China, a punto de igualar el poder de EEUU en el Indo-Pacífico

La región Indo-Pacífico está llamada a convertirse en una de las claves en el diseño del nuevo orden global pos pandemia.

 

Según un informe reciente, en ese lugar, EEUU registró la mayor caída de poder entre todos los demás países y la ventaja que aún mantiene sobre China se redujo a la mitad en los dos últimos años, lo que marca un ritmo de ascenso imparable de la nación asiática.

Esta es la conclusión de un reciente informe del Instituto Lowy de Australia, el Asia Power Index 2020, reproducido por el diario oficialista chino Global Times. El Lowy Institute es un think tank independiente con sede en Sydney, fundado en 2003 por el empresario Frank Lowy para investigar cuestiones estratégicas y económicas internacionales. El Asia Power Index, una de sus publicaciones más relevantes, este año registró un descenso del poder de EEUU en la región y sitúa a China a sólo cinco puntos, de un total de 100.

 Es por eso que, como sucede en las aguas del vecino Mar del Sur de China, la Armada de EEUU se empeña en realizar ejercicios con sus aliados, en particular Japón y Australia, "para apoyar la libertad de navegación en el Indo-Pacífico".

Pero a diferencia de la región Asia-Pacífico, la Indo-Pacífico abarca hasta las costas de África y la península arábica, controlando la entrada a los estratégicos Mar Rojo y Golfo Pérsico. Una región tan amplia, es la contracara marítima de Eurasia, considerada como el corazón geopolítico del sistema mundo.

El informe del Instituto Lowy es interesante ya que no está centrado sólo en cuestiones de economía y poder militar, como suelen hacer buena parte de los centros de investigación, sino que abarca una gama de ocho áreas: capacidad militar, influencia cultural, redes de defensa y resiliencia, en las que sigue liderando EEUU; y relaciones económicas, influencia diplomática, recursos futuros y capacidad económica, en las que lidera China.

Aunque sigue siendo la potencia más poderosa en la región, las tendencias que marca el citado informe son muy claras. "En una perspectiva de largo plazo, EEUU comenzó a declinar desde la crisis financiera de 2008", escribe Su Hao, director y fundador del Centro de Estudios Estratégicos y de Paz de la Universidad de Asuntos Exteriores de China.

Si se mira el mundo en el largo plazo, "el dominio mundial de Occidente, especialmente EEUU, está cayendo rápidamente". Su Hao agrega que "la campaña de EEUU contra China en realidad ha divido a toda Asia", pero China y otros países de la región "se han elevado de manera prominente".

Global Times entrevista al director del Asia Power Index, Hervé Lemahieu, en una extensa cobertura, inusual en el medio, en la que matiza "la mayor caída en el poder relativo" de EEUU.

En opinión de Lemahieu, este año EEUU ha perdido prestigio en la región "por su manejo de la pandemia", mientras el poder global de China se ha mantenido estable, aunque "su posición diplomática también ha disminuido". No obstante, sostiene que "muchos de los factores del declive de EEUU en Asia se deben a elecciones políticas más que a fuerzas estructurales".

Anticipa que el deterioro de las relaciones de China con India y Australia "es un gran problema para el predominio de China", mientras EEUU puede revertir su aislamiento con "una forma más multilateral de liderazgo". Su conclusión mayor es que "no va a haber un orden asiático unipolar, ya sea liderado por EEUU o China".

Pero el centro del análisis del Instituto Lowy reside en que la hegemonía dependerá del que logre vencer en la carrera de superioridad tecnológica, por lo que estima que en la región Indo-Pacífico "China alcanzará a EEUU en 2030", aventurando que al finalizar la década "incluso puede superar marginalmente" a la ex superpotencia.

"Será el país que prevalezca en la carrera de armamentos tecnológicos el que esté en mejores condiciones para superar al otro. De modo que esto será más importante que cualquier tipo de nueva estrategia de guerra fría", concluye Lemahieu, en referencia a las recientes políticas comerciales y diplomáticas de la administración de Donald Trump.

Como se trata de un análisis dinámico y complejo, también establece los puntos débiles de China, y asegura que será muy difícil que el Dragón logre reemplazar al Águila como garante de la seguridad regional. Advierte que Pekín deberá tener mucho cuidado "para manejar las consecuencias del envejecimiento de la población".

En este punto, recuerda cómo el factor demográfico está teniendo una seria influencia en el largo estancamiento japonés, ya que aumenta la población que no trabaja y declina en su consumo, dejando de ser un factor dinámico en la economía.

En algunos aspectos, Rusia está a la cabeza según el Instituto Lowy. En las áreas de "disuasión nuclear" y "recursos de seguridad" (definidos como "acceso seguro a la energía" y "recursos esenciales para la economía"), Moscú supera holgadamente a EEUU que se sitúa en 66 puntos, mientras a Rusia le otorga 99,9, un 50% por encima.

Sin embargo, en el área de "influencia cultural" (sobre todo en medios de comunicación y universidades), la ventaja de EEUU es abrumadora, lo que le permite moldear a la opinión pública internacional y de ese modo influir en los gobiernos, de modo directo e indirecto.

En el terreno estrictamente militar, EEUU sigue siendo preponderante incluso en la región Indo-Pacífico. En particular, en cuanto a sus plataformas de guerra terrestre, marítima y aérea, sus "ventajas tácticas y estratégicas para la guerra asimétrica" y la "capacidad para desplegarse rápidamente durante un período prolongado en caso de un conflicto interestatal en Asia".

El aspecto más interesante de este informe son los matices. En un mundo en el que nos hemos acostumbrado a ver las cosas en blanco o negro, leer un informe rico en dibujar tendencias y contratendencias, destacando cuestiones como la influencia cultural o la resiliencia de las potencias, resulta un aporte interesante para comprender dónde estamos y hacia dónde es posible que caminemos.

Finalmente, en un apartado tan defintivo como 'resiliencia' (definida como "capacidad para disuadir amenazas reales o potenciales a la estabilidad del Estado"), el informe dibuja un mundo tripartito:

  • EEUU con 86 puntos;
  • Rusia con 78;
  • China con 70.

En ningún aspecto debe considerarse a cada país por separado sino destacar, como hace el informe, la capacidad de tejer alianzas, que no es más que recordar el modo como se decidieron las dos guerras mundiales

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Putin lamentó el sentimiento antirruso en el Partido Demócrata.Foto Ap

La Doctrina Estrada, promulgada en 1930 por México, enaltece los principios de libre autodeterminación de los pueblos y la no injerencia en los asuntos domésticos de otros países.

Otorga mayor margen de maniobra geopolítica a México, frente a la degradante sumisión esclavista al fracasado decálogo neoliberal del "Consenso de Washington" (https://bit.ly/2TjIg4X) que le supedita(ba) practicar una política decimonónica de "ejes".

Para México, la Doctrina Estrada es la consecuencia de la tormentosa relación con EU desde el siglo 19 y constituye un imperativo protector diplomático: al carecer de armas nucleares, con un ejército muy endeble y después de múltiples invasiones (https://bit.ly/31zmApG).

En la fase de la 4T, México regresó sabiamente a los fundamentos de la Doctrina Estrada cuando carece de anticuerpos de toda índole en su interface con EU.

El zar Vlady Putin, con la mayor dotación de armas nucleares del planeta y su portentosa panoplia de armas hipersónicas, adopta los principios fundamentales de la Doctrina Estrada, sin citarla, debido a la participación de Rusia al "equilibrio estratégico" global para así tratar civilizada y diplomáticamente con EU, en lugar de llegar a una confrontación nuclear inevitable que constituiría el Apocalipsis de todas las especies vivientes de la creación.

En una entrevista a Rossiya TV (https://bit.ly/34lGiXT), declaró: "Trabajaremos con cualquier futuro presidente de EU, a quien el pueblo estadunidense otorgue su voto de confianza".

Después del sonoro fracaso del fake Russiagate, ahora con la fétida exposición de los correos de Hunter, hijo del ex vicepresidente y candidato presidencial Joe Biden, los demócratas alegan que se trata de "desinformación rusa" que fomenta su "títere" Rudolph Giuliani, ex alcalde de Nueva York durante el 11/9 y abogado particular de Trump, mientras que los republicanos exhuman los lazos mafiosos de los demócratas y de la familia Biden con Ucrania/Kazajistán/China.

Tanto la virulenta rusofobia como la patógena sinofobia forman parte del maniqueísmo primario que practican los decadentes políticos estadunidenses para atizar la ya muy aburrida "imagen del enemigo".

A propósito, el zar Vlady expresó que los "ideales socialdemócratas" del Partido Demócrata se parecen a los que llevaron al ascenso del comunismo, por lo que Rusia pudiera conformar una "base ideológica" para una relación de trabajo en caso del triunfo de Joe Biden, hoy favorito de las encuestas, que no suelen ser muy rigurosas ni precisas en EU. Y que conste que ahora Rusia ya no practica el comunismo, sino más bien un capitalismo con cobertura estatal.

El zar lamentó la antipatía antirrusa que predomina en los circuitos del Partido Demócrata, a lo cual se dice "lamentablemente estar acostumbrado". Luego añadió que "el Partido Demócrata está más cercano tradicionalmente a los valores liberales (sic), más cercano a las ideas socialdemócratas, si se compara a Europa". Recalcó que fue en ese "ambiente socialdemócrata donde evolucionó el Partido Comunista".

El zar comentó que "todavía le gustan varios de esos valores de izquierda (sic)" y enfatizó que la "igualdad y fraternidad" son "muy afines a los valores cristianos", aceptando que "son difícil de implementar, pero son muy atractivos (sic)".

Alexander Dugin –autor de La cuarta teoría política (https://bit.ly/37BIv3q) y uno de los principales ideólogos de Rusia– enaltece los valores de la "cristiandad ortodoxa" como pilar de la Rusia resurrecta, tesis que ha adoptado el zar Vlady.

El zar rechaza que Rusia interfiera en el proceso electoral: "Lo que sucede en EU es el resultado de sus procesos políticos internos y sus problemas" y se dijo halagado cuando Biden se refiere a Trump como la "marioneta de Putin". Sobre las "humillaciones o insultos" que le profiere Biden, comentó que ello "mejora el prestigio de Rusia".

Finalmente, criticó el retiro de EU del sensible Tratado de Fuerzas Nucleares Intermedias (INF), y recordó que EU y Rusia colaboran para estabilizar el mercado petrolero global.

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Xi mandó un mensaje bien claro: no queremos problemas, pero no os tenemos miedo

Tensión entre potencias

 

El discurso no podía llegar en un momento más oportuno. Mientras los dos candidatos a la Casa Blanca pugnaban por ver quién está más dispuesto a plantar cara a una China en ascenso, a 11.200 kilómetros, en Pekín, su presidente Xi Jinping aprovechó el 70º aniversario de la entrada de el país en la guerra de Corea (1950-1953) para mandarles un mensaje bien claro: no queremos problemas, pero no os tenemos miedo. Sus palabras resonaron con fuerza en el Gran Salón del Palacio del Pueblo de Pekín, donde ayer se dieron cita veteranos de guerra, gerifaltes del Partido Comunista y militares de alto rango para escuchar un discurso conmemorativo cargado de retórica victoriosa y nacionalista.

“Hace 70 años, los invasores imperialistas abrieron fuego sobre el umbral de una nueva China”, dijo Xi. “El pueblo chino comprendió que hay que utilizar un lenguaje que los invasores puedan entender: combatir la guerra con guerra y detener una invasión por la fuerza, ganando la paz y el respeto mediante la victoria. El pueblo chino no buscará pelea, pero no la teme (....). No nos temblarán las piernas ni agacharemos la cabeza”, remachó el dirigente comunista.

En octubre de 1950, Pekín entró en la guerra coreana con el envío de tropas a través del río Yalu, fronterizo con Corea del Norte. Los chinos perdieron unos 200.000 soldados y el conflicto terminó con la firma de un armisticio, lo que no evita que el relato oficial chino sostenga que obtuvieron una contundente victoria. “Nunca más los invasores han tratado de ocuparnos”, destacó el presidente más poderoso desde los tiempos del Gran Timonel.

En otra clara alusión a Washington, Xi aseguró que ningún país o ejército, “no importa lo poderoso que fueran alguna vez”, será “rechazado” si intenta desafiar a la comunidad internacional. “En el mundo actual, cualquier unilateralismo, proteccionismo o ideología de interés propio es inviable, así como el recurso al chantaje, el bloqueo o la presión extrema”, añadió. El mandatario agregó que China necesita acelerar la modernización de las fuerzas armadas para contar con un ejército de primera clase bajo el “liderazgo absoluto” del Partido Comunista, y volvió a advertir a los que aspiran a que Taiwán sea un estado independiente de pleno derecho. “Nunca permitiremos que nada ni nadie invada y divida el territorio sagrado de nuestra patria”, subrayó. Seguro que al otro lado del Pacífico los candidatos han tomado nota de con quien se la jugarán si obtienen el cargo.

Ismael Arana, Hong Kong. Corresponsal

24/10/2020 00:44 | Actualizado a 24/10/2020 10:36

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Una pantalla de televisión en un restaurante de Pekín muestra al presidente chino, Xi Jinping, hablando durante el acto que marca el 40 aniversario del establecimiento de la Zona Económica Especial de Shenzhen.Foto Afp

¿Se acerca el epílogo del ominoso "Momento Sarajevo"? (https://bit.ly/342M3tk). Después de acudir al aniversario 40 de la exitosa "zona económica especial" en Shenzhen, el mandarín Xi Jinping visitó al cuerpo de marines en Chaozhou (Guangdong), donde, en forma inesperada los conminó a "mantener un estado de alta (sic) alerta" y de "colocar sus mentes (sic) y energía a prepararse para la guerra (¡mega-sic!)".

El mandarín Xi puso en relieve que los marines del Ejército de Liberación del Pueblo constituyen una unidad de élite cuyo objetivo es "proteger la soberanía, la seguridad, la integridad territorial y los intereses del Estado en el extranjero" (https://bit.ly/357a9CI).

Además de "recalcar el liderazgo absoluto (¡mega-sic!) del partido (comunista) sobre el ejército", instó a los marines a “desarrollar las mejores tradiciones para transferir el "gen rojo" a las generaciones futuras, para formar una cultura de un tipo especial de tropas(…) y para proporcionar al ejército el "poder del tigre".

Las tensiones multidimensionales entre EU y China siguen escalando alturas insospechadas cuando, a dos semanas de la elección de EU, no faltan estrategas chinos que se alisten a una "sorpresa de octubre" que tenga como objetivo un ataque contra China con el fin de relegir a Trump.

EU ha atizado militarmente todos los frentes posibles alrededor de China –Taiwán, mar del Sur de China, Hong Kong, Xinjiang, India y Kirguistán– y agravó las tensiones al enviar al destroyer USS John S. McCain en la cercanía de las islas Paracel en el mar del Sur de China sin el consentimiento de Pekín (https://bit.ly/3lV1qKI).

¿Habrá irritado al mandarín Xi la diatriba sinófoba del secretario de Defensa, Mark Esper, ante la muy influyente RAND Corporation del pasado 16 de septiembre donde coloca en el mismo saco despectivo a China y a Rusia?

El pasado 6 de octubre el pugnaz secretario de Estado, Mike Pompeo, arremetió contra China en la reunión en Tokio del Quad: Australia/Japón/India/EU (https://bbc.in/3j601z1).

Hasta donde se sabe, Pompeo no consiguió su cometido de seducir a Japón ni a Australia a una aventura militar contra China.

Pekín se ha enfadado también por la planeada venta de tres sistemas avanzados de armas a Taiwán (https://cnn.it/3lWWxjY).

Las altisonantes declaraciones del mandar í n fueron interpretadas en India como una declaración en su contra (https://bit.ly/3dyPNpx), mientras Sputnik le ha dado la relevancia que se merecen y cita profusamente al analista ruso Andréi Gubin, quien afirma que sus proclamaciones son bastante serias: "Probablemente, expresan todas las preocupaciones que las autoridades chinas sienten sobre la situación internacional y la situación en torno a China. Esto incluye el estrecho de Taiwán, la frontera con la India y el mar del Sur de China, así como el contexto general de las relaciones con EU. Y sin duda, son los problemas internos de Hong Kong y China, que algunos detractores occidentales quieren internacionalizar". ¡Uf! Y eso que Gubin no abordó la "guerra de los semiconductores" (https://bit.ly/37dBXaZ) ni la "nueva bipolaridad tecnológica" de una guerra de EU contra China/Rusia (https://bit.ly/3k5JJr3) ni el origen del Covid-19, que Trump se lo endosa a China.

En forma notable, Andréi Gubin abordó la reacción de Japón y Sudcorea sobre los tambores de guerra defensivos del mandarín Xi: "Si hablamos de Japón y Corea, seguro que se han puesto tensos, porque son aliados de Estados Unidos. Pero tanto Seúl como Tokio intentan construir una relación con Pekín por su propia cuenta, y a veces no totalmente dependiente de los aliados estadunidenses. Así que están, por supuesto, preocupados, pero intentarán arreglar algunas de sus diferencias con Pekín por su cuenta".

Lo más relevante del análisis de Gubin versa sobre la reacción de Rusia cuya postura sería determinante al respecto: "también está en un estado de mayor alerta debido a una mayor presión internacional" (https://bit.ly/3nXUFtk).

¿Quién detendrá en EU el detonador del "Momento Sarajevo" que planea sobre China?

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Hacia una Muralla Tecnológica (Digital) Global

 

Se dice que la actividad espacial sólo es posible si se alcanzan los mayores logros tecnológicos que ella implica.

En estos momentos, esos logros están compartidos, por lo menos, por EEUU y China; lo que, sumado a las guerras en curso, puede desembocar en la formación de dos universos (Occidente y Oriente) separados por una muralla virtual pero eficiente, de base tecnológica, digital y espacial.

Cuando en junio China lanzó el último de los 30 satélites que integran el grupo orbital de Beidou, estaba dando un paso enorme para romper la hegemonía de EEUU en el espacio. No sólo se sitúa a la par del sistema GPS (de EEUU), sino que adquiere autonomía en el terreno militar, al no depender de otros sistemas para el lanzamiento de misiles y la defensa.

Una buena síntesis es que la de la emisora estatal china CCTV, al explicar la importancia estratégica de Beidou: "Un sistema de navegación es como una llave de oro de tu hogar que debe mantenerse sólo en tus propias manos".

Aunque EEUU acusa a Rusia y China de pretender "controlar el espacio", lo cierto es que si no dispusieran de sus propios sistemas de navegación espacial serían naciones desnudas frente a sus enemigos.

La decisión de China de construir Beidu fue tomada luego de que en 1996 perdiera dos misiles disparados a través del Estrecho de Taiwán, para "frenar un movimiento percibido hacia la independencia por parte de la isla". Los científicos chinos realizaron concluyeron que "las fallas de los misiles podrían haber sido causadas por interrupciones en el sistema GPS".

La construcción de Beidou tiene un carácter puramente defensivo y de autonomía nacional. Algo similar a lo que sucede con las otras dos redes existentes, la europea Galileo y la rusa Glonass.

Lo que realmente molesta a Washington es la pérdida del dominio casi absoluto de las comunicaciones y de los sistemas de navegación, y la velocidad con la que China ha sido capaz de montar su red.

"Sólo este año, envió su primera sonda independiente a Marte, completó la constelación de 30 satélites para su sistema de navegación Beidou, probó un nuevo tipo de nave espacial tripulada y su nuevo cohete de carga pesada Larga Marchs-5B. El lanzamiento más notable será la misión de exploración lunar Chang'e-5, que está programada para finales de noviembre", escribe el South China Morning Post.

Además, el próximo año comienza la construcción de la misión espacial permanente. Todo esto lo ha conseguido China de forma independiente, ya que Washington no le permite participar en programas espaciales liderados por EEUU.

​El sistema Beidou tiene otras implicancias que realmente molestan a la superpotencia. La más importante es que China pretende expandirlo a todo el mundo, entrando en colisión frontal con GPS, el sistema estadounidense que es por lejos el más utilizado en el mundo, iniciando su expansión por lo que algunos denominan "La Ruta de la Seda Espacial".

Para el Dragón son 20 años de desarrollo espacial imparable. China lanzó los dos primeros satélites a fines de 2000, para la primera versión de Beidou. En 2011 comenzó a desplegar la segunda generión de Beidou, con diez satélites que cubrían sólo China, para ampliarse luego a 20 satélites que ofrecen cobertura a la región Asia-Pacífico. Desde 2015, la tercera generación comienza a completarse, con 30 satélites y otros cinco experimentales, el último lanzado en junio.

Ya son 30 los países de la Ruta de la Seda que utilizan Beidou. El mapa podría ser el siguiente, según análisis de The Epoch Times: Beidou será un gran impulso a la infraestructura de la Ruta de la Seda, a la vez que "proporciona la brújula digital y el mapa para el sistema de objetivos militares del Ejército de Liberación Popular".

El mismo medio sostiene que el GPS de Estados Unidos, "es cada vez más vulnerable a las interferencias y ataques físicos, y necesita una actualización".

Por eso, días después del estreno de Beidou, el Comité de las Fuerzas Armadas del Senado de EEUU "propuso una legislación que reemplazaría el sistema GPS de Estados Unidos en los próximos tres años", para superar la exposición del sistema a interferencias. La furibunda reacción de Trump creando la Fuerza Espacial, definida como "el sexto brazo de las Fuerzas Armadas", en diciembre pasado, es parte de la misma reacción a Beidou.

China descoloca a Occidente por la velocidad de sus avances tecnológicos. Entre 1957 y 1991, durante la guerra fría, los soviéticos completaron la impresionante cantidad de 2.309 lanzamientos exitosos,  más del doble de los 938 lanzamientos de EEUU. China lanzó sólo lanzó 28 cohetes durante el mismo período.

Entre 2010 y 2019, China realizó 207 lanzamientos. Desde 1992, Rusia ha realizado un promedio de 30 lanzamientos por año y EEUU 23 por año.

En marzo de 2020, había 2.666 satélites en órbita. El 13,6% (363 satélites) son chinos, más del doble del número de satélites rusos (169) en funcionamiento. EEUU mantiene la superioridad con 1.327 satélites, pero las distancias se acortan a pasos de gigante.

De la mano del crecimiento de China, observamos cómo el mundo tiende a dividirse en dos grandes macro-regiones, que en algunos años tendrán su correlato en el terreno espacial, tecnológico y de internet. Blaine Curcio, fundador de Orbital Gateway Consulting, una compañía con base en Hong Kong que investiga el mercado satelital, sostiene que esta "bifurcación" tendrá hondas repercusiones.

"Aquellos que se sitúan a favor de China es probable que desconfíen más de los servicios de navegación por satélite de Estados Unidos y Europa", explica Curcio a la BBC.

El panorama se va despejando, aunque para peor. Cuando la globalización retrocede y el mundo tiende a regionalizarse, es imposible que siga existiendo una red de internet controlada y gestionada por EEUU, que maneja también el sistema de geolocalización GPS. Cada potencia tiende a evitar depender de otras, sobre todo de sus adversarios o enemigos.

Así como China tiende a ofrecer Beidou a sus aliados involucrados en la Ruta de la Seda, EEUU busca aislar esa expansión, de ahí la frenética actividad contra Huawei. La compañía de teléfonos china no es el problema, porque no compite directamente con ella. El problema para Washington es la pérdida del monopolio de las tecnologías más avanzadas, como lo demuestra el caso de los satélites, rubro en el que acarició el dominio casi absoluto luego de la implosión de la URSS en 1991.

En las próximas décadas, es posible que emerja un mundo tecnológicamente fragmentado. Una región asiática y euroasiática centrada en China y sus sistemas, llegando hasta Oriente Medio de la mano de Irán. Otra probablemente europea. Una alrededor de Rusia, probablemente aliada con China o con desarrollos propios, involucrando a algunas ex repúblicas soviéticas.

EEUU busca hacerse fuerte en América Latina y el Caribe, donde tiene mayor poder de chantaje. El continente africano está en disputa, aunque China cuenta con aliados importantes. La gran pregunta es qué sucederá con Europa, que en estos momentos es el centro de una disputa estratégica de incalculables consecuencias. Años atrás habríamos asegurado que marchaba hacia su independencia, pero ahora oscila, duda y no sabe qué rumbo tomar.

15:35 GMT 15.10.2020

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Empleo de un androide tecnología 5G para garantizar el flujo de trabajo del proyecto de transmisión de electricidad en una estación transformadora, en la prefectura autónoma de Changji, Xinjiang, en el noroeste de China.Foto Xinhua

El geopolitólogo brasileño Pepe Escobar aborda desde la perspectiva china la guerra de los semiconductores/chips (https://bit.ly/2GZGpz9) que ha emprendido Trump contra Pekín, que exhibe su notoria vulnerabilidad, como la que también denota EU en minerales de tierras raras (https://bit.ly/2STyAO5), cuyo 80 por ciento es producido por China y que son necesarias para Washington en sus rubros tecnológicos y, en particular, su muy sensible segmento militar.

Hoy China padece un severo problema de penuria de semiconductores/chips, en lo que descuella EU con sus aliados de Taiwán, Sudcorea y Japón, quienes llevan una delantera a Pekín de siete a 10 años, cuando cunde “la nueva bipolaridad tecnológica de EU vs. China/Rusia” (https://bit.ly/2GTMbCM).

El nivel de investigación tecnológica de los chips sería muy similar entre China y los aliados de EU: Taiwán, Sudcorea y Japón. El problema de China radica en su limitación en la física cuántica, que le previene saltar de 5 nm a 3 nm, por lo que ya está buscando nuevos materiales, como el grafeno, para suplir el silicio.

Según Escobar, los chinos actualizan el procedimiento de fotolitografía privilegiado de EU, los chips nanométricos a un procedimiento nuevo sin fotolitografía, capaz de producir más pequeños y más baratos chips.

Es la opinión generalizada de los enterados a los dos lados del océano Pacífico de que China lleva una ventaja descomunal –de un mínimo de 10 años– sobre EU en 5G e inteligencia artificial (IA). Un grave obstáculo que enfrenta Huawei es surtirse con la cadena de abasto que prácticamente monopoliza EU con sus aliados.

ESCOBAR informa que el juego de Huawei consiste en “invertir profusamente en una muy íntima relación de I&D (investigación y desarrollo) con Rusia ( ¡megasic!), reclutando algunos de sus mejores talentos en tecnología, notoriamente muy competentes en matemáticas, física y en un riguroso trabajo de diseño”, por lo que la empresa china compró a la rusa Vocord de reconocimiento facial.

Escobar informa asombrosamente que algunos de los mejores cerebros tecnológicos de Sudcorea son rusos ( sic).

Para paliar el brutal boicot de EU, Huawei estableció un ecosistema de innovación 5G en Tailandia: el primero en su género en la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (10-ASEAN).

El 10-ASEAN cuenta con más de 654 millones de personas y con un PIB nominal de 3.17 millones de millones de dólares: más que India (sexto lugar), con 2.9 millones de millones de dólares, y menos que Alemania (cuarto lugar), con 3.86 millones de millones de dólares.

Para fines prácticos, el 10-ASEAN ocupa el quinto sitial global.

Global Times se jacta de que el proyecto de Huawei en Tailandia significa el comienzo de una cadena industrial liberada de EU (https://bit.ly/3726YyH), al unísono de la disminución de las inversiones chinas en Australia.

Huawei conserva suficientes chips para la producción de su equipamiento 5G, mientras su estrategia para su alta gama de teléfonos inteligentes –que usan 7 nm chips–será trasladada a otros jugadores chinos como Xiaomi, OPPO y Vivo. Más que nada, Harmony OS de Huawei, que exhibe un sistema más eficiente que Android, podrá proseguir con chips menos demandantes. Huawei opera así un reacomodo de los chips que aún detenta para redirigirlos a áreas más estratégicas del 5G y la IA, donde conserva la delantera frente a EU.

A juicio de Escobar, al liderazgo de Pekín no se le escapa la emergencia de Sudcorea como un fuerte actor geopolítico y geoeconómico en Asia oriental, lo cual deberá estar inextricablemente vinculado al acceso de China a la siguiente generación de chips. Escobar no elimina la alta probabilidad de que Huawei consiga un trato de cooperación tecnológica de gran amplitud con Samsung.

La asfixia de EU la está compensando China mediante su operatividad estratégica con el bloque geoeconómico del 10-ASEAN y el mayor y más próspero bloque geoeconómico del mundo: Regional Comprehensive Economic Partnership (15-RCEP), que ostenta 3 mil 615 millones de habitantes con un PIB nominal de 27.3 millones de millones de dólares (https://bit.ly/2H6UWsI).

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Martes, 13 Octubre 2020 05:34

Los límites del poder de China

Los límites del poder de China

«Si Joe Biden gana, el peligro que la guerra fría se convierta en guerra caliente se reducirá drásticamente»

Todo lo relacionado con China depende del resultado de las próximas elecciones presidenciales. La apuesta de Trump 2.0 es impulsar básicamente el “desacoplamiento” ¿Su objetivo? Empobrecer a la «maligna» China con una guerra híbrida múltiple que socave el superávit comercial chino y coopte grandes sectores de Asia.

El equipo Biden, aunque no desea caer en la trampa de una nueva Guerra Fría (según el programa oficial de Demócrata), sería sólo un poco menos categórico. Su programa declara que «salvará orden internacional basado en las reglas» , pero mantendrá las sanciones promulgadas por Trump.

Muy pocos analistas chinos están mejor situados para estudiar el tablero geopolítico y geoeconómico que Lanxin Xiang: experto en las relaciones entre China, Estados Unidos y Europa, profesor de Historia y Relaciones Internacionales en el IHEID de Ginebra y director del Centro de Estudios de Un Cinturón, Una Carretera en Shanghai.

Xiang obtuvo su doctorado la Johns Hopkins, y es tan respetado en los EEUU como en China. Durante un reciente seminario vía Internet, expuso un análisis que Occidente tiende a ignorar.

Xiang se se centró en la administración Trump para definir un objetivo él califica de «arriesgado, peligroso y altamente ideológico». No por Trump –que «no está interesado en cuestiones ideológicas»– sino por el hecho que la «política de China ha sido secuestrada por los partidarios de la guerra fría que pretenden cambiar el régimen chino»

Xiang explora la razones de la actual situación: «Cometimos un gran error en los últimos 40 años. Desde el acuerdo con Nixon los chinos quisimos leer de nuevo la Historia. Quisimos negar toda la historia de las relaciones entre EEUU y China. Esto ha creado incertidumbre estratégica y nos ha conducido a errores de cálculo.»

Para agravar el problema, Xiang teme que a China «le falta de estrategia general. Los chinos no están realmente seguros de lo que EEUU quiere hacer, porque su actual política va más allá de la mera contención”. Xiang la define como «una estrategia muy bien pensada por George Kennan, el padre de la Guerra Fría. En toda esta política hay un patrón occidentalista contra las culturas no caucásicas». Esta política es muy peligrosa. Es un refrito de Samuel Huntington, y deja muy poco espacio para el compromiso. En pocas palabras, esta es la «forma americana de tropezar con una nueva Guerra Fría».

¿Una sorpresa “de octubre”?

Todo lo anterior se conecta con la preocupación de Xiang sobre una posible sorpresa de Octubre: «Probablemente podría ser sobre Taiwán. O un conflicto limitado en el Mar de la China Meridional. Los militares chinos están muy preocupados. La Sorpresa de Octubre como conflicto militar no es impensable, porque Trump puede querer una presidencia en guerra».

Para Xiang, «si Joe Biden gana, el peligro que una Guerra Fría se convierta en Guerra Caliente se reducirá drásticamente. Hay cambios en el consenso bipartidista en Washington. Históricamente, a los republicanos no les ha importado la cuestión de “los derechos humanos y la ideología”. Los chinos siempre prefirieron tratar con los republicanos. Le era difícil tratar con los Demócratas por cuestiones ideológicas. Ahora la situación se ha invertido”.

Xiang cuenta que personalmente invitó a un alto consejero de Biden a Beijing: “Es muy pragmático. No demasiado ideológico». Pero en caso de un posible segundo gobierno de Trump también todo puede cambiar: «Mi corazonada es que estará totalmente relajado, incluso podría revertir la política ante China. No me sorprendería. Volvería a ser “amigo” de Xi Jinping».

Tal como está, el problema es que «el Encargado de las Relaciones Internacionales se comporta como un propagandista ideologizado , que se aprovecha de un presidente errático».

Por esto Xiang no descarta una invasión de Taiwán por tropas chinas. Analiza el siguiente escenario: “Si gobierno taiwanés anuncia: somos independientes, justo en el momento de una visita del Secretario de Estado estadounidense, esta declaración provocaría una acción militar limitada, que podría convertirse en una escalada. Hay que recordar Sarajevo. Esto me preocupa muchísimo. Si Taiwán declara la independencia, el Ejército chino invadirá la isla en menos de 24 horas”.

Beijing calcula mal

A diferencia de la mayoría de los estudiosos chinos, Xiang es refrescantemente franco hablando sobre los defectos de Beijing: «Varias cosas deberían haber sido mejor controladas. Los chinos no deberíamos haber abandonado el consejo original de Deng Xiaoping. China debería esperar su momento y mantener un perfil bajo. Deng, había establecido un plazo para este cambio, al menos 50 años.»

El problema es que «la velocidad del desarrollo económico de China condujo a cálculos precipitados y prematuros. Y a una estrategia no bien pensada. La diplomacia del «guerrero lobo» pareció una postura extremadamente asertiva. Pero China comenzó a molestar tempranamente a los EE.UU. –e incluso a los europeos. Eso fue un error de cálculo geoestratégico.» Para Xiang «la sobre-extensión del poder chino geopolítico y geoeconómico es un problema”. Le gusta citar a Paul Kennedy: «Cualquier gran superpotencia, si se sobre-extiende, se vuelve vulnerable».

Xiang llega a afirmar que BRI –la Iniciativa del Cinturón y la Carretera- (Nuevas Rutas de la Seda), cuyo concepto elogia con entusiasmo, puede estar sobrecargada: «Pensaron que era un proyecto puramente económico. ¿Pero calcularon su alcance global tan amplio?»

Entonces, ¿la BRI es un caso de sobrecarga o una fuente de desestabilización? Xiang cree que «los chinos nunca se han interesado por las políticas internas de otros países. No estamos interesados en exportar un modelo. Los chinos no tienen un modelo maduro, con una estructura definitiva. A menos que hablamos de la exportación de la cultura tradicional china».

El problema, una vez más, es que China pensó que era posible «colarse en áreas geográficas a las que los EEUU no le prestaban demasiada atención, sin provocar necesariamente un revés geopolítico (África, Asia Central). Pero esa política fue ingenua».

A Xiang le gusta recordar; «el modelo de inversión en infraestructura fue inventado por los europeos. Los ferrocarriles. El Transiberiano. Los canales, como en Panamá. Detrás de estos proyectos siempre hubo una competencia colonial. Nosotros estamos desarrollando proyectos similares sin colonialismo». Aún así, «Los planificadores chinos enterraron su cabeza en la arena. Nunca usan la palabra geopolítica. Así que entre los políticos chinos se cuenta la broma: Puede que no te guste la geopolítica, pero a la geopolítica le gustas tú».

Preguntar a Confucio

El aspecto concluyente de la «situación post-pandémica», según Xiang, es olvidarse del lobo guerrero. “China puede ser capaz de reiniciar la economía antes que nadie. Desarrollar una vacuna que funcione realmente. China no debería politizarla. Sobre la vacuna debe mostrar que cultiva valores universales. Debe mostrar en la práctica el multilateralismo ayudando a todo el mundo. Así, sin lugar a dudas , mejorará su imagen».

En cuanto a la política interna, Xiang es categórico, «durante la última década, el asunto de las minorías, se ha ido estrechando hasta un punto que no ayuda a la imagen de China como potencia mundial». En una reciente encuesta en occidente industrializado «las opiniones favorables incluyen sólo dos países asiáticos: Japón y Corea del Sur”.

La principal tesis de Xiang es que «la legitimidad en la tradición china de la filosofía política es una cuestión dinámica. Trasladar los valores políticos occidentales al sistema chino no funciona».

Sin embargo, Xiang subraya , «el gobierno chino se enfrentó a una crisis de legitimidad». Con esta afirmación se refiere a la campaña anticorrupción de los últimos cuatro años: «La corrupción oficial –que es un efecto secundario del desarrollo económico- sacó a relucir el lado malo del sistema. El gran prestigio de Xi Jinping es que entendió que no podíamos permitirlo que la corrupción continuara. Si hubiese seguido el PCCh habría perdido legitimidad

En China dice Xiang “Desde Confucio, la legitimidad se basa en el concepto de moralidad. Los comunistas no pueden escapar a esta lógica. Nadie antes de Xi Jinping se atrevió a enfrentar la corrupción. El tuvo las agallas para erradicarla. Arrestó a cientos de generales corruptos. Algunos intentaron dar un par de golpes de estado».

Al mismo tiempo, Xiang está contra del «endurecimiento de la atmósfera en la libertad de expresión”. Menciona el ejemplo de Singapur, “Es sistema autoritario ilustrado. Singapur es una pequeña ciudad-estado, como Hong Kong. Imitaron el sistema legal británico y funciona muy bien para una nación de ese tamaño». Xiang cita a Aristóteles: «La democracia nunca puede funcionar en países muy grandes. En las ciudades-estado, sí.»

Armado con Aristóteles Xiang analiza Hong Kong: «Hong Kong tenía un estado de derecho –pero nunca una democracia. El gobierno era nombrado directamente por Londres. Así es como Hong Kong funcionó realmente –como un dínamo económico. Los economistas neoliberales consideran a Hong Kong como un modelo. Es un sistema político para los millonarios y los comerciantes. Aunque el gobierno colonial no gobernó de manera autoritaria nunca hubo democracia. Era el paraíso de “la economía de mercado”. Hong Kong fue gobernado por el Jockey Club, HSBC, Jardine Matheson, con el gobierno colonial como coordinador. Nunca se preocuparon por la gente común».

Xiang señala que «el hombre más rico de Hong Kong todavía paga sólo el 15% del impuesto sobre la renta. China quiso mantener ese patrón, con un gobierno colonial nombrado por Pekín: mantener la política de los magnates. Pero ahora hay una nueva generación. Gente nacida después del acuerdo con el Reino Unido, ciudadanos que no sabe nada de la historia colonial. La élite china que gobierna desde 1997 no prestó atención a los ciudadanos y descuidó a la generación más joven. Durante todo un año los chinos no hicieron nada. Entonces, el orden se derrumbó. Esta es la razón por la que los chinos continentales decidieron intervenir. De eso se trata la nueva ley de seguridad«.

¿Y qué hay Rusia, el otro actor maligno favorito de occidente ?

Responde Xiang: «Hasta hace unos seis meses Rusia y China preferían que ganara un Trump que no provocara más guerra. La Guerra Fría fue un gran triángulo estratégico. Después de que Nixon fue a China, los Estados Unidos se sentaron en el medio y se dedicaron a manipular a Moscú y a Pekín. Ahora todo ha cambiado. China y Rusia tienen acuerdos estratégicos».

Por Pepe Escobar | 13/10/2020

Fuente: https://observatoriocrisis.com/2020/10/10/los-limites-del-poder-de-china/

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Domingo, 11 Octubre 2020 05:43

Las dos Internet

Las dos Internet

Estados Unidos y China se disputan la red global

 

ofensiva de Trump contra el gobierno chino, dirigida a las empresas Huawei, Tiktok y Wechat como objetivos inmediatos, se da en uno de los frentes claves de la guerra fría de nuestro tiempo. El resultado será la polarización del mundo digital.

La orden de la Casa Blanca de prohibir el suministro de semiconductores a partir del mes pasado es un poderoso golpe contra Huawei. La empresa china, que domina el 5G, depende de la compra de chips y puede quedarse sin acceso a sus proveedores. El efecto es mundial: una empresa de Taiwán, Mediatek, ha pedido permiso a las autoridades estadounidenses para seguir vendiéndole, pero el Departamento de Comercio, que dirige la operación bajo las órdenes del presidente, Donald Trump, se apresta a rechazar la licencia. Incluso el principal proveedor chino, SMIC, puede tener que cerrar sus negocios con Huawei, ya que depende de equipos importados de Estados Unidos y no puede arriesgarse a perderlos.

Varios aliados de Trump –como el premier británico, Boris Johnson, y el gobierno australiano– ya obedecieron la orden de cancelar los contratos con Huawei. Portugal se encuentra en una posición curiosa, dado que está bajo la presión de la Casa Blanca para cortar los lazos con la compañía, aunque desde 2011 su mayor empresa energética está en manos de capitales oficiales de Beijing. En cualquier caso, dada su ventaja en el 5G, Huawei sigue aumentando su participación de mercado, por lo que Washington ha decidido atacar su cadena de suministro. Por ahora, este bombardeo es efectivo, puesto que la industria estadounidense aún domina en segmentos de máquinas sofisticadas y tiene una ventaja en los semiconductores. Pero esto tiene un revés: China procurará avanzar rápidamente en la producción de esos equipos y en la investigación de chips o en sistemas operativos. Y se puede poner al día en unos años. Si es así, las empresas chinas podrán volverse autosuficientes en tecnología de punta.

REDES BIPOLARES

Sabiendo que el conflicto no tiene solución en la batalla contra Huawei y que se trata, en realidad, de una disputa por el mercado global, Trump, que todavía controla los circuitos financieros y algo de los de alta tecnología, también ataca las redes de difusión y fidelización de usuarios. Por eso apuntó contra Tiktok –que tiene 100 millones de usuarios en Estados Unidos– y Wechat, dos de las empresas chinas con mayor penetración en el mercado estadounidense. El argumento de la sospecha desplegado contra esas empresas es débil. Hay muchas más evidencias de abuso de posición dominante y falta de respeto de los derechos de los usuarios por parte de Facebook y Twitter que por parte de Tiktok, sobre la que sólo pende la denuncia de la nacionalidad de la empresa propietaria y un deseo de venganza personal por el flagrante fracaso –organizado por algunos de sus usuarios– de un mitin electoral del presidente estadounidense. Hasta donde sabemos, Cambridge Analytica se basó en los datos disponibilizados por Facebook y no por una empresa china. En cualquier caso, estamos ante otra serie de medidas tendientes a dividir el mundo en dos Internet: Facebook y Google están prohibidos en China, y, si Trump se impone, las empresas chinas serán prohibidas en Occidente.

Y, ADEMÁS, LOS JUEGOS

La tecnología de producción y los sistemas de acceso son, por tanto, los dos primeros frentes de este conflicto. Y hay un tercero: los juegos. La empresa china Tencent, propietaria de Wechat y poseedora de un margen operativo mayor que el de Facebook, apuesta a la transmisión de juegos en streaming fusionando las plataformas Huya y Douyu. Tendría, así, 300 millones de usuarios sólo en China, a lo que hay que sumar su posición dominante en otros mercados: cuando Tencent compró, en Estados Unidos, la empresa Riot Games, adquirió League of Legends, cuya final de campeonato fue vista online por 44 millones de personas, más del doble de quienes vieron la final de béisbol de ese país. En este dominio, la pugna todavía es entre empresas: Apple y Google contra Epic Games, que produce Fortnite (y tiene un 40 por ciento de sus acciones en manos chinas), y todas las empresas estadounidenses contra Tencent. Pronto será entre gobiernos. Las dos Internet luchan por la atención y los datos, las armas más poderosas de nuestro tiempo. La guerra ya comenzó.

Por Francisco Louçã
9 octubre, 2020

(Nota publicada originalmente en portugés en Expresso. Brecha la publica con la autorización del autor.)

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Armenia y Azerbaiyán intercambiaron ayer acusaciones de ataques, pese al acuerdo de alto el fuego para detener combates por la región de Nagorno-Karabaj.Foto Afp

La "nueva bipolaridad tecnológica" de EU vs. China/Rusia (https://bit.ly/2FgNzyD) comporta componentes geopolíticos superlativos tanto a lo largo de la Ruta de la Seda terrestre de China –v.gr "misteriosa" mega-explosión del puerto de Beirut: salida de las mercancías chinas al mar Mediterráneo– como en la "periferia inmediata" de Rusia –en su región asiática de Belarús, Nagorno-Karabaj (enclave en disputa entre Azerbaiyán y Armenia) y Kirguistán– que han sido incendiadas o desestabilizadas, en sincronía con las obscenas giras bélicas en sus regiones por Mike Pompeo (MP), ex-director de la CIA, confeso "evangelista sionista" y secretario de Estado con Trump.

Dejo de lado el otro preocupante incendio o la desestabilización por el control del gas en Libia, el mar Egeo y la costa oriental del mar Mediterráneo, donde colisionan Francia y Turquía –dos miembros formales de la OTAN– con sus respectivos aliados.

Ahora es obligado (re)leer los libros La gran ilusión (https://amzn.to/3lnjBIC)”, de Norman Angel, de 1909 –que obnubiló el nivel de alerta de los cándidos dirigentes– y Los sonámbulos (https://amzn.to/3dg4D4j)”, de Christopher Clark, sobre el fracaso del manejo de la crisis y la diplomacia en 1914: dos antagónicos puntos de vista sobre el desencadenamiento "inesperado" de la Primera Guerra Mundial (PGM) que fue detonada en Sarajevo (hoy capital de Bosnia y Herzegovina) como consecuencia del asesinato del archiduque Francisco Fernando, del imperio austro-húngaro.

Hoy, según tres relevantes actores políticos de “Occidente ( whatever that means)” –Kevin Rudd, Alastair Crooke y Kissinger– el mundo se encuentra a un paso del "Momento Sarajevo" debido al encono ascendente entre EU y China (aliada de Rusia) y a los varios puntos candentes, sino incendiados, que pueden jalar a las superpotencias a una confrontación secuencial, como ocurrió en la PGM que aparentemente nadie deseaba y que acabó siendo fatídicamente inexorable.

Kevin Rudd –ex primer y ex canciller australiano, hoy a cargo del Instituto de Política de la Sociedad Asiática– tanto en un artículo para Foreign Affairs como en su entrevista a The Market juzga que “la lección seminal delos actos que desembocaron en la PMG es que un incidente relativamente menor (el asesina-to del archiduque austriaco en Sarajevo a fina-les de junio de 1914) puede escalar a una guerra entre las grandes potencias en cuestión de semanas (https://bit.ly/2Ifff88)”.

Alastair Crooke –anterior espía del MI6 y ex asesor británico del canciller JavierSolana en la Unión Europea– expone el "Momento Sarajevo": planean las “sombras de 1914 cuando el imperio austro-húngaro estaba confinado en una gran batalla con Rusia, de manera similar a la confrontación de hoyde Alemania con Rusia (https://bit.ly/33KG8sL)” –cuando MP ha impulsado una peligrosa dinámica con su belicoso Clean network ( Limpiar la red; https://bit.ly/2IfH0xp).

A sus 97 años, Kissinger, anterior secretario de Estado y ex asesor de Seguridad Nacional de los presidentes Nixon y Ford, advirtió ante el Club Económico de Nueva York que "EU y China deben colocar límites para evitar una conflagración", ya que "sin reglas, la situación puede ser similar a la PMG". Sugiere que ambas superpotencias "deben encontrar una manera de conducir una política sobre un extenso periodo" y "si esto fuera imposible nos deslizaríamos a una situación similar a la de la PGM".

Afirmó que la "nueva guerra entre China y EU" es atribuible a "avances tecnológicos que han cambiado ampliamente el paisaje geopolítico", por lo que EU necesita "una nueva manera de pensar" que “entienda que el mundo es demasiado complejo para que un sólo país “consiga una superioridad unilateral tanto en estrategia como en economía para que nadie se encuentre en una posición que nos amenace (https://bloom.bg/3jN1mM6)”.

¿Qué tanto cambiaría la ominosa dinámica en el juego de los actores implicados en el "Momento Sarajevo" con un triunfo de Joe Biden al que apuestan sotto voce China, Irán y Alemania?

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Domingo, 11 Octubre 2020 05:17

Europa, Estados Unidos y China

Europa, Estados Unidos y China

Las declaraciones del embajador estadounidense en entrevista con el diario Expresso del 26 de septiembre ofenden a los portugueses y violan los códigos diplomáticos. Amenazó que los Estados Unidos dejarían de considerar a Portugal como un aliado en cuestiones no solamente económicas sino también de seguridad si Portugal adoptara (así sea parcialmente) la tecnología 5G de Huawei. Sabemos que este es el estilo agresivo de injerencia en los asuntos internos de los países vasallos o "repúblicas bananeras". Las declaraciones del embajador, sin embargo, tienen un tiempo y un contexto precisos.

Como el objetivo geoestratégico de Estados Unidos es debilitar o desmantelar la UE (comenzó con el Brexit) para obligar más fácilmente a los países europeos a alinearse en la nueva guerra fría -la guerra contra China- Portugal es el objetivo exacto, no sólo porque se considera uno de los eslabones débiles de la UE, sino también porque presidirá la UE en los próximos meses. Las autoridades portuguesas han reaccionado de la única manera posible, pero las grandes decisiones son de la UE. ¿Qué decisión tienen que tomar? Europa se enfrenta a una bifurcación decisiva: o se fragmenta o profundiza su integración.  El análisis que propongo se basa en la idea de que la integración es mejor que la fragmentación, suponiendo que sólo es posible profundizar la integración respetando la autonomía de cada país y democratizando las relaciones entre ellos.

No viene al caso mirar aquí toda la larga tradición histórica que conecta Europa (especialmente el Mediterráneo) con China e India, miembros del mismo supercontinente, Eurasia, donde surgió la Edad de Bronce y dio lugar a la primera revolución urbana, unos tres mil años antes de nuestra era. Es suficiente recordar que durante muchos años ha habido comercio y tecnología en esta región y que, si en ciertos períodos prevaleció Occidente, en otros prevaleció Oriente. Esta alternancia pareció romperse a partir del siglo XV con el péndulo apuntando a la región europea. Con la expansión bloqueada por tierra por el Imperio Otomano, Europa se convirtió en el lugar de nacimiento de los imperios transatlánticos que tuvieron sucesivamente como protagonistas a Portugal, España, Holanda, Francia e Inglaterra. Un largo período que terminó en 1945 (en el caso de las colonias de Portugal, en 1975). Desde entonces, el único imperio digno del nombre ha sido el de los EE. UU. Hace unos años se ha hablado del declive de este imperio y del surgimiento del imperio chino, aunque sea discutible si China ya es (de nuevo) un imperio. Durante varios años, estudios de los servicios de inteligencia de los EE. UU (CIA) han previsto que China en 2030 será la primera economía del mundo.

Todo nos lleva a creer que nos enfrentamos a un imperio descendiente y a un imperio ascendente. La pandemia ha llegado a dar una nueva intensidad a los signos que apuntan a esto. Entre ellos señalo los siguientes. En primer lugar, China fue una de las principales economías del mundo durante varios siglos hasta el comienzo del siglo XIX. Representaba entonces del 20% al 30% de la economía mundial. Desde entonces, su declive comenzó y en 1960 China representó sólo el 4% de la economía mundial. A partir de la década de 1970 China comenzó a resurgir, y hoy representa el 16%. La pandemia ha hecho aún más evidente que China es la fábrica del mundo. Mientras Donald Trump vocifera contra el "virus chino", el personal médico y de enfermería está esperando ansiosamente la llegada del nuevo suministro de material de protección personal de China. Los estudios de dos grandes bancos alemanes, el Commerzbank y el Deutsche Bank muestran que China recuperará las pérdidas del PIB causadas por la pandemia a finales de este año, mientras que Europa y Estados Unidos seguirán enfrentando una severa recesión. El peso del consumo interno de China en el PIB es ahora del 57,8 por ciento (en 2008 fue del 35,3 por ciento), es decir, un peso cercano al de los países más desarrollados. Se ha escapado de los medios occidentales que, ante la intensificación de la guerra fría por parte de los Estados Unidos, China propone adoptar una política de mayor autosuficiencia o autonomía que le permita seguir exportando al mundo sin depender tanto de las importaciones de alta tecnología. Entre los países europeos, Alemania puede ser una de las más afectadas, junto con Japón y Corea del Sur.

La imagen que nos llega de los Estados Unidos es casi lo contrario de todo esto. El extraordinario dinamismo de los Estados Unidos a finales de la década de 1940 y en las dos décadas siguientes ha desaparecido hace mucho tiempo. Históricamente inclinado a considerar la guerra como un medio para resolver conflictos, Estados Unidos ha estado gastando en aventuras militares la riqueza que se podría invertir en el país. Desde 2001, el gasto militar ha ascendido a 6 trillones de dólares.  Recientemente, el expresidente Jimmy Carter lamentó que en 242 años de existencia Estados Unidos sólo había estado en paz durante 16 años. Por el contrario, desde la década de 1970 China no ha estado en guerra con ningún país (aunque haya tensiones regionales), y se estima que hoy en día produce tanto cemento en tres años como Estados Unidos a lo largo del siglo XX. Mientras China construye una gran clase media, Estados Unidos la destruye. Los tres estadounidenses más ricos tienen tanta riqueza como los 160 millones de estadounidenses más pobres. En el ranking de libertad de prensa del World Press Índex, Estados Unidos ha estado cayendo y ahora ocupa el puesto 45 (varios países europeos están en la cima de la tabla, Portugal ocupa el décimo lugar y China el puesto número 177). La conducta política de Donald Trump es lo opuesto a todo lo que hemos aprendido de positivo de los Estados Unidos y ahora corre el riesgo de poner al país al borde de una guerra civil. Pero, por peligroso y caricaturado que sea, Trump no es la causa del declive de Estados Unidos, es más bien un producto de esto.

Europa (especialmente la que tiene la mejor tasa de desarrollo humano) se ha beneficiado de la apertura de China al comercio internacional y de las relaciones pacíficas que se han establecido desde entonces entre Estados Unidos y China.  Estos hechos han eximido a la UE de tener una verdadera política exterior.  Todo indica que este período ha llegado a su fin y que Europa se verá obligada a elegir. Europa, históricamente muy violenta, tanto internamente como mundialmente, no tiene velas imperiales hoy en día y parece querer preservar un patrimonio creíble de defensa de los valores democráticos, la convivencia pacífica y los derechos humanos. Los imperios siempre son malos para las regiones que están sujetas a ellos. Se puede decir que las regiones que no pueden disputar el poder imperial ganan más al aliarse a un imperio ascendente que a un imperio descendiente. Pero, por otro lado, nada nos garantiza que el imperio chino sea mejor para los europeos que el imperio americano. La única manera de preservar los valores de la democracia, la convivencia pacífica y los derechos humanos parece ser mantener una autonomía relativa hacia ambos. Sólo esta relativa autonomía permitirá a Europa profundizar su integración discutiendo los términos de su inserción en la nueva era, que parece ser menos una nueva era de globalización que una era de muros tecnológicos (y muchos otros muros no menos peligrosos). Esto significa que ningún país europeo debe ser chantajeado. La experiencia internacional de la última década nos dice que China acepta la idea de una autonomía relativa y que, cuando es necesario, sabe retirar sus ánimos expansivos. Por el contrario, las presiones muy poco diplomáticas en curso son una advertencia de que los Estados Unidos no aceptan la idea de autonomía relativa. Si Europa no sabe resistirse/resistir, estará iniciando un doloroso viaje hacia su fragmentación.

Por Boaventura de Sousa Santos

10 octubre, 2020 Banderas de EEUU, China y la UE.

Traducción de Bryan Vargas Reyes

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