Nueva estrategia de EEUU en Afganistán: "Modelo Sirio + Yihadismo"

¿Realmente EEUU se retira de Afganistán?

Para empezar:

  1. Recuerden que "la verdad es la primera víctima de las guerras" y, obviamente, bajo el mando de la OTAN unos 45 países del mundo no ocuparon Afganistán con 300.000 soldados para atrapar a un terrorista ni para desmantelar "el terrorismo islámico. El objetivo, más bien, fue deshacer la alianza entre China y Rusia sellada en julio del 2001 en la Organización de Cooperación de Shanghái (la OCS). La actual guerra de EEUU contra China también está empapada de artimañas.
  2. Que el Pentágono puede mentir, no solo al mundo, sino a su propio comandante. Así lo confesó James Jeffrey, enviado especial de EEUU para Siria, que ocultó al presidente Trump el verdadero número de soldados estadounidenses ‎en Siria para que dejase de insistir en la retirada de las tropas. Trump, que es el segundo presidente de EEUU en denunciar la presión del Complejo Industrial-Militar para militarizar la política exterior de EEUU después de Eisenhower, tuvo que despedir a su secretario de Defensa Mark Esper por incumplir sus órdenes al respecto y acabó ser odiado por los generales de la OTAN.
  3. EEUU nunca ha ocupado un espacio estratégico para luego abandonarlo. Han pasado ya 76 años del fin de la Segunda Guerra Mundial y aún mantiene tropas y bases en los países derrotados.
  4. La condición anunciada de Joe Biden para dejar aquel país era que los talibán cortasen su relación con Al Qaeda; pues, el Departamento del Tesoro de EEUU dice que "Al-Qaeda está ganando fuerza en Afganistán bajo la protección de los talibanes", sin influir en la decisión del presidente.
  5. El argumento de Biden para sacar las tropas de Afganistán es que China se ha convertido en la prioridad número 1 de su política exterior (en eso consistía la "Doctrina de Obama"), pero:
  6. ¡Afganistán comparte frontera con China  y lo más "tentador" es que lo hace con la provincia Sinkiang donde viven los "musulmanes uigures", a los que EEUU pretende "liberar".
  7. Las tropas, en vez de irse a "casa", serán reubicadas en los países vecinos para seguir "luchando contra el terrorismo", afirma. ¿Qué sentido tiene dejar once bases militares en el propio Afganistán para ponerse a rogar a los países vecinos para que le alquilen una, o lanzar misiles desde las bases en el Golfo Pérsico?
  8. ¿O es que están huyendo del país como bomberos pirómanos?

Biden lanza la nueva guerra bélica en Afganistán con el fin de ganar en la guerra comercial y económica con China. Todos los países de Asia Central están integrados en la Iniciativa de la Franja y la Ruta china que une Asia con Europa a través del Cáucaso. EEUU no iba a permitir que Kabul firmase con Beijín una extensión del Corredor Económico China-Pakistán (CPEC) cruzando Afganistán. Pues, mientras EEUU se hundía en las guerras que ha fabricado, Rusia y China han modernizado sus economías, consolidando su posición en el escenario mundial.

Modelo sirio para cambiar Eurasia

Una vez conseguido los principales objetivos en Siria, la Administración Obama-Biden, al no encontrar una alternativa viable a Bashar al Assad (al que tampoco pretendían eliminar  para salvar el acuerdo nuclear con Irán), puso en marcha en 2014 el Plan B: convertir Siria en un gran pantano para hundir y desgastar a Rusia, Irán, Hezbulá, Hamas, Turquía, Emiratos Árabes, y Arabia Saudí enfrentándoles en favor o en contra de Assad; como guinda, soltó a los yihadistas para destruir las infraestructuras y la sociedad sirias, el último enemigo árabe de Israel (tras eliminar a Iraq y Libia). Misión cumplida, el Pentágono trasladó en 2015 al Estado Islámico a Asia central justo para convertir al estratégico Afganistán y la zona de influencia china, rusa, iraní e india, en otro nudo de tensión permanente y arrastrar a dichos estados a una guerra de desgaste.

La nueva fase del intento de EEUU de mantener su hegemonía planetaria representa los dos siguientes rasgos:

- En nombre del multilateralismo, serán los aliados –en este caso de bajo perfil como Pakistán, Turquía, o Bulgaria-, quienes protejan tanto el capitalismo como los intereses de Washington en esta región (que incluye salvar la producción de opio que es de unas seis mil toneladas por año). Para ello, Biden ha exigido para 2022 un presupuesto de 3.3 mil millones de dólares en ayuda militar para sus hombres en Kabul, que seguramente serán islamistas, este increíble invento del Pentágono.

- Recuperar a Pakistán, que dirige y organiza a los talibanes, y que había sido lanzado a los brazos del país de Mao Zedong por Obama cuando éste quiso atraer a la India hacia su política anti-china. El regreso de Islamabad a la órbita de la OTAN, a cambio de gobernar Afganistán, cambiará radicalmente el balance de fuerzas en Asia, en perjuicio tanto a Nueva Delhi como de Beijín. De hecho, el papel de Islamabad es impedir la formación de "Chindia", una alianza entre los dos estados más poblados del planeta.

- La externalización de la guerra, y el uso casi exclusivo de mercenarios, por ser más baratos, sus acciones no comprometen a los "defensores de los derechos humanos"  y de su muerte nadie se entera. El Pentágono reconocía en enero pasado que contaba con 18.000 contratistas (que a su vez subcontratan a otros miles), disfrazados de los lugareños en Afganistán, frente a 2.500 soldados oficiales. La compañía DynCorp International, por ejemplo, recibió en 2019 unos 7.000 millones de dólares en contratos gubernamentales para entrenar al ejército afgano (cuyos miles de soldados han huido o se han unido a los Talibán), administrar bases militares en Afganistán, y hasta proporcionar traductores. Cuantas más guerras y más largas, más ganancias para estas empresas de crimen organizado, a menudo dirigidas por exmilitares. En Iraq, los propios "diplomáticos" estadounidenses, John Negroponte y Robert Ford, crearon en 2003 los Escuadrones de Muerte sunnitas y chiitas con el fin de provocar una larga guerra civil. La DynCorp, una de cerca de 150 Compañías Militares Privadas (PMC), ha aumentado su cotización en la bolsa por valor de 915 millones de dólares.

La región organiza su defensa

Los países vecinos ven la retirada de los soldados oficiales de EEUU como una amenaza que no una oportunidad para aumentar su influencia. Han intentado comprar la fidelidad de algunos de los señores de la guerra afganos para proteger sus intereses. Rusia y China, además, están utilizando su poder en los organismos centroasiáticos como La Organización del Tratado de Seguridad Colectiva y la OCS, para impedir que EEUU consiga bases militares en la zona. El país que más les preocupa es Uzbekistán. Su presidente Shavkat Mirziyoyev visitó Washington 2018, para firmar un acuerdo de cooperación militar. Zalmai Khalilzad, el enviado especial de EEUU para Afganistán ha estado de visita en esta región, tanteando. En mayo pasado, el único invitado extranjero al Desfile de la Victoria en la Segunda Guerra Mundial en la Plaza Roja de Moscú fue el presidente de Tayikistán, Emomali Rahmón. Su país recibirá sistemas de misiles antiaéreos portátiles Verba, y las instalaciones militares rusas en Kirguistán y Kazajstán estarán más vigilantes. China ya cuenta con una estrategia de lucha contra el llamado "Tres males": terrorismo, separatismo y extremismo religioso.

Irán cuenta con el ejército Fatemiyun, compuesto por los emigrantes afganos y entrenado en la guerra siria, y acaba de recibir a una delegación de Talibán en Teherán. En 2016, un dron estadounidense asesinó a un jefe del grupo Mullah Akhtar Mansour, nada más regresar de la capital de Irán a Afganistán.

Turquía, sin ser vecino, mantiene lazos con el general uzbeco Rashid Dostum. Biden el ah asignado la custodia del aeropuerto de Bagram, aunque ya ha recibido la advertencia de los Talibán: ¡ni se le ocurra hacerlo! Sería tratada como "agresora".

La extremaderecha islamista talibán, bajo el liderazgo de los "jeques" (apodo dado a los generales de la inteligencia pakistaní), al conquistar una ciudad desata el terror: latigazos a las mujeres por llevar tacones o pañuelos en vez de burka es sólo una tarjeta de visita. Están colocando minas en las aldeas para que miles de desplazados no regresen a sus hogares, lo cual demuestra que su objetivo no es gobernar el país sino convertirlo en un Estado Fallido y desgarrado, desde donde poder chantajear a los países vecinos.

Fracasa el objetivo de la OTAN en convertir este país en un espacio para el uso militar en Asia Central. Ahora sólo pretende atrapar a los países rivales de la zona en este atolladero: si Afganistán no es para mí no será para nadie. No se descarta una partición del país en líneas étnica y religiosa (que implica "la limpieza" de cientos de miles de personas) para poder controlarlo.

Habrá resistencia armada, aunque no bajo el liderazgo de las fuerzas progresistas, duramente perseguidas. Pero, las mujeres y los hombres afganos, respaldados por los burócratas traicionados de Kabul –llamados "republicanos" frente a los "islamistas"-, incluido el presidente Ashraf Ghani, que en vano viajó a Washington para hacer cambiar la decisión de Biden.

Se gesta una nueva Eurasia, con nuevas fronteras, realineaciones y otro rostro, marcada por la decadencia de un imperio que se niega asimilar su descomposición.

Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes:  y la locura de EEUU en Afganistán es repetir el mismo escenario del 1996, cuando instalaron a los Talibán en el poder: El yihadismo global sigue sirviendo a los mismos objetivos desde finales de los setenta.

23 julio 2021

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Desfile militar en la Plaza de Tiananmen, en Pekín, el 1º de octubre de 2009.Foto Ap

oby Warrick, de The Washington Post (WP), difunde que los especialistas de EU afirman que “China construye más de 100 nuevos silos de misiles (https://wapo.st/3dHA0Gp)”.

Los investigadores del Centro de Estudios de No-Proliferación James Martin exhibieron imágenes de un satélite comercial de la empresa Planet. Los supuestos silos, depósitos subterráneos de misiles, se encuentran en un desierto cercano a la ciudad noroccidental de Yumen ("Puerta de Jade") –con 170 mil habitantes, eslabón de la antigua Ruta de la Seda, en la provincia Gansu (27 millones de habitantes) en el noroeste– y "representarían un giro histórico de China".

WP le da mucho juego a Jeffrey Lewis –director del Programa de No-Proliferación en Asia Oriental en el Instituto Middlebury de Estudios Internacionales– experto en el arsenal nuclear de China, quien describe de "increíble" la escala de la acelerada construcción de silos que pudieran alcanzar hasta 145, si se toma en cuenta su edificación en otras regiones: “Creemos que China expande sus fuerzas nucleares en parte para mantener una disuasión ( deterrence) que pueda sobrevivir al primer (sic) ataque de EU con números suficientes para derrotar las defensas de misiles de EU”.

El polémico Lewis comentó que los silos están probablemente destinados para el programa chino de misiles balísticos intercontinentales (ICBM, por sus siglas en inglés) conocido como "DF-41" que puede transportar múltiples ojivas y alcanzar objetivos a 14 mil 967 kilómetros, que pondrían EU a su alcance. La distancia de Yumen a Silicon Valley es de 10 mil 496 kilómetros y con Washington es de 11 mil 181.

Según WP, "los funcionarios chinos se quejan que su disuasión nuclear ha perdido credibilidad debido a los programas de modernización nuclear en Rusia y EU", por lo que "Pekín ha resistido los llamados para unirse a nuevas charlas de control de armas porque teme que los nuevos límites consagrarían para siempre su estatus como potencia nuclear de segundo rango frente a Washington y Moscú" cuando el "Pentágono anunció planes para la extensiva modernización de sus armas nucleares en las próximas dos décadas".

Lewis comete un grave error de juicio al confundir los misiles basados en "combustible solido" –que pueden ser disparados en pocos minutos– con los "misiles de combustible líquido" –que requieren de mayor preparación para su rellenado antes de su lanzamiento–.

EU detenta alrededor de 450 silos donde se encuentran sus ICBM bautizados como Minuteman (https://bit.ly/3dExQHl).

El Boletín de los Científicos Atómicos calcula que China detentaba 372 bombas nucleares en 2020 (https://bit.ly/3AvAHfB). Se detecta que su mayor número es basado en tierra (280), de carácter más defensivo que su mínima dotación ofensiva de su fuerza aérea (20) y de sus submarinos (72).

En dos sendos artículos, Global Times, portavoz oficioso del Partido Comunista Chino arremetió contra el "amateurismo" del "investigador" Lewis. Hu Xijin, editor jefe de Global Times, se mofa de Lewis, quien ignora que el arsenal nuclear chino DF-41 "se basa en combustible sólido" para los ICBM "móviles", que no requieren ser colocados "dentro de un silo" (https://bit.ly/2TCCmQ3). Hu pontifica al seudoexperto Lewis: "Los silos son muy importantes. Pueden almacenar combustible liquido (sic) de alto impulso para los ICBM y transportar ojivas nucleares de alto rendimiento." Agrega que los "silos son parte importante del poder nuclear de las superpotencias" cuando muchas veces los “silos reales son con frecuencia construidos al mismo tiempo que los silos de señuelo ( decoy silos)”. Hu juzga que la "distribución presente de silos es el mayor secreto de las potencias nucleares".

Un editorial del Global Times sentencia que la “edificación de la disuasión nuclear de China no puede estar supeditada a EU (https://bit.ly/3qJOxqt)” y confirma que la "situación de seguridad de China ha cambiado velozmente" ya que "EU tiene la ambición estratégica de someter a China".

¿Quién frenará la carrera armamentista nuclear?

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© AFP 2021 / Greg Baker

 Todo indica que China se está preparando para enfrentar desafíos mayores ante Occidente, para no verse arrastrada a una nueva derrota como sucedió en los siglos XIX y XX. Reforzar su poder parece ser el camino elegido.

Un informe de The Washington Post del 30 de junio señala que China está construyendo "más de 100 nuevos silos para misiles balísticos intercontinentales en un desierto cerca de la ciudad noroccidental de Yumen, una ola de construcciones que podría indicar una importante expansión de las capacidades nucleares de Pekin".

Según el citado medio, si estos datos se confirmaran, estaríamos ante "un cambio histórico para China, "ya que hasta ahora contaba con un arsenal nuclear modesto de entre 250 y 350 armas nucleares. El especialista Jeffrey Lewis, director del Programa de No Proliferación de Asia Oriental, quien analizó los silos fotografiados por satélites comerciales, describió la escala de la construcción como "increíble".

Lewis explicó al Post que "China está expandiendo sus fuerzas nucleares en parte para mantener un elemento de disuasión, que pueda sobrevivir a un primer ataque estadounidense en cantidades suficientes para derrotar las defensas antimisiles de EEUU".

Se estima que los silos albergarán el misil balístico intercontinental conocido como DF-41, capaz de transportar múltiples ojivas y alcanzar objetivos a 9.300 millas, poniendo el territorio de Estados Unidos a su alcance.

Rápidamente el portavoz del departamento de Estado, Ned Price, mostró la preocupación del Pentágono porque "el arsenal nuclear de la República Popular China crecerá más rápidamente y a un nivel más alto de lo que quizás se anticipó".

Desde tiempo atrás los medios oficialistas chinos vienen reclamando un aumento del arsenal nuclear. En mayo pasado, Global Timesdestacó que expertos militares chinos hicieron un llamado para "aumentar el número de armas nucleares, especialmente su disuasión nuclear basada en el mar de misiles balísticos lanzados desde submarinos intercontinentales, para disuadir una posible acción militar de los belicistas estadounidenses".

El medio agregó que "tener un arsenal nuclear apropiado a la posición de China ayudará a salvaguardar la seguridad nacional, la soberanía y los intereses de desarrollo y establecerá un orden mundial más estable y pacífico, que será beneficioso para el mundo".

En tanto, el editor jefe de Global Times, Hu Xijin, escribió un año atrás que "China necesita aumentar sus ojivas nucleares a 1.000", con al menos 100 misiles estratégicos Dongfeng-41, porque "necesitamos un arsenal nuclear más grande para frenar las ambiciones estratégicas e impulsos estadounidenses hacia China. Quizás tengamos que enfrentar desafíos con una determinación más fuerte en el futuro cercano".

A la hora de comentar las declaraciones del portavoz del Pentágono, el editorial de Global Times del 2 de julio, asegura que se persigue "obstaculizar el desarrollo de la capacidad nuclear de China convirtiéndolo en un problema y colocando a China en una posición pasiva para defenderse".

"Sugerimos que China ignore la información y las acusaciones de Estados Unidos y Occidente. China no debe dejarse llevar por las narices. Que digan lo que quieran decir y especulan", señala Global Times.

En la parte central del editorial se dice: "China ha dicho que mantiene sus capacidades nucleares al nivel mínimo requerido para la seguridad nacional. Pero el nivel mínimo cambiaría a medida que cambia la situación de seguridad de China. China ha sido definida como el principal competidor estratégico por Estados Unidos y la presión militar estadounidense sobre China ha seguido aumentando. Por lo tanto, China debe acelerar el aumento de su disuasión nuclear para frenar el impulso estratégico de Estados Unidos".

Sin embargo, uno de las frases del editorial llama la atención: "Una vez que estalle una confrontación militar entre China y EEUU sobre la cuestión de Taiwán, si China tiene suficiente capacidad nuclear para disuadir a EEUU, eso servirá como base de la voluntad nacional de China".

Se trata de la anticipación de un escenario para el cual las Fuerzas Armadas chinas parecen estarse preparando esmeradamente. Lo que no quiere decir que China esté planificando una guerra para recuperar la isla, sino que no descarta una situación en la que deba apelar a la disuasión nuclear para evitar, por ejemplo, bloqueos marítimos a sus importaciones de petróleo, su comercio o la temida declaración de independencia de Taiwán.

Hasta ahora China había elegido un camino diferente al de la URSS. Para evitar involucrarse en una costosa carrera armamentista, adoptó una doctrina de "disuasión limitada" que prioriza un arsenal nuclear pequeño pero robusto, que asegura la capacidad de Pekín para tomar represalias contra cualquier adversario si es atacado.

Las razones de esta opción de China tienen un doble carácter económico y militar.

Los gobernantes chinos parecen haber concluido que la implosión de la URSS se debió, entre otras razones, a la decisión de mantener la paridad estratégica con EEUU, lo que llevó a darle prioridad a mantener el equilibrio militar, en cantidad y calidad del armamento.

A la larga, esto provocó desajustes en la economía. Las cuantiosas inversiones necesarias para mantener la capacidad de disuasión en base a la paridad militar y nuclear, coadyuvaron al estancamiento, con todas las consecuencias negativas esperables, que se hicieron visibles en la década de 1980, cuando EEUU aceleró su rearme bajo la presidencia de Ronald Reagan.

Desde el punto de vista estrictamente militar, los estrategas chinos están convencidos de que una fuerza nuclear mucho menos cuantiosa que las de Rusia y de EEUU, puede ser suficiente para disuadir a cualquier potencia que pretenda agredirla. De lo que se trata, es de poder devolver el golpe luego de soportar un primer ataque, lo suficientemente demoledor como para que la potencia enemiga sepa a qué atenerse.

Si esta mirada es correcta, China está apostando a la superioridad económica y tecnológica para sortear la agresividad de EEUU y mantener en pie su independencia como nación. Finalmente, esta es la principal lección de su propia historia: evitar la humillación, como sucedió con las "guerras del opio" en el siglo XIX y la invasión japonesa en el siglo XX.

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China, el gigante que avanza a zancadas

Se acaban de cumplir 100 años de la fundación del Partido Comunista Chino (PCCh), el partido que dirigió exitosamente una revolución campesina, derrotó a las potencias extranjeras in­vasoras, ganó una guerra civil, fundó una república popular y puso de pie a un gigante planetario.

Casi 28 años después, el 1º octubre de 1949, se proclamó el nacimiento de la República Popular China. Vicente Lombardo Toledano fue el primer mexicano en visitarla. Estuvo ahí junto a su esposa, Rosa María Otero, del 16 de noviembre al 1º de diciembre de ese año, para participar en la Conferencia de los Trabajadores Asiáticos. Era entonces vicepresidente de la Federación Sindical Mundial.

Lombardo quedó profundamente impresionado por el coloso asiático y su dirigente Mao Tse-Tung. Desde esa nación anunció: "Hoy tendré el privilegio de dar a conocer al pueblo mexicano y a los demás pueblos de América Latina, a la China nueva". Se dedicó a ello con entusiasmo hasta 1963, cuando tomó partido por la Unión Soviética en el conflicto que dividió al movimiento comunista internacional.

El triunfo chino impactó profundamente en los países coloniales y sus luchas por la liberación nacional. En la conferencia, Li Shaoqui anunció los planes de Moscú y Pekín para promover la Revolución china como modelo general de revolución en los países desarrollados.

Lombardo Toledano coincidía, al menos verbalmente, con este propósito. A Mao –a quien ubica como uno de los grandes hombres de nuestro tiempo– le explicó la similitud, existente en su origen, entre la Revolución mexicana de 1910 y la Revolución china. Y, en un discurso pronunciado en un banquete con el premier Chou En-Lai, hizo votos por el regreso de la nao a Acapulco, "no sólo para llevarnos y para traer mercancías valiosas, sino para comunicar a México los ideales de la República Popular de China y recoger las aspiraciones más altas del pueblo de México".

El integrante del grupo de Los Siete Sabios seguía teniendo entonces una influencia relevante en la política mexicana y en los movimientos obrero y campesino. Apenas un año antes había fundado el Partido Popular. De manera que, al volver a su país, divulgó la experiencia revolucionaria de la nación asiática a través de sus amplias redes y relaciones. Escribió Diario de un viaje a la China nueva, narrando sus experiencias; dio conferencias y entrevistas, y difundió la propaganda y literatura revolucionaria de aquella nación.

En 1953 se fundó la Sociedad de Amistad con China Popular en México, dirigida por Luis Torres Ordóñez, economista del Instituto Nacional Indigenista, muy cercano a Lombardo. La sociedad promovió activamente charlas y ponencias, como las impartidas sobre la dialéctica en Mao por el doctor Elí de Gortari, futuro rector de la Universidad Nicolaíta; intercambios artísticos en el que participaron muralistas como David Alfaro Siqueiros, y viajes de personalidades culturales y líderes sociales. Diez años más tarde, la sociedad se fracturó, y surgió otra, mucho más radical y comprometida con las luchas emancipatorias, conducida por la doctora Esther Chapa, microbióloga y feminista.

En parte gracias a la labor de Lombardo, el maoísmo se divulgó en México durante la década de los 50 y comienzos de los 60, e influyó en líderes rurales, como el sonorense Álvaro Ríos, quien a lo largo de 50 años fundó decenas de ejidos, impulsó la autogestión campesina y gestionó la entrega de cerca de un millón de hectáreas sobre todo en Durango y Chihuahua (https://bit.ly/3AkF65b).

Gran importancia en la difusión de la Revolución china en México tuvo, también, la participación en 1952 de Pekín, de una delegación en la Conferencia de la Paz de las Regiones Asia y Pacífico. Asistieron, entre otros, el doctor Ismael Cosío Villegas, extraordinario especialista en enfermedades respiratorias, participante en el movimiento médico de 1964; la arqueóloga Eulalia Guzmán; Ruth Rivera, hija del gran muralista; la filósofa Paula Gómez; Mario Pavón Flores, asesor de la huelga general del SME en 1936 y petrolera un año después, y del paro de 25 mil jornaleros de la Comarca Lagunera, que dio inicio a la reforma agraria cardenista, y el poeta cubano Nicolás Guillén.

El escritor Fernando Benítez se fascinó con la travesía, en la que encontró un hecho histórico de dimensiones colosales: la rebelión de los pueblos coloniales. Quedó tan impactado, que pasó tres primeros meses de su llegada a México hablando sin cesar de lo que había visto allí.

Pensar en esa nación –escribió en su crónica China a la vista– "es pensar en un gigante que después de estar dormido durante siglos se ha puesto de pie y trata de recuperar los pasos perdidos entregándose a una actividad portentosa". Añadió: su vida es ahora dinámica; se superan constantemente; inventan ­revolucionariamente.

Como ocurrió a Lombardo, Benítez halló grandes similitudes entre los pueblos chino y mexicano. "Lo que hace la grandeza de China, las pequeñas y fuertes manos de sus artistas y campesinos, es también lo que le da a México su fuerza", escribió.

Y, al analizar la matriz ideológica de esa revolución, concluyó: "La miseria no es la que inclina a los hombres al comunismo, sino la conciencia de que el capitalismo no es capaz de solucionar sus problemas".

Hoy, en el aniversario de los 100 años de fundación del PCCh, cuando el coloso chino sigue avanzando a zancadas en todo el mundo, vale la pena recordar cómo sus hazañas fueron anticipadas por los primeros intelectuales mexicanos que se asomaron en aquellas tierras.

Twitter: @lhan55

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El desfile por el centenario del Partido Comunista chino

Xi Jinping habló de "un proceso histórico irreversible"

El presidente indicó que el PCCh debe "continuar desarrollando el socialismo con características chinas" y advirtió que el país no permitirá nunca que cualquier fuerza extranjera los "atropelle, oprima o esclavice".

 

Con un gigantesco desfile militar frente a la Puerta de Tiananmen y un potente discurso del presidente Xi Jinping, el gobierno chino celebró este jueves el centenario del Partido Comunista (PCCh). Desde un palco levantado en el mismo lugar en el que Mao Tse-Tung proclamó la República Popular en 1949, Xi indicó que el PCCh debe "continuar desarrollando el socialismo con características chinas" y advirtió que el país no permitirá nunca que cualquier fuerza extranjera los "atropelle, oprima o esclavice". Fue uno de los momentos más festejados de su intervención frente a las más de 70 mil personas que llenaron las gradas instaladas en la plaza de Tiananmen, en un momento en el que China se siente especialmente atacada por Occidente y acusa a Estados Unidos de intentar impedir su progreso. Con un crecimiento exponencial en los últimos 40 años, el PCCh puede estar orgulloso de haber sacado al país del subdesarrollo, aunque la dirigencia china se enfrenta a la desaceleración económica mundial, los desafíos climáticos y el envejecimiento de su población.

Xi aprovechó la ocasión para declarar que China pudo convertirse en "una sociedad moderadamente próspera a todos los niveles", el principal objetivo fijado en 2012 para el centenario del partido. "Esto significa que hemos logrado una resolución histórica al problema de la pobreza extrema en China, y ahora avanzamos con paso decidido hacia el objetivo del segundo centenario: convertir a China en un gran país socialista y moderno a todos los niveles", aseguró. El segundo centenario es el de la fundación de la República Popular China (RPC), que se cumplirá en 2049 y para el que también se fijó esa meta a largo plazo en el XVIII Congreso del partido.

El discurso de Xi duró poco más de una hora. La muchedumbre, que se levantó en plena noche para asistir a la ceremonia y atravesar innumerables puntos de control, escuchó en estricto silencio al presidente, quien supo levantar la voz para robarse algunos aplausos. En un momento de la tarde se levantó el viento y llegó la lluvia. Religiosamente, los presentes se pusieron el impermeable rojo que se les entregó al llegar a Tiananmen. 

Pero el sol volvió sobre el final del discurso de Xi y estalló entonces la Internacional, antes de que se soltaran palomas y globos de distintos colores. La gente agitó sus banderas y se separó entonando en coro la popular canción "Oda a la patria", considerado el segundo himno de la RPC. Por la mañana, como preludio de las palabras del presidente,  la patrulla acrobática del ejército aéreo sobrevoló la plaza de Tiananmen, dejando en el cielo estelas rojas, amarillas y azules. 

Li Luhao, un estudiante de 19 años presente en Tiananmen, comentó: "Gracias al partido tenemos una sociedad como esta y el país ha podido desarrollarse rápidamente. Tenemos que darle las gracias". Fundado por un puñado de militantes en julio de 1921 en Shanghai, el PCCh dirige la segunda potencia mundial y tiene la firme intención de seguir imponiéndose a nivel internacional en el plano económico y político. Se trata del mayor partido gobernante del mundo, con más de 95 millones de militantes que dirigen a un país de más de 1.400 millones de habitantes.

Wang, habitante de Beijing, también saludó agradecido al partido en su centenario: "Cuando era pequeño había cortes de corriente todas las noches. Hoy tenemos comida, ropa, educación, transporte. Todo va mejor". El monumental evento en Tiananmen fue el punto culminante de semanas de ceremonias y exhibiciones que elogiaron el papel del PCCh en traer grandes mejoras a la calidad de vida y expandir la influencia económica, política y militar de China.

Como en el discurso de Xi de este jueves, la narrativa oficial del partido pasa hábilmente por alto manchas del pasado como la hambruna masiva del Gran Salto Adelante a fines de la década de 1950 y principios de la de 1960, la guerra de clases violenta y la xenofobia de la Revolución Cultural entre 1966 y 1976, y la intervención militar de 1989 que aplastó un movimiento democrático en la Plaza de Tiananmen. En cambio se enfoca en el desarrollo, la estabilidad y la eficiencia chinas, incluyendo su éxito a la hora de controlar el coronavirus, en contraste con lo que describe como las disputas políticas, la desigualdad de clases y la torpeza del control de la pandemia en las democracias occidentales.

02 de julio de 2021

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"Quien trate de intimidarnos quedará con la cabeza rota": Pekín celebra con una masiva ceremonia el centenario del Partido Comunista (FOTOS, VIDEO)

El presidente chino, Xi Jinping, destacó que China ha logrado construir una sociedad modernamente próspera "en todos los aspectos", hasta alcanzar el ideal de 'xiaokang', una vida pacífica y feliz.

Una gran ceremonia tuvo lugar en la mañana de este jueves en la capital de China, con motivo del centésimo aniversario de la fundación del Partido Comunista de ese país (PCCh).

En el evento, que se centró en la plaza de Tiananmén, participaron miles de personas, entre ellas militares, miembros de organizaciones sociales y líderes del PCCh, incluido el presidente chino, Xi Jinping.

El mandatario destacó que China ha logrado construir una sociedad modernamente próspera "en todos los aspectos", al aumentar el PIB en 2,5 veces entre 2010 y 2020. Afirmó que ese avance culmina la persecución, a lo largo de 2.500 años, del ideal de 'xiaokang', una vida pacífica y feliz.

"Estamos más cerca, más confiados y más capaces que nunca de hacer realidad el objetivo del rejuvenecimiento nacional. Pero debemos estar preparados para trabajar más duro que nunca para llegar allí", declaró Xi.

Asimismo, el presidente chino resaltó que el país no busca una confrontación internacional, pero está decidido a defender su soberanía. "El pueblo chino no permitirá en absoluto que ninguna fuerza extranjera nos intimide, oprima o esclavice, y cualquiera que lo intente se enfrentará a cabezas rotas y derramamientos de sangre frente a la Gran Muralla de hierro de los 1.400 millones de chinos", dijo, y agregó: "Nunca hemos intimidado, oprimido o subyugado a la gente de ningún otro país, y nunca lo haremos".

Al caracterizar el Ejército chino como "un pilar fuerte para defender el mundo rojo y mantener la dignidad nacional" y "una fuerza poderosa para salvaguardar la paz regional y mundial", Xi llamó a fortalecer las fuerzas armadas del país para convertirlas en unas de las más potentes del mundo.

La ceremonia se inició con un espectáculo aéreo. La plaza fue sobrevolada por helicópteros que formaron en el cielo la cifra '100', seguidos por un ala de cazas. Luego, una batería de cañones disparó en saludo.

La parte simbólica del acto terminó con el izamiento de la bandera de China, acompañado por el canto del himno nacional del país por todos los presentes.

El congreso fundacional del PCCh tuvo lugar en Shanghái a finales de julio de 1921. Entre sus líderes iniciales destacaban Li Dazhao y Chen Duxiu. Este último fue elegido como el primer secretario general. Uno de los actores activos en la creación del partido fue el revolucionario ruso Grigori Voitinski, como agente de la Internacional Comunista.

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Martes, 29 Junio 2021 06:10

El siglo del PCCh

El siglo del PCCh

La defensa de la soberanía es el elemento definitorio por excelencia del comunismo chino. La soberanía del PCCh frente a otros partidos. La soberanía de China frente a cualquier otro país. Deviene de su orgullo civilizatorio pero también de la firme conciencia de un cosmos peculiar. Los avatares del maoísmo, el denguismo o ahora el xiísmo, tienen ese mismo denominador común por más que las tácticas o sesgo ideológico de cada etapa arrojen matices y hasta contradicciones.

El PCCh es un partido secular. Las décadas transcurridas le han permitido engrasar y afinar una maquinaria que hoy admite pocas comparaciones en el mundo. Su militancia supera a la población total de Alemania. Y aun así, con la exhibición de todos sus meteóricos logros, su reconocimiento internacional es débil, lastrado hoy día no tanto por los desvaríos del lejano pasado maoísta como por su obstinación, real o infundada, al negarse a seguir el diktak liberal. Pese a la persistente simbología y adjetivación del discurso, muchos quisieron creer que iba camino de ello cuando la reforma parecía acentuar un determinado perfil, indispensable para congraciarse con la globalización pilotada por los países desarrollados de Occidente.

Superada esa etapa, el PCCh dirige de nuevo la mirada hacia sus raíces y, en paralelo, también el anticomunismo regresa a la agenda global. Y lo hizo a lo grande, de la mano del ex director de la CIA y ex secretario de Estado, Mike Pompeo, quien apeló en la Biblioteca Presidencial Richard Nixon en julio de 2020 a derrocar al PCCh. Las espadas siguen en alto, aunque en Beijing todo suene a argumentos extemporáneos para asegurar un dominio imperial en entredicho.

En una celebración de este calibre quizá no sea el momento más idóneo para expiar pecados. El PCCh tiene ciertamente mucho que celebrar. No obstante, merece prestarse atención al viraje introducido por Xi en un discurso ideológico que a partir de 1981 eludió cualquier revisitación del maoísmo tal como ahora acontece con la propia reescritura de la historia del Partido alentada por figuras personalmente muy próximas al secretario general como Zhuang Rongwen. Hay un severo riesgo en todo ello de una recidiva en comportamientos que se antojaban sentenciados para siempre. El ex primer ministro Wen Jiabao, quien ya en 2012 erguía su dedo acusatorio contra los peligros del neomaoísmo, regresó en abril pasado con una carta a su madre desde la prensa de Macao diciendo mucho entre líneas…

El centenario del PCCh mira hacia el futuro con toda la esperanza puesta en un siglo XXI crucial para glorificar su gesta y su modelo. En lo inmediato, la mirada está puesta en los juegos de poder que acompañan los preparativos del XX Congreso, previsto para el otoño de 2022, no solo de importancia subjetiva para Xi, sin sucesor a la vista, sino también para calibrar la capacidad del PCCh para defender una institucionalidad labrada con sacrificio y que podríamos definir como una de las mayores aportaciones del denguismo: las reglas de una sucesión civilizada. Pende de un hilo.

Pasando a mejor vida el legado de Deng y abrazando el pensamiento de Xi, el PCCh  ciertamente se adentra en una nueva era. Ojo con la impaciencia que tan cara resultó siempre al PCCh. Sin olvidar que solo puede haber algo más nefasto que esa soberbia occidental que no para de señalar con el dedo a otros despreciando las taras propias y es esa capacidad de engreimiento sin límite de quien embelesado por la eficiencia alcanzada cree estar en su derecho de arrebatar al cielo su mandato.

 Por Xulio Ríos

Director del Observatorio de la Política China y autor de 'La metamorfosis del comunismo en China. Una historia del PCCh'

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El combate al narco declarado por Richard Nixon (en imagen de archivo) en junio de 1971 convirtió a las drogas en el enemigo público número uno de Estados Unidos. Foto Fundación Richard Nixon

Se cumplen 50 años; enormes costos políticos y sociales

Este combate por la salud pública, escondía otros objetivos del ex presidente de EU: la izquierda antiguerra y los afroestadunidenses

 

Nueva York. El presidente Richard Nixon declaró una guerra contra las drogas hace 50 años (se cumplen esta semana), proclamando que eran el enemigo público numero uno de Estados Unidos. Medio siglo después, y cientos de miles de millones de dólares, cientos de miles de muertes por la violencia de esa guerra dentro y fuera de Estados Unidos y la encarcelación de millones, hay más drogas ilícitas y más baratas y disponibles que nunca y el país está experimentando otra crisis mortal más de sobredosis de opiaceos.

Por la evidencia que se ha acumulado a lo largo de cinco décadas, esa guerra contra las drogas es un fracaso con enormes costos políticos y sociales.

Esa guerra, según admitió uno de los asesores más cercanos de Nixon, tenía otro objetivo, además de una supuesta preocupación por la salud de los estadunidenses. “La Casa Blanca de Nixon… tenía dos enemigos: la izquierda antiguerra y la población afroestadunidense (…) Sabíamos que no podíamos convertir en algo ilegal estar en contra de la guerra o ser negro, pero lograr que el público asociara a los hippies con la mariguana y a los negros con la heroína, y después criminalizarlos severamente, podríamos irrumpir en esas comunidades(…) arrestar a sus líderes, catear sus casas, disolver sus reuniones y vilipendiarlos noche tras noche en los noticieros. ¿Sabíamos que estábamos mintiendo sobre las drogas? Por supuesto que sí”, declaró John Ehrlichman en entrevista con la revista Harper’s en 1994.

El término guerra contra las drogas entró al vocabulario político el 18 de junio de 1971 en una conferencia de prensa donde Nixon, quien un día antes envío su iniciativa antinarcóticos al Congreso, declaró que el abuso de drogas ilícitas se había convertido en el enemigo público número uno del país.

En 1973 Nixon creó la agencia antinarcóticos conocida como DEA. Pero con el incremento dramático en los presupuestos dedicados a la guerra antinarcóticos, otras agencias ingresaron al juego, incluidas el FBI y la CIA y el Departamento de Estado.

En los años 80, el presidente Ronald Reagan promovió medidas más punitivas contra delitos relacionados con la droga, y con ello empezó un dramático incremento en la encarcelación por delitos relacionados con las drogas que se elevó de 40 mil 900 en 1980, a más de 430 mil en 2019, según the Sentencing Project, impactando sobre todo a comunidades minoritarias y pobres del país.

El enemigo en esta guerra también estaba en el extranjero: intervenciones estadunidenses en países como Panamá, Venezuela, entre otros, se han justificado bajo el rubro de la guerra contra el narco, al igual que los programas de cooperación que han permitido la presencia y el asesoramiento estadunidense en gran parte del hemisferio americano, incluidos México y Colombia. La CIA usó el narcotráfico para financiar fuerzas contrarrevolucionarias en Centroamérica tal como se documentó en audiencias e investigaciones sobre el escándalo Irán-contras en los 80. Trump usó esa guerra para justificar su muro fronterizo.

Gasto de 50 mil mdd anuales

Hoy día, el gobierno estadunidense gasta casi 50 mil millones de dólares anuales en la guerra contra las drogas, según cálculos del Drug Policy Alliance (DPA). Desde 1971, esa guerra, según algunos cálculos, ha costado a Estados Unidos aproximadamente un billón de dólares.

Dentro de Estados Unidos se realizan más de 1.35 millones de arrestos por posesión de droga cada año. O sea, cada 25 segundos una persona es arrestada por drogas para uso personal; en 2019, 26 por ciento de los arrestados fueron afroestadunidenses, a pesar que son sólo 13.4 por ciento de la población nacional y consumen y venden drogas al mismo nivel que los blancos, reporta el Centro FXB de la Universidad de Harvard y DPA.

A pesar de esta inversión masiva en la guerra de 50 años, se acaba de marcar un nuevo récord de 81 mil muertes por sobredosis de drogas entre mayo de 2019 a mayo de 2020, reportaron los Centros de Control de Enfermedades (CDC).

Hoy día, las autoridades advierten que, junto con la pandemia del Covid-19, hay una nueva epidemia de uso de opiaceos, con un incremento de 38 por ciento en muertes por sobredosis, una crisis que fue generada, en parte, por medio de narcotraficantes legales que se visten de traje en oficinas lujosas de empresas farmacéuticas, o que son doctores.

La semana pasada, en la esquina de Broadway y Canal, un joven repite mariguana, mariguana. Otro ofrece lo mismo en la entrada noreste de Washington Square, y a veces mucho más –opiaceos, ácido y éxtasis– que han estado a la oferta durante años. A pocas cuadras de donde El Chapo fue enjuiciado en el centro de Brooklyn, uno puede hacer el conecte para comprar el mismo producto que el fue acusado de enviar a las calles de Estados Unidos.

Múltiples investigaciones nacionales e internacionales han documentado y concluido que esa guerra ha fracasado. Repiten cada año que después de tantas vidas destruidas aquí y en el extranjero, tantos encarcelados y la inversión de una fortuna, las tasas de consumo permanecen más o menos igual que hace 50 años, y algunas drogas están hasta más disponibles y baratas que antes, en un mercado en que los estadunidenses gastan alrededor de 150 mil millones de dólares al año, según cálculos de RAND Corporation.

Desde hace 10 años, la Comision Global, integrada por ex presidentes y otros ex altos funcionarios, entre ellos George Schulz, Paul Volker, Ricardo Lagos, César Gaviria, Fernando Henrique Cardoso, Ernesto Zedillo, Carlos Fuentes y Kofi Annan (hasta sus muertes), entre otros, ha recomendando un giro dramático en la política antinarcóticos, anulando el concepto de guerra y promoviendo un enfoque de prevención y salud pública (https://www.globalcommissionondrugs.org/).

DPA, organización que desarrolló una estrategia exitosa para rechazar la óptica de la prohibición y promover la legalización y el control sanitario de las drogas, subraya en este 50 aniversario que “esta guerra sólo ha logrado los propósitos dañinos que deseaba Nixon. No ha resuelto ningún problema asociado con el consumo…. hemos desperdiciado cientos de miles de millones de dólares sujetando a nuestro propio pueblo a la criminalización y encarcelación masiva que de manera desproporcionada ha dañado a las comunidades minoritarias”.

Iniciativas para despenalizar

Esa organización, junto con una coalición cada vez más amplia de grupos sociales, han logrado impulsar el desmantelamiento de partes de esa guerra, con iniciativas locales y estatales para despenalizar las drogas y legalizar la mariguana. Hoy día, el fruto de ese trabajo es que la mariguana para usos recreativos ya es legal en 16 estados y la capital del país (entidades en donde viven más de 43 por ciento de la población nacional), y el uso medicinal del cannabis es legal en 36 (https://drugpolicy.org).

En 2020, votantes en Oregon, en un esfuerzo impulsado por DPA y la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), aprobaron la despenalización de la posesión de toda droga para uso personal –el primer estado en hacerlo– y financiar programas de tratamiento y recuperación de adicción con fondos generados con el impuesto sobre ventas legales de mariguana.

Un 83 por ciento de los votantes opinan que la guerra contra las drogas ha fracasado, y 66 por ciento favorecen despenalizar la posesión de drogas y promover una estrategia de salud pública, según un nuevo sondeo presentado esta semana por DPA y la ACLU.

Algunos creen que 50 años después se está llegando al fin de esta guerra.

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La devastadora guerra contra el narcotráfico que EE.UU. le impuso al mundo cumple 50 años de fracasos

"Declaro la guerra contra las drogas". Esta frase, pronunciada por Richard Nixon el 17 de junio de 1971 en la Casa Blanca, marcó el inicio de una estrategia intervencionista en la que EE.UU. se erigió como gendarme mundial del combate al narcotráfico.

Los resultados han sido desastrosos. Cinco décadas después, no hay un solo efecto positivo. Al contrario. Hoy hay más sustancias prohibidas, son más baratas, más accesibles y con mayor potencia. El consumo aumentó tanto en EE.UU. que ha enfrentado epidemias consecutivas de cocaína, heroína, metanfetamina y fentanilo, y sigue siendo el país que más consume drogas.

Las organizaciones criminales crecieron, se multiplicaron, se profesionalizaron, se globalizaron. Se expandieron a todo el mundo con la invaluable ayuda de los bancos estadounidenses y europeos que lavan las multimillonarias ganancias del negocio trasnacional e ilegal más lucrativo.

La estela de víctimas es interminable: los usuarios que tienen consumo problemático y que son tratados como delincuentes, no como personas con problemas de salud; los cientos de miles de muertos y desaparecidos por la disputa de territorios o de mercancías o por la militarización del combate que sólo acrecentó las violaciones a los derechos humanos; los campesinos sumidos en la pobreza y que sólo pueden sobrevivir con la siembra de adormidera, hoja de coca o marihuana, o a quienes les arrasan sus campos con fumigaciones dañinas y erradicaciones forzadas; las 'mulas' que, a cambio de unos cuantos dólares, aceptan utilizar su cuerpo para transportar drogas; los consumidores que cumplen condenas por delitos que no deberían ser tales; los hombres y mujeres que forman parte de los eslabones más vulnerables de la cadena narco y a los que se les imponen condenas desproporcionadas.

Y la violencia endémica. Si lo sabrán especialmente Colombia y México. 

Cada año, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito y la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes presentan informes sobre drogas y narcotráfico que demuestran que, más allá de oscilaciones en la producción, el negocio se mantiene firme. No importa cuántos narcotraficantes mueran, se detengan o condenen, o cuántas toneladas se decomisen. El negocio solamente cambia de manos y no para de crecer.

Lo increíble es que, a pesar de que las cifras de producción, variedad de sustancias, consumo, muertes y presos evidencian que esta guerra ha sido infructuosa, la retórica bélica sigue vigente y cada tanto es repetida por presidentes latinoamericanos. Todavía es un discurso predominante que contrasta con los esfuerzos de sectores sociales que apuestan por modificar las políticas de drogas para que se aborde prioritariamente como una problemática de salud basada en el respeto a los derechos humanos.

El origen

Nixon fundamentó su nefasta guerra en el persistente consumo y en premisas moralinas. Hilvanó un lenguaje en el que consideró el abuso de sustancias como el "enemigo público número uno" al que había que derrotar a toda costa bajo tres ejes: la criminalización de los consumidores, el prohibicionismo absoluto de determinadas drogas y la militarización en el combate al narcotráfico en los países latinoamericanos productores.

La meta, irreal, era desterrar todas las drogas ilegales. Que dejaran de producirse y de consumirse. 

Para reforzar su estrategia, en julio de 1973 creó la Drug Enforcement Administration (DEA) que, a partir de ese momento, sería omnipresente en las operaciones contra el narcotráfico alrededor del mundo y que junto con la CIA se disputaría recursos financieros para seguir justificando su existencia.

En el imaginario estadounidense ya predominaban la estigmatización y los prejuicios raciales. Desde principios del siglo pasado habían vinculado a los chinos con el opio; a los negros con la cocaína; y a los mexicanos con la marihuana. Eran una amenaza. EE.UU. jamás ha admitido su responsabilidad en el negocio narco debido a sus altos niveles de consumo, al tráfico de armas y al lavado de dinero. Los culpables siempre son otros. Están convencidos. De ahí el éxito de la promesa de Donald Trump de construir un muro para cerrar el paso a los narcos mexicanos. De los narcos estadounidenses jamás sabemos nada.

Ya en los 80, Ronald Reagan insistió en que las drogas representaban una amenaza para la seguridad nacional. La guerra antinarcóticos se convirtió en una prioridad y EE.UU incrementó la asistencia militar y policial en América Latina. A través de la Iniciativa Andina, combatió el cultivo de marihuana y la producción de cocaína sin entender las complejas causas económicas, políticas y sociales que permitían el auge de estos cultivos en países como Colombia, Bolivia o Perú.

La hipocresía siempre ha estado latente. La CIA llegó al extremo de permitir el ingreso de drogas a EE.UU. a cambio de que los cárteles apoyaran a la Contra, el grupo armado que financiaba para derrocar a los sandinistas en Nicaragua. El caso Irán-Contras ha sido uno de los grandes escándalos de corrupción e intervencionismo de EE.UU. en América Latina, pero no el único. 

Rebeldía

Durante décadas, EE.UU. extorsionó al resto de los países latinoamericanos con una certificación anual que evaluaba si habían obedecido sus políticas antidrogas. En caso contrario, les cortaba el flujo millonario de recursos. A varios gobiernos dependientes no les importó afectar a sus ciudadanos y provocar sangrientos conflictos sociales con tal de entregar buenas cuentas.

Importaban más las cifras de campos erradicados, drogas decomisadas y narcos detenidos y asesinados, que las personas, los derechos humanos y la democracia.

El tema era tan central en la agenda de los gobiernos estadounidenses que, a fines del siglo pasado, el 92 % del presupuesto de asistencia militar y policial en América Latina y el Caribe se destinaba a la guerra contra las drogas. Pero en septiembre de 2001 la preocupación cambió por completo para dar prioridad a la "guerra contra el terrorismo".

Aun con recortes presupuestarios, las políticas de drogas siguieron inmutables. Desde Nixon hasta ahora, todos los presidentes estadounidenses han anunciado "éxitos" en la guerra contra el narcotráfico que, en realidad, son inexistentes. Es un "ya casi ganamos" que, 50 años después, es todavía más inalcanzable.

Por eso, comenzó a asomar la rebeldía. En 1998, a instancias de México, se celebró en Nueva York una Sesión Especial de la Asamblea de Naciones Unidas en la que países latinoamericanos y europeos advirtieron que no compartían una guerra que había provocado más daño que el consumo mismo de las sustancias. En lugar de analizar alternativas, la ONU volvió a comprometerse con "un mundo libre de drogas". De nuevo, la meta imposible.

Desde entonces, expresidentes, premios Nobel, periodistas, profesores universitarios, parlamentarios, empresarios, médicos, criminólogos, diplomáticos, políticos, filósofos, sociólogos, activistas, jueces y sacerdotes de decenas países, incluido Estados Unidos, han convocado a través de la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia a cambiar el paradigma, a enfocar las políticas mundiales de control de drogas sin miedos, prejuicios y prohibiciones punitivas que cedan al sentido común, la ciencia, la salud pública y los derechos humanos.

Alternativas

La discusión está latente, tanto como las resistencias y los avances.

En 2013, Uruguay hizo historia al convertirse en el primer país del mundo en legalizar la producción, consumo y venta de la marihuana con fines medicinales y recreativos. Es decir, toda la cadena del negocio. Luego le siguió Canadá. México, que tiene un papel central en el negocio narco, está a un paso de imitar esta política rupturista e incluso desde el Gobierno abren la puerta a regular también la amapola, materia prima de la heroína.

La legalización de la marihuana ya rige en más de la mitad de los estados de EE.UU. En Portugal, la despenalización del consumo y el fin de la estigmatización a los usuarios de drogas logró reducir el mercado de cocaína y heroína y la población carcelaria. En gran parte de Europa se fortalecen las políticas de reducción de daños con salas de consumo supervisadas por el Estado que incluyen el intercambio de jeringas para evitar la propagación del VIH y hepatitis B y C entre los usuarios de heroína y otras drogas inyectables.

No se trata de promover las drogas, de frivolizar su consumo ni de alentarlo. Tampoco de que los países latinoamericanos asuman solo el papel de víctimas, porque, con el pretexto de combatir el narcotráfico, muchos políticos violan gustosamente y por su cuenta propia los derechos humanos y lideran o participan de las prácticas de corrupción inherentes al negocio.

Lo fundamental es ser realistas. Entender que las drogas se van a seguir produciendo y consumiendo. Que las políticas aplicadas hasta ahora no funcionaron y que hay que diseñar y poner en marcha alternativas alejadas de dogmas y prejuicios. Que así sea, por el bien de nuestras sociedades.

Por Cecilia González

Publicado: 16 jun 2021

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China lanza la nave espacial tripulada Shenzhou-12 para la construcción de su propia estación espacial

China lanzó este jueves una nave espacial tripulada que transportaba a tres astronautas a una parte de una estación espacial aún en construcción, en lo que supone la estancia más larga en la órbita baja de la Tierra de un chino.

Este jueves en punto de las 9:22, hora de Pekín, un cohete Long March 2F que transportaba la nave espacial Shenzhou-12 despegó desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan, en la provincia noroccidental de Gansu, poniendo en órbita a los astronautas Nie Haisheng, Liu Boming y Tang Hongbo.

El Shenzhou-12, o 'Nave Divina', llevará a cabo la tercera de 11 misiones programadas para la primera etapa constructiva de la estación espacial china, la cual comenzó en el mes de abril con el lanzamiento del Tianhe, el primero y más grande de los tres módulos que la compondrán, recoge Reuters.

Durante los cerca de tres meses que los taikonautas pasarán en órbita al interior del Tianhe, de tamaño similar al de un autobús urbano, los cosmonautas probarán la tecnología hasta ahora instalada en el módulo, incluidos los sistemas de soporte vital.

Asimismo, se espera que los astronautas realicen dos actividades extravehiculares, en las que montarán una caja de herramientas en el exterior del módulo, reajustarán la posición de la cámara panorámica e instalarán un conjunto de bombas extendidas.

La puesta en órbita de la 'Nave Divina' representa la séptima misión tripulada lanzada por la agencia espacial china, y la primera en casi cinco años desde el 2016, año en el que la nave Shenzhou-11 permaneció cerca de dos meses en el espacio.

Publicado: 17 jun 2021 01:34 GMT

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