“No hay término medio, ¡venimos a derogar el Decreto 883!”

Los rumores se intensifican de cuanto en cuento. Son las 9:20 pm del domingo 13 de octubre, y en el Ágora de la Casa de la Cultura se encuentran indígenas de diferentes comunidades, en su mayoría mujeres, pendientes de una pantalla ya que en unos momentos serán testigas y guardianes del esperado y postergado encuentro entre el gobierno de Lenín Moreno y las dirigencias indígenas del la Conaie (Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, Feine (Consejo de Pueblos y Organizaciones indígenas evangélicos del Ecuador) y Fenocin (Confederación nacional de organizaciones campesinas indígenas y negras), la que se escenifica luego de la fallida reunión de las 3 de la tarde y que finalmente inició a las 5:48. Entre todas las presentes reina mucha expectativa, mucha desconfianza; conocen las tácticas del poder…

Aún está fresco el recuerdo del engaño del día 11, cuando fueron convocados a una reunión en la Asamblea Nacional de Ecuador. Mientras inicia la transmisión, que lleva dos horas de atraso, un testigo en primera persona, un quiteño de 30 años y que tiene una improvisada máscara hecha con una camiseta verde y una capucha, sus ojos irritados pues lleva tres días de mal dormir en la Casa de la Cultura junto con los indígenas, apoyando la protesta y sumando a la resistencia, relata y repite con insistencia, “¡fue ¡indignante!!, lo que pasó fue indignante, hay que hacer algo, hubo mucha gente herida, creo que hasta muertos”*.

Mientras la gente se agolpa alrededor de nuestro testigo, él continúa con su relato. “En las inmediaciones de la Asamblea nos emboscaron, nos llamaron a un diálogo para negociar, a la Asamblea ingresaron 50 mujeres, indígenas y mestizas. En eso, llegaron helicópteros con policías y municiones, nos engañaron con que vamos a dialogar y encendieron una bomba del lado de ellos, para simular que nosotros la habíamos arrojado. Nosotros íbamos en paz, con las manos arriba... empezaron a lanzar una cantidad tremenda de bombas, esa es la traición al pueblo, la mentira. Reaccionemos todos, este país es de todos”.

Entre voces de rabia y rechazo a lo sucedido, un brigadista de salud, con su tradicional bata blanca, repara en la censura sufrida por gran cantidad de medios de comunicación –emisoras en su inmensa mayoría–, pero también autocensurados y que no transmitieron nada de lo que estaba ocurriendo, lo único que se escucha en la radio, enfatiza, es música y en la televisión pasan películas viejas. Nadie dice ni sabe nada a través de esos canales, y cuando lo dicen es para desinformar, reina el desconcierto. Otra voz, esta vez de una joven universitaria, aclara que en redes sociales influencers, generadores de opinión, buscan desprestigiar constantemente las movilizaciones, con la misma táctica de siempre “lo que pierde el país con el paro”, enfatizando en daños de los bienes públicos y privados, interrumpiendo la transmisión cuando los entrevistados no son funcionales a su libreto.

Entretanto, en el parque el Árbolito, contiguo a la Casa de la Cultura, una mujer indígena menuda, joven, confronta a los mestizos y a la población en general que se acercan al recinto a dejar medicamentos, comida, cobijas, ropa. Su voz se quiebra y con lágrimas en los ojos reclama a los presentes: “Gracias por lo que dan pero no necesitamos más cosas, no estamos pidiendo limosna. Tenemos amontonada la comida, porque la gente viene y deja la comida para sentirse bien. Hablen con sus familias, nosotros dejamos nuestros terrenos, nuestros animales, nuestros hijos, (mientras) ustedes duermen bien, acá no se puede ni siquiera dormir, hubo días en que nos gasearon hasta las 3 de la mañana. Hagan conciencia, vayan golpeando de puerta en puerta y cuenten lo que está pasando, estábamos con las manos vacías, sin armas, dando de amamantar a nuestros hijos, hasta les dimos comida a los policías y nos atacaron. Luego el gobierno dice: ‘dejen la violencia’, ¿de dónde viene la violencia? Toda la vida el indio ha sido pisoteado ¿va a seguir siendo pisoteado, hermanos? Y acá los vecinos no se organizan, están en la ciudad y no se organizan, ¿acaso somos el ejército de ustedes? !No! Organicen la gente, esto no lo podemos hacer solos”.

Este llamado desesperado y común entre los indígenas parece encontrar aliados en amplios sectores de la sociedad quiteña y de otras ciudades del país. El movimiento indígena es el principal protagonista de la protesta y el paro nacional. La sorpresa provino de sectores sociales urbano, marginales, muchos de ellos muy jóvenes, que se sumaron de forma decidida a la lucha, estudiantes universitarios, voluntarios en salud y otros. Así fue como fracasó la estrategia de confrontar a los urbanos contra los rurales, mestizos contra indígenas.

El silencio es total, inicia la transmisión en directo, que no es dádiva gubernamental sino exigencia de la Conaie, para que así todo el país participe de una negociación a puerta abierta entre los ricos y el pueblo; para que toda la gente levantada por el país –en El Napo, El Oro, Santo Domingo de los Colorados, Otavalo, Ambato, Riobamba, Cuenca…– se sienta partícipe de la negociación, para que la rechace en caso de no lograrse en ella el propósito inmediato de la misma: la derogación del Decreto 883.


La transmisión va pasando las distintas intervenciones de quienes están en la mesa de negociación. Una mujer con gesto de preocupación mira una y otra vez la pantalla, su rostro está curtido por el evidente trabajo en el campo, su color de piel es el mismo que el de la tierra, sus manos grandes y fuertes no se quedan quietas, escucha con atención, ante un comentario frunce el ceño y dice con una voz potente, “estamos aquí y vinimos aquí, para la derogación del decreto 883 del FMI”, alguien menciona que hay que negociar, que se puede buscar un “término medio”, a lo que replica evidentemente molesta, “no hay término medio, ¡venimos a derogar el Decreto 883!”.

Y como si la estuvieran escuchando, por la televisión se escucha una de las exigencias de la Conaie en la vocería de Leonidas Iza: la inmediata derogación del Decreto 883. De parte del gobierno se cruzan las miradas, pero la decisión la habían tomado desde antes de llegar al recinto –seguramente sondearon el ambiente social, y su misma incapacidad para contener la furia popular– y confirman la aceptación de la exigencia.

La explosión de alegría popular es inmediata y copa las calles de diversas ciudades, a la par que los voladores hacen sentir, como eco, ese sentimiento de triunfo, el que una vez más confirma que desatada la furia popular no hay gas, bala, tolete (el garrote que lleva la policía), que la contenga.

Y así fue. El martes 15 de octubre Lenín Moreno firma el decreto 884 por medio del cual se deroga el derrotado por el alzamiento indígena y popular ecuatoriano. Las tarifas del transporte urbano regresan al histórico 0,25 de dólar, y el galón de gasolina a 1,45 dólares.

Mientras tanto la negociación, para los detalles de otro conjunto de aspectos que trae el paquetazo del FMI, continúa en el predio de la Iglesia en la zona de Lumbisí, a 30 kilómetros de Quito.

 

* La represión a lo largo de estos días alcanzó niveles nunca antes vistos en Ecuador, especialmente el viernes 11, los ataques indiscriminados, la violencia física de las fuerzas del orden, desnudaron su esencia, obedecer y liquidar al contrario, desconociendo al otro como un igual. Las cifras de la Defensoría del Pueblo, del 3 al 13 días de octubre, son aterradoras: 8 personas fallecidas, 1.192 detenidas y 1.340 heridas. Ante ello, emana un interrogante también presente en todos los países donde han alzamientos sociales: ¿Qué hacer con la policía y el ejército, igual de violentos por doquier, verdaderos violadores de los derechos humanos, verdugos de la voluntad popular?

 


 

Guayaquil 14 de octubre de 2019

 

• Amaranta Pico

 

Anoche, en el centro de Guayaquil, después de seguir atentamente los diálogos de paz, nos reunimos algunos amigos y amigas con quienes compartimos calle, refugio, comunicación, acompañamiento y cuidado estos días. Nos embargaba una mezcla de sensaciones: alegría por la potencia radical de vida del movimiento indígena y los logros de esta inmensa jornada; dolor y rabia por los crímenes de Estado, los muertos, heridos, detenidos y desaparecidos; agotamiento extremo; inquietud por las engañosas jugadas políticas por parte del gobierno; nuevamente alegría por todo lo que develó esta crisis a muchos niveles y por las redes de solidaridad y conciencia política que fortaleció; gratitud con la gente valiente y luchadora de Quito; certeza de que se trata de un proceso largo y complejo; extrañeza, vacío…

De pronto, escuchamos sonidos provenientes de la avenida 9 de Octubre, que se extendieron por la calle Pichincha, y luego por Aguirre y Malecón. Era la multitud que se había lanzado a celebrar. Al bajar, nos dimos cuenta que se trataba de la población indígena de los distintos barrios de Guayaquil y Durán. No sólo era baile, canto y festejo, era también manifestación, “toma de la plaza”. Nos unimos a la extraordinaria caravana que avanzó con fuerza hasta la Gobernación y el Municipio.

Al caminar con todas esas personas que la ciudad intenta ocultar, que la ciudad no quiere ver… sentimos que presenciábamos y éramos parte de un hecho inédito, una respuesta eufórica sí, pero también un acontecimiento simbólico fundamental.

Por un altoparlante, exclamaban: “…esta calle 9 de Octubre, donde se nos tenía prohibida la entrada, ahora nos la tomamos, pacíficamente, somos runas, nosotros que sembramos la tierra ahora estamos aquí por primera vez, porque nosotros vivimos y trabajamos aquí, venimos del páramo y nuestros hijos han nacido aquí, también somos guayaquileños, ¡carajo! Hoy hemos vencido”.

Con nuestros cuerpos íbamos limpiando los espacios de violencia y miedo, los lugares en los que se exteriorizó la represión y confusión estos días. Pasamos por donde poco antes habíamos corrido escapando de las bombas lacrimógenas y todo el amedrentamiento policial y militar, por los sitios donde se expresó también la alevosía de la marcha racista convocada por el Partido Social Cristiano. Caminamos por la 9 de Octubre, pasamos por Boyacá, hasta el parque Centenario.

Creo que en Guayaquil, en esta ciudad que habito y quiero tanto, podemos más que nunca potenciar la escucha al otro, mirarnos en nuestra diversidad. Creo en las redes humanas comunitarias, en los tejidos colectivos que nos sostienen. Creo en el vínculo, en la memoria presente, en pulsar amor. Creo en la reafirmación de la vida.

Publicado enEdición Nº262
Cae el gabinete de Piñera tras protestas multitudinarias

 Santiago. El efecto inmediato de las concurridas manifestaciones protagonizadas el viernes 25 por millones de chilenos en todo el país –un millón 200 mil personas sólo en Santiago–, fue forzar la caída del gabinete del presidente Sebastián Piñera.

"He pedido a todos los ministros poner su cargos a disposición para poder estructurar un nuevo gabinete para poder enfrentar estas nuevas demandas y hacernos cargo de los nuevos tiempos", dijo al mediodía del sábado. Pero no anunció de inmediato quiénes integrarán el equipo ministerial con el que intentará levantarse para sortear la crisis política y social que estremece su presidencia. Los nombres podrían anunciarse entre el domingo y lunes, se precisó desde el Palacio de La Moneda, sede del gobierno.

Ese "pequeño detalle" es otra muestra de la gravedad de la situación que se vive.

En Chile los cambios de gabinete, además de mostrar que un gobierno está en problemas, no se anuncian con anticipación, sino que se comunican cuando se realizan. Los ministros son llamados al Palacio, se les informa cuál es su suerte y a continuación, en una liturgia encabezada por el presidente, se comunica al país quiénes cayeron y cuáles son los nuevos rostros, quienes proceden a jurar.

Cristian Campos, politólogo de la Universidad Central, opinó que la dilación es un esfuerzo de control de la agenda mediática –podrían pasar tres días antes de que se conozcan los nombres– para tratar de recuperar la iniciativa política. Respecto de qué puede esperarse, señaló que “algunos cambios en la agenda, pero no los de fondo que demanda una parte importante de la ciudadanía.

"Creo que va a procurar incorporar a políticos con calle, que comprendan lo que pide la gente, aunque no necesariamente porque estén de acuerdo en todos los cambios. Hay algunos políticos de la derecha que están hablando de una nueva Constitución y dentro del sector deben estar negociando. El presidente se da cuenta que hay cosas que deberá ceder, en otras no, entonces el gabinete debe tener rostros que signifiquen algo para la gente."

En síntesis, el cambio de gabinete, si bien simbólico del fracaso del gobierno, en sí mismo no significa para nada la resolución de la crisis, apenas una posibilidad. La demanda y expectativas ciudadanas a corto y mediano plazos son enormes: pensiones dignas, reducir precio de los medicamentos, paliar el endeudamiento de chilenos, salarios decentes, costo de la vida, transporte público y, sobre todo, cambios estructurales al modelo mercantilista ultraneoliberal.

Las manifestaciones continuaron hoy y ya se convocó para el martes 29 a nueva gran marcha por el centro de la capital.

Por la noche, Piñera anunció el término inmediato del toque de queda en las ciudad donde se estaba aplicando y también adelantó que planea terminar con el estado de emergencia este domingo.

La exigencia política de recomponer el gobierno viene escuchándose desde el primer día de la crisis, conforme se constataba que la explosión social, gigantesca y transversal, se fortalecía y aumentaba.

Desconectados de la realidad

La prepotencia verbal y falta de sensibilidad de varios ministros alimentó la furia popular. Por ejemplo, cuando se produjo el alza de 0.04 centavos de dólar en el precio del transporte que produjo el estallido ciudadano, el ministro de Economía, Juan Andrés Fontaine, mandó a los trabajadores a levantarse más temprano, para que no viajaran en horario punta y así ahorrarse el pago extra; o el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, quien sugirió comprar flores ya que éstas se habían abaratado con la llegada de la primavera; o la ministra de Educación, Marcela Cubillos, quien el lunes 21, con el Metro colapsado y con estaciones aún en llamas, intentó forzar el funcionamiento de escuelas y colegios públicos. O la propia ministra de Transportes, Gloria Hutt, quien descartó cualquier posibilidad de echar atrás el alza, finalmente derogada en medio del incendio social.

Sin embargo, la "pieza de caza mayor" es el ministro del Interior, Andrés Chadwick, jefe del gabinete y primo hermano del presidente. Descrito por medios de prensa y por políticos como "hombre muerto caminando", se hundió políticamente en noviembre de 2018, cuando la policía (Carabineros) mató de un balazo en la cabeza a Marcelo Catrillanca (24 años), un joven poblador mapuche, al cual se acusó de participar en actos delictivos en la Región de La Araucanía y de enfrentarse con uniformados. Chadwick avaló la versión inicial de la policía, pero rápidamente quedó al descubierto que fue un montaje y que Catrillanca recibió el balazo por la espalda mientras regresaba a su casa a bordo de un tractor agrícola. Desde entonces el ministro del Interior ha sido férreamente protegido por Piñera, pese a que para la oposición no constituye un interlocutor válido.

La hora final de Chadwick llegó el viernes 18, cuando el llamado a evadir el pago del pasaje del Metro hecho por estudiantes de secundaria, se tornó en una marea inatajable que se saltaba los torniquetes de acceso a las estaciones. Los carabineros respondieron con apaleos indiscriminados en las estaciones, llenas de pasajeros, y el Metro dispuso cerrar a la hora del fin de la jornada laboral. Todo el transporte público colapsó, millones de personas debieron caminar por horas de regreso a casa mientras caía la noche. Lo demás es historia conocida y aún de desarrollo impredecible.

Hoy se confirmó una nueva víctima fatal, la vigésima, un cuerpo calcinado encontrado en un supermercado saqueado y quemado en la Comuna de Maipú, en Santiago. Además, el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) confirmó la presentación de la décima sexta querella criminal por tortura y violencia sexual, ahora contra un joven homosexual, cometida por carabineros en una comisaría.

Publicado enCrisis Chile
Domingo, 27 Octubre 2019 05:49

Nueva jornada de protestas en Barcelona

Manifestantes catalanes independentistas marchan el sábado en Barcelona.Foto Ap

Madrid. El movimiento independentista catalán se volvió a movilizar contra la sentencia del Tribunal Supremo (TS), que dicto penas hasta de 13 años de cárcel a nueve de los principales dirigentes políticos que impulsaron la declaración unilateral de independencia de octubre de 2017.

Unas 350 mil personas, según la Guardia Urbana, se volcaron a las calles en Barcelona con pancartas que decían: "Libertad".

Al finalizar la concentración hubo enfrentamientos, cuando jóvenes separatistas intentabaron llegar a la jefatura superior de policía de la Vía Laietana.

Los manifestantes mantuvieron su exigenia de libertad inmediata para sus dirigentes, y que puedan regresar al país los otros líderes que huyeron para evadir al tribunal español, entre ellos el ex presidente Carles Puigdemont, quien capitaneó el proceso fallido de secesión.

Se demandó respeto al derecho a la autodeterminación y se cantaron las habituales consignas contra el Estado español, la policía y los medios de comunicación.

El propio presidente de la Generalitat, Quim Torra, se puso al frente de la protesta para advertir una vez más que "la autodeterminación no tiene retorno".

Torra, además, se reunió con representantes de 800 municipios catalanes, todos separatistas, para insistir en que su camino hacia la secesión es imparable e inminente.

"Nuestro compromiso con la autodeterminación ya no tiene retorno. El rechazo a la represión y a la sentencia debe ser implacable. Pero no es suficiente: ahora más que nunca no podemos desfallecer, pues estamos en un momento clave. Sólo juntos tendremos la fuerza suficiente para acabar lo que empezamos."

Miles se movilizan con Vox

En Madrid, el partido de extrema derecha Vox organizó un encuentro multitudinario en la Plaza de Colón, donde acudieron miles de personas al llamado de defender la "unidad de España" y pasar a la ofensiva contra el secesionismo catalán, con reiterados mensajes a favor de encarcelar a todos los dirigentes políticos nacionalistas y hasta de proscribir a los partidos que defiendan la independencia.

Publicado enInternacional
Viernes, 25 Octubre 2019 06:24

Un gran desorden bajo los cielos

Un gran desorden bajo los cielos

El aumento del precio del pasaje de autobús en Santiago era de 30 pesos (un dólar son 720 pesos), elevando el costo a 830. Es evidente que la reacción popular no fue por esos 0.04 dólares por billete, sino que obedeció a causas muy profundas que tienen nombre: neoliberalismo/ extractivismo/ acumulación por despojo.

El levantamiento en Quito fue, formalmente, contra el fin de los subsidios a los combustibles, que siempre encarecen los alimentos y escalan los precios. Los pueblos originarios y los trabajadores aprovecharon la brecha abierta por los transportistas, que no tienen intereses populares sino corporativos, para lanzarse a la yugular del modelo.

En ambos casos, y en muchos otros, lo que está sucediendo es que los pueblos están hartos de una desigualdad que no para de crecer bajo los gobiernos de los más diversos signos. Porque la desigualdad es estructural y está ligada de forma estrecha al modelo extractivista, que se resume en polarización social, pobreza creciente y concentración de poder en las élites financieras y las grandes empresas multinacionales.

Las gigantescas movilizaciones populares, en Quito, en Santiago, en Puerto Príncipe, por no hablar de Barcelona, Hong Kong y París, muestran dos cosas que están pautando la situación: el poder que ha adquirido la movilización popular, capaz de configurar hondos virajes políticos, y que las acciones colectivas trascienden gobiernos, cuestionando un modelo que produce miseria abajo y lujo arriba.

Para ser más precisos: junio 2013, con 20 millones de brasileños en las calles en 350 ciudades, fue un grito contra la desigualdad que sepultó la gobernabilidad lulista al no haber comprendido el gobierno la profundidad del clamor. Diciembre de 2017 fue clave, pero en un sentido inverso, ya que sepultó la gobernabilidad conservadora y clasista de Macri (https://bit.ly/2MWWh4M).

Sin embargo, esas apreciaciones siguen siendo generales y no tocan lo central. Caminar por las calles de Quito estos días de octubre, donde permanece el olor pegajoso del humo de las llantas quemadas, te fuerza a la reflexión. Los intercambios con personas de los más diversos movimientos, rurales y urbanos disipa la niebla de la confusión sistémica en la que nos movemos.

La primera apreciación es que en el levantamiento jugaron un papel decisivo las mujeres y los jóvenes, que desbordaron a los dirigentes históricos. Ellas protagonizaron la mayor marcha de mujeres en la historia de Ecuador, aportando los saberes de la reproducción y el cuidado de la vida, sumando lucidez al fervor juvenil sin menoscabo de la combatividad.

La segunda es la diferencia entre un levantamiento organizado y un estallido espontáneo. La Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) es una organización de base comunitaria, muy bien estructurada y por eso tuvo la capacidad para sacar a los provocadores de las marchas, incluso a los encapuchados. Algo que no está siendo posible en Chile, donde las manifestaciones son sistemáticamente infiltradas por agentes de la policía que alientan saqueos que vuelven a la población en contra de las protestas.

La tercera es que el levantamiento fue posible gracias a las comunidades rurales en primer lugar, que aportaron lo necesario para asegurar la permanencia durante 12 días en la lejana Quito. Dos fuerzas destacaron: las comunidades de la sierra central, al norte y al sur de la capital, y los pueblos amazónicos, cuya llegada organizada como guardia indígena fue decisiva en las jornadas finales.

También hubo una presencia importante de las comunidades urbanas, los barrios pobres donde los jóvenes jugaron un papel activo y decisivo. Un sector de las clases medias urbanas superó el racismo fomentado por los medios y apoyó con agua y alimentos a los pueblos originarios.

Por último, está la interpretación de lo que viene sucediendo. Entre los diversos análisis, creo que el más profundo es el que ensaya Juan Cuvi y sus colegas, en un trabajo titulado El agotamiento de un modelo de control social (https://bit.ly/2W6nLsV). Este modelo nació a comienzos de la década de 2000 con Lucio Gutiérrez y fue desarrollado por la década de Rafael Correa.

En efecto, el modelo está en crisis, pero no se avizora nada que lo pueda sustituir a corto plazo. Por eso el caos en curso, que durará un tiempo imprevisible, hasta que maduren las fuerzas capaces de superarlo. Debemos pensar en términos de décadas, más que de años y, menos aún, comprimir los cambios en curso a los tiempos electorales. Tampoco podemos pensar que lo que venga sea necesariamente mejor que lo que caduca.

Un gran desorden, como señalaba Mao Zedong, puede ser algo positivo. Un gran orden, es el cementerio social que necesitan los capitales para seguir acumulando. No alcanza con el desorden para modificar las cosas. El sistema cuenta con la protesta social para reconducirla hacia sus intereses, aprovechando la confusión que puede serle funcional, si no encontramos los modos de convertir la coyuntura en un escenario favorable a los pueblos.

Publicado enPolítica
Viernes, 25 Octubre 2019 06:08

La rebelión humana

La rebelión humana

La rebelión humana es como el amor: siempre lo creemos imposible, pero es inevitable. Argentina, Francia, Argelia, Hong Kong, Egipto, Ecuador, Chile o el Líbano han desmontado de forma espectacular el espejo deformado cuya imagen reenviaba el reflejo de una humanidad resignada, sometida a las nuevas tecnologías, que son en realidad nuevas cleptomanías, vaciada de conciencia política o social, entregada al ritual del sacrificio liberal o la dictadura eterna. América (Argentina, Chile, Ecuador), África con Argelia (el Magreb, que es la zona occidental de África) y Egipto, Medio Oriente con el Líbano y Asia con Hong Kong atraviesan colapsos y revueltas desatadas por dos causas distintas: en América Latina y el Líbano surgieron como repudio a aumentos de precios o impuestos cargados a los más pobres: en Argelia, Egipto y Hong Kong los pueblos se levantaron en defensa de su libertad o contra autocracias que perduran estrangulando las libertades y los derechos e hicieron de las cárceles un depósito de opositores. A ello se le suma un movimiento mundial en defensa del medio ambiente, el Extinction Rebellion. Lo que estamos viendo es la convergencia de pueblos muy distantes que acuden a reactivar la vigencia de la igualdad, la justicia social, la democracia o la protección del planeta. Las insurrecciones en curso van al rescate de la base social, de la base democrática y la base ecológica. Falta una más que no tardará en llegar mientras los poderes políticos sigan trasladando a las poblaciones las medidas que deberían ser pagadas por los ricos: la base fiscal. La evasión de impuestos y las construcciones del sistema para evitarles la obligación impositiva a los grandes grupos y fortunas son un atentado a todas las formas de coexistencia. Los delitos de cuello blanco no se ven como un robo en la calle, pero causan más estragos que un ejército de motochorros.

La secuencia rebelde la abrió la Argentina en 2017 cuando el poder macrista reprimió la protesta social contra la reforma de las pensiones. Siguió en Francia a partir de noviembre de 2018 con el movimiento de los chalecos amarillos que se opuso al aumento del gasoil. Este inédito episodio nació en la Francia rural o semirural para la cual el auto es uno de los instrumentos de la existencia. El presidente Emmanuel Macron pretendía que esos sectores que usaban mayoritariamente vehículos de gasoil pagaran el combustible al mismo precio que la nafta común como una forma de financiar la “transición ecológica”. Afuera de impuestos y aumentos quedaban las industrias contaminantes. Macron retrocedió ante la persistencia del movimiento y los estragos provocados, por primera vez en la historia, en los barrios más ricos de París. En el medio quedó el tendal de una represión feroz: miles y miles de detenidos y personas heridas o mutiladas por las balas de la policía. De la base social se pasó a la base política en Argelia. La juventud argelina se negó a aceptar el simulacro de elecciones diseñado por una casta cívicomilitar que más se parece a una gerontocracia sangrienta que a un poder político. Desde el mes de febrero de 2019, viernes tras viernes, cientos de miles de jóvenes desarmaron en la calle la estafa democrática que debía concluir el 4 de junio con unas elecciones de guiñol. 

En Egipto, en septiembre de 2019, la misma juventud que había ocupado la Plaza Tahrir en 2011 para derrocar al presidente dictador Hosni Mubarak intentó recuperar la Primavera árabe que el general Sisi convirtió en un largo y represivo invierno luego de encabezar la contrarevolución conservadora que se robó literalmente la democracia conquistada en la plaza. Entre tanto, lo impensable ya estaba en marcha en Hong Kong desde el mes de junio. Empezaron a llevarse a cabo concentraciones callejeras impresionantes contra un proyecto de ley de extradición a China --Fugitive Offenders and Mutual Legal Assistance in Criminal Matters Legislation (Amendment) Bill-- presentado por el gobierno de Carrie Lam. Para los hongkoneses, el proyecto podía poner a este enclave autónomo bajo el mismo régimen legal que impera en China, es decir, reprimir a los opositores políticos tal y como se hace en China, que es la dictadura liberal más grande del planeta.

La base social cambió de continente y volvió a surgir en Ecuador, entre el 2 y el 13 de octubre. El presidente Lenín Moreno leyó el cuadernito del FMI y lo aplicó al pie de la letra: medidas económicas asfixiantes, represión y sangre. La muerte social regresó a América Latina en Ecuador de la mano del liberalismo, siete muertos, y siguió por Chile. Al presidente Piñera se le ocurrió lo mismo que a Macron y a Lenín Moreno: que paguen los que trabajan de sol a sol. Hoy, Chile, que era la democracia liberal de América Latina citada como ejemplo universal de administración y obediencia, está sometida en partes al Estado de emergencia. Y como si ello fuera poco, con veinte muertos por la represión, el presidente chileno se inspiró para decir “estamos en guerra”. ¿ En guerra contra quién si no hay comunistas, ni revolucionarios, ni islamistas infiltrados ? Para él, los pobres son enemigos, por eso está en guerra contra su propio pueblo. Y la Argentina, que antaño se soñaba a sí misma como granero del mundo, se encuentra en emergencia alimentaria.

Medio Oriente se reactivó en el Líbano con otro despropósito: el primer ministro Saad Hariri se despertó iluminado y decidió cobrar la llamada “tasa WhatsApp”. Se trata de un impuesto de 5,4 euros mensuales aplicado a las llamadas de voz a través de WhatsApp. En un país carcomido por la corrupción y la inoperancia, la juventud libanesa no se lo perdonó y salió a la calle. La medida de Saad Hariri funciona aquí como revelador de la desigualdad y la corrupción enquistadas en el planeta: Facebook, propietario de WhatsApp, gana miles y miles de millones robándole sus datos a la gente. Pero no paga impuestos. A cambio, Hariri pretendió que los pagara el pueblo.

De América Latina a Europa, de allí a África, pasando por Medio Oriente o Asia, los poderes parecen convencidos de que el iletrado que inventó el slogan de la campaña para la reelección del presidente Macri tiene razón: “Sí se puede”. Ya no. Se podía, pero ya no. Ni aquí, ni en otros continentes. Lo que estamos viendo con estas revueltas en defensa de la base social, política o ecológica es que la gente ha perdido el miedo. Estamos viendo “las venas abiertas” del mundo. Estamos viendo el despuntar de una masa planetaria hecha de hartazgo, hambre, bronca, injusticia y soledad que después de haberlo sacrificado todo no tiene absolutamente nada. No son ni Che Guevaras, ni Ghandis, ni Hồ Chi Minhs. Son gente común. Exponen su libertad y su integridad física para salvar un mundo violado y destruido por una casta de lobos mezquinos que no dudan en matar a sus propios hijos.

Por  Eduardo Febbro

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Publicado enSociedad
Jueves, 24 Octubre 2019 08:15

El deber de acompañar

El deber de acompañar

¿Quién hará lo que tenemos que hacer, y nadie podrá hacer, nadie, si no lo hacemos todos juntos? Martí

 Han publicado esta semana la información sobre la posible entrega de veinte mil millones de pesos por parte del clan Uribe a las iglesias cristianas para que orienten en voto a sus rebaños hacia los candidatos del Centro Democrático.

En muchos lugares del país, sin que las capitales departamentales estén exentas de ello, fluye el dinero del narcotráfico y sus lavadores hacia los candidatos que, no solo defenderán sus intereses, sino que devolverán con contratos, inversiones y empleos lo que invierten sus financiadores. Por supuesto, los grandes grupos económicos también invierten, incluso a varias bandas, en candidatos que retornaran con creces las sumas recibidas.

En este escenario turbio y maloliente, brillan con luz propia los candidatos que participan en la asimétrica justa, sin otro respaldo que sus vidas, largas o breves, consagradas al servicio de las comunidades.

Lo menos que podemos hacer como ciudadanos, es acompañar con nuestro voto. No como una dadiva, sino como un deber elemental. Con la conciencia plena de que un voto sufragado sin anhelo diferente al aliento a la pureza en el proceder, tiene el valor infinito de apostar por la virtud, por la capacidad, por ese valor tan olvidado y tan indispensable en los tiempos barbaros que corren: la honestidad.

Por otra parte, consideramos que ante la incapacidad de los liderazgos genuinamente democráticos por alcanzar acuerdos decisivos en la tarea vital de reencausar desde los poderes del Estado el proceso de paz (atacado de la forma más vil que cabe imaginar: afirmando que se le defiende, mientras se da rienda suelta a los ataques criminales), es necesario apoyar desde las ciudadanías las opciones democráticas más opcionadas y dar un ejemplo de unidad fraterna desde abajo.

En el caso de Bogotá, hay candidaturas a edilato como los de Jorge Caceres en Puente Aranda, con una larga vida consagrada a mejorar las condiciones concretas de vida de los humildes y a promover la organización popular, o Christian Robayo en Ciudad Bolivar, con un desempeño ejemplar en su primer periodo como edil; y hay candidatos al Concejo como David García, con excepcional capacidad en la crucial tarea de elevar la cultura de nuestras comunidades.

Con relación a la Alcaldía Mayor, nuestro voto acompañara a Claudia López, por encarnar una opción democratizadora en un escenario decisivo para la ciudad y para las elecciones presidenciales del 2022. Es por Claudia López, no por Sergio Fajardo, que tiene no poca responsabilidad en el retorno del uribismo al poder.

Hay muchas mujeres y hombres que contemplan la política como deber sagrado, como servicio sin mácula, como una labor asumida para responder de modo ejemplar a la confianza de quienes no venden su conciencia. Los nombres mencionados, son unos de muchos, que son muy pocos frente al oprobio imperante.

Publicado enColombia
El presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie), Jaime Vargas, realizó una rueda de prensa este miércoles 23 de octubre. Foto: Metro Ecuador.

La Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (CONAIE) informó que ha decidido suspender el diálogo con el Gobierno, que mantenían desde el pasado 13 de octubre y que puso fin a duras protestas antigubernamentales.

“Hemos parado porque no ha habido ambiente de diálogo”, dijo Jaime Vargas en conferencia de prensa este miércoles, tras una reunión del Consejo Ampliado de la organización, que se convocó justamente para decidir sobre la continuidad o no de las conversaciones con los representantes del presidente ecuatoriano, Lenín Moreno.

Sin embargo, señaló el presidente de la CONAIE que retomarán las conversaciones cuando haya las “garantías” o “condiciones” mínimas para este proceso.

La decisión se tomó, según Vargas, porque desde el Estado emprendieron una “persecución” contra los dirigentes de la CONAIE. “No podemos estar en la mesa mientras nos están persiguiendo”, agregó.

El representante de la CONAIE se refirió, particularmente, a la investigación que abrió la Fiscalía General del Estado (FGE) en su contra, luego que, en un acto público en Macas, al suroriente del país, el dirigente hablara sobre la creación de un un ejército propio de los movimientos indígenas.

Al respecto, Vargas señaló que está dispuesto a “colaborar” y “responder al Estado ecuatoriano apegado al derecho”. Y añadió: “estaremos aquí, no vamos a correr, no nos iremos a esconder en ninguna embajada”.

Mencionó que los medios de comunicación tergiversaron la información que brindó. “En ningún momento, en todas mis expresiones, no he dicho ejército armado, nunca dije ejército subversivo”.

En la conferencia de prensa detalló que el movimiento decidió “crear una guardia indígena, comunitaria” para que brinde seguridad dentro de sus territorios y esté “apegado a la Constitución”, y que operará en cooperación entre la justicia ordinaria y la indígena. Además, señaló que reconocen a las autoridades electas, como el presidente Moreno.

Aparte de la apertura de esa investigación, los dirigentes de la CONAIE denunciaron ataques cibernéticos en su contra, incluyendo 'hackeo' a sus correos institucionales, de lo cual responsabilizaron al Gobierno.

¿Sobre qué es el diálogo?

El diálogo entre la CONAIE y el Gobierno ecuatoriano comenzó el pasado 13 de octubre, en medio de las protestas contra las medidas económicas de Moreno, que incluían la eliminación del subsidio a los combustibles, en respuesta a un acuerdo alcanzado entre Quito y el Fondo Monetario Internacional (FMI), a cambio de un préstamo.

El primer encuentro permitió que el mandatario revirtiera esa medida, eliminando el Decreto Ejecutivo 883 que establecía el alza de los combustibles; la CONAIE, por su parte, levantó las manifestaciones, que se habían extendido por 11 días en el país.

El diálogo tiene como objetivo la redacción de un nuevo decreto. Además de la CONAIE, el Gobierno ha extendido la invitación a otros gremios, principalmente sindicales, para que participen en la elaboración del texto.

Aunque se derogó ese polémico decreto, el Gobierno envió al Parlamento una reforma tributaria y está previsto que en los próximos días haga llegar una reforma laboral.

23 octubre 2019

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El orgullo de resistir copó las calles de Chile

Con las calles tomadas y las universidades cerradas, las centrales obreras declararon un paro general de 48 horas para sumar fuerza a la protesta, que desafía a la represióncomo quieras .

 

 La cordillera se tiñe de atardecer como si se sonrojora cuando los minutos empiezan a descontar hacia el toque de queda. Parece inclinada de vergüenza sobre La Alameda, parece que buscara el abrazo de los miles de manifestantes que desbordan esa avenida central de Santiago de Chile, radiantes de orgullo por resistir en la calle frente a los carros de asalto, las fuerzas policiales y militares que exhiben las armas largas, las gafas que les borran la cara y los gases lacrimógenos para amedrentar a quienes no se amedrentan porque se organizan. Todo el día hubo asambleas en universidades, en la puerta de los ministerios, en la calle, en los centros de estudiantes, en los sindicatos. Se discute al mismo tiempo que se toma la calle, se organizan cuidados colectivos al mismo tiempo que se desafía al miedo. Se declara una huelga general de 48 horas al mismo tiempo que la huelga se desenvuelve de muchas maneras, al mismo tiempo, siempre en la calle.

Las escuelas públicas cerradas, las privadas libradas a su arbitrio. Las universidades cerradas por decisión de sus autoridades, para evitar que se conviertan en ratoneras ahora que el “Estado de Emergencia” permite a las fuerzas armadas entrar a sus claustros para reprimir o apresar, docentes, no docentes y estudiantes. Las calles tomadas desde el mediodía desde hace cinco días. En Concepción, una de las ciudades más golpeadas por la represión, ayer a la tarde se agitó una fiesta electrónica contra el toque de queda. En los barrios populares del sur de Santiago se bailó la cueca. En todos lados sonaron cacerolas y las bicicletas jaquearon el transporte público.

Aunque algunos gremios ya realizaron jornadas de paro -los portuarios de Valparaiso, por ejemplo-, la Central Única de Trabajadores y Trabajadoras (CUT) junto a la articulación Unidad Social en la que participan otras organizaciones sociales declaró una huelga de 48 horas que comienza hoy y que prepara una movilización masiva desde Plaza Italia hasta la estación Los Héroes a partir de las 10.30 de la mañana. La revuelta agita a Chile que no puede terminar de contar a sus muertos y muertas. La Fiscalía Nacional ha entregado la identificación de 7 de los 15 que reconoce, 8 cuerpos más fueron encontrados calcinados en una fábrica y un supermercado. En la región metropolitana, además, hay tres denuncias formales de abuso sexual por parte de uniformados a detenidas. La desnudez forzada parece ser una práctica recurrente de las fuerzas represivas.

No sólo Santiago está ensangrentada y sin embargo, la calle no se abandona. El miedo cambió de bando, dicen las paredes y eso es una vibración que sacude más que los terremotos y una demanda más clara que el agua de deshielo que baja de las altas cumbres: bajen las armas.

Camilo Piñeros, estudiante de medicina de 6to año, es parte de la auto organización de profesionales y estudiantes de la salud para atender personas heridas que saben que van a llegar porque ya se contaron por centenas desde el viernes pasado. “Nos dividimos en en macro regiones: oriente, poniente, norte y sur, ubicamos lugares de acopio de materiales de primeros auxilios y estamos conectades -con e, sí, que aquí es regla entre estudiantes- por whatsapp”. Ahora que se acerca la hora en que las armas tienen permiso gubernamental para disparar esperan con calma porque saben cómo responder en caso de emergencia.

En la Plaza Italia, centro neurálgico de Santiago, hay jóvenes y viejas, trabajadoras formales y trabajadores informales, dirigentes sindicales, amas de casa, docentes de todos los niveles, estudiantes, artistas, padres, hijes. Una incontable cantidad de pañuelos verdes feministas y otro tanto de los amarillos, los que dicen “No + AFP” -denunciando el saqueo de la jubilación privada. Hay, sobre todo, una rebeldía que no se calma ni con las balas, ni las muertes que se lloran colectivamente, ni con los gases que nunca dejan de picar en la garganta. La decisión es certera y fue tomada en asambleas y en la propia calle sin ningún planteo orgánico: esto no se va a detener hasta que los milicos y “los pacos” (carabineros) no se vayan de la calle. Está pintado en cada pared de esta inmensa ciudad y anda de boca en boca. Con las armas en la calle no hay nada que hablar con las instituciones y mucho que movilizar para sacudirlas.

“Me vine con mi hija de 9 porque ella estaba asustada. Asustada de los milicos, asustada de los gases, con pesadillas. Van cinco días de movilización y la traje para que no tenga miedo. Porque pueblo que lucha no teme, y ahí está, contenta con su silbato”, dice Camila que es enfermera y ayer participó de la asamblea frente al ministerio de Salud que siguió con la movilización de profesionales y estudiantes del sector hacia Plaza Italia. A su lado, cuatro estudiantes del último año de obstetricia con los delantales blancos que usan en sus prácticas, ninguna tiene más de 24; todas están endeudadas, calculan, hasta el 2040. Pero ahora quieren hablar de otra cosa, quieren hablar del colapso del sistema de salud. “El 80 por ciento de la población usa la salud pública pero la inversión no alcanza ni para cubrir al 30 por ciento. Los hospitales no pueden colapsar ahora con les herides porque los hospitales están colapsados hace tiempo. Tenemos que hospitalizar en pasillos, no hay especialistas; donde debería haber 20 profesionales hay 10... Eso es violencia estructural, no se trata de los famosos 30 pesos, se trata de 45 años de políticas económicas neoliberales que se llevan nuestro dinero al sector privado para después fugarlo”. Esa es la descripción de Iara, Camila, Paula y Evelyn del funcionamiento de las Administradoras de Fondos de Pensión, un lento saqueo a toda la población “para después cobrar una jubilación ínfima”, insiste Iara.

Evasión popular

Faltan 17 minutos para el toque de queda y desde los barrios altos, esos que aquí se llaman “pijos” porque es donde las casas son amplias y los autos también -como las deudas-, centenares de bicicletas bajan por la avenida Providencia. “Evade”, dicen los carteles que llevan pegados en los manubrios. Es una palabra clave que también se pinta sobre las paredes y en lo que queda de los vidrios de las paradas de los colectivos –“las micros”- sobre La Alameda. Fue lo que empezaron a hacer hace más de una semana les estudiantes de escuelas secundarias, evadir el aumento del metro saltando por encima de los molinetes. Una acción directa que detonó este “¡Chile despertó!” que no deja de corearse.

Y es que evadir es la primera acción de libertad que imaginan quienes entran en la manga de vacas hacia la expropiación de su tiempo y sus saberes por más de la mitad de la vida que significa estudiar en este país. Hay que tener mucho dinero para hacer desde una tecnicatura, terciaria o carrera profesional sin contraer un Crédito con Aval del Estado que pague los estudios y que se devolverá cuando se empiecen a cobrar los primeros sueldos. “Yo soy profesor de Educación Física, me recibí en 2014, tuve que pedir 6 millones para estudiar, voy a terminar pagando 20, al paso que voy, será en 2036”. Porque aunque Álvaro Barrientos quisiera adelantar cuotas de su CAE, apenas si puede sostener la vida cotidiana sin contraer otras deudas. Está sentado en una plaza en la comuna de Providencia, aunque se aproxima la militarización de la ciudad que viene sucediendo desde hace cinco noches, hay un micrófono abierto y una banda tocando, centenares de personas en el pasto, niñes que juegan con las cacerolas de las protestas y una sensación que no se parece en nada a la furia sino más bien a otra palabra que también anda de cartel en grafiti: dignidad.

Vonni Basualdo, joven estudiante de pedagogía en matemática, sentada en la misma plaza que se ocupó porque “les vecines” también se organizaron por whatsapp después de encontrarse en la calle para recuperarla, asiente. “Es contra la precariedad de la vida y a favor de la dignidad. Esto no se termina. Que saquen los milicos y después igual va a estar difícil, porque el pueblo cada vez está más informado, saben que hay problemas estructurales: la educación, la salud, las AFP y ya no queremos más parches.”

Asambleas instituyentes

Javiera Manzi es vocera de la Coordinadora Feminista 8M, parte de la organización del paro transnacional que modificó los 8 de marzo desde 2017. Ayer, fue protagonista de dos asambleas, la primera, de la Coordinadora. La segunda, en la Federación de Estudiantes de Chile, convocó a más de 60 organizaciones sociales, sindicatos, mapuche, feministas, territoriales. Ahí, como en cada asamblea de las que se vienen organizando por sectores o por territorios, se pusieron en común las evaluaciones de lo actuado y la imaginación de lo por venir. “La violencia se expresa de manera diferenciada sobre nuestros cuerpos de mujeres y disidencias, nuestra lucha es anticapitalista y antipatriarcal y queremos que nuestras demandas estén en primera línea. Nosotras hicimos la primera huelga feminista este año y fue la movilización más masiva desde la dictadura. Juntarnos con otras organizaciones es una necesidad ahora porque no es momento de cerrarse sino de abrirse. Las asambleas son instituyentes de una autoridad que fundamos juntes y por ese camino es que queremos seguir transitando”, dice agitada entre el final de una actividad, el sonido de las cacerolas de fondo y otra asamblea en su barrio que también la espera.

¿Qué sigue después de estas movilizaciones, de esta insurrección que no parece poder calmarse con medidas o con “parches”, como le dicen los estudiantes al resultado de las movilizaciones de 2011 por la reforma educativa? “Necesitamos una Asamblea Constituyente porque la Constitución actual es una trampa neoliberal, un entramado jurídico que obstaculiza las reformas que necesitamos en Chile”, dice Benjamín Núñez, estudiante de Derecho, apenas terminada la asamblea tripartita de la Universidad de Chile donde participaron funcionarios/as, estudiantes, no docentes y trabajadores y trabajadoras a honorarios -un equivalente a monotributistas- que en la UdeCH son más de 10 mil. “Pero no puede ser una asamblea con representantes de partidos políticos, tiene que ser una gran discusión política abierta, un cabildo abierto para que todos y todas podamos diseñar el territorio que queremos”

El movimiento en la calle es autoconvocado pero no está acéfalo, hace sonar cacerolas pero no le faltan palabras; es urgente pero tiene el tiempo que precisa para detener la vida cotidiana y poner ahí la cuña de la desobediencia. Los plazos que pone la calle están expresados en las paredes y con esa poesía propia de la revuelta dice: “Hasta que valga la pena vivir”.

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El gobierno del Líbano busca aplacar la protesta social

El movimiento de protesta comenzó el jueves pasado tras el anuncio de un nuevo impuesto a los llamados efectuados a través de las aplicaciones de mensajería de internet como WhatsApp, una decisión finalmente anulada.

 

El gobierno de Líbano, que enfrenta una movilización popular inédita en años, adoptó este lunes varias reformas bloqueadas desde hacía tiempo, pero no logró templar los ánimos de los manifestantes contra una clase política acusada de hundir el país.

Tras un Consejo de Ministros extraordinario, el primer ministro Rafic Hariri anunció ante la prensa que la coalición gubernamental que lidera adoptará "medidas esenciales y necesarias".

En este sentido, prometió un "presupuesto para 2020 sin impuestos adicionales para la población", una bajada del 50 por ciento de los sueldos del presidente y de los expresidentes, de los ministros y los diputados, y nuevos impuestos para los bancos.

Hariri afirmó que apoyaba el reclamo de los manifestantes de celebrar elecciones anticipadas. "Los hemos escuchado. Si su petición es elecciones parlamentarias anticipadas [...] yo, Saad Hariri, estoy con ustedes en esta petición", declaró.

Las últimas elecciones legislativas tuvieron lugar en mayo de 2018.

 

 "Mentira"

 

Pero los anuncios de Hariri, retransmitidos en directo por altavoces por el centro de Beirut, en los principales puntos de encuentro de los manifestantes, no parecieron convencer demasiado.

Miles de manifestantes respondieron al grito de "¡revolución, revolución!" y "el pueblo quiere la caída de régimen", principales lemas coreados en estos cinco días de protestas.

"Mentira, es una mentira", declaró Chantal, una manifestante de 40 años, que llevaba la bandera libanesa pintada en la cara. "Es puro maquillaje. ¿Quién puede garantizar que las reformas se aplicarán?", preguntaba.

"Estas decisiones no se tomaron como moneda de cambio", declaró Hariri en la rueda de prensa. El gobierno "no pretende pedirles que dejen de manifestarse y de expresar su indignación", agregó.

"Ustedes son la brújula, son ustedes quienes hicieron actuar al Consejo de Ministros, es su movimiento el que condujo a estas decisiones", sostuvo Hariri.

Pero esto no hizo que los manifestantes cambiaran de postura, y el lunes por la noche continuaban pidiendo que toda la clase política dimitiera, acusándola de incompetente y corrupta. "¡Todos quiere decir todos!", se escuchaba en las calles.

El movimiento de protesta comenzó de manera espontánea el jueves tras el anuncio de un nuevo impuesto a los llamados efectuados a través de las aplicaciones de mensajería internet como WhatsApp, una decisión finalmente anulada, pero el malestar siguió.

"Es difícil apagar el volcán con soluciones de último minuto", declaró Imad Salamey, profesor de ciencias políticas de la Universidad Libanesa Americana de Beirut, entrevistado el lunes antes de que se anunciaran las reformas.

 

 Escasez de agua y de electricidad 

 

Según la prensa libanesa, el objetivo es provocar un "shock" prometiendo la puesta en marcha de reformas que fueron imposibles por disputas y divisiones políticas.

En los últimos años, la vida cotidiana de los libaneses se ha degradado, con incesantes cortes de agua y electricidad, 30 años después del fin de la guerra civil (1975-1990). Más de una cuarta parte de la población vive bajo el umbral de la pobreza, según el Banco Mundial.

Desde la mañana del lunes, manifestantes cortaron varias rutas en todo el país para impedir que los empleados puedan ir a sus lugares de trabajo, mientras que en las redes sociales se multiplicaban las convocatorias para salir a las calles.

Bancos, universidades y escuelas estaba cerrados este lunes, en medio de este movimiento de protesta que paraliza al país.

El domingo, cientos de miles de libaneses salieron a las calles en todo el país, reclamando un cambio radical de un sistema político acusado de corrupción y clientelismo, en medio de la crisis económica.

En un ambiente festivo, los manifestantes apuntaron directamente contra sus líderes, otrora tan temidos y respetados. Algunas veces, incluso, las críticas surgieron en sus propios feudos electorales, algo inusual hasta la fecha.

También el dirigente chiíta Nabih Berri, que lleva casi 30 años como presidente del parlamento, fue blanco de las críticas, acusado de haberse aferrado al poder. "¿Qué había antes de Nabih Berri? ¡Adán y Eva!", rezaba una pancarta en la capital.

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Las decisiones antipopulares condujeron a manifestaciones masivas. Foto: Al-Mayadeen.

Desde el jueves 17, miles de libaneses protestan en las calles contra medidas económicas que el Gobierno aplicará a algunos productos, aumentando el impuesto al valor agregado para 2021 y 2022.

Los manifestantes exigen una inmediata respuesta del gobierno, tras conocerse los debates del Consejo de Ministros para el presupuesto de 2020 que valora subida de impuestos y tarifas.

Durante las manifestaciones se han suscitado enfrentamientos entre manifestantes y agentes antidisturbios, así como la quema de neumáticos y el bloqueo de carreteras en la capital Beirut.

Algunos de los participantes han resultado heridos, en las que han sido catalogadas como unas de las protestas más grandes que se han visto en años en el país.

Manifestantes opinaron que las protestas masivas de las últimas horas constituyen el despertar de la ira popular contenida durante años. “Hemos prendido fuego para que se escuchen nuestras voces”, dijo Mazen, de 24 años de edad.

Y agregó: “todos deben venir y apoyarnos para deshacernos de los ladrones”.

Y aunque algunos manifestantes no aprueban los métodos como Magalene Mrad, de 23 años de edad, quien consideró “vergonzoso lo que está sucediendo”, señala que “la culpa recae en los gobernantes al empujar a la población al borde del abismo”.

“El mundo se cerró para El Líbano”, añadió; “y todo lo que hacen los políticos es gravar más a los pobres; en algún momento tendremos que pagar por el aire que respiramos”.

El descontento popular que llevó a manifestantes a lanzarse a las calles en El Líbano, ha sido nombrado por algunos medios de prensa como la “Revolución de WhatsApp”.

Sobre las medidas económicas

El gobierno libanés declaró una medida de emergencia económica después de que el país entrara en una profunda recesión implantando una serie de medidas, todas impopulares, incluyendo el aumento del IVA hasta el 15% en 2022.

Aunque a esta medida ya se le dio marcha atrás, fue el detonante de las manifestaciones populares: se trata del anuncio de que el Líbano cobraría 20 céntimos diarios por las llamadas de voz hechas por WhatsApp. Horas después, se dio marcha atrás debido a las demostraciones. El impuesto no solo hubiese afectado a WhatsApp, también a otras aplicaciones de voz sobre IP como Skype, FaceTime o Hangouts.

Sin embargo, las protestas no se limitan a una aplicación, sino a la situación general del país y la erosión social debido a grandes casos de corrupción y la terrible administración de los fondos públicos del país, denunciada por los manifestantes.

Igualmente, el Gobierno decidió aplicar una nueva tarifa a los productos del tabaco, tanto local como importado, y aumentar el impuesto al valor agregado en dos puntos en 2021 y otros dos puntos adicionales en 2022, para alcanzar el 15 por ciento.

El primer ministro del Líbano, Saad Hariri, envió un mensaje televisivo en el que pide una respuesta explícita sobre el anuncio del alza en los impuestos que lo convenzan a él, a la población, a la comunidad internacional y a todos los que expresan su enfado en las calles.

Además, dio un plazo de 72 horas para que los partidos políticos solucionen el descontento que ha generado la medida.

Hariri indicó que el enfado es real y que el pueblo libanés ha dado “más de una oportunidad” a los políticos para hacer reformas. “El dolor de los libaneses es verdadero y lo veo, y apoyo cualquier movimiento para expresarlo”, recalcó y no se responsabiliza por la situación del país.

Posiciones con respecto a las medidas

La ministra del Interior, Raya al-Hassan, aseguró a Al-Mayadeen que la mayoría de las manifestaciones en el país fueron pacíficas y destacó que la alternativa a las medidas de austeridad era el colapso de El Líbano.

Al-Hassan expresó considera necesario que el gobierno equilibre esas medidas y alivie su impacto en los ciudadanos.

Por su parte, el presidente del Partido Socialista Progresista, el exdiputado Walid Jumblatt, dijo al canal televisivo, que todos los componentes del gobierno se responsabilizarán de lo que está sucediendo y nadie es más responsable que el otro.

El miembro del bloque Lealtad a la Resistencia en el Parlamento libanés, el ministro Hussein al-Haj Hassan, confirmó el sesgo del bloque a las demandas populares y subrayó la necesidad de una reforma real en el país.

Por su parte, la ministra de Estado para el Desarrollo Administrativo, May Chidiac, consideró que lo que está sucediendo refleja un resentimiento popular a la luz de la incapacidad de los ciudadanos para pagar los impuestos.

El canciller de El Líbano, Gebran Bassil, defendió al Gobierno de las protestas en marcha, al decir que el descontento popular surgió de causas abandonadas por Ejecutivos anteriores.

Según el jefe de la diplomacia, es entendible lo de las manifestaciones que eran de esperarse por crisis acumuladas.

Es una “descarga eléctrica” necesaria para el país, que debería impulsar medidas contra la corrupción y el despilfarro, apuntó.

Bassil pidió la aprobación de leyes para recuperar fondos públicos saqueados, una de las demandas clave de los manifestantes

Por su parte, el secretario general de Hizbullah, Sayyed Hassan Nasrallah, ha rechazado una eventual renuncia del gobierno en El Líbano debido a una situación popular explosiva e incontrolable.

A juicio del dirigente de la Resistencia, la idea de dimisión del Ejecutivo para escoger otro, no resolverá la crisis económica que conduce al colapso del país.

“Cualquier gobierno de tecnócratas no durará mucho y los que piden hoy un gobierno así serán los primeros en pedir su derrocamiento. Cualquier nuevo proceso electoral parlamentario reproducirá la misma asamblea actual”, expresó.
La situación financiera actual no es el resultado de ahora, ni de este año, ni del corriente mandato presidencial, apuntó, sino de una acumulación de décadas.

“Todos tenemos que asumir la responsabilidad incluso nosotros mismos, aunque es relativo y con porcentajes diferentes”, señaló. “Es vergonzoso que se quiera eludir culpabilidad en lo que ocurre, en especial de aquellos participantes en anteriores gobiernos”, acotó.

El periódico libanés Al-Akhbar reveló el jueves la aprobación del gabinete de una propuesta del ministro de Comunicaciones, Mohamed Choucair, para imponer un impuesto a la aplicación de WhatsApp y a los cigarrillos, y para discutir la posibilidad de imponer una nueva tarifa sobre derivados del petróleo y aumentar el impuesto al valor agregado.

Etiquetas como #HoraDePasarLaCuenta (traducción de la original en árabe) han llegado a ser los más cotizados en Twitter, por activistas que expresaron su enojo por los nuevos impuestos y las malas condiciones de vida a la luz de la crisis del dólar en el país.

Solidaridad internacional con la causa del pueblo libanés

En Londres, Los Ángeles, Barcelona, Milán, Berlín, Toronto, Boston, Niza, París, Ginebra, Madrid, Países Bajos y Lyon, se concentraron decenas de personas para solidarizarse con la causa del pueblo libanés.

Desde el jueves y hasta hoy, se han hecho visibles muchas muestras de respaldo universal a los miles de libaneses que salieron a las calles para protestar por el deterioro económico nacional, contra la corrupción y en demanda de cambios en el Gobierno y el Parlamento.

Ayer, en Nueva York y Montreal se reunieron cientos de personas para expresar su apoyo al pueblo libanés.

(Tomado de Al-Mayadeen)

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