En una profunda recesión cayó la economía de Venezuela este año

En un contexto de desplome de los precios del petróleo, el Banco Central de Venezuela (BCV) confirmó que la economía del país cayó en una profunda recesión este año, con la inflación más alta del continente y una aguda escasez de productos básicos. El reporte culpó a los adversarios políticos del gobierno socialista del presidente Nicolás Maduro por dedicarse a sabotear la actividad económica.

En el tercer trimestre de 2014, la economía del país sudamericano registró una contracción de 2.3 por ciento, informó el BCV. Son las primeras cifras oficiales sobre el comportamiento económico de Venezuela en lo que va del año. En el segundo trimestre se reportó una caída de 4.9 por ciento, luego de registrar una contracción de 4.8 por ciento en los primeros tres meses del año. De acuerdo con los parámetros internacionales, dos trimestres continuos con contracciones económicas apuntan hacia una recesión.

 

Esperaban devaluación del bolívar y aumento de gasolina

 

La caída de precios ocurre en momentos en que Venezuela afronta una inflación galopante y severos problemas de escasez de productos básicos. El incremento de la inflación anualizada a noviembre llegó a 63.6 por ciento y Nicolás Maduro estimó que los precios al consumidor cerrarían el año con una aceleración de 64 por ciento, la mayor de América. En línea con las estimaciones de gremios y analistas que sostenían que su producto interno bruto (PIB) se estaba contrayendo, los resultados anunciados perfilan a Venezuela como uno de los países con peor desempeño económico de América.

Se esperaba que el mandatario socialista anunciara algunas medidas económicas y de política monetaria recomendadas por analistas para revertir la situación, entre ellas la devaluación del bolívar y el aumento del precio de la gasolina más barata del mundo. Pero en tres horas de conferencia de prensa sólo presentó algunas metas de su programa de recuperación económica para 2015, sin anunciar ninguna medida concreta.

En alusión a las violentas protestas antigubernamentales que sacudieron Venezuela a comienzos del año y supuestos planes para desestabilizar al país, que según Maduro incluyeron el contrabando y el acaparamiento de productos esenciales, el banco central comentó que esas acciones contra el orden nacional impidieron la cabal distribución de los bienes básicos a la población, así como el desarrollo normal de la producción de bienes y servicios. Esto se tradujo en un repunte inflacionario y en una caída de la actividad económica.

Las protestas callejeras dejaron 43 fallecidos, unos 800 heridos y miles de detenidos, de los cuales aún permanecen arrestadas decenas de personas, según registros de la Fiscalía General. Maduro se mostró confiado en que el PIB se recuperará para 2015.

Dadas esas circunstancias, el retroceso de la economía pudo haber sido peor, agregó el gobernante, al tiempo que indicó que el precio del barril de petróleo venezolano, que genera cerca de 96 por ciento de los ingresos que recibe el país por exportaciones, se ubicó ayer en 46 dólares. El descenso se traduce en una caída severa en los ingresos del gobierno, que debe atender una ingente deuda externa y ofrece una serie de programas sociales que incluyen desde capacitación laboral, viviendas y electrodomésticos hasta ayuda en efectivo para madres solteras.

Pese a la caída de los precios del crudo, Venezuela continuará estable económicamente. Esto es una gran oportunidad, enfatizó. Debido a que la contracción de la actividad económica ocurre en medio de un contexto de aceleración de precios, los analistas estiman que Venezuela entró en un ciclo de estanflación, que implica contracción económica e inflación alta.

El informe no fue una sorpresa para los economistas, que culpan al estricto control gubernamental de divisas de ahuyentar a la inversión y provocar una escasez generalizada. En Venezuela rige un férreo control de precios y de cambio desde 2003. El mandatario de ese país anunció que establecerá un nuevo sistema cambiario, cuyos detalles serán dados a conocer en enero. Se va a optimizar el sistema cambiario, perfeccionarlo, aseveró.

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Domingo, 28 Diciembre 2014 06:50

Se viene un año complicado para Italia

Se viene un año complicado para Italia

Tironeado por izquierda y por derecha, con problemas internos y externos, arrastrando cuatro años de crisis económica, los italianos tienen sobradas razones para ser pesimistas pese a las mejoras que promete el gobierno de Matteo Renzi.

Desde Roma

El gobierno de centroizquierda de Matteo Renzi ha bautizado al 2015 como "el año de las reformas", es decir el año que las reformas aprobadas por el Parlamento (algunas) y/o el Consejo de Ministros (muchas), se pondrán en marcha. Se habla de 121 medidas grandes y pequeñas. Pero una de ellas, el llamado "Jobs act", es decir la reforma del sistema laboral, ha desencadenado y continuará desencadenando protestas de norte a sur del país, como han prometido los sindicatos. Sobre todo después de la aprobación, el 23 de diciembre, de los primeros decretos que lo pondrán en marcha y que han sido descriptos por un exponente de la izquierda del Partido Democrático (PD, el partido de Renzi), Stefano Fassina, como "una nueva etapa del mercantilismo liberal" del gobierno.

Renzi, que está aliado en el gobierno con el centroderecha de Angelino Alfano (ex correligionario de Silvio Berlusconi), llama a todo este proceso "revolución copernicana" pero sabe que el 2015 no será fácil. "El 2015 será un año seguramente difícil. Nadie debe suponer que las cosas cambiarán de un día para el otro. Pero tenemos todo para salir de la resignación y el cansancio de todos estos años", declaró a una radio italiana. Y agregó: "Me encuentro mucha gente cansada que me dice que no lo lograremos. Y éste es el enemigo principal que hay que combatir cada día. Tenemos mil problemas, mil dificultades, mil cuestiones para cambiar, hay que combatir la corrupción. Es verdad. Pero nosotros continuaremos haciéndolo. Ese es mi compromiso para 2015. Y lo haremos con mayor determinación si los italianos vuelven a creer en Italia". Más de cuatro años con crisis económica, recesión, cierre de fábricas, recortes en las empresas y en el Estado, desocupación del 13,2 por ciento (y del 40,3 por ciento entre los jóvenes) y una deuda pública que equivale al 133 por ciento del PIB (Producto Interno Bruto) cuando en otros países, como por ejemplo Alemania es del 74 por ciento, o en España es del 94 por ciento, son elementos suficientes para que el pesimismo embargue a cualquiera.

En este primer año de gobierno, Renzi no sólo ha debido enfrentarse con los sectores de izquierda de su propio partido que lo acusan de haberse ido demasiado a la derecha –sobre todo por la reforma laboral–, sino también con los furiosos seguidores de Beppe Grillo, del Movimiento Cinco Estrellas (M5S), que obstaculizan en el Parlamento todo tipo de propuestas que no sea de ellos, y con el racismo de la ultraderecha que lo acusa de ocuparse más de los inmigrantes que de los italianos. En este semestre de presidencia italiana de la Unión Europea (UE) ha debido cruzarse también con algunos de sus colegas del Viejo Continente, porque los países centrales, empezando por Alemania, se resisten a algunas propuestas italianas como aquella de concentrar los esfuerzos en estimular las inversiones y no ser tan obsesivos con el control del gasto público, como único modo de aumentar la ocupación y así salir de la crisis económica.

Al margen de Italia, Renzi ha debido lidiar con otros advenimientos internacionales que han marcado el 2014. En particular el nacimiento del Estado Islámico y su desenfrenada guerra en el norte de Siria pero también el pánico en toda Europa por eventuales atentados, dado los 3000 jihadistas de origen europeo que se calcula militan en las filas del terrorismo islámico.

Otro tema internacional del que se ha ocupado el gobierno de Renzi ha sido del número impresionante e incontenible de inmigrantes llegados por mar a tierras italianas, muchos de ellos pidiendo asilo político. En 2014, en efecto, fueron más de 163.000 adultos, jóvenes, niños y hasta mujeres embarazadas que cruzaron el Mediterráneo. Pese a las malas condiciones del tiempo, ya que en Europa ha comenzado el invierno, los inmigrantes no paran de llegar. Los últimos 1600 lo hicieron esta semana. El problema es que el gobierno italiano no cuenta ni con las infraestructuras suficientes y adecuadas como para alojar a los inmigrantes ni con el dinero necesario para mantenerlas. Y dado que se trata de un problema europeo, porque los inmigrantes entran por Italia pero luego quieren irse a otros países de Europa, el gobierno Renzi planteó la urgente necesidad de una visión europea del problema. Por eso en noviembre arrancó Tritón, un nuevo proyecto de la UE de control de las fronteras que sustituye un año de trabajo de Mare Nostrum, la campaña realizada en el Mediterráneo por la marina militar de Italia para evitar que los inmigrantes murieran ahogados donde eran abandonados por los traficantes. Así fue que Mare Nostrum salvó cerca de 100.000 vidas, aseguran fuentes del gobierno. Pero todavía está por verse de parte de la UE el tema de los centros de recepción y qué pasará cuando llegue la primavera dado que ahora en invierno, los inmigrantes que cruzan el mar disminuyen notablemente.

El último asunto –al menos en esta pequeña lista–, y el primero tal vez de 2015 con el que tendrá que lidiar Renzi, es la elección del nuevo presidente de la República, ya que el actual, Giorgio Napolitano, de 89 años, ha dicho que renunciará el 14 de enero. Después del anuncio comenzó la batalla entre los partidos por los candidatos. Por ahora no hay acuerdo aunque varios nombres han salido a relucir. La elección, si se demora, podría obstaculizar el camino del gobierno. Para Renzi y para Italia se viene un año bastante complicado.

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"El riesgo de una tercera recesión en Europa es muy real"

Barry Eichengreen es profesor de Economía y Ciencias Políticas en la Universidad de Berkeley. Experto en el mercado de divisas, es el historiador económico de mayor prestigio en EE UU. Visitó recientemente España para dar una conferencia en el Instituto Figuerola de Historia y Ciencias Sociales.

 

Pregunta. ¿Es optimista con la situación económica mundial?
Respuesta. Es difícil ser optimista en este momento. Si exceptuamos a EE UU, que lo está haciendo relativamente bien, y Reino Unido, es complicado encontrar otra región del mundo donde la situación económica no sea decepcionante.


P. ¿Ve posible que Europa caiga en una tercera recesión?
R. Sí, ese riesgo existe. Incluso en Alemania hay una desaceleración de la actividad. La deflación en Europa no es un problema a medio plazo, sino que ya está aquí. Las medidas que se están adoptando para combatirla, con estímulos fiscales por los Gobiernos y estímulos monetarios por el Banco Central Europeo (BCE) son pocos y llegan quizás demasiado tarde. Para hacer frente a la deflación hacen falta decisiones más traumáticas, pero Europa no está organizada para ello, su estructura no permite actuar de la forma tan decidida que la situación requiere. El riesgo de una tercera recesión, acompañada de un entorno deflacionista, es muy real y preocupante.


P. ¿En qué medida el empeño de Alemania por la austeridad está detrás de esta debilidad?
R. Uno de los problemas de la crisis es que Alemania ha tenido un diagnóstico distinto de los problemas. No admitieron que se adoptase una política de doble dirección: por un lado incentivar la oferta a través de reformas estructurales; y por otro facilitar la demanda mediante más gasto público. Los alemanes no creen en una demanda mayor. Sin embargo, su posición se ha debilitado en los últimos meses, porque su economía también está más débil y porque las facciones contrarias a la austeridad en otros países se están fortaleciendo. La Comisión Europea, por ejemplo, ha permitido a Italia y Francia cierto margen con el déficit. A Alemania no le gustó esta decisión, pero no pudo hacer mucho para cambiarla.


P. Atravesamos una fase bipolar en cuento a las políticas monetarias. EE UU empieza a retirar liquidez del sistema, mientras que Europa acelera la aplicación de los estímulos. ¿Qué consecuencias puede tener esta situación?
R. En primer lugar, es lógico que las políticas de estas economías sean diferentes porque sus perspectivas de crecimiento también lo son. Dicho esto, hay que advertir que las consecuencias de este mundo bipolar son dos. En primer lugar, hay un impacto en los tipos de cambio. En los últimos meses ya hemos visto una depreciación del euro frente al dólar. Creo que la moneda europea solo caería más si no se cumplen las expectativas del mercado, es decir, si la Reserva Federal (Fed) subiese los tipos antes de tiempo o si el BCE fuese más allá en su programa de compra de activos. Me sorprendería que alguno se saliese del guión. La segunda consecuencia es que el mercado bancario mundial tiene al dólar como referencia. La retirada de estímulos de la Fed no podrá ser compensada por las inyecciones del BCE y el sistema necesitará más liquidez. Auguro más turbulencias en los mercados emergentes.


P. ¿Qué tendría que pasar para que el BCE activase un Quantitative Easing como el de la Fed?
R. El principal requisito es que pase el tiempo. Ni una recesión en Alemania haría cambiar ahora de opinión a sus líderes. El BCE tiene una hoja de ruta, va a ir dando pequeños pasos en la compra de activos hasta llegar a adquirir un número muy reducido de bonos públicos en 2015. Eso debería servir para alejar de la mente de los alemanes el miedo a la hiperinflación. Pero insisto, el problema ahora no la inflación sino la deflación y para combatirla hay que tomar decisiones radicales como las del Banco de Japón. El BCE no es capaz de hacerlo porque tiene un consejo muy amplio y no quiere enfrentarse a la opinión pública alemana. Es como un gran tanque al que le cuesta horrores cambiar de dirección.


P. En el sistema todavía hay mucha liquidez. ¿Hay riesgos de que alguna burbuja estalle?
R. Algunas Bolsas, sobre todo en EE UU, ha subido mucho en un entorno donde, aunque hay crecimiento éste no es exagerado. Además, en el mercado inmobiliario de Reino Unido, China o en algunas zonas de EE UU como California, los precios están en niveles próximos al inicio de la crisis. Si los tipos suben antes de lo previsto algunas de esas burbujas pueden estallar. La buena noticia es que los reguladores están ahora despiertos y han tomado medidas. Eso quiere decir que aunque esas burbujas se desinflen y causen problemas éstos no serán tan graves como en 2007.


P. Cada cierto tiempo vuelve al mercado la posibilidad de una guerra de divisas. ¿Por qué? ¿Cree que estamos inmersos ya en una de estas guerras?
R. En las economías desarrolladas no hay una guerra de divisas. Japón, Europa y EE UU quieren que los tipos de interés sigan bajos para estimular sus economías. La inflación ahora mismo no es un problema y bajan tipos con el consiguiente debilitamiento de sus monedas. Si todos lo hacen al mismo tiempo no hay movimientos agresivos en el mercado de divisas. Creo que eso es sano y constructivo. El problema viene para otro grupo de países como los emergentes. Ellos no pueden bajar los tipos porque tienen problemas inflacionistas, sistemas financieros más débiles y unos bancos centrales con menos credibilidad que los de los países desarrollados. Eso se traduce en unas monedas demasiado fuertes para sus necesidades.


P. ¿Dónde puede desembocar la montaña rusa en la que se ha subido el rublo ruso?
R. La situación financiera del país va a peor. Rusia está abocada a imponer controles de capitales y de tipos de cambio. La gente ha perdido la confianza en su economía y la tentación es llevarse el dinero fuera del país. Para llegar a esta situación se han sumado varios factores: las sanciones, la política errática del Gobierno y la caída de los precios energéticos.


P. Usted es historiador. Con la perspectiva que dan los años, ¿fue un error lanzar el euro sin una unión política y fiscal?
R. Es fácil acertar cuando revisas el pasado. A su pregunta le diré que sí, fue un error crear una unión monetaria sin unión bancaria y política. Eso ya no se tiene remedio y de lo que se trata ahora es de que el euro funcione. Los pasos hacia la unión bancaria son positivos. Sin embargo, deben venir acompañados de una mayor integración fiscal y de cambios políticos como la elección directa del presidente de la Comisión Europea. No debe haber acuerdos entre bambalinas para elegir a los representantes.


P. ¿Cómo será el mundo posterior a la crisis?
R. Creo que debe haber un debate acerca de cuánto Gobierno necesitamos para tener una sociedad más justa y un funcionamiento económico más adecuado. En EE UU muchos pensamos que el Gobierno debería ser más fuerte, con menos limitaciones, para proporcionar un mejor sistema sanitario y educativo o una mayor inversión en infraestructuras. En el caso europeo quizás se necesite menos Gobierno, pero más eficiente. También debemos abrir un debate sobre si las reformas y la regulación financiera son suficientes para asegurar que no vamos a tener una crisis como la que acabamos de dejar atrás. Espero que las reformas en este sentido no se hayan acabado.


P. Una de las consecuencias de la crisis ha sido el aumento de la desigualdad. ¿Qué se podría hacer para reducirla?
R. Yo diría que ha sido una de las consecuencias de la crisis, pero también una de sus causas. En función del país se podrían tomar medidas diferentes para corregir la desigualdad. En EE UU habría que utilizar la política fiscal: los ricos apenas pagan impuestos. En Europa lo que se necesita es generar crecimiento económico.

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Economía mundial puede estar al borde de otra Gran Depresión

La economía mundial está en riesgo de una depresión prolongada marcada por el alto nivel de desempleo y peores condiciones económicas en las próximas décadas, debido al retraso económico de Asia y el estancamiento de Europa.
Japón declaró recientemente que había entrado en su cuarta recesión en seis años pese a los esfuerzos del primer ministro Shinzo Abe por impulsar el crecimiento económico.


Mientras tanto, el primer ministro británico David Cameron advirtió que la economía mundial podría estar dirigiéndose hacia un nuevo desastre.


"Seis años después de la crisis financiera que llevó al mundo al borde del desastre, las luces rojas de advertencia parpadean una vez más en el salpicadero de la economía mundial", escribió Cameron.


Dos de las potencias económicas más fuertes del mundo, Europa y Japón, están intentando reforzar el crecimiento económico mundial, pero sus economías parecen empeorar.


Con una tasa de desempleo del 11.5 por ciento, la zona euro está experimentando unas condiciones económicas a las que algunos expertos se refieren como 'el eco de la Gran Depresión'.


Los mercados emergentes, que ayudaron a levantar la economía después de la crisis financiera de 2008, también están reduciendo su crecimiento.

La economía de Estados Unidos está creciendo a un ritmo de un 3 por ciento anual. Sin embargo los expertos dicen que las exportaciones, que representan en 13 por ciento de la economía de EE.UU., se han reducido.

La debilidad económica de sus compradores empeorará la situación de EE.UU., mantienen algunos economistas.
Christine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional, ha advertido de la depresión económica en Europa, que acarreará una baja inflación, altas tasas de desempleo y deudas.

El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, declaró: "2015 debe ser el año en el que todos los actores de la zona euro (los Gobiernos y las instituciones europeas) desplieguen una estrategia común coherente para poner a nuestras economías de nuevo en marcha".


Los líderes de Europa y EE.UU. han instado a las autoridades alemanas a impulsar la economía, ya que es la mayor potencia económica europea, pero en Alemania siguen insistiendo en que otros países de la eurozona necesitan primero reestructurar sus propias economías.


(Con información de Russia Today)

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Jueves, 09 Octubre 2014 07:51

Ganadores y perdedores

Ganadores y perdedores

¿Dónde está la bonanza?

 

Frente al avance permanente de las innovaciones tecnológicas altamente positivas para el género humano, y ante el deslumbramiento con las grandes fortunas, se corre el riesgo de perder de vista lo que realmente sucede con la economía mundial.


Un estudio reciente de la OIT, la OCDE y el Banco Mundial muestra que el objetivo más importante de una economía –producir trabajos, y trabajos de buena calidad, "trabajos decentes", como los llama la OIT– no se está dando. La economía mundial está creando pocos trabajos y aún muchos menos de calidad. Por otra parte, los salarios están estancados, su porcentaje en el producto bruto mundial cae y aumentan las ganancias de las corporaciones que se llevan una parte cada vez mayor de los beneficios del incremento de la productividad.


En ese marco crecen sin pausa alguna las desigualdades, factor central de las crisis.


Desde el 2010 el producto bruto mundial ha bajado su crecimiento, de cinco por ciento anual, a sólo tres por ciento anual. Hasta la economía china, motor universal, retrocedió de una expansión de dos dígitos en el 2010 a un apretado siete por ciento este año. El comercio mundial, que aumentó un 12,8 por ciento en el 2010, después de la recesión del 2008/9, sólo creció 6,2 por ciento en el 2011, 3,08 por ciento en el 2013 y 3,1 por ciento en el 2014.


La Eurozona, que aporta 13 por ciento del producto mundial, está nuevamente al borde de la recesión. En el segundo trimestre de ese año, la zona integrada por 18 países no registró crecimiento alguno, bajando del mínimo 0,2 por ciento alcanzado en el primer trimestre. Las economías de Alemania e Italia se contrajeron un 0,2 por ciento, mientras que la de Francia no creció en ninguno de los dos primeros trimestres. La deflación con sus consecuencias recesivas es una amenaza grave. En julio, la tasa de inflación cayó a 0,4 por ciento. Un año antes había sido 1,6 por ciento. La tasa de desocupación está en 11,5 por ciento. Más de 25 millones de parados. Se multiplican los contratos basura sin futuro ni protecciones para los jóvenes. La economía de Estados Unidos, con mejor desempeño, crecerá dos por ciento este año. La de Japón, tercera potencia económica mundial, sólo 1,3 por ciento.


En ese marco de estancamiento económico, los precios de las materias primas clave vienen cayendo, perjudicando directamente al mundo en desarrollo.


La receta no funciona


Los hechos desmintieron terminantemente a las recetas económicas ortodoxas. Llevaron al frenesí desregulatorio y a la explosión de las burbujas especulativas que desataron la gran crisis económica del 2008/9. Actualmente se hallan tras la recesión europea y la explosión de las desigualdades. Más allá de cualquier calificativo, son simplemente "mala economía". Donde se instalan, destruyen empleo, inclusión y protección social.


El New York Times resumió editorialmente (20/9/14) el proceso de los últimos años: "Cuando las economías avanzadas rescataron a los bancos globales, apostaban erróneamente a que un sistema financiero restaurado impulsaría una amplia prosperidad". Agrega: "Cuando tornaron su foco de políticas hacia las medidas de austeridad, la reducción del déficit y fuera de toda forma de estímulos fiscales doblaron esa mala apuesta".


Concluye: "El resultado ha sido prosperidad para unos pocos a expensas de la mayoría".


En eso sí ha sido excepcionalmente eficiente la receta ortodoxa, en aumentar aceleradamente las desigualdades. No hay paragón.


Una investigación de la OCDE y de la Universidad de Utrecht (2014) informa que la situación en términos de desigualdad es peor que en 1820, la época del zar Nicolás y de la Compañía Británica de las Indias Orientales. En esa época el coeficiente Gini que mide la desigualdad en la distribución del ingreso era muy malo: 49. En el 2000 había subido a 66. En 1820 el país más rico, Gran Bretaña, era cinco veces más rico que la nación promedio pobre. Ahora el más rico es más de 25 veces más rico que el promedio de los pobres.


Según los estimados del Premio Nobel Krugman, en los '60 los CEO ganaban 30 veces lo que recibía la línea en Estados Unidos, ahora son 300 veces. Evoluciones similares se han dado en otros países avanzados. El 53 por ciento de la riqueza generada en el mundo en los últimos veinte años ha ido al uno por ciento más rico de la población mundial. El coeficiente Gini es actualmente el más elevado de los últimos treinta años.


Trabajos recientes del FMI muestran que niveles bajos de desigualdad están asociados con crecimiento más alto y más durable. Al contrario de lo que supone la ortodoxia, una progresividad fiscal que busca equidad tasando más a los sectores de altos ingresos y redistribuyendo hacia los de menores recursos, crea en la base de la pirámide incentivos y oportunidades que dinamizan la economía toda.


Los costos para la gente


¿Quiénes son los ganadores y perdedores de seguir insistiendo en una receta económica que falla una y otra vez, no crea empleos y deja multitudes de excluidos?


Por un lado están los ganadores, el uno por ciento. Las 300 fortunas mayores recibieron en el 2013, según un estudio de bancos suizos, una ganancia promedio de 2000 millones de dólares. Frente a ellos, incluso el actor mejor pagado de Hollywood, Roberto Downey Jr., no tiene comparación alguna. Sus ganancias fueron 75 millones de dólares.
Están los perdedores. En silencio se desarrolla un drama de exclusión que envuelve a vastos sectores del género humano que son impactados directa o indirectamente por las consecuencias de la receta. Ente sus expresiones actuales:

 

  • 1200 millones de personas están en la pobreza extrema, sobreviviendo penosamente con menos de 1,25 dólar diario.
  • 2800 millones de personas están por debajo de la línea de pobreza.
  • 2400 millones carecen de una instalación sanitaria.
  • 900 millones no tienen agua potable.
  • 448 millones de niños tienen bajo peso y su crecimiento está comprometido.


Todos los días mueren 18.000 niños por causas prevenibles derivadas de la pobreza.


El 60 por ciento de los niños del mundo de 2 a 14 años sufren violencia.


Más de 600 millones de mujeres viven en países donde la violencia contra la mujer no tiene ninguna punición legal.
Crecen los refugiados climáticos. Entre 1970 y el 2000 los gases contaminantes aumentaron un 1,3 por ciento por año, del 2000 al 2010, el incremento se elevó a 2,2 por ciento por año.


Se puede hacer distinto. En América latina queda mucho por hacer, pero la pobreza se redujo del 2000 al 2013 del 40 al 25 por ciento. Los principales organismos internacionales han recomendado muchos de los programas públicos que fueron decisivos en estos resultados. Ante la insensibilidad frente al sufrimiento de tantos, el papa Francisco reflejó una vez más el sentimiento colectivo cuando, disertando ante el Consejo de Paz y Justicia, pidió (2/10/14) "profundas reformas que provean la redistribución de la riqueza producida", señaló que "el crecimiento de la pobreza y la desigualdad ponen en riesgo la misma democracia" y advirtió que "el derecho al trabajo no puede ser considerado una variable dependiente de los mercados financieros y monetarios".


• Presidente de la Red Latinoamericana de Universidades por el Emprendedurismo Social.

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Brasil entra en recesión técnica a un mes de las elecciones

Cuando falta un solo mes largo para la crucial primera ronda de las ya de por sí disputadas elecciones brasileñas, la hasta hace poco pujante economía brasileña emite peligrosas señales de agotamiento. El Instituto Brasileiro de Geografia e Estadística (IBGE) ha divulgado este viernes los datos del segundo trimestre de 2014 y confirman lo que ya muchos venían apuntando desde hacía semanas: Brasil entra en lo que los especialistas denominan "recesión técnica", esto es, dos trimestres con la economía marcha atrás.

En el primer trimestre reculó un 0,2% y en el segundo, un 0,6%. Es cierto, según se ha apresurado a asegurar el Gobierno, que la caída es leve, rozando porcentajes cercanos al 0 y que muchos analistas preconizan una rápida recuperación de las cifras al alza. Pero también lo es que Brasil no retrocedía en el PIB desde finales de 2008 -cuando la crisis que sacudió al planeta hizo tambalearse todo el mundo financiero- y que se recuperó pronto y con fuerza, ya que en el segundo trimestre de 2009 volvía a crecer un 1,9%. También es cierto que el dato, que será el último de este instituto antes de las elecciones de octubre, complica –aún más- la reelección de la actual presidenta, Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), cada vez más maltratada por las encuestas.
El ministro de Hacienda, Guido Mantega, para tratar de quitar hierro al asunto, se negó a hablar de recesión (para que se considere que un país está en recesión, sin el calificativo piadoso de "técnica", debe acumular tres trimestres de retroceso) y aventuró que para el año que viene la economía brasileña se recuperará a un ritmo sostenido de un 3%. El ministro achacó el parón a la falta de impulso de la economía internacional, que no acaba de salir de la crisis o que sale a trompicones, al precio ascendente de la energía consecuencia de la sequía que se abate desde hace meses en algunas zonas del país y a la profusión de días de fiesta otorgados por los Ayuntamientos y el Estado durante la celebración del pasado Mundial de fútbol. Esto último roza la paradoja: el Campeonato Mundial, que debía servir para insuflar aire en la economía y, de paso, en el ánimo de los brasileños, no ha servido, en principio, ni para lo uno ni para lo otro, después de los datos del PIB menguante y del apocalíptico 7-1 que Alemania propinó a Brasil en la semifinal.
El dato de la recesión se hace público después de que, el pasado 26 de agosto, una encuesta presentara como ganadora de las elecciones a Marina Silva, la nueva candidata del Partido Socialista de Brasil (PSB) en sustitución del Eduardo Campos, fallecido en un accidente aéreo el pasado 13 de agosto. Esta encuesta, que deja claro hasta qué punto la elección de Silva ha revolucionado la campaña, arrojaba las siguientes previsiones: en la primera ronda, que se celebrará el 5 de octubre, Dilma Rousseff ganará por un 34%: Silva obtendría un 29% y el tercero en discordia, Aécio Neves, del más conservador Partido de la Social Democrácia Brasileira (PSDB), se conformaría con un 19%. La sorpresa vendría en la segunda ronda, que se celebrará un mes después: Silva, derrotada por la misma Rousseff en las anteriores elecciones de 2010, ex ministra de Medio Ambiente en el Gobierno de Lula, líder de un partido minoritario y número dos en la candidatura de Campos hasta el fatal accidente de avión que la colocó en el primer plano de la política brasileña, ganará esta vez su duelo particular con la presidenta por un contundente 45% a 36%.
Es más: un día después de que se hiciera pública esta encuesta, los mercados saludaron con optimismo el resultado y la eventual elección de Marina Silva. La bolsa brasileña pegó un espasmo de alegría. No había subido tanto desde enero de 2013.
Así, lo que parecía seguro hace poco más de un año, la reelección de Dilma Rousseff y del PT, comienza cada vez a ser más dudoso. Las sorpresivas e inesperadas protestas de 2013, cuando cientos de miles de personas salieron a la calle para pedir, simplemente, más servicios públicos y más calidad de vida en un país que por entonces se llevaba bien con el PIB, marcaron un nítido punto de inflexión y el principio de la caída de popularidad de Rousseff. Desde entonces no ha hecho sino descender peldaños y muchos expertos argumentan que sólo la ayuda del carismático ex presidente Lula y su total implicación en la campaña al lado de Rousseff evitará la derrota de la presidenta, acosada a la vez por la proclamación de una nueva candidata sorpresa y una economía sin fuelle.

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Contracción de Alemania acelera el retorno de Europa a nueva recesión

Las últimas cifras publicadas por la agencia de estadísticas Eurostat confirman que Europa se encamina a una nueva recesión o a un estancamiento prolongado. Los malos datos de Francia y Alemania publicados esta semana por Eurostat, indican que la producción industrial entre abril y junio de este año se redujo en un -0,3 por ciento en la zona euro y en -0,1 por ciento en la Unión Europea de 28 países.
El factor determinante en esta caída fue la contracción de la producción industrial de Alemania. La principal economía europea, con más de un cuarto de la producción de la zona euro, se contrajo un 0,2 por ciento en el segundo trimestre, resultado del debilitamiento de las exportaciones y la caída de la inversión.


El desplome de las exportaciones de Alemania refleja a su vez la menor demanda de sus principales mercados, Europa y Asia, confirmando que la economía mundial se dirige a un estancamiento secular.


Alemania ha sido ampliamente descrita como la locomotora de la economia europea, pero esta locomotora está acusando fatiga. El nivel de enfermedad de la economía alemana se refleja directamente en la caída del índice Dax, que perdió cerca de 1.000 puntos (9 por ciento) en el último mes.


La situación del resto de Europa no presenta escenarios muy diferentes. Francia, la segunda mayor economía de la zona euro y el mayor mercado de exportación de Alemania, se estancó entre abril y junio, registrando un crecimiento cero.


Este dato llevó al gobierno de Francois Hollande a reducir a la mitad su pronóstico de crecimiento para este año, a sólo el 0,5 por ciento. El gobierno también declaró que no podrá cumplir sus objetivos de déficit presupuestario, lo que pone a toda Europa en una situación tambaleante.

La tercera economía de la zona euro, Italia, se encuentra oficialmente en una nueva recesión. De acuerdo a la oficina de estadísticas italiana Istat, el desempeño económico en el segundo trimestre tuvo una caída de 0,2 por ciento, prolongando el descenso de -0,1 por ciento del primer trimestre. La deuda nacional de Italia alcanzó en junio un nuevo récord de 2 billones de euros y el ratio Deuda/Pib llegará a 140 por ciento este año.


La recesión se come los ingresos fiscales hasta el punto de que el primer ministro Mateo Renzi piensa aplicar recortes por 25 mil millones de euros para estabilizar la deuda. Esta tarea es practicamente imposible y nada evitará que a este ritmo la deuda de Italia llegue al 150 por ciento del Pib. Italia es uno de los principales candidatos para abandonar el euro y volver a la lira.


España, la cuarta economía de la zona euro, sufrió una caída de -0,8 por ciento en la producción industrial, y los indicadores económicos futuros apuntan a un mayor declive. A seis años del estallido de la crisis financiera, la confianza de las empresas se hunde en todo el continente, con los históricamente altos niveles de desempleo que acrecientan el pesimismo económico.


La inflación sigue cayendo como resultado de la débil demanda lastrada por niveles de desempleo que lejos de ceder aumenta día a día con los masivos recortes laborales que anuncian, entre otras, las empresas tecnológicas.
Caída de la inversión

El indicador más importante de la nueva catástrofe económica que comienza a sufrir el continente es la caída continua de la inversión empresarial que se contrajo un 0,8 por ciento en toda la zona euro, completando el décimo trimestre consecutivo de descenso. La inversión de los hogares se hundió aún más drásticamente, con un 2,4 por ciento.

Esta nueva contracción de la economía europea y el recorte de millones de puestos de trabajo es el resultado directo de los planes de austeridad impuestos por la troika, que ha significado una pérdida de la calidad de vida para millones de europeos mientras el sistema financiero ha gozado de jugosos rescates e inyecciones de liquidez.


El deterioro también ha sido potenciado por la crisis de Ucrania y las sanciones comerciales esgrimidas contra Rusia. Pese a los numerosos esfuerzos de la prensa y los gobiernos para minimizar los efectos de las sanciones a Rusia ya hay firmes indicios de que la economía comienza a retroceder. Las exportaciones agrícolas de la Unión Europea a Rusia alcanzaron los 15.800 millones de dólares en 2013, cifra que este año no podrá repetirse. Con Alemania, Francia e Italia en serias dificultades y el peligro latente del conflito bélico en Ucrania, la economía europea se encamina a una nueva recesión.

(Tomado del Blog Salmón)

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Sábado, 15 Febrero 2014 07:12

Brasil se enfrenta al pesimismo económico

Brasil se enfrenta al pesimismo económico

El alza inesperada de las temperaturas a principios del año en Brasil, la crisis en Argentina, las manifestaciones contra el Mundial de fútbol y el anuncio de la presidenta de la Reserva Federal de EE UU, Janet Yellen, previniendo sobre la vulnerabilidad de los emergentes. El año 2014 empezó movido para los brasileños, que hoy tuvieron que enfrentarse a la desconfianza de los mercados externos tras la divulgación del índice de actividad económica por parte del Banco Central (IBC-Br).

 

La caída del 1,35% registrada por el indicador en diciembre quedó un poco por encima de las expectativas de las instituciones financieras locales. Pero el dato trimestral, que muestra una caída, del 0,17%, encendió la luz amarilla para algunos analistas. Junto a la rebaja del 0,21% en el periodo anterior supondría que el país ha caído en la llamada recesión técnica, cuando la economía se contrae por dos trimestres consecutivos.


El dato fue recibido con cautela por los economistas brasileños, ya que la metodología del indicador del Banco Central es diferente de la utilizada por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), el órgano que hace el cálculo oficial del Producto Interno Bruto (PIB) de Brasil. El dato final del PIB de 2013 – y el cálculo del último trimestre – será divulgado por IBGE el próximo 27 de febrero. El hecho es que el PIB retrocedió 0,5% entre julio y septiembre. Y si el resultado trimestral de los tres últimos meses del año es también negativo, el cuadro de recesión estaría confirmado.


"Este diagnóstico es un poco fuerte. No veo la confirmación de este cuadro negativo", dice Fabio Silveira, de la consultoría GO Asociados. "Sí, la actividad está lenta, pero todavía existen factores que se sostienen, para mantenernos en el terreno positivo", evalúa. Silveira apunta la expansión del crédito, aunque en menor proporción que los últimos años, y el aumento de renta a través de la subida de sueldo del trabajador, como factores que juegan a favor del país, ante el ritmo letárgico de crecimiento. También ayuda la devaluación cambiaria, provocada por la volatilidad tras el cese de los estímulos monetarios de EE UU, sumados a la tensión de la crisis financiera en Argentina. "El dólar fuerte favorece las exportaciones", afirma.


José Augusto Castro, presidente de la Asociación de Comercio Exterior de Brasil (AEB), cree que la devaluación del real (moneda brasileña) ayudará a las ventas al exterior, pero también como protección para las importaciones, crecientes en el país. "El repunte del crecimiento en los Estados Unidos también es una buena noticia, porque importan manufacturas brasileñas", apunta Castro.


Castro admite, sin embargo, que 2014 se configura como un año de "emociones fuertes" para el país. "Nadie esperaba que en enero hubiese un descontrol en Argentina. Esto nos quitará al menos 2.000 millones de dólares de exportaciones", calcula. Los argentinos son el tercer socio comercial de Brasil, después de China y EE UU.


Este escenario lleva a AEB a rehacer las cuentas sobre el saldo comercial que el país debe alcanzar en 2014: en diciembre, la proyección era de 7.000 millones de dólares, cifra que debe quedarse entre 4.000 y 5.000 millones de dólares ante lo sucedido en Argentina.


Aunque considera que el escenario del país no pueda ser clasificado como de recesión, Nicola Tingas, economista de la Asociación Nacional de las Instituciones de Crédito, Financiamiento e Inversiones, admite que existen factores para preocuparse. "El motor del crecimiento brasileño se muestra más frío. Considerando el escenario para el consumo e inversiones que tuvimos hace pocos años, la lectura es que estaríamos más paralizados que en recesión", dice.


Para Julio Gomes de Almeida, economista de la Universidad de Campinas, los bajos niveles de crecimiento sumados a una caída de inversiones sí pueden llevar a una recesión. "Es como si la economía brasileña estuviese caminando sobre el filo de una cuchilla. Si resbala, esa posibilidad se volverá una realidad", afirma.


Otros creen que este pesimismo se ha generado por un ataque procedente del exterior. Para el economista Luiz Roberto Calado, de Brasil Inversiones y Negocios, lo que sucede en realidad es una ofensiva internacional contra su país. "Si consideramos el parámetro del ranking de negocios Doing Business, del Banco Mundial, Brasil subió 14 puestos en 2013, hasta la posición 116"- son evaluadas 189 economías en este estudio.


El diario británico Financial Times es de los que apuesta porque el país podría estar en recesión. Pero José Bezerra de Menezes, controlador del Banco Bic, afirma que los británicos se caracterizan por exagerar tanto en los buenos momentos como en los malos. "No consigo reconocer algo sustancial en los datos que lleve al diagnóstico de que hay una recesión. El cambio desfavorable no es algo exclusivo de la moneda brasileña, sino una tendencia por la que están pasando todas las divisas", explica.


El economista Claudio Frischtak, presidente de Inter. B Consultoría Internacional de Negocios, prefiere no decir que la recesión sea inevitable. Pero sí que el país vive un dilema este año. La responsabilidad fiscal y monetaria para asegurar que la inflación no se dispare provocará un bajo crecimiento, que puede llegar al 1% en el año, según dijo. Pero esto no tiene en cuenta una eventual crisis energética. El país vive uno de los peores veranos de los últimos decenios, con temperaturas por encima de los 35 grados en las últimas semanas, lo que provocó la sequía y el racionamiento de agua en algunas ciudades, y la caída del nivel de los reservatorios de las hidroeléctricas, que representan 60% de la fuente energética de Brasil. A la vez, aumentó el consumo de energía con el uso del aire acondicionado y ventiladores, encendidos por la población para protegerse de las altas temperaturas.

 

Carla Jiménez / Frederico Rosas / Felipe Vanini

São Paulo

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Riesgo de recesión en México si no se recupera la actividad económica

En la recta final del año, primero del sexenio del presidente Enrique Peña Nieto, la economía mexicana “está en la parte más profunda del fuerte bache” que comenzó a finales de 2012, advirtió este viernes Bank of America Merrill Lynch (BoA-ML).

 

Para México existe el “riesgo de una recesión” si la actividad no se recupera en el segundo semestre de este año, advirtió Carlos Capistrán, economista en jefe para México de BoA-ML.

 

En el segundo trimestre del año, la economía mexicana creció 1.5 por ciento, prácticamente una tercio del resultado del mismo periodo de 2012, de acuerdo con datos oficiales. Sin embargo, el producto interno bruto (PIB), la medida más amplia sobre el desempeño de la actividad, del segundo trimestre de 2013 fue negativo en 0.74 por ciento, comparado con el del periodo de enero a marzo pasados.

 

“La economía está en la parte más profunda del fuerte bache que comenzó a finales de 2012 debido a los choques externos (disminución de las exportaciones) y fiscales (contención del gasto por parte del gobierno del presidente Peña Nieto)”, comentó Capistrán.

 

El impacto de los choques externo y fiscal a que fue sometida la economía mexicana “prevemos que se desvanezca gradualmente para el segundo semestre de 2013 y que el país regrese a un mayor potencial de crecimiento en 2014”, anticipó. Comentó que el impulso de las reformas continúa, con la propuesta gubernamental de modificar la Constitución para permitir la participación privada en el sector energético y la anunciada reforma fiscal, que será presentada antes del 8 de septiembre, según anticipó esta semana Luis Videgaray, secretario de Hacienda.

 

Uno de los principales riesgos que afronta la economía es la recesión, comentó.

 

Aunque existe más de una forma de caracterizarla, se acepta que una economía se encuentra en recesión cuando acumula dos trimestres consecutivos con tasas negativas en la evolución del producto interno bruto.

 

Entre los principales riesgos actuales para la economía mexicana está el de “una recesión si la actividad no se recupera en el segundo semestre de 2013”, abundó Capistrán. También incluyó: la posibilidad de que el Banco de México (central) reduzca su tasa de interés de referencia “como resultado de la desaceleración/recesión. Estancamiento político que evite la reforma energética o fiscal, o ambas, o conduzca a reformas decepcionantes. Un fuerte incremento en las tasas de interés de Estados Unidos que podría producir una salida desordenada de inversionistas extranjeros”.


Viene el IVA en alimentos, dice

 

La inflación terminará 2013 en 3.8 por ciento, anticipó Merrill Lynch. El incremento desde el nivel actual de 3.5 por ciento se deberá a un rebote de la inflación subyacente en los próximos meses. Dicho rebote será el resultado de la aceleración de la actividad económica y un efecto base que tendrá lugar en noviembre, dada la fuerte caída en los precios de los teléfonos celulares en noviembre de 2012, lo que no se espera que se repita, agregó.

 

Previó que la inflación para 2014 sea de 4.7 por ciento “debido a un incremento en la tasa del impuesto al valor agregado (IVA) para algunos bienes y servicios, con la última parte de una reforma fiscal que será presentada al Congreso en la primera quincena de septiembre”.

 

“Nuestro escenario considera 94 puntos base (0.94 puntos porcentuales) de inflación adicional en 2014 debido a un incremento en las tasas del IVA. Prevemos que en las fronteras el IVA sea subido de 11 a 16 por ciento, mientras que la actual tasa cero en alimentos procesados y medicinas subiría a 16 por ciento”, añadió Bank of America Merrill Lynch.

 

También consideró un escenario alternativo: si la tasa del IVA en alimentos procesados y medicinas es únicamente aumentada a 6 por ciento en 2014, esto incrementaría la inflación alrededor de 32 puntos base (44 puntos base si se considera un incremento del IVA en las fronteras). En este segundo escenario, la inflación para finales de 2014 sería de 4.2 por ciento, apuntó.

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Se “enfría” el crecimiento de América Latina, alerta el FMI

La reciente desaceleración de la economía mexicana es parte de una tendencia que afecta a la mayoría de las naciones de América Latina y el Caribe, después de que la región registró en la última década un crecimiento que duplicó las tasas reportadas en los años 80 y 90 del siglo anterior.

 

Un nuevo reporte del Fondo Monetario Internacional (FMI) definió que los datos más recientes sobre el desempeño de la economía de América Latina y el Caribe sugieren que el crecimiento de la región “se está enfriando”, en algunos casos “bastante rápidamente”. Las actuales condiciones de la zona, apuntó, generan “un buen número de preguntas” para los siguientes años.

 

América Latina disfrutó de un fuerte crecimiento de su producto interno bruto (PIB) en la última década, estableció el FMI. La economía de la región creció 4 por ciento al año, casi el doble de la tasa que registró entre 1980 y 1990, apuntó.

 

En el caso de México, como en el de los países de Centroamérica y del Caribe más dependientes de la economía estadunidense, la tasa promedio de crecimiento fue menor al promedio latinoamericano en los últimos diez años. En ese periodo, la economía mexicana avanzó a un ritmo de 2.2 por ciento en promedio anual, según datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

 

Mejoras sin precedentes

 

El fuerte crecimiento de Latinoamérica y el Caribe en los diez años pasados estuvo acompañado por la disminución de la desigualdad, la pobreza y los niveles de deuda pública, planteó el FMI. La mejora en los niveles de vida de la región “no tiene precedentes”. En la década pasada, apuntó, el PIB per cápita, una medida general de la distribución del ingreso, aumentó más de 30 por ciento, casi dos veces más rápido que en décadas anteriores.

 

En los últimos diez años, abundó, el crecimiento promedio de América Latina mostró “importantes diferencias” a nivel subregional. Por un lado, los países exportadores de materias primas de América del Sur, como Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela, tuvieron un crecimiento económico promedio de 4.5 por ciento en promedio anual. En cambio, México, los países de América Central y los del Caribe fueron “mucho menos boyantes”, con un incremento de su PIB que, en promedio, fue de 2.5 por ciento anual en el periodo, agregó.

 


América del Sur se benefició en la última década del incremento “sin precedente” en los precios de materias primas. Más aún, los países con mayor integración financiera, como Brasil, Chile, Colombia, Perú y Uruguay, también se vieron favorecidos por las mejores condiciones financieras externas.

 

Los países más al norte, como México y los de Centroamérica, que tienen vínculos más estrechos con las economías avanzadas, fueron golpeados con más fuerzas por la crisis financiera internacional que estalló en el otoño de 2008 “y el mediocre desempeño posterior” de la economía de Estados Unidos y las naciones de la eurozona, agregó.

 

La desaceleración de la economía latinoamericana se ha expresado en varios países. México, la segunda economía más importante de la región, crecerá este año 1.8 por ciento, según el gobierno, la mitad de lo previsto a comienzos de año. Brasil, la mayor economía regional, tendrá un repunte este año de 2.5 por ciento, menor al 3 por ciento esperado inicialmente, según la más reciente proyeccción de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe. En junio pasado, el FMI revisó de 3.8 a 3.4 por ciento su previsión de crecimiento del PIB de América Latina y el Caribe para este año.

 

Bajo las actuales condiciones de desaceleración económica se abren varias interrogantes respecto de la economía latinoamericana, consideró el FMI. “¿Es temporal? Cuando las condiciones financieras internacionales se normalicen y el precio de las materias primas se estabilice, ¿continuará Sudamérica logrando las altas tasas de crecimiento recientes? ¿Por qué el desempeño de México, Centroamérica y el Caribe fue peor que el de los países sudamericanos? y ¿lograrán ponerse al día?”

 

Las señales de que la economía de China, que se convirtió en el segundo socio comercial de América Latina después de Estados Unidos, se está desacelerando, “sólo añaden preocupaciones respecto de las perspectivas de crecimiento para América Latina”, apuntó.

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