Pese a la crisis en la zona euro, la economía mundial continúa recuperándose. Los indicadores recientes de EU y de algunos mercados emergentes (en particular en Asia) han sido fuertes, y The Economist Intelligence Unit no ve indicios claros de que la perturbación europea haya socavado este cuadro de mejoría. Creemos que el PIB mundial, en términos de paridad de poder de compra (PPC), crecerá 4.1% en 2010. También hemos revisado sustancialmente nuestras previsiones sobre divisas; ahora esperamos un euro mucho más débil.

Es imposible, sin embargo, pasar por alto la crisis fiscal en la eurozona. La situación conlleva riesgos importantes para la estabilidad financiera y aun para el futuro de la divisa única. Pero nuestras proyecciones indican todavía que la crisis tendrá poco más que un impacto neutral sobre el crecimiento del PIB. En esencia, si bien las medidas de austeridad en algunos países deprimirán la demanda doméstica, un euro más débil impulsará las exportaciones. Mientras los mercados emergentes aún avanzan con fuerza y la economía estadunidense se pone de pie, la recuperación en el resto del mundo no debe de verse afectada mayormente.

Sin embargo, persisten otros desafíos a la sustentabilidad de la recuperación global. Por un tiempo hemos sostenido la opinión de que factores temporales como el estímulo fiscal y los ajustes de inventarios han impulsado el crecimiento, y que la economía global es demasiado débil para expandirse a la misma velocidad una vez que estas fuerzas se disipen. Esta opinión se refleja en nuestro pronóstico para el año entrante, cuando creemos que el crecimiento del PIB global en términos de PPC se reducirá a 3.5%. Sin embargo, los riesgos al revés para el crecimiento global también se incrementan. Los balances del sector privado en varias economías grandes han mejorado, conforme las empresas vuelven a tener utilidades y los hogares reducen sus deudas. Esto permitirá que la demanda del sector privado genere cierto impulso autosustentable en los meses venideros, aunque seguimos escépticos de que eso baste para compensar la desaparición de los estímulos fiscales y los efectos de los inventarios.

Mundo desarrollado

Hemos elevado nuestro pronóstico de crecimiento para EU a 3.3% en 2010 y 1.8 el año próximo. Nuestra previsión para 2011 en particular es mucho más pesimista que el consenso, pues aún creemos que los fundamentos mantendrán rezagada a la economía una vez que los efectos a corto plazo desaparezcan. También hay un alto riesgo de que un dólar más fuerte a causa de los problemas de la zona euro socave las perspectivas de exportación.

La sustentabilidad de la recuperación de Japón sigue siendo incierta. Del lado positivo, el mejoramiento de la economía global, en particular el rápido crecimiento de China, elevará las exportaciones japonesas en 2010 pese a la fortaleza del yen. Pero el lado negativo, que incluye la lenta demanda doméstica, la deflación y la indecisión política, tendrá un gran peso. El PIB real crecerá apenas 1.7% este año.

En Europa, por contraste, la situación económica no ha carecido de drama, aunque por las razones indebidas. La zona euro está en la peor crisis desde su creación. La UE y el FMI han lanzado un masivo programa conjunto de estabilización, que ha reducido los costos del financiamiento, pero siguen sin resolverse las inquietudes subyacentes sobre la solvencia de los gobiernos. Nos parece que Grecia acabará restructurando su deuda, probablemente en 2012.

La necesidad de que otros países de la zona aceleren las reparaciones presupuestales como medida precautoria continuará minando la demanda. El único consuelo es que el debilitamiento del euro beneficiará a las economías exportadoras, como Alemania y Holanda, y ello amortiguará el impacto negativo del recorte fiscal en la zona en su conjunto. En consecuencia, nuestro pronóstico para el PIB del área tiene poco cambio, con un crecimiento proyectado de 0.7% este año y 0.8 en 2011.

Mercados emergentes

Con algunas excepciones, los mercados emergentes han sobrellevado mucho mejor que los países ricos la crisis financiera y económica de los dos años pasados. De hecho, las condiciones financieras son ahora demasiado expansivas en algunos países, y los trazadores de políticas dirigen su atención a contener presiones inflacionarias. Las políticas comienzan a endurecerse; prevemos alzas de tasas de interés y otras medidas restrictivas en muchos más países en el resto de 2010.

No es sorprendente que Asia esté a la vanguardia en el ascenso del mercado emergente. La economía de China, que tuvo un gran crecimiento de 11.9% en el primer trimestre de este año, acapara la atención, pero los indicadores de otros mercados, como Singapur, Taiwán y Sudcorea, también ha sido muy fuertes. Creemos que Asia y Australasia en su conjunto, excepto Japón, tendrán un crecimiento del PIB de 7.2% en 2010. Del lado negativo, aumentan inquietudes sobre burbujas de activos.

A Europa oriental no le ha ido tan bien, pues ha sido muy golpeada por la recesión global, pero el panorama mejora. Las exportaciones y la producción industrial se recuperan en la mayoría de países. Si embargo, la reciente volatilidad del mercado financiero subraya la amenaza de contagio de la crisis de la eurozona.

América Latina en general está cada vez en mejor forma. Las mejoras de políticas en años recientes han dado mayor resistencia a la región contra los sobresaltos económicos y financieros. La demanda china de productos ha sido benéfica. Hemos elevado nuestra previsión para Brasil, la economía más grande de la región, a un crecimiento del PIB real de 6.3% en 2010, lo cual impulsa el de toda la región, que crecerá a 4.2% este año.

El crecimiento en Medio Oriente y África también repuntará en 2010, gracias al alza en los precios del petróleo, a la recuperación global y, en muchos casos, a la poco estricta política doméstica. Sin embargo, dentro de esta zona el crecimiento de África del Norte será relativamente modesto por su dependencia de las exportaciones a la zona euro y de las remesas procedentes de ella. África subsahariana se beneficia de la demanda china de materias primas y tendrá un crecimiento del PIB de 4.5% en 2010.

Fuente: EIU
Traducción de texto: Jorge Anaya

 
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Martes, 01 Septiembre 2009 06:11

El espejismo de la recuperación

Ha sido profunda y devastadora, pero es posible que la peor recesión global desde la década de 1930 haya llegado a su fin. Encabezadas por China, las economías emergentes de Asia han revivido con rapidez, y varias se expanden a tasas anualizadas de más de 10% en el segundo trimestre. Algunas economías ricas también han regresado al crecimiento, aunque en forma más modesta, entre abril y junio. La producción de Japón se elevó a una tasa anualizada de 3.7%, y Alemania y Francia lograron crecer a poco más de 1%. En EU el mercado de la vivienda ha mostrado signos de estabilización, el ritmo de la pérdida de empleos se vuelve más lento y la gran mayoría de pronosticadores espera que la producción crezca entre julio y septiembre. La mayor parte de las economías son todavía mucho más pequeñas que hace un año. Sin embargo, desde una perspectiva trimestral, están doblando la esquina.

Ésta es una buena noticia. El primer paso en cualquier recuperación es que la producción deje de contraerse. Pero la pregunta más interesante es qué forma adoptará la recuperación. El debate se centra en torno a tres escenarios: V, U y W. Una recuperación en V sería vigorosa, al liberarse la demanda contenida. Una en forma de U sería más débil y vacilante. Y en una en forma de W, el crecimiento volvería por unos meses y luego volvería a caer.

Los optimistas alegan que la escala del descenso augura un fuerte repunte. Señalan que las más profundas recesiones de posguerra en EU fueron seguidas por vigorosas recuperaciones. En los dos años posteriores al bache de 1981-82, por ejemplo, la producción se expandió a una tasa anual de casi 6%, y en esta ocasión la producción ha caído aún más, y por más tiempo, que a principios de la década de 1980.

Los pesimistas, en cambio, piensan que los orígenes de este descenso favorecen una débil recuperación o una doble inmersión. A diferencia de las recesiones típicas de posguerra, este bache fue precipitado por una bancarrota financiera, no por las altas tasas de interés, y cuando los deudores sobrendeudados necesitan reconstruir sus balances y sus sistemas financieros requieren reparación, el crecimiento puede ser débil y descarrilar fácilmente durante años. La crisis bancaria de la década de 1990 en Japón dejó la economía estancada durante una década; un prematuro aumento de impuestos en 1997 la volvió a hundir en la recesión.

V de vulnerable

Ninguno de estos paralelismos es exacto, porque el bache global actual combina varios tipos de descensos y una respuesta política sin precedente. En economías que fueron de burbuja, es sobre todo una recesión a nivel de balances contables. El consumo impulsado por el endeudamiento ha caído, pero la escala del colapso fue ensanchada y profundizada por el congelamiento de la maquinaria del financiamiento global, un dramático derrumbe de la confianza y la reducción de inventarios. Luego fue contrarrestada por el estímulo más grande de la historia. La forma de la recuperación depende de cómo interactúen esas fuerzas.

A corto plazo la forma podría parecer engañosamente una V, conforme el estímulo surta efecto y el ciclo de inventarios se invierta. En Asia emergente, el descongelamiento del financiamiento al comercio, una revaloración de las acciones y un fuerte estímulo fiscal están produciendo un repunte. El apoyo del gobierno, en especial los subsidios al empleo y los incentivos para comprar autos nuevos, han impulsado la demanda en Alemania y Francia. Al aumentar los pedidos de exportación y crecer la confianza, los próximos meses podrían ser sorprendentemente boyantes. Aun en EU, el estímulo fiscal está prendiendo, el esquema “dinero por chatarra” es un gran impulso, aunque temporal, a la producción, y las empresas, tarde o temprano, dejarán de recortar inventarios.

Sin embargo, un repunte basado en ajustes de inventarios es necesariamente temporal, y uno basado sólo en el estímulo gubernamental no durará. Más allá de estos dos factores hay poca razón para celebrar. El mercado de la vivienda en EU podría volver a languidecer conforme los embargos aumenten, el alto desempleo cobre su precio y un crédito fiscal temporal para los compradores de vivienda termine. Aun si la vivienda se estabiliza, el gasto de consumo se mantendrá débil mientras los hogares pagan sus deudas. En EU y otras economías posteriores a la burbuja, un verdadero repunte en V parece fantasioso. En otras partes ocurrirá sólo si una vigorosa demanda doméstica recoge la estafeta del estímulo gubernamental. En Japón y Alemania, donde el desempleo aún crecerá, eso parece improbable.

Las probabilidades son mejores en economías emergentes, en especial en China. Pero aun ahí se necesita un conjunto de reformas, desde una divisa más fuerte hasta una reforma de los subsidios, para elevar el ingreso de los trabajadores y alentar el consumo. Hasta que esa transición ocurra, la recuperación global será frágil y probablemente muy débil. Una sombría U, con un fondo largo y plano de crecimiento débil, es la forma más probable de los próximos años.

Fuente: EIU

Traducción de texto: Jorge Anaya
 

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La crisis es global y la recuperación tendrá que ser global. Así que cuando la prensa internacional comenta que China está incrementando su demanda de materias primas, muchos analistas saltan de gusto. La demanda de materias primas podría ser una señal de que la actividad productiva está retomando su curso y pronto recuperará el nivel que tenía antes de la crisis. Pero las apariencias engañan.

La realidad es que este aumento en importaciones chinas está más vinculado a la especulación que a la actividad productiva. Su efecto de corto plazo ha sido el aumento en los precios de materias primas en los mercados mundiales, lo que no sólo no ayuda, sino que hará mucho más lento el proceso de recuperación.

Para enfrentar la crisis, Pekín puso en marcha un gigantesco paquete de estímulos fiscales y monetarios. Esta intervención fue considerada clave para evitar que la economía mundial cayera en algo parecido a la Gran Depresión. Pero, cuidado, la economía china no está bien y sus distorsiones internas impiden que el estímulo fiscal funcione adecuadamente. Eso puede arrastrar a la economía mundial a una recaída de efectos nefastos.

Desde diciembre 2008, los bancos chinos han prestado alrededor de un billón de dólares como resultado del estímulo monetario. Pero la economía china no puede absorber esa inyección de liquidez de manera productiva y una parte importante de estos recursos se usó para comprar materias primas (desde petróleo hasta madera, pasando por mineral de hierro y bauxita). Esta demanda ha sido considerada como una señal de que la economía china está en vías de recuperación. Pero la realidad es otra: la adquisición de estos commodities está más ligada a la especulación que a la actividad productiva.

El uso de crédito barato para especular en los mercados de materias primas ha profundizado la disparidad entre precios spot y precios en el mercado de futuros. El índice Reuters-Jefferies de precios de commodities se ha incrementado 27 por ciento desde marzo. En el caso de algunos productos, como el petróleo y el cobre, el precio se ha llegado a duplicar en unos cuantos meses. En el corto plazo, eso refuerza el incentivo para apostar, lo que crea una nueva burbuja especulativa, esta vez en el mercado de commodities. Las repercusiones son tremendas para una política económica que busca salir de la crisis sin recurrir a otra onda especulativa.

Esta burbuja en los mercados de materias primas no genera un incremento en la demanda derivada del efecto riqueza. Al contrario, al aumentar los precios de las materias primas, la demanda especulativa golpea a la economía mundial. Eso conduce a un círculo vicioso porque el miedo a las presiones inflacionarias (que muchos piensan serán desencadenadas por los paquetes de estímulos fiscales y monetarios) es el motor de una demanda creciente sobre las materias primas consideradas como refugio. Esa demanda por un motivo de precaución conduce a hacer realidad la profecía sobre el incremento de precios.
Lo único que frena la demanda especulativa de materias primas es el costo de almacenamiento. Por ejemplo, las ruedas de troncos y el mineral de hierro tienen una relación volumen/precio muy alta y eso es un obstáculo para utilizarlos como refugio contra la inflación. Pero la imaginación para diseñar instrumentos para la especulación no tiene límites. En muchas de estas transacciones, las mismas materias primas constituyen la garantía del crédito bancario y en algunos casos se han concentrado estos contratos para ser vendidos como si se tratara de las infames hipotecas estructuradas como “vehículos de inversión” que estuvieron en los orígenes de la crisis en estados Unidos.

Los recursos de un estímulo fiscal y monetario pueden ser canalizados hacia inversiones productivas, para estimular la demanda interna o para especular. Las inversiones productivas necesitan un mercado y en las condiciones actuales, ese mercado se ha desplomado. Después de todo, el ajuste en la economía de Estados Unidos ha sido dramático y su tasa de ahorro alcanza hoy 7 por ciento del PIB, algo no visto desde hace 20 años. Eso ha frenado su sed de productos Made in China y hace difícil que las fábricas en el gigante asiático regresen a los niveles de actividad que tenían antes de la crisis.

Para incrementar la demanda interna de manera saludable se necesitan salarios decentes y una mejor distribución del ingreso. Eso es algo que el modo de acumulación en China no ha permitido realizar, y habrá que ver si lo permitirá algún día porque requiere una profunda transformación social, lo que lleva tiempo. Por el momento, la economía china vive en una coyuntura de una fuerza de trabajo dislocada y es difícil pensar en un incremento de la demanda interna en el corto plazo.

Así que el desvío de recursos hacia la especulación era normal. Lo malo es que la normalidad en una economía capitalista parece llevar el nombre de crisis. No hay que olvidarlo: reventar es el destino de toda burbuja.

Por Alejandro Nadal

http://nadal.com.mx
 

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El secretario del Tesoro de EE UU, Timothy Geithner, se ha mostrado este jueves optimista con los resultados arrojados por el test de estrés al que ha sometido el Gobierno estadounidense a los diecinueve principales bancos del país y que muestra que diez de ellos necesitan captar 75.000 millones de dólares (casi 56.000 millones de euros) para hacer frente a un posible recrudecimiento de la crisis. Estos resultados, ha afirmado, "ayudarán a restablecer la confianza y harán posible que fluya más dinero en el sistema bancario", aunque todavía, advierte, "hay mucho camino por recorrer".
     
"Esto es sólo el principio, y tenemos que seguir trabajando para hacer más seguro el actual sistema financiero, pero es lo suficientemente fuerte como para poder proveer [a la economía estadounidense] del crédito que necesita para su recuperación", ha apuntado Geithner al presentar unos resultados que arrojan que estas diez entidades necesitan mucho menos capital de lo que algunos analistas habían pronosticado en los últimos días, según informa The New York Times.

El más expuesto es Bank of America, que necesita 34.000 millones de dólares (unos 25.500 millones de euros) de capital adicional para recuperar la solidez perdida tras el estallido de la burbuja hipotecaria. Si el banco no fuera capaz de recaudar esa cifra a través de inversores privados, el Ejecutivo tendría que volver a salir al rescate, algo que ya hizo con una inyección de 45.000 millones de euros. Citigroup, que se ha beneficiado de tres rescates públicos, es otro de los que se encuentra en dificultades y necesitaría, según este test de estrés, otros 5.500 millones de dólares (unos 4.100 millones de euros). El segundo y tercer lugar de la lista lo ocupan, sin embargo, Wells Fargo y GMAC, con 13.400 y con 11.500 millones de dólares, respectivamente (unos 10.000 y unos 8.600 millones de euros).

Las entidades tendrán ahora hasta el 8 de junio para desarrollar un plan de acción que deberá ser aprobado posteriorente por las autoridades.

Por el contrario, entidades como J.P. Morgan, Goldman Sachs, MetLife, American Express, Bank of New York y Capital One no necesitarán aumentar su capital, según este test, lo que ha aliviado el temor de los inversores ante un eventual rosario de nacionalizaciones en el sector que atenazaba a los mercados a principios de año.
En el peor de los escenarios posibles -que esta prueba concreta en una tasa de desempleo del 10,3%, una contracción de la economía del 3,3% y una caída de los precios de la vivienda del 22%-, las pérdidas generadas por el total de estos 19 bancos podría ascender este año a 600 millones de dólares (448 millones de euros), recoge The New York Times.
ELPAÍS.com / AGENCIAS - Madrid / Washington - 08/05/2009
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Jueves, 07 Mayo 2009 06:16

Sin el Fondo, la fortaleza es mayor

El Fondo Monetario Internacional pronosticó ayer que América latina se recuperará de la crisis al menos un año antes que los países centrales. Si bien el organismo prevé una contracción en el producto bruto de la región de 1,5 por ciento para este año, eso se explica fundamentalmente por lo ocurrido en el primer semestre, pues el director del departamento del Hemisferio Occidental del FMI, Nicolás Eyzaguirre, aseguró que en la segunda parte del año se retomará la senda de crecimiento. Lo paradójico es que el Fondo reconoce que la mayor fortaleza relativa es consecuencia de las políticas implementadas en la región durante los últimos años, las cuales en muchos casos se llevaron adelante sin su consentimiento y fueron duramente cuestionadas por el organismo.

“La proyección actual muestra un desempeño mejor cuando se compara con crisis pasadas (...). Esto es evidencia de la mejora en los marcos de política macroeconómica y de los beneficios de las defensas más robustas que se construyeron durante los años recientes. De hecho, el análisis del personal técnico del FMI sugiere que, de no haber ocurrido esta mejora, la caída en el crecimiento podría haber sido mucho más pronunciada”, se afirma en el informe de Perspectivas Económicas que el Fondo presentó ayer en Bogotá. En el caso argentino, por ejemplo, esa mayor fortaleza se logró porque oportunamente se decidió desconocer las recomendaciones que realizó el organismo.

Hace apenas seis años, el Fondo presionaba para que se autorizara un aumento en las tarifas de servicios públicos, se aplicaran compensaciones a los bancos por el pago de los amparos judiciales a ahorristas del corralito, se incrementara aún más el superávit fiscal y se destinara una parte del mismo a mejorarles la oferta a los tenedores de bonos en default. El gobierno de Néstor Kirchner resistió esa presión durante más de dos años argumentando que las medidas reclamadas conspiraban contra la recuperación de la economía y en enero de 2006 canceló la deuda con el FMI para liberarse de los condicionamientos que ponía el organismo cada vez que se debía renegociar un acuerdo.

Finalmente, la economía terminó creciendo a un promedio de ocho puntos entre 2003 y 2008, se mantuvo el superávit fiscal y comercial, el nivel de reservas creció hasta superar los 45.000 millones de dólares y la pobreza y la indigencia bajaron de la mano de la recomposición del empleo. Ese período de bonanza relativa, inédito en la historia argentina, se consolidó desoyendo las recetas del Fondo. Brasil y Uruguay también decidieron cancelar su deuda con el organismo para no tener que escuchar más sus reclamos de raíz neoclásica y ahora, paradójicamente, el FMI se ve obligado a admitir que la fortaleza de la región es producto de las medidas implementadas en los últimos años.

Incluso el organismo reconoce en el informe que las recientes políticas contracíclicas de expansión del gasto público, llevadas adelante en la mayoría de los países de América latina, ayudaron a amortiguar el impacto de la crisis, pese a que en los recientes acuerdos que firmó con El Salvador, Pakistán y Ucrania insiste con la necesidad de reducir el gasto (ver aparte). De hecho, en el informe se afirma que “el margen para aplicar medidas de estímulo fiscal varía según el país”, porque “puede poner en peligro a la sostenibilidad”, y en todos los casos se recomienda que el estímulo fiscal en un contexto de crisis como el actual sea “transitorio” y “focalizado” y vaya de la mano de “reformas estructurales para reforzar el crecimiento y las perspectivas de los ingresos fiscales a mediano plazo”.

Por Fernando Krakowiak

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Barack Obama asumió el cargo como presidente de Estados Unidos, el 20 de enero, ovacionado por una vasta mayoría del pueblo estadunidense y del pueblo del resto del mundo. En su discurso inaugural, prometió “comenzar de nuevo el trabajo de rehacer América”.
 
En esta corta frase, que la prensa mundial resaltó en encabezados y análisis, Obama capturó las ambigüedades de sus promesas presidenciales. El verbo rehacer puede significar cosas bastante diferentes. Puede significar el retorno a un estado previo que fue mejor. Y Obama pareció indicar esta posibilidad con otra frase, al llamar a los ciudadanos estadunidenses a escoger nuestra mejor historia. Pero rehacer puede significar también un cambio más fundamental, creando una clase de America bastante diferente de la que el mundo conoce hasta ahora. La ambigüedad es si Obama propone meramente hacer pequeños ajustes en la estructura y las instituciones de Estados Unidos y el sistema-mundo o si se propone transformarlos fundamentalmente.
 
Lo que debe quedar claro para todo mundo en este momento es que Estados Unidos no eligió presidente al Che Guevara, pese a los histéricos temores de la no resignada ala derecha del Partido Republicano. Tampoco, sin embargo, eligió a otro Ronald Reagan, pese a las esperanzas de algunos de aquéllos que votaron por él y pese a los temores de los más intransigentes críticos de izquierda. ¿Qué fue entonces lo que escogió Estados Unidos? La respuesta no es obvia aún, precisamente por el estilo de Obama como político.
 
Hay dos cuestiones que ponderar. Una es lo que Obama querría lograr, de hecho, como presidente. La segunda es lo que puede, posiblemente lograr, dadas las realidades de la geopolítica además de una depresión mundial. El vicepresidente Biden describió esta última el 25 de enero como peor, francamente, de lo que todo mundo pensó que sería, y se pone peor a diario.
 
¿Qué es lo que sabemos, en este punto, acerca de Obama? Es inusualmente listo y muy educado para ser líder político, y es equilibrado, prudente y político muy logrado. Pero, ¿dónde se sitúa realmente en la enorme gama entre meramente reparar con pequeños ajustes y buscar el cambio fundamental? Es probable que en algún punto en la mitad de ese rango. Y probablemente lo que en realidad pueda hacer y lograr estará más en función de las restricciones del sistema-mundo que de sus propias decisiones, por más inteligente que sea.
 
Hasta el momento, hemos tenido algunos indicios de que se encamina hacia cinco ámbitos: participación incluyente, geopolítica, ambiente, cuestiones sociales internas y cómo lidiar con la depresión. El veredicto inicial está muy mezclado.
 
Obviamente, donde brilla mejor es en participación incluyente. Su propia elección es una medida de ello. Con toda seguridad, la elección de un presidente afroestadunidense es tan sólo el acto culminante de una tendencia constante en Estados Unidos desde 1945 –de la integración de las fuerzas armadas del presidente Truman, pasando por la decisión de la Suprema Corte de terminar con la segregación en las escuelas, por la designación de Thurgood Marshall a la Suprema Corte, a la designación de Colin Powell a presidente del Estado Mayor Conjunto, o las designaciones sucesivas de Powell y Condoleezza Rice como secretarios de Estado. Sin embargo, sigue marcando una ruptura que pocos esperaban hace dos años. Y es algo que importa.
 
Obama continuará con estos esfuerzos de ciudadanía incluyente. Sin embargo, el presidente enfrenta una prueba política importante con la cuestión de la inmigración. Hasta el momento no hay indicios de qué tan fuerte vaya a atajar el asunto. Tendrá que luchar con una gran parte de su propia base política. Debido a los niveles de desempleo actuales y esperados en Estados Unidos, podría posponer el hacer algo. Pero el punto no se va a ir, y únicamente se tornará más difícil de resolver. Más aún, no resolver este punto tendrá efectos negativos en la capacidad del mundo para atravesar la crisis con menos dolor.
 
La postura geopolítica de Obama es mucho menos prometedora. El conflicto israelí/palestino probablemente es irresoluble en este momento. El absoluto mínimo necesario es incluir a Hamas en las negociaciones. Es muy probable que la designación de George Mitchell como representante especial estadunidense presagie que eso se hará. Pero apenas será suficiente eso para obtener una solución política viable. Los israelíes están atrincherados en sus bunkers y no están preparados ni siquiera para pensar en algo que los nacionalistas palestinos pudieran aceptar.
 
 
Barack Obama en la Casa Blanca, en imagen de archivoFoto Ap
No tengo dudas de que los iraquíes harán que Obama cumpla su promesa de retirada en 16 meses. Y no creo que Obama haga algo más que jalonearse verbalmente con los iraníes. Pero ya comenzó a caminar por el sendero del desastre en Pakistán, lo que mina seriamente su gobierno en su primera semana en el cargo. El gobierno de Pakistán es débil y caerá pronto. Y si lo hace, Obama no tendrá opciones defendibles.
 
El problema básico con Obama es que no ha renunciado al anterior e inflado lenguaje de potencia hegemónica. En su discurso, le dijo al mundo: “Sepan que America está… lista para conducir una vez más”. El mundo quiere que Estados Unidos participe. Precisamente lo que no quiere es que conduzca. No creo que Obama realmente haya entendido esto. Pakistán bien podría ser su ruina.
 
Además, comenzó con mal paso en América Latina. Al hablar de Chávez sólo dice cosas que se ajustan a los prejuicios populares, sin decir nada serio al respecto ni lidiar seriamente con el punto, y peor aun, no ha atendido el desafío del presidente Lula de que América Latina no creerá que Obama está comprometido con cambios reales hasta que levante incondicionalmente el embargo a Cuba.
 
Sus primeros pasos respecto del ambiente son positivos –en sus designaciones, en sus decisiones ejecutivas, y en los indicios a otros estados de que Estados Unidos está listo para participar en las medidas colectivas que los científicos indiquen que son las necesarias. Pero aquí, como en otros terrenos, la cuestión es qué tan audaz y rápidamente puede estar listo para actuar.
 
Las políticas en las cuestiones sociales internas son, de nuevo, una mezcla incierta. Obama ha restaurado las políticas en torno al aborto que tenía el gobierno de Clinton, y en eso claramente se distingue de las políticas de Reagan/Bush. Ha decretado el cierre de Guantánamo y de las prisiones secretas de la CIA, al tiempo que pospuso hasta por un año algunas decisiones acerca de lo que habrá de hacerse con los que al presente están encarcelados. Qué tanto revocará la vasta red de invasiones gubernamentales a la privacidad dentro de Estados Unidos sigue siendo una muy abierta cuestión. Tampoco queda claro a qué grado logrará cumplir su promesa a los sindicatos de deshacer las serias restricciones que los gobiernos previos les impusieron a su capacidad de organizarse.
 
Finalmente, llegamos al ámbito donde tiene menos margen de maniobra, la depresión mundial. Está obviamente preparado para incrementar vastamente el involucramiento gubernamental en la economía. Pero de igual modo, virtualmente todos los otros líderes políticos por todo el mundo. Y es obvio que está listo para aumentar lo que podrían llamarse medidas socialdemócratas para reducir el dolor económico de los estratos trabajadores. Pero virtualmente, también todos los otros líderes políticos por todo el mundo.
 
Aquí también la cuestión es qué tan audaces serán las medidas. Obama nombró a un puñado de keynesianos muy cautelosos para cubrir todos los puestos clave. No ha incluido a los economistas estadunidenses que son keynesianos de izquierda, como Joseph Stiglitz, Paul Krugman, Alan Blinder o James Galbraith. Todos están diciendo que las medidas cautelosas no funcionarán y que se está perdiendo tiempo muy valioso. Tal vez de aquí a un año, Obama recicle a su equipo para que incluya a quienes llaman a acciones más fuertes. Pero quizá eso también llegue un poco tarde.
 
Obama está ansioso por jalar a los republicanos en el Congreso a que concuerden con sus propuestas económicas. En parte es por su pasión por escoger la unidad de propósito sobre el conflicto y la discordia, en palabras de su discurso inaugural. En parte es política inteligente, en el sentido de que no quiere quedarse en una rama mientras se deteriora más la economía. Pero el liderazgo republicano es lo suficientemente astuto como para entender esto y le otorgarán sus votos sólo a cambio de destripar mucho de su programa.
 
Obama empezó de modo muy tambaleante. La creencia de que está listo para empujar por una rehechura fundamental de Estados Unidos cuenta con evidencias débiles, pese a su inteligencia y su apertura intelectual. Estados Unidos está logrando buena gramática. Necesita una reconstrucción audaz.
 
Barack Obama 
Traducción: Ramón Vera Herrera
 
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Compañeras y compañeros:

Nos separan pocos días del final de un año en que el país ha
enfrentado retos difíciles. A los vaivenes de una economía mundial en
declive sostenido, se han sumado fenómenos naturales cada vez más
impredecibles y devastadores. En Cuba, el resto del Caribe y América
Latina, se alternan sequías, huracanes e inundaciones de intensidad y
frecuencia crecientes.

Ha sido una nueva oportunidad para que millones de cubanos saquen a
relucir esa fibra de quienes no se doblegan ante las dificultades, por
insuperables que puedan parecer. También se ha ratificado que cuando
trabajamos unidos, de forma organizada y solidaria, se multiplican los
frutos del esfuerzo y los recursos invertidos.

La recuperación de los daños ocasionados por los tres últimos
huracanes, en general marcha satisfactoriamente. Ya se aprecian los
primeros resultados de la paulatina restauración de las producciones
agropecuarias. También se han hecho importantes inversiones para el
equipamiento de brigadas que elevarán sustancialmente la capacidad de
construcción de viviendas. Ya están en el país las primeras cuatro
grandes brigadas destinadas al movimiento de tierra que demandan las
nuevas urbanizaciones.

Por otra parte, se ha adquirido equipamiento y materiales para la
construcción de carreteras, vías férreas y el restablecimiento de las
redes eléctricas y de comunicaciones, lo que se ha logrado en plazos
menores que en situaciones anteriores, aunque los daños fueron
mayores. Son solo algunos ejemplos de cuanto se ha venido haciendo
durante los últimos meses.

No obstante, debemos estar conscientes de la magnitud de esta tarea,
en particular la recuperación de las viviendas. Hay más de 500 mil
afectadas por los huracanes en el presente año en 35 municipios, y en
otros 12 se suman más de 70 mil dañadas por eventos meteorológicos de
años anteriores. De todas ellas, aún resta por reparar o construir
totalmente el 77%.

Me han asegurado que puede concluirse en tres años, pero seamos
realistas y no nos engañemos, con un esfuerzo continuado pudiera
necesitarse de tres a seis años.

Sin embargo, en medio de un ambiente de trabajo y sacrificio de la
mayoría, algunos intentaron lucrar en medio de esa situación a costa
de las necesidades de sus compatriotas. Recibieron la respuesta firme
de los órganos de Orden Interior, de la Fiscalía y los Tribunales,
apoyados por la población a través de las organizaciones de masas.

Debe quedar claro que no habrá retrocesos en el propósito de
fortalecer la institucionalidad, la disciplina y el orden en todas las
esferas del país, sin los cuales sencillamente no es posible avanzar.

Los resultados económicos alcanzados en el presente año fueron
abordados tanto en esta sesión plenaria como en los días previos.

La realidad económica adversa presente durante prácticamente todo el
2008, unida a las muchas horas que la dirección del país tuvo que
dedicar a la búsqueda de las mejores alternativas para garantizar,
pese a las dificultades, la alimentación, la salud, la educación y la
satisfacción de las demás necesidades básicas de nuestro pueblo,
obligaron a situar en una segunda prioridad el estudio y la adopción
de decisiones en asuntos también importantes.

En otros se ha logrado avanzar, como en ir poniendo las tierras
ociosas en manos de quienes puedan y estén dispuestos a hacerlas
rendir frutos. Este es un frente decisivo en que hay que estar alerta
ante cualquier retraso o violación de lo establecido.

Además hay avances en el acopio y distribución local de leche y del
resto de los alimentos que es posible producir en el país; en la
racionalización del transporte y su incremento cuando ha sido posible;
en la construcción de grandes obras hidráulicas, acueductos y sistemas
de alcantarillado o la rehabilitación de los existentes en varias
ciudades; el crecimiento sostenido del turismo y una modesta elevación
de la sustitución de importaciones, por sólo mencionar algunas de las
más importantes tareas.

Ello ha permitido afrontar mejor el crecimiento de los gastos como
consecuencia de las pérdidas ocasionadas por los grandes fenómenos
meteorológicos que nos afectaron e incluso en mayor medida por el
aumento descomunal, salvo oscilaciones coyunturales, de los precios de
prácticamente todo lo que importamos.

En alimentos, por ejemplo, este año el país tuvo que pagar 907
millones de dólares más que en el 2007, de esa cifra, cerca de 840
millones por incrementos de precios. Han bajado en las últimas
semanas, pero lo han hecho aún más los de nuestros principales
renglones exportables.

El precio promedio del níquel en el 2008 ha sido un 41% inferior al
del 2007, y 80% menor que el récord que alcanzó en ese año. También
han disminuido los del azúcar y los productos del mar, entre otros que
Cuba exporta.

La crisis financiera que estalló en los Estados Unidos ha evolucionado
rápidamente hasta transformarse en la crisis económica global que el
compañero Fidel pronosticó hace no menos de una década, la más
profunda en casi 80 años.

La realidad es que ningún Premio Nobel de Economía, ninguna escuela de
pensamiento económico, ningún organismo internacional puede decir con
certeza hasta cuándo y hasta dónde llegará.

El año próximo es por tanto de mucha incertidumbre en la economía
mundial y debemos estar preparados para enfrentar ese serio reto, que
ya nos viene afectando de manera apreciable.

Pese a tantas dificultades, la economía creció, aunque menos que lo
planificado, en lo que influyeron de modo determinante, como mencioné
anteriormente, las pérdidas ocasionadas por los huracanes, con un
monto cercano a los diez mil millones de dólares, es decir, alrededor
del 20 por ciento del producto interno bruto del presente año.

Por su importancia, insisto en una idea que he expresado otras veces:
nadie, ni un individuo ni un país, puede darse el lujo de gastar
indefinidamente más de lo que recibe por la venta de sus producciones
o por los servicios que presta.

El escenario desfavorable de la economía mundial y nuestras propias
dificultades, exigen optimizar las posibilidades que nos brindan las
relaciones económicas mutuamente ventajosas, que venimos desarrollando
con naciones amigas de todos los continentes, en especial con la
hermana República Bolivariana de Venezuela, impulsadas personalmente
por su Presidente, el compañero Hugo Chávez Frías.

Nuestro elemental deber es ajustar los gastos en divisas a los
volúmenes que estamos en condiciones de ingresar. Es una batalla en
que la victoria depende del incremento paulatino de las producciones
destinadas a la exportación o que sustituyen importaciones con
eficiencia y ahorro, y de garantizar una mayor y mejor oferta de
servicios a personas de otros países, que como el turismo y la salud
aportan considerables ingresos.

Además de una necesidad imperiosa, constituye un deber elemental para
con las futuras generaciones. No sería ético aumentar los gastos no
productivos a costa de contraer deudas que tendrían que pagar nuestros
hijos y nietos.

En consecuencia, entre otras medidas, se decidió reducir en un 50% los
gastos previstos en viajes al exterior de los organismos, y lo mismo
se ha indicado respecto al sector empresarial. El objetivo no es
disminuir tareas ni gestiones necesarias, sino hacerlas con mayor racionalidad.

No se trata de un cambio en la estrategia económica adoptada, al
contrario, significa ser totalmente consecuentes con ella. No se ha
engavetado ninguno de los temas de los que he hablado en los últimos
tiempos. En cada uno de ellos se han ido instrumentando las medidas
parciales que han permitido las circunstancias y se avanzará, sin
apresuramientos ni excesos de idealismo, según se disponga de los
recursos y concluyan los estudios necesarios.

Estrechamente relacionado con lo anterior, debemos estar conscientes
de que para ir resolviendo paulatinamente las distorsiones existentes
en el sistema salarial, hay que ir eliminando las gratuidades
indebidas y los subsidios excesivos. De lo contrario, sencillamente
las cuentas no cuadran. Dos más dos siempre suma cuatro, jamás cinco;
hay que actuar con realismo y ajustar todos los sueños a las
verdaderas posibilidades. Esto significa cumplir con el principio
socialista de que cada cual reciba según su trabajo.

Las gratuidades deben limitarse estrictamente a asegurar a todos los
ciudadanos por igual cuestiones vitales como la educación, la salud y
la seguridad y asistencia social, que junto a la cultura y el deporte,
para mantener incluso los niveles actuales, se requerirá producir más
e incrementar los ingresos al presupuesto, pues los gastos crecen de
año en año. La tarea es nada sencilla y se necesita de la comprensión
y el apoyo de todos.

Un ejemplo de ello es lo que analizó el Consejo de Ministros y lo que
se informó a ustedes ampliamente ayer, en cuanto a eliminar la
práctica de garantizar planes vacacionales, ofertas gastronómicas y
otras a precios altamente subsidiados, que se venían ofreciendo a
cuadros, trabajadores destacados y otros sectores de la población. El
costo anual en divisas por este concepto era de casi 60 millones de
dólares; tal vez un poquito más, si tenemos en cuenta la parte de
subsidio que recibe el campismo pasa de 60 millones de dólares
anuales. Este es el único país del mundo que hace eso.

Que se entienda bien, no se trata de si lo merecen o no quienes han
disfrutado de esa posibilidad, ni de limitar el derecho a ir a esos
centros, sino de si resulta racional mantener una forma de estímulo
que representa tan alto costo, en las difíciles circunstancias
actuales o en cualquier otra.

Es sabido que la gran mayoría de las personas no aprecia justamente
una gratuidad o un elevado subsidio generalizado, como parte de la
retribución que recibe, en la que sólo considera el salario.

Ayer discutimos ampliamente este tema. Tiene otras muchas facetas, las
cuales seguiremos discutiendo, y lo advertimos sin que nos tiemble la
voz, que deben ser analizadas para paulatinamente irlas eliminando,
junto con el proceso de darle el verdadero valor al salario. No hay
otra solución.

La prioridad de otros asuntos nos impidió concluir los estudios y
presentar a esta sesión de la Asamblea la nueva composición del
Gobierno. Por tanto solicitamos a ustedes aplazar esta decisión, lo
que no implica que puntualmente, como se ha venido haciendo, se
realicen otros cambios en el transcurso del 2009.

Estos temas están íntimamente vinculados con las transformaciones
estructurales y de concepto que deben ser sometidas a la consideración
y aprobación del VI Congreso del Partido.

Por ejemplo, se encuentran en una etapa muy avanzada los estudios para
la creación de la Contraloría General de la República, como un órgano
jerárquicamente superior a los organismos de la administración central
del Estado que estaría subordinado directamente al Consejo de Estado y
tenemos el propósito de presentar dicha propuesta en el próximo
período de sesiones de la Asamblea.

El proyecto concibe que este órgano asuma las funciones del actual
ministerio de Auditoría y Control, a las que se agregan otras, pues se
prevé otorgarle más facultades que las que suele tener en determinados
países, limitadas fundamentalmente al control de los fondos públicos.

Dicho en pocas palabras, aspiramos a que contribuya de manera decisiva
a fortalecer la exigencia en el cumplimiento estricto del deber por
todas las estructuras de dirección, sin suplantar en sus
responsabilidades a los ministros ni a ningún otro funcionario.

Incluso, en los casos en que detecte la ausencia de normas o
regulaciones, promoverá que sean elaboradas y presentadas ante las
instancias correspondientes. En muchos lugares esa situación está
presente tanto en la empresa como en la nación.

) Dónde está escrito cuáles son los deberes, cuáles son las funciones,
por las cuales ustedes tienen que dirigir su trabajo y realizar las
exigencias en el cumplimiento del deber de cada uno que mencionaron
aquí varios diputados refiriéndose a temas muy concretos? Ausencia
total de normas o regulaciones.

Esta Contraloría General de la República velará además por eso, y le
amplío el concepto, porque ya es hora de que muchos empecemos a ver
qué falta por regular dentro del área de trabajo de cada cual.

Todo requiere regulación como guía sobre la cual basar el trabajo.

Exigir conlleva controlar, educar, orientar, prevenir y hacer cumplir
lo dispuesto; pero eso que tiene que hacerse cumplir; lo dispuesto,
tiene que estar escrito, no es por lo que se le ocurra a cada cual. Si
llegado el momento hay que sancionar a alguien, no podemos limitarnos
a los comisores directos de las violaciones. Debe incluir también a
los que con su actuar negligente propician o permiten su ocurrencia,
es decir, los llamados responsables colaterales, que son precisamente
los que no exigen.

Durante muchos años he meditado sobre estas cuestiones, en primer
lugar analizando críticamente mi propio trabajo y también el de los
demás. He llegado a la conclusión de que uno de nuestros problemas
fundamentales es la falta de exigencia sistemática a todos los
niveles. Observen, mediten, miren hacia un lado, miren hacia el otro y
también mírense hacia adentro.

Hay que estar siempre dispuesto a buscarse problemas y a enfrentar
incomprensiones. Dirigir es en primer lugar saber exigir, desde la
base hasta los niveles superiores.

No se puede dirigir y controlar y a la vez ser tolerante; desempeñar
el papel del A buena [email protected] como suele decirse popularmente. De ahí
los diversos calificativos, por lo regular denigrantes, que les
endilgan a cuantos actúan como realmente debe hacerse.

Tampoco es posible dirigir sin dominar las disposiciones y documentos
rectores de nuestro trabajo. No estamos acostumbrados a regirnos por
los documentos, y cuando aparece uno, le vemos el título y allá va a
dormir a las gavetas. Hay que regir, se rige el trabajo por documentos
rectores, aprobados en los niveles correspondientes, preferiblemente
discutidos de manera democrática, con la participación de todos los
que deben participar y de los que deben hacerlo cumplir.

En muy pocas instituciones de este país C las hay, muy pocasC está
regulado desde que usted ingresa hasta la forma en que lo tienen que
enterrar, si muere en ese organismo, y qué se hace en cada caso. Cito
esos dos extremos. Pero hay otros donde no se rigen por nada y es muy
común la violación inconsciente C y como cosa naturalC de regulaciones
oficiales y de leyes de la república, de este propio Parlamento, y no
pasa nada.

Decía que tampoco es posible dirigir sin dominar las disposiciones y
documentos rectores de nuestro trabajo.

Lamentablemente, no todos tienen el hábito de estudiarlos ni
consultarlos con la periodicidad requerida, que es la única forma de
aplicarlos de manera consecuente.

La Contraloría no va a eliminar por sí sola estos problemas, que
provienen de vicios enraizados C tan enraizados como el marabú; pero
el marabú se arranca, el marabú se quema, y sobre la tierra que hoy es
protegida por lo menos por el marabú, pueden producirse frutos útiles
para el paísC , pero contribuirá C me refiero a la ContraloríaC a la
batalla que estamos librando contra ellos, con el apoyo de otros
organismos, particularmente de la Fiscalía General de la República, y
junto al Partido y otras instituciones no estatales que representan en
su conjunto a toda la sociedad. Daremos el máximo de apoyo a ese
empeño, paso a paso y sin extremismos, pero de forma cada vez más
rigurosa y enérgica. Mediten sobre estas cuestiones que acabo de
decirles y observen.

En la anterior sesión de la Asamblea nos concentramos en dos temas
principales: la nueva Ley de Seguridad Social y la necesidad de
incrementar la incorporación al trabajo, su productividad y eficiencia.

Coincido con las opiniones vertidas durante la sesión: hemos aprobado
una Ley de Seguridad Social justa, respetuosa de los intereses de los
trabajadores y que a su vez tiene en cuenta las realidades económicas
y demográficas del país.

Como ha informado nuestra prensa, el 2008 va a concluir con un ligero
aumento de la natalidad respecto a años anteriores, pero esto no
significa todavía un cambio en la tendencia sostenida al incremento de
los ciudadanos de edad avanzada respecto a los más jóvenes, con la
consiguiente disminución progresiva de la población laboralmente activa.

Son razones insoslayables y muy difíciles de revertir, que imponen la
necesidad de aumentar la edad de jubilación y así lo ha comprendido la
gran mayoría de nuestros trabajadores, después de profundas
discusiones en que se escuchó y tuvo en cuenta la opinión de todos.

El pasado mes de junio hicimos un llamado a la reincorporación a las
aulas de maestros y profesores jubilados o que habían dejado de
impartir clases por diversas razones. La respuesta ha justificado
nuestra expectativa. Nos satisface felicitar a los siete mil
educadores que respondieron, y hoy aportan su experiencia y
conocimientos en los diferentes niveles de enseñanza, en particular la
primaria, media y preuniversitaria, donde se presenta el mayor déficit
de docentes.

Ha sido un refuerzo muy importante para el abnegado e insustituible
destacamento que constituyen nuestros educadores. Así lo demuestran
los otros nueve mil que han rebasado la edad de jubilación y continúan
en sus puestos. Esta tarea no concluye aquí, sobre todo en las
provincias que han obtenido hasta ahora menores resultados.

Igual ocurrió anteriormente con los más de 1 600 ingenieros, técnicos
de nivel medio y obreros calificados, que ya estaban en retiro y se
reincorporaron a las FAR, gran parte de ellos para participar en la
importante tarea de la modernización de nuestro armamento y otros
medios de la defensa, tema del que hablé en la anterior sesión de la
Asamblea; 1 600 retirados volvieron.

Son ejemplos que demuestran que nuestro pueblo siempre responde cuando
se trabaja seriamente, con argumentos sólidos y una correcta organización.

En esa ocasión también hablé de que cada provincia debe garantizar,
además de los profesores que requiere, los constructores, policías y
el resto de la fuerza de trabajo hoy deficitaria. Algo se ha avanzado.
En el primer semestre ingresaron a cursos de formación como policías,
867 jóvenes de la capital de la república, e igualmente está cubierta
la matrícula de los que comenzarán a prepararse en febrero del 2009.
Las provincias más atrasadas son Matanzas y La Habana.

En la próxima sesión de la Asamblea, volveré a recordarlo para que no
se nos olvide.

En cuanto a los constructores, debo decir que la respuesta es muy, muy
insuficiente en este sector clave para el desarrollo del país en todos
los aspectos, hasta para las miles de viviendas que tenemos que
construir. Veremos qué podemos hacer.

Son pasos dentro del conjunto de medidas que habrá que continuar
adoptando, hasta que trabajar constituya realmente algo vital para
todos. Dicho más claro: que las personas sientan la necesidad de
trabajar para satisfacer sus necesidades, independientemente de la
conciencia de todo ciudadano honesto sobre este primordial deber.

No nos engañemos más; si no hay la presión, si no existe la necesidad
de trabajar para satisfacer mis necesidades, y me lo están dando
gratis por aquí o por allá, nos quedaremos sin voz llamando al
trabajo. Esa es mi forma de pensar, y por eso todo lo que estoy
proponiendo va en gran parte encaminado hacia ese objetivo. No nos engañemos.

Compartimos la preocupación de muchos compatriotas respecto a
individuos que no aportan a la sociedad, pero debemos estar
conscientes de que son problemas que no resuelve una disposición, ni
siquiera una ley. Requieren un enfoque que integre acciones políticas,
económicas, legales y administrativas, y, sobre todo, lo que les acabo
de decir: que sientan la necesidad de trabajar.

En las relaciones internacionales son considerables los éxitos del
país. Hemos cumplido cabalmente con nuestra responsabilidad como
Presidente del Movimiento de Países no Alineados, hoy más activos y
cohesionados. En la ONU fue aprobada la resolución contra el bloqueo
por décimo séptima ocasión consecutiva. Hace pocos días en Brasil, la
Cumbre del Grupo de Río recibió con una ovación el ingreso de Cuba
como miembro pleno, e igualmente fueron escuchadas con respeto y
atención las valoraciones de nuestro país por los mandatarios
asistentes a las cumbres de América Latina y el Caribe sobre
Integración y Desarrollo, y del Mercado Común del Sur.

Las naciones de nuestro subcontinente han pasado de las peticiones a
la exigencia en cuanto al cese de las agresiones contra Cuba por parte
de los Estados Unidos, tanto en eventos multilaterales como de forma
individual por un número creciente de gobiernos y parlamentos.

Ejemplo de esa transformación es el pronunciamiento contra el bloqueo
adoptado de forma unánime en la Cumbre de América Latina y el Caribe
sobre Integración y Desarrollo.

En el año continuamos batallando sin descanso por el regreso a la
Patria de nuestros Cinco Héroes. Renovamos ante sus familiares y el
pueblo el compromiso de no desmayar jamás en ese esfuerzo hasta que
regresen a su Patria (Aplausos prolongados).

La inmediata e importante ayuda recibida tras el paso de los
huracanes, junto a los incontables mensajes de solidaridad y aliento,
son gestos que aprecia y agradece nuestro pueblo, a la vez que otra
muestra palpable del respeto y el cariño que Cuba ha sabido ganarse
con su actuación siempre vertical y de principios en sus relaciones
con el resto de los países, y su cooperación solidaria y desinteresada
en incontables campos, especialmente en los de la salud y la educación.

Vivimos un momento histórico radicalmente diferente, muy diferente al
de aquellos años en que los gobiernos de América Latina, salvo muy
contadas y honrosas excepciones, se plegaban en bloque de manera
sumisa a los dictados de Washington para aislar a Cuba. Hoy estamos
cosechando los frutos de una política exterior firme, solidaria y
basada en principios inviolables, concebida y llevada a la práctica
por el compañero Fidel durante casi cinco décadas, aun en las más
difíciles circunstancias.

Fuimos anfitriones en el año que concluye de importantes reuniones
internacionales, la más reciente la Tercera Cumbre Cuba-CARICOM,
efectuada a comienzos de diciembre en Santiago de Cuba con excelentes
resultados, y a la que por primera vez asistieron todos los
mandatarios de los países que integran la Comunidad del Caribe.
Además, hemos tenido el honor de recibir a numerosos Jefes de Estado y
de Gobierno, y a personalidades de la política, la economía, la
religión, la ciencia y la cultura de todos los continentes.

Hace 50 años, por estos días el Ejército Rebelde, en estrecha
coordinación con los combatientes de la lucha clandestina, obtenía sus
grandes y decisivas victorias finales a lo largo y ancho del país. No
transcurrió una semana y ante el empuje de la Revolución, se desplomó
la tiranía fruto del golpe de Estado que casi siete años antes terminó
de sumir al país en la tragedia.

El triunfo en nuestra última Guerra de Liberación llegó exactamente
cinco años, cinco meses y cinco días después del heroico intento de A
tomar el cielo por [email protected] en Santiago de Cuba y Bayamo, el 26 de
julio de 1953.

La victoria del Primero de Enero no marcó el final de la lucha, sino
el inicio de una nueva etapa caracterizada por la cada vez más masiva
y consciente participación del pueblo, en la que no ha habido un
minuto de tregua durante el medio siglo transcurrido. Así han sido
también estos últimos 12 meses, especialmente intensos y complejos, a
los que hemos pasado balance.

Por eso concluyo deseándoles, a ustedes y a todos nuestros
compatriotas, para el año 2009 salud y mucha energía. Vamos a
necesitar de ambas, como he dicho otras veces, ( trabajo hay de sobra!

Los revolucionarios cubanos podemos mirar hacia el pasado con la
frente en alto y al futuro además con la misma confianza en nuestra
fuerza y capacidad de resistir.

Felicitémonos todos por el aniversario 50 del triunfo de la
Revolución, en primer lugar a su Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz
(Aplausos prolongados y exclamaciones), quien nos ha ido conduciendo,
ayer, hoy y siempre, ( de victoria en victoria!

Muchas gracias.

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