Martes, 18 Abril 2017 06:52

El revés petrolero de América Latina

El revés petrolero de América Latina

EE UU da la vuelta a la historia y registra un superávit comercial en la venta del crudo a sus vecinos del sur


En 1971, el periodista y escritor uruguayo Eduardo Galeano se preguntaba: “¿Que sería del imperio [haciendo referencia a Estados Unidos] sin el petróleo de América Latina?”. Hoy, 46 años después, el interrogante es a la inversa. La primera economía del mundo ya exporta mucho más derivados del oro negro de los que compra al sur de la frontera. El cambio se produjo en octubre de 2016, cuando el país norteamericano registró un superávit comercial de más de 80.000 barriles diarios de hidrocarburos, que llegó a ampliarse en diciembre a más de 335.000 barriles, según las cifras de la Oficina de Información de Energía estadounidense (EIA).


El viraje no es casual. Durante la última década, la economía de EE UU se ha atiborrado de petróleo debido a la fractura hidráulica (fracking), que le ha permitido incrementar la producción de crudo un 71,2% y reducir las importaciones un 26,4%, según la EIA. Así, los estadounidenses han podido aprovechar la sed de combustibles latinoamericana, que ha ido en aumento, tanto por las necesidades de su parque automovilístico como de las centrales eléctricas. Unas exigencias que los países de la zona han sido incapaces de saciar, puesto que sus refinerías se han quedado obsoletas por falta de inversión. “El surgimiento de EE UU como potencia petrolera casi autosuficiente no solo impone el reto de ser un competidor poderoso, sino también reduce su papel como consumidor”, explica Alfredo Coutiño, director de Moody’s para América Latina.


Por si fuera poco, Canadá ha estrechado su relación con EE UU en los últimos 10 años, y ha ampliado sus ventas de petróleo pesado, suplantando de esta forma a México y Venezuela, principales exportadores latinoamericanos de este producto. “El cambio en la balanza es radical”, señala Gonzalo Escribano, responsable del programa Energía del Real Instituto Elcano. En 2005, año en el que la economía estadounidense se entregó al fracking, los canadienses acaparaban el 17% de sus importaciones. Ahora controlan casi el 40%, según la EIA. En tanto, las ventas mexicanas se han reducido un 62% y las venezolanas un 40%. Brasil, Colombia, Ecuador y Argentina han sentido menos el golpe.


México ha jugado un papel fundamental en este nuevo escenario. La economía de ese país ha sufrido una bajada en la producción de hidrocarburos, derivada de la falta de inversiones en su infraestructura y aderezada con una caída en los precios de las materias primas. Este efecto combinado ha asestado un duro hachazo a las finanzas públicas. Los ingresos por la venta del petróleo han pasado de representar un 40% de los fondos del Gobierno en 2014 a un 16,3% en 2016, según la información del Ministerio de Hacienda mexicano. “La economía se ha despetrolizado de manera brutal y totalmente forzada”, espeta Luis Miguel Labardini, analista del sector energético del bufete Marcos y Asociados. Esto ha impedido hacer inversiones en Petróleos Mexicanos (Pemex), que se ha visto obligada a aumentar sus importaciones, principalmente de EE UU. En esta historia, la gasolina ha sido la gran protagonista. El país ha aumentado un 198% el volumen de sus compras foráneas de este combustible desde 2005. El próximo año, México también adquirirá petróleo crudo. En 2018, el país, que hace apenas siete años presumía de ser la octava nación que más crudo producía en el mundo, comprará 50.000 barriles diarios al vecino del norte. El pedido ya está hecho.


“En Venezuela, el país del petróleo, escasea el combustible”, titulaba El Nacional el 23 de marzo. El diario venezolano relataba que los automovilistas se quedaban hasta 72 horas en cola en las estaciones de servicio para abastecerse. El país produce menos de un tercio de petróleo de lo que hacía en 1999, cuando Hugo Chávez, ahora fallecido, tomó las riendas del país. A la espera de que los precios repunten, y a la par las inversiones en las refinerías, Venezuela ha tenido que abastecerse de combustibles en el exterior. Las importaciones de gasolina procedentes de EE UU se han multiplicado por cuatro entre 2014 y 2016, según la EIA. Venezuela es ya el segundo mayor comprador de gasolina a EE UU, tan solo detrás de México.


Brasil también se ha convertido en un gran importador de derivados del petróleo estadounidense. La balanza comercial del país es deficitaria desde 2007 y se ha ido acrecentando de manera considerable. Pero a diferencia de México y Venezuela, Brasil ha mantenido, con ciertos vaivenes, sus envíos de crudo hacia la primera economía del mundo, que ya no es su principal socio energético. China e India han dado vida a las exportaciones brasileñas a cambio de préstamos, como lo han venido haciendo con Venezuela. La apuesta de Asia en el mercado brasileño es de tal magnitud que, en 2016, China concedió a América Latina créditos por 21.200 millones de dólares, de los cuales más del 70% fueron a Brasil (concretamente a Petrobras, la firma estatal), según el centro de estudios Diálogo Interamericano.

 

Por Óscar Granados
Madrid 15 ABR 2017 - 17:32 COT

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Santos, en la sede de Naciones Unidas, la semana pasada.
El país crecerá un 2,5% y la inflación, aunque será menor que el curso pasado, seguirá por encima de las previsiones oficiales
 

 

Las perspectivas del Fondo Monetario Internacional (FMI) tampoco serán nada halagüeñas para Colombia este año. Habrá quien se aferre a que el país seguirá creciendo -“a un ritmo relativamente vigoroso”, según el informe del organismo internacional-, pero por segundo año lo hará a un promedio menor que el del curso anterior: el FMI prevé que la economía crezca un 2,5% en 2016, 0,6% menos que el año anterior. Para el año siguiente, las perspectivas mejoran (se espera un crecimiento del 3%), aunque recuperar los niveles de 2013 (4,9%) o 2014 (4,4%) se antojan quiméricos.

 

El endurecimiento de algunas de las políticas económicas y las condiciones financieras mundiales, en especial la crisis en China, han fagocitado cualquier esperanza de recuperación para Colombia en 2016, el año en el que previsiblemente se firmará la paz con la guerrilla de las FARC, un aspecto que podría dar cierto respiro a la economía colombiana y al que el FMI no hace referencia en su más reciente estudio.

 

Las perspectivas sí mejoran en cuanto a la inflación se refiere. Colombia cerró 2015 con una subida del 3,1% respecto al año anterior, alcanzando un total del 6,8%, la más alta que se recuerda en los últimos años. Al igual que el Gobierno de Juan Manuel Santos, el FMI argumenta que el fenómeno de El Niño ha sido la principal causa de la drástica subida, que afecto a los precios internos de los alimentos. Para este año, el organismo prevé una inflación del 5,3%, aún ligeramente superior de las previsiones del Banco de la República y el Gobierno colombiano.

 

El informe del FMI hace hincapié en cómo la desaceleración de las manufacturas en China ha reducido la demanda de exportaciones procedentes de Sudamérica. Colombia lo ha sufrido de pleno, pero también, quizás más, ha sido víctima de la brusca caída de los precios del petróleo. A diferencia de Venezuela, que cuenta con ingentes reservas de crudo, Colombia ha sacado rédito de este bien desde hace relativamente poco tiempo. El FMI alerta de que el “shock acumulado en los términos de intercambio de las materias primas ha sido grave” en algunos países, entre los que cita a Colombia, Venezuela y Ecuador.

 

En cuanto a las pérdidas de ingresos, estas varían según la importancia de las materias primas en cada economía. Mientras que en el caso de Venezuela, el desplome es de hasta un 17% del PIB, en el caso de Colombia –junto a Chile y Ecuador- gira en torno a un 4% y un 7% del PIB.

 

Ante los constantes cambios en la coyuntura internacional, el FMI recalca cómo muchos países de Sudamérica han experimentado ajustes del tipo de cambio en términos efectivos reales. De ahí que Colombia, junto a Brasil, registre las mayores depreciaciones de su moneda en las últimas décadas. En los últimos años, el peso se ha depreciado alrededor de un 60% frente al dólar.

 

Pese a que aún no ha anunciado cuándo, todo parece indicar que el Gobierno de Santos deberá abordar una reforma fiscal este año. En este contexto frágil y volátil, el FMI considera advierte de que las perspectivas de crecimiento para los próximos cinco años “probablemente seguirán siendo débiles” y considera que todos los países deberán abordar y orientar sus políticas y reformas económicas a “administrar esa transición”, a facilitar un ajuste gradual en respuesta a la nueva realidad de los precios de las materias primas. Sin mencionar un país concreto, el FMI sí lanza un mensaje claro a toda la región, del que se puede sentir aludido Colombia por el contexto en el que se produce: “Las perspectivas de la región comenzarán a ser más prometedoras solo cuando se hayan resuelto los desafíos internos a los que se enfrentan las economías que actualmente sufren una contracción”.

 

 

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Brasil entró en recesión económica en el segundo trimestre de este año

La economía brasileña –la primera en América Latina y la séptima del mundo– entró en recesión en el segundo trimestre de este año, en el arranque de un periodo de retracción que según analistas durará al menos dos años.


El producto interno bruto (PIB) retrocedió 1.9 por ciento entre abril y junio frente a los tres primeros meses del año, cuando había caído 0.7 por ciento respecto al último trimestre de 2014, informó el viernes el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).


La caída del PIB en el segundo trimestre es mayor a la prevista por analistas de bancos extranjeros y brasileños, que apostaban por una retracción de alrededor de 1.7 por ciento. El crecimiento del primer trimestre también fue revisado a la baja por el IBGE, de -0.2 a -0.7 por ciento. Cuando un país registra dos trimestres seguidos de contracción económica se habla de recesión técnica.


Frente al mismo periodo de 2014, en el segundo trimestre la economía brasileña registró una retracción de 2.6 por ciento. Y en el primer semestre de 2015, se contrajo 2.1 por ciento frente al mismo periodo de 2014. Por sectores, el agropecuario se contrajo 2.7 por ciento, la industria 4.3 por ciento, el sector servicios 0.7 por ciento y el consumo doméstico 2.1 por ciento.


Tras un alza espectacular de 7.5 por ciento del PIB en 2010 que fascinó al mundo y puso a Brasil al frente de las potencias emergentes, la economía del gigante sudamericano creció sólo 2.7 por ciento en 2011; uno por ciento en 2012; 2.5 por ciento en 2013 y apenas 0.1 por ciento en 2014. La economía brasileña creció a ritmo muy débil en los últimos cuatro años, pero no registraba una recesión desde inicios de 2009.


La presidenta Dilma Rousseff enfrenta problemas en varios frentes: la inflación está por alcanzar dos dígitos (9.56 por ciento) y ya duplica la meta oficial; la tasa de interés de referencia está en su mayor nivel en nueve años (14.25 por ciento), el desempleo ha subido por séptimo mes consecutivo y se ubica en 7.5 por ciento; el ahorro fiscal es casi nulo y el real se ha devaluado 25 por ciento frente al dólar desde enero. A ello se suma el megaescándalo de corrupción en la estatal Petrobras, el mayor en la historia del país, y la inestabilidad política.

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Viernes, 28 Agosto 2015 06:25

Yin y yang de la economía china

Yin y yang de la economía china

Los bruscos movimientos de las acciones en Shanghai no tienen mayor incidencia en la economía real china, donde sólo el 6 por ciento de la población invierte en la Bolsa. La economía sigue creciendo, pero también suben las tensiones y los desafíos.

 


El fantasma que recorrió la espectacular caída de la Bolsa china esta semana fue el crac del 29 y el más reciente estallido financiero de 2008, puntos de partida de las dos más grandes recesiones mundiales de los últimos 100 años. El impacto sobre las Bolsas del mundo enturbió las aguas y puso la mira en la economía del gigante asiático. Según medios occidentales, que no toleran la idea de que la segunda economía mundial esté dirigida por un Partido Comunista, China está aprendiendo que "no se puede jugar con el mercado".


No es la opinión del profesor del Instituto de Estudios Financieros Chongyang de la Universidad Renmin de Beijing, John Ross. "China está creciendo a un 6,5 o 7 por ciento, tres veces más que Estados Unidos y cuatro veces más, como mínimo, que Europa. La reacción de los mercados bursátiles occidentales no se debe a China sino a que están seriamente sobrevaluados. Es lo que pasa con los activos financieros si uno tiene la tasa de interés tan cerca de cero por tanto tiempo. En China, en cambio, no hay ninguna conexión entre lo que pasa en el mercado bursátil y la economía real", indicó a Página/12.


La correa de transmisión entre ambos sectores es débil porque apenas un 6 por ciento de la población china invierte en la Bolsa: el impacto que estas pérdidas tendrán en la economía real es mínimo. Esto no quiere decir que no haya datos preocupantes en la economía asiática. Desde junio China ha experimentado una abrupta disminución de sus exportaciones, la peor desaceleración del crecimiento de la producción fabril en años y una devaluación del 3 por ciento. Según le indicó a este diario Kamel Mellahi, especialista en mercados emergentes de la Warwick Business School del Reino Unido, la tormenta bursátil refleja estos datos. "La expectativa generalizada era que la economía china iba a tener una primera mitad de año difícil y que mejoraría en la segunda mitad. Los datos no reflejaron esta premisa. Más bien lo contrario. El pulso económico de la actividad fabril está bajando mucho más rápido de lo esperado", señaló Mellahi.


Contrario a lo que suele asumirse, el crecimiento económico chino de los últimos diez años debe mucho más a la inversión que a la exportación de baratijas "made in China". Esta inversión movilizó un impresionante crecimiento de dos dígitos y se hizo sentir especialmente durante el estallido financiero de 2008. Al mismo tiempo generó desequilibrios internos en la economía china.


La inversión, que representaba un 35 por ciento del PIB en 2000 y un 44 en 2009, se disparó por encima del 50 por ciento con la recesión mundial posterior a la caída del Lehman Brothers. En comparación, el consumo doméstico como motor de crecimiento apenas superó el 30 por ciento durante este período.


Consciente de los límites del modelo, el gobierno inició en 2010 una transición a otro que se basara más en el crecimiento del consumo doméstico. "Un cambio así en un país de las dimensiones de China es más fácil de proponer que de ejecutar. El mundo se va a tener que adaptar a estos altibajos porque va a tomar tiempo", señaló Mellahi.


El otro gran problema que dejó este modelo fue una deuda galopante. El plan de estímulo chino de 2008-2009 cuadruplicó el nivel de deuda hasta llegar a 28 billones de dólares, un 282 por ciento del PIB chino. En un estudio reciente, la consultora McKinsey señaló que la mitad de los préstamos están vinculados directa o indirectamente con la propiedad. "A esto hay que sumar que el sistema financiero en la sombra representa la mitad de los nuevos préstamos y que la deuda de los gobiernos provinciales y municipales es insostenible", apuntó McKinsey.


Según el economista de Harvard Kenneth Rogoff, uno de los pocos que alertaron sobre la subprime estadounidense que condujo al estallido de 2008, China enfrentará una crisis. "Es muy vulnerable, pero con billones de dólares de reservas tiene herramientas para salir del atolladero", le dijo al The New York Times este lunes.


China tiene más herramientas a su disposición. Mientras Estados Unidos y Europa tienen tasas de interés planchadas a casi cero para estimular sus economías desde hace siete años, China ha podido bajar este martes su tasa un 0,25 por ciento en respuesta a la turbulencia bursátil y quedar aún con muchísimo margen para seguir haciéndolo de ser necesario ya que el interés quedó en un 4.6.


Este intervencionismo gubernamental se extiende al mercado laboral, clave de la paz social. "China tiene una línea roja: el empleo. Incluso el cambio de modelo tiene que adecuarse a este punto esencial. Si la situación económica empeora y afecta el nivel de empleo, entonces será irresistible la tentación de volver a estimular la economía con un nuevo plan de inversión en infraestructura", estimó Mellahi.


En los últimos cinco años la tasa de desempleo apenas varió. En 2014 fue del 4,09 por ciento, apenas más alto que el 4,05 de 2013. Pero el Labour China Bulletin, editado en Hong Kong y especializado en temas laborales, señala que este índice subestima el número real de desempleados. "El índice oficial solo registra el número de gente que busca empleos en relación con el total de empleados urbanos. Ignora a los trabajadores rurales, a los inmigrantes, y los que tienen trabajo part-time o casual", señala en un informe.


Según el FT Confidential, servicio de investigaciones del Financial Times, hubo una contracción de la demanda laboral en julio. La evolución de esta situación será crucial para las fluctuaciones que tenga la implementación del cambio de modelo. Una cosa está clara. La gigantesca transición que está haciendo China requerirá tiempo y será particularmente pedregoso en una economía mundial que no termina de salir del estallido financiero de 2008.

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El enfriamiento de la economía china, un escenario inquietante

En los últimos tres meses de 2014, China experimentó la mayor salida de fondos desde que se empezaron a registrar esos datos, a finales de los años noventa. El déficit en la cuenta financiera y de capital alcanzó los 91.200 millones de dólares, un deterioro sin precedentes en las finanzas del gigante asiático, acostumbrado a la llegada masiva de dinero del exterior en las últimas décadas, como apuntan los analistas de Fathom Consulting. Las autoridades chinas se muestran satisfechas con la "nueva normalidad", pero los inversores no parecen estar de acuerdo.


A diferencia de lo que han hecho el resto de las economías emergentes tras la debacle de 1998, China es el único país que mantiene su divisa ligada al dólar. Las autoridades permiten desde hace un año que la cotización del renminbi fluctúe un máximo del 2%, arriba o abajo, respecto a la divisa estadounidense, el mismo valor que ha perdido la moneda china desde octubre. La fuerte salida de flujos de capital indica que las presiones a la baja sobre la moneda china se están intensificando y la venta neta de reservas por parte del banco central a finales de 2014 da fe del empeño de la autoridad monetaria en contenerlas.


Lo último que necesita una economía que se enfría es una moneda fuerte pero "las autoridades no van a tolerar una mayor depreciación del renminbi, dada su preocupación con la estabilidad financiera", señala Li-Gang Liu, del Instituto Peterson. Cada vez más analistas ponen en tela de juicio los datos oficiales de crecimiento y temen que el Gobierno de Pekín sea incapaz de pilotar un aterrizaje suave de la economía. Lombard Odier Investment Managers cifra el incremento real del PIB en un rango de entre el 1% y el 3%, muy lejos de la meta oficial del 7% fijada para este año por las autoridades chinas.
Las exportaciones de Brasil han caído un 7% por el frenazo chino


Los gestores suizos basan sus cálculos en el desplome de la producción de electricidad en los últimos meses y el frenazo en las ventas de combustible diesel. La batería de estímulos impulsada por Pekín —recorte de los tipos de interés, inyecciones de liquidez, reducción de los requisitos de capital...— se explica al analizar estos números.


Son muchas bolas en el aire y configuran un escenario peligroso para el resto del mundo. El frenazo en la demanda china ya se ha dejado sentir con dureza entre las economías productoras de materias primas, como refleja el precio del petróleo. Brasil, por ejemplo, ha visto caer sus exportaciones en 2014 un 7% respecto al año anterior y un 12% respecto a 2011, como consecuencia sobre todo de la caída de las ventas a China de mineral de hierro.


El impacto se produce por varias vías, según recuerdan los analistas de BBVA Research. La más evidente, la caída de las ventas pero eso conlleva un fuerte descenso de los precios, que abaratan el resto de las exportaciones y afecta a la confianza de consumidores y empresas. El mundo mira hoy más que nunca a Pekín.

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Jueves, 26 Febrero 2015 06:06

El triunfo del post extractivismo en 2015

El triunfo del post extractivismo en 2015

Mientras algunos dirigentes políticos sudamericanos, tanto neoliberales como nacionalistas populares, se empecinan en fomentar las exportaciones primarias e incluso aseguran que para salir del extractivismo hace falta más extractivismo (en opinión del presidente Rafael Correa), se acumulan datos que indican un fracaso económico.


Comprobamos que Brasil registró en 2014 un déficit de 3.930 millones de dólares en su balanza comercial, el primer saldo rojo en 14 años. Mientras las exportaciones alcanzaron 225.101 millones de dólares (7% menos que el año anterior), el monto de las importaciones fue de 229.031 millones. La causa: el menor precio del mineral de hierro y de la soja. Brasil sigue exportando muchísimas más toneladas que las que importa, pero vende barato, "a precio de banana", como se dice en portugués. La reacción irracional de algunos ministros es fomentar más las exportaciones primarias.


En Colombia, entre enero y noviembre de 2014 el déficit comercial alcanzó 4.807 millones de dólares, y eso no va a mejorar, pues los precios del carbón y del petróleo siguen bajos, ya que existe sobreoferta mundial. El valor de las importaciones subió 7,5% en los 11 meses analizados de 2014, a 55.868 millones de dólares, en comparación con el mismo periodo del año previo. En contraste, las exportaciones colombianas totalizaron 51.060 millones de dólares, lo que equivale a una caída de 4,7%.


Hace pocos años se hablaba en América del Sur de la "enfermedad holandesa": crecía la entrada de divisas por el buen precio de las exportaciones. Eso hacía subir el valor de la moneda nacional y perjudicaba la industria frente a importaciones baratas (como había ocurrido en Holanda en su momento, hace décadas, mucho antes del euro, cuando el florín se apreció por la exportación de gas). Ahora no hay enfermedad holandesa, sino depreciación del peso o del real. Hay un "contagio chino". La economía china estornuda y va a estornudar más, y Sudamérica agarra una gripe y hasta una pulmonía.


Perú registró en 2014 el mayor déficit comercial de su historia, debido a la caída de los precios internacionales de los metales, los cuales representan 60% de sus exportaciones. El déficit comercial de Perú el año pasado (2014) se ubicó en 2.555 millones de dólares, mientras en 2013 la cifra era de solamente 40 millones de dólares. Las exportaciones peruanas en 2014 cayeron 9,3%, para ubicarse en 38.252 millones de dólares, mientras sus importaciones sumaron 40.807 millones de dólares, una caída del 3,3%. En Colombia las importaciones aumentaron, pero en Perú ya cayeron.


Sin embargo, Perú, Brasil y Colombia exportan, en toneladas, mucho más de que lo importan, y no consiguen ni pagar sus importaciones. Lo mismo ocurre en Ecuador, que registró en 2014 un déficit en la balanza comercial de 727 millones de dólares por la caída en los ingresos por la venta de petróleo, según ha informado en febrero el banco central. Aquí, en Ecuador, el "contagio chino" se nota de manera particular: un menor ritmo de la economía china disminuye en general la demanda de materias primas y en Ecuador (y otros países sudamericanos) aumentan al mismo tiempo las deudas financieras con los chinos, encubiertas a veces de ventas anticipadas de materias primas.


Muchos daños ambientales y sociales en los lugares de la extracción y transporte de materias primas, mucha contaminación de agua, muchos agrotóxicos que afectan la salud y, sin embargo, esos países no alcanzan ni a pagar las importaciones. Se ha llamado "post extractivistas" a los autores, activistas y algunos ex ministros que, en pleno boom de los precios de las materias primas, alejados de los gobiernos neo-libs o nac-pops, gente como Eduardo Gudynas, Maristella Svampa, Alberto Acosta, Carlos Monge, Edgardo Lander, Raúl Prada Alcoreza, ha advertido de los males sociales, ambientales y económicos de las políticas extractivistas, incluso si han ido unidas a una mayor captura de rentas y a su reparto entre la población. Señalaron que los términos de intercambio eran estructuralmente negativos (en promedio, una tonelada importada ha sido siempre más cara que una tonelada exportada, incluso en pleno boom de precios de materias primas) y que además podía llegar un ciclo de baja de las materias primas. Apoyaron los cientos de protestas sociales del ecologismo popular. Se llamaron "post extractivistas". Su hora está llegando.

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La estatal Venezolana de Televisión resumió el gran acontecimiento con un anuncio transmitido varias veces al día, con música tradicional de arpa cuatro y maracas de fondo. “Un hecho histórico para el país. Llega a la patria de Bolívar el oro que nunca debió salir de nuestro territorio. El Gobierno bolivariano continua afianzando la soberanía nacional, afianzando el futuro económico de Venezuela”, decía la voz del locutor y las imágenes mostraban una sucesión de camiones blindados y tanques militares, que trasladaban a las bóvedas del Banco Central de Venezuela las reservas monetarias de oro que estuvieron depositadas durante dos décadas en bancos de Europa y que el presidente Hugo Chávez ordenó repatriar en septiembre de 2011.

 
El último cargamento llegó a Caracas en enero de este año y así como llegó, comenzó a irse: en agosto de 2011, el Banco Central de Venezuela vendió 3,2 toneladas de las reservas de oro para paliar la escasez de dólares en efectivo, pero la noticia se ha conocido en Venzuela apenas esta semana, tras la publicación de un informe del Fondo Monetario Internacional (FMI).

 
El martes, la agencia de noticias Reuters tuvo acceso a un documento del FMI donde se afirma que las reservas monetarias en oro de Venezuela disminuyeron en 10,98 toneladas durante 2012: de 372,93 toneladas contabilizadas a principios de año, pasaron a ser 362,05 al cierre de agosto. Una de las razones: el mes pasado, el Banco Central de Venezuela vendió 3,2 toneladas por unos 300 millones de dólares. Y un mes más tarde, el pasado miércoles, el presidente de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, el diputado oficialista Ricardo Sanguino, admitió al diario caraqueño El Mundo que sí se había llevado a cabo la operación. De acuerdo con informaciones publicadas por la prensa local, la venta se hizo para paliar la escasez de dólares en efectivo que atraviesa el país y para cubrir el pago de importaciones, que en el último año se han incrementado en 20%.
 

La principal fuente de divisas en efectivo de Venezuela son las exportaciones petroleras, que además financian el 60% del presupuesto nacional. Y han mermado justo ahora, cuando el presidente Hugo Chávez aspira a ser reelegido el próximo 7 de octubre para otro periodo de seis años. Venezuela posee hoy en día las mayores reservas probadas de crudo y el precio del barril venezolano supera los 102 dólares. Pero la estatal Petróleos de Venezuela (PdVSA) produce por debajo de su capacidad; hace un mes se produjo una explosión los depósitos de combustible de la más grande de sus refinerías. Murieron 48 personas y las operaciones quedaron paralizadas.

 
Las importaciones son el oxígeno de la economía de Venezuela. Cerca del 80% de los alimentos que se consumen en el país son importados: la leche en polvo, la carne, el azúcar, el pollo, el café que se ofrece a precios subsidiados en la red de mercados populares que administra el Estado y que, junto con otros programas sociales que benefician a los más pobres, forman parte de la oferta electoral de Hugo Chávez. Estas importaciones son controladas por el Gobierno, que desde 2003 mantiene una férrea política de control de cambio. Es la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi) el ente que decide quién, qué y cuánto pueden comprar los venezolanos en divisa extranjera. Solo los empresarios más cercanos a la revolución tienen acceso a la tasa oficial de 4,3 bolívares fuertes por dólar; los demás, deben acudir a los dos mercados paralelos de divisas que operan en el país: uno "gris", que maneja el Banco Central de Venezuela y el mercado negro, de cuya fluctuación está prohibido hablar en medios nacionales.


Maye Primera Caracas 27 SEP 2012 - 21:21 CET

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Algunos datos sobre la dirección del PCC: sobre los 115 miembros del Comité Central, 78 eran ya dirigentes nacionales y 18 provienen de las Fuerzas Armadas y del Minint (Ministerio del Interior); 20 eran ya dirigentes provinciales y ocho dirigentes municipales; dos son rectores de universidades y sólo siete trabajan en la producción y en los servicios. Entre los 15 miembros del Buró Político (la casi totalidad varones) el promedio de edad oscila cerca de los setenta años, hay una sola mujer y no hay jóvenes de menos de 45. En las vicepresidencias de los comités estatales o de gobierno, sobre ocho miembros sólo uno es mujer. En el secretariado del Comité Central (CC), sobre cuatro miembros hay uno de sexo femenino; entre los primeros secretarios provinciales hay dos mujeres sobre 10; entre los primeros secretarios municipales hay seis mujeres sobre seis. Entre los jefes de departamento del Estado o del partido, las mujeres son cuatro sobre nueve, y entre los ministros, dos sobre ocho. Entre los miembros del CC ocho son generales de ejército, 12 generales de división y sólo dos rectores universitarios (un hombre y una mujer, responsable de la educación física).
 
Se puede decir pues, por la composición del CC, que es una dirección de burócratas militares, burócratas estatales, burócratas de la cultura que superan la media edad y que están mechados por unos pocos tecnócratas más jóvenes y del aparato estatal y partidario que cuenta con poquísimas mujeres y jóvenes.
 
Como planteé en un artículo anterior, en el congreso el sector más eficaz y productivo de la burocracia (el militar) impuso sus reglas sobre el más conservador y dogmático –el de la burocracia partidaria– y lo subordinó al funcionamiento estatal, que el primer sector asegura en nombre de la eficiencia y del cambio burocrático de la burocracia.
 
Lo importante, sin embargo, es que la amplia discusión popular sobre el proyecto presentado desde las cumbres del sistema, aunque tuvo que hacerse sobre algo ya cocinado y en vía de ejecución, de todas maneras sirvió para dar una vía deformada de expresión a las inquietudes populares (y para que el aparato las sondeara directamente).
 
Esas discusiones, por ejemplo, hicieron desaparecer algunos de los aspectos más aberrantes del proyecto, como la creación de zonas especiales con plena libertad para el capital, a la china, o los insultantes clubes de golf en un país con poco agua y escasez de viviendas populares, o la propuesta de permitir que los empresarios recurran a mano de obra asalariada (como en cualquier país capitalista). En esa discusión hubo propuestas de mantener la libreta como instrumento estatal para el control de los precios y no fue abolida de inmediato, sino que lo será gradualmente. Esta es otra expresión de la inquietud popular, ya que la libreta fue presentada como ejemplo claro de un llamado igualitarismo nocivo, muy arraigado en el imaginario colectivo, que se niega a aceptar como si fuese ética la distribución por el mercado, según el dinero de los compradores, y también la caridad estatal para los más pobres.
 
El congreso, según la experiencia cubana, ni siquiera consideró que la participación de los trabajadores sea un elemento político y económico decisivo. No se habló de presupuestos participativos, resultados de la libre discusión de los trabajadores. No se habló de cómo organizar la autogestión, que aumentaría sin duda la productividad y daría rienda suelta a la creatividad y al ahorro de materiales que se deben importar y entre los contratos de diverso tipo, exigidos como reguladores; ni se habló de dar vida a los contratos de trabajo con las empresas o el Estado firmados por sindicatos democratizados y con participación consciente en la producción. Se siguió hablando, en cambio, de combinar la planificación con el mercado cuando este último, por definición, es incontrolable por ser mundial y caótico y, por consiguiente, no es posible planificarlo sino, a lo sumo, establecer algunos laxos planes sectoriales y controlarlos mediante el sistema de prueba, error y corrección.
 
No hubo una discusión seria sobre en cuál contexto mundial (económico, político, ecológico) deberán aplicarse las resoluciones del congreso. Tampoco hubo siquiera una referencia autocrítica al por qué, en el momento más difícil para la Revolución Cubana, el congreso se postergó durante nueve años. Ni tampoco sobre los errores del pasado cometidos, por otra parte, por los mismos dirigentes que ahora intentan una rectificación in extremis y en plena oscuridad teórica total.
 
¿A dónde irá Cuba sobre todo si siguen aumentando los alimentos importados y el petróleo? ¿A más capitalismo de Estado?, porque lo que el gobierno califica de empresas estatales socialistas, basadas en el trabajo asalariado, no son más que empresas estatales y basta. ¿A una imposible y reaccionaria vía china –libertad de mercado, millonarios socialistas y partido único comunista– como parece indicar el inmediato sostén de Beijing al gobierno cubano? ¿Los dogmáticos inmovilistas seguirán igual, con su represión y sus chicanas? ¿Para maniobrar un sistema chino sin estar en China y en la pobreza no se cerrarán los espacios de discusión?
 
La clave de la situación está en manos de los trabajadores cubanos, hasta hoy convidados de piedra y objetos de las opciones que les llueven desde arriba. La falta de incentivos socialistas, de ideales y perspectivas revolucionarias causan, sin embargo, decepción, desmoralización y conducen a la búsqueda de salidas individuales en vez de llevar a la búsqueda de soluciones colectivas. El pragmatismo de arriba debe ser contrarrestado por una discusión sobre los principios y sobre la historia misma del proceso revolucionario cubano. Los cheques en blanco llevan siempre a la quiebra.

Por Guillermo Almeyra
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La matriculaciones de vehículos en China se situaron en 13,6 millones de unidades durante el pasado ejercicio, lo que permitió a este país desbancar a Estados Unidos como principal mercado mundial de automóviles durante el pasado ejercicio, según datos aportados por la Asociación de Fabricantes de Automóviles de China. La organización señala que este volumen de matriculaciones representa un récord histórico y supone un fuerte incremento en comparación con la previsión inicial para el conjunto del año, que se situaba en 10 millones de unidades.

La patronal de los fabricantes chinos de automóviles afirma que esta progresión de las matriculaciones ha situado a China como el país de mayor crecimiento del sector y fue posible, entre otros motivos, por la puesta en marcha de incentivos por el Gobierno de China para impulsar la demanda de coches. La Asociación comunicó que los 13,6 millones de unidades entregadas durante el pasado ejercicio en el país permitieron superar a Estados Unidos, donde se comercializaron 10,4 millones de unidades, lo que supone la cifra más baja de ventas en este país en los últimos 27 años.

Por segmentos, las entregas de turismos en China se situaron en 10,3 millones de unidades durante el pasado ejercicio, lo que se traduce en un incremento del 52,9% en comparación con los datos de 2008. En diciembre, las matriculaciones de vehículos en China aumentaron un 88,7%, hasta 1,1 millones de unidades, superando por tercera vez en el año la barrera del millón de unidades vendidas en un mes.

Diferentes analistas explicaron este fuerte aumento de las entregas en el mercado chino por el éxito de la puesta en marcha, por parte del Gobierno, de incentivos para impulsar la demanda de automóviles en el país. "Las ventas estuvieron extremadamente animadas durante muchas partes del año pasado con pequeños cambios estacionales. Mucha gente ha tenido que esperar semanas o incluso meses para recibir sus vehículos", explica el analista de Orient Securities Qin Xuwen.

Por REUTERS / EP - Shanghai
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