"Hay voluntad de crecer con redistribución"

Este año el ministro Rossetto fue pieza importante en la aproximación del gobierno a los sindicatos y movimientos sociales. El dirigente del PT reflexiona sobre las maniobras opositoras y destaca el nuevo rumbo económico.

 

Desde Brasilia

Con la premisa de reducir el gasto público y conquistar la confianza del mercado el ex ministro de Hacienda, Joaquim Levy, implementó un plan de ajuste que en 11 meses hizo trepar la desocupación al 8,9 por ciento. La inflación se disparó al 10,7 por ciento, afectando el consumo popular, y el Producto Bruto de la mayor economía latinoamericana cayó el 3,6 por ciento. Son números letales para la presidenta Dilma Rousseff, cuya la popularidad se redujo al 10 por ciento.

Afortunadamente para el gobierno del PT, partido fundado en 1980 por el sindicalista Luiz Inácio Lula da Silva, Joaquim Levy dejó el cargo hace 10 días cuando se analizaba una serie de "reformas" (o "contra-reformas") como la precarización laboral y la desestatización de Petrobras.

Luego de la salida de Levy, lamentada por los bancos, esta semana se conocerán más detalles del nuevo rumbo económico, ahora con acento desarrollista sin archivar la disciplina fiscal, en el que será prioritaria "la redistribución de la renta y el crecimiento" que se apoyará en un entendimiento entre gobierno, sindicatos y patrones, dijo el ministro de Trabajo Miguel Rossetto.

 

–¿Cómo resumiría ese pacto en ciernes?

–Lo veo como un proyecto importante que muestra la voluntad política de las centrales sindicales y empresariales que se articulan para una agenda de crecimiento y desarrollo del país. Es una propuesta que encaja bien con el Foro del Trabajo y la Previsión Social que fue creado por el gobierno. Estamos hablando de muchos asuntos como que haya más disponibilidad de crédito para la producción. En ese contexto debemos valorar el aumento de la renta de los trabajadores a través de la suba del salario mínimo que a partir del primero de enero pasará de 788 los 871 reales (218 dólares), aumento que beneficia a más de 46 millones de brasileños. Esto es muy importante porque el mercado interno es el gran responsable de inyectar dinamismo a la economía nacional. Por lo tanto, hay voluntad política de distribuir renta para crecer, para ampliar la inclusión social, mejorar la productividad. La idea fuerza es que los brasileños, somos capaces de salir adelante.

–¿La dimisión del ministro Levy representa el fin de la política económica ortodoxa?

–Me parece que no se debe simplificar sobre lo que sucedió en la economía durante estos meses, ahora lo que importa es mirar hacia 2016 a partir de las instrucciones dadas por la presidenta Dilma para recuperar el crecimiento con distribución de renta. Tener un crecimiento que sea capaz de financiar los grandes programas de inclusión social para el pueblo brasileño y para que haya distribución de la renta. Estamos viviendo una situación económica internacional distinta a la de años atrás, que nos obliga a enfrentar restricciones, pero al mismo tiempo existe confianza en la capacidad de recuperar el crecimiento después de un 2015 que tuvo una caída muy fuerte del Producto Bruto, fuerte aumento del desempleo y la inflación. Este fue un año de travesía.

–¿Cuál es el modelo de desarrollo del gobierno?

–Creo que se lo puede definir a través de la práctica, considerando varias alternativas económicas que vamos a aplicar. Me parece importante señalar que Brasil tiene el séptimo Producto Bruto del mundo, tiene una industria diversificada y fuerte, una capacidad de producción agrícola fuerte, una red de servicios amplia, una estructura de financiamiento sólida. Y algo que es muy importante: Brasil tiene un enorme espacio para el crecimiento de sus obras de infraestructura que es necesaria para el desarrollo.

–Luego del escándalo de corrupción en perjuicio de Petrobras, la nueva dirección de la empresa recortó inversiones y anunció la venta de activos. ¿Que papel tendrá la petrolera en la reactivación?

–Petrobras es muy importante, todo el sector de petróleo y gas tendrá un papel importante en la retomada del crecimiento del país que vive una recesión seria. En lo que respecta a Petrobras, debemos decir que enfrentamos dos situaciones que afectaron las inversiones.

En primer lugar debido a la causa Lava Jato (proceso contra grandes constructoras privadas, políticos y directivos de la petrolera) esto hizo que empresas privadas importantes dejen de hacer inversiones en la industria petrolera. Por eso la presidenta acaba de sancionar un decreto que permite a las empresas condenadas o procesadas por corrupción a volver a firmar contratos com Petrobras a condición de que resarzan a la compañía y ofrezcan detalles de los ilícitos. Este decreto es importante porque si bien es necesario que los que cometieron delitos sean severamente castigados, esto no debe afectar a las empresas, repito a las empresas. Porque en ellas trabajan muchos empleados y porque gran parte del conocimiento de ingeniería está en esas empresas.

–El otro elemento que perjudicó a Petrobras fue la baja del precio del petróleo a nivel internacional...

–Nuestra expectativa es que en 2016 se retome la capacidad de inversiones al sector petrolero unida a más volumen de crédito para la construcción civil, para los bienes de capital y para el mercado interno.
Defensa democrática

Adicto al chimarrao (mate a la brasileña), Miguel Rossetto es uno de los ministros más cercanos a Dilma Rousseff, cuya campaña por la reelección coordinó en 2014. Este año Rossetto fue pieza importante en la aproximación del gobierno con los sindicatos y movimientos sociales que hace dos semanas movilizaron decenas de miles de militantes contra el "impeachment".

–¿Cuál es su balance de esa manifestación?

–Creo que tuvo una importancia decisiva en la defensa de la democracia. Hemos visto en las calles de las ciudades importantes a varios grupos de la sociedad civil, de los movimientos sociales, a varios líderes sociales con buena capacidad de convocatoria. Esto fue posible porque la gente comprendió que lo que importa ahora no es dar el apoyo al gobierno, lo que importa es defender la democracia y la Constitución. Estas marchas fueron una victoria de la conciencia democrática frente a las aventuras golpistas de Eduardo Cunha (presidente de la Cámara baja) y el Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB, opositor). El ex presidente Fernando Henrique Cardoso y otros hombres del PSDB son los líderes estratégicos de esta aventura.

–Cardoso y el ex candidato presidencial socialdemócrata Aécio Neves dicen que el impeachment no es golpe.

–Claro que es golpe porque se lo utiliza de forma aviesa en una aventura antidemocrática donde se han unido dirigentes importantes del PSDB junto a personajes menores de la política. El PSDB tiene que entender de una vez por todas que fueron derrotados por Dilma y el PT en las elecciones de 2014, y que la agenda desestabilizadora es algo que no le interesa al país. Lo que Brasil necesita es estabilidad.

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Viernes, 08 Mayo 2015 10:40

El santo y seña de Porto Alegre

El santo y seña de Porto Alegre

Porto Alegre revolucionó las políticas municipales de participación ciudadana. El presupuesto participativo, una herramienta creada en la ciudad gaúcha, se ha convertido en una referencia mundial de gestión pública.

El pasado noviembre los vecinos de Restinga se despertaron con ruido de bocinas. Treinta y cuatro ómnibus recién salidos de la fábrica se amontonaban en un aparcamiento al aire libre. Finalmente podrían desplazarse al centro de la ciudad sin tener que hacer entre dos y tres trasbordos para llegar al trabajo. En los últimos 25 años los habitantes de esta región de la zona sur vieron cómo sus deseos se cumplían. Primero el saneamiento básico, después electricidad, guarderías, cursos de formación profesional para adultos. La gran fiesta llegó con el primer hospital y ahora dos nuevas líneas de ómnibus.

Si el presupuesto participativo (PP) es el símbolo de la gestión municipal de Porto Alegre, Restinga es quizás el barrio que mejor lo representa. Pero "democratizar la democracia", como define el sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos a esta iniciativa, lleva mucho trabajo, discusiones, compromiso y grandes dosis de paciencia.

Los ciudadanos reunidos en 17 asambleas regionales con un líder comunitario que las representa discuten sobre seis áreas temáticas. El ciclo del presupuesto participativo se desarrolla en tres etapas: las reuniones preparatorias, las asambleas regionales y temáticas –donde se eligen las prioridades para el municipio y a los delegados de cada comunidad– y la asamblea municipal, donde se presentan las demandas más votadas. De este modo la población decide y acompaña de forma directa la aplicación de los recursos en obras y servicios que serán ejecutados por la administración municipal.

 

LA INTENDENCIA EN EL BARRIO

 

El PP surge en los ochenta. Movimientos sociales y vecinales que habían luchado contra la dictadura, y nuevas formaciones, como el Partido de los Trabajadores (PT), crearon el caldo de cultivo para una nueva gestión municipal basada en la participación ciudadana. Pero fue la Constitución de 1988 la que permitió materializar las ideas, gracias a un nuevo marco de autonomía que otorgaba más competencias a los gobiernos locales.

En 1989, bajo el gobierno del PT, con Olivio Dutra como alcalde, el PP se instaló en la Intendencia de Porto Alegre para quedarse. "Les explicamos a los vecinos que la Intendencia vendría a sus barrios, y que ahora seríamos los ciudadanos, y no unos pocos políticos, los que elegiríamos lo mejor para nuestra comunidad", recuerda Íria Charão, militante del PT y una de las precursoras de la iniciativa. "Al principio los vecinos se enfadaban mucho porque sus demandas tardaban en cumplirse, poco a poco entendieron cómo funcionaba el organigrama de ejecución y vieron que los presupuestos no eran tan laxos, y que no bastaba con deliberar, sino que también había que acompañar de cerca la ejecución", explica Charão en el portal gaúcho Sul21.

La década del 90 y los primeros años del nuevo siglo fueron su época dorada. Los cuatro gobiernos consecutivos del PT, con Olivio Dutra y Tarso Genro como figuras principales, apostaron por esta nueva herramienta. Sociólogos y politólogos del mundo entero vieron cómo sus teorías salían del papel y se aplicaban en esta ciudad del sur de Brasil. El mensaje se propagó en 2001 durante el primer Foro Social Mundial que se celebró en la ciudad gaúcha (véase recuadro). El presupuesto participativo se convirtió en una de las banderas políticas de los movimientos sociales, como ejemplo de autogestión, empoderamiento ciudadano y de lucha contra la exclusión social. "Hoy a nivel global los presupuestos participativos están muy lejos de ser una regla, pero se puede decir que ya no son marginales", asegura el francés Yves Sintomer, profesor de ciencia política de la Universidad París VIII.

RECONQUISTAR EL TERRITORIO

Los éxitos de esta política municipal son más conocidos fuera que en casa. La líder comunitaria de la región de Eixo Baltazar Laura Elisa Machado asegura a Brecha que siempre han sido "maltratados" por la prensa local: "Es triste que venga gente de fuera a pedirnos consejos y que aquí no valoren nuestro trabajo", se queja.

Al silencio mediático que denuncia Machado se unió la salida del PT del gobierno (2005) y una última década en la que el presupuesto participativo sufrió paulatinos recortes que generaron más retrasos en la ejecución de las demandas. Si en los noventa la media de entrega era entre dos y tres años, en la actualidad pueden llegar a pasar más de diez.

La escasez de resultados de la última década provocó la desconfianza de los gaúchos y duplicó el trabajo de los líderes comunitarios. "Algunos dejan de venir a las reuniones porque no ven cumplidas sus demandas, y otros, una vez que tienen lo que quieren, dejan de participar", señala Machado.

Boaventura de Sousa Santos ha sido uno de los mayores defensores del PP. "En varias ocasiones nos habló de la importancia que tenía atraer a gente más joven y a su vez conseguir que las demandas fueran más realistas", cuenta Machado. En 2012 consiguieron concretar las sugerencias de Boaventura. A finales de ese año se aprobó cambiar el ciclo de las reuniones para que fuera en paralelo con el calendario del presupuesto municipal y así tener una idea real de los recursos que podrían manejar. "Las propuestas que hemos hecho desde entonces son totalmente realistas porque somos conscientes del dinero exacto que tenemos y del costo de cada ejecución, ahora es mucho más fácil exigir su cumplimiento."

Desde entonces el número de participantes ha ido aumentando, y aunque predomina un perfil más maduro, cada vez se incorpora un mayor número de jóvenes. Las demandas también han evolucionado. Si en las primeras décadas lo habitacional y el saneamiento básico eran las prioridades, en la actualidad la asistencia social e incluso la cultura están entre las más votadas en diversas regiones de la ciudad. "Entre los jóvenes que participan hay mucha gente de la cultura del hip-hop, estamos cambiando la estética de muchos barrios con grafitis y llevando la música a los más pequeños", dice entusiasmada la líder de Eixo Baltazar. Han ido reconquistado el terreno y en 2014 consiguieron un récord de participación: 17.359 ciudadanos en una capital que llega al millón y medio de habitantes. Machado es consciente de que es muy poco y que hay que generar más interés.

Según el francés Sintomer, el presupuesto participativo cobra ahora más importancia que nunca: "La insatisfacción ciudadana y la desconfianza en las democracias representativas es cada vez mayor. Que unos pocos puedan definir el bien común es una idea totalmente anacrónica. Los presupuestos participativos devuelven la política a los ciudadanos y aumentan la transparencia. No es una solución milagrosa y enfrenta muchos desafíos, pero hay pocas dudas de que es uno de los caminos a explorar".

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Jueves, 08 Mayo 2014 06:34

La Unión posterga la tasa Tobin

La Unión posterga la tasa Tobin

Un pasito hacia atrás bajo la presión del lobby bancario. Las elecciones europeas se celebran el próximo 25 de mayo y muchos electores esperaban ver cumplida una iniciativa que apuntaba a aplicar un gravamen sobre el conjunto de las transacciones financieras. Pero la eterna historia de las buenas intenciones verbales de la Unión Europea y la realidad dejó una nueva víctima por el camino: el impuesto Tobin o "impuesto Robin Hood". La famosa tasa inventada por el economista norteamericano James Tobin (1918-2002) en los '70 a fin de evitar que la especulación derribara el sistema financiero debía entrar en vigor en once de los 28 países de la Unión Europea. Sin embargo, los desacuerdos entre los Estados y los guantes blancos de los banqueros que trabajan entre telones atrasaron una vez más su aplicación al tiempo que redujeron su alcance inicial. Los europeos llegaron a un acuerdo "mínimo" que remite la entrada en vigor del impuesto Tobin, también conocido en Europa como TTF (Tasa sobre las Transacciones Financieras), al 1O de enero de 2016. El consenso está muy lejos de cumplir con los objetivos fijados en 2011 cuando la Comisión Europea decidió instaurar una tasa sobre las transacciones financieras. Al principio se trató de aplicar un gravamen al conjunto de las transacciones, incluidos los famosos y controvertidos productos derivados que constituyen lo esencial y más peligroso de la especulación financiera. Al final, sólo se retuvieron las acciones como campo de aplicación, tanto las que se intercambian al contado como en las plazas donde se negocian algunos productos derivados. Por ahora, Europa dejó afuera del gravamen productos que mueven cuantiosas operaciones, como la deuda soberana, las materias primas o las divisas.


Europa lleva años discutiendo sobre la aplicación de la tasa Tobin. El principio del impuesto europeo consistía en aplicar un gravamen del 0,1 por ciento sobre los intercambios de acciones y obligaciones y otro de 0,01 por ciento sobre los productos derivados. Con el huracán de la crisis financiera, los productos derivados ocuparon un lugar importante y oscuro en las transacciones financieras. Se trata de complicados instrumentos financieros creados especialmente para cubrir los riesgos de los inversionistas. Lamentablemente, la presión ejercida por el lobby de los bancos vació de contenido la iniciativa original. Los montos que están en juego explican por sí solos por qué. El peso de los productos financieros derivados es enorme: a escala mundial, entre títulos de la Bolsa, materias primas, deudas de los Estados o de las mismas empresas, el monto de estos instrumentos derivados se elevó a 770 mil millones de dólares durante el primer trimestre de 2014, de los cuales 370 mil millones corresponden a Europa, 220 mil millones a Estados Unidos, 40 mil millones a Asia y 140 mil millones a las otras zonas del mundo. De los 770 mil millones que se movieron durante los tres primeros meses, entre 7 y 8 por ciento circularon en la llamada economía real. El resto es pura especulación financiera. De los 28 países de la Unión Europea, sólo once optaron por aplicar la tasa Tobin (España, Francia, Alemania, Bélgica, Austria, Portugal, Grecia, Eslovaquia, Italia, Eslovenia y Estonia). Sin embargo, dentro de esos once hay varios recalcitrantes. Es el caso de Alemania, Luxemburgo e incluso Francia, cuyos bancos, en especial la Desteche Bank y BNP Paribas, están muy expuestos debido al monto de productos derivados que manejan. Desteche Bank y BNP Paribas son los dos principales actores del mercado europeo de productos derivados. A los bancos y a estos Estados se le agregó también la postura hostil de Londres. Si bien Gran Bretaña no forma parte de los once, Londres estima que si la tasa Tobin se aplicaba como estaba prevista su plaza financiera pagaría las consecuencias. Gran Bretaña llegó incluso hasta presentar un recurso ante la Corte de Justicia europea. El organismo, sin embargo, rechazó los argumentos británicos. Con todo, los bancos lograron frenar el avance del gravamen. Su forcejeo no es una historia de paranoicos izquierdistas, sino una realidad perfectamente cifrada en un informe elaborado por el Corporate Europe Observatory (CEO). En un informe presentado a principios de abril, el CEO reveló que el sector bancario gasta unos 120 millones de euros anuales en acciones de puro lobbying dirigidas exclusivamente a las instituciones europeas, sea la Comisión de Bruselas o el Parlamento. La investigación, titulada The Fire Power of the Financial Lobby, está llena de detalles significativos sobre la manera en que los bancos operan para frenar las reformas que podrían perjudicarlos. Así, por ejemplo, durante los seis primeros meses de 2013, los 25 diputados europeos conservadores de Gran Bretaña se entrevistaron con 74 actores de la industria financiera. El informe del Corporate Europe Observatory escribe que en el curso de esas reuniones "las regulaciones en curso, como la de los productos derivados, fueron discutidas". ¿Y qué actores financieros asistieron a esos encuentros? Los de siempre y más decisivos: "JP Morgan, Citigroup y Goldman Sachs".


Con un total de 700 lobbies en acción, la tasa Tobin no tenía muchas posibilidades de pasar según su modelo original. La Comisión Europea había calculado, al principio, que la instauración del gravamen aportaría unos 34 mil millones de euros, 13 mil millones corresponden a las acciones y obligaciones, y 22 mil millones a los productos derivados. Ahora bien, sin los productos derivados, el monto se divide por diez. El "enfoque por etapas" (Michael Spindelegger, ministro austríaco de Finanzas) adoptado ahora dejará en la cajas de la UE sólo tres mil millones. El economista Thomas Coutrot –miembro de la ONG Attac– recuerda que la tasa Tobin tenía como propósito "disuadir el recurso a las transacciones a alta frecuencia que se repiten miles de veces por minuto, que sirven para ganar mucho dinero pero carecen de toda utilidad para la economía real. La tasa Tobin hubiese servido para financiar las urgencias sociales y ecológicas nacionales e internacionales".
El mundo bancario defiende sus prerrogativas sin miramientos. A pesar del acuerdo de subsuelo al que llegaron los once países europeos que participan en la puesta en marcha de este dispositivo ideado en 2011 por la Comisión Europea, el ministro alemán de Economía, Wolfgang Schäuble, dijo en tono muy optimista que "la serpiente está saliendo del mar". Pero la serpiente no salió. Apenas mostró la cabeza. Puede que en 2016 haya evoluciones más positivas. Al principio defendida únicamente por la izquierda, la tasa Tobin fue ganando adeptos en todos los sectores ideológicos. Los bancos lograron una vez más impedir que saliera a flote.
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La reforma tributaria: el nudo gordiano de la izquierda

En las economías de mercado, el Estado, para implementar políticas de redistribución del ingreso, como contrapeso de los mecanismos de concentración del mercado, depende de su política tributaria. A lo largo de las primeras décadas de la segunda posguerra, el Estado de bienestar social pudo desarrollarse —básicamente en Europa occidental— en base a un sistema tributario elevado para los padrones actuales. Pero los valores dominantes de derechos y justicia social guiaban las políticas recaudatorias y redistributivas.


En el período neoliberal, los valores dominantes han cambiado. Se impone la ideología liberal de mercado, según la cual cada uno debe buscar mejorar su vida disputando en el mercado en contra de los otros. Los recortes de los gastos públicos, con la teoría del Estado mínimo, han recaído sobre los derechos sociales, considerados gastos, con los cuales los sentimientos dominantes pasaron a no ser simpáticos.
El fin del Estado de bienestar social requirió la abolición de los valores de la solidaridad a favor de los del egoísmo. Cuando los candidatos plantean que van a disminuir los impuestos, apelan a los peores sentimientos de las personas, a la insolidaridad social –hasta porque no especifican quiénes perderán derechos con ello, simplemente cuánto cada uno dejaría de pagar de impuestos– y suelen salir adelante en las encuestas.


Gobiernos que pretenden superar el neoliberalismo, reafirmando derechos que hayan sido eliminados, encuentran grandes dificultades de hacerlo con un Estado reducido a sus mínimas proporciones y con las recaudaciones de los Estados igualmente disminuidas. En el plan político se chocan con valores predominantes de hipersensibilidad en contra de cualquier tipo de elevación tributaria, así como con Congresos igualmente fragilizados respecto de campañas de los medios de comunicación en contra de cualquier suba de impuestos. Este es el obstáculo más grande para obtener más recursos para las políticas sociales.


Hay varias experiencias frustradas de gobiernos que, con excelentes intenciones, proponen reformas tributarias socialmente justas, en que los que ganan más pagan más y los que ganan menos, pagan menos, pero que se ven derrotados. Derrotados por Congresos bajo fuerte presión de los medios, que se hacen defensores de los ciudadanos supuestamente agredidos por embestidas del Estado insaciable que les quiere robar lo que es suyo. La prensa convoca los peores sentimientos y valores egoístas, de insolidaridad social, para oponerse a las reformas tributarias, escondiendo que la gran mayoría dejará de pagar impuestos o pagará menos, mientras que los que pagarán más son los que ganan y tienen más y mucho más.


Sólo es posible para la izquierda superar ese obstáculo mediante una amplia, intensa y prolongada campaña ideológica previa, que demuestre la naturaleza socialmente justa de sus propuestas, para aislar a los sectores conservadores y preparar a la opinión pública para las reformas tributarias indispensables para extender las políticas sociales que nuestras sociedades –aun más en la era neoliberal– tanto necesitan.

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Venezuela 14 años después: Un cambio copernicano

En su primer discurso de toma de posesión, el 2 de febrero de 1999, año llamado precisamente y simbolicamente «Año de la Refundación de la República», el Presidente Hugo Chávez ya avisó a aquellos que teniendo oídos no querían oír. Decía el nuevo Presidente: «Este día, no es un día más; esta transmisión de mando presidencial no es una transmisión de mando presidencial más. No, es la primera transmisión de mando de una época nueva, es el abrir la puerta hacia una nueva existencia nacional.» «En Venezuela -añadía Chávez- se respiran vientos de resurrección.» Y proponía retomar el viejo sueño bolivariano de realizar un proyecto de desarrollo integral para Venezuela empezando por lo que él llamó la transición transformadora que, en realidad, ya definía como una verdadera revolución. Y Chávez –es muy importante- puntualizó que él tenía «la certeza de que nosotros le vamos a dar cauce pacífico y cauce democrático a esa revolución.

 

Ese día, ese primer día de la era neobolivariana, de lo que hay que llamar la «era Chávez», el nuevo Presidente explicó muy claramente que, aunque él deseaba ardientemente la unión, no estaba dispuesto a pagar cualquier precio por una falsa unión. Y declaró: «¿Unirnos a los que quieren conservar esto tal cual está? ¿Buscar consenso con los que se oponen a los cambios necesarios ? Yo digo hoy, como Bolívar: ¡Es una traición! Y si alguien debe tener claro eso, es éste que está aquí hablándoles a ustedes, porque yo estoy aquí no por mi, yo estoy aquí por un compromiso; yo no soy causa, soy consecuencia.»

 

Y por si algunos no lo hubiesen entendido volvió a repetir: «Yo prefiero la muerte antes que la traición; así lo declaro ante el mundo y lo declaro ante Venezuela: no hay marcha atrás en la revolución política que tenemos que impulsar y que claman las calles del pueblo de toda esta tierra de Bolívar.»

 

Desde el primer día pues, el Presidente Chávez lo repitió y lo machacó para que nadie se llamase a engaño: «No hay marcha atrás en la revolución política» que estaba empezando. Insistió una vez más: «Este proceso lleva su ritmo, y su marcha. No podemos frenarlo, mucho menos desviarlo de cauce para que dé vuelta sobre sí mismo y se hunda de nuevo. No lo vamos a permitir. Hasta donde yo pueda, no lo voy a permitir.»

 

Y sobre América Latina, ya anunciaba, con su vision estratégica de largo alcance: «Yo seré un pregonero y un acelerador, hasta donde pueda, de los procesos de integración. Es momento de retomar el sueño de unión entre nosotros. De plantearnos una moneda para la América Latina y el Caribe para la próxima década; busquemos y luchemos por ella. De plantearnos una Confederación de naciones de esta parte del Mundo. De plantearnos una unidad que vaya mucho más allá del intercambio comercial. La unidad va mucho más allá, es mucho más completa, mucho más profunda, es la unidad de lo que estuvo unido una vez.»

 

No hay peor sordo que el que no quiere oír. Y muchos, a pesar de la meridiana claridad del proyecto expuesto hace exactamente 14 años por Chávez, a pesar de su claridad evangélica, o no oyeron lo que dijo, o no prestaron atención, o pensaron que eran palabras huecas, de pura retórica.

 

El Presidente Chávez ha contado muchas veces, con su genio coloquial y su arte de la narración, cómo, en los primeros meses de su mandato, se le acercaron obsequiosamente los grandes empresarios, las grandes fortunas, los que se pensaban «dueños naturales» de este país, para proponerle toda suerte de regalos y tentaciones –carros, apartamentos, negocios– como habían hecho con tantos presidentes anteriores. Creyendo que Chávez sería uno más de esos que tienen doble discurso y doble moral. ¡Qué error! ¡Qué craso y gigantesco error cometieron esos miserables que piensan que todo se compra y se vende en este mundo, hasta las conciencias! ¡Pero se rompieron los dientes contra una voluntad incorruptible!

 

Con un látigo moral, Chávez los expulsó de Miraflores, como Cristo expulsó a los mercaderes del Templo! «Incorruptible» así le llamaban a Robespierre durante la Revolucion francesa. Y eso descubrieron los oligarcas inmorales de este pais: «Chávez, el Incorruptible».

 

Y a partir de ahí, cuenta Chávez, esos oligarquas empezaron a conspirar. «No lo podemos comprar, entonces lo vamos a derrocar.» Ese fue, a partir de ese momento, el plan de la oligarquía, de la burguesía. Ahi empezaron, con el apoyo del imperialismo, las conspiraciones, los ataques, las campañas mediáticas de demonización, la preparación de los golpes de Estado, los sabotajes...

 

Poco hombres han producido un cambio copernicano tan radical en la historia de su país -y respetando escrupulosamente la democracia- como Hugo Chávez. ‘Copernicano’ viene de Nicolás Copernico, ese sabio polaco que, en el siglo XVI, fue el primero en demostrar que, contrariamente a lo que afirmaba la Iglesia, y contrariamente a la impresión visual que tenemos, el sol no da vueltas alrededor de la Tierra, sino todo lo contrario: es la Tierra la que da vueltas alrededor del sol. Chávez, como Copernico, demostró que este país estaba «patas arriba» - como dice nuestro amigo Eduardo Galeano – y decidió ponerlo sobre sus pies firmes que son los pies del pueblo.

 

El éxito fundamental del Presidente Chávez es la refundación de la nación venezolana –«Tenemos Patria!»- gracias a un verdadero modelo democrático y político al servicio de los intereses de las mayorías populares. Porque la revolución bolivariana está reorganizando la sociedad en sus estructuras fundamentales.

 

Desde Fidel Castro no había surgido en América Latina un líder tan arrollador, tan transformador, tan movilizador, tan seductor, tan creador, tan revolucionario como Hugo Chávez. Estos 14 años, no sólo han transformado copernicanamente Venezuela, sino toda América Latina, lo cual ha influenciado y cambiado el curso de la politica internacional en el mundo. ¡Estos son los 14 años que cambiaron el mundo!

 

Estos 14 años se pueden calificar ya de «Edad de Oro» de América Latina. Nunca América Latina conoció, en sus dos siglos de historia, un período tan importante de democracia, de justicia social y de desarrollo. Nunca tantos gobiernos progresistas gobernaron al mismo tiempo en tantos países latinoaméricanos. Eso es absolutamente inédito. Durante decenios, la simple perspectiva que un gobierno progresista, democráticamente elegido, llevase a cabo cambios estructurales para reducir las desigualdades y las injusticias, bastaba para que fuese derrocado. Los ejemplos abundan: Guatemala 1954, Brasil 1964, Republica Dominicana 1965, Chile 1973, Perú 1975, etc.

 

Por eso, en muchas naciones latinoamericanas, la única vía que le quedó a los defensores de la justicia social, fue la via de las armas y de las guerrillas.

 

Hugo Chávez, que con otros compañeros, participó en la gloriosa rebelión de la dignidad del 4 de febrero de 1992, fue el primer gran líder progresista -desde Salvador Allende- que apostó por la vía democrática y alcanzó el poder. Esto es algo fundamental. No se entiende quién es Chávez, si no se entiende el carácter profundamente democrático de su opción progresista. Su voluntad de someter regularmente, periódicamente, al veredicto del pueblo cada uno de los avances de la revolución bolivariana. La apuesta de Chávez es el «socialismo democrático». Esa voluntad suya y esa confianza en la inteligencia colectiva de los ciudadanos le conducen a asociar al pueblo a todas las decisiones de la revolucion bolivariana.

 

En eso y en su concepcion de la «unión cívico-militar», la unión del pueblo y de las fuerzas armadas, Chávez, ha dicho Fidel Castro, revoluciona la revolucion latinoamericana.

 

Hoy, en Venezuela, mejoran las estructuras, el nivel de vida, se crea empleo, se da educación, se cuida la salud, se difunde la cultura, se erradica el analfabetismo, progresan las ciencias, se avanza hacia la soberanía alimentaria... Las nacionalizaciones y las intervenciones del Estado en la economía son utilizadas para mejorar los niveles de vida de la mayoría de la población. Igual ocurre en América Latina donde los gobiernos neoprogresistas están trabajando bien. Están consolidando el Estado de bienestar, en el mismo momento en que este Estado de bienestar está siendo destruido por los gobiernos neoliberales en Europa. Aqui, ahora se sabe que la pobreza no es una fatalidad.

 

En estos ultimos 14 años, màs de 50 millones de personas han salido de la pobreza en América Latina. Gracias a estas políticas redistributivas que Venezuela y la Revolucion bolivariana fueron las primeras en impulsar.

 

Jamás se había visto eso. 50 millones de personas salir de la pobreza e integrarse a las clases medias en tan poco tiempo. Por eso, como siempre lo ha dicho el Presidente Chávez, no hay que temerle a la democracia. Al contrario, la consulta democrática sólo puede consolidar unas políticas orientadas a darle al pueblo «la mayor suma de felicidad posible». Estos gobiernos latinoamericanos, mientras sigan fieles a los lineamientos del «socialismo democrático», tienen por delante muchos decenios de mantenimiento en el poder, con lo cual garantizan que no hay marcha atrás, que los tiempos de las oligarquías no volverán. Eso se terminó para siempre.

 

Por eso no es ninguna sorpresa que el Presidente Chávez tenga tantos enemigos burgueses, y tan amplio apoyo popular Y haya ganado casi todas las contiendas electorales de los últimos quatorce años. Hay que recordar que, antes de que Chávez fuera elegido por primera vez en diciembre de 1998, Venezuela había celebrado únicamente quince elecciones nacionales durante los cincuenta años anteriores. Es decir: ¡menos que las que se han hecho en estos 14 años! Un dato poco conocido y que los opositores al Presidente Chávez deberían meditar.

 

El modelo bolivariano en el que el Estado tiene un papel importante en cuanto a la dirección de la economía, en el que se orienta la economía hacia las necesidades sociales de la mayoría y en el que se recibe el respaldo democrático de estas políticas, da lecciones de cómo un democracia social puede refundarse.

 

Como un huracán, como un ciclón, como un tifón indomable el verbo de Chavez y el ejemplo de las realizaciones de la revolucion bolivariana han despertado toda América Latina. Y ha surgido aquí la màs brillante generación de líderes excepcionales de la historia. La incapacidad de la clase política tradicional para canalizar la revuelta de los menos favorecidos abrió el camino a dirigentes nuevos, de origen sindical, militante social, militar o hasta guerrillero.

 

Esa afirmación molesta a veces a algunos movimientos altermundialistas o anticapitalistas o incluso marxistas, quienes se aferran a aquello de que "no hay ni Dios, ni rey, ni tribuno”. Insisten en la ‘dirección colectiva y creen con devoción en la ‘espontaneidad popular’. Sin embargo, el papel central del “líder carismático” salta a los ojos. Porque cataliza en él las voluntades de millones de ciudadanos anónimos que participan en los “procesos de cambio”. Cuba no habría resistido sesenta años a la agresión estadounidense sin Fidel Castro. Y, en Venezuela, está claro que la revolución bolivariana no sería lo que es sin el Presidente Hugo Chávez.

 

Esto lo ha reconocido el propio Fidel Castro que declaró: «Hace mucho tiempo albergo la más profunda convicción de que, cuando la crisis llega, los líderes surgen. Así surgió Bolívar cuando la ocupación de España por Napoleón y la imposición de un rey extranjero crearon las condiciones propicias para la independencia de las colonias españolas en este hemisferio. Así surgió José Martí, cuando llegó la hora propicia para el estallido de la Revolución independentista en Cuba. Y así surgió Chávez, cuando la terrible situación social y humana en Venezuela y América Latina determinaba que el momento de luchar por la segunda y verdadera independencia había llegado.»

 

Nunca, en ningún continente, en ninguna circunstancia, se vio surgir una generacion de líderes tan inauditos, tan populares, tan rompedores como esta que reune nada menos que a Lula y Dilma en Brasil, a Evo Morales en Bolivia, a Rafael Correa en Ecuador, a Nestor Kirshner y Cristina Fernández en Argentina, a Tabaré Vázquez y Pepe Mujica en Uruguay... Y tantos otros...

 

Desde la histórica toma de posesión de Hugo Chávez aquel 2 de febrero de 1999, Venezuela abrió el camino, y a pesar de las campañas de terror mediático, más de una decena de Presidentes progresistas han sido elegidos por voto popular en base a programas que anuncian transformaciones sociales de gran amplitud, redistribución más justa de la riqueza e inclusión de los sectores sociales hasta entonces marginados o excluídos. Bajo el liderazgo de Hugo Chávez, Venezuela ha conocido enormes progresos en cuanto a desarrollo económico, desarrollo social, justicia social, empoderamiento popular y democracia. Y por eso ha recibido la admiración y el respeto de los progresistas de todo el mundo.

 

Cuando en el resto del mundo -y muy particularmente en Europa-, las izquierdas, alejadas de las clases populares y comprometidas con el modelo neoliberal causante de la crisis actual, parecen agotadas y desprovistas de ideas, en Suramérica, estimuladas por la poderosa energía de los movimientos sociales, los nuevos «socialismos del siglo XXI» desbordan de creatividad política y social.

 

Estamos asistiendo a un renacimiento, a una verdadera refundacion de ese continente y al segundo acto de su emancipación, iniciada hace dos siglos por Simón Bolívar y los Libertadores.

 

Aunque muchos europeos (hasta de izquierdas) lo sigan ignorando -a causa de la colosal muralla de mentiras que los grandes medios dominantes han edificado para ocultarlo-, Suramérica se ha convertido en la región más progresista del planeta. Donde más cambios se están produciendo en favor de las clases populares y donde más reformas estructurales están siendo adoptadas para salir de la dependencia y del subdesarrollo.

 

Removida en sus cimientos por vientos de esperanza y de justicia, Suramérica ha dado un rumbo nuevo al gran sueño de integración de los pueblos, no sólo de los mercados. Además del Mercosur que agrupa a los 260 millones de habitantes de Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay y Venezuela, una realización muy innovadora para favorecer la integración es la Alianza Bolivariana para los Pueblos de nuestra América (ALBA). Sus miembros han conseguido una estabilidad que les ha permitido consagrarse a la lucha contra la pobreza, la miseria, la marginalidad, el analfabetismo, para asegurar a los ciudadanos educación, salud, vivienda y empleo digno. Han obtenido asimismo, gracias al proyecto Petrosur, una mayor cohesión energética y también un aumento significativo de su producción agrícola para avanzar hacia la soberanía alimentaria. Gracias a la creación del Banco del Sur y de una Zona Monetaria Común (ZMC), progresan igualmente hacia la creación de una moneda común, el sucre , como lo anunció el Presidente Chávez hace hoy 14 años, cuando nadie lo imaginaba.

 

Varios Gobiernos suramericanos, el 9 de marzo de 2009, dieron un paso más que parecía inconcebible: decidieron constituir el Consejo de Defensa Suramericano (CDS), un organismo de cooperación militar creado a través de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), organización fundada en Brasilia en mayo de 2008. Y luego, en 2011, lo más espectacular, el nacimiento de la “Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños", la CELAC. Como dijo Chávez en su discurso inaugural del 2 de diciembre de 2011: «La unidad entre nuestros pueblos, entre nuestros Estados, nuestras Repúblicas, nuestros gobiernos es el único camino. La unidad entre nuestros pueblos, entre nuestros Estados, nuestras Repúblicas, nuestros gobiernos es el único camino. Aceptando y respetando nuestras diferencias. Sin permitir que la cizaña venenosa vaya a impedir, una vez más, el esfuerzo unitario. La unidad hay que construirla, pero es necesario batallar todos los días contra mil dificultades... Porque ese es el camino que Bolívar nos señaló cuando dijo: ‘Sólo la Unión nos falta para completar la obra de nuestra regeneración. El día que logremos esa unidad, entonces construiremos en este Nuevo Mundo, la madre de las Repúblicas y la reina de las Naciones.’»

 

Aunque odiosas campañas de propaganda, pretenden que en la Venezuela bolivariana los medios de comunicación están controlados por el Estado, la realidad -verificable por cualquier testigo de buena fe- es que tal afirmacion es falsa. Tan falsa como la falsa foto del Presidente Chávez que publicó el diario «El Pais» de Madrid la semana pasada en su portada.

 

La gran fuerza de Chávez es que su acción concierne ante todo lo social (salud, alimentación, educación, vivienda), que es lo que más interesa a los venezolanos humildes. Lo cual explica el inmenso apoyo popular del que goza Chávez.

 

He sido testigo, en diversas ocasiones, del increíble fervor que puede suscitar el Presidente. He tenido la oportunidad de acompañarle, dando saltos por toda Venezuela, a grandes mítines de masas y a pequeñas fiestas bolivarianas, a reuniones de cuadros y a desfiles de ejércitos, a conferencias de prensa y a encuentros con estudiantes, con campesinos, con mujeres, con indígenas, con obreros... Con el pueblo de Venezuela en toda su diversidad.

 

Una vez, por ejemplo, me invitó a asistir a una operación sorpresa a orillas del lago de Maracaibo. El motivo era la toma de control por el Estado de unas cuarenta empresas de marinería, especializadas en servicios a las plataformas petroleras instaladas en el lago, y que utilizaban unos terminales a lo largo de toda la costa donde operaban trescientas grandes lanchas. Planificada con minuciosidad casi militar, la operación necesitaba el factor sorpresa para evitar que los propietarios sabotearan el material y hundieran las lanchas. Ocho mil trabajadores con contratos provisionales eran explotados por esas empresas; recibían salarios míseros y debían pagar incluso la comida, los medicamentos y hasta las reparaciones de algunas máquinas...

 

Chávez les anunció que, a partir de ese momento, la revolución recuperaba los terminales y las lanchas; ponía fin a su situación de atropello y que todos ellos pasaban a ser "trabajadores fijos" de la plantilla de PDVSA... El asombro de los operarios, sorprendidos por la súbita nacionalización, se tornó en entusiasmo. Y cuando el Presidente añadió que los 500 millones de dólares de beneficios que realizaban esas empresas se quedarían allí, convertidos en escuelas, viviendas para los trabajadores, clínicas, proyectos ecológicos, etc. Y que esos recursos serían administrados por los trabajadores mismos en el marco del poder comunal... La explosión de júbilo fue inenarrable.

 

"¡Llegó la revolución! ¡Viva Chávez!" gritaban. Algunos veteranos trabajadores, con el rostro marcado por largos años de esfuerzos, vertían lágrimas de emoción... Rodeado por un ruidoso enjambre de gente entusiasta, Chávez subió al remolcador Canaima. Se puso a hablar con el capitán, Simón, veinte años de experiencia surcando el lago. "Hasta el día de hoy, le dijo, esta lancha era de un capitalista; ahora es del pueblo, y la revolución te la confía."

 

Luego, a la sombra de una carpa roja, se dirigió a los cientos de operarios allí reunidos, algunos con sus esposas e hijos: "Mi alma, les confesó, es el alma del pueblo. Los que quieran patria, vengan conmigo. Cristo declaró: 'A Dios lo que es de Dios, al César lo que es del César', y yo os digo: '¡Al pueblo lo que es del pueblo!'. Paso a paso, vamos dándole vida a la transición al socialismo. Cada día el pueblo tendrá más poder. Cada día seremos más libres. Esto es un acto de independencia." Cuando terminó de hablar, los que le oían se pusieron a gritar: "¡Así! ¡Así! ¡Así es que se gobierna!"

 

Una mujer se distinguía por la energía de sus vivas a la revolución. El Presidente lo notó, la invitó a tomar la palabra, le preguntó cómo se llamaba, si tenía familia... Ella salió del público, joven, vestida con buen gusto, se identificó: "Nancy Williams, 29 años, tengo un sólo hijo, estoy casada pero si usted quiere me divorcio..."

 

En otra ocasión, en Vargas, en la inauguración de un hospital, una señora de edad pidió la palabra: "Me llamo Inocencia Pérez, dijo con emoción. Lo bendigo y lo encomiendo a San Miguel Arcángel. El día que le dieron el golpe [11 de abril de 2002] fui desde aquí a Caracas a pie para defenderlo. Tanto andé que los pies me echaban sangre..."

 

Testimonios como éste los hay a millones. Porque millones de personas humildes lo veneran como a un santo. Chávez repite con calma: "Me consumiré al servicio de los pobres." Una vez, la escritora Alba de Cespedes le preguntó a Fidel Castro cómo podía haber hecho tanto por su pueblo: educación, salud, reforma agraria, etc. Y Fidel simplemente le contestó: "Con gran amor."

 

Chávez es igual: ha transformado y refundado Venezuela con dos herramientas principales: el socialismo democrático y su «gran amor».

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La economía, según el 'Robin Hood' de los supermercados
Juan Manuel Sánchez Gordillo, quien ha acaparado las portadas de los últimos días tras haber liderado una "expropiación forzosa" de alimentos en varios supermercados junto a sus compañeros del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) para entregárselos a los más necesitados, es sin duda un dirigente singular dentro de la clase política española. Heterodoxo entre los heterodoxos, sus últimas acciones han recibido críticas incluso desde sus propias filas en Izquierda Unida, donde su organización, el Colectivo Unidad de los Trabajadores- Bloque Andaluz de Izquierdas, está integrado desde 1986.


Junto a su eterno compañero de lucha jornalera, Diego Cañamero, Sánchez Gordillo ha sido un histórico dirigente del Sindicato de Obreros del Campo (SOC), columna vertebral del actual SAT. Además, desde 1979 es alcalde de Marinaleda, una pequeña localidad sevillana donde durante los últimos 40 años la izquierda ha tenido una hegemonía absoluta. El apoyo y compromiso de los vecinos del pueblo ha permitido poner en marcha un verdadero experimento político y económico, una suerte de isla socialista en mitad del campo andaluz.


Enemiga eterna de los terratenientes y la derecha, la Marinaleda roja ha caminado por la historia de España desde la Transición, pasando por la entrada en Europa y el fin del referente del comunismo con la caída de la Unión Soviética, hasta el siglo XXI. Finalmente, llegó la crisis económica y esta población andaluza ha tenido la oportunidad de probar si su particular utopía en 25 kilómetros cuadrados es realmente una alternativa frente a los mercados. Su tasa de paro actual es del 0%.


Trabajo


Una buena parte de los habitantes están empleados en la Cooperativa Humar - Marinaleda S.C.A, creada por los propios jornaleros tras años de lucha. Durante mucho, los campesinos estuvieron ocupando las tierras de Humoso, donde hoy está la cooperativa, y cada vez que lo hacían eran desalojados por la Guardia Civil. Finalmente, en 1992 consiguieron su objetivo: "la tierra para el que la trabaja" y la finca pasó a su propiedad. En su web aclaran que su "objetivo no es el beneficio privado, sino la creación de empleo mediante la venta de productos hortícolas saludables y de calidad".


En sus campos se producen habas, alcachofas, pimientos del piquillo, pimientos morrones y aceite de oliva virgen extra, controlados por los mismos trabajadores en todas las fases de producción. Las tierras, situadas en la Vega del Genil, son propiedad de "toda la comunidad" y además cuentan con una fábrica de conservas, una almazara, invernaderos, instalaciones de ganadería y una tienda. El salario de todos los trabajadores, sin importar cuál sea su puesto, es de 47 euros por jornada, seis días por semana, a razón de 1.128 euros al mes por 35 horas semanales.


En las temporadas altas, en la cooperativa llegan a trabajar alrededor de 400 personas y como mínimo hay unas cien. Pero cada puesto de trabajo no es propiedad de un vecino en concreto, sino que se van rotando para que todos puedan cobrar algo, siguiendo la máxima de "trabajar menos para trabajar todos". Además, también hay gente que trabaja en pequeñas parcelas de su propiedad. El resto de la economía la ocupan sectores básicos del medio rural, como tiendas, servicios básicos y deportes. Prácticamente todos en el pueblo cobran lo mismo que un jornalero, alrededor de 1.200 euros al mes.


En una entrevista concedida a Público el mes pasado, el propio Gordillo explicaba cómo está afectando la crisis a Marinaleda. "Se nota un poco en los precios de los productos agrícolas y en la financiación. Tenemos problemas de liquidez pero estamos vendiendo bien los productos". De esta forma, "en términos generales, en la agricultura y en la alimentación se ha notado menos en la crisis. Lo que ocurre es que la gente que se había ido del campo para trabajar en la construcción está volviendo en demanda del empleo. Así que no sólo hay que mantener el empleo que existe sino que hay que incrementarlo. La agricultura ecológica da más empleo que la tradicional, eso es cierto. Claro que para salvarla de la situación de la crisis y del encarecimiento de los productos agrarios, estamos intentado un comercio horizontal, con un diálogo de cooperativa a cooperativa y estableciendo relaciones con otros países donde haya experiencias de este tipo".


Vivienda


Frente al ‘boom inmobiliario' y la especulación que se apoderó del ladrillo español durante las últimas décadas, Marinaleda decidió tirar precisamente por la dirección contraria. Allí es posible tener una casa en buenas condiciones, de 90 metros cuadrados y con terraza, por 15 euros al mes. La única condición es que, siguiendo la filosofía asamblearia y horizontal por la que guía todas sus actividades, cada persona debe ayudar a la construcción de su vivienda. Con un suelo que ha conseguido alternando compra y expropiación, el Ayuntamiento ofrece un terreno y proporciona los materiales necesarios para la construcción de la vivienda, que realizan los propios inquilinos o bien éstos pagan a alguien que les reemplace. De esta forma, paga a albañiles profesionales para que asesoren a los vecinos y lleven a cabo las labores más complicadas. Además, como medida para fomentar la colaboración, los futuros vecinos no saben cuál de las viviendas que se edifican va a ser la suya en el futuro.


"Cuando trabajas construyendo la casa te pagan 800 euros al mes y la mitad del sueldo se reserva para ir pagando la casa", relata Juan José Sancho, un vecino de Marinaleda que, pese a sus 21 años, forma parte del ‘grupo de acción' del Ayuntamiento que se encarga, a través de la asamblea, de gestionar los asuntos públicos de la localidad. Según él, "esta medida se ha tomado para que no se pueda especular con la vivienda".


Educación



Donde antes una gran parte de los jornaleros apenas sabían escribir, hoy hay una guardería, una escuela y un instituto que tiene hasta cuarto de la ESO. Tanto la guardería como el colegio cuentan con un servicio de comedor que cuesta sólo 15 euros al mes. Sin embargo, según relata Sancho, "la tasa de fracaso escolar es un poco alta, porque la gente ve que tiene casa y trabajo asegurados y muchos no ven la necesidad de esforzarse en los estudios. Es uno de los puntos que tenemos que mejorar".


El compromiso y la conciencia política entre los habitantes de Marinaleda es superior a la cualquier otro pueblo de la zona, y "es algo que también está muy presente entre los jóvenes", según Sancho. "Aquí todos los jóvenes tienen ideas políticas. Sin embargo, nuestro compromiso queda muy lejos que el que tuvieron nuestros padres en su época, que lo dieron todo por tener esto". A día de hoy "tenemos todas las necesidades cubiertas y la gente se acomoda un poco".


Participación política



Los pilares fundamentales sobre los que se sustenta el modelo económico de Marinaleda son la igualdad y la participación del pueblo. Y estos principios se expanden a todos los ámbitos de la vida, también la política. Allí no existe la Policía y las decisiones políticas se toman en una asamblea en la que todos los vecinos están llamados a participar.


Por otra parte, "está el ‘grupo de acción', que trata los temas urgentes más del día adía. No es un grupo de elegidos, son las personas que quieren unirse voluntariamente para repartirse tareas que son necesarias hacer por el pueblo", explica Sancho. "Es un espacio muy heterogéneo, en el que estoy desde yo, que tengo 21 años, hasta el Sánchez Gordillo. Somos más o menos el mismo número de hombres y mujeres". Sin embargo, una cosa tienen en común todos los que participan en él. Todos pertenecen "al movimiento" y, en su sitio como Marinaleda, "el partido (IU), el sindicato (SAT) y el Ayuntamiento son parte de un mismo todo. La asamblea decide y el partido y el sindicato hacen suya esa decisión y la aplican en el Ayuntamiento".


En cuanto a los impuestos, "son muy bajos, los más bajos de toda la comarca", según Sancho. Los presupuestos se eligen en plenos públicos y la gente en asamblea va aprobando cada partida que se realiza. Luego, se va haciendo barrio por barrio, pues cada uno cuenta con su propia asamblea de vecinos, y es ésta la que se decide en qué se invierte cada euro proveniente de la partido que ha destinado el ayuntamiento.


Medio ambiente


Siguiendo la doctrina de la coordinadora internacional Vía Campesina, en la cual está integrada el SAT, allí se trabaja la tierra "respetando el medio ambiente, practicando una agricultura 100% ecológica", como anuncia la cooperativa en su web.


"En la cooperativa siempre se ha tratado de fomentar la agricultura manual, para crear más puestos de trabajo y ser más respetuosos con el ecosistema", explica Sancho. Además, relata, "se han eliminado los vertederos y todos los desperdicios se llevan a plantas de reciclaje". El Ayuntamiente pretende ahora instalar su propio Punto Verde en el pueblo.


Por LUIS GIMÉNEZ SAN MIGUELMadrid11/08/2012 08:30 Actualizado: 11/08/2012 17:28


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Un grupo de doce países, liderado por Francia y en el que también figura España, está presionando en las instancias internacionales, desde la ONU al Fondo Monetario Internacional (FMI), para lograr instaurar este año una tasa sobre los movimientos de capitales, cuya recaudación irá a la lucha contra la pobreza y otros proyectos. Se trata de un proyecto para gravar los capitales especulativos, que recuerda de lejos la célebre tasa Tobin, y que trataría de contrarrestar en la opinión pública el malestar por la ingente cantidad de millones dedicados por los países a salvar la banca en la crisis financiera.

En la punta de este movimiento aparecen los máximos mandatarios francés y británico, Nicolás Sarkozy y Gordon Brown, que, en los primeros días del pasado diciembre, se declararon partidarios de la idea de encontrar "financiaciones innovadoras que deberán tomar el relevo de los créditos públicos en los próximos tres años". El presidente francés adelantó la idea de "una tasa muy baja, pero mundial" a las operaciones financieras, y el primer ministro británico añadió incluso la idea de imponer un impuesto al fuelóleo de los buques mercantes.

El ministro galo de Asuntos Exteriores, Bernard Kouchner, puso el año pasado en marcha un grupo de trabajo para avanzar en este proyecto que ahora se llama públicamente "financiaciones innovadoras", y que es la prioridad política del momento para Francia.

París organizó en mayo pasado una primera conferencia sobre este asunto y el 22 de octubre logró mandato de otros once países (Austria, Bélgica, Brasil, Chile, Alemania, Italia, Japón, Noruega, España, Senegal y Reino Unido) para avanzar en el proyecto. Un grupo de economistas de alto nivel trabaja ya sobre las propuestas técnicas de posibles tasas a los movimientos de capital. Este mes de enero estará listo un informe preliminar, y en mayo de 2010 se espera tener el documento definitivo.

Momento clave


Los franceses están haciendo todo lo posible para que el FMI que también ha recibido, de la UE y del G-20, un mandato para debatir la imposición sobre los flujos financieros no acabe monopolizándolo para bloquearlo y condenarlo al olvido. Según indicaron a Público fuentes francesas conocedoras de las negociaciones, "el momento clave fue octubre pasado, cuando dieron su respaldo el Reino Unido y Japón". Luego entró en juego "el respaldo total del presidente Sarkozy a la iniciativa Kouchner, cosa que no era del todo cierto hace sólo seis meses". Ahora, según esta fuente, también China ha manifestado su posición favorable y EEUU, aunque "expresa ciertas reservas", no habría retomado su oposición frontal, clásica desde hace treinta años, al proyecto de una fiscalidad internacional que, de una forma u otra, venga a gravar los movimientos especulativos de capitales.

Para lograr "seguir alcanzando un consenso con suficiente superficie internacional", dicen las fuentes francesas, la comisión de expertos está trabajando sobre una tasa del 0,005% a las transacciones financieras, que aportaría unos 35.000 millones de dólares anuales (unos 25.000 millones de euros).

Pobreza y clima

La suma sería destinada luego a las prioridades que se definan. Inicialmente se pensaba sobre todo en la lucha contra la extrema pobreza, dentro de los Objetivos del Milenio de la ONU. Tras el fracaso de la negociación climática en Coppenhague, se plantea también destinar sumas a la reconversión energética de los países más pobres y a paliar los efectos del calentamiento.

En su momento, la tasa pensada por el Nobel James Tobin, completada luego por el profesor Paul-Berndt Spanh, se centraban ante todo en gravar los cambios de divisas, efectuados de forma masiva por operadores especulativos y por filiales de multinacionales entre sí. No es el camino que está siguiendo ahora el grupo de expertos. Según las fuentes consultadas por Público, se trataría más bien de avanzar hacia una futura tasa del 0,005% sobre cada transacción "con títulos mobiliarios".

Quedaría por definir qué van a entender por "títulos mobiliarios" los países asociados al proyecto: sólo acciones, bonos y obligaciones, o también todos los productos derivados inventados por la ingeniería financiera y las opciones de compras a futuro sobre energía, materias primas, alimentos o, incluso, las cotizaciones sobre las emisiones de CO2.

ANDRÉS PÉREZ - CORRESPONSAL - 02/01/2010 08:00

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Sábado, 26 Diciembre 2009 11:06

“Redistribuir genera oposición”

Entre 2002 y 2007, la distribución del ingreso en América latina mejoró en forma generalizada. Para el economista italiano Giovanni Andrea Cornia, se trató de “un proceso de redistribución prudente con crecimiento”. Sin embargo, el especialista advierte sobre los obstáculos políticos y económicos que enfrentan los gobiernos de la región. Contra el recetario neoliberal, Cornia remarca que crecer no es suficiente para reducir la desigualdad. Para lograr ese objetivo son necesarias reformas en el mercado laboral, en la política social y en el frente fiscal. El italiano, que visitó el país invitado por Flacso y PNUD, estima que el impacto de la crisis financiera internacional sobre la distribución del ingreso es limitado y confía que un posible cambio en la orientación política de los gobiernos de la región no logrará revertir las mejoras en materia distributiva de la segunda mitad de la década.

–En los últimos años mejoró la distribución del ingreso en América latina, ¿considera que esa tendencia está agotada?
–No. La evolución de la desigualdad dependerá de la habilidad de los gobiernos para sostener las políticas implementadas en los últimos años en materia laboral, impositiva y gasto social. Las mejoras en la distribución del ingreso se estancaron el año pasado y en 2009 empeorarán entre dos y tres puntos por el impacto de la crisis financiera internacional. También subirá la pobreza. Un escenario muy similar se observa en Argentina. Más allá de la crisis global y pese a los avances registrados, los países latinoamericanos enfrentan grandes obstáculos para profundizar las reformas.

–¿Cuáles reformas y qué obstáculos?
–La reconstrucción de un Estado de Bienestar que ofrezca cobertura universal sin caer en los altos costos del modelo europeo. En este punto, es muy importante la universalización de las asignaciones familiares. También, es necesario diversificar el origen de los ingresos fiscales necesarios para financiar el gasto social. Además, como se ha visto recientemente en Argentina y Bolivia, las políticas redistributivas de los gobiernos enfrentan una importante oposición política de parte de algunos grupos. Por otro lado, el impacto de la crisis financiera internacional crea en algunos países brechas entre las respuestas esperadas y lo que pueden hacer en un escenario recesivo, erosionando así el apoyo electoral.

–¿Cómo se enfrenta en el corto plazo el impacto distributivo que puede tener la crisis financiera internacional?
–Las políticas fiscales contracíclicas que llevaron adelante durante la primera parte de la década la mayoría de los países permite sostener ahora los distintos planes de cobertura social y preservar las mejoras en la distribución del ingreso conseguidas. Los países se encuentran ahora con una situación para hacer frente al impacto de la crisis durante uno o dos años, además ya hay signos de recuperación. Incurrir en un déficit fiscal en este momento no sería un pecado. No es algo malo en sí mismo. No se puede tener una situación deficitaria toda la vida, es insostenible, pero en tiempos de crisis es necesario tener una política fiscal más expansiva.

–Cree que un advenimiento de la derecha en la región puede revertir los avances en materia de distribución del ingreso.
–No lo creo. Pueden ralentar la tendencia. Pero yo considero que las mejoras son en gran parte permanentes. El problema con los gobiernos democráticos de centroizquierda está en el largo plazo. Se puede vivir de la soja 10, 15 años más, pero es un proceso que se agota. El desarrollo económico no es un proceso sencillo y demora tiempo, pero hay que tomar decisiones.

–¿Cómo explica el proceso de caída en la desigualdad registrado entre 2002 y 2007 en América latina?
–Los gobiernos de la nueva izquierda latinoamericana, y algunos de derecha, aprovechando las condiciones externas introdujeron una serie de reformas económicas inspiradas en un paradigma de “redistribución prudente con crecimiento”. No se trató de reformas radicales, sino que privilegiaron los objetivos macroeconómicos ortodoxos aunque con una clara diferenciación de las políticas impulsadas en los ’90 por el Consenso de Washington. Mejoró la distribución del ingreso porque los distintos gobiernos produjeron políticas con ese objetivo. La caída promedio en el coeficiente de Gini fue de entre 2 y 3 puntos, aunque en los países gobernados por gobiernos de centroizquierda como Argentina, Brasil y Venezuela, fue más pronunciada.

–¿Cuáles fueron las políticas que llevaron adelante para conseguir esos resultados?
–Las políticas fiscal y monetaria fueron muy prudentes y ortodoxas. Se acumularon reservas, que sirvieron para enfrentar salida de capitales, y se redujo la carga de la deuda pública. Se preservó un tipo de cambio competitivo y estable y se llevaron a cabo ciertas reivindicaciones en el mercado de trabajo: se subió el salario mínimo, creció la protección social, mejoraron las jubilaciones, se fortaleció a los sindicatos y se incentivó la formalización, aunque los niveles de informalidad siguen siendo elevados. Se empezaron a reconstruir Estados de Bienestar.

–¿Cuál fue la relevancia de las condiciones externas en ese proceso?
–No es tan significativa. Las condiciones externas mejoraron. El shock más fuerte vino por el lado de las materias primas. Es cierto que esto ayudó, pero para nosotros no fue tan relevante.

–¿Por qué?
–Los beneficiarios de la bonanza son los propietarios de las tierras, entonces el efecto directo no es positivo. Indirectamente sí. Existe un efecto favorable sobre el crecimiento pero su impacto sobre la desigualdad no es tan claro. En otras épocas cuando mejoraron los términos de intercambio no pasó nada con la distribución del ingreso. Europa oriental también experimentó altas tasas de crecimiento pero sus condiciones distributivas no mejoraron. Es más, empeoraron. Tampoco mejoró en los motores del crecimiento mundial como India y China, donde siguió creciendo la desigualdad.

Por Tomás Lukin
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Fue una propuesta innovadora y revolucionaria en su momento. Hoy, hablar de la Renta Básica (RB) en el contexto de la crisis que padecemos, despierta el interés de un gran sector social. Nadie mejor que el economista, Daniel Raventós, presidente de la Red Renta Básica para aproximarnos al tema.

-Háblame de la propuesta de “Renta Básica” en el contexto de crisis económica que actualmente vivimos. ¿Qué simplificaría y qué cobertura tendría?

-Empezaré por el final de la pregunta, la cobertura. Por definición una RB tendría una cobertura universal en el lugar geográfico donde se implantase. La cobertura abarcaría a toda la ciudadanía y residentes desde la cuna a la tumba. Si no fuera así estaríamos hablando de otras propuestas, quizás interesantes también, pero no de la RB. Lo que la RB simplificaría depende de la forma de cómo se financiase. Una RB puede financiarse de distintas maneras y, en realidad, a lo largo de los últimos 20 años ha habido propuestas al respecto de lo más variadas. Pero una forma de financiación que creo realmente interesante porque contribuía junto con otros compañeros a diseñarla es a partir de una reforma del IRPF. Se simplificaría muchísimo en un sentido muy preciso: el IRPF sería diáfanamente claro hasta para la persona más alérgica a querer entender el sistema impositivo, se ahorrarían algunos costos administrativos y se simplificaría la tremenda maraña de subvenciones.

-¿Qué aportaría la RB en un momento como éste?

En un contexto de crisis económica como la que ya vivimos desde hace dos años, algunas de las características generales de la RB cobrarían mayor relieve. Me referiré para abreviar a tres aspectos. En primer lugar, si se pierde el puesto de trabajo pero se dispone de una RB, la situación se presenta de forma menos inquietante. Si bien, ésa es una característica destacada de la RB para cualquier coyuntura económica, en una de crisis, en donde la cantidad de desempleo es mucho mayor (la cifra de 5 millones de posibles parados oficiales no está lejana), cobra mayor importancia social.

En segundo lugar, la RB supondría, en caso de huelga, una especie de caja de resistencia incondicional, cuyos efectos para el fortalecimiento del poder de negociación de los trabajadores son fáciles de calibrar. Efectivamente, el hecho de que en caso de conflicto huelguístico los trabajadores dispusiesen de una RB permitiría afrontar las huelgas de una forma mucho menos insegura: a día de hoy. Dependiendo de los días de huelga, los salarios pueden llegar a reducirse de forma difícilmente soportable si, como acostumbra a ocurrir para la inmensa mayoría de la clase trabajadora, no se dispone de otros recursos. La actual crisis económica puede desembocar en un gran retroceso de conquistas sociales duramente conseguidas. La RB puede ser vista en este punto como el medio material para buena parte de la clase trabajadora para resistir a este retroceso.

En tercer lugar, como es sabido, el porcentaje de pobres en el Reino de España no ha cambiado significativamente en las últimas décadas hasta el inicio de la crisis económica. Cuando el crecimiento económico ha sido importante, y en ocasiones muy vigoroso, la proporción de personas pobres, casi un quinto exacto del total de la población, no ha variado a lo largo de las últimas décadas. La crisis económica está comportando, en contraste, un aumento rápido y significativo de la pobreza. Así, mientras que tasas de un crecimiento económico substancial han sido necesarias para mantener la proporción de pobres, unas tasas negativas o positivas muy pequeñas comportarán un crecimiento espectacular de la pobreza.

-¿Podría entonces ayudar a frenar el índice de pobreza?

-Una RB equivalente al menos al umbral de la pobreza sería una forma de acabar con la pobreza, si no completamente, cuanto menos de dejarla en porcentajes muy marginales. En una situación de depresión económica la pobreza aumentará mucho, y pronto se llegará a una proporción de un pobre cada cuatro habitantes (antes de la crisis era de uno a cinco). La RB representaría un buen dique de contención de esta oleada de pobreza que crece y crecerá.

-¿Cómo calcular esa cantidad?

-La cantidad de la RB y la forma de financiarse son indisociables. Puede financiarse una RB a costa de la sanidad y educación públicas, por poner el peor modo de hacerlo en mi opinión. Puede financiarse una RB bajando los salarios, por citar otra forma que consideraría políticamente horrible. Y puede financiarse la RB de forma que haya una distribución de la renta de los ricos a los pobres. Para mi ésta es la forma que considero políticamente interesante. La cantidad exacta propuesta depende del criterio que elijamos. Se han propuesto, a lo largo de los últimos años, distintos criterios: umbral de la pobreza, 90% del salario mínimo interprofesional, pensión media, etc. Todas estas referencias que, como puede observarse, variarían de un año a otro (efectivamente, el umbral de la pobreza o la pensión media varían cada año aunque no de forma muy marcada) han sido defendidas con argumentos más o menos sólidos. Personalmente, creo que un buen criterio es el del umbral de la pobreza.

-Ese salario ¿no alteraría el mapa del mercado productivo? ¿Qué sentido tendría el trabajo? ¿Trabajar para qué?

-Podría alterar el mercado de lo que llamas “mercado productivo” y, no tengo la menor duda, para mejor. Algunos aspectos de alteración a buen seguro serían los siguientes que en mi libro Las condiciones materiales de la libertad (El Viejo Topo, 2007) explico con cierto detalle. En las economías capitalistas, las personas que no disponen de la propiedad de tierras o de medios de producción deben vender su fuerza de trabajo en el mercado laboral a un propietario de tierras o de medios de producción, llamado empleador, para poder adquirir todos aquellos medios que permitirán su subsistencia. Esta situación ha recibido el nombre de “mercantilización de la fuerza de trabajo” (a veces, directamente, “mercantilización del trabajo”), puesto que esta capacidad de trabajar de los que no tienen otra propiedad que les permita eludir el trabajo asalariado, es tratada como una mercancía. Los trabajadores pueden tener sus necesidades de subsistencia cubiertas fuera del mercado mediante algunos mecanismos de provisión social. En este caso, su fuerza de trabajo es desmercantilizada. Podemos así hablar de grados distintos de mercantilización (y de desmercantilización) de la fuerza de trabajo. La RB tendría un efecto importante como herramienta para la desmercantilización de la fuerza de trabajo, siempre que fuera al menos de una cantidad que permitiera “la libertad de no ser empleado”, por utilizar una expresión afortunada de la filósofa Carole Pateman.

-Esa cantidad de dinero también daría más libertad a la persona a la hora de negociar en el mercado de trabajo...

-La RB tendría otro interesante efecto sobre la clase trabajadora: el aumento del poder de negociación frente al empresario o empleador. La seguridad en los ingresos que la garantía de una RB comportaría, impediría que los trabajadores se viesen impelidos a aceptar una oferta de trabajo de cualquier condición. Desde el momento en que su salida del mercado de trabajo resultara practicable, supondría una posición negociadora (o de resistencia, como a veces se ha llamado) mucho mayor que la que los trabajadores poseen ahora. No es lo mismo llevar las negociaciones laborales al límite de la ruptura cuando se cuenta, como es el caso de los empresarios, con la posibilidad real de reemplazar a los trabajadores contendientes por maquinaria o por trabajadores actualmente en paro -los que engrosan las filas del otrora llamado “ejército industrial de reserva”-, que hacerlo a sabiendas de que la subsistencia depende de forma directa, y prácticamente exclusiva, de las retribuciones obtenidas de los individuos sentados en el otro lado de la mesa de negociación, como les ocurre a los trabajadores y trabajadoras hoy en día. La relación laboral bajo el capitalismo es, por decirlo eufemísticamente, claramente asimétrica. Una RB haría practicable no sólo la posibilidad de negarse de forma efectiva y convincente a aceptar situaciones no deseadas por parte de muchos trabajadores, sino también plantearse formas alternativas de organización del trabajo que permitieran aspirar a grados de realización personal más elevados.

-Estás hablando de una forma más amplia de entender el concepto trabajo...

-No hay espacio para desarrollar lo que simplemente dejo indicado. Cuando hablamos de trabajo, si lo hacemos con propiedad, debemos hacerlo al menos abarcando tres tipos: el remunerado, el doméstico y el voluntario. Pensar y actuar como si el único trabajo existente fuera el remunerado es un grave error.

-¿Hay algún país que haya puesto en marcha la RB?

-En Alaska y desde 1982 existe una RB. Toda persona que lleve residiendo legalmente en Alaska un mínimo de 6 meses recibe una RB desde hace más de un cuarto de siglo. Los resultados han sido tan buenos que ni tan sólo sus más fervientes críticos de sus inicios se aprestan ahora a pedir la supresión de la RB. Lo interesante es que esta simple medida ha comportado para los residentes en Alaska una distribución de la riqueza muy diferente a los otros Estados de EEUU. Alaska es hoy el Estado menos desigualitario de aquel país.

-Llevas varios años apostando por esta idea y muchos os siguen tachando de utópicos o locos. ¿Desde entonces han cambiado en algo las cosas? ¿En qué situación se encuentra este debate?

-La acusación de “locos” a los defensores de la RB no la profiere hoy en día nadie que esté mínimamente informado de la propuesta de la RB. Y si alguien lo hace, se expone al ridículo. Por cierto, mayor “locura” que la que se ha practicado en el mundo a lo largo de estos últimos lustros, provocando la actual crisis económica, mayor locura que ésta, digo, es difícil de imaginar.

Sí, las cosas han cambiado a lo largo de los últimos años en relación a la RB. Sería difícil exponer en pocas palabras la situación actual del debate pero me limitaré a indicar que hace tan solo 7 años, había cinco secciones de la asociación internacional Basic Income European Network, entre ellas la nuestra, la Red Renta Básica (www.redrentabasica.org). Y todas eran europeas. Actualmente, ya somos 16 secciones oficiales repartidas por varios continentes, mayoritariamente por América y Europa.

En las Cortes se ha creado una subcomisión parlamentaria -ya hace algunos meses- para estudiar la viabilidad de la RB. No se ha puesto aún a trabajar, pero es un síntoma del interés por la propuesta. La reforma fiscal que acaba de realizar el Gobierno a finales de septiembre hubiera podido ser mucho más interesante y beneficiosa para la mayoría de la población si hubiera estudiado la posibilidad de la RB, junto con otras medidas fiscales, pero se ha desperdiciado una gran oportunidad.

Revista fusión

Fuente: http://www.revistafusion.com/200910021172/Nacional/Tema/renta-basica-y-crisis-economica.htm

Publicado enInternacional

La economía es una lucha constante para apropiarse de rentas pero ese aspecto esencial de la vida económica se suele ocultar.

La teoría económica clásica que sirve de base teórica a las políticas liberales afirma que los aspectos distributivos no son un asunto que concierna a la Economía. Y en el discurso de los políticos de esta ideología (en incluso a veces en el de quienes afirman ser más progresistas) se suele afirmar que "primero hay que crecer para luego poder distribuir". Una idea que es completamente engañosa porque lo cierto es que al mismo tiempo que se lleva a cabo cualquier tipo de actividad productiva se están repartiendo ya, en ese mismo instante, las rentas que se generan originariamente (y a las que ya después se podrán añadir las que resulten de la redistribución que haga el estado).

Así, cuando los empresarios reclaman contención salarial para crear empleo o para invertir más, lo que verdaderamente están pidiendo es que aumente su beneficio, sus rentas del capital. Cuando los trabajadores reivindican más prestaciones sociales lo que quieren es recibir más rentas salariales (en forma de salarios indirectos en este caso). Cuando la patronal o los bancos defienden la privatización de las pensiones o que se reduzcan los impuestos, buscan aumentar la parte que reciben de la renta global y cuando los trabajadores quieren leyes más protectoras lo que están buscando es que haya condiciones que les permitan obtener más fácilmente salarios más elevados, una parte más grande de la tarta.

Precisamente por eso, no es posible establecer que una determinada solución distributiva, un reparto determinado de la renta, es mejor que otro o más conveniente o apropiado, como casi siempre nos quieren hacer creer. En cuestiones de distribución no se pueda establecer un criterio objetivo e indiscutible sobre cuál es el reparto más favorable para la economía porque cada uno de los partícipes en el reparto tendrá una idea sobre su bondad. Una idea que dependerá, lógicamente, de la parte que le corresponda o de sus preferencias éticas, del criterio que cada uno tenga sobre lo que es justo o injusto.

Y como la distribución es inseparable de la producción, resulta entonces que ésta, el modo en que se lleva a cabo, tampoco es independiente de nuestra preferencia, de la opción ética que realicemos sobre un resultado distributivo u otro.

Cuando los economistas liberales afirman que la economía no tiene que ver con la distribución, con la ética, lo que buscan en realidad es que no se ponga en cuestión el orden económico establecido por quienes tienen poder para ello y que, lógicamente, suelen ser quienes más se benefician del estado de cosas existente, de la solución de reparto dominante.

Por el contrario, cuando se reconoce que la economía es también, y sobre todo, distribución de la renta lo que se deduce es que el modo de llevar a cabo la actividad económica no es algo neutro o determinado técnicamente, sino que es dependiente de las preferencias éticas dominantes en cada momento, de las preferencias de quienes tengan poder suficiente para imponerlas, más o menos democráticamente al conjunto de la sociedad.

Por eso, la política económica que no responde a una deliberación social previa o que no lleva consigo una discusión explícita sobre sus efectos sobre la distribución de la renta y la riqueza es una deleznable expresión más del totalitarismo.

Pero no solo eso.

La distribución de la renta es una cuestión que tiene que ver con la ética, como acabo de señalar, pero es también algo que influye muy directamente sobre la marcha global de la vida económica, sobre el grado de eficiencia que puede conseguirse y sobre la estabilidad e inestabilidad con que pueden llevarse a cabo los procesos económicos.

Como han demostrado sin ningún tipo de dudas muchos economistas, la distribución de la renta es una determinante esencial de la evolución de variables económicas como el consumo, el ahorro, incluso la inversión y, en consecuencia, también del equilibrio o desequilibrio económico que entre todas ellas puede llegar a darse, así como en la dinámica del crecimiento económico. Además, por supuesto, de determinar el bienestar efectivo de cada sujeto económico que, al fin y al cabo, debería ser el fin último de la actividad y la política económicas.

No es de ninguna manera casual, por ejemplo, que en el último periodo en que se ha producido un deterioro extraordinario del peso de los salarios en el conjunto de las rentas las crisis financieras y monetarias se hayan multiplicado las crisis (96 bancarias y 176 monetarias según el Banco Mundial entre 1973 y 2000); que la mayor recesión desde 1929 se haya producido en Estados Unidos cuando la distancia entre los niveles más altos y más bajos de rentas alcanzaba el nivel máximo desde entonces; o que la mayor destrucción de empleo durante la crisis se produzca España que es el único país de la OCDE en donde el poder adquisitivo de los salarios bajó -un 4%- entre 1995 y 2005.

Más beneficio y rentas del capital han implicado más ahorro y menos salarios y, por tanto, menos capacidad de gasto, menos demanda y menos capacidad potencial de crecimiento. Es decir, más peligro de crisis y recesión económica

En consecuencia, revertir el proceso de incremento de las desigualdades que se viene produciendo desde hace treinta años y lograr un reparto más justo de la renta no es solo una (deseable) aspiración moral. Es también el pre-requisito de la estabilidad macroeconómica futura, la garantía de que la economía no entre en una deriva irreversible hacia la crisis global y permanente y, por supuesto, la única manera de reactivar los mercados y de crear condiciones adecuadas para la creación de empleo e. incluso, de beneficios empresariales que no procedan simplemente de la especulación financiera.

Evidentemente, no se trata tan solo de frenar la financiarización de nuestras economías para regenerar la actividad productiva. Es un paso previo, pero también hay que tener en cuenta que ésta misma es fuente de profundas, injustas e ineficiente desigualdades que, al fin y al cabo, son las que provocan deterioro de la economía real. Se debe tratar de modificar el modo de crear actividad económica para que ésta se lleve a cabo de un modo sostenible, más justo e incluso más eficaz desde el punto de vista de la economía de los recursos que utilizamos para crear bienes y servicios. Es decir, con un reparto más eficiente y equitativo de las rentas.

Y de esto es de lo que en estos momentos habría que hablar para salir de la crisis. No hacer explícita la cuestión del reparto de las rentas no solamente es dar por hecho que se acepta un estado de cosas que ha provocado, por ejemplo, que de 2002 a 2005 solo el 10% más rico de los hogares españoles aumentara sus rentas medias. Es asumir que la salida de la crisis será en falso y que volveremos a repetir los desastres que estamos viviendo.

Los trabajadores, con sus organizaciones sindicales a la cabeza, deberían luchar para que cualquier medida o cualquier acuerdo que se tome en esta coyuntura se inserte en un pacto de rentas que haga posible instaurar otra pauta distributiva. Esa y no otra es la base para cambiar de verdad de modelo productivo y la única posibilidad de abandonar el injusto e ineficiente que hasta ahora ha tenido la economía española.

Por Juan Torres López, catedrático de Economía Aplicada (Universidad de Sevilla). Su página web: http://www.juantorreslopez.com

 

 

 

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