Miércoles, 18 Febrero 2009 17:39

¿El fin del financiamiento global?

Durante la peregrinación anual del mes pasado a Davos, los políticos caminaron unidos por un consenso: el mayor peligro que enfrenta la economía mundial es el proteccionismo. Muchos de los sermones de la montaña se enfocaron en el riesgo del mercantilismo financiero, un reflujo de capitales desde mercados extranjeros a los mercados domésticos. Gordon Brown, primer ministro británico, lanzó una prédica contra “un retorno al crédito doméstico y mercados domésticos financieros”. Pero en el mundo real las barreras al libre flujo de capitales prosperan con rapidez. ¿Será que los políticos son hipócritas, o están equivocados o temerosos? Un poco de las tres cosas.

No hay duda de que existe una disminución del crédito transfronterizo. En Gran Bretaña, la información del Banco de Inglaterra muestra que en el cuarto trimestre de 2008 los bancos locales redujeron de manera drástica sus créditos a clientes extranjeros. Los acreditados británicos padecen la retirada de prestamistas extranjeros: islandeses, irlandeses y otros, quienes representaron una parte importante del crédito durante el pico de la burbuja. El gobierno australiano creó un fondo de 2 mil 600 millones de dólares (mdd) para ayudar a los inversionistas en propiedades comerciales que no pueden renovar su deuda extranjera. En muchos mercados, los deudores corporativos están a punto de poner a prueba a sus acreedores bancarios extranjeros, ya que se disponen a refinanciar sus créditos sindicados.

Las cosas son peores en los mercados emergentes. Las proyecciones del Instituto de Finanzas Internacionales (IFI) muestran que este año los flujos netos de capital privado se reducirán a 165 mil mdd por debajo de su pico de 929 mil mdd en 2007. La mayor parte de este retroceso sucederá en los mercados de capitales, pero en la banca es aún más veloz. Este año el IFI pronostica un flujo de salida neto de fondos bancarios desde países en vías de desarrollo, conforme los deudores amortizan financiamientos superiores a los que obtienen (ver gráfica 1).


Europa central y occidental están bajo mayor tensión, pues en años recientes se indigestaron con el crédito internacional. En relación con el PIB, los activos de bancos extranjeros en la región exceden con mucho a los de los mercados asiáticos emergentes durante la crisis que devastó Asia a finales de los años 1990 (gráfica 2). En países como Rusia y Ucrania, los bancos locales que dependían de los empréstitos extranjeros para financiar su expansión fueron los primeros en padecer cuando el crédito se secó.

Los bancos con matrices en el extranjero también pasan estrecheces. “La idea de que las propiedades en el extranjero ayudarían a contener las pérdidas funcionó hasta el cuarto trimestre de 2008”, dice Simon Nellis, de Citigroup. Al menos un banco foráneo en la región ha sido exhortado a formalizar su compromiso de proporcionar liquidez en caso de que su unidad local tenga problemas. El mes pasado, bancos occidentales y organismos multilaterales como el Banco Europeo de Reconstrucción y el Desarrollo (BERD) lanzaron iniciativas independientes para garantizar dinero adicional a Europa.

La incógnita es cuánto de esta retractación del financiamiento de la banca extranjera se debe a presiones políticas para concentrar el crédito en clientes domésticos. “El funcionamiento natural del sistema tiene igual efecto que el nacionalismo financiero”, dice David Mayes, de la Universidad de Auckland.

Después de todo, los balances bancarios disminuyen en todas partes. Los bancos tienen buenos motivos para concentrarse en sus mercados nacionales. Uno es la escasez de capital. Entre las pocas formas en que los bancos todavía pueden recabar dinero sin perjudicar sus perspectivas a largo plazo está la venta en el extranjero de activos no fundamentales: el Banco Real de Escocia, UBS y el Bank of America han decidido vender participaciones accionarias a bancos chinos. (Las cosas son diferentes para bancos occidentales con franquicias bien desarrolladas en mercados emergentes. Sus directivos insisten en permanecer comprometidos con sus filiales, incluso si el crecimiento es menor conforme se hacen más selectivos).

El demonio conocido

Otra razón para quedarse en casa es el creciente riesgo crediticio, más fácil de manejar en mercados nacionales, donde los prestamistas pueden aventajar de su mejor entendimiento e información. Según Julian van Kan, de BNP Paribas, los acuerdos de Basilea 2 sobre capital bancario fomentan también la reducción al elevar los gastos de capital sobre los activos de los mercados emergentes. Ciertos créditos en Europa central y occidental han sido particularmente delicados. Según el Banco de Pagos Internacionales, el crédito en divisas extranjeras, la mayor parte para vivienda, a largo plazo y sin cobertura, representa entre 40% y 55% del total en países como Hungría y Rumania.

Así, los políticos ya no pueden detener el agotamiento del crédito transfronterizo. Hay pocas señales de que quieran hacerlo. Muchos emplean lo que un banquero llama “la presión moral” de reiterados exhortos para prestar más en casa. El mes pasado George Provopoulos, gobernador del banco central de Grecia, pidió a los bancos griegos que no enviaran fondos del rescate financiero al exterior. Los bancos que no han tomado dinero de los contribuyentes pueden oponerse a esto con mayor facilidad que otros; por ejemplo, a Barclays se le ha permitido integrar su adquisición de la parte estadunidense de Lehman Brothers. Pero, en este clima, los riesgos de la expansión al extranjero van a gravitar en todas las salas de consejo.

El apoyo estatal se condiciona cada vez más, de manera explícita, a colocar créditos en el país de origen. El gobierno de Obama ha señalado que exigirá que los bancos estadunidenses beneficiarios de su próximo paquete de rescate otorguen más préstamos. Los bancos franceses que aprovechan la ayuda de gobierno han prometido aumentar sus créditos en 3-4% anual. El banco holandés ING, que anunció otra ronda de ayuda gubernamental el 26 de enero, prometió a su vez 25 mil millones de euros (32 mil mdd) para empresas y consumidores holandeses. “Hay que esperar un elemento nacionalista cuando actores privados han sido sustituidos por estatales”, dice John Hele, director de finanzas de ING.

Un olor desagradable

Es un nacionalismo económico, pero engañoso. Los gobiernos occidentales no intentan excluir a la banca extranjera de sus mercados: de hecho, el crédito extranjero sería bienvenido. Pero el objetivo es conducir a la banca a apoyar negocios y empleos en el país, no en el extranjero. Y esto tiene un tufo evidente a proteccionismo.
Las autoridades de competencia no están seguras sobre qué deben hacer. La razón por la cual los esquemas de nueva capitalización bancaria de Europa han sido aprobados por la Comisión Europea es que los bancos tienen un importante papel en la economía: el aumento del financiamiento justifica la intervención. Usar dinero de los contribuyentes para aumentar el crédito al extranjero no sería visto con buenos ojos. Por ejemplo, algunos rivales ya se quejan de que ING obtiene depósitos en sus mercados al amparo del Estado.

Tanto el mercado como los políticos podrían estar atrás del fenómeno del nacionalismo financiero a corto plazo. No sucede lo mismo con la amenaza para los flujos de capitales transfronterizos a largo plazo, es decir, los cambios que los reguladores hacen al panorama para los bancos trasnacionales, sobre todo en Europa.
Sí habrá cambios, gracias en gran parte al fracaso de los bancos de Islandia el año pasado. Su implosión, después de años de rápida expansión en el extranjero, dejó la desagradable lección de que los bancos pueden ser globales en vida, pero son nacionales a la hora de morir. Los depositantes de otros países, que eran titulares de los fondos islandeses de seguros de depósito, hallaron que el fondo de Reikiavik era demasiado pequeño para indemnizarlos cuando los bancos quebraron. Sus propios gobiernos tuvieron que intervenir. “Es difícil exagerar el daño que Islandia causó a la confianza en los reguladores”, dice Roberto Penn, de Allen & Overy, un despacho de abogados. “Concretó problemas que sólo habían existido en teoría.”

Una respuesta sería conjuntar a los reguladores de matrices extranjeras y sus filiales locales, incluso crear un supervisor único de bancos transfronterizos. Un análisis de los convenios europeos, encabezado por Jacques de Larosière, ex director administrativo del FMI, entregará sus recomendaciones iniciales a finales de este mes. El problema de regular enormes bancos globales está también en la agenda de los países del G-20. Sin embargo, muchos observadores dudan que surjan propuestas radicales, debido al tema de la soberanía. Hasta ahora, las evidencias sugieren que los reguladores se enfocan en consolidar su territorio, no en compartirlo con otros.
En Suiza, los reguladores han introducido un régimen de capital para UBS y Credit Suisse, los dos bancos más grandes del país, el cual restringe su apalancamiento total y mide su activo ponderado de riesgo. No hay nada malo en ello, pero el índice de apalancamiento excluye del cálculo del capital los préstamos domésticos que otorga la banca. Reducir el volumen de activos extranjeros que poseen los bancos suizos es razonable, pero privilegia de manera alarmante el crédito doméstico.

La Autoridad de Servicios Financieros (FSA), el regulador financiero británico, también ha emitido propuestas sobre el manejo de liquidez por los bancos (incluso sucursales de instituciones extranjeras) en su dominio. Las propuestas están diseñadas para fortalecer la autosuficiencia de los bancos si el desastre golpea a una matriz. La FSA dice que podría conceder excepciones a estas reglas, sólo si el supervisor principal de un banco toma medidas similares. Es probable que otros sigan este ejemplo.

Cierto, se necesitan nuevas reglas sobre liquidez –el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea trabaja sobre un esquema–, pero éstas amenazan con revertir dos tendencias importantes de la banca europea durante las dos décadas pasadas. La primera es el manejo centralizado de la liquidez, lo que permite que la banca transfronteriza movilice su dinero en territorios diferentes según la demanda. Las reglas de la FSA podrían prefigurar un mundo donde enormes fondos de liquidez y capital permanecerían atrapados dentro de sus fronteras como un seguro contra lo peor. Esto no sólo es ineficaz, sino que podría exacerbar los problemas si se retiene dinero en un lugar cuando se requiere con urgencia en otro.

La segunda tendencia es la cada vez mayor responsabilidad confiada por los supervisores de sucursales (reguladores “anfitriones”) a los supervisores de un banco matriz (reguladores “de origen”) para acreditar que una institución está correctamente capitalizada y opera debidamente. Al fortalecer el régimen de liquidez los supervisores anfitriones ejercen mayor control; sin embargo, esto mina los ideales del mercado único.

Los bancos que operan más allá de las fronteras se preparan ya para un futuro más difícil. Hele dice que ING estudia cada aspecto de sus operaciones para encarar un escenario fragmentado donde es más difícil movilizar dinero y cuesta más cumplir con la regulación. Una opción es usar los activos excedentes para aumentar la liquidez, documentando los préstamos en un país y trasladarlos a otro para garantizar ciertas responsabilidades.
La amenaza del mercantilismo financiero podría parecer exagerada. Los flujos internacionales de capital no están a punto de desaparecer: los mercados de bonos corporativos, por ejemplo, tuvieron un enero dinámico. Y los riesgos de globalización financiera podrían desestimarse con demasiada facilidad. Es evidente que existen razones para que los reguladores locales se preocupen si se han visto muy expuestos a la banca extranjera (como en Europa central y occidental). Pero el riesgo de que el reciente reflujo de activos bancarios genere un sistema bancario transfronterizo menos eficiente y menos flexible es real y crece cada día.

Fuente: EIU
Traducción de texto: Jorge Anaya
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En tanto, se conoció que en enero pasado la inflación bajó de 3,1 a 3 por ciento anual, respecto de diciembre de 2008; y que los valores de los inmuebles retrocedieron 10,2 en 2008, en relación con el año anterior. Con respecto al temor sobre una eventual deflación, Bean sostuvo que "existe 75 por ciento de posibilidades que la economía británica se contraiga más del 4 por ciento".

La advertencia de Bean generó especulaciones entre analistas y expertos del país sobre un eventual período de deflación en Gran Bretaña. "Las medidas proteccionistas en el exterior demorarán la recuperación del país", afirmó, en una conferencia del Sindicato de Granjeros británicos.

En forma casi simultánea, se conoció que el índice de inflación cayó en enero pasado de 3,1 por ciento al 3 por ciento anual, en relación con diciembre.

No obstante, la baja es menor a la esperada, que se estimaba en 2,7 por ciento anual. La inflación en Gran Bretaña ha caído por cuarto mes consecutivo desde su máximo de 5,2 por ciento anual en septiembre, empujado por la reducción de los costos energéticos y los precios del combustible.

En tanto, el índice de precios al consumidor cayó a 0,1 por ciento, de 0,9 por ciento en diciembre pasado.
También bajó el precio de las casas británicas, 10,2 por ciento, en 2008, en comparación con el año anterior.
El valor de las propiedades en el país descendió 2,3 por ciento en diciembre pasado, y llevó la caída anual a los dos dígitos desde 2003.

Recientemente los bancos hipotecarios Halifax y Nationwide informaron que algunas casas británicas perdieron hasta 20 por ciento de su valor desde su tope, en el verano boreal de 2007.

La economía holandesa también entró en recesión


La economía holandesa se contraerá 3,5 por ciento en 2009, informó la Oficina Central de Planificación (CPB) en La Haya. Además, el déficit fiscal del país crecerá a 3 por ciento en 2009, por las ayudas del Estado para los bancos y las compañías de seguros, y a 5,5 por ciento en 2010, agregó el organismo.

La corrección a la baja de las previsiones para el producto interno bruto (PIB) se debe a la "situación económica fuera de lo habitual", señaló el primer ministro holandés, Jan-Peter Balkenende, en declaraciones reproducidas por la agencia DPA.

La CPB estima además que la tasa del desempleo alcanzará 5,5 por ciento en 2009 e incluso 8,75 por ciento en 2010. La inflación, sin embargo, descenderá a 1 por ciento en el presente año y permanecerá a ese nivel en 2010.
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El contador se paró con el cambio de siglo para los freelance. Desde entonces, para casi todos los gremios las tarifas han subido muy por debajo del nivel de vida. Para la mayoría, su condición de autónomo tiene un halo romántico, emocionante y liberador -no atruena el despertador todas las mañanas, no hay que rendir cuentas ante un jefe odioso y uno se organiza como quiere-, pero cuando la recesión sacude los cimientos de las empresas ellos son los primeros en tambalearse. Denuncian que los contratantes están redondeando las facturas muy a la baja. Pero, ¿quién hace ascos a un encargo cuando no se disfruta del colchón del paro? Además, a menos demanda, más competencia, y siempre hay alguien dispuesto a trabajar por menos.

El año pasado, 93.000 autónomos cesaron su actividad. Y en enero se han caído de las estadísticas otros 32.000 más. Son el eslabón más débil de la cadena de trabajo. Lo dice la etimología en inglés medieval freelance, lanza libre, es decir, un mercenario al servicio de cualquiera, pero en los tiempos que corren no llueven las ofertas.
"En los últimos años se han externalizado muchos servicios profesionales, pero en esta crisis no veo un avance de la figura del autónomo. Se recortan las plantillas y también los colaboradores", se lamenta Lorenzo Amor, presidente de la Federación Nacional de Trabajadores Autónomos (ATA). "Lo que probablemente ocurra ahora son más casos de situaciones irregulares. Personas que no coticen a la Seguridad Social. Las empresas se van a llenar de becarios y de personas a las que se pague por un trabajo concreto sin continuidad", pronostica.

Hoy hay censados 3,2 millones de autónomos. Muchos se quejan de la actual reducción de créditos, lo que les impide mirar con seguridad hacia delante. "Cuando un banco muere, sus empleados se quedan en el paro, pero el autónomo tiene que responder a sus deudas con sus bienes", recuerda Amor.

"Hoy el trabajo cualificado está mucho menos valorado. Antes, el profesional marcaba la negociación, los precios... Trabajaba con más libertad. Ahora, sobre todo si los encargos vienen siempre de la misma empresa, se tiene que plegar e incluso aceptan trabajos de lo que no es su especialidad", dice Rodrigo Martín, profesor de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Universidad Juan Carlos I de Madrid.

"Más que falta de trabajo para los freelance, hay falta de pago. Las empresas no tienen liquidez y pagan las obligaciones básicas y los salarios, pero no a ellos que no tienen un despido de 45 días por año ni paro", prosigue Martín. "Se dice que en época de crisis la creatividad artística se agudiza, pero yo creo que en estos trabajos se va a resentir. La gente va a entrar en un círculo depresivo, sin motivación". "Ante los impagos hay muy pocas reclamaciones, porque los acuerdos se basan en la confianza, y al freelance le resulta muy oneroso ir a juicio, aunque es fácil que ganen el pleito".

Preguntados por gremios, los freelance coinciden en hablar de precarización, de descenso de precios y encargos. Por ejemplo, entre los fotógrafos. Hoy en las celebraciones familiares no sólo disparan la cámara los BBC (especializados en bodas, bautizos y comuniones). "Cada vez más gente se anima a ganarse así un dinero. También haciendo fotos de estudio o books para modelos", asegura José Flores, presidente de la Asociación de Fotoperiodistas Europeos Freelance (AEFE). Otro efecto de la recesión, asegura, es el mayor robo de equipos. "Siempre ha habido, pero nunca como ahora. A mí me han robado una cámara de 8.000 euros. La revenderían por 100, sin ser conscientes del daño que supone".

Asegura Flores que se han visto obligados "a abaratar los precios, entre un 20% y un 30%, aunque a quien tiene mucho prestigio se le respeta". "En su caso tiene más valor la firma que la imagen", prosigue el fotoperiodista. "Pero el mayor problema es que dentro de los freelance hay mucho intrusismo. Hoy no es tan caro un equipo profesional, por 6.000 euros te compras uno bueno, y en los periódicos hasta el becario no sólo escribe el texto sino que hace las fotos. También a nosotros nos piden que además mandemos un texto".

En AEFE, que agrupa a 230 profesionales de los 900 fotoperiodistas españoles, tienen las esperanzas puestas en la profusión de bancos de imágenes en Internet, una fuente de ingresos cada vez más rentable. "Para ayudar a nuestros socios, estamos pensando en abrir uno. Lo costoso es el mantenimiento", adelanta Flores.
Los editores aseguran que el libro es un "valor refugio" -un entretenimiento casero barato-, pero lo cierto es que sus sellos se lo piensan dos veces antes de comprar un título, las tiradas de libros son más cortas y algunos han abaratado el precio del ejemplar o lo sacan en el económico bolsillo. Conclusión, las fichas del dominó caen: menos trabajo para traductores, correctores o ilustradores. "Yo maqueto para una gran editorial que solía sacar unos 100 títulos al año. Este año serán 80", cuenta Antonio, que prefiere no dar más datos personales. Cobra 1,20 euros por página maquetada y la intención de la empresa es bajar las tarifas entre un 10% y un 20%. Contando las correcciones, Antonio tarda dos semanas en maquetar un libro de 300 páginas. Total: 360 euros.

Una suma raquítica a la que el maquetador Jean-Pierre Palacio encontraba explicación recientemente en una carta publicada en EL PAÍS. "Proliferación de packagers e intermediarios, ausencia de una asociación defensora de nuestros intereses, miedo a quedarse sin trabajo: tenemos que participar en una suerte de subasta a la baja para conseguir un encargo. ¿Hasta cuándo soportaremos esta situación más propia del siglo XIX que del actual?", se preguntaba.

"Nuestro gremio es pionero en la crisis. Ya estábamos en ella cuando el sector automovilístico, las constructoras y los bancos estaban haciendo dinero", se queja Manel Craneo, vicepresidente de Federación de Asociaciones de Ilustradores Profesionales (FADIP). "En los años ochenta fue la época dorada del cómic y la ilustración. Pero los precios se han mantenido congelados desde finales de los noventa: las 20.000 pesetas por página de cómic siguen siendo 120 euros, y la vida ha subido mucho", prosigue este artista gallego. Hoy no llega al 50% los que ejercen de manera exclusiva la profesión, según el Estudio económico de la ilustración en España 2007/2008, y más del 70% son autónomos. La mitad no confirma el presupuesto y un 40% se embolsa menos de 12.000 euros anuales.

En recesión se recortan las campañas de publicidad, una buena partida de lo ganado por los ilustradores, aunque el 50% de los ingresos proviene aún de las editoriales. "En mi declaración de 2007, los story boards para publicidad suponían alrededor del 60% de lo que cobré, y en 2008 la mitad", calcula Craneo. "Lo que sí hay cada vez más es demanda de las instituciones y en el sector editorial no ha afectado mucho, porque los niños siguen necesitando libros para el colegio y los padres siguen leyéndoles cuentos". Craneo envidia a sus colegas de Francia, Bélgica y Reino Unido, donde su labor es mucho más reconocida: "Muchos españoles dibujan cómics para el mercado europeo. Con la bajada del dólar hacerlo para Estados Unidos no significa el mismo pastón que hace un tiempo. Ahora pagan como en Francia".

La publicidad sufre un parón, y los estilistas se comen los ahorros. Algunas empresas recuperan campañas pasadas pagando de nuevo los derechos de autor y otras gastan menos en producción. Ya desde hace dos años nadie dedica tres semanas a la preparación y el rodaje de un anuncio, sino una semana. A Amparo Utrilla, ya con muchas conchas, no le falta trabajo, pero reconoce que acepta cosas que antes no admitía "por lo que pueda pasar". Además, los cobros se retrasan: le deben dinero desde hace un año.

"Muchas editoriales están intentado ajustar las tarifas, pero uno no va al carnicero y le dice: 'Baje el precio que estamos en crisis", ironiza Antonio Martín, presidente de UniCo (Unión de Correctores). Una salida en los últimos meses ha sido la corrección de publicidad de empresas públicas y privadas, cada vez más concienciadas con la necesidad de cuidar la imagen. "Por corregir un volumen, una editorial te puede pagar 300 euros, que es lo que ganas con publicidad en uno o dos días", diferencia Martín. "Hace diez años las editoriales pedían consejo al primo filólogo, pero hoy la figura del corrector se ha extendido. Muchos no trabajan sólo corrigiendo. En la asociación hay gente que traduce o maqueta".

"Cada vez hay más gente que se hace autónoma porque se ha quedado en paro o es su primer empleo. Empiezan aceptando trabajos puntuales y piensan que ahí puede estar su futuro", dice la correctora Celia Martín, que dirige un curso de fiscalidad para freelance en la academia Cálamo de Madrid, especializada en formar correctores. "Vienen sobre todo personas que tras un año trabajando por libre se dan cuenta de que no saben cómo tienen que organizarse frente a la Administración". "Es fácil tener encargos sueltos, lo complicado es tener una cartera. Hay mucha competencia y eso hace que haya gente dispuesta a trabajar por menos de 10 euros la hora. Un corrector profesional que lleva tiempo gana unos 2.000 euros, pero tienen que restarle los gastos de Seguridad Social, calefacción, luz...", añade la profesora.

Como en casi todos los campos, en el de los traductores literarios los más veteranos están sufriendo menos la crisis. Mantienen su clientela y les ofrecen subidas periódicas. Por eso no todos los socios de la Sección Autónoma de Traductores de Libros de la Asociación Colegial de Escritores (ACEtt) comparten las mismas inquietudes. Entre los novatos, las cosas cambian. Deberían de cobrar entre 30 y 60 días después de la entrega de la traducción, pero muchos sellos son impuntuales. Un incumplimiento de contrato que muchas veces queda en manos de los abogados de ACEtt. Las tarifas sólo les permiten vivir como mileuristas en casa de sus padres. Según un informe del Consejo de Asociaciones de Traductores Literarios en Europa, en España se cobra entre 10,5 y 19,2 euros la página, muy lejos de Francia o el Reino Unido, donde se alcanzan los 35 euros.

Quienes por el momento no sufren la crisis son, por el contrario, los intérpretes. "Es un trabajo muy estacional y ya veremos qué pasa dentro de unos meses. En enero o febrero te conformas con trabajar dos o tres días al mes [ganan unos 500 euros diarios], pero en abril o mayo son casi todos los días", sostiene Jorge Quijano, presidente de la Asociación de Intérpretes de Conferencia de España (AICE).

En el sector de la prensa, a la bajada de ingresos publicitarios por la recesión se suma la crisis del papel -muy encarecido-, la bajada en ventas y publicidad y la imposibilidad de absorber a los 4.000 estudiantes que se licencian cada año en periodismo. El 40% de éstos -según los datos de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE)- encuentra una salida laboral en otros ámbitos. Y los que consiguieron colar artículos ven ahora peligrar sus ingresos. Prolifera el "falso autónomo" -lo describe la FAPE en el artículo En defensa del periodista autónomo de su revista corporativa- "que no tiene contrato de trabajo por cuenta ajena aunque desempeña la misma actividad".

Entre los profesionales del cine y la televisión, más de lo mismo: rodajes retrasados, series que se caen de la parrilla o tarifas a la baja. "A la crisis se ha unido que las nuevas series no han ido bien y han desaparecido, las cadenas tienen menos publicidad y con esa excusa te ofrecen menos dinero. Calculo que ha habido una rebaja de entre un 25% y un 30%...", cuenta el guionista Carlos Molinero, vicepresidente de ALMA (Autores Literarios de Medios Audiovisuales). Son 2.500 y, según el estudio La situación de los guionistas en España, tan sólo un 20% vive exclusivamente de lo que escribe, el 46% gana menos de 12.000 euros anuales y a la mitad no le pagan nada si el guión no se rueda.

"Yo llevaba encadenando proyectos desde 1997, y ahora desde septiembre, que terminé El comisario, no he tenido nada. Por suerte, empiezo de nuevo en marzo", cuenta. Y Carlos es un privilegiado, autor de guiones para el codiciado prime time, pero para sus compañeros 2009 se presenta aún más desolador.
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Japón, la segunda economía mundial, atraviesa su peor crisis desde el fin de la II Guerra Mundial. Ésta es la clara advertencia que ha lanzado hoy el ministro de Economía y Política Fiscal japonés, Kaoru Yosano, tras conocerse que el PIB japonés se ha desplomado un 12,7% en el último trimestre del año frente al mismo periodo de 2007.
 
El dato, que según la agencia nipona Kyodo es el mayor retroceso de la economía nacional en 35 años desde la crisis del petróleo en 1974, es peor aún de lo que se esperaba, ya que las previsiones auguraban una caída del 11,7%. La culpa la tiene la reducción en un 13,9% de las exportaciones y el fuerte descenso de la demanda externa. Mientras la apreciación del yen ha multiplicado su efecto negativo en el resto de la economía.
 
Así, aunque Japón no se ha visto implicada en el origen de la crisis financiera internacional, sí está sufriendo el frenazo del consumo en los países desarrollados, su principal mercado. En comparación con el periodo inmediatamente anterior, de julio a septiembre, la caída de la economía japonesa en los últimos meses de 2008 fue del 3,3%, con lo que acumula su tercer trimestre a la baja, algo que no sucedía desde hace siete años.
 
Técnicamente, una economía entra en recesión cuando su PIB retrocede durante dos trimestres consecutivos. Así, Japón se coloca al frente del club de potencias con graves problemas por delante incluso de EE UU, Reino Unido y la zona euro . Para hacer frente a esta situación, el titular de Economía defendió, además, la aprobación parlamentaria de la segunda ampliación presupuestaria para las cuentas del años fiscal 2008 que termina en abril.
 
El legislativo prevé añadir nuevos fondos al presupuesto del ejercicio de 2008, para apoyar medidas de ayuda a los consumidores y las empresas antes del comienzo del nuevo año fiscal en mayo. Gracias a estas actuaciones, confía en frenar la sangría y, para 2009, espera unos números rojos más discretos, que hagan perder al PIB anual en torno a un 2%, según el Banco de Japón (BoJ).
 
Pero eso no es todo, hace un par de semanas, el Gobierno dio a conocer también que el consumo ha caído un 4,6% respecto a diciembre. La amenaza de la deflación que asoló el país en la crisis de los noventa también podría aparecer, el IPC sólo creció dos décimas en diciembre, después de subir un 1% en noviembre. Asimismo, la tasa del paro está por debajo de las medias europeas, un 4,4%, pero las grandes empresas están acometiendo despidos masivos.
 
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A comienzos de 2007 fue Alan Greenspan (por entonces ya había abandonado la presidencia de la Reserva Federal) quien dio el alerta acerca de la próxima llegada de la recesión en los Estados Unidos, la profecía se cumplió hacia el fin de ese año. Ahora ha sido Gordon Brown, primer ministro de Inglaterra el que ante la Cámara de los Comunes a comienzos de febrero de 2009, en plena recesión, anunció  la llegada de la depresión global.  Como era de esperarse la palabra maldita fue rápidamente desmentida oficialmente que la atribuyo a una “gaffe” (1), una expresión involuntaria de Brown, pero el tema quedo instalado precedido por un cierto número de comentarios y artículos de especialistas coincidentes con esa afirmación.  Casi al mismo tiempo el presidente de Francia, Nicolás Sarkozi, califico a la crisis como “la peor desde hace un siglo” y en su conferencia de prensa del 9 de febrero Barak Obama coincidió con esas visiones “catastrofistas” (realistas).

2009 aparece como el-año-de-todos-los-peligros, es muy difícil pronosticar el ritmo de la crisis en curso sobre todo porque no tiene precedentes en la historia del capitalismo; su carácter sistémico, su pluralidad (económica, energética, militar, institucional, tecnológica, ambiental, ideológica) y las interrelaciones entre sus diversas componentes le confieren un comportamiento errático, casi (pero no totalmente) impredecible.

De todos modos un conjunto de indicadores nos están señalando que el acople recesivo global que se fue desarrollando durante 2008 está ahora ingresando en una nueva etapa caracterizada por grandes caídas productivas y aumentos de la desocupación en los países centrales y en la mayor parte de la periferia.  Se trata de la instalación de un acople depresivo global avanzando ante la impotencia de los gobiernos de los países ricos que constatan como las lluvias de millones de millones de dólares, euros, etc., arrojados sobre sus mercados no consiguen frenar la avalancha.

Al igual que en el comienzo de la etapa anterior el motor de la crisis se encuentra en los Estados Unidos donde durante el último trimestre de 2008 y en el comienzo de 2009 aparecieron datos alarmantes anunciando la inminente llegada de la depresión.



En el cuarto trimestre de 2008 el Producto Bruto Interno promedio cayó a una tasa anual de 3,8% (si descontamos la acumulación de inventarios la caída supera el 5%), la producción industrial bajó 11 %, el consumo de bienes durables 22 %, el de bienes no durables 7 % y las exportaciones 22 %, las informaciones disponibles del primer mes de 2009 (consumo, desocupación, cotizaciones bursátiles, algunos sectores industriales decisivos como el del automóvil, etc.) indican que la tendencia recesiva se profundiza.  A las caídas en la producción y el consumo se agrega el rápido aumento del ahorro personal, impulsado por el temor a la desocupación y a la pérdida de ingresos, que reducirá aún más el consumo lo que a su vez empujará hacia abajo a la producción industrial.  A lo largo de 2008 se puso en marcha el clásico círculo vicioso recesivo donde el consumo, la producción y la inversión interactúan negativamente: la recesión provoca más y más  recesión. Se ha producido un rápido empobrecimiento del grueso de la población, en algunos casos se trata de pérdidas de riquezas ilusorias como lo fue el aumento burbujeante de acciones y valores inmobiliarios que impulsaban el consumo de sus beneficiarios y en otros de pérdidas reales de empleos, salarios y viviendas.

Dos informaciones pueden ser útiles para evaluar la magnitud del desastre, la primera referida a la contracción de la riqueza provocada por el colapso financiero.  La llamada riqueza neta de la población norteamericana (valor de las propiedades, acciones, etc., menos deudas) había descendido a comienzos de 2009 en unos 14 billones (millones de millones) de dólares corrientes respecto del valor promedio de 2007, cifra equivalente al Producto Bruto Interno de los Estados Unidos (2).

La segunda información nos ilustra sobre el impacto social de la crisis, la desocupación “oficial”, es decir la registrada de ese modo por el gobierno, creció gradualmente a lo largo de 2007 y se aceleró desde mediados de 2008, en octubre incluía a más de 10 millones de personas, en diciembre superaba 11 millones (7,2% de la población económicamente activa).  Sin embargo esa cifra subestima el problema porque a los 11,1 millones de desocupados oficiales de diciembre de 2008 (3,6 millones más que en diciembre de 2007) es necesario agregar 2,6 millones de desocupados de “larga duración” (con 27 semanas o más sin empleo), ese sector aumento en 1,3 millones de personas durante 2008, por otra parte los trabajadores precarios llegaban a unos 8 millones (eran 4 millones 600 mil un año antes).  Sumando desocupados oficiales. crónicos y trabajadores precarios se llega en diciembre de 2008 a casi 22 millones de personas, eran 13 millones 500 mil un año antes (3); se trata del salto al vacío de más de 8 millones de personas.

Insolvencia y aceleración de la crisis

Los principales indicadores económicos y sociales nos señalan que la crisis se acelera y que el aumento de ritmo apunta hacia una gran salto cualitativo, un hundimiento catastrófico de la economía norteamericana que seguramente arrastrará al conjunto del sistema global.

El Producto Bruto Interno real creció a una tasa anual del 3,3 % en el segundo trimestre de 2008, tuvo una leve cifra negativa en el tercero (-0,5%) y cayó con fuerza en el cuarto (-3,8%).

La producción industrial aceleró su descenso a lo largo del año pasado, el índice promedio del segundo trimestre cayo 0.9 % respecto del primero, el del tercero bajó 2,3 % respecto del segundo y el de cuarto trimestre descendió 3 % (4).

El consumo personal que se había mantenido estancado en términos reales durante los primeros meses de 2008 inició un persistente descenso en el segundo semestre que tiende a acentuarse a comienzos de 2009 (5).

A lo largo de 2007 y hasta abril de 2008 la masa de desocupados oficiales presentaba una curva ascendente suave, pero en mayo pego un salto del orden del 11 % a partir de allí el crecimiento de la desocupación se aceleró, en los cinco trimestres que van entre enero de 2007 y marzo de 2008 la tasa trimestral promedio de incremento del volumen de desocupados nunca superó el 1,5 %, pero en el tercer trimestre de 2008 subió al 3,5 % y el el cuatro al 5 %.  En diciembre de 2008 se produjeron 630 mil nuevos desocupados netos, en enero de 2008 se repitió aproximadamente dicha cifra (6).

El índice de precios de las viviendas desciende a velocidad creciente desde mediados de 2008, 10 % de caída a lo largo de todo 2008 (7).

En los 12 meses que van entre octubre de 2007 y mediados de septiembre de 2008 la capitalización bursátil norteamericana descendió unos cuatro billones (millones de millones) de dólares, pero solo en los cuatro meses siguientes descendió en un cifra similar, la baja mensual promedio pasó entonces de 333 mil millones de dólares para el primer período a un billón de dólares para el segundo (casi 7 % del PBI por mes) (8). En fin, la tasa de ahorro respecto del ingreso personal disponible que se había mantenido próxima de cero en los últimos años pasó del 1,2 % en el tercer trimestre de 2008 a 2,9 % en el cuarto trimestre y existe consenso entre los pronósticos conocidos para situarla en torno del 5 % antes de fin de año acentuando así la retracción del consumo (9).

Si la tendencia a la aceleración de la caída económica no puede ser frenada todo parece indicar que 2009 se producirá la Gran Depresión, mucho más grande que la de los años 1930.

Desde que se produjo el colapso financiero de mediados de septiembre del año pasado el gobierno (Bush y luego Obama) ha tratado de suavizar la caída a través de millonarios subsidios a los bancos primero y después a industrias clave como la automotriz y finalmente a los consumidores.  Sin embargo estas inyecciones de fondos que aumentan peligrosamente la deuda y el déficit público no han conseguido el objetivo buscado, ha sido así porque detrás de la crisis de liquidez, de la falta de crédito, se encuentra el fenómeno de sobre endeudamiento publico y sobre todo privado que ha colocado a numerosas empresas y a una enorme masa de consumidores en la insolvencia o al borde de la misma.  Eso no se arregla inyectando dinero en el mercado, con esas intervenciones se producen algunos alivios pasajeros que evitan uno que otro derrumbe, postergan un poco la depresión sin poder impedir su llegada.  A su vez la insolvencia y el sobre endeudamiento son el resultado de una prolongada decadencia productiva asociada al ascenso del parasitismo financiero de aproximadamente cuatro décadas de duración, es el conjunto del sistema lo que ha entrado en crisis,

Trampa global

Al igual que en el período recesivo (2008) no existe ninguna posibilidad de desacople, la articulación comercial, productiva y financiera de la economía mundial opera como una gigantesca trampa de la que nadie puede escapar.  Habrá que esperar a que el tiempo (la prolongación de la crisis) genere factores de desarticulación, de fractura capaces de quebrar la unidad del sistema, para que ello ocurra debería producirse una quiebra duradera del comercio y de la trama monetaria internacional (queda abierta la reflexión acerca de la posibilidades de supervivencia del capitalismo como cultura universal si eso llegara a ocurrir).

Por ahora el hundimiento es general, la mayor parte de los países europeos están pasando de la recesión a la depresión, Japón sigue el mismo camino. China transita hacia una fuerte baja en su tasa de crecimiento del PBI, algunos pronósticos la sitúan en torno del 6 % para 2009 con consecuencias económicas y sociales equivalentes a una recesión, Brasil y Rusia ya se han acoplado al desinfle global, la Organización Internacional del Trabajo acaba de presentar un escenario para 2009 que incluye cincuenta millones de desocupados adicionales (10).

Depresión psicológica

La depresión económica viene precedida por una ola de depresión psicológica que luego de algunos primeros pasos tímidos en medio de la recesión de 2008 se expande actualmente a toda velocidad entre las elites dominantes del mundo, el pesimismo se está adueñando del universo cultural del capitalismo, sus ilusiones de dominación imperial del mundo se van disolviendo en el océano de la crisis.  Ese  clima fue bien expresado en su momento inicial por Richard Haass, presidente del Consejo de Relaciones Internacionales de los Estados Unidos, cuando en un articulo publicado en Mayo de 2008 señalaba el fin de la hegemonía global norteamericana y el nacimiento de un mundo crecientemente despolarizado (11), es decir el principio del fin de la plurisecular y compleja construcción colonial de Occidente.  Hacia mediados de diciembre James Rickards, figura clave del aparato de inteligencia norteamericano presentó un informe auspiciado por la U.S. Navy plagado de pronósticos siniestros: desde el derrumbe del dólar y de los títulos públicos norteamericanos hasta reducciones del Producto Bruto Interno del orden del 30 % en los próximos cinco años y tasas de desocupación similares a las de los años 1930 (12).  Finalmente el último encuentro de Davos, en otros tiempos reunión estelar de la cumbre de la globalización neoliberal, estuvo dominado  por las constataciones de impotencia ante una crisis avasalladora, empresarios transnacionales y dirigentes de las grandes potencias lloraron sobre los restos de un mundo que llegaron a creer eterno.

Este acople mundial del pesimismo ideológico y la depresión económica podría ser visto en una primera aproximación al tema como el principio del fin de la post guerra fría, período de dos décadas de duración marcado por la dominación global de los Estados Unidos, un auge sin precedentes de la especulación financiera y una integración transnacional muy avanzada de los sistemas productivos, también podría ser descripto como era neoliberal enterradora del keynesianismo, del estatismo burgués desarrollista.  Sin embargo esas serían interpretaciones muy limitadas, carentes de una visión histórica más amplia ya que el llamado neoliberalismo no fue otra cosa que el discurso triunfalista de la degeneración financiera, parasitaria del capitalismo keynesiano.  En los Estados Unidos el estado militarista e interventor nunca se retiró de la escena y en las otras grandes potencias la intervención voluntarista del Estado estuvo siempre presente aunque al servicio de un capitalismo globalizado y financierizado cuya dinámica terminó por desquiciar, corromper profundamente a los sistemas institucionales en los que se apoyaba. Es toda la historia del capitalismo (sus grandes paradigmas científicos y tecnológicos, su estilo de consumo, sus sistemas productivos, su cultura imperial) lo que ahora está comenzando a navegar a la deriva.

Por, Jorge Beinstein, economista argentino, docente de la Universidad de Buenos Aires

Notas

(1), Philip Webster, "Comment: Brown on depression - a gaffe and that's official", Times Online, February 4, 2009.

(2), Federal Reserve Statistical Release, Flow of Funds Account in United States y estimaciones propias..

(3), U.S. Bureau of Labor Statistics, “The employment situation: December 2008”.

(4), Federal Reserva Statistical Release, Industrial Production and Capacity Utilization.

(5), Bureau of Economic Analysis, National Economic Accounts, Real Personal Consumption Expenditures.

(6), U.S. Bureau of Labor Statistics-

(7), House Price Index, OFHEO, U.S. Office of Federal Housing Entreprise Oversight.

(8), World Federation of Exchanges.

(9), Personal Saving Rate, U.S. Bureau of Economic Analysis, National Economic Accounts.

(10), “Global jobs losses could hit 51 m”, BBC News, 2009-01-28.

(11), Richard Haass, “The Age of Nonpolarity. What Will Follow U.S. Dominance”, Foreign Affairs,  May/June 2008.

(12), Eamon Javers, "Four really, really bad scenarios", Politico.com, 17 de diciembre de 2008.






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Joseph Stiglitz recibió el Premio Nobel de Economía en 2001. Bajo el Presidente Bill Clinton fue presidente del Consejo de Asesores Económicos de 1995 a 1997. Fue economista principal del Banco Mundial de 1997 a 2000 y autor principal del Informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de 1995, el cual recibió el Premio Nobel de la Paz compartido. Actualmente es profesor en la Universidad Columbia en Nueva York.
 
DW-WORLD: Muchos expertos temen que aunque las cosas están mal ahora, aún no hemos visto lo peor de la crisis. ¿Comparte usted la creencia de que nos enfrentamos a un largo descenso que pudiera rivalizar con la gran depresión?
 
Joseph Stiglitz: Vivimos en un mundo muy diferente al de la Gran Depresión. Entonces teníamos una economía de manufactura. Ahora tenemos una economía del sector de servicios. Muchas personas en Estados Unidos ya están trabajando parte del tiempo porque no pueden conseguir trabajo de tiempo completo. La gente están hablando más acerca de medidas coherentes de desempleo, y estas muestran un desempleo de muy altos niveles, alrededor de 15 por ciento. Así que es claramente un descenso serio. Otra gran diferencia entre ahora y la Gran Depresión es que entonces no teníamos una red de seguridad. Ahora tenemos seguro de desempleo.
 
DW: Los economistas Nouriel Roubini y Nassim Taleb, quienes predijeron el descenso de la economía global, han hecho un llamado para la nacionalización de los bancos a fin de detener la debacle económica, ¿Está usted de acuerdo?
 
Stiglitz: Lo cierto es que los bancos están en muy mala situación. El gobierno de EE.UU. ha vertido cientos de miles de millones de dólares con muy pocos resultados. Los ciudadanos norteamericanos se han convertido en propietarios mayoritarios de un gran número de bancos importantes. Pero no tienen el control. Cualquier sistema que tenga una separación de la propiedad y el control es una receta para el desastre.
 
La única respuesta es la nacionalización. Esos bancos ciertamente están en bancarrota.
 
DW: El Instituto Internacional de Finanzas estima que el flujo privado de capital hacia los países en desarrollo se reducirá en unos dos tercios. ¿Estamos llegando a una situación en la que pudiéramos ver un colapso total de muchos países en desarrollo?
 
Stiglitz: Pienso que muchos gobiernos de naciones emergentes en realidad tienen un sistema bancario central mucho mejor que el de Estados Unidos. Ellos comprendieron los riesgos de exceso de influencia, la excesiva dependencia en los préstamos de bienes raíces, así que realizaron acciones mucho más prudentes. Muchos países en desarrollo también acumularon grandes reservas y están en mejor situación para enfrentar esta crisis que hace una década.
 
Pero algunos se enfrentarán a tiempos muy difíciles, suspensión de pagos. Algunos de estos países están sufriendo por haber prestado demasiada atención a lo que ha estado sucediendo en Estados Unidos.
 
DW: ¿Se deben tomar medidas para ayudar a esos países en desarrollo?
 
Stiglitz: Definitivamente. Pienso que es absolutamente imperativo no solo en interés de esos países, no solo desde una perspectiva humanitaria, sino desde una perspectiva de estabilidad global. No es posible tener una fuerte economía global cuando hay grandes zonas de agitación económica.
 
El Banco Mundial ha hecho un llamado a los países industrialmente avanzados para que a medida que rescaten a sus propias industrias y brinden subsidios, separen algunas cantidades para los países en desarrollo, los cuales no pueden competir en este desigual campo de juego.
 
DW: El Presidente Obama atacó a los bancos por pagar miles de millones en regalías a los ejecutivos mientras estaban aún al borde del colapso. ¿Está usted de acuerdo con él de que su comportamiento es “vergonzoso” e “irresponsable”?
 
Stiglitz: Sí, es vergonzoso e irresponsable. Pero no es una sorpresa… durante años los ejecutivos de firmas norteamericanas han defendido sus escandalosas compensaciones, diciendo que es importante como plan de incentivo. ¿Cómo se pueden entregar bonos de miles de millones de dólares cuando una firma ha tenido pérdidas records de miles de millones de dólares? No se les deben dar regalías, se les debe castigar. A no ser que estén recompensando a la gente por fracasar
 
DW: En su discurso en el Foro Económico Mundial, la Canciller alemana Merkel advirtió a EE.UU. acerca del proteccionismo y criticó los subsidios a las fabricantes norteamericanos de autos. ¿Tiene ella razón? ¿Cree usted que existe el peligro de que EE.UU. acuda a medidas proteccionistas?
 
Stiglitz: Sí, muy probablemente. Siempre hemos sabido que el proteccionismo adopta dos formas. Tarifas y subsidios. Los subsidios distorsionan el campo de juego al igual que las tarifas. Los subsidios son mucho más injustos y aún más distorsionantes, porque mientras que los países desarrollados pueden entregar subsidios, los países pobres no pueden darse ese lujo. Los países ricos están distorsionando el nivel del campo de juego al entregar grandes subsidios, no necesariamente con intención de protección, pero con las consecuencias de la protección.
 
DW: Merkel recientemente hizo un llamado para la creación de un organismo internacional de supervisión financiera, y está creciendo el consenso a favor del tema. ¿Cuán realista cree usted que es que los gobiernos y compañías entregarían la soberanía a una entidad internacional?
 
Stiglitz. La idea de Merkel es muy importante y hace mucho que la apoyo. Tiene que haber una coordinación de la política económica global más allá del FMI, que ha fracasado, y del Banco Mundial. No se puede decir que debemos tener fronteras abiertas sin una regulación global. Es inconcebible que mientras avanzamos permitamos productos financieros que son muy riesgosos, fabricados en países con regulación inadecuada, que vengan sin regulación a Estados Unidos y viceversa. Las compañías internacionales que están comprometidas con la globalización debieran estar a la vanguardia de este llamado a favor de la regulación internacional.

Michael Knigge
Deutsche Welle
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Miércoles, 11 Febrero 2009 08:20

Quebraron 150 mil empresas en Europa

Nueva York 10 de febrero. Al tiempo que en Europa se reportó un aumento de quiebras empresariales en 2008, que asciende a 150 mil, General Motors anunció que recortará 10 plazas laborales de su plantilla de 73 mil, y que rebajará las remuneraciones del resto de sus trabajadores en Estados Unidos. Royal Bank of Scotland habla de recortar hasta 2 mil 300 empleos en el Reino Unido, aproximadamente el el 2 por ciento de su plantilla de 106 mil trabajadores, confirmó la entidad. El fabricante estadunidense de artículos deportivos Nike va a suprimir hasta 4 por ciento de sus efectivos en todo el mundo, unos mil 400 puestos, en el marco de medidas de restructuración dadas a conocer este martes.

El banco UBS reportó la mayor pérdida anual de la historia empresarial suiza, aunque explicó que frenó los flujos negativos de clientes en enero y que recortará otros 2 mil empleos mientras se restructura para enfocarse en la administración de riqueza.

UBS registró en el cuarto trimestre una pérdida de 8 mil 100 millones de francos suizos (unos 7 mil millones de dólares), incumpliendo con las previsiones de los analistas encuestados, que anticiparon una de 7 mil millones de francos.

La industria automotriz está atrapada en una catástrofe que se expandió a todo el mundo porque hasta los mercados emergentes –que eran la última esperanza de crecimiento– han interrumpido su marcha, señaló el jefe de Peugeot-Citroen. En Europa también la producción industrial cayó en diciembre, según mostraron datos oficiales que sientan un mal presagio para las cifras sobre el crecimiento de la economía en el cuarto trimestre del año pasado. En Francia fue de 1.8 por ciento intermensual; Italia, de 2.5; Suecia, de 20.3 y Alemania se desplomó un récord de 4.6. Las ventas de autos de pasajeros en China cayeron en enero 7.76 por ciento frente al mismo mes del año anterior, golpeadas por la desaceleración económica.

General Motors Corp precisó que el recorte de empleados será en 2009, y que esa cantidad representa alrededor de 14 por ciento de la plantilla, al tiempo que la ubicó como la última medida que toma para reducir sus operaciones antes de presentar al gobierno estadunidense un plan de restructuración el 17 de febrero.

“Estas difíciles acciones son necesarias ante la severa caída de las ventas de autos en todo el mundo y por la necesidad de reestructurar a GM para su viabilidad a largo plazo”, sostuvo la empresa en un comunicado publicado en su sitio de Internet.

En Estados Unidos serán despedidos cerca de 3 mil 400 de los 29 mil 500 empleados asalariados que GM tiene en ese país. La compañía anunció un recorte temporal en las remuneraciones de la mayoría de los empleados asalariados de Estados Unidos, desde el 1 de mayo hasta fin de año.

Chrysler, también recibió préstamos gubernamentales por 4 mil millones de dólares, y busca 3 mil millones de dólares adicionales, recortó más de 8 mil puestos de trabajo el 2008. GM, Ford Motor y Chrysler han recortado alrededor de 140 mil trabajos desde 2005 y casi la mitad de su fuerza laboral desde comienzos de la década.

La medida del fabricante de artículos deportivos Nike constituye una nueva etapa en el plan de restructuración del grupo que comenzó hace dos años, informó la empresa en un comunicado. La “realineación” prevé actividades que tendrán como consecuencia “una reducción que puede ir hasta el 4 por ciento de la fuerza laboral”.

Afp y Reuters
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Sábado, 07 Febrero 2009 07:12

600 mil despidos doblegaron la resistencia

Se necesitaron 600 mil despidos en sólo un mes para que el Senado de Estados Unidos llegara a un principio de acuerdo sobre el plan de estímulo que impulsa el presidente Barack Obama. La versión del Senado rondaría los 800 mil millones de dólares, ya que los demócratas accedieron a realizar recortes por 100 mil millones. Pese a los avances, todavía falta que por lo menos dos republicanos den su voto positivo al proyecto. Pero aun cuando esto suceda, para que el gobierno de Obama pueda poner en marcha su plan de salvataje necesitará que los congresistas concilien las muy diferentes versiones del proyecto que salieron de las dos Cámaras. Por la mañana y tras conocerse que el desempleo había llegado hasta el 7,6 por ciento, la mayor tasa desde 1992, el primer mandatario había intensificado la presión sobre los senadores para que tomaran una decisión: “La situación no podría ser más grave. Es inexcusable e irresponsable estancarse y demorarse mientras millones de estadounidenses están perdiendo sus trabajos. Es hora de que el Congreso entre en acción”.
 
Aunque Obama insiste en que “la escala y el enfoque del plan están bien”, durante toda la semana una comisión bipartidista se dedicó a ver por dónde podían, y aceptaban, recortar gastos. Para los republicanos, el billonario plan presentado en el Senado estaba repleto de erogaciones sin sentido. Hasta ahora, los recortes aceptados por los demócratas alcanzarían los 100 mil millones de dólares en sectores como programas educativos, ayudas directas para los estados e inversiones en energías renovables. Para la aprobación, los demócratas necesitan 60 votos y tienen 58 bancas. Pero aún consiguiendo dos o más republicanos que estén a favor, varios analistas consideraron que el debate para conciliar las dos versiones tampoco será sencillo, ya que varios senadores demócratas no están muy dispuestos a aceptar recortes en los proyectos.
 
“No me vengan con los mismos argumentos e ideas gastadas que ayudaron a crear esta crisis”, sentenció Obama el jueves por la noche al referirse a las demandas republicanas de mayores recortes impositivos. Las presiones de Obama, que ya había presagiado una “catástrofe” si la votación continuaba demorándose, se repitieron ayer mientras presentaba los 15 miembros de su Consejo Asesor para la Recuperación Económica (ver aparte). “No vamos a mejorar con las mismas políticas que en los últimos ocho años duplicaron la deuda nacional y pusieron a la economía en caída libre”, apuntó el mandatario para diferenciarse de su antecesor. “No podemos adoptar la fórmula perdedora que dice que sólo los recortes impositivos solucionarán cada problema que tengamos, eso ignora nuestros críticos desafíos como la adicción al petróleo importado, el altísimo costo de los seguros de salud o las escuelas que se caen a pedazos”, advirtió.
 
El plan de estímulo apunta a crear entre tres y cuatro millones de empleos en los próximos dos años. Según los datos oficiales difundidos ayer, en los últimos tres meses se perdieron 1,8 millón de empleos y las proyecciones negativas continúan hasta 2010. “Estamos en el medio de un grave y violento colapso de la actividad que puede durar por meses”, apuntó el economista James Galbraith. Durante el primer mes del año se registró una destrucción de 598.000 puestos de trabajo, la mayor caída mensual desde diciembre de 1974, y la tasa de desocupación llegó hasta el 7,6 por ciento, cifra que no registraba desde 1992. Según estimaciones privadas, el desempleo podría superar el 10 por ciento en los próximos 12 meses.
 
Para muchos especialistas, el retraso en la aprobación del paquete profundizará la contracción financiera y reducirán su impacto al momento que se aplique. Además advierten que la efectividad será limitada. Los analistas esperan que la expansión de los recursos del seguro de desempleo, el plan sin los cambios de ayer suponía un incremento de 123 mil millones en el presupuesto, consiga aliviar el impacto de los despidos, pero aseguran que no logrará frenar los despidos. Las solicitudes para conseguir el seguro llegaron hasta las 626 mil en enero, el nivel más alto desde 1982, y la cantidad de personas que reciben el beneficio llegó hasta los 4,8 millones de casos. El plan de Obama también contempla recortes impositivos para las empresas que incorporen trabajadores, como las medidas anunciadas por el gobierno argentino, pero como las compañías esperan que la demanda local, y externa, continúe cayendo no se espera que este punto sea muy efectivo.
 
Con respecto a los casi 200 mil millones de dólares que serán destinados a la inversión en infraestructura y los incentivos para desarrollos en energías renovables, los analistas consideran que sólo están listos para ser ejecutados el 30 por ciento de los proyectos. Pese a la magnitud del rescate para los bancos que impulsó el ex presidente Bush y el (casi) billonario plan de estímulo de Obama, muchos economistas consideran que todavía será necesario trabajar en un plan que se centre en aliviar el peso de la deuda –principalmente hipotecaria pero también la carga de los préstamos estudiantiles y las tarjetas de crédito– sobre las familias norteamericanas como sucedió durante la recuperación de la Gran Depresión.

Por Tomás Lukin

La madre de todas las burbujas

 
Barack Obama no prometió que el plan de rescate por casi 800 mil millones de dólares que le suplicó aprobar al Senado sea el último, pero seguramente lo desea. Sabe que transita por un terreno extremadamente peligroso. El nivel de endeudamiento en el que está entrando Estados Unidos, a través de la sucesiva emisión de bonos del Tesoro cada vez que lanza un plan de salvataje, está inundando la plaza mundial de papeles de la deuda en una dimensión inimaginable, aun para el país con la economía más poderosa del mundo. Si se imaginara sólo por un momento que los inversores sospecharan de la incobrabilidad de una deuda que ya supera los 11 billones (millones de millones) de dólares, la conclusión seguramente será que estaríamos ante una catástrofe varias veces superior a la crisis actual. O, dicho de otro modo, ante la probable y quizás verdadera dimensión de la crisis actual. ¿Es mucho? Veamos.
 
Algunas cuestiones técnicas. Los bonos del Tesoro de Estados Unidos son considerados, por convención, los títulos de deuda más confiables universalmente. A partir de allí, la diferencia entre el rendimiento que los inversores le reclaman a los bonos de deuda de cualquier país y lo que rinden los bonos de Estados Unidos, define el “riesgo país”. El bono de Estados Unidos es considerado el “kilómetro cero”. No importa en la situación en que se encuentre su economía, a partir de él se miden las distancias. Es así y así se acepta. Estados Unidos es al único país del mundo al que no se le mide el “riesgo país”.
 
Pero los planes de rescate no son la única fuente de necesidad para la emisión de bonos del Tesoro. Estados Unidos también debe sostener con endeudamiento el creciente déficit en sus cuentas públicas, y además bancar el déficit comercial, también multimillonario, que no se llega a cancelar con pago en efectivo, con emisión de dólares.
 
Otra cuestión técnica. Cualquier otro país, para tener déficit permanente en cuenta corriente, debería endeudarse hasta el punto que alguien le imponga un brutal ajuste. De nada le valdría emitir, porque nadie aceptaría su moneda. A Estados Unidos, en cambio, nadie le impone nada y todos aceptan su moneda. “Es una ventaja tecnológica, es el único país del mundo que tiene la maquinita de hacer dólares”, dijo alguna vez Ben Bernanke, cuando aún no era titular de la Reserva Federal de Estados Unidos. Sonó gracioso. Hablaba en serio.
 
Estados Unidos le saca productos al resto del mundo y a cambio le da dólares y bonos de su deuda. Cualquier país que emite moneda en exceso genera inflación. Estados Unidos también, pero no inflación interna, sino en el resto del mundo, donde van a parar los dólares. Se endeuda, llena de bonos a sus socios y les traslada inflación. Ningún otro país provocaría ese resultado con su déficit comercial, trasladándole el costo al resto.
 
Todo lo dicho viene pasando desde hace casi una década, prácticamente coincidiendo con los años de George Bush en el gobierno. La pregunta es cómo sigue o, como diría un presunto analista, “si el modelo es sustentable”. Por ahora, la política sigue siendo lanzar monumentales planes de rescate en base a endeudamiento en bonos. Los de Bush eran para salvar a los bancos. Obama sigue con los salvatajes al sistema financiero, pero lanza otros para el sector productor de bienes, apostando a resurgir de la crisis. Lo inmediato es que aumenta la emisión de bonos y la deuda, mientras que el objetivo de recuperación está por verse si se cumple.
 
Por ahora, los bonos de la deuda de Estados Unidos, a mediano o largo plazo (a diez o a treinta años) siguen circulando, se siguen comprando. Los bancos se han ido desprendiendo de sus tenencias de bonos del Tesoro, no tanto por desconfianza sino más por necesidad de liquidez. Los particulares, en gran parte inversores en el mercado accionario que han huido de la plaza bursátil o inmobiliaria después de haber sufrido grandes pérdidas, prefieren los bonos porque no quieren correr riesgos. Piensan que los bonos son un buen refugio, aunque paguen una tasa bajísima del 2 por ciento, una de las menores de la historia por política impuesta por la Reserva Federal.
 
Pero la mayor parte del stock de títulos de la deuda de Estados Unidos está en las arcas de bancos centrales. Más de la mitad de la deuda, 5,8 billones de dólares, está en poder de dichas instituciones y particulares fuera de Estados Unidos, con China y Japón a la cabeza (más de 650 mil millones el primero, casi 600 mil el segundo). Si tan sólo amagaran desprenderse de una parte, el valor de los bonos estadounidenses se derrumbaría. Pero, por ahora, nadie lo hace. Están asociados a la suerte del valor de esos bonos: una caída en su precio también significaría un fuerte quebranto en los mismos bancos centrales que lo poseen.
 
Esa dependencia mutua sólo indica que, muy probablemente, no serán los bancos centrales asiáticos los que iniciarían una corrida o despegue. Pero nadie podría asegurar que guardarán igual conducta si la corrida la inicia otro. Puede que no quieran ser los primeros en salir, pero tampoco querrían ser los últimos.
 
¿Qué posibilidad hay de que “otros”, innominados, inicien una corrida contra los bonos estadounidenses? Hoy, como fue dicho, sus rendimientos son bajísimos, pero se consideran “seguros” mientras se piense que no va a caer su valor de mercado. Pero bastaría que los inversores individuales recuperen su propensión al riesgo para que busquen rendimientos más atractivos en papeles privados. Esto sucedería, por ejemplo, si se observa una recuperación sostenida de la actividad económica y las acciones de empresas vuelven a ser tentadoras. Si ocurriera que la actitud de los inversores individuales arrastrase a los inversores institucionales, resultaría que el mejor escenario para la economía podría ser el peor para los bonos estadounidenses.
 
¿Qué pasaría con los bonos si la crisis se prolonga, si la situación de debilidad de la economía estadounidense no se disipa y más sectores económicos entran en crisis? La alternativa de más intervención oficial, más planes de salvataje, supone más necesidades de financiamiento y, por tanto, mas emisión de bonos. ¿Hasta cuando es posible, antes de convertirse en una burbuja a punto de estallar? No son pocos los que sostienen que ese límite ya está demasiado cerca, si no es que ya se atravesó. Es decir, el peor escenario para la economía también podría ser el peor para los bonos.
 
En un reciente artículo, Rubén Ramallo, catedrático de la Universidad de Palermo, repasa y cita varios comentarios de origen estadounidense señalando la creciente preocupación sobre el futuro de los bonos del Tesoro. Muchos prevén un final catastrófico, la más contundente fue la revista especializada en inversiones Barron’s, que alertó “Salgan ya” (“Get out now!”) a sus lectores con bonos. Otros advierten que la tendencia de los bancos centrales es a la venta y no a la compra de títulos del Tesoro estadounidense.
 
Los bonos, no hay duda, se han convertido en otra burbuja, pero la Gran Burbuja. La que abarca a todas las demás: la de las acciones tecnológicas, la inmobiliaria, la crediticia, etc. El drama es que, esta vez, tendría un alcance desmesurado, por el grado de exposición de las principales economías del mundo y por lo que representan éstas en la economía global. Todo el modelo de acumulación estaría en juego. ¿Alguien se imagina el final del neoliberalismo como un monstruo que se devora a sí mismo? Un final de película de ficción, o no tanta. En definitiva, Hollywood también es Estados Unidos. Y viceversa.

Por Raúl Dellatorre


 

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Miércoles, 04 Febrero 2009 05:25

Bajar la persiana frente a la crisis

La polémica cláusula de “compre nacional”, que forma parte del paquete de reactivación impulsado por el presidente Barack Obama, motivó ayer nuevas críticas de los principales socios comerciales de Estados Unidos. “El proteccionismo es una mala respuesta a la crisis internacional”, sostuvo la canciller alemana, Angela Merkel. La Comisión Europea advirtió que no se quedará con “los brazos cruzados” si la cláusula permanece en el texto final. Canadá, Francia e Italia también protestaron. Obama respondió anoche que Estados Unidos podría revisar esa medida y sostuvo que su país “no puede enviar un mensaje proteccionista”. Pese a las quejas, en Europa también está habiendo reacciones nacionalistas, como lo demuestran las “huelgas xenófobas” inglesas.

 

Uno de los artículos del plan estadounidense propone prohibir la compra de hierro o acero extranjeros para los proyectos de infraestructura financiados por el plan de estímulo, a menos que la oferta de acero estadounidense sea insuficiente o que su precio aumente la factura final en más de 25 por ciento. Esa disposición no pasó desapercibida en el extranjero, donde muchos la ven como una violación de las reglas de libre comercio. La cuestión es especialmente sensible en Alemania, primer exportador mundial, que cuenta con varios pesos pesado de la siderurgia mundial.

 

El proyecto se encuentra ahora en el Senado estadounidense, donde se enfrenta a la fuerte oposición de la minoría republicana. El líder de los demócratas en la Cámara baja, Steny Hoyer, justificó la preocupación de sus socios comerciales al reconocer que la versión que actualmente se revisa en el Senado fue más lejos que el proyecto de la Cámara baja, pero dijo que estaba seguro de que sería “tema de discusión” entre las dos cámaras después de que el proyecto del Senado sea aprobado.

 

Los europeos cuestionan el “proteccionismo” de Obama, pero la crisis está generando reacciones nacionalistas. En Inglaterra se están llevando adelante huelgas contra la contratación de trabajadores extranjeros. Unas 600 personas realizaron ayer un paro en la central eléctrica de Langage, cerca de Plymouth (sur de Inglaterra), al tiempo que se emprendieron acciones similares en otras cuatro plantas energéticas del país. Las movilizaciones, que ya han afectado a una veintena de instalaciones, estallaron después de que Total anunciase que la empresa italiana IREM se adjudicaba el contrato para construir una nueva unidad de procesado en Lindsey. Un centenar de italianos y portugueses trabajan actualmente en la planta, pero se espera que el próximo mes lleguen 300 obreros más, pues IREM quiere su propia fuerza laboral, integrada principalmente por mano de obra de esas dos nacionalidades.

 

Los trabajadores británicos han tildado de “escandalosa” la elección de empleados foráneos y han exigido al primer ministro británico, Gordon Brown, que cumpla su promesa hecha el pasado año de garantizar “empleos británicos para los trabajadores británicos”.

 

Desde el Ejecutivo, el ministro de Empresa, Peter Mandelson, abogó por no gastar energías en “la política de la xenofobia” para aprovecharlas mejor en la lucha contra la recesión económica. Ante las acusaciones de xenofobia, Derek Dimpson, líder del sindicato Unite, el más grande del país, respondió que “las acciones no oficiales que están teniendo lugar en todo el país no tienen que ver con raza o inmigración, sino con clase social”. Las huelgas, explicó Dimpson, giran en torno de “empleadores que explotan a los trabajadores independientemente de su nacionalidad recortando los sueldos y condiciones que, con dificultades, se han ganado”.

 

Entretanto, el diputado laborista John Mann echó más leña al fuego al proponer una moción parlamentaria “deplorando” la utilización de trabajadores foráneos en la refinería de Lindsey. La moción felicita a los sindicatos por “exponer esta explotación y la falta de igualdad de oportunidades para solicitar todos los trabajos”. Tanto el gobierno, opuesto a cualquier medida de tinte proteccionista en estos tiempos de desaceleración económica, como Total rechazan las acusaciones de discriminación e insisten en que no se ha incumplido la ley vigente.

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Martes, 03 Febrero 2009 06:39

En Europa siguen los paquetazos

Mientras que Barack Obama y los senadores demócratas buscan aprobar el billonario paquete de estímulo y sus controvertidos agregados proteccionistas (ver aparte), Italia y Francia dieron a conocer ayer algunos puntos de sus propios planes de salvataje. Berlusconi, primer ministro italiano, anunció un programa de ayuda por 40 mil millones de euros por tres años. Su par francés, François Fillon, presentó un plan de reactivación para dinamizar la actividad basado en la inversión por 26 mil millones de euros.
 
Acompañado de 18 ministros y secretarios de Estado, Fillon viajó en un tren de alta velocidad bautizado para la ocasión “tren de la reactivación”, desde la capital francesa hasta Lyon, donde presentó el paquete. Más de un tercio del fondo anunciado por Fillon (11.500 millones de euros) servirá para aliviar las cuentas de las empresas en dificultades. El Estado también consideró mil proyectos ya programados, que serán anticipados mediante la inyección desde esta misma semana de 10.500 millones de fondos estatales y más de 4000 millones invertidos por empresas públicas. En concreto, 870 millones de euros irán a 149 obras de infraestructuras de transporte, 731 millones para la enseñanza superior y la investigación y 620 millones para la renovación del patrimonio. De todas formas, el primer ministro francés reconoció que el plan podría ser insuficiente para evitar la recesión y el aumento en el desempleo.
 
Por su parte, Silvio Berlusconi anunció ayer que el gobierno de Italia tiene previsto un programa de ayudas de 40.000 millones de euros en tres años. “Se trata de dinero real y de una cifra compatible con nuestra deuda pública”, dijo Berlusconi. El monto del paquete podría duplicarse con “las contribuciones europeas”. Esas ayudas estarán destinadas, entre otros, al sector automotor, a fondos para infraestructuras y a financiación de empresas. Berlusconi explicó que 6000 millones de euros serán de la reducción sobre el IVA, otros 16.000 se destinarán a inversiones de infraestructura, 10.000 irán a la financiación de las empresas y 8000 para amortizadores sociales.
 
En Estados Unidos, por su parte, comenzó el debate en el Senado entre demócratas y republicanos para aprobar el plan de reactivación de 819 mil millones de dólares. El presidente norteamericano instó a aprobar el plan y aseguró que las “muy modestas” diferencias que separan a los dos partidos no deben interponerse.
 
Mientras tanto, según datos difundidos por el Instituto de Gestión de Suministros la actividad manufacturera norteamericana se contrajo en enero por decimosegundo mes consecutivo, aunque frenó algo el descenso respecto del mes anterior. La caída fue menos grave que lo esperado por los especialistas y los números causaron cierto alivio en Wall Street y contribuyeron para revertir, en parte, la tendencia bajista con que abrió el mercado al conocerse el retroceso en el gasto de los consumidores (cayó uno por ciento) y en los ingresos personales en diciembre. La Bolsa de Nueva York cerró ayer con una caída del 0,8 por ciento en el índice Dow Jones de Industriales, mientras que el tecnológico Nasdaq avanzó un 1,22 por ciento.
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