Maduro sube 35 veces el salario mínimo, devalúa la moneda y sube los impuestos

Venezuela pone en marcha el lunes una reconversión monetaria para combatir la hiperinflación de su economía, con la que se le quitarán cinco ceros a la moneda nacional. La nueva divisa se llamará 'bolívar soberano'


El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, estremeció la economía del país con el anuncio de varias medidas que entrarán en vigor en las próximas horas y en medio de las dudas de los ciudadanos, que todavía no digieren la reconversión monetaria que se pondrá en marcha el lunes.
El jefe de Estado aumentó el salario mínimo de los trabajadores al elevarlo hasta un precio 35 veces superior al actual, lo que equivale a 723 ó 45 dólares, según las tasas oficiales de referencia en el país.

Explicó que el petro, la criptomoneda gubernamental, tendrá una valor de 3.600 bolívares soberanos (1.446 o 89,7 dólares) y reiteró que este mecanismo será el anclaje del nuevo bolívar soberano, como pasará a llamarse la moneda nacional desde el lunes.
El Ejecutivo asumirá durante "los próximos 90 días el diferencial de la nómina salarial de toda la pequeña y mediana industria del país para que no haya impacto sobre la inflación".
Además, el Gobierno planea aumentar la frecuencia en las subastas de divisas, escasas en el país petrolero, de una a tres por semana y dentro de dos meses establecer una subasta diaria. "Vamos a establecer un solo tipo de cambio fluctuante anclado al petro", indicó el mandatario en un mensaje emitido por radio y televisión.
En esta nueva etapa, el dólar de las subastas, conocido como Dicom, funcionará "con absoluta disciplina cambiaria", aseguró Maduro que apuesta por "jugar claro, duro y directo en el sistema cambiario venezolano para tener un solo tipo de cambio definitivamente y matar al dólar criminal".
La diferencia entre el Dicom ubicado en 248.832 bolívares y el dólar paralelo ilegal es tal que el mismo Maduro dijo que el salario mínimo actual de 5.196.000 bolívares equivale a un solo dólar estadounidense en la práctica.
El líder chavista anunció también la extensión del censo de transportistas hasta el próximo 30 de este mes y que será en septiembre cuando se defina el inicio del aumento de la gasolina, que será "progresivo" tras "perfeccionar" el nuevo sistema de pago del combustible.
Además, Maduro entregará a la oficialista Asamblea Nacional Constituyente (ANC) un proyecto de reforma de varias leyes para establecer el nuevo sistema tributario y fiscal con el que se aumentarán algunos impuestos.
El gobernante señaló que esta reforma tributaria persigue "el incremento de la recaudación para disminuir el déficit fiscal, y evitar el deterioro de la capacidad adquisitiva de los ingresos fiscales" y que la meta de su gobierno es "déficit fiscal cero".
También cambiará el "impuesto a las grandes transacciones financieras" y anunció que se fijará un rango de entre 0% al 2% para el universo de contribuyentes especiales, exceptuando el sector industrial "necesario para dinamizar la actividad productiva nacional". Dijo que con este impuesto se cobrará de manera directa a 133.000 contribuyentes especiales, "que son los 133.000 ricos de este país, multimillonarios de este país".
Asimismo, Maduro anunció que el Impuesto al Valor Agregado (IVA) para bienes de lujo subirá a 16%.
Mientras tanto, los venezolanos esperan con algunas dudas la puesta en marcha de la reconversión monetaria, decretada y postergada tres veces por el Ejecutivo, que entrará finalmente en vigor el lunes y con la que se le quitarán cinco ceros a la moneda nacional.
La medida tomará vigor en medio de la hiperinflación nacional que, según estimaciones del Fondo Monetario Internacional, cerrará el año en 1.000.000 %, un factor que hace imposible el éxito de la reconversión a juicio del Parlamento, de mayoría opositora.
Sin embargo, el Gobierno ha puesto todo su empeño en este mecanismo para "dinamizar la disponibilidad de efectivo y facilitar las transacciones económicas y comerciales de los venezolanos", según apuntó hoy la estatal Agencia Venezolana de Noticias (AVN).
Pero el lunes no solo se le quitarán cinco ceros a la moneda, sino que esta tomará el apellido soberano para diferenciarse y empezarán a circular nuevos billetes con denominaciones más ajustadas a la hiperinflación.
Además, ese mismo día, que no será laborable, Venezuela estrenará la criptomoneda 'petro' como su segunda unidad contable, ninguna entidad financiera abrirá sus puertas y la banca electrónica comenzará a trabajar tarde, cuando termine de reiniciarse del apagón que comenzará el domingo.
Todos estos factores han estimulado las dudas de los ciudadanos, que deberán adaptarse a estos cambios económicos, enmarcados en el "programa de recuperación, crecimiento y expansión económica" que el Ejecutivo pregona y que piensa imponer apoyado por policías y militares.

Responsabiliza Washington a presidente venezolano por el atentado en su contra

AP Y REUTERS

Caracas
El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela aprobó este viernes la extradición de la ex fiscal general, Luisa Ortega Díaz, y del ex ministro de Petróleo, Rafael Ramírez, ambos disidentes del chavismo para procesarlos por diversos delitos. Por su parte, Washington responsabilizó al gobierno del presidente venezolano Nicolás Maduro del atentado del pasado 4 de agosto por el sufrimiento e inestabilidad que ha causado al pueblo y exigió una investigación independiente de los hechos.
El máximo órgano de justicia venezolano declaró procedente solicitar a Colombia la extradición de Ortega Díaz, quien huyó de forma clandestina a Bogotá tras ser destituida de su cargo en agosto del año pasado por la Asamblea Nacional.
Esta decisión judicial contra Ortega, de 60 años, se da a pocos días de que un grupo de magistrados venezolanos del autodenominado tribunal supremo en el exilio, sentenciara al presidente Maduro a 18 años y tres meses de prisión por su supuesta vinculación con hechos de corrupción, en contubernio con la constructora brasileña Odebrecht, proceso orquestado por la ex fiscal desde Bogotá.
En un comunicado, el TSJ indicó que aprobó la extradición de Ortega Díaz para procesarla por su presunta participación en los delitos de traición a la patria, por usurpación de funciones y uso de documento público falso, entre otros.
Asimismo, el TSJ también pedirá a España la extradición de Ramírez –cuyo paradero se desconoce– ex embajador venezolano ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y ex presidente de Petróleos de Venezuela por su presunta participación en los delitos de peculado, evasión de procedimiento licitatorio y asociación delictiva.
En tanto, Estados Unidos pidió la creación de una comisión independiente para investigar el atentado con drones cargados con explosivos del pasado 4 de agosto contra el presidente Maduro, hecho que calificó de violencia política, aunque responsabilizó a su gobierno por la inestabilidad generalizada y sufrimiento en Venezuela.
También condenó la violencia por el atentado e instó al régimen de Maduro a respetar el Estado de derecho, ejercer control y salvaguardar la presunción de inocencia de todos los acusados”, subrayó la oficina del portavoz del Departamento de Estado en un comunicado.
Caracas rechazó la postura de Washington que, aseguró, minimiza (...) la gravedad de los hechos y levanta falsas acusaciones contra los procesos judiciales venezolanos en abierto desconocimiento de nuestras leyes. Por el momento son 14 los detenidos, entre ellos dos militares, por el atentado contra Maduro, por el que ya se emitieron 27 órdenes de aprehensión con alerta roja a la Interpol.
Anoche, el presidente Maduro anunció un aumento de 3 mil 300 por ciento al salario mínimo, el quinto incremento en lo que va del año, en un intento por aminorar el impacto de la hiperinflación.
Dijo que el salario mínimo será de mil 800 bolívares soberanos, la nueva moneda que entrará a partir del lunes, y precisó que ese nuevo ingreso equivaldrá a medio petro, la criptomoneda venezolana.
El mandatario ya había aumentado los salarios en junio, cuando aprobó un ajuste de 103 por ciento.

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Viernes, 27 Julio 2018 07:07

Maduro elimina cinco ceros

Maduro elimina cinco ceros

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, anunció un programa de recuperación económica que arrancará con la eliminación de cinco ceros a la moneda –dos más de lo previsto–. “La reconversión económica va a arrancar el próximo 20 de agosto de manera definitiva con la circulación y emisión del nuevo Bolívar Soberano, del nuevo cono monetario”, informó el mandatario. De esta manera, Maduro anunció la fecha en que comenzará a operar el cono monetario (el conjunto de monedas que circulan) anclado a la criptomoneda venezolana, el Petro.

Según el presidente, la medida busca facilitar las transacciones financieras y proteger la moneda local. “Cinco ceros menos, para que tengamos un nuevo sistema financiero y monetario de estabilidad”, sostuvo.


Según el gobernante, la hiperinflación –que según el FMI podría llegar a 1.000.000% este año– se produce por una guerra contra la moneda local, que incluye la extracción de los billetes –en grave escasez– hacia otros países, como la vecina Colombia. “La guerra criminal se llevó el cono monetario de Venezuela, se llevó el billete de los venezolanos, pero se acabaron las mafias (con la reconversión), les quemamos el billete en las manos”, expresó Maduro.


El mandatario admitió, además, que existen fallas de producción en el país petrolero, que padece una grave escasez de alimentos, medicinas y todo tipo de bienes básicos. “Veamos los resultados en algunas importantes empresas del Estado, que en vez de estar en la punta productiva, al contrario, por falsos modelos de gestión supuestamente socialistas, las han hecho estancarse, o peor aún, retroceder”, criticó.


Maduro anunció, asimismo, que presentará ante la Asamblea Constituyente, que rige el país, un proyecto sobre ilícitos cambiarios para, según dijo, incentivar y permitir la inversión en moneda extranjera. “No le tengo miedo al debate”, acotó el mandatario, sin dar detalles sobre la propuesta.


Cinco puntos que presentó Maduro para recuperar la economía venezolana

Por: Sputniknews | Jueves, 26/07/2018 08:12 AM

26 julio 2018 - El presidente Nicolás Maduro, anunció un programa de cinco puntos para recuperar la economía de la nación suramericana.

"Me encuentro trabajando en una jornada intensa de revisión del programa de recuperación económica y de crecimiento económico, programa que hemos venido elaborando de manera detallista, incorporando propuestas de diversos sectores, pensadores de Venezuela, de América Latina, América del Sur", expresó Maduro desde el Palacio de Miraflores (sede de Gobierno).

Como primer punto anunció que el próximo 20 de agosto entrará en vigencia la reconversión monetaria, que consiste en quitarle cinco ceros a la moneda local, e iniciará la circulación del nuevo cono monetario (nuevo esquema de billetes) denominado Bolívar Soberano, y que tendrá como modalidad que será anclado a la criptomoneda petro.

En segundo lugar, el mandatario Maduro firmó un decreto que remitió a la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) sobre el nuevo proyecto de ilícitos cambiarios, ajustadas a las políticas del nuevo comienzo, con el propósito de incentivar y permitir la inversión extranjera.


Como tercer aspecto, el presidente entregó un respaldo al Banco Central de Venezuela (BCV) de un bloque de reservas petroleras certificadas, con lo cual busca fortalecer las reservas internacionales al máximo nivel.

En cuarto lugar, el Jefe de Estado rubricó un decreto para exonerar por un año, de impuestos y desgravámenes, a la importación de todos los bienes de capital, materias primas, insumos, agroinsumos, repuestos, maquinarias, equipos y productos manufacturados, según los códigos de aranceles que deben emitir los respectivos ministerios y organismos tributarios del Estado.

Y como quinto punto, Maduro pidió realizar un censo de todo el transporte público, a fin de solucionar el problema de ese servicio que afecta a gran parte de los venezolanos.

El Gobierno de Venezuela aseguró que esas medidas contribuirán a estabilizar y cambiar la política económica del país, que en reiteradas ocasiones ha denunciado se ha visto afectada por el bloqueo financiero que mantiene Estados Unidos contra la nación caribeña.

 

Fuente: Aporrea

 

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Martes, 29 Mayo 2018 17:47

Socializar las finanzas*

Socializar las finanzas*

En términos elementales, las finanzas son mera contabilidad: un registro de obligaciones y compromisos monetarios. Sin embargo, las finanzas son también una forma de planificación: un conjunto de instituciones para organizar intereses sobre el reparto del producto social.

 

La fusión de estas dos funciones –contabilidad y planificación–, que obedecen a lógicas distintas, es tan antigua como el capitalismo y, durante casi tanto tiempo, ha soliviantado la conciencia burguesa. La creación de poder adquisitivo a través de préstamos bancarios es difícil de congeniar con la máxima ideológica del capitalismo de que los precios de mercado ofrecen una medida neutral de alguna realidad material preexistente. El fracaso manifiesto del capitalismo para ajustarse a esta idea de sistema natural ha sido atribuido, por los defensores de estas tesis, a la capacidad de los bancos (instigados por el Estado) para alejar los precios de mercado de sus verdaderos valores.

 

De alguna manera, separar estas dos funciones del sistema bancario –contabilidad y planificación–, es el hilo conductor de los 250 años de propuestas de reforma monetaria de economistas burgueses, demagogos y chiflados. Podemos rastrearlo desde David Hume, quien creía que una “circulación perfecta” era una en la que el oro solo se usaba para pagos, y que dudaba de si los préstamos bancarios deberían permitirse en absoluto; a los defensores decimonónicos de un patrón oro estricto o de la doctrina de billetes reales (dos propuestas enfrentadas que supuestamente restaurarían la automaticidad a la creación de crédito bancario); a las propuestas de Proudhon de otorgar al dinero una base objetiva vinculada al tiempo de trabajo; a los temores preconcebidos de Wicksell sobre la inestabilidad de un sistema no regulado de dinero bancario; a las propuestas, a menudo revividas, de reservas bancarias al 100%; a las propuestas de Milton Friedman para una regla estricta de creci-miento de la oferta monetaria; a las fantasías de la ortodoxia actual de un banco central que siga una regla in-violable que emule la “tasa de interés natural”.

 

Lo que todas estas admoniciones y propuestas tienen en común es que buscan restaurar la objetividad del sistema monetario; legislar para que existan los valores supuestamente reales que subyacen al precio del dinero. Buscan obligar al dinero a cumplir, de facto, sus presupuestos ideológicos: una medida objetiva del valor que refleja el valor real de las mercancías, libre de juicios de banqueros y políticos.

 

Los socialistas rechazamos esta fantasía. Sabemos que el desarrollo del capitalismo ha sido desde el principio un proceso de “financiarización”; de expansión de la esfera crediticia a todo ámbito de la actividad humana, y de representación del mundo social en términos de pagos y compromisos monetarios.

 

Sabemos que no hubo un mundo precapitalista de producción e intercambio sobre el cual el dinero, y luego el crédito, fueron superpuestos con posterioridad: las redes de crédito (de reclamos monetarios) son el sustrato sobre el que la producción de mercancías se ha desarrollado y organizado. Y sabemos que el excedente social bajo el capitalismo no es resultado de la asignación de los “mercados”, como dicen los cuentos de hadas de los economistas. El excedente es el resultado de la asignación realizada por bancos y otras instituciones financieras, cuyas actividades son coordinadas por planificadores, no por mercados.

 

Aunque descentralizada en teoría, la producción de mercado está de hecho organizada a través de un sistema financiero altamente centralizado. Y donde existe algo así como mercados competitivos, es generalmente gracias a una extensa intervención estatal: desde leyes antimonopolio hasta toda la compleja maquinaria del Obamacare para apuntalar un mercado desvencijado como el de seguros de salud privado. Como reconocieron Marx y Keynes, la tendencia del capitalismo es hacia el desarrollo de formas de producción más colectivas y sociales, ampliando el dominio de la planificación consciente y disminuyendo el ámbito del mercado. (Un pun-to que también han entendido algunos economistas liberales más avispados y con una aproximación más histórica a los problemas). Preservar el mercado se convierte en un proyecto cada vez más utópico, que requiere una intervención cada vez más activa por parte del gobierno. Piensa en la vasta financiación, inversión y regu-lación públicas que son requeridas para la provisión “privada” de vivienda, educación, transporte, etcétera.

 

En un mundo en el que la producción se guía por una planificación consciente, pública o privada, simplemente no tiene sentido pensar que los valores monetarios reflejan el resultado objetivo de los mercados, o el crédito simplemente como un registro de flujos “reales” de ingresos y gastos.

 

Pero es muy difícil resistir a la “ilusión de lo real”, como lo llama Perry Mehrling. Debemos recordar constantemente que los valores de mercado nunca han sido, y nunca podrían ser, una medida objetiva de las necesida-des y posibilidades humanas. Debemos recordar que los valores medidos en dinero –precios y cantidades, producción y consumo– no tienen existencia independiente de las transacciones de mercado que les dan forma cuantitativa.

 

De aquí se sigue que el socialismo no puede describirse en términos de la cantidad de mercancías producidas o distribuidas. El socialismo es la emancipación de la forma mercancía. No se define por la disposición de cosas, sino por la condición del ser humano. Es la extensión progresiva del dominio de la libertad humana, de esa parte de nuestras vidas gobernada por el amor y la razón.

 

Muchos críticos de las finanzas ven éstas como el enemigo de un capitalismo más humano o auténtico. Esta es la crítica tanto de reformistas gerenciales que se oponen a las finanzas por ser un parásito de las empresas pro-ductivas (recuérdese el “soviet de ingenieros” de Veblen), como de populistas que odian las finanzas como el destructor de su pequeño capital, o de sinceros creyentes en la competencia de mercado que ven a las finanzas como receptores de rentas ilegítimas. En términos prácticos, hay mucho terreno común entre estas posiciones y un programa socialista. Pero no podemos aceptar la idea de que las finanzas sean una distorsión de algunos valores verdaderos de mercado naturales, objetivos o justos.

 

Las finanzas deben comprenderse como un momento más del proceso capitalista, integral a él, pero con dos caras contradictorias. Por un lado, están las finanzas como institución concreta que genera y hace cumplir compromisos crediticios a cualquier tipo de agente social –personas, empresas, Estados–. Desde este punto de vista, su rol es extender y mantener la lógica de la producción de mercancías. (Los préstamos estudiantiles refuerzan la disciplina del trabajo asalariado, la deuda soberana mantiene la división internacional del trabajo).

 

Sin embargo, por otro lado, el sistema financiero es también donde la planificación consciente toma su forma más desarrollada bajo el capitalismo. Los bancos son, en palabras de Schumpeter, el equivalente privado de Gosplan, la agencia de planificación soviética. Sus decisiones de préstamo determinan qué nuevos proyectos obtendrán una parte de los recursos de la sociedad, e imponen (o infligen) el “juicio del mercado” sobre otras.

 

Un programa socialista debe responder a estas dos caras de las finanzas. Nos oponemos al poder de las finan-zas para reducir progresivamente el grado en que nuestras vidas se organizan en torno a la acumulación de dinero. Pero abrazamos la planificación ya inherente a las finanzas porque queremos expandir el dominio de la elección consciente y reducir el dominio de la necesidad ciega.

 

El desarrollo de las finanzas revela el desplazamiento progresivo de la coordinación del mercado en favor de la planificación. Capitalismo significa producción para obtener beneficio; pero, en la realidad concreta, los crite-rios de beneficio siempre están subordinados a los criterios financieros. El juicio del mercado solo tiene fuerza en la medida en que sea ejecutado por las finanzas. El mundo está lleno de negocios cuyos ingresos exceden sus costes, pero se ven obligados a reducir volumen o cerrar debido a las exigencias financieras en su contra. El mundo también está lleno de negocios que operan durante años, o indefinidamente, con costes que exceden sus ingresos, gracias a su acceso a la financiación. Las instituciones que toman estas decisiones de financiación lo hacen en función de su propio juicio subjetivo, y limitado solo en última instancia por los términos estable-cidos del banco central, y no por unos criterios objetivos de valor.

 

Existe una contradicción básica entre el principio de competencia y el de finanzas. Se supone que la compe-tencia es una forma de selección natural: las empresas que obtienen ganancias las reinvierten y crecen, mien-tras que las empresas que pierden no pueden invertir y merman, hasta finalmente desaparecer. Se supone que esto es una gran ventaja de los mercados sobre la planificación. Pero el objetivo de las finanzas es romper este vínculo entre las ganancias de ayer y las inversiones de hoy. El excedente pagado en forma de dividendos e intereses está disponible para la inversión en cualquier lugar de la economía, no solo donde se generó.

 

Y viceversa, hay empresarios que pueden emprender nuevos proyectos que nunca han sido rentables en el pasado si pueden convencer a alguien para que los financien. La competencia mira hacia atrás: los recursos de hoy dependen de cómo te haya ido en el pasado. Las finanzas miran a futuro: los recursos de hoy dependen de cómo (¡alguien!) se espera que lo hagas en el futuro. Por lo tanto, a diferencia de la idea de que las empresas triunfan o fracasan por selección natural, las empresas predilectas de las finanzas –desde Amazon hasta Uber y toda la manada de unicornios–, pueden invertir y crecer indefinidamente sin tener beneficios. Se supone que esto también es una gran ventaja de los mercados.

 

En el mundo sin fricciones imaginado por los economistas, la primacía de las finanzas sobre la competencia ya se ha llevado al límite. Las empresas no controlan ni dependen de su propio excedente. Todo el excedente se asigna de manera centralizada por los mercados financieros. Todos los recursos para la inversión provienen de los mercados financieros y todos los beneficios regresan inmediatamente a ellos en forma de dinero. Esto tiene dos implicaciones contradictorias. Por un lado, elimina cualquier consideración de la empresa como organismo social, de la actividad que realiza para reproducirse, de su búsqueda de fines distintos a la ganancia máxima para sus “dueños”.

 

De hecho, la empresa nace nueva cada día por el beneplácito de quienes la financian. Pero, por la misma razón, la lógica de la maximización de los beneficios pierde su base objetiva. El proceso cuasi evolutivo de la competencia deja de funcionar si los propios beneficios de la empresa ya no son su fuente de inversión, sino que fluyen hacia un fondo común. En este mundo, qué empresas crecen y cuáles fracasan depende de las deci-siones de los planificadores financieros que asignan capital a cada una de ellas.

 

La contradicción entre producción de mercado y finanzas socializadas se agudiza a medida que los propios fondos financieros se unen o se vuelven más homogéneos. Este fue un punto clave para los marxistas de inicios del siglo pasado como Hilferding (y Lenin), pero también está detrás del alboroto reciente en la prensa económica por el aumento de los fondos indexados. Estos fondos tienen acciones de todas las empresas que pertenecen a un determinado índice; a diferencia de los fondos administrados activamente, que tratan de in-vertir en la empresa que se cree irá mejor, éstos tienen acciones en muchas compañías que compiten entre sí.

 

Según un estudio reciente, “la probabilidad de que dos empresas seleccionadas al azar en el S&P 1500 de la misma industria tengan un accionista común con al menos un 5% de participación en ambas aumentó de me-nos del 20% en 1999 a alrededor del 90% en 2014”. El problema es obvio: si las empresas trabajan para sus accionistas, ¿por qué competirían entre sí si sus acciones están en manos de los mismos fondos?

 

Obviamente, una solución propuesta es una mayor intervención estatal para preservar la forma de los mercados, limitando o desfavoreciendo la propiedad accionarial a través de fondos. Otra respuesta, y quizás la más lógica, sería: si ya confiamos en los corporate managers para ser fieles representantes de la clase rentista en su conjunto, ¿por qué no dar el siguiente paso y convertirlos en representantes de la sociedad en general?

 

Además, los términos sobre los cuales el sistema financiero redirige el capital son fijados en última instancia por el banco central. Sus decisiones –la política monetaria en sentido estricto, pero también la regulación fi-nanciera o los rescates durante la crisis a entidades– determinan no solo el ritmo de expansión del crédito sino también el criterio de rentabilidad mismo. Esto es muy evidente en las crisis, pero también está implícito en la política monetaria rutinaria. A menos que los reducidos tipos de interés conviertan a algunos proyectos pre-viamente no rentables en rentables, ¿cómo sino podrían salir adelante?

 

Al mismo tiempo, la legitimidad del sistema capitalista –la justificación ideológica de su evidente injusticia y desperdicio– proviene de la idea de que los resultados económicos están determinados por “el mercado” y no por la elección de nadie. Por lo tanto, la función de planificación del banco central debe mantenerse fuera de la vista.

 

Los propios banqueros centrales son muy conscientes del papel que juegan. A principios de la década de 1980, cuando la Reserva Federal cambió su principal instrumento de política monetaria, sus responsables se preocu-paron porque su elección preservara la ficción de que eran los mercados los que establecían el tipo de interés. Como dijo el gobernador de la Fed, Wayne Angell, era esencial elegir una técnica que “tuviera el camuflaje de las fuerzas del mercado en acción”.

 

Los libros de texto de la economía dominante describen de manera explícita la trayectoria a largo plazo de las economías capitalistas en términos de un planificador ideal, que determina la producción y precios para toda la eternidad con el fin de maximizar el bienestar general. La contradicción entre esta visión macro y la ideología de la competencia de mercado queda relegada por la suposición de que a largo plazo esta trayectoria es la misma que la “natural” de un mercado competitivo perfecto sin dinero ni bancos.

 

Fuera del mundo académico es más difícil mantener la fe en que los planificadores del banco central eligen de manera infalible los resultados que el mercado debería haber alcanzado por sí mismo. Muchas críticas a los bancos centrales provenientes de la derecha –y también de la izquierda– entienden claramente que estos bancos se dedican a una planificación activa, pero lo consideran intrínsecamente ilegítimo. Su creencia en los resultados “naturales” del mercado les lleva a las fantasías de retorno a un patrón monetario independiente del juicio humano: ya sea el oro o el bitcoin.

 

Los socialistas, que vemos a través de la fachada del supuesto juicio experto neutro de los banqueros centrales y reconocemos su estrecha asociación con las finanzas privadas, podríamos vernos tentados por ideas simila-res. Pero el camino hacia el socialismo va por otro lado. No buscamos organizar la vida humana en una red objetiva de valores de mercado, libre de la influencia distorsionante de las finanzas y los bancos centrales. Más bien buscamos sacar a la luz la planificación consciente que ya existe, convertirla en terreno de la política y dirigirla hacia la satisfacción de las necesidades humanas, y no hacia el refuerzo de las relaciones de dominación. En resumen: socializar las finanzas.

 

En el contexto de los Estados Unidos, el análisis anterior sugeriría un programa de transición tal vez en las siguientes líneas:


Desmercantilizar el dinero

 

Aunque no haya forma de separar el dinero y los mercados de las finanzas, eso no significa que las funciones rutinarias del sistema monetario deban ser una fuente de beneficios privados. Migrar la responsabilidad de las infraestructuras monetarias elementales a organismos públicos o semipúblicos es una reforma no-reformista: aborda algunos de los abusos manifiestos e inestabilidad del sistema monetario existente al tiempo que abre el camino hacia transformaciones más profundas.

 

En particular, esto podría implicar:

 

1. Un sistema de pagos públicos.
En un pasado no muy lejano, si alguien quería dar algo de dinero a cambio de un bien o servicio, no teníamos que pagar a un tercero por el permiso para realizar el intercambio. Sin embargo, con el reemplazo del efectivo por cargos electrónicos, los pagos rutinarios se han convertido en una fuente de beneficio. Las transacciones y el resto de la fontanería rutinaria del sistema de pagos debe ser un monopolio público, al igual que la moneda.


2. Banca postal.
Los servicios bancarios deberían proporcionarse igualmente a través de las oficinas de correos, como en muchos otros países. Las transacciones rutinarias entre cuentas (verificar y guardar) son un servicio que puede ser proporcionado directamente por el Estado.


3. Calificaciones de crédito públicas, tanto para bonos como para individuos.
Esta información debe estar ampliamente disponible para realizar su función; incluso es un elemento im-portante para la provisión pública dentro de la lógica del capitalismo. Ello implica además desafiar la función coercitiva y disciplinaria que, cada vez más, realizan las agencias privadas de calificación crediticia en Estados Unidos.


4. Financiación pública de la vivienda.
Las hipotecas para primeras viviendas son otra área donde una pátina de transacciones de mercado oculta un sistema que ya es sustancialmente público. El mercado hipotecario a treinta años es totalmente una creación de la regulación, es mantenido por los creadores de mercado públicos, y los organismos públicos son, en gran medida, los prestamistas de última instancia. Los socialistas no tenemos especial interés en el cultivo de una sociedad de pequeños propietarios a través de la propiedad de la vivienda; pero mientras el Estado lo haga, exigimos que sea de manera abierta y directa en lugar de disfrazarse de transacciones privadas.


5. Pensiones de jubilación públicas.
Ahorrar para la jubilación, junto con la vivienda, es donde el Estado hace más por fomentar lo que Gerald Davis llama la “ficción de capital”: concebir la relación de cada uno con la sociedad en términos de propie-dad de activos.

Pero aquí, a diferencia de la propiedad de la vivienda, la provisión social bajo la apariencia de sistema financieros ha fallado incluso en sus propios términos. Muchos hogares de clase trabajadora en los Estados Unidos y en otros países ricos sí tienen sus casas en propiedad, pero solo un pequeño porcentaje puede acceder a una pensión digna solo con el ahorro privado. Del mismo modo, los sistemas públicos de pensiones están mucho más desarrollados que la provisión pública de vivienda. Esto sugiere apostar por la eliminación de programas existentes que fomentan el ahorro privado para la jubilación y por una gran expansión de la Seguridad Social y sistemas similares de seguro social.

 

Contención de las finanzas

 

No es tarea de los socialistas mantener al gran casino funcionando plácidamente. Pero mientras existan insti-tuciones financieras privadas, no podemos evitar la cuestión de cómo regularlas. Históricamente, la regulación financiera a veces ha tomado la forma de “contención financiera”, en la cual los tipos de activos que poseen las instituciones financieras son decretados sustancialmente por el Estado.

 

Esto permite que el crédito se dirija de manera más efectiva a la inversión socialmente útil. Lo cual también permite mantener bajos tipos de interés en el mercado, que -en un contexto de inflación mayor- disminuye tanto la carga de la deuda como el poder de los acreedores. El sistema financiero liberalizado ya tiene críticos muy elocuentes; no es necesario duplicar su trabajo con una propuesta de reforma detallada, pero podemos exponer algunos principios generales:

 

1. Si no está permitido, está prohibido.
La regulación eficaz siempre ha consistido en especificar funciones para cada institución, y prohibir cual-quier otra cosa. De lo contrario, es demasiado fácil escometar la norma con algo que es formalmente diferente pero sustancialmente equivalente. Los bancos centrales también necesitan este tipo de regulación para controlar el flujo de crédito, con independencia de que continúen o no siendo los principales impulsores de la demanda agregada


2. Proteger las funciones, no las instituciones.
El poder político de las finanzas se deriva de su capacidad de poner en peligro la contabilidad social rutina-ria y la seguridad de los pequeños propietarios. (“¡Si no rescatamos a los bancos, los cajeros automáticos cerrarán! ¿Qué pasa con mi pensión?”)
Mientras las instituciones financieras privadas desempeñen funciones socialmente necesarias, la política debe dirigirse a preservar esas funciones, y no las instituciones que las realizan. Esto significa que las inter-venciones deben ser lo más cercanas posible al usuario final (no financiero), y no en el ámbito del tejemaneje bancario. Un ejemplo en esta línea: el sistema de garantía de depósito.


3. Requerir grandes tenencias de deuda pública.
La amenaza de especuladores contra los bonos del gobierno federal estadounidense ha sido exagerada; así lo demostró, por ejemplo, la farsa del techo de deuda y la rebaja crediticia de 2012. Pero para los gobiernos más pequeños -incluidos los gobiernos estatales y locales en los Estados Unidos- no es tan fácil ignorar a los mercados. Las grandes tenencias de deuda pública reducen además la frecuencia y gravedad de las crisis financieras cíclicas que son, perversamente, una de las principales formas en que se mantiene el poder so-cial de las finanzas.


4. Controlar los niveles de deuda con menores tipos de interés y mayor inflación.
El apalancamiento de los hogares en los Estados Unidos ha aumentado dramáticamente en los últimos treinta años; algunos creen que esto se debe a que se recurrió al endeudamiento para elevar los niveles de vida ante el estancamiento o la disminución de los ingresos reales.

 

Pero este no es el caso; el crecimiento más lento de los ingresos simplemente ha significado un crecimiento más lento del consumo. O, mejor dicho, la causa principal del aumento de la deuda de los hogares en los últimos treinta años ha sido la combinación de baja inflación y elevados tipos de interés para los hogares de ma-nera continuada. En cambio, la forma más efectiva de reducir la carga de la deuda -para los hogares, y también para los gobiernos- es mantener bajos tipos de interés y, al mismo tiempo, permitir una mayor inflación.

 

Corolario: podemos rechazar cualquier reclamo moral en favor de las rentas derivadas de esos intereses. No hay derecho a ejercer ningún reclamo sobre el trabajo de otros derivados de la propiedad de activos financieros. Que la prestación privada de servicios socialmente necesarios como los seguros y las pensiones se vea socavada por los bajos tipos de interés, es un argumento para trasladar estos servicios al sector público, no para aumentar las exigencias de los rentistas.

 

Democratizar los bancos centrales

 

Los bancos centrales siempre han sido planificadores centrales. Las decisiones sobre tipos de interés y los tér-minos en los cuales las instituciones financieras son reguladas y rescatadas, inevitablemente condiciona la ren-tabilidad, así como la dirección y nivel de actividad productiva. Este papel se ha ocultado detrás de una ideología que imagina que el banco central se comporta de manera automática, de acuerdo con una regla que de alguna manera reproduce el comportamiento “natural” de los mercados.

 

Las propias actuaciones de los bancos centrales desde 2008 han dejado esta ideología en ruinas. La respuesta inmediata a la crisis ha obligado a los bancos centrales a intervenir más directamente en los mercados de crédi-to, a comprar una gama más amplia de activos e incluso a reemplazar a las instituciones financieras privadas para prestar directamente a las empresas no financieras. Desde entonces, el fracaso de la política monetaria convencional ha obligado a los bancos centrales a asumir involuntariamente una gama más amplia de inter-venciones, canalizando directamente el crédito hacia los prestatarios seleccionados.

 

Este giro hacia la “política crediticia” supone admitir, a regañadientes y forzados por los acontecimientos, que la anarquía de la competencia es incapaz de coordinar la producción. Los bancos centrales no pueden, como imaginan los libros de texto, estabilizar el sistema capitalista pulsando un simple botón con la etiqueta “oferta monetaria” o “tipo de interés”. Su propio juicio debe sustituir al resultado del mercado en una amplia y creciente gama de mercados de activos y crédito.

 

El desafío ahora es politizar a los bancos centrales: hacerlos objeto de debate público y presión popular. En Europa, los bancos centrales nacionales serán un terreno central de disputa para el próximo gobierno de iz-quierda que busca romper con la austeridad y el liberalismo. A pesar de la percepción errónea de la centralización de funciones en el Banco Central Europeo (BCE), los bancos centrales nacionales todavía ejecutan mu-chas de sus antiguas funciones.

 

En Estados Unidos podemos renunciar definitivamente a la idea de la política monetaria como dominio exclu-sivo de la pericia tecnocrática, y poner de manifiesto su programa de mantener un elevado desempleo para frenar el crecimiento salarial y el poder de los trabajadores. Como propuesta en positivo, podríamos exigir que la Fed use tenazmente su autoridad legal existente para comprar deuda municipal, privando a los rentistas de su poder sobre gobiernos locales con limitaciones financieras (como Detroit o Puerto Rico); y, con carácter general, atenuar el poder de “los mercados de deuda” que actúan como restricción de las políticas populares a nivel estatal y local. En definitiva, los bancos centrales deberían ser responsables de redirigir activamente el crédito hacia fines socialmente útiles.

 

Desempoderar a los accionistas

 

El capitalismo realmente existente consiste en limitados flujos de transacciones de mercado que fluyen entre grandes áreas no de mercado. Una función central de las finanzas es actuar como el arma en manos de la clase capitalista para hacer cumplir la lógica del valor en estas estructuras no de mercado. Las demandas de los ac-cionistas sobre empresas no financieras y las de tenedores de bonos sobre los gobiernos nacionales aseguran que todos estos dominios de la actividad humana permanezcan subordinados a la lógica de la acumulación. Queremos defensas más fuertes contra estas demandas; no porque tengamos fe en el capitalismo productivos o las burguesías nacionales, sino porque ocupan el espacio en el que la política es posible.

 

En particular, deberíamos apoyar a las empresas frente a los accionistas. La empresa, como Marx señaló hace mucho tiempo, es “la abolición del modo de producción capitalista dentro del propio modo de producción capitalista”. Dentro de la empresa, la actividad se coordina a través de planes, no de mercados; y la orienta-ción de esta actividad es hacia la producción de un valor de uso particular en lugar de dinero como tal.

 

“La tendencia de la gran empresa”, escribió Keynes, “es a socializarse”. La función política fundamental de las finanzas es mantener esta tendencia bajo control. Sin la amenaza de adquisición y la presión de los accionistas, la empresa se convierte en un espacio donde los trabajadores y otras partes interesadas pueden cuestionar el control sobre la producción y el excedente que genera; una posibilidad que los capitalistas nunca pierden de vista.

 

Huelga decir que esto no implica ningún apego a los individuos particulares en lo alto de la jerarquía empresa-rial, que en la actualidad son frecuentemente rentistas reales o potenciales sin ninguna conexión orgánica con el proceso de producción. Más bien, es el reconocimiento del valor de la empresa como organismo social; como un espacio estructurado por relaciones de confianza y lealtad, con motivaciones de “conciencia profesional”; y como el lugar de la planificación consciente de la producción de valores de uso.

 

El papel de las finanzas con respecto a la empresa moderna no es proporcionarle recursos para la inversión, sino garantizar que su orientación hacia la producción como fin en sí mismo esté en realidad subordinada a la acumulación de dinero.

 

Resistir esta presión no es un sustituto de otras luchas, como las que afectan al proceso de trabajo o el reparto de recursos y autoridad dentro de la empresa. (La historia da muchos ejemplos de producción de valores de uso como un fin en sí mismo que se lleva a cabo bajo condiciones tan coercitivas y alienadas como en la producción con fines de beneficio). Pero resistir la presión de las finanzas crea más espacio para esas luchas y para la evolución del socialismo dentro de la forma corporativa.

 

Cerrar las fronteras al dinero (y abrirlas a la gente)

 

Del mismo modo que el poder accionarial impone la lógica de la acumulación a las empresas, la movilidad del capital hace lo mismo con los Estados. En las universidades, se escucha la supuesta eficiencia de la libre circu-lación de capitales, pero en el ámbito político se escucha más su poder para “disciplinar” a los gobiernos na-cionales. La amenaza de fuga de capitales y crisis de balanza de pagos protege a la lógica de la acumulación frente a las incursiones de los gobiernos nacionales.

 

Los Estados pueden ser vehículos para el control consciente de la economía solo en la medida en que los reclamos financieros transfronterizos sean limitados. En un mundo donde los flujos de capital son amplios y sin restricciones, la actividad concreta de producción y reproducción debe ajustarse constantemente a los capri-chos cambiantes de los inversores extranjeros.

 

Esto es incompatible con cualquier estrategia para el desarrollo de las fuerzas de producción a nivel nacional; todos los casos exitosos de industrialización tardía han dependido de la redirección consciente del crédito a través del sistema bancario nacional. Aún más, el requisito de que la actividad real se acomode a los flujos financieros transfronterizos es incompatible incluso con la reproducción estable del capitalismo en la periferia. Hemos aprendido esta lección muchas veces en América Latina y en otras partes del Sur, y la estamos aprendiendo de nuevo en Europa.

 

Por lo tanto, un programa socialista sobre finanzas debe incluir el apoyo a los esfuerzos de gobiernos naciona-les por desvincularse de la economía global y por mantener o recuperar el control sobre sus sistemas financieros. Hoy en día, tales esfuerzos están a menudo vinculados a políticas de racismo, nativismo y xenofobia que debemos rechazar sin compromiso. Pero es posible avanzar hacia un mundo en el que las fronteras nacionales no representen un obstáculo para las personas y las ideas, sino que limiten el movimiento de bienes y sean barreras imposibles de alcanzar para demandas financieras privadas.

 

En Estados Unidos y otros países ricos, también es importante oponerse a cualquier uso de la autoridad, legal o no, de nuestros propios Estados para hacer cumplir las demandas financieras contra Estados más débiles. Argentina y Grecia , por tomar dos ejemplos recientes, no fueron forzados a aceptar los términos de sus acreedores por las acciones de particulares dispersos en los mercados financieros, sino respectivamente por las acciones del Juez Griesa del Segundo Circuito de EE.UU. y Trichet y Mario Draghi del BCE. Para que los estados periféricos fomenten el desarrollo y sirvan como vehículo para la política popular, deben aislarse de los mercados financieros internacionales. Pero el poder de esos mercados proviene en última instancia de los cañones, figurativos o literales, mediante los cuales se imponen las demandas financieras privadas.

 

En relación a los Estados fuertes, los mercados no tienen poder excepto sobre el imaginario. Como hemos visto repetidamente en los últimos años, más dramáticamente en el sainete del límite de deuda de 2011-2013, no hay especuladores al acecho; los términos sobre los cuales los gobiernos se endeudan están completamente determinados por su propia autoridad monetaria. Todo lo que se necesita aquí para acabar con el poder del mercado de deuda es simplemente reconocer que ya no tiene poder alguno.

 

En resumen, deberíamos rechazar la idea de las finanzas como la intrusión en un orden de mercado preexistente. Debemos resistir al poder de las finanzas como ejecutor de la lógica de la acumulación. Y deberíamos reclamar co-mo espacio para una política democrática la planificación social ya realizada a través de las finanzas.

 

* Sin permiso, www.sinpermiso.info, 09/05/2018.

 

Cuba debate nuevas reformas económicas

Las reformas económicas en Cuba están en el centro del debate y no por una imposición desde el exterior. No cuentan el FMI ni el Banco Mundial. El país los abandonó en 1960 y 1964 respectivamente. Los tiempos de los cambios proyectados los maneja el gobierno, sin prisa, pero sin pausa. Nadie espera en la isla una liberación de las fuerzas productivas, ni siquiera como sucedió en Vietnam, con su política del Doi Moi en 1986. Una combinación entre libre mercado y socialismo. Ya tiene demasiado encima con el bloqueo de Estados Unidos, que no se modificó un ápice, ni siquiera durante el período de cierta distensión durante la presidencia de Barack Obama.


Las dificultades que son consecuencia de las decisiones propias, como su doble moneda, la burocracia sistémica y una apertura hacia el cuentapropismo que genera ciertas desigualdades, son temas que tienen prioridad en la agenda del nuevo presidente Miguel Díaz Canel. La ratificación del rumbo socialista que adoptó la Revolución cubana hace casi 60 años, no exime –como dijo en diciembre 2017 Raúl Castro– de renunciar “al despliegue y desarrollo de las formas de gestión no estatales en nuestra economía”. En otras palabras, la consolidación de una apertura que comenzó en su mandato. Queda en su sucesor definir a qué ritmo continuará.


El periodista cubano especializado en Economía, Ariel Terrero, definió el dilema que la isla tiene por delante: “Sin prosperidad, el socialismo será siempre una utopía”. Ese horizonte de bienestar deseado se apoya en algunos índices, pero decae cuando se toman en cuenta otros. Aunque insuficiente, el PBI de la isla creció 1,60% en 2017 y para este año se espera que llegue al 2%. El turismo, acaso el sector más dinámico, aumentó sus ingresos un 16,2% el año pasado cuando en todo el mundo crece al 4%. Y si bien en el primer trimestre de 2018 bajó el 7%, cuando en 2019 La Habana cumpla el 500º aniversario de su fundación, es muy posible que vuelva a subir. Los canadienses son los que más visitan Cuba. Los estadounidenses, pese a que no pueden viajar como turistas, se las ingenian para ocupar el tercer lugar, detrás de los nativos de la isla que residen en el exterior.


La eliminación de la dualidad monetaria, donde conviven el peso cubano (CUP) y el peso convertible (CUC), es un problema que el gobierno define como su principal asignatura pendiente. Castro, quien se retiró del gobierno el 19 de abril, había dicho en uno de sus últimos discursos que “constituye el proceso más determinante para avanzar en la actualización del modelo económico por el impacto que tendrá en todas las esferas del quehacer económico y social de la nación. Sin resolver eso es difícil avanzar correctamente”.


Terrero escribió en Cubadebate el 27 de abril que “una consecuencia visible es la fuga de trabajadores de alta calificación del sector público hacia plazas de menor competencia profesional pero mejor remuneradas en la actividad no estatal. Profunda y complicada es la distorsión, insisto, de un sistema monetario dual que fragmenta la economía en dos grandes áreas comerciales y empresariales -estatal y no estatal- mal comunicadas entre sí por su respectiva sujeción a normas monetarias y cambiarias dispares”.
En otras palabras, aún los empleados de compañías donde el salario está sujeto a cláusulas de productividad y en los emprendimientos privados como los llamados paladares (restoranes administrados por particulares) se gana mucho más que en organismos del Estado, el transporte público e incluso en los hoteles que pertenecen al gobierno y que generan empleo estable. Es muy común ver a un trabajador público haciendo changas de cuentapropista, a un chofer de ómnibus conduciendo un taxi o a una mesera de un hotel internacional buscándose un rebusque adicional a sus 25 dólares de paga (unos 500 CUP).


Una apertura que empezó con los productos del campo en los años 90 - que se pueden vender libremente en los llamados agromercados - se extendió a otros rubros de la economía. Comenzó a funcionar el 16 de marzo pasado un mercado mayorista de alimentos para cooperativas no agropecuarias. Está ubicado en La Habana y se llama Mercabal. Provee de cuarenta mercancías diferentes a paladares constituidos como restoranes, pizzerías y cafeterías a precios subsidiados. Les venden frijoles, azúcar, bebidas sin alcohol, cervezas, sal, confituras, hamburguesas y salchichas, a los que se les aplica un descuento del 20% del precio minorista. En el caso del pollo llega hasta el 30 por ciento.


Esto genera un desequilibrio entre la mayoría de los cubanos que no tiene acceso a esos subsidios y los cooperativistas o cuentapropistas. También se da esta situación de incipiente desigualdad en los salarios. Un profesor universitario con cierta antigüedad puede recibir una paga de 1.000 pesos cubanos mientras que un joven empleado que se suma al mercado laboral de una empresa que paga por productividad, duplica ese monto.


En la primera sesión del Consejo de Ministros que presidió Díaz Canel como jefe de Estado –informó Granma– definió al tema salarial “como un problema real” de la economía. La gente se queja de que no le alcanzan sus ingresos para imaginar un horizonte de bienestar cercano. Pero reconoce que el estado les brinda vivienda, educación y salud gratuitas. Dos empleados de una tienda de ropa le dijeron a este cronista que estarían muy bien si ganaran 150 dólares mensuales. Las propiedades que antes era imposible venderlas entre particulares, desde 2011 pueden pasar de manos con la sola condición de residir en la isla. Los extranjeros todavía tienen vedado comprarlas.


La inversión foránea no es la deseable hasta ahora -510 millones en 2017 según el periodista Terrero- y debería ubicarse entre los 2.000 y 2.500 millones anuales para que la economía creciera. El año pasado, a los efectos perjudiciales del bloqueo de EE.UU. se sumaron las consecuencias del huracán Irma y una sequía prolongada que perjudicó la cosecha de caña de azúcar. Aunque su producción está lejos del récord histórico de 1991 (8 millones de toneladas), hoy representaría apenas el 5 por ciento de los ingresos en divisas de la isla. Se ubica detrás de las remesas que envían los cubanos desde el exterior, el turismo, tabaco, níquel y los productos farmacéuticos.


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El petroyuán debuta en las grandes ligas de las finanzas mundiales

26 marzo 2018 - La moneda de China, el yuan, logra dar un paso más en su larga marcha hacia la internacionalización. A partir de este lunes 26 de marzo, la República Popular China comienza a emitir contratos 'futuros' sobre petróleo denominados en yuanes. A través de la Bolsa Internacional de Energía de Shanghái (INE, por sus siglas en inglés), el gigante asiático lanza sus primeros instrumentos financieros derivados sobre petróleo crudo. El acontecimiento representa un gran cambio en el mercado mundial de energía, apunta la revista estadounidense Foreign Policy.

Una vez terminados todos los trámites burocráticos, los chinos establecen la primera referencia de contratos 'futuros' sobre petróleo en la región Asia-Pacífico. Después de superar a EE.UU. como el principal importador de petróleo en escala global el año pasado, China aumenta su influencia en la fijación de los precios del oro negro. Así, las plazas financieras de EE.UU. y el Reino Unido pierden el monopolio sobre la emisión de instrumentos financieros derivados relacionados con el petróleo. El billete verde ya no está solo: el petroyuán debuta en las grandes ligas de las finanzas mundiales.

¿Qué son los contratos 'futuros' sobre petróleo?

Materias primas ('commodities') como el petróleo no se comercializan solamente en los mercados físicos, se transan en los mercados financieros. Los recursos naturales se representan a través de títulos financieros que son adquiridos en las bolsas de valores. Los contratos 'futuros', por su parte, son instrumentos financieros derivados: se llaman así porque su valor está basado en el precio de otro activo.

Los contratos 'futuros' sobre materias primas ('commodities') son diversos, incluyen una amplia gama de activos: oro, plata, cobre, petróleo crudo, entre otros. Bajo la cotización del dólar, el índice West Texas Intermediate (WTI) de Nueva York y el Brent de Londres eran las únicas referencias a la hora de comercializar contratos 'futuros' sobre petróleo.

Hoy la República Popular China está logrando traducir su poderío económico en un mayor protagonismo en las finanzas internacionales. La INE se propuso ganar autonomía y dictar sus propias reglas: la emisión de 'futuros' denominados en yuanes permite a China tener una referencia propia que refleja los precios del petróleo crudo que consumen sus refinerías.

Los 'futuros' sobre petróleo sirven para que los compradores se protejan ('cubran') de las fluctuaciones de precios: son la promesa entre dos partes de que, en una fecha futura, el crudo se va a comercializar a un precio determinado. En el año 2012, por ejemplo, cuando el precio superaba los 100 dólares por barril, los 'futuros' sirvieron como instrumentos de cobertura de riesgo ante la posibilidad de subidas consecutivas de precios.

Sin embargo, son contratos que no se adquieren solamente para protegerse de la volatilidad. También hay quienes los compran para obtener ganancias a través de la especulación. Los precios de los contratos 'frutos' pueden ser objeto de manipulación y generar distorsiones en los mercados. Actualmente, la proporción entre el volumen de crudo que se negocia en los mercados financieros y el que se transa en los mercados físicos es de 23 a uno, según información de Bloomberg.

La euforia especulativa, el gran peligro

Los chinos están interesados en que sus 'futuros' sobre petróleo sean comprados por un número cada vez mayor de inversionistas. De acuerdo con Reuters, el Ministerio de Finanzas está otorgando incentivos para que las emisiones sean un éxito: durante los próximos tres años los corredores extranjeros no pagarán impuestos sobre la renta sobre las comisiones que obtengan en los contratos.

El lanzamiento de 'futuros' sobre petróleo, sin embargo, no está exento de amenazas. La especulación puede provocar estragos en los mercados bursátiles. Las autoridades chinas están pendientes ante cualquier contingencia: quieren internacionalizar la "moneda del pueblo" ('renminbi') pero, al mismo tiempo, garantizar la estabilidad financiera. Hasta el momento, los contratos 'futuros' de China están regulados.

Todo un dilema para el gigante asiático. Si se promueve una mayor apertura del sector financiero hacia el exterior, los riesgos aumentan. Pero si el Gobierno continúa imponiendo restricciones a los inversionistas, el yuan nunca será una divisa plenamente convertible: es necesario que tanto nacionales como extranjeros puedan comprar y vender títulos denominados en yuanes sin restricción alguna.

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Venezuela transa 735 millones de dólares en el primer día de lanzamiento del petro

Este miércoles comienza la preventa del petro, una criptomoneda distinta a todas las demás: creada por el gobierno venezolano con respaldo en sus reservas de oro y petróleo.

 

Tal y como se informó al presentar el funcionamiento de la moneda, se emitirán unos 100 millones de Petros. Su valor estará respaldado por la cotización del crudo del país. Eso sí, a diferencia del bitcoin, aquí de momento no se permite la minería casera para impulsar la divisa.


El mandatario venezolano, Nicolás Maduro, resaltó que esta iniciativa pone a Venezuela "en la vanguardia de las criptomonedas" y anunció que la intención de compra en la preventa ya alcanza los 735 millones de dólares en las primeras 20 horas.


"Ya lo tenemos en nuestras manos, arrancamos por lo alto, tremendo golpe, un bombazo", dijo Maduro en cadena de radio y televisión, tras recalcar que las tecnologías utilizadas para garantizar la seguridad de las operaciones impedirán la acción de "'hackers', narcotraficantes, lavadores de activos".


Maduro anunció la creación de la Tesorería de Criptoactivo y ordenó la certificación de más de 5.000 personas para explotar el petro en el país, previa inscripción en el blockchain nacional: "el petro anuncia un nuevo tiempo económico", indicó. El Superintendente Carlos Vargas, por su parte, destacó que las máquinas utilizadas para la minería digital son de fabricación china y ensambladas en Venezuela.


Autorización de compras


A partir de este martes las empresas públicas Petróleos de Venezuela (Pdvsa), Pequiven y la Corporación venezolana de Guayana (CVG) harán un porcentaje de sus compras de insumos mediante el nuevo mecanismo: "deben realizar sus transacciones de compra-venta de suministros a través del petro desde ya", indicó Maduro.


El combustible para las aerolíneas y todos los servicios turísticos del país también podrán pagarse mediante la criptomoneda venezolana, así como los servicios consulares en todo el mundo y la gasolina que se surte en las estaciones de la frontera colombo-venezolana.

 

Publicado: 20 feb 2018 23:36 GMT | Última actualización: 21 feb 2018 07:11 GMT

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El presidente estadunidense, Donald Trump, escucha una pregunta durante un encuentro con empresarios, ayer en la Casa Blanca

 

El portal texano-israelí Stratfor –que se ostenta como la CIA de las trasnacionales de Estados Unidos (EU)– titula con soberbia tóxica que “No hay nada que se atraviese en el camino del dólar (https://goo.gl/8jYm77)”.

Sus tres pronósticos: 1) aunque los movimientos potenciales de la política de EU puedan socavar al dólar, sus días como la divisa de reserva mundial es improbable que concluyan en cualquier momento próximo; 2) no existen fuertes candidatos para suplantar (sic) al dólar, ya que otras divisas nacionales líderes han tenido descalabros que limitan su atracción para los inversionistas, y 3) “divisas alternativas como los derechos especiales de giro (nota: divisa virtual del FMI) o el bitcoin enfrentan temas de estabilidad (sic) debido a que su funcionamiento depende de la cooperación entre las partes que pueda no ser sostenida”.

Stratfor rememora la gloria de la libra esterlina durante el apogeo del imperio británico en el siglo XIX. Pero luego las guerras del imperio en el siglo XX y su decadencia empujaron a que el dólar se volviera más importante, suplantando (sic) a la libra como la divisa dominante mundial en la Conferencia de Bretton Woods en 1944.

Mohamed Mahathir, visionario ex premier de Malasia, osó confrontar al megaespeculador George Soros –vulgar agente de la CIA acusado de haber provocado el efecto dragón en Asia– al promover el lanzamiento del dinar-oro (https://goo.gl/aonhYd). Quizá el temerario Mahathir se salvó del linchamiento de EU debido a que gozaba de la protección de China.

Desde entonces el reinado del dólar como divisa de reserva global ha pervivido incólume, con algunos motines en el mundo árabe, cuando el iraquí Saddam Hussein y el libio Muamar Kadafi se atrevieron a desafiar la cotización de hidrocarburos en dólares para sustituirla con el euro y/o el oro, lo cual le valió al primero su ahorcamiento y al segundo su sodomización letal.

Luego las seis petromonarquías árabes del golfo amagaron lanzar su divisa, el gulfo (http://goo.gl/itfyQL), que no prosperó ni desembocó en regicidios y/o sultancidios, pero fue testigo del ascenso de Irán como espada de Damocles en la región.

Stratfor pregunta cuánto tiempo más podrá el dólar mantener su estatuto encumbrado (sic) que depende tanto del continuo poderío de EU como del estatuto de cualquier potencial divisa sucesoria.

EU ha acentuado su decadencia cuando las divisas potenciales de sus competidores geofinancieros, concentrados en el BRICS, no atraviesan óptimos momentos, con la excepción notable del yuan chino que ha empezado su odisea ascendente.

La ausencia de divisas competitivas ha resultado en un atractivo fatal por el superdólar que ha empezado a enterrar al euro, que aprovecha la Reserva Federal para incurrir en una desregulada impresión de dólares, como sucedió después de la quiebra de Lehman Brothers y su consecuente crisis global con su masiva inyección de liquidez por 4 billones de dólares de facilitación cuantitativa que orilló a China a protestar vehementemente, como lo había hecho en forma estéril el general De Gaulle.

Stratfor rememora la crítica del anterior ministro de Finanzas de Francia (y luego su presidente) Giscard d’Estaing, quien fustigó en la década de 1970 el exorbitante privilegio de EU que podía incurrir en déficits y que en otros países engendraría preocupaciones del pago de sus deudas.

Según Stratfor, pocas (sic) divisas pueden ser consideradas confiables sucesoras del dólar, que ostenta 40.72 por ciento de pagos globales frente a un magro espectro: el alicaído euro 32.87 por ciento; libra esterlina 7.49 por ciento; yen nipón 3.06 por ciento; dólar canadiense 1.87 por ciento; yuan chino 1.68 por ciento (sic); franco suizo 1.53 por ciento, y otros 10.78 por ciento.

Juzga en contrapunto que la “circulación arterial financiera compartida con el globo entero hace que el país anfitrión (EU) sea vulnerable a fuerzas fuera de sus fronteras, lo que ha hecho del dólar una espada (instrumento de influencia internacional) y un escudo contra las presiones externas.

Sentencia que el estatuto de divisa de reserva global se finca en dos pilares: la fe (sic) y la inercia (sic).

Se infiere que la fe es muy endeble y volátil cuando los otros países no tienen otra opción de refugio y tampoco China, que detenta pletóricas reservas de dólares en Bonos del Tesoro, no quiere dispararse en la yugular y prefiere, en forma ingenua, una solución negociada y/o transitoria.

Stratfor reconoce que para romper la fe se requiere de una fuerza poderosa como dos guerras mundiales o un cambio que se despliega en un largo periodo de tiempo.

El portal texano-israelí considera que la llegada de Trump ha puesto en tela de juicio al dólar, como es el caso de Turquía, que desea escapar a la “trampa del dólar (https://goo.gl/Pd69fW)”.

Trump prometió que resolvería la deuda nacional recomprando dólares con un sustancial descuento, además de que, según Stratfor, existe una segunda vía para disminuir la deuda a través de la inflación, por lo que la Reserva Federal podría imprimir dinero suficiente para simplemente devaluar el dólar.

Ha sido axioma en Occidente que quien descuelga conquistas coloniales globales o gana guerras mundiales impone su orden mundial, su sistema financiero y su divisa hegemónica.

Un grave error del modelo soviético fue su extrema vulnerabilidad financierista que los británicos han manejado como nadie y cuyos misterios hieráticos –como demuestra Mervyn King, anterior gobernador del Bank of England, en su libro perturbador El fin de la alquimia (https://goo.gl/k28V4E)”– han sido heredados por su sucesor imperial/globalista, hoy en franca decadencia: EU.

A escala geoestratégica, EU compite por el nuevo orden mundial con Rusia y China, pero todavía ejerce su poshegemonía mermada mediante su especulativa globalización financierista de servicios mágicos –a no confundir con la globalización economicista, donde prevalecen China e India– con su manejo espurio de Wall Street, la City y las plazas globales de la periferia que controlan (v. gr. México).

EU prevalece con su monopolio de Internet mediante los servicios del Gafat (Google, Apple, Facebook, Amazon, Twitter) –que aún no vislumbra competidores viables– y su propaganda tóxica en la era de la posverdad desinformativa, que empieza a ser horadada con el advenimiento de los impactantes multimedia alternativos rusos (Russia Today, Sputnik, Russia Insider, etcétera).

Rusia exhibe la inquietante vulnerabilidad de su divisa, el rublo, cuando todavía cotiza sus pletóricos hidrocarburos en la City y Wall Street que carcomen su poderío militar.

Nada se compara a la supremacía del superdólar que forma parte del bono hegemónico de EU que ha sido fustigado por China, cuya divisa yuan, se encuentra aún en una fase embrionaria mundial (https://goo.gl/wjdOZ4).

Stratfor podrá alegar lo que le plazca, pero ahora, en medio del desorden global y el repliegue proteccionista/aislacionista del trumpismo, Rusia y China no se resignan a quedarse con los brazos cruzados cuando buscan desbancar al superdólar en el teatro de guerra geofinanciera (https://goo.gl/ckLs68).

 

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Miércoles, 01 Marzo 2017 08:14

La guerra contra el dinero

La guerra contra el dinero

 

El 8 de noviembre del año pasado el gobierno de la India anunció una medida extraordinaria. Los billetes de 500 y de 1000 rupias fueron declarados inválidos, con efecto inmediato. Cualquier persona que tuviera en posesión billetes de esas denominaciones tendría hasta el 30 de diciembre para canjearlos por nuevos billetes en cualquier banco.

El gobierno neoliberal de Narendra Modi anunció tres objetivos para justificar esta medida: frenar la falsificación de dinero, combatir la corrupción y, finalmente, colocar al sector informal de la economía bajo control para reducir la evasión fiscal.

El caos que reinó en la India en los días siguientes a este anuncio fue mayúsculo. Los billetes retirados de la circulación representan 86 por ciento del circulante en efectivo. La gran mayoría de las transacciones en la India se llevan a cabo directamente en efectivo, ya sea para comprar una tela en el mercado, para transportarse en una moto-taxi o simplemente para comprar algunos alimentos en un puesto en la calle. Para la población que no tiene acceso a un sistema de pagos con tarjeta o por teléfono móvil, las transacciones en efectivo son, literalmente, el pan de todos los días.

La decisión del gobierno generó pánico, tanto en el medio rural como en las grandes urbes como Chennai o Mumbai. Los bancos no estaban preparados para realizar el canje de billetes y los cajeros automáticos tuvieron que cerrar algunos días debido a la falta de abastecimiento de nuevos billetes. En muchos lugares el comercio se paralizó por la falta de circulante. Se calcula que la economía de la India ha sufrido pérdidas equivalentes a una caída de un punto porcentual en el PIB.

En vista del desorden que reinó después del anuncio del gobierno, las autoridades quisieron dar un giro positivo. Se habló entonces de inclusión financiera y de cómo la India estaría entrando en el mundo moderno, transitando a la economía sin dinero. En este nuevo universo las transacciones se harían de manera eficaz, sin falsificadores y sin riesgos para los agentes económicos. Los nuevos sistemas de identificación garantizarían un servicio rápido en cualquier parte del territorio. Se dijo que este tipo de beneficios abarcaría incluso los servicios de salud y apoyo social de diversos programas oficiales.

Pero la lucha contra la corrupción y la falsificación de dinero puede llevarse a cabo a través de medidas de seguridad y técnicas de impresión que los bancos centrales conocen bien. La carrera contra los falsificadores siempre va a continuar, pero no cualquiera tiene acceso a una tecnología basada en la inserción de bandas metálicas o tiras magnéticas combinadas con diseños industriales altamente sofisticados.

De cualquier manera, la eliminación del dinero tiene un costo enorme para la población de bajos ingresos que utiliza este medio de pago para todas sus transacciones. Reemplazar el dinero con sistemas de pago por telefonía móvil y tarjetas de débito no es la mejor manera de combatir la corrupción o la falsificación de billetes. Y hay que señalar que en la India falta mucho por hacer para asegurar una cobertura amplia y confiable en telefonía móvil en todo el territorio.

Y en cuanto a la recaudación, la gran mayoría de la gente que trabaja en el sector informal no paga impuestos no porque sean evasores sistemáticos, sino por la simple y sencilla razón de que sus entradas están por debajo del umbral mínimo de ingresos gravables. Claro, los gobiernos neoliberales siempre han estado obsesionados por cobrar el impuesto al valor agregado y desde esa perspectiva, controlar al sector informal es un objetivo importante. Pero el efecto regresivo de ese gravamen no desaparece por cambiar el sistema de pagos.

Cuando un agente económico paga directamente con dinero en efectivo, esa operación no tiene un costo. En cambio, en una economía sin dinero y dominada por sistemas de pago electrónicos o de telefonía móvil, surgen de todos lados proveedores de servicios para realizar las transacciones: operadores de telefonía, grandes y pequeños agentes financieros, así como bancos y dueños de establecimientos en los que se ofrece el servicio de transferencia de dinero, etc. Toda esa cadena de intermediarios estará cobrando pequeñas comisiones y cargos por la prestación del servicio. Además, las bases de datos con información sobre preferencias, contactos y hábitos de consumo son una mina de oro que muchos están interesados en convertir en flujos de rentabilidad.

La famosa inclusión financiera es parte del esfuerzo por adueñarse del espacio universal de las transacciones monetarias con el fin de obtener una rentabilidad para todo tipo de intermediarios en el sector financiero y bancario, así como en el de telecomunicaciones. Ya no son sólo las clases medias las que tendrán acceso a estos servicios. Los más pobres también estarán integrados, pero sufrirán en esta guerra contra el dinero. De hoy en adelante pagarán por sus transacciones mientras se adaptan a esta nueva forma de servidumbre con máscara de modernidad.

 

Twitter: @anadaloficial

 

 

 

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Miércoles, 01 Febrero 2017 07:07

Trump y la política monetaria no convencional

Trump y la política monetaria no convencional

Durante su campaña, Trump fustigó exaltado a la Reserva Federal por su política monetaria. Hasta llegó a decir que la presidenta de la Fed, Janet Yellen, "debería estar avergonzada" por mantener la tasa de interés tan baja con fines electoreros, porque eso permitía que Obama y Hillary dijeran que la economía se estaba recuperando. Pero hay otro tema más candente que involucra a la Fed y sobre el cual Trump guardó un cauteloso silencio: la expansión de la base monetaria que instrumentó la Fed entre 2008 y 2014 a través de sus programas de "flexibilización cuantitativa" o QE (por sus siglas en inglés).

Para entender los alcances de este tema hay que señalar que la QE es un experimento monetario nunca antes llevado a cabo. Sus implicaciones son enormes y van desde su impacto sobre la credibilidad del dólar hasta las posibilidades de desatar fuertes presiones inflacionarias en el futuro. Vale la pena hacer algo de historia.

Al estallar la crisis en 2008, el gobierno de Estados Unidos respondió en un primer momento comprando los activos tóxicos que estaban en las hojas de balance de los bancos y otras instituciones financieras. Mucho se discutió sobre ese programa del Ejecutivo para el rescate bancario, pero lo que nunca se vio venir es que la verdadera redención de los bancos estaría a cargo de la Reserva Federal.

A principios de 2008 la Reserva Federal había ya reducido la tasa líder a un nivel históricamente muy bajo (entre 0 y 0.25 por ciento), pero el crédito interbancario siguió congelado. Así que la Fed decidió actuar ya no por el lado del costo del crédito, sino por el lado de la cantidad de dinero en circulación, e introdujo el programa de flexibilización cuantitativa.

El objetivo consistía en inyectar dinero fresco en la economía a través de los bancos, comprándoles sus activos tóxicos con el fin de que tuvieran más recursos para reactivar la economía. Además, la Fed inició un programa intensivo de compra de bonos del Tesoro con el fin de incrementar el precio de esos títulos y así reducir su rendimiento, eliminando el incentivo que tenían los bancos para seguir comprando bonos en lugar de ampliar el crédito. O sea, el programa QE reducía la presión sobre los bancos al comprarles más activos tóxicos y eliminaba sus incentivos para no canalizar crédito al resto de la economía.

El mecanismo es sencillo: quizás por esa razón los economistas y el público no lo entienden. La Fed crea dinero (electrónicamente) de la nada, lo acredita a las cuentas de los bancos, obtiene sus activos tóxicos y bonos, y su balance consolidado aumenta en la misma magnitud. Los números son reveladores: hasta la crisis de 2008 la Fed había inyectado unos 880 mil millones de dólares para lubricar las transacciones que requería la economía estadunidense. Pero a partir de 2008 la hoja de balance de la Reserva Federal creció espectacularmente y hoy alcanza los 4.5 billones (castellanos) de dólares. Ese monto incluye 2.5 billones en bonos del Tesoro y 1.8 billones en títulos respaldados por hipotecas. En 2014 la Fed detuvo este programa, pero su abultado balance se mantiene.

Uno de los intermediarios en las operaciones de compra de varios billones en bonos del Tesoro fue Goldman Sachs. En total, los intermediarios recibieron más de 653 millones de dólares en comisiones y el número uno en la lista de beneficiarios es Goldman Sachs. A su principal ejecutivo, Steven Mnuchin, no le debe haber disgustado nada esta política de expansión monetaria. Y hoy Mnuchin es el nuevo secretario del Tesoro de Donald Trump.

¿Adónde fue a parar el dinero creado por la Fed? Cerca de 2.3 billones de esa base monetaria nueva regresaron a la Fed como reservas excedentes porque hoy el banco central paga intereses a los bancos por esas reservas (lo que, dicho sea de paso, contradice directamente el objetivo de inyectar liquidez al resto de la economía). Otros 800 mil millones se fueron a la bolsa de valores, lo que ha mantenido al alza el valor de las acciones. Hoy el mercado bursátil se encuentra enganchado a este nuevo estímulo artificial y la expansión monetaria sigue sin filtrarse a la economía real.

Ahora que la presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen, busca retornar a una política monetaria normal, las cosas se complican. La venta masiva de esa masa de activos que hoy se encuentran en el balance de la Reserva Federal traería aparejada la caída estrepitosa de la bolsa y del precio de los bonos del Tesoro, colocando más presión sobre las tasas de interés. Si eso ocurre los "logros" de la nueva política monetaria no convencional desaparecerán. La economía estadunidense sufrirá un nuevo golpe que tendría repercusiones mundiales. Ese panorama es algo que ni Mnuchin ni Trump querrán ver durante su administración.

El experimento QE de la Fed hizo que lo que la política fiscal ya no quiso completar (el rescate de los banqueros). Y si bien hoy las tasas de interés pueden incrementarse gradualmente, el astronómico aumento en la masa monetaria no se va a reducir.

Twitter: @anadaloficial

Publicado enEconomía
Jueves, 29 Diciembre 2016 09:28

Los deslices de la economía en 2016

Los deslices de la economía en 2016

La Unión Europea no pudo salir de su estancamiento económico y social en el finalizado 2016. Algo tan cercano a la realidad es que la aprobación del brexit en el referendo realizado en Gran Bretaña ha causado una especie de terremoto económico y político en la Unión Europea, que también ha tenido repercusiones sísmicas para otras regiones del mundo. Entre las causas que se le achacan a esa decisión, se encuentran la crisis que atraviesa la Unión desde 2008 la cual no ha podido solventar: los bajos crecimientos entre sus miembros; los graves problemas económicos, déficit de empleos y reducción de programas sociales en varias naciones como España, Portugal, Francia, Grecia, Irlanda; la caída del valor del euro; las medidas de austeridad impuestas por la Troika (Banco Central Europeo, Comisión Europea y Fondo Monetario Internacional) y la llegada de gran número de inmigrantes los que pueden moverse por todos los países de la Unión Europea.


Políticas neoliberales hacia América Latina


Las oligarquías criollas han tomado fuerza en parte de América del Sur y se lanzaron a instaurar regímenes neoliberales que atentan contra los beneficios de las grandes mayorías con recortes de programas sociales en educación, salud, pensiones y aumento del desempleo. Una violenta guerra económica-financiera, orientada desde Washington, intenta desestabilizar a gobiernos legítimos como el de Ecuador, Bolivia y especialmente el de la República Bolivariana de Venezuela que hasta ahora han resistido todos los embates. Mientras tanto, los países progresistas de América Latina y el Caribe, apostaron por lograr una mayor integración regional y han laborado por reforzar, pese a los desafíos, la CELAC, CARICON, el ALBA y otros organismos.


Se recupera precio del petróleo


Ya a los finales de 2016, el precio del crudo comenzó su ascenso a nivel internacional debido a un acuerdo histórico firmado por países miembros y no miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Los precios que durante todo el año se mantuvieron cercanos a los 30 dólares el barril, comenzó a elevarse al acordar los miembros de la OPEP reducir a partir del primero de enero de 2017, la extracción en 1,2 millones de barriles diarios (mbd) y los No miembros en 558 000 millones mbd. Al cierre del año, el barril de petróleo Brent, referente en Europa, llegaba a 55,33 dólares.


China sigue adelante


La segunda economía del mundo, China, volvió en 2016 a ser uno de los principales impulsoras del mundo al terminar el año con 6,7 % de Producto Interno Bruto, bastante superior a los logrados por las naciones capitalistas desarrolladas. Además, ha ayudado a mantener el impulso de las econom{ias de los países integrantes de la ASEAN y ha ocupado nuevos espacios en América Latina con la entrega de financiamientos en obras que ofrecen beneficios para las partes involucradas.


La globalización aumentó la desigualdad


Como una bendición para los ricos, por un lado, y una maldición para los pobres, por otra, llegó la llamada globalización capitalista de la economía mundial que en 2016 incrementó aún más las desigualdades entre las personas y los países del orbe. Organismos internacionales denunciaron que las 62 personas más ricas del mundo acumulan más capitales que la mitad más pobres. A los acaudalados se les facilita además, esconder sus capitales en los llamados paraísos fiscales, cuyas fortunas ascienden ya a 7,6 billones de dólares, una cantidad que supera los Producto Interno Bruto (PIB) del Reino Unido y Alemania juntos. Cálculos recientes ubican la cifra en siete trillones de dólares, y la mayor parte, cerca de cuatro trillones, son de "ahorros" de personas de muy altos ingresos depositados en el exterior.


Yuan, dólar y euro


El yuan chino continuó su camino ascendente después de ser incluido por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en la lista de monedas de reserva, lo cual augura que el también llamado renminbi provocará un cambio trascendental para todo el desenvolvimiento de la economía mundial. Mientras, las otras monedas que integran esa Cesta de Derechos Especiales de Giro (dólar estadounidense, el yen japonés, la libra esterlina y el euro) han tenido constantes altas y bajas.


ALBA y PETROCARIBE


En los doce años desde su creación, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de nuestra América (ALBA-TP) posibilitó que cuatro países se liberaran del analfabetismo y avanzaran en la escolarización de sus poblaciones. Millones de latinoamericanos recibieron servicios de salud gratuitos y más de un 1 700 000 recuperaron la vista. Se creó un comercio de nuevo tipo, justo y complementario, sin proteccionismos que llevaron a significativos avances en materia económica: la creación del Sistema Único de Compensación Regional (SUCRE) y del Banco del ALBA contribuyen a la construcción de una nueva arquitectura financiera regional. Mientras, PETROCARIBE envió crudo a bajos precios a todas las naciones miembros, cooperación que les ha permitido esquivar estos tiempos de crisis .


Desastre migratorio


La cifra de personas fallecidas al intentar cruzar el Mar Mediterráneo en 2016, se elevó a más de 5 000, muy superior a la 3 771 que murieron en ese intento en 2015. Las violentas guerras, así como el hambre y la miseria en diferentes países, sobre todo de África y Medio Oriente, son las causas fundamentales de esa emigración. La situación subraya la urgente necesidad de que los Estados aumenten los mecanismos legales para admitir a los refugiados, como el reasentamiento, el patrocinio privado, la reunificación familiar y esquemas de becas para estudiantes, afirmó un documento de la Oficina del Alto Comisionado de la Organización de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

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