Grecia sin derecho a huelga, ajustada, acosada

El gobierno de Tsipras tuvo que limitar derechos y crear un sistema de desalojos que incluye una subasta online de la propiedad desalojada. La protesta y la tendencia a la autogestión en una sociedad golpeada.

 ¿La “salida limpia” que el Primer ministro griego Alexis Tsipras dice estar llevando con respecto a la crisis que tuvo al país al borde de la quiebra, no es vista con tanto optimismo por la ciudadanía, todavía asfixiada y herida. Después de haber firmado en 2015 un memorándum que la población rechazó en referéndum, el líder de Syriza procuró cumplir una y cada una de las exigencias de los acreedores extranjeros, llevando el programa de austeridad de la Troika hasta sus últimas consecuencias. El pasado enero el Banco Central Europeo, el FMI y la Comisión Europea condicionaron la entrega del último tramo del rescate –18,400 millones de euros– a la aplicación de un paquete de medidas que fue la gota que colmó el vaso para sindicatos y oposición.


El documento contiene alrededor de cien reformas dirigidas a la “limpieza” de las cuentas estatales, el aumento de la recaudación fiscal y el recorte del gasto público, con el acento puesto en nuevos cortes en pensiones, la drástica eliminación de hipotecas impagas y el inicio de trámites para la privatización de compañías energéticas.
También el recorte del derecho a huelga figura entre las demandas que el gobierno de Tsipras está dispuesto a complacer, un derecho que si ya en todo el mundo es considerado intocable, en Grecia alcanza el rango de sagrado. Desde el comienzo de la crisis económica en 2009 hubo más de cincuenta paros generales y es rara la semana en la que algún servicio público o privado no pare para reclamar mejoras en las condiciones laborales. Sin embargo –o precisamente por eso– la cúpula del capitalismo mundial puso la limitación de tan intenso activismo sindical como una de sus condiciones básicas para seguir depositando fondos de emergencia en las arcas helenas.


El 14 de enero los diputados de Syriza aprobaron en solitario una nueva legislación que endurece las posibilidades de convocatoria de huelga, ya que las asambleas de las delegaciones sindicales locales deben contar ahora con una participación mínima del cincuenta por ciento de los afiliados- aquellos que tengan su cuota al día únicamente- mientras que antes bastaba con el veinte por ciento.


La Confederación General de Trabajadores Griegos (GSEE) y el sindicato de estatales ADEDY estallaron desde el anuncio de estas medidas en una ola de protestas contra “los dramáticos recortes de los derechos sociales y el programado aumento de impuestos”, y por la reivindicación de una “acción sindical libre, sin ninguna intervención estatal ni patronal en el ejercicio de los derechos colectivos de los trabajadores”, tal como anunciaron sus portavoces durante las primeras manifestaciones. Mientras, el Primer Ministro defiende su decisión amparándose en el nulo margen de maniobra que le dejan desde el FMI, el BCE y la Comisión Europea. “Nos enfrentamos a las exigencias de los acreedores respecto a la liberalización de los despidos, el restablecimiento del cierre patronal y el cambio del quórum para las asambleas sindicales de primer grado. Solo cedimos en lo último”, destacó Tsipras a la agencia EFE.


Según la Autoridad Helénica de Estadística (ELSTAT), la tasa de desempleo se sitúa en el punto más bajo desde 2011 con un 20,7 por ciento y el alarmante 44,4 que en 2017 todavía afectaba a los más jóvenes, bajó a un 40,8. Los números siguen siendo los más altos dentro de la Unión Europea. La recuperación económica en la que el partido de gobierno se escuda de las críticas constantes de sus antiguos compañeros de izquierda tranquiliza a los mercados e inyecta en la población cierto alivio, aunque el “progreso” radique en más trabajo precario y contratación temporal. Así lo reconoce Iorgos Petrópoulos, miembro del Comité Ejecutivo de la Confederación de trabajadores públicos de Grecia (ADEDY), quien afirma que, “si bien la mejora es innegable, la situación sigue siendo muy grave, sobre todo, en los sectores de educación y salud, donde se necesita con urgencia el aumento de puestos de trabajo y de salarios”.


Otro terreno que tiembla ante las reformas requeridas por el Eurogrupo para el desembolso del último tramo de préstamos iniciados con el rescate del 2010 es el de la vivienda. Desalojar a miles de deudores de hipotecas a través de un nuevo sistema electrónico es la condición que le falta cumplir al gobierno griego si quiere ser supuestamente libre en agosto de las presiones de la Troika. Por eso los diputados de Syriza pusieron en marcha el sistema de subastas electrónicas en 2016, pero la resistencia de la ciudadanía que, organizada en torno al colectivo “Den plirono” (No pagamos), se plantó en los juzgados cada miércoles e impidió el proceso, consiguiendo que escribanos e incluso policías se negaran a hacerlo efectivo.


La justificación del gobierno para este inédito plan de desahucios se basa en los 110 mil millones de préstamos “malos” que se derivaron del descontrol durante los años de burbuja económica y que ahora perforan la confianza de los acreedores internacionales. El economista, empresario naval y ex asesor de Tsipras, Evangelos Kritikós, explica que los bancos griegos “escondieron el problema bajo la alfombra” porque intentaron, especialmente entre 1997 y 2010, aplazar las deudas el mayor tiempo posible para obtener la recapitalización extranjera que necesitaban. “Podías pagar 20 euros por mes cuando la hipoteca era de 300, no había ningún límite”, dice Kritikós. Y esta “mala praxis”, que también incluye la nula verificación de la viabilidad económica de los solicitantes antes la concesión de un crédito, es lo que ahora la Federación Nacional para la Protección de Prestatarios que el especialista preside desde 1999 quiere probar ante las cortes. A través de lo que la veintena de abogados y economistas que forman la plataforma denominan “activismo científico”, la campaña para paralizar los desahucios se basa en una rigurosa investigación de los orígenes del dinero prestado y de la gestión de la hipoteca a lo largo del tiempo por parte del banco, con el objetivo de forzar a los demandantes a replantearse el echar al demandado.


El mes pasado, por ejemplo, los activistas “científicos” evitaron un desalojo al mandar una carta documento al presidente de Alpha Bank –una de las entidades financieras recapitalizadas por el Estado y después vendida al extranjero por casi nada– donde le informaban que probarían ante las Cortes que aquel desahucio causaría grandes pérdidas a los ingresos del banco. “Si usted hace el desalojo, recibirá menos dinero que del pago del préstamo. Lo invitamos a ir al juzgado para probar que este proceso es bueno para su entidad, así como que toda la gestión de la deuda quede acuerdo a la ley”, increpa el texto que los abogados redactaron minuciosamente acompañado de documentos y que, además, enviaron a todas las autoridades, Primer ministro y presidente del Tribunal Supremo incluidos.


“Los propietarios de los grandes bancos nacionales metieron en sus bolsillos ocho mil millones de euros en un lapso de ocho años y, cuando todo colapsó, abandonaron las entidades financieras y pidieron su rescate”, advierte Kritikós. “¿Cómo no se exigieron responsabilidades al gobierno? El problema privado se transformó en público y nosotros tuvimos que pagar desde entonces, directa o indirectamente, más de 200 mil millones de euros”, denuncia el economista. “Es el mayor saqueo de la historia europea. Papandreu [ex presidente griego] tendría que haber dejado caer en bancarrota a la banca”.

 

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Sábado, 16 Septiembre 2017 06:00

Recesión a la vista

Recesión a la vista

Según Bloomberg News, analistas de las instituciones financieras más importantes ven “cada vez más evidencia” de que se avecina una recesión.

En cierto modo, tal afirmación no sorprende demasiado. La expansión actual, que empezó en junio de 2009, ya dura 99 meses, y se sitúa como la tercera recesión más larga de la historia de los EEUU. La superan únicamente las expansiones que fueron de marzo de 1991 a marzo de 2001 (120 meses) y de febrero de 1961 a diciembre de 1969 (106 meses).

 

Signos de alerta

 

Los analistas financieros citados por Bloomberg News no basan sus advertencias tan solo en la duración. Lo que les inquieta, más bien, es el comportamiento de los beneficios, específicamente su tendencia a la baja. Históricamente, las expansiones llegan a su fin porque la caída de beneficios provoca que las empresas recorten el gasto en inversión y esto, a su vez, lleva a una disminución del empleo, más tarde del consumo y, finalmente, a la recesión.

Tal y como explica el artículo de Bloomberg, “el valor añadido bruto de las empresas no-financieras descontando la inflación – como medida del valor de los bienes después de ajustar por los costes de producción – se sitúa ahora en números negativos, en términos interanuales”. Concluye así un analista de la Oxford Economics Ltd.: “La evolución del ciclo de los beneficios reales de las empresas muestra un cambio suficiente como para que pase a ser potencial fuente de preocupación en los próximos cuatro trimestres”.

El valor añadido bruto de las empresas es un indicador de los beneficios. Su caída reciente, como muestra el gráfico de arriba, significa que la rentabilidad de las empresas ha ido disminuyendo progresivamente. Cuando la curva permanecía en los números positivos (la línea roja por encima del cero), los beneficios de las empresas continuaban creciendo, aunque no tan rápido como en el año anterior. Sin embargo, ahora ha pasado a ser negativa, lo cual implica que los beneficios totales están cayendo. Y, tal y como podemos observar, cada vez que esto ha ocurrido en el pasado, se ha visto sucedido pronto por una recesión.

La razón principal por la que las recesiones ocurren después de la caída en los beneficios es que las decisiones de inversión son muy sensibles a los cambios en el beneficio. Una caída en los beneficios tiende a producir una caída mucho mayor en la inversión, lo cual conduce a la recisión. La conexión entre la inversión y la recesión queda patente en el siguiente gráfico, publicado en un post del blog del economista Michael Roberts. En él se muestra el cambio en el consumo personal y la inversión durante el año anterior a la recesión. Como podemos observar, es la disminución en la inversión lo que lidera caída y ocurre cuando el consumo todavía está creciendo.

 

El artículo de Bloomberg destaca otros estudios que llegan a la misma conclusión sobre la dirección de los beneficios y la creciente probabilidad de entrar en recesión. Por ejemplo, como se muestra debajo, “EEUU se encuentra en la fase madura del ciclo – ha recorrido ya un 80% de la trayectoria desde su comienzo – basado en el patrón que siguieron los beneficios desde los años cincuenta, de acuerdo a Societe Generale SA”.

 

Como podemos ver, la caída en los márgenes de beneficios de la expansión actual reproduce la caída durante otras expansiones cuando se acercaban a su final. Parece que se le acaban los días a la expansión actual.

Otra variable que apunta en la misma dirección es la caída en las recompras de acciones de las empresas. Lo explica William Lazonick:

“La recompra de acciones han pasado a caracterizar las estrategias de 'inversión' de muchos de los negocios más grandes de EEUU. El gráfico 1 (debajo) muestra la emisión neta de acciones de las empresas norteamericanas desde 1946 hasta 2014. La emisión neta de acciones es una variable definida por la nueva emisión de acciones menos las acciones retiradas del mercado mediante actividades de recompra y de fusiones y adquisiciones. Desde mediados de los ochenta, las empresas, en conjunto, han financiado el mercado de valores y no lo contrario (como se asume convencionalmente). Durante la última década 2005-2014 la emisión neta de acciones de las empresas no financieras se ha situado, de media, en menos 399.000 millones de dólares por año.

 

 

En otras palabras, las empresas han sido actores principales del mercado de valores, comprando y retirando acciones con tal de hacer subir los precios. Por la naturaleza del proceso, los que se sitúan en el extremo superior de la distribución de ingresos han salido enriquecidos. También ha servido para estimular el gasto en consumo y, por extensión, a la expansión. Sin embargo, la promoción corporativa de los precios de las acciones parece haber llegado a su fin. Como informa un artículo de Forbes Magazine:

El gran boom de recompra de acciones puede estar en declive, socavado por la caída de los ingresos empresariales.

La recompra de acciones de empresas norteamericanas ha caído un 21% en los primeros siete meses de 2016 en comparación con el mismo periodo del año anterior, según TrimTabs Investment Research y que se produce, en parte, por cinco trimestres consecutivos de disminución de los ingresos interanuales de las acciones del índice S&P 500.

Las recompras, que retiran acciones del mercado y, por lo tanto, hacen aumentar los ingresos por acción, han jugado un papel crucial en sostener el mercado de valores desde que se produjo la crisis financiera, pues favorecen los ingresos incluso para las empresas con ingresos estáticos o en disminución.

Junto a los dividendos, las recompras generan efectivo para los accionistas; un proceso que a menudo es facilitado por el endeudamiento.

Se puede esperar, pues, una caída en los valores bursátiles, lo cual añadiría presión a la baja en la actividad económica.

 

Consecuencias Sociales

 

El ciclo de negocios es una característica inherente de las economías capitalistas y la economía de los EEUU ha experimentado muchas subidas y bajadas. Pero las expansiones y las recesiones no se compensan para dejar la economía en una trayectoria estable en el largo plazo. Desafortunadamente, los últimos ciclos han resultado en un enriquecimiento de los de arriba mientras que los trabajadores han generalmente experimentado un deterioro de las condiciones de vida y de trabajo. La tendencia en la creación de empleo es un ejemplo de ello.

La proporción de empleados respecto a la población es una de las medidas utilizadas para medir el empleo. Se calcula dividiendo el número de personas con empleo por el total de la población en edad de trabajar. El siguiente gráfico, de un informe del Chicago Political Economy Group, muestra el empleo relativo o la fortaleza de la creación relativo de cada periodo expansivo en periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial.

 

 

Como se puede ver, la expansión de noviembre de 2001 finalizó sin restaurar el empleo anterior a la recesión. La tasa de empleo estaba un 2,48% por debajo del nivel anterior al comienzo de la recesión. Esto significa que la expansión no fue suficientemente fuerte o no estuvo adecuadamente estructurada como para asegurar una creación de empleo conveniente. Y, a pesar de su duración, el nivel de la tasa de empleo respecto a la población de la actual expansión permanece un 5% por debajo del nivel anterior a su inicio. Además, esta medida del empleo no toma en cuenta que una creciente parte de los trabajos creados durante la actual expansión han sido precarios y con remuneraciones bajas.

En resumen, hay razones de peso para esperar una recesión a lo largo del próximo año. Muy probablemente, además, va a golpear duramente a una clase trabajadora cada vez más vulnerable. Dada la tendencia en la que los tiempos de bonanza pasan inadvertidos para la mayoría de la población mientras que los malos tiempos castigan más aquellos que ganan menos, se hace evidente la necesidad de una transformación radical de nuestra economía.

*Martin Hart-Landsberg es Catedrático emérito de Teoría Económica en el Lewis and Clark College, Portland, Oregon

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Grecia esquiva el impago de su deuda prometiendo aún más austeridad

El Gobierno pondrá en marcha más recortes en las pensiones y una subida de impuestos para contentar a Europa
Los sindicatos anuncian una primavera plagada de huelgas, mientras el Gobierno confía en que el camino que marca el FMI les permitirá volver a los mercados

 

El largo camino griego para superar su peor crisis financiera de la era moderna vivió otro hito histórico este martes cuando el país concluyó una revisión crucial y complicada que permitirá evitar el impago en julio.


A costa de una austeridad todavía más dolorosa –con más recortes en las pensiones y subidas de impuestos– los acreedores internacionales acordaron desembolsar 7.500 millones de euros en forma de préstamos de emergencia para permitir que Atenas cumpla el vencimiento de los pagos de la deuda. Y algo más importante todavía, los acreedores aceptaron iniciar conversaciones para conseguir que el total de la deuda griega sea más manejable. Se trata de algo vital para que el país consiga tener acceso a los mercados de capitales de los que ha estado casi completamente excluido desde 2009.


El logro, después de un maratón de 12 horas de conversaciones, fue anunciado por el ministro griego de Finanzas, Euclid Tsakalotos, ya de madrugada. "Hay fumata blanca... la negociación ha terminado con un acuerdo en todos los asuntos. Ahora toca que el gobierno griego cumpla lo acordado a través de leyes y decisiones".


El acuerdo pone fin a más de seis meses de intensas disputas sobre las reformas fiscales y estructurales que Atenas debe implementar a cambio de los préstamos de su tercer programa de rescate de 86.000 millones de euros.


Aunque el borrador del programa se realizó en 2015, en un momento en el que Grecia estuvo cerca de quedar fuera de la Eurozona y volver al dracma, las condiciones del rescate permanecieron abiertas a negociación. Los puntos de discordia en los que se centraba el debate más reciente han sido las reformas laborales y las pensiones –dos asuntos en los que Tsakalotos, un profesor de economía marxista formado en Reino Unido, se había mostrado especialmente firme.


Con este acuerdo, el Gobierno liderado por la izquierda se compromete a seguir recortando las pensiones un 18% a partir de 2019. Las pensiones se han recortado ya 12 veces desde el comienzo de la crisis: un 40% en los últimos seis años.
Con familias sin trabajo y cada vez más empobrecidas, dependiendo directamente de las pensiones, la noticia de más recortes cayó como un jarro de agua fría sobre los líderes sindicales, que inmediatamente anunciaron huelgas.


La coalición de dos partidos liderada por el primer ministro, Alexis Tsipras, también acordó ampliar los umbrales libres de impuestos a través de exenciones fiscales a partir de 2020. Se espera que ambas medias produzcan ahorros por valor de 3.600 millones de euros o un 2% del PIB del país.


"Va ser una primavera calurosa", aseguró Odysseus Trivalas, presidente en funciones del sindicato de trabajadores del sector público. "Todavía tenemos que ver los detalles de este acuerdo pero lo que sí sabemos es que significará más recortes. Habrá muchas huelgas y un parón total de 24 horas cuando la medida se lleve al Parlamento para ser votada".
El principal líder de la oposición, Kyriakos Mitsotakis, dijo que con una mejor negociación se podrían haber evitado recortes tan dolorosos en lo que equivale a un "cuarto memorándum" o acuerdo de rescate financiero.


El acuerdo, que también incluye la liberalización del mercado energético a los competidores y la liberalización del comercio los domingos, probablemente se cerrará en el próximo encuentro de los ministros de finanzas de la eurozona el 22 de mayo. Se espera que lo acordado se transforme en leyes y medidas concretas antes del 17 de mayo, de modo que Syriza pedirá por anticipado el apoyo completo de todos los parlamentarios.


El Gobierno sigue con paso firme


"El Gobierno cree que su camino, a pesar de las dificultades, les llevará a que el país consiga librarse de los rescates", comentó el ministro de Interior Panos Skourletis en el canal estatal ERT TV. "Lo importante después de cerrar la revisión del rescate es tener una hoja de ruta para aliviar la carga de la deuda".


El FMI, que ha asegurado abiertamente que la carga de la deuda griega es insostenible y que no quiso sumarse al último programa de rescate, ha insinuado que podría suscribirlo en breve. La participación del FMI se ve como algo vital para Berlín, el mayor proveedor de fondos de rescate para Grecia. Angela Merkel se enfrenta a unas elecciones en el mes de septiembre y a un electorado cansado del drama griego.


En un comunicado conjunto con los prestamistas europeos de Grecia, el FMI asegura: "Las autoridades griegas han confirmado su intención de poner en marcha sin demora el paquete de medidas políticas. Este acuerdo preliminar se complementará ahora con más negociaciones en las próximas semanas sobre una estrategia creíble que asegure una deuda griega sostenible".


Al parecer, el alivio de la deuda consistirá en prórrogas y rebajas de intereses más que de una quita extraordinaria. La deuda griega –un 180% del PIB del país– no es solo sorprendente sino que es la mayor, y por mucho, de los 27 miembros de la UE. La economía del país se ha reducido un 27% desde el comienzo de la crisis, un porcentaje incluso peor que la contracción que experimentó EEUU durante la Gran Depresión.


En el Gobierno aseguran que, una vez que el alivio de la deuda entre en vigor, el objetivo es que Grecia vuelva a los mercados internacionales. El Banco Central Europeo ha señalado que incluirá al país dentro de su programa de compra de bonos si su deuda se hace más manejable.


Hacia esa meta señalaba el portavoz del gobierno, Dimitris Tzanakopoulos, en la rueda de prensa tras el acuerdo: "El Gobierno griego aspira a aprovechar los mercados tan pronto como sea posible y a conseguir un acuerdo global sobre las medidas a medio plazo para la deuda".

 

Helena Smith - Atenas

• theguardian
03/05/2017 - 20:20h


Traducido por Cristina Armunia Berges

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Domingo, 09 Abril 2017 06:35

El patio de Julieta Venegas

El patio de Julieta Venegas

El pasado viernes el ministro brasileño de Hacienda, Henrique Meirelles, anunció, con su habitual aire circunspecto, que se revisó el déficit fiscal proyectado para 2018: en lugar de los 79 mil millones de reales (unos 25 mil 450 millones de dólares), ahora se prevé 129 mil millones de reales (algo así como 41 mil 600 millones de dólares).


Eso significa que entre lo que el gobierno recaude y sus gastos –antes de pagar los intereses de la deuda pública– habrá un agujero sideral, de casi 42 mil millones de dólares. Con los intereses, mejor ni pensar. Como es usual que proyecciones oficiales sean dramáticamente contrariadas por la realidad, la noticia es pésima: ya se espera una nueva revisión, para peor, claro.


Números son siempre aburridos. Y los de ahora pueden ser traducidos así: la tan mencionada “retomada de la economía” está más distante de Brasil de lo que estoy yo del patio de la casa de Julieta Venegas.


Economistas explican que la razón del crecimiento del déficit fiscal está, por supuesto, en la abrupta caída de la recaudación. Y que esa caída se debe a la recesión. Y que la recesión es el resultado no solo de los errores cometidos por la entonces presidenta Dilma Rousseff, pero –principalmente– por los desastres que desembocaron en el golpe institucional que liquidó a su gobierno e impuso un presidente frágil, altamente impopular, que se hizo cercar por una especie de sindicato de bandoleros mientras decía que su misión central sería unir a los brasileños y salvar la nación.


Pasados casi doce meses desde el alejamiento de la presidenta electa, ¿qué hizo Michel Temer? Aumentó considerablemente los sueldos de sectores del funcionalismo público, anunció reformas dictadas por los dueños del capital, y nada más. Todo el resto quedó reducido al eterno canje que consiste en atender a los intereses parroquiales de sus excelencias, diputados y senadores, con substancial reparto de cargos, puestos y presupuestos, a cambio de votos para aprobar medidas que, entre otras cosas, destrozarían décadas de conquistas sociales, laborales, educacionales, y por esa senda vamos todos al despeñadero .La verdad es que, a estas alturas del desastre, la impopularidad y el rechazo a Michel Temer no se limita a la izquierda, a los movimientos sociales y a los millones de brasileños que serán duramente alcanzados por sus drásticas y perversas “reformas”. También entre los patrocinadores del golpe, especialmente entre empresarios y dueños del capital, es evidente que la frustración crece día tras día.


El pilar central de sus “reformas”, el sistema de seguridad social padece ataques de las más variadas direcciones. Los tecnócratas del equipo económico fueron de tan radicales en el corte de beneficios que la votación, en el Congreso, de una enmienda a la Constitución se convirtió en algo absolutamente inviable. Temer, desmintiendo su imagen de hábil negociador, tuvo que ceder en puntos considerados, por el empresariado, como esenciales.


La razón de semejante resistencia de diputados y senadores se debe, mucho más que a una cuestión de conciencia social, a algo bastante concreto: en 2018 habrá elecciones generales. Y defender la guillotina de derechos sería el suicidio político de quien votase de manera favorable a lo que el empresariado y el gran capital tratan de imponer al presidente inventado por ellos.


Al no corresponder a las expectativas del poder económico, Temer pasa a ser cada vez más desnecesario. El problema es la falta absoluta de alternativa política y económica. Para eliminar el impacto del supuesto déficit del sistema de jubilaciones sobre las finanzas públicas, se podría, desde luego, recurrir a otras fuentes de recursos, como el combate a evasión fiscal, la eliminación de beneficios que solo benefician a los especuladores, el fin de exenciones injustificadas. Pero eso, claro, sería atentar contra los intereses de quienes siguen siendo los principales mantenedores del gobierno.


La alternativa política sería deshacerse del presidente ilegítimo y convocar elecciones. Se trata, por supuesto, de algo inviable por la sencilla razón de que, pese a todo el bombardeo sin treguas que sufre de una justicia altamente politizada y arbitraria, y de los medios hegemónicos de comunicación, el franco favorito sigue siendo Lula da Silva.


Frente a semejante cuadro la economía sigue deteriorándose, la política es contaminada de manera incesante por el fango de la corrupción, el desempleo ya alcanza a casi 14 millones de brasileños –más que la población de Bolivia, casi la de Guatemala, más que las de Uruguay y Paraguay sumadas– sin dar muestras de retroceder, y no hay salida a la vista.
El creciente malestar ya se hace notar en multitudinarias manifestaciones callejeras. Para el viernes 28 de abril está previsto que se convoque a una huelga general. Sus dimensiones son, por ahora, una incógnita. Pero si se logra algo así como un 30 por ciento de lo que ocurrió en Argentina contra la política económica de Macri ya sería un éxito...
Y mientras, lo peor de todo es que no hay manera de lograr que Julieta Venegas me invite a su patio.

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Miércoles, 08 Marzo 2017 09:01

Un golpe a la economía de Brasil

El discurso del gobierno de Temer sobre la “herencia maldita” no se sostiene. El discurso del gobierno de Temer sobre la “herencia maldita” no se sostiene

 

El año pasado el PIB brasileño sufrió un bajón del 3,6 por ciento. El ministro de Hacienda de Temer, Henrique Meirelles, dijo que “lo de 2016 es como mirar por el retrovisor”. Pero los analistas se muestran escépticos.

 

Desde Río de Janeiro

 

Ahora, ya no se trata de un argumento utilizado tanto por los defensores del gobierno de Michel Temer, surgido gracias a un golpe institucional que destituyó a la presidenta Dilma Rousseff, como de sus críticos: datos oficiales divulgados ayer confirman que entre 2015 y 2016 Brasil vivió la peor recesión de su historia.

Al confirmarse que el año pasado el PIB brasileño sufrió un bajón del 3,6%, y que por primera vez desde 1996 todos los sectores de la economía, sin excepción, retrocedieron, las frases optimistas emanadas del equipo económico en los últimos días perdieron fuerza y espacio. Es verdad que ayer el ministro de Hacienda, Henrique Meirelles, trató de inyectar algún ánimo en los mercados, diciendo que “lo de 2016 es como mirar por el retrovisor” y que ya a fines del primer trimestre, “con toda seguridad”, la recuperación económica será visible y palpable.

Analistas independientes y consultores del mercado financiero se mostraron bastante escépticos frente a esa posibilidad. “A menos que Meirelles disponga de información ultra-híper-secreta que no puede revelar, no existe razón alguna para esperar por ese resultado”, dijo uno de ellos a la emisora de radio CBN, de las organizaciones Globo, defensora a ultranza del golpe del año pasado.

Por más que el resultado fuese esperado, la confirmación oficial tuvo el efecto de una ducha de agua fría sobre todos los segmentos económicos. Analistas del mercado dicen que la recuperación de la economía será mucho más difícil de alcanzar de lo que preveían sus propias proyecciones, para no mencionar las del gobierno, que además vive una turbulencia de proporciones igualmente formidables.

En 2015, la retracción del PIB ya había sido muy elevada, 3,8%. Al confirmarse que por ocho trimestres consecutivos la economía encogió, la única comparación posible se da con la recesión observada en 1930 y 1931, como reflejo de la crisis norteamericana de 1929. En aquellos años considerados “negros”, sin embargo, el retroceso del PIB fue de, respectivamente, 2,1 y 3,3%, muy inferior al de ahora.

Otro dato que hace con que el optimismo del gobierno de Temer carece totalmente de base: en el tercer trimestre de 2016, la caída del PIB había sido de 0,7%. Fue cuando el hablante Henrique Meirelles aseguró que el cuarto y último trimestre ya mostraría recuperación. Bien: en lugar de recuperación, lo que hubo ha sido un retroceso aún mayor, de 0,9%.

Un aspecto que impactó a los analistas fue que en dos segmentos de la economía, industria y servicios, el resultado negativo superó las peores expectativas. Las inversiones, por su vez, retrocedieron 10,2%, dejando claro que en este punto está uno de los más serios problemas del muy conturbado cuadro económico brasileño. Un dato que preocupa al gobierno, por sus efectos negativos sobre la opinión pública, es el empobrecimiento de la población. Desde 2014, último año del primer mandato de Dilma Rousseff, el PIB per cápita se desplomó 9,1%, lo que llevó el consumo familiar a disminuir 4,2% el año pasado.

El cuadro, pese a lo esperado, corroe parte esencial del discurso político del gobierno de Michel Temer. El discurso de que la destitución de la presidenta Rousseff significaría el retorno de la confianza y, como consecuencia, el retorno de las inversiones fue claramente desmentido.

Los grandes medios de comunicación, a su vez, pilares esenciales del golpe institucional, aseguraban, a lo largo de las últimas semanas, que pese a la gravedad de la situación, había indicios claros de que la economía reaccionaba. Bueno, reaccionó desplomándose de una vez.

Tampoco el discurso de la “herencia maldita” recibida por el vice elevado a titular gracias al golpe institucional tampoco se sostuvo: crece, en la opinión pública, el convencimiento de que desde el primer día de 2015, inauguración de su segundo mandato presidencial, Dilma Rousseff, pese al montón de equívocos cometidos en su política económica, fue duramente saboteada por la Cámara de Diputados presidida por el actual prisionero Eduardo Cunha.

Hasta dos medios de comunicación se encuentran con serias dificultades para justificar cómo medidas propuestas por la entonces mandataria y duramente rechazadas por los diputados ahora son vistas como llaves de la salvación nacional. Se hace muy difícil ocultar que el golpe, armado en 2015 por los dos grandes aliados vencedores –el PMDB de Michel Temer y el PSDB del senador Aécio Neves y del ex presidente Fernando Henrique Cardoso– y concluido en 2016, no trajo de regreso ni la confianza del mercado, ni las inversiones, principalmente del sector privado. Con relación al empleo, hubo una fuerte expansión, empujando a millones de familias que, con Lula, habían ascendido a la clase media, de regreso a la pobreza.

De los 38 países que divulgaron los resultados de su economía en 2016, y que juntos significan 81% del PIB mundial, Brasil ha sido el único que retrocedió. Hasta la conturbada Grecia logró crecer: 0,3%. Resultado pifio, es verdad. Pero, al fin y al cabo, positivo.

Si a ese cuadro se suma la única cosa que verdaderamente se expandió muchísimo desde el triunfo del golpe - los escándalos de corrupción - se entenderá la potencia y el alcance de la turbulencia que sacude a Brasil.

Los próximos días prometen nuevas y fuertes emociones. En cualquier momento empezarán a gotear los nombres de los denunciados por corrupción. Entre los más sonantes están los ministros cercanos al presidente, políticos de todos los partidos aliados y, por si fuera poco, Michel Temer.

 

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La incertidumbre reina en Venezuela tras el retiro de la mitad de su dinero en efectivo

El ministerio del Interior explica que la medida representa un golpe contra un plan activado desde

Estados Unidos

Este lunes perduraba la incertidumbre en Venezuela horas después de que el presidente Nicolás Maduro, amparado en el decreto de emergencia económica de comienzos de año, ordenara la salida de circulación del billete de 100 bolívares, el de mayor valor, y que representa, según cifras del Banco Central de Venezuela (BCV), el 48% del dinero en efectivo que circula en la economía local.


En horas de la mañana el ministro del Interior Néstor Reverol ofreció una rueda de prensa televisada, a la salida de una reunión de emergencia con la banca privada y del Estado. Reverol dio detalles para explicar la inesperada medida presidencial.


De acuerdo con el ministro responsable de la seguridad interna, “mafias especuladoras” han venido extrayendo grandes lotes de papel moneda hasta por un monto total que calculó en 300 millardos de bolívares (un poco menos de 300 millones de dólares, de acuerdo a la tasa de cambio predominante en el mercado paralelo no oficial). Dijo que la operación es patrocinada por Estados Unidos y gestionada a través de una ONG que no identificó. Según el funcionario, los artífices del contrabando prometían a los operadores un pago de 120 bolívares por cada billete de 100 bolívares exportado.


Reverol reiteró la versión de Maduro, que aseguraba que las ciudades fronterizas de Cúcuta y Maicao (en los departamentos colombianos de Norte de Santander y La Guajira, respectivamente) son los epicentros geográficos de la operación. Caracas viene exigiendo al Gobierno colombiano de Juan Manuel Santos la erogación de un decreto que permite a los comerciantes de las ciudades fronterizas establecer el valor de las divisas extranjeras.


Sin embargo, con apoyo de gráficas, el funcionario reveló que en naciones europeas como Alemania, Chequia y Ucrania se encuentran almacenes repletos de billetes venezolanos extraídos subrepticiamente.


Con esta versión, el Gobierno da un significado político a lo que pareció en un principio una medida de alcance exclusivamente macroeconómico. En el último mes, la moneda local se devaluó un 59% y generó una crisis sin precedentes, al liquidar la posibilidad de pagar con dinero en efectivo en los comercios y provocar un aumento de precios que acabó con el poder de compra de la moneda local. Aunque los académicos aún no hablan de hiperinflación, lo que ocurre en Venezuela es un incremento casi a diario de los precios. El dólar se ha convertido en el bien más preciado entre los venezolanos, que están dispuestos a pagar cualquier precio con tal de protegerse de las subidas. El Fondo Monetario Internacional ha pronosticado una inflación del 720% para este año.


Luego de la publicación de la resolución en la Gaceta Oficial, los venezolanos tendrán 72 horas para depositar esos billetes en las taquillas de la banca pública. Pasado ese tiempo, tendrán diez días adicionales para acudir a la sede del Banco Central de Venezuela y cambiarlos. Mientras tanto, el billete de mayor denominación será el de 50 bolívares, toda una complicación adicional a las gestiones de la vida diaria en un país al borde del colapso. Ese billete de máxima denominación equivale a poco más de un céntimo de euro al tipo de cambio paralelo. El Ministerio del Interior y la policía política coordinarán el complejo operativo que supondrán las largas filas de personas intentando cambiar su dinero.


Se espera que el próximo jueves 15 de diciembre entre en circulación de forma progresiva el nuevo cono monetario (el conjunto de monedas y billetes de curso legal) anunciado el por el Banco Central de Venezuela. El de menor valor será el de 500 bolívares y el de mayor valor de 20.000. Este último billete equivale a unos cinco dólares de acuerdo con la cotización de la moneda local en el mercado negro.


El viernes pasado el propio presidente del BCV, Nelson Merentes, decía que el nuevo portafolio de billetes conviviría en la calle con el viejo cono, hasta la total desincorporación de este. Pero en menos de 48 horas y antes de que entren en circulación los nuevos billetes, Nicolás Maduro cambió el panorama.

Este lunes es asueto bancario en Venezuela, por lo que los verdaderos efectos de la medida presidencial se empezarán a ver el martes. Se anticipan días de caos: la plataforma de pagos electrónicos se ha visto muy afectada tras la detención, hace diez días, de cinco directivos de la principal empresa encargada de su gestión; según versiones de prensa, desde entonces muchos comerciantes no han podido cobrar las transacciones efectuadas en sus establecimientos con tarjetas de débito y de crédito.


Justamente el lunes, las busetas de transporte público en las principales ciudades del país empezarían a cobrar un precio de cien bolívares por pasaje, un alza autorizada por el Gobierno. Como, por tanto, los operarios de esas busetas se preparaban para recibir muchos billetes de 100 bolívares, ahora ilegales, el ministro de Transporte, Ricardo Molina, anunció una campaña especial para canjearlos.


El domingo se dio a conocer también un decreto gubernamental por el que se dictan medidas preventivas de prisión para todos los ciudadanos que sean sorprendidos “con grandes cantidades” de billetes de 100 bolívares, según reza el documento sin mayor precisión.


Caracas 12 DIC 2016 - 12:09 COT

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La economía mundial vuelve a estar en punto crítico: Xi Jinping

Hangzhou, China.

En un encuentro con récord de asistencia, el presidente de China, Xi Jinping, abrió la cumbre de líderes del G-20 con una advertencia: "ocho años después de la crisis financiera internacional, la economía mundial vuelve a estar en un punto crítico".

No fue la única alerta del líder de una de las economías más grandes del mundo. El proteccionismo, sostuvo, va en aumento, y el régimen comercial multilateral está en una situación difícil y pese a los avances que se han seguido en la reforma financiera regulatoria, "sigue existiendo el riesgo de burbujas".

Desde el monumental Centro Internacional de Convenciones, Xi Jinping pidió tomar "medidas concretas sin discusiones huecas", y exhortó a una mayor cooperación en materia de impuestos, medidas anticorrupción y para mejorar la capacidad de la economía mundial para resistir los riesgos.

Antes de la apertura de la cumbre, en un encuentro entre el presidente de China con su similar de Estados Unidos, Barack Obama, ambos ratificaron el acuerdo sobre cambio climático de París (COP21) de diciembre de 2015.

La suscripción del documento fue recibida con beneplácito, sobre todo por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, porque se trata de dos de las naciones con mayores emisiones de gases de efecto invernadero. A través de este acuerdo se busca limitar las emisiones nocivas que producen el calentamiento global, paso clave para que pueda entrar en vigencia el pacto climático antes de fin de año, y marca el camino para que otros países concreten la iniciativa.

En su mensaje a los líderes del G-20, el presidente chino dijo que este mecanismo debe adaptarse a sus tiempos y mostrar el camino, adaptarse a la economía mundial y transformarse a un proceso de respuesta, "con una visión de más largo plazo. Hace falta una visión estratégica, hace falta que el G-20 abra el camino para el crecimiento mundial".

Xi Jinping, que fue líder del Partido Comunista en la provincia de Zhejiang, cuya capital es Hangzhou, indicó que durante este encuentro los presidentes y jefes de Estado de las naciones más poderosas del mundo buscarán cómo abrir una nueva senda de crecimiento, una gobernanza más eficaz, un comercio incluyente interconectado, entre otras cuestiones.

El mandatario chino apuntó que si bien la economía mundial mantiene cierta recuperación, también enfrenta riesgos y retos como un crecimiento débil, disminución en la demanda e inversión, y volatilidad de los mercados financieros. Llamó a los mandatarios participantes a fortalecer la coordinación macroeconómica y promover el crecimiento mundial y la estabilidad financiera internacional.

Indicó: "los miembros del G-20 deben aplicar políticas macroeconómicas más integrales, acordes con su realidad nacional, y deben coordinar sus políticas de reforma estructural y monetarias para aumentar la demanda mundial y mejorar la calidad de la oferta".

El líder chino pidió fortalecer la coordinación de políticas y reducir los impactos negativos, para apuntar hacia una nueva ruta y ritmo de crecimiento. Para ello, instó a seguir mejorando el sistema financiero y monetario así como fortalecer la estructura de gobierno de las instituciones financieras internacionales, afianzar la red de seguridad financiera mundial, aumentar la cooperación en cuestiones tributarias y en la lucha contra la corrupción para hacer a la economía internacional más resistente a los riesgos.

En materia comercial Xi Jinping llamó a continuar con la liberalización y facilitación del comercio y las inversiones, y cumplir el compromiso del G-20 de no adoptar nuevas medidas proteccionistas. Reiteró que una de las prioridades del G-20 para este año es el desarrollo, y para ello se ha impulsado un plan de ayuda para África y otros países menos avanzados.

"Siempre y cuando actuemos juntos, podremos capotear el temporal de la economía y navegar a un futuro de crecimiento", sostuvo.

El presidente Xi Jinping pidió a los gobernantes de Estados Unidos, Alemania y otras economías que resistan la presión para elevar barreras comerciales, en el comienzo de esta cumbre que se realiza en un contexto de crecimiento global lento, disputas en torno a las exportaciones chinas de acero y los impuestos de Apple en Irlanda. "Deberíamos construir una economía mundial abierta", sugirió.

La organización para esta cumbre incluyó un fastuoso espectáculo cultural –con fuegos pirotécnicos– desde el famoso Lago del Oeste, donde los mandatarios pasearon en bote, después de que lo hicieran Xi Jinping y su esposa Peng Liyuan.

Para este lunes habrá tres sesiones de trabajo más antes de la ceremonia de clausura y la suscripción de un comunicado de los líderes participantes.

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La economía cubana, crisis pero no tanta

 

Cuba entra en un plan de ahorro forzada por la reducción del petróleo venezolano pero difícilmente se repetirá una crisis como las de los 90. La situación de la economía es mucho mejor que la de aquellos años, mayor número de socios comerciales, nuevos sectores económicos y más ingresos de divisas. De todas formas habrá afectaciones para la población y los empresarios.

 


LA HABANA.- La economía cubana se contrae producto de los bajos precios del petróleo, aunque parezca una contradicción dado que la isla es importadora de crudo. El problema es que Venezuela, su principal aliado, no puede aportar tanto combustible a Petrocaribe, una organización regional en la que se vende con mejores precios y mayores facilidades de pago. Los envíos de crudo y productos refinados de Caracas se redujeron en un 20% en el primer semestre de este año, según Reuters.

 

Los efectos de la crisis energética ya se sienten en el país, el crecimiento económico se redujo al 1%, la mitad de lo planeado. Se debe a una caída en las compras de insumos, "teníamos previsto una importación (...) de U$D 14.416 millones. Con los ajustes nos quedaríamos en 11.973 millones", dijo el ministro de economía, Marino Murillo, quien anunció además que se suspenderá un 17% de las inversiones previstas para este año y no se hará uso de los créditos otorgados a Cuba por bancos, gobiernos y proveedores privados.


El gobierno ya está aplicando un plan para lograr un ahorro de combustible del 28%, con drásticos recortes en las empresas estatales. En las menos productivas se termina la jornada laboral al mediodía y los aires acondicionados del sector comercial, bancario e institucional deben ser apagados varias horas al día. El Presidente Raúl Castro aseguró que no afectará a la población, sin embargo, lo cierto es que en los barrios están ya ocurriendo apagones esporádicos, aunque muy lejanos aun de lo ocurrido en los años 90.

 


Un año duro


De todas formas el 2016 será un año duro porque las finanzas cubanas sufren por la adquisición de petróleo a precios de mercado, a la vez que deben pagar la deuda atrasada con el Club de París y otros importantes acreedores internacionales. Los negociadores cubanos lograron que se eliminaran la mayor parte de los intereses pero bajo el compromiso de que se pagaría en los tiempos acordados. Para Cuba es esencial cumplir porque esto le permite acceder a créditos blandos que a la larga pueden implicar hasta un 30% de ahorro en las importaciones.


Los que tal vez no cobren este año y seguramente tampoco en el primer semestre del 2017 son algunos de los actuales proveedores de Cuba, en su mayoría pequeñas empresas de Europa, Canadá o América Latina. El propio Presidente Raúl Castro dijo en el parlamento: “Debo reconocer que se han presentado algunos atrasos en los pagos corrientes a los proveedores. En este sentido, deseo (...) ratificar la firme voluntad del Gobierno de recuperar los vencimientos pendientes”.

 

La reducción de importaciones, las deudas con los proveedores y el ahorro de combustible afectará de todas formas la vida de la gente común. Habrá menos productos en las tiendas de alimentos, menos materiales de construcción y el transporte privado se encarecerá porque la mayor parte del combustible que usan proviene del mercado negro, el cual se contraerá como consecuencia de los recortes en las empresas estatales.

 


Las diferencias con el pasado


El Presidente Raúl Castro dijo en el parlamento que vienen tiempos duros pero aseguró también que no se volverá a la crisis de los 90: “No negamos que pueden presentarse afectaciones, incluso mayores que las actuales, pero estamos preparados y en mejores condiciones que entonces para revertirlas”.


La situación actual es totalmente diferente, Cuba tiene hoy un comercio diversificado mientras que en los años 90 el 75% del intercambio era con los soviéticos, de donde además llegaba el 100% del combustible. En la actualidad se producen 50 mil barriles diarios de petróleo pesado cubano, el cual se utiliza en las centrales eléctricas. Aunque Venezuela enviaba 80 mil barriles, también se importa de otros países.

 

Hoy existe una pujante industria turística que era inexistente en los 90 y que traerá al país este año unos 4 millones de visitantes de todo el mundo, cifra que se disparará apenas EEUU elimine la prohibición de hacer turismo en Cuba. Las remesas familiares se han triplicado, alcanzado un monto cercano a los U$D 2500 millones al año. La industria de habanos ganó tal espacio y prestigio en el mundo que ya se alcanzó el tope de producción.

 

Pero “La Joya de la Corona” de la economía cubana es la venta de servicios profesionales, con alrededor de U$D 8000 millones de ingresos. Una buena parte provienen de Venezuela pero aunque esta cooperación cesara, Cuba tiene 11000 galenos trabajando en Brasil, en el proyecto Mais Médicos. En diferentes países de África, la isla cuenta miles de trabajadores de la salud, profesores, ingenieros, entrenadores deportivos o arquitectos, que aportan cientos de millones de dólares más. Sin lugar a dudas, la inversión económica más rentable que realizó la Revolución Cubana fue la de la educación, formando a más de 1 millón de profesionales universitarios.

 

 

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El Banco Mundial alerta del alza de los riesgos y las divergencias globales

El Banco Mundial recorta de nuevo sus previsiones para la economía global. Ahora proyecta una expansión del 2,4% este año, medio punto menos que lo anticipado hace solo seis meses. La fuerte contracción de América Latina explica en gran medida la rebaja: caerá un 1,3% en el ejercicio en curso, cuando en enero se hablaba de estancamiento. El organismo alerta de que los riesgos van al alza y critica la “ensalada” de políticas monetarias emprendidas, que no funcionan.


La economía mundial, como señalan los relatores del informe de perspectivas, sigue atrapada en un “equilibro de bajo crecimiento”. Los técnicos dejan claro, además, que esta situación no debe ser vista como una recesión planetaria porque los datos reflejan un crecimiento, aunque muy débil. La recuperación, insisten en Washington, continúa pero a un ritmo que deja mucho que desear.


La revisión a la baja se explica por las dificultades que arrastran las economías avanzadas siete años después de acabar con la recesión, a la persistencia del bajo precio de las materias primas, la debilidad del comercio internacional y la moderación en los flujos de capital. Los países emergentes y, en concreto los que exportan energía y commodities, están teniendo muy complicado adaptarse.


De hecho, la mitad del recorte se debe a estos países y eso preocupa al presidente del organismo, Jim Yong Kim, porque esta situación pone una zancadilla todo el proceso para reducir la pobreza. El Banco Mundial señala, además, que los beneficios del bajo precio de la energía y las materias primas para los países importadores no se están materializando tan rápido como se esperaba.


El frenazo de estos países explica que la contracción que se proyecta para América Latina este año doble la recesión del 0,7% que sufrió la región en el conjunto de 2015. Hacía tres décadas que no se encadenaban dos años en negativo. Los técnicos del organismo anticipan que la recuperación será gradual, al repuntar al 1,2% a lo largo de 2017. De ahí progresará hasta un crecimiento del 2% un año después.


Puntos negros


La divergencia entre países exportadores e importadores es clara en la región. Las economías de América del Sur se contraerán un 2,8% lastradas por Brasil. La proyección para este país, la mayor potencia regional, es de una contracción del 4% en 2016 por el efecto combinado del paro, la pérdida de renta y la incertidumbre política. En el mejor de los casos se estancaría el año próximo.


El otro punto negro es Venezuela. Se contraerá un 10%, el doble de lo esperado, para moderarse hasta el 2,3% en 2017. Argentina también estará en negativo, aunque en su caso la contracción será de solo el 0,5% para este año. Representa, de todas formas, un recorte de 1,2 puntos aunque se revisa al alza el crecimiento para el año próximo, hasta el 3,1% frente al 1,9% que se anticipó en enero.


México y los países de América Central crecerán, por el contrario, un 2,7% gracias a la expansión de su poderoso vecino del norte, EE UU, del 1,9%. La excepción es Ecuador, que sufrirá una caída del 4% tras empeorarse dos puntos sus perspectivas por el lastre del petróleo. Es el mismo problema que sufren de Columbia, Chile, Perú y Bolivia por la caída de las inversiones en materias primas. Aunque México es un país exportador neto de petróleo, su industria está más diversificada y la depreciación del peso le da una ventaja competitiva al sector manufacturero.


La pérdida de valor de las divisas latinoamericanas hizo que el volumen de exportaciones de la región creciera un 3,5%. Ahora representa el 7,4% del total de mercancías que se movieron en todo el mundo, frente al 5,3% en 2014.
Ensalada monetaria


Los riesgos a la baja, por tanto, son más pronunciados a escala global. Por si no bastara, la rápida expansión del crédito en el sector privado eleva el riesgo potencial para varios países emergentes, como advierte el economista jefe del Banco Mundial, Kaushik Basu. A esto hay que sumar las dudas sobre la efectividad de las políticas monetarias para apoyar el crecimiento y la volatilidad que ello genera.


“Los bancos centrales están experimentando cada uno por su cuenta con tipos de interés negativos. Parecía una buena idea pero en retrospectiva está ensalada de políticas sin coordinar no funciona”, advierte Basu. Por este motivo, el máximo responsable de análisis del organismo pide a las principales autoridades monetarias globales que asuman su “responsabilidad colectiva” para no minar la economía global.


El margen de acción en el ámbito fiscal y monetario es, de hecho, “estrecho”. Por eso, Basu insiste en la importancia de que los ahorros por el abaratamiento de la energía y las materias primas se destinen a infraestructuras, educación y formación. También emplaza a los exportadores a adoptar iniciativas que promuevan la diversificación económica y la liberalización del comercio.

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Miércoles, 04 Mayo 2016 07:12

Raíces de la crisis y de la gran recesión

Raíces de la crisis y de la gran recesión

En un artículo reciente, el economista en jefe del Fondo Monetario Internacional, Maurice Obstfeld, confiesa que el panorama económico global le parece difícil de entender. El funcionario examina las causas y efectos del colapso en los precios del petróleo y pregunta: ¿por qué los bajos precios del crudo no han sido un estímulo para la economía mundial? Su respuesta y análisis son evidencia de los limitados alcances de la teoría económica convencional para entender la crisis y la dinámica macroeconómica del capitalismo contemporáneo.


A partir de junio del 2014 el precio de petróleo sufrió una caída de más de 60 por ciento (unos 70 dólares estadunidenses). Pero en ese lapso se siguió frenando el crecimiento de las principales economías del planeta. Obstfeld señala que esa combinación (precios de crudo a la baja y estancamiento) ha confundido a los economistas del FMI.


En el pasado los cambios bruscos en el precio del crudo siempre han tenido efectos contracíclicos: cuando hay incrementos en esos precios, el crecimiento se frena y viceversa. Según Obstfeld los precios bajos debieran conducir a menores costos de producción y mayores niveles de actividad, mayor contratación de fuerza de trabajo y menor inflación. Lo que sucede es que los economistas del FMI se quedaron con las explicaciones superficiales de la estanflación, es decir, de la coexistencia de estancamiento con inflación, que marcó la década de los años 1970. La tesis estándar sobre aquél episodio es que los altos precios del crudo se tradujeron en altos costos de producción, reducción del nivel de actividad y altos precios para cubrir los costos crecientes.


Por eso los economistas del Fondo siempre han pensado que una reducción en el precio del principal insumo energético debería estar actuando como un poderoso estímulo económico. Y sin embargo la reducción de precio coincide con la actual fase de lento crecimiento. Pregunta Obstfeld: ¿cómo es eso posible?


La explicación la encuentra en el límite cero de la tasa de interés. Hoy los bancos centrales ya no pueden reducir más la tasa de interés (aunque Obstfeld prefiere ignorar el tema de la tasa de interés negativa) y la reducción en la inflación debido a la disminución de costos de producción tiene un efecto inesperado porque provoca un aumento en términos reales de la tasa de interés. Según Obstfeld eso comprime la inversión y la demanda y contrarresta el efecto de la disminución de costos. De manera simétrica, dice Obstfeld, el aumento de precios del petróleo podría tener un efecto expansivo al reducir la tasa real de interés.


En pocas palabras, para los economistas del FMI el nuevo villano es el límite cero de la tasa de interés. Esto estaría provocando el efecto perverso de que el descenso en los precios de crudo no actúa como un estímulo para la actividad económica. Y si los bajos precios de petróleo persisten podríamos ver un tsunami de quiebras en las empresas petroleras que apostaron a que los precios altos se mantendrían por largo tiempo, lo que podría dislocar todavía más al sector financiero. Obstfeld concluye que se necesita un apoyo a la demanda (vía la política fiscal), además de introducir más reformas estructurales (el tema de siempre en el FMI).


Son muchos los economistas que insisten hoy en las dificultades que entraña el límite cero de la tasa de interés. Lo cierto es que después de siete años de tasas de interés cercanas a ese límite la economía mundial no sólo no puede recuperarse de la crisis, sino que parece querer instalarse en un estancamiento secular. Como dice Thomas Palley, ahora resulta que el problema de las economías capitalistas es el del límite cero de la tasa de interés, como si todos los problemas estructurales del capitalismo no tuvieran nada que ver con el estancamiento.


En realidad, esta discusión ignora un punto fundamental: las economías capitalistas caminan por un sendero de contracción inexorable de su ritmo de crecimiento desde hace ya varias décadas. Esto es algo que se puede comprobar fácilmente con cualquier serie de datos. Lo más importante es que este proceso ha venido acompañado de una tendencia a la baja en las tasas de rentabilidad sobre el capital invertido. Los estudios de Michael Roberts, Andrew Kliman y Peter Jones, por ejemplo, revelan que la tasa de ganancia (calculada a costos históricos) pasó de 45 por ciento, su nivel más alto en 1948, a 32 por ciento en 2011. Esta tendencia histórica a la baja ha tenido un efecto importante sobre la inversión porque en una economía capitalista el factor determinante clave de la inversión es la rentabilidad. Y esto es lo que explica la tendencia inexorable hacia el estancamiento.


Desde esta perspectiva, ni la inestabilidad financiera, ni la desigualdad o el subconsumo son lo que explica la crisis de 2008. Y si bien la deflación y la austeridad son factores importantes detrás de la extensión de la gran recesión, la crisis y su profundidad se explican por las contradicciones intrínsecas del capitalismo. Sin duda el régimen neoliberal ha intensificado algunas de estas contradicciones, pero las raíces de la crisis son más profundas.


Twitter: @anadaloficial

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