando se produjeron disturbios en el Malecón, la avenida principal de La Habana, las noticias se propagaban de boca en boca. El pasado fin de semana, las redes sociales corrieron la voz de las primeras manifestaciones entre los cubanos de todo el país y desencadenaron protestas similares en otra docena de ciudades. El Gobierno, sin mucho éxito, intentó restringir la difusión cortando el acceso a internet durante casi todo el día.

Durante años, Cuba ha estado rezagada con respecto a sus vecinos en cuanto a acceso a internet, pero la rápida expansión del wifi y de la tecnología 3G ahora les ofrece conectividad a los cubanos –sobre todo a los jóvenes– a través de sus teléfonos inteligentes. Las redes sociales les permiten conectar en línea con otras personas con las que comparten intereses. Estas redes sociales virtuales han demostrado ser una forma eficaz de movilizar a las personas a emprender acciones reales. Hasta ahora, se trataba de manifestaciones a pequeña escala centradas en asuntos específicos como los derechos LGTBI, la libertad artística y los derechos de los animales, pero presagiaron el papel que iban a jugar las redes sociales a la hora de catalizar las manifestaciones antigubernamentales de mayor calado que estallaron la semana pasada.

La respuesta de la administración Biden a la agitación social en Cuba ha sido la que cabría esperar: ha transmitido su solidaridad con los manifestantes y ha instado a la moderación al Gobierno cubano frente a las protestas pacíficas. Ningún funcionario del Gobierno estadounidense se ha pronunciado para reconocer que Estados Unidos esté exacerbando la crisis actual al continuar con las políticas de Trump de bloquear los envíos de dinero y suspender la emisión de visados de inmigrante. No obstante, el senador Marco Rubio (republicano por Florida) denunció la respuesta de Biden, lo que demuestra que diga lo que diga o haga lo que haga Biden con respecto a Cuba, los republicanos lo acusan de mostrarse blando con el socialismo.

Durante la campaña presidencial, Biden prometió revocar las sanciones que impuso Trump y que perjudican a las familias cubanas, restablecer los viajes a la isla y retomar las conversaciones diplomáticas con el Gobierno cubano. De momento, no ha hecho nada de esto. Su administración parece paralizada por miedo a repercusiones políticas en Florida, donde los demócratas fueron derrotados en 2020, y por la necesidad de tener contento al presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, Robert Menéndez (demócrata por Nueva Jersey).

Sin embargo, priorizar la política interior de Estados Unidos en detrimento de la crisis humanitaria en Cuba conlleva sus propios riesgos. Una escalada en las protestas antigubernamentales bien podría desencadenar una violencia mayor, como ha ocurrido en otros lugares de América Latina. Si los cubanos que se sienten marginados deciden que no tienen “voz”, puede que su alternativa sea la “salida”. La última vez que la situación económica de Cuba fue así de mala, en el verano de 1994, 35.000 cubanos decidieron marcharse y partieron hacia Estados Unidos en balsas y embarcaciones precarias.

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Por William M. LeoGrande (The Nation) 16/07/2021

William M. LeoGrande es profesor de gobierno en la American University, autor de Our Own Backyard: The United States in Central America (Nuestro patio trasero: Estados Unidos en Centroamérica) y coautor junto con Peter Kornbluh de Diplomacia encubierta con Cuba. Historia de las negociaciones secretas entre Washington y La Habana.

Este artículo se publicó originalmente en The Nation.

Traducción de Ana González Hortelano.

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Líbano, en caída libre económica y política

Hasta hace poco, la descomposición de Líbano podía apreciarse de mes a mes, pero el país ha alcanzado ahora una descomposición que se aprecia de hora a hora, con disturbios más violentos protagonizados por una población que observa a una clase política y económica corrupta e incapaz de sacar al país del pozo sin fondo donde continúa en caída libre.

 

Los datos económicos de Líbano se deterioran de un día a otro para sugerir un inminente caos general. Pocos dudan de que el colapso está a la vuelta de la esquina. La libra se ha devaluado hasta un 90% en año y medio, el precio de los alimentos se ha incrementado en un 400% en pocas semanas, y en el mercado negro el dólar costaba el jueves por la noche más de 21.000 libras, frente a un cambio oficial artificialmente fijado en 1.570 libras.

Los salarios están por los suelos y el desempleo supera el 40%. En realidad muy pocos libaneses pueden sobrevivir debido a que sus ingresos son insuficientes. Quien tiene familia en el extranjero, debe depender de ella, y lo más terrible es que el horizonte no es halagüeño. Al contrario, el pequeño país tiene que hacer frente a la presencia de cientos de miles de refugiados sirios que carecen de lo más elemental.

Buena parte de sus seis millones de habitantes debe contentarse con suerte con dos horas diarias o poco más de electricidad, lo que obliga a la población a adquirir generadores que normalmente funcionan con diésel a precios estratosféricos. La mayoría de los servicios públicos o no funcionan o lo hacen sin satisfacer las necesidades de la gente.

¿Quién es responsable de esta situación? Naturalmente todos miran a los políticos, una clase privilegiada que controla el país desde un tiempo inmemorial participando en una gigantesca corrupción que llega hasta los rincones más alejados del Estado, que perjudica a todos y sostiene una amplia red clientelar que obra como una infección gangrenosa que destruye las pocas células sanas que todavía quedan.

Quienes tienen empleo trabajan por salarios miserables, incluidos los militares, a quienes las pocas libras que les dan no les bastan para alimentarse. Muchos oficiales y soldados cuentan con uno o dos empleos adicionales. Los jefes temen que los soldados se enrolen en milicias privadas, una actividad bien conocida en Líbano donde se cobra bastante más que en el Ejército.

El mismo Ejército ha habilitado helicópteros militares para sobrevolar partes del país por 150 dólares a quien tenga dinero y ganas de hacer turismo. El montante que se recauda se destina a productos alimenticios para oficiales y soldados. En este contexto, el que puede, joven o mayor, emigra sin pensárselo dos veces.

Los mayores recuerdan la gloria del país y de Beirut que se prolongó hasta mediados de los años 70, cuando estalló una terrible guerra civil que duró 15 años y de la que Líbano no se recuperó. El endeudamiento, el mayor del mundo, y la pobreza actuales pronostican que se tardará muchos años en enmendar el rumbo, y para ello será preciso dar un vuelco completo para el que el país no está preparado.

Fundamentado en la religión, Líbano cuenta con un reparto de poder que se adscribe a cada una de las confesiones presentes en el país, siendo las más importantes la chií, la suní y la cristiana. Se trata de un sistema disfuncional que no está basado en los votos sino en las distintas confesiones religiosas, una herencia del periodo de colonización francesa.

Para complicar las cosas, el analista Ibrahim Haidar considera que existe una serie de problemas internacionales que repercuten directamente sobre la crisis, empezando por las difíciles relaciones entre Irán y EEUU. Teherán tiene un gran ascendiente sobre Hizbolá, una formación chií clave para la estabilidad de Líbano.

Otra incidencia notable es el conflicto entre israelíes y palestinos. La ocupación israelí incide de una manera u otra en los conflictos de la región, y el de Líbano no es una excepción. Sin embargo, ni franceses ni alemanes ni americanos están por la labor de enfrentarse a la ocupación israelí, una circunstancia que seguirá dificultando la resolución del problema. "Mientras los problemas regionales sigan ahí, será imposible resolver la crisis libanesa", sostiene Haidar.

En las calles de Beirut se observan enormes colas ante las gasolineras, las señales de tráfico no funcionan, el número de comercios cerrados crece a diario, e incluso las estanterías de las farmacias abiertas están semivacías. Muchos comerciantes dicen que no les merece la pena vender el género que tienen porque al día siguiente les costará mucho más caro adquirirlo debido a la inflación.

Varias iglesias y ONG ayudan como pueden distribuyendo alimentos básicos como arroz o aceite. No es extraño ver en esas colas a personas que conducen un mercedes o un BMW, es decir, gente que hasta hace poco pertenecía a la clase media y que ahora no tiene para comer. Naturalmente, quienes ya eran pobres antes ahora lo son mucho más. Según Unicef, el 70% de los libaneses no dispone de suficiente dinero para alimentarse.

Francia y Estados Unidos se están implicando a fondo en Líbano, pero sus intenciones solo serán eficaces de una manera aparente, incluso aunque logren resolver la crisis política. A medio plazo es evidente que solo se podrá avanzar si se resuelven otras crisis regionales, como la de Irán y la de los palestinos, algo que no parece estar al alcance de franceses y americanos.

La situación, que algunos califican de "más que peligrosa", se complicó un poco más el jueves cuando el presidente cristiano Michel Aoun rechazó la distribución de carteras propuesta por el nominado primer ministro suní Saad Hariri. Hariri ha dimitido y ahora otro político deberá intentar formar gobierno, una empresa harto complicada a cuyo frente deberá figurar un suní con amplio apoyo dentro de su rama religiosa.

17/07/2021 08:27

Por Eugenio García Gascón

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¿Por qué estallaron las protestas en Cuba?

Las razones de las protestas en Cuba son muchas y en estos meses se han superpuesto una serie de crisis. La unificación monetaria coincidió con la crisis provocada por la pandemia, pero también con la llegada de Miguel Diaz-Canel a la presidencia, un líder sin la legitimidad de origen de los hermanos Castro. En esta crónica de la revista cubana El Toque se repasan los motivos del renovado descontento social que es el combustible de las movilizaciones.

 

El 11 de julio de 2021, en horas de la mañana, se inició en el municipio de San Antonio de los Baños, en Cuba, una protesta social. En cuestión de horas, las llamas se extendieron a todo el territorio nacional.

Miles de personas salieron a las calles a reclamar libertad, cambios en Cuba, vacunas, el fin de las tiendas en moneda libremente convertible, la renuncia del presidente Miguel Díaz-Canel y mejoras en general de la situación del país. El gobierno los llamó «confundidos», «vándalos» e «irresponsables» y los acusó de responder a intereses externos, al tiempo que dio una «orden de combate» a los «revolucionarios» y a las fuerzas de seguridad para que salieran a confrontar las expresiones populares.

Estos hechos, inéditos por su proporción, son el resultado del agravamiento de las condiciones sociales, económicas, sanitarias y políticas en el país. A continuación, repasamos varias de esas causas:

Emergencia sanitaria

La pandemia por COVID-19 en el país se ha agravado. Después de tener la enfermedad bajo relativo control, con números muy bajos para la región, y comenzar la vacunación en algunas zonas del país -como parte de estudios de intervención con los candidatos cubanos- se desató la ola más fuerte de contagios y muertes. Hasta el 12 de abril de 2021, a poco más de un año de pandemia en el país, habían fallecido 467 personas y se habían diagnosticado 87.385 casos. Solo tres meses después, el 12 de julio, la cifra alcanza los 1.579 fallecidos y 224.914 casos positivos (2,5 veces más).

La peor situación ocurre en la provincia de Matanzas donde, entre el 1 y el 10 de julio de 2021, fueron diagnosticados 16.447 casos. El gobernador de la provincia, Mario Sabines, dijo al inicio del aumento de contagios que contaban con una capacidad para casi 6.000 personas en centros de aislamiento, pero declaró que se requieren 3.000 camas más para cubrir las necesidades frente al elevado número de casos que presenta. En el resto de las provincias del país, sobre todo en la capital, los casos oscilan en cifras de tres dígitos. El aumento de las personas hospitalizadas, la carencia de insumos y medicinas, y el agotamiento progresivo de los recursos materiales y humanos disponibles han puesto al sistema de salud en una situación de crisis, aunque las autoridades gubernamentales la llaman «compleja».

A la falta de recursos para enfrentar el covid-19 se suman graves carestías en el llamado Cuadro Básico de Medicamentos, que ha supuesto hasta la reaparición de otras enfermedades como la escabiosis.

El Cuadro Básico de Medicamentos en Cuba lo integran 619 productos: 351 para hospitales y 268 para farmacias. De ellos, 263 (42%) son importados y 356 (58 %) son nacionales: 350 producidos por BioCubaFarma, 5 por la industria alimentaria y 1 por el Centro Nacional de Sanidad Agropecuaria. De los fabricados por BioCubaFarma, un promedio de 85 estuvo «en falta» durante 2020. A estos se suman los de importación, que tampoco han entrado al país en los últimos meses y que se usan, fundamentalmente, en la atención secundaria de salud. El ministro de Salud Pública José Ángel Portal reconoció que la situación con los medicamentos continuaba «tensa» y ofreció como alternativa la producción y el uso de la medicina natural y tradicional.

Ante el desabastecimiento en las farmacias, los cubanos han buscado otras vías para acceder a los medicamentos: grupos en redes sociales de donación e intercambio, comercialización en el mercado ilegal y encargos al extranjero. En medio de este panorama, usuarios cubanos en Twitter iniciaron la campaña #SOSMatanzas, a la que lograron sumar influencers y personalidades internacionales tan variadas como Mía Kalifha, Alejandro Sanz, Daddy Yanky, Paco León, Residente (Calle 13), entre otros. La movilización busca denunciar la situación de colapso y reclamar la creación de vías legales para el envío de ayuda humanitaria desde otros países por parte de la diáspora, en especial un corredor entre la comunidad cubana en Estados Unidos y el archipiélago que no sea gestionado por el Estado cubano, en el que no confían. El Gobierno cubano ha denunciado esta campaña por considerarla afín a intereses intervencionistas del gobierno norteamericano. Niega estar cerrado a la recepción de ayuda humanitaria, aunque siempre demanda que llegue «por los canales pertinentes».

Parte de la discusión pública desatada por la gravedad de la crisis sanitaria en los últimos días está vinculada a la convivencia de la población matancera con cientos de turistas rusos. Las fronteras del país continúan abiertas al turismo internacional, restringido a los principales polos turísticos; pero las autoridades aeronáuticas permiten muy pocas frecuencias de vuelo a los principales enclaves de la emigración cubana, desde donde llegan remesas y envíos que ayudan a paliar la crisis general.

El gobierno cubano, en particular el primer ministro Manuel Marrero, dijo en comparescencia televisiva que descartan a los turistas rusos como la causa de los contagios y que solo cerrarán el país ante una situación extrema. En los primeros seis meses del año han arribado 122.000 turistas, la cifra más alta antes de la pandemia fue de 4,2 millones.

A pesar de que el país es el primero en la región latinoamericana en desarrollar dos candidatos vacunales contra el covid-19 con una eficacia de más de 90 %, la vacunación también se ha demorado. Cuba apostó al desarrollo de sus propios candidatos vacunales y decidió no incorporarse al mecanismo internacional COVAX. Ello implicó que la aplicación de candidatos vacunales cubanos fuera hecha de manera experimental y con límites durante varios meses, hasta que recién el 9 de julio, uno de los dos candidatos, Abdala, obtuvo de la entidad reguladora nacional cubana el permiso de uso de emergencia.

Como parte de ensayos clínicos y estudios de intervención, hasta el 10 de junio 3.045.823 personas habían recibido al menos una dosis y 1.862.930 han completado el esquema de tres dosis de Abdala o de Soberana 02 más Soberana Plus. Sin embargo, esto se ha limitado a la provincias de La Habana, Matanzas, Granma, Guantánamo y Santiago de Cuba, y al personal de salud.

Extender la vacunación fue uno de los reclamos escuchados durante las protestas.

Crisis económica

La precaria situación económica de un número cada vez más amplio de personas, la dolarización de la economía y el difícil acceso a alimentos y productos de primera necesidad -comercializados desde fines de 2019 en divisas extranjeras- han aumentado las desigualdades y es una de las principales fuentes de malestar.

La permanencia del bloqueo/embargo y de las medidas de la administración Trump que desmontaron el proceso de normalización iniciado por Barack Obama y Raúl Castro suenan de fondo en esta situación. Sanciones a empresas relacionadas con el consorcio GAESA, de las Fuerzas Armadas, condujeron al cierre de los servicios de Western Union en Cuba y un recorte drástico de las remesas; además de la prohibición de vuelos a todas las ciudades cubanas, con excepción de La Habana, y el cierre de los servicios consulares de la embajada estadounidense por los presuntos «ataques sónicos», son componentes de la crisis pero no la explican por sí solos.

En octubre de 2019 el gobierno cubano informó la posibilidad de comprar electrodomésticos, partes y piezas de autos y otras mercancías en monedas libremente convertibles. Lo que se anunció como una opción temporal, limitada a la comercialización de artículos de gama media y alta, no demoró en convertirse en norma.

En su argumentación, las autoridades aseguraban que una parte de las ganancias de las tiendas en moneda libremente convertirle se destinarían al desarrollo de la industria nacional, para ponerla en condiciones de satisfacer las necesidades del mercado doméstico y, en algún momento, exportar.

«Sería necesario vender una determinada cantidad de mercancía en moneda libremente convertible, para tener divisas y seguir ampliando este tipo de ventas; y porque parte del dinero recaudado por esa vía se introducirá en la industria nacional, para que esta se convierta en una fuente de productos para esas tiendas y para las otras», dijo por entonces Díaz-Canel.

Un año y medio después los alimentos y principales productos de primera necesidad se encuentran, casi de manera exclusiva, en divisas extranjeras y aumenta el número de servicios que solo están disponibles en esta moneda. Aunque el cambio oficial de divisas en el país está fijo desde el 1 de enero de 2021 en 24 pesos cubanos (CUP) por dólar, no es posible comprar divisas por esa vía. El mercado informal se ha encargado entonces de suplir la demanda de divisas para poder comprar en las tiendas (todas estatales) o para salir al extranjero, lo mismo como emigrados que de viaje de compras. La tasa informal se ha vuelto la verdadera referencia de los valores del mercado.

La situación empeoró cuando el Banco Central de Cuba (BCC) anunció el 10 de junio de 2021 que diez días después suspendería de manera temporal los depósitos bancarios en efectivo de dólares estadounidenses. Según las autoridades, la medida se debía a los «obstáculos que impone el bloqueo económico de Estados Unidos para que el sistema bancario nacional pueda depositar en el exterior el efectivo en dólares estadounidenses que se recauda en el país». Sin embargo, varios economistas apuntaron que la medida tenía la ventaja de recoger varios millones de dólares en efectivo circulante en el país de manera rápida, en un momento de álgida crisis de liquidez en los bancos cubanos, y justo en el momento en que Cuba llegaba a acuerdos con sus acreedores del Club de París para no incumplir compromisos de pago y entrar en default.

Un desordenado «ordenamiento económico»

La implementación de la nombrada Tarea Ordenamiento, destinada a suprimir la dualidad monetaria existente, ajustar tasas de cambio y escalas salariales, comenzó en enero de 2021, después de ser pospuesta durante años. El timing, sin embargo, no pudo ser menos halagüeño: transcurría el primer año de consecuencias económicas y sociales de la pandemia y se había iniciado un proceso de re-dolarización de la economía.

Junto a la unificación monetaria y cambiaria que eliminó al peso cubano convertible (CUC), una de las dos monedas cubanas circulante en el país, y las múltiples tasas de cambio, llegaron otras dos medidas anunciadas desde hacía años: la eliminación de subsidios y gratuidades y una transformación en los ingresos. El aumento de salarios y pensiones debía ajustar la pirámide invertida en el ingreso de los trabajadores con una mejor repartición de las riquezas según el trabajo de cada cual y con ella una mayor calidad de vida. Sin embargo, seis meses después de la implementación de estas reformas, la inflación ha consumido las ganancias del cambio salarial, no se detiene el aumento de precios en todos los sectores económicos, tanto estatales como privados. Muchas personas ahora ganan más, pero tienen menos capacidad adquisitiva.

La crisis es también social

Sin dinero para importar los alimentos que demanda el país, ante la precaria producción nacional, el gobierno ha llamado a incrementar las cosechas, con resultados apenas visibles. Conseguir comida sigue siendo uno de los más angustiosos dilemas del día a día.

La poca disponibilidad de productos -sin hablar de su falta de variedad y baja calidad para la nutrición- y sus altos precios, han hecho de este problema la principal preocupación de las familias, al punto que el Estado, desde 2007, lo ha considerado un tema de seguridad nacional que cada día se agrava más.

Otro tema que ha generado profunda irritación e incertidumbre entre los cubanos ha sido el regreso de los apagones. La Unión Nacional Eléctrica (UNE) y el Ministerio de Energía y Minas (Minem) emitieron una nota oficial el 21 de junio sobre las afectaciones al servicio en el país.

Según el comunicado, esta situación es temporal y se debe a la conjunción de varias causas: las limitaciones tecnológicas en los bloques de generación térmica, las unidades que se encuentran en mantenimiento, averías ocurridas en las plantas y las limitaciones para la distribución de combustible a los grupos electrógenos. Un lenguaje burocrático para no decir que los bloques de generación están obsoletos y que no está entrando suficiente combustible a Cuba.

El resultado fue el regreso de «rotaciones» para afectar los distintos circuitos del país un tiempo máximo de 4 horas diarias -ampliada a 6 horas el 30 de junio- oficialmente. La realidad ha sido de apagones mucho más largos en varios territorios, en especial fuera de La Habana. En San Antonio de los Baños, donde comenzó la revuelta, los pobladores daban cuenta de apagones de 12 horas por varios días consecutivos. Tras la movilización popular, el gobierno prometió el fin de estos problemas en breve.

Las actuales circunstancias sociales rememoran los años del llamado Período Especial en los años años 90, cuando el país atravesaba una dura crisis económica tras la caída del bloque soviético. Para muchas cubanas y cubanos la situación ahora es igual o peor que entonces.

Activación ciudadana y fractura del monopolio ideológico

Las protestas recientes no son la primera expresión de inconformidad política de los últimos meses. Son las primeras de carácter popular y masivo; pero varios incidentes sirven de antecedentes a los sucesos de este 11 de julio.

Después de que las autoridades irrumpieran la noche del 26 de noviembre de 2020 en la sede del Movimiento San Isidro (MSI), en La Habana Vieja, y desalojaran a quienes se habían declarado en huelga de hambre, sed o ambas en protesta ante la detención y el proceso judicial contra uno de sus miembros (el rapero Denis Solís), una veintena de jóvenes se encontró frente al Ministerio de Cultura para reclamar un diálogo con las máximas autoridades. El grupo y las demandas crecieron a lo largo del día hasta superar la cifra de 300 personas ahí presentes.

El 27 de noviembre de 2020 ocurrió algo inédito en la Cuba post-59. Por primera vez, un grupo diverso de personas autorganizadas, con diferentes demandas políticas, tomaron el espacio público y lograron presionar a una institución gubernamental: el Ministerio de Cultura.

En menos de una semana, las autoridades encontraron pretextos para impedir la mesa del diálogo y lanzar una campaña de deslegitimación del movimiento, al acusar a los participantes de responder a intereses externos. Comenzaría entonces un proceso que ha durado varios meses en los que las detenciones, los asesinatos de carácter y una campaña de descrédito en los medios de la propaganda oficial contra todo el que se relacionó con los eventos del 27N, serían noticia cada día.

Todas las propuestas de diálogo con la sociedad civil merecieron igual desinterés por parte del gobierno, enrocado en su postura de solo hablar con quienes estén «dentro de la Revolución».

Los constantes ataques y descalificaciones llevaron al grupo conocido como Articulación Plebeya a presentar un recurso de queja y petición firmada por más de 400 intelectuales para frenar los atentados contra la dignidad y el honor de las personas, los cuales se han vuelto prácticas habituales de las autoridades y medios de comunicación en el archipiélago.

Las tensiones volvieron a las afueras del Ministerio de Cultura el 27 de enero de 2021, cuando varios miembros del grupo autoconvocado en noviembre de 2020 demandaron ser escuchados otra vez y fueron agredidos físicamente por empleados estatales, encabezados por el ministro del ramo. En la mañana del 3 de febrero de 2021, varios artistas cubanos presentaron una petición al presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) y del Consejo de Estado (CE), Esteban Lazo Hernández, para revocar a Alpidio Alonso de su cargo como diputado y ministro, lo cual como era de esperar fue desestimado.

Durante este tiempo también generó mucho impacto en la opinión pública virtual el caso de la joven periodista Karla María Pérez, quien fue dejada en un limbo legal por el gobierno cubano al prohibirle la entrada a Cuba y notificárselo en Panamá, mientras hacía tránsito desde Costa Rica, donde había terminado su estancia legal al concluir los estudios. Karla fue desterrada por su trabajo en medios digitales independientes, antes había sido expulsada de la universidad en Cuba por sus criterios políticos y por su membresía en una organización opositora.

La impunidad con la que actúan los representantes estatales y los voceros de campañas de desprestigio en los medios estatales ha generado diversos rechazos en los ciudadanos, algunos de los cuales han presentado quejas y denuncias ante la Fiscalía. Sin embargo, como ha quedado claro, a las instituciones que les corresponde velar por la «legalidad socialista», no les interesa investigar posibles delitos de sus compañeros, aunque ello implique incumplir con su mandato constitucional.

Son meses en los que han continuado las acciones represivas, enfocadas en acallar la insólita congregación que se logró el 27 de noviembre de 2020.

Ante las detenciones y la destrucción de sus obras de arte, el líder del MSI, Luis Manuel Otero Alcántara, anunció que se declaraba en huelga de hambre y sed el 25 de abril de 2021 y así se mantuvo hasta que un operativo policial lo llevó al hospital Calixto García.

El encierro de Otero Alcántara generó un acto de protesta pública en la calle Obispo el 30 de abril de 2021, que se saldó con 12 detenidos, acusados luego de resistencia y desacato y dejados algunos de ellos en prisión provisional. El 31 de mayo, 29 día después de su extracción, fue dado de alta. Durante ese tiempo solo pudieron tener acceso a él las personas que los cuerpos de seguridad que custodiaban la instalación hospitalaria determinaron, con varios días consecutivos en los que nada se supo de él.

También ha avanzado la estrategia de persecución judicial «quirúrgica» contra las figuras más «combativas» del 27N y la oposición política actual. A fines de abril de 2021, la artista Tania Bruguera fue acusada de instigación a delinquir luego de que escribiera un post en Facebook a raíz de una de las detenciones arbitrarias de las artistas y activistas Katherine Bisquet y Camila Ramírez Lobón. La lista de acusados ha seguido creciendo. Hamlet Lavastida, artista y miembro del grupo 27N, fue arrestado y puesto bajo investigación tras su llegada a Cuba el 21 de junio de 2021 proveniente de Alemania, donde concluyó una residencia artística en la galería Künstlerhaus Bethanien de Berlín.

Este enfrentamiento entre los artistas que protagonizaron el 27N ha estado en el foco de atención del país, aunque pareciera que se escucha más alto la campaña desinformativa estatal. La estrategia represiva ha incluido otra vez los actos de repudio contra disidentes u opositores; además de constantes escaramuzas públicas y «guerras de canciones»; como la protagonizada a partir del tema musical «Patria y Vida», respuesta directa a la tradicional consigna política «Patria o Muerte».

A pesar de todo el esfuerzo comunicacional por desacreditar las acciones disidentes la tensión no ha bajado en estos meses. Un intento de detener al rapero Maykel Castillo, conocido como Osorbo, cuando buscaba llegar a San Isidro, terminó con un enfrentamiento con la patrulla que buscaba llevárselo y la liberación del miembro del MSI por los ciudadanos.

Este caldo de cultivo muestra condiciones naturales para un estallido social. Aunque el gobierno cubano no reconoce su legitimidad y prefiere hablar de un «golpe blando continuado y orquestado desde Estados Unidos», tiene responsabilidad en la acumulación de las causas de la protesta. Lo raro es que no hubiesen ocurrido antes. Al final, no solo vacunas, comida o el cierre de las tiendas en moneda libremente convertible se escuchaba en las consignas de los manifestantes. También sonó alto el grito de ¡Libertad!

Nota: este artículo fue originalmente publicado en la revista cubanaEl Toque.

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