Marcha atrás para las economías de la Eurozona

El claro “no” a la austeridad que salió de las urnas en Italia corre paralelo al “no” de las cuentas de Portugal, España, Grecia y la República de Irlanda, obligados a extender o reestructurar los plazos pactados con la Troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) ante el fracaso de los programas de ajuste. La misma Francia, segunda economía de la Eurozona, solicitó la semana pasada a la Comisión Europea una extensión del plazo para achicar su déficit fiscal. Para el griego Costas Lapavitsas, autor de Crisis in the Eurozone y catedrático de Economía de SOAS, Universidad de Londres, la elección italiana es una excelente noticia. “Da una esperanza para un camino alternativo y deja al desnudo el fracaso político de la Troika y de Alemania”, señaló a Página/12.


Italia colocó este miércoles unos 6500 millones en bonos, pero tuvo que pagar un 4,83 por ciento, el interés más alto desde octubre de 2012. Con el correr de los días, la impasse política y los problemas económicos aumentarán la presión sobre el pesado programa de vencimientos de deuda que tendrá el futuro gobierno. El año pasado la economía cayó un 2,2 por ciento, más de cien mil pequeñas empresas cerraron sus puertas, el desempleo hoy es del 10 por ciento y la deuda es la segunda de la Eurozona, después de Grecia.


Una paradoja muestra el absurdo del estrangulamiento económico de la austeridad: el déficit fiscal italiano es menor que el de la mayoría de los 17 países de la Eurozona, incluidos Francia y Holanda. Según el think tank Capital Markets, una prolongación de la actual crisis llevará rápidamente las tasas de interés al insostenible 7 por ciento y a un rescate. La primera reacción de los mercados fue una abrupta caída de las acciones de los bancos europeos (principales acreedores de deuda soberana europea): el Deutsche perdió un 5 por ciento de su valor; el Barclays, un 4 por ciento.


El año pasado, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, calmó las aguas de la Eurozona diciendo que haría “todo lo necesario” para salvar el euro. El rescate de Italia –tercera economía de la Eurozona– pondría a prueba esta voluntad política. Pero la crisis italiana profundizará además los problemas que están experimentando los programas de ajuste de los otros países.


Esta semana la Troika discute la marcha del programa de rescate de 78 mil millones de euros acordado con el gobierno portugués en 2011. La coalición de centroderecha, que consiguió el año pasado que se relajaran los plazos para la reducción del déficit fiscal, buscará una segunda extensión de las fechas. La razón es simple. Según cálculos oficiales, la economía se achicará por tercer año consecutivo en 2013 (un dos por ciento) y el desempleo superará el 17 por ciento. Un duro editorial del diario opositor Público puso los puntos sobre las íes. “Portugal entró en un ciclo recesivo que no tiene salida a la vista. Las metas fiscales son inalcanzables. Las condiciones sociales se han deteriorado y la democracia misma está sufriendo. Este programa no sirve.”


En España el número de bancarrotas aumentó en un 40 por ciento en el último trimestre del año pasado y el Producto Interno Bruto (PIB) cayó en un 0,7 por ciento. El desempleo es del 26 por ciento, unos seis millones de personas. Los cálculos del FMI y el sector privado para la economía de este año coinciden en que continuará la recesión y sólo discrepan en su profundidad, que sitúan entre una caída del 1,5 por ciento (FMI) y 2,2 por ciento (Citibank). Con estos datos, y sin crecimiento a la vista, no sorprende que las metas fiscales pactadas por el gobierno del atribulado Mariano Rajoy hayan volado por la ventana y que haya acordado una extensión de un año para conseguir la meta de un déficit por debajo del 3 por ciento a fines de 2014, meta que parece tan “inalcanzable” como las que criticaba el editorial de Público en Portugal.


Otro de los rescatados de la Eurozona a cambio de un duro ajuste, la República de Irlanda, tiene el déficit más alto de la Eurozona (8 por ciento) y acaba de reestructurar la deuda de sus bancos. Por su parte, Grecia está en su quinto año de recesión, con un desempleo del 30 por ciento luego de dos rescates con recetas de austeridad. Según Costas Lapavitsas, la contracción griega es superior a la experimentada por Argentina en la implosión económica de 2001. “La contracción este año en Grecia va a ser peor que la que se vivió en el momento de la disolución de la convertibilidad”, indicó a Página/12.


Si a nadie le sorprende la situación griega, la de Francia en cambio causa consternación. La semana pasada el gobierno de François Hollande le pidió a Bruselas un año adicional para cumplir con su compromiso de que el déficit esté por debajo del 3 por ciento. La respuesta del presidente del Banco Central Alemán, Jens Weidman, fue negativa. “Estamos ante una crisis de confianza en las reglas fiscales de Europa. Es importante que los países fuertes de la Eurozona den un mensaje claro al respecto”, indicó Weidman.


En esto el mensaje de Alemania ha sido consistente. Pero con encuestas complicadas para la reelección de Angela Merkel en los comicios de septiembre, con una economía que se contrajo en el último trimestre del año pasado, con una cumbre europea en marzo, con diferencias en el interior mismo de la Troika y el susto que causa la posible aparición de otros Beppe Grillo en la Eurozona, la presión está creciendo para que haya un cambio al menos en el discurso. Según otro think tank, la Lombar Street Research, el mensaje de Grillo es inequívoco. “Se puede decir que son políticas populistas, pero eso es lo que se logra cuando uno intenta luchar contra la depresión económica sólo con la austeridad”, indicó a The Guardian el analista Dario Perkins.

Publicado enInternacional
Grecia, paralizada en su primera huelga general del año contra los ajustes

Los trabajadores griegos hicieron huelga este miércoles en una protesta nacional contra los recortes de sueldos y subidas de impuestos, dejando los ferris atracados en puerto, las escuelas cerradas y los hospitales sólo con personal de emergencias. Los dos mayores sindicatos griegos congelaron buena parte del país, que está cerca de la bancarrota, durante unos paros de 24 horas contra los recortes, que según dicen sólo agravan los males de un pueblo que lucha por salir de la peor recesión del país en tiempos de paz.

 

Los sindicatos, que representan a 2,5 millones de trabajadores, han convocado varias huelgas desde el estallido de la crisis de deuda europea a finales de 2009, poniendo a prueba la voluntad del Gobierno para aplicar las reformas necesarias ante un creciente descontento público. "La huelga es nuestra respuesta a las políticas de vida muerta que han exprimido la vida de los trabajadores, empobrecido a la sociedad y sumido a la economía en la recesión y la crisis", dijo el sindicato del sector privado GSEE, que organiza los paros con su homólogo del sector público, ADEDY. "Nuestra lucha continuará conforme se apliquen estas políticas", dijo.

 

En sus ocho meses en el poder, el Gobierno de coalición del primer ministro, Antonis Samaras, se ha esforzado por demostrar que aplicará las reformas prometidas a la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, que han rescatado a Atenas dos veces con unos 200.000 millones de euros. El Gobierno ha adoptado una dura estrategia ante los huelguistas, acudiendo a leyes de emergencia en dos ocasiones este año para ordenar a marinos y trabajadores del metro que volvieran a sus puestos tras paros de una semana que paralizaron el transporte público en Atenas y provocaron un desabastecimiento de comida en las islas.

 

Las huelgas han ganado fuerza en las últimas semanas, subrayando el descontento de los griegos ante el desempleo récord y los niveles de pobreza. La visita a Atenas del presidente francés, François Hollande, pasó casi desapercibida debido a la huelga de periodistas helenos. En el norte y centro del país, los agricultores llevan casi un mes protestando por los altos costes de producción y los precios del combustible, bloqueando de forma ocasional el tráfico en la principal autopista norte-sur del país.

 

La mayoría de la actividad empresarial y del sector público se detuvieron durante la huelga del miércoles, seguida por profesores de colegio, empleados de trenes y autobuses y banqueros, entre otros. "Estamos de rodillas. El país ha sido destruido, la gente joven ha sido destruida", dijo Nikos Papageorgiou, un funcionario de 56 años. "Estoy escandalizado con los europeos y nuestros políticos también. Deberían ir todos a la cárcel", afirmó.

 

Los hospitales contaban sólo con el personal de emergencias y los barcos permanecían amarrados, mientras sus tripulantes desafiaban las órdenes del Gobierno de volver al trabajo. Se espera que varias manifestaciones confluyan en torno al mediodía en el exterior del Parlamento, en la plaza Syntagma del centro de Atenas, donde algunas protestas han terminado en choques violentos entre policía y manifestantes.

 

Los analistas señalan que cuando Grecia se aseguró fondos de rescate en diciembre, evitando la bancarrota y poniendo fin a meses de incertidumbre sobre el futuro del país en la zona euro, creó expectativas entre los griegos de que las cosas también mejorarían para ellos a nivel personal. "Si estas expectativas no se han cumplido para el verano, entonces lo que quede de la clase trabajadora responderá con más protestas", dijo Costas Panagopoulos, jefe de la encuestadora Alco.

 

REUTERS Atenas 20/02/2013 10:31 Actualizado: 20/02/2013 10:38

Publicado enInternacional
Viernes, 15 Febrero 2013 06:37

Europa cae en una recesión profunda

Europa cae en una recesión profunda

La economía de la Eurozona cayó en una recesión aún más profunda en el último trimestre de 2012, con un retroceso del Producto Bruto Interno (PBI) de un 0,6 por ciento respecto del trimestre anterior, informó ayer la oficina de estadísticas europea Eurostat. No se registraba un resultado tan negativo en la Zona Euro desde el comienzo de 2009, en plena crisis financiera mundial, cuando hubo una caída del 2,8 por ciento. Según esta primera estimación de Eurostat, España sufrió una caída mayor a la media con -0,7 por ciento y de -1,8 por ciento si se comparan los resultados con el mismo trimestre de 2011. También fueron malos los resultados para Italia (0,9 por ciento) y Portugal (1,8 por ciento). Alemania tuvo una caída de su PBI en el último trimestre de un 0,6 por ciento, pero en comparación con el mismo trimestre de 2011 creció un 0,4 por ciento. En Francia, el rendimiento de octubre a diciembre se redujo un 0,3 por ciento. Austria es otro de los países que abandonó la senda del crecimiento, con un retroceso del 0,2 por ciento entre octubre y diciembre de 2012, mientras que Bélgica volvió a retroceder un 0,1 por ciento. Más significativo es el caso de Holanda, que entra en recesión tras dos trimestres consecutivos de contracción económica, al presentar una caída de su PBI de un 0,2 por ciento en el último trimestre del año. Aunque la oficina estadística comunitaria carece de datos sobre Grecia, la oficina estadística helena Elstat publicó ayer que la economía de ese país continúa en recesión y volvió a contraerse un 6 por ciento en el último trimestre de 2012. En total, durante el 2012 el PBI se contrajo en la Eurozona un 0,5 por ciento. La Unión Europea (UE) se encuentra afectada por la crisis de deuda de sus miembros, con una ralentización del comercio global.

 

En rueda de prensa, el portavoz económico de la Comisión Europea, Simon O’Connor, reconoció ayer que estos datos son peores de lo esperado en varios países aunque “mejores de lo esperado en otros, como España”. La recesión comenzó en los 17 países del euro en la primavera (boreal) del 2012. Ya desde el inicio de ese año la economía se había estancado. En el segundo trimestre retrocedió un 0,2 por ciento y en el tercero, un 0,1. Para toda la UE, la contracción fue de un 0,5 por ciento en el cuarto trimestre, de un 0,6 por ciento en comparación con el mismo trimestre de 2011 y de un 0,3 por ciento para todo el 2012.

 

Según los datos, el recargado tren europeo pesó demasiado a la locomotora alemana: la mayor economía del continente se contrajo en el último trimestre de 2012 debido a la crisis del euro que golpea a muchos de sus principales socios comerciales. El dato publicado ayer por la Oficina Federal de Estadísticas alemana, y que coincidió con las cifras europeas, es el peor desde principios de 2009. También decepcionó a los analistas y a los propios estadísticos, que hasta el mes pasado esperaban una contracción del 0,5 por ciento en el cuarto trimestre. Pese a esas cifras, diversos indicadores muestran que la economía alemana superó el bache y volverá a crecer desde el inicio de 2013. “Las perspectivas mejoran paulatinamente. Indicadores tempranos apuntan a un final a corto plazo de la actual fase de debilidad”, señaló el Ministerio de Economía en su último informe mensual. Sin embargo, la economía alemana afronta nuevos retos. El principal es la fuerte revalorización del euro provocada por la política anticrisis del Banco Central Europeo (BCE).

 

Por su parte, el ministro delegado francés de Asuntos Europeos, Bernard Cazeneuve, consideró ayer que la UE tiene que actuar con “un poco de flexibilidad” para que los países que están haciendo todo lo posible para cumplir los objetivos de déficit público no vean estrangulados los “atisbos de crecimiento”. Cazeneuve hizo este análisis en un desayuno informativo organizado en Madrid después de que el primer ministro francés, Jean-Marc Ayrault, admitió que su país incumplirá en 2013 su objetivo de déficit del 3 por ciento del PBI y dijo que el crecimiento económico del país es más débil de lo previsto. “El crecimiento de 2013 va a ser repensado, la cuestión es a qué ritmo. La Comisión Europea podrá acordarnos un tiempo suplementario para nuestro compromiso de bajar el déficit, que de todas formas llegará al 0 por ciento al finalizar el mandato de (François) Hollande”, sostuvo ayer el ministro de Economía, Pierre Moscovici, en el canal público France 2.

 

En tanto, la imprevista caída del PBI, sumada al histórico aumento del desempleo hasta el 16,9 por ciento, ensombreció ayer la recuperación económica de Portugal, tras dos años de austeridad y rescate financiero. La oposición de izquierda reaccionó a la publicación de esos datos con críticas a la política económica del gobierno conservador, al que responsabilizó de llevar el país “al desastre” por cumplir a rajatabla los ajustes presupuestarios que le exigen la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Sin embargo, uno de los miembros más influyentes del gobierno, Miguel Relvas, ministro adjunto del jefe del Ejecutivo, Pedro Passos Coelho, insistió en que el camino adoptado por Portugal es el correcto y se mostró convencido de que beneficiará al país.

 

Durante la jornada, en Grecia no sólo se conocieron cifras sobre el crecimiento de la economía. La oficina de estadísticas de ese país informó que el desempleo sigue alcanzando niveles records, sobre todo, en el colectivo de los menores de 24 años, donde llegó casi el 62 por ciento en noviembre, frente al 50 por ciento del mismo mes de 2011.

Publicado enInternacional
Notas para otro sistema económico y social

ALAI AMLATINA, 06/02/2013.- El mundo atraviesa un momento de grandes cambios. Los vencedores de la Segunda Guerra Mundial polarizaron el mundo entre la receta marxista-leninista y la receta liberal ricardiana. Ese dualismo se presentó como si no hubiese otras opciones, una especie de bipartidismo global. Ambos sistemas fracasaron. Es hora de estudiar otras escuelas del pensamiento económico y político, para dar un nuevo rumbo.

 

La versión socialista de la Unión Soviética comenzó a ir mal cuando el gobierno de Leonid Brezhnev (1968–1982) aumento el presupuesto de las industrias militares a expensas del resto de la economía y del bienestar social. Luego asumió una guerra de Afganistán que no podía ganar. El adversario estaba equipado, entrenado y financiado por Estados Unidos, que estaba fuera de alcance, a menos de incurrir en una guerra atómica. Muerto Brezhev, vino Mihail Gorvachev, un iluso, sino otra cosa, que entregó a sus aliados sin garantías, se abrió al neo-liberalismo y Rusia vendió a precio vil las empresas del Estado a testaferros de Wall Street.

 

En Inglaterra y Estados Unidos, la política la dirigen los intereses financieros desde fines del siglo XVIII y la función de Banco Central las ejercen bancos privados. En Gran Bretaña el Bank of England la ejerce desde 1844 (Bank Charter Act). En Washington un grupo de grandes bancos privados, llamado Reserva Federal, usurpó esa función a la Secretaría del Tesoro, en 1913. En ambos la política económica la dictan los llamados “Lobbies” y descuella la industria de armamento, que la orienta hacía el aumento incesante del gasto militar. Ambos sectores quitan recursos al resto de la economía real para mantener dos mundos fantásticos: el de fabulosas fortunas virtuales y el de amenazas imaginarias.

 

En la post-guerra, la presencia del marxismo-leninismo como ideología en el poder hizo elevar los salarios e institucionalizar la protección social de los trabajadores, principalmente en Europa, donde la Unión Soviética estaba cerca y había poderosos partidos comunistas. Esa amenaza potencial orientó la política del Estado hacia la conciliación de intereses laborales y empresariales. La desaparición del bloque soviético desencadenó la codicia. En Gran Bretaña y Estados Unidos eso produjo alucinaciones que llevaron al despeñadero socio económico. El cuento de que la libertad total a la codicia personal lleva a la prosperidad colectiva, es falso.

 

La economía real se erosionó y está en vida artificial desde 2008. Es un caso de esquizofrenia: la gente de bienes y servicios reales (99%) vive una recesión, pero los dueños (1%) de las empresas en finanzas y defensa reciben jugosos bonos y dividendos. Sucede que con deuda pública se dio dinero a los bancos (“quantitative easing”) para re-inflar las bolsas de valores y el pago se cargó a los contribuyentes. Eso pudo haber sido un nuevo comienzo si las prácticas y políticas hubiesen cambiado, pero siguen igual y conducen inexorables a la crisis terminal.

 

Aún no hay conciencia pública de que vivimos un fallo masivo del sistema económico y político impuesto por Wall Street y la City de Londres, con su victoria de 1945. Los síntomas del colapso sin embargo son claros y el más grave es el laboral, porque los salarios mantienen el consumo. En EE UU el desempleo oficial es un 8%, pero sus estadísticas esconden muchos datos(1) y el desempleo real anda en 18%, y creciendo. En Gran Bretaña la cifra oficial es 8,4%, pero excluye a 3 millones sub-empleados, con pocas horas semanales y a 4 millones del llamado “precariat”: gente en auto empleo casual, que pudiera definirse auto-desempleada(2).

 

Desde 2008, el rescate de los bancos costó a EE UU más de 19 billones(3) - cifra superior en un tercio de su PIB – que se usaron en nuevas apuestas del sector financiero y no para movilizar la economía. Los hogares perdieron $1,1 billón de su valor, más otros billones perdidos en inversiones y fondos de pensión. Ahora, familias que fueron de la clase media toman sopas en las cocinas de caridad. Estos inocentes pagan los riesgos absurdos en que incurrió la codicia de los banqueros y del complejo militar-industrial.

 

La ética socio-económica

 

La responsabilidad social de la economía es un asunto ético que ya separaba a Adam Smith de David Ricardo. Smith habla de un “lucro excesivo”, contrario al interés social y parasitario; Ricardo lo ve como meta económica y es el enfoque del neo-liberalismo de Milton Friedman; es lo que enseñan en los Business Schools como Economía. Es un asunto ético. Gregory Bateson (Mind and Nature) ya dijo que “La ética de lo óptimo y la ética de lo máximo son dos éticas totalmente distintas”. La ética de lo óptimo enfatiza la calidad y se expresa con la satisfacción. La ética de lo máximo es adictiva y tiene una sola regla: más es mejor.

 

Los excesos son siempre tóxicos y es lo que mata la economía norteamericana y el sistema económico vigente. “La maximización de una sola variable –nos dice Bateson- típicamente termina en patología”. Una economía sana mantiene equilibrio en la prosperidad de los distintos sectores; cuando se favorece el crecimiento sólo de un par de ellos, hay una situación parasitaria. Es el caso del sector financiero y de la industria de armamento que piden por un lado austeridad económico-social y por otro crean dispendiosas guerras innecesarias.

 

En su agonía el sistema desmantela la economía del Estado de bienestar europeo. La banca europea pide más fondos para mantener el valor de sus malas apuestas e impone su gente en los gobiernos. Se eliminan puestos de trabajo, se precarizan el empleo y se privatiza servicios públicos. Como dice Boaventura de Sousa en su Historia de la Austeridad: “El objetivo es volver a la política de clase pura y dura, o sea, al siglo XIX”, a la del liberalismo ricardiano, a la Inglaterra descrita por Charles Dickens.

 

Hay otras doctrinas

 

En el siglo XIX prevaleció un enfoque de la economía como ciencia cuyo objetivo primario no son las ganancias del trabajo, sino las del capital invertido… y aún, sólo el de algunos. Pero también hubo quienes pensaron en las ganancias de los trabajadores y esas ideas fueron aplicadas –tímidamente- en la Europa anterior al colapso de la Unión Soviética. Ahora se les trata de ignorar y hoy sus obras son difíciles de encontrar en las bibliotecas universitarias. Su falta es que miran la prosperidad nacional como un objetivo superior a la ganancia individual; un criterio objetable para las empresas apátridas que financian centros académicos y cuya visión económica se enfoca a las ganancias trimestrales.

 

El primero fue el ginebrino Jean Charles de Sismondi, que publicó “Nuevos Principios de Economía Política” en 1818. Allí acuñó el término proletario –que luego usó Marx- para designar a quien con su prole garantiza la mano de obra. Criticó a Ricardo y señaló que las ganancias a expensas de salarios es una política miope, porque se necesitan buenos salarios para que se consume la producción; fue también el primero en pedir la intervención del Estado para evitar los abusos capitalistas y en hablar de lucha de clases(4).

 

Sismondi predijo la crisis que aqueja hoy a Estados Unidos y otros países, gracias a gobiernos cómplices. Habló de la sobreproducción que lleva al imperialismo y a exprimir el consumo con deuda sobre salarios futuros. Ahora se llama “Economía de la Oferta” y es Economía de la Deuda. Sismondi culpó la sobreproducción del distanciamiento entre valor útil del bien y su valor de cambio, que impulsa el consumo a crédito que crea una deuda esclavizante. Algo que sucedía en Inglaterra y Estados Unidos desde la primera mitad del siglo XIX. En esa época era deuda en la tienda del empleador, ahora son tarjetas de crédito. Esa tragedia se describe en la novela futurista “The Iron Heel”(1906), de Jack London.

 

Desde entonces los excesos congénitos y visibles del capitalismo y el papel del Estado para corregirlos han inspirado propuestas concretas, que se puede clasificar en dos tesis básicas.

 

El grupo de Karl Marx y sus seguidores, considera al capitalismo irredimible e inmerso en un proceso dialéctico fatal que lo lleva a su propia destrucción violenta. Lo remplaza una sociedad sin propiedad individual.

 

Creo que Marx y sus seguidores son utópicos cuando basan su tesis violenta en la solidaridad proletaria. La solidaridad es precaria entre gente que lucha por sobrevivir y más si se les niega la aspiración a la seguridad de tener hogar propio. La solidaridad de clase existe, pero entre los muy ricos. A pesar de eso, el marxismo es válido como método de estudio socio-económico y tiene aportes básicos para una propuesta que remplace al ricardismo puro o neoliberalismo.

 

El otro grupo piensa que el capitalismo es utilizable en beneficio de la sociedad con políticas de control; además de Sismondi, descuellan Friederich List, Werner Sombart, Max Weber, Wilfredo Pareto, John Maynard Keynes y en reversa Deng Xiaoping, en China.

 

Creemos que este segundo grupo es más realista y coincide con un postulado de la ciencia política, mencionado antes por Sismondi, Iturbide, Sarmiento y otros: En cosas de Estado los saltos son efímeros. Se progresa por evolución, como en la naturaleza, y las instituciones que perduran reflejan las circunstancias, la cultura y las ideas de sus ciudadanos.

 

Este grupo de autores también fue influyente. List impulsó la industrialización de Alemania; John Maynard Keynes desarrollo la función económica del salario; Weber y Pareto orientan aún la economía social. Sombart(5) acuñó el término capitalismo (Marx no lo usa) y el concepto de la destrucción creativa, que usó su alumno Joseph Schumpeter. Su trabajo más célebre no existe en inglés, porque la Universidad de Princeton tiene el derecho exclusivo(6) y no lo hace.

 

Hay otros autores importantes que podemos estudiar: Vasili Leontief, Nicolai Kondratieff, Joseph Schumpeter, Jon Elster, John Roemer y la venezolana Carlota Pérez cuyo libro “Las Revoluciones Tecnológicas y el Capital Financiero”(7) cubre 250 años de historia y muestra que los cambios y las revoluciones técnicas tienen una notable regularidad y obligan al rediseño institucional social y político. Vivimos uno de esos momentos.

 

Por Umberto Mazzei es doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de Florencia. Es Director del Instituto de Relaciones Económicas Internacionales en Ginebra. http://www.ventanaglobal.info

 

Notas:


(1) No se cuentan los desempleados que dejan recibir su seguro de desempleo aunque sigan sin trabajo. Se cuentan como empleados a los desocupados que trabajan algunas pocas horas semanales a destajo. Hay unos 50 millones en EE UU que viven bajo el nivel calificado de pobreza. Morris Berman, Why America Failed.
(2) The Guardian, John Philipott: We need employment statistics that confront political spin. 16 January 2013.
(3) Es el término internacional y español; los anglosajones les dicen trillions (o sea, millones de millones).
(4) Economie politique (1815), Nouveaux principes d'économie politique (1819).
(5) El Capitalismo Moderno (Der Moderne Kapitalismus), 1902 y su última versión en 1927.
(6) Fuente: fr.wikipedia.org/wiki/Werner Sombart
(7) Carlota Perez and Chris Freeman, “Technological Revolutions and Financial Capital: the Dynamics of Bubbles and Golden Ages”. Edward Elvin Publishing Limited, Glensanda House, Cheltenham, UK. 2002.

Publicado enInternacional
 La crisis del euro hace también retroceder a la economía alemana

La economía alemana era un bastión de (tenue) crecimiento y empleo en la zona euro, que ya entró en recesión otra vez este verano al enlazar dos trimestres consecutivos en retroceso. Pero era cuestión de tiempo que la intensa caída de la demanda en otros países europeos afectados por la crisis de deuda, por la batería de recortes y subidas de impuestos desplegada para atajar el déficit, atrancara la locomotora alemana. La oficina de estadísticas federal ha adelantado que el PIB alemán solo creció un 0,7% -0,9% si se ajusta por el diferente calendario de días laborables- en 2012, con lo que el cuarto trimestre habría retrocedido hasta un 0,5% respecto al trimestre anterior.


 
Es la mayor caída de la actividad económica alemana desde el fin de la Gran Recesión, en 2009. Y ha resultado más intensa de lo que anticipaban los expertos. En todo caso, la mayoría de ellos cree aún que Alemania sorteará la recesión, ya que los indicadores de confianza de los empresarios alemanes han mejorado, lo que anticipa que es posible que el PIB alemán se recupere algo en el arranque de 2013.


 
Las señales de debilidad en la economía alemana coinciden con el primer saldo presupuestario positivo desde 2007, otra demostración más de ortodoxia presupuestaria del Ejecutivo de Angela Merkel: el sector público alemán cerró el año con un superávit del 0,1% del PIB. Según la oficina estadística alemana, el Gobierno volvió a reducir el déficit (ayudado por el bajo coste de su financiación, con intereses muy bajos), mientras la Seguridad Social aportó un amplio superávit (gracias al sexto récord consecutivo de empleo, con 41,6 millones de personas con trabajo).


 
La crisis del euro apenas afecta por ahora al mercado laboral alemán, pero sí a sus expectativas de crecimiento. Porque, aunque eluda la recesión, la economía alemana está casi estancada: en 2012 apenas avanzó un tercio de lo que creció el año anterior (un 3,1% anual, ajustado por calendario). Y el Gobierno desvelará este miércoles sus previsiones para 2013, que el Bundesbank, el banco central alemán, ya rebajó al 0,5%, cuando su pronóstico anterior que el PIB aumentara un 1,6% este año.


 
La recesión que sí afecta ya a la mayoría de países de la zona euro se deja notar en el ritmo de avance de las exportaciones alemanas, mucho más tibio en el conjunto del año pasado (4,1%) que en 2011 (7,8%). Aún así, como las importaciones avanzaron aún menos (2,3%), el saldo exterior volvió a ser "la fuerza que guía el crecimiento económico alemán", según subraya el comunicado de la oficina estadística, al aportar 1,1 puntos porcentuales al aumento del PIB.


 
En la demanda interna, la evolución a lo largo de 2012  fue dispar. Consumo privado (0,8%, apenas la mitad que en 2011) y público (1%) se anotaron pequeñas tasas anuales positivas, mientras la inversión bajó, sobre todo en bienes de equipo (-4,4%), por primera vez desde 2009, lo que puede ser indicador de la desconfianza del empresariado alemán en el entorno económico. Por sectores, se reproduce la situación: el avance de los servicios apenas compensó la caída en industria y construcción.

 

Por Alejandro Bolaños Madrid 15 ENE 2013 - 10:41 CET

Publicado enInternacional
Martes, 04 Diciembre 2012 07:09

El rostro pobre de Europa

El rostro pobre de Europa

Cerca de una cuarta parte de la población de la Unión Europea (UE), aproximadamente 120 millones de personas, estaba en 2011 bajo la amenaza de caer en la pobreza o en la exclusión social. Surge a partir de cifras de la agencia de estadísticas Eurostat divulgadas ayer que, además, muestran que España estaba en 2011 por encima de la media de la UE.

 

Un total de 119,6 millones de personas, es decir el 24,2 por ciento de la población de los 27 países de la UE, tenía ese riesgo el año pasado, frente al 23,4 por ciento en 2010, lo que demuestra el impacto de la crisis económica. Las mayores proporciones de personas amenazadas por la pobreza o la exclusión están en Bulgaria con un 49 por ciento, Rumania y en Letonia tienen un 40 por ciento, así como en Grecia hay un 31 por ciento frente al 27,7 por ciento de 2010. Las menores proporciones están en la República Checa con un 15 por ciento, en Suecia y Holanda con un 16 por ciento, y en Austria y Luxemburgo con un 17 por ciento.

 

En 2011, España estaba por encima de la media de la UE con un 27 por ciento, en alza constante en los últimos años: 25,5 por ciento en 2010 y 22,9 por ciento en 2009.

 

Según la información divulgada, las personas se enfrentan, al menos, a una de las tres formas de exclusión. Estas son: riesgo de pobreza, privación material grave –no poder pagar facturas, alimentación insuficiente en proteínas, no poder hacer frente a gastos de calefacción– y una frecuencia de trabajo muy débil entendida como familias en las que los adultos utilizaron menos del 20 por ciento de su potencial total de trabajo en el curso del año anterior.

 

Como detalló la agencia de noticias Europa Press, el 3,9 por ciento de la población española, por debajo del 8,8 por ciento de media comunitaria, se encuentra en una situación de privación material severa. Mientras que Bulgaria –con un 44 por ciento– y Letonia –con un 31 por ciento– registraron las mayores tasas de población en situación de privación material severa, frente Luxemburgo y Suecia que tienen las más bajas, con un uno por ciento. Finalmente, el 12,2 por ciento de los ciudadanos españoles vive en hogares donde los adultos trabajaron menos del 20 por ciento de su potencial laboral durante el último año, frente al 10 por ciento de media en la UE. Sumando al menos uno de los tres criterios, señaló la agencia de noticias, la tasa de población española en riesgo de pobreza o exclusión social alcanzó el 27 por ciento, que equivale aproximadamente a 12,4 millones de ciudadanos, lo que supone un incremento de cuatro puntos con respecto al 22,9 por ciento de 2008.

 

De los datos de Eurostat se desprende también que, en la Unión Europea, un 17 por ciento de la población está bajo amenaza de pobreza monetaria, y España, Bulgaria y Rumania tienen la tasa más alta, con un 22 por ciento en cada país. El informe estadístico anual se publicó en un contexto de polémica entre países europeos sobre si hay que mantener la misma partida de ayuda alimentaria en el presupuesto 2014-2020 de la UE. Varios países europeos, entre ellos Alemania, Suecia y Reino Unido, criticaron el programa de ayuda a los más necesitados porque consideran que es un asunto que corresponde a cada unos de los Estados.

 

Estos datos se suman a los publicados por Eurostat el viernes, a través de los cuales se informaba que el desempleo en la Zona Euro alcanzó un nuevo record en octubre, cuando llegó a un 11,7 por ciento. En total, 18,7 millones de personas se encontraban desempleadas en ese mes en los 17 países del euro, 2,2 millones más que hace un año. De este modo, el número de desempleados aumentó en 173 mil personas. En total, en la Eurozona hay 3,6 millones de jóvenes menores de 25 años sin trabajo, un 23,9 por ciento en esa franja de edad. La tasa record la tiene España, con un 26,2 por ciento de desempleo, seguida de Grecia, que registró un 25,4 por ciento en agosto. Por el contrario, Austria con 4,3 por ciento, Luxemburgo con 5,1 por ciento, Alemania con 5,4 por ciento y Holanda con un 5,5 por ciento son los países que menos sufren el desempleo.

Publicado enInternacional
Arremete Rousseff contra políticas de austeridad en Europa; prevé más recesión

Cádiz, 17 de noviembre. La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, criticó las políticas de austeridad que aplican países europeos para hacer frente a la crisis, debido al daño que provocan a la población. En cambio, defendió la adopción de medidas para estimular el crecimiento y la inclusión social, en la segunda y última jornada de la 22 Cumbre Iberoamericana.

 

El encuentro quedará en el recuerdo como la cumbre de los “papeles invertidos”, ya que España y Portugal (miembros del grupo y de la eurozona) ahora esperan que los mercados latinoamericanos les ayuden a su recuperación.

 

“La consolidación fiscal simultánea no es la mejor respuesta a la crisis mundial, y puede incluso agravarla, llevando a una mayor recesión”, advirtió Rousseff.

 

Recordó que en la cumbre de 1991 los países latinoamericanos atravesaban por una crisis de deuda y los resultados de seguir durante dos décadas las recetas del Fondo Monetario Internacional (FMI) fueron, para el caso de Brasil, falta de crecimiento, y el país se tornó “un ejemplo de desigualdad social”, explicó la mandataria de la mayor economía de la región y la sexta del mundo.

 

“Nuestros esfuerzos sólo se convirtieron en solución cuando volvimos a crecer”, expresó la presidenta Rousseff en un mensaje directo a los dirigentes españoles y portugueses.

 

Así, “no sólo Brasil, sino toda América Latina, ofrece ahora dinamismo económico, vigor democrático y mayor igualdad social, gracias a políticas que dieron prioridad al crecimiento económico y a la inclusión social”, resaltó.

 

En la visión de la presidenta brasileña, “queda cada vez más claro que sin crecimiento será muy difícil el camino de la consolidación fiscal. Los ajustes serán cada vez más costosos socialmente y cada vez más críticos políticamente”.

 

Dar prioridad a la austeridad, añadió, “aunque aleja el quiste de una quiebra financiera, no aleja la desconfianza de los mercados y, aún más importante, no aleja la desconfianza de las poblaciones”.

 

Pidió que la estrategia para combatir la crisis muestre resultados para las personas y presente un “horizonte de esperanza, no sólo la perspectiva de más años de sufrimiento”.

 

La presidenta brasileña recomendó que los países que se encuentran en mejor situación contribuyan a elevar la perspectiva invirtiendo, consumiendo e importando más.

 

Así lo hará Brasil, que ampliará su inversión pública y privada en infraestructura, reducirá la carga fiscal a los salarios e impulsará programas sociales que ayuden a mantener el consumo interno, indicó.
A su vez, el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, animó a los países latinoamericanos a invertir en Europa, en particular en España.

 

“La inversión latinoamericana es acogida con los brazos abiertos”, expresó, en momentos en que España y Portugal, dos socios europeos de la comunidad latinoamericana que se encuentran hundidos en crisis económicas, miran hacia el otro lado del Atlántico en busca de inversiones para superar esa situación.

 

Rajoy subrayó que “actualmente América Latina posee una posición de partida más ventajosa que Europa para sortear la crisis”.

 

España, que durante años ha hecho en Latinoamérica una oleada de inversiones conocidas como “segunda reconquista”, mira ahora hacia sus antiguas colonias.

 

Rajoy aseveró que la inversión acumulada de España en Latinoamérica supera 115 mil millones de euros, de los cuales 7 mil millones fueron colocados en 2011.

 

“En el contexto actual de dificultades es necesario prestar atención especial a las políticas de crecimiento económico”, afirmó Rajoy, al abrir las sesiones de trabajo de los jefes de Estado y de gobierno, en un sentido opuesto a las políticas de austeridad impuestas por Bruselas y por el FMI.

 

El mandatario anfitrión pidió a los países latinoamericanos aumentar su inversión en España, al tiempo que demandó seguridad jurídica para las inversiones en Latinoamérica, sin mencionar la expropiación de YPF-Repsol en Argentina.

 

Los líderes de Estado y de gobierno acordaron fortalecer el comercio y la inversión, así como proyectar a las pequeñas y medianas empresas para fomentar la creación de empleos, como forma de impulsar el crecimiento económico.

 

Las pequeñas y medianas empresas se presentaron como herramienta clave tanto para España, que quiere utilizarlas para aumentar su presencia en Latinoamérica, como para los países de esa zona, que ven en ese sector la clave del cambio estructural que necesitan.

 

Uno de los seis ejes de la declaración final apuesta por promover la creación y el desarrollo de estas empresas, facilitar su acceso al crédito y reducir la burocracia. En la cumbre también se acordó crear un instrumento de arbitraje, impulsado por el sector privado, que mejore la seguridad jurídica de las empresas y resuelva diferendos bilaterales.

 

El rey Juan Carlos clausuró la 22 Cumbre Iberoamericana, la cual comenzó el viernes en Cádiz bajo el lema “Una relación renovada”.

 

En tanto, el presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, recibió la estafeta para organizar la versión 23 de la cumbre, propuesta para los días 18 y 19 de octubre del próximo año.

 

Afp, Dpa y Reuters

Publicado enInternacional
Viernes, 16 Noviembre 2012 05:55

La eurozona entra en recesión

La eurozona entra en recesión

La economía de la zona euro ha confirmado su entrada en recesión técnica al registrar en el tercer trimestre del año una contracción de la actividad del 0,1% respecto a los tres meses anteriores, cuando ya había retrocedido un 0,2%, según reflejan los datos de la estimación adelantada publicados por la oficina comunitaria de estadística, Eurostat. De este modo, el PIB de la zona euro, que en el primer trimestre de 2012 se estancó tras retroceder tres décimas en los últimos tres meses de 2011, acumula ya cuatro trimestres consecutivos sin crecimiento alguno.

 

Los datos difundidos por la oficina estadística comunitaria dibujan el peor de los escenarios económicos para cualquier economía y confirman que la recuperación se producirá más tarde de lo esperado. Según las previsiones de otoño publicadas recientemente por la Comisión Europea, la economía de la zona del euro se quedará prácticamente en punto muerto durante 2013 y habrá que esperar hasta 2014 para ver un repunte.

 


En el conjunto de los veintisiete países de la UE, la actividad económica registró en el tercer trimestre un incremento del 0,1% respecto a los tres meses anteriores, cuando había caída dos décimas, tras estancarse en el primer trimestre del año y caer un 0,3% en el último trimestre de 2011.

 

 En términos interanuales, el PIB de la zona euro en el tercer trimestre acumula una caída del 0,6%, mientras que en el conjunto de los Veintisiete el descenso es del 0,4%.

 

 Entre los países de la zona euro cuyos datos estaban disponibles, sólo Estonia (+1,7%), Eslovaquia (+0,6%), Finlandia (+0,3%) y Francia y Alemania (+0,2%) mostraban algún crecimiento trimestral. En el otro lado, Países Bajos registraba la mayor caída trimestral de la actividad (-1,1%), por delante de Portugal (-0,8%), Chipre (-0,5%), España (-0,3%), Italia (-0,2%) y Austria (-0,1%).

 

En el tercer trimestre del año estaban en recesión al menos siete países de la UE (no hay datos disponibles aún para todos), entre ellos algunas de las mayores economías del euro como Italia y España . De los países rescatados, están en recesión Grecia y Portugal, mientras que Irlanda salió técnicamente de ella en el segundo trimestre, cuando registró un crecimiento nulo. También Chipre, que ha pedido un rescate completo a la zona del euro y al Fondo Monetario Internacional (FMI), encadena cuatro trimestres en negativo, registrando en el tercero de este año una caída del 0,5 % de su PIB, menos que la contracción del 0,9 % entre abril y junio.

 

El BCE revisasus previsiones

 

El Banco Central Europeo (BCE) ha revisado a la baja sus previsiones de crecimiento para la zona del euro y al alza las de inflación y desempleo para 2012 y 2013, según se recoge en  su boletín mensual de noviembre, publicado este jueves. Los expertos consultados por el BCE ha revisado a la baja las expectativas de crecimiento del PIB para 2012 y 2013, en 0,2 y 0,3 puntos porcentuales, hasta -0,5 % y el 0,3 %, respectivamente. Para 2014, las previsiones se cifran en el 1,3%, frente al 1,4% de la encuesta anterior.

 

Las perspectivas de desempleo se sitúan actualmente en el 11,3% para 2012, en el 11,6 % para 2013 y en el 11,2% para 2014, lo que supone una revisión al alza de 0,1 puntos porcentuales para 2012, de 0,2 puntos porcentuales para 2013 y de 0,4 puntos porcentuales para 2014, en comparación con la encuesta anterior. Estas revisiones al alza tienen su origen en una debilidad, mayor que la esperada, de la actividad económica.

 

PÚBLICO / AGENCIASBruselas15/11/2012 11:05 Actualizado: 15/11/2012 16:01

Publicado enInternacional
La inestabilidad de los países ricos amenaza con un derrumbe global
Dice un proverbio japonés que con la leña prometida no se calienta la casa. El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, desafió ese refrán en septiembre. Prometió quemar leña sin límite en los mercados y todos empezaron a sentir calorcito. Pero los que tienen que ir a buscar la leña no se deciden. Tal vez estén jugando con fuego.}
 
Desde Japón, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, ha pedido esta semana “actuaciones urgentes y con coraje” en la zona euro, principal foco de preocupaciones de la economía mundial. Pero no el único. Los economistas del Fondo han pintado un panorama apocalíptico si EE UU no aprueba un nuevo techo de deuda o cae en el precipicio fiscal, esto es, los drásticos recortes de gasto y subidas de impuestos que entrarían en vigor de forma automática si un acuerdo político no lo impide. Japón atraviesa una fase de inestabilidad política y lleva renqueando desde hace 20 años (un plazo en el que el crecimiento medio anual ha sido del 0,8% y la inflación acumulada, la de los 20 años juntos, es la misma que ha tenido España solo el mes pasado, el 0,7%). Y China no logra que la demanda interna tome el relevo de las exportaciones, golpeadas por el frenazo de las economías desarrolladas.
 

Con ese panorama en las cuatro principales economías mundiales, no es de extrañar que el FMI concluya que “los riesgos de una grave desaceleración mundial son alarmantemente altos”, según el informe presentado esta semana por su economista jefe, Olivier Blanchard, en Tokio, con motivo de la asamblea anual del organismo internacional.


Los técnicos del Fondo aún creen que las economías emergentes lograrán salvar el crecimiento mundial, pero son conscientes del contagio: “El bajo crecimiento y la incertidumbre de las economías avanzadas están afectando a los países emergentes y las economías en desarrollo, a través de los canales comerciales y financieros, que se suman a sus propias debilidades”, según Blanchard, que se remonta a 2009, el año de la Gran Recesión, para señalar que, como entonces, “el comercio exterior resulta ser un canal de contagio sorprendentemente poderoso”.

 
Blanchard, que esta semana ha provocado un pequeño terremoto en Japón con su estudio del efecto de los recortes en el crecimiento (mayor de lo que se pensaba en otros informes), lamenta que en la economía mundial hay “una sensación general de incertidumbre” y que los riesgos extremos, como los relativos a la viabilidad de la zona euro o a que se cometan errores graves en la política fiscal de Estados Unidos, continúan preocupando.

 
El Fondo ha rebajado esta semana de nuevo sus previsiones de crecimiento para este año y el próximo, aunque las mantiene por encima del 3% en el conjunto de la economía mundial. “El mayor cambio desde la asamblea de primavera es que el frenazo del crecimiento ya no solo afecta a las economías desarrolladas, sino también a los mercados emergentes, sobre todo en Asia”, enfatizó Christine Lagarde, al referirse al estudio.

 
Además, el Fondo parte de una premisa que algunos analistas privados no ven tan clara: que la zona euro (“el epicentro de la crisis”, en palabras de Lagarde) arregle sus problemas sin demora y EE UU logre un acuerdo político sobre el precipicio fiscal. El propio FMI lo admite: “Si cualquiera de los dos supuestos críticos acerca de las respuestas de política no se cumpliera, la actividad mundial podría deteriorarse drásticamente”, admite el organismo.

 
La zona euro, peligrosamente cerca de la recesión


 
El riesgo está ahí: hay una probabilidad de cada seis de que el crecimiento mundial caiga por debajo del 2%, lo que supondría una recesión en las economías avanzadas y un crecimiento lento en las emergentes y en desarrollo. Hace solo seis meses, el FMI decía que había una probabilidad de 1 entre 25. Y, en el caso de la zona euro, la probabilidad de una entrada en recesión es ya del 85%, según el Modelo de Proyección Global de los economistas del Fondo. Es decir, se da por hecha, cuando hace solo seis meses las posibilidades no pasaban del 50%. En realidad, aunque aún no se conocen los datos, es posible que entre julio y septiembre se haya consumado ese segundo trimestre consecutivo de caída del producto interior bruto (PIB). Le sigue Japón, con una probabilidad del 30% de entrar en recesión antes del primer trimestre del año próximo y EE UU, con algo más del 15%, según estimaciones incluidas en el informe Perspectivas de la Economía Mundial, elaborado por el Fondo.


“Una interrogante clave es si la economía mundial está solo atravesando una etapa de turbulencias adicional dentro de lo que siempre se había previsto como una recuperación lenta y accidentada, o si la actual desaceleración tiene un componente más duradero”, señala el estudio.

 
Y la clave está sobre todo en la zona euro. Lagarde reconoció que hay “buenas y malas noticias”. Las buenas son el paso al frente del Banco Central Europeo (BCE) para comprar deuda de aquellos países que pidan un rescate y se sometan a sus condiciones y la entrada en vigor del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE). Las malas, casi todas las demás, como el acoso de los mercados a los países periféricos, la fragmentación financiera, la fuga de capitales, el agravamiento de la recesión en los países rescatados y los recurrentes retrasos en poner en marcha las decisiones, incluida la necesidad de que cada operación del MEDE sea aprobada por varios Parlamentos. “Es un compromiso entre eficacia financiera y democracia”, señaló Lagarde. En uno de los múltiples actos paralelos a la asamblea del Fondo que se han desarrollado esta semana en Tokio, el gobernador del Banco de Francia, Christian Noyer, abundó en esa idea: “Los tiempos de los mercados no son los de la democracia. Las dudas y retrasos crean nerviosismo, volatilidad y preocupación en los inversores”. A los mercados no les basta con las promesas. La leña prometida no calienta la casa.


Los banqueros centrales se han llevado la mayor parte de las flores en esta reunión del Fondo. El BCE, por su programa de compra de bonos, y la Reserva Federal y el Banco de Japón, por sus políticas de estímulo. “Los bancos centrales han actuado. Ahora les toca a los Gobiernos”, señaló el responsable del área financiera del Fondo, el español José Viñals.

 
Viñals subrayó que los mercados deben percibir la posibilidad de compra de bonos por el BCE como algo real, no virtual. Los inversores desconfiarán si los países que lo necesitan no piden el rescate o quienes deben aprobarlo se resisten.

 
Mientras, el agravamiento de la recesión ha condenado a casi toda la periferia europea a una década perdida en términos de crecimiento económico. “Más que una década perdida, una década de ajustes. Es doloroso y necesario”, matizó Peter Praet, economista jefe del Banco Central Europeo en unas jornadas que conmemoraban el 30º aniversario del IIF, el lobby de la gran banca mundial.

 
En esas mismas jornadas, el vicepresidente y consejero delegado del Banco Santander, Alfredo Sáenz, alabó la nueva aproximación del BCE a la posible compra de bonos soberanos y apostó por una mayor “integración europea”, en la que “la unión bancaria debe ser el primer paso”. “Es fundamental para crear una economía europea más fuerte y un sistema bancario más resistente. Tenemos una hoja de ruta y debemos avanzar lo antes posible”, señaló. Tras reconocer que “la enfermedad española es grave, pero no letal”, Sáenz defendió los grandes pasos que está dando la economía española para corregir sus desequilibrios y, en particular, el proceso de reestructuración financiera, que está llegando a su final y tras el que “quedarán probablemente menos de 10 entidades relevantes y el sistema será más fuerte, eficiente y competitivo”.


El FMI defiende con ahínco que Europa avance en la unión bancaria. Lo ha dicho Blanchard, lo ha dicho Viñals, lo ha dicho Lagarde. Alemania parece tener menos entusiasmo. Su ministro de Economía, Wolfgang Schaüble, tampoco parecía muy contento con la tesis del FMI de que los ajustes hacen más daño a la economía de lo que se creía. Cuentan los periodistas que le acompañaban que cuando le preguntaron inicialmente qué tenía que decir al respecto su respuesta fue tajante y brusca: “Nada”. Luego, insistió en su tesis con una comparación: si hay que escalar una montaña y empiezas a bajar, la montaña será cada vez más alta. Schaüble, por otra parte, intentó relativizar algo la importancia de la crisis del euro: “Europa no es la fuente de todos los problemas en el mundo”, dijo en un acto que compartía con Lagarde.

 EE UU y Japón, también en el punto de mira

 En realidad, el FMI está de acuerdo con eso. El otro punto de mira apunta a EE UU. El director de Asuntos Fiscales del Fondo, Carlo Cotarelli, dejó claro que el ajuste del 4% del PIB que implicaría el llamado precipicio fiscal haría entrar a EE UU en recesión. Y si no se lograba autorización para aumentar el techo de deuda, sería aún peor, “la madre de todos los precipicios fiscales”, con un ajuste del 8% para forzar una reducción del déficit a cero de golpe.
 

Pero en EE UU (y también en Japón) hacen falta, según el Fondo, estrategias creíbles de reducción de la deuda a medio y largo plazo. Los bajísimos tipos de interés que pagan estos países no están garantizados para siempre. “Las necesidades de renovación de la deuda pública aún son muy altas y exponen a los países a los caprichos de los mercados financieros”, sostiene Cotarelli. Y la deuda es enorme en todas las economías avanzadas, lo que frenará la recuperación.
 

“Quizá el mayor obstáculo será la pesada herencia de deuda pública, con una media del 110% del PIB en las economías avanzadas, la mayor desde la II Guerra Mundial”, señaló este viernes Christine Lagarde. Se forma aquí un círculo vicioso. Reducir la deuda pública es enormemente difícil sin crecimiento, pero un alto nivel de deuda lastra ese crecimiento.


Por ahora, los países desarrollados se llevan casi todos los tirones de orejas. A los emergentes les han dicho que no sean complacientes. “Ya me gustaría que eso fuera lo que tuvieran que decirme a mí”, bromeaba en Tokio el ministro de Economía español Luis de Guindos. España sale con el segundo peor pronóstico de evolución del PIB para el año 2013 de los 188 países miembros del organismo, una caída del 1,3%, solo mejor que Grecia.
 

Pero lo cierto es que también los países emergentes y desarrollados, como señalaba Lagarde, han empezado a notar cada vez más la amenaza del contagio en una economía enormemente globalizada, donde las caídas de consumo en Europa se traducen en menos exportaciones en China.

 
Que la crisis de los países desarrollados no termine de provocar una recaída mundial en la recesión depende en buena parte de lo que hagan las autoridades de Europa y Estados Unidos en los próximos meses, es el resumen del diagnóstico que hace el FMI de la economía mundial. “La elección hoy es entre tomar las medidas políticas que sean necesarias, aunque sean duras, o retrasarlas una vez más en la falsa esperanza de que el tiempo juega a nuestro favor”, sostiene Viñals. “No lo hace”.


Por Miguel Jiménez Tokio 14 OCT 2012 - 01:15 CET

Publicado enInternacional
Se propaga la desaceleración en el mundo, alerta el FMI
Tokio, 11 de octubre. La economía mundial se mueve a un ritmo "menor al previsto", que afecta a regiones que hasta hace unos meses tenían buen ritmo de crecimiento, mientras que el desempleo global llegó a un punto que "es aterrador y no aceptable", afirmó Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI). Mientras tanto, el presidente del Banco Mundial (BM), Jim Yong Kim, advirtió sobre la necesidad de acciones para que el crecimiento económico de los últimos cinco años en Latinoamérica, África y Asia "no se destruya por el empeoramiento de la situación".


El aletargamiento de la actividad económica en el mundo se extendió desde los países avanzados a las naciones en desarrollo. "Hay un efecto de propagación", advirtió Lagarde. "Existen riesgos extremos que pueden ocurrir", agregó, en una conferencia antes del inicio de las asambleas del FMI y el Banco Mundial, a la que se dan cita gobernadores de bancos centrales y ministros de finanzas de 188 países, que se realiza en la capital japonesa.


"El cambio más grande que ha ocurrido en los últimos meses es que esto no está afectando sólo a las economías avanzadas, la reducción en la tasa de crecimiento se ha extendido a las naciones emergentes" (en desarrollo), expuso en una conferencia la mañana de este jueves, tiempo de Tokio, la noche del miércoles en horario del centro de México.


"Se requiere acción", expuso Lagarde, tanto de parte de los gobiernos de los 17 países que conforman la zona del euro, una región que es ahora el epicentro de la crisis, como de Estados Unidos, donde está en curso una negociación entre la Casa Blanca y el Congreso sobre la reducción del déficit fiscal de ese país. Una falta de entendimiento llevaría a la aplicación de una regla para bajar en automático el desequilibrio fiscal en 4 puntos del producto interno bruto (PIB), con cargo al gasto, lo que llevaría a la primera economía del mundo a una nueva recesión.


"Debemos ver acciones en la zona del euro, se requieren acciones urgentes en ese epicentro de la crisis", manifestó Lagarde. "En Estados Unidos, con el tema del déficit fiscal y el tope de la deuda existen riesgos que todavía no se han tomado en cuenta en todas las previsiones, pero en la medida en que lleguemos a finales de año serán más difíciles. Se requiere acción", agregó.


Una de esas acciones tiene que ver con medidas para sacar a la economía mundial de la desaceleración o, como ocurre ahora en varios países de Europa, de la recesión. "Se debe respaldar que el crecimiento de la economía mundial sea rico en generación de empleo. El desempleo actual es aterrador y no aceptable, hay que crear condiciones de crecimiento que creen puestos de trabajo", expuso Lagarde.


Dos acciones complementarias deben ser emprendidas al mismo tiempo que las políticas para crear empleo, planteó. La primera, continuar con la reforma del sector financiero (una actividad que estuvo en el origen de la actual crisis mundial) que ya lleva varios años. "Si alguien pregunta a un supervisor financiero si el sistema es más seguro a cinco años de la crisis, muchos dirán que todavía no". La segunda, siguió Lagarde, estrategias creíbles por parte de los gobiernos para reducir el alto nivel de endeudamiento mundial, que se ha disparado desde 2006.


Alarmante cambio climático



Jim Yong Kim, un científico de formación, como él mismo se describió aquí, cumplió hoy 104 días al frente del Banco Mundial. "Todo el mundo es vulnerable en tiempos de incertidumbre, sobre todo los pobres, que viven al día. Para poner fin a la pobreza, debemos modificar el arco de la historia para erradicar la pobreza antes de lo que habíamos previsto", dijo en su primera presentación en una asamblea anual del FMI y el BM.


Kim dijo hoy "estar sorprendido" por el hecho de que en los últimos meses los datos sobre agravamiento del cambio climático "se han vuelto alarmante. Cosas que pensábamos que iban a ocurrir en algunos años como el aumento de la temperatura están ocurriendo ya", aseguró. La reciente sequía, que elevó el precio de los alimentos y provocó un aumento de la pobreza en el mundo, fue resultado de esa alteración climática, dijo.


"Este cambio es real. Desde el punto de vista científico es alarmante la unanimidad de los científicos respecto de esto. Debemos encontrar maneras de afrontar y hacer esfuerzos posibles para la mitigación del cambio climático", afirmó.


Tensión diplomática



En medio de la discusión sobre el agravamiento de la crisis económica, la tensión política se añadió a la reunión de los dos principales organismos económicos y financieros del mundo. El gobierno chino canceló de última hora el viaje a Tokio de los jefes de su delegación a la asamblea anual del FMI y el Banco Mundial, que sería encabezada por el gobernador del banco central, Zhou Xiaochuan; y el ministro de finanzas, Xie Xuren, debido a una disputa territorial entre los dos países por la soberanía de un archipiélago de islas deshabitadas al oriente del Mar de China.


China, el país con la segunda mayor economía del mundo (sitio que hasta hace pocos años ocupaba precisamente Japón), reclama para sí la soberanía de las Islas Senkaku, como también lo hacen Japón (que llama Diaoyu al archipiélago) y Taiwán. El mes pasado, la guardia costera japonesa detuvo a los tripulantes de un navío chino que se había adentrado en las aguas de las islas.

Publicado enInternacional