La huelga de funcionarios en Costa Rica cumple un mes y medio sostenida por los maestros

La movilización contra la reforma fiscal de Alvarado pierde fuelle después de que varios sindicatos convocantes se hayan ido desmarcando

La huelga de trabajadores públicos de Costa Rica contra la reforma fiscal impulsada por el Gobierno de Carlos Alvarado cumple ya un mes y medio sostenida por los gremios de maestros y profesores. Con el paso de las semanas, el movimiento, iniciado el pasado 10 de septiembre, ha ido perdiendo el apoyo de varios de los sindicatos convocantes, pero miles de educadores se resisten aún a devolver la normalidad a las aulas. El curso lectivo en Costa Rica, que acaba en noviembre, sigue en vilo, mientras los servicios de salud y transporte ya han sido plenamente restablecidos


El comité coordinador de la huelga reiteró este miércoles la decisión de sostener el movimiento de protesta a pesar de haber fracasado en su mayor objetivo: paralizar la economía nacional de manera suficiente como para obligar al Ejecutivo, de centroizquierda, a retirar su reforma fiscal. Esta propuesta, sin embargo, parece encaminada a su aprobación en el Congreso, después de una primera votación favorable el 5 de octubre, con el apoyo 61% de los diputados entre la minoría oficialista y grupos opositores.


De la aprobación definitiva de la reforma tributaria depende buena parte del futuro económico costarricense a corto y medio plazo: con ella, el Gobierno de Alvarado trata de frenar el severo deterioro de las finanzas públicas y poner límite al déficit público, que ya está dejando sentirse sobre la economía, en plena fase de desaceleración. Algunos partidos opositores y líderes de empresarios apoyan la propuesta, que eleva el impuesto de renta, amplía el de ventas a nuevos sectores y limita el crecimiento de beneficios salariales de empleados estatales.


Los maestros insisten en que la reforma fiscal los afecta de manera injusta. De poco ha servicio la promesa del Ejecutivo de impulsar un proyecto de ley para enmendar un rubro. La amplia mayoría de los educadores mantienen su lucha, según datos del Ministerio de Educación Pública, patrono de 85.000 personas (2,5% de la población mayor de 18 años) que trabajan para 5.500 centros que suman casi un millón de alumnos entre niños y adolescentes. Esta es la base de un modelo considerado ejemplar en la región: Costa Rica está entre los 30 mejores países del mundo en términos de calidad de educación, según el último índice de competitividad del Foro Económico Mundial. La cobertura general en primaria y secundaria supera el 90% y la tasa de alfabetización cercana al 97%, en medio de Uruguay, Argentina y Chile.


“Han capturado el calendario escolar. Es difícil encontrar en este momento una escuela pública o un colegio que funcione con normalidad, menos aún en las zonas periféricas del país”, dijo a EL PAÍS el ministro de Educación, Édgar Mora. Dice que han vuelto a trabajar más de 7.000 educadores, pero la cifra es baja frente al volumen del gremio agrupado en tres organizaciones sindicales poderosas en afiliados y en recursos. El principal portavoz sindical, Gilberto Cascante, dijo que no tenía tiempo para contestar preguntas de este periódico. Una encuesta de la Universidad de Costa Rica (UCR) publicada el 5 de octubre decía que la huelga perdía apoyo popular en su cuarta semana y que tres de cada cuatro costarricenses se oponía a la suspensión de clases en centros educativos.


El presidente Alvarado insiste en la necesidad de una reforma fiscal que permita lanzar señales favorables a los financistas internacionales para mejorar las condiciones de la deuda, que equivale a un 52% del Producto Interno Bruto (PIB). El desfase entre gasto público e ingresos alcanza en este 2018 el 7% de la producción, lo que muestra el peor cuadro de aprietos financieros en 40 años. Aunque la economía se prevé crezca 3% en este año, el Ministerio de Hacienda ya reportó un bajo crecimiento de la recaudación en lo que va del 2018, inferior a 1%, el peor desde la crisis del 2009. “No hay más tiempo. Los sindicatos deben entender que estamos tratando de evitar que sean los mercados los que hagan el ajuste, de una manera más dolorosa”, advertía la ministra de Hacienda, Rocío Aguilar, este miércoles en una de sus decenas de entrevistas para insistir en la necesidad del plan fiscal y en la imposibilidad de complacer a los huelguistas.

 

Por Álvaro Murillo
San José (Costa Rica) 24 OCT 2018 - 15:19 COT

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Lunes, 29 Enero 2018 06:38

Euforia económica

Euforia económica

Diez años después parece que se inicia una fase de ascenso en el ciclo económico, luego de la grave crisis financiera de finales de 2008. Ha sido una larga etapa de mísero crecimiento del producto, empleo, ingresos y condiciones del bienestar, con grandes presiones sobre los presupuestos públicos.

El comportamiento que hoy se advierte se acomoda de modo bastante claro a la descripción y al tratamiento de las crisis que elaboraron Minsky y Kindelberger.

Así, estamos ante un nuevo episodio de desplazamiento de las condiciones macroeconómicas que puede relanzar el gasto en inversión y en consumo, y así empujar el crecimiento, cuando menos en el corto plazo.

No se trata de un relanzamiento de tipo "schumpeteriano", aquel asociado con la llamada destrucción creativa que se provoca con un descubrimiento y la innovación tecnológica.

Este parece, más bien, la oportunidad para sacar nuevas ventajas de las mismas condiciones que desataron la crisis hace una década. No hay que olvidar el enorme costo económico y social de dicho episodio. Tampoco puede perderse de vista el ajuste provocado por la contracción fiscal que coexistió con la bárbara expansión de la liquidez creada por los bancos centrales, misma que transformó sus balances y de facto repercutió en las cuentas fiscales.

Esa forma de ajuste, marcada por las muy bajas tasas de interés que ocasionaron la reasignación de los recursos hacia inversiones de tipo especulativo. Este mismo auge provoca la concentración y centralización de los capitales, asunto sobre el que se oye poco en los análisis macroeconómicos.

Los grandes bancos recompusieron sus carteras y su rentabilidad, enormes empresas en diversos sectores lo hicieron también. Los mercados accionarios están hoy en una situación de auge y empujan la fase de desplazamiento. El asunto ahora es observar la capacidad que tienen para recrear el crecimiento a partir de la inversión productiva y de qué naturaleza será la parte especulativa que necesariamente entraña.

Trump y los republicanos han apuntalado el proceso con una potente reforma fiscal que modifica las decisiones de inversión de las más grandes empresas. Esto ocurre no sólo en términos de los montos que se destinarán para invertir, sino también de los movimientos de capitales entre territorios económicos para aprovechar las ventajas fiscales.

Es un nuevo episodio de euforia. Esto es lo que marcó el ánimo y las declaraciones entre políticos, banqueros y empresarios en el Foro Económico Mundial de Davos, realizado la semana pasada. Trump fue la estrella.

El Fondo Monetario Internacional apuntaló dicho ánimo con una revisión de sus expectativas económicas. A escala global revisó sus proyecciones de crecimiento del producto a 3.7 por ciento en 2017 y 3.9 en 2018.

Para Estados Unidos la elevación es significativa, pues de un registro de 1.5 por ciento en 2016 pasa a 2.3 en 2017 y 2.7 en 2018. El supuesto es que ese crecimiento puede arrastrar a las economías avanzadas y también a las que están en desarrollo. Trump mismo lo dijo: "Cuando crece Estados Unidos así lo hace el mundo". La voces que discrepan son ahora poco sonoras.

De la misma manera, el FMI estima que el comercio internacional crecerá. Pero las medidas del gobierno de Estados Unidos apuntan a una revisión de las pautas del comercio. Recientemente se aplicaron tarifas a los paneles solares y las lavadoras. Hay un enfrentamiento claro con las políticas comerciales de China; está la revisión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) al igual que las condiciones que enmarcan al Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) y se plantea una reforma de la Organización Mundial de Comercio.

El auge del mercado accionario y la reforma fiscal apuntalan el escenario de expansión. Pero quedan los problemas monetarios. No hay claridad de qué política se seguirá con respecto al valor del dólar, si es que será fortalecido o debilitado. Hubo incluso una discrepancia muy sonada entre el secretario del Tesoro Mnuchin y el mismo Trump durante la reunión de Davos.

La euforia está marcando el paso aunque el entorno sigue siendo incierto. La nueva fase de expansión tendrá sus propias distorsiones como siempre ocurre. La etapa de crisis estuvo marcada por una acentuación de los patrones de la desigualdad y no hay mecanismos automáticos que la atemperen.

Habrá que ver qué impacto tiene sobre esto la reforma fiscal, pues no se distribuye del mismo modo entre los distintos estratos de ingreso en aquel país. Lo mismo ocurre con el destino de las inversiones. Trump ha sacudido el escenario y esto se empalma con el comportamiento de los inversionistas que necesitan recomponer las condiciones de la acumulación y la rentabilidad. Los "espíritus animales" no se han extinguido.

Las recientes estimaciones de crecimiento del FMI salpican también a la economía mexicana: en 2018 el crecimiento sería 2.3 por ciento y 3 por ciento en 2019. Esta se sustenta, igualmente, en el arrastre que tendría la demanda en Estados Unidos en las exportaciones mexicanas. Pero sabemos que la negociación del TLCAN sigue en curso y no se sabe en qué terminará y hay elecciones a mitad del año.

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Martes, 23 Enero 2018 06:41

El FMI confía en Trump

Imagen: Fabrice COFFRINI / AFP

 

Es 0,2 por ciento más optimista que en octubre pasado

 

El Fondo Monetario Internacional acentuó su optimismo sobre la economía mundial en 2018 apuntalado por la reforma fiscal en Estados Unidos y revisó al alza la previsión de crecimiento de Brasil y México, las mayores economías latinoamericanas.

En la revisión de sus proyecciones de octubre, el FMI elevó de 3,7 a 3,9 por ciento su previsión del crecimiento de la economía global para este año y el próximo, en una revisión al alza de 0,2 punto porcentual para cada período.

Según FMI, esta corrección al alza es "reflejo de un fortalecimiento de la tendencia de crecimiento y el esperado impacto de las reformas fiscales aprobadas recientemente en Estados Unidos".

Los técnicos del FMI apuntaron que un grupo de países que representan "tres cuartos del PIB mundial registraron un crecimiento en 2017", lo cual significa "la más amplia recuperación a nivel global desde 2010".

La entidad estimó que Estados Unidos deberá cerrar 2018 con un crecimiento de 2,5 por ciento, un importante aumento de 0,6 punto porcentual con relación a lo proyectado en octubre. Para 2019, el FMI estimó un crecimiento de 2,7 por ciento, también en alza con relación a octubre (+0,4).

La reforma del sistema fiscal estadounidense deberá "estimular la actividad, con un impacto en el corto plazo apuntalado en la respuesta de las inversiones al recorte de los impuestos a las corporaciones", según el informe del FMI.

Ese crecimiento de las inversiones deberá traducirse en un crecimiento suplementario de 1,2 punto porcentual hasta el año 2020, para reducirse gradualmente a partir de ese momento ante la naturaleza temporal de algunas de las medidas.

 

Brasil y México, en alza

 

"Los efectos de este paquete en Estados Unidos y sus socios comerciales contribuye con aproximadamente la mitad de la revisión acumulada del crecimiento global para 2018-2019", apuntó el FMI.

La entidad, sin embargo, mantuvo su previsión de un crecimiento de 1,9 por ciento para América Latina, pero revisó sensiblemente al alza su expectativa de desempeño de sus dos economías más importantes, las de Brasil y México.

La entidad destacó que México se beneficiará de una fuerte demanda estadounidense y elevó la previsión de 1,9 a 2,3 por ciento. En tanto, señaló una "recuperación más firme de Brasil", donde aumentó la expectativa de crecimiento este año de 1,5 a 1,9 por ciento.

Además, el FMI señaló que existe un escenario de "mejoras en los precios de commodities y también condiciones más fáciles de financiación en algunos de los países exportadores de materias primas". Esas condiciones, indicó, compensan "las previsiones a la baja para Venezuela", pero no detalló las expectativas del desempeño económico en el país petrolero.

El Fondo también mejoró en 0,3 puntos porcentuales la expectativa de crecimiento de la zona euro, aunque redujo marginalmente (de 2,5 a 2,4 por ciento) la previsión para España debido a la incertidumbre sobre la situación política en Cataluña.

Aunque el ministro español de Economía, Luis de Guindos, restó importancia a la estimación del FMI y estimó que "si la normalización en Cataluña continúa (...) esa cifra se superara", la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, aclaró, desde Davos, no es momento de cantar victoria porque la "complacencia es un riesgo".

"Es claramente una recuperación cíclica, y sin la continuidad de reformas, las fuerzas fundamentales que nos preocuparon sobre la 'nueva mediocridad' (...) permanecerán en sus lugares", alertó durante una conferencia de prensa en Suiza.

Pero si el FMI mantuvo su visión de optimismo en el corto plazo, igualmente reiteró la necesidad de seguir en alerta para evitar retrocesos.

 

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Miércoles, 27 Diciembre 2017 07:13

Reforma fiscal de Trump

Reforma fiscal de Trump

 

Los promotores de la recién aprobada reforma fiscal en Estados Unidos la describen como el acto más importante en materia de política recaudatoria desde Ronald Reagan. El equipo del actual inquilino de la Casa Blanca no deja escapar la menor oportunidad para transmitir su convicción de que la reducción de impuestos a las corporaciones y a los estratos de altos ingresos traerá aparejado un mayor crecimiento económico y todos los beneficios en materia de empleo que la expansión implica. Al igual que hace 30 años los mitos y dogmas dominan el diseño de la política de ingresos fiscales.

La polémica que rodea la reforma fiscal de Trump se ha concentrado sobre el tema de la desigualdad y de los exorbitantes beneficios para los ricos y las grandes corporaciones. Pero hay otro importante ángulo en este debate que no ha recibido la atención que merece. El objetivo primordial de la reforma aprobada por la mayoría republicana en el congreso estadunidense es acelerar el crecimiento económico y la creación de empleos a través de un aumento en la inversión.

Pero, ¿cuál es el fundamento racional que sostiene esta forma de ver las cosas? La justificación que esgrimen los partidarios de esta reforma utilizan un razonamiento sencillo pero engañoso. Sostienen que la reducción de gravámenes hará que las empresas (y los ricos) inviertan más porque tendrán que pagar menos impuestos sobre sus ganancias. El aumento en la inversión no sólo generará un mayor número de empleos, sino que incorporará innovaciones tecnológicas en procesos y productos. Y eso hará que aumente la productividad, con lo cual también se incrementarán los salarios. El crecimiento económico que traerá aparejada la reforma fiscal se traducirá en un avance en materia de bienestar para toda la población. Adicionalmente, la aceleración económica traerá una mayor recaudación, con lo cual se cerraría este círculo virtuoso.

Pero ¿es cierto que aumentará la inversión y el crecimiento con esta reforma fiscal? Para empezar, habría que suponer que los impuestos elevados son la causa de que la inversión haya sido insuficiente a lo largo de años recientes (por no decir decenios). Pero ese supuesto tiene problema: la inversión productiva ha tendido a disminuir desde hace ya más de tres décadas. Es por lo tanto difícil atribuir el comportamiento de esa variable a los niveles impositivos; se necesitan operaciones de malabarismo en econometría para llegar a esa conclusión.

En realidad, la determinación de los niveles de inversión responde a numerosos factores y, en todo caso, la carga fiscal es sólo uno de esos factores. Muy probablemente no es el factor más importante. Sin duda el más importante es el de la rentabilidad esperada. Muchos economistas hablan de los sentimientos del mercado y Keynes se refirió a los espíritus animales para referirse a la compleja matriz de factores que determinan las decisiones de inversión. Estas expresiones están ligadas al tema de la rentabilidad. Pero el análisis de los economistas convencionales deja mucho que desear.

Otros analistas han trabajado los datos sobre rentabilidad en las principales economías capitalistas a lo largo de un periodo de cinco décadas. Su principal conclusión es que la reducción en la tasa de inversión está directamente relacionada con la disminución de la tasa de rentabilidad. Ninguna reforma fiscal va a revertir esta tendencia.

Y por si eso fuera poco, existen otros indicadores que también hacen dudar de la efectividad de la reforma fiscal de Trump. Hay un dato en particular que llama la atención: los coeficientes de capacidad instalada ociosa. La información de la Reserva federal muestra que en la actualidad existe 24 por ciento de capacidad instalada ociosa para toda la economía estadunidense. Alguien podría pensar que ese es un dato coyuntural y que con las reformas de Trump todo será distinto. Sin embargo, lo más grave de ese indicador es que viene empeorando desde hace cuatro décadas. Los lectores lo pueden comprobar. En esas gráficas se observa que en 1965 el coeficiente de capacidad ociosa era de 11 por ciento. La serie de datos sigue con los típicos vaivenes de los ciclos de negocios de cualquier economía capitalista. Pero la tendencia hacia el incremento de los coeficientes de capacidad ociosa no puede ignorarse. Por eso en las últimas tres fases de expansión, el pico es inferior al de la expansión anterior. Es evidente que la tendencia secular del indicador de capacidad ociosa es al alza.

Para decirlo de otro modo, los datos demuestran que existen niveles de capacidad excedente cada vez más importantes. ¿Por qué habría un inversionista de arriesgarse a erigir una fábrica cuando sabe que ya existe en la rama un exceso de inversión? Si aumentar la inversión es el objetivo central de la reforma fiscal de Trump, lo más seguro es que va a fracasar. El único logro será el de regalar más dinero a los súper ricos y a las corporaciones que no lo usarán para inversiones productivas.

 

Twitter: @anadaloficial

 

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El secretario del Tesoro de EE UU recibe una caja de estiércol por Navidad

Un hombre deja una caja de regalo llena de excrementos en la puerta de la mansión de Steve Mnuchin en Bel Air para "devolverle" la reforma fiscal

 

Un equipo de artificieros de la policía de Los Ángeles acudió en Nochebuena a la mansión en Bel Air de Steve Mnuchin, secretario del Tesoro de Estados Unidos, para investigar un paquete sospechoso que alguien había dejado en la puerta. Se trataba de una caja decorada con motivos navideños, a modo de regalo. Cuando la abrieron, se encontraron con que estaba llena de estiércol. Llevaba una nota que decía: “Señores Mnuchin y Trump, les devolvemos el “regalo” de la reforma fiscal de Navidad. Es mierda. Con los mejores deseos, el pueblo americano”.
El responsable de la broma asegura ser un tipo llamado Robert Strong. El 24 de diciembre publicó una foto suya en Twitter con una pala, frente a un montón de estiércol y la caja en cuestión. “Un día de trabajo. Si el Partido Republicano puede desplumar al pueblo americano de una forma tan desvergonzada, tenemos que denunciarlo de manera desvergonzada. Como dijo Hunter S. Thompson: “Cuando el camino se vuelve raro, lo raro triunfa”.


Poco antes, había tuiteado una foto de la tarjeta de felicitación, en la que califica la reforma fiscal como bullshit (mierda de toro, estiércol), el genérico despectivo norteamericano para decir que algo es ofensivo.

Mnuchin se encontraba en su casa de Bel Air por Nochebuena, según confirmó la policía a la NBC local. Fue informado de la situación. Bel Air, una zona de las montañas de Los Ángeles entre Westwood y Beverly Hills, es uno de los barrios más excusivos del mundo.


El Servicio Secreto, la policía especial que protege al Gobierno, se hizo cargo de la investigación e interrogó al sospechoso, aunque no divulgó el nombre. Es el propio Strong el que reivindicó su acción en las redes sociales y en entrevistas durante el domingo.


“Me gustaría comparar lo que hice con lo que hizo Jesús cuando entró en el templo y volcó las mesas de los usureros, que estaban explotando económicamente a la gente en nombre de la religión. Siento que eso es lo que el Partido Republicano ha hecho con los americanos”, dijo Strong a la radio pública de Los Ángeles, KPCC. Según Strong, consiguió el estiércol de un amigo suyo que tiene caballos.
Steve Mnuchin trabajó en Goldman Sachs y había hecho fortuna como gestor de fondos y financiero de Hollywood antes de ser nombrado secretario del Tesoro por el presidente Donald Trump en enero. Es uno de los principales promotores de la reforma fiscal aprobada esta semana, el cambio más profundo en décadas en las normas fiscales de Estados Unidos y que ha sido criticada como una gran rebaja fiscal para millonarios, al tiempo que recorta servicios sociales y no está claro que beneficie a la clase media. Mnuchin ha sido criticado además por la ostentación de su riqueza, especialmente tras su boda con la actriz Louise Linton.

Los Ángeles 25 DIC 2017 - 22:15 COT

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