El temor a un ciclo recesivo derrumba los mercados financieros de Europa y EU

China reporta los peores niveles de crecimiento de la producción industrial en 17 años

 

Los mercados financieros de Europa y Estados Unidos se fueron a pique este miércoles ante temores de que la economía mundial se acerque a un ciclo recesivo.

La contracción de la actividad en Alemania, primera economía de Europa, y el surgimiento de indicios de una recesión en Estados Unidos contribuyeron a alentar una venta masiva de acciones en Wall Street, que tuvo su peor día del año.

En Nueva York el Dow Jones, que representa a las 30 empresas más importantes en Estados Unidos, perdió 800 puntos, 3.05 por ciento, y quedó con 25 mil 497.42 unidades. El índice Standard and Poor’s (S&P) 500, que agrupa las acciones de 500 empresas y considerado el más representativo de la situación del mercado, cayó 2.9 por ciento a 2 mil 840.60 puntos, mientras el índice compuesto Nasdaq, de empresas de tecnología y electrónica, descendió 3 por ciento a 7 mil 773.94 puntos.

Las monedas y los mercados latinoamericanos fueron arrastrados por la tendencia, las más afectadas fueron las bolsas de Brasil, Colombia y Argentina, que cayeron 3, 2.5 y 1.86 por ciento, respectivamente.

La liquidación de acciones se produjo luego de que, por primera vez desde 2007, el rendimiento de los bonos del Tesoro estadunidense a 10 años se ubicó temporalmente por debajo del rendimiento del bono a dos años. Los inversores optaron por recuperar rápidamente su dinero, en lugar de obtener mayores intereses por plazos más largos, una dinámica vista como presagio de una recesión.

A esta inquietud se sumaron resultados económicos de China, donde el crecimiento de la producción industrial en julio fue de 4.8 por ciento, su nivel mínimo en 17 años, en la más reciente señal de que las presiones comerciales de Estados Unidos han golpeado la demanda en la segunda mayor economía del mundo.

En Alemania la actividad económica se contrajo 0.1 por ciento en el segundo trimestre, en momentos en que su industria automotriz, uno de los motores de la economía regional, encara nuevos estándares sobre emisiones de gases y la amenaza de aranceles por parte de Washington. Tras el reporte, las bolsas de valores de esa zona registraron pérdidas de 2 por ciento en promedio.

La intensificación de la guerra comercial de Estados Unidos con China ha sido un factor clave en las preocupaciones sobre la desaceleración de la economía mundial, pero después de la caída en Wall Street el presidente estadunidense Donald Trump, renovó sus ataques contra la Reserva Federal y su presidente, Jerome Powell, a quien él mismo designó.

Los precios del petróleo cayeron más de 3 por ciento: el Brent perdió 1.82 dólares y se cotizó en 59.48 por barril, el estadunidense West Texas Intermediate cedió 1.87 dólares y se vende a 55.23 dólares, mientras la mezcla mexicana de exportación se hundió 2.33 dólares (4.58 por ciento) a 48.53 dólares.

Al tiempo, el yen japonés, el índice dólar y el oro subieron, pues los operadores decidieron buscar activos considerados refugio seguro para las inversiones.

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Sábado, 10 Agosto 2019 05:43

El robo del álbum de la historia mundial

Comunidad zapatista La Garrucha, Chiapas. Foto Mario Olarte

UN CRIMEN DE CUELLO BLANCO DEL EMPORIO GETTY

El botín del robo cibernético más cuantioso del planeta está depositado en los bancos de Mark Getty y los sótanos secretos de Wall Street. Y no se trata de una película de ciencia ficción por estrenar, sino del silencioso, pero criminal jaqueo de lesa humanidad diseñado para convertir las imágenes y audiovisuales pertenecientes al dominio público del patrimonio de la historia mundial en propiedad privada para luego ser comercializadas en el imperio monopólico más tóxico del mundo corporativo en perjuicio de más de siete mil millones de seres humanos.

Y es que el álbum de la historia con millones de imágenes, diseños gráficos, ilustraciones y documentos históricos pertenecientes a emblemáticas colecciones o archivos culturales, artísticos y religiosos que se han producido a nivel mundial a lo largo de varios siglos, fueron robadas y sustraídas de sus archivos mediante la complicidad de Google, Facebook y las redes sociales. Se trata de imágenes de la historia mundial pertenecientes, principalmente, al dominio público, que ahora fueron monopolizadas y convertidas ilegalmente en propiedad privada para ser comercializada por la familia del billonario Mark Getty por medio de sus corporaciones dedicadas a la piratería terrorista digital de imágenes que son comercializadas fraudulentamente: Getty Images, Inc, Getty Images (US) “Getty US” y License Compliance Services, Inc (LCS).

Así, estas corporaciones ladronas de imágenes, literalmente se han apropiado digitalmente de la historia mundial y consumado con ello, el robo más escandaloso del patrimonio histórico, cultural y artístico del planeta del que se tenga memoria. Aquí́ se encuentran atrapadas las imágenes adquiridas en los principales archivos militares, revolucionarios, de movimientos políticos y sociales, de la Librería del Congreso de EU, universidades y bibliotecas. Las colecciones y álbumes sustraídos al patrimonio de la humanidad y en especial a cada país, son incalculables e invaluables en toda su magnitud. Pero ahí podemos observar cómo se lucra con las obras de Diego Rivera, Siqueiros, Orozco o todo sobre las culturas indígenas. También destacan el Holocausto, la Revolución Mexicana, la Revolución de Cuba o imágenes de Pancho Villa, Emiliano Zapata, Gandhi, Abraham Lincoln, Martin Luther King y miles de personajes de la historia iconográfica de cada país que ahora son comercializadas como mercancías que son exhibidas en el internet, universidades y centros culturales como parte del monopólico imperio del mundo de las imágenes robadas y agregadas a la fortuna de Getty.

Ante estas flagrantes violaciones a los derechos de los ciudadanos y pueblos del mundo a conservar sus imágenes dentro del dominio público y respetar las leyes de propiedad intelectual, la firma de abogados de CixxFive en base a el Acta de Protección del Consumidor de Washington, (Washington Consumer Protection Act) ha presentado una demanda legal colectiva en la United States District Court Western District, Washington, con el fin de frenar las acciones monopólicas fraudulentas en contra de millones de personas a nivel mundial, al despojarlos de imágenes del dominio público que forman parte de la historia universal y de su propia identidad nacional. Además del dinero pagado a Getty. Este poderoso imperio pirata audiovisual, incluye también obras musicales, caricaturas, material robado de libros antiguos o modernos, donde aparecen personajes con obras como las de Darwin, Einstein, Shakespeare, Miguel Ángel, Marx, Ho-Chi-Min, Dickens, Lenin, Buda, Che Guevara, García Márquez Galeano y miles más, pertenecientes al mundo del arte y la cultura universal. Además de imágenes religiosas de todos los tiempos.

También archivos periodísticos e impresos culturales de publicaciones aparecidas en la información mundial desde que se inventó la imprenta han sido asaltados y robados mediante sus conexiones con agencias de noticias y despachos de prensa convertidos en mercancía para satisfacer la avaricia y voracidad de las corporaciones del barón cibernético, Mark Getty.

Tribunal Internacional contra la propiedad privada ilegal. Inexplicablemente, a pesar de las contundentes e inapelables evidencias de estas violaciones cometidas por los ladrones de imágenes, encabezadas por las corporaciones de Getty en contubernio con los gigantes del Internet, casi nadie los ha denunciado legalmente, a pesar de que son millones de víctimas a nivel mundial que han sido dañadas por los crímenes cometidos contra el patrimonio de la humanidad. Ni gobiernos, organizaciones, universidades, iglesias o individuos han alzado la voz para frenar esta práctica que les obliga a pagar a las mafias de estas corporaciones por los derechos de propiedad intelectual que en verdad corresponden al dominio público.

Sin embargo, en 2016, Getty fue demandado por la agencia de noticias independiente Zuma Press, por apropiarse de más de 47 mil imágenes que fueron utilizadas sin su autorización con fines lucrativos. El juicio sigue su curso legal. Contradictoriamente, a pesar de las múltiples violaciones cometidas por las corporaciones de Getty, éste tiene un ejército de abogados para demandar a los que caigan en sus trampas digitales. Ellos se dieron el lujo de amenazar con demandar a la fotoperiodista Carol Highsmith por utilizar una de sus propias fotos en su sitio digital, ignorando que Highsmith en julio de 2016 había demandado a sus patrones por mil millones de dólares por explotar, sin su autorización, una licencia para utilizar su colección adquirida en donación por la Librería del Congreso de Estados Unidos. En la larga lista de agravios y violaciones cometidas por las corporación de Getty existen resistencias y demandas como la del fotoperiodista Daniel Morel por 1.2 millones de dólares por apropiarse de imágenes sobre el terremoto de Haití en 2010. Ello con el contubernio de la agencia de noticias France Press, una empresa socia del magnate.

Estos referentes son sólo una pequeña evidencia de la reacción contra la apropiación transformadora criminal del dominio público convertida en propiedad privada en beneficio de un imperio que ha crecido silenciosamente. Falta mucho para hacer justicia y obligar a Getty a devolver las riquezas que pertenecen al dominio público de la humanidad, así como los millones de dólares que su corporación ha recibido de quienes han sido sus víctimas: la comunidad internacional y todos los países que han sido engañados por el magnate.

Con la demanda en su contra se tiene la oportunidad de revalorar lo perdido en base de una defensa organizada para llevar a los tribunales todas las querellas necesarias para defender a sus pueblos y ciudadanos afectados. Esto, independientemente de los delitos ocultos y secretos en evasión de impuestos, lavado de dinero, construcción fraudulenta de filiales y todo lo concerniente al monopolio establecido para apuntalar la riqueza de la familia Getty desde su central de Inglaterra conectada con los principales bancos del mundo y su conexión especulativa con Wall Street.

Se trata de una gran telaraña de actividades de alta tecnología criminal en asociación para enriquecerse con el trabajo creativo y productivo de la comunidad mundial del arte y la cultura, en beneficio de la ambición más egoísta e insana del planeta en materia del patrimonio de la humanidad.

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Carlos U. Vigueras dirige el Laboratorio de Nuestro Futuro México-EU. Este escrito fue editado por el Museo Casasola y enviado a Ojarasca por el autor.

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EE UU acusa oficialmente a China de manipular su moneda y agita la guerra de divisas

El Departamento del Tesoro llama al FMI a eliminar esta supuesta práctica anticompetitiva del país asiático con el yuan

 

La disputa comercial entre Estados Unidos y China sube de nivel y camina hacia la declaración oficial de una guerra de divisas. Estados Unidos, tras un día de tensión en los mercados porque Pekín dejó caer su moneda al mínimo en 11 años, anunció que incluye China en la lista estadounidense de países manipuladores de su moneda para obtener una ventaja competitiva. China contraatacaba ante la imposición por parte de Estados Unidos de aranceles a sus productos por valor de más de 300.000 millones la semana anterior.

El presidente de la primera potencia mundial, Donald Trump, ya había sugerido esta posibilidad en sus numerosas intervenciones públicas, al acusar directamente a Pekín de estar devaluando artificialmente el yuan. Y ahora da un paso más allá y formaliza las acusaciones. El secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, explicó en un comunicado que va a solicitar ahora al Fondo Monetario Internacional (FMI) que “proceda a eliminar la ventaja competitiva injusta creada por las últimas acciones de China”. La maniobra de Washington contra Pekín podría así detonar una crisis aún mayor entre los dos países, tener severas ramificaciones en la economía global y sacudir con fuerza las monedas latinoamericanas, muy vinculadas a la evolución del billete verde.

Las autoridades chinas respondieron poco después, anunciando "contramedidas" que no detallaron. El yen japonés, el euro y el oro, activos considerados como refugio en momentos de turbulencias, se encarecieron tras el anuncio del Departamento del Tesoro estadounidense. Las Bolsas asiáticas cerraron la sesión del martes con fuertes pérdidas, que se suman a las cosechadas el lunes en los principales parqués del mundo.

La Casa Blanca hizo el lunes por la noche efectivas sus amenazas, menos de una semana después de que decidiese dar un paso más en la escalada al anunciar que los aranceles abarcarían a todos los bienes importados del gigante asiático. Es la primera vez en un cuarto de siglo —exactamente desde 1994— en que EE UU declara a China como país manipulador de divisas.

El Tesoro había evitado hasta ahora hacer la acusación formal, aunque se venía planteado esta opción desde que el valor del yuan se desplomó durante la pasada crisis financiera. El valor de la moneda china vuelve a estar a niveles de 2008, un hecho que favorece notablemente la capacidad exportadora de Pekín: sus productos ganan competitividad de forma inmediata y sin necesidad de abaratar la producción. En un momento en el que tiene que hacer frente a las repetidas rondas de aranceles de Washington, China puede compensar así el efecto de las tarifas.

 

De batalla arancelaria a guerra de divisas

 

Horas antes de que se conociese el movimiento de la Administración estadounidense, el temor a que la batalla arancelaria detonara en una guerra de divisas había provocado ya la peor jornada del año en Wall Street. Los dos principales índices de la Bolsa de Nueva York, el Dow Jones y el S&P 500, cerraron con sendas caídas cercanas al 3%, ya en zona de mínimos de dos meses. El Nasdaq, que refleja la evolución de los valores tecnológicos —muchos de ellos con un pie en EE UU y otro en China—, se dejó un 3,5%. Los números rojos se intensificaron después de que se conociese que, como respuesta a los nuevos aranceles anunciados la semana pasada, las empresas chinas dejarían de adquirir productos agrícolas de EE UU al considerar que se violaron los términos del pacto alcanzado entre Trump y Xi Jinping en el último G20.

Que las divisas se usen como arma no haría más que prolongar el enfrentamiento. Se da además la circunstancia de que esta vez no hay un encuentro a la vista entre los dos líderes que pueda contribuir a rebajar la tensión como sucedió en mayo pasado, la última vez que el parqué neoyorquino se vio atrapado en una espiral negativa similar. Preocupa, por tanto, que la situación no se pueda reconducir. Trump también ha señalado en varias ocasiones al Banco Central Europeo (BCE), pero no ha llevado sus acusaciones al terreno de los hechos, como sí ha hecho ya con China.

Reflejo de la incertidumbre, el tipo de los bonos del Tesoro a 10 años se colocó, entretanto, por debajo del 1,75% ante las expectativas de que la retórica de confrontación de Trump fuerce a la Reserva Federal a recortar de nuevo el precio del dinero en septiembre y previsiblemente otra vez en diciembre. La acción del banco central le podría ayudar, a la vez, a rebajar el valor del billete verde.


Yuan débil, exportaciones más baratas

 

Un yuan más débil hace que los productos estadounidenses sean más caros en el mercado chino. Eso afectó especialmente a multinacionales como Apple, que se dejó más de un 5%, y a compañías industriales porque las hacen menos competitivas frente a rivales locales. La guerra comercial es, en cualquier caso, un catalizador. El litigio tiene lugar en un momento en el que el crecimiento global se modera.

El Tesoro es el guardián del dólar en EE UU, no el banco central —la Reserva Federal—. La Administración Trump, sin embargo, puede recurrir a varias herramientas para intervenir si fuera necesario en el mercado de divisas y en ese caso la Fed podría ayudarle a vender dólares y comprar divisas. Es, en todo caso, un paso extremo y EE UU podría verse en la situación de actuar en solitario.

"China dejó caer el precio de su divisa a casi un mínimo histórico. Se le llama 'manipulación de divisas'. ¿Estás escuchando, Reserva Federal?", afirmó el lunes por la mañana el presidente Donald Trump en su cuenta de Twitter. Y como viene siendo habitual desde la campaña electoral, acusó al país asiático de robar a EE UU, a sus empresas y a sus empleados. "Nunca más", sentenció antes de que el Tesoro diese el paso definitivo, temido por los inversores por su potencial detonador de una guerra global de divisas.

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Viernes, 02 Agosto 2019 05:50

Otro capítulo de la guerra comercial

Otro capítulo de la guerra comercial

Estados Unidos impondrá desde el primero de septiembre un pequeño arancel adicional del 10 por ciento a bienes y productos que llegan desde China.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, volvió a la carga en la guerra comercial con China al anunciar la implementación de nuevos aranceles a las importaciones provenientes del país asiático. “Estados Unidos impondrá desde el primero de septiembre un pequeño arancel adicional del 10 por ciento al resto de 300 mil millones de dólares en bienes y productos que llegan a nuestro país desde China”, escribió el mandatario en su cuenta de Twitter. La medida se sumaría al arancel del 25 por ciento que rige sobre 250 mil millones de dólares en importaciones desde China, con lo cual todo el abanico de bienes y servicios que se dirigen desde el país asiático hacia la economía norteamericana quedaría sujeto a aranceles adicionales. La novedad aparece en el marco de las negociaciones bilaterales para encauzar las disputas comerciales.

En la antesala del anuncio comercial, Trump tuiteó que “creíamos que habíamos alcanzado un acuerdo –con China-- hace tres meses. Por desgracia, China decidió renegociarlo justo antes de firmarlo. Más recientemente, China acordó la compra de grandes cantidades de producción agrícola de Estados Unidos, pero no lo ha hecho”. A pesar de que aclaró que “las conversaciones siguen” y que desea “continuar un dialogo positivo con China”, Trump avanzó con nuevos aranceles. Según el Fondo Monetario Internacional, la guerra comercial entre Estados Unidos y China redujo las perspectivas de crecimiento económico a nivel global, lo cual a su vez fue uno de los factores citados por el presidente de la Reserva Federal estadounidense, Jerome Powell, para reducir los tipos de interés de referencia, por primera baja en once años.

Si bien Trump busca seducir con este tipo de medidas a una parte del electorado norteamericano que tiene una posición anti-globalización y fue perjudicado por la desindustrialización que sufren muchas ciudades estadounidenses, entre los economistas abundan las críticas. "Cuando construyes equipos para fábricas, compras acero, aluminio, productos importados. Si entonces nosotros les aplicamos aranceles, el incentivo fiscal que te dimos con una mano te lo arrebatamos con la otra”, criticó Gary Cohn, director del Consejo Económico Nacional en el gobierno de Trump entre enero de 2017 y abril de 2018.

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Cuba impone un plan de control de precios en plena crisis

 

Cuba ha impuesto este martes un plan de control general de precios a todas las empresas estatales y privadas en medio de una crisis económica cada vez más profunda y del aumento de las sanciones de Estados Unidos. Las nuevas medidas prohíben la subida de precios en el comercio minorista y al por mayor, excepto para productos importados y distribuidos por el Estado, donde los márgenes de beneficio ya establecidos no se pueden aumentar.

“En efecto, han suspendido lo que quedaba de libre mercado”, aseguró un economista, que pidió no ser identificado debido a las restricciones para hablar con periodistas extranjeros. Aunque las empresas estatales dominan la economía, las reformas llevadas a cabo en los últimos años han propiciado un crecimiento del sector privado, principalmente, de cooperativas, agricultores, pequeñas empresas y trabajadores independientes como los taxistas.

El Ministerio de Finanzas y Precios cubano enumeró todos los actores del conocido como sector no estatal para decir que “no pueden aumentar precios y tarifas actuales de productos y servicios”. El presidente de la isla, Miguel Díaz-Canel, anunció a principios de mes una batería de medidas de emergencia para combatir el estancamiento de la economía y frenar la caída de ingresos en divisas iniciada en 2015, a medida que la crisis de Venezuela, su aliado más estrecho, empeoraba. La mala dinámica de la economía cubana se ha visto agravada por las sanciones estadounidenses.

Las medidas incluían un aumento de salarios y pensiones para más de dos millones de empleados estatales, lo que elevaba la factura anual a 8.000 millones de pesos cubanos (idéntica cantidad en dólares), casi el 13% del presupuesto de este año. Díaz-Canel afirmó que otras medidas, que están aún por anunciarse, incluyen controles de precios y políticas destinadas a estimular la producción local para cumplir con el aumento de la demanda de consumo sin provocar inflación. Como otros propietarios de pequeñas empresas, Manuel Rodríguez, dueño de una cafetería en La Habana, asegura que no tenía problemas con los controles si el Estado y la economía sumergida lo respetan, cosa que duda.

Andrew Zimbalist, economista especializado en Cuba del Smith College de Estados Unidos, ve este tipo de medidas "aceptables durante períodos cortos de tiempo". Pero si se vuelven permanentes, agrega, "comienzan a crear serias distorsiones en la economía". En opinión de Pavel Vidal, ex economista del Banco Central de Cuba, "cuanto más controlan los precios en los mercados formales, más inflación e inestabilidad habrá en los mercados informales".

Reuters

La Habana 30 JUL 2019 - 15:47 COT

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Una guerra digital en ciernes entre Trump y Macron

El mandatario estadounidense amenaza con represalias a la "tasa Google" que impone Francia

EE.UU. anunciará una "acción recíproca sustancial" luego de que el gobierno francés decidiera aplicar un impuesto del 3 % a las empresas que componen el grupo GAFA: Google, Amazon, Facebook y Apple.

 

Otra vez la sombra de la guerra. Europa y Estados Unidos con Francia en primera línea vuelven a estar al borde de una confrontación que se disparó luego de que el gobierno francés decidiera aplicar una estrategia contra las artimañas fiscales de los grandes grupos de internet. Se trata de un impuesto conocido como “la tasa Google” o “tasa GAFA” que aplica un impuesto del 3% a las empresas que componen el denominado grupo GAFA: Google, Amazon, Facebook y Apple. Estas empresas son depredadores universales de los sistemas fiscales en los países donde operan. Un armado llamado “optimización fiscal” les permite saltarse las obligaciones fiscales de los países donde están implantadas. Francia lidera desde hace mucho esta iniciativa y ahora la ha hecho realidad una vez que, el pasado 11 de julio, el Parlamento adoptó dicha tasa. 

 El Míster furibundo que preside los destinos de Estados Unidos salió enseguida con su Twitter-espada a amenazar a Francia con represalias. El presidente norteamericano tuiteó este texto: “anunciaremos próximamente una acción reciproca substancial después de la estupidez de Emmanuel Macron. Siempre dije que el vino norteamericano era mejor que el vino francés”. Seguro que Trump no conoce mucho de vinos. En todo caso, el mandatario cursó órdenes al Secretario de Comercio exterior, Robert Lighthizer, para que evaluara el perjuicio que este impuesto podría acarrear para sus empresas. El mandatario norteamericano dejó claro que podría castigar a las importaciones francesas de productos como el vino o el sector automotriz. La investigación “301” es la misma que desató la guerra de aranceles con China.

Antes de que Francia votara la tasa, Washington buscó disuadir a París de que implementara el impuesto a través de una retórica al mejor estilo de la guerrilla comercial. En junio, Robert Lighthizer dijo que ese impuesto “está dirigido a perjudicar desproporcionadamente a las empresas estadounidenses", y que, por consiguiente, Washington debía “tomar fuertes medidas". El Ministro francés de Economía, Bruno Le Maire, le respondió de forma tajante: ”Francia es un Estado soberano, que decide soberanamente sus disposiciones fiscales”. París lidera desde hace mucho la iniciativa de una tasa que debió ser aplicada por el conjunto de los países de la Unión Europea. Sin embargo, las reticencias de Irlanda, Suecia, Dinamarca y Finlandia frenaron que Europa se presentara unificada. La tasa GAFA también concierne a empresas como Meetic, Airbnb e Instagram y debería aportarle al Estado unos 400 millones de euros en 2019 y 650 en 2020. La idea consiste en que el impuesto recaiga sobre las empresas cuya cifra de negocios digitales supera los 750 millones de euros en el mundo y, a partir de allí, imponerles un gravamen del 3% de la cifra de negocios concretada en Francia, especialmente en lo que atañe a la publicidad en línea elaborada a través de perfiles y la venta de datos (todos robados por esas empresas a sus usuarios). 

El presidente francés, Emmanuel Macron, había anunciado la imposición de este gravamen a finales de 2018, cuando la crisis de los chalecos amarillos estaba en su apogeo. La meta del impuesto apuntó a contribuir al financiamiento de las medidas de urgencia económicas y sociales (10 mil millones de euros) adoptadas en plena crisis.

El tema de esta tasa siempre desató fuertes divisiones en el mundo y demostró sobradamente la pavura que ciertos países manifiestan ante el poderío norteamericano y sus mecanismos de retorsión. Durante la cumbre del G20 celebrada en Japón a principios de junio pasado, la tasa figuró entre las negociaciones como un medio de “poner la justicia social en la fiscalidad internacional” (Bruno Le Maire). Por ahora, Francia navega sola en estas aguas soberanas. Estados Unidos detenta leyes como la Trade Act que los autoriza a imponer aranceles en caso de que un país adopte medidas consideradas “desproporcionadas” o “injustas” capaces de dañar el negocio de sus empresas globales. 

Los responsables franceses estiman que el capitalismo, tal y como está modelado hoy con su mezcla de destrucción de los recursos naturales y las diferencias fiscales abismales “entre las empresas digitales y las otras va camino a su perdición” (Bruno Le Maire). Día tras día, las amenazas fueron subiendo de tono. El trumpismo sacó a relucir su arte marcial de las relaciones internacionales. Judd Deere, una de las portavoces de la Casa Blanca, dijo hace unos días que “el gobierno de Trump no se quedaría de brazos cruzados”.

Obedecer o morir es la consigna de la Casa Blanca. Con todo, existe una negociación en curso que apunta a armonizar este impuesto. Este pasaría por un esquema elaborado por la OCDE (Organización de Cooperación y Desarrollo Económico), la “GAFA Global”, capaz de contener reglas aceptables por todos los estados (127) cuya presentación está prevista para 2020. La iniciativa francesa es un paso pequeño pero altamente simbólico y de mucho coraje político en un contexto donde las empresas digitales ganan miles de millones de dólares, no pagan impuestos y, además, basan su fortuna en el robo masivo de datos, la confección de perfiles y el abuso de la confianza que los usuarios han depositado en las nuevas tecnologías. Para las poblaciones mundiales expoliadas por estos cleptómanas digitales disfrazados de modernos lo que está en juego es enorme. Quentin Parrinello, portavoz de Oxfam Francia, recordó hace poco que “las multinacionales transfieren hasta el 40% de sus beneficios realizados en el exterior hacia los paraísos fiscales. Las reglas fiscales en vigor no permiten que esas multinacionales paguen una parte justa de los impuestos”. En 2015, en Francia, esas empresas evadieron impuestos por un monto de 118 mil millones de euros.

La confrontación que se abrió ahora es delicada pero, por una vez, pionera y necesaria. Aunque modesta, la tasa GAFA francesa busca romper el muro y hacer que las negociaciones con vistas a una armonización fiscal globalizada y aplicada a los gigantes digitales no sólo avancen sino, también, ganen adeptos. Después de la fracasada diplomacia del beso asumida por Emmanuel Macron tras la elección de Donald Trump, la hora de los antagonismo claros y asumidos parece ser la nueva etapa. Como los conflictos modernos, la guerra será digital.

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Para derrotar a la extrema derecha, la izquierda debe abrazar un Brexit socialista e internacionalista

La Unión Europea consagra el Thatcherismo en el continente: la creencia de que puede ser reformado desde dentro es engañosa.

 

 


2019-07-17 15:41:00

Paul Mason ha hecho una importante contribución al debate desde la izquierda en relación al Brexit. Esta aportación es importante porque Mason es el mayor europeísta dentro de la izquierda militante. La UE es esa anti-democrática y capitalista organización que se ha convertido en un pilar de la globalización y la capitana de la desigualdad.

Su artículo contenía el habitual macartismo de culpabilizar a quienes se oponen a la UE. El ataque de Mason a Eddie Dempsey, un sindicalista antifascista, es un clásico ejemplo de ello. Es imprescindible que nos movamos más allá de este tipo de politícas de la izquierda.
Mason tiene razón al argumentar que existe una amenaza de una reacción desagradable de la derecha. Pero la verdad es que esta amenaza se intensificará si se abandona el Brexit. La decisión de abandonar la UE se tomó en un referéndum con la votación más numerosa de la historia británica.

Esto no fue ciertamente la expresión de una política de extrema derecha, sino la visión establecida de millones de votantes laboristas y conservadores. Si votar no puede producir un cambio, entonces nuestra política está en crisis. Apoyamos la prioridad de la democracia. En las últimas elecciones, los dos partidos principales se presentaron en manifiestos que prometían respetar el resultado del referéndum. El voto de Ukip fracasó y el de los Laboristas se reactivó. Es la falta de voluntad de la clase dominante al llevar a cabo el Brexit, y no el propio Brexit, lo que está llevando a la ira popular.

También es cierto que la izquierda no ha podido articularse ni hacer campaña en torno a una visión democrática de renovación nacional. Parte del problema es que el euroescepticismo en el seno laborista desde una postura más izquierdista, inicialmente encarnado por Barbara Castle, Tony Benn, Michael Foot y Jeremy Corbyn, ha sido sofocado por las responsabilidades del liderazgo, mientras que la derecha euroescéptica del partido, ejemplificada en Hugh Gaitskell, Denis Healey, Peter Shore y Ernest Bevin, fueron eclipsados por la progresiva globalización de la tercera vía. El resultado ha sido una ausencia de liderazgo para posibilidades democráticas y socialistas en el Brexit desde dentro del Partido Laborista, que se ha materializado en un rechazo a los votantes del Brexit que apoyan a los laboristas, al calificarlos de “xenófobos y racistas”. Respaldamos su voto y las posibilidades socialistas que se abren a través del restablecimiento de la soberanía democrática.

El argumento de Mason es que es una falacia autocumplida en el sentido de que abandona el terreno de la disputa democrática sobre el significado del Brexit y luego denuncia a todos los que no están de acuerdo con él como si le hiciesen el juego al fascismo. Mason ha adoptado la táctica de Hillary Clinton de reducir a los votantes del Brexit a un “saco de deplorables”. Eso da lugar a que la extrema derecha pueda reclamar sus afectos políticos.

Nuestro segundo punto es que siempre que la izquierda socialdemócrata ha adoptado una política pro-UE en Europa, ha sido diezmada. En Francia casi ha desaparecido, en Holanda y Bélgica ahora es marginal, en Alemania el Partido Socialdemócrata va por detrás de Alternativa para Alemania (AfD) en las urnas, y en Italia las fuerzas combinadas de las grandes tradiciones comunistas y socialistas no pudieron reunir ni la mitad de los votos del Movimiento Cinco Estrellas, cuyo lema era “vete a la mierda”.

La parálisis colectiva de la izquierda continental, particularmente su ala socialdemócrata, es una advertencia sobre el coste de abandonar las posibilidades de cambio democrático dentro del estado nación. Existen severas restricciones sobre lo que se puede lograr dentro de la UE y los votantes de la clase trabajadora lo saben.

La alternativa a esta historia estuvo representada brevemente por el Partido Laborista de Corbyn en las últimas elecciones generales, cuando el partido se comprometió a “respetar el resultado del referéndum” y propuso políticas que eran claramente contrarias a las limitaciones del Tratado de Lisboa. Esto ha sido posteriormente amenazado por la deriva hacia el remain (a favor de permanecer en la Unión Europea). El Partido Laborista podría haber liderado una campaña democrática a favor del Brexit, pero se ha negado a hacerlo. Nuevamente, las consecuencias de esto favorecen inevitablemente a la derecha.

El consenso emergente en torno a la postura remain, liderado por el Partido Laborista, se basa en la noción de la tercera vía en la que el objetivo principal de nuestra política es preservar y proteger las operaciones sin fricción del capitalismo. El capitalismo, sin embargo, es un sistema económico vorazmente duradero y robusto que no requiere del cuidado o de la protección constitucional. La democracia, por el contrario, es el mejor medio para resistir su dominio y eso no es posible dentro de las limitaciones de la UE. Esta postura conduce a una política de decepción o a la inevitable traición. Tampoco puede ser descrita como una “narrativa de esperanza”. Es más una promesa vacía que lleva al desencanto.

Esto se relaciona con el tercer engaño de la izquierda pro-UE; su negativa a reconocer la imposibilidad de reformar la propia UE. Han construido una posición en torno a “permanecer y reformar” (Mason) o “revuelta y transformación” (el gabinete en la sombra de Clive Lewis hacia el gobierno) que es claramente imposible dentro de las estructuras de los Tratados de Maastricht y Lisboa.

La UE se basa en los tratados y la máxima autoridad del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas (TJCE) para resolver disputas. Los tratados se basan en la prioridad de las “cuatro libertades” (de circulación de mercancías, de personas, servicios y capitales) y las normas del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Transformar estos tratados en una dirección socialista es ciertamente imposible. Al menos 15 gobiernos socialistas tendrían que ser elegidos simultáneamente, incluso para iniciar un cambio en el tratado, y el requisito de “consenso” en cualquier convención subsiguiente, y de ratificación unánime, permite el veto de cualquier estado miembro. La experiencia de Syriza en Grecia es una prueba fehaciente de la desesperanza del enfoque de “permanecer y reformar”. Mason informó bien sobre ese asunto. 

Su argumento de que el Thatcherismo en un país es malo es evidentemente correcto, pero yerra en no ver que el Thatcherismo en un continente sería claramente peor. Por eso nos oponemos a la UE.Existe una profunda distinción entre globalización e internacionalismo. El movimiento obrero y la izquierda en general, sería prudente al recordarlo. La UE es una fuerza globalizadora que subordina el trabajo al capital y la democracia al derecho de los tratados. No debemos agradecer nuestros derechos laborales o estado de bienestar a la UE, sino a la lucha política del movimiento obrero durante más de un siglo. Su argumento de que el Thatcherismo en un país es malo es obviamente correcto, pero no ve que el Thatcherismo en un continente sea claramente peor. Por eso nos oponemos a la UE.

Estamos viviendo un interregno, un período que Antonio Gramsci describió como un momento en el que “la crisis consiste precisamente en el hecho de que lo viejo muere y lo nuevo no puede nacer: en este interregno se verifican los fenómenos morbosos más variados”. Uno de esos fenómenos morbosos es el compromiso de la izquierda con el mercado único, la unión aduanera y la soberanía del Tribunal de Justicia; hacia la eternidad capitalista de la UE. Por el contrario, instamos a una política basada en la democracia, las reformas económicas radicales y el internacionalismo.

La forma de derrotar a la extrema derecha es que la izquierda abarque un Brexit internacionalista y democrático.

 

the full brexit

The Full Brexit es un grupo a favor de la salida de Reino Unido de la Unión Europea formado por Maurice Glasman, Costas Lapavitsas, Mary Davis, Chris Bickerton, Wolfgang Streeck y Richard Tuck. Artículo publicado en Newstatesman: To defeat the far right, the left must embrace a socialist and internationalist Brexit, publicado con permiso por El Salto.

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Lunes, 08 Julio 2019 06:11

¡Gol!

La futbolista Megan Rapinoe, cocapitana de la selección femenil estadunidense de futbol (que este domingo se proclamó campeona del mundo Francia 2019), ha acusado a Donald Trump de ser "racista" y "sexista".Foto Ap

"No voy a ir a la chingada Casa Blanca", había afirmado Megan Rapinoe, la cocapitana de la selección estadunidense antes de que su equipo ganara la Copa Mundial y ella fuera premiada como la jugadora estrella en ese concurso que culminó este domingo. Ella anotó el gol del triunfo, como muchos otros para conquistar este lugar supremo del futbol soccer, pero a lo largo de este campeonato mundial también ha goleado al presidente de Estados Unidos una y otra vez.

 

La futbolista estadunidense más famosa del mundo ha sido severa en sus críticas al mandatario y sus políticas. Ha declarado en múltiples ocasiones que lo considera un "racista" y un "sexista", y en días recientes se ha burlado de que el presidente seguramente tenía mejores cosas que hacer que criticarla. Afirmó, en torno a una invitación a la Casa Blanca, que "no voy a ser falsa, estar con el presidente, quien claramente está en contra de tantas de las cosas que defiendo, y de tantas de las cosas que realmente soy".

 

Pero quien ha, con humor, comentado que es "una protesta caminante", no empezó su enfrentamiento contra injusticias ahora. De hecho, fue la primera persona blanca que se arrodilló durante el himno nacional de EU antes de un partido en protesta contra la injusticia racial y la violencia policiaca en 2016, al sumarse a los actos de protesta detonados por el mariscal de futbol americano Colin Kaepernick ese mismo año. Explicó entonces que por “ser una estadunidense gay, sé lo que significa ver la bandera y no tenerla protegiendo todas las libertades… Es imperativo tener a personas blancas que apoyen a personas de color sobre esto”. La federación de futbol de Estados Unidos prohibió a los jugadores arrodillarse, pero Rapinoe continuó expresándose al rehusar cantar el himno y poner su mano sobre su corazón antes de los partidos de esta Copa Mundial.

 

Rapinoe se ha expresado públicamente sobre todo tipo de injusticias, particularmente en defensa de los derechos de la comunidad gay y la igualdad de género. Ella junto con todas las 28 integrantes de la selección registraron una demanda legal contra la federación de futbol soccer de Estados Unidos por discriminación en pago y recursos (la selección ganó la última copa mundial en 2015 y la de 1999).

 

Comentó en entrevista con The Guardian hace un par de años que “necesitamos una conversación más amplia en este país sobre la igualdad y el respeto en general –especialmente con la elección reciente (de Trump) y la narrativa subsecuente que emana de la Casa Blanca ahora”. Durante esta Copa, respondió después de ser acusada de ser "anti-estadunidense": criticar las injusticias en EU es ser “muy americano”.

 

Trump, hace dos semanas, en medio de la Copa, dijo que invitaría al equipo, pero opinó que no era apropiado que Rapinoe proteste durante el himno nacional. Dos días después el presidente le advirtió no "faltarle el respeto a nuestro país, a la Casa Blanca o a nuestra bandera".

 

Otras integrantes del equipo han expresado que no acudirán a la Casa Blanca para ser festejadas por este presidente, y es posible que todo el equipo se niegue. Ali Krieger, otra estrella del equipo, tuiteó hace un par de semana que “en torno del tuit del ‘presidente’ hoy, sé que se enoja ante mujeres a quienes usted no puede controlar o manosear, pero yo estoy con @mPinoe [Rapinoe] y me quedaré alejada también. No apoyo a este gobierno ni su ataque contra los ciudadano LGBTQ, migrantes y nuestros más vulnerables”.

 

No estarán solas. Durante este régimen, varios equipos deportivos profesionales han rechazado la invitación a la Casa Blanca, incluyendo los Golden State Warriors después de que ganaron el campeonato de basquetbol profesional, y cuyas estrellas y su técnico deploraron y criticaron las políticas de Trump, incluyendo contra migrantes en 2017 y 2018. Las Águilas de Filadelfia tampoco fueron a la Casa Blanca después de ganar el Supertazón el año pasado. Son parte, a la vez, de una noble historia de atletas estadunidenses que se ha sumado a las luchas por la justicia social y política, incluyendo figuras como Muhammad Ali, los atletas olímpicos que levantaron su puño en las Olimpiadas de 1968 en México, de Jackie Robinson, Billie Jean King y tantos más.

 

¡Goooool!

Publicado enInternacional
Domingo, 07 Julio 2019 05:51

El gran naufragio

El gran naufragio

La economía brasileña en problemas: antecedentes, debilidades y fortalezas

 

Prever uno o más futuros posibles para Brasil es hoy particularmente difícil por dos razones: una de ellas se debe al contexto internacional, actualmente en desplazamiento; la otra se debe al choque político que el país atraviesa desde la elección de un presidente que desea romper con el pasado de una forma particularmente brutal y muchas veces incoherente.

El contexto internacional es cada vez más inestable, marcado por el ascenso de China y el declive relativo de Estados Unidos, los cambios brutales en las “reglas de juego” que hasta hace poco gobernaron la globalización del comercio, la desaceleración del crecimiento del comercio internacional y la adopción de medidas proteccionistas, la transformación de la tecnología y el surgimiento de la inteligencia artificial y de la automatización, y la probabilidad significativa de una crisis financiera internacional.

A medida que pasan los meses, la política económica propuesta por el nuevo gobierno se enfrenta a un rechazo cada vez mayor, ya sea de parte del Congreso o del propio pueblo brasileño. Por momentos, esta política económica se muestra incoherente debido a declaraciones intempestivas –tanto del núcleo cercano al presidente (familia, consejeros) como de ministros incompetentes– que contradicen lo dicho por el ministro de Economía o el vicepresidente. Así, sufre de un déficit de racionalidad, esto es, una incapacidad manifiesta para implementar un programa económico controvertido, liberal pero cojo. De hecho, las líneas generales hasta ahora conocidas muestran los gérmenes de múltiples dilemas entre soberanía, liberalismo e intervencionismo, capaces tanto de revivir oposiciones entre aquellos que apoyaron la llegada de Bolsonaro a la presidencia como de animar a los movimientos sociales.

UNA ECONOMÍA PREDOMINANTEMENTE RENTISTA.

Así anunciado, este subtítulo puede sorprender o incluso chocar. No hace mucho tiempo, en 2007, Brasil era presentado no sólo como una de las economías más poderosas del mundo, sino como una especie de El Dorado para los inversores extranjeros. Contrariamente a lo que se pueda haber escrito en el pasado, Brasil no es una economía emergente. A largo plazo, su Pbi per cápita no se está aproximando al de los países avanzados; creció ligeramente en el período entre 2004 y 2013 bajo las dos presidencias de Lula y la primera de Rousseff. El Pbi per cápita con relación al de Estados Unidos fue aproximadamente el mismo en 1960 y en 2016, mientras que el de Corea del Sur, que parte de un nivel inferior, supera al de Brasil en 1990 y alcanza el 50 por ciento del de Estados Unidos en 2016, de acuerdo al Banco Mundial.

Hay que destacar que en Brasil el comportamiento de los empresarios es fundamentalmente rentista, con algunas excepciones. Prefieren, en principio, consumir, invertir en productos financieros o incluso en la producción de materias primas, en lugar de hacerlo en la industria, en la innovación y en los llamados servicios dinámicos.

Las consecuencias son:

  1. Una tasa de inversión muy baja.
  2. Un nivel de productividad del trabajo en la industria brasileña también bajo (véase tabla 1).
  3. Una tendencia al estancamiento económico del Pbi per cápita desde los años noventa.

 

Con un crecimiento tan bajo, la movilidad social se muestra reducida: la probabilidad de que el hijo de una persona pobre sea pobre cuando alcance la edad adulta es muy alta, a menos que una política voluntaria de redistribución de la renta sea puesta en práctica por el gobierno: aumento del salario mínimo mayor al crecimiento de la productividad del trabajo, políticas diversas de asistencia a los más pobres como Bolsa Familia, pago de pensiones indexadas a los campesinos pobres y a los discapacitados –incluso cuando no hayan contribuido.

En gran parte gracias a las políticas sociales, hasta 2014 ocurrió una ligera caída en las desigualdades a nivel de los ingresos de la fuerza de trabajo. Con la crisis económica y la política de austeridad decidida por el segundo gobierno de Rousseff, seguida por la de Temer a partir de 2016, esas desigualdades pasaron a subir nuevamente.

El declive de la desigualdad en la renta de trabajo durante las dos presidencias de Lula y la primera de Dilma fue acompañado por un aumento en la desigualdad de la renta personal, al contrario de lo que afirmaron los discursos oficiales. Esto fue demostrado por economistas que usaron no sólo los datos proporcionados por la Encuesta Nacional por Muestra de Hogares (Pnad por sus siglas en portugués), sino además las informaciones del impuesto a la renta de las personas (Irpf) para los deciles más ricos. Así, de acuerdo con los cálculos de Morgan,1 el coeficiente de Gini no sufrió la caída anunciada.

Por otro lado, la disminución de la pobreza entre 2002 y 2004 fue considerable. Entre 2002 y 2013, el número de hogares pobres disminuyó de forma pronunciada en relación con el total de hogares y el de hogares en la indigencia disminuyó del 10 al 5,3 por ciento. La metodología para medir la pobreza cambió en noviembre de 2015. De acuerdo a las estimaciones de la investigadora brasileña Sonia Rocha, la pobreza aumentó de 13,8 por ciento en 2014 a 16 por ciento en 2015 y la indigencia, de 3,4 a 4,2 por ciento. Ese aumento continuó en 2016 y en 2017 según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística.

DE LA DESINDUSTRIALIZACIÓN… 

La desindustrialización de Brasil es prematura. En América Latina, este fenómeno llegó mucho antes que en los países avanzados; de ahí el uso del adjetivo “precoz”, utilizado cuando el ingreso per cápita corresponde a la mitad del de los países avanzados al iniciarse el proceso de desindustrialización.

El Pbi real per cápita de la industria de Brasil no alcanzó el nivel de 1980, pero en Estados Unidos aumentó en más de un 60 por ciento en el mismo período. El peso relativo de la industria manufacturera en el Pbi pasó de 24 por ciento en 1980 a 13 por ciento en 2014 y 10 por ciento en 2017.2 La participación de la industria manufacturera brasileña en la industria manufacturera mundial (en términos de valor agregado) fue de 2,7 por ciento en 1980, de 3,1 por ciento en 2005 y de 1,8 por ciento en 2016, según el Instituto de Estudios para el Desarrollo Industrial brasileño.3 En China, esta proporción pasó de 11,7 por ciento en 2005 a 24,4 por ciento en 2016. Por lo tanto, mientras disminuye relativamente en Brasil, aumenta considerablemente en China.

Las exportaciones de manufacturas están en caída en términos relativos en Brasil, pasando de representar el 53 por ciento del valor de las exportaciones en 2005 al 35 por ciento en 2012, en favor de las exportaciones de materias primas agrícolas y mineras. Recién en febrero de 2016 pudieron crecer debido a una fuerte desvalorización del real en 2015 y a la baja en el precio de los productos. El peso de su valor en las exportaciones mundiales de productos industriales pasó de 0,8 por ciento a 0,61 entre 2005 y 2017.

… A LA CRISIS.

La desindustrialización precoz se debe a la falta de una política cambiaria destinada a contrarrestar la apreciación de la moneda y al aumento de los salarios por encima de la productividad del trabajo –que, de hecho, ha sido muy débil–, así como a la relativa ausencia de una política industrial que se oponga a ciertos efectos perniciosos sobre la competitividad.

El aumento de los precios de las commodities en los últimos años, la suba significativa del volumen de exportaciones y la entrada de capital extranjero en Brasil tuvieron como efecto la apreciación de la moneda brasileña en términos reales en comparación con el dólar (véase tabla 2). Esta apreciación fue más o menos combatida en la primera presidencia de Dilma. Además, ocurrió una depreciación acentuada en 2015. La valorización de la moneda nacional tiene efectos perversos, que los economistas generalmente denominan “enfermedad holandesa” o “dutch disease”. Las políticas de esterilización de liquidez causadas por este tipo de bonanza pueden combatirla, pero no fueron aplicadas sistemáticamente, excepto de forma irregular en la primera presidencia de Rousseff.

La valorización de la tasa de cambio a mediano plazo, intercalada con devaluaciones más o menos significativas, no fue compensada por esfuerzos en pos de aumentar la productividad laboral. No sólo el aumento de la productividad del trabajo en la industria manufacturera fue muy modesto (y desigual, dependiendo de los sectores, de la dimensión de las empresas y de su nacionalidad), sino que fue acompañado de fuertes aumentos salariales por lo menos en las escalas más bajas. A causa de la enorme desigualdad de renta, esos aumentos son justificados desde un punto de vista ético. Pero si no son acompañados por una política industrial destinada a aumentar la productividad y ocurren junto con una apreciación de la moneda nacional, sobreviene una caída de la competitividad del tejido industrial. La abundancia de divisas provenientes de la venta de materias primas permitió que parte de la demanda fuera satisfecha por el crecimiento de las importaciones.

La competitividad de la industria manufacturera, el sector más expuesto a la competencia internacional, se deterioró durante este período. A pesar del menor costo en moneda local de las importaciones de bienes de capital y de los productos intermedios, el aumento en el costo unitario del trabajo amputó la rentabilidad. El impacto total sobre los precios los hizo más rígidos, debido al aumento de la competencia internacional en los sectores expuestos. En consecuencia, el impacto en la rentabilidad de las empresas (véase tabla 3) anunció la crisis de 2014 y, especialmente, de 2015 y 2016.

En resumen, la apreciación de la moneda nacional debilitó el tejido industrial, redujo la rentabilidad de las empresas de la industria manufacturera y promovió la inversión en actividades rentistas, lo que explica así el bajo nivel de inversión en actividades productivas en el mediano plazo, especialmente si se lo compara con el de los países asiáticos. Esta fue la levadura de la crisis.

CRECIMIENTO SIN ALIENTO Y DÉFICIT DE RACIONALIDAD.

El nuevo presidente hereda una situación económica contradictoria: por un lado, buenos puntos de partida, pero, por otro, una situación social muy deteriorada, una inserción internacional problemática y cierta incapacidad de recuperación luego de la crisis de 2015-2016.

A fines de 2018 algunos puntos de partida parecían positivos, había un pequeño déficit en el saldo de cuenta corriente: –0,7 por ciento del Pbi; un saldo primario de presupuesto (o sea, sin contar los pagos por concepto de deuda pública) de –2,3 por ciento del Pbi. Aquí la crisis enmascara, sin embargo, un déficit nominal todavía muy elevado: –7,3 por ciento del Pbi debido al peso de los pagos de la deuda, una tasa moderada de inflación (3,75 por ciento al año para el Ipc); elevadas reservas internacionales (375.000 millones de dólares) formadas principalmente por los ingresos de capital, especialmente de la inversión extranjera directa (79.000 millones en 2018).

Previamente, la restricción externa fue levantada gracias a la bonanza proporcionada por la venta de materias primas y la entrada de inversión extranjera directa. El aumento del poder de compra fue satisfecho a través de las importaciones, en detrimento de la producción doméstica. Esta se mostró incapaz de superar las restricciones competitivas impuestas por la globalización comercial, además de estar sujeta al deterioro de sus costos unitarios de trabajo. La reprimarización de la economía con el ascenso de las actividades rentistas contuvo tres aspectos: uno positivo, ya que hizo posible un aumento en el poder de compra; otro negativo, porque rompió el tejido industrial en sus ramos más dinámicos y preparó así la crisis futura; finalmente, el tercer aspecto también fue negativo, porque la riqueza capitalista pasó a venir de la renta y no de la explotación de la fuerza de trabajo. La reprimarización, una ilusión de riqueza, crea un tipo de capitalismo cada vez más dependiente del precio de las materias primas, un capitalismo incapaz de revolucionar las prácticas de producción.

CONCLUSIÓN.

América Latina nunca conoció un milagro económico. La reprimarización de sus economías, así como su consecuente desindustrialización precoz, acarreó consigo más vulnerabilidad. La pobreza disminuyó, pero la renta relativa de los estratos medio-bajo y medio se redujo, lo que eventualmente generó frustración. Después de declinar en el sur y en el centro del país, con los dos primeros gobiernos de Lula y el primero de Dilma, la violencia volvió a aumentar significativamente. Los sectores más ricos se enriquecieron y, cuando vino la crisis, los partidos progresistas fueron fácilmente usados como chivo expiatorio. Se dijo entonces que eran ellos los responsables de impedir el enriquecimiento de los más ricos y de haber permitido el empobrecimiento relativo de una gran parte de las clases medias. Además, fueron acusados, tal como lo habían sido los otros partidos, de haber permitido y participado de la gangrena de la corrupción.

Es posible que las reformas planificadas no puedan ser implementadas y que los conflictos de intereses conduzcan a reformas profundamente edulcoradas. Los gritos de alarma ya pululan en las revistas financieras. El crecimiento sólo vendrá de esas reformas, dicen. Sin ellas, el país se va a hundir en la crisis. El problema es que muchas de esas reformas liberales ya fueron emprendidas, como la del mercado de trabajo. Y sin embargo, la tasa de crecimiento continúa muy baja y cada día que pasa se hace una previsión aun más baja del crecimiento futuro.

En realidad, Brasil paga un precio muy caro por los errores de la política económica de Lula y de Dilma Rousseff, por el liberalismo sin contenido social de Temer y ahora de Bolsonaro. El peso de este último, sin embargo, es de orden completamente diferente en relación con los errores anteriormente señalados. Brasil paga un precio alto debido a la manipulación de las instituciones, debilitadas por años de dictadura, por expulsar a Rousseff de la presidencia y por la imposición actual de una política más dura de liberalización económica. Subsiste la esperanza de evitar los efectos insalubres de los escándalos de corrupción, pero este punto está lejos de ser alcanzado.

El déficit de racionalidad aumenta. ¿Hasta dónde irá? ¿Qué vendrá después? ¿Un impeachment del vicepresidente apoyado por los militares? ¿La salida del presidente apoyado por las sectas religiosas? ¿El retorno de la izquierda?

 

1. Marc Morgan, 2018, “Falling inequality beneath extreme and persistent concentration: new evidence for Brazil combining national account, survey and fiscal data”, Wid, Working paper, número 12 , págs 1-78.

2. Instituto de Estudios para el Desarrollo Industrial, 2018, “Indústria e o Brasil no futuro”, pág 22.

3. Ídem, pág 25.

 

Por Pierre Salama. Economista, profesor emérito de la Universidad de París XIII e investigador de las economías latinoamericanas.

Artículo publicado originalmente en Outras Palavras, Brecha lo reproduce con autorización.

Publicado enEconomía
Martes, 25 Junio 2019 06:22

Fútbol: una revolución

Fútbol: una revolución

Una novedosa y súbita pasión acaba de brotar entre los franceses: el fútbol femenino. Sin duda, las imágenes televisivas de esta actual Copa Mundial, tanto de las futbolistas como del magnetizado público, han contribuido en parte a esta afición. El equipo francés de jugadoras es filmado casi paso a paso: entrenamientos, trayectos, salida de los vestidores, entrada al campo de juego entre las ovaciones del estadio, goles y el ‘‘ola” público importado de México para festejar el match.

Los comentarios que suscita este entusiasmo no se hicieron esperar. Cada persona tiene su opinión personal y de-sea exponerla. Lo mismo niños y niñas de cinco y siete años, cronistas deporti-vos, editorialistas de diarios y revistas, políticos, sociólogos, siquiatras, femi-nistas, cómicos, imitadores o machosempedernidos.

Las niñas se pintan los colores azul, blanco y rojo de la bandera francesa en las mejillas, sonríen, gritan su admiración por las distintas futbolistas, nuevas heroínas de la sociedad francesa.

Los adultos expresan su fervor con vehemencia o con serenidad según su carácter, su tendencia a la exaltación o la imagen de seriedad pontifical que buscan presentar ante los otros.

Las feministas exigen respeto por las jóvenes jugadoras y vigilan el lenguaje los cronistas a quienes se exige poner atención a sus palabras y evitar cualquier asomo de ironía ante los ‘‘pases” de una u otra de las chicas… pues el término passe en francés tiene el ambiguo significado de un comercio sexual. Los políticos exclaman ‘‘¡victoria!” incluso ante el autogol de la campeona del equipo, acaso con la intención de atribuirse el triunfo y ungirse de gloria como es su costumbre ante cada éxito obtenido en la sociedad. Sociólogos y siquiatras analizan con minucia los nuevos avances de la liberación femenina gracias al fútbol. El presidente francés, Emmanuel Macron, desciende al área de juego y se pasea entre las futbolistas platicando con una y otra. Los cómicos bromean procurando abstenerse de un machismo arcaico. Viejos o jóvenes machos comprenden que cualquier mofa está de más y puede volverse contra ellos mismos.

Cierto, hay diferencias notables entre el futbol practicado por un equipo masculino o por uno femenino. Lo más asombroso es que esta diferencia es quizás la principal razón del enorme éxito obtenido ante un vasto público de espectadores seducidos por la novedad del espectáculo. Los fans conocen cada detalle de las proezas de sus campeones, los Neymar, Messi, M. Bappé, y, ahora, descubren que las mujeres logran hazañas equivalentes aunque con otro estilo. Los jugadores masculinos tienen tal vez más fuerza física, pero las jugadoras compensan esta diferencia con un suplemento de fineza, de habilidad y, también, de gracia. Sobre todo, ellas dan con más fuerza la impresión de estar ahí, en el estadio, para jugar y no para hacer la guerra. Ellas ríen, incluso cuando no consiguen meter el gol. Lloran también, pero a menudo de alegría. Conservan su sentido de la elegancia incluso cuando corren, se tropiezan o caen, y evitan el ridículo de algunos peinados y cortes de pelo estrafalarios de los exhibicionistas jugadores masculinos. Todo esto proporciona una admirable frescura a este deporte que no parecía cesar de caer en la triste y aburrida tendencia al encierro en la monotonía de las cuentas bancarias, donde la cuestión más discutida era la cifra de las sumas astronómicas ganadas por las estrellas del futbol.

Con justa razón, numerosos comentadores se plantean la cuestión del dinero. Es asombroso constatar que las mejores campeonas femeninas reciben un salario 10 veces, cien veces, mil veces inferior al que reciben sus colegas masculinos. Este hecho, semejante a lo que sucede en tantas otras actividades donde los salarios son desiguales según el sexo al cual se pertenece, constituye una injusticia e, incluso, un escándalo que no debería durar mucho tiempo en una sociedad que se pretende democrática.

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Publicado enSociedad
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