MÚSICA DESDE OTRAS COORDENADAS

La carrera de los billonarios por conquistar el espacio

Jeff Bezos y Elon Musk, dos de las tres personas más ricas del mundo, han puesto su ­fortuna al servicio de su proyecto de liderar el negocio del espacio

 

“Incluso la Vía Láctea parece demasiado pequeña para evitar que los egos de los billonarios colisionen”, señaló irónicamente esta semana una web científica estadounidense sobre el cruce de descalificaciones públicas en que se han enzarzado Elon Musk, el propietario de Space X y Tesla, y Blue Origin, la cabecera de las empresas espaciales de Jeff Bezos, el propietario de Amazon.

Bezos, considerado por la revista Forbes el hombre más rico del mundo, con una fortuna de 193.000 millones de dólares, y Musk, el tercero del ranking con 166.000 millones, libraron esta semana su enésima batalla pública a cuenta de uno de los varios proyectos espaciales en los que compiten: el lanzamiento de satélites en una órbita baja para ­crear una constelación que permita ofrecer internet por satélite en todo el mundo.

Starlink, el proyecto de Musk, plantea poner en órbita 12.000 nanosatélites, de los que ya ha lanzado 1.200, y ha pedido autorización al Gobierno americano para moverlos a órbitas más bajas para mejorar sus prestaciones. Una de las compañías que han pedido que no se autoricen estos cambios es Blue Origin, la empresa de Bezos, que tiene en marcha una inversión de 10.000 millones de dólares para desplegar el Sistema Kuiper: una red de 3.236 satélites que también dará conexión global a internet.

Musk contestó personalmente desde su cuenta de Twitter, en la que tiene 52 millones de seguidores, que “al público no le sirve paralizar Starlink hoy por un sistema satelital de Amazon que, en el mejor de los casos, está a varios años de funcionar”. A lo que la empresa de Bezos respondió en la CNBC que el cambio que pide Musk crea un riesgo de choque de satélites e interferencias de radio y “paralizaría la competencia entre los sistemas de satélites. Claramente, a SpaceX le interesa ahogar la competencia en la cuna si puede, pero ciertamente no es de interés público”.

“Esto es más que una simple batalla por el espacio”, reconoció Daniel Ives, analista de Wedbush Securities. “También hay egos en juego y se ha vuelto aún más personal”.

Bezos ha anunciado que dejará este año sus tareas ejecutivas en Amazon para dedicar más tiempo a otros proyectos, principalmente Blue Origin. Por el momento, sin embargo, Musk, que dirige personalmente Space X, va claramente por delante en la carrera espacial.

Su constelación de satélites, Starlink, está ya en fase de pruebas con clientes beta, a los que ofrece una conexión de 50 MB por segundo, aunque aún no las 24 horas, y prevé empezar el lanzamiento comercial antes de fin de año. Blue Origin, como recordaba irónicamente Musk, aún no tiene ninguno en órbita.

Pero donde más importante es la ventaja de Musk es en los viajes espaciales gracias a los contratos clave que le ha adjudicado la NASA.

El último hito de Musk con la agencia ha sido un contrato de 2.900 millones de dólares para desarrollar un módulo de aterrizaje para astronautas en la Luna, los primeros que pisarán el satélite desde las misiones Apollo, en 1972. Space X se ha impuesto a Blue Origin, pese a que esta había formado un equipo con Lockheed Martin, Northrop Grumman y Draper, especialistas en ingeniería y aviación y proveedores del ejército americano. La NASA ya utiliza los cohetes Falcon 9 y las cápsulas Dragon de la compañía de Musk para transportar astronautas a la Estación Espacial Internacional, y la firma ha realizado ya tres misiones tripuladas en menos de un año.

Blue Origin y Dynetics (otro perdedor, contratista habitual de Defensa) han presentado alegaciones ante la NASA contra la adjudicación del módulo de aterrizaje lunar a SpaceX. La compañía de Bezos calificó la adjudicación de “defectuosa” y aseguró que la NASA “ movió los postes de la portería en el último minuto”. La agencia, añadió, “elimina las oportunidades de competencia, reduce significativamente la base de suministro y no solo retrasa, sino que también pone en peligro el regreso de EE.UU. a la Luna”.

Musk respondió rápido y, también desde Twitter, hizo un juego de palabras con una imagen de Bezos presentando su prototipo de transporte lunar: “Can’t get it up (to orbit) lol.” Un comentario que podría leerse como que no se le levanta, o no puede ponerlo en órbita.

Pero Bezos tampoco ha eludido el conflicto y se ha burlado públicamente de la idea de Musk de colonizar Marte. “¿Quién quiere mudarse a Marte?”, preguntó al audi­torio en una conferencia en el 2019. “Hágame el favor de ir primero a vivir un año a la cima del Eve­rest y mire si le gusta, porque es un jardín paradisiaco comparado con Marte”.

La rivalidad entre los dos millonarios, sin embargo, tiene unos motivos muy terrenales. Según Wedbush Securities, “Bezos y Musk saben que el ganador de la batalla espacial será coronado en los próximos uno o dos años” y hay un negocio de miles de millones en juego.

Por Rosa Salvador

Barcelona

09/05/2021 08:57Actualizado a 09/05/2021 09:38

La propuesta de suspender las patentes de la vacuna anti-Covid divide a la UE

Bruselas. Los líderes de la Unión Europea (UE) están divididos sobre si seguir a Washington en el apoyo a la liberación de las patentes de las vacunas contra el Covid-19, ya que muchos sostienen que esto llevaría años y no abordaría la cuestión inmediata de fabricar más dosis para acabar con la pandemia.

Los líderes del bloque de 27 países debatirán la idea de suspender las patentes en una cumbre de dos días que comenzó ayer en la ciudad portuguesa de Oporto, pero es poco probable que formulen una posición unida firme, más allá de una disposición general a debatir la cuestión.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, respaldó el miércoles la renuncia a los derechos de propiedad intelectual de las vacunas, a lo que las farmacéuticas respondieron que no son las patentes, sino las restricciones en el comercio internacional, lo que impide la distribución de los inmunológicos.

Algunos miembros de la UE sostienen que el proceso de liberación, que se llevaría a cabo en la Organización Mundial del Comercio, podría durar dos años, lo que lo haría irrelevante para controlar rápidamente la pandemia.

Los miembros de la UE creen que la mejor manera de acabar rápidamente con la pandemia, evitando la aparición de nuevas variantes del coronavirus, es impulsar la producción de vacunas y venderlas o donarlas a países de todo el mundo.

"Estamos abiertos a discutir la idea, las opciones relativas a las patentes, para ver cómo esto podría ayudarnos a lograr el objetivo de acelerar la producción y las entregas en todo el mundo", indicó una portavoz de la Comisión Europea en una sesión informativa periódica.

La UE, que está entre los mayores productores de vacunas del mundo, es también el principal exportador de estas sustancias, con 200 millones de dosis enviadas fuera del bloque, a diferencia de Estados Unidos o Reino Unido, que no exportan los biológicos que fabrican.

La titular de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, expresó que la UE está "lista para discutir" tal levantamiento, a fin de determinar si era una "solución efectiva y pragmática", pero en rueda de prensa matizó: "A corto y medio plazo, este levantamiento no resolverá los problemas, no proporcionará ni una sola dosis de vacuna".

Von der Leyen puso énfasis en que Europa es "la única región democrática del mundo que exporta a gran escala", alrededor de 50 por ciento de su producción. Hasta ahora se han enviado 200 millones de dosis, dijo.

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En una manifestación para exigir al presidente de Estados Unidos, Joe Biden, que se comprometa a crear un plan global de vacunación contra el Covid-19, que incluya compartir fórmulas para garantizar que todas las naciones tengan acceso a la inmunización, se rindió homenaje a los muertos por la pandemia, ayer en el National Mall, en Washington.Foto Afp

Rusia y China dejan atrás a EU en la "diplomacia de la inmunización"

 

Nueva York., El gobierno de Joe Biden, presionado por una masiva campaña social y política, anunció su apoyo a la suspensión de patentes de las vacunas contra el Covid-19 para facilitar la producción mundial de inmunólogicos ante la emergencia sanitaria.

Con este anuncio, Washington revierte la política del ex presidente Donald Trump de impedir una exención temporal de las barreras de protección de propiedad intelectual y se suma a más de 100 países que buscan negociar sobre la exención inicialmente impulsada por Sudáfrica e India.

Katherine Tai, representante de Comercio de Estados Unidos, anunció la decisión y afirmó que "esta es una crisis sanitaria mundial y las circunstancias extraordinarias de la pandemia del Covid-19 exigen medidas extraordinarias".

La decisión se da a conocer después de una campaña nacional e internacional con el fin de presionar al gobierno de Estados Unidos para revertir su oposición a la exención temporal de las patentes. Hasta ahora, Estados Unidos y un pequeño grupo de países ricos con vacunas estaban impidiendo la solicitud de más de 100 naciones pobres para dar inicio a negociaciones ante la Organización Mundial de Comercio en busca de la exención temporal de emergencia de las patentes.

Lori Wallach, directora del proyecto para comercio mundial de Public Citizen, y una de las organizadoras de la campaña de presión, declaró ayer: "gracias, presidente Biden, por dar prioridad a salvar vidas humanas y rechazar las mentiras y amenazas de las grandes farmacéuticas". Agregó que al luchar para que el resto del mundo acceda a las vacunas que tenemos aquí en Estados Unidos, el gobierno de Biden está reconociendo que eso de "nadie está a salvo hasta que todos estemos vacunados" es más que una consigna.

Más de 400 organizaciones de salud, de defensa del consumidor, religiosas, sindicatos, la mayoría de la bancada demócrata de la cámara y varios prominentes senadores como Bernie Sanders y Elizabeth Warren se habían sumado al llamado por el cambio anunciado por el gobierno de Biden.

Ayer los líderes de 110 legisladores demócratas que se sumaron a la campaña –entre ellos Jesús Chuy García, Jan Schakowsky, Adriano Espaillat, Earl Blumenauer y Barbara Lee– aplaudieron la decisión. "El anuncio comprueba que como nación nos importa más salvar vidas y ayudar a países más pobres, que la avaricia y ganancias empresariales", afirmaron.

A nivel internacional, más de 170 ex mandatarios y premios Nobel habían llamado, en una carta abierta enviada en abril, a que Biden apoyara la exención de las patentes para producir lo que llaman "una vacuna del pueblo". (https://www.jornada.com.mx/2021/04/ 24/mundo/022n1mun).

Las empresas farmacéuticas intensificaron sus esfuerzos para evitar que la OMC suspenda temporalmente las protecciones, advirtiendo que esa medida sentaría un precedente "desastroso" para la "innovación" e investigación y ayer condenaron la decisión. "En medio de una pandemia mortal, el gobierno de Biden ha dado un paso sin precedente que mirará nuestra respuesta global a la pandemia y pondrá la seguridad en entredicho", declaró Stephen Ubi, presidente de la asociación de empresas farmacéuticas Pharmaceutical Research and Manufacturers of America. Otras asociaciones empresariales de esa rama también expresaron su disgusto, advirtiendo que podría tener consecuencias severas.

Aunque el valor de las acciones de las farmacéuticas que elaboran la vacuna Pfizer y Moderna se desplomaron tras el anuncio del gobierno de Biden, más tarde se recuperaron.

Pero ante las dimensiones de la pandemia, las noticias recientes de descontrol de la pandemia en India, Sudáfrica y Sudámerica y el argumento de que muchos en los países pobres no tendrán acceso a una vacuna hasta 2024 si las cosas siguen como hasta ahora, es cada vez más difícil argumentar en defensa de los intereses económicos de las empresas.

El doctor Anthony Fauci, principal asesor médico para la pandemia del gobierno estadunidense, reconoció que las empresas tienen preocupaciones legítimas para mantener sus negocios, pero, agregó: "no puedes tener a personas muriéndose en el mundo porque no tienen acceso a un producto que los ricos sí poseen".

Mientras, algunos observadores indicaron que esta decisión ayudará a Estados Unidos a competir en el juego de "la diplomacia de vacunas", donde ha sido la última potencia mundial en entrar a esa "carrera", con Pekín y Moscú dejando atrás a Washington. China ha entregado o vendido sus vacunas a unos 90 países y ha exportado más dosis que todos los demás. Unos 70 países están recibiendo o han contratado la vacuna rusa, incluidos casi todos los países latinoamericanos, informa el Economist Intelligence Unit.

La Casa Blanca recién anunció que, después de exportar casi nada comparado con otros países productores, al menos 10 por ciento de las dosis obtenidas por Estados Unidos serán vendidas al exterior para el 4 de julio.


EE.UU. llama a liberar las patentes de vacunas contra el covid-19 y caen las acciones de empresas farmacéuticas

Por, Rusia Today

La representante comercial de EE.UU., Katherine Tai, informó que su país participará "activamente" en las negociaciones que se realicen en la Organización Mundial del Comercio (OMC) sobre la liberación de patentes.

El Gobierno de Joe Biden manifestó este miércoles su respaldo a la liberación temporal de las patentes de las vacunas contra el covid-19, ante las "circunstancias extraordinarias" que presenta la actual pandemia del coronavirus. 

"La Administración cree firmemente en las protecciones de la propiedad intelectual, pero, en función de poner fin a esta pandemia, apoya la exención de esas protecciones para las vacunas covid-19", afirmó la representante comercial de EE.UU., Katherine Tai, en un comunicado de prensa

Tai apuntó que el Gobierno de Biden tomó esta decisión debido a las "circunstancias extraordinarias" que ha traído la actual crisis de salud global. 

Asimismo, la representante comercial informó que EE.UU. participará "activamente" en las negociaciones que se realicen en la Organización Mundial del Comercio (OMC) sobre la liberación de patentes, con el objetivo de hacer las gestiones necesarias "para que eso suceda".

En concreto, Tai adelantó que las negociaciones al interior de la OMC podrían llevar tiempo, debido a "la complejidad de los temas involucrados" y a que las decisiones se aprueban por consenso entre los miembros de la organización. 

La noticia fue celebrada por el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien calificó el anuncio como un "momento grandioso en la lucha contra el covid-19". 

Caída de acciones de farmacéuticas  

Luego del anuncio del Gobierno estadounidense se desplomaron en el mercado las acciones de las grandes farmacéuticas que producen las vacunas contra el covid-19. 

Las de la compañía estadounidense Moderna cayeron un 6,2 % durante la jornada, según reportó Bloomberg. El valor de los títulos de Pfizer bajaron un 2,6 %, mientras que las acciones de la alemana BioNTech cayeron en 8,9 %. 

La compañía estadounidense Novavax también vio que sus acciones bajaron hasta 11 % durante la jornada. 

"Una respuesta simple, pero equivocada"

Mientras, desde la Federación Internacional de Fabricantes Farmacéuticos y Asociaciones (IFPMA, por sus siglas en inglés) criticaron la iniciativa y tacharon de "decepcionante" el hecho de que fuera apoyada por EE.UU.

Desde el organismo opinaron que la exención de las patentes es "una respuesta simple, pero equivocada a lo que es un problema complejo". El paso "no aumentará la producción, ni proporcionará soluciones prácticas, necesarias para combatir esta crisis de salud global", sino "probablemente" llevará a una interrupción.

"Mientras la decisión de la Administración de EE.UU. no aborda los desafíos reales en la vacunación en el mundo, la industria no renunciará a su compromiso para proporcionar vacunas seguras, eficaces y de calidad y tratamientos", destacó la entidad.

Publicado: 6 may 2021 02:53 GMT

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JPMorgan Chase ha marcado un gol en propia Superliga

Quizás JPMorgan Chase es demasiado rico y poderoso para preocuparse. Ciertamente fue tomado por sorpresa. Presumiblemente, los ejecutivos en Europa no advirtieron a los jefes en Nueva York que un plan multimillonario para cambiar la faz del fútbol europeo en beneficio de una docena de propietarios de clubes súper ricos corría el riesgo de desencadenar una tormenta política.

Como patrocinador financiero de la Superliga europea , el banco ahora podría sentirse reconfortado por el hecho de que la idea colapsó tan rápidamente bajo el peso de las protestas. No es frecuente que Boris Johnson, el primer ministro del Reino Unido, y Emmanuel Macron, el presidente francés, estén de acuerdo en algo, pero la vista desde Downing Street y el Elíseo era la misma .

Aquí había un grupo de globalistas de Wall Street que buscaban reorganizar el juego más popular de Europa sin la más mínima consideración por las opiniones o intereses de sus gerentes, jugadores y seguidores. Al menos JPMorgan Chase ahora puede limitar el daño a la reputación.

Pero hay que preguntarse qué estaba pensando el banco cuando acordó suscribir el nuevo concurso por una suma de 3.250 millones de euros, y cada uno de los miembros prometió un pago inicial de entre 200 y 300 millones de euros. Ya se habían inscrito doce clubes .

Nadie en JPMorgan Chase aparentemente había leído la carta a los accionistas escrita por su presidente y director ejecutivo Jamie Dimon en el último informe anual del banco. Publicada solo este mes, la carta mostró los esfuerzos bien publicitados de Dimon para posicionar al banco como un líder en el nuevo mundo feliz del capitalismo socialmente responsable y sostenible.

Hizo especial hincapié en la alineación de los valores del banco con los de las "comunidades" en las que opera en todo el mundo: "Como saben, durante mucho tiempo hemos defendido el papel esencial de la banca en una comunidad: su potencial para unir a las personas , para permitir que las empresas y las personas alcancen sus sueños ".

Dígaselo a los jugadores y seguidores de instituciones tan sagradas como el Manchester United y el Liverpool, y a las comunidades en las que crecieron estos grandes equipos. El plan para suplantar la actual Champions League con una competición “cerrada” entre los clubes más ricos de Europa prometía romper las tradiciones del juego, destruir su espíritu competitivo y burlarse de los pueblos y ciudades en los que están arraigados los equipos.

No importa las "comunidades". Aquí había un arreglo que ilustraba perfectamente todo lo que está mal con la globalización todo vale. La nueva liga fue diseñada con un solo propósito: extraer para los propietarios adinerados una parte aún mayor de los ingresos de los derechos de transmisión y garantizar que sus ganancias fueran estables eliminando el riesgo de que cualquier club se quede fuera de la competencia.

La otra cara era que habría extinguido el impulso competitivo del juego. Esto es lo que hace que el fútbol sea emocionante: torneos abiertos que recompensan el éxito en el campo con la oportunidad de llegar a la cima y, en el camino, derrotar a los poderosos cuando su rendimiento se desvanece. En el nuevo esquema de cosas, los fanáticos locales, nuevamente esas “comunidades”, quedarían relegados a un segundo lugar detrás de los lucrativos suscriptores digitales a miles de kilómetros de distancia. Los "dejados atrás" a los fanáticos podrían haber sido llamados.

La pandemia, que ha arruinado las finanzas de muchos deportes, jugó su papel. Y cuatro de los 12 clubes que se habían inscrito tienen propietarios estadounidenses. Quizás asumieron que un sistema cerrado que parece funcionar para el béisbol y el fútbol americano podría trasplantarse al otro lado del Atlántico. Pero ese es uno de los conceptos de la globalización. Debería poder vender lo mismo en todas partes.

Todavía escucho a personas que se declaran perplejas por el auge del populismo. Realmente no hay ningún misterio. Las insurrecciones contra las élites se han arraigado en una percepción, a menudo justa, de que el sistema estaba manipulado. Los ricos se embolsaron las ganancias de la globalización y del avance tecnológico, mientras que los que estaban más abajo en la escala se vieron obligados a asumir las inseguridades económicas. El capitalismo desenfrenado pisoteó la tradición y despreció los intereses de las comunidades locales.

Los propietarios de clubes de la Superliga propusieron aplicar esta fórmula al fútbol europeo. En la descripción de Aleksander Ceferin, el presidente del organismo rector del juego europeo, Uefa, el plan era crear “una tienda cerrada dirigida por unos pocos codiciosos y selectos”. Casi todos los que tenían un papel o un interés pasajero en lo que se llama el juego hermoso estuvieron de acuerdo con él. A Dimon ahora le gustaría preguntarse cómo JPMorgan Chase se encontró en el lado equivocado de este argumento.

25 abril 2021

(Tomado de Finacial Times / Traducción Cubadebate)

Publicado enSociedad
"Probablemente morirá un montón de gente", dice Musk sobre el futuro turismo a Marte, pero insiste en que "es una aventura gloriosa"

Al mismo tiempo, enfatizó que la expedición al planeta rojo no es una "vía de escape para los ricos".

 

Elon Musk, el consejero delegado de SpaceX, señaló en una entrevista este jueves con el fundador y presidente de XPrize, Peter Diamandis, que en las primeras etapas de la exploración de Marte podría morir "un montón de gente", pero insistió en que "es una aventura gloriosa". 

Musk enfatizó que la expedición a Marte no es una "vía de escape para los ricos". Según el empresario, hay que entender que "es un viaje arduo y peligroso en el que es posible que uno pierda la vida, pero es una aventura gloriosa, suena atractivo, [...] francamente dicho, un montón de gente probablemente morirá al principio".

Refiriéndose al comentario de Diamandis de que el viaje "cuenta con miles, si no millones de voluntarios", Musk hizo hincapié en que su empresa no obliga a nadie a participar en el proyecto. "Son solo voluntarios", subrayó el multimillonario. 

A parte de los comentarios sobre la exploración del espacio cósmico, durante la entrevista Musk lanzó un concurso por 100 millones de dólares para impulsar la captura del carbono en la atmósfera. Según XPrize, fundación organizadora, la iniciativa prevé "el premio de incentivo más grande de la historia".

Publicado: 24 abr 2021 19:19 GMT

Una foto del folleto facilitada por la NASA muestra que un cohete SpaceX Falcon 9 que transporta la nave espacial Crew Dragon de la compañía es lanzado en la NASA. — JOEL KOWSKY / NASA HANDOUT EDITORIAL / EFE

Un cohete Falcon 9 de SpaceX ha despegado este viernes sobre las 5.50 hora local (9.50 GMT) para llevar al espacio una cápsula Dragon tripulada de la misma compañía privada y que ya se había utilizado en la misión Demo-2 el año pasado.

 

Una tripulación estadounidense, francesa y japonesa ha emprendido este viernes desde Florida un viaje de 23 horas hacia la Estación Espacial Internacional (EEI) en una cápsula reutilizada de SpaceX, como parte de la alianza de la NASA con socios comerciales y agencias internacionales para multiplicar estas misiones espaciales.

"Estas sociedades son críticas", expresa emocionado Steve Jurczyk, administrador interino de la NASA, minutos después del despegue del SpaceX Crew-2 desde el Centro Espacial Kennedy, en la costa este de Florida. 

Un cohete Falcon 9 de SpaceX despegó este viernes sobre las 5.50 hora local (9.50 GMT) para llevar al espacio una cápsula Dragon tripulada de la misma compañía privada y que ya se había utilizado en la misión Demo-2 el año pasado. 

sucio, pues también se había usado en noviembre pasado para el lanzamiento de la SpaceX Crew-1 a la EEI, aterrizó unos nueve minutos y medio después en la plataforma marítima "Por supuesto que todavía te amo" en el Océano Atlántico, tras desprenderse de la segunda etapa del cohete Falcon 9. 

Se trata de la primera vez que se reutiliza tanto la cápsula como la primera etapa del cohete con una misión humana, y también que dos naves espaciales de la tripulación comercial estarán acopladas al mismo tiempo a la estación.

La NASA ha señalado que esta reutilización, para abaratar los costos, es clave para multiplicar los vuelos a la EEI para avanzar en experimentos científicos y en las futuras misiones a la Luna y Marte.

También es la primera vez en 20 años que viaja un equipo compuesto por tres agencias espaciales: los estadounidenses Shane Kimbrough y Megan McArthur, el japonés Akihiko Hoshide, de la agencia espacial JAXA, y el francés Thomas Pesquet, de la Agencia Europea Espacial (ESA, en inglés).

Los cuatro experimentaron esta madrugada un lanzamiento "extremadamente suave" a bordo de la cápsula Dragón, llamada Endeavour, según ha dicho Steve Stich, jefe del Programa de Tripulación Comercial de la NASA.

Un "sueño" cumplido para SpaceX

Un somnoliento Elon Musk, que ha acaparado las preguntas de la prensa después del lanzamiento, ha recordado que hacía 19 años que había fundado SpaceX y que se hoy sentía "orgulloso" de trabajar con la NASA.

Con una pañoleta de tela como mascarilla contra la covid-19, que contrastaba con la seriedad de los ejecutivos de la NASA, y reconociendo que no había pegado ojo de la ansiedad, Musk ha señalado que era como un sueño cumplido la misión de hoy. 

"Fue un poco más fácil, pero bastante intenso", ha dicho pausado a los periodistas que le preguntaron si ya se estaba acostumbrando a este tipo de ajetreos.  

Jurczyk por su parte ha calificado de "increíble" los últimos 11 meses para las misiones tripuladas de la NASA de cara a "acelerar" la investigación científica en el laboratorio de microgravedad y especialmente para las futuras exploraciones de Marte. Ha recordado que ha habido "tres lanzamientos con tripulación a la estación espacial desde mayo pasado".

El ejecutivo se ha referido así a la histórica misión Demo-2, que en mayo de 2020 reinició los viajes desde suelo estadounidense a la EEI desde la clausura en 2011 del programa de transbordadores de la NASA. 

En esa ocasión los estadounidenses Robert Behnken (esposo de la astronauta McArthur) y Douglas Hurley estuvieron 62 días a bordo de la EEI, durante los cuales dieron 1.024 vueltas a la Tierra y dedicaron 114 horas a la investigación.

A la Demo-2 le siguieron la SpaceX Crew-1 que llegó a la EEI en noviembre pasado y que será relevada por la SpaceX Crew-2 que ha partido hoy gracias a "un clima que cooperó", según explica Stich. 

Ha mencionado que un primer intento de vuelo, programado para ayer jueves, tuvo que posponerse debido a condiciones meteorológicas adversas. 

11 ocupantes a la vez

La segunda misión comercial tripulada de la NASA y SpaceX, la Crew-2, tiene previsto acoplarse de forma autónoma aproximadamente a las 09.10 GMT del sábado en el módulo Harmony de la estación espacial.

En la estación, un proyecto de más de 150.000 millones de dólares (alrededor de 124.000 millones de euros al cambio actual), integrada por 15 módulos permanentes; siete astronautas avanzaban en los preparativos para recibir a la visita, entre ellos la creación de "dormitorios". 

La EEI, que tiene el tamaño un campo de fútbol, apenas está adecuada para siete astronautas que comparten tres baños, no los 11 que estarán durante unos cinco días, mientras los cuatro del Crew-1 regresan a Tierra, lo que está previsto para el próximo miércoles 28 de abril. 

Los cuatro astronautas se unirán a la tripulación de la Expedición 65, compuesta por la Crew-1: Shannon Walker, Michael Hopkins, Victor Glover y Mark Vande Hei, de la NASA, como también por Soichi Noguchi, de JAXA, y los cosmonautas Oleg Novitskiy y Pyotr Dubrov. 

Los miembros de la Crew-2 llevarán a cabo la ciencia y el mantenimiento durante una estancia de seis meses a bordo del laboratorio en órbita y no regresarán antes del 31 de octubre.

Se trata de la segunda de las al menos seis misiones que SpaceX realizará a la EEI en razón de un contrato de 2.600 millones de dólares (alrededor de 2.150 millones de euros al cambio actual) firmado con la NASA en 2014. 

Este laboratorio, que orbita la Tierra a una distancia de 400 kilómetros y una velocidad de más de 27.000 kilómetros por hora, rota astronautas internacionales que realizan estudios y contribuyen a investigaciones médicas y de otra índole para la Tierra y a las futura misiones a la Luna y Marte.

MIAMI

23/04/2021 17:48 Actualizado: 23/04/2021 18:01

EFE

Los jugadores del Real Betis con una camiseta de rechazo a la Superliga antes del encuentro correspondiente a la jornada 31 de primera división el pasado miércoles. — Julio Muñoz / EFE

La polémica por la Superliga europea reabre un viejo debate: si el fútbol, convertido hace tiempo en un negocio multimillonario, trata a sus seguidores como meros clientes o si sigue siendo un deporte por y para los aficionados.

 

La polémica surgida por el anuncio de la Superliga europea ha puesto al descubierto los costurones del mundo del fútbol y ha reabierto un viejo debate que en los últimos tiempos había quedado un tanto relegado pero que siempre está latente: si el fútbol, convertido hace tiempo en un negocio multimillonario, trata a sus seguidores como meros clientes o si por el contrario sigue siendo un deporte por y para los fans, tal como rezaban las camisetas que exhibieron algunos equipos de la Liga española en la pasada jornada en protesta contra el proyecto impulsado por Florentino Pérez.

Esta duda genera otras muchas más, como si fuera un bucle: ¿Los que están en contra de la Superliga realmente defienden la esencia y el romanticismo de este deporte frente a unos equipos codiciosos, o simplemente no quieren perder su parte del pastel de un negocio global que llega a todos los rincones del mundo? ¿Cómo es posible que los grandes equipos estén "arruinados", tal como dice Florentino Pérez, cuando el fútbol tiene más de 4.000 millones de seguidores en todo el mundo? ¿Existe una burbuja en la industria del fútbol?

Superliga: salvarse a sí mismos

Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, se resiste a dar por muerta la Superliga. Insiste en que su intención es "salvar el fútbol", que según él se está quedando obsoleto y pierde audiencia entre los jóvenes. Pero no esconde que lo que realmente persigue esta competición cerrada y elitista es incrementar los ingresos de una aristocracia europea de clubes que están "arruinados": según él, los doce equipos que fundaron la Superliga han perdido 650 millones de euros en el último año, aunque es cierto que la pandemia ha tenido mucha influencia en ello. Un informe de la consultora KPMG eleva esas pérdidas a más de 750 millones de euros. No queda muy claro qué es lo se quiere salvar. Quizás esta frase pronunciada por un directivo de uno de los equipos ingleses que iba a participar en la Superliga, y que ha revelado la cadena SkySports, ayude a aclarar las dudas: "Nuestro trabajo principal es maximizar nuestros ingresos y ganancias, el bien general del juego es una preocupación secundaria".

¿Existe una burbuja del fútbol?

El presidente del Real Madrid insiste en modernizar el formato la Liga de Campeones para hacer mas atractiva la competición y aumentar el interés del público y el dinero de las televisiones. "No es un problema de ingresos, sino de costes", advertía este pasado jueves el presidente de la Liga de Fútbol Profesional (LFP), Javier Tebas, muy contrario a una Superliga que tilda de "clandestina".

Tebas puso el dedo en la llaga. Lo cierto es que el mercado futbolístico hace ya unos años que entró en una espiral inflacionista: fichajes cada vez más caros en detrimento de la cantera y salarios multimillonarios cuyo coste crece sin cesar y sin que nadie le ponga freno pese al fair-play financiero instaurado por la UEFA y la FIFA en 2012. La irrupción de los llamados clubes-Estado, como el Paris Saint-Germain, con dinero qatarí, o el Manchester City inglés, propiedad de la familia real de Abu Dabi, han alimentado esa espiral.

La relación entre ingresos y gastos ya estaba muy ajustada antes de la pandemia, pero con la llegada de la covid han reventado las costuras económicas de un deporte en el que los grandes clubes se han convertido en auténticas marcas globales que buscan la máxima proyección mundial y el máximo rendimiento económico para conservar su estatus dentro y fuera de la cancha olvidando muchas veces sus orígenes. "Los ingresos en el fútbol no son infinitos y por lo tanto, lo que tendremos que hacer es ajustar los gastos, no estirar los ingresos de unos a costa de otros", apuntaba el jueves el presidente del Villarreal, Francisco Roig.

El negocio depende de la televisión

El fútbol es una industria fundamentalmente televisiva en la que los clubes dependen cada vez de los ingresos por la venta de derechos audiovisuales y cada vez menos de las entradas y cuotas de socios que pagan sus aficionados. El mismo estudio de KPMG ya citado muestra cómo ha evolucionado el mercado del fútbol en la última década. Desde la temporada 2009-2010, los diez clubes más ricos –la mayoría estaban en el equipo fundacional de la Superliga– han incrementado un 40% sus ingresos por derechos de televisión y otro 44% los ingresos comerciales, de publicidad y de márketing, mientras que el dinero que llega por el llamado matchday —es decir los ingresos por entradas, cuotas de socios y otras ventas en día de partido— sólo lo ha hecho un 16%.

Esa creciente dependencia de la televisión se concreta en un claro ejemplo: el Huesca, un equipo modesto que está luchando por mantenerse en Primera División y que cuenta con un presupuesto para esta temporada 2020-21 de 60 millones de euros, obtiene el 85% de sus ingresos a través de los derechos televisivos. Quien paga manda: los horarios de los partidos y el calendario están pensados para la televisión y no para que los aficionados acudan a los estadios. Pero lo cierto es que el fútbol no podría sobrevivir sin la televisión.

¿Pierde audiencia el fútbol?

Florentino Pérez, sin embargo, alerta de que la gallina de los huevos de oro puede estar agotándose. "No podemos pensar que todos somos iguales porque hay partidos que no los ve nadie. A mí me cuesta verlos", dijo el miércoles en una entrevista en la cadena Ser. Por eso reclama que los equipos grandes jueguen más partidos y además entre sí. Todo sea por la audiencia.

"Eso son tonterías", le respondió el jueves el presidente de la LFP en una rueda de prensa. Según este organismo, la audiencia de la Liga española en la temporada actual ha aumentado un 8,6%. Lo que sí que está cambiando, dicen los expertos, es la forma que tienen los aficionados de consumir fútbol a través de las nuevas plataformas que ofrece Internet (Twitch, Youtube, etcétera) y que no siempre implica ver los partidos durante 90 minutos seguidos. Pero el interés por el fútbol no ha decaído, aseguran desde la LFP.

La doble vara de medir de los críticos de la Superliga

Esa espiral inflacionista que empuja a los equipos (al menos a algunos) a una búsqueda permanente de nuevos ingresos, también ha provocado que los organismos que gobiernan el fútbol mundial (FIFA), europeo (UEFA) y español (LFP y Federación Española de Fútbol), y que ahora cargan contra el modelo de Florentino Pérez por "insolidario" y "egoísta", se hayan embarcado en algún momento en aventuras similares a la Superliga, sólo que en esos casos no se limitó el acceso a nadie.

Así, la FIFA vendió el Mundial de 2022 a Qatar, un país sin ninguna tradición futbolística, por más de 800 millones, con trama de corrupción mediante, el llamado Qatargate; la LFP se empeñó hace dos años en que un partido de la Liga española se jugara en Miami a cambio de cinco millones de euros, y la Federación se ha llevado la Supercopa de España a Arabia Saudí por tres años a cambio de 120 millones de euros. Todo, se justifican, para promocionar y difundir este deporte, pero lo cierto es que estas iniciativas alejan a los aficionados de los estadios y los empujan al sofá, restando ese componente pasional y romántico asociado históricamente al fútbol. Y, de paso, se hace caja. 

¿Dónde queda el aficionado?

"Estos clubes han sido sancionados por sus aficionados y con el desprecio del fútbol europeo", afirmó el jueves Tebas refiriéndose a los fundadores de la Superliga. Las palabras de Tebas ahondaron en el lema "El fútbol es de los fans", que escogió la LFP en la pasada jornada de Liga. Es verdad que la oposición de los aficionados, especialmente en Inglaterra, ha sido fundamental para frenar el proyecto. Sin embargo, en España al menos, se cuenta poco con ellos: hace tiempo que los clubes españoles, que son en su mayoría sociedades anónimas, tratan a sus aficionados como clientes. En España disfrutar del fútbol no es barato: es el país europeo donde más cuesta asistir a un partido. Por otro lado, el precio de las camisetas ronda ya los 100 euros, y cada año se cambia de modelo para atraer a más compradores.

El futuro

El propio Tebas aseguraba el jueves que la Superliga restaría 1.000 millones en ingresos a la Liga española, condenando en la práctica a la desaparición de muchos equipos. Por eso mismo se mostró satisfecho porque "la amenaza de la Superliga se acabó para mucho tiempo", según afirmó. Pero casi nadie duda de que Florentino, pese a equivocarse en las formas, también ha abierto un melón: el de que hay que cambiar algo. Lo dijo Diego Pablo Simeone, entrenador del Atlético de Madrid: "Ante cambios sísmicos como este, algo va a cambiar para mejor".

Sin embargo, no está muy claro cómo será ese cambio, ni si las cosas mejorarán: siempre habrá dos tipos de fútbol, el de barrio y canchero, el que se juega los domingos por la mañana, y el que se ha convertido en una multinacional del entretenimiento que necesita cada vez más dinero para mantener el espectáculo abierto. 

"Ganátelo", decían también las camisetas que exhibieron los jugadores en la última jornada de Liga. Con ello querían transmitir que lo importante sigue siendo lo que pasa en los límites del terreno de juego, que esos deben ser los valores que primen. Hace ya tiempo que lo que pasa fuera es, como mínimo, tan importante como lo que pasa dentro de la cancha.

madrid

23/04/2021 07:19

Jorge Otero Maldonado@jorgeotero99

Publicado enSociedad
Covid y vacunas: Monopolios farmacéuticos contra la salud pública

Las leyes de patentamiento, otra fuente de desigualdad

La lucha de los laboratorios para proteger sus beneficios choca con las necesidades del mundo menos desarrollado por proteger la vida. Reglas  cuestionadas y el rol de los organismos internacionales.

 

Cuando en 1998 África superó ampliamente la cantidad de infectados de HIV con respecto al resto del mundo, varios países del continente pidieron retirar las patentes de los medicamentos para evitar las muertes. Los países ricos en los que se encuentran la mayoría de las farmacéuticas se negaron y los costosos medicamentos que estaban disponibles desde 1996, tardaron diez años en llegar a los países de bajos ingresos a un precio accesible.

Cuando India y Sudáfrica propusieron suspender el cumplimiento de obligaciones de propiedad intelectual mientras la carrera de las vacunas contra la Covid-19 entraba en fase 2, el mundo acumulaba alrededor de un millón de muertos. Hoy en día, la lógica de mercado volvió a imponerse: el debate sigue abierto y los muertos también. El mundo ya acumula casi tres millones

En la industria farmacéutica, cuando un laboratorio desarrolla un medicamento, alguna empresa patenta su descubrimiento para proteger la propiedad intelectual del producto y evitar que otras puedan copiarse. Patentar un medicamento significa adquirir exclusividad para producir y comercializarlo durante veinte años.

El modelo de producción en la industria farmacéutica funciona basado en un esquema en que la inversión más riesgosa (por su capacidad de fracaso), el de Investigación y Desarrollo (I+D) es financiada pública o privadamente; y luego es patentada permitiendo al titular actuar como un monopolista y fijar altos precios con su consecuente rentabilidad extraordinaria. La consecuencia: se generan ganancias extraordinarias.

A modo de ejemplo, las acciones del laboratorio Moderna con base en Boston, Estados Unidos, que produce una de las vacunas contra la covid-19 aumentaron un 160 por ciento entre octubre del 2020 y abril del 2021. Algunas estimaciones de mercado aseguran que puede generar más de 5.000 millones de dólares al año.

Desigualdad y mutaciones

La Organización Mundial de la Salud, que releva la administración de las vacunas a nivel mundial, aseguró que el 75 por ciento de las vacunas contra la covid-19 se dieron en 10 países ricos. Como contracara unos 130 países, donde viven más de 2.500 millones de personas, no se ha recibido ni una sola vacuna y se calcula que muchos de ellos deberán esperar hasta el 2024.

Uno de los impactos más directos y a la vez contraproducente incluso para los países que apoyan este modelo son las mutaciones que van surgiendo por la propia reproducción del virus. Se seguirán desarrollando variantes y algunas vacunas no serán efectivas, lo cual generará nuevas formas de esta pandemia. 

“La intención de los patentamientos era promover la innovación, pero en el caso de las tecnologías médicas, el tiempo ha demostrado lo contrario”, explicó a Página 12  Lorena Di Giano, directora ejecutiva del Grupo Efecto Positivo (GEP) y abogada especialista en derechos de propiedad intelectual, al tiempo que cuestionó a las farmacéuticas: “Se convirtieron en empresas que especulan en mercados bursátiles.  La combinación de acciones más patentes nos traen precios que no podemos pagar ni los usuarios ni los Estados. Tienen la obligación de garantizar la salud pública”.

Salud o comercio

El hashtag #liberenlasvacunas llegó a los medios estos últimos días, pero desde la etapa de fase 2 algunos países y organismos especializados reclaman por la liberalización de patentes, derechos de autor, diseños industriales y protección de la información para el tratamiento, prevención y contención de la covid-19. De esto se trata la propuesta de India y Sudáfrica ante el Consejo de los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (Adpic) en la Organización Mundial de Comercio.

Adpic es un acuerdo que se firmó entre 1986 y 1994 y obligó a todos los países miembros de la OMC a conceder patentes sobre medicamentos. Argentina fue uno de ellos: adhirió en 1995 y comenzó a aplicarse en el 2000. 

"Numerosos países que excluían –por razones de salud pública– el patentamiento de productos farmacéuticos, debieron adaptar su legislación a esa nueva normativa internacional. No hacerlo suponía exponerse a represalias comerciales legitimadas mediante el mecanismo de solución de controversias de la OMC", explica la investigación "Acceso a medicamentos" llevada adelante por Carlos Correa y Germán Velásquez de la organización Centro del Sur. 

Aunque cuenta con el apoyo de un centenar de países de ingresos bajos y medios y más de 400 organizaciones de la sociedad civil, la propuesta de India y Sudáfrica  (que ya fue tratada en tres ocasiones desde que comenzó la pandemia en la OMC) no prospera. 

Aún no se pudo obtener el consenso necesario (el apoyo de tres cuartas partes de los países que integran el organismo) para que se trate en la instancia siguiente, que es el Consejo General de la OMC. De los 123 apoyos necesarios, ya cuentan con más de 100.

Para resumir el mapa geopolítico, algunos de los países a favor de la liberalización son Argentina, Bangladesh, Chad (en representación de los miembros de los países con menores ingresos), Egipto, Honduras, Indonesia, Mozambique, Pakistán, Sri Lanka, Túnez y Venezuela. Por el contrario, los países más ricos donde se encuentran las sedes de las principales farmacéuticas se oponen: Australia, Estados Unidos, Inglaterra, Brasil, Japón, Noruega, Suiza y la Unión Europea. En tanto que Chile, China, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Filipinas, Jamaica, Nigeria, Senegal, Tailandia y Turquía analizarán la propuesta.

Qué dicen los laboratorios

Las grandes farmacéuticas levantan por lo menos dos argumentos por los cuales justifican su rechazo al pedido de acceso equitativo a las vacunas: que el problema no es la propiedad intelectual sino la capacidad de producción; y que sin derechos de propiedad intelectual no van a tener los incentivos necesarios para seguir investigando por ejemplo para las nuevas cepas que se van presentando.

"Los derechos de Propiedad Intelectual no son el problema" declaró Thomas Cueni, director de la Federación Internacional de Productores y Asociaciones Farmacéuticas (Ifpma) que representa a los principales productores de vacunas durante una conferencia organizada por la OMS, "los cuellos de botella son la capacidad, la escasez de materias primas, la escasez de ingredientes. Y tiene que ver con el conocimiento".

Este enunciado fue desmentido por distintos países: "En América Latina, Brasil y Argentina tienen la infraestructura necesaria para empezar a producir ya. Algunos países no tienen la tecnología para encarar nuevas investigaciones pero sí tienen la capacidad de fabricar las vacunas que ya están aprobadas", asegura Di Giano y agrega que de cualquier manera generaría una ampliación de la oferta, contribuyendo a bajar su precio y abrir la negociación por parte de los países de menores recursos.

El documento del Centro del Sur mencionado anteriormente asegura que "según la industria farmacéutica para el desarrollo de una nueva molécula de uso medicinal se requería una inversión de 2.500 millones de dólares.  En contraste, un estudio realizado por investigadores independientes, publicado por la London School of Economics estimó un costo medio para el desarrollo de un nuevo medicamento en sólo 43.4 millones de dólares ", explica y concluye: "mientras no exista transparencia sobre cuáles son los costos reales de la I+D, el problema del precio y, por lo tanto, del acceso a los medicamentos, seguirá sin resolverse". 

Asimismo, un informe publicado en febrero en la revista médica The Lancet muestra que los productores de vacunas recibieron unos 10.000 millones de dólares fondos públicos y de organizaciones sin fines de lucro para financiar sus vacunas, aun entendiendo que puede ser un número subestimado. 

Un estudio detallado sobre el desarrollo de la vacuna de AstraZeneca coincide en lo esencial de este dato: la industria farmacéutica soportó menos del 3 por ciento de los costos de investigación: la mayor parte de los 120 millones de euros fueron invertidos por el Reino Unido (45 millones) y la Comisión Europea (30 millones) y otras entidades de fondos públicos. 

Mientras el debate sigue abierto, los países centrales no pierden el tiempo, las multinacionales farmacéuticas que están trabajando en su desarrollo ya cuentan con solicitudes de patentes en distintas partes del mundo. “Encontramos 188 patentes asociadas a las vacunas con una respuesta inmune demostrada”, reveló Di Giano.

Frente a la cantidad de adhesiones, la OMC propuso una “tercera posición" que habilita el otorgamiento de licencias voluntarias. Esto significará mantener los derechos de propiedad intelectual fomentando acuerdos privados entre laboratorios y gobiernos para permitir transferencias de tecnología. “Las licencias voluntarias no funcionan, apelan a la voluntad de cada laboratorio. Lo que hace es correr el verdadero foco del debate que es la suspensión de patentes”, reflexiona Di Giano.

Otra de las propuestas en este sentido diseñada por la OMS en junio del 2020, es el Acceso Mancomunado a la Tecnología contra la covid-19,  que también apela a la voluntariedad de compartir datos y propiedad intelectual de tecnologías. Sin embargo, el programa ha tenido pocas adhesiones. 

El tercer intento y fracaso es la Covax, cuyo impacto es muy menor: hasta fines de febrero, tenía acceso solo al 2 por ciento de todo lo que Pfizer producirá y para repartir entre 145 países.

Pareciera ser que las soluciones intermedias no son viables. "Los medicamentos no son mercancías", explicó el activista colombiano Luis Guillermo Restrepo: "algún día recordaremos a las patentes como hoy recordamos a la esclavitud”. 

Por Natalí Risso

Vacunas sí, antivirales no: una decisión económica

Los beneficios potenciales de las vacunas y los tratamientos para la covid 19 son muy distintos. Hay 7.700 millones de clientes para las primeras frente a 103 millones para los segundos: 75 veces menos

 

Para evitar al lector interpretaciones erróneas, voy a hacer previamente una declaración de principios: soy un médico instruido y educado en la medicina científica, amante de la Medicina Basada en la Evidencia, totalmente alejado de las medicinas alternativas, soy pro vacunas y nada tendente a la conspiranoia, sin dejar de ser consciente, por mi edad y experiencia, de los grandes intereses económicos que se mueven en ciertos sectores de una sociedad.

Empezaré señalando que hace ahora 50 años la mayoría de los médicos del mundo asistimos expectantes al nacimiento del que parecía ser el camino que racionalizaría la práctica médica. Abandonándose para siempre el “yo hago esto así porque opino…” o “yo hago esto así porque creo…”, la medicina parecía que dejaría de ser un arte para ser una auténtica ciencia. Corría el año 1972 cuando el epidemiólogo escocés Archibald Cochrane, publicó su libro Effectiveness and Efficiency: Random Reflections on Health Services –Efectividad y eficiencia: reflexiones aleatorias sobre los servicios de salud– en el que explicaba sus primeras reflexiones al respecto.

Estas incipientes ideas versaban sobre el camino que habría de conducirnos a una medicina científica, basada en la evidencia, en la que la separación del grano de la paja en la literatura científica conduciría a la creación del nuevo cuerpo de doctrina médica. En él solo habría lugar para las experiencias que superaran una estricta crítica de la metodología empleada y de las conclusiones objetivamente enunciadas, quedando por tanto excluidas todas las demás, es decir aquellas conclusiones que no estuvieran avaladas por el rigor metodológico exigido para ser dadas por ciertas. Y era importante, porque ejemplos de estas últimas llenaban los libros y revistas científicas que había en las estanterías.

La progresiva implantación de esta doctrina surtió en poco tiempo dos efectos claros. Por un lado, redujo notablemente la indeseable variabilidad de la práctica médica, acercándose a su objetivo final, que un médico en España y otro en Nueva Zelanda, sin conocerse, se enfrenten al mismo problema y puedan actuar exactamente igual. Por otro lado, la eliminación de técnicas, exploraciones y tratamientos que o bien no se habían mostrado sustentadas en una metodología exigente, o bien sus conclusiones no habían sido suficientemente razonadas, ha contribuido desde entonces a la sostenibilidad de los sistemas de salud.

La implantación y el desarrollo de la Medicina Basada en la Evidencia (MBE) han supuesto que la medicina desde la segunda mitad del siglo XX sea la más racional que ha existido en nuestra historia. Sin embargo, es tendencia muy humana que el entusiasmo sobre algo nos conduzca a un fundamentalismo insano que puede volverse dañino. No en vano, en el punto medio suele estar la virtud, pues nunca es aconsejable olvidar el sentido común. Y una desviación en este punto, hasta convertirse en fundamentalismo, es lo que esta pandemia nos está mostrando. 

Aunque personalmente estoy de acuerdo en la bondad de la MBE, estoy seguro de que el mismo Cochrane cuando hizo sus primeras reflexiones no estaba pensando en una enfermedad que, por nueva, no dispusiera de un previo acervo de conocimiento, como ocurre con el caso de la epidemia de covid-19. Por el contrario, la gravedad y contagiosidad de la misma, con la consiguiente rapidez de extensión, apremia seriamente a la humanidad, pues en un año se han producido 103 millones de contagios y 2,4 millones de muertos, afectando además a todo el planeta. ¿No es una situación extraordinaria? En este contexto, considero que uno de los principales errores cometidos ha sido aplicar a rajatabla criterios y procedimientos de la MBE ideados para un contexto normalizado, cuando el actual no lo es. Es, por el contrario, demasiado extraordinario por urgente y destructor.

Parece obvio que, en situaciones extraordinarias, los métodos a aplicar deben ser también extraordinarios. El no haber tenido la inteligencia suficiente para adaptarse a tan especiales circunstancias ha supuesto un retraso en la investigación en algunos ámbitos concretos por no tener en cuenta precisamente las especiales características de la pandemia –inexistencia de conocimiento previo de la enfermedad, alta contagiosidad y mucha rapidez en su extensión y gravedad de la covid-19–. El fundamentalismo al que la MBE ha llevado a muchos médicos nos ha impedido aplicar el sentido común, única herramienta que nos podía ayudar en este caso, adaptándonos a las circunstancias y a sus necesidades específicas.

En consecuencia, durante el año 2020, la ciencia, y la medicina en particular, han mostrado una capacidad de adaptación desigual entre los distintos aspectos del tratamiento de la covid-19. Se ha realizado un importante esfuerzo en el desarrollo rápido de vacunas, mientras que ni se ha mostrado ni se sigue mostrando la misma diligencia para la investigación del tratamiento de la enfermedad, especialmente el referido a los antivirales, que van encaminados a abortar la enfermedad desde el principio, impidiendo la entrada del virus en la célula y por tanto su replicación. Los médicos de todo el mundo, en su gran mayoría, hemos buscado las evidencias publicadas sobre esta enfermedad, pero nos hemos encontrado con que estas ni siquiera existían. Necesitábamos encontrar su naturaleza, su comportamiento y las posibles opciones de tratamiento, es decir, cosas nuevas. Y esto solo podía lograrse con una investigación ágil, imaginativa y valiente, especialmente valiente. Y necesitábamos hacerlo rápido.

Sin embargo, a muchos nos da la sensación de que no se ha sido muy consciente del todo de la auténtica urgencia del caso. ¿Por qué ha ocurrido esto? Apuntaré algunas hipótesis.

Los médicos nos hemos esforzado en descubrir las medidas que trataran de mejorar las fases más graves de la enfermedad, solo cuando su proceso se había agravado tanto que se preveía el fallecimiento inminente del paciente. Ahí sí se han probado rápidamente tratamientos como la dexametasona. Sin embargo, esta fase crítica no es más que la consecuencia de una infección viral como hecho primero –dando lugar a la fase viral, de curso clínico relativamente benigno– que acaba en muchos casos en el establecimiento de la fase inflamatoria, cercana a la muerte –la famosa tormenta de citoquinas y el consiguiente fracaso multiorgánico, como últimos pasos antes del fallecimiento–. 

Por tanto hemos parecido olvidar algo fundamental, que lo ideal es encontrar un fármaco con acción antiviral, que sea capaz de abortar la enfermedad en su inicio, precisamente para evitar que, tras la replicación del virus, se desencadene la neumonía bilateral típica y se llegue a la segunda fase –fase inflamatoria–. La lógica más elemental aconseja actuar contra la causa primera y fundamental.

¿Por qué entonces los antivirales han ocupado solamente un lugar secundario en nuestros pensamientos y en el tiempo dedicado?  Llama la atención que solo las grandes farmacéuticas lo han intentado, probando fármacos antivirales que, sin excepción, han resultado ineficaces tras haber sido aprobados con relativa rapidez por parte de las agencias reguladoras. La mayoría de ellos eran de alto coste. Hoy todavía no se ha logrado disponer de ninguno auténticamente eficaz. Por el contrario, parece que nadie ha querido, ni quiere, oír hablar de otras investigaciones con moléculas que han mostrado resultados iniciales esperanzadores. La pretensión de lograr la aprobación de ensayos clínicos de varias de ellas se eternizan y se eternizan, cuando ya tienen la condición imprescindible para poder ser candidatas a ser estudiadas seria pero rápidamente –la seguridad–. Señalemos que no se pide la aprobación irresponsable de ninguna molécula o moléculas, sino solo la aprobación con la mayor rapidez y la mayor agilidad administrativa de los ensayos controlados, que posteriormente permitan, o no, su aprobación como tratamiento antiviral de la covid-19.

La mayoría de estas moléculas que esperan infructuosamente el permiso de ensayo comparten varias características, como son: suelen ser antiguas en casi todos los casos –algunas fueron aprobadas por la FDA estadounidense ya en 1965–, baratas y libres ya de patentes por el importante tiempo transcurrido desde su aparición, así como seguras, pues han sido utilizadas durante años para otras indicaciones mostrando muy pocos efectos secundarios. ¿Realmente hay que ser tan riguroso formalmente, y sobre todo tan exigente administrativamente ante unos fármacos que, si bien tienen que demostrar su eficacia, poseen la condición principal para ser aprobados: su necesaria y demostrada seguridad?

Por el contrario, en el mismo tiempo, se ha conseguido el desarrollo, completo en algunos casos, su rápida aprobación y su uso, de varias vacunas, como son las de Pfizer, Moderna y Astra Zeneca, entre más de veinte que se encuentran en fases algo más precoces pero que han gozado de la misma agilidad en su aprobación que las citadas. Y ello a pesar de que existen importantes incertidumbres en su comportamiento a medio y largo plazo –yo mismo debo admitirlo a pesar de tener una actitud provacunas–. De hecho la mayoría de los médicos del mundo occidental hemos decidido libremente ser vacunados, pero curiosamente solemos ser los mismos que luego estamos poniendo constantes trabas cuando deberíamos fomentar ensayos clínicos de sustancias baratas y antiguas –por tanto con seguridad contrastada– con la mayor urgencia posible.

El ingente trabajo realizado con las vacunas ha sido fruto de grandes compañías farmacéuticas, las mismas que han fracasado repetidamente en el descubrimiento de algún antiviral eficaz. ¿Son similares en cuanto a beneficio económico el negocio de las vacunas y el de los antivirales? ¿Tiene esto algo que ver con la perezosa maquinaria que parece retrasar y retrasar la aprobación de los ensayos clínicos solicitados para antivirales? No digo que las grandes compañías no persigan el beneficio de la humanidad, pero quizás… si puede ser haciendo grandes negocios, mejor. ¿O no? ¿Se ha preguntado alguien si en el fiasco en el aprovisionamiento de las unidades prometidas de vacunas en los plazos señalados puede haber habido cierta trampa? ¿Tan difícil es calcular el ritmo de producción de las mismas? ¿Pudiera haber una actitud de “vamos a firmar el contrato rápidamente para asegurar la operación, que luego las serviremos como vayamos pudiendo”? ¿Es cierto que importantes partidas de las dosis contratadas han sido desviadas a terceros países porque abonaban a última hora precios hasta tres veces más altos?

Los beneficios potenciales de ambos negocios –vacunas versus antivirales– son muy distintos, siendo mucho mayor el de las primeras que el de los segundos. Se calcula que con las vacunas va ser del orden de 20.000 millones de dólares. Hoy hay 7.700 millones de habitantes en el mundo, todos potenciales clientes de vacuna, mientras que son 75 veces menos los clientes potenciales de antivirales –ha habido hasta el momento 103 millones de infectados–. Imagínense la diferencia.

Será por esta o por otras razones, pero hasta ahora ha sido sistemática e inexplicablemente enlentecida la aprobación de ensayos clínicos de sustancias antiguas, por tanto con seguridad probada, y baratas. Como casos ciertos a modo de ejemplo podemos hablar de la ivermectina –antiparasitario–, la colchicina –fármaco antigotoso–, el omnivirol –compuesto de aceites esenciales–, algunas pautas antihistamínicas –fármacos antialérgicos– o la plitidepsina, nueva molécula española por  la que ha tenido que manifestarse un grupo de científicos de todo el mundo exigiendo que dejen de demorar el comienzo de la fase III de su ensayo. *

Señalo, una vez más, que no se trata de ser irreflexivo, sino de tener la mente abierta y, sobre todo, tener una actitud ágil en los procedimientos. Insisto: no se trata de aprobar medicamentos, solamente se pide la aprobación rápida de ensayos clínicos de sustancias seguras y de resultados prometedores para llevar a cabo los correspondientes ensayos clínicos. Y en eso llevamos meses de retraso. Parece sospechoso impedir investigar la eficacia de fármacos con menos efectos secundarios que otros que fueron aprobados con facilidad y se usaron los primeros meses de la pandemia. Por la actitud, pareciera que no se quiere comprobar que realmente pueden ser eficaces, en este caso, sustancias que fueron aprobadas en muchos casos hace muchos años para otras indicaciones por los organismos y agencias reguladoras de todo el mundo.

Resumiendo, el lobby de las grandes farmacéuticas va ganando esta batalla. Médicos del mundo, ¡exijamos que se permita investigar con rapidez los antivirales que pueden ayudar a largo plazo mucho más que las propias vacunas! Seamos sinceros, valientes y comprometidos con nuestra profesión, aplicando el sentido común a la necesidad y urgencia del momento que vivimos.

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* Fe de errores. En la primera versión de este artículo se citaba un tratamiento con dióxido de cloro experimentado en Bolivia; dicho tratamiento ha sido desaconsejado por la OPS.  

Por Manuel Calleja es cirujano cardiovascular en el Hospital Virgen de las Nieves de Granada.

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Soldados israelíes durante un entrenamiento en los Altos del Golán ocupados. - REUTERS.  16/02/2021 07:14 Actualizado: 16/02/2021 07:15

Al menos una veintena de ingenieros israelíes han vendido a China misiles fabricados en Israel pero usando en parte tecnología puntera de Estados Unidos. Difundida la semana pasada por los servicios secretos del Shin Bet, la noticia, sobre la que sigue pesando la censura militar, contribuye a enrarecer las relaciones de Benjamín Netanyahu con Estados Unidos.

 

Una red de ingenieros israelíes vendió a China misiles avanzados fabricados en parte con sofisticada tecnología militar de Estados Unidos. La venta, que proporcionó pingües ganancias de "decenas de millones" de dólares a los ingenieros, violó los acuerdos que Israel estableció con Washington para impedir que su puntera tecnología cayese en manos de terceros países, especialmente de China. 

El Shin Bet, los servicios de inteligencia israelíes para el interior del país y los territorios palestinos ocupados, informaron la semana pasada de la desarticulación de la red diciendo que de la venta se había beneficiado "un país asiático", sin mencionar específicamente a China, el principal rival de Estados Unidos en relación con esa tecnología.

El anuncio del Shin Bet llegó menos de un mes después de la entrada en la Casa Blanca de Joe Biden, quien todavía no ha hablado con el primer ministro Benjamín Netanyahu. Aunque Washington aún no ha reaccionado ante el millonario negocio de los ingenieros israelíes, es fácil imaginar que los americanos están muy enojados puesto que en más de una ocasión habían advertido a Netanyahu que no vendiera a China tecnología militar. 

Durante el mandato de Donald Trump, los israelíes disfrutaron de un amplio margen de maniobra en esta materia ya que el presidente republicano accedía a cada una de las demandas de Netanyahu, y es muy probable que por entonces los servicios de inteligencia americanos ya conocieran los trapicheos con China, que no son nuevos, pero decidieran hacer la vista gorda. 

El hecho de que la censura militar haya prohibido a los medios hebreos publicar el dato clave de que el país beneficiado es China, indica la preocupación de Netanyahu con este negocio que sin duda enrarecerá más las relaciones con la administración demócrata. Sin embargo, en distintos blogs y redes sociales de Israel y del extranjero se ha revelado el nombre de China. 

Un dato sorprendente es que quien haya revelado el negocio sea el Shin Bet, y no los servicios de inteligencia militar, Aman. De esta manera Israel trata de referirse a la venta como una cuestión interna y de iniciativa privada, aunque es muy difícil imaginar que dado que de momento hay una veintena de ingenieros implicados, estos no informaran a las autoridades con anterioridad, o que a los servicios de inteligencia les pasara por alto el negocio hasta después de consumado. 

Una explicación puede ser que Israel, que siempre ha cuidado en extremo las relaciones con China, obtuviera a cambio algún beneficio equivalente. Los medios hebreos habitualmente publican informaciones sobre la creciente influencia de Pequín en la política y economía internacionales, y sobre la necesidad de mantener relaciones amistosas con el gigante asiático, a pesar de las reiteradas advertencias de Estados Unidos. 

Se da la circunstancia de que una buena parte de los ingenieros implicados han trabajado con anterioridad para los servicios de inteligencia israelíes o en el desarrollo de armas sofisticadas del ejército, lo que abunda en la dirección de que es muy difícil, si no imposible, que las autoridades militares y políticas de Israel, incluido Netanyahu, ignoraran lo que tantas personas se traían entre manos, máxime teniendo en cuenta la naturaleza del negocio. 

No hay que descartar que el chanchullo haya contribuido a que el presidente Biden todavía no haya llamado por teléfono a Netanyahu. En cada aparición de Biden se le pregunta por qué no lo ha hecho y la Casa Blanca responde que pronto se iniciará la llamada. 

Una parte de los ingenieros trabajaban para las Industrias Aeroespaciales de Israel (IAI), una gigantesca empresa que en su totalidad es propiedad estatal y emplea a más de 15.000 trabajadores. Entre otras cosas, IAI, cuyo nombre tampoco se puede publicar en Israel en relación con este caso debido a la censura militar, fabrica los misiles avanzados vendidos a China. 

Entre los productos que fabrica IAI se encuentra el sistema de misiles Harop, el más avanzado de todos, y también se incluye el Harpy-2, que incorpora tecnología que permite atacar objetivos haciendo que los misiles se destruyan al alcanzar su objetivo. Algunos medios señalan que esta es la tecnología más avanzada en este campo que hay en el mundo. 

Para despistar a Estados Unidos, el clan de ingenieros se sirvió de sofisticados métodos que incluían el uso de intermediarios con el fin de ocultar que el cliente era en realidad China. También se sirvió de un complejo tramado de financiación para evitar que apareciera China. 

Esta no es la primera vez que Israel vende a China material militar avanzado en cuya fabricación se ha usado tecnología estadounidense, aunque probablemente la noticia ha saltado en el peor momento de todos, es decir cuando las relaciones de Israel con Estados Unidos no son precisamente óptimas y la noticia podría deteriorarlas aún más. 

Según Tikun Olam, un blog basado en Estados Unidos pero que se especializa en filtraciones israelíes, la tecnología adquirida por China podría caer en manos de Corea del Sur o Irán, dos países que mantienen buenas relaciones militares con Pequín. 

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