Tras el fallido golpe, el relato de intervenir

El opositor venezolano envió una carta a Craig Faller, jefe del Comando Sur norteamericano, pidiéndole una reunión formal. Internas en el gobierno de Trump.

El llamado a la intervención militar norteamericana en Venezuela ha dado nuevos pasos. El primero fue dado por el jefe del Comando Sur de Estados Unidos (EE.UU.), Craig Faller, quien afirmó estar “listos” para “discutir cómo podemos apoyar el futuro rol de aquellos líderes de las Fuerzas Armadas que tomen la decisión correcta de poner en primer lugar al pueblo de Venezuela y restaurar el orden constitucional”. El segundo paso estuvo a cargo de Juan Guaidó, quien el día sábado afirmó que su representante en EE.UU., Carlos Vecchio, haría el pedido formal de reunión al Comando Sur. El tercero fue la confirmación del pedido, a través de una carta hecha pública.


“Juan Guaidó me pide comunicarle que el gobierno interino agradece y recibe el apoyo de Estados Unidos y confirmarle nuestra disposición para comenzar las conversaciones respectivas a la cooperación que ha sido ofrecida por su comando (…) acogemos con beneplácito la planificación estratégica y operativa”, afirma, entre otras cosas, la carta enviada por Vecchio a Faller, quien se presenta como embajador de la república bolivariana de Venezuela, como parte de la ficción de gobierno sin territorio, ni administración ni fuerza armada.


Este movimiento en tres tiempos forma parte de la narrativa intervencionista que ha tenido discursos encontrados luego de la derrota del intento de golpe del 30 de abril en la mañana. Por un lado, ha existido una escalada centrada en el secretario de Estado, Mike Pompeo, el asesor de seguridad nacional, John Bolton, y Faller. Son quienes han mantenido la construcción de que Venezuela sería cabeza de playa de los enemigos norteamericanos, en particular Rusia, Cuba, Irán, Hezbollah y China.


Por otro lado, tuvo lugar un descenso de la escalada anti-rusa por parte de Donald Trump luego de un llamado con Vladimir Putin. Esto debe entenderse no solamente por el caso Venezuela, sino dentro del cuadro mundial de disputas abiertas y el propio tiempo interno del debate norteamericano, marcado, entre otras cosas, por los resultados del informe Mueller que investigó sobre la trama entre el gobierno ruso y la campaña presidencial de Trump.


En ese contexto trascendió vía medios de comunicación, como el Washington Post y CNN, las tensiones internas entre Trump y el equipo encargado de Venezuela. El presidente estaría descontento ante la evolución del cuadro, la prolongación de un conflicto que le habían sido presentado como de sencilla resolución. Ante eso, y la posibilidad de que un halcón neoconservador como Bolton conduzca la situación hacia la salida militar, habrían comenzado a abrirse las diferencias. Las mismas tampoco deben solamente verse respecto a Venezuela sino a estrategias más amplias de política exterior y formas de avanzar en los diferentes frentes abiertos.


El llamado hecho por Faller y respondido por Guaidó está enmarcado dentro de esa falta de acuerdo a lo interno de EE.UU. La operación permite aumentar la narrativa intervencionista en una situación de desmovilización y crisis de expectativas de la base social de Guaidó, y busca tener un efecto dentro de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb) con el objetivo de hacer creíble la posibilidad militar, y lograr de esa manera que se produzcan quiebres y rendiciones internas.


La carta enviada es la principal iniciativa de la derecha que el día sábado reunió a dos mil personas en un acto en Caracas que debía ser masivo. Junto a eso ha planteado la necesidad de que Venezuela se reintegre al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), una política que forma parte de la narrativa intervencionista que, sin embargo, no cuenta con mayor respaldo diplomático que desde el inicio del conflicto. La vicepresidente de Colombia, Marta Lucía Ramírez, afirmó por ejemplo que: “La posición del gobierno que es una sola que es la del presidente que ha descartado cualquiera iniciativa de Colombia para una intervención militar”.


Los próximos pasos internacionales esperados son la reunión que tendrá Pompeo con Vladimir Putin hoy, y el envío a Caracas la semana próxima de una misión técnica del Grupo Internacional de Contacto, integrado por varios países de la Unión Europea y de América Latina. El Grupo es quien aboga por una salida electoral en un cuadro donde el gobierno está dispuesto a sentarse a dialogar y negociar, mientras que la derecha, bajo líneas de EE.UU., continúa anclada en la postura del no-diálogo con el gobierno venezolano.

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Domingo, 05 Mayo 2019 05:54

Tranquilidad de tiempos de guerra

Tranquilidad de tiempos de guerra

Caracas vive una tranquilidad de tiempos de guerra. Algunos días, como el martes y miércoles pasado, se aceleran como un disparo viniendo de frente, otros, como los que le siguieron, recobran el ritmo de la cotidianeidad. En esos días post precipicio las horas se parecen a las horas: mercados, colegios, autobuses, ventas de zapatos, jugos, teléfonos, reggaetones, trap y salsa, mototaxis, caribe, cielos de azules o a punto de lluvias, conversaciones sobre lo que pasó, pasa y pasará. Nadie es indiferente a lo que sucede, la política se debate en las esquinas, en los mensajes de watsap, las redes sociales, en la preocupación ante un nuevo aumento de precio, de dólar, o una amenaza norteamericana. 

Ese ritmo es costumbre ya. No solamente desde enero de este año, cuando fue activada la fase desconocimiento del mandato de Nicolás Maduro y autoproclamación de Juan Guaidó bendecido con un twitt de Donald Trump, sino desde el 2013 y antes, desde que Chávez comenzó a gobernar Venezuela. Esa costumbre enseña a reconocer la gravedad de las amenazas, los escenarios, las armas a las que se enfrenta el chavismo, las posibilidades de triunfo, o no, de los planes golpistas. Preguntas que están hoy en su punto máximo. No ha cesado de multiplicarse la cantidad de especulaciones e hipótesis sobre cuáles eran los planes de la operación del 30, luego de que Leopoldo López finalizara su recorrido de doce horas escondido con su familia en la embajada de España.


Acerca de la acción del 30 ha predominado un consenso sobre el fracaso de la misma en diferentes medios de comunicación de América latina, Estados Unidos y Europa. Ni el discurso siempre positivo de “vamos bien” de Guaidó, ni su narrativa acerca de la multitudinaria respuesta popular que habría tenido el llamado del 30, pudieron esconder lo que efectivamente fue visible: la incapacidad para alcanzar los objetivos militares, sociales y políticos planteados para ese día.


Podría pensarse que sí lograron objetivos secundarios: la fuga de López, aunque luego terminara en la embajada, la demostración de que Guaidó es capaz de ponerse al frente de una acción de esta naturaleza, la imagen de militares dispuestos a encabezar un golpe de Estado.


Varias causas han sido esgrimidas para explicar por qué no sucedió lo que –se estima– debía pasar: acuerdos con altos mandos del chavismo que finalmente no se habrían cumplido, una trampa construida por el mismo Maduro para que Guaidó, López y el puñado de militares saltaran al vacío, el mismo error de cálculo mostrado en repetidas oportunidades en los planes de asalto, una capacidad de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) a mantenerse unida, junto con una crisis de la derecha en su relación con su misma base social que no logra activar de forma masiva en las calles.


Esto último quedó expuesto el día viernes, cuando el presidente Donald Trump se refirió a la conversación telefónica mantenida con el presidente de Rusia, Vladimir Putin. Allí, sobre el punto Venezuela, afirmó: “Putin no está pensando en intervenir en Venezuela, más allá de que quiere que ocurra algo positivo en el país, y yo siento lo mismo”. Esa declaración enfrió la escalada de declaraciones anti rusas mantenida por, entre otros, el consejero de seguridad nacional, John Bolton, y el secretario de Estado, Mike Pompeo. Este último había afirmado que el día 30 Maduro tenía un avión listo para llevarlo a Cuba, pero Rusia le había ordenado montarse.


En cuanto a Bolton, su explicación de la permanencia de Maduro había sido que: “Solo resiste en el poder porque tiene el apoyo de Rusia y Cuba, que son los únicos países extranjeros con tropas en el país”.


La declaración de Trump se alejó del tono amenazante del “todas las opciones están sobre la mesa”, repetida por miembros de su administración, y trabajado con fuerza en la Organización de Estados Americanos que, en los últimos días, había, en su seno, comenzado a plantear la necesidad de aplicar la “responsabilidad de proteger” –R2P– una forma de activar una intervención extranjera en Venezuela bajo una figura que le daría una presentación democrática.


El mismo día de la llamada tuvo lugar una reunión en una sala conocida como “el tanque” en el Pentágono. Allí estuvieron, entre otros, el secretario interino de defensa, Patrick Shanahan –quien canceló un viaje a Europa para abordar el tema Venezuela y el de la frontera con México– junto con Pompeo y Bolton. Shanahan le había pedido a su vez al jefe del Comando Sur, Craig Faller, quedarse en EE.UU. para debatir acerca de la situación venezolana. El secretario de Defensa, al hacer declaraciones sobre la reunión, sostuvo que “todas las opciones están sobre la mesa”, ratificó la confiabilidad de sus fuentes de información, y mantuvo respuestas evasivas acerca de posibles planes militares.


Son varias las preguntas sobre qué conclusión y planes por activar tiene EE.UU. Trump había dicho el miércoles por la noche que vendrían nuevos acontecimientos en la próxima semana. Por el momento el fin de semana termina sin nuevos acontecimientos de asalto, con un nuevo fracaso de convocatoria a una acción de calles por parte de Guaidó el día sábado, una tranquilidad de tiempos de guerra.

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Sábado, 04 Mayo 2019 06:24

El Grupo ya no cree en el golpe,

El canciller peruano Néstor Popolizio (centro, izq.) y su vice presiden la reunión en Lima. Imagen: AFP

Por primera vez, el Grupo abre las puertas para su respaldo a una salida negociada en la que incluyen incluso a Cuba.

Bajo la sombra de Washington, el Grupo de Lima, reunido de emergencia en la capital peruana a pedido de Colombia, se volvió a pronunciar respaldando a la oposición venezolana y condenando duramente al gobierno de Nicolás Maduro luego de la fallida intentona golpista encabezada por Juan Guaidó. Pero en esta ocasión por primera vez el Grupo abre las puertas para su respaldo a una salida negociada, en la que llaman a incluir incluso a aliados de Maduro, como Cuba. Un cambio significativo en este grupo de países que hasta hoy exigían el fin del régimen chavista sin dar espacio a un acuerdo consensuado. Un cambio que llega después de que el levantamiento opositor no encontrara el apoyo militar que esperaba, ni una movilización ciudadana masiva a favor de su causa.


La declaración dada ayer por los cancilleres del Grupo de Lima confirma las bajas de los países que se han distanciado de este grupo que tiene como razón de ser buscar el fin del gobierno de Maduro. De los catorce países que lo integran, fueron once los que suscribieron el pronunciamiento: Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay y Perú. No se han sumado a este pronunciamiento, que respalda el alzamiento de Guaidó, México, cuyo alejamiento del Grupo de Lima es evidente desde que asumió Manuel López Obrador. Tampoco Guyana y Santa Lucía.


Los cancilleres del Grupo de Lima tenían previsto comunicarse con el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, a través de una video conferencia -¿tal vez para escuchar directivas finales sobre la línea a seguir?-, pero esa comunicación se frustró por “problemas técnicos”, según informó luego el canciller peruano, Néstor Popolizio. El ministro de Relaciones Exteriores de Ecuador, José Valencia, participó de la reunión como observador.


Aunque ya se habían pronunciado sobre el tema hace unos días, cuando estalló la asonada para derrocar a Maduro, los cancilleres de los países del Grupo de Lima se tomaron más tiempo del esperado en los debates previos a la emisión de este último pronunciamiento. Había cambiado el escenario. La reunión a puertas cerradas se prolongó por cinco horas. La apertura del Grupo de Lima a una salida dialogada y la inclusión en la declaración de puntos que buscan un acercamiento a otros países que proponen una negociación como opción a la crisis venezolana, habría sido el punto más conflictivo del debate y lo que prolongó varias horas más de lo esperado la discusión.


Al final, en medio de la sensación de decepción que se respiraba en el ambiente del salón de la Cancillería peruana donde se llevó a cabo la reunión, los países del Grupo de Lima anunciaron que se harán “gestiones para que Cuba participe en la solución de la crisis en Venezuela”. El llamado del Grupo también ha incluido al Grupo de Contacto, formado por países latinoamericanos (México, Uruguay, Bolivia y Costa Rica) y europeos (Portugal, Italia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos, Suecia y Unión Europea) que han buscado desde un inicio una salida dialogada. Ahora el Grupo de Lima convoca a una reunión “urgente” de los países de ambos grupos para “buscar la convergencia en el propósito común de lograr el retorno a la democracia en Venezuela”.


Según el analista internacional Ramiro Escobar de la Universidad Católica de Perú, el llamado del Grupo es un reconocimiento de que la opción de sacar a Maduro por la fuerza parece agotada. “El Grupo de Lima está tratando de fortalecer la opción de una negociación. El llamado con carácter de urgencia al Grupo de Contacto implica aprobar una negociación, a la que convocan a participar a Cuba, que es lo más importante de este pronunciamiento. Este llamado a un diálogo es una forma de reconocer que ya no funciona la opción de sacar a Maduro por la fuerza, que se ha llegado a una situación límite que puede llevar a más derramamiento de sangre y que hay que buscar una salida negociada. Este llamado a Cuba marca una distancia con Estados Unidos. Estimo que este punto debe ser el resultado de una negociación complicada al interior del grupo”, le señaló Escobar a PáginaI12.


En los otros puntos de la declaración, el Grupo de Lima reitera el respaldo al levantamiento de la oposición, el que se niegan a calificar como un intento golpista, y alientan a Guaidó y a la oposición a seguir adelante en sus acciones. Condenan la represión del gobierno chavista a las protestas, pero mantienen silencio frente a la violencia del lado opositor


“Los países del Grupo de Lima están presionados por Estados Unidos y es cierto que en esta ocasión no hay un rechazo explícito a una intervención militar en Venezuela, pero proponen dos columnas muy importantes para una negociación, que son los llamados al Grupo de Contacto y a Cuba, y que es algo contrario a una intervención militar”, dice el analista Escobar.

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Jorge Gestoso, la antigua cara de CNN, cuenta cómo se cuenta el golpe a los norteamericanos. Venezuela: "Cómo se convierte a la mentira en verdad"

Jorge Gestoso es uno de los periodistas latinos más conocidos en los Estados Unidos. Nacido en Uruguay, fue durante 14 años la cara de CNN en español, durante los cuales recibió gran cantidad de premios y reconocimientos a su labor. Se alejó en 2004 de la cadena de noticias para desarrollar su propia productora, que alimentó durante años a muchos canales hispanos de Estados Unidos y a muchas televisoras de todo el continente. En los últimos años colabora con la cadena venezolana Telesur desde Washington. En este video de aproximadamente 9 minutos, cuenta cómo se le informa al pueblo norteamericano sobre el nuevo intento de golpe en Venezuela, las maniobras oficiales y la actitud de los medios. 

 

https://youtu.be/8TQUvIEv_vU

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Venezuela: ¿Cómo sigue el intento de golpe?

Guaidó llamó a una huelga y Maduro anunció jornadas de diálogo

El Presidente realizó un llamado en caso de que se diera un asalto al poder por parte de quienes intentan concretar el golpe de Estado: "Láncense a las calles."

Tensión, minuto a minuto, declaraciones, redes, la jornada del primero de mayo se vivió como una continuidad del día 30. La derecha había anunciado que esta fecha sería el inicio del momento definitivo de la “operación libertad”, fase que finalmente se adelantó a la madrugada del martes con las imágenes que dieron vuelta al mundo. Para el primero, Guaidó había anunciado que la movilización sería desde varios puntos de concentración. La pregunta era: ¿qué intentarían hacer en vistas de la necesidad de mantener la apuesta luego del golpe fallido?


La jornada se presentó con tranquilidad. Guaidó habló pasado el mediodía, y, como tiene acostumbrado en sus discursos, se refirió acerca de la necesidad de no perder la calle, mantenerse movilizados, así como el plan de comenzar un paro escalonado hasta una huelga general. Sus seguidores esperaban una radicalidad que no fue. La hoja de ruta después de su discurso quedó difusa, en particular porque no es la primera vez que anuncia un paro que luego no tiene lugar, y porque -esa es la razón- su base social activa no tiene su fuerza en los trabajadores y trabajadoras.


Las actividades de la derecha se dieron en varios puntos en simultáneo. El epicentro fue nuevamente Altamira, con una presencia mayor a la de ayer. Allí se ocurrieron episodios de enfrentamiento como parte del escenario programado por la derecha que necesita mantener niveles de tensión para generar imágenes y noticias.


La oposición no desplegó más acciones en la tarde. Leopoldo López por su parte mantuvo silencio desde la embajada de España. En el acto de Guaidó fue escuchada la pregunta acerca de la situación del dirigente prófugo de Voluntad Popular (VP), el partido al cual pertenece Guaidó, que está en la delantera del golpe de Estado a nivel nacional junto a Primero Justicia, partido de Capriles Radonski y Julio Borges. Guaidó no dio respuestas acerca de López, una pieza importante en la estrategia local del plan de asalto.


El cuadro internacional también presentó movimientos: Mike Pompeo, secretario de Estado norteamericano, se reunió con su par ruso, Serguei Lavrov, para tratar el tema Venezuela, y el secretario de defensa interino de Estados Unidos canceló su viaje a Europa por la crisis en Venezuela. El presidente Donald Trump por su parte amenazó ayer un bloqueo completo a Cuba si la isla no “retira sus tropas y milicias”. En cuanto al enviado especial para la cuestión venezolana, Elliot Abrams, afirmó que los chavistas con quienes negociaba “han apagado sus celulares”, en línea con las declaraciones del asesor de seguridad nacional, John Bolton, quien afirmó el martes que varios dirigentes de alto nivel ya se habían plegado a su plan, pero finalmente no habían pasado a los hechos.


El primero de mayo fue también una jornada de movilización del chavismo. Como cada año la marcha fue grande, en una nueva demostración, como el día de ayer y desde inicio de enero, de la capacidad de calle del movimiento chavista. El acto final tuvo lugar en las inmediaciones del Palacio de Miraflores, donde hablaron varios dirigentes, así como Maduro.
En ese contexto Maduro se refirió a la actual situación de ataque por parte de EE.UU. y sus aliados, y realizó un llamado en caso de que se diera un asalto al poder por parte de quienes intentan concretar el golpe de Estado: “Láncense a las calles todos los comités locales de abastecimiento y producción, consejos comunales, milicias bolivarianas, unidades de batalla Hugo Chávez, pueblo a la calle, no lo duden ni por un segundo”. A su vez anunció que habrá jornadas de diálogo, acción y propuesta el fin de semana del 4 y 5 de mayo junto a las diferentes estructuras de poder popular, del Partido Socialista Unido de Venezuela, y de los gobernadores. El objetivo: decirle a Maduro qué es necesario cambiar, trazar un plan para rectificar.


El primero de mayo terminó con tranquilidad de superficie y muchas preguntas. ¿Cuáles son los próximos pasos en el intento de derrocamiento? ¿Cuál fue el objetivo del 30? ¿Se trató de un globo de ensayo para medir fuerzas? ¿Una acción efectivamente fallida? ¿Un recambio de liderazgo para que ingrese en juego Leopoldo López? Los próximos días, semanas, darán más respuestas a las preguntas. La agenda golpista no se detiene, el plan norteamericano que busca un desenlace rápido continúa en movimiento, trabaja en todos los niveles, busca quiebres internos que se manifiestan el día de los acontecimientos. En ese sentido el más relevante del día 30 parece haber sido el del ahora ex director del Servicio Bolivariano de Inteligencia.


Venezuela continúa en el equilibrio inestable, los asaltos enfrentados por el chavismo, la incapacidad de la estrategia golpista para lograr el desenlace a la vez que el desgaste producto del cuadro económico y el impacto de las operaciones de desestabilización. La situación parece lejos de tener un punto de resolución cercano.

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Miércoles, 01 Mayo 2019 06:44

Nuevo intento de golpe de Estado

Nuevo intento de golpe de Estado

La operación de desestabilización desatada en la madrugada por Juan Guaidó, el liberado Leopoldo López y un grupo de efectivos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana no logró el objetivo de propagarse entre cuarteles.

El tiempo ha vuelto a acelerarse en Venezuela. Nuevamente, luego de semanas de una calma tensa, la derecha volvió a intentar un desenlace en su intento de derrocar a Nicolás Maduro. Esta vez fue a través de una acción militar que se inició a las 4 de la madrugada en la base militar de La Carlota, la principal de Caracas. Allí se registró una acción encabezada por un grupo de aproximadamente cien integrantes de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb) perteneciente al cuerpo de la Guardia Nacional Bolivariana.


El hecho en la base militar fue controlado en horas de la mañana. El punto principal fue la aparición en ese sitio de Juan Guaidó junto a Leopoldo López, el dirigente del partido -Voluntad Popular -al que pertenece Guaidó- que escapó de su prisión domiciliaria. Guaidó afirmó en un video publicado a través de sus redes sociales que se trataba de la fase definitiva de lo que ha denominado la “operación libertad”, puesta en marcha desde el mes de abril. En su llamado afirmó contar con el respaldo de la Fanb y llamó a tomar las calles.


La acción golpista contó con el respaldo público internacional del gobierno norteamericano, a través de su vicepresidente Mike Pence y el secretario de Estado Mike Pompeo, del presidente de Colombia Iván Duque, del gobierno de argentina a través del canciller Jorge Faurie, el secretario de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, entre otros. El gobierno de España por su parte rechazó el intento violento: “Debe quedar claro que España no respalda ningún golpe militar”.
Con el paso de la mañana el foco de concentración de las operaciones golpistas se desplazó de la base militar -donde lograron derribar una reja pero no ingresar- al distribuidor de Altamira, donde se reunió una parte de los militares alzados con tanquetas robadas, dirigentes de la oposición como Guaidó y María Corina Machado, grupos de confrontación callejera de la derecha, así como manifestantes a favor del golpe de Estado.


“La mayoría de los objetivos que acudieron al distribuidor iban engañados. Esto es un acto cobarde, terrorista y un intento de golpe de Estado de una magnitud muy pequeña (…) el 80 por ciento de los efectivos que acudieron a este llamado fueron engañados”, afirmó Padrino López en un pronunciamiento de la Fanb al mediodía. “Hacemos responsables de todo derramamiento de sangre a la dirigencia fascista, antipatriótica”, afirmó Padrino López.


El presidente Maduro por su parte afirmó: “He conversado con los comandantes de todas las REDI -región de defensa integral- y ZODI –zona de defensa integral- del país, quienes me han manifestado su total lealtad al pueblo, a la constitución y a la patria”. La versión de Guaidó afirmando contar con el respaldo de la Fanb se evidenció falsa.


La operación desatada en la madrugada no logró entonces uno de sus objetivos que era el de propagarse entre cuarteles para construir una escalada hacia el centro del poder. En cuanto al efecto mediático el plan fue logrado, así como la creación de un nuevo escenario de violencia, desestabilización, y construcción de un nudo crítico en Altamira, con el plan de poder crecerlo y extenderlo por varios puntos de la ciudad y el país. Esto último no ha sucedido, y Caracas, así como los diferentes estados del país, presenta una tranquilidad con mucha tensión. En cuanto al chavismo, se encuentro movilizado frente al Palacio de Miraflores.


Ya se han presentado acciones violentas, como la que denunciada por Padrino López: “Denuncio la violenta agresión de la cual fue víctima el coronel Yerzon Jimenez Baez, jefe de operaciones del CZGNB-43, herido de bala a la altura del cuello en la autopista Francisco Fajarado. Al momento ingresando en el quirófano”. A su vez, fue registrado un hecho todavía no aclarado, donde una tanqueta atropelló a unos manifestantes.


La derecha desde Altamira mostró signos de recuperar capacidad de beligerancia a la vez que desorientación ante un cuadro acelerado pero sin fuerza real para objetivos mayores: Guaidó convocó a movilizar hacia el oeste, es decir hacia el centro político, para luego retroceder e insistir con el llamado a movilización ya previsto para mañana primero de mayo. En cuanto al apoyo real en las calles este no ha logrado masificarse como contaban dentro de su plan de escalada. Se espera, en ese contexto, que se den acciones violentas, como lo muestra la quema de un autobús en las cercanías de Altamira, y la decisión de no retirarse de las calles.


Este cuadro de río revuelto con armas y disparos es un escenario buscado por la derecha, como parte del plan de escalada de la confrontación para buscar el quiebre de la relación de fuerzas, o lograr una mayor capacidad de sensación de victoria en un momento de dificultad de mantener la expectativa generada por Guaidó. El apoyo directo de EEUU pone sello a la acción. Varios países se han pronunciado en contra del intento de golpe de Estado y a favor del respaldo a la democracia y el diálogo, como los gobiernos de Bolivia, Rusia e Irán.


 Casi cuatro meses sin tregua

Venezuela: cronología de la crisis

 

Venezuela vive horas de tensión tras el nuevo intento de golpe de Estado contra el gobierno de Nicolás Maduro, y en medio de una crisis que se profundiza. Estos son los hechos más relevantes desde que Juan Guaidó se proclamó el 23 de enero presidente interino de Venezuela.


23 de enero: Juan Guaidó se autojuramenta, luego de que el Congreso declarara "usurpador" a Maduro tras iniciar el 10 de enero un segundo mandato desconocido por la oposición. Donald Trump reconoce inmediatamente a Guaidó, por lo que Maduro rompe relaciones diplomáticas con Estados Unidos. A Washington le siguen Canadá y varios países latinoamericanos, nucleados en el Grupo de Lima.


Rusia, China, Cuba, Bolivia, Nicaragua y Turquía apoyan a Maduro.


24 de enero: La Fuerza Armada renueva su apoyo a Maduro. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino, denuncia un "golpe de Estado" en marcha, alentado por Washington.


25 de enero: Maduro se dice dispuesto a encontrarse con Guaidó, quien rechaza un "falso diálogo".


26 de enero: En el Consejo de Seguridad de la ONU, Estados Unidos llama a todos los países a apoyar a Guaidó. Rusia y China bloquean proyecto estadounidense en apoyo al Parlamento opositor. El agregado militar de Venezuela en Washington, José Luis Silva, desconoce a Maduro. La oposición parlamentaria tramita una amnistía para funcionarios civiles y militares que desconozcan a Maduro.


28 de enero: Estados Unidos sanciona a la petrolera estatal PDVSA y da a Guaidó el control de activos y cuentas venezolanas en ese país.


29 de enero: El Tribunal Supremo de Justicia prohíbe a Guaidó salir del país y congela sus cuentas, en investigación por "usurpar" funciones de Maduro. Washington advierte contra cualquier "daño" al opositor.


1 de febrero: EEUU reitera que "todas las opciones están sobre la mesa" para "restaurar la democracia", y prohíbe a entidades extranjeras que comercian con PDVSA utilizar el sistema financiero estadounidense desde el 28 de abril.


2 de febrero: Opositores y oficialistas marchan en Caracas. El general de la aviación Francisco Yáñez desconoce a Maduro, el militar de más alto rango en hacerlo.


4 de febrero: Una veintena de países europeos reconoce a Guaidó como presidente, tras un ultimátum a Maduro para que convocara a elecciones.


6 de febrero: John Bolton, consejero de Seguridad Nacional de Trump, anuncia que Washington eximiría de sanciones a militares que reconozcan a Guaidó.


7 de febrero: Medicinas y alimentos enviados por Estados Unidos llegan a Cúcuta, Colombia, en la frontera. Maduro acusa a Washington de usar la ayuda humanitario como "excusa" para una invasión militar.


12 de febrero: Guaidó anuncia que el 23 de febrero entrará la ayuda humanitaria. Días después, Maduro cierra tráfico aéreo y marítimo con Curazao y la frontera terrestre con Brasil, donde también se almacena ayuda.


22 de febrero: Concierto en Cúcuta organizado por el multimillonario Richard Branson. Guaidó aparece sorpresivamente, junto a presidentes de Colombia, Chile y Paraguay, desafiando la prohibición de salida del país. Del lado venezolano se realiza otro evento musical. Maduro ordena cerrar la frontera con Colombia por Táchira.


23 de febrero: Disturbios en fronteras de Venezuela con Colombia y Brasil: Un grupo de jóvenes opositores queman dos camiones, pretendiendo responsabilizar a la Guardia Nacional Bolivariana, según constató el diario The New York Times. Venezuela rompe relaciones con Colombia. Guaidó pide a la comunidad internacional considerar "todas las cartas".


25 de febrero: Guaidó participa en Bogotá en reunión del Grupo de Lima, que descarta el "uso de la fuerza". Después, parte en gira por Brasil, Paraguay, Argentina y Ecuador.


28 de febrero: Rusia y China vetan proyecto estadounidense en la ONU que buscaba elecciones "justas". Contrapropuesta de Moscú también naufraga.


1 de marzo: Estados Unidos sanciona a seis altos funcionarios de seguridad y revoca visas de 49 allegados a Maduro. Luego suma a otras 77 personas.


4 de marzo: Guaidó regresa a Venezuela apoyado por manifestación de seguidores.


7 de marzo: El peor apagón en Venezuela afecta a 23 de 24 estados, y a Caracas. Maduro denuncia sabotaje para desestabilizarlo.


16 de abril: Cruz Roja comienza distribución de ayuda humanitaria, tras autorización de Maduro.


17 de abril: Estados Unidos impone sanciones contra el Banco Central de Venezuela.


19 de abril: Guaidó convoca a una marcha en Venezuela el 1° de mayo, para exigir "el cese definitivo de la usurpación".


26 de abril: Estados Unidos impone sanciones financieras a Jorge Arreaza. Rusia pide "poner fin a la política del chantaje" en defensa de Maduro.


28 de abril: Entran en vigor sanciones estadounidenses que prohíben compra de crudo a PDVSA.


30 de abril: Un grupo de militares se alza contra el gobierno. Guaidó llama a tomar las calles hasta lograr la caída de Maduro, quien denuncia un intento de golpe de Estado.

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Los efectos del bloqueo contra Venezuela en cifras

El pasado 25 de abril, durante una rueda de prensa en las Naciones Unidas, el canciller venezolano, Jorge Arreaza, detalló los impactos negativos que ha traído para el país la aplicación de medidas coercitivas unilaterales, en forma de bloqueo económico, por parte del gobierno de los Estados Unidos.


Arreaza fue enfático al alertar que estas acciones son ilegales. EE.UU. las aplica extraterritorialmente violentando las disposiones de la Carta de Naciones Unidas.


De igual forma, afirmó que las consencuencias del bloqueo económico en materia de salud y alimentación son preocupantes, para dar testimonio de ello, expuso el caso de varios pacientes de alto riesgo que se encuentra en Italia y que no han podido ser atendidos debido a que PDVSA, institución responsable de este plan de atención médica, no ha podido hacer los pagos correspondientes a cuasa de las sanciones de Washington.


El responsable de la política exterior venezolana, además de detallar cómo Estados Unidos violenta el derecho internacional con su operación de cambio de régimen, también detalló la magnitud de los fondos, activos y recursos confiscados ilegalmente a Venezuela, mediante la aplicación de medidas de bloqueo económico y retención de dinero para realizar importaciones.


A continuación la lista de los fondos secuestrados y las instituciones donde reposan:


• Banco de Inglaterra: 1 359 millones de dólares
• Citibank: 196 millones de euros
• Banco de Londres: 453 millones de euros
• North Capital: 238 millones de euros
• Novo Banco: 1 453 millones de euros
• Sumitomo: 415 millones de euros


Al día siguiente de realizar estas denuncias, el Departamento del Tesoro de EEUU incluyó en la lista OFAC al canciller Jorge Arreaza. La medida fue claramente una retaliación política a lo expresado por Arreaza, con la que también se buscará limitar el rango de acción de la política exterior venezolana y sus alianzas geopolíticas.


Sobre la medida, el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, indicó: “Como resultado de las sanciones de hoy, todas las propiedades de estos individuos y cualquier propiedad que tengan, de forma directa o indirecta, en un porcentaje del 50% o más, que estén en Estados Unidos o en posición o en control de personas en Estados Unidos quedan bloqueadas”.
Mnuchin no hizo referencia a propiedades o activos de Arreaza, admintiendo que la medida tiene un fin político.

28 abril 2019 
(Tomado de Misión Verdad)

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Inteligencia rusa: "EE.UU. quiere cambiar el poder en Venezuela con las manos de Colombia"

Estados Unidos tiene la intención de llevar a cabo un "cambio de poder" en Venezuela por medio de la fuerza utilizando para ello "las manos de Colombia", ha aseverado el jefe adjunto del Departamento Central de Inteligencia de Rusia (GRU, por sus siglas en ruso), el vicealmirante Ígor Kostiukov.

"Continúan las actividades subversivas de EE.UU. contra la República Bolivariana. Se están llevando a cabo varias opciones para cambiar al gobierno chavista, que van desde la creación de condiciones para un incremento de sentimiento de inconformidad en la población y su posterior transformación en una explotación social, hasta la implementación de escenarios de fuerza contra Caracas", dijo este jueves Kostiukov.


Washington quiere organizar una invasión del territorio venezolano "con las manos de sus aliados, principalmente Colombia", ha añadido.


Según Kostiukov, en la actualidad se están conformando grupos armados ilegales integrados por desertores venezolanos, miembros de organizaciones criminales de países centroamericanos y de grupos rebeldes colombianos, que ya están operando en los sabotajes contra las infraestructuras de la nación bolivariana.


No obstante, a EE.UU. "no le importa" que la primera víctima en sufrir las consecuencias de sus acciones sea la población civil, cuyos intereses Washington dice supuestamente defender, añadió el jefe adjunto del GRU.

Publicado: 25 abr 2019 10:02 GMT | Última actualización: 25 abr 2019 10:38 GMT

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DUQU 2.0, el probable protagonista de los ciberataques contra Venezuela

Ciberguerra contra Irán


En el año 2010, un ataque informático logró retrasar por dos años el programa nuclear pacífico de Irán. Un virus denominado Stuxnet tomó el control de 1000 centrifugadoras necesarias para purificar y enriquecer el uranio para convertirlo en combustible nuclear. Logró destruir totalmente un 20% de ellas. Por primera vez un virus lograba un impacto real y de envergadura en una infraestructura industrial estratégica.


Cuando se presentaron las manifestaciones del ataque informático, los especialistas iraníes no pudieron ni sospecharlo. Era lógico, la central nuclear de Natanz, se encuentra a 250 kilómetros al sur de Teherán, aislada, con acceso restringido y con algunas de sus instalaciones diseñadas para soportar posibles ataques militares.
Al principio las centrifugadoras eran reemplazadas previo chequeo de los sistemas de control de las mismas. Existía total incertidumbre y se actuaba más bien por descarte. Stuxnet era tan novedoso que estaba programado para realizar ataques puntuales y esporádicos, todo esto para eliminar toda posibilidad de sospechas. Solo cinco meses después de las primeras manifestaciones, fue posible dar con la causa real.


Stuxnet fue concebido bajo preceptos bélicos, desarrollado por expertos en ciberguerra de Israel y Estados Unidos, enemigos obvios de Irán. Las labores de inteligencia de estos dos países pudieron determinar que los Controladores Lógicos Programables (PLC) usados para controlar las centrifugadoras en Natanz eran del fabricante alemán Siemens. Lo que vendría después sería un daño profundo al orgullo de la ingeniería alemana.


Un PLC es un computador industrial programable para automatizar procesos industriales. Su arquitectura tiene similitudes a los ordenadores que se encuentran a la mano de cualquier persona: fuente de poder, CPU (Unidad Central de Procesamiento), módulos de comunicación y de entradas/salidas. La programación de control que se diseña para estos dispositivos se hará de acuerdo al proceso o procesos que se pretendan controlar. Para lograr el control de variables (temperatura, presión, flujo, nivel, revoluciones por minuto, entre otras) el PLC debe contar con un conjunto de instrumentos de campo (analógicos y/o digitales), los cuales se encargarán de censarlas. Dichas señales serán interpretadas por el PLC y este ejecutará las acciones de control respectivas para mantener los procesos en valores deseados y seguros de operación sin prácticamente la intervención humana. Igualmente, cumplen funciones de seguridad, es decir, si alguna variable no puede ser controlada, se ejecutan acciones en elementos finales de control (por ejemplo válvulas) para retornar a los límites de operación seguros, o disparos de protección para evitar catástrofes humanas y/o daños en los equipos industriales.


Los modelos exactos de PLC víctimas del ciber ataque en la central nuclear de Natanz fueron los Siemens S7-315 y S7-417. De acuerdo a los expertos, fueron dos variantes del virus Stuxnet, uno en forma de un archivo de configuración para el software de Siemens, y otra, aprovechando vulnerabilidades del sistema operativo Windows. Para las dos variantes, fue necesaria la cooperación voluntaria o no de personas ligadas al trabajo en Natanz, tomando en cuenta que dicha planta nuclear está conformada por una red industrial totalmente aislada de redes exteriores. Las dos versiones básicamente actuaban de la misma forma, aunque la segunda era más agresiva.


Los PLC envían mediante protocolos de comunicación de redes industriales toda la información a un centro de supervisión y control, siendo esta mostrada a los operadores de la planta quienes monitorean de forma constante los procesos. Estos sistemas se denominan SCADA (Supervisión, Control y Adquisición de Datos).


Stuxnet lograba que los PLC Siemens enviaran datos falsos de los sistemas inherentes a las centrifugadoras, es decir, los operadores visualizaban en los SCADA parámetros de operación ideales, pero la realidad era otra. Mientras tanto, las centrifugadoras iban de 120 rpm a 63 mil rpm en cuestión de minutos (y viceversa), causando fatiga y daños permanentes en sus componentes al alcanzar su valor nominal de operación (63 mil rpm) en tan poco tiempo. Aunado a esto, los sistemas de vapor que accionaban los rotores de las centrifugadoras vieron comprometidas sus válvulas de seguridad que aliviaban presión si los niveles eran críticos. Las sobrepresiones tuvieron un impacto mecánico sobre las centrifugadoras.


Luego de algunos meses, los especialistas pudieron detectar el virus Stuxnet como el responsable de la catástrofe industrial en Natanz. Fue oficialmente el primer acto de ciberguerra de la historia.


Variante de DUQU 2.0: Fase Venezuela


De acuerdo a comunidades de especialistas en el área de ciber seguridad, Duqu 2.0 fue probablemente identificado como responsable de los apagones actuales en Venezuela gracias a la colaboración de especialistas rusos que llegaron al país recientemente. Todavía no es información oficial.


Duqu 2.0 es un derivado del virus Stuxnet. En el año 2015, Kaspersky Lab, compañía rusa internacional dedicada a la seguridad informática con sede en Moscú, descubrieron actividades inusuales en las redes de la empresa, características de un ataque cibernético masivo. Era el virus Duqu 2.0.


Si partimos de que Duqu 2.0 es una variante mejorada de Stuxnet, es muy fácil presumir que la forma de propagarlo en nuestros sistemas de control de generación, transmisión y distribución de carga fue novedosa.


Este tipo de virus ya se disemina a través de cualquier equipo conectado a una red informática, incluyendo memorias USB, computadores, PLC, impresoras, entre otros dispositivos. Bastaría un infiltrado para lograr penetrar por ejemplo, el cerebro electrónico de los sistemas que controlan, coordinan y sincronizan las turbinas del Complejo Hidroeléctrico de Guri.
Ya el difunto periodista Ricardo Durán lo advertía en el año 2011, cuando a través de una serie de trabajos periodísticos, dejó en evidencia un conjunto de situaciones que debieron prender las alarmas: ex trabajadores golpistas de PDVSA llegaron a formar parte de CORPOELEC y los sistemas de control, supervisión y seguridad de nuestro sistema eléctrico nacional eran de factura occidental, diseñados e implementados por empresas de Estados Unidos y Canadá.


Tomando en cuenta estos descubrimientos, no les resultó para nada difícil a nuestros enemigos desentrañar nuestros sistemas electrónicos. Supieron rápidamente dónde y cómo golpearnos.


Los numerosos ataques a nuestro Sistema Eléctrico Nacional (SEN) denotan que han mantenido la misma filosofía en el diseño de las distintas variantes del virus: no buscan destrozar de una vez una instalación industrial, más bien lo hacen por fases para causar mayor daño y conmoción, evitando de esta forma que los especialistas tengan tiempo de enfocarse en las causas de las fallas. Un sistema infectado puede estar operando de forma óptima, fallar, y luego volver a la “normalidad” con las consiguientes consecuencias. Mientras tanto, los SCADA mostrando información totalmente distinta a la realidad.


Hasta ahora no existen detalles del mecanismo de ataque a nuestro SEN, pero la etapa de generación es la más crítica y probablemente la más golpeada. El control de una turbina conlleva gobernar un conjunto de sistemas y variables críticas: sistemas de lubricación, revoluciones por minuto, temperatura, vibración, presión, potencia generada.
Debió ser dramático para nuestros operadores del SEN visualizar en sus pantallas una situación distinta a la que ocurría en la realidad. Peor aún, es probable que Duqu 2.0 tuviera la misma característica que Stuxnet en lo que concierne al apagado de las máquinas desde sala de control: el virus lo imposibilita.


El ataque contra nuestro SEN sin duda alguna fue una de las etapas superiores de un plan mayor para el derrocamiento del gobierno de Venezuela. Ante el fracaso de estrategias previas como la criminal guerra económica, cerco diplomático, amenazas de invasión, intentos de violentar nuestras fronteras, desórdenes callejeros y pillaje financiero internacional, activaron la carta de la ciberguerra.


A diferencia de Irán, el ataque a Venezuela tiene repercusiones muchísimo mayores. Se ha afectado a la población de todo un país al negársele el derecho a un servicio eléctrico constante y confiable. Si en Irán se dio el primer acto de ciberguerra de la historia, Venezuela sufrió el primer acto de ciberguerra contra un sistema eléctrico nacional con impacto en millones de seres humanos.


¿Aprenderemos la lección?


Lo sucedido en Irán en el año 2010 no bastó para que nuestro país se preparara para enfrentar ataques informáticos a nuestras estratégicas infraestructuras industriales. No sólo nuestra industria eléctrica se encuentra amenazada. Venezuela aún cuenta con una industria petrolera altamente tecnificada, compleja y de gran envergadura. Nuestras plantas petroleras en su grandísima mayoría fueron diseñadas por empresas occidentales.


Alguna de ellas muy vulnerables al encontrarse en fase de obsolescencia tecnológica, operando bajo sistemas operativos, firmware y/o hardware desactualizados y sin ningún soporte por parte de fabricantes, todo esto consecuencias de la situación económica a la que nos han sometido. Por ejemplo, el sistema operativo WINDOWS XP sigue siendo el de mayor uso en PDVSA, el cual ya no cuenta con ningún soporte por parte de Microsoft para solucionar vulnerabilidades de seguridad.


Nuestra política de seguridad informática respecto a nuestras industrias y compañías estratégicas debe ser reformulada. Debe crearse una unidad de ciberseguridad bajo mando y control de nuestro poder ejecutivo, impulsar nuevamente el desarrollo de sistemas operativos propios como primer paso a ambiciosos programas de desarrollo de software.


Desarrollar un SCADA de factura nacional no será tarea fácil, llevará tiempo y mucha inversión en la preparación del recurso humano. La segmentación de nuestras redes industriales bajo políticas severas de administración de acuerdo a su nivel de criticidad es vital. Kaspersky Lab puede ser nuestro mejor aliado para empezar a dar los primeros pasos en implementar políticas de ciberseguridad.


Nos han golpeado muy fuerte, pero nuestros enemigos no tienen consciencia aún de nuestra capacidad de resistencia. Venceremos nuevamente.
(Tomado de Misión Verdad)

Publicado en: Canal USB
23 abril 2019

Publicado enInternacional
Miércoles, 10 Abril 2019 05:53

La fallida estrategia de EE.UU. en Venezuela

La fallida estrategia de EE.UU. en Venezuela

La Fuerza Armada Nacional Bolivariana no se quebró y Juan Guaidó no logró manejar los hilos del poder. Tampoco funcionó la amenaza de una intervención.

El asalto debía ser corto, el gobierno de Maduro no estaba en condiciones de resistir. Sobre esa certeza Estados Unidos (EE.UU.) desencadenó una estrategia para derrocarlo: construyó a Juan Guaidó como presidente 2.0, lo dotó de una ficción de gobierno, un reconocimiento internacional, una narrativa articulada entre medios de comunicación, un aceleramiento de sanciones económicas en diferentes niveles. A partir de la superposición de las variables debían darse los diferentes resultados, hasta llegar a la negociación forzada o la salida.


El curso de los acontecimientos no fue como aparecía en el papel. El primero y principal fue el quiebre de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb), un elemento medular que debía suceder y no lograron. Para eso fueron descargadas una serie de tácticas, desde la conspiración interna con apoyo de dólares, visas, y garantías, hasta la estrategia de la amenaza latente de posible intervención por parte de EE.UU. Una combinación de bluff, es decir de pistola descargada apuntada de frente, con fechas de condensación para intentar el quiebre, como lo fue el 23 de febrero.


El segundo acontecimiento que debía darse, de menor capacidad de definición en el objetivo, era el apoyo masivo de Guaidó en las calles. Su discurso afirma que el 90% de la población lo apoya. Las imágenes de su capacidad de movilización muestran que el primer impulso del 23 de enero –día de su autonombramiento reconocido por un twitt de Donald Trump– perdió fuerza. Una de las razones principales está en la crisis de expectativas producto de que la promesa de desenlace inmediato no se dio. Otra es que se trató de una construcción artificial, mediática, diplomática, que no logró convocar más allá de la histórica base social de la derecha, marcada por el corte de clase, geográfico, de condiciones materiales de vida, de idiosincrasia, e imaginarios. La oposición se parece demasiado a sí misma.


El tercer punto fue el intento de volcar a los sectores populares a las calles, para lo cual los apagones y su consecuente faltante de agua eran el escenario provocado más favorable. El resultado tampoco fue el esperado: la imagen extendida fue la de una mayoría en busca de resolver los problemas, de forma individual, colectiva, articulada al gobierno. Las protestas, impulsadas en su casi totalidad por la derecha, fueron pequeñas y sin capacidad de irradiación.


Cada una de esas variables tiene puntos de retroalimentación. La crisis de expectativas se debe, por ejemplo, a la constatación de que la Fanb no se ha quebrado, que Guaidó habla de una inmediatez que no sucede, y de la conclusión que al no darse ninguno de los tres resultados, entonces solo queda pedir por la intervención internacional encabezada por Estados Unidos. Esa misma narrativa intervencionista aleja a su vez a quienes podrían ver en la propuesta de Guaidó una alternativa a la situación actual, política y económica. Convocar a las mayorías para lograr una acción de fuerza internacional se topa con evidentes barreras.


El derrocamiento de Maduro no parece posible en la relación de fuerzas nacionales. Ha demostrado que el asalto no será corto, y que el chavismo, que es más que un gobierno, está en condiciones de resistir. De ser un asunto nacional, Guaidó perdería fuerza hasta entrar en la lista de dirigentes de la oposición marcados por el peso de la derrota. El problema es que este nuevo intento de golpe de Estado se armó sobre un punto de no retorno: una construcción de EE.UU. de una fachada de gobierno paralelo, reconocido luego por la Unión Europea, Gran Bretaña, Israel, Canadá, gobiernos de derecha de América Latina. ¿Qué hacer con Guaidó si el plan no da resultados producto del error de cálculo inicial?


La pregunta es por EEUU, su actual administración en la combinación Donald Trump-neoconservadores, y lo que se denomina el Estado profundo, es decir las estructuras de poder real, invisibles, que constituyen y garantizan el desarrollo estratégico de EE.UU. en la disputa geopolítica. Una derrota en Venezuela sería atribuida a la administración, en un período pre electoral, y sería doble: la permanencia de Maduro, es decir la incapacidad de alinear el punto clave del continente latinoamericano, como su implicancia en el cuadro internacional.
Esto último ha tomado particular fuerza en los últimos días, en voz y tuits de diferentes voceros norteamericanos, como Elliot Abrams, encargado especial para Venezuela, Mike Pompeo, secretario de Estado, John Bolton, consejero de seguridad nacional, y Craig Faller, jefe del Comando Sur. Sus diferentes declaraciones han conformado una narrativa que sitúa a Venezuela como base de operaciones de Rusia, Irán, Cuba y China, y al gobierno de Maduro como subordinado a cada uno de esos gobiernos y sus respectivos servicios de inteligencia, militares, en particular de los tres primeros.


Sobre esa construcción de escenario EE.UU. ha anunciado los próximos pasos. Pompeo irá a Chile, Paraguay, Perú y Colombia, Abrams a España y Portugal, y han convocado a la tercera reunión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para abordar la cuestión Venezuela. Todavía no han anunciado los objetivos para cada uno de los movimientos, aunque es posible prever que existirá una dimensión privada y una pública de los acuerdos. Sobre la segunda podría ser avanzar en lo que parece un objetivo de EE.UU.: declarar al gobierno de Venezuela como organización transnacional del crimen, y calificar a los “colectivos” –una forma de organización popular del chavismo– como grupos terroristas, que, afirmó Bolton, “socavan la Constitución y la integridad territorial de Venezuela”. De cada elemento se desprenden nuevas posibles acciones.


Ese aumento de presiones, bloqueos, aislamientos, no plantea aún, más allá del repetido “todas las opciones están sobre la mesa”, la posibilidad de la intervención militar. El mismo Abrams volvió a alejar esa hipótesis el pasado jueves. ¿Cómo piensan entonces escalar para lograr el desenlace con la combinación de estas acciones? EE.UU. necesita definir vías, capacidades de operaciones en el territorio, acuerdos internos y diplomáticas. Sobre esto último la posición de la Unión Europea, en voz de Federica Mogherini, mantiene que se debe “preparar el terreno para que se celebren elecciones presidenciales libres y transparentes lo más pronto posible”.


¿Estaría dispuesto EE.UU. a un desenlace negociado con posible permanencia de Maduro? Por el momento no lo parecen, así como tampoco a una derrota en Venezuela, que sería, como ya lo han explicitado, geopolítica. Mañana será la reunión del Consejo de Seguridad convocada para abordar este punto. La derecha por su parte llamó a movilizaciones. El cuadro sigue en movimiento.

 

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