FMI: España no tiene esperanzas de crecimiento a mediano plazo
Madrid, 27 de julio. El Fondo Monetario Internacional (FMI) revisó a la baja sus previsiones para España, esperando ahora un retroceso del producto interno bruto (PIB) de 1.7 por ciento en 2012 y de 1.2 por ciento en 2013, a causa de las nuevas medidas de rigor, y también advirtió contra las tensiones que sufre el país en los mercados.


En tanto, fuentes europeas revelaron que por primera vez España reconoció que podría necesitar un rescate de la Unión Europea y del Fondo Monetario Internacional para el conjunto de su economía por 300 mil millones de euros (366 mil millones de dólares) si sus costos de endeudamiento siguen siendo insostenibles, según dijo un funcionario de la zona euro.


“Las tensiones del mercado podrían acentuarse aún más y amenazar el acceso al mercado”, escribió el FMI en su informe anual sobre España. Aunque señaló que el nuevo plan de rigor del jefe de gobierno español, Mariano Rajoy, que incluye un alza del IVA de tres puntos, a 21 por ciento, “está globalmente en línea con las recomendaciones”, serán necesarias a partir de 2014 “medidas adicionales”.


Hasta ahora el FMI preveía un retroceso del PIB español de 1.5 por ciento en 2012 y de 0.6 por ciento en 2013. Ahora, la cifra del organismo supone una contracción de más del doble de la pronosticada por Rajoy la semana pasada, cuando reconoció que España seguirá en recesión el año próximo, pero calculó en 0.5 por ciento la contracción de la economía.


Según el FMI, este empeoramiento de las perspectivas para 2013 es directamente atribuible al impacto inmediato del duro ajuste anunciado por el gobierno español y prevé que, como consecuencia, la recesión se agrave en España.


“Todas las políticas de ajuste de gasto que se están tomando son restrictivas y van en contra del crecimiento”, afirmó Alberto Roldán, de Inverseguros. “Subir la presión fiscal en un país con 25 por ciento de paro es absolutamente regresivo”, criticó. Esta austeridad desata un descontento social que crece cada día. Por lo pronto, para el 15 de septiembre próximo está convocada una gran manifestación en Madrid.


España planteó a Alemania pedir rescate


El anuncio de los programas de recortes y aumento de impuestos no había bastado para calmar a los mercados y fue necesario que el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, afirmara el jueves que la institución hará “todo lo necesario para salvar al euro” para que las tensiones por fin se relajasen.


Aunque las palabras tranquilizadoras del presidente del BCE relajaron el jueves la tensión en los mercados, la hipótesis de un rescate global de la economía española, lastrada por la recesión y el desempleo, gana terreno, pese a los desmentidos del gobierno.


“No va a haber un rescate, ni el rescate es una opción”, insistió hoy la vicepresidenta y portavoz del gobierno, Soraya Saénz de Santamaría.


Sin embargo, en declaraciones a la agencia Reuters un funcionario de la zona euro dijo que el ministro de Economía español, Luis de Guindos, planteó la posibilidad de un rescate soberano a su par alemán, Wolfgang Schaeuble, durante un encuentro en Berlín el martes, cuando los costos de endeudamiento de España trepaban por encima de 7.6 por ciento, dijo la fuente.


De ser necesario, el dinero se sumaría a los 100 mil millones de euros ya acordados para apuntalar a los bancos españoles, llevando los recursos de la zona euro a un punto de quiebre.


Schaeuble le respondió a De Guindos que no estaba dispuesto a considerar un rescate antes de la entrada en operaciones del fondo de rescate Mecanismo Europeo de Estabilidad, que se producirá antes de fin de año.


“De Guindos habló sobre 300 mil millones de euros en el caso de un programa completo, pero Alemania no estaba cómoda con la idea de un rescate ahora mismo”, dijo el funcionario a Reuters.


Mientras Schaeuble y De Guindos se reunían el martes, los costos de endeudamiento de España alcanzaban su nivel más alto desde que el país adoptó el euro, alcanzando 7.64 por ciento para los bonos a 10 años, nivel al que España no puede pedir prestado a los mercados en forma sostenible.


Sin embargo, el presidente del BCE, Mario Draghi, dijo el jueves que el banco central está listo para actuar para reducir los intereses que debe pagar España y el rendimiento del bono a 10 años bajó a 6.88 por ciento.


Los mandatarios de Alemania, Angela Merkel, y de Francia, Francois Hollande, se movilizaron para tratar de evitar un colapso en los mercados. Ambos tuvieron que salir a reforzar el anuncio del jefe del BCE, y señalaron que sus países (las mayores economías de la eurozona) “están profundamente apegados a la integridad de la zona euro” y decididos a hacer todo para proteger a la unión monetaria.


Afp, Reuters y Dpa

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Jueves, 26 Julio 2012 06:52

La crisis avanza en la zona euro

La crisis avanza en la zona euro
Berlín, 25 de julio. La zona euro enfrenta un desastre económico, de proporciones incalculables, a menos que sus países financieramente fuertes y su banco central asuman una mayor parte de la carga de deuda de la región, dijeron importantes economistas, mientras el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner, advirtió que la crisis europea representa “el mayor riesgo para la economía” de ese país.


“Europa va sonámbula hacia un desastre de proporciones incalculables. La sensación de una crisis sin fin, con un dominó cayendo tras otro, debe revertirse”, escribió el estadunidense Instituto para el Nuevo Pensamiento Económico (INET).


Los economistas demandaron más esfuerzos de los gobiernos para evitar el colapso económico en Europa. Urgieron a todos los países de la Unión Europea a asumir de forma conjunta y con mayor contundencia la lucha contra la crisis.


Los 17 economistas que elaboraron el reporte, entre ellos Lars Feld y Peter Bofinger del panel de “sabios” que asesora a Berlín en política económica, recomendaron medidas urgentes a corto plazo. Indicaron que las autoridades deben combatir dos problemas por separado: lidiar con los costos legados del “diseño defectuoso” de la zona euro y arreglar la estructura del bloque.


Entre sus recomendaciones, los economistas llamaron a una mutualización temprana y parcial de la deuda de la región, idea que rechaza Alemania, el mayor contribuyente de la zona, y a la eventual creación de un organismo supervisor financiero con autoridad sobre los reguladores nacionales.


Exhortaron al Banco Central Europeo (BCE) a convertirse en un prestamista de último recurso a largo plazo para países que cumplan con metas presupuestarias o permitir que el fondo de rescate MEDE tenga un papel y darle licencia bancaria. También consideraron imprescindible un mecanismo para permitir la salida del espacio monetario de países que no cumplan los requisitos del pacto fiscal.


Medidas adicionales para compartir la carga podrían encontrar fuerte resistencia en Berlín, el mayor contribuyente a los programas de rescate de la zona euro y que enfrenta otro fuerte golpe si Atenas no honra sus deudas.


Por su parte, el secretario del Tesoro estadunidense, Timothy Geithner, afirmó que la crisis europea representa el mayor riesgo para la primera economía mundial. “La recesión económica en Europa está perjudicando el crecimiento económico en todo el mundo, y el actual estrés financiero causa un endurecimiento generalizado de las condiciones financieras, exacerbando la desaceleración global”, sostuvo Geithner en su declaración a un comité del Congreso.


En los últimos dos años las instituciones financieras en Estados Unidos “redujeron significativamente” su exposición a las economías más vulnerables de Europa, según Geithner.


Reuters y Dpa



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Miércoles, 18 Julio 2012 07:09

Su apellido es ‘Crisis’

Su apellido es ‘Crisis’
¿Cuándo fue la última vez que una economía capitalista se mantuvo en expansión y en armonía social? Parece que hay que hacer un buen ejercicio de memoria porque no es fácil recordar semejante episodio de placidez. Y sin embargo, en el imaginario social perdura la creencia de que en una época perdida que habría que recuperar, el capitalismo pudo hacer entrega de buenos resultados. Quizás el anhelo profundo del ser humano es ese mundo de paz, bienestar y justicia. Pero esa aspiración no significa que ese mundo anhelado sea posible bajo la feroz regla del capital.


La historia del capitalismo revela un proceso de continua expansión y eso ha sido interpretado como señal de éxito. En esa misma historia hay una nutrida sucesión de episodios de contracción y descalabro. Es como si la crisis incesante fuera el estado natural del capitalismo.


La lista de crisis y dislocaciones traumáticas en la marcha del capitalismo es densa. En ella se entrelazan la especulación financiera, la caída en la demanda agregada provocada por recortes salariales, el exceso de capacidad instalada y, por supuesto, las expectativas optimistas de los inversionistas que fueron una y otra vez desmentidas por el mercado. En varios momentos los límites a la acumulación de capital condujeron a confrontaciones inter-imperialistas y a políticas de colonización que buscaban superar esas limitaciones. En todos estos casos la secuela de desempleo y empobrecimiento, destrucción y guerras dejó cicatrices sombrías.


El mítico periodo glorioso del capital es algo endeble. Hagamos abstracción de las crisis de siglos anteriores, como la de la South Sea Company inglesa (1720) o las del siglo XIX: la depresión post-napoleónica, la crisis de 1837 en Estados Unidos, la de 1847, las de 1857 y 1873-96 (llamada la ‘Larga Depresión’). Pasemos al siglo XX.


En 1907 explota una feroz crisis en Nueva York que amenaza todo el sistema bancario y desemboca en la creación de la Reserva Federal. En 1920-21 se presenta una crisis deflacionaria que precedió a la Gran Depresión. Ésta dejó una huella profunda en la historia económica y política de la primera mitad del siglo.


Después de la Segunda Guerra viene la llamada “época dorada” de expansión capitalista. Esa fase (1947-1970) estuvo sostenida por circunstancias excepcionales e insostenibles: la demanda de la reconstrucción post bellum y del consumo postergado desde la crisis de 1929. La era dorada duró poco: a fines de los sesenta comienza el agotamiento de oportunidades rentables para la inversión. En 1973 concluye el crecimiento de los salarios y arranca la crisis de estancamiento con inflación, misma que desemboca en el alza brutal de las tasas de interés y desencadena la crisis de los años 80 a escala mundial. En América Latina nos acostumbramos a decir “la década perdida” de los 80. Olvidamos que en los países centrales la crisis se había gestado precisamente en la “era dorada”. La crisis de los 80 le pega a todo el mundo.


A finales de los 70 estalla la crisis de las cajas de ahorro y crédito en Estados Unidos. El costo fue enorme y los efectos se prolongaron a lo largo de 10 años hasta que en 1987 sobrevino el Lunes Negro. Durante los años 90 la economía estadunidense experimenta un episodio de bonanza artificial y hasta las finanzas públicas alcanzan a tener un superávit. Mientras en Estados Unidos se está gestando la burbuja de las empresas de ‘alta tecnología’, en el resto del mundo se presenta una nutrida serie de crisis: México, Tailandia y el sudeste asiático, Rusia, Turquía, Brasil. Para cuando los atentados del 9-11 la recesión ya tenía dos años de golpear en Estados Unidos.


No hay pausa para respirar. El capitalismo vive a través de mutaciones patógenas continuas. Es como si se tratara de un enfermo que en momentos de aparente buena salud estuviera preparando los momentos de graves convulsiones.


No hay que caer en una visión reduccionista. No todas las crisis son iguales, ni tuvieron las mismas causas. El desarrollo del capitalismo es un proceso contradictorio y por ello ha tenido fases de relativa prosperidad. Precisamente en esas etapas de estabilidad se gestan las mutaciones que conducen a más crisis.


El análisis de corte marxista ofrece las perspectivas más ricas para el análisis teórico de la crisis como esencia del capital. Pero hasta en una disposición reformista, à la Keynes, es fácil observar que la crisis es el apellido del capitalismo: no existe un mecanismo de ajuste que permita solucionar el problema de la inestabilidad de las funciones de inversión y de preferencia de liquidez en una economía monetaria de tal manera que se alcance una situación de pleno empleo. El punto es este: no es que no funcione el mecanismo, sino que no existe.


Definitivamente, la visión ingenua sobre el capitalismo debe ir a reposar en el museo de los mitos curiosos. Se desprende una importante tarea política e histórica para la izquierda, la única fuerza capaz de cuestionar las bases del capitalismo.

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Viernes, 13 Julio 2012 06:44

“Deben pensar en la inversión”

“Deben pensar en la inversión”
La Unión Europea y los gobiernos en ella representados siguen enviando al mundo señales de cambio y presentando nuevos planes para evitar que la crisis económica, a partir de Grecia y España principalmente, se difunda a otros países, en particular Italia. Pero los mercados no parecen muy convencidos de que las cosas puedan funcionar y hacen tambalear cada día en la Bolsa internacional la ya enclenque seguridad de la Eurozona.


Una de esas luces de alarma es el llamado spread o la diferencia entre el rendimiento de los Bonos del Tesoro de dos países, en este caso Italia y Alemania, considerado este último el más sólido de Europa. Cada día, los altibajos del spread merecen titulares en los diarios italianos. En las últimas semanas no ha bajado de 400 puntos, un nivel considerado por muchos como el reflejo de la falta de confianza de los mercados, lo opuesto de lo que se esperaba después de tantas reuniones y anuncios desde la sede de la Unión Europea en Bruselas, incluso el de un escudo anti–spread a cargo del Banco Central Europeo.


“El spread sube porque los mercados están preocupados de que algunos países europeos, como Italia, que han colocado sus Bonos del Tesoro Plurianuales (BTP) en el mercado internacional, no estén en condiciones de pagarles a sus acreedores cuando llegue el momento, sobre todo porque su performance de crecimiento ha sido pésima”, explicó en una entrevista con Página/12 el economista Gustavo Piga, profesor de Economía Política de la Universidad de Roma Tor Vergata. Según el especialista, el promedio del crecimiento de la economía italiana en los últimos doce años ha sido negativo. Para 2012 no se esperan cosas mejores. De acuerdo con la principal organización de los industriales italianos, Confindustria, el PIB (Producto Interno Bruto) disminuirá este año el 2,4 por ciento.


–Hay quien piensa que los mercados podrían estar maniobrados por intereses económicos ligados a Estados Unidos. ¿Puede favorecer a ese país que la economía europea ande mal?


–La mejor respuesta la da el presidente Obama, que está aterrorizado por la idea de que la Unión Europea pueda saltar. Hay demasiados intereses bancarios comunes. Cuando Europa funciona, funcionan también las exportaciones estadounidenses.


–Volviendo al tema del crecimiento, ¿cómo es posible que el PIB de algunos países europeos, en particular Italia, no logre crecer?


–Es que tienen un problema de competitividad. Las exportaciones en esos países han empezado a decaer. Pongamos un ejemplo: ¿por qué Italia no logra exportar sus heladeras? Evidentemente porque su calidad y su productividad son menores que la alemana. Por eso son necesarias reformas que permitan a Italia mejorar su productividad.


–En su opinión, ¿tiene algo que ver la administración pública en todo esto?


–Sí. Otra de las cosas que alarga y entorpece el trabajo en Italia es sin duda la administración pública. Está demasiado poco al servicio del usuario. Si usted tiene un camino mal reparado o sin terminar, el camión que transporta la heladera demorará mucho más en llegar. La reforma de la administración pública es necesaria, pero requiere mucho tiempo.


–Italia no dispone de mucho tiempo ahora, presionada como está por todos lados. ¿Cómo hace para salir de la recesión?


–En este momento, en el que el sector privado no quiere invertir por miedo, el único actor que puede impulsar la producción de bienes y servicios es el Estado. Hay quien piensa que el sector público no debe intervenir porque eso aumentaría la deuda pública. Esto no es verdad. Para reducir la deuda pública se han impuesto políticas de austeridad, pero eso genera más recesión, crea desocupación y cuentas públicas inestables.


–¿Esto quiere decir que, en su opinión, la revisión de los gastos del Estado (spending review), que ha impulsado el gobierno de Mario Monti para ahorrar, no servirá para nada?


–La spending review es importante porque da la señal de que el Estado finalmente se ha puesto a hacer una de las reformas más importantes, como es la de la administración pública. Pero los mercados saben que se trata de un plan a largo plazo. Por lo demás, si la spending review es capaz de identificar dónde se producen los derroches, no genera mayor recesión de la que ya existe.


–Pero el problema es que esta revisión de gastos prevista por el gobierno de Monti incluye el recorte del 10 por ciento de los empleados públicos y el 20 por ciento de los dirigentes. Se habla de unas 26 mil personas...


–Los recortes en el personal del Estado significan salarios, gente que no tendrá dinero para ir a hacer sus compras cotidianas, y eso generará seguramente más recesión. ¿Qué se hará con el dinero que se ahorrará? ¿Aumentar el IVA, que es ya del 21 por ciento, como se dice? Esto me hace reír. Creo que se debería usar todo el dinero ahorrado en inversiones productivas por parte del Estado.


–¿De qué tiene necesidad Europa en este momento?


–Los mercados tienen la percepción de que en Europa no existe ese contrato de solidaridad que existe, en cambio, entre los estados de Estados Unidos. Hoy en Europa tenemos necesidad de valores comunes, de mucha generosidad y de inteligencia en materia de política económica.

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Luz verde a las privatizaciones en Grecia
Sin mayores sorpresas, el Ejecutivo encabezado por el conservador Antonis Samaras y ese plan de gobierno que pone el acento en aumentar las privatizaciones, como parte de los recortes exigidos por Bruselas, recibió anoche el tan ansiado voto de confianza del Parlamento, después de tres días de acalorados debates. Tal y como se esperaba, los 179 diputados con los que cuentan los tres partidos que apoyan al gobierno –el conservador Nueva Democracia (ND), el Partido Socialista Panhelénico (Pasok) y el centroizquierdista Dimar– votaron a favor del nuevo Ejecutivo, conformado por un puzzle de tecnócratas. Los 121 diputados repartidos entre la izquierda de Syriza, los nacionalistas de Griegos Independientes, el Partido Comunista y los neonazis de Amanecer Dorado manifestaron su voto no positivo de respaldo a la investidura del conservador. Sin mosquearse ni transpirar una sola gota, Samaras logró de este modo el primer aval del Parlamento, desde que se llevaran a cabo las elecciones del pasado 17 de junio en las que ND, su partido, resultara el más votado, sin poder alzarse con la mayoría absoluta.


El debate había comenzado el viernes, matizado por la polémica, no sólo porque las propuestas del gobierno despertaron la ira de la oposición sino también por la participación en el mismo del partido neonazi Amanecer Dorado, que cuenta con la representación de dieciocho diputados. De hecho, prácticamente todos los diputados de izquierda y algunos de la derecha se ausentaron del hemiciclo cuando el sábado intervino su líder, Nikolaos Mijaloliako. En este contexto de rechazo a la fuerza xenófoba, Syriza, el principal partido de la oposición, aseguró que mantendrá esa actitud y repetirá la salida del recinto parlamentario cada vez que intervenga un diputado del partido neonazi.


Un día antes, Samaras presentaba su programa de nueve puntos, que marcará los ejes de su acción de gobierno, y que se centra en mejorar la eficiencia de la administración pública reduciendo su tamaño, además de pretender aumentar el alcance de las privatizaciones para lograr fondos que reduzcan el déficit presupuestario. “Nuestro objetivo no es ganar dinero, sino atraer inversiones”, dijo Samaras el viernes durante su intervención, al tiempo que aseguró que permitirá que los fondos que salieron de Grecia en los últimos años puedan regresar al país sin problemas. De hecho, el ministro de Finanzas, Yannis Sturnaras, explicó el sábado que el gobierno tenía planeado incluso permitir que los bienes privatizados puedan ser pagados por los tenedores de deuda con bonos soberanos helenos.


Ayer, el líder de Syriza, Alexis Tsipras, salió con los tapones de punta a criticar con duros conceptos el programa de privatizaciones (antes había adelantado que respondería a esas políticas con nuevas protestas). “Tengo la sensación de estar leyendo un anuncio de venta del país”, dijo el jefe de la alianza de izquierda ante el Parlamento griego. Y le recordó a Sturnaras que su deber pasa por proteger a los ciudadanos y no a los grupos de presión de banqueros e industriales, en clara referencia a su anterior puesto como director de una fundación ligada al empresariado industrial. “No son europeístas, son merkelistas”, disparó Tsipras a los miembros del gobierno, y extendía la idea al afirmar que no hay nadie más antieuropeo que el gobierno de la canciller alemana, Angela Merkel, que “pretende que la culpa de la crisis sea de los pueblos perezosos del sur de Europa”.


Por su parte, Fotis Kuvelis, líder de Dimar (socio menor del gobierno), reiteró que la única solución profundamente progresista y realista es renegociar las condiciones del memorándum de medidas de austeridad impuesto por la Unión Europea y por el Fondo Monetario Internacional a cambio de otorgar un segundo plan de rescate por valor de 130.000 millones de euros. En este sentido, Samaras reiteró ayer que el gobierno sigue buscando la renegociación del memorándum. Sin embargo, según el diario Kathimerini, la troika (formada por expertos de la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo, todos acreedores de Grecia) le recordó al ministro de Finanzas que el programa de reformas exigidas se había desviado.


Por ello, advirtió que no se concederán nuevos tramos de los préstamos ni se renegociará el programa hasta tanto las reformas exigidas no se encarrilen nuevamente. De hecho, Sturnaras reconoció que para que el nuevo gobierno pueda renegociar las condiciones, “la otra parte también tiene que querer negociar. Si no quieren, uno de los dos tendrá que esperar”, agregó. Se espera que la troika presente hoy sus conclusiones sobre la situación en Atenas. Las informaciones aparecidas en la prensa dominical griega apuntan a que estos primeros resultados serán negativos. Especialmente en cuanto a las privatizaciones, pues apenas hubo algún movimiento, en este sentido, en los últimos meses. “No habrá más inyecciones de dinero si Atenas no emprende pronto privatizaciones profundas, reforma la normativa fiscal y reduce el aparato estatal”, señaló Kathimerini citando advertencias de la tríada internacionalista.

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El FMI alerta de que la economía global se para
La economía global se para. Christine Lagarde, directora del FMI, alertó este viernes en Tokio que la actualización del informe de abril del organismo sobre las perspectivas económicas globales reflejará una tendencia "a la baja".


El FMI va, por tanto, a revisar sus previsiones de abril. "Los indicadores, ya sean de inversión, empleo, crecimiento o manufactura se han ralentizado en algunos sitios o empeorado mucho en otros. Y no solo en Europa, también en EEUU y en algunos emergentes como China, Brasil o la India", dijo Lagarde durante un foro económico en la capital japonesa.


Sin adelantar más detalles sobre el informe, que se publicará el próximo 16 de julio, la directora del FMI se refirió también a la cumbre europea celebrada la semana pasada y señaló que las medidas que se tomaron en Bruselas van "en la dirección correcta", aunque ahora se trataría de aplicar lo acordado. En la cumbre del Consejo Europeo se acordó que los fondos europeos de rescate inyecten directamente dinero a los bancos. Los líderes europeos también acordaron abrir la puerta a la posibilidad de que el fondo de rescate compre deuda soberana de los países en apuros como España.


En este sentido, Lagarde elogió los avances para construir las bases hacia una unión bancaria, y consideró fundamental que ello esté acompañado de una unión fiscal. Pero matizó que también hacen falta progresos en otras partes del mundo, no solo en Europa, "porque esta crisis es global".


"Esta crisis se mueve rápido y llama a todas las puertas, y Estados Unidos también tiene que hacer más", subrayó.


La situación de Japón


La directora del FMI se refirió además a la situación de Japón, tercera economía mundial, y reconoció la "presión" existente sobre el yen, que mantiene una persistente trayectoria al alza frente al euro y el dólar, producto en gran parte de la crisis de Europa.


Ésta se ha reflejado en una caída de las exportaciones niponas a la región, lo que "aumenta la preocupación por el impacto al crecimiento de la economía japonesa", señaló.


La participación de Lagarde en el seminario de Tokio, organizado por el diario económico Nikkei, se enmarca en los preparativos para las próximas reuniones generales del FMI y el Banco Mundial (BM), que tendrán lugar en la capital nipona el próximo octubre.


PÚBLICO.ES / EFEMadrid06/07/2012 09:36 Actualizado: 06/07/2012 10:09

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Acepta el gobierno español: la situación es “insostenible”
Madrid, 14 de junio. La economía española vivió una nueva jornada negra. El informe de Moodys –que se conoció ayer a las once y media de la noche, hora española–, en el que se rebajó la calificación de la deuda española situándola al borde del “bono basura” provocó una caída bursátil de los principales valores financieros y, lo más grave, una escalada en el valor de la prima de riesgo, que cerró a 543 puntos. El ministro de Economía español, Luis de Guindos, reconoció que la “situación es insostenible”, mientras que el mandatario español, Mariano Rajoy, volvió a guardar silencio y a evadir las preguntas de los periodistas.


Madrid era hoy una olla en ebullición. En el centro del poder político, el Congreso de los Diputados, se respiraba la tensión y la preocupación ante las malas noticias que llegaban sin cuartel desde el centro financiero del país, la Bolsa de Valores de la capital, situada a sólo unas calles del Parlamento. Rajoy acudió a la sede parlamentaria, al igual que el resto de su gobierno, pero todas las miradas estaban puestas en el piso de remates, desde donde llegaban sin parar las peores noticias posibles después de que el pasado sábado, en una reunión del Eurogrupo, se aprobara el rescate bancario a España por un total de 100 mil millones de euros. Desde entonces, la prima de riesgo no ha cesado en su escalada, al tiempo que el bono del Estado a 10 años está pagando los intereses más altos de su historias y los principales valores bursátiles pierden valor.


La rebaja en la calificación de la deuda pública por Moodys, bajo el argumento de que el rescate bancario provocaría mayor endeudamiento al país, desató los nervios en el mercado bursátil hasta situar el interés del bono español a 10 año en 7 por ciento, algo que no se ha visto nunca en la era del euro.Los principales analistas y los institutos de análisis financiero coinciden en que a partir de esa cifra, 7 por ciento, España no tiene posibilidades de financiarse a futuro, lo que supondría un hipotético segundo rescate. Una posibilidad –la del segundo rescate– que ya se baraja abiertamente en medios de comunicación ingleses y alemanes, que cada día suben más el tono de la crítica al gobierno español, que sigue negando que España haya sido rescatada y se aferra a la explicación que se trata de una simple “línea de crédito preferente” destinada a las entidades financieras con problemas. Ni siquiera ha reconocido que el monto de ese crédito –100 mil millones– los asumirá el Estado, así como el pago de los intereses.


Mientras el país se sumía en una inmensa nube de preocupación, el presidente Rajoy aceleró el paso al ver a un grupo de periodistas que le esperaban a las puertas del Parlamento para que diera “algunas palabras de tranquilidad para el país”. Silencio total y de nuevo relegó la explicación en su ministro de Economía, Luis de Guindos, quien reconoció que la situación es de una gravedad y fragilidad extrema: En estos momentos, estamos viviendo una situación de volatilidad, de tensión. Esta semana es complicada por las elecciones griegas y evidentemente, el gobierno está consciente de esta situación”. Pero intentó calmar la tensión, al sostener que “sabemos que tenemos el apoyo de todos nuestros socios de la unión monetaria, y ese es el mensaje fundamental. Un mensaje de unión que se va a reafirmar en la reunión del G-20” de la próxima semana en Los Cabos, Baja California.


Al ser entrevistado sobre los riesgos de que se mantenga la prima de riesgo a un nivel tan alto y los intereses de los bonos a 7 por ciento, De Guindos reconoció: “No, no es sostenible en el tiempo, ya lo he dicho más veces. Estoy convencido de que iremos tomando medidas que irán reduciendo la prima en los próximos días y semanas. Tenemos una ruta desde el punto de vista de lo que es la política económica y las medidas que hay que tomar”.


Entre tanto, la agencia Reuters filtró parte de las conclusiones de las dos auditorías externas que se llevaron a cabo para conocer la situación real del sistema bancario español. El resultado fue aún peor a lo vaticinado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), que estimó en 40 mil millones de euros las necesidades de liquidez de la banca. Según estas auditorías, las necesidades finales estarían entre 60 mil y 70 mil millones de euros, según las auditoras Roland Berger y Oliver Wyman.


Denuncian a Bankia


Desde el Movimiento 15M, surgido como fruto de la indignación colectiva ante los efectos devastadores de la crisis en la sociedad española, presentó una denuncia contra Rodrigo Rato, ex presidente de Bankia (el banco “rescatado” con 23 mil 500 millones). La denuncia es particular y se hace en nombre de “una decena de accionistas” de la entidad, que se han sentido estafados “porque cuando les vendieron las acciones, les ocultaron las cuentas reales de la entidad. Los accionistas han sido completamente engañados. Digamos que hay empleados que desde dentro nos están señalando las dianas. Las cuentas vinieron ya mal desde la oficinas, pero el culpable es quien las firma, el consejo de administración”. La querella pretende llevar a Rato ante los tribunales por un presunto delito de falsedad en el folleto informativo de salida a bolsa, recogido en la reforma del Código Penal aprobada en junio de 2010 y tipificado en el artículo 282 bis, “que contempla penas de cárcel para los empresarios que falseen cuentas para conseguir capitales”, señala el abogado Gerardo Yagüe.

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Sábado, 09 Junio 2012 16:46

Rescate a España

Rescate a España
Habrá vigilancia aún más estrecha y periódica. Vendrán los hombres de negro. La Gran Recesión, la crisis más profunda y prolongada del capitalismo en las últimas décadas, dejará profundas secuelas a su paso por España, que se convierte en la última frontera de la crisis existencial del euro. Cayó Grecia. Cayeron Irlanda y Portugal. Y arrastrada a cámara lenta por una banca que financió la madre de todas las burbujas inmobiliarias, cae España: el Gobierno de Mariano Rajoy, con el presidente  desaparecido este sábado, mostró su disposición a pedir el tantas y tantas veces negado rescate de los socios europeos para tapiar el agujero incontenible del sistema financiero.


El Ejecutivo español recibirá hasta 100.000 millones de euros, el 10% de la riqueza que produce España en un año, en una línea de crédito destinada exclusivamente a los bancos. El Gobierno de Mariano Rajoy capitula así ante las fuertes presiones internacionales, ante el temor a que el sistema financiero español, la política griega o el pánico en los mercados detone una espiral de estampidas bancarias e impagos de países que deriven en una depresión causada por un accidente financiero. Europa trata de poner un dique de contención en España. La respuesta de los mercados llegará tan pronto como el lunes.

No hay comidas gratis: las ayudas europeas son en realidad préstamos para recapitalizar el sistema financiero, que el Tesoro deberá devolver religiosamente, a tocateja. Una vez más, el Estado sale al rescate de la banca. Eso sí: se trata de créditos blandos, en condiciones mucho mejores que las de mercado: en torno al 3%, según fuentes conocedoras de las negociaciones entre España y sus socios europeos (y el Tesoro paga actualmente más del 6% por la deuda a 10 años). A cambio, España perderá soberanía sobre su sistema financiero, pero también cederá soberanía fiscal a la Unión Europea, en contra de lo que explicó este sábado el Gobierno.

El ministro de Economía, Luis de Guindos, aseguró tajantemente que la única condicionalidad será para los bancos que requieran ayudas. “No habrá ningún tipo de condiciones macroeconómicas o fiscales”, dijo en varias ocasiones en una rueda de prensa multitudinaria, informa Amanda Mars. Pero el Eurogrupo le enmendó la plana: junto a las alabanzas hacia los esfuerzos españoles por abordar sus variados y agudos desequilibrios, el comunicado de los ministros de Finanzas de la zona euro deja claro lo contrario. Europa supervisará con mano de hierro que Madrid continúe por el camino de la consolidación fiscal, las reformas estructurales y del mercado de trabajo. “Revisaremos de cerca y regularmente los progresos en estas áreas”, según el texto.

Margen cero


Se reduce así hasta prácticamente cero el margen del Gobierno para desviarse de las directrices que lleguen de Bruselas. Y las últimas recomendaciones son claras como el agua: embridar el gasto de las comunidades autónomas, elevar el IVA, acelerar la reforma de las pensiones y endurecer todavía un poco más la reforma laboral, entre otros aspectos. El crédito a España, como en el caso de Grecia, Portugal e Irlanda, se concede a plazos: si se incumplen las condiciones, Bruselas cierra el grifo. Además, pese a que la ayuda —a través del fondo de reestructuración de ordenación bancaria, el FROB— está pensada para reflotar a los bancos, el Estado es en última estancia el que se hace cargo de la deuda. “El Gobierno español mantiene toda la responsabilidad de la asistencia financiera”, según los socios de España.

El Gobierno quiere evitar a toda costa dos términos: rescate y condicionalidad. En uno y otro caso se trata de un ejercicio completamente inútil: la palabra “condicionalidad” aparece en ese texto que marcará la política económica de los próximos años, y muy probablemente el futuro político del propio Gobierno. En el caso de la banca, esa condicionalidad será aún más evidente que en el ámbito fiscal: Europa exige que las entidades que necesiten ayudas activen “los planes de reestructuración de acuerdo con las reglas de las ayudas de la UE y los reformas horizontales del sector”.

En plata: venderán oficinas, recortarán personal, se desharán de activos y participaciones empresariales, despedirán a equipos gestores (como ha ocurrido en el caso de la Bankia de Rodrigo Rato), pondrán en marcha nuevas fusiones o incluso podrían verse, en último caso, liquidaciones de alguna entidad. El último jarro de agua fría llega por la intervención del FMI, a lo que el Gobierno se oponía para ahuyentar el riesgo de quedar estigmatizado. Este organismo no será un prestamista más, como lo fue en los casos de Atenas, Lisboa y Dublín, pero sí apoyará y supervisará a las entidades con informes periódicos.

Berlín, la clave


Berlín, Bruselas, el Banco Central Europeo (BCE), el Fondo Monetario Internacional e incluso el Gobierno de Barack Obama se han encargado en los últimos días de estrechar el cerco para que España pida el rescate. Pero Berlín es la clave de bóveda de toda la jugada. Las presiones alemanas para que el Gobierno de Rajoy recurra al fondo europeo tuvieron su punto álgido el miércoles, cuando el Ministerio de Hacienda se mostró favorable a que la intervención se limite al sector financiero. Esta intervención “suave”, concedían, estará sujeta a las normas especiales para rescates bancarios y tendrá así un calado menor que los programas de Grecia, Irlanda y Portugal, informa Juan Gómez.

El viernes, diversas agencias internacionales citaban fuentes europeas para anunciar la conferencia telefónica celebrada por el Eurogrupo el sábado para tratar los pormenores del rescate. La agencia británica Reuters citaba una fuente “del Gobierno alemán”, que oficialmente se ha mantenido cauteloso durante los dos días. Pero si el miércoles los portavoces gubernamentales aún pedían públicamente “esperar a las auditorías” que evalúan las necesidades económicas de la banca, Berlín evitaba el viernes y el sábado cualquier referencia a dichos estudios y remitía a las decisiones de Madrid.

El aumento de la presión alemana podría deberse a la proximidad de las elecciones generales griegas, en las que la posible victoria de la plataforma izquierdista Syriza podría acarrear la supresión de los programas de austeridad y, con ellos, de los pagos de los próximos tramos del recate a Atenas. Si esto sucede, Bruselas y Berlín temen que se precipiten los acontecimientos y que el contagio arrolle a España antes de que sea posible reaccionar. La demora del rescate bancario español se ha presentado esta semana en Alemania como una cuestión de orgullo nacional.

Confusión


La petición de rescate fue la habitual ceremonia de la confusión: Bruselas viene a decir que es España quien lo ha pedido, y Madrid asegura que es la UE quien ha puesto ese dinero a su disposición. Pero según fuentes financieras, puede dar algo de aire a España ante una semana complicada, con las elecciones griegas a la vuelta de la esquina, y las futuras evaluaciones del sistema bancario, que llegarán en unas semanas y podrían haber supuesto un cuello de botella insalvable para España en los mercados. Pero al Ejecutivo le quedan días duros por delante, en los que deberá convencer a los mercados y a los ciudadanos de que el acuerdo es tan positivo como ayer pretendía el titular de Economía.

Guindos se esforzó en recalcar por activa y por pasiva que lo acordado por el Eurogrupo no constituye un rescate, sino un préstamo en “condiciones muy favorables” que tendrá efectos positivos en la economía, porque reforzará a la banca y reactivará el crédito a empresas y familias. Vaticinó que también supondrá un bálsamo para los mercados. Fue más allá incluso al sugerir que en los próximos días, la operación concertada con el Eurogrupo permitirá desinflar la presión sobre la prima de riesgo, el termómetro de la peor crisis económica en más de medio siglo.

Y justificó la ausencia de Rajoy en uno de los días más cruciales en décadas: “Yo soy el miembro del Eurogrupo; el presidente del Gobierno no lo es”. Pero no consiguió disipar algunas dudas acerca de las secuelas de esa decisión fundamental para el devenir de la crisis, de la economía, de la política y de la sociedad española. “¿Si la sociedad no va a sufrir las consecuencias del rescate, como sostiene el Gobierno, por qué no lo pidió antes?”, le preguntó un periodista. “A usted no le toca preguntar ahora”, cerró Guindos.
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ONU: el mundo, al borde de otra recesión
Nueva York, 7 de junio. La economía global está al borde de una nueva recesión debido al fracaso de las políticas en el mundo desarrollado para resolver la crisis del empleo, disminuir la deuda pública y estabilizar el sistema financiero, reveló hoy la Organización de las Naciones Unidas (ONU).


Como consecuencia, el informe de la ONU titulado Situación y perspectivas de la economía mundial 2012, ajustó a la baja el crecimiento para este año, a 2.5 por ciento, y a 3.1 para 2013, lo que supone una décima porcentual debajo de sus proyecciones de diciembre pasado.


“Este pronóstico presupone que la crisis de la deuda en la zona euro no se agrave y no se ejerza aún más presión hacia medidas estrictas de austeridad fiscal en los países desarrollados”, de acuerdo con el informe.


Plantea posponer las medidas de austeridad



La ONU indicó que 2012 será determinante para definir si la economía mundial afianza su lenta recuperación o más bien vuelve a caer en recesión, aunque advirtió que un crecimiento sólido requeriría aplicar políticas muy diferentes a las que ahora se aplican, que pospongan medidas de austeridad.


Asentó que las debilidades globales son las crisis de deuda pública, sectores bancarios frágiles, escasa demanda agregada –asociada con altas tasas de desempleo– y parálisis política causada por entramados políticos y deficiencias institucionales.


“Estas debilidades son ya un hecho, pero un mayor deterioro en una de ellas podría desencadenar un círculo vicioso que conduzca a una grave turbulencia financiera y recesión económica”, afirmó.


Se espera que los países en desarrollo sigan siendo motor de la economía mundial, pero su crecimiento para este y el siguiente año estará muy por debajo del ritmo alcanzado en 2010 y 2011.


El estudio advirtió que las economías de México y Brasil “sufrirán una desaceleración económica más visible”, pero mantiene sin cambios la previsión de crecimiento para 2012 de la economía mexicana, en 2.5 por ciento.


La ONU explicó que las tasas de desempleo actuales en el mundo siguen siendo mucho más elevadas que las encontradas antes del inicio de la recesión de 2008, lo que significó un déficit de 64 millones de empleos en 2011. Además, ofreció poco lugar para el optimismo.

“Con la desaceleración económica mundial proyectada en el escenario de base y dado el crecimiento de la fuerza laboral en todo el mundo, este déficit se incrementaría aún más, dejando una falta de empleo de alrededor de 71 millones para 2013”, sostuvo.


Las previsiones sobre el comercio mundial tampoco son favorables. El intercambio de mercancías disminuyó de 12.6 en 2010 a 6.6 por ciento en 2011, y este año crecerá apenas 4.4 por ciento y 5.7 en 2013.


Consideró que las reformas financieras –como Basilea III o la reforma Dodd-Frank en Estados Unidos– son inadecuadas para contener riesgos sistémicos, debido a que “sigue siendo incierto si muchas de estas medidas son suficientes para contener riesgos subyacentes”. Finalmente, estableció que una profundización de la austeridad fiscal arrastraría a la economía de Estados Unidos a la recesión.

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La economía británica entró en recesión

La economía británica entró técnicamente en recesión. El informe preliminar de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS) indicó que la economía se contrajo un 0,2 por ciento en los tres primeros meses del año, luego de experimentar una contracción de 0,3 por ciento entre octubre y diciembre de 2011. Es la segunda recesión en tres años, algo que no sucedía desde 1975, pero, sobre todo, es un duro golpe para la estrategia de ajuste fiscal que impulsa la coalición conservadora-liberal demócrata.
 

En la Cámara de los Comunes, el primer ministro, David Cameron, se mostró decepcionado por los datos, pero señaló que continuaría adelante con el programa de austeridad. “No hay complacencia del gobierno, pero estamos en medio de una situación muy difícil, que se ha complicado más aún”, dijo Cameron. El líder de la oposición, el laborista Ed Miliband, calificó los datos de “catastróficos” y señaló que era entera responsabilidad del gobierno. “Esta es una recesión producto de la política del primer ministro y su ministro de Economía”, dijo Miliband.
 

La definición técnica de recesión es de dos trimestres seguidos de crecimiento negativo, pero lo cierto es que la economía británica viene trastabillando desde hace más de un año. Según los datos preliminares de la ONS, que miden la actividad de un 40 por ciento de la economía, la caída se extendió al sector manufacturero (0,4 por ciento) y al crucial de la construcción (3 por ciento) mientras que los servicios, que constituyen el 70 por ciento de la actividad económica, crecieron un magro 0,1 por ciento, atribuido por los economistas a la estampida de consumo de gasolina en marzo, provocado por un pánico de desabastecimiento que desató el propio gobierno. El cada vez más cuestionado ministro de Economía, George Osborne, señaló que no habría cambio de rumbo. “Lo que empeoraría la situación ahora es abandonar nuestro plan económico y sumar más préstamos y más deuda pública”, señaló Osborne.
 

La estrategia de la coalición ha estado dominada por un draconiano programa de austeridad, que contempla recortes del gasto fiscal equivalentes a 130 mil millones de dólares en cinco años, con una pérdida de unos 700 mil puestos en el sector estatal. Este martes la misma ONS reveló que en marzo el gobierno había pedido prestado dos mil millones de libras más de lo previsto y que su recaudación fiscal había caído un 3,6 por ciento, incluyendo un descenso del uno por ciento del impuesto al consumo, el IVA. No hace falta ser John Maynard Keynes para detectar la razón de este empeoramiento de la situación fiscal. “El problema en la estrategia de reducción del déficit del gobierno es que sin una mayor recaudación fiscal, producto de un crecimiento de la economía, no podrá reducir el déficit y su deuda”, señaló al vespertino Evening Standard el economista Daniel Soloman, del nada heterodoxo Centre for Economics and Business Research.
 

A futuro, el panorama es sombrío. La semana pasada, el Banco de Inglaterra (Banco Central) reconoció que no podía descartar la posibilidad de que el “PIB caiga tres trimestres consecutivos”, debido a la debilidad del sector de la construcción y a los feriados que acompañarán el jubileo de la reina en junio. El prestigioso Instituto de Estudios Fiscales calcula que por el momento sólo se ha ejecutado un 10 por ciento de los recortes fiscales anunciados por la coalición: la economía tendrá que lidiar aún con un 90 por ciento de despidos y achicamiento. Simon Wells, economista del banco HSBC, advirtió el impacto que esta continua ola de austeridad tendrá sobre el conjunto de la economía. “El Reino Unido apenas ha comenzado su ejercicio de consolidación fiscal. El sector gubernamental seguirá impactando negativamente sobre la posibilidad de crecimiento del PIB en los próximos cinco años”, indicó Wells.
 

Peor aún, el gobierno se encuentra en un callejón sin salida político. Desde la campaña electoral para las elecciones de mayo de 2010, los conservadores han puesto la reducción del déficit fiscal y el ajuste en el centro de su estrategia económica y de sus ataques al laborismo. Dar marcha atrás los expondría políticamente y sería percibido como un signo de debilidad por los mercados. Mientras tanto, los laboristas se acercan a las elecciones de alcalde para Londres, el 3 de mayo, con una ventaja en las encuestas a nivel nacional de ocho puntos a pesar del escaso carisma de su líder, Ed Miliband.
 

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