Líderes indígenas encabezan una protesta contra el oleoducto en Washington en 2014.

 

Varias organizaciones ambientalistas reaccionaron airadamente a la aprobación de la obra y anticiparon una dura resistencia y batalla legal para impedir su construcción de parte de las comunidades y las ONG.

 

El presidente de Estados Unidos causó la satisfacción de empresarios y el descontento de defensores del medio ambiente, al autorizar este viernes a la canadiense TransCanada a construir el oleoducto binacional Keystone XL, bloqueado por el gobierno de Barack Obama.

“Hoy es un gran día para los empleos en Estados Unidos y un momento histórico para América del Norte y la independencia energética”, dijo el presidente Donald Trump en la Casa Blanca. “Son mucho más seguros los oleoductos que otras formas de transporte”, afirmó, lamentando que el proyecto se haya demorado “demasiado”.

El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, también se declaró “muy feliz” por la decisión y enfatizó el deseo de Canadá de ser socio de Washington para ayudarle a asegurar sus provisiones energéticas. “Encaminar nuestra producción hacia los mercados es esencial para el crecimiento económico canadiense”, afirmó en una conferencia de prensa en Montreal.

En un informe publicado hace dos años, el departamento de Estado calculó que la obra generaría 5000 empleos permanentes y unos 42.000 directos e indirectos durante la construcción de esa tubería de 1.900 kilómetros de extensión.

Keystone XL atravesará unos 500 kilómetros de territorios canadienses desde Alberta y unos 1.400 dentro de Estados Unidos hasta las refinerías en el golfo de México.

Tras una nueva revisión del proyecto, el subsecretario de Estado Thomas Shannon otorgó el permiso presidencial, concluyendo que “servirá al interés nacional”, indicó el departamento de Estado. El oleoducto “mejorará la seguridad energética, creará empleos y beneficiará el crecimiento económico”, afirmó por su parte la Cámara de Comercio estadounidense.

El titular de la diplomacia estadounidense, Rex Tillerson, exjefe del gigante petrolero ExxonMobil, no participó en la decisión luego de dar un paso al costado ante denuncias de conflictos de interés en el asunto.

TransCanada agradeció al gobierno estadounidense por la revisión y aprobación del proyecto. “Este es un hito significativo para el proyecto Keystone XL’’, dijo el presidente y director ejecutivo de la firma canadiense, Russ Girling.

La compañía espera trabajar con la Casa Blanca “mientras continuamos invirtiendo y fortaleciendo la infraestructura energética de América del Norte”, agregó en un comunicado.

TransCanada tiene una inversión total de 15.000 millones de dólares “que creará miles de puestos de trabajo bien pagos y generará beneficios económicos sustanciales en Estados Unidos”. Según la empresa, el proyecto contribuirá con 3.400 millones de dólares al Producto bruto interno estadounidense. No obstante, la firma aún deberá trabajar con las autoridades y los residentes para obtener los permisos y aprobaciones necesarias para hacer avanzar el proyecto de construcción en Nebraska, Montana y Dakota del Sur, señaló la compañía.

Varias organizaciones ambientalistas reaccionaron airadamente a la aprobación de la obra y anticiparon una dura resistencia y batalla legal para impedir su construcción de parte de las comunidades y las ONG.

“Este oleoducto no verá la luz”, dijo Greenpeace. “Keystone XL y las instituciones financieras que eligieron apoyarlo enfrentarán una vasta oposición en Canadá y Estados Unidos con el fin de que no sea construido”, estimó Mike Hudema, miembro de la organización en Canadá.

“Keystone XL enfrentará numerosos obstáculos jurídicos en Nebraska y una impugnación en el tribunal de Dakota del Sur”, además de la hostilidad “de una vasta alianza entre propietarios de terrenos, granjeros, autóctonos y ambientalistas”, afirmó Patrick DeRochie de Environmental Defence.

Mientras la Fundación David Suzuki se sumó al rechazo, alegando que el mismo “amenaza el clima del planeta y va en contra de la tendencia en la economía mundial hacia las energías renovables”.

El proyecto tiene desde 2012 un nuevo trazado que evita las reservas naturales, pero los ambientalistas critican que las arenas bituminosas de Alberta requieren una extracción que demanda mucha energía y que produce un gran volumen de gases de efecto invernadero.

Keystone XL fue durante mucho tiempo un tema espinoso entre Washington y Ottawa. Ferviente defensor de la industria petrolera, el exprimer ministro canadiense Stephen Harper, predecesor de Justin Trudeau, defendió infructuosamente el proyecto ante el gobierno de Obama.

Siete años después del primer pedido, Obama se rehusó en noviembre de 2015 a conceder a TransCanada el permiso presidencial necesario para iniciar los trabajos alegando que “no es del interés nacional”. TransCanada respondió en enero de 2016 en los tribunales de Estados Unidos con una demanda de 15.000 millones de dólares por daños y perjuicios. La firma apuesta a transportar el petróleo canadiense hacia nuevos mercados. Los actuales ductos están saturados y los productores canadienses de hidrocarburos pretenden con este proyecto enviar petróleo hasta las refinerías del Golfo de México, desde donde luego podrá ser exportado a otros países.

 

 

Publicado enInternacional
Comienza la construcción del último tramo del oleoducto en Dakota del Norte

Activistas llegan a la zona afectada; indígenas convocan a movilizaciones por todo el país
.

El gobierno de Donald Trump autorizó el inicio del último tramo de un oleoducto frenado por un masivo movimiento indígena a finales de la presidencia anterior, con lo que agregó una nueva violación a un acuerdo más en esa larga historia de Estados Unidos contra los pueblos originarios.

Representantes del pueblo siux de Standing Rock expresaron: "esta lucha no ha acabado". Sus abogados presentaron este jueves una demanda para tratar de suspender la reanudación de obras cerca de su reservación en Dakota del Norte, mientras activistas acuden para sumarse de nuevo a los que permanecen en campamentos en esa zona. A la vez, los siux convocaron acciones de protesta por todo el país, que empezaron este jueves, y una marcha nacional en Washington el 10 de marzo por la defensa de los derechos indígenas y la defensa del agua de todos (standwithstandingrock.net).

Pero las operaciones de construcción del oleoducto Dakota Access, que incluyen la perforación en la zona disputada y debajo de un río que con un derrame podría contaminar el agua potable de los indígenas y otros pueblos, arrancó este jueves, según voceros de las empresas que tienen el objetivo de concluir este último tramo del oleoducto en los próximos meses.

Una de las primeras medidas ejecutivas de Trump fue girar instrucciones para apresurar la aprobación de Dakota Access y con ello revertir la decisión del gobierno de Barack Obama en diciembre, de frenar el proyecto mientras se evaluaba el impacto ambiental y se negociaba con los líderes indígenas en esa zona. Trump fue inversionista en la empresa encargada del proyecto, Energy Transfer Partners, y también fue beneficiado por donaciones a su campaña por el ejecutivo en jefe de la empresa.

La decisión es un revés a un movimiento sin precedente que se volvió símbolo nacional e internacional de resistencia contra la violacion de derechos indígenas y la lucha por el medio ambiente, en particular contra los hidrocarburos.

Peor aún, la decisión se anunció el martes, mientras llegaba a Washington el presidente de la tribu siux de Standing Rock, la cual encabeza el masivo movimiento de oposición al proyecto, para reunirse con funcionarios del gobierno de Trump. David Archambault II canceló su reunión y comentó al Washington Post: "me siento ofendido, fue una falta de respeto".

Emitió una declaración en la que solicitó a los aliados que ejerzan su derechos de libre expresión "para recordarle al presidente Trump qué estamos defendiendo", y recordó que estaba en Washington para tratar de ayudar a los funcionarios “a entender por qué hay un movimiento... y todos los males que se han hecho contra mi nación por esta nación”.

Integrantes del pueblo siux de Standing Rock reiteraron a medios que "esta lucha continúa". LaDonna Brave Bull Allard, fundadora de uno de los campamentos, comentó a The Guardian: "ya no se trata sólo de Standing Rock, se trata del mundo. Más allá de lo que ocurra aquí, aun cuando están perforando mientras hablamos, todos tenemos que defender el agua". Otros coreaban en Lakota: "el agua es vida".

Este proyecto de construcción provocó un movimiento de resistencia indígena sin precedente en las últimas décadas, al cual se sumaron representantes de más de 200 naciones indígenas en el transcurso de los meses, y a partir del verano pasado contó con nuevos aliados: ambientalistas, religiosos, estudiantes, integrantes de Black Lives Matter, artistas, solidarios de otras partes del mundo y cientos de veteranos militares, algunos de los cuales llegaron en diciembre para ofrecer protección después de que se cansaron de ver noticias sobre la constante represión a los activistas por guardias y autoridades locales.

Publicado enInternacional
Los Sioux (también) se ponen en pie de guerra contra Donald Trump La decisión de Donald Trump de resucitar el proyecto para la constru

La tribu Sioux de Standing Rock y sus defensores han hecho la promesa de resistir la orden ejecutiva de Donald Trump que autoriza la construcción de un oleoducto en Dakota y piensan impulsar medidas legales, llamar a la desobediencia civil e instalar un campamento de resistencia para proteger el agua del río.


"El presidente Trump tiene la obligación legal de respetar los derechos que nos reconocen los tratados y garantizar que todo el proceso para la construcción del o leoducto sea justo y razonable", explica el jefe de la tribu Sioux de Standing Rock, Dave Archambault, que afirma que la decisión de Trump [de resucitar un proyecto que Obama impidió] tiene motivaciones políticas.


"Si crea un segundo Flint [una ciudad con el agua contaminada por plomo] no conseguirá que Estados Unidos recupere su grandeza, como prometió", señala.


La orden ejecutiva ha vuelto a poner sobre la mesa un proyecto de 3.800 millones de dólares q ue se daba por muerto y que contempla cruzar el río Missouri y llegar hasta la reserva Sioux de Standing Rock. La tribu cree que el oleoducto podría contaminar el agua potable y destruir lugares sagrados.


El pasado 5 de diciembre, el Cuerpo de Ingenieros de Estados Unidos denegó un permiso al oleoducto para ocupar un tramo del río. Esta decisión supuso una gran victoria para miles de nativos americanos y ecologistas que habían levantado campamentos en la orilla del río para resistir el avance del oleoducto.


Todo hacía prever que la denegación del permiso y el inicio de un estudio sobre el impacto medioambiental del proyecto iban a demorar las obras del oleoducto durante años.


Las organizaciones para la protección del agua de Washington se empezaron a movilizar en Facebook el martes con el objetivo de manifestarse ante la Casa Blanca esa misma tarde. "Para frenar este proyecto tendremos que movilizarnos en nuestra comunidad, llamar a las puertas de las personas influyentes y desplazarnos hasta donde estén los oleoductos", indicó el grupo.


"Es un insulto a los nativos americanos"


Jan Hasselman, el abogado de la tribu, ha explicado que Trump ha "esquivado de forma ilegal y arbitraria" las conclusiones que llevaron a la administración Obama a no autorizar este proyecto. "Es un insulto a los sioux de Standing Rock y a todos aquellos que defienden su causa en los territorios indígenas y representa la vuelta a un patrón histórico de vulneración de los derechos de las comunidades indígenas", ha añadido.


Dallas Goldtooth, un activista de la Red Ambiental Indígena y miembro de las tribus Mdewakanton Dakota y Dine, indica que él ya había previsto que Trump se posicionaría a favor de los oleoductos, pero que no esperaba que aprobara una orden ejecutiva nada más llegar a la Casa Blanca.


"Es un ataque a nuestras tierras ancestrales", afirma: "Estas órdenes ejecutivas demuestran que Trump está más que dispuesto a incumplir la ley federal que proteg e el medioambiente, nuestras comunidades y los derechos de las comunidades indígenas si con ello puede obtener petróleo y gas".


Ron Caballo de Trueno, miembro de la tribu Hunkpapa-Lakota Oyate, sopesó la posibilidad de iniciar una larga batalla legal para frenar la construcción del oleoducto. Sin embargo, el exjefe de la tribu de Standing Rock tiene reservas ya que cree que la empresa podría seguir adelante con el apoyo de Trump.


"Conseguiríamos ganar tiempo pero nada más", ha indicado: "Esto nos llevaría al mismo punto en el que estábamos cuando empezamos a movilizarnos unos meses atr ás".


A principios de diciembre, los campamentos de protesta de Standing Rock albergaban a decenas de miles de personas, pero muchas de ellas se fueron cuando las autoridades denegaron el permiso. Tras conocer esta medida y ante la inminente llegada del frío, la tribu recomendó a todos aquellos que los estaban apoyando que regresaran a sus casas y el 21 de enero, con el voto unánime del consejo de la tribu, volvió a pronunciarse en el mismo sentido.


Sin embargo, y a pesar de las bajas temperaturas en Dakota del Norte, entre 300 y 500 activistas han permanecido en el campamento y esto ha provocado varios enfrentamientos con las fuerzas policiales. La contundente reacción de una policía militarizada ha generado preocupación.


Linda Black Elk, de la tribu Catawba Nation y que colabora con el Consejo de Médicos y Sanadores de Standing Rock, ha señalado que los activistas se han esforzado por mantener el campamento limpio y que han seguido las instrucciones del consejo de la tribu. Sin embargo, los acontecimientos del martes marcan un nuevo escenario.


"Tenemos que proteger el agua"


" Ahora no podemos retroceder. Tenemos que proteger el agua de las generaciones futuras", afirma: "No tengo miedo por lo que me pueda pasar pero me aterra lo que pueda pasar en el futuro". Muchos activistas que se fueron a sus casas en diciembre esperan regresar a los campamentos pronto.


Xhopakelxhit, miembro de las tribus Nuu Chah Nulth, Coast Salish y Cree, que el año pasado fue una presencia constante en Standing Rock, ya ha avanzado que regresará tan pronto como sea posible.


"Si quieres apoyar a la tribu de Standing Rock, ahora es el momento", indica Xhopakelxhit, que forma parte del campamento de "guardianes rojos", que ha organizado varias acciones directas contra el oleoducto. "Los activistas que han perma necido en el campamento están pidiendo ayuda y necesitan urgentemente que muchas otras personas se solidaricen con ellos", señala.


Otros han prometido que expresarán su solidaridad con protestas a lo largo y ancho del país. "Necesitamos un movimiento masivo de desobediencia civil y que los ciudadanos expresen su solidaridad con Standing Rock", explica Kandi Mossett, miembro de las tribus Mandan, Hidatsa y Arikara, y que vive en Dakota del Norte. "La administración Trump está provocando una revolución que nos hará más fuertes que nunca".


Cheryl Angel, de la tribu Sicangu Lakota, fue una de las primeras activistas en llegar al campamento de la piedra sagrada. Hace un llamamiento para que se lleven a cabo acciones de protestas a diario.


En el caso de Búfalo Saltarín, miembro de la tribu Standing Rick Sioux y cuyo nombre en inglés es Troy Fairbanks, la decisión de Trump tuvo lugar en un día muy triste para él. Descendiente de Toro Sentado (la sexta generación) estaba preparando el funeral de su hija cuando the Guardian lo llamó.


"No bebemos petróleo, es muy triste", dijo. El anciano no pierde la esperanza de que sus oraciones serán escuchadas. "Nunca se ha hecho justicia con las comunidades indígenas –afirma–. Pero ahora todo el mundo es testigo de lo que está pasando".

 

• theguardian

Julia Carrie Wong y Sam Levin
29/01/2017 - 21:14h
Traducido por Emma Reverter

Publicado enInternacional
Tribu siux de Standing Rock a Trump: “Crear otro Flint no hará grande a Estados Unidos otra vez”

Desde que asumió el cargo, y ya no solo a través de Twitter, el presidente Donald J. Trump no ha dejado de emitir órdenes ejecutivas y memorandos presidenciales. El martes, sus pronunciamientos se refirieron a los oleoductos Keystone XL y Dakota Access. Ambos proyectos fueron rechazados o retrasados por el gobierno de Barack Obama, tras grandes protestas de la población en ambos casos. Ahora, con las acciones del gobierno de Trump, respaldadas por un Congreso servil con mayoría republicana, los megaproyectos de combustibles fósiles están recibiendo luz verde otra vez.


Sin embargo, se necesita algo más que la acción veloz de la pluma de Trump para sofocar la vigorosa resistencia a estos dos oleoductos y al creciente movimiento mundial que demanda medidas urgentes para combatir el cambio climático.
El oleoducto Dakota Access (DAPL, por su sigla en inglés) es un proyecto de 1.770 kilómetros de extensión, valuado en 3.800 millones de dólares, que tiene como objetivo transportar petróleo obtenido mediante fracturación hidráulica desde los yacimientos petroleros de Bakken, en Dakota del Norte, pasando por Dakota del Sur y Iowa hasta Illinois, donde se conectaría con otro oleoducto para trasladar el petróleo al golfo de México.


Los opositores al oleoducto Dakota Access temen que una ruptura del oleoducto pueda envenenar el río Missouri, que abastece de agua potable a 17 millones de personas. El núcleo base de la oposición se encuentra en los campamentos instalados dentro de la Reserva Siux de Standing Rock y sus alrededores, donde está planificado que el oleoducto cruce por debajo del río.


El proyecto del oleoducto Keystone XL (KXL) propone transportar los combustibles fósiles más sucios del mundo, arenas alquitranadas, desde Alberta, Canadá pasando por la frontera hacia Estados Unidos, también culminando en el golfo de México. El 6 de noviembre de 2015, tras cinco años de protestas contra el KXL, el presidente Barack Obama declaró que el oleoducto “no era de interés nacional para Estados Unidos”, y acabó definitivamente con el proyecto. El 5 de diciembre de 2016, en una segunda victoria para los ambientalistas de base, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército estadounidense le negó el permiso a la propietaria del Dakota Access para perforar debajo del río Missouri, lo que detuvo ese proyecto de oleoducto.


“La orden ejecutiva de Trump sobre el oleoducto Dakota Access viola la ley y los tratados tribales. Tomaremos medidas legales”, dijo el jefe de la tribu siux de Standing Rock, David Archambault II, en un comunicado de prensa. “Crear otro Flint no hará a Estados Unidos grande otra vez”. El memorando presidencial de Trump sobre el Dakota Access instruye al secretario del Ejército a “evaluar y aprobar de forma expedita... las solicitudes de aprobación para construir y poner en funcionamiento el oleoducto Dakota Access”. El mismo tipo de redacción se puede ver en el memo respecto al oleoducto Keystone XL, dirigido al secretario del Ejército, así como a los secretarios de Estado y del Interior. La persona designada por Trump para el cargo de secretario de Estado, Rex Tillerson, anteriormente fue director ejecutivo de ExxonMobil, una empresa que cosecharía enormes ganancias mediante la explotación del petróleo de las arenas alquitranadas canadienses. El nominado de Trump para el puesto de secretario de Energía y ex gobernador de Texas, Rick Perry, poco tiempo atrás integraba la junta de la empresa Energy Transfer Partners, propietaria del Dakota Access.


La orden ejecutiva de Trump titulada “Acelerar las evaluaciones ambientales y aprobaciones para proyectos de infraestructura de alta prioridad”, emitida junto con los dos memorándums, incluye la declaración de que “muy a menudo, los proyectos de infraestructura en Estados Unidos han sido retrasados de forma rutinaria y excesiva por los procesos y procedimientos de las agencias”. Junto con un cuarto memo que exige –sin tener fuerza de ley– que los proyectos de construcción y reparación de oleoductos “usen materiales y equipos producidos en Estados Unidos”, esta oleada de decretos prepara el terreno para el resurgimiento acelerado de ambos oleoductos.


Winona LaDuke, activista indígena estadounidense y directora ejecutiva del grupo “Honor the Earth”, dijo en una entrevista en Democracy Now!: “Es prácticamente una declaración de guerra contra todos nosotros aquí, no solo contra los pueblos indígenas sino contra cualquier persona que desee beber agua. [Trump] definitivamente quiere forzar la construcción de estos oleoductos como sea”.


Bobbi Jean Three Legs, miembro de la nación sioux de Standing Rock, comenzó las protestas contra el Dakota Access antes del surgimiento del primer campamento de resistencia el pasado mes de abril. La joven, de 24 años de edad, ayudó a dirigir una carrera con relevo de 3200 kilómetros para los jóvenes indígenas, desde el campamento Sacred Stone en Cannon Ball, Dakota del Norte hasta Washington DC, con el objetivo de atraer la atención a su lucha contra el oleoducto. Su principio básico es “El agua es vida” o, en lengua lakota, “Mni Wiconi”. Bobbi declaró en Democracy Now!: “[Trump] está despertando a mucha gente. Ahora mucha gente realmente le está prestando atención al cambio climático. No vamos a retroceder jamás”.


A Bobbi Jean Three Legs y Winona LaDuke les preocupa el aumento de la violencia por parte de la policía y la Guardia Nacional. Bobbi describió la situación: “Aún estamos sufriendo brutalidad policial. Reprimen a la gente con gas. Les disparan. Nuestra hermana Red Fawn sigue en la cárcel. Más de 600 personas han sido arrestadas al momento, y esta cifra sigue aumentando”. Los ojos de Bobbi Jean se llenan de lágrimas mientras habla. “Ahora mismo les pido a todos los jóvenes del país que nos apoyen. Les pido a todas las personas del mundo que nos apoyen, dondequiera que estén... Me temo que quieren matarnos”.


________________________________________
Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado enInternacional
Trump revive dos oleoductos frenados por Obama

El presidente norteamericano reflotó el oleoducto Keystone XL y otro que atravesaría territorio indígena en Dakota del Norte. La organización Amigos de la Tierra dijo que Trump da muestras de su “alianza con grupos petroleros y bancos de Wall Street’’.

 

El presidente Estados Unidos Donald Trump revivió ayer dos polémicos oleoductos cuya construcción había sido descartada por el gobierno de Barack Obama en nombre de la lucha contra el cambio climático. Por segundo día consecutivo, Trump siguió anulando decisiones de su antecesor. El lunes retiró a Estados Unidos del tratado de libre comercio TPP impulsado y negociado por Obama pero que Trump considera nefasto para los empleos estadounidenses.


Ayer Trump reflotó el extenso oleoducto Keystone XL, que transportaría crudo desde Canadá a refinerías en Estados Unidos, y otro que atravesaría territorio indígena en Dakota del Norte. Trump dijo que el Keystone XL había sido objeto de una “disputa’’ y añadió que se renegociarán los contratos. De acuerdo con flamante mandatario, el proyecto representa “muchos empleos. Serán 28.000 puestos de trabajo. Excelentes puestos de trabajo de construcción’’, afirmó.


Trump dijo además que el oleoducto Dakota Access, también será objeto de renegociación. “Insisto en que si vamos a construir oleoductos, que las tuberías sean construidas en Estados Unidos’’, dijo.


“Vamos a construir nuestro propio oleoducto, nuestros propios caños, como en los buenos tiempos’’, añadió.


El líder conservador decretó también el período de revisión del impacto ambiental para obras de infraestructura consideradas de alta prioridad. “Queremos arreglar nuestro país, nuestros puentes, nuestras carreteras. No podemos estar en un proceso de revisión ambiental durante 15 años si el puente se está cayendo o la carretera se rompe en pedazos. Vamos a acelerar la revisión y aprobación ambiental’’, dijo. El proyecto Keystone XL había sido descartado por Obama en medio de la enorme presión que ejerció la comunidad ambientalista.


Canadá se congratuló por la decisión de Trump. “Estamos a favor de Keystone y ,como todos saben, ese proyecto ya fue aprobado en el lado canadiense’’, dijo la ministra de Exteriores Chrystia Freeland. En Estados Unidos el campo republicano también saludó la reanimación del proyecto Keystone pero ecologistas y líderes de la oposición demócrata la criticaron al unísono. El presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, dijo que “ya era hora’’ de que los proyectos salgan del papel. Los dos proyectos, apuntó Ryan, fueron usados “políticamente’’ por personas que defendían una “agenda radical anti-energía’’.


En cambio el senador demócrata y ex candidato Bernie Sanders censuró la decisión: “Hoy el presidente Trump ignoró las voces de millones de estadounidenses y dio prioridad a las ganancias de corto plazo de la industria de las energías fósiles’’. La organización Amigos de la Tierra dijo que Trump dio muestras de su “alianza con grupos petroleros y los bancos de Wall Street’’ en detrimento “de la salud pública y el medio ambiente’’.


A lo largo de 1.900 kilómetros, de los cuales 1400 están en territorio estadounidense, el oleoducto transportaría crudo desde Alberta, al oeste de Canadá hasta Nebraska, en el corazón de Estados Unidos, desde donde alimentaría refinerías en el Golfo de México.


Tras años de polémicas, Obama la enterró por razones ambientales y por su “escaso aporte’’ a la seguridad de Estados Unidos. Obama anunció su decisión en 2015 a tres semanas de la Conferencia de Cambio de Climático de Paris. El oleoducto de Dakota del Norte se había convertido en el centro de una espectacular polémica interna en Estados Unidos que ahora parece reanudarse.


El grupo Standing Rock, de los indígenas Sioux que viven en la región por donde pasaría el oleoducto, emitió una nota donde adelantó que resistirá en la justicia. El oleoducto no sólo atropella acuerdos con los Sioux sino también amenaza “contaminar el nuestra agua y el agua de 17 millones de estadounidenses”. Grupos indígenas y agrupaciones de apoyo organizaron una encarnizada resistencia al proyecto, con intensa movilización que incluyó celebridades del cine. Miles de personas llegaron a acampar en el helado territorio abierto de Dakota del Norte, en pleno invierno, para bloquear el proyecto.


Trump se reunió ayer por la mañana con ejecutivos de automóviles como parte de su programa de traer puestos de trabajo a los Estados Unidos. El presidente afirmó que “el ambientalismo está fuera de control” y les dijo a sus huéspedes en la Casa Blanca que estaba tratando de aflojar los reglamentos para ayudar a las compañías de automóviles y otras empresas que deseen operar en los Estados Unidos.


Entre los asistentes a la reunión de desayuno estaban el presidente ejecutivo de Ford, Mark Fields, el presidente de Fiat Chrysler, Sergio Marchionne, y la directora ejecutiva de General Motors, Mary Barra. Trump le pidió a las empresas automotrices aumentar la producción en Estados Unidos e impulsar el empleo en el país, agregando que esperaba ver construir nuevas plantas de autos en el país.


Trump criticó repetidamente a las empresas por la construcción de automóviles en México y en otros lugares y amenazó con imponer aranceles del 35 por ciento a los vehículos importados. El presidente a menudo criticó las inversiones de Ford en México durante su campaña electoral.


Fue la primera vez que los directores ejecutivos de los tres grandes fabricantes de autos se reunieron con un presidente de Estados Unidos desde una sesión de julio de 2011 con el entonces presidente Obama para destacar un acuerdo para elevar los estándares de eficiencia de combustible a 54,5 millas por galón para 2025. El portavoz Sean Spicer dijo antes de la reunión que Trump estaba deseando conocer a los CEOs y “escuchar sus ideas sobre cómo podemos trabajar juntos para traer más puestos de trabajo a esta industria”.

Publicado enInternacional
Jueves, 29 Diciembre 2016 09:28

Los deslices de la economía en 2016

Los deslices de la economía en 2016

La Unión Europea no pudo salir de su estancamiento económico y social en el finalizado 2016. Algo tan cercano a la realidad es que la aprobación del brexit en el referendo realizado en Gran Bretaña ha causado una especie de terremoto económico y político en la Unión Europea, que también ha tenido repercusiones sísmicas para otras regiones del mundo. Entre las causas que se le achacan a esa decisión, se encuentran la crisis que atraviesa la Unión desde 2008 la cual no ha podido solventar: los bajos crecimientos entre sus miembros; los graves problemas económicos, déficit de empleos y reducción de programas sociales en varias naciones como España, Portugal, Francia, Grecia, Irlanda; la caída del valor del euro; las medidas de austeridad impuestas por la Troika (Banco Central Europeo, Comisión Europea y Fondo Monetario Internacional) y la llegada de gran número de inmigrantes los que pueden moverse por todos los países de la Unión Europea.


Políticas neoliberales hacia América Latina


Las oligarquías criollas han tomado fuerza en parte de América del Sur y se lanzaron a instaurar regímenes neoliberales que atentan contra los beneficios de las grandes mayorías con recortes de programas sociales en educación, salud, pensiones y aumento del desempleo. Una violenta guerra económica-financiera, orientada desde Washington, intenta desestabilizar a gobiernos legítimos como el de Ecuador, Bolivia y especialmente el de la República Bolivariana de Venezuela que hasta ahora han resistido todos los embates. Mientras tanto, los países progresistas de América Latina y el Caribe, apostaron por lograr una mayor integración regional y han laborado por reforzar, pese a los desafíos, la CELAC, CARICON, el ALBA y otros organismos.


Se recupera precio del petróleo


Ya a los finales de 2016, el precio del crudo comenzó su ascenso a nivel internacional debido a un acuerdo histórico firmado por países miembros y no miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Los precios que durante todo el año se mantuvieron cercanos a los 30 dólares el barril, comenzó a elevarse al acordar los miembros de la OPEP reducir a partir del primero de enero de 2017, la extracción en 1,2 millones de barriles diarios (mbd) y los No miembros en 558 000 millones mbd. Al cierre del año, el barril de petróleo Brent, referente en Europa, llegaba a 55,33 dólares.


China sigue adelante


La segunda economía del mundo, China, volvió en 2016 a ser uno de los principales impulsoras del mundo al terminar el año con 6,7 % de Producto Interno Bruto, bastante superior a los logrados por las naciones capitalistas desarrolladas. Además, ha ayudado a mantener el impulso de las econom{ias de los países integrantes de la ASEAN y ha ocupado nuevos espacios en América Latina con la entrega de financiamientos en obras que ofrecen beneficios para las partes involucradas.


La globalización aumentó la desigualdad


Como una bendición para los ricos, por un lado, y una maldición para los pobres, por otra, llegó la llamada globalización capitalista de la economía mundial que en 2016 incrementó aún más las desigualdades entre las personas y los países del orbe. Organismos internacionales denunciaron que las 62 personas más ricas del mundo acumulan más capitales que la mitad más pobres. A los acaudalados se les facilita además, esconder sus capitales en los llamados paraísos fiscales, cuyas fortunas ascienden ya a 7,6 billones de dólares, una cantidad que supera los Producto Interno Bruto (PIB) del Reino Unido y Alemania juntos. Cálculos recientes ubican la cifra en siete trillones de dólares, y la mayor parte, cerca de cuatro trillones, son de "ahorros" de personas de muy altos ingresos depositados en el exterior.


Yuan, dólar y euro


El yuan chino continuó su camino ascendente después de ser incluido por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en la lista de monedas de reserva, lo cual augura que el también llamado renminbi provocará un cambio trascendental para todo el desenvolvimiento de la economía mundial. Mientras, las otras monedas que integran esa Cesta de Derechos Especiales de Giro (dólar estadounidense, el yen japonés, la libra esterlina y el euro) han tenido constantes altas y bajas.


ALBA y PETROCARIBE


En los doce años desde su creación, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de nuestra América (ALBA-TP) posibilitó que cuatro países se liberaran del analfabetismo y avanzaran en la escolarización de sus poblaciones. Millones de latinoamericanos recibieron servicios de salud gratuitos y más de un 1 700 000 recuperaron la vista. Se creó un comercio de nuevo tipo, justo y complementario, sin proteccionismos que llevaron a significativos avances en materia económica: la creación del Sistema Único de Compensación Regional (SUCRE) y del Banco del ALBA contribuyen a la construcción de una nueva arquitectura financiera regional. Mientras, PETROCARIBE envió crudo a bajos precios a todas las naciones miembros, cooperación que les ha permitido esquivar estos tiempos de crisis .


Desastre migratorio


La cifra de personas fallecidas al intentar cruzar el Mar Mediterráneo en 2016, se elevó a más de 5 000, muy superior a la 3 771 que murieron en ese intento en 2015. Las violentas guerras, así como el hambre y la miseria en diferentes países, sobre todo de África y Medio Oriente, son las causas fundamentales de esa emigración. La situación subraya la urgente necesidad de que los Estados aumenten los mecanismos legales para admitir a los refugiados, como el reasentamiento, el patrocinio privado, la reunificación familiar y esquemas de becas para estudiantes, afirmó un documento de la Oficina del Alto Comisionado de la Organización de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

Publicado enInternacional
Policía reprime a manifestantes en reserva india de Dakota del Norte; 167 lesionados

Las protestas contra el polémico oleoducto en construcción en Dakota del Norte, que atraviesa la reserva de agua india Standing Rock, se tornaron violentas la madrugada de este lunes, cuando la policía lanzó gas lacrimógeno, balas de goma y cañones de agua helada contra los manifestantes. Los disturbios dejaron 167 heridos, entre ellos tres ancianos de la comunidad siux.

Los manifestantes intentaban mover varios vehículos quemados dejados como barricada por la policía y que bloquean el puente Backwater, en la carretera 1806, desde el 27 de octubre.

La oficina del alguacil del condado de Morton subrayó que los manifestantes provocaron verdaderos "disturbios". Las autoridades calculan que había unos 400 manifestantes.

Según el diario estadunidense Bismark Tribune, que cita la oficina del alguacil, los manifestantes aventaron piedras y pedazos de madera a la policía. El saldo fue de un detenido.

Dallas Goldtooth, activista de Indigenous Enviromental Netwok, confirmó que la policía roció a los manifestantes con agua helada y usó gas lacrimógeno.

"La temperatura era de menos 3 grados en Cannon Ball alrededor de las 9 de la noche", dijo Goldtooth, quien añadió que "el fuego reportado por la policía fue para ayudar a calentar a las personas mojadas".

El activista comentó que "los manifestantes se han sentido frustrados por semanas con la barricada, ya que ha bloqueado el acceso para los servicios de emergencia de quienes se dirigen al sur hacia el campamento y para los activistas que van hacia el norte para protestar contra la construcción cerca del río Misuri", donde la compañía planea excavar bajo el río, el cual se encuentra a kilómetro y medio del puente Backwater.

Para la tribu siux de la reserva india Standing Rock, el oleoducto amenaza sus fuentes de agua potable y varios sitios en donde están enterrados sus ancestros. La población pidió al presidente Barack Obama intervenir para detener esta construcción y ordenar una investigación sobre los abusos cometidos por las fuerzas del orden.

La semana pasada, para calmar los ánimos, el gobierno estadunidense ordenó la paralización de esta obra, ya que consideró que se requerían mayores análisis y debates sobre el proyecto. El plan del oleoducto de la compañía Energy Transfer Partners despertó en estos meses un movimiento de protesta creciente de las tribus indígenas en Estados Unidos, de los ambientalistas y de los defensores de los derechos de los amerindios.

El proyecto del oleoducto, bautizado Dakota Access Pipeline, atraviesa cuatro estados sobre mil 886 kilómetros para transportar el petróleo que se extrae de Dakota del Norte, en la frontera canadiense, hasta Illinois.

Publicado enInternacional
Músicos en pie de lucha: El CEO del oleoducto Dakota Access tendría que escuchar

El presidente Barack Obama auguró más complicaciones para el oleoducto Dakota Access esta semana durante una entrevista en el programa “NowThis”, en la que declaró: "Ahora mismo el Cuerpo de Ingenieros del Ejército está evaluando si existe manera de trazar una nueva ruta para este oleoducto. Por lo que vamos a esperar varias semanas más para ver cómo avanza esa evaluación".


En las últimas semanas han sido arrestadas cientos de personas que se oponen al Dakota Access en Standing Rock, Dakota del Norte, pero aún así, el movimiento para detener la construcción de este oleoducto de más de 1.900 kilómetros de extensión y 3.800 millones de dólares de costo sigue creciendo. Cada vez son más los músicos que se unen a esta lucha y que inesperadamente han dado en la tecla, ejerciendo presión sobre el multimillonario Kelcy Warren, director ejecutivo de Energy Transfer Partners, la compañía propietaria del oleoducto. Warren posee además un pequeño sello discográfico y es fundador e impulsor del Cherokee Creek Music Festival de Texas. Muchos músicos, entre ellos la leyenda del folk rock Jackson Browne, están uniendo sus voces para enfrentar a Warren y ayudar a detener la construcción del oleoducto.


En un comunicado publicado en septiembre por el sitio web de noticias Indian Country Today Media Network, Jackson Browne expresó: “Me crucé con Kelcy Warren en una ocasión, cuando toqué en el Cherokee Creek Music Festival en su hacienda. Después, su compañía, Music Road Records, produjo un álbum con mis canciones. Aunque me sentí honrado con el ‘tributo’ y aprecio las versiones que hicieron algunos de mis cantantes y compositores preferidos, no tuve nada que ver con la producción de las grabaciones ni con la decisión de quiénes participarían de las mismas".


Jackson continuó: “No apoyo el oleoducto Dakota Access. Voy a donar todo el dinero que he percibido hasta la fecha y el dinero que perciba en el futuro por ese álbum a las tribus que se oponen al oleoducto". El título original en inglés del álbum al que se refiere Browne es “Looking Into You: A Tribute to Jackson Browne”.


Emily Saliers y Amy Ray, más conocidas como el dúo folk Indigo Girls, se hicieron presentes en los campamentos de resistencia instalados en la Reserva Sioux de Standing Rock, donde miles de personas vienen siendo reprimidas por fuerzas policiales cada vez más violentas y militarizadas que han atacado a los protectores del agua pertenecientes a pueblos originarios de América del Norte con perros de ataque, vehículos blindados, gas pimienta, granadas de contusión y ensordecedores cañones acústicos. Además de estar generando conciencia y recaudando fondos para los protectores de la tierra y el agua de Standing Rock, las Indigo Girls se organizan junto a otros músicos para enfrentar de manera directa a Kelcy Warren.


En una reciente publicación en Facebook, redactaron: “Sucede que Kelcy Warren es un amante de la música y tiene un festival. El dúo Indigo Girls ha tocado en el festival y tiene una canción en el disco de tributo [a Jackson Browne]. Cuando participamos en esos eventos, no sabíamos de los vínculos de Kelcy Warren con las grandes compañías petroleras ni de la amenaza inminente que impondrían a los sioux de Standing Rock. Ahora sabemos”.


Las Indigo Girls escribieron además una carta a Kelcy Warren, que fue firmada también por Jackson Browne, Shawn Colvin, Joan Osborne, Keb’ Mo’ y otros. músicos Emily Saliers, integrante de Indigo Girls, leyó públicamente un fragmento de la carta: “Consideramos que el entorno bucólico de su festival, así como la imagen que transmite, están en conflicto directo con el oleoducto Dakota Access, proyecto del que su compañía, Energy Transfer Partners, se encuentra al frente. Este oleoducto viola derechos de los pueblos sioux de Standing Rock que han sido establecidos en tratados, pone en riesgo al vital río Missouri y continúa la historia de genocidio contra los pueblos originarios”. La carta termina diciendo: "Ya no tocaremos en su festival ni participaremos en grabaciones de Music Road Records. Le rogamos que detenga la construcción del oleoducto Dakota Access”.


Kelcy Warren es un multimillonario petrolero de Texas y una amenaza de boicot no lo va a disuadir tan fácilmente. De hecho, cuando los precios del petróleo a nivel mundial comenzaron a bajar, Bloomberg Markets informó que "nadie estaba más feliz con el colapso que el presidente y director de Energy Transfer, Kelcy Warren”. Toda la competencia "se evaporó", se regodeó Warren en ese momento. Él, al igual que muchos analistas, anticipa que los precios del petróleo van a subir, que volverá el boom de la fracturación hidráulica a la zona de yacimientos de Bakken y que su oleoducto Dakota Access será el único ducto por el que transportar el crudo hasta las costas del Golfo de Texas para su refinado y exportación. “Hay que crecer hasta la muerte”, dijo Warren a Bloomberg.


En su comunicado de septiembre, Jackson Browne dijo también: “Tengo la intención de apoyar la oposición de la población al oleoducto Dakota Access tanto como me sea posible. Citando una de mis canciones: ‘¿De qué lado estás? ¿Del de las compañías que atacan a la naturaleza, perforando y fracturando, con el apoyo de los cobardes y los corruptos? ¿O del de los que luchan por la Tierra con todas sus fuerzas y en nombre de todos? ¡A enfrentarlos y detenerlos!’”


En un comunicado de prensa acerca del álbum de tributo a Jackson Browne de Music Road Records, Kelcy Warren redactó: “No conozco a nadie que admire a Jackson Browne más que yo". Pues bien, Jackson Browne y otros músicos como Bonnie Raitt, han anunciado que tocarán en el Praire Knights Casino de la Reserva Sioux de Standing Rock el 27 de noviembre, el sábado del fin de semana de Acción de Gracias. En momentos en que Browne y otros músicos se unen a la lucha de los protectores de la tierra y el agua en Standing Rock y en que el presidente Obama menciona que después de las elecciones se tomarán medidas respecto al oleoducto, es hora de que Kelcy Warren escuche con atención.


Traducción al español del texto en inglés: Fernanda Gerpe. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado enInternacional
La 'colombiana' Pacific: un Nobel a la especulación petrolera

Un estudio sobre la empresa de hidrocarburos muestra los peligros del modelo de desarrollo basado en el despojo y la militarización; un negocio que no cambiará con la actual etapa de postconflicto.



Hacer ganancias exorbitadas en situaciones de violencia y contaminación ambiental para luego quebrar y dejar colgados a los accionistas minoristas es un modelo de negocio que merecería el Premio Nobel de la especulación. La candidata ideal es Pacific, empresa símbolo del negocio relacionado con la política de hidrocarburos que los Gobiernos colombianos han impulsado durante la última década con el objetivo de “enriquecer la canasta minero-energética”.


Esta política se entrelaza con la situación de violencia en varias regiones de Colombia y se funda en un modelo de seguridad basado en la militarización del territorio del que el actual presidente, Juan Manuel Santos –flamante Premio Nobel de la Paz y anterior ministro de Defensa con el presidente Álvaro Uribe–, ha sido uno de los promotores.


La historia de Pacific –en el centro de un informe de dos ONG, la holandesa Somo y la colombiana Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), que Diagonal tuvo la oportunidad de leer antes de su publicación– muestra las grietas de este modelo de desarrollo destinado a continuar también en la actual etapa de postconflicto.


“Pacific es Colombia”, pero tiene sede en Canadá


Pacific –según explican Somo e Indepaz– puede considerarse una multinacional-local que identificó un negocio en Colombia y a su alrededor construyó un entramado empresarial internacional en Perú, Brasil y Guatemala, entre otros países. Si bien su sede está en Canadá, el 72% de las 75 zonas en las que participaba a diciembre de 2015 se localizaban en territorio colombiano, de donde extrajo el 96% del total de su producción de petróleo y gas, tanto que la compañía, en su estrategia de imagen, utilizó durante años el lema “Pacific es Colombia”.


Pacific se constituyó bajo las leyes de la provincia de Columbia Británica, Canadá, con el nombre de Agincourt Explorations Inc. en los 90 y modificó varias veces su nombre conforme incorporaba nuevas empresas y sucursales. La empresa, la primera en colocar simultáneamente acciones en las bolsas de Bogotá y Toronto, conoció un rápido crecimiento debido a la gestión de los exfuncionarios de la petrolera estatal de Venezuela PDVSA, hasta 2014, cuando estuvo a punto de quebrar por el sobreendeudamiento y la sobrevaloración de los bloques adquiridos y por el incremento en las inversiones en infraestructura, a la par que caían los precios del petróleo.


No hay, sin embargo, sólo sombras económicas en la historia de Pacific: muchos son también los problemas relacionados con la contaminación del medio ambiente y con la violencia en las regiones en las que la compañía operó durante años.


Los acuerdos con Santos


La operación de Pacific se centra en Puerto Gaitán, una zona altamente afectada por el despojo y el abandono de tierras provocado por masacres, homicidios, reclutamientos forzados, desapariciones. Allí también se han dado atentados contra la infraestructura petrolera. Según se revela en el informe de Somo-Indepaz, Pacific y el Ministerio de Defensa (del que fue titular el actual presidente Santos) han firmado convenios de seguridad que han implicado la disminución de afectaciones, entre ellas los secuestros. Se trata de convenios que representan un modelo de seguridad basado en la militarización del territorio y en la combinación de seguridad militar y privada que involucra a la empresa en operaciones de guerra dentro del conflicto armado interno colombiano.


“La política de seguridad que impulsó Santos como ministro de Defensa es la misma como presidente –explica a Diagonal la investigadora de Indepaz Yamile Salinas Abdala–. Por supuesto, han disminuido los atentados y secuestros, como se dice en el informe, pero los convenios de seguridad y la acción cívico-militar ha mermado la exigencia de los derechos de los pobladores y trabajadores, y en ocasiones la Fuerza Pública, y especialmente el ESMAD (el Escuadrón Móvil Antidisturbios de la Policía Nacional de Colombia), les vulnera sus derechos y estigmatiza a quienes se oponen o controvierten las iniciativas económicas”.


En definitiva, Pacific –indica el informe– es un símbolo de los riesgos de operar en entornos complejos, en los que los éxitos se anteponen a la responsabilidad de las empresas. Algo que no va a cambiar en la etapa postconflicto. “No hay diferencia en las políticas de Uribe y Santos en materia económica y de seguridad –añade Yamile Salinas Abdala–. En las conversaciones entre el Gobierno y las FARC se acordó no tocar el modelo económico”.


Especulación y fraude


La historia de Pacific, sin embargo, cuestiona también la viabilidad económica del modelo elegido para impulsar el sector de hidrocarburos en Colombia. La quiebra de la compañía el pasado abril, bajo un fardo de más de 5.000 millones de dolares ha dejado colgados a los accionistas minoristas (entre otros, a fondos pensiones). Sin embargo, Pacific ha conseguido sobrevivir: los directores, con el apoyo de un fondo de capital riesgo, hicieron un rearranque que, según explica el Wall Street Journal, biblia del capitalismo americano, ha encontrado la oposición de varios inversores, en desacuerdo con un plan que “favorece los intereses de los directores sobre aquellos de los accionistas”.


El dinero, sin embargo, no se ha volatilizado sólo en la Bolsa: la compleja estructura corporativa del grupo (más de 100 compañías subordinadas, de las cuales 13 son filiales, que están domiciliadas en más de 20 jurisdicciones, entre ellas Canadá, Panamá, Islas Vírgenes Británicas, Luxemburgo, Suiza, los Estados Unidos y Holanda) parece pensada para favorecer el fraude fiscal. Toda una paradoja para una de las empresas más favorecidas por los planes de desarrollo impulsados por los Gobiernos colombianos. “Gran parte de las empresas de Pacific –concluye Yamile Salinas Abdala– se constituyeron en países como Panamá y otros considerados paraísos fiscales, lo que atenta contra la transparencia y, según autoridades colombianas (la Dirección de Impuestos y la Superintendencia de Sociedades conocida como Supersociedades), puede facilitar prácticas de evitación o evasión de impuestos”.

Publicado enColombia
Asombroso acercamiento “estratégico“ de Putin y Erdogan: se dispara el petróleo

¿Se prepara el Kremlin para el escenario de una presidencia hostil de Hillary Clinton en la dimensión curvilínea de Rusia en su nuevo patio trasero, que incluye el binomio Ucrania/Siria y conecta el mar Mediterraneo al mar Negro?

El mismo día que el Kremlin anunció la instalación de una base naval permanente (¡supersic!) en Tartús (en la costa alauita de Siria), Rusia y Turquía firmaron un acuerdo "estratégico" para construir un gasoducto con destino a Europa, eludiendo las anteriores conexiones gaseras con Ucrania (https://goo.gl/Favxm6).

La prensa turca califica de "estratégico" el acuerdo gasero, durante la 23 edición de la cumbre del Congreso Mundial de Energía en Estambul, que contará con un descuento sustancial en el precio y comporta como corolario la aceleración de la construcción de la planta nuclear turca Akkuyu (https://goo.gl/B1t4a8).

Se asienta la nueva reconfiguración cartográfica y marítima desde el mar Negro hasta el Mediterráneo, que incluye el binomio petróleo/gas con sus respectivos transportes terrestres, en cuya travesía se escenifican dos batallas cruciales: la de Alepo (Siria), a punto de caer en favor de la coalición de Rusia/Siria/Irán/Hezbolá (con la tácita anuencia turca), y la de Mosul (Irak), que empezará el 19 de octubre la coalición de EU y kurdos con sus aliados del gobierno de Irak, sin la conspicua participación de Turquía (https://goo.gl/iVSRnJ).

El acuerdo "estratégico", acompasado de otros suculentos aperitivos entre Rusia y Turquía –todavía miembro de la OTAN y potencia militar sunita de primer orden– trastoca en forma dramática las coordenadas desde el mar Negro hasta el Mediterráneo y reconfigura la cartografía energética de Europa, quedando aislada Ucrania, y contaría con dos gasoductos que atravesarán el lecho del mar Negro, con una capacidad combinada de 30 mil millones de metros cúbicos de gas operados por la gasera estatal rusa Gazprom: uno destinado al consumo interno de Turquía y el otro al restante de Europa.

El gas natural se disparó hasta 3.27 dólares y arrastró al barril de petróleo a 53.73 dólares en la variedad Brent, a niveles de hace un año, luego de que el zar energético Vlady Putin apoyó un tope a la producción fraguado por la OPEP para ser aplicado en su cumbre en Viena a finales de noviembre, y que pudiera alcanzar un mínimo de 60 dólares el barril (https://goo.gl/hmltqF).

Rusia no es miembro de la OPEP, pero viene negociando con Arabia Saudita (AS) –arrojada a las fauces del Congreso de EU con su letal legislación derivada del 11/S– un recorte extractivo con tal de mejorar su precio secuestrado por la banca de Wall Street y la City (Londres). No pasó desapercibido que el zar Vlady Putin haya sostenido reuniones bilaterales con los presidentes de Turquía y Venezuela (https://goo.gl/UnPtlD).

En solo tres meses, es la tercera vez que se reúnen el zar Vlady Putin y el sultán neo-otomano Erdogan, quien busca diversificar sus relaciones exteriores después del golpe fallido en su contra, teledirigido por EU y la OTAN.

En contraste con los palafreneros del "fin del petróleo" y la “revolución energética del gas esquisto (shale gas)”, con todo y su letal fracking (fracturación hidráulica), el zar energético ruso sentenció que todavía no ha llegado el crepúsculo del binomio petróleo/gas en un futuro visible debido a “la demanda de la energía tradicional (sic), apoyada no sólo por la motorización y la electrificación de inmensos países, como China e India, sino también por la participación continua de los productos del petróleo y el gas en las aéreas más diversas de la vida humana,en los procesos industriales (https://goo.gl/kgiDln)”. ¡Hay petróleo para rato!

Según el zar ruso: "la congelación, o incluso la reducción de la extracción del petróleo, es probablemente la única solución correcta para mantener la estabilidad energética mundial". Hoy la producción total de los 14 miembros de la OPEP asciende a 33.5 millones de barriles diarios (mbd), y en su reciente reunión en Argel acordaron reducirla a 32.5 mbd, a lo que se sumaría en forma externa Rusia, que produce 11.1 mbd, mucho más que la misma AS, con 10.6 mbd (https://goo.gl/wmcY1p). Las producciones de esta última nación, líder de facto de la OPEP, y Rusia se encuentran a su máximo con precios mediocres, cuando podrían recibir mejores dividendos produciendo menos.

El Congreso Mundial de Energía de Turquía, con representantes de los sectores político/energético de 80 países, se celebró bajo el cántico de la "transición energética" hacia la alternancia de la energía "renovable". Mientras llegue la prometida parusía de la energía "renovable", Turquía y varios países de Europa, no se diga los gigantes China e India, que ostentan los mayores crecimientos geoeconómicos del planeta, seguirán consumiendo gas y petróleo en la fase "transitoria".

Quedó atrás el derribo, en la transfrontera turco-siria, del avión ruso por Turquía. Reuters comenta que la construcción de la base naval permanente de Rusia en Tartús contempla expandir su presencia militar en Siria. Hoy Moscú sopesa reabrir sus anteriores bases en Cuba y Vietnam, cuando se encuentra en pláticas para abrir una base aérea en Egipto (sic) y anhela abrir bases en Venezuela, Nicaragua, Singapur y las islas Seychelles.

¿Tan fuerte se siente ahora Rusia para avanzar sus piezas de ajedrez en el tablero militar/energético global con el apoyo tácito de China? ¿Habrá detectado Rusia la debilidad de EU, que huye hacia adelante? A juicio del senador ruso Igor Morozov, del Comité de Asuntos Internacionales, el avance en Tartús representa un incremento también de su potencial militar en todo Medio Oriente.

Los contenciosos del binomio Ucrania/Siria, que enfrentan a EU con Rusia, han llevado a que Moscú haya traslado los misiles S-300 a Tartús y los Iskander al enclave ruso de Kaliningrado, que pone en jaque a los países bálticos y a Polonia hasta un radio que alcanza Berlín (https://goo.gl/xhWnPu).

Tan importante como el gasoducto "estratégico" ruso-turco, de un costo de 10 mil millones de dólares, es la construcción por Rosatom de Rusia de la primera planta nuclear de Turquía en Akkuyu, de un total de cuatro plantas a un costo de 20 mil millones de dólares. El mismo Erdogan ha deplorado la vulnerabilidad en energía que depende de "países extranjeros", por lo que contempla que 10 por ciento de la producción eléctrica provenga de fuentes nucleares (https://goo.gl/hWzYbN).

El acuerdo estratégico envolvió el contencioso sirio –donde Moscú y Ankara han acercado sus antagónicas posturas– y la Operación Blindaje del Éufrates, mote de la tolerada intervención del ejército turco en 5 mil kilómetros cuadrados adentro de Siria, con el fin de desalojar a los rebeldes kurdos al este del río Éufrates.

El zar Putin y el sultán Erdogan acordaron aportar ayuda humanitaria a la parte oriental sitiada de Alepo, lo cual pudiera desembocar en la retirada de los yihadistas sirios, pero deja fuera de la jugada la mediación de Francia, muy proclive a Obama. El zar ruso, a la contraofensiva en el electoral mes aciago de octubre en EU, se siente tan fuerte que hasta canceló la visita a su homólogo galo.

www.alfredojalife.com

Twitter: @AlfredoJalifeR_

Facebook: AlfredoJalife

Vk: id254048037

Publicado enInternacional