Domingo, 24 Mayo 2015 06:45

Santa pasteurización

Santa pasteurización

Arnulfo Romero fue canonizado por disposición del Papa Francisco, luego de un proceso de pasteurización. Se ocultan su nexo con la teología de la liberación y el rol que cumplió en su muerte el cardenal Quarracino. Alberto Methol Ferré fue el nexo entre Quarracino, quien rescató a Bergoglio del exilio interior que le había impuesto la Compañía de Jesús, y el actual pontífice. Documentos secretos y el diario de Romero señalan el nefasto papel de Quarracino.


La beatificación del arzobispo de San Salvador Oscar Arnulfo Romero, en una ceremonia organizada ayer por el Opus Dei, forma parte de una audaz reescritura de la historia y omite por completo la intervención del cardenal Antonio Quarracino en los acontecimientos que culminaron con su asesinato, el 24 de marzo de 1980. El martirio de Romero fue reconocido por un decreto del Papa Francisco, cuya carrera eclesiástica fue impulsada por Quarracino y por el papa Juan Pablo II, quienes lo rescataron del exilio interior al que lo había condenado la Compañía de Jesús por sus posiciones contrarias a la teología de la liberación durante su desempeño como Superior Provincial y Rector del Colegio Máximo. Quarracino propuso, y el Papa Wojtyla firmó la designación de Jorge Bergoglio como obispo coadjutor de Buenos Aires con derecho a sucesión.
Romero, Yorio y Jalics


El asesinato del salvadoreño tiene ostensibles puntos de contacto con el secuestro en la Argentina de los jesuitas Orlando Yorio y Francisco Jálics, quienes recuperaron la libertad en octubre de 1976, luego de ciento cincuenta días de privaciones y torturas, en la ESMA y en una casa operativa de la Armada. En marzo de 1977, cinco meses después de la liberación de Yorio y Jálics, los escuadrones de la muerte salvadoreños asesinaron al sacerdote jesuita Rutilio Grande y a dos campesinos que lo acompañaban. Como el gobierno no investigó el crimen, Romero se negó a oficiar en cualquier ceremonia oficial y a partir de allí asumió un compromiso con los pobres y la teología de la liberación, que además de la ira oficial provocó resistencias en el resto del Episcopado centroamericano y en la Nunciatura Apostólica. Este año, en cuanto se anunció la canonizacion de Romero, su ex secretario y biógrafo monseñor Jesús Delgado, dijo que el beato "de la Teología de la Liberación no supo nada", que esos libros quedaron sin abrir en su biblioteca porque "no quiso informarse de eso, él se fue abriendo el camino con el Evangelio a una teología de Dios presente en los pobres", dijo Delgado.


Cuando el periódico de la diócesis de San Salvador, "Orientación", criticó el asesinato de inocentes en la Argentina por las "fuerzas llamadas de seguridad", la embajada argentina reclamó ante el gobierno salvadoreño.1 Para el embajador argentino Julio Peña, los medios críticos eran "voceros de grupos terroristas".2 El nuncio Emanuele Gerada le informó que sugeriría al Papa el reemplazo del arzobispo Romero, "ante su actitud hostil con autoridades y apoyo a izquierda subversiva". Con el mismo propósito viajó a Italia el canciller salvadoreño. Ambos cuestionaron a Romero por sus "homilías incitando a la rebelión contra el gobierno", su "enfrentamiento con otros obispos" y "la colaboración de sacerdotes con grupos subversivos".3


Ante la creciente hostilidad y las amenazas que recibía, Romero recurrió a Pablo VI. Lo recibió el 21 de junio de 1978, cuando la declinación del Papa Montini, quien estaba por cumplir 81 años, era evidente. Pablo VI le dijo que había que ayudar al pueblo a lograr sus reivindicaciones "pero jamás con odio ni fomentando las violencias" y que las dificultades con las fuerzas dominantes y con los propios colaboradores sólo podían superarse con el amor. Montini le tomó la mano entre las suyas, lo consoló con palabras de afecto, llamó al fotógrafo para que registrara ese momento y le indicó que tratara los problemas concretos con los distintos dicasterios de la curia romana. Esto no era muy alentador. Romero había encontrado en ellos "un criterio negativo, que coincide exactamente con las fuerzas muy poderosas que allí en mi Arquidiócesis tratan de frenar y desprestigiar mi esfuerzo apostólico". El domingo 25 de junio, Romero analizó la situación salvadoreña y la posición vaticana con el Superior General de la Compañía de Jesús, Pedro Arrupe, quien "tiene mucha experiencia en las malas interpretaciones que se suelen hacer de las obras de los jesuitas" y le ofreció toda su cooperación, "como de hecho la estamos recibiendo".4

 

En 1975 el papa Pablo había fijado límites a la teología de la liberación en su exhortación apostólica Evangelii Nuntiandi, que Bergoglio cita con insistencia. Pero Montini murió un mes y medio después de la audiencia con Romero. Su sucesor, Juan Pablo II, convirtió esa crítica en una declaración de guerra a la teología de la liberación. Veía el mundo a través del cristal del anticomunismo polaco. No percibía la diferencia, o no le importaba que la hubiera, entre Mitteleuropa, donde el comunismo llegó tras las orugas de los tanques soviéticos, y Centroamérica, en cuyas luchas populares participaron sectores de la Iglesia Católica, en especial jesuitas. Coincidiría en esto con el gobierno estadounidense de Ronald Reagan, con quien celebraría una estrecha alianza. Según su biógrafo Georges Weigel, Wojtyla criticó ante la asamblea anual de presidentes de la Conferencia Jesuita la actuación de muchos de sus miembros en movimientos latinoamericanos que consideraba de izquierda y con las posiciones críticas de algunos de sus teólogos. 5 El giro que Juan Pablo II decidió imprimir a la Compañía de Jesús era el respaldo que Bergoglio necesitaba para seguir su propia línea de profilaxis ideológica en la provincia argentina de la Compañía de Jesús sin subordinarse al ya muy golpeado Arrupe.


Al mes de la coronación de Wojtyla, la XXXVIII Asamblea Plenaria del Episcopado argentino dispuso que Quarracino redactara el capítulo político del documento que se proponían difundir. El entonces secretario del departamento de laicos del CELAM argumentó que la Asamblea Episcopal nunca había condenado "la campaña exterior adversa al país" ni la "lamentable presencia" de laicos, clérigos y religiosos/as en la guerrilla, y las imprudencias de "varios venerables pastores".6


Quarracino presentó un esquema interpretativo de censura a los que llamó "ataques externos a la imagen del país" y a quienes dentro de la Iglesia vieron "la violencia como solución". 7 Esa era la línea que venía de Roma, donde nadie conocía o se preocupaba por la incongruencia de Quarracino, quien fue el obispo que con mayor insistencia predicó años antes el camino de las armas que ahora fulminaba.


Romero no volvería a escuchar palabras amables en la Santa Sede. Una de las primeras decisiones de Wojtyla fue enviar a San Salvador una misión investigativa de las denuncias contra el diocesano. Ese encargo fue asignado a Quarracino, quien luego de su visita de una semana a San Salvador, informó al Vaticano, pero también a la dictadura argentina, que las denuncias contra el arzobispo eran fundadas, que tal como decía el nuncio Gerada, Romero estaba enfrentado con el gobierno y con los demás obispos salvadoreños, que sus homilías incitaban a la rebelión y que sus sacerdotes colaboraban con grupos subversivos. Así se desprende del facsímil que ilustra esta nota, del 22 de diciembre de 1978. El paso de Quarracino por El Salvador no fue registrado por la prensa del país, según el relevamiento que realizó a mi pedido el especialista en comunicación Oscar Pérez, quien fue colaborador de monseñor Romero. Pero sí es mencionado en el diario personal de Romero, como el hombre que predispuso al nuevo Pontífice en su contra.


Disparen contra los jesuitas


El ascenso de Quarracino se hizo irresistible durante la Conferencia del Episcopado Latinoamericano que sesionó al mes siguiente, en enero de 1979. En cuanto su avión despegó de Roma, el Papa convocó a los periodistas y se despachó contra la teología de la liberación porque distorsionaba el Evangelio.8 Y al llegar a Puebla de los Angeles dijo que "esta concepción de Cristo como político revolucionario, como el subversivo de Nazareth, no se compagina con la catequesis de la Iglesia".9 También impugnó tanto la violencia como las desigualdades sociales, con ricos más ricos a expensas de pobres más pobres. Este es el discurso del populismo conservador que reaparecerá en Roma con el papa Francisco.


El diario mexicano Uno más Uno publicó en aquel momento una carta del cardenal conservador colombiano Alfonso López Trujillo al líder de la minoría conservadora del Episcopado brasileño, Luciano Cabral Duarte, muy despectiva contra Arrupe por su apoyo a la teología de la liberación. El obispo salvadoreño Pedro Arnoldo Aparicio y Quintanilla acusó de la violencia en su país a los jesuitas que habían viajado a Puebla para argumentar a favor de Romero. Arrupe se reunió una vez más con Romero para analizar los riesgos que estas acusaciones causaban a los jesuitas,10 en una situación de inocultable parecido con la que habían enfrentado en Buenos Aires Yorio y Jalics. El 15 de febrero, el embajador Peña informó que el recibimiento apoteótico a Romero, sería utilizado "por elementos católicos tercermundistas izquierda subversiva".11


Con el apoyo del prefecto de la Congregación vaticana para los Obispos, cardenal Sebastiano Baggio, López Trujillo reemplazó al cardenal brasileño Aloisio Lorscheider en la presidencia del CELAM y Quarracino lo acompañó como Secretario General. Ambos se opusieron a incluir en la declaración final de Puebla la denuncia contra los gobiernos dictatoriales de El Salvador y de Nicaragua pedida por sus respectivos arzobispos. Quarracino escribió que ya no sería posible confundir el significado de "liberación, iglesia popular, evangelización e ideología, las relaciones básicas entre tarea evangelizadora y promoción humana, cristianismo y política".12


El 7 de mayo de 1979 Juan Pablo II recibió en Roma al arzobispo Romero, quien le entregó pruebas de la complicidad oficial con los escuadrones de la muerte y la persecución a la Iglesia13 y una foto tremenda del sacerdote Octavio Ortiz, con el rostro destrozado por un tanque que el Ejército hizo pasar sobre su cabeza. De regreso a San Salvador, durante una escala en Madrid, narró a una profesora de la Universidad Centroamericana el diálogo con el Papa:


–Le recomiendo mantenerse en los principios, con equilibrio y prudencia, porque es riesgoso caer en errores o equivocaciones al hacer las denuncias concretas –le dijo el Papa.


–En casos como éste hay que ser muy concreto porque la injusticia, el atropello ha sido muy concreto –insistió Romero mientras señalaba la foto del sacerdote.


–Tan cruelmente que nos lo mataron y diciendo que era un guerrillero...


–¿Y acaso no lo era? –contestó, frío, el Pontífice.


Luego lo instó a lograr una mejor relación con el gobierno de su país porque esa armonía, "es lo más cristiano en estos momentos de crisis".


–Pero, Santo Padre, Cristo en el Evangelio nos dijo que él no había venido a traer la paz sino la espada.
–¡No exagere!14


El Papa le reveló que Quarracino había recomendado la intervención al Arzobispado, como Romero consignó en su diario, preocupado por advertir "que influía una información negativa acerca de mi pastoral".15 Luego de analizar la situación con los sacerdotes jesuitas Ignacio Ellacuría y Jon Sobrino, Romero objetó en una carta al cardenal Baggio "la sugerencia de monseñor Quarracino de nombrar un administrador apostólico, sede plena", porque demostraría "desconfianza acerca del propio obispo".16


Por su parte, el nuncio Gerada le comentó al embajador Peña que "lamentaba que el Vaticano no hubiera tomado aún las medidas propuestas por el obispo de Avellaneda, monseñor Antonio Quarracino, en el sentido de que Romero debía ser llamado al Vaticano para alejarlo de esta arquidiócesis".17


También la embajada argentina en Costa Rica seguía con interés cada paso de Romero. En octubre de 1979, el embajador Arnoldo Listre (un radical balbinista) informó que el arzobispo de San José, monseñor Román Arrieta, le dijo que su colega de San Salvador estaba "copado por elementos extremistas, dentro de los cuales se incluye un grupo de jesuitas radicalizados".18 Romero volvió a Roma en 1980. El 30 de enero asistió a la audiencia general del Papa, donde antes de recibirlo en una salita que utilizaba para audiencias especiales, Wojtyla lo hizo esperar que terminara la actuación de un circo y de un coro polaco. Ya a solas le reiteró sus críticas al papel de la Iglesia salvadoreña.


–No deben tener en cuenta sólo la defensa de la justicia social y el amor a los pobres, porque el esfuerzo reivindicativo popular de izquierda puede dar por resultado también un mal para la Iglesia –le advirtió.


De allí, Romero fue a la casa generalicia de la Compañía de Jesús, donde Arrupe le reiteró su solidaridad y el apoyo de los jesuitas. Al día siguiente, Romero fue recibido por el nuevo Secretario de Estado, cardenal Agostino Casaroli, quien le comunicó "que el embajador de Estados Unidos había venido a verlo con cierta preocupación de que yo estuviera en una línea revolucionaria popular, mientras que Estados Unidos apoya el Gobierno de la Democracia Cristiana". También le advirtió que la defensa de los derechos humanos y las reivindicaciones del pueblo no debían "suponer una hipoteca de la Iglesia y de los sentimientos cristianos ante las ideologías".19


Ya no habría paz para Romero. Listre, cuya principal tarea era presionar para que se clausurara la radio Noticias del Continente, que transmitía en onda corta informaciones sobre la situación represiva en toda la región, informó a su gobierno que monseñor Romero había anunciado que esa emisora de Montoneros transmitiría su homilía dominical en la que denunció amenazas contra su vida.20 El informe omitió que se trataba de una solución de emergencia porque la radio del Arzobispado había sido inutilizada por un atentado explosivo.


El nuncio en Costa Rica, el húngaro Lajos Kada, le recomendó a Romero que estuviera alerta porque había sido condenado a muerte. Kada fue el emisario que Juan Pablo II escogió como nuevo visitador apostólico luego de Quarracino. Reunido con los seis obispos salvadoreños, el 12 de marzo, Kada exigió que Romero cediera en sus posiciones para facilitar la unidad episcopal.

Romero aceptó un equilibrio de sectores, que incluía otorgar la presidencia al vicario castrense, José Eduardo Alvarez Ramírez, acompañado como vice por el único amigo de Romero en el Episcopado, Arturo Rivera y Damas. Pero al momento de la decisión, Rivera y Damas fue soslayado y resultó elegido Aparicio y Quintanilla, quien en una reunión previa había enrostrado a Romero que su "predicación era violenta, subversiva, que estaba dividiendo al clero y a las diócesis" y que sembraba ideas izquierdistas en el Seminario.21


Esta nueva humillación a Romero fue la definitiva. Abandonado por sus hermanos y por la Santa Sede, el 24 de marzo de 1980, mientras oficiaba misa en la capilla del Hospitalito, un francotirador lo asesinó con un disparo al corazón. Durante su funeral en la Catedral, explosivos y disparos de metralla causaron otras decenas de muertes y centenares de heridos. No fue un hecho aislado. Dos días antes, paramilitares bolivianos secuestraron, torturaron y asesinaron en La Paz al jesuita español Luis Espinal, director de un semanario y de una radio, que la embajada argentina calificó "de extrema izquierda".22


En 1993 una comisión de la verdad presidida por el ex juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos Thomas Buergenthal, y cuya directora ejecutiva fue la experta argentina Patricia Tappatá de Valdez, esclareció que el crimen de Romero fue ejecutado por el escuadrón de la muerte que respondía al ex mayor del Ejército Roberto D'Aubuisson, líder político de la ultraderecha salvadoreña. Cinco días después se dictó una ley de amnistía, convalidada por la Corte Suprema. En 2000, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos concluyó que el Estado salvadoreño había violado el derecho a la vida de Romero y había faltado a su deber de investigar y sancionar a los responsables23 y en 2004 un juez de California, condenó al ex capitán de la Fuerza Aérea salvadoreña Álvaro Saravia a indemnizar con 10 millones de dólares a la familia del asesinado Romero.24


Pero los jesuitas y la teología de la liberación habían recibido un golpe demoledor. Concluido el proceso de pasteurización, Bergoglio puede elevar a Romero sin riesgo a los altares.

 


(1) Carta del embajador Julio Peña al arzobispo Romero, del 31 de agosto de 1977, y nota a la cancillería Nº 340/77 ESALV, del 7 de septiembre de 1977, Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto.
(2) Secreto. Nota 250/78 del embajador Julio Peña a la Dirección de Prensa y Difusión de la Cancillería.
(3) Cable 144, Secreto, del embajador en El Salvador Julio Peña, 17 de mayo de 1977. Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto.
(4) Diario de monseñor Oscar Arnulfo Romero, 21 y 25 de junio de 1979, Servicio Internacional Cristiano de Solidaridad con los pueblos de América Latina (SICSAL),
(5) "A los 20 años del controvertido padre Arrupe", Intereconomía, España, 9 de febrero de 2011.
(6) XXXVIII APCEA, 13 al 18 de noviembre de 1978, carta de Quarracino, 11 de octubre de 1978, caja 26, carpeta XXI, documento 17.520, ACEA.
(7) XXXVIII APCEA, 13 al 18 de noviembre de 1978, esquema propuesto por Quarracino, caja 26, carpeta XXI, documento 17.612, ACEA.
(8) Apuntes personales de Marco Politi, en Carl Bernstein y Marco Politi, Su Santidad. Juan Pablo II y la historia oculta de nuestro tiempo, Grupo Editorial Norma, Buenos Aires, 1996, p. 218.
(9) Juan Pablo II, homilía en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe de Ciudad de México durante la solemne concelebración con los participantes en la Conferencia de Puebla, 27 de enero de 1979, http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/speeches/1979/january/documents/hf_jpii_spe_19790127_messicoguadalupesacrelig_sp.html.
(10) Diario de monseñor Oscar Arnulfo Romero, 3 de febrero de 1979, Servicio Internacional Cristiano de Solidaridad con los pueblos de América Latina (SICSAL), http://www.sicsal.net/romero/DiarioRomero/02.html
(11) Secreto, San Salvador, 8610, del embajador Peña a la Cancillería, 15 de febrero de 1979. Archivo de Culto.
(12) Antonio Quarracino, "Después de Puebla", Clarín, 22 de marzo de 1979.
(13) Diario de monseñor Oscar Arnulfo Romero, 7 de mayo de 1979, Servicio Internacional Cristiano de Solidaridad con los pueblos de América Latina (SICSAL), http://www.sicsal.net/romero/DiarioRomero/02.html
(14) María López Vigil, "Piezas para un Retrato", UCA Editores, San Salvador 1993.
(15) Diario de monseñor Oscar Arnulfo Romero, 7 de mayo de 1979, Servicio Internacional Cristiano de Solidaridad con los pueblos de América Latina (SICSAL), http://www.sicsal.net/romero/DiarioRomero/02.html
(16) Diario de monseñor Oscar Arnulfo Romero, 28 de mayo de 1979, Servicio Internacional Cristiano de Solidaridad con los pueblos de América Latina (SICSAL), http://www.sicsal.net/romero/DiarioRomero/03.html
(17) Secreta, 410/79, del embajador Peña al Canciller, 5 de septiembre de 1979, archivo de Culto.
(18) Cable secreto 622/625 del embajador Listre, 16 de octubre de 1979, Culto.
(19) Ibid, 31 de enero de 1980, http://www.sicsal.net/romero/DiarioRomero/05.html
(20) Cable secreto N 123 del embajador Listre, 26 de febrero de 1980, Culto.
(21) Diario de monseñor Oscar Arnulfo Romero, 28 de mayo de 1979, Servicio Internacional Cristiano de Solidaridad con los pueblos de América Latina (SICSAL), http://www.sicsal.net/romero/DiarioRomero/06.html
(22) Cable secreto 288, del 24 de marzo de 1980, DEL EMBAJADOR José María Romero, Culto.
(23) Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Informe N 37/00, caso 11.481, Monseñor Oscar Arnulfo Romero y Galdámez, El Salvador, 13 de abril de 2000.
(24) "Condenado en EE UU uno de los asesinos del arzobispo salvadoreño Oscar Romero", El País, Madrid, 5 de septiembre de 2004.
(25) "Segundo Encuentro Latinoamericano sobre Pastoral Castrense", Vicariato Castrense, N 53, abril de 1977, p. 16.
(26) Penny Lernoux, Cry of the People, Penguin Books, Nueva York, 1991, p.,420.
(27) Carta Pastoral País y Bien Común, del 15 de mayo de 1977.
(28) Alberto Methol Ferré, "Análisis de las raíces de la evangelización latinoamericana", Stromata, N 33, 1977, pp. 93-112.
(29) "Después de Puebla", La Nación, 16 de febrero de 1979.
Documento secreto de la Cancillería. Quarracino condenó a Romero ante el Vaticano.

Publicado enSociedad
Viernes, 22 Mayo 2015 15:37

El cura, de parrillero

El cura, de parrillero

En casa del pastor Joel

 

Joel y Sandra hacen una linda pareja. Él, costeño de convencida raigambre, pastor evangélico, teólogo, lingüista, hijo de un luchador de la vieja Anuc. Ella, delicada e inteligente campesina del nordeste antioqueño, teóloga también, licenciada en educación y especialista en animación de grupos. Fue muy rico estar en su casa hace unos días. Debate, proyectos conjuntos y mesa. Sandra me recibió con un lozano "ya era hora de que almorzara en mi casa un cura católico, por aquí han pasado cargas de pastores evangélicos". Cuatro hijos, cientos de feligreses y la convicción de que un día "el reino de Dios" se instalará en la tierra. "¡Cura!, me dijo Joel al son de un tinto, yo sé que vos trabajás con diversidades sexuales y eso a mí no me llega..., no, no me llega a la cabeza". Yo le animé con una figura del mismo talante, "dejá que primero te llegue al corazón" como hacía Jesús de Nazaret con toda la gente y serás capaz de derribar los mitos de la cultura. Conversamos horas, o mejor, yo conversaba, él sólo me escuchaba con el cuerpo, con los ojos, los oídos y con el alma abierta, y me hacía preguntas de todos los tamaños y calados...

 

La historia del cura parrillero

 

Con Joel se conversa sabroso porque, siendo, como es, un hombre muy espiritual, es al mismo tiempo un hombre de alta racionalidad, de buen humor y afinado sentido crítico y convencido de que tiene que darse en todo momento una articulación comprometida entre fe y política desde los empobrecidos. Y porque cuando habla deja que la vida le fluya entre anécdotas y experiencias. Discurre despacio pero sin titubeos y celebra con entusiastas carcajadas de costeño lo que va relatando. Me contó, por ejemplo, que cuando hacía una especialización en Estudios Bíblicos en la Universidad de Antioquia, desarrolló una buena y académica amistad con curas católicos. Pero ninguna como la amistad que entabló con el cura Andrés, joven, extrovertido y pobre todavía pues aún no le habían dado parroquia. Un día el cura católico se le acercó resuelto y le soltó "hombre Joel, llevame en tu moto, yo también trabajo en Bello". Por dos años, el padre Andrés fue el parrillero del pastor Joel. ¡Y nada raro pasó!, ningún templo se deplomó, no chirriaron los techos de sinagoga alguna. Lo triste, remata Joel, fue cuando a Andrés lo nombraron párroco de un santuario grande y emblemático de la ciudad, y a partir de ese momento nunca más quiso abrir a Joel las puertas de su casa parroquial. Tampocó volvió a contestarle al teléfono. Ahí murió lo que el pastor pensaba que era una linda, sincera y "ecuménica" amistad nacida sobre el lomo de una moto.

 

El síndrome del Padre Andrés

 

Joel está convencido de que lo de Andrés no es su culpa. Asegura que su amigo de antaño es víctima, como la mayoría de pastores y curas, de dos factores eminentemente políticos y geopolíticos que tienen muchas manifestaciones enfermizas en los comportamientos de las personas de iglesia y en las iglesias mismas, sobre todo en nuestra América Latina, el factor "extra ecclessiam" y el "factor Rockefeller". La iglesia romana, para justificar sus políticas colonialistas y expansionistas, se fabricó un postulado pseudoteológico que le operó muy bien y favorablemente por siglos –y Joel lo evoca en latín–, "extra ecclesiam catholicam non erit salus –fuera de la iglesia católica no habrá salvación". Por más que pasaron fenómenos como el concilio Vaticano II de los años sesenta del siglo veinte, la iglesia de Roma no quiso bajarse de ese carro ideológico que le ha dado tantas aparentes victorias y que ha puesto en tanta desventaja a las iglesias no romanas.

El segundo factor es el que empezó a suceder en el continente después de 1969, cuando Nelson Rockefeller vino en "visita de amistad" a Centro y Suramérica. "Y nosotros sabemos bien los muchos males que desatan las visitas de amistad de los gringos por todo el mundo", anotó Joel con picardía. Como consecuencia de las recomendaciones del gringo al finalizar la "visita", tomó forma una oleada imparable de multiplicción de iglesias y movimientos contrarios al pacto de las jerarquías católicas a favor de la liberación socio-política de los empobrecidos en el continente, firmado en la asamblea general de obispos en agosto de 1968 en Medellín. Iglesias de todos los pelambres y de todas las alienaciones imaginables, ninguna a favor de la liberación de nuestros pueblos, todas "made in USA" en laboratorios creados para tal fin. Sólo por graficar un poco el problema, lo denominamos "síndrome del padre Andrés", denominación que no parece muy técnica pero que sí retrata muy bien el fenómeno que se resume en "pastor no junta con cura y cura no junta con pastor".

 

Pero es la realidad la que nos junta

 

Discurriendo, discurriendo, fuimos encontrando la salida que habíamos ido a buscar para precavernos ante las muchas y muy activas amenazas del "síndrome del padre Andrés": es fatalmente absurdo que, ante los enormes desafíos políticos que vive el pueblo colombiano en la hora actual, nosotros, cristianas y cristianos, sigamos llevando al cuello, inconcientemente, las pesadas cadenas de la división que nos impusieron; por lo demás, haciendo historia de los comienzos de la que llamamos "fe cristiana", tenemos que reconocer que no fue otro que un campesino pobre de Nazaret el que nos habló de Dios y de sus proyectos para con la humanidad. Ese campesino pobre, Jesús, enseñó básicamente un asunto que se convierte en base y soporte de las luchas libertarias de los pueblos cristianos: que sin hacer justicia a los pobres es imposible conocer a Dios. Y en esa búsqueda de lectura y comprensión de realidades, en la pregunta por el pobre y por quién lo ha vuelto tal, quién lo ha conducido a esa condición de empobrecido, encontramos nuestros caminos comunes, caminos que nos hemos dejado cortar por el "extra ecclesiam" y por el gringo Rockefeller. Quedamos en el compromiso de leer a Jon Sobrino y su tesis de que no es "fuera de la Iglesia" sino "fuera de los pobres" donde "no hay salvación"**. Con ese nuevo equipaje de argumentos volveremos a vernos. Tal vez en mi casa.

 

Noviembre, oportunidad para saldar deudas

 

Justamente lo de noviembre era nuestro tema central. Porque en noviembre nos vamos a juntar en Medellín, y por tres días, en el II Encuentro nacional de la "MEP –Mesa Ecuménica Nacional por la Paz"–, unas mil personas provenientes de todas las formas posibles de vivencia religiosa que hoy en día conviven en Colombia. Nos vamos a reunir en ambiente celebrativo, animados por la presencia mística de los muchos hombres y mujeres mártires de la liberación de nuestro pueblo, con vocación de convocatoria amplia y de articulación política plural de todos los sectores, movimientos y fuerzas de base social del país, con varias preguntas obligatorias y urgentes en el corazón y en los debates: 1) ¿Cuál es la praxis política coherente con la fe cristiana que nos demanda a cristianas y cristianos la insostenible ausencia de democracia en Colombia desde hace varios siglos? 2) ¿De qué manera inteligente y dinámica nos vamos a articular por todo el país, en una gran red de veedurías populares al proceso y posibles acuerdos de paz, las organizaciones de creyentes de base? 3) ¿Cuál es la práctica celebrativa que vamos a adoptar para mantener activa la vigilancia crítica a otras trampas divisionistas que podrían pretender contra nuestra fuerza de unidad? 4) ¿Cuál va a ser nuestro papel y compromisos organizados en la propuesta "otra democracia es posible" que ya suena por todos los rincones y luchas de la geografía nacional?

Lo de noviembre 2015 va a necesitar muchos cerebros pensando en sintonía, y muchas manos trabajando en coordinación, y una radical vocación de unidad popular o, si se quiere leer así, de vital e invencible reedición de la camilista propuesta de un "frente unido".

Tal vez el cura quiera acomodarse de nuevo en la moto del pastor o, sencillamente, asumir un papel y un lugar en la lucha organizada de nuestro pueblo, con vocación de poder popular.

 

* Animador de "Comunión sin fronteras", Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
** Sobrino, Jon, "Fuera de los pobres no hay salvación". En: www.envio

Publicado enEdición Nº 213
Tribunal de Egipto condena a muerte al ex presidente islamita Mursi

El Cairo.


El ex presidente egipcio y líder de la Hermandad Musulmana Mohamed Mursi fue condenado a muerte por atacar a la policía y fugarse de prisión durante la rebelión de 2011 contra el gobierno del derrocado Hosni Mubarak. Horas después de esta condena, criticada por Amnistía Internacional y el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, dos jueces y un fiscal egipcios, así como su chofer, murieron a balazos en el primer ataque contra magistrados cometido en la península del Sinaí.


El Tribunal Criminal de El Cairo enviará ahora las sentencias a la máxima autoridad legal islámica del país, el gran muftí, para que emita una opinión no vinculante, como establece la legislación. La sesión para confirmar las sentencias tendrá lugar el 2 de junio. El fallo se puede apelar.


Además fueron condenadas a muerte otras 16 personas por conspirar con la organización palestina Hamas y la libanesa Hezbolá para desestabilizar el país. Entre ellas están Jairat al Shater y Mohamed Beltagi, miembros de la cúpula de la Hermandad Musulmana, organización ahora prohibida en el país.


El nombre de Mursi no figuraba entre esos condenados, aunque también el ex presidente estaba acusado de conspirar con esas organizaciones extranjeras.


Mursi pareció estar de buen ánimo mientras estuvo parado en una sala improvisada, en una escuela de policía en las afueras de El Cairo.


En total fueron condenados a muerte más de un centenar de personas, muchas de ellas miembros de Hamas y Hezbolá a los que se dictó la pena capital en ausencia. Amnistía Internacional calificó de farsa el veredicto y afirmó que la pena de muerte se ha convertido en la herramienta favorita de las autoridades para eliminar a la oposición política.


El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, también criticó la decisión: Desgraciadamente, el presidente electo por el pueblo de Egipto, con 52 por ciento de los votos, fue condenado a muerte. Para Erdogan, lamentablemente Occidente sigue haciéndose de la vista gorda.


Mursi ya había sido condenado a 20 años de cárcel en abril, en un primer proceso, por incitar a reprimir a manifestantes opositores el tiempo que estuvo en el poder, entre 2012 y 2013.


Por otra parte, tres jueces fueron asesinados a balazos en la península egipcia del Sinaí, informó una fuente de seguridad.
Los magistrados fueron atacados mientras viajaban en un vehículo por la capital provincial Al Arish. En el incidente también pereció el chofer. Otros dos jueces resultaron heridos. Por el momento no está claro si el atentado está relacionado con las condenas a muerte.

Publicado enInternacional
El humanismo que desestabiliza el poder de las iglesias

A la memoria de
Carlos Gaviria Díaz

Aunque parezca extraño, yo que me he debatido en aguas teológicas, que he sobrevivido en movedizos pantanos eclesiásticos y que he luchado desde las izquierdas cristianas, estoy rindiendo un tributo convencido de valoración y aprecio a la vida, el pensamiento, el compromiso, la coherencia y la radicalidad ética de Carlos Gaviria Díaz.

En un encuentro académico de hace unos tres años con el investigador chileno Patricio Rivas Herrera, en Medellín, él estaba convencido de que "los críticos, los disconformes, los revoltosos, los rebeldes han recorrido un camino que ya lleva siglos" y de que ésos, los esperanzados no conformes, "en sus formas más modernas se agruparon en disciplinados partidos que estallaron hacia el final del siglo XX". Rivas constataba que los disconformes vuelven a articularse disciplinadamente porque la rebeldía de muchos de ellos se había transformado "en un encierro"; y se habían encerrado, justamente, porque, aparentemente, "se habían resignado"**.

Carlos Gaviria es uno de los bastante escasos espíritus lúcidos colombianos que no se permitieron caer en la trampa del encierro, ni en la trampa de la resignada desesperanza, ni en la trampa de la fe acrítica en el sistema que nos regía y rige. Esa alerta militante lo movió a ensayar siempre nuevos y aventurados caminos. Podríamos tal vez decir que uno de sus más osados caminos fue el de haberse movido dentro del sistema, creyendo –como creía– que todo él estaba putrefacto e inoperante y de que debía ser revolucionariamente transformado. Tal vez sea ésa la característica de Gaviria Díaz que más lo perfile como un profeta laico del actuar político desde la perspectiva de las mayorías excluidas. Ésa y la de su alta coherencia entre pensamiento y acción, entre vida privada y pública.

Era un colombiano con probada salud ética, capaz de combinar su crítica a los espíritus sumisos conservando, al tiempo, la disposición para reconocer la dignidad y los plenos derechos de todos, incluidos los de los sumisos.

Siempre se profesó agnóstico pero, al mismo tiempo, nunca ni por motivo alguno, perseguidor de creyentes. Tuvo claridad meridiana, y así lo manifestó ante múltiples auditorios, de que para promover convivencialidad y constitucionalidad en Colombia, tendríamos que radicalizar la diferencia filosófica entre "razón privada" y "razón pública". De acuerdo con la razón privada, una persona o una familia, por ejemplo, podrían profesar, según él, confianza en apariciones de espíritus, de vírgenes y de santos y aún gobernar su vida de acuerdo con los que creían mensajes de la divinidad. Pero si esas personas, influidas en su vida privada por creencias derivadas de su razón privada, llegasen a encontrarse en tareas públicas como educar, administrar, gobernar, legislar, juzgar o controlar, no podrían en modo alguno hacer el ejercicio de lo público de acuerdo con esa su razón o lógica privada. Y tendrían el mandato ético no negociable de cumplir con su encargo público de acuerdo con la lógica o "razón pública" que corre, necesariamente, por caminos diferentes a los de la razón privada. Acorde con eso y como constitucionalista, nunca aprobó ni dio vía libre a la intromisión de la religión, de religión alguna, en los asuntos públicos. Esto se lo cobraron duro, injusta y arbitrariamente periodistas, políticos, legisladores, gobernantes, jueces, controladores y, sobre todo, jerarcas de las grandes iglesias y de pequeños movimientos de creyentes. Gaviria, con dignidad, pagó el costo de su coherencia ética pero jamás transigió con la mediocridad filosófica. ¡Hombre ético nuestro Carlos Gaviria Díaz como casi ningún dirigente religioso o político de Colombia se ha dignado ser! Fue un auténtico profeta laico cuya voz se elevó y se eleva, más que nunca, sobre nuestra Colombia tan enteramente degradada.

Por eso era un colombiano libre y libertario, hombre al que le cupieron en la cabeza, en el corazón, en el razonamiento y en la defensa constitucional, todas las diferencias humanas que puedan habitar a nuestra Colombia. Y la defensa, hasta poner su vida en la picota pública, de los plenos derechos de esos plurales rostros y de esas plurales formas de ser, sentir y existir los individuos y sus colectividades en Colombia. No puedo evitar en este punto, como lectura de cristiano, la comparación de este talante con el de quienes han liderado y lideran iglesias y congregaciones de creyentes a lo largo de la geografía y de la historia de Colombia; éstos suelen ser mezquinos y excluyentes por principio, ungidos para la excomunión y la discriminación, para la persecución y la amenaza, para la bendición de lo que produce males y muertes y para la condena de lo que puja por las libertades plenas; suelen ser palabra y gesto de estigma a lo que mancilla sus moralismos pacatos y a lo que se sale de sus normalizaciones patriarcales, confesionales, occidentales, monoteístas, ortodoxas y heterosexuales de la vida y las costumbres. Gaviria Díaz, como profeta laico –insistimos– fue y es una presencia que perfectamente debería desestabilizar los perversos ordenamientos del mundo impuestos y defendidos a fuego y sangre por las iglesias en Colombia.

Era de izquierda pero no de claustro y por eso supo zafarse a menudo, sin reatos de conciencia política, de los purismos doctrinarios y de las verticalidades disciplinarias de la izquierda que tanta división han provocado en el quehacer libertario del pensamiento crítico y rebelde de Colombia. Para Gaviria primó siempre la causa por sobre las disciplinas de partido. Y primó siempre la conciencia por sobre las conveniencias pragmáticas de los pactos políticos. Y primó la radicalidad filosófica por sobre el espíritu de lucro o ganancia personal. Y primó la vida, la vida de cada viviente humano de esta colombianidad maltrecha, por sobre las seguridades o el reconocimiento de méritos individuales.

¡Si los creyentes fueran como ese buen agnóstico! Si los creyentes católicos, cristianos, judíos, musulmanes, animistas, naturalistas de Colombia y sus jerarcas, guías, gurúes, sacerdotes o pastores fueran como este agnóstico y honrado filósofo que no se atrevía ni a afirmar ni a negar a Dios, estaríamos a las puertas de una transformadora revolución ética del vivir colombiano. Y se anunciaría un nuevo y buen vivir para todas las formas de la vida entre nosotros.

 

* Animador de Comunión sin fronteras, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
** Rivas Herrera, Patricio. El sujeto disidente y la probabilidad de sus nuevas alegrías. Conferencia pronunciada ante la alianza de Maestras y Maestros gestores de nuevos caminos, Medellín, 2010.

Publicado enEdición Nº 212
Viernes, 10 Abril 2015 16:26

En torno a El Anticristiano de Nietzsche

En torno a El Anticristiano de Nietzsche

El presente libro muestra que El Anticristiano de Nietzsche –según la traducción propuesta por Gutiérrez Girardot– se inscribe en la "muerte de Dios" que el filósofo alemán proclamó en La Gaya ciencia (aforismo 125), el cual no es preponderantemente un panfleto polémico contra los dogmas o la liturgia cristiana, sino una confrontación con toda la civilización cristiano-occidental, su metafísica y su moral de esclavos que denigra de la vida. En este sentido, “El anticristiano o la muerte de Dios” representa, en verdad, el final de una época y el inicio de una nueva: la era post-cristiana. Esta nueva era es posible por la "rehabilitación de la carne", la recuperación de la sensibilidad que defendieron Feuerbach y Marx, entre otros; el auge de las ciencias naturales y el "desencantamientod el mundo" producto de la sociedad burguesa. 

 

Por estas razones, este es un texto de suma actualidad sobre Nietzsche y tal vez sin par en lengua española, acompañado en esta ocasión de un Estudio introductorio sobre el importante legado intelectual de Rafael Gutiérrez Girardot para la cultura Hispanoamericana.

Publicado enCoediciones
Viernes, 10 Abril 2015 06:22

Francisco o las ambigüedades

Francisco o las ambigüedades

Pedro o las ambigüedades es una novela experimental de Herman Melville. Publicada aún en el aura del éxito de Moby Dick, en principio fue rechazada, por su enigmático e inaccesible estilo (y motivos homosexuales); décadas después fue redescubierta por la crítica y tratada como una joya de ficción sicológica.


Con el papa Francisco (heredero de San Pedro) ocurre algo al revés: desde el principio (casi) todos aplaudieron su estilo y lenguaje directo; pero conforme pasa el tiempo –el 13 de marzo se cumplieron dos años desde su investidura– sus pronunciamientos resultan cada vez más confusos y sus gestos cada vez más efímeros.


Mucha de esta ambigüedad viene de los tiempos cuando Francisco aún era Bergoglio (véase: El Papa de todas las ambigüedades, en La Jornada, 7/4/13), una particularidad que en vez de desaparecer con el cambio de nombre se volvió recurrente en su pontificado.


A pocos días del cónclave, Juan Gelman (1930-2014), el poeta argentino a contrapelo de la euforia que contagió aun a la gente antes crítica a Bergoglio (como Adolfo Pérez Esquivel), recordó una rara historia que tuvo con él en los años 90, cuando aún era arzobispo de Buenos Aires.


Tratando de averiguar algo sobre la suerte de su nieto (o nieta, aún no sabía; en 2010 por fin encontró a Macarena) fue a entrevistarse con él. Su respuesta: No puedo hacer nada. Pero más tarde, declarando como testigo en el juicio por el robo de bebés, Bergoglio puso a Gelman como ejemplo de sus amplios esfuerzos en la búsqueda de los nietos, y aseguró que seguía en contacto con el poeta.


Nunca volví a verlo y por ninguna vía supe de sus presuntas gestiones ni de su falta de éxito, escribió Gelman, poniéndole un nombre a esta actitud –ambigüedad– y lamentando que tan fácil pasan al olvido los costados oscuros del papa Francisco (Página/12, 25/3/13).


Decir una cosa y luego otra. O no decir nada. También le pasa.


Como eso de que este gran defensor de los derechos humanos –que siempre hacía todo para boicotear la búsqueda de justicia en Argentina– nunca dijo nada (¡sic!) sobre los 30 mil desaparecidos durante la guerra sucia (1976-1983). Aún no se ha enterado, dice Rubén Dri, teólogo y ex cura tercermundista (Agencia Paco Urondo, 8/1/14).


O decir demasiado.


Como eso de que se animó a justificar lo injustificable saliendo en defensa de Pío XII, que nunca dijo nada sobre el Holocausto y la suerte de los judíos exterminados por los nazis: Fue el contexto de su tiempo, dijo ( La Vanguardia, 12/6/14).
¿Hablaba sólo del silencio de Roncalli, papa germanófilo para quien Stalin, no Hitler, fue la principal amenaza a la civilización europea? ¿O fue también una voz en su propio caso de silencio ante el genocidio a manos de los militares-trogloditas que –según ellos– defendían del comunismo a la civilización occidental? Desde luego también fue el contexto de su tiempo.
Hasta aquí la historia. Miremos al presente:


• Si bien todos (casi) aplaudieron su apertura hacia los homosexuales (Quién soy yo para juzgar...), pocos notaron que no tocó en absoluto la doctrina sobre el tema; o que comparó las personas trans, con... las armas nucleares –¡sic!–, ambos igualmente peligrosos para la humanidad, o llamó a abolir la ley del matrimonio igualitario en Francia (2015), cosa que no logró parar en Argentina (2010).


• Si bien hay quienes dicen que este es un papa feminista (¡supersic!), su visión hacia el papel de la mujer es igual de progresista que la de... Juan Pablo II; o peor, juzgando por lo que piensa de la teoría de género (el nuevo bogeyman de la Iglesia): una colonización ideológica comparable con nazismo y fascismo (¡sic!).


• O esto: Nadie ha hecho más que la Iglesia en la lucha contra la pederastia, dice Francisco ( Corriere della Sera, 5/3/14), a lo que se antoja contestar simplemente que nadie ha hecho más para generar y luego encubrir estas prácticas.


• Y – last but not least– una frase que sintetiza el maquiavelismo de Bergoglio y su afán de reinventarse en la piel de Francisco: Jamás he sido de derechas ( La Civiltà Cattolica, 20/9/13). ¿No? ¡Viejo zorro! Los engañaste a todos. A la junta que pensaba que eras uno de los duros, al kirchnerismo que pensaba que eras un líder de la derecha peronista y a los curas tercermundistas que creían que estabas en contra de sus ideas cuando hoy resulta que a escondidas simpatizabas con ellos.


Pero lo más ambiguo de Francisco es la brecha entre las expectativas que genera y los hechos. ¿Tiene más razón la gente como Dri que asegura que la suya es la misma Iglesia de Juan Pablo II y Benedicto XVI, sólo con otro ropaje ( idem), o los que dicen que la suya es la misma Iglesia del Concilio Vaticano II (1962-1965) y sus principios renovadores?


Hasta ahora tuvimos el sínodo de obispos donde Francisco orquestó un crash test entre conservadores como él y los sectores más retrógrados –en la Iglesia post wojtyliana ya no hay izquierda– pero el resultado fue sólo mucho polvo y vaguedades; él mismo aseguró que no fue tocado ningún punto de la doctrina de la Iglesia ( La Nación, 7/12/14). Falta la segunda ronda (en octubre), pero ¿de veras alguien cree que por ejemplo en las cuestiones de la sexualidad Bergoglio irá más allá de la encíclica Humanae vitae (1968) con la que Pablo VI frenó la apertura post concilio?


Para eso –y en general para reformar la Iglesia– se necesitaría un debate y una efervescencia teológica como la que hubo en los años 60, que Francisco no es capaz, ni está dispuesto a suscitar. No es un teólogo (ni tiene buenos teólogos); es un pastor que ofrece sólo gestos y soluciones ad hoc (como el trato más humano a los homosexuales).


No es poco, pero no alcanza para cambios duraderos. Él mismo dice que su pontificado será breve de cuatro o cinco años ( El País, 13/3/15); y después de dos apenas, sigue preparando su asalto al poder. Así su apertura corre riesgo de quedarse en lo anecdótico.


Y ahora un golpe así: la prensa italiana revela que el Papa, este campeón de austeridad personal... engordó; too much pizza y postres argentinos ( La Jornada, 3/4/15). Parece que por fin los lobos de la curia se infiltraron al hotel de Santa Marta (y su cocina), dejando al desnudo –de una vez por todas– a Francisco y/o sus ambigüedades.

Twitter: @periodistapl

 

Publicado enInternacional
Sábado, 04 Abril 2015 07:16

Boicot al odio

Boicot al odio

El 7 de agosto de 1930 tres jóvenes aforestadounidenses fueron linchados en Marion, Indiana. El horror del crimen fue capturado por un fotógrafo local. La imagen de los cuerpos colgados y ensangrentados de dos de estos tres jóvenes es una de las más icónicas del sombrío archivo de linchamientos documentados en Estados Unidos. La mayoría de las personas asocia el linchamiento con el sur profundo, los vestigios de la esclavitud y la aplicación de las leyes de segregación racial. Sin embargo, esto sucedió en el norte. Marion está en el norte de Indiana, a mitad de camino entre Indianápolis y Fort Wayne y a alrededor de 240 kilómetros de Chicago. La intolerancia no conoce fronteras.


En la fotografía se ve, parada debajo del árbol de arce de la plaza de los Tribunales de Marion, a la multitud de hombres blancos responsables del linchamiento de los jóvenes. Algunos sonríen a la cámara. Un hombre señala al cadáver de Abran "Abe" Smith, colgado junto al de Thomas Shipp. La tercera víctima, James Cameron, sobrevivió. Era el menor de los tres. Fue golpeado y arrastrado hasta el tronco del árbol, debajo de sus amigos muertos y llevaba una soga alrededor del cuello. Por algún motivo no lo mataron. Posteriormente, fundó cuatro grupos locales de la Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color (NAACP, por sus siglas en inglés), así como el Museo del Holocausto Negro de Estados Unidos en Milwaukee. Fue también director de la oficina de derechos civiles de Indiana.


Sin duda, Indiana no quiere ser recordado por este terrible crimen ni como bastión del odio. Entonces, ¿por qué el gobernador de Indiana, Mike Pence, legalizó una nueva ola de intolerancia al promulgar la controvertida "Ley de Restauración de la Libertad Religiosa"?


Quienes apoyan la ley afirman que defiende la libertad religiosa; quienes se oponen la califican de un ataque apenas encubierto a los derechos de las personas lesbianas, gay, bisexuales y transgénero (LGBT). La ley permite a individuos, empresas y comercios negarse a atender a personas LGBT únicamente por motivo de su orientación sexual o identidad de género. Ello ha provocado una ola de fuertes reacciones negativas a nivel nacional. Muchas celebridades, grandes empresas y gobiernos de ciudades y estados condenaron y boicotearan a Indiana. Charles Barkley, ex jugador de básquet de la NBA y comentarista deportivo dijo en una declaración: "Mientras exista legislación contra las personas homosexuales en un estado, creo que los grandes eventos como los 'Final Four' y el 'Super Bowl' no deberían realizarse en ciudades de esos estados". Indianápolis, capital del estado de Indiana, será anfitrión de las semifinales y de la final del campeonato de básquet universitario, conocidos como 'Final Four', que se celebrarán del 4 al 6 de abril.


El entrenador del equipo de básquet masculino de la Universidad de Connecticut, Kevin Ollie, no asistirá a los partidos, en cumplimiento de la prohibición que rige a los empleados públicos del estado de viajar a Indiana con fondos públicos, impuesta por el gobernador Dannel Malloy. Pat Haden, ex jugador de fútbol americano y actual director de deportes de la Universidad del Sur de California, anunció que boicoteará una reunión de fútbol universitario que se realizará en Indianápolis al mismo tiempo que los 'Final Four'. Haden publicó en Twitter: "Soy padre orgulloso de un hijo homosexual. En su honor, no asistiré a la reunión del comité de CFP en Indiana esta semana. Apoyemos la diversidad (#EmbraceDiversity)". Si la Asociación Nacional de Deportes Universitarios (NCAA, por sus siglas en inglés) trasladara a otro estado los partidos finales de la liga universitaria de básquet sería un desastre para Indiana desde el punto de vista económico y destruiría la reputación del gobernador republicano Pence.


Hablando de hijos, Asa Hutchinson, gobernador de Arkansas, donde la legislatura siguió los pasos de Indiana al aprobar esta semana una ley similar a la Ley de Restauración de la Libertad Religiosa, afirmó que no la promulgará. Hutchinson mencionó en su argumentación que su propio hijo firmó una petición en contra de la ley. Supongo que el hecho de que Walmart, la empresa más grande del mundo, se manifestara en contra de la ley debe haber contribuido a su decisión.


La propia Asociación de Deportes Universitarios ha expresado fuerte preocupación con respecto a la ley de Indiana. Pero las reacciones no se limitan al básquet. Hasta la Asociación Nacional de Carreras de Automóviles" (NASCAR, por sus siglas en inglés) anunció que estaba "decepcionada por la legislación recientemente aprobada en Indiana. No apoyaremos ni participaremos en la exclusión ni en la intolerancia. Estamos comprometidos con la diversidad y la inclusión en nuestro deporte", sostuvo NASCAR.


Nueva York y Washington se sumaron a Connecticut en la prohibición a que se realicen viajes a Indiana financiados con fondos públicos, al igual que los gobiernos de las ciudades de Nueva York, Denver, Seattle y San Francisco. Empresas como Nike, Apple y Marriott denunciaron la ley. Angie's List, el popular sitio web de recomendación de servicios para el hogar, decidió no avanzar con la expansión de su sede en Indianápolis, un proyecto que estaba valuado en 40 millones de dólares.


Ante la fuerte presión y tras su rechazo inicial, Pence ha solicitado a la legislatura que "enmiende" la ley y "aclare" que su redacción no permite la discriminación por motivos de orientación sexual. Quienes se oponen a la ley afirman que no se conformarán con menos que su derogación absoluta. Como decía un cartel de protesta: "El odio no tiene aclaración".


La imagen del linchamiento de 1930 en Marion, Indiana, inspiró la canción de Billie Holiday "Strange Fruit". Bob Dylan comienza su famosa canción de 1965 "Desolation Row" con palabras inspiradas en el incidente: "Están vendiendo postales del ahorcamiento". El sobreviviente del linchamiento, James Cameron, es citado en el sitio web del Museo del Holocausto Negro: "El odio es un veneno que corroe por dentro al que odia". Tanto dentro como fuera de Indiana, personas de diversos ámbitos están demostrando que la acción organizada es el antídoto para el odio.

Traducción al español del texto en inglés: Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado enSociedad
Martes, 24 Marzo 2015 14:41

Sacar la fe de las iglesias

Sacar la fe de las iglesias

Hubo un método de comunidades cristianas en sectores empobrecidos que hizo pelechar esperanzas por toda América Latina. Esperanzas y acciones. Acciones y procesos. Procesos y revoluciones. La revolución sandinista, por ejemplo, la que derrocó en Nicaragua una dictadura de varias décadas, tuvo ese método como acicate y motor. Llegó de Francia y en nuestras comunidades encontró suelo fértil. Era el final de los años 60 del siglo veinte, efervescentes y revolucionarios. El método juntaba celebración, vida, historia y tarea política, denominada revisión de vida y tenía tres elementos claves: ver, juzgar y actuar. Las iglesias se entendían como grandes comunidades de pequeñas comunidades.

El sujeto del método revisión de vida era una pequeña comunidad estrechamente ligada por circunstancias de vida: pobres, vecinos, se apreciaban, tenían problemas comunes, muchas de las preguntas que planteaban ante la vida les eran enteramente familiares. Se reunían cuando empezaba la noche, arrastrando el cansancio de la jornada, cantaban un poco o conversaban informalmente; sucedía en la vereda o en el barrio, en una piecita de la casa pobre o en un salón de la escuela; se alumbraban con una vela o con un bombillo de poca luz; el grupo era acompañado por un sacerdote, una religiosa, un pastor, un seminarista, una mujer o un hombre de la comunidad con formación para ese servicio. El encuentro tenía lugar, habitualmente, una vez por semana.

El momento del VER. Cada uno contaba, sin detalle, como quien enumera cosas de la vida, un hecho que le había marcado la semana o el tiempo transcurrido desde el último encuentro. Sin juicios, sin opinión, sólo se planteaban, sin demasiado detalle, hechos que habían marcado la semana: una situación con un vecino, un problema con un juez, un acuerdo de convivencia, el atropello de un policía, un maltrato de un empleador, el embarazo de la niña de 13 años, la fiesta del fin de semana, un desalojo, la minga para arreglar la toma del agua o el camino vecinal, la huelga recién iniciada, cómo un compañero o compañera resolvió una situación de injusticia.

El momento del JUZGAR. La persona que animaba el encuentro movía al grupo a seleccionar uno solo de los hechos relatados. No se trataba del hecho más grandioso o espectacular, o del más bien contado, o del relatado por la persona que tenía más influencia o del que más opinión movía. Se escogía el hecho que más importancia tenía para comprender la vida que estaban viviendo y para descubrir la tarea que tenían que asumir, juntando fuerzas, en el momento presente. Una vez seleccionado el hecho sobre el que iban a profundizar, se pedía al compañero o compañera que lo había dado a conocer que lo presentara con mayor detalle: por qué se dio, quiénes lo protagonizaron, en qué circunstancias ocurrió, cómo se resolvió, cómo lo reflexionaron, qué fuerzas se juntaron para afrontarlo, qué consecuencias estaba produciendo. Para juzgar el hecho –y aquí es muy importante la formación del animador o animadora del grupo– se buscaban algunos textos que pudieran dar nueva luz sobre el asunto con preguntas como ¿qué hubiera dicho y cómo hubiera actuado Jesús?, ¿conocemos algún texto del evangelio que nos pueda iluminar para dar un juicio sobre lo sucedido?, ¿qué dicen los teóricos al respecto: los científicos sociales, políticos, defensores de derechos?, ¿alguien puede leer algún otro texto, un cuento, una noticia, un poema, etcétera, que nos dé luces para un buen juicio?. Así equipado, el grupo podía empezar a juzgar con preguntas como, ¿qué conexión tiene lo vivido con la realidad social, política y económica del resto del país?, ¿cómo se conecta ese hecho con lo que sucede en América Latina y en el mundo?, ¿se hubiera podido actuar de otra manera?, ¿conocemos algún movimiento u organización política o social que nos pueda acompañar en el abordaje de hechos similares?, ¿esto les sucede a los más ricos o solamente nos pasa a los empobrecidos?, ¿esto podría ser de otra manera?

El momento del ACTUAR. La pequeña comunidad se declaraba suficientemente iluminada y fuerte espiritual e interiormente para asumir compromisos concretos en relación con los juicios dados al hecho revisado. Era el momento de plantear preguntas por la acción: ¿Cómo vamos a hacer frente a hechos similares en lo sucesivo?, ¿cómo vamos a fortalecer la unidad de vecinos para resolver hechos parecidos?, ¿podemos hacerles frente con eficacia si nos quedamos solos?, ¿qué aliados vamos a buscar?, ¿esos aliados están en las esferas del poder establecido o en las organizaciones populares?, ¿cómo nos podemos articular con otras experiencias de organización del pueblo? Después de estas preguntas, se tomaban unas decisiones concretas que seguirían siendo coordinadas y evaluadas por la propia comunidad.

Pues te cuento, querida lectora, querido lector, que eso sí era una fe viva. La gente solía comentar "¡con razón decía Jesús que llegará un día en el que la verdadera oración no se hará en los templos sino en las calles, en las casas y donde la gente se reúne y lucha!". Lo habitual era terminar la reunión tomando juntos algo sencillo pero acogedor, una aguapanela caliente y un pedazo de pan, comiendo y cantando juntos y evocaban la presencia de Jesús: "Cuando hagan eso, acuérdense que yo estoy en medio de ustedes". Se abrazaban y volvían a sus casas y sentían que algo nuevo había empezado a crecer en sus corazones.

* Animador de Comunión sin fronteras.
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado enEdición 211
"El Estado no puede tutelar los cuerpos de las mujeres"

"Si mañana me encuentran muerta, dirán que me lo merezco por puta", rezaba uno de los carteles de la Marcha de las Putas que se desarrolló este sábado en Quito, capital de Ecuador. La peculiar convocatoria denuncia la violencia de género y reivindica la libertad sexual y estética de las mujeres y de la diversidad sexogenérica. Cientos de mujeres y actores queer (todos aquellos que se oponen a la heteronormatividad) se asumieron "putas" durante la jornada de hoy como un sinónimo de autonomía.


Con sus cuerpos pintados y ropa llamativa (algunos sin ella), caminaron por el centro norte de la capital, la zona de mayor atractivo turístico. La Policía, a diferencia de años anteriores, obligó a todos los desnudos a vestirse. A un hombre que iba solo con un delantal de cocina lo conminaron a ponerse ropa interior para continuar. Él vestía así porque era parte de su performance: iba limpiando el machismo con un paño y lejía.


El rechazo al Plan Familia Ecuador, nombre de la estrategia de planificación familiar que se estrena este año y que propone la vuelta a los valores, a la familia, y el retraso de las relaciones sexuales, se evidenció en muchos de los carteles que llevó la gente: "Plan Familia no, plan puta sí" o "ni Dios ni Estado". Virginia Gómez de la Torre, del colectivo de Defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos, explicó que "la pedagogía del no" generará más problemas entre los adolescentes y que "el Estado no puede tutelar los cuerpos".


Mucha de la indignación que se vio esta tarde se debe a las declaraciones que esta semana hizo el Secretario jurídico de la presidencia, Alexis Mera, en un periódico. "El Estado debe enseñar a las mujeres que es preferible que retrasen su vida sexual y que retrasen la concepción para que puedan terminar una carrera", dijo y añadió que hay un problema de valores en la sociedad y que "las mujeres no se valoran adecuadamente, y se dejan violentar".


Margarita Carranco, reconocida feminista que ahora trabaja por la inclusión y la igualdad en el Municipio de Quito, dijo que "hay que agradecerle a (Alexis) Mera por sus declaraciones porque nos permiten reflexionar sobre nuestros derechos". Explicó también que Quito resistirá a la política nacional sobre sexualidad con el programa del ayuntamiento "Saber pega full", que da información sobre sexualidad y acceso a métodos anticonceptivos para que los adolescentes y jóvenes tomen decisiones acertadas.


Las declaraciones del funcionario público también provocaron que centenares de mujeres salieran a la marcha del pasado 19 de marzo, cuando los sindicatos y movimientos sociales convocaron a una movilización nacional por la pérdida de libertades.


El manifiesto final de la manifestación de este sábado rechazó frontalmente el femicidio, que según los datos de la Fiscalía deja un promedio de 200 víctimas cada año en el país. Para frenar este problema el Estado incluyó en el Código Penal penas de 22 a 26 años de cárcel, pero las sentencias aún son escasas. La sociedad civil ha evidenciado algunos casos a través de las redes sociales como "Justicia para Vanessa", que todavía busca castigo para el hombre que en 2013 golpeó a esta joven con un bate de beisbol hasta matarla.


La Marcha de las Putas es una marca a nivel mundial. Nació como una respuesta indignada al policía canadiense Michael Sanguinetti que soltó un comentario machista en una charla sobre seguridad en 2011: "Las mujeres deben evitar vestirse como putas, para no ser víctimas de la violencia sexual". En Ecuador la marcha se ha realizado desde 2012 y cada vez se han sumado más demandas y más colectivos que aprovechan el mes de marzo, mes de la mujer, para llevar sus reivindicaciones a la calle. Este año también se sumaron trabajadoras sexuales y transexuales.

Publicado enSociedad
Lunes, 16 Marzo 2015 16:52

Un ejército religioso en formación

Un ejército religioso en formación

Gritan como los soldados de las películas. Se retiran marchando, firmes, marciales los días de misa, sábados y domingos. Son los Gladiadores del Altar de la Iglesia Universal del Reino de Dios, una de las más importantes iglesias pentecostales de Brasil.

 

Meten miedo, ingresan en plena misa, formando filas, marcando el paso. Cuando llegan frente al estrado, se detienen hasta que una voz les indica: "Firmes". Hacen la venia, levantan el brazo hasta la altura de los hombros, todo en perfecta sincronía. Gritan como los soldados de las películas. Se retiran marchando, firmes, marciales. Los feligreses aplauden frenéticamente. Son los Gladiadores del Altar de la Iglesia Universal del Reino de Dios, una de las más importantes iglesias pentecostales de Brasil.


Decenas de chicos marchan y hacen ejercicios en parques de las principales ciudades, pero sobre todo se movilizan los días de misas, sábados y domingos. Algunos los confunden con pelotones de las escuelas militares, porque los ejercicios son muy similares.


El programa Gladiadores del Altar fue lanzado dos meses atrás y ya cuenta con 4.300 miembros, todos varones jóvenes, que además de las prácticas participan en escuelas de formación sobre la Biblia todas las semanas. Programas similares estaría llevando adelante la iglesia en Argentina y Colombia.
La polémica no se hizo esperar y forzó a la iglesia a sacar de su página los videos de los gladiadores. El diputado federal Jean Wyllys, del Psol, pidió la intervención del Ministerio Público ante lo que calificó de "fundamentalismo religioso" y destacó que la sociedad "no debe cerrar los ojos ante estas cosas" (Zero Hora, 5-III-15).


Un comunicado de la Iglesia Universal destaca que el proyecto Gladiadores del Altar busca rescatar a los jóvenes en situación de riesgo y prepararlos para "servir exclusivamente al Señor". Sin embargo, no son pocos los que, observando los videos, creen que se está forjando una suerte de "dictadura evangélica" y estiman que los comportamientos de los gladiadores, incluyendo su escudo, son similares a los que practicaban los nazis y también los miembros del Estado Islámico.


La polémica está servida. Quien quiera formarse una opinión propia, puede cliquear "Gladiadores do Altar" o mirar el video en Youtube en https://www.youtube.com/watch?v=w9zmcAS_9JA

Publicado enSociedad