Viernes, 10 Septiembre 2010 06:31

El Parlamento español aprueba reforma laboral

El Congreso de los Diputados español aprobó definitivamente ayer una ley que flexibiliza el mercado laboral. Frente a esta situación,  los sindicatos convocaron a una huelga general, dentro de un contexto marcado por un desempleo que supera los cuatro millones de personas. 
 
Los dos principales sindicatos españoles, UGT (Unión General de Trabajadores) y CCOO (Comisiones Obreras), reaccionaron   ante el anuncio  y reunieron a 16.000 delegados, en la plaza de toros Vista Alegre de Madrid, para preparar la huelga del 29 de septiembre. En el acto multitudinario se gritaron consignas contra el Gobierno, como  “Zapatero dimisión” y “A la huelga”.
 
En general, la nueva ley generaliza un contrato de trabajo por tiempo indefinido con menor indemnización por despido, limita el recurso a contratos temporales, introduce más flexibilidad horaria en las empresas y facilita el despido por razones económicas.
 
La reforma impulsada por el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero pretende flexibilizar el mercado laboral para que sea más competitivo, en un país donde el desempleo se disparó durante la crisis a más del 20%, o sea el doble de la media de la Unión Europea (UE), problema que no solo lo enfrentan los españoles sino también los extranjeros, entre ellos los ecuatorianos, que viven en España.  Según  estadísticas del Observatorio Permanente de la Inmigración, adscrito al Ministerio de Trabajo e Inmigración español, el total de inmigrantes con tarjeta asciende a 4´842.499 personas, de los cuales    437.279 son ecuatorianos. De ellos, más de 64.000 compatriotas se encuentran sin trabajo, de acuerdo con datos del mismo Ministerio.
 
Con esta reforma las empresas podrán despedir por absentismo a los trabajadores que falten a su puesto durante más de un 20% de las jornadas hábiles a lo largo de dos meses consecutivos, o el 25% si son 4 meses discontinuos dentro de un período de un año, informó el diario El País.   
 
 El gobierno había aprobado esta reforma por decreto ley el 16 de junio, en un momento en que los mercados miraban con lupa a España por las dudas existentes sobre su capacidad para frenar la explosión de sus déficits públicos. Pero el Ejecutivo aceptó que este decreto, con entrada en vigor inmediata, quedase en un proyecto de ley y fuera debatido por los diputados y los senadores para que se pudieran introducir enmiendas.  
 
Finalmente la reforma fue aprobada gracias a la abstención de los diputados del Partido Nacionalista Vasco (PNV, centroderecha).  Esta reforma, junto con la intención del gobierno de retrasar la edad de jubilación de 65 a 67 años, sacó de sus casillas a los sindicatos.
 
Sin embargo, los secretarios generales de CC.OO y UGT, Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez, se han mostrado convencidos de que la huelga general del próximo 29 de septiembre servirá para que el Gobierno dé marcha atrás.    Para Cándido Méndez, la reforma aprobada va a “facilitar el despido y debilitar la tutela judicial, lo que va a significar que en una situación en la que España es el país con mayor tasa de paro de Europa, seguirá  en “el pelotón de los rezagados en el futuro”. Según él, “la reforma laboral es una regresión social muy seria”.
 
En cuanto a la suma del retraso de la jubilación y el despido barato, Méndez dejó una pregunta en el aire: ¿Quiénes van a contratar a alguien hasta los 67 años?, publicó El País. 
 
Ignacio Fernández Toxo, líder del CC.OO, señaló que la huelga general tiene sentido,  confió en que sea un éxito de participación y que de ella se derive un cambio en las políticas del Gobierno, no solo en materia laboral, sino también en lo que se refiere a las propuestas referidas a la protección por desempleo y la reforma del sistema de pensiones.
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El frenazo en la recuperación de la economía internacional está siendo más duro de lo previsto, por lo que es necesario prolongar los planes de estímulo o poner en marcha nuevas medidas de apoyo. Esta es la conclusión que establece la Organización para la Coperación y el Desarrollo (OCDE) en sus perspectivas económicas.

Según los datos hechos públicos hoy por el conocido como Club de los países ricos, la economía de las siete mayores potencias mundiales (G-7: Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y Canadá) crecerá este año una media del 1,5%. Esta cifra es dos décimas inferior a su anterior proyección. Según la organización, que de momento descarta una vuelta a la recesión -dos trimestres consecutivos de contracción-, el recorte se explica por el final de las medidas de estímulo y la apuesta de la mayoría de gobiernos por poner freno al gasto público obligados por la necesidad de hacer frente a los excesos de déficit, lo que ha afectado negativamente a la inversión.

Por estos motivos, la OCDE augura que el último trimestre del año será el peor desde el inicio de la recuperación a finales de 2009 con un crecimiento del 1%. Este dato supone un recorte frente al 2,5% registrado entre abril y junio y un 3,2% en el primer trimestre. "Si el frenazo es temporal, los gobernantes deberían posponer durante unos meses la retirada de los estímulos al mismo tiempo que mantienen sus compromisos para reducir los déficits con tal de tranquilizar a los inversores", afirma el texto.

Por el contrario, si el deterioro en el ritmo de la recuperación persiste, recomienda a los bancos centrales que sigan con los bajos tipos de interés y las medidas de liquidez. En este segundo caso, avisan, los países no podrán cumplir sus objetivos de consolidación fiscal en los plazos previstos.

Sin embargo, este argumento no es aplicable en el caso concreto de España. Para el economista jefe de la OCDE, Pier Carlo Padoan, al Gobierno le conviene más mantener los ajustes y recortes del gasto por "una cuestión de credibilidad ante los mercados" pese al previsible impacto a la baja en el PIB. "La consolidación fiscal debe continuar" en España, ha insistido Padoan.
 
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Martes, 07 Septiembre 2010 06:51

Austeridad, la consigna

La política fiscal, en particular en el mundo en desarrollo, transita del estímulo a la austeridad. En la mayoría de los casos la restricción será gradual, pero el ajuste fiscal en las principales economías será profundo y doloroso. La economía global debe ser lo bastante robusta para soportar la tensión sin caer de nuevo en recesión, pero no es seguro que lo sea. Es probable que los encargados de las políticas favorezcan ajustes fiscales de lenta aplicación hasta donde los mercados lo toleren, lo cual les permitirá retrasar recortes potencialmente recesivos. Pero eso dependerá de que ofrezcan signos creíbles de que intentan contener los déficit.

El estímulo fiscal masivo fue la receta durante las profundidades de la crisis global, cuando los gobiernos exploraron cualquier medio necesario para evitar la depresión. Ahora, si bien la economía aún tiene problemas importantes, la atención se centra en tapar los boquetes fiscales dejados por la crisis. Por ejemplo, en la reunión del G-20 en Toronto, a finales de junio, las economías desarrolladas ofrecieron reducir a la mitad su déficit fiscal de aquí a 2013. El cambio de tono es en parte reflejo del repunte de la economía global, pero la crisis de la deuda soberana de Grecia y la reducida tolerancia de los mercados a la lasitud fiscal han tenido un papel esencial.

Al menos en el mundo desarrollado, no es exagerado hablar de una era de austeridad. La restricción no debe ser demasiado rápida: en la mayoría de los países los recortes no empezarán con todo vigor hasta 2011, y aun entonces serán graduales. The Economist Intelligence Unit prevé que el déficit presupuestal promedio en la OCDE, que creció de sólo 0.7% del PIB en 2007 a 7.3 en 2009, caerá apenas un poco, a 7% en 2010. En 2011 tendrá un declive aún más pronunciado, a 5.8% del PIB, pero aun esto reflejará en parte la expiración del estímulo previo, más que sólo los recortes presupuestales. Con todo, el ajuste del año próximo en las economías desarrolladas conducirá a la contracción presupuestal sincronizada más grande de las cuatro décadas pasadas.

En Gran Bretaña, que ha marcado la pauta de la austeridad, el nuevo gobierno planea reducir el déficit de 11% a 2.1% del PIB hacia 2014/15. Tres cuartas partes de la consolidación vendrán de las reducciones de gastos, que significarán recortes de 25% en promedio en los presupuestos de dependencias gubernamentales, que serán los más estrictos desde la Segunda Guerra Mundial. En EU, el gobierno de Barack Obama advierte también sobre la reducción del déficit más rápida desde poco después de esa guerra. En nuestras previsiones, el déficit presupuestal estadunidense caerá de 9.9% del PIB en 2009 a 3.7 en 2014. El cuadro es similar en otras partes del mundo desarrollado. Los países periféricos de la zona euro más expuestos a problemas de deuda soberana, como Grecia y España, han comenzado ya a restringir sus políticas. En Japón y Alemania los recortes comenzarán a doler a partir de 2011: el gobierno alemán ha anunciado medidas de consolidación fiscal por 103 mil mdd en los próximos cuatro años, entre ellos recortes en los salarios del sector público y una reducción de las nóminas gubernamentales. El déficit comenzará a caer también en Francia el año próximo, luego que en 2010 continuó en ascenso.

¿Demasiado en poco tiempo?

¿Qué significará todo esto para la recuperación global? Según nuestros pronósticos, la expiración del estímulo fiscal y el principio de la consolidación precipitará un descenso del crecimiento mundial en la segunda mitad de 2010 y hacia 2011, más que un retorno a una recesión abierta. Pero creemos que el riesgo de una doble inmersión está en un 30%, bastante incómodo. La demanda del sector privado en las economías desarrolladas será aún demasiado débil para enfrentar el estancamiento cuando se retire el estímulo fiscal. Al mismo tiempo hay dudas sobre la fortaleza de la recuperación en mercados emergentes, aun cuando el estímulo fiscal en ellos parece haber tenido más éxito en impulsar el despegue de la demanda del sector privado y las finanzas públicas son sólidas en general (lo que significa menos necesidad de austeridad). Pero al igual que en el mundo desarrollado, las tasas de crecimiento en mercados emergentes han sido favorecidas por el estímulo y por el ciclo de inventarios. Hasta ahora no es nada seguro que los mercados emergentes generen suficiente demanda final para compensar una renovada desaceleración de las economías avanzadas.

En cualquier caso, los encargados de las políticas en el mundo desarrollado enfrentan una difícil suerte de equilibrismo. Restringir la política fiscal demasiado pronto conlleva el riesgo de volver a precipitar las economías hacia la recesión. Pero no actuar, o hacer demasiado poco, implica la pérdida de autonomía política si, como en el caso de Grecia, los mercados financieros ya no confían en la sustentabilidad fiscal de una nación. La presión de los mercados podría entonces obligar a emprender enormes recortes inmediatos que conduzcan a otra recesión. En ausencia de espacio para nuevos estímulos fiscales en la mayoría de países, el crecimiento se apoyará más en una política monetaria flexible, que si bien no será suficiente para compensar la restricción fiscal, debe de contribuir en algo a alejar los peligros residuales de recesión de doble inmersión y deflación. Sin embargo, esto dependerá de que se mantenga la credibilidad fiscal: una muestra de intención de los políticos en cuanto a estabilizar los niveles de deuda pública facilitará a los bancos centrales mantener las tasas de interés a niveles muy bajos y, de ser necesario, a extender medidas no ortodoxas, como la expansión monetaria cuantitativa.

La mayoría de las principales economías parecen, pues, apuntar a una estrategia fiscal de ajuste moderado a corto plazo para tranquilizar los mercados, pero con un retraso en los principales ahorros fiscales, idealmente para un tiempo en que la recuperación económica sea menos vulnerable. Algunos países, como Reino Unido, tendrán que hacer más recortes a corto plazo, pero la pauta general se sostiene. Este acto de equilibrismo tiene mayores probabilidades de ser efectivo si se acompaña de reformas a mayor plazo para hacer frente a las presiones del envejecimiento de la población y de medidas para elevar la competitividad, que en ambos casos pueden impulsar el potencial de crecimiento económico. Por ejemplo, elevar la edad de jubilación reduciría las presiones presupuestales de largo plazo y podría ser más atractivo que otras opciones políticas porque tiene pocas implicaciones negativas para la demanda a corto plazo. Sin embargo, tales acciones son impopulares y conllevan riesgo político. En tal caso, los gobiernos que ya están bajo presión para hacer recortes de gastos a corto plazo no podrían seguir impulsando reformas polémicas.

Conclusión

Si los políticos evitan errores importantes, y si los mercados no obligan a un mayor endurecimiento fiscal a corto plazo, la economía mundial puede evitar la recesión. Si bien el crecimiento disminuirá en 2011, conforme la política fiscal se vuelva contractiva, debe de recuperarse en 2012, a medida que el progreso en el desapalancamiento permita que la demanda del sector privado resurja con más fuerza. La reorganización del sector público continuará gravitando sobre el desempeño económico en los años por venir en muchas economías de la OCDE, y creará considerables tensiones políticas. Pero el principio de la austeridad no debe, según nuestras previsiones básicas, detener la recuperación económica global.

Fuente: EIU
Traducción de texto: Jorge Anaya

 
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Lunes, 30 Agosto 2010 07:46

La 'gran recesión' sigue viva

De los 787.000 millones de dólares (más de 617.000 millones de euros) de estímulo fiscal aprobados en Estados Unidos a primeros de 2009 por iniciativa de la Administración Obama, se habrán gastado a finales de este año unos 600.000 millones. Esa y otras iniciativas gubernamentales en el terreno de la vivienda y los automóviles consiguieron que la economía norteamericana experimentara en el último trimestre de 2009 un crecimiento del PIB del 5%, un incremento del 3,7% en los primeros tres meses de 2010 y del 1,6% en el segundo trimestre de este año, según se confirmó el pasado viernes.

Mientras, todo lo más que se ha logrado en materia de empleo, contra los vaticinios del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca en el sentido de preservar o crear entre 3 y 4 millones de puestos de trabajo, es reducir la tasa de paro en medio punto, del 10% al 9,5%.

Hasta los economistas que se aferraban hasta hace unas semanas a la famosa recuperación en V (es decir, un rebote espectacular tras la caída) ya no las tienen todas consigo y admiten que la economía norteamericana experimentará crecimientos mediocres en los próximos trimestres e incluso negativos. Una vez más, vuelve el debate sobre si estamos viviendo una recaída (double dip), un bache (en forma de W) o una larga fase de estancamiento (en forma de L).

En Estados Unidos corresponde a una institución académica, el National Bureau of Economic Research (NBER), establecer cuándo la actividad ha entrado en recesión y cuándo se ha iniciado la expansión. Su último pronunciamiento data del 1 de diciembre de 2008, cuando sentenció que la expansión iniciada en noviembre de 2001 se había agotado después de 73 meses, dando comienzo una recesión justo un año antes, en diciembre de 2007.

Y aunque existe entre los economistas consenso en que la recesión habría quedado atrás en el segundo trimestre de 2009, es hoy cuando el NBER, más de un año y medio después de haber dictaminado el comienzo de la recesión, tiene pendiente definirse sobre el final de la misma. Es bastante más tiempo el que se está tomando en esta ocasión que en cualquiera de los ciclos, al menos, desde 1980.

Por algo será, ¿no? Para el NBER, la recesión es "una significativa declinación de la actividad económica extendida a toda la economía que dura más que algunos meses, normalmente visible en la producción, empleo, ingresos reales, y otros indicadores". Precisamente por ser una amplia contracción de la economía, no confinada a un solo sector, ni a dos trimestres consecutivos [su definición técnica], el comité que "sentencia" da prioridad a las dos principales medidas de la actividad: la producción y el empleo.

El hecho de que la recesión conociera varios trimestres de crecimiento positivo, según se ha apuntado, no supone el comienzo de una fase expansiva como tal. Por otra parte, estos rebotes, que ahora van perdiendo fuerza, han sido el resultado de los estímulos gubernamentales.
Euforia y caídas

El economista David Rosenberg recuerda: "La recesión que duró entre el cuarto trimestre de 1929 y el primer trimestre de 1933 registró no menos de seis trimestres positivos del PIB e incluso un rally [euforia bursátil] del 50% en 1930".

Por todo esto, el debate sobre si estamos ante una recaída o una nueva recesión es relativamente estéril. Formalmente, la economía norteamericana no ha salido todavía de la recesión iniciada en diciembre de 2007, que es ya la más prolongada y profunda desde la Gran Depresión.

Por ERNESTO EKAIZER 30/08/2010 08:00
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Domingo, 29 Agosto 2010 07:23

Crece temor a una nueva desaceleración

Washington, 28 de agosto. Apenas hace unos meses la crisis de la deuda en Europa amenazaba con frenar el rebote de la economía global tras la recesión, justo cuando Estados Unidos daba pasos confiados en el camino de la recuperación.

Sin embargo, la situación dio un vuelco con velocidad. La revisión a la baja del crecimiento en Estados Unidos reportada el pasado viernes muestra una economía en proceso de desaceleración en el segundo trimestre, mientras que Europa continúa con una inesperada recuperación liderada por Alemania, su mayor economía.

Tras sufrir fuertes caídas a principios de este año, los mercados europeos crecieron cuatro por ciento en los últimos tres meses, mientras el euro subió más de 10 por ciento frente al dólar, luego de alcanzar su mínimo en cuatro años a principios de junio. En contraste, el pesimismo en Estados Unidos provocó que los indicadores de Wall Street caigan o se mantengan en el mismo nivel en los últimos tres meses. El índice industrial Dow Jones cayó el pasado jueves por debajo de la marca de los 10 mil puntos por primera vez desde el 6 de julio.

La tarea de la recuperación económica para gran parte del mundo está lejos de concluir, dijo el pasado viernes el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), Ben Bernanke, quien prometió hacer todo lo que esté a su alcance para asegurar la continuidad de la recuperación económica.

La situación en Estados Unidos, sumada a los signos de que la acelerada expansión económica china podría estar perdiendo velocidad, tienen como resultado una sensación cada vez más profunda de incertidumbre sobre las perspectivas de la economía global.

También es probable que afecten el crecimiento las medidas en todo el mundo para recortar los programas de gasto público, en respuesta a los altos déficits presupuestarios.

Incierto panorama

Para muchos economistas la pregunta no radica en si la economía mundial se ralentizará este año, sino cuán profunda será la desaceleración.

Los ánimos son especialmente preocupantes en Estados Unidos, donde en el segundo trimestre el producto interno bruto (PIB) creció a una anémica tasa de 1.6 por ciento anual, luego de expandirse 3.7 por ciento en los primeros tres meses de 2010.

Además, la cifra de desempleo se mantiene estancada en 9.5 por ciento, apenas 0.6 puntos porcentuales por debajo de la mayor cifra en 25 años alcanzada a fines de 2009. El desempleo real –que incluye a aquellos que dejaron de buscar empleo o que tuvieron que recurrir a trabajos de tiempo parcial– se encuentra en un considerable 16.5 por ciento.

Oscar Jorda y Travis Berge, de la Fed de San Francisco, consideraron que una recaída recesiva en los próximos dos años es una posibilidad importante. Todo esto genera una enorme presión para el presidente Barack Obama, quien lucha por convencer a la población de que tiene a la economía bajo control. Pero por primera vez desde que asumió, las encuestas de este mes muestran que más de 50 por ciento desaprueba su presidencia.

La relativa recuperación de la eurozona provocó cierto optimismo últimamente, pero los ciclos de negocios de la región suelen seguir a los de Estados Unidos, dijo Jennifer McKeown, economista europea del grupo de investigación Capital Economics. El crecimiento en la eurozona casi con seguridad seguirá muy pronto el curso de los Estados Unidos, agregó.

Incluso China, que lideró la salida de la recesión y este mes superó a Japón como la segunda economía mundial, viene mostrando signos de enfriamiento de la actividad, pues se pretende evitar los tipos de burbujas que llevaron a las naciones ricas a la crisis.

Dpa
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La confirmación de la Fed de que la economía de EEUU no va bien desata ventas masivas en todas las bolsas. El Ibex 35 pierde un 3,71%. El euro retrocede hasta 1,28 dólares

Consultar con la almohada siempre eEl paíss un buen consejo, aunque pocas veces se aplica en bolsa. Para variar, eso ha vuelto a ocurrir. Eso sí, el efecto de la meditación fue catastrófico para todos los mercados y la sesión se saldó con las mayores caídas del último mes y medio.

La compra de bonos anunciada por la Reserva Federal (Fed) estadounidense el martes por la tarde, con el objetivo de reactivar la economía, gustó a Wall Street nada más conocerse. Pero analizada en frío, la opinión cambió. "Los escasos inversores que hay en agosto están aplicando unos niveles muy exigentes de valoración de la situación económica, sobre todo después de la subida de los mercados de las últimas semanas", advierte Nicolas López, director de análisis de MG Valores.

Un ejemplo de esa exigencia lo aportó el periódico económico Wall Street Journal, una de las biblias de los inversores. En su edición de hoy, aseguraba que la decisión de la Fed es "una medida simbólica que no activará la económica y que lo único que hace es confirmar los temores de la mala evolución de la recuperación".

Este análisis hubiera sido más que suficiente para reactivar el miedo a una posible recesión, pero se complicó con una enorme batería de malas noticias que terminaron con una huida masiva del dinero en busca de los tradicionales refugios: el bono del tesoro americano y el alemán, además del dólar y el yen.

El primer susto llegó de Asia. La bolsa de Tokio se hundió tras conocerse que su moneda, el yen, había alcanzado su valor más alto frente al dólar en los últimos 15 meses. "Eso significa que a Japón le costará más vender al extranjero y su economía se resentirá", explica Soledad Pellón, analista de IG Markets.

En China, la producción industrial y las ventas minoristas se sumaron a los datos que reflejan que allí la recuperación tampoco lleva buen ritmo. Desde que estalló la crisis, la economía china se ha comportado por un indicador adelantado de lo que iba a ocurrir en el resto de mundo.
Primeras alarmas en Europa

EEUU no para de mostrar síntomas de ese contagio. Al reconocimiento de la Fed de esa realidad, se sumó un nuevo dato que lo confirma. El déficit comercial. En julio alcanzó los 49.900 millones de dólares, el nivel que tenía en octubre de 2008. Las ordenes de venta se generalización a lo largo de todo el planeta. El índice S&P de EEUU cayó un 2,82%.

En Europa, que hasta ahora ha ido a contracorriente arrojando buenos datos macroeconómicos, el jarro de agua fría lo arrojó el Banco de Inglaterra. Según anunció, la economía de Reino Unido no crecerá un 3,4% el próximo año sino sólo un 2,5%. La bolsa de Londres cayó un 2,44%.
Problemas para España

El Ibex 35 vivió su peor jornada desde el 29 de junio. Se dejó un 3,71% y retrocedió hasta los 10.374 puntos. Fue el resultado de las duras críticas recibidas por los analistas de Citi y del instituto alemán IFO. Los informes del banco inglés aseguran que la economía española volverá a la recesión en la segunda mitad de 2010. En la misma línea, el informe del IFO señaló a España como uno de los países más rezagados de Europa. Y prevé, que junto con Grecia, su economía empeore en el próximo trimestre.

"El problema es que nadie sabe si estamos ante el principio de una gran caída o no. Por lo que se ha impuesto la aversión al riesgo y la búsqueda de refugio", asegura Nicolás López.

En el mercado de deuda pública, la ventas de bonos, sobre todo de los países periféricos, se generalizó lo que provocó que el diferencial los bonos a diez años de estos países frente al alemán (el más seguro) recuperara niveles anteriores al test de estrés. El español marcó 167 puntos básicos, un nivel que no veía desde el 22 de julio.

El miedo a que un freno en la recuperación de EEUU dañe la economía europea también ha borrado la recuperación que las pruebas de estrés dieron al euro, que cedió hasta 1,28 dólares.


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Miércoles, 11 Agosto 2010 21:05

OMC: la vida después de Doha

ALAI AMLATINA, 11/08/2010.-  Por primera vez, julio pasó sin algún intento fallido en la OMC de forzar acuerdos en la Ronda  Doha. Reina plácida tregua. La causa es que por su crisis económica y su creciente desempleo, los EE.UU. no tiene espacio político para pactos comerciales públicos.

Por supuesto, para atribuir la culpa a otros, EE UU pide más apertura de mercado sabiendo que no la puede dar ni conseguir. M. Sun Thenyu, embajador chino ante la OMC , lo dijo en pocas palabras: "EE.UU. es el único miembro que insiste en que estamos lejos de concluir la ronda. Su nueva exigencia es excesiva, tiene alto nivel de ambición, equivale a reiniciar la ronda y es una desviación flagrante del mandato de negociación original. "[1]

Después de nueve años de negociaciones, el Director de la OMC , Pascal Lamy, dice que hay consenso sobre el 80% de los asuntos. Se ve que es el otro 20% lo que cuenta. Ese 80% no tiene nada sobre eliminación de subsidios agrícolas, la esencia del mandato de Doha. Estados Unidos aumentó los aplicados y pretende que basta recortar un tope teórico inventado. Tal hipocresía aumenta la desconfianza y socava la voluntad política para un acuerdo.

La lenta negociación en la OMC alimenta comentarios sobre lo que sucedería si la Ronda de Doha se "congela"; porque no habrá el coraje de pronunciarla muerta. Trataremos  de analizar como eso afectaría a la OMC y las iniciativas que podrían tomar los países en desarrollo.

Status Quo de la negociación

Desde julio de 2008, se ha avanzado poco. En las reuniones del G-20 financiero, los jefes del mundo ordenan siempre a sus ministros un acuerdo sobre Doha. Es por la belleza del gesto, porque sus declaraciones conjuntas suelen contradecir sus posiciones en la OMC. Cuando en Seúl, en noviembre, los ministros de comercio informen al G-20, no habrá nada que decir.

En Ginebra, las negociaciones prosiguen, técnicamente. El Comité de agricultura tiene una brecha de diez "cuestiones de fondo"[2], según su Presidente neocelandés, David Walter[3]. En bienes industriales (NAMA), los temas pendientes mas importantes son: los coeficientes de reducción arancelaria y la ampliación a sectores adicionales. En los servicios, nada se mueve desde las ofertas del 2008. En normas - anti-dumping y aranceles compensatorios-  hay fuertes diferencias en subvenciones pesqueras. En la revisión de los acuerdos regionales  (TLCs de USA / AAEs de UE) sólo hay acuerdo sobre su mecanismo de revisión.

Hasta el 2009, parecía que los “borradores” en los diferentes temas serían la base para una negociación. Desde 2009, cuando fue inaugurado el Presidente Obama, EE.UU. pide más acceso a mercado en agricultura, NAMA y servicios, en particular lo pide de las economías emergentes. Su pretensión es rechazada por todos los miembros. Brasil, China y la India dicen que ya pagaron muy caro el escaso desarrollo contenido en el paquete.

Las cosas se complicaron con tres grandes crisis internacionales: los precios del petróleo, los precios de los alimentos y el colapso de Wall Street. Hay también el “show” de la amenaza climática, que afecta el comercio y el desarrollo. Por último, en EE.UU. se da prioridad a su salud pública, su problema financiero, la migración o sus guerras lejanas y se relegan las cuestiones comerciales, como lo demuestra la falta de una Ley de Autoridad para Promoción Comercial (TPA), indispensable para una negociación comercial creíble[4].

La solicitud de los Estados Unidos para más apertura de mercado en productos industriales (NAMA) es un engaño, porque la poca industria civil que le queda no es competitiva. En la Agricultura , su ambición de apertura si es muy creíble, porque sus exportaciones subsidiadas acaban con la producción local, crean dependencia y lastiman a China, Brasil, India o Sur África, con mucha población rural pobre. En servicios, la ambición de apertura es para que los servicios financieros sigan causando burbujas globales y destruyendo ahorros.

La cohesión en los grupos de negociación

El debilitamiento de los grupos de negociación es la característica principal de estos dos últimos años. Vamos a dar un vistazo a los grupos más importantes.

El G-20[5], protagonista en las negociaciones comerciales agrícolas desde 2003, sigue en su lucha contra los subsidios, las flexibilidades para la Caja Azul de EE.UU., los subsidios al algodón, etc., pero es la cuestión del SSM (arancel que frenaría un crecimiento letal de la  importación agrícola), divide al G-20 en miembros importadores y exportadores. Ahora sus socios son más individualistas. Brasil es flexible con los EE.UU. y la UE , pero Argentina, India y China se mantienen firmes. Ahora hay fracciones con propuestas propias, como la introducida por Argentina, China e India sobre el tema de la interpretación y las enmiendas al Acuerdo sobre Agricultura.

El G-33[6] representa el 70% de la población rural mundial, 31% de las exportaciones agrícolas y 15% de las importaciones agrícolas mundiales[7]. El G-33 propuso dos medios para proteger a sus campesinos de las exportaciones subsidiadas de EE.UU. y la UE : la lista SP (Productos Especiales) y el SSM (Mecanismo de Salvaguardia Especial). Durante 2009, el G-33 apoyó el SSM, pero en 2010 emitió 7 papeles técnicos algo ambiguos[8]. Como el SSM es rechazado por grandes  exportadores (Australia, Canadá y EE.UU.) puede que sea el efecto de presiones sobre las “Economías Pequeñas y Vulnerables”, que es mayoría en el G-33. El SSM es una herramienta muy compleja, que sería inmanejable con los requisitos que piden sus opositores.

El G-90 surgió para aumentar el poder económico de los países pobres y pequeños en hacer cumplir las resoluciones sobre disputas en la OMC. Lo integran el Grupo Africano, los ACP y los PMA, que quieren tener una voz colectiva para los intereses de las economías aisladas que dependen de productos básicos. Sus economías suelen ser agrícolas y por eso quieren eliminar los subsidios a las exportaciones agrícolas y mejorar su acceso a los mercados extranjeros. El G-90 pide una cosecha temprana de las cosas ya maduras en la negociación.

Los PMA[9] son las economías más pequeñas del mundo. Con el 12% de la población mundial,  tienen apenas el 0,4% del comercio de bienes y el 0,44% del comercio de servicios (2008)[10]. Quieren acceso a los mercados sin aranceles y sin cuotas (DFQF), pero desde julio 2008 hay fisuras internas[11]. No quieren obligaciones en servicios, están en contra de los subsidios al algodón y quieren que sea menos exigente el procedimiento de la adhesión de los PMA. El grupo pide también una cosecha temprana para sus asuntos.

El caso de los 4 del algodón es irritante. Las subvenciones del algodón de EE.UU. matan de hambre a campesinos de cuatro países africanos productores de algodón: Benin, Burkina Faso, Malí y  Chad. El acuerdo marco en la OMC del 2004 y la Declaración Ministerial de Hong Kong, del 2005, ordenaron a la OMC que tratase de inmediato el tema  del algodón y que los subsidios a la exportación de algodón debían desaparecer para el año 2006. No pasó nada. El “lobby” algodonero norteamericano es poderoso. Estados Unidos firmó ambos, el acuerdo de 2004 y la declaración del 2005, pero dice que no harán nada mientras no haya "avances" en las negociaciones agrícolas de Doha. Brasil ganó en OMC un pleito sobre ese tema, pero EE.UU. ignora el fallo y los brasileños postergan las represalias que le concede.

El grupo ACP quiere eliminar subsidios a la exportación y apoyar su agricultura, pero les gusta la protección arancelaria de la UE , por el acceso preferencial derivado de su pasado colonial. Esas preferencias son erosionadas por la negociación sobre Productos Tropicales, aunque haya 62 líneas arancelarias excluidas de la lista de negociación.

El NAMA 11[12] lucha con los coeficientes de reducción arancelaria para bienes industriales de la llamada la "fórmula suiza". Su principio es la "reciprocidad menos que plena", que permite a los países en desarrollo reducciones arancelarias con un porcentaje de reducción menor que el de los países desarrollados. El grupo se desintegró con las concesiones obtenidas por algunos socios, pero Argentina, Sudáfrica y Venezuela siguen en pie.

G-19 es el último grupo creado. Lo dirige la Unión Europea y sesiona sólo con embajadores titulares. Se reunió en mayo y en julio de 2010. El G-19 trata de rescatar las negociaciones explorando cuestiones generales de manera más transparente. Quiere que EE UU vuelva a negociar para mantener la presencia en el G-20 Financiero. Es notable que no hayan invitado a Pascal Lamy, tal vez para mostrar que es una negociación conducida sólo por miembros.

ALBA

Los países del ALBA pueden tener más fuerza en la OMC , pero hay fallas de coordinación que creo constructivo señalar. Cuba[13] pidió una excepción para alargar los créditos de sus importaciones agrícolas, Venezuela no la apoyó, Bolivia no estaba y Ecuador llegó después. Sólo la apoyó Argentina, que no es del ALBA. Venezuela es conocida por la firmeza con que defiende la soberanía y el desarrollo, pero en OMC escurre el bulto. Propone - sin posibilidad de éxito- abandonar la lucha arancelaria si le dan categoría de "economía pequeña y vulnerable"[14]. Alega que excluyendo su exportación petrolera, pertenece a esa categoría. Astucia tonta, porque implica de todos modos una reducción de aranceles y que de aumentar sus otras exportaciones – algo deseable- deba bajar aranceles al nivel negociado por otros. Uruguay y Costa Rica, que si califican, no aceptan ese rango para mantener un fuerte status negociador.

¿Hay vida sin Doha?

Dejar caer la Ronda de Doha es la mejor solución. Hay tal enredo en el enfoque actual que lo hace opaco y muy difícil de aplicar, en particular para los países en desarrollo que no cuenten con una burocracia especializada. Esto no significa el final de la OMC y hay algunas lecciones que aprender cuando se revisan las razones del fracaso.

Primero. El consenso para la Ronda de Doha se obtuvo con una gran presión de EE.UU., después del ataque al World Trade Centre. Ahora es evidente que una nueva ronda de negociación era prematura, como lo dijo el "Grupo de Afines", encabezado por India. Ellos insistían en resolver primero los asuntos pendientes de la Ronda Uruguay. Tenían razón.

Segundo. El espíritu de las negociaciones en OMC ignora realidades sobre gobierno y  asuntos vitales de política domestica. Las propuestas en OMC tienden a ignorar las realidades nacionales y proponer políticas que abren espacios a los carteles internacionales apátridas.

Tercero. La Ronda Doha se proclamó y aceptó como la “Ronda del Desarrollo”, pero las negociaciones se trabaron precisamente porque no lo era.

Hay actividades urgentes para la OMC , que no se relacionan con Doha y que al ser abordadas ahora ayudarían a su estabilidad institucional y transparencia. He aquí dos sugerencias.

Hay un mandato muy específico de la Conferencia Ministerial del 2001[15], para resolver  48 “problemas de aplicación” de los acuerdos, que no se ha cumplido. Con sólo ese mandato, hay para mantener bien ocupados a los miembros de la OMC en asuntos de interpretación. En los casos de acusaciones en base a textos dudosos se llevará el asunto al Órgano de Solución de Diferencias de la OMC , porque se trata de acuerdos ya suscritos. Esa es una manera pertinente para hacer frente a los textos sembrados de “ambigüedades creativas " para obtener consenso en la Ronda Uruguay.

También hay mucho que hacer debatiendo sobre la conformidad de las normas incluidas de los acuerdos comerciales regionales o bilaterales con las normas multilaterales de la OMC , que son las que por su rango multilateral deben prevalecer.

La Ronda de Doha puede que no haya sido una buena idea, pero incluso las buenas ideas fallan cuando el momento no esta maduro.

Por Umberto Mazzei es doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de Florencia.Es Director del Instituto de Relaciones Económicas Internacionales en Ginebra.  http://www.ventanaglobal.info

[1] REUTERS  28 junio, 2010 .

[2] Además de esos 10, hay otros asuntos, como completar datos que debieran estar en el borrador  TN/AG/W/4/rev.4, tales como valor de la producción agrícola , topes de subsidios específicos para las cajas ámbar y azul de los países desarrollados, los equivalentes ad valorem de aranceles específicos y las cuotas arancelarias (anexo C del borrador). Argentina, China e India señalan esas omisiones desde mayo 2010.

[3] Walker considera sustanciales los siguientes asuntos: flexibilidad en caja azul para EEUU; subsidios al algodón; aumento de productos sensitivos pra Canadá y Japón; un tope de 100% en los aranceles de países desarrollados; Cuotas Arancelarias para los productos sensitivos; simplificación arancelaria en relación con el anexo N; Productos Especiales; Mecanismo de Salvaguarda Especial; Productos Tropicales y erosión de preferencias. Hay otros que Walter no considera, como la propuesta argentina sobre revisión de la caja verde y la excepción cubana financiamiento de exportaciones.

[4] Sin la “Trade Promotion Authority” (autoridad de promover el comercio) los acuerdos firmados pueden ser alterados en el congreso de EE UU, lo que le quita sentido a negociarlos. Con la TPA se toma o se deja.

[5] Argentina; Bolivia; Brasil; Chile; China; Cuba; Ecuador; Egipto; Guatemala; India; Indonesia; Méjico; Nigeria; Paquistán; Paraguay; Perú; Filipinas; Sur África; Tanzania; Tailandia; Uruguay; Venezuela; Zimbabwe

[6] Antigua y Barbuda; Barbados; Belice; Benin; Bolivia; Botswana; China; Congo; Costa de Marfil; Cuba; Dominica; El Salvador; Grenada; Guatemala; Guyana; Haití; Honduras; India; Indonesia; Jamaica; Kenya; Corea; Mauricio;  Madagascar; Mongolia; Mozambique; Nicaragua; Nigeria; Paquistán; Panamá; Perú; Filipinas; República Dominicana ; St Kitts y Nevis; St. Lucia; St Vincent y Granadinas; Senegal; Sri Lanka; Surinam; Tanzania; Trinidad y Tobago; Turquía : Uganda; Venezuela; Zambia; Zimbabwe

[7] OMC, FAO y  CIA Year Fact Book.

[8] TN/AG/GEN/30 and JOB/AG/3, 4, 5, 6 & 7

[9] Países Menos Adelantados

[10] http://www.ldcgroups.org/

[11] En la Mini- Ministerial de julio 2008, Bangladesh and Cambodia querían un 100% de acceso sin cuotas o aranceles (DFQF) y el resto quería sólo 97%. Ese 3% son los textiles, algo en que Bangladesh y Cambodia son muy competitivos.

[12] Argentina, Brasil, Egipto, India, Indonesia, Namibia, Filipinas, Sudáfrica, Tunez, Venezuela.

[13] TN/AG/GEN/31,2 de junio de 2010

[14] Las “economías pequeñas y vulnerables” son aquellas que exportan menos del  0,1% del comercio mundial. A esas se les permite, temporalmente, una menor reducción de aranceles. Bolivia está en esa categoría.

[15] WT/MIN(01)/DEC/1 20 November 2001
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Hace sólo dos meses, Estados Unidos iba camino de una progresiva recuperación, mientras Europa, en plena crisis griega, parecía el gigante de pies de barro. En pocas semanas, la percepción ha cambiado. Los índices económicos estadounidenses han mostrado un panorama mucho más frágil. La nueva realidad y la proximidad de las elecciones legislativas han azuzado el debate sobre la efectividad de los incentivos públicos promovidos por el Gobierno de Barack Obama, a costa de un déficit colosal, y la oportunidad de implantar nuevas medidas.

Lo decía hace poco el jefe de la Reserva Federal (Fed), Ben Bernanke, en el Congreso: el futuro económico de EEUU es "inusitadamente incierto", una frase que aquel día generó pánico en la bolsa. "Es una forma amable de decir que nadie sabe con certeza si se trata de un bache estructural o circunstancial. Si los índices reflejan una desaceleración momentánea o si nos enfrentamos a problemas más graves", explica Jack Elly, economista de la Universidad de Nueva York.

Las cifras están ahí. A mediados de julio, la Fed rebajó sus previsiones de crecimiento para este año a una franja de entre el 3% y el 3,5%, frente al 3,2%-3,7% estimado en abril. El Conference Board, instituto privado que intenta prever la marcha de la economía a seis meses vista, anunció recientemente "una desaceleración del crecimiento para el fin del otoño". En el segundo trimestre, el PIB creció un 2,4%, menos de lo esperado, e inferior al 3,7% del primer trimestre.

Viento en contra

Según la Casa Blanca, el déficit presupuestario alcanzará este año los 1,47 billones de dólares, por encima de los 1,40 de 2009. Los nuevos datos, subrayó el Gobierno, advierten que la economía "afronta fuertes vientos en contra", debido a factores como la falta de recuperación en el mercado inmobiliario y la escasa concesión de créditos.

En un contexto de profundo enfrentamiento político es difícil tener una conversación matizada sobre las causas de esta pausa. Pero el debate gira en torno a una pregunta: ¿Los 862.000 millones de dólares que se ha gastado Obama en rescatar la economía han tenido un impacto duradero o sólo han servido para evitar momentáneamente el abismo? ¿Y, si sirvieron en su momento, pueden o deben repetirse?

"Las políticas que consiguieron cambiar esta situación no fueron precisamente bonitas, pero sí acertadas", dice Martin Neil Baily, analista económico del Instituto Brookings. "No han logrado restaurar el pleno empleo pero nos han sacado de un colapso económico aterrador. El paro, el mercado inmobiliario frágil y un mercado bursátil volátil han vuelto al Gobierno impopular. Es una pena que el electorado no quiera reconocer lo conseguido hasta ahora. Debería".

Los republicanos y el mundo empresarial critican el imparable déficit. Aseguran que las políticas keynesianas están desfasadas y que el efecto multiplicador del que tanto ha hablado una de las principales consejeras económicas de Obama, Christina Romer (cada dólar público invertido crea el equivalente a dólar y medio en demanda privada) es falso.

El debate es meramente teórico porque nadie sabe qué hubiera ocurrido con una política distinta de estímulo (o sin estímulos). Irónicamente, los conservadores se apoyan ahora en los recortes europeos y en las recientes palabras del presidente del Banco Central Europeo, Jean Claude Trichet: "Las economías que se embarcan en políticas de austeridad que dan credibilidad a sus políticas fiscales consolidan la confianza y el crecimiento".

El Gobierno estadounidense está mucho más involucrado de lo que parece en la economía a través de otra vía: las hipotecas. Para evitar el desplome inmobiliario, Washington rescató de la quiebra dos entidades semiestatales, Freddie Mac y Fanny Mae, que garantizaban la mitad de las hipotecas. A través de una política agresiva de incentivo al préstamo inmobiliario, el Gobierno posee ahora 1,25 billones (con b) de dólares en títulos respaldados por hipotecas. Y como las ayudas terminaron el pasado marzo, el mercado se ha vuelto a estancar. Las quiebras inmobiliarias siguen a buen ritmo, unas 300.000 al mes, y de momento el Gobierno no tiene perspectivas de deshacerse de estos activos. Ayer, el ex presidente de la Fed Alan Greenspan advirtió de que, si los precios de la vivienda vuelven a caer, llegará una "segunda recesión".

La situación ha creado un profundo pesimismo. Como ha resumido el columnista conservador David Brooks en The New York Times, no son el paro o la situación económica los que preocupan a la gente. "Lo que realmente da miedo es que estamos desperdiciando nuestra riqueza. Los estadounidenses tiene miedo de ser una nación en declive".

Por ISABEL PIQUER Corresponsal en Nueva York 02/08/2010 08:00
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El presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, afirmó que aunque hay una recuperación económica en marcha ésta es incierta, e indicó que la reciente crisis global arrojó a 60 millones de personas más al ámbito de la pobreza, de las cuales 10 millones se sumaron en América Latina.

En tanto, el secretario de Hacienda y Crédito Público, Ernesto Cordero Arroyo, descartó que la recuperación económica de México sea resultado de un rebote técnico de carácter estadístico, y apuntó que 5 millones 800 mil personas ingresaron al ámbito de la pobreza en el país a consecuencia de la crisis de 2009. Sin embargo acotó que este impacto fue menor al observado en la crisis de 1995, cuando 15 millones de mexicanos cayeron en esta condición.

Cordero Arroyo explicó que las mediciones de la pobreza en México son más rigurosas que las realizadas por el Banco Mundial, donde se plantea la línea de la pobreza debajo de un ingreso de 1.25 dólares diarios, mientras que en el país esta línea se ubica en 2.85 dólares. Por lo tanto no son comparables, dijo.

Ambos suscribieron ayer tres préstamos del Banco Mundial a México por un monto total de 800 millones de dólares, tras lo cual ofrecieron una conferencia de prensa en Los Pinos, donde Robert Zoellick se entrevistó con el presidente Felipe Calderón, con quien conversó sobre el foro mundial sobre cambio climático que se llevará a cabo en Cancún hacia finales de este año.

Fondos para marginados

Zoellick comentó que la magnitud de la crisis económica mundial llevó al organismo que preside a destinar unos 135 mil millones de dólares no sólo a financiar, sino también a fortalecer fondos para atender a la población marginada. En esta crisis hemos trabajado para restablecer el crecimiento, pero también para fortalecer la seguridad de que se contará con alimentos básicos, precisó.

México cuenta con una muy buena combinación de factores que le permiten enfrentar con fortaleza las tareas de la recuperación de su economía, encomió Zoellick, quien afirmó que México es un miembro importante, muy importante, del G-20. En su turno, el secretario de Hacienda refutó a los críticos que señalan que la recuperación de la economía mexicana es resultado de un rebote técnico.

Cordero Arroyo manifestó que México se encuentra en la ruta correcta de la recuperación económica e indicó que el Banco Mundial elevó de 3.5 a 4.3 por ciento la estimación de crecimiento del país. El funcionario insistió en que México tiene una fortaleza estructural que lo coloca actualmente como un país emergente sólido.

Luego enumeró las fortalezas de la economía mexicana: un défcit razonable y sensato de 0.7 por ciento como proporción del producto interno bruto (PIB) en sus finanzas públicas; no tiene deudas más allá de lo que se puede pagar, el endeudamiento representa 32 por ciento del PIB; reservas históricamente altas, casi 103 mil millones de dólares; ha generado más de 520 mil empleos durante este año; tiene el menor nivel de riesgo país entre economías similares.

Por si esto poco, Cordero Arroyo informó que actualmente México cubre 13 por ciento de las importaciones que realiza Estados Unidos, cuando antes de la crisis esa proporción era de 9 por ciento. Estamos ganando a otros países en Estados Unidos, subrayó.

Los tres préstamos suscritos con el Banco Mundial, por un monto total de 800 millones de dólares, contribuirán al fortalecimiento de programas prioritarios en los sectores sociales, hídricos, medio ambiente, vivienda y transporte público, entre otros, informó la Secretaría de Hacienda.

Uno es por 450 millones de dólares en condiciones más favorables a las prevalecientes en los mercados internacionales, a un plazo de 18 años, una tasa de interés variable basada en la interbancaria de Londres a seis meses y una comisión de apertura, que nos permitirá fortalecer programas sociales, hídricos y de infraestructura.

Otros dos fueron suscritos con el Banco Nacional de Obras y Servicios Público (Banobras) por 350 millones de dólares en conjunto. Uno de ellos es por 150 millones y proviene de los recursos normales del Banco Mundial; el segundo, por 200 millones, corresponde a recursos concesionales del Fondo de Tecnología Limpia. Ambos serán utilizados para apoyar la transformación del transporte urbano masivo, mediante la modernización del transporte público en varias ciudades de la República.

Por Juan Antonio Zúñiga
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 El desempleo ha tenido un fuerte ascenso en muchos países a consecuencia de la recesión global. Aunque la economía mundial se recupera, las políticas entran en una fase de austeridad que pone en peligro la demanda y la creación de empleos en el mundo desarrollado, lo cual podría conducir a un largo periodo de alto desempleo.

En particular, the Economist Intelligence Unit prevé que todavía en 2014 el desempleo estará sustancialmente arriba de los niveles anteriores a la crisis en los países europeos que tienen problemas fiscales, así como en Estados Unidos.

La Organización Mundial del Trabajo (OIT) estima que 34 millones de personas perdieron su empleo entre 2007 y 2009 a consecuencia del parón económico global. Las tasas registradas de desempleo se elevaron en forma dramática durante este periodo. En EU se elevó de 4.6% al principio de 2007, a 10% al final de 2009. En España pasó de 8.2% a un perturbador 19% en el mismo periodo.

Ahora que la economía global vuelve a crecer, comienzan a mejorar las perspectivas de empleo, lo cual refleja un fortalecimiento de la demanda en muchos países. Sin embargo, esta mejora es dispareja y el descenso del desempleo ha sido marginal hasta ahora. Los datos mensuales más recientes de la OIT señalan una caída fraccional de 0.2 puntos porcentuales en la tasa global de desempleo, según informes de 60 países, en comparación con un año antes. Esta mejora es por completo resultado del progreso en el mundo en desarrollo. Las tasas anuales de desocupación han seguido elevándose en los países desarrollados, aunque a un ritmo más lento.

La naturaleza dual de la recesión global y la recuperación subsecuente refuerza este cuadro. En general los países ricos han sido más golpeados por la crisis financiera y económica que los grandes mercados emergentes, y muchos han visto elevaciones equivalentes en el desempleo. EU, con su mercado laboral relativamente flexible, ofrece quizás el ejemplo más patente de los efectos de la recesión en este indicador. La economía ha perdido 7.4 millones de trabajos desde que el desempleo registró su punto más alto, en noviembre de 2007.

Dos indicadores claves de la continua debilidad del mercado laboral en EU son los altos números de desempleo a largo plazo y las personas en trabajos de medio tiempo. Según la Oficina de Estadísticas Laborales de ese país (BLS, por sus siglas en inglés), el número de personas que han estado desempleadas durante 27 semanas o más es ahora de 6.8 millones, por arriba de los 5 millones de los dos años pasados. La débil economía también ha orillado a muchas personas a buscar trabajos por horas; datos de la BLS muestran que hoy trabajan 3.1 millones de personas más que hace dos años a medio tiempo por razones económicas, ya sea por malas condiciones de negocios o por no encontrar empleo de tiempo completo.

Las tasas de desempleo se mantienen altas en muchos países pese a la actividad económica. Por lo regular se considera que el empleo y el desempleo son indicadores rezagados, porque las empresas se muestran reacias a recontratar en tanto no confíen en que los negocios mejoran, así que tal vez algo del reciente repunte en la producción económica no se haya filtrado hacia los datos de empleo. En EU la tasa de desempleo civil era de 9.5% en junio pasado, cuando al final del año anterior era de 10 por ciento.

Al mismo tiempo, gran parte de la recuperación de la actividad económica global ha sido impulsada por factores temporales, como el fin de la liquidación de inventarios y del estímulo fiscal. Estos efectos no pueden durar, así que será difícil que el crecimiento económico global de 2011 continúe a un nivel capaz de sustentar una recuperación del empleo. Se perderán todavía más trabajos cuando el crecimiento global vuelva a reducirse. La OIT estima que los estímulos fiscales discrecionales crearon o salvaron casi 15 millones de empleos en los países del G-20 en 2009-10. La implicación obvia, y ominosa es que algunas de estas ganancias podrían revertirse al retirarse el estímulo. Prevemos que el crecimiento del PIB de EU se debilitará de 3.3% este año a 2% el próximo, y el crecimiento global (en términos de paridad de poder de compra) se reducirá de 4.2 a 3.6%.

El problema se complica por el cambio de políticas hacia la austeridad fiscal en varios países. La crisis de deuda soberana en la zona euro ha presionado a los gobiernos a hacer recortes en el sector público. Esta presión se ha extendido más allá de la zona euro, como ilustran los planes de reajuste trazados por el gobierno británico. Estos factores conducirán directamente a pérdidas de empleos o harán más difícil crearlos. Aun en EU, que tiene importantes debilidades fiscales pero no está bajo la misma presión inmediata que los mercados europeos, el déficit fiscal se ha vuelto un asunto de tal prominencia política, que hay poco apetito para conceder nuevos estímulos. El Senado de ese país acaba de negarse a aprobar una iniciativa que extendería los beneficios de desempleo, y es poco probable que se conceda un nuevo gasto sustancial para crear empleos.

Finanzas débiles

La debilidad de las finanzas del sector público en muchos países es perjudicial para el empleo no sólo por la perspectiva de redundancias al recortarse los presupuestos gubernamentales, sino también porque no es probable que el sector privado, en la mayoría de los casos, sea lo bastante fuerte para tomar la estafeta. De hecho, en buena medida es el apoyo del sector público, en forma de estímulo fiscal, el que ha producido la recuperación del sector privado que se ha experimentado hasta ahora. Sin este respaldo, se expone a un retorno a condiciones más difíciles.

Además, los recortes de empleos en el sector público reducirán el gasto de consumo y dificultarán que las compañías privadas se mantengan redituables y contraten y retengan personal. El ambiente más hostil también conducirá a congelar salarios, reducir prestaciones y debilitar la capacidad de los trabajadores de negociar aumentos de sueldo, todo lo cual se agregará a las dificultades económicas de los hogares y minará aún más el gasto de consumo. De hecho, nuestras previsiones para los países de la OCDE indican que los salarios no podrán mantenerse al ritmo de la inflación en GB, España, Grecia, Irlanda y Holanda en 2011.

Las implicaciones para el empleo en países a escala individual en los próximos cinco años siguen siendo ambivalentes. En términos amplios, dentro de la OCDE los que tienen peores perspectivas son Islandia, los países de la periferia sur de la zona euro, GB y EU. De aquí a 2014, en esos países el empleo no se acercará siquiera a recuperar los niveles anteriores a la crisis. En España se prevé que la tasa de desempleo estará aún en 15.6% en 2014, unos siete puntos porcentuales arriba del nivel de 2007. En GB será de 8.3% y en EU de 7.4. Alemania será una honrosa excepción: el desempleo caerá a 5% en promedio, de 8.4% en 2007. Sin embargo, esto refleja el hecho de que las reformas laborales relativamente recientes en ese país han reducido el desempleo en comparación con los años anteriores a la crisis global.

Fuente: EIU
Traducción de texto: Jorge Anaya
 
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