Sábado, 08 Febrero 2020 06:32

“Curva de elefante” y clase media

“Curva de elefante” y clase media

Thomas Piketyy en su más reciente libro, Capital e ideología, retoma una gráfica de Milanovic para representar las desigualdades en el mundo en las últimas décadas. Lo notable de esa curva que mide los ingresos de la población es que toma la forma de una “curva de elefante”. Los primeros deciles, que abarcan a las personas del planeta más pobres han experimentado un crecimiento porcentual notable de su capacidad adquisitiva. Los deciles intermedios, es decir los “sectores medios“ han tenido un aumento, pero moderado, en tanto que el decil superior, especialmente el uno por ciento más rico ha experimentado un crecimiento exponencial de sus ingresos, tomando la forma de una pronunciada trompa.

Salvando las diferencias numéricas es posible también representar la distribución de los ingresos en Bolivia desde el año 2006 al 2018 como una “curva de elefante” moderada.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), entre 2006 y 2018, el 33 por ciento de los bolivianos anteriormente pobres alcanzaron ingresos medios (entre 5 y 50 dólares/día), pasando de 3.3 a 7 millones. El salario mínimo del país, que reciben la mayoría de los asalariados, subió de 440 bolivianos a 2 mil 122 (de 55 a 303 dólares, es decir, 550 por ciento). Como señala el Banco Mundial, Bolivia fue la nación que más favoreció en la pasada década –con distintas políticas redistributivas– los ingresos de 40 por ciento de la población vulnerable, en promedio 11 por ciento anual; por lo que está claro que la primera parte de la curva de Piketty está verificada.

Las clases altas por su parte, después de la nacionalización de los hidrocarburos, electricidad agua y telecomunicaciones, han tenido también un notable crecimiento de sus ingresos. La rentabilidad anual de la banca ha saltado de 21 a 208 millones anuales. Los productores mineros privados y la agroindustria han pasado de exportar 794 y 160 millones de dólares en 2006 a 4,001 y 434 en 2018. Por su parte, el monto global de la ganancia registrada del sector empresarial ha pasado de 6 mil 700 en 2005 a 29 mil 800 millones de bolivianos en 2018, 440 por ciento más. Lo que verifica la trompa de la curva; con una diferencia respecto a lo que sucedió escala mundial: una reducción drástica de la desigualdad entre el 10 por ciento más rico con respecto al 10 por ciento más pobre que se redujo de 128 veces a 36, fruto de las cargas impositivas a las empresas ( government take gasífero de 80 por ciento, bancario de 50 por ciento y minero de entre 35 y 40 por ciento); por lo que debemos hablar de una trompa de elefante recortada o moderada.

Lo que falta ahora es saber que pasó con el sector medio de la sociedad.

Las clases medias tradicionales

Se trata de un sector social muy diverso en oficios y propiedad formado después de la revolución de 1952 con los retazos de la vieja oligarquía derrotada, pero cohesionada en torno al reciclado sentido común de un mundo racializado en su orden y lógica de funcionamiento. Son profesionales de segunda generación, oficinistas, oficiales uniformados, intermediarios comerciales del Estado, pequeños empresarios ocasionales, ex latifundistas, propietarios de inmuebles alquilados, políticos de oficio, etcétera.

A primera vista han tenido un incremento de sus ingresos y del valor de sus bienes inmuebles. La tasa de crecimiento de la economía en 14 años, en promedio 5 por ciento anual, ha favorecido en general a toda la sociedad. Pero mientras las clases plebeyas tuvieron un incremento de sus ingresos de al menos 11 por ciento cada año y los asalariados más pobres 500 por ciento en 13 años. En el caso de los salarios altos, el presidente Evo Morales fijó como remuneración máxima el salario presidencial, que se redujo de 26 mil bolivianos a 15 mil; y en 13 años sólo subió a 22 mil, es decir, 46 por ciento, lo que llevó a que los ingresos de los profesionales con cargos más altos tengan que apretarse como acordeón por debajo del techo presidencial. Así, mientras la economía nominalmente pasaba de 9 mil 500 a 41 mil millones de dólares, un aumento de 430 por ciento, las clases medias profesionales sólo tuvieron un incremento menor a 95 por ciento por ciento de su salario promedio. Para las nuevas clases medias populares ascendentes era una gran conquista de igualdad, pero para las tradicionales, posiblemente un agravio.

Los propietarios de bienes inmuebles no sufrieron una depreciación de sus propiedades ni mucho menos una expropiación, pero el riguroso control de la inflación que ejerció el gobierno (alrededor de 5.4 por ciento en promedio en los pasados 13 años) y la gigantesca política de fomento a la construcción de viviendas, ya sea mediante cientos de miles viviendas estatales donadas y la obligatoriedad de crédito bancario a la construcción de vivienda a una tasa de interés de 6 por ciento, llevó a una amplia oferta que atempero el aumento de los precios de las viviendas en un tope no mayor a 80 por ciento en toda una década.

De esta manera las clases medias tradicionales tuvieron un incremento moderado de sus ingresos, porcentualmente mucho menor que el de las clases populares y las clases altas, lo que completa la parte baja de la “curva de elefante” de las desigualdades nacionales.

Si a ello sumamos que en este mismo tiempo a los 3 millones de personas de “ingresos medios” que ya existían en 2005 se sumaran otros 3.7 millones, resulta que para un puesto laboral donde habían tres ofertantes, ahora habrán seis; llevando a una devaluación de facto de 50 por ciento de las oportunidades de la clase media tradicional.

Esta “devaluación” de la condición social de la clase media se vuelve tanto más visible si ampliamos la forma de medir los bienes de las clases sociales a otros componentes más allá de los ingresos monetarios y el patrimonio, como el capital social, cultural y simbólico.

Toda sociedad moderna tiene mecanismos formales e informales de regulación de influencias sociales sobre las decisiones estatales. Ya sea para debatir leyes, defender intereses sectoriales, ampliación de derechos, acceso a información relevante, puestos laborales, contratación de obras, créditos, etcétera, los partidos, pero también los lobbys profesionales, los bufetes de abogados y las redes familiares funcionan como herramientas de incidencia sobre acciones estatales. En el caso de Bolivia hasta hace 14 años, los “apellidos notables”, los vínculos familiares, los círculos de promoción estudiantil, las fraternidades, las amistades de residencia gatillaban una economía de favores en el aparato estatal.

Un apellido siempre ha sido un certificado de “honorabilidad” y, a falta de ello, el paso por determinados colegios, universidades privadas, lugares de esparcimiento o pertenencia a una logia desempeñaban el resorte de parcial blanqueamiento social.

Ya sea en gobiernos militares o neoliberales siempre había una lógica implícita de los privilegios estatales y de los lugares preestablecidos, social y geográficamente, que las personas debían ocupar.

Por eso cuando el “proceso de cambio” introduce otros mecanismos de intermediación eficiente hacia el Estado, las certezas seculares del mundo de la clase media tradicional se conmocionan y escandalizan. La alcurnia, la blanquitud y la logia, incluidas su retórica y su estética, son expulsadas por el vínculo sindical y colectivo. Las grandes decisiones de inversión, las medidas públicas importantes, las leyes relevantes ya no se resuelven en el tenis club con gente de suéteres blancos, sino en atestadas sedes sindicales frente a manojos de hojas de coca. La liturgia colectiva sustituye la ilusión del mérito: 80 por ciento de los alcaldes han sido elegidos por los sindicatos; 55 por ciento de los asambleístas nacionales y 85 por ciento de los departamentales provienen de alguna organización social. Los puestos laborales en la administración pública, las contrataciones de obras pequeñas, la propia atención ministerial requiere el aval de algún sindicato urbano o rural. Hasta la “servidumbre doméstica”, vieja herencia colonial del sometimiento de las mujeres indígenas, ahora impone derechos laborales y de trato digno. Los “indios están alzados”, y la indianitud anteriormente arrojada como estigma o veto al reconocimiento, ahora es un plus que se exhibe para decir quien tiene el poder. En todo ello hay una inversión de la polaridad del capital étnico: del indio discriminado se pasa al indio empoderado.

La plebe, anteriormente arrinconada a las villas y anillos periféricos, invade los barrios de las “clases bien” comprando y alquilando domicilios vecinos rompiendo las tradicionales geografías de clase. Las universidades se llenan de hijos de obreros y campesinos. Los exclusivos shoppings se vulgarizan con familias populares que traen sus costumbres de cargar su comida en aguayo y meterse a los jardines de los prados. Y las oficinas antes llenas de traje, corbata y falda tubo, ahora están atravesados por ponchos, chamarras y polleras.

Para la clase media es el declive del individuo frene al colectivo, del “buen gusto” frente al cholaje que lo envuelve todo y en todas partes. Hasta las clases altas más hábiles en entender el nuevo relato social se agrupan también como gremio y se vuelven diestras en las puestas en escena corporativas.

Pero la clase media tradicional no. La simulación siempre ha sido un estilo de su clase, pero que ahora no le da réditos. Otras apariencias más cobrizas, otros hábitos e incluso otros lenguajes ahora desplazan lo que siempre consideró un derecho hereditario. Y antes que racionalizar el hecho histórico, prefiere ahogarse en las emociones de una decadencia social inconsulta. El resultado será un estado de resentimiento de clase contra la igualdad que lo irradiará hasta sus hijos y nietos. Por eso su consigna preferida es “resistencia”. Se trata de resistir la caída del viejo mundo estamental. Y para ello el fascismo es su modo de encostrarse.

Así, más que una querella por los bienes no adquiridos la rebelión de la clase media tradicional es un rencor encolerizado por lo que considera un desorden moral del mundo, de los lugares que la gente debiera ocupar y de la distribución de reconocimientos que por tradición les debiera llegar.

Por eso el odio es el lenguaje de una clase envilecida que no duda en calificar de “salvajes” al cholaje que la está desplazando. Y es que al final no se puede ganar impunemente la lucha contra la desigualdad. Siempre tendrá un costo social y moral para los menos, pero lo cobrarán.

Esta es también una de las preocupaciones de Piketty en su libro, pues está dando lugar a un surgimiento de un tipo de populismo de derechas y de fascismo alentado por la insatisfacción de estos sectores medios con nulo o bajo crecimiento de sus ingresos. Y en el caso de Bolivia a un tipo de neofascismo con envoltura religiosa.

* Ex vicepresidente de Bolivia en el exilio

Publicado enSociedad
Ex senadora colombiana Aida Merlano habla durante una audiencia en un tribunal en Caracas, Venezuela.Palacio de Miraflores / Reuters

Aida Merlano aseguró que el gobierno colombiano tiene "la intención de asesinarla" y dijo que su escape fue organizado "por la clase dirigente" de su país, "con la colaboración de Germán Vargas Lleras".

La excongresista colombiana, Aida Merlano, le pidió disculpas a Venezuela por su ingreso de una manera ilegal al país, pero aseguró que su "desesperación" la llevo a "buscar refugio", pues se considera "perseguida" por el presidente Iván Duque, a quien señaló de tener "la intención de asesinarla".

Merlano, quien cumplía pena en un recinto penitenciario en su país, estaba prófuga de la justicia luego de haber escapado por la ventana de un consultorio médico donde se sometía a un tratamiento odontológico en octubre del año pasado. Hace una semana las autoridades venezolanas la capturaron en el fronterizo estado Zulia y, este jueves, la excongresista aseguró que su fuga había sido "organizada por la clase dirigente de Colombia con la colaboración del exvicepresidente, Germán Vargas Lleras".

Desde el Palacio de Justicia de Venezuela, en Caracas, y frente a periodistas de diferentes países, Merlano aseguró que fue condenada "por un delito que no cometió", tras "un allanamiento viciado", donde la Fiscalía y miembros de la Policía colombiana "sembraron pruebas" que la incriminaron en delitos como porte de armas, concierto para delinquir, entre otros.

Según la excongresista, esta "conspiración" fue dirigida por el exvicepresidente Vargas Lleras, con ayuda del exfiscal Néstor Humberto Martínez, a quien acuso de ser "la cuota política" de Odebrecht para garantizar que todas las contrataciones fuesen destinadas a los empresarios que financian a distintos parlamentarios de derecha.

"Todo fue un montaje para quitarme del paso, inhabilitarme y guardarme en prisión (…) porque sabían que yo tenía pruebas contundentes para demostrar la corrupción que existe en mi país", sostuvo Merlano.
¿Por qué ella?

Aida Merlano, quien tuvo una larga relación sentimental con Julio Gerlein —cabeza de Valorcon, una de las empresas contratistas más importantes del país—, aseguró había tratado de cambiar la política tradicional que los Gerlein venían haciendo durante muchas décadas en la región Caribe con la "compra y venta de votos".

Según su testimonio, la iniciativa "fue generando mucho malestar entre los Gerlein y los Char, quienes hoy tienen el poder absoluto de la región Caribe porque se han comprado a toda la clase política".

La colombiana acusó a los integrantes de las familias Gerlein y Char de ser los "mayores financiadores de las campañas políticas de los últimos 20 años, desde la primera presidencia de Álvaro Uribe Vélez", y dijo que tenía pruebas. Por eso, se consideró un "objetivo militar" cuando decidió lanzarse como senadora "de forma independiente".

Tras su detención en Colombia, contó Merlano, Char se ofreció a ayudarla para que le quitaran los cargos, a cambio de su silencio. "Los llamé para decirles que iba a declarar en contra de ellos aunque no obtuviera ningún beneficio, entregué pruebas contundentes para demostrar mi inocencia, pero todo me fue negado porque estoy segura que hasta los magistrados fueron sobornados para hundirme".

Luego, la excongresista afirma que intentó lograr un acuerdo con la Corte, pero asegura que no la quisieron escuchar. "Luego me enviaron a un abogado de la familia Char, quien me explicó que habían planificado mi fuga, pero yo sé que el objetivo de esa fuga era asesinarme luego".

La fuga

La excongresista —condenada a 15 años de cárcel por la compra ilegal de votos para las elecciones parlamentarias de 2018—, se fugó en octubre del año pasado. Sin embargo, ella asegura que "no estaba fugada" sino "secuestrada".

"Muchos días después de la fuga es que yo me escapo de una finca a las afueras de Valledupar, donde me tenían secuestrada. Uno de los captores me dijo que pretendían asesinarme y enterrarme en una fosa común. Cuando yo me escapo de esa finca es que Duque aumenta la recompensa ofrecida para mi captura, él lo sabia", dijo Merlano, quien relató que durante su supuesta retención fue víctima de abusos.


Colombia le pide a Guaidó (y no a Maduro) la extradición de una excongresista prófuga capturada en Venezuela: ¿qué hay detrás?

"Él (Duque) y la familia Char y Gerlein tienen intereses en común, si yo hablo, sabe que va a caer él, Santos, media clase política y el Partido Conservador completo", expresó, al tiempo que aseveró que el gobierno de su país había armado un montaje para hacerle creer a la prensa que ella había comprado unos boletos para Barbados. "Querían mostrar que me fugué y estaba en una isla paradisíaca disfrutando de la vida con otra identidad, pero la verdad es que iba a estar enterrada en una fosa común".

Solicitud de ayuda

Por último, la exsenadora colombiana le pidió al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, que "por favor la ayude". "Si este caso se debe llevar a tribunales o instancias internacionales, que por favor me ayude porque yo soy víctima de Duque, sé lo que tramaron en mi contra, me expusieron a cosas terribles en la finca donde me secuestraron", manifestó entre llanto.

"Tengo miedo al gobierno colombiano y a la clase política que busca mi muerte. Si algo le pasa a mi familia en Colombia, que se sepa que los únicos responsables son el gobierno, la familia Char y la Gerlein", finalizó.


Reacciones

Ante esto, la ministra de Justicia de Colombia, Margarita Cabello, aseveró que las declaraciones de Merlano "carecen de todo fundamento, son oportunistas y son una fabricación" del mandatario venezolano, Nicolás Maduro, para supuestamente atacar "la honra" del presidente Duque y las instituciones colombianas.

"El régimen dictatorial de Nicolás Maduro, en lugar de estar produciendo este show mediático, debe entregar inmediatamente a la señora Aída Merlano a las autoridades nacionales para que cumpla su condena en Colombia", agregó la ministra, en declaraciones desde la Casa de Nariño, junto al director de la policía, general Óscar Atehortúa.

La petición de la ministra colombiana es un cambio en la postura de Bogotá, puesto que tras la captura de la excongresista en territorio venezolano, el Ministerio de Justicia de Colombia informó que la solicitud de extradición de Merlano se tramitaría ante el diputado opositor Juan Guaidó, ya que "Colombia no reconoce y por ende no tiene relaciones diplomáticas" con el gobierno de Nicolás Maduro.

Cabello, quien omitió este hecho, recordó que "enterado el ministerio de Justicia de la fuga de Merlano, se ordenó el relevo del director del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario, y se ordenó la destitución de la directora del centro de reclusión El Buen Pastor".

Por su parte, el expresidente colombiano, Álvaro Uribe Velez, quien también salió salpicado en las declaraciones de Merlano, afirmó que así como se interroga a Aída Merlano en Caracas, "también deberían pedir que se interrogue a Farc, ELN y a tanto bandido allá protegido".

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Absuelven a Trump; desea ser presidente vitalicio

Sale ileso y fortalecido: analistas // Mitt Romney, único republicano que vota en su contra

 

 Nueva York. Donald John Trump fue absuelto, y ante ello el acusado bromeó (¿o no?) con ser presidente vitalicio, y por ahora es el primer mandatario impeached en buscar la relección.


El veredicto final del tercer juicio político en la historia de Estados Unidos fue el pronosticado, cada bancada votó la línea de sus respectivos partidos, con una sola excepción. Con ello, el Senado, actuando como jurado, declaró “no culpable” al presidente.


El Senado votó por cada cargo: abuso de poder y obstrucción al Congreso. Cada legislador, en orden alfabético, fue diciendo en voz alta “culpable” o “no culpable”. El conteo del primer delito fue de 52 contra 48 en favor de absolver al presidente, y sólo hubo un senador disidente de su partido, el republicano Mitt Romney.


El voto del segundo cargo fue de 53 contra 47 por exonerar al jefe de la Casa Blanca.


Se requerían dos tercios, 67 de 100 votos, para condenar y destituir al mandatario.


“Por lo tanto, es ordenado y adjudicado que Donald John Trump sea absuelto de los cargos”, proclamó el jefe de la Suprema Corte, John Roberts, quien presidió el juicio político, y así cayó el telón de este espectáculo.


A siete semanas de ser formalmente acusado por la Cámara de Representantes de delitos que ameritan su destitución (lo que se conoce como impeached), después de casi cinco meses de investigaciones, y casi tres semanas de juicio en el Senado, Trump fue exonerado, a pesar de los pruebas abrumadoras presentadas en su contra.


Trump, quien siempre ha denunciado que esto fue “una farsa” y parte de una “cacería de brujas” en su contra, y cuyos aliados denunciaron este esfuerzo como un intento demócrata para “revertir la previa elección e interferir en la próxima”, emitió una primera reacción al resultado tuiteando un meme que había usado anteriormente con su imagen y un calendario electoral en el cual, cada cuatro años, va ganando... a perpetuidad (https://twitter.com/realDonaldTrump/status/1142157838153895941). No es la mejor imagen “democrática”en un sistema que sólo permite dos turnos al presidente.


En otro tuit, el presidente anunció que hará una declaración pública formal acerca de “la Victoria de nuestro País sobre la farsa de impeachment”.


El caso en su contra giraba en torno del intento del presidente de presionar al nuevo gobierno de Ucrania a interferir en la dinámica de la elección presidencial estadunidense para beneficiar los intereses políticos de Trump, como su negativa a cooperar en la investigación del asunto por la cámara baja.


Trump fue calificado por los acusadores demócratas durante el juicio como alguien que se considera “por encima de la ley” al incurrir en “conducta corrupta” para beneficiarse políticamente, poniendo en riesgo la seguridad nacional, vulnerando el proceso electoral y “traicionando” a su país.


De hecho, los diputados demócratas que actuaron como fiscales en el juicio, advirtieron ayer, en un artículo colectivo publicado en el Washington Post, que “el presidente no dejará de tratar de hacer trampa en la próxima elección, hasta que tenga éxito”. Afirmaron que no hubo un juicio real, y por lo tanto este veredicto no es legítimo.


La presidenta de la cámara baja, Nancy Pelosi, la demócrata más poderosa de Washington, declaró: “hoy (ayer) el presidente y los republicanos del Senado han normalizado la ilegalidad y el rechazo al sistema de equilibrios (entre los poderes) en nuestra Constitución”.
Pero este resultado refleja la realidad de que el juicio no es un proceso judicial, sino político. Y con la mayoría republicana controlando el “tribunal”, este fue el veredicto pronosticado casi desde que comenzó el proceso.


El único disidente, Romney, quien fue candidato presidencial republicano hace ocho años, había anunciado su intención poco antes, al afirmar en una entrevista con Fox News: “es difícil para mí imaginar un ataque más serio a la Constitución y una república como la nuestra, que decir que un presidente busca enlistar a un gobierno extranjero para corromper nuestras elecciones con la finalidad de mantenerse en el poder… Eso ocurre en autocracias chatarras. Eso no ocurre en Estados Unidos de América”.


El voto de Romney no es sólo histórico –es el primer senador en votar contra un presidente de su propio partido en un juicio político–, sino aún más importante, en esa coyuntura le roba al presidente de su deseo de poder proclamar que fue un ejercicio partidista en su contra.
Al final del día, Trump, quien ha sido caracterizado como “el presidente más peligroso de los tiempos modernos” por varios legisladores demócratas y otros observadores, sale ileso y por ahora políticamente fortalecido al inicio de su campaña por la relección. En algunas encuestas recientes, y a pesar de lo revelado y declarado en su juicio, su aprobación ascendió al nivel más alto desde que ocupó la Casa Blanca.


Todos esperan que Trump intensificará su ataque contra todo político que se atrevió a desafiarlo, sobre todo a sus ex colaboradores, y sin duda Romney (ayer, uno de los hijos del mandatario llamó a expulsarlo del partido), y que retomará sin ningún sentido de autocrítica su forma de gobernar, algo que quedó claro con su discurso ante el Congreso el martes al rendir el informe presidencial, el cual estaba repleto de por lo menos 31 exageraciones, engaños y mentiras (https://www.washingtonpost.com/politics/2020/02/04/fact-checking-president-trumps-2020-state-union-address/) que sirvió como el arranque de su relección.

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Evo Morales en entrevista con Brecha en Buenos Aires / Foto: Guido Piotrowski

El expresidente de Bolivia duda de que el nuevo gobierno reconozca un eventual triunfo del Mas en las elecciones de mayo. Insiste en la legitimidad de su intento de reelección y cree que la solución al problema de los liderazgos en la izquierda regional pasa por un cambio de mentalidad en los latinoamericanos. En diálogo con Brecha, arremetió contra quienes cuestionan el modelo extractivo en su país y habló sobre su vínculo con el feminismo.

 

Camisa blanca de manga corta, pantalón negro y zapatos al tono, Evo Morales circula por las oficinas de su búnker porteño en la calle Chile, barrio de San Telmo, pegado a su teléfono celular. Es miércoles de mañana y el cierre de candidaturas en Bolivia apremia, por los plazos: el último día es el 3 de febrero. Desde temprano estuvo reunido con más de 20 representantes de diferentes departamentos de Bolivia. En una sala grande definen los candidatos de modo asambleario, todos en ronda. Tras la puerta cerrada se escuchan las diferentes voces. Morales observa, escucha, opina. Sale de la oficina y ante la expectativa de los cronistas saluda sonriente, camina, entra en otra oficina, habla con un interlocutor en Bolivia. El equipo de Brecha había sido citado para la entrevista con el expresidente a las 8.30. La espera termina a las 12.45, cuando Evo Morales finalmente ingresa al salón y se dispone a sentarse para responder a las preguntas. “Pido disculpas por la demora”, dice.

Un día antes, Luis Arce, el candidato presidencial del Movimiento al Socialismo (Mas) y ex ministro de Economía de Morales, aterrizó en suelo boliviano para iniciar la campaña electoral. Lo esperaba el gobierno de Jeanine Áñez con la amenaza de detenerlo bajo acusaciones de corrupción, el lawfare de moda: por no controlar el uso del Fondo Indígena en diferentes proyectos aprobados para su ejecución. La propia fiscal de la causa se encargó de desmentir la existencia de una orden de detención contra Arce y sólo le tomó declaración, a la espera de que sus abogados accedan al voluminoso expediente de veinte cuerpos que forman la causa. Eso fue motivo de debate en las oficinas de la calle Chile, donde ya manejan cifras de las primeras encuestas: 35 por ciento de intención de voto para Arce y algo más del 15 por ciento para Carlos Mesa. La mandataria Áñez aparece un poco más abajo. El dirigente cívico Fernando Camacho y Jorge “Tuto” Quiroga ni siquiera figuran con guarismos significativos, al menos según los sondeos en manos del equipo de prensa de Morales. “Van a buscar perseguirnos”, dice el expresidente, y los asambleístas asienten.

Cuando Brecha le pregunta por su posible candidatura prefiere esquivar el tema. “Estoy para apoyar a los compañeros”, suelta al pasar. Al atardecer del miércoles se conocerá el comunicado del Mas donde se informa que Evo aceptó inscribirse como candidato a la Asamblea Legislativa Plurinacional. Sin embargo, el documento aclara que la inscripción es sólo para habilitar, legalmente y en los plazos establecidos por el cronograma electoral, una eventual candidatura en caso de que las asambleas decidan elegirlo como representante. “El debate de las candidaturas finales aún se está desarrollando”, aclara el comunicado de prensa.

—Después de 14 años en el poder y tras el golpe de Estado ya consumado, ¿qué enseñanzas saca en limpio y qué autocrítica hace hoy sobre su gestión?

—Primero, siempre con el pueblo, todo para el pueblo. Esa es la lucha histórica de la gente marginada. La lucha viene desde la colonia, pasando por la república. Y para estar con el pueblo nos pareció importante tener en cuenta tres cosas: en lo político, la refundación de Bolivia; en lo económico, la nacionalización; y en lo social, la redistribución de la riqueza. Lo más difícil para mi gestión fue la refundación, dejar el Estado colonial y contar con un Estado plurinacional en Bolivia, donde todos tengan los mismos derechos. Se acabó el Estado impostor, las autoridades aparentes, el Estado fallido, las amenazas de hacer desaparecer Bolivia. A partir del Estado plurinacional [se impulsaron] las mejores oportunidades para los más excluidos, que están dentro del movimiento indígena, y para las mujeres. Y todo incluido en la Constitución. En lo económico, para estar con el pueblo, han sido importantes las nacionalizaciones de los recursos naturales y de las empresas estratégicas.

Acá hay una profunda diferencia con la derecha boliviana y con el sistema capitalista, que consideran la salud y la vivienda como servicios. Para nuestro movimiento son derechos. Los servicios básicos son un negocio privado para el capitalismo. Mientras que para nosotros, en el socialismo comunitario, son derechos humanos. Por lo tanto, nuestra defensa va no sólo por los derechos individuales y personales, sino también por los derechos colectivos y de la comunidad. En la cuestión del comercio, para estar con el pueblo, es importante un programa de solidaridad, complementariedad y competitividad.

—¿Y la autocrítica de su gestión?

—[Duda antes de contestar.] En el tema de autocrítica y debilidades… Cuando tu hermano es presidente, algunos sectores tienen mucha y exagerada ambición. Algunos reclaman incluso cosas indeseables para otros sectores sociales. Entonces no están pensando en Bolivia, sino solamente para su sector o para una legión de ciudadanos. Pero cuando se maneja con transparencia el gobierno, con datos económicos, esos sectores lo entienden, aunque les cuesta aceptarlo. Y quiero decir que en la lucha de clases, ideológica, programática, es necesario discutir y trabajar. Los mismos movimientos sociales nos decían en las reuniones que ellos no venían a discutir y evaluar políticas sino a distribuir proyectos y obras. No querían debate ideológico. Y eso hay que trabajarlo durante el proceso de transformación. La realidad es que hay casi tres millones de bolivianos y bolivianas que subieron de la clase humilde o pobre a la clase media y se olvidaron de donde vienen, prefieren no tener compromisos con la sociedad, y ya traen nuevas expectativas. No toman en cuenta que todavía hay muchas familias en la situación en la que ellos estaban antes.

—Eso es un desafío para todos los gobiernos progresistas de la región. Cómo reaccionar ante las nuevas expectativas generadas tras las mejoras logradas por las gestiones gubernamentales.

—Fue todo un desafío para nuestro gobierno, y falta mucho para saber cómo reaccionar y seguir avanzando. En el caso de la administración, nosotros trabajamos los datos y llegamos a la conclusión de que las exageradas subvenciones estatales son una sangría para la economía nacional. No garantizan el futuro económico del país. Hay que combinar la inversión pública hecha para ampliar el aparato productivo con el aspecto laboral y social. De ahí viene la redistribución de la riqueza que permite terminar con la pobreza.

—Esos sectores que según usted reclaman demasiado al gobernante de turno, ¿son aquellos que en noviembre pedían su renuncia? Me refiero a la Central Obrera Boliviana (Cob) y a algunos sindicatos mineros.

—No diría eso… Creo que el pedido de renuncia que ellos hicieron hacia mí fue por una cuestión de miedo. Yo mismo no podía entender cómo la Cob podía pedir mi renuncia para dar oportunidad a la derecha. Ese fue un error político de la Cob, pero no por las reivindicaciones sectoriales de las que hablé antes. Porque ellos mismos me han propuesto que sea candidato a presidente, defendieron mi candidatura y se movilizaron por ella. Hubo un momento en que los tomó el temor y se lanzaron a pedir mi renuncia. Eso lo van a llevar como un error histórico.

—La postulación de Andrónico Rodríguez y de Orlando Gutiérrez, dirigente de la Cob, ¿marca diferencias entre el Mas, la Cob y los mineros?

—No. Estamos unidos. Nunca antes hubo cuatro candidatos. Estamos todos convencidos de que es importante la unidad, porque quien tiene la responsabilidad de conducir el nuevo proceso cuenta con el apoyo de todos.

EL MODELO EXTRACTIVISTA

—Una de las cuestiones comunes a los gobiernos progresistas o de izquierda de los últimos años es la generación de riqueza a través de una matriz similar a la del neoliberalismo: el extractivismo. ¿Cómo se enfrenta este problema?

—El sistema capitalista, además de destrozar el planeta, quiere que los llamados países subdesarrollados se lo cuidemos para su beneficio. Eso no lo comparto. Por supuesto que tenemos que cuidar el ambiente, y en eso soy un convencido. El ser humano no va a poder vivir sin la madre tierra. Y ella va a existir mejor sin el ser humano. Nosotros le planteamos a la Onu como prioridad los derechos de la madre tierra. Recién hace 70 años que en el mundo se dieron cuenta de que los seres humanos tenemos derechos y aparecieron los derechos humanos, los derechos políticos, sociales y económicos. Y recién en 2007 se declararon los derechos de los pueblos indígenas. Pero lo más importante aquí es que los derechos de la madre tierra no existen. Sin la madre tierra no hay vida, y por lo tanto, no hay humanidad.

Cuando se trata de aprovechar nuestros recursos naturales con una planificación a corto, mediano y largo plazo que respete los derechos de la tierra, aquí eso no se vivencia. Cuando el neoliberalismo explotaba el petróleo en reservas forestales, no había nadie que reclamara, ni las Ong ni las fundaciones. Cuando nosotros llegamos al gobierno y empezamos a hacer exploraciones respetando las zonas de reserva natural, empezaron las protestas financiadas desde Estados Unidos o por multinacionales.

—Hay sectores de la izquierda no financiados por Estados Unidos que reclaman contra el modelo extractivista…

—¿Quiénes son esos sectores en Bolivia? Son los troskos que se convierten en la extrema derecha. Ahora se escucha en Bolivia la frase “Otra izquierda es posible”. Y eso lo plantean los troskos. Durante el golpe [no hicieron] ni una manifestación contra la dictadura, y se dicen de izquierda. No puedo hablar de lo que ocurre en otros países con este tema de la explotación de los recursos naturales. Pero te diré lo que hicimos en Bolivia. Dimos valor agregado a nuestros recursos naturales para no tener dependencia en ciencia y tecnología. Eso fue una prioridad.

¿Cuál es el problema que tenemos no sólo los sudamericanos, sino los latinoamericanos en general? Algunos países plantean la liberación política, social y cultural. Y mi experiencia me dice que hay que acompañarla con liberación económica. La liberación política o ideológica sin liberación económica no tiene mucho futuro. Nosotros con las nacionalizaciones hemos garantizado esta liberación, económica y política. Pero el gran problema latinoamericano es que después tenemos que pasar de la nacionalización a la industrialización, con ciencia y tecnología.

—¿Y eso no se logra con las llamadas tecnologías limpias?

—Eso tenemos que lograrlo, por supuesto, con la defensa de la madre tierra y buscando y discutiendo nuevos caminos. Pero para eso los latinoamericanos necesitamos avanzar en ciencia y tecnología.

EL GOLPE Y LA OEA

—Hablando del golpe: ya en 2015 y 2016, tanto Nicolás Maduro desde Venezuela como “Pepe” Mujica en Uruguay habían desautorizado y criticado el rol del secretario general de la Oea, Luis Almagro. ¿Por qué usted, incluso con el golpe en ciernes, demoró tanto en darse cuenta del papel que ahora le atribuye a Almagro, que va en esa misma dirección?

—Fue un error de parte del gobierno nacional [se refiere a su gobierno]. Almagro tiene doble discurso. Alababa nuestra economía, el proceso de cambio. Entiendo que es un gran agente del imperio estadounidense y opera con planes contra los pueblos, incluso sin respetar los estatutos de fundación de la Oea. Debo reconocer como boliviano y como expresidente que fue un error creer que Luis Almagro podría garantizar un proceso democrático en nuestro país.

Pero pese al informe final de la auditoría electoral hemos ganado en la primera vuelta. El informe observa 226 mesas con irregularidades. Si es así, se piden nuevas elecciones en esas mesas y no en toda Bolivia. Si nosotros tenemos en cuenta las 36 mil mesas del país, 226 son mucho menos del 1 por ciento. Incluso si todos esos votos se hubieran contado para la oposición, igual hubiéramos ganado en primera vuelta. Es un golpe de la Oea.

REELECCIÓN Y REFERÉNDUM

—Muchos de los gobiernos de izquierda o progresistas latinoamericanos no han sabido generar una descendencia política de sus liderazgos. ¿Cómo se soluciona esta carencia?

—[Duda, recorre la mesa con la mirada y juega con el grabador.] Yo no creía mucho en eso… Pero ahora me convencí de que es un tema importante. No sé si se trata de trabajar liderazgos de manera conjunta o cuál es la solución. Nunca creí que fuera tan importante el líder que gestó transformaciones profundas en cada uno de sus países. Hay que repensar esta situación.

De todos modos, sigo pensando que siempre está primero el proyecto político de liberación, el programa del pueblo, y luego vienen los cargos correspondientes. Así debe ser. Pero al parecer será una característica latinoamericana que el pueblo dependa siempre de un líder. Hay que cambiar la mentalidad de los latinoamericanos.

—Se lo pregunto porque usted perdió un plebiscito popular en 2016, cuando quería volver a presentarse como candidato presidencial, y de todos modos decidió insistir con el argumento de que “el pueblo lo pidió”. Y finalmente todo terminó en un golpe de Estado. ¿Cómo se entiende esa argumentación?

—En ese referéndum ganó la mentira.

—Pero usted mismo había admitido que estaba preparado para una eventual derrota…

—Pero, por eso, distintos sectores sociales y políticos reaccionaron y buscaron otra vía constitucional para habilitarme como candidato. Mi candidatura no ha sido ilegal ni anticonstitucional. Se buscó jurisprudencia en América Latina con casos ejemplares en Honduras, Nicaragua, Costa Rica… No ha sido un invento de nosotros, los bolivianos.

LOS DOS FEMINISMOS

—Hace algunos meses el exvicepresidente de Nicaragua durante la revolución sandinista, Sergio Ramírez, declaró que la nueva izquierda debe concentrarse en redistribuir la riqueza, pero no discutir la supremacía del capital. ¿Comparte esa visión sobre el rol de la nueva izquierda?

—La redistribución es importante, pero al margen de eso es importante de manera paulatina cerrar las enormes brechas de desigualdad entre familias. Es la única forma de garantizar el socialismo comunitario, del siglo xxi, como usted quiera llamarle. La salud y la educación tienen que ser derechos básicos entre los derechos humanos. Y además de eso tener una economía sin profundas asimetrías, y para eso es importante la redistribución de la riqueza.

—¿Cómo observa al movimiento feminista que va creciendo en América latina?

—Soy feminista. He peleado desde mis años de lucha sindical hasta la lucha electoral para que las hermanas tengan los mismos derechos. Pero dentro del feminismo hay dos líneas. Para un grupo de feministas el primer enemigo es el varón y para otro grupo somos una familia, todos, respetando los derechos de igualdad y equidad. En Bolivia, hasta 1952 las mujeres estaban totalmente marginadas, igual que el movimiento indígena. No tenían participación. Y tanto en la política electoral como en la sindical, la mujer siempre es más honesta que el varón.

—¿Considera que su gobierno logró mejorar el estado de derechos de la mujer?

—Totalmente. Ahora más mujeres acceden a ser bachilleres [liceo y educación secundaria] y a la universidad, y más mujeres salen profesionales. Hay más esperanza de vida y, sobre todo, hay más mujeres en la Asamblea Legislativa Plurinacional. En el mundo somos el segundo o tercer país en participación legislativa de las mujeres.

—Usted ha tenido algunas frases machistas que la prensa se encargó de recopilar, como aquella en la que dice “después de mis años de gestión me voy con mi cato de coca, mi quinceañera y mi charango”…

—[Se ríe.] Yo soy bromista, me gustan las coplas populares. Y en Carnaval las coplas populares tienen algo de machistas. Pero en mi gestión, como nunca antes, se ha garantizado la equidad de género. Repito, las bromas tienen algo de picante y son machistas, tanto en las coplas como en los versos. Pero todas las bolivianas saben que soy feminista.

ELECCIONES Y PLAN B

—¿Qué datos manejan en las encuestas para las elecciones del 3 de mayo?

—Antes de definir los candidatos ya el Mas iba primero en todas las encuestas.

—¿Usted será candidato?

—Por ahora no tengo candidatura desde aquí.

—¿Qué pasa si el Mas gana las elecciones y el gobierno de Áñez no reconoce su triunfo?

—Eso reclama un plan B. Yo también pienso que eso pasará. Pero falta mucho todavía, habrá veedores internacionales, y el proceso electoral está en pleno desarrollo.

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“Macri y los dirigentes de la FIFA tienen la misma ideología”

Que hayan designado a Mauricio Macri como presidente ejecutivo de la Fundación FIFA es un cachetazo para el mundo deportivo y para la gente de Argentina; también representa una evidencia más de lo que significa el poder económico. Es lamentable, es una noticia que conmociona porque fue un personaje que arruinó un país entero, que condenó a tanta gente a la miseria, que empobreció a un porcentaje enorme de la población y que ahora resulta premiado al ser nombrado en este cargo. La FIFA es una de las organizaciones más poderosas del mundo y tiene comportamientos mafiosos: primero está el Fondo Monetario Internacional, luego el Banco Mundial, le sigue la Organización Mundial del Comercio y, finalmente, la FIFA.

Entonces, meter en ese mundillo a Macri es algo lógico porque la FIFA es como la cueva de Alí Babá, donde faltaba uno de los amigos para completar los 40 ladrones. Conociendo el historial que tiene Mauricio Macri de su presencia en el fútbol argentino, sobre todo como presidente de Boca, demuestra que él y los dirigentes de la FIFA comulgan la misma ideología. Además de ser un personaje de la oligarquía, es portador de una ignorancia sorprendente, tiene una incapacidad que asombra, estando más allá de lo que significa Macri como político nefasto. Creo que la posición que hoy ocupará le puede servir para lavar su imagen y no descarto que eso le sirva para armar algo políticamente otra vez. La oligarquía tiene una constancia tremenda para defender sus intereses económicos con uñas y con dientes: nunca se dan por vencidos.

El fútbol es para todos nosotros, para los que nacimos en un barrio y nos formamos con este deporte hermoso que tiene un significado muy distinto para el pueblo y para el negocio. Para nosotros es una manera de expresarnos, de crear, de ilusionarnos. Y para ellos es una nueva manera de hacer dinero. Esta gente nos roba el fútbol como también nos roba la sanidad pública, la educación pública, los servicios sociales y los derechos laborales. Merecemos verlo gratis.

Debemos luchar para devolverle los valores al fútbol porque nos permite ser, en el sentido más profundo. Todos los que nacimos en las villas estamos destinados a ser para los patrones. Y el fútbol nos da una posibilidad de crear una identidad propia, va más allá de cualquier resultado. En cambio, para los que negocian con esto, es una manera de explotar a los jugadores y a los hinchas.

Por Ángel Cappa, ex futbolista y director técnico argentino

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A punto de firmarse la 'fase uno' del acuerdo comercial entre China y EE.UU.: ¿en qué consiste?

Según un resumen divulgado por las autoridades estadounidenses, el documento consta de siete capítulos. Además del intercambio comercial, prevé regulaciones en la propiedad intelectual, la transferencia de tecnología, el funcionamiento de los servicios financieros y la política monetaria.

 El próximo 15 de enero es la fecha anunciada para la firma de la 'fase uno' del acuerdo comercial entre China y EE.UU. anunciada previamente por el presidente Donald Trump.


Varios indicios sugieren que la firma del documento se materializará pronto. Uno de ellos es la llegada a Washington este lunes de la delegación china, encabezada por el viceprimer ministro, Liu He. Otra señal es que la misma jornada el Departamento del Tesoro estadounidense retiró al país asiático de la lista de manipuladores de divisas, en la que lo había incluido en agosto.

Aunque hasta el momento ninguna de las partes ha divulgado el contenido del documento —que, según EE.UU., cuenta con 86 páginas—, hace un mes la Oficina del representante comercial estadounidense publicó un resumen que explica la estructura interna del acuerdo. El texto consiste en siete capítulos que cubren diversas esferas de la cooperación económica chino-estadounidense.

Comercio

El resumen divulgado por EE.UU. indica que, en los años 2020 y 2021, el volumen total de las importaciones estadounidenses en China debe aumentar en 200.000 millones de dólares adicionales desde el nivel alcanzado en el 2017, que era de 170.000 millones de dólares.

Medios reportan que esta suma está dividida entre varias categorías de mercancías. Según South China Morning Post, que cita a a tres personas familiarizadas con el documento, Pekín se compromete a gastar en dos años 75.000 millones de dólares en mercancías industriales, 50.000 millones de dólares en energía, 35.000-40.000 millones de dólares en servicios y 40.000 en productos agrícolas. Por su parte, Reuters, citando a una fuente informada, asevera que las cifras son distintas: 80.000 millones de dólares en productos industriales y 24.000 millones de dólares en productos agrícolas.

Cualquiera que sea la proporción, las autoridades estadounidenses esperan que "el aumento de las importaciones chinas de bienes y servicios estadounidenses continúe en esta misma trayectoria durante varios años después de 2021 y contribuya significativamente al reequilibrio de la relación comercial entre EE.UU. y China".

Previamente, ambas partes dieron pasos hacia la normalización de la guerra arancelaria. En diciembre, la Oficina del Representante Comercial de EE.UU. informó que Washington reduciría a la mitad, o hasta el 7,5%, los aranceles a importaciones chinas por un valor total de 120.000 millones de dólares. No obstante, mantendrá un impuesto del 25% sobre mercancías de otras categorías por valor de 250.000 millones de dólares. Por su parte, Pekín también suspendió el 15 de diciembre los aranceles adicionales para algunos productos estadounidenses.

Agricultura


El tratado sitúa la exportación agrícola estadounidense en un capítulo aparte, lo que muestra la importancia que tiene tanto para EE.UU. como para China.


Según el resumen, el acuerdo aborda varias barreras, tanto arancelarias como de otra naturaleza, que impiden a Washington vender a China productos agrarios, lo que, según el resumen, generará "más actividad económica rural" y promoverá el empleo en el país norteamericano.

Propiedad intelectual


Según el resumen, el tratado cubre varias "prolongadas preocupaciones en las áreas de secretos comerciales, propiedad intelectual relacionada con productos farmacéuticos, indicaciones geográficas, marcas registradas y aplicación de la ley contra productos pirateados y falsificados".


Transferencia de tecnología

El acuerdo establece "obligaciones vinculantes y ejecutivas" que impedirán a Pekín exigir que las compañías extranjeras trasfieran su tecnología a empresas chinas para poder acceder al mercado chino u obtener ventajas administrativas en territorio chino. A cambio, el gigante asiático se compromete a garantizar "transparencia, equidad y los debidos procesos" en la transferencia de tecnologías y licencias y realizarla "en condiciones de mercado".

Al mismo tiempo, Pekín promete "abstenerse de dirigir o apoyar las inversiones salientes destinadas a adquirir tecnología extranjera de conformidad con planes industriales que crean distorsión".
Servicios financieros

China deberá eliminar restricciones para los proveedores de servicios financieros estadounidenses, incluidos bancos, aseguradoras y empresas de calificación crediticia. Según EE.UU., este paso debería permitir a las compañías financieras estadounidenses "competir en igualdad de condiciones y expandir sus ofertas de exportación de servicios en el mercado chino".

 

Política monetaria

 

El acuerdo prohíbe a China devaluar su divisa con fines competitivos, de lo que la nación fue acusada por Washington en agosto del 2017 después de que el yuan cayera un 1,4% en un día.
Según EE.UU., "este enfoque ayudará a reforzar la estabilidad macroeconómica y cambiaria y garantizará que China no pueda utilizar las prácticas cambiarias para competir injustamente contra los exportadores estadounidenses".
Arreglo de controversias y ejecución

El mecanismo de solución de conflictos descrito en el resumen del acuerdo prevé "consultas regulares bilaterales" y "procedimientos sólidos", permitiendo "a cada parte tomar las medidas de respuesta proporcionadas que considere apropiadas".

En una entrevista al canal NPR, citada por Politico, el consejero comercial de la Casa Blanca, Peter Navarro, afirmó que el incumplimiento de los requisitos del acuerdo podrá resultar en la reimplantación de aranceles.

Si "se presenta una queja ante Robert E. Lighthizer, el representante comercial de EE.UU., esta será examinada en el plazo de 90 días. Y si él piensa que eso no se ha abordado adecuadamente, tenemos [el derecho de dar una] respuesta proporcionada y los chinos han prometido no tomar represalias", explicó el consejero.

"Ese es un mecanismo de ejecución muy, muy fuerte", agregó.

 

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Estas son las predicciones del Banco Mundial para la economía global en 2020

La nueva encuesta macroeconómica del organismo contiene malas previsiones para EE.UU. y China y buenas para Rusia, México y Brasil.

 

El Banco Mundial evaluó el pasado miércoles que la economía global crecerá en 2020 solo un poco más rápido que el año pasado, según la encuesta macroeconómica del organismo titulada 'Perspectivas económicas mundiales'.

De acuerdo con las previsiones de la institución financiera, en 2020 el aumento del producto interno bruto mundial (PIB) será del 2,5%, en comparación con el 2,4% de 2019. A este repunte contribuirá una recuperación parcial de los niveles de inversión y comercio.


Al mismo tiempo, una desaceleración en el crecimiento afectará a las economías desarrolladas, como EE.UU. y los países de la zona euro (del 1,6% al 1,4%).


Por su parte, las grandes economías emergentes, excepto China, crecerán más rápido (del 3,5% al 4,1%), aunque este fenómeno no tendrá alcance mundial.

 

Según el Banco Mundial, el crecimiento de aproximadamente un tercio de los países con economías emergentes se desacelerará debido a los menores indicadores de exportación e inversión. Asimismo, están presentes los riesgos asociados con la agravación de los conflictos comerciales, una desaceleración más fuerte en el crecimiento de las grandes economías y la inestabilidad financiera en los países en desarrollo.


Malas previsiones para EE.UU. y buenas para México y Brasil


Se espera que la tasa de crecimiento del PIB de EE.UU. se reduzca este año del 2,3% a 1,8% debido a los efectos de la guerra comercial con China. El crecimiento en la zona euro se desacelerará significativamente, del 1,4% al 1%, en medio de una baja actividad en la industria.


La economía china también continuará desacelerándose. En 2019, su crecimiento se estimó en el 6,1%, mientras que en 2020 puede llegar al 5,9% y el próximo año al 5,8%.


Mientras tanto, en Japón la economía creció un 1,1% el año pasado y se espera un aumento del 1% en el 2020. En Rusia, el PIB este año crecerá del 1,2% a 1,6%, y el próximo año al 1,8%. En 2019, el crecimiento en la Federación de Rusia, según el banco, ascendió al 1,2%.

Además, se espera una fuerte aceleración en el crecimiento del PIB en Brasil (del 1,1% al 2%), en México (del 0% al 1,2%), en Arabia Saudita (del 0,4% al 1,9%), en Turquía (del 0% al 3%) y en la India (del 5% al 5,8%).


No obstante, el Banco Mundial indica un fuerte aumento en la carga de la deuda, la cual alcanzó el 170% del PIB en los países en desarrollo, lo que representa 54 puntos más comparando con el 2010. Esta circunstancia aumenta los riesgos de inestabilidad financiera.

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España: la coalición de izquierda llegó a La Moncloa

El PSOE y Unidas Podemos pondrán en marcha un programa que apunta a la recuperación de los derechos sociales y económicos.

España ha puesto en marcha su primer Gobierno de coalición y de izquierda desde el retorno a la democracia. El presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, junto a sus tres vicepresidentas y un vicepresidente, más el resto del Consejo de Ministros, ha jurado su cargo frente al rey Felipe VI.

Después de un debate de investidura muy virulento, y de unas largas y difíciles negociaciones con Esquerra Republicana de Catalunya para obtener su apoyo, el líder socialista ha podido darle forma a un Ejecutivo que asuma el programa progresista que el PSOE y Unidas Podemos delinearon para la próxima legislatura.


La estructura del Gabinete y el perfil de los ministros revelan que Sánchez buscará sostener firmemente el timón político del Gobierno, y, a su vez, el orden de las cuentas públicas. Un doble objetivo que aspira, por un lado, a neutralizar el protagonismo de Pablo Iglesias como vicepresidente; y, por otro, a rechazar la histeria de las fuerzas conservadoras que agitan el fantasma de la crisis económica desatada durante la última presidencia de José Luis Rodríguez Zapatero.


La experimentada Carmen Calvo, mano derecha de Sánchez en la gestión reciente y figura fuerte del ala feminista del Gabinete, ocupará el cargo de vicepresidenta primera con competencias en memoria histórica. Un marco en el que se inscribió la exhumación de los restos del dictador Franco en octubre pasado.


La segunda vicepresidencia será ocupada por Nadia Calviño, quien también será la ministra de Economía. Calviño es la cara más amable del Gobierno con el establishment económico europeo. La importancia de su jerarquía puede interpretarse como un mensaje a los halcones de Bruselas, siempre dispuestos a mantener a raya el déficit fiscal de los países miembro.


Teresa Ribera ocupará la tercera vicepresidencia, que compaginará con su cargo de ministra de Transición y Reto Ecológico. Una muestra de la prioridad que Sánchez quiere imprimirle a la lucha contra el cambio climático, y a la transformación de la matriz energética del país.


Las tres vicepresidentas expresan también el lugar prioritario que el líder socialista reservó para las mujeres en su Gabinete. Y, aunque pueda no ser el objetivo original, también supone un contrapeso estratégico a la figura de Pablo Iglesias. El dirigente de Unidas Podemos será el vicepresidente cuarto, y pondrá en marcha la agenda de Derechos Sociales.


En línea con la jerarquía que se le ha dado a la economía en el Consejo de Ministros, Sánchez eligió a otras dos mujeres con trayectoria en el mundo económico para ocupar los cargos de ministra de Hacienda y responsable de la diplomacia. La primera es María Jesús Montero, que ya estaba al frente de esa cartera, pero sumará la portavocía del Gobierno. Por su parte, Arancha González Laya, dejará su cargo en la Organización Mundial del Comercio para ser la ministra de Exteriores. Esa preponderancia de los perfiles técnicos en el Ejecutivo, es también un signo de precaución ante una economía global que prendió alarmas.


En el equipo de las mujeres se destaca Irene Montero, portavoz de Unidas Podemos. La dirigente se suma al primer Gobierno de coalición para conducir el ministerio de Igualdad. Una cartera que había creado el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, sin suerte para sostenerla en el tiempo. Montero puede destacarse ella misma y a su partido en una agenda, la de la igualdad de género y de lucha contra la violencia machista, de especial preponderancia en el país ibérico.


Del panorama que dibujan los elegidos para el Consejo de Ministros, se desprende que la cuestión territorial -con Cataluña al frente-, no será la máxima prioridad del Gobierno. A juzgar por los diversos programas que presentó el PSOE desde las elecciones generales de abril de 2019, la gran apuesta de los socialistas es la recuperación de los derechos sociales y económicos que los españoles perdieron durante las gestiones del Partido Popular.


Sin embargo, Sánchez se ha reservado algunos nombres de peso para conducir la mesa entre Gobiernos (de España y Cataluña), que se acordó con Esquerra Republicana durante la negociación de investidura. Salvador Illa, número dos del Partido Socialista Catalán, y uno de los artífices del acuerdo con la fuerza de Oriol Junqueras, ocupará el ministerio de Sanidad. Junto a él, estará otro hombre que participó de esas negociaciones, José Luis Ábalos. Una de las personas de mayor confianza del presidente, Ábalos seguirá al frente del ministerio de Fomento. Además, en las arenas del conflicto catalán, Sánchez siempre podrá recurrir a las ayudas de Pablo Iglesias, de buena relación con Junqueras y, en general, con el independentismo catalán.


La jura del Gabinete ha coincidido con la propuesta de la exministra de Justicia, Dolores Delgado, para ser la nueva Fiscal General del Estado. La asociación de Fiscales de España ha rechazado la elección de Sánchez porque supone que la Fiscalía esté “sometida” al Ejecutivo. El Partido Popular, por su parte, ha dicho que recurrirá esa decisión por “ir contra la separación de poderes”. Lo que denuncia la oposición y buena parte de la Fiscalía, es que el líder socialista intentará con Delgado desjudicializar el proceso independentista de Cataluña. Una iniciativa que puede haber sobrevolado en la negociación con Esquerra Republicana, pero que nunca se imprimió sobre un papel.


En cualquier caso, la constitución del Gabinete y la propuesta para la Fiscalía del Estado, son reflejos muy claros del impulso con que Sánchez quiere darle inicio a la legislatura. Sabe que, unos días atrás, las fuerzas conservadoras prometieron trabajar sin tregua para que la primera coalición de izquierda de la democracia reciente naufrague lo antes posible.

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Las extrañas consecuencias del asesinato de Suleimani: un bombardeo coreografiado y 176 muertes "por error"

- La inquietud sigue en Irán no tanto por la muerte de Suleimani, sino por la de los 176 pasajeros del avión ucraniano abatido el pasado 9 de enero por un misil iraní
- En el exterior, la respuesta coreografiada con Washington para limitar los daños y el derribo del avión han puesto en evidencia al régimen de los ayatolás
- El proyecto regional que con tanto esfuerzo construyó Irán ya no parece tan sostenible y en algunas partes está en una posición claramente inestable


El coche destrozado de Qasem Suleimani aún ardía cuando por todo Oriente Medio empezó a hablarse de las posibles consecuencias de su muerte. Se desataría el caos, la furia y la inestabilidad. Tal vez hasta una guerra. Tanto los que criticaban el asesinato como los que lo aplaudían estaban de acuerdo en algo: las cosas nunca volverían a ser iguales.


En una región que todavía está asimilando el impacto, esa máxima sigue vigente una semana después. Sin embargo, el asesinato más trascendental de los tiempos modernos no ha provocado hasta ahora el caos previsto por muchos. Al revés: las principales zonas donde el general iraní ejercía su extraordinaria influencia están, por el momento, extrañamente tranquilas.


Mientras tanto, la inquietud y la inestabilidad siguen en Irán, no tanto por su muerte, sino por la de los 176 pasajeros del avión ucraniano que en los días de pánico posteriores al asesinato de Suleimani murieron al ser alcanzados en el cielo por un misil iraní. Al orgulloso ejército iraní le traicionaron los nervios tras perder a su general más formidable y quedar en evidencia por un contraataque débil y parcialmente coreografiado con Washington. Tan abrumadora era la evidencia de su participación en el derribo del avión que no le ha quedado más remedio que admitirla.


A nivel internacional, el hecho de que la Guardia Revolucionaria iraní haya reconocido finalmente un error de sus artilleros funcionó relativamente bien. Su mea culpa ha contrastado de manera notable con las repetidas negativas de Rusia por el derribo, cinco años antes, del avión de pasajeros malayo MH17. Tras una semana de miedo, odio y catástrofe, el reconocimiento iraní es percibido como una forma de empezar de nuevo.


Pero en el frente doméstico las cosas no están igual. En Irán no ha caído bien el giro de 180 grados de la Guardia Revolucionaria ni el error colosal de derribar el avión. De la efusión de dolor y orgullo que revitalizó al régimen cuando llevaron los restos de Suleimani por todo Irán se ha pasado a la vergüenza. La mayoría de los misiles disparados contra las bases estadounidenses falló y lo más probable es que así estuviera planeado. Uno de los pocos cohetes que alcanzó un objetivo dio en el blanco equivocado. La Guardia Revolucionaria, la institución más poderosa del país, se enfrenta ahora al escarnio.


El cálculo de los líderes iraníes, que ante la contundencia de las pruebas consideraron menos perjudicial admitir el error que negarlo, puede salvarlos a medida que disminuya la ira de sus ciudadanos. Pero exponer a la Guardia Revolucionaria a un ridículo semejante no es algo que caiga bien, especialmente cuando se produce tan poco tiempo después de la muerte de un hombre que en casa se veía como incansable y en el extranjero como intocable.


La repentina desaparición de Suleimani es una conmoción brutal para los que lo han temido y reverenciado durante los 20 años en que se pasó por la región como un señor, imponiendo su voluntad y haciendo avanzar impunemente los intereses de Irán. Toda la ambición regional iraní manifestada en un hombre, una figura mesiánica a la que pocos se atrevían a contradecir. Mucho menos, matar.


Se pensaba que un final violento de Suleimani desencadenaría, probablemente, el caos. Pero ahora que está enterrado y los misiles del ejército, disparados –con la humillación nacional e internacional correspondiente–, el ánimo general en la región es de una extraña tensa calma.
Los poderosos agentes iraníes en el extranjero, como milicias chiíes, donde se pensaba que iba a producirse la reacción, se han quedado mudos. Los enemigos han empezado a relajarse después del alerta máxima en que los puso el ataque de los drones sobre Bagdad en la madrugada del 3 de enero. Y los rivales políticos se están acostumbrando a toda velocidad a vivir sin la formidable presencia de un hombre que, a menudo, se interponía en su camino.


En Turquía, Israel, Rusia y Arabia Saudí, los países que luchan con Irán por influencia y poder en la región, conocían bien a Suleimani. De las conversaciones producidas la semana pasada con los representantes de las cuatro potencias regionales se deduce una combinación de sorpresa por la muerte y alivio por las secuelas. La percepción es que la influencia de Irán en la región ha sido abruptamente debilitada.


Moscú parece tenerlo mucho más fácil ahora en Siria, donde Suleimani peleaba con Vladimir Putin la influencia sobre Bashar al Asad. Hasta que el sustituto de Suleimani desarrolle su propia autoridad, algo que probablemente no ocurrirá de la noche a la mañana, Rusia se ha quedado sin obstáculos aparentes para hacer su voluntad al margen de una visión iraní para la Siria de posguerra que nunca compartió.


En Líbano, la principal zona de proyección exterior iraní, Hezbolá está calibrando la situación tras la pérdida de su patrocinador más importante. Su líder, Hassan Nasrallah, fue considerado durante mucho tiempo tan intocable como Suleimani. Ahora se siente más frágil que nunca por un posible cambio de perspectiva en Israel, donde hasta ahora lo consideraban un objetivo demasiado arriesgado salvo en caso de guerra.


Arabia Saudí, archienemiga de Suleimani, también temía lo que podría desencadenar su muerte. La relativa falta de reacción regional, al menos por ahora, ha tranquilizado a la monarquía absoluta. En Turquía también sienten un mayor margen de maniobra para actuar en el norte de Siria y con los kurdos de la región, cuyas conexiones con Irán había sido difícil manejar en los últimos años.


En Irak, donde tal vez el peso de Suleimani se sentía más que en ningún otro país, se está calibrando cuidadosamente la nueva situación dentro del gigantesco entramado de representantes armado por el general tras la invasión estadounidense. La batuta de los socios de Irán se sentía en muchos de los asuntos iraquíes, pero eso también es menos verdad hoy que hace una semana.


El proyecto regional que con tanto esfuerzo construyó Irán ya no parece tan sostenible y en algunas partes está en una posición claramente inestable. Antes del asesinato, pocas de estas consecuencias podrían haberse dado por hechas. Y algunas podrían dar marcha atrás si el sustituto de Suleimani reafirma pronto su autoridad al frente de la fuerza Quds. Pero eso parece poco probable, teniendo en cuenta la extensión y profundidad del trabajo de Suleimani. La muerte de Suleimani marca un momento decisivo para Oriente Medio, es cierto, pero tal vez por motivos diferentes a los que sus amigos y enemigos habían pensado.


Traducido por Francisco de Zárate

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La metáfora de Ester y el mito apocalíptico de Trump y los evangelistas sionistas vs. Irán

Más allá de los consabidos parámetros –el contencioso nuclear, el control del petróleo, la disrupción de la Ruta de la Seda de China, etcétera– en la multidimensionalidad de la guerra de Estados Unidos-Israel contra Irán desde hace 41 años, con sus altas y bajas, existe un nodal rubro teológico que subsume el choque de dos cosmogonías escatológicas: los evangelistas sionistas –que epitomiza el quinteto Donald Trump, los dos Mike (el vicepresidente, Pence, y el secretario de Estado, Pompeo), el talmúdico Jared Kushner y el saliente premier israelí Benjamín Netanyahu– versus los chiítas jomeinistas del eje de la resistencia de Irán-Irak-Siria-Líbano-Yemen (https://bit.ly/2TfIHOA).

La metáfora de la reina israelita Ester es muy socorrida por el fundamentalista evangelista sionista Pompeo, quien ha sido señalado como instigador, en alianza con Netanyahu, del asesinato del icónico general iraní Qasem Soleimani. Según la narrativa paleobíblica, las imploraciones de Ester ante Jerjes evitaron la aniquilación del pueblo hebreo por Haman, asesor del rey persa en el siglo V a. C.

Sarah Posner exhibe que los dos Mike (Pence y Pompeo) con sus correligionarios evangélicos rezan para una guerra con Irán: son quienes impulsaron a Trump a asesinar a Soleimani, como proponentes ardientes (sic) de los cristianos sionistas (https://bit.ly/30czCaR).

Posner afirma que Trump retiró a Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán en 2018, por instigación de Pompeo, quien está convencido de que Trump es “la nueva Ester (sic), destinado a salvar a Israel” de la amenaza iraní (https://bit.ly/36KQ5FN). En su narrativa distorsionada, Pompeo se atraganta en que el rey persa Jerjes aceptó las imploraciones de Ester al revocar el edicto de Haman.

Pompeo ha sido quemado por los multimedia de Estados Unidos por haber instigado el asesinato con el pretexto de inminentes ataques terroristas por Irán contra los intereses de Estados Unidos, sin ninguna evidencia, en similitud nostálgica con las mentiras de destrucción masiva que formuló Baby Bush para invadir Irak, donde Estados Unidos permanece desde hace 17 años y cuya expulsión ha sido exigida por el parlamento árabe.

Según Michelle Goldberg, Pompeo “vislumbra la política exterior como vehículo para la guerra santa” (https://bit.ly/2shvPwz), con dedicatoria contra Irán (https://bit.ly/2R77wtF), basada en su sagrada alianza con los cristianos sionistas del grupo Cristianos Unidos por Israel (CUFI, por sus siglas en inglés), que encabeza el televangelista texano John Hagee (https://bit.ly/2QIzBZe).

Hagee, mandamás de CUFI, exige la guerra contra Irán inspirado en un escenario similar al Armagedón apocalíptico.

El historiador Thomas Lecaque aduce en The Washington Post que el mito apocalíptico ayuda a explicar el apoyo evangélico a Trump, quien cuenta con “65 por ciento de apoyo de los votantes evangélicos blancos (sic)”: los WASP (blancos protestantes anglosajones, https://bit.ly/2FIl21k).

Como anticipación de las profecías paleobíblicas, un momento de éxtasis para los evangelistas apocalípticos (https://bit.ly/3a3zZsI) lo constituyó el traslado a Jerusalén por Trump de la embajada de Estados Unidos en Israel.

Los rezos evangélicos son comunes en las reuniones de gabinete en la Casa Blanca, como ha extendido Rick Perry, ex secretario de Energía y anterior gobernador de Texas, quien afirma que Trump es el elegido y ha sido enviado por Dios para realizar grandes cosas.

Los evangelistas sionistas ven a Trump como su figura bíblica y emisario de Dios (https://bit.ly/2FHe1xU)”.

Paula White, asesora espiritual (sic) de Trump, converge con la cosmogonía de los dos Mike (Pence y Pompeo): la política contemporánea epitomiza una guerra santa entre el Bien –obviamente representado por Trump– y el Mal –evidentemente personificados por los enemigos de éste (https://bit.ly/381yI3x).

Así, Trump constituye una triunfal figura apocalíptica que evoca la leyenda medieval del Último Emperador Mundial (https://bit.ly/2sZGDQn) para cumplir la profecía de Daniel, preparar la parusía y la batalla apocalíptica final entre el Bien y el Mal. Amén.

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