La crisis del euro hace también retroceder a la economía alemana

La economía alemana era un bastión de (tenue) crecimiento y empleo en la zona euro, que ya entró en recesión otra vez este verano al enlazar dos trimestres consecutivos en retroceso. Pero era cuestión de tiempo que la intensa caída de la demanda en otros países europeos afectados por la crisis de deuda, por la batería de recortes y subidas de impuestos desplegada para atajar el déficit, atrancara la locomotora alemana. La oficina de estadísticas federal ha adelantado que el PIB alemán solo creció un 0,7% -0,9% si se ajusta por el diferente calendario de días laborables- en 2012, con lo que el cuarto trimestre habría retrocedido hasta un 0,5% respecto al trimestre anterior.


 
Es la mayor caída de la actividad económica alemana desde el fin de la Gran Recesión, en 2009. Y ha resultado más intensa de lo que anticipaban los expertos. En todo caso, la mayoría de ellos cree aún que Alemania sorteará la recesión, ya que los indicadores de confianza de los empresarios alemanes han mejorado, lo que anticipa que es posible que el PIB alemán se recupere algo en el arranque de 2013.


 
Las señales de debilidad en la economía alemana coinciden con el primer saldo presupuestario positivo desde 2007, otra demostración más de ortodoxia presupuestaria del Ejecutivo de Angela Merkel: el sector público alemán cerró el año con un superávit del 0,1% del PIB. Según la oficina estadística alemana, el Gobierno volvió a reducir el déficit (ayudado por el bajo coste de su financiación, con intereses muy bajos), mientras la Seguridad Social aportó un amplio superávit (gracias al sexto récord consecutivo de empleo, con 41,6 millones de personas con trabajo).


 
La crisis del euro apenas afecta por ahora al mercado laboral alemán, pero sí a sus expectativas de crecimiento. Porque, aunque eluda la recesión, la economía alemana está casi estancada: en 2012 apenas avanzó un tercio de lo que creció el año anterior (un 3,1% anual, ajustado por calendario). Y el Gobierno desvelará este miércoles sus previsiones para 2013, que el Bundesbank, el banco central alemán, ya rebajó al 0,5%, cuando su pronóstico anterior que el PIB aumentara un 1,6% este año.


 
La recesión que sí afecta ya a la mayoría de países de la zona euro se deja notar en el ritmo de avance de las exportaciones alemanas, mucho más tibio en el conjunto del año pasado (4,1%) que en 2011 (7,8%). Aún así, como las importaciones avanzaron aún menos (2,3%), el saldo exterior volvió a ser "la fuerza que guía el crecimiento económico alemán", según subraya el comunicado de la oficina estadística, al aportar 1,1 puntos porcentuales al aumento del PIB.


 
En la demanda interna, la evolución a lo largo de 2012  fue dispar. Consumo privado (0,8%, apenas la mitad que en 2011) y público (1%) se anotaron pequeñas tasas anuales positivas, mientras la inversión bajó, sobre todo en bienes de equipo (-4,4%), por primera vez desde 2009, lo que puede ser indicador de la desconfianza del empresariado alemán en el entorno económico. Por sectores, se reproduce la situación: el avance de los servicios apenas compensó la caída en industria y construcción.

 

Por Alejandro Bolaños Madrid 15 ENE 2013 - 10:41 CET

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Martes, 04 Diciembre 2012 07:09

El rostro pobre de Europa

El rostro pobre de Europa

Cerca de una cuarta parte de la población de la Unión Europea (UE), aproximadamente 120 millones de personas, estaba en 2011 bajo la amenaza de caer en la pobreza o en la exclusión social. Surge a partir de cifras de la agencia de estadísticas Eurostat divulgadas ayer que, además, muestran que España estaba en 2011 por encima de la media de la UE.

 

Un total de 119,6 millones de personas, es decir el 24,2 por ciento de la población de los 27 países de la UE, tenía ese riesgo el año pasado, frente al 23,4 por ciento en 2010, lo que demuestra el impacto de la crisis económica. Las mayores proporciones de personas amenazadas por la pobreza o la exclusión están en Bulgaria con un 49 por ciento, Rumania y en Letonia tienen un 40 por ciento, así como en Grecia hay un 31 por ciento frente al 27,7 por ciento de 2010. Las menores proporciones están en la República Checa con un 15 por ciento, en Suecia y Holanda con un 16 por ciento, y en Austria y Luxemburgo con un 17 por ciento.

 

En 2011, España estaba por encima de la media de la UE con un 27 por ciento, en alza constante en los últimos años: 25,5 por ciento en 2010 y 22,9 por ciento en 2009.

 

Según la información divulgada, las personas se enfrentan, al menos, a una de las tres formas de exclusión. Estas son: riesgo de pobreza, privación material grave –no poder pagar facturas, alimentación insuficiente en proteínas, no poder hacer frente a gastos de calefacción– y una frecuencia de trabajo muy débil entendida como familias en las que los adultos utilizaron menos del 20 por ciento de su potencial total de trabajo en el curso del año anterior.

 

Como detalló la agencia de noticias Europa Press, el 3,9 por ciento de la población española, por debajo del 8,8 por ciento de media comunitaria, se encuentra en una situación de privación material severa. Mientras que Bulgaria –con un 44 por ciento– y Letonia –con un 31 por ciento– registraron las mayores tasas de población en situación de privación material severa, frente Luxemburgo y Suecia que tienen las más bajas, con un uno por ciento. Finalmente, el 12,2 por ciento de los ciudadanos españoles vive en hogares donde los adultos trabajaron menos del 20 por ciento de su potencial laboral durante el último año, frente al 10 por ciento de media en la UE. Sumando al menos uno de los tres criterios, señaló la agencia de noticias, la tasa de población española en riesgo de pobreza o exclusión social alcanzó el 27 por ciento, que equivale aproximadamente a 12,4 millones de ciudadanos, lo que supone un incremento de cuatro puntos con respecto al 22,9 por ciento de 2008.

 

De los datos de Eurostat se desprende también que, en la Unión Europea, un 17 por ciento de la población está bajo amenaza de pobreza monetaria, y España, Bulgaria y Rumania tienen la tasa más alta, con un 22 por ciento en cada país. El informe estadístico anual se publicó en un contexto de polémica entre países europeos sobre si hay que mantener la misma partida de ayuda alimentaria en el presupuesto 2014-2020 de la UE. Varios países europeos, entre ellos Alemania, Suecia y Reino Unido, criticaron el programa de ayuda a los más necesitados porque consideran que es un asunto que corresponde a cada unos de los Estados.

 

Estos datos se suman a los publicados por Eurostat el viernes, a través de los cuales se informaba que el desempleo en la Zona Euro alcanzó un nuevo record en octubre, cuando llegó a un 11,7 por ciento. En total, 18,7 millones de personas se encontraban desempleadas en ese mes en los 17 países del euro, 2,2 millones más que hace un año. De este modo, el número de desempleados aumentó en 173 mil personas. En total, en la Eurozona hay 3,6 millones de jóvenes menores de 25 años sin trabajo, un 23,9 por ciento en esa franja de edad. La tasa record la tiene España, con un 26,2 por ciento de desempleo, seguida de Grecia, que registró un 25,4 por ciento en agosto. Por el contrario, Austria con 4,3 por ciento, Luxemburgo con 5,1 por ciento, Alemania con 5,4 por ciento y Holanda con un 5,5 por ciento son los países que menos sufren el desempleo.

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Arremete Rousseff contra políticas de austeridad en Europa; prevé más recesión

Cádiz, 17 de noviembre. La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, criticó las políticas de austeridad que aplican países europeos para hacer frente a la crisis, debido al daño que provocan a la población. En cambio, defendió la adopción de medidas para estimular el crecimiento y la inclusión social, en la segunda y última jornada de la 22 Cumbre Iberoamericana.

 

El encuentro quedará en el recuerdo como la cumbre de los “papeles invertidos”, ya que España y Portugal (miembros del grupo y de la eurozona) ahora esperan que los mercados latinoamericanos les ayuden a su recuperación.

 

“La consolidación fiscal simultánea no es la mejor respuesta a la crisis mundial, y puede incluso agravarla, llevando a una mayor recesión”, advirtió Rousseff.

 

Recordó que en la cumbre de 1991 los países latinoamericanos atravesaban por una crisis de deuda y los resultados de seguir durante dos décadas las recetas del Fondo Monetario Internacional (FMI) fueron, para el caso de Brasil, falta de crecimiento, y el país se tornó “un ejemplo de desigualdad social”, explicó la mandataria de la mayor economía de la región y la sexta del mundo.

 

“Nuestros esfuerzos sólo se convirtieron en solución cuando volvimos a crecer”, expresó la presidenta Rousseff en un mensaje directo a los dirigentes españoles y portugueses.

 

Así, “no sólo Brasil, sino toda América Latina, ofrece ahora dinamismo económico, vigor democrático y mayor igualdad social, gracias a políticas que dieron prioridad al crecimiento económico y a la inclusión social”, resaltó.

 

En la visión de la presidenta brasileña, “queda cada vez más claro que sin crecimiento será muy difícil el camino de la consolidación fiscal. Los ajustes serán cada vez más costosos socialmente y cada vez más críticos políticamente”.

 

Dar prioridad a la austeridad, añadió, “aunque aleja el quiste de una quiebra financiera, no aleja la desconfianza de los mercados y, aún más importante, no aleja la desconfianza de las poblaciones”.

 

Pidió que la estrategia para combatir la crisis muestre resultados para las personas y presente un “horizonte de esperanza, no sólo la perspectiva de más años de sufrimiento”.

 

La presidenta brasileña recomendó que los países que se encuentran en mejor situación contribuyan a elevar la perspectiva invirtiendo, consumiendo e importando más.

 

Así lo hará Brasil, que ampliará su inversión pública y privada en infraestructura, reducirá la carga fiscal a los salarios e impulsará programas sociales que ayuden a mantener el consumo interno, indicó.
A su vez, el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, animó a los países latinoamericanos a invertir en Europa, en particular en España.

 

“La inversión latinoamericana es acogida con los brazos abiertos”, expresó, en momentos en que España y Portugal, dos socios europeos de la comunidad latinoamericana que se encuentran hundidos en crisis económicas, miran hacia el otro lado del Atlántico en busca de inversiones para superar esa situación.

 

Rajoy subrayó que “actualmente América Latina posee una posición de partida más ventajosa que Europa para sortear la crisis”.

 

España, que durante años ha hecho en Latinoamérica una oleada de inversiones conocidas como “segunda reconquista”, mira ahora hacia sus antiguas colonias.

 

Rajoy aseveró que la inversión acumulada de España en Latinoamérica supera 115 mil millones de euros, de los cuales 7 mil millones fueron colocados en 2011.

 

“En el contexto actual de dificultades es necesario prestar atención especial a las políticas de crecimiento económico”, afirmó Rajoy, al abrir las sesiones de trabajo de los jefes de Estado y de gobierno, en un sentido opuesto a las políticas de austeridad impuestas por Bruselas y por el FMI.

 

El mandatario anfitrión pidió a los países latinoamericanos aumentar su inversión en España, al tiempo que demandó seguridad jurídica para las inversiones en Latinoamérica, sin mencionar la expropiación de YPF-Repsol en Argentina.

 

Los líderes de Estado y de gobierno acordaron fortalecer el comercio y la inversión, así como proyectar a las pequeñas y medianas empresas para fomentar la creación de empleos, como forma de impulsar el crecimiento económico.

 

Las pequeñas y medianas empresas se presentaron como herramienta clave tanto para España, que quiere utilizarlas para aumentar su presencia en Latinoamérica, como para los países de esa zona, que ven en ese sector la clave del cambio estructural que necesitan.

 

Uno de los seis ejes de la declaración final apuesta por promover la creación y el desarrollo de estas empresas, facilitar su acceso al crédito y reducir la burocracia. En la cumbre también se acordó crear un instrumento de arbitraje, impulsado por el sector privado, que mejore la seguridad jurídica de las empresas y resuelva diferendos bilaterales.

 

El rey Juan Carlos clausuró la 22 Cumbre Iberoamericana, la cual comenzó el viernes en Cádiz bajo el lema “Una relación renovada”.

 

En tanto, el presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, recibió la estafeta para organizar la versión 23 de la cumbre, propuesta para los días 18 y 19 de octubre del próximo año.

 

Afp, Dpa y Reuters

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Viernes, 16 Noviembre 2012 05:55

La eurozona entra en recesión

La eurozona entra en recesión

La economía de la zona euro ha confirmado su entrada en recesión técnica al registrar en el tercer trimestre del año una contracción de la actividad del 0,1% respecto a los tres meses anteriores, cuando ya había retrocedido un 0,2%, según reflejan los datos de la estimación adelantada publicados por la oficina comunitaria de estadística, Eurostat. De este modo, el PIB de la zona euro, que en el primer trimestre de 2012 se estancó tras retroceder tres décimas en los últimos tres meses de 2011, acumula ya cuatro trimestres consecutivos sin crecimiento alguno.

 

Los datos difundidos por la oficina estadística comunitaria dibujan el peor de los escenarios económicos para cualquier economía y confirman que la recuperación se producirá más tarde de lo esperado. Según las previsiones de otoño publicadas recientemente por la Comisión Europea, la economía de la zona del euro se quedará prácticamente en punto muerto durante 2013 y habrá que esperar hasta 2014 para ver un repunte.

 


En el conjunto de los veintisiete países de la UE, la actividad económica registró en el tercer trimestre un incremento del 0,1% respecto a los tres meses anteriores, cuando había caída dos décimas, tras estancarse en el primer trimestre del año y caer un 0,3% en el último trimestre de 2011.

 

 En términos interanuales, el PIB de la zona euro en el tercer trimestre acumula una caída del 0,6%, mientras que en el conjunto de los Veintisiete el descenso es del 0,4%.

 

 Entre los países de la zona euro cuyos datos estaban disponibles, sólo Estonia (+1,7%), Eslovaquia (+0,6%), Finlandia (+0,3%) y Francia y Alemania (+0,2%) mostraban algún crecimiento trimestral. En el otro lado, Países Bajos registraba la mayor caída trimestral de la actividad (-1,1%), por delante de Portugal (-0,8%), Chipre (-0,5%), España (-0,3%), Italia (-0,2%) y Austria (-0,1%).

 

En el tercer trimestre del año estaban en recesión al menos siete países de la UE (no hay datos disponibles aún para todos), entre ellos algunas de las mayores economías del euro como Italia y España . De los países rescatados, están en recesión Grecia y Portugal, mientras que Irlanda salió técnicamente de ella en el segundo trimestre, cuando registró un crecimiento nulo. También Chipre, que ha pedido un rescate completo a la zona del euro y al Fondo Monetario Internacional (FMI), encadena cuatro trimestres en negativo, registrando en el tercero de este año una caída del 0,5 % de su PIB, menos que la contracción del 0,9 % entre abril y junio.

 

El BCE revisasus previsiones

 

El Banco Central Europeo (BCE) ha revisado a la baja sus previsiones de crecimiento para la zona del euro y al alza las de inflación y desempleo para 2012 y 2013, según se recoge en  su boletín mensual de noviembre, publicado este jueves. Los expertos consultados por el BCE ha revisado a la baja las expectativas de crecimiento del PIB para 2012 y 2013, en 0,2 y 0,3 puntos porcentuales, hasta -0,5 % y el 0,3 %, respectivamente. Para 2014, las previsiones se cifran en el 1,3%, frente al 1,4% de la encuesta anterior.

 

Las perspectivas de desempleo se sitúan actualmente en el 11,3% para 2012, en el 11,6 % para 2013 y en el 11,2% para 2014, lo que supone una revisión al alza de 0,1 puntos porcentuales para 2012, de 0,2 puntos porcentuales para 2013 y de 0,4 puntos porcentuales para 2014, en comparación con la encuesta anterior. Estas revisiones al alza tienen su origen en una debilidad, mayor que la esperada, de la actividad económica.

 

PÚBLICO / AGENCIASBruselas15/11/2012 11:05 Actualizado: 15/11/2012 16:01

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La inestabilidad de los países ricos amenaza con un derrumbe global
Dice un proverbio japonés que con la leña prometida no se calienta la casa. El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, desafió ese refrán en septiembre. Prometió quemar leña sin límite en los mercados y todos empezaron a sentir calorcito. Pero los que tienen que ir a buscar la leña no se deciden. Tal vez estén jugando con fuego.}
 
Desde Japón, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, ha pedido esta semana “actuaciones urgentes y con coraje” en la zona euro, principal foco de preocupaciones de la economía mundial. Pero no el único. Los economistas del Fondo han pintado un panorama apocalíptico si EE UU no aprueba un nuevo techo de deuda o cae en el precipicio fiscal, esto es, los drásticos recortes de gasto y subidas de impuestos que entrarían en vigor de forma automática si un acuerdo político no lo impide. Japón atraviesa una fase de inestabilidad política y lleva renqueando desde hace 20 años (un plazo en el que el crecimiento medio anual ha sido del 0,8% y la inflación acumulada, la de los 20 años juntos, es la misma que ha tenido España solo el mes pasado, el 0,7%). Y China no logra que la demanda interna tome el relevo de las exportaciones, golpeadas por el frenazo de las economías desarrolladas.
 

Con ese panorama en las cuatro principales economías mundiales, no es de extrañar que el FMI concluya que “los riesgos de una grave desaceleración mundial son alarmantemente altos”, según el informe presentado esta semana por su economista jefe, Olivier Blanchard, en Tokio, con motivo de la asamblea anual del organismo internacional.


Los técnicos del Fondo aún creen que las economías emergentes lograrán salvar el crecimiento mundial, pero son conscientes del contagio: “El bajo crecimiento y la incertidumbre de las economías avanzadas están afectando a los países emergentes y las economías en desarrollo, a través de los canales comerciales y financieros, que se suman a sus propias debilidades”, según Blanchard, que se remonta a 2009, el año de la Gran Recesión, para señalar que, como entonces, “el comercio exterior resulta ser un canal de contagio sorprendentemente poderoso”.

 
Blanchard, que esta semana ha provocado un pequeño terremoto en Japón con su estudio del efecto de los recortes en el crecimiento (mayor de lo que se pensaba en otros informes), lamenta que en la economía mundial hay “una sensación general de incertidumbre” y que los riesgos extremos, como los relativos a la viabilidad de la zona euro o a que se cometan errores graves en la política fiscal de Estados Unidos, continúan preocupando.

 
El Fondo ha rebajado esta semana de nuevo sus previsiones de crecimiento para este año y el próximo, aunque las mantiene por encima del 3% en el conjunto de la economía mundial. “El mayor cambio desde la asamblea de primavera es que el frenazo del crecimiento ya no solo afecta a las economías desarrolladas, sino también a los mercados emergentes, sobre todo en Asia”, enfatizó Christine Lagarde, al referirse al estudio.

 
Además, el Fondo parte de una premisa que algunos analistas privados no ven tan clara: que la zona euro (“el epicentro de la crisis”, en palabras de Lagarde) arregle sus problemas sin demora y EE UU logre un acuerdo político sobre el precipicio fiscal. El propio FMI lo admite: “Si cualquiera de los dos supuestos críticos acerca de las respuestas de política no se cumpliera, la actividad mundial podría deteriorarse drásticamente”, admite el organismo.

 
La zona euro, peligrosamente cerca de la recesión


 
El riesgo está ahí: hay una probabilidad de cada seis de que el crecimiento mundial caiga por debajo del 2%, lo que supondría una recesión en las economías avanzadas y un crecimiento lento en las emergentes y en desarrollo. Hace solo seis meses, el FMI decía que había una probabilidad de 1 entre 25. Y, en el caso de la zona euro, la probabilidad de una entrada en recesión es ya del 85%, según el Modelo de Proyección Global de los economistas del Fondo. Es decir, se da por hecha, cuando hace solo seis meses las posibilidades no pasaban del 50%. En realidad, aunque aún no se conocen los datos, es posible que entre julio y septiembre se haya consumado ese segundo trimestre consecutivo de caída del producto interior bruto (PIB). Le sigue Japón, con una probabilidad del 30% de entrar en recesión antes del primer trimestre del año próximo y EE UU, con algo más del 15%, según estimaciones incluidas en el informe Perspectivas de la Economía Mundial, elaborado por el Fondo.


“Una interrogante clave es si la economía mundial está solo atravesando una etapa de turbulencias adicional dentro de lo que siempre se había previsto como una recuperación lenta y accidentada, o si la actual desaceleración tiene un componente más duradero”, señala el estudio.

 
Y la clave está sobre todo en la zona euro. Lagarde reconoció que hay “buenas y malas noticias”. Las buenas son el paso al frente del Banco Central Europeo (BCE) para comprar deuda de aquellos países que pidan un rescate y se sometan a sus condiciones y la entrada en vigor del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE). Las malas, casi todas las demás, como el acoso de los mercados a los países periféricos, la fragmentación financiera, la fuga de capitales, el agravamiento de la recesión en los países rescatados y los recurrentes retrasos en poner en marcha las decisiones, incluida la necesidad de que cada operación del MEDE sea aprobada por varios Parlamentos. “Es un compromiso entre eficacia financiera y democracia”, señaló Lagarde. En uno de los múltiples actos paralelos a la asamblea del Fondo que se han desarrollado esta semana en Tokio, el gobernador del Banco de Francia, Christian Noyer, abundó en esa idea: “Los tiempos de los mercados no son los de la democracia. Las dudas y retrasos crean nerviosismo, volatilidad y preocupación en los inversores”. A los mercados no les basta con las promesas. La leña prometida no calienta la casa.


Los banqueros centrales se han llevado la mayor parte de las flores en esta reunión del Fondo. El BCE, por su programa de compra de bonos, y la Reserva Federal y el Banco de Japón, por sus políticas de estímulo. “Los bancos centrales han actuado. Ahora les toca a los Gobiernos”, señaló el responsable del área financiera del Fondo, el español José Viñals.

 
Viñals subrayó que los mercados deben percibir la posibilidad de compra de bonos por el BCE como algo real, no virtual. Los inversores desconfiarán si los países que lo necesitan no piden el rescate o quienes deben aprobarlo se resisten.

 
Mientras, el agravamiento de la recesión ha condenado a casi toda la periferia europea a una década perdida en términos de crecimiento económico. “Más que una década perdida, una década de ajustes. Es doloroso y necesario”, matizó Peter Praet, economista jefe del Banco Central Europeo en unas jornadas que conmemoraban el 30º aniversario del IIF, el lobby de la gran banca mundial.

 
En esas mismas jornadas, el vicepresidente y consejero delegado del Banco Santander, Alfredo Sáenz, alabó la nueva aproximación del BCE a la posible compra de bonos soberanos y apostó por una mayor “integración europea”, en la que “la unión bancaria debe ser el primer paso”. “Es fundamental para crear una economía europea más fuerte y un sistema bancario más resistente. Tenemos una hoja de ruta y debemos avanzar lo antes posible”, señaló. Tras reconocer que “la enfermedad española es grave, pero no letal”, Sáenz defendió los grandes pasos que está dando la economía española para corregir sus desequilibrios y, en particular, el proceso de reestructuración financiera, que está llegando a su final y tras el que “quedarán probablemente menos de 10 entidades relevantes y el sistema será más fuerte, eficiente y competitivo”.


El FMI defiende con ahínco que Europa avance en la unión bancaria. Lo ha dicho Blanchard, lo ha dicho Viñals, lo ha dicho Lagarde. Alemania parece tener menos entusiasmo. Su ministro de Economía, Wolfgang Schaüble, tampoco parecía muy contento con la tesis del FMI de que los ajustes hacen más daño a la economía de lo que se creía. Cuentan los periodistas que le acompañaban que cuando le preguntaron inicialmente qué tenía que decir al respecto su respuesta fue tajante y brusca: “Nada”. Luego, insistió en su tesis con una comparación: si hay que escalar una montaña y empiezas a bajar, la montaña será cada vez más alta. Schaüble, por otra parte, intentó relativizar algo la importancia de la crisis del euro: “Europa no es la fuente de todos los problemas en el mundo”, dijo en un acto que compartía con Lagarde.

 EE UU y Japón, también en el punto de mira

 En realidad, el FMI está de acuerdo con eso. El otro punto de mira apunta a EE UU. El director de Asuntos Fiscales del Fondo, Carlo Cotarelli, dejó claro que el ajuste del 4% del PIB que implicaría el llamado precipicio fiscal haría entrar a EE UU en recesión. Y si no se lograba autorización para aumentar el techo de deuda, sería aún peor, “la madre de todos los precipicios fiscales”, con un ajuste del 8% para forzar una reducción del déficit a cero de golpe.
 

Pero en EE UU (y también en Japón) hacen falta, según el Fondo, estrategias creíbles de reducción de la deuda a medio y largo plazo. Los bajísimos tipos de interés que pagan estos países no están garantizados para siempre. “Las necesidades de renovación de la deuda pública aún son muy altas y exponen a los países a los caprichos de los mercados financieros”, sostiene Cotarelli. Y la deuda es enorme en todas las economías avanzadas, lo que frenará la recuperación.
 

“Quizá el mayor obstáculo será la pesada herencia de deuda pública, con una media del 110% del PIB en las economías avanzadas, la mayor desde la II Guerra Mundial”, señaló este viernes Christine Lagarde. Se forma aquí un círculo vicioso. Reducir la deuda pública es enormemente difícil sin crecimiento, pero un alto nivel de deuda lastra ese crecimiento.


Por ahora, los países desarrollados se llevan casi todos los tirones de orejas. A los emergentes les han dicho que no sean complacientes. “Ya me gustaría que eso fuera lo que tuvieran que decirme a mí”, bromeaba en Tokio el ministro de Economía español Luis de Guindos. España sale con el segundo peor pronóstico de evolución del PIB para el año 2013 de los 188 países miembros del organismo, una caída del 1,3%, solo mejor que Grecia.
 

Pero lo cierto es que también los países emergentes y desarrollados, como señalaba Lagarde, han empezado a notar cada vez más la amenaza del contagio en una economía enormemente globalizada, donde las caídas de consumo en Europa se traducen en menos exportaciones en China.

 
Que la crisis de los países desarrollados no termine de provocar una recaída mundial en la recesión depende en buena parte de lo que hagan las autoridades de Europa y Estados Unidos en los próximos meses, es el resumen del diagnóstico que hace el FMI de la economía mundial. “La elección hoy es entre tomar las medidas políticas que sean necesarias, aunque sean duras, o retrasarlas una vez más en la falsa esperanza de que el tiempo juega a nuestro favor”, sostiene Viñals. “No lo hace”.


Por Miguel Jiménez Tokio 14 OCT 2012 - 01:15 CET

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Se propaga la desaceleración en el mundo, alerta el FMI
Tokio, 11 de octubre. La economía mundial se mueve a un ritmo "menor al previsto", que afecta a regiones que hasta hace unos meses tenían buen ritmo de crecimiento, mientras que el desempleo global llegó a un punto que "es aterrador y no aceptable", afirmó Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI). Mientras tanto, el presidente del Banco Mundial (BM), Jim Yong Kim, advirtió sobre la necesidad de acciones para que el crecimiento económico de los últimos cinco años en Latinoamérica, África y Asia "no se destruya por el empeoramiento de la situación".


El aletargamiento de la actividad económica en el mundo se extendió desde los países avanzados a las naciones en desarrollo. "Hay un efecto de propagación", advirtió Lagarde. "Existen riesgos extremos que pueden ocurrir", agregó, en una conferencia antes del inicio de las asambleas del FMI y el Banco Mundial, a la que se dan cita gobernadores de bancos centrales y ministros de finanzas de 188 países, que se realiza en la capital japonesa.


"El cambio más grande que ha ocurrido en los últimos meses es que esto no está afectando sólo a las economías avanzadas, la reducción en la tasa de crecimiento se ha extendido a las naciones emergentes" (en desarrollo), expuso en una conferencia la mañana de este jueves, tiempo de Tokio, la noche del miércoles en horario del centro de México.


"Se requiere acción", expuso Lagarde, tanto de parte de los gobiernos de los 17 países que conforman la zona del euro, una región que es ahora el epicentro de la crisis, como de Estados Unidos, donde está en curso una negociación entre la Casa Blanca y el Congreso sobre la reducción del déficit fiscal de ese país. Una falta de entendimiento llevaría a la aplicación de una regla para bajar en automático el desequilibrio fiscal en 4 puntos del producto interno bruto (PIB), con cargo al gasto, lo que llevaría a la primera economía del mundo a una nueva recesión.


"Debemos ver acciones en la zona del euro, se requieren acciones urgentes en ese epicentro de la crisis", manifestó Lagarde. "En Estados Unidos, con el tema del déficit fiscal y el tope de la deuda existen riesgos que todavía no se han tomado en cuenta en todas las previsiones, pero en la medida en que lleguemos a finales de año serán más difíciles. Se requiere acción", agregó.


Una de esas acciones tiene que ver con medidas para sacar a la economía mundial de la desaceleración o, como ocurre ahora en varios países de Europa, de la recesión. "Se debe respaldar que el crecimiento de la economía mundial sea rico en generación de empleo. El desempleo actual es aterrador y no aceptable, hay que crear condiciones de crecimiento que creen puestos de trabajo", expuso Lagarde.


Dos acciones complementarias deben ser emprendidas al mismo tiempo que las políticas para crear empleo, planteó. La primera, continuar con la reforma del sector financiero (una actividad que estuvo en el origen de la actual crisis mundial) que ya lleva varios años. "Si alguien pregunta a un supervisor financiero si el sistema es más seguro a cinco años de la crisis, muchos dirán que todavía no". La segunda, siguió Lagarde, estrategias creíbles por parte de los gobiernos para reducir el alto nivel de endeudamiento mundial, que se ha disparado desde 2006.


Alarmante cambio climático



Jim Yong Kim, un científico de formación, como él mismo se describió aquí, cumplió hoy 104 días al frente del Banco Mundial. "Todo el mundo es vulnerable en tiempos de incertidumbre, sobre todo los pobres, que viven al día. Para poner fin a la pobreza, debemos modificar el arco de la historia para erradicar la pobreza antes de lo que habíamos previsto", dijo en su primera presentación en una asamblea anual del FMI y el BM.


Kim dijo hoy "estar sorprendido" por el hecho de que en los últimos meses los datos sobre agravamiento del cambio climático "se han vuelto alarmante. Cosas que pensábamos que iban a ocurrir en algunos años como el aumento de la temperatura están ocurriendo ya", aseguró. La reciente sequía, que elevó el precio de los alimentos y provocó un aumento de la pobreza en el mundo, fue resultado de esa alteración climática, dijo.


"Este cambio es real. Desde el punto de vista científico es alarmante la unanimidad de los científicos respecto de esto. Debemos encontrar maneras de afrontar y hacer esfuerzos posibles para la mitigación del cambio climático", afirmó.


Tensión diplomática



En medio de la discusión sobre el agravamiento de la crisis económica, la tensión política se añadió a la reunión de los dos principales organismos económicos y financieros del mundo. El gobierno chino canceló de última hora el viaje a Tokio de los jefes de su delegación a la asamblea anual del FMI y el Banco Mundial, que sería encabezada por el gobernador del banco central, Zhou Xiaochuan; y el ministro de finanzas, Xie Xuren, debido a una disputa territorial entre los dos países por la soberanía de un archipiélago de islas deshabitadas al oriente del Mar de China.


China, el país con la segunda mayor economía del mundo (sitio que hasta hace pocos años ocupaba precisamente Japón), reclama para sí la soberanía de las Islas Senkaku, como también lo hacen Japón (que llama Diaoyu al archipiélago) y Taiwán. El mes pasado, la guardia costera japonesa detuvo a los tripulantes de un navío chino que se había adentrado en las aguas de las islas.

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La economía griega y la española tendrán la peor evolución en 2013, según el FMI
En el campeonato mundial de la economía, España nunca había tenido tan malos resultados. Las previsiones que la noche de este lunes publicó en Tokio el Fondo Monetario Internacional (FMI) muestran que la economía española será la segunda con peor evolución de las 185 de todo el mundo el año próximo. Tras sufrir un deterioro acelerado en el último año, España solo le gana a la quebrada Grecia. La política de recortes de inversiones y gastos y de fuertes subidas de impuestos lastra con fuerza el crecimiento. Y, para mayor gravedad, tampoco permite cumplir con los objetivos del ajuste, pues el Fondo calcula que el déficit público no bajará del 3% hasta 2017, tres años después de lo previsto. Ante un panorama tan negro, el FMI sugiere veladamente que España debe dar el paso y pedir el rescate.


Hace solo un año, en la asamblea de otoño de 2011 del FMI, el organismo contaba con que 2013 fuera el año en que se consolidase la recuperación de la economía española, con un crecimiento del 1,8%. Ahora, un año después, la previsión es de una caída del 1,3% del producto interior bruto (PIB), después de que España se haya visto golpeada de lleno por la crisis de la deuda y la desconfianza generalizada. Mientras que la previsión de crecimiento mundial y de las economías avanzadas en general ha empeorado cuatro décimas en un año, la de la economía española lo ha hecho en 3,1 puntos.


La previsión del FMI es, por otro lado, un mazazo al escenario macroeconómico dibujado por el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, y el de Economía, Luis de Guindos, en los Presupuestos para el año próximo. Las cuentas del Gobierno de Rajoy parten de una previsión de que la economía retroceda un 0,5%, y a partir de ahí se cuadra a martillazos el objetivo de déficit del 4,5% del PIB. Con una caída del 1,3%, ese objetivo es inalcanzable sin nuevos recortes, y probablemente, como se está viendo, también con ellos. De hecho, el FMI prevé que el déficit público sea del 5,7% del PIB, el año próximo, 1,2 puntos más que el objetivo del Gobierno, que tampoco cumplirá este año con el objetivo del 6,3%, según las previsiones del Fondo.

 
Todos los indicadores de confianza españoles se han deteriorado este año, especialmente desde la gestión de la crisis de Bankia: prima de riesgo, Bolsa, fuga de capitales, calificaciones crediticias... Ese deterioro llevó a pedir un rescate para sanear la banca (pese a ser las necesidades de capital muy inferiores en porcentaje del PIB a las de otros países) y ha puesto a España al borde de pedir un nuevo rescate.
 

El rescate, cuanto antes

 
El Fondo parece partidario de que España e Italia den el paso cuanto antes. El BCE ya ha hecho su parte y ahora toca que actúen “otros”, viene a decir. “Los Estados bajo presión deben continuar con los ajustes y se necesita proporcionar apoyo a esos países y sus bancos a través del FEEF y el MEDE [los fondos de rescate europeos] para aliviar las presiones de financiación y romper el círculo vicioso entre los Estados y los bancos”, señala en el informe Perspectivas económicas mundiales. Y añade que “es esencial asegurar el acceso [de los países periféricos] a la financiación a un coste razonable”, para concluir: “Los recursos comunes deben ser canalizados a través del FEEF o el MEDE, y los países que lo necesitan deben solicitar esos recursos”, si bien no menciona a ningún país ni termina de mojarse.


Preguntados al respecto este martes por la mañana en Tokio (madrugada en España), el director del informe, Jörg Decressin, se ha mostrado diplomático sobre si España e Italia deben pedir el rescate: "Estamos preparados para ayudar a esos países, pero realmente depende de su decisión". Algo más sugerente se ha mostrado el economista jefe del FMI, Olivier Blanchard: "La cuestión es por qué las rentabilidades de los bonos italianos y españoles han bajado. Es posible que hayan bajado por la anticipación de los inversores de que en realidad van a aceptar esos programas y beneficiarse del OMT [el programa de compra de bonos por parte del BCE] en algún momento en el futuro. Y, si ese es el caso, no podemos estar seguros de que las rentabilidades vayan a seguir bajas por mucho tiempo", ha indicado.

 
También es relevante la reafirmación del apoyo a que se adopte cuanto antes la recapitalización directa de la banca por parte del fondo de rescate europeo y se avance hacia la unión bancaria.

 
La crisis del euro es precisamente el principal nubarrón para la economía mundial y explica que las previsiones sigan empeorando. El Fondo confirma las filtraciones de la semana pasada y prevé que la economía de la zona euro se contraerá este año y prácticamente se estancará en 2013. También se confirma la rebaja de dos décimas para este año y tres para el próximo del crecimiento previsto para la economía mundial, hasta el 3,3% y el 3,6%, respectivamente.

 
Para España, la mayor corrección

 
Entre las grandes economías, España es el país que sufre una mayor rebaja para 2013 con respecto a las previsiones del Fondo de comienzos de julio pasado. En el caso español, el FMI ya había actualizado sus cálculos ese mismo mes, tras el plan de ajuste del Gobierno, en su informe anual sobre España. Con respecto a ese informe, la previsión mejora dos décimas para este año (hasta una caída del 1,5%) y empeora una décima para el próximo (hasta la citada contracción del 1,3%). Pero además, el Fondo ya no confía en que el paro empiece a reducirse en 2013, como sostiene el Gobierno. Sus economistas empeoran su previsión de desempleo cuatro décimas con respecto al informe sobre España de julio. Ahora creen que la tasa de desempleo seguirá aumentando hasta niveles récord del 25,1% de media anual en 2013, solo por debajo de Serbia (25,6%) y la propia Grecia (25,4%).

 
España es uno de los pocos países en los que el PIB baja. Incluso tomando en cuenta las pequeñas economías internacionales, cuyos datos han sido publicados esta madrugada, Grecia sigue siendo la única de todas que tiene una previsión más negativa que la española para 2013. España está en el puesto 184º. De 185.


Por MIGUEL JIMÉNEZ (ENVIADO ESPECIAL) Tokio 9 OCT 2012 - 02:30 CET

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París tomó la calle para frenar el ajuste
La izquierda de la izquierda recuperó ayer el mejor territorio de la protesta, la calle, para poner en tela de juicio el tratado presupuestario europeo que la socialdemocracia gobernante defiende con uñas y dientes. El ex candidato presidencial del Frente de Izquierda, Jean-Luc Mélenchon, y otras sesenta organizaciones reunieron en París cerca de 80 mil personas en un acto de repudio al tratado presupuestario europeo y las políticas de ajuste que acarrea. Este texto, que desde el principio desembocó en un punto de fractura profundo entre las izquierdas, será presentado el martes en la Asamblea Nacional para el examen de su ratificación. Impuesto por los países del norte de Europa, con Alemania a la cabeza, el documento, también conocido como Tratado sobre la Estabilidad, Coordinación y Gobernanza de Europa, es una hoja de ruta donde las palabras “social”, “reactivación económica”, “crecimiento” o “desempleo” son las grandes ausentes. Lo que abunda son términos como “rigor financiero” o “disciplina presupuestaria”. Rigor absoluto de las cuentas sin sueños.


El presidente socialista francés, François Hollande, fue electo en mayo pasado con la promesa clave de renegociar ese tratado firmado en marzo de este año por su predecesor, Nicolas Sarkozy. Sin embargo, la renegociación se quedó en promesa y quienes en mayo de este año festejaron la victoria socialista bailando hasta el amanecer ahora salen en contra del presidente que eligieron porque respalda un texto que la izquierda radical y los ecologistas juzgan nocivo. Apenas electo, Hollande dijo que el destino de Europa no podía ser “la austeridad”. Una vez en el poder, la austeridad se hizo la regla de oro y el tratado el manual de instrucciones.


Hollande vio desfilar ayer a todo lo que está a la izquierda del Partido Socialista y se opone a un texto cuyos términos fueron aprobados por éste. El tema es un cuchillo filoso en la unidad de la izquierda. Sin rodeos, Mélenchon lanzó una sería advertencia al jefe de Estado: “Para él, el tratado era una formalidad, ya estaba arreglado. Y ahora va a tomar conciencia de que no, de que en Francia como en el resto de Europa hay una oposición estructurada a ese tratado y a las políticas de austeridad”.


Festiva pero comprometida, la manifestación de ayer demostró que la izquierda histórica no se traga la píldora sin actuar. “No hemos elegido a Hollande para esto”, decía Martin, un manifestante que en la Place d’Italie arrojaba bombas de pintura contra la vitrina de una compañía de seguros, ante la mirada indiferente del sólido cordón policial establecido en las inmediaciones. Los afiches, los carteles y las consignas respondían a una misma voz: “En Europa, en Francia, combatamos la finanza”, “No a la austeridad en Europa”, “Más dimensión social y menos financiera”. Varios carteles hacían incluso mención a quienes promovieron el tratado, o sea, a la canciller alemana Angela Merkel y al ex presidente francés Sarkozy, una pareja apodada “Merkozy”. En muchas pancartas podía leerse: “No al tratado de Merkozy”. En otros afiches la figura de Hollande era objeto de toda la ira. Uno de ellos decía: “Se busca a François Hollande para que rinda cuentas ante la democracia”.


Mélenchon y su estilo de tribuno político en cuyos discursos se mezclan citas a Antonio Machado, a Evo Morales, al poeta Louis Aragon, a Víctor Hugo o al presidente venezolano Hugo Chávez volvió a ganar la apuesta de la movilización y a liderar la corriente insumisa a los dictados de la Europa liberal. Mélenchon canaliza como nadie la bronca contra los mercados y un tratado que consagra la supremacía de lo financiero sobre lo social. La “rebelión cívica contra Europa y los mercados” que Mélenchon propuso durante la campaña electoral para las presidenciales de mayo y junio tuvo el domingo su primer despliegue.


Los líderes del Frente de Izquierda, el Nuevo Partido Anticapitalista, la asociación Attac o los sindicatos quieren que se lleve a cabo una consulta popular sobre el tratado. Sin embargo, el jefe del Estado cerró la puerta a esta iniciativa y la gente tiene ahora la impresión de que, una vez más, le vendieron un cuento electoral. “Soñamos durante la campaña con la renegociación de un texto cuya única finalidad es el sacrificio de lo social. Ahora estamos bien despiertos. Los socialistas nos engañaron con sus cantos de sirena. Están todos de acuerdo con el gran capital”, explicaba Jean-Pierre, un manifestante de 36 años, profesor en la educación nacional. “Con ese tratado las deudas las vamos a pagar nosotros y los beneficios se los van a llevar los bancos”, decía otro manifestante.


La gente mostraba este domingo la certeza de que, una vez que el texto sea ratificado, lo poco de social que queda en Europa pasará al cajón de los recuerdos. “Con socialistas o sin socialistas, el mundo seguirá igual: los pobres serán más pobres y los ricos, súper millonarios”, gritaba enfurecido otro manifestante. “A los socialistas no les queda más que el nombre. El PS y Hollande juegan para el sistema y no a favor de los pueblos”, explicaba Véronique, militante de la asociación Attac. Toda el ala izquierda del socialismo francés hace un juicio severo de estos cinco meses de gestión socialista. “De hecho, ha quedado demostrado que Hollande es un Sarkozy Bis”, decía Etienne, de 27 años, oriundo del sur de Francia y que vino a París especialmente para la manifestación.


La ilusión socialista duró poco. Hollande había provocado un terremoto cuando en plena campaña se pronunció a favor de la renegociación del texto. El no cumplimiento de esa promesa tuvo el efecto de crear otro terremoto. Para la gran mayoría de los manifestantes de la izquierda radical, el tratado y las obligaciones que impone a los Estados firmantes –25 de los 27 de la Unión Europea– constituyen un horizonte clarísimo: “Francia terminará pareciéndose a Grecia, Portugal y España. Ese es el destino que nos depara el nuevo tratado”, decía Fabrice, un técnico informático militante del NPA.


El discurso que circula a favor del tratado es más o menos el mismo que se escuchaba en Atenas durante la campaña para las legislativas de junio: vida o muerte. O sea, si el tratado no pasa se muere el euro y con él toda la construcción europea. El PS tiene mayoría propia para ratificar un texto al que también se oponen los ecologistas, la extrema derecha y los partidarios de la intervención del Estado como motor de desarrollo y crecimiento. El Tratado sobre la Estabilidad, Coordinación y Gobernanza de Europa ha generado varias rupturas. Los “nonistas” de la izquierda radical lo repudian, los socialdemócratas intervencionistas cierran filas detrás del premio Nobel de Economía, Paul Krugman, para quien el endeudamiento es menos peligroso que la recesión, mientras que en el seno del PS sólo el silencio impuesto por el aparato calla las discordancias.


Hollande optó por seguir a la jefa de la orquesta liberal, la canciller alemana Angela Merkel, la gran patrona devota de la austeridad y los tijeretazos al gasto público.

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En masiva protesta se exige en Madrid la dimisión del gobierno de Mariano Rajoy
Madrid, 29 de septiembre. Decenas de miles de personas se concentraron este sábado alrededor del Parlamento español para exigir por tercer día en una semana la dimisión del gobierno, encabezado por el conservador Mariano Rajoy, la convocatoria a un referéndum para decidir sobre el rescate y para expresar su profundo hartazgo con los recortes públicos y la desprestigiada clase política española.


Al grito de “¡Vergüenza!”, los manifestantes repudiaron la represión policial del pasado martes. Otras de las consignas más recurrentes fue “Sí se puede”, por el rotundo éxito de la convocatoria de este sábado, que reunió a familias enteras, jóvenes, ancianos y ciudadanos indignados.


España está sumida en una de las peores crisis de su historia, pero no sólo económica –con 5 millones 600 mil desempleados (24.5 por ciento de la población activa) y una recesión que se prolongará al menos hasta 2013, sino también política y social, con una de las regiones más prósperas, Cataluña, que comenzó el camino de la independencia, y una fractura social que se hace cada día más grande. El gobierno derechista de Rajoy, a pesar de su mayoría absoluta, se queda cada día con menos apoyos y está más aislado que nunca.


La última expresión popular de la indignación se manifestó a través de la convocatoria del pasado martes, que pretendía “rodear” e
l Congreso de los Diputados para exigirle al gobierno y a los parlamentarios su dimisión y la apertura de un nuevo proceso constituyente. Esa protesta derivó en una de las represiones policiales más brutales de los últimos años, con más de 70 heridos y 35 detenidos, a quienes el gobierno del Partido Popular intentó imputar, sin lograrlo, delitos contra la nación. La actuación policial quedó registrada en numerosos videos que circularon de inmediato en Internet y las redes sociales, en los que se puso en evidencia la violencia de los agentes, así como el amedrentamiento y hasta agresiones físicas a periodistas y legisladores.


A pesar de los numerosos testimonios de los excesos policiales, el gobierno español calificó de “perfecta” y “ejemplar” la actuación de la Unidad de Intervención Pública, lo que motivó que este sábado salieran a la calle decenas de miles de personas para rodear por tercer día consecutivo el Congreso de los Diputados. En esta ocasión los ciudadanos acudieron, muchos de ellos, con su familia. Había centenares de niños, de ancianos, de jubilados, de jóvenes y de funcionarios que reclaman un cambio en las políticas anticrisis activadas por el gobierno desde su llegada al poder.


Con gritos de “dimisión” y otras consignas ya clásicas de la revolución de los indignados, como “esta crisis no la pagamos”, los manifestantes se limitaron a silbar y a sentarse de espaldas al Congreso de los Diputados. Y también explicaron otras de sus razones, como las imposiciones financieras de la llamada troika de la Unión Europea (Francia, Alemania y el Banco Central Europeo) y los mercados financieros. Explicaron que su movimiento es y ha sido siempre pacífico, pero que “el gobierno nos respondió con golpes, infiltraciones, detenciones, violencia indiscriminada, heridos y un despliegue policial absolutamente inédito. Sin embargo… perdió. Las imágenes de la represión han dado la vuelta al mundo y la visita de Rajoy a la ONU (Organización de Naciones Unidas) quedó completamente ensombrecida”.


Y advirtieron que “seguimos rodeando el Congreso porque queremos dar un salto en la movilización social y poner en el centro la recuperación de la soberanía y del poder ciudadano, es decir, de la democracia. Ni el gobierno del (socialista José Luis Rodríguez) Zapatero, ni el de Rajoy nos han escuchado. Ambos gobiernos han traicionado a sus propios votantes llevando adelante medidas que prometieron que nunca pondrían en marcha. No obedecen a los ciudadanos, no tienen la valentía ni interés para hacerlo. El gobierno de Rajoy, por lo tanto, no nos sirve y exigimos su dimisión”.


También criticaron la presentación y el contenido de los presupuestos generales del Estado para el próximo año, que a su juicio “dedican mucho más dinero a pagar una deuda ilegítima que a las necesidades sociales que puede articular una salida colectiva de la crisis. Esos presupuestos son una vergüenza para la soberanía nacional, para la democracia. Y por eso tenemos que pararlos. No tenemos miedo. Los presupuestos de la vergüenza, los vamos a rodear”.


La delegada del gobierno en Madrid, la conservadora Cristina Cifuentes, tildó la concentración de “absolutamente ilegal” y advirtió contra la presencia de “500 radicales antisistema”. Además esta dirigente del Partido Popular y funcionaria pública habría sido la que ordenó a los policías que impidieran que los medios de comunicación –decenas de todo el mundo– instalaran una tarima para transmitir y captar mejores imágenes de la protesta. Cuando ya estaban arriba del soporte de hierro, los policías los fueron bajando uno a uno, hasta dejarlo vacío.


Durante la concentración también se registró un empujón y una supuesta amenaza por parte de la policía al mesero del Café El Prado, Alberto Casillas, convertido en héroe de la movilización después de su intervención del pasado martes, cuando se interpuso entre un comando de policías dispuesto a entrar a su bar y golpear a más de 200 personas. Casillas sufrió un desvanecimiento por el empujón y una bajada de tensión, al tiempo que advirtió que el jefe del operativo fue el responsable de la agresión y de la amenaza. Además lamentó el acoso que sufre desde hace un par de días por grupos de extrema derecha y neonazis, que lo esperan a la puerta de su café para insultarlo y llamarle “rojo de mierda”.


Así lo contó el conocido como “héroe” del Café El Prado: “Le he pedido de forma educada su número de placa, que están obligados a facilitar si cualquier ciudadano se lo pide. El hombre se ha encarado conmigo, se ha negado a dármelo, me ha empujado y la verdad es que me he asustado y me he desmayado. Es intolerable que estén acosando y amedrentando a los españoles así, ¡es absurdo! El policía me decía que yo estaba alterando el orden público y que me iban a imponer una sanción... ¡A mí, que solamente le pedía que se identificara! Mi hijo se ha quedado discutiendo con él, pero ha sido un momento dramático porque cuando me he dado cuenta estaba tirado en el suelo, y me estaban dando aire. No puede ser lo que está pasando en este país... Yo voté por Rajoy, pero esto no puede ser”.


Mientras en la calle miles de personas rodearon el Parlamento, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, presentó los presupuestos generales del Estado, en los que se confirmó el aumento del déficit público por las ayudas a la banca, que pasó de 8.96 por ciento a 9.44 por ciento, a pesar de que en la presentación del pasado jueves lo negó rotundamente. En las cuentas del Estado también se confirmó la reducción de 6.3 por ciento de la partida destinada al fondo de ayuda a los desempleados, una nueva bajada al presupuesto de las políticas de igualdad, 24 por ciento más; además de una mutilación de 15 por ciento para la inversión en infraestructuras. Educación y Sanidad, 22 por ciento menos, también vuelven a sufrir cuantiosas reducciones.

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Sábado, 25 Agosto 2012 07:10

“Grecia no puede respirar”

“Grecia no puede respirar”
El primer ministro griego, Antonis Samaras, llega este sábado a Francia con una misión difícil: obtener que el presidente francés, François Hollande, acepte nuevas condiciones para mantener a Grecia por encima de la línea de flotación. El objetivo parece imposible. El jueves pasado, Francia y Alemania coordinaron su posición frente a Grecia sin cambiar una letra en el guión establecido: ambas capitales defienden la permanencia de Grecia dentro de la Zona Euro, pero al mismo tiempo le exigen que cumpla con sus compromisos, o sea, que siga saneando sus finanzas a golpes de recortes inmediatos. Samaras pidió a Berlín y a París exactamente lo contrario: una prórroga de dos años en los planes de ajuste que ni la canciller alemana ni el presidente francés parecen dispuestos a aceptar. “Deseo que Grecia siga en la Zona Euro. (...). Les corresponde a los griegos realizar los esfuerzos indispensables para que nosotros podamos alcanzar ese objetivo”, dijo Hollande en la capital alemana. Ello parece indicar que Hollande se sumó a los criterios del ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, quien repite que otorgarle a Grecia más tiempo para que implemente su pan de ajustes no constituye “la solución”.


Los dirigentes europeos de peso mantienen con Atenas un lenguaje cargado de dobles sentidos. Por un lado, alientan a Atenas a continuar en la Zona Euro y, por el otro, imponen condiciones que Grecia no puede cumplir, al tiempo que trabajan en esquemas que integran la salida de Grecia del euro. Antes de viajar a París, Samaras advirtió que “si Grecia deja el euro, otros países caerán detrás”.


En una entrevista exclusiva publicada por el vespertino Le Monde, Samaras aseguró que llevará a término las reformas prometidas, pero también aclaró que era muy difícil actuar cuando hay “oficiales europeos que especulan públicamente con la salida de Grecia de la moneda común”. Samaras intenta a todo precio detener la guillotina que amenaza con sacar a Grecia del euro. En la misma entrevista con Le Monde, el primer ministro griego hizo un retrato dramático de lo que le ocurriría a su país y a la Unión Europea si Atenas abandona el euro: “Combinada con la inestabilidad en Medio Oriente, esto podría traducirse por una pesadilla geopolítica que sobrepasaría las fronteras griegas. Agreguemos también la reacción de los mercados financieros. Estos se pondrían a anticipar la salida del euro de otros países, provocando así un efecto dominó”. En varias ocasiones, Samaras reiteró que a Grecia no le hace falta dinero, sino más tiempo, es decir, “aire para recuperar nuestro aliento”.


Samaras pisará hoy suelo francés, en lo que será el segundo país que visita como primer ministro. Su escala en Alemania ha sido tan paradójica como las declaraciones de los dirigentes europeos. La canciller alemana, Angela Merkel, dijo en Berlín que deseaba que Grecia permaneciera en el euro pero, al mismo tiempo, se mostró inflexible con las esperanzas de Atenas. Merkel y Hollande esperan de hecho el informe de la troika (Fondo Monetario Internacional, Banco Central Europeo, Unión Europea) que debe aprobar o no la sanidad económica y la viabilidad de Grecia. Sin embargo, Berlín ya se adelantó a un posible desastre.


Y Merkel omitió también referirse a que ayer mismo se había conocido la existencia de un grupo especial de trabajo, en el propio seno del Ejecutivo alemán, que analiza bajo la dirección del secretario de Estado del Ministerio de Finanzas, Thomas Steffen, las consecuencias que puede tener para Alemania y el resto de los países de la Eurozona una posible salida de Grecia. “Establecen cálculos y reflexionan sobre cómo se puede impedir un efecto dominó”, señala un funcionario del ministerio citado por el periódico Financial Times Deutschland. La edición alemana del periódico económico reveló la existencia del grupo de trabajo en el mismo seno del Ejecutivo alemán. Conducido por el secretario de Estado del Ministerio de Finanzas, Thomas Steffen, este grupo analiza el impacto que puede provocar en Alemania y en Europa la salida de Grecia del euro. El jefe del Ejecutivo griego, que surgió con las elecciones de junio pasado, encuentra a su paso el mismo discurso: respaldos verbales y sesudos cálculos sobre el euro sin su país adentro. Hollande recibe así a Sanaras con el mismo compás de espera que Berlín: el informe de la troika que decidirá si se desbloquea un nuevo paquete de ayuda para Atenas y, también, si el país está en condiciones de frenar la carrera hacia el ajuste.

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