La ministra de Economía y Empleo, Christine Lagarde, ha declarado hoy que Francia entrará en recesión "en cualquier momento" y que lo importante ahora es buscar la mejor alternativa para superar esta situación. Tras adelantar que el paro sigue desbocado tras aumentar en unas 45.000 personas en diciembre, la directora de la política económica de El Elíseo ha confirmado que el resultado económico de los últimos tres meses de 2008 no va a ser positivo porque, entre otras razones, la producción se frenó de una manera "brutal"; y el de los primeros de este año "tampoco será bueno".
"Estaremos en recesión en cualquier momento aunque la verdadera cuestión es saber cómo salir", ha añadido Lagarde. Para estar en recesión tiene que haber un crecimiento negativo durante dos trimestres consecutivo. Así, tras admitir que las cifras sobre 2008 "no serán buenas", ha vaticinado que para 2009 no serán mucho más halagüeñas. Estaría "muy sorprendida", ha admitido, de que Francia tuviese este año un crecimiento positivo.
 
Sobre el paro, en noviembre los datos fueron aún peores ya que el desempleo aumentó ese mes en 64.000 personas, lo que elevó a más de 2 millones el número de franceses que buscaban empleo. Además, el resultado de diciembre se conoce el mismo día en que los representantes de los principales sindicatos franceses tienen previsto reunirse para valorar las posibles medidas a adoptar tras la huelga general del pasado jueves a favor del empleo y en contra de la política económica del Gobierno de Nicolas Sarkozy.
 
A la espera de su comparecencia, el primer ministro, François Fillon, tiene previsto anunciar hoy en Lyon (sur), en un consejo de ministros "descentralizado", una lista de 1.000 proyectos destinados a relanzar la economía y crear empleo. Entre esas iniciativas, que se enmarcan dentro del plan francés contra la crisis, la prensa ha adelantado que algunas afectan a la enseñanza superior, al transporte ferroviario y a las viviendas sociales, y que prevén interveciones en el patrimonio, como restauraciones en la catedral de Notre Dame de París o la creación del Museo de Civilizaciones de Europa y del Mediterráneo en Marsella (sur).
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"Los estadounidenses saben que nuestra recuperación económica va a tomar años, no meses", afirmó Obama, en declaraciones que recoge la agencia de noticias Ansa del discurso radial y en video que el mandatario ofrece los sábados.

Pero, según el presidente, "ellos (los estadounidenses) tendrán poca paciencia si permitimos que la política partidaria se meta en el medio de la acción contra la crisis, mientras nuestra economía sigue cayendo".

Obama está impulsando un paquete de reactivación que insumirá más de 800.000 millones de dólares. La ley para financiar ese plan ya recibió la primera luz verde de la Cámara de Diputados y ahora pasó al Senado.

"Estoy llamando al Senado a que apruebe este plan, así podemos poner gente a trabajar y empezar el largo, duro trabajo de levantar nuestra economía", dijo el mandatario.

La intención, según sus propias palabras, es lanzar un masivo programa de obras públicas para combatir el desempleo y recortes impositivos para el 95 por ciento de los estadounidenses.

"Ninguna ley, por más integral que sea, puede curar las enfermedades que afectan a nuestra economía", estimó Obama. "Por eso -añadió-, al tiempo que reencendemos la creación de empleos también debemos asegurar que los mercados son estables, el crédito fluye y las familias pueden permanecer en sus viviendas".

Después de recordar que el año pasado se debió poner en marcha un paquete de 700.000 millones de dólares para salvar a los grandes bancos y financieras, Obama volvió a apuntar contra el "vergonzoso pago" de cerca de 20.000 millones de dólares en bonificaciones para ejecutivos de Wall Street en el 2008. "Si bien estoy comprometido con hacer todo lo necesario para mantener el flujo de crédito, el pueblo estadounidense no perdonará ni tolerará semejante arrogancia y avaricia", advirtió Obama a los gerentes que se siguen enriqueciendo en medio de la crisis económica.
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La economía estadounidense se encamina a la crisis más profunda desde la Gran Depresión tras cerrar el cuarto trimestre de 2008 con su mayor retroceso en 26 años. El desplome del consumo, del que dependen dos terceras partes del crecimiento, ha llevado al PIB de EE UU a ceder un 3,8% en este periodo y, aunque la inercia permite salvar el balance anual, el dato de los últimos tres meses del ejercicio deja a la primera potencia mundial en el camino de la recesión. Sin embargo, la mayoría de los analistas había calculado que la contracción sería superior, del 5,4% entre octubre y diciembre.
Según los datos hechos públicos hoy por el Departamento de Comercio, el dato del cuarto trimestre sitúa en el 1,3% el crecimiento en el conjunto del año, el nivel más bajo desde la crisis de 2001, cuando creció un 0,8%. Las previsiones para 2009 son poco optimistas, puesto que auguran una contracción de entre el 1 y el 1,6% del PIB.

Pese a que se requieren tres trimestres de contracción para que haya una recesión, la Oficina Nacional de Economistas de EEUU dictaminó hace unos meses que la recesión comenzó en EEUU en diciembre de 2007, a la vista del deterioro de varios indicadores, entre ellos el empleo.
Consumo y leve subida de Wall Street

Un indicador de la inflación al que se presta mucha atención como es el dato del índice del consumidor se ha moderado y ha registrado en el último trimestre una subida, excluidos los alimentos y los combustibles, del 0,6%, frente al 2,4% del trimestre anterior.

La subida de los inventarios de las empresas ha contribuido en 1,3 puntos porcentuales al crecimiento del PIB, lo que ha compensado parcialmente la caída del gasto de los consumidores, del 3,5%. Otros factores que contribuyeron al PIB fueron el aumento de las exportaciones y las devoluciones de impuestos que el gobierno hizo llegar a más de 130 millones de contribuyentes a mediados del año pasado, y que le supuso el desembolso de unos 168.000 millones de dólares.

La bolsa de Nueva York ha respondido a a la contracción de la economía estadounidense con una leve tendencia al alza en su apertura y el Dow Jones de Industriales subía un 0,45%. Ese índice, que agrupa a algunas de las mayores empresas estadounidenses, sumaba 36,32 puntos y se situaba en las 8.185,32 unidades. El mercado Nasdaq avanzaba el 1% (15,43 puntos) hasta los 1.23,27 enteros y el selectivo S&P 500 subía el 0,7% (5,89 puntos) y llegaba a 851,03 unidades.

Obama se compromete a impulsar el movimiento sindical

El presidente de EE UU, Barack Obama, se ha comprometido a impulsar el movimiento sindical dentro de un plan de ayudas para la clase media. "Debemos revertir la política contra los sindicatos de los últimos ocho años, porque no son parte del problema, sino de la solución", ha afirmado.
Obama ha anunciado la puesta en marcha de medidas para favorecer la presencia de los sindicatos en las empresas dentro de un programa del que se encargará el vicepresidente, Joe Biden, quien según ha confirmado Obama, se va a reunir inmediatamente con un gabinete para desarrollar políticas que favorezcan a la clase media. "Cuando hablo de la clase media no estamos olvidando a los pobres, que serán claves porque también forma parte de nuestro sueño". El presidente estadounidense ha asegurado que su plan de impulso a los sindicatos y a la clase media no es incompatible con ser "competitivos".

"No podemos arrastrar los pies" a la hora de tomar medidas, ha indicado Obama, que ha garantizado que se crearán puestos de trabajo, "pero no cualquier trabajo, sino empleos de calidad". El presidente de EE UU ha calificado la crisis como un "desastre continuo" para las familias, por lo que clase política debe actuar "con rapidez y osadía" para hacerle frente.

AGENCIAS - Washington - 30/01/2009
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La huelga puntual que arrancara hace tres días en una refinería de Lincolnshire contra el empleo de trabajadores extranjeros ha acabado extendiéndose por la geografía británica como una mancha que sugiere ciertos tintes xenófobos. Miles de empleados de diversas plantas energéticas en Inglaterra, Gales y Escocia salían hoy a la calle para reclamar al Gobierno laborista la adopción de medidas proteccionistas que detengan la proliferación de contratos con compañías foráneas, un recurso que abarata los costes y suele traducirse en el empleo de mano de obra procedente sobre todo del este de Europa.

El núcleo de la protesta se centra en la promesa de Gordon Brown, al poco de asumir el cargo como primer ministro (junio 2007), asegurando que velaría por procurar "empleos británicos a los trabajadores británicos". Ese falso y populista compromiso -el gobierno no puede frenar el libre tránsito de trabajadores entre los países de la Unión Europea- ha acabado volviéndose en su contra en un contexto de crisis económica cuyas estadísticas de desempleo ya rozan los dos millones de personas (6,1% de la población activa). Y el mensaje ultraproteccionista, de tremendo calado entre las clases más golpeadas por la recesión, es explotado ahora más que nunca por la ultraderecha del Partido Nacional Británico (BNP, en sus siglas inglesas), que presenta claros visos racistas.

El origen de las protestas

La mecha de las movilizaciones prendía en la refinería de Lindsey (nordeste de Inglaterra) a raíz del contrato para la construcción de una planta de desulfurización que la empresa Total ha suscrito con el grupo italiano IREM. La población de la zona alega que los más de quinientos trabajadores contratados por esta última firma son italianos y portugueses venidos expresamente para acometer el proyecto, excluyendo a la mano de obra local que empieza a engrosar las abultadas cifras de paro. Los sindicatos británicos aducen que ese gesto obedece a motivos de ahorro, mientras que la firma implicada esgrime la carencia de trabajadores cualificados entre la oferta local. Total ha garantizado que la operación no entrañará "despidos directos" en su factoría, pero los obreros desconfían de la promesa.

"La nuestra no es una manifestación contra los trabajadores extranjeros, sino contra las compañías que discriminan a los trabajadores británicos", aseguraba Bobby Buird, dirigente del sindicato mayoritario, Unite, añadiendo que "reivindicar nuestro derecho al trabajo no es una lucha xenófoba". Algunos medios británicos, encabezados por The Times, apuntaban sin embargo la presencia del elementos del BNP en la trastienda de las protesta y reorientando su lemas contra la mano de obra foránea.

"Permanezcan en casa"

Como medida de precaución, los responsables de Total recomendaban hoy a los contratados extranjeros de su planta de Lindsey que permanecieran en sus viviendas, mientras un millar de trabajadores británicos se manifestaban pacíficamente y rodeados por un importante dispositivo de seguridad frente a la sede de la compañía reclamando al ejecutivo la protección de sus empleos. A esa consigna acabaron sumándose otros mil huelguistas en la proveedora de gas Milford Haven, al oeste de Gales, y centenares de empleados de seis grandes compañías energéticas escocesas, de una segunda refinería del nordeste de Inglaterra o de una estación eléctrica galesa, entre otros paros de ámbito más reducido. El comité de empresa de la planta nuclear de Sellafield (noroeste) también debatía hoy el apoyo a los huelguistas.

El suministro energético en las islas británicas está por el momento garantizado, aunque la protesta amenaza la ya precaria estabilidad del gobierno de Gordon Brown, situado 12 puntos por debajo de la oposición conservadora en las últimas encuestas. "Entiendo la ansiedad de la gente sobre sus trabajos. Nuestra acción se dirige a garantizar que puedan retenerlos, a ayudar a quienes pierden su empleo para que encuentren otro y a alentar la formación de los jóvenes. Ese es el modo correcto de encarar el problema", declaraba el primer ministro desde el Foro de Davos. Pero el hincapié que hizo Brown en la necesidad de evitar la tentación proteccionista difícilmente contribuirá a calmar los ánimos de unos huelguistas que han proclamado la globalización como su bestia negra.

PATRICIA TUBELLA | Londres 30/01/2009
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Viernes, 30 Enero 2009 09:49

Francia protestó contra la recesión

Fiel a la tradición de republicanos rebeldes, los franceses protagonizaron ayer la primera huelga y gran protesta callejera que se lleva a cabo en una economía central contra la recesión y las medidas adoptadas por el gobierno para paliar los efectos de la crisis mundial. Más de un millón de personas respetó las consignas de huelga lanzadas por los ocho sindicatos del país y el conjunto de los partidos de izquierda al tiempo que más de dos millones participaron a lo largo del país en las casi 200 manifestaciones que marcaron una jornada donde el presidente francés, Nicolas Sarkozy, aunó en torno de su imagen todos los sarcasmos.
Aunque la movilización callejera fue sustancial, el impacto de la huelga fue menor en los transportes públicos, donde se esperaban las mayores perturbaciones. No hubo el prometido “jueves negro” pero sí en cambio un jueves para marcar una página especial en la historia de las protestas callejeras, debido a la sólida respuesta de todos los sectores, tanto privados como públicos. Los sindicatos y la policía difieren como siempre en el cálculo del número de manifestantes –un millón para las autoridades, dos millones y medio según las centrales sindicales–, pero lo cierto es que, tal como lo resaltó François Cherèque, secretario general de la CFDT, se trató de una movilización entre “las más grandes” de los últimos veinte años.
Según cifras oficiales, una cuarta parte de los casi 5 millones de funcionarios participó en la huelga convocada por todas las centrales sindicales en defensa del empleo, el poder adquisitivo, los servicios públicos y, por añadidura, en contra de las medidas adoptadas hasta hoy por el Ejecutivo para subsanar los efectos de la crisis financiera mundial. Se trató además de la primera protesta social de envergadura desde la elección de Nicolas Sarkozy en mayo de 2007.
Además de la enseñanza, donde la mitad de los profesores acataron la huelga, el paro perturbó sobre todo al transporte público urbano, ferroviario y aéreo. Es “un acontecimiento social de gran importancia” y no “una explosión de cólera pasajera, habrá consecuencias”, estimó Bernard Thibault, líder de la CGT, principal organización sindical. Lo más imponente del día fueron las movilizaciones callejeras en 200 manifestaciones a lo largo de toda Francia y en las que participaron numerosos trabajadores del sector privado, particularmente en las regiones donde el tejido económico e industrial paga el alto tributo de la crisis. En París, la policía evaluó la participación en unas 65 mil personas, una cifra muy alejada de la realidad de la marcha que se inició en la histórica Plaza de la Bastilla. El Ejecutivo francés logró en todo caso evitar las consecuencias de un país bloqueado por la huelga en los transportes públicos porque estos funcionaron con una frecuencia mayor a la esperada. En el sector ferroviario la participación ascendió al 41 por ciento, según las fuentes sindicales mientras que el Métro parisino circuló con un 75 por ciento de su capacidad y los autobuses de la capital en un 85 por ciento.
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, adoptó un perfil moderado en su análisis de la huelga, muy lejos de las provocaciones de antaño en cuanto a los efectos de las huelgas. Sarkozy consideró que “la crisis tiene una amplitud sin precedentes que afecta a la economía mundial y provoca en Francia como en todas partes en el mundo una inquietud legítima”. La secretaria general del Partido Socialista, Martine Aubry, criticó a Sarkozy, a quien consideró “un presidente que se mantiene mientras nos ha metido en la recesión con su política, incluso antes de que llegase la crisis financiera”.
El telón de fondo de las manifestaciones fue precisamente el perfil de las medidas decididas por el gobierno para enfrentar la crisis mundial. Sarkozy aparece hoy ante la opinión pública como un dirigente que inclinó la balanza sólo para ayudar a los sectores poderosos, es decir, los bancos y los empresarios, al tiempo que mantuvo un programa de reformas que tiende a recortar los gastos sancionando a los menos favorecidos. Nicolas Sarkozy pudo medir ayer en la calle los elevados niveles de encono que suscita. La gran mayoría de bromas, carteles, máscaras, consignas, juegos de palabras y cantos tenían al presidente como blanco predilecto. Una marea humana dejó bien claro la angustia que la volcó a la calle y al dirigente a quien hace responsable de la inestabilidad. La historia de fascinación entre Sarkozy y una parte de la sociedad tal vez escribió ayer su última página.

Por Eduardo Febbro
Desde París
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El gobierno panameño anunció que endeudó al país en 1,110 millones de  dólares adicionales al suscribir un préstamo con varias agencias internacionales, incluyendo el BID y el Fondo Andino. El préstamo tendría como propósito apoyar a la banca panameña ante los recortes de créditos provenientes de los entes financieros internacionales tradicionales. El presidente Martín Torrijos no informó cual es el marco legal de este nuevo empréstito. Hace varias semanas Torrijos también anunció que el país suscribía un préstamo que superaba los 2 mil millones de dólares para financiar parcialmente la ampliación del Canal de Panamá.

La ampliación del Canal, sin embargo, se enfrenta a la peor crisis del comercio marítimo mundial desde la década de 1930. La empresa Lloyd’s List informó que cinco empresas de transporte marítimo de contenedores han reducido sus rutas debido a la recesión económica que golpea el comercio mundial. Se trata de las navieras APL, Haburg Sud, Hapag-Lloyd, Hyundai Merchant marine y Evegreen. Los recortes afectan especialmente los puertos de Oriente. Igualmente, la línea marítima Mitsui OSK de Japón abandonó sus planes de establecer un nuevo servicio entre los puertos principales de Asia y EEUU.

Más preocupante es la noticia de la misma fuente anunciando el “colapso” de los puertos de Long Beach y Los Angeles en las últimas semanas como consecuencia de la recesión económica (meltdown) mundial. El puerto de Long Beach reportó una disminución del 11 por ciento del movimiento de contenedores. Es la disminución más fuerte experimentada en los últimos 20 años. Sólo en el mes de diciembre, el puerto de Long Beach disminuyó su movimiento en un 25 por ciento. En el caso de Los Angeles la disminución del movimiento de contenedores en 2008 fue del 6 por ciento y en el mes de diciembre fue del 15 por ciento.

Lo que experimentan los puertos de Long Beach y Los Angeles es importante tenerlo en cuenta debido a la similitud que tienen con los servicios que presta el Canal de Panamá. En el caso de Long Beach, el cambio ha sido muy rápido. En 2007, este puerto experimentó su año más ocupado con un tráfico de 7.3 millones de TEU (medida de contenedor). Al igual que el Canal de Panamá, en 2008 el tráfico disminuyó, aunque de una manera más fuerte. El tráfico total bajó a 6.4 millones de TEU. En noviembre y diciembre de 2008, las exportaciones disminuyeron en un 23 y 34 por ciento, respectivamente. El patrón seguido por Los Angeles fue similar bajando de 8.4 a 7.8 millones de TEU entre 2007 y 2008.

HSBC Global Research, sección de investigaciones del banco sino-británico, hace proyecciones muy pesimistas, señalando que las tarifas del comercio marítimo sufrirán bajas significativas, poniendo en peligro la existencia de las navieras. HSBC predice que el comercio marítimo en contenedores se estancará en 2009 y que en 2010 puede recuperarse un poco. Casi todas las navieras anuncian pérdidas para 2009.

Mientras que el gobierno panameño sigue endeudándose para beneficio de unos pocos intereses particulares, el entorno mundial se desmorona. Las deudas las pagarán nuestros hijos y nietos, mientras que quienes gobiernan desde las cúpulas y sus asociados saldrán enriquecidos por las decisiones que están tomando.

Por, Marco A. Gandásegui, hijo (profesor de la Universidad de Panamá e investigador asociado
del CELA)

ALAI AMLATINA, 29/01/2009, Panamá.- 
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Ginebra (Noticias de la OIT) – Se espera que la crisis económica mundial produzca un aumento espectacular del número de personas que engrosen las filas de desempleados, trabajadores pobres y trabajadores con empleos vulnerables, afirma la Oficina Internacional del Trabajo (OIT) en su informe de Tendencias Mundiales del Empleo.

Sobre la base de los nuevos avances en el mercado de trabajo y en función de la puntualidad y la eficacia de los esfuerzos de recuperación, el informe señala que el desempleo en el mundo podría aumentar en 2009 con respecto a 2007 en una cifra entre 18 y 30 millones de trabajadores, y hasta más de 5o millones si la situación sigue deteriorándose.

El informe de la OIT sostiene asimismo que, de producirse este último escenario, cerca de 200 millones de trabajadores, en especial en las economías en desarrollo, podrían pasar a integrar las filas de la pobreza extrema.

“El mensaje de la OIT es realista, no alarmista. Nos enfrentamos a una crisis del empleo de alcance mundial. Muchos gobiernos son conscientes de la situación y están tomando medidas, pero es necesario emprender acciones más enérgicas y coordinadas para evitar una recesión social mundial. La reducción de la pobreza está en retroceso y las clases medias a nivel global se están debilitando. Las consecuencias políticas y de seguridad son de proporciones gigantescas”, declaró Juan Somavia, Director General de la OIT.

“La crisis subraya la importancia de la Agenda de Trabajo Decente de la OIT. Muchos elementos de esta Agenda están presentes en las medidas actuales para fomentar la creación de empleo, intensificar y ampliar la protección social y hacer más uso del diálogo social”, afirmó Somavia. El Director General hizo un llamamiento para que en la próxima reunión de los representantes del G-20 el 2 de abril en Londres, además de tratar cuestiones de carácter financiero, se alcance de manera urgente un acuerdo sobre las medidas prioritarias que deben adoptarse para promover unas inversiones productivas, los objetivos de trabajo decente y protección social, y la coordinación de políticas.

Principales pronósticos del informe de Tendencias Mundiales del Empleo

Este nuevo informe actualiza las proyecciones preliminares publicadas el pasado octubre, en las que se indicaba que la crisis financiera mundial podría hacer que el desempleo aumentara entre 15 y 20 millones de personas en 2009. Las conclusiones fundamentales que aporta son
las siguientes:

* En base a las predicciones del FMI de noviembre de 2008, la tasa de desempleo en el mundo podría aumentar hasta un 6,1% en 2009, en comparación con el 5,7 % en 2007, lo que representa 18 millones de desempleados más en 2009 que en 2007.
* Si la situación económica se deteriora más allá de lo previsto en noviembre de 2008, lo cual es probable, la tasa de desempleo mundial podría aumentar hasta el 6,5%, que representa 30 millones más de personas sin empleo en el mundo que en 2007.
* En una hipótesis actual sobre la evolución más pesimista, la tasa de desempleo podría llegar al 7,1%, que equivaldría a un aumento de más de 50 millones de desempleados en el mundo.
* El número de trabajadores pobres –es decir, personas que no ganan lo suficiente para mantenerse a sí mismos y a sus familias por encima del umbral de la pobreza de 2 dólares al día por persona– puede aumentar hasta alcanzar un total de 1.400 millones, lo cual representaría el 45% de los trabajadores mundiales.
* En 2009, la proporción de personas con empleos vulnerables –ya sea trabajadores que contribuyen al sustento familiar o trabajadores por cuenta propia con menor acceso a las redes de seguridad que protegen contra la pérdida de ingreso durante tiempos difíciles– podría aumentar de manera considerable en el peor de los escenarios y afectar al 53% de la población con empleo.

Otras conclusiones


El informe de la OIT señala que en 2008, el norte de África y Oriente Medio seguían teniendo las tasas más elevadas de desempleo, 10,3% y 9,4% respectivamente, seguidas por Europa central y sudoriental (países no pertenecientes a la UE) y la Comunidad de Estados Independientes (CEI), con un 8,8%, el África subsahariana con un 7,9% y América Latina con un 7,3%.

La tasa de desempleo más baja volvió a observarse en Asia oriental, con un 3,8%, seguida de Asia meridional y Asia sudoriental y el Pacífico, con una tasa de desempleo en 2008 de 5,4% y 5,7% respectivamente.

El informe indica que las tres regiones asiáticas –Asia meridional, Asia sudoriental y el Pacífico y Asia oriental– representaron el 57% de la creación de empleo en el mundo en 2008. Por otro lado, en la región de las economías desarrolladas y la Unión Europea, la creación de empleo neta en 2008 fue negativa, menos 900.000 puestos, lo que explica en parte la baja tasa de creación de empleo a escala mundial este año.

En comparación con 2007, el aumento más significativo en la tasa de desempleo se observó en la región de las economías desarrolladas y la Unión Europea (UE), que pasó de 5,7 a 6,4%. El número de desempleados en la región aumentó en 3,5 millones en un año y alcanzó los 32,3 millones de personas en 2008.

De acuerdo con el estudio en cuestión, el África subsahariana y Asia meridional destacan por sus condiciones de mercado de trabajo extremadamente duras y por tener la proporción más alta de trabajadores pobres de todas las regiones del mundo. Aunque la tendencia ha ido en descenso durante los últimos diez años, alrededor de las cuatro quintas partes de las personas con trabajo en estas regiones seguían clasificándose en 2007 como trabajadores pobres.
Medidas en materia de políticas

La crisis económica de 2008 ha aumentado la preocupación por las repercusiones sociales de la globalización, asunto sobre el que ya advirtió la OIT. Al subrayar la necesidad de adoptar medidas para apoyar a los grupos vulnerables del mercado laboral, como los jóvenes y las mujeres, el informe de la OIT observa que hay un enorme potencial de trabajo desaprovechado en todo el mundo. El crecimiento y el desarrollo económicos podrían ser mucho mayores si se diera la oportunidad a las personas de tener un trabajo decente a través de inversiones productivas y políticas activas dirigidas al mercado de trabajo.

“La Agenda de Trabajo Decente es un marco político adecuado para hacer frente a la crisis. Incluye un mensaje poderoso: que el diálogo tripartito con las organizaciones de trabajadores y empleadores debe desempeñar un papel esencial en el abordaje de la crisis económica y en el desarrollo de políticas”, afirmó Juan Somavia.

Según lo discutido por el Consejo de Administración de la OIT en noviembre de 2008, el informe enumera diversas medidas recomendadas por la OIT en cuanto a la formulación de políticas que están aplicando numerosos gobiernos, a saber:

i) mayor cobertura de las prestaciones por desempleo y los regímenes de seguro, reconversión profesional de los trabajadores que han perdido el trabajo y protección de las pensiones frente a la caída catastrófica de los mercados financieros;
ii) inversión pública en infraestructuras y vivienda, infraestructuras comunitarias y empleos verdes, incluso mediante obras públicas de emergencia;
iii) apoyo a las pequeñas y medianas empresas;
iv) diálogo social a escala nacional, sectorial y empresarial.

Si un gran número de países –usando sus propias reservas acumuladas, préstamos de emergencia del FMI y mecanismos de ayuda más fuertes– aplicaran políticas coordinadas conformes con la Agenda de Trabajo Decente de la OIT, los efectos de la recesión en las empresas, los trabajadores y sus familias podrían amortiguarse y la recuperación podría prepararse mejor.

OIT, 28 de enero de 2009



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Las malas noticias para la economía española se suceden. Después de que hoy el Banco de España informase de que el país se encuentra oficialmente en recesión, ahora el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha publicado sus previsiones para 2009 y 2010, que son negativas para todo el mundo, donde se prevé una situación nunca vista desde la II Guerra Mundial, y especialmente para España.

El FMI ha rebajado hoy de nuevo sus previsiones de crecimiento para la economía española que, dice, se contraerá en un 1,7% este año y continuará en recesión en el 2010. En diciembre, la entidad había pronosticado que el Producto Interno Bruto (PIB) español se encogería en por lo menos un 1% en el 2009, pero hoy bajó su cálculo ante el empeoramiento del entorno económico a nivel mundial. Su pesimismo se extiende al 2010, el año en el que en su anterior pronóstico -que realizó en noviembre en ese caso- el Fondo Monetario Internacional (FMI) vislumbraba la recuperación, con un crecimiento del 0,8%. Ahora su vaticinio es la continuación de los números rojos, con un decrecimiento de la economía del 0,1%.

Los pronósticos del Fondo están en línea con los adelantados por la Comisión Europea hace algo más de una semana y son peores que los que maneja el Gobierno español, especialmente para el 2010. El Ministerio de Economía cuenta con una reducción del PIB del 1,6% este año y un aumento del 1,2% para el 2010.

Crisis para todos

No sólo España sufrió el tijeretazo del Fondo, sino que el organismo redujo sus previsiones de crecimiento en todos los principales países del mundo. Como ya estaba anunciado desde hace días, de forma colectiva, el planeta crecerá este año tan sólo un 0,5%, su menor cifra desde la Segunda Guerra Mundial, mientras que en el 2010 experimentará un repunte "gradual", hasta el 3%, siempre que los Gobiernos lleven a cabo intervenciones decisivas en la economía, indicó el FMI.

"Una recuperación económica sostenida no será posible hasta que las operaciones del sector financiero sean restablecidas y se desatasque el flujo del crédito", asegura el FMI en su informe. Actualmente, la política pública deja que desear, a su juicio, en vista de la incertidumbre que aún domina los mercados financieros.

En los países avanzados la inestabilidad continuará hasta que los Gobiernos tomen medidas enérgicas para reestructurar el sector bancario con la liquidación de bancos insolventes y la absorción de las deudas de mala calidad que intoxican los balances de las entidades financieras. El FMI cree que Estados Unidos, el epicentro de la crisis, se contraerá un 1,6% este año, pero augura que la recuperación comenzará también aquí, con un crecimiento del 1,6% en 2010. Mientras, en la zona del euro la recesión restará 2 puntos al PIB de sus miembros este año, que en el 2010 crecerán un 0,2%.

Hoy también se ha conocido el dato de paro mundial de la Organización Mundial del Trabajo, que asegura que la crisis elevará el número de desempleados por encima de los 230 millones en todo el mundo.


Recuadro
Dificultades para América Latina y China

La gangrena se extenderá también a los países emergentes, donde el crecimiento se ralentizará "drásticamente" desde un 6,3% en el 2008 hasta un 3,3% este año. Las naciones en desarrollo se resienten de la caída de la demanda de sus exportaciones y de los precios de las materias primas, así como de la dificultad para obtener financiación externa. China crecerá este año un 6,7%, frente al 9% del 2008. Por su parte, el Fondo bajó en 1,4 puntos porcentuales el crecimiento de América Latina para este año, que registrará tan sólo un 1,1%. México, el país más vinculado a Estados Unidos, caerá en la recesión en 2009, cuando su PIB se contraerá un 0,3%.


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La depresión económica fustiga a los migrantes. La vida es cada vez más precaria para millones de personas que trabajan fuera de su patria.

En los aeropuertos esperan trabajadores: unos viajan en busca de un modesto empleo, otros vuelven a patrias empobrecidas cuyo principal producto de exportación son las personas. Estas imágenes del mercado laboral de principios del siglo XXI comienzan a desvanecerse conforme la economía empeora, tanto en los países que reciben migrantes como en los que los envían.

Véase, por ejemplo, el cambiante destino de los Kigezi kids, grupo de jóvenes trabajadores, la mayoría graduados, quienes se reúnen cada mes para parlotear sobre la vida en Londres. Provienen del sur de Uganda –área de verdes colinas y pobreza endémica– y sus reuniones son charlas, por lo general agradables, alrededor de una parrillada, donde comparan carteras de propiedades y proyectos comunitarios en África.

Ahora, el humor cambia. Muchos laboran en el problemático sector de servicios financieros de Londres. Hace seis meses sus perspectivas parecían seguras, pero la peor crisis financiera desde la década de 1930 ha propagado la ansiedad. Una mujer, luego de cuatro años de estudio y trabajo, está a punto de irse a su casa. Otra está afligida porque le cancelaron una oferta de empleo permanente. Muchos de los recién llegados se quejan de las dificultades para encontrar trabajo, incluso como servidumbre. La vida cotidiana es cada vez más difícil: algunos comparten el costo de la renta, otros caminan para ahorrarse el boleto del autobús.

Todos están intimidados por la reciente devaluación de la libra. Los chicos de Kigezi luchan por ayudar a sus parientes en Uganda, quienes, afligidos por los altos precios del arroz y la harina de maíz, envían frecuentes peticiones de dinero. “Cada vez es más difícil estar aquí. Rezo para que no reciba ningún mensaje de texto”, señala un hombre. Algunos, silenciosamente, cambian su número de celular para evitar requerimientos de dinero. “Esto crea resentimiento entre los parientes que piensan que sus hijos e hijas en Londres ya no son de gran ayuda”, dice.

Sus problemas son emblemáticos de los infortunios de los inmigrantes en todo el mundo. Los índices migratorios se elevaron en décadas recientes, como sucedió en Gran Bretaña y EU, que disfrutaron de un rápido crecimiento económico y atrajeron mano de obra. Alrededor de 200 millones de personas, algo así como 3 por ciento de la población global, viven fuera de su patria.

En varios países de Occidente la proporción de personas nacidas en el extranjero se ha elevado muy por arriba de 10%, incluso en Grecia e Irlanda, que antes exportaban migrantes. España, donde en años recientes el auge de la construcción favoreció la creación de una tercera parte de nuevos empleos en Europa, atrajo 4 millones de extranjeros (en especial de Bulgaria y Rumania, más Ecuador y otras partes de su antiguo imperio) entre 2000 y 2007.

Conforme las economías empeoran, los inmigrantes padecen. En muchas industrias donde predominan (turismo en Irlanda, servicios financieros en Gran Bretaña, construcción en EU y España) hay una acelerada pérdida de empleos. El desempleo en España es ya de 12%. Miles de inmigrantes podrían reclamar prestaciones por desempleo; el gobierno español busca la forma de movilizar a algunos. Y asevera que 87 mil podrían repatriarse bajo un nuevo “plan de retorno voluntario” que permite a los inmigrantes demandar futuras prestaciones por desempleo, en dos exhibiciones, si entregan sus permisos de residencia y visas de trabajo y se comprometen a ausentarse durante tres años. La suma ofrecida es al parecer de 40 mil dólares por migrante. Aun así, pocos han mostrado interés.

Los inmigrantes padecen en EU –el desempleo general es de más de 7%, su máximo registro en 16 años, y los trabajadores hispanos son los más afectados– y el mensaje que envían a casa es “no vengan”. Hasta el momento se ha recibido de manera muy clara. Un estudio de 120 mil hogares mexicanos publicado en noviembre mostró que la emigración (casi toda hacia EU) había descendido 42% en dos años. Las detenciones en la frontera han aminorado con similar velocidad. Y el valor de las remesas también ha caído, dice el Banco de México.

En terreno desconocido

Mientras la depresión se circunscribía a países ricos, el impacto sobre los inmigrantes era relativamente predecible: algunos se dirigirían a economías emergentes de crecimiento más rápido; unos decidirían no emigrar; otros se irían a casa, al menos durante un tiempo.

Las evidencias iniciales sugerían que, en efecto, la migración se reducía. Información dada a conocer en noviembre reveló que en 2007 llegaron a Gran Bretaña 577 mil inmigrantes, 14 mil menos que el año anterior (aunque la emigración cayó más rápido, lo que elevó la migración neta). Es probable que el año pasado haya ocurrido un descenso mucho más severo. A finales de 2008, una encuesta en Irlanda sugirió que, de 200 mil inmigrantes polacos, alrededor de una tercera parte pensaba marcharse en un año.

El 14 de enero el Instituto de Política Migratoria (MPI, por sus siglas en inglés), de Washington, publicó un estudio del impacto de la recesión sobre la inmigración en EU. El estudio concluye que la población nacida en el extranjero ha dejado de crecer, después de años de rápida expansión. En particular, los indocumentados han respondido a la depresión: durante 2008 la cifra de inmigrantes indocumentados detuvo su crecimiento. Conforme la recesión empeore, el número de extranjeros en EU podría incluso disminuir.

Pero a medida que la miseria económica se extiende a países más pobres, el panorama es más sombrío. Nadie sabe qué esperar de una combinación de recesión global y una migración históricamente alta. Demetrios Papademetriou, uno de los dos autores del estudio del MPI, destaca que en economías como la mexicana, que también han resultado castigadas, la expulsión de migrantes podría incrementarse de nuevo. Uno de sus cálculos sugiere que, si los salarios reales cayeron 10% en México, las autoridades estadunidenses deberían prepararse para un incremento de 6.4-8.7% en los intentos de inmigración indocumentada.

De modo similar en Europa, aunque la depresión apresuró la repatriación en ciertos países ricos (las anécdotas hablan de un rápido retorno de polacos de la zozobrante Islandia), conforme las economías en Europa del este se desaceleran también, los inmigrantes podrían optar por quedarse. Trabajadores jóvenes y solteros pueden movilizarse, pero las familias inmigrantes, en especial, podrían concluir que es mejor demandar seguridad social en un país rico que regresar a casa.

Es posible que una depresión global cambie los flujos migratorios en forma considerable. En octubre, el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, exhortó a los países ricos a no levantar más barreras a los inmigrantes durante la depresión, pero destacó que “los flujos migratorios se revierten. En varios casos observamos flujos de retorno desde países que afrontan crisis económicas”.

La Organización Internacional del Trabajo cree que este año se perderán 20 millones de empleos en el mundo y sugiere que los países ricos cerrarán sus puertas.

Las lecciones de otras grandes crisis sugieren que los inmigrantes la pasarán mal. En 1973, Alemania, Francia, Países Bajos y Bélgica detuvieron de manera abrupta los programas de largo plazo para trabajadores inmigrantes, previendo una dolorosa recesión durante esa década.

A finales de los años 20 y 30 EU, que había reportado altas tasas de inmigración, cerró de golpe sus puertas, y durante décadas mantuvo bajos índices de inmigración. A medida que la depresión tomó fuerza, muchos trabajadores extranjeros se repatriaron: alrededor de 500 mil en los años 30. Gran número de europeos retornaron de manera permanente al viejo continente. En la misma década el número de mexicanos en EU se desplomó 40%, con motivo de pérdidas de empleos y deportaciones. De manera similar la depresión de la década de 1890 provocó una hostil legislación antimigratoria en Argentina, EU y otros países, ante la exigencia de los trabajadores nacionales de que se prohibiera el paso de competidores extranjeros.

A la Organización Internacional para las Migraciones (OMI), entre otras, le preocupa que la xenofobia crezca conforme “la competencia por empleos se incremente entre nacionales e inmigrantes”. La hostilidad se acerca sigilosamente. En EU las deportaciones crecen con velocidad (361 mil indocumentados, un número récord, fueron deportados en 2008, en comparación con 319 mil del año anterior). En noviembre, una encuesta del Fondo German Marshall sugirió que la mayoría de estadunidenses y europeos consideran la migración como un problema, no como una oportunidad.

Británicos y estadunidenses, en particular, son hostiles a los trabajadores extranjeros: más de la mitad de entrevistados dicen que los inmigrantes los despojan de sus empleos y casi dos terceras partes los culpan del alza de impuestos (por su uso de asistencia social). A su vez, los políticos se expresan negativamente de la inmigración, y en algunos casos, como en Gran Bretaña, levantan barreras más duras al ingreso legal de forasteros.

Danny Sriskandarajah, hasta hace poco en el Instituto para la Investigación de Políticas Públicas en Londres, expresó preocupación por el cambio del humor público. Hasta ahora, por ejemplo, la ansiedad en Gran Bretaña se ha dirigido contra el gobierno por no regular la afluencia de extranjeros. “Contra los extranjeros, la reacción sería más venenosa”, sugiere Sriskandarajah. Esto podría ocurrir conforme se incremente el desempleo, sobre todo si algunos inmigrantes están mejor capacitados que los nativos para conservar sus empleos, en el campo o en el cuidado de personas, quizá debido a su disposición a trabajar largas horas con bajo sueldo.

En muchas partes la hostilidad hacia los inmigrantes es cada vez más brutal. En Rusia, grupos de derechos humanos temen que los ataques racistas contra extranjeros se eleven conforme la economía se desacelera. En diciembre, mientras en la capital rusa se condenaba a una pandilla de adolescentes cabezas rapadas por matar a 20 inmigrantes, una organización no gubernamental, la Oficina de Derechos Humanos de Moscú, reportó que 113 inmigrantes habían sido asesinados entre enero y octubre de 2008, casi dos veces el índice del año anterior. Alrededor de 340 inmigrantes resultaron heridos.

Los catastrofistas tienen motivos para preocuparse, sobre todo por los desposeídos. Durante los años pasados las remesas han aliviado la pobreza y han estimulado la inversión en países empobrecidos. En algunos casos representan flujos más grandes de capital que la ayuda o la inversión extranjera. Transferían la riqueza de países ricos a países pobres, pero ahora se están agotando.

En noviembre, el Banco Mundial sugirió que el año pasado las remesas totales a países pobres serían de, al menos, 283 mil mdd. Los flujos conocidos se han más que duplicado desde 2002 (en parte como resultado de mejores sistemas de medición). En muchos pequeños países representaron una importante porción del PIB durante 2007: Tayikistán (46%), Moldova (38%) y Líbano (24%). Si las remesas disminuyen drásticamente, esos países comenzarán a padecer.

Incluso en economías mayores, como India y China, las remesas proporcionan fuertes flujos de capital. El Banco Mundial calcula que India obtuvo 30 mil mdd de su diáspora en 2008, y China 27 mil.

Filipinas tiene 8 millones de personas en el extranjero: sus remesas representan alrededor de una décima parte de la producción doméstica total. En los 10 primeros meses de 2008 el país recibió casi 14 mil mdd de sus emigrantes, mucho más que el año anterior. Pero 2009 parece menos atractivo: el gobierno redujo sus altas expectativas de ingresos por inmigrantes, ante el temor de que los filipinos que trabajan en tecnología de la información y finanzas, en especial, pierdan empleos.

En ciertas partes las cosas han empeorado ya. En noviembre Kirguizistán lamentó que las remesas (sobre todo de inmigrantes en Rusia) estuvieran cayendo. Rastrear esos flujos es difícil, pero un cálculo del banco central de Kenia –donde el dinero de los migrantes es la fuente más importante de divisas, por encima del turismo– informó una baja repentina el año pasado, sobre todo de los kenianos en EU.

Se creía que durante una crisis económica las remesas serían más resistentes que la ayuda y los flujos de inversión, quizá porque los remitentes tienen lazos personales con los receptores. Pero el Banco Mundial opina que algunos países pobres deben esperar una “disminución rotunda” de esos fondos. Los flujos a África, que antes eran prósperos, se estancaron el año pasado; los flujos a países de América Latina se desplomaron. En noviembre, Supachai Panitchpakdi, secretario general de la Conferencia de Naciones Unidas para Comercio y Desarrollo, predijo que, en 2009, las remesas a los países pobres se reducirían en 6%, pero podría ser peor.

Un segundo motivo de preocupación es que las zonas de poblaciones jóvenes y en expansión suelen ser exportadoras de mano de obra excedente. Marruecos envía jóvenes a Europa; los países de Asia central, a Rusia; Pakistán y otros países de Asia del sur los remiten a trabajar en el Golfo. Si esos países no pueden exportar más personas, tendrán en cambio que absorber millones, algo difícil de hacer en tiempos de crisis general. El riesgo de agitación social y política puede crecer.

Fuente: EIU

Traducción de texto: Jorge Anaya

 

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Una crisis financiera global es capaz de derrumbar muchos mitos. El Foro Económico Mundial de Davos ha anunciado que adoptaba un código de austeridad y en Gran Bretaña analistas de prestigio defienden la entrada en el euro o, al menos, la apertura de una discusión pública al respecto. Esa misma crisis ha hecho que ahora en Estados Unidos crezca el debate sobre un término tabú hasta hace poco: la nacionalización y, más en concreto, la nacionalización, eso sí, parcial y temporal de algunos bancos estadounidenses.

Hay dos candidatos claros: Bank of America y Citigroup. Dos bancos que ya han recibido 300.000 millones de dólares (algo más de 228.400 millones de euros) del Estado, que posee porcentajes importantes de su accionariado.

Ayer mismo, en una tribuna publicada por el suplemento NEGOCIOS de este periódico, el premio Nobel de Economía Paul Krugman lo defendía en estos términos: "¿Por qué estas contorsiones? La respuesta parece ser que Washington sigue teniendo un miedo mortal a esa palabra que empieza por N: nacionalización. La verdad es que Gothamgroup [un banco creado ad hoc por el economista para explicar su caso] y sus instituciones hermanas ya son pupilas del Estado, completamente dependientes de la ayuda del contribuyente, pero nadie quiere reconocer ese hecho y aplicar la solución obvia: una absorción pública explícita, aunque temporal".

¿Está preparado el presidente Barack H. Obama para tomar la decisión? se pregunta hoy David E. Sanger en el diario The New York Times, diario que organizó hace cuatro días un debate con cuatro expertos sobre el tema. Nancy Pelosi, portavoz de los demócratas en el Congreso, evitó a toda costa pronunciar la palabra 'nacionalizacón' en una entrevista en el canal de televisión ABC para terminar preguntándose: "¿Hemos llegado a pensar alguna vez que veríamos el día en que usásemos esa terminología? Nacionalización de los bancos?"

Esa nacionalización puede ser contagiosa y no terminar en estos bancos. Todo el mundo anda a la espera y hay quienes creen que lo peor no ha pasado. "Los escenarios de pesadilla no tienen fin", asegura un miembro de la administración Obama en The New York Times. "Nacionalizar es algo que hacen los extranjeros, no algo que hacemos nosotros, no es un término del vocabulario americano", asegura el historiador económico Charles Geisst. O, al menos, no lo era.
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