El sueño Martin Luther King es aún el de millones de negros en Estados Unidos

Cincuenta años después del histórico discurso de Martin Luther King, durante la “marcha por la liberad y el empleo” los afroamericanos se enfrenta a una implacable realidad: los negros estadounidenses siguen siendo, de lejos, las primeras víctimas del desempleo.


 
Prohibidas en otros países, las estadísticas “étnicas” traducen en Estados Unidos ese estado de cosas. La tasa de desempleo de los afroamericanos (12,6% en julio) y es de casi el doble que la de la población en general (7,4%).


 
Comparativamente, la minoría hispana sufre un desempleo menor (9,1% en julio) por no hablar de la tasa de desocupación entre los asiáticos de Estados Unidos que ese mes ascendió a 4,3%.


 
“Las discriminaciones contra los afronorteamericanos siguen estando muy extendidas”, dijo a la AFP Heather McGhee, vicepresidente de Demos, un grupo de reflexión sobre la igualdad en Washington.


 
Esa brecha no es nueva y atraviesa tanto los períodos de expansión económica como los de recesión. En enero de 1972, al que refieren los registros más viejos sobre el asunto, 5,8% de la población activa estaba sin trabajo, una tasa que ascendía a 11,2% para los trabajadores negros.


 
Incluso a fines de 2000, en el pico de pleno empleo en Estados Unidos (3,9% de desempleo), los afroamericanos tenían una tasa de desempleo de 7,3%.


 
Resulatado: son el grupo más numeroso de los que viven en la pobreza (27,%) cuando sólo representan al 13% de la población.


 
“Hay que poner atención en no hacer como si la historia del Estados Unidos negro fuera trágica”, advierte, sin embargo, McGhee.


 
Cerca de cincuenta años después del fin de la segregación, un afroestadounidense dirige la Casa Blanca, mientras que los negros que acceden al sistema educativo experimentó “inmensos progresos”, destaca.


 
El 86% de ellos llegó al colegio secundario, contra 38% en 1963, y 20% accedió a la universidad, contra 5% cicuenta años atrás, rercuerda.
 


Pero esto no alcanza. “Solo una parte de esa brecha se explica por diferencias en el nivel educativo”, asegura a la AFP Ioana Marinescu, profesor en la Universidad de Chicago y especialista del mercado de trabajo de Estados Unidos.


 
- Discriminación positiva pero no cuotas


 
Según los expertos, los estereotipos negativos asociados a los negros se mantienen, al igual que en otras partes de Occidente.


 
“Los prejuicios se han hecho inconscientes. Es raro que alguien diga explícitamente que no quiere contratar a un negro, pero sabemos cuánto influyen los estereotipos en las personas que toman decisiones”, asegura McGhee, ella misma afronorteamericana. “Cuando es inconsciente, es mucho más difícil combatirlos”, se lamenta.


 
Las estadísticas por minorías permiten, sin embargo, “aclarar el debate público” en Estados Unidos y sensibilizar al mundo del trabajo respecto de la discriminación, destaca Marinescu.


 
Las empresas que tienen contratos con el Estado federal deben tener políticas de “discriminación positiva” y favorecer el avance de las minorías sin recurrir, no obstante, a las cuotas.


 
Las empresas estadounidenses con más de 100 asalariadas deben publicar cada año un informe indicando el origen étnico y el sexo de sus empleados.
 


La situación podría ser peor, señala la socióloga Nancy DiTomaso, docente en la escuela de Comercio Rutgers de Newark (este).


 
“Una mayoría de las personas consigue un empleo porque alguien las ayudó dándoles información o usando su influencia con recomendaciones del tipo ‘es un amigo, haz algo por él’ o simplemente encontrándole un puesto de trabajo”, declara a la AFP.
 


Según esta investigadora, que dedicó una obra a este tema, la importancia de esas “conexiones” y “redes” en el mundo profesional supone una gran desventaja para los negros. “La dinámica no consiste en que los blancos discriminen a los negros, sino en que los blancos ayudan a otros blancos”, subraya.

 

27 agosto 2013
 
(Con información de AFP)

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“El capitalismo no se puede cambiar, se tiene que destruir”

Birgitta Jónsdóttir (Reikiavik, 1967) es una luchadora optimista. Una mujer convencida de que el siglo XXI será el de la gente corriente. El siglo en el que la ciudadanía despertará para cambiar las reglas del juego. Desde hace años centra su lucha en garantizar el acceso de los ciudadanos a la información, a los hechos, para que puedan tomar decisiones. Diputada islandesa, excolaboradora de Wikileaks y poetisa, ha hecho de la libertad de información y expresión su bandera, y preside el International Modern Media Institute, una iniciativa que pretende convertir Islandia en un refugio seguro para informadores y filtradores.


 
“Tenemos que colaborar para ir contra la corriente”, dice en conversación telefónica desde la capital islandesa. “Hay mucha gente que no quiere ser parte de este monstruo que hemos creado en el nombre del capitalismo”.


 
Jónsdóttir habla con un tono de voz muy tranquilo y se ríe a menudo de sus propias ocurrencias. Sus respuestas denotan que, en cierto modo, pertenece a la escuela de los que piensan que el método es el camino. “Yo no tengo todas las soluciones, gracias a Dios, pero creo que si recabamos las ideas que se están poniendo a funcionar en muchos sitios del mundo, podemos crear muchos modelos distintos para sociedades distintas”.


 
Fue a finales de 2009 cuando esta mujer de 46 años decidió lanzarse al ruedo político. La indignación de los ciudadanos islandeses estaba en lo más alto tras el colapso financiero. No dudó en involucrarse en la creación de El Movimiento, un partido nacido al calor de las protestas ciudadanas. En apenas ocho semanas consiguieron un 7% de los votos.


Pero fue un partido para un momento concreto, integrado por gentes de muy distintas procedencias.


 
A finales de 2012 puso en marcha el Partido Pirata islandés, con el que consiguió tres escaños en las elecciones de abril. Libertad de información y de expresión, democracia directa, privacidad y reformas de las leyes de patentes y derechos de autor son algunas de las batallas de su nueva formación.


 
Pregunta. ¿Qué es lo que los líderes del mundo aún no han entendido?


 
Respuesta. No han entendido que estamos en el siglo XXI y que nuestro modo de comunicarnos y de compartir información lo ha transformado todo radicalmente. No entienden que se está produciendo una revolución de la información que va muy rápido. Pero sí que han entendido cómo abusar de esas nuevas formas de comunicación que utilizamos, invadiendo nuestra privacidad, socavando los cimientos de nuestras democracias. Vivimos en un mundo en que el periodista ya no puede proteger a sus fuentes, donde los médicos no pueden garantizar la privacidad de sus pacientes… Los líderes mundiales no entienden el daño que están causando. Tampoco comprenden el significado de las palabras sostenibilidad o transparencia.


 
Jónsdóttir está experimentando con fórmulas de democracia directa desde las filas del Partido Pirata. Los ciudadanos ya pueden enviar a su formación propuestas para que sean trasladadas al Parlamento a través del programa Better Iceland. Las cinco más votadas serán presentadas. El programa está en pañales, pero en octubre comenzará a funcionar. “Lo que queremos conseguir es esa idea de la democracia líquida. Todos estamos viendo, en todo el mundo, que nuestros sistemas no funcionan porque fueron creados hace mucho tiempo, en sociedades muy distintas a la nuestra”. Dice que la democracia representativa está agotada, que los representantes del ciudadano no tienen que ser políticos profesionales. “¿Cómo hacemos para conseguir que la gente en general pueda participar en la cocreación de las sociedades en que vivimos? Tenemos que ir hacia estructuras más pequeñas y al mismo tiempo necesitamos poder transferir nuestro voto a personas en las que confiemos”.
 


P. Además de mejorar los mecanismos de democracia directa, ¿qué más habría que hacer?

 


R. Lo fundamental es empezar, ya mismo, a pensar qué futuro queremos tener como humanidad. Todo el mundo entiende qué es lo que va mal, pero muy poca gente tiene soluciones. Tenemos que reunir a todos los visionarios, a la gente que está buscando salidas. Yo no quiero que el futuro sea crear una colonia en Marte, y sé que todavía tenemos tiempo para darle la vuelta a todo. Nuestras sociedades están completamente rotas.


 
P. Pero, ¿qué medidas concretas habría que adoptar? ¿Qué habría que hacer hoy, por ejemplo, con respecto a la economía?


 
R. Tenemos que rehacer el sistema. Yo lo que estoy haciendo, y por eso intenté entrar en el Parlamento por un corto periodo de tiempo, es tratar de comprender cómo funcionan las cosas para evitar cometer los mismos errores que los demás y poder así encontrar maneras de desmantelarlas. Lo que considero más urgente es encontrar el modo de salir de este increíble y loco consumismo y hallar vías sostenibles para nuestras comunidades. En temas económicos, me pregunto: ¿por qué no hay más sitios que funcionan como Mondragón —empresa basada en la cultura cooperativista en la que el capital es un instrumento subordinado al trabajo—? Necesitamos visionarios, contadores de historias, académicos, ciberpunkis, hackers… Y tenemos que involucrar a los más jóvenes.

 


R. Aquí empezamos muy bien, tras la crisis pusimos ideas en común para ver qué podíamos hacer para evitar que se produjera otra. Ustedes tuvieron una muy buena experiencia en España, cuando tuvieron su movimiento de mayo y consiguieron que gente de grupos muy distintos trabajaran juntos. Pero el error que cometieron fue el de no plantar nuevas semillas en el Parlamento y en los lugares donde se toman las decisiones; porque no se pueden cambiar las cosas solo desde fuera; es necesaria la presión desde dentro. Hay que tener a activistas normales en los centros de poder que estén dispuestos a entrar durante un corto periodo de tiempo para usarlos como una plataforma en la que recabar información y crear un puente con la gente, por ejemplo. Pero en Islandia no fuimos lo suficientemente rápidos, de modo que la Constitución que queríamos reescribir parece que no será reescrita. El Gobierno que tomó el poder fue muy lento y quiso hacer demasiadas cosas a la vez, en vez de centrarse en cómo cambiar la infraestructura, que es una prioridad.


 
P. Y con el nuevo Gobierno de David Gunnlaugsson esto no va a ocurrir.


 
R. Tenemos un Gobierno tremendo. La ventana de oportunidad para el cambio, durante una crisis, es pequeña y se abre y se cierra muy rápido. Aquellos que en el mundo queremos un cambio tenemos que estar preparados para la siguiente crisis, tener los textos legales, conocer las infraestructuras y saber utilizar estas crisis, porque tendremos más. Las crisis son geniales, son lo mejor que puede ocurrir: son la única fuerza que mueve a la gente a unirse y pedir cambios. Es el único momento en que la gente no teme el cambio, porque siente que ya hay uno en marcha y lo abraza. Puede ser un cambio a peor, con el que la gente esté dispuesta a sacrificar sus derechos; o puede ser a mejor, para reclamar más derechos.


 
P. ¿Hay que cambiar el capitalismo, por ejemplo? ¿Es el capitalismo el problema?

 


R. El capitalismo no se puede cambiar, se tiene que destruir, destrozar. Pero no quiero ningún ismo, no hay un solo sistema que sea la solución. Lo único que sí que hay que hacer es ser más sostenibles en nuestras comunidades. Tenemos que ser conscientes del coste que supone lo que consumimos; del problema de las pensiones: con tanta gente joven desempleada, ¿quién va a pagar las pensiones en los próximos 20 años? Es obvio que nuestros sistemas no funcionan, así que tal vez tengamos que volver atrás y ver qué es lo que funcionaba antes…


 
P. Cuando dice volver atrás, ¿a qué se refiere?
 


R. No soy tan vieja, aunque soy un poco vieja, pero crecí en una familia en la que mi bisabuela vivía con nosotros, nunca tuve que ir a la guardería; y no soy una inadaptada social por ello. No sé qué ha pasado con toda la sabiduría que tenían mis ancestros. La gente ya no sabe hacer salsas; las compra empaquetadas. Tal vez tengamos que volver atrás y recuperar conocimientos que se perdieron. Igual no debemos mandar a los mayores a residencias, porque es horripilante lo que pasa allí, están siendo privatizadas, no les cuidan bien… Tenemos que volver a los valores de sociedades más pequeñas, y cuidar los unos de los otros, porque el sistema no se va a ocupar de nosotros.

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 Resucitan en EU movimiento de Luther King por derechos civiles

Decenas de miles conmemoraron el 50 aniversario de la Marcha sobre Washington por Empleo y Libertad encabezada por Martin Luther King, en la cual ofreció su famoso discurso Yo tengo un sueño, que marcó un punto clave en el movimiento masivo por los derechos civiles y la promoción de reformas, incluido el sufragio efectivo de los afroestadunidenses en este país.

 

Algunos la consideran la manifestación masiva más famosa en la historia del país, con las icónicas imágenes de más de un cuarto de millón de personas y el reverendo King pronunciando su discurso.

 

En el mismo lugar frente al monumento a Lincoln donde habló King, oradores de una amplia gama de sindicatos nacionales, organizaciones por los derechos civiles, de la comunidad afroestadunidense, iglesias, de defensa de migrantes, de la comunidad latina, por los derechos de las mujeres y los gay, figuras como el reverendo Jesse Jackson, el legendario cantante Tony Bennett, el reverendo Al Sharpton (principal organizador del acto con su organización, National Action Network) y el hijo de King, además de figuras políticas, incluido el procurador general de Justicia Eric Holder y la lideresa de la bancada demócrata en la Cámara Nancy Pelosi, recordaron el sueño de King por una sociedad que cumpla los ideales democráticos y la igualdad racial y económica.

 

Enfatizaron que el acto no era sólo para recordar, sino para resucitar el movimiento en demanda del sueño. Se resaltaron las luchas libradas por las nuevas generaciones (jóvenes en batalla por los derechos de los migrantes, estudiantes defendiendo la garantía a la educación, jóvenes respondiendo ante la violencia contra ellos por autoridades y leyes, entre otros), sobre todo ante los nuevos desafíos, como intentos por suprimir el voto efectivo de las minorías.

 


El representante federal John Lewis, quien hace 50 años fue el orador más joven –único sobreviviente del elenco principal que habló en la marcha del 28 de agosto de 1963– declaró hoy ante la multitud: “No nos podemos rendir, no nos podemos doblegar. Yo fui arrestado 40 veces durante los años 60, golpeado hasta quedar inconsciente y sangrando. Pero no estoy cansado, estoy listo para luchar y continuar luchando, y ustedes tienen que luchar”.

 

Otros de los principales temas hoy abordados, tanto por los oradores como en pancartas y camisetas de los participantes que llegaron de múltiples puntos del país, eran la violencia contra jóvenes de minorías, señalando el caso del joven Trayvon Martin, asesinado en Florida (cuyos padres hablaron desde el podio) por un vigilante armado que hace un mes fue exonerado por un jurado; nuevos intentos por obstaculizar el voto de las minorías, tanto por decisiones recientes de la Suprema Corte como mediante nuevas leyes en Texas y Carolina del Norte; el asalto contra los derechos laborales, y migración, que para muchos es un “nuevo” movimiento por las garantías civiles.

 

Lana Shells, de 69 años, no pudo llegar a la primera marcha en 1963, pero hoy se sumó a la multitud. “No pensaba que después del doctor King estaría aquí llorando por los mismos temas. Pienso que nos quedamos dormidos y ahora necesitamos despertar todos, pobres, negros e hispanos”, comentó en entrevista con el Washington Post.

 

La fecha exacta del aniversario, el próximo miércoles 28, se celebrará con diversas ceremonias y discursos del presidente Barack Obama y los ex mandatarios Bill Clinton y Jimmy Carter.

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Sábado, 24 Agosto 2013 07:28

Pensamiento crítico y desarrollo social

Pensamiento crítico y desarrollo social

Nunca se ha producido tanta riqueza en el mundo y nunca ha existido tanta miseria, pobreza y desigualdad social. Sin embargo, mientras en el centro del capitalismo esos fenómenos se profundizan y se extienden, en América latina pasa lo opuesto.

 

A pesar de la recesión internacional, los gobiernos progresistas de la región han logrado no solamente resistir y no caer en recesión –como en todas las ocasiones anteriores–, como han resistido y han mantenido e intensificado sus políticas sociales redistributivas y de inclusión social.

 

El rol del pensamiento crítico es formular esa vía como alternativa, para que otros países del continente y de la periferia del sistema puedan darse cuenta de que no es necesario someterse a los préstamos del FMI. Es combatir el pensamiento único, que todavía busca imponer las reglas del capital financiero a los Estados endeudados. Los gobiernos progresistas han logrado salir de ese círculo vicioso y retomar vías de desarrollo económico y social.

 

El pensamiento crítico latinoamericano tiene delante de sí inmenso laboratorio de transformaciones sociales, regresivas y progresivas, en corto espacio de tiempo. Tienen la obligación de descifrar las lógicas de una vía y de otra, para entender sus mecanismos, descifrar sus obstáculos y proponer caminos que permitan dar continuidad a esos procesos.

 

Procesos únicos, porque nunca antes, en períodos de hegemonía de modelos conservadores en escala mundial, se había logrado eso. Nunca se había logrado salir del círculo infernal de las Cartas de Intenciones del FMI para retomar el desarrollo económico con inclusión social en tan poco tiempo.

 

Es, fue –y sigue siendo– posible porque esos gobiernos no han mantenido la prioridad del ajuste fiscal, sino que la han desplazado para la centralidad de las políticas sociales. Porque no han mantenido el Estado mínimo –y la centralidad del mercado– sino que han retomado el rol del Estado como inductor del desarrollo económico y garante de los derechos sociales. Porque no han firmado Tratados de Libre Comercio con los EE.UU., lo han sustituido por la prioridad de los procesos integral regional y los intercambios Sur-Sur.

 

Esta es la gran novedad en la lucha contra el neoliberalismo: la existencia de un conjunto de gobiernos, en América latina, que avanza en la superación del modelo neoliberal. Los ministros de Desarrollo Social de todo el continente se van a reunir en Buenos Aires del 16 al 18 de septiembre, convocados por el Ministerio de Desarrollo Social y por el Programa MOST, de Unesco –del cual la ministra Alicia Kirchner es presidenta–, para hacer un balance de la situación social de América latina y el Caribe. Es la más importante reunión de dirigentes de gobierno del área social que se hace en el mundo, justamente por las contribuciones que el continente está haciendo en el área.

 

Será un momento fundamental para que se pueda dar cuenta de los avances, las experiencias nuevas, las dificultades y el desarrollo desigual en el mismo continente –según las orientaciones de cada gobierno– del combate a la miseria, a la pobreza y a las desigualdades. El pensamiento crítico latinoamericano está invitado a recoger de las exposiciones, de los análisis y de los debates el más denso material sobre el tema central de nuestras sociedades, porque América latina sigue siendo el continente más desigual del mundo, a pesar de los avances realizados por los gobiernos progresistas de la región.

 

Por Emir Sader, intelectual brasileño.

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Jueves, 22 Agosto 2013 20:46

¿Cómo va el paro...?

¿Cómo va el paro...?

La Mesa de Integración Agropecuaria –MIA– anunció que las jornadas de protesta del día 22 de agosto se acrecentaron en todo el territorio nacional.

 

El punto de mayor crisis se vivió en la mesa de negociación del Catatumbo donde los voceros estuvieron a punto de romper los diálogos y amenazaron con sumarse al paro agrario que tiene lugar en el país, si el Gobierno sigue permitiendo que "el ejército continúe con las flagrantes violaciones" a sus derechos. Y amplían, "Luego de 20 días de haber levantado los bloqueos y las protestas, el Ejecutivo no ha cumplido con su oferta de diálogo con garantías y sin temas vedados".

 

Por su paete la Asociación Campesina de esta región, ubicada en el departamento Norte de Santander, denunció que "Las comunidades siguen siendo atacadas con armas de largo alcance, la erradicación violenta de cultivos de coca continúa, la Zona de Reserva es ilegalmente desconocida y su discusión aún no se ha abordado en la mesa".

 

A través de un comunicado los labriegos expresaron que "las promesas del presidente Juan Manuel Santos pareciera que pierden valor con el pasar de las horas" (ya que su situación se mantiene) "exactamente igual" desde hace semanas. "Nos retiramos de las vías con el compromiso del Gobierno como prenda (...) pero hoy somos nuevamente defraudados, las aparentes órdenes del Presidente en materia de erradicación no se cumplen", señalaron los campesinos.

 

Primeros efectos

 

El paro nacional agrario completó este jueves su cuarta jornada con movilizaciones de calle, bloqueo de vías y fuertes enfrentamientos con la fuerza pública, que han dejado decenas de heridos y más de 150 manifestantes detenidos. Este dato no incluye los retenidos el jueves 22 de agosto.

 

Debe recordarse que el paro cuenta con el respaldo de pequeños y medianos productores de arroz, maíz, algodón, café, cacao, papa, panela y ganaderos, además de los camioneros y médicos, quienes han asegurado que permanecerán en paralisis indefinida, "hasta ser escuchados".

 

Según fuentes de organizaciones sociales, adicionalmente se ha registrado el cierre de 30 vías en 10 departamentos, mientras efectivos de seguridad intentan, incluso con el uso de armas de fuego, despejar los bloqueos a la fuerza.

 

Otro de los efectos del paro es la reducción de las ventas de pasajes Bogotá Boyacá, ya que los bloqueos en carreteras de esta jurisdicción impiden el tránsito de vehículos. Según los transportadores, diariamente se mueve un promedio de 25 mil pasajeros entre estas regiones y hoy la cifra no alcanzó a los 14 mil.

 

Boyacá, quizá el departamento más aguerrido en la protesta, presenta tomas de vías entre Tunja-Bogotá, a la altura de Villa Pinzón, y entre Tunja-Sogamoso. Duitama y Nobsa se encuentran bloqueadas en Punta Larga donde los manifestantes han enfrentado con éxito al ejército y la policía, a pesar que estas han disparado armas de fuego y usado helicópteros para disparan gases en contra de los campesinos.

 

El rotativo colombiano El Espectador reseñó que los efectos de las movilizaciones "ya comienzan a sentirse en varias regiones y en la capital, Bogotá, debido a los altos precios de alimentos como cebolla, papa, y frutas", entre otros productos.

 

Los ganaderos, por su parte, informaron que en cuatro días llevan más de 3 millones de litros de leche perdida.

 

El paro agrario está marcado por el rechazo total a las políticas económicas promovidas por el actual Gobierno, calificadas por los colombianos como "antipopulares y antiobreras", más afines a una política neoliberal que a una política de interés social.

 

Respuesta gubernamental

 

El ministro del Interior, Fernando Carrillo, como fue constante durante el paro que afecto al Catatumbo y el de los mineros, de nuevo manifestó que los bloqueos imposibilitan la movilidad de colombianos y el diálogo con las autoridades. "En la medida en que la protesta siga siendo pacífica, habrá diálogo y soluciones de tipo social", expresó.

 

En ese contexto, aseguró que están dispuestos a conversar, "una vez se produzca el desbloqueo. Nosotros conocemos el pliego nacional, pero la instrucción es que hay diálogo si se dan por terminados los bloqueos. Esa es la regla de juego y se aplica a todo el país".

 

Uno de los factores desencadenantes de la huelga fue el reclamo de los trabajadores agrícolas que exigen al presidente Santos "frenar la implementación de los Tratados de Libre Comercio, porque están acabando con el campo y la vida del pueblo".

 

Las Fuerzas Armadas

 

En hechos registrados en el norte del departamento del Cauca, corregimiento de El Cairo, municipio de Cajibio. agentes del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad), miembros del Ejército Nacional, de la Policía Nacional y de la Policía Militar, arremetieron de manera indiscriminada contra los manifestantes, así como contra los habitantes de dicho corregimiento, violando el derecho a la propiedad privada al saquear dos viviendas, destruyendo electrodomésticos, quemando objetos personales (maletines y ropa), botando abastecimientos de víveres de campesinos y campesinas pertenecientes a la movilización.

 

Pese a la contundencia de un video que demuestra lo denunciado, el ministro de la Defensa dijo que los militares no han obrado mal y que solo "pretendían proteger los derechos humanos" de los campesinos a los que se les saqueó la comida e incendió sus casas.

 

Magdalena Medio

 

Funcionarios del Instituto de Bienestar Familiar (ICBF) acusaron a los padres de los menores que se encuentran protestando, amenazándolos con quitarle los menores si continúan haciendo parte del grupo que protesta, acusando a los mayores de "violadores de los derechos de los niños"


La participación del Magdalena Medio en estas jornadas, iniciada el pasado 19 de agosto, se ha caracterizado por el desarrollo de actividades pacíficas y respetuosas del orden público y los derechos humanos.


El día 20 de agosto, comunidades de los municipios de Santa Rosa, Yondó y Cantagallo, se desplazaron desde la ciudad de Barrancabermeja hasta el punto conocido como Expoeventos –vía que conduce a la ciudad de Barrancabermeja. Allí se instaló transitoriamente un campamento para el descanso, alojamiento y alimentación de los casi 2.000 participantes de la actividad. Debe resaltarse aquí la presencia de alrededor de 70 menores de edad dentro de los que se encuentran 30 niños.


Las acusaciones del ICBF han llevado a la institucionalidad a plantear la necesidad de devolver a los niños a la ciudad y tenerlos en un lugar de paso mientras termina el paro, pues de lo contario los padres podrían verse ante la suspensión de la patria potestad, así como demandas por la exposición de los menores a situaciones de riesgo extremo. La comunidad campesina se ha negado a esta propuesta pues considera que los menores se encuentran más seguros estando con sus familias que en un hogar de paso. Su reflexión es totalmente lógica, ya que ven el paro como una actividad totalmente pacífica. "si hay maltrato de menores es por parte de la policía y el ejército", explicaron.

 

Así, en medio de una dura arremtida oficial, que no repara en métodos ni utilización abierta de los medios de comunicación, y el aguante de los sectores socaiels declarados en paro, se adentra la protesta en su quinto día. Como no se vía hace muchos años, Colombia está conmovida en sus zonas rurales.


 

Recuadro


Propuesta de la MIA al Gobierno Nacional


En tarde del día 22 de agosto la Mesa de Interlocución Agrícola –MIA– envió una carta al presidente Santos, la misma que publicamos a continuación.

Bogotá, agosto 21 de 2013.
Señor

 


Juan Manuel Santos

Presidente de la República de Colombia
Bogotá.

 


Señor Presidente, una vez mas, las carreteras, caminos, calles y plazas de los departamentos del país, se inundan con la inconformidad de centenares de trabajadores, campesinos, estudiantes, jóvenes, mujeres y otros sectores sociales, hastiados ya de la ausencia de respuestas concretas, reales y efectivas a la profunda crisis que agobia la vida de los despojados de la tierra, de los territorios, los despojados del salario digno, de la salud y de la educación de calidad. Colombianos despojados de la integralidad de los derechos.


Nuestra inconformidad crece como crecen las políticas que favorecen a los concentradores de la riqueza y a los enemigos de la justicia social y la paz, así como crece, el cerco que su gobierno sigue construyendo al ejercicio de la justa protesta contra tales políticas. Pero también crece, la evidencia de la justedad de nuestros reclamos, así como la capacidad de la imparable organización y movilización popular en reclamo de la justicia social como base indispensable para la construcción de la paz duradera.


Es evidente que nuestro país vive un momento histórico en el que los caminos de paz aparecen ante nuestra vista con mayor nitidez. Sin embargo, solo el diálogo honesto, horizontal y constructivo, hará posible la materialización de tales caminos. Los millones de colombianas y colombianos afectados por décadas de exclusión, despojo, violencia y toda suerte de injusticias, deben ser por fin, escuchados y atendidas sus reclamaciones y propuestas; ser reconocidos como legítimos interlocutores por el gobierno nacional. Pero no es posible comprender el diálogo como la sumisa aceptación de políticas excluyentes, y exiguas prácticas asistencialistas.


Bajo esta comprensión, las organizaciones sociales integrantes de la Mesa Nacional Agropecuaria y Popular de Interlocución y Acuerdo, MIA, al igual que otros sectores y organizaciones sociales; hemos promovido el Paro Nacional y Popular en torno a Pliegos de Peticiones Agropecuarias y de otros Sectores Populares.


Como Mesa Nacional Agropecuaria y Popular de Interlocución y Acuerdos; nos permitimos adjuntar el pliego que fue presentado hace varios días, esperando que, en cumplimento de su compromiso con el diálogo, se instale la mesa en la que se discuta y resuelvan los requerimientos planteados en este pliego.


De nuestra parte, han sido asignados un grupo de voceros que tienen el mandato de las bases sociales, de mantenerse en el diálogo constructivo de cara a los intereses de los sectores sociales que representan. Nos mantenemos en el compromiso de estar a la altura del desafío histórico que enfrenta el país: romper la exclusión e inequidad social, económica, política y cultural que ha impedido el florecimiento de nuestro potencial como pueblo soberano, rico, digno y diverso. Esperamos que usted Señor Presidente, esté también a la altura de este desafío.


Quedamos atentos,


Mesa Nacional Agropecuaria y Popular de Interlocución y Acuerdo, MIA.

 

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Jueves, 22 Agosto 2013 16:55

Destellos y luces sociales

Destellos y luces sociales

Dos grandes movimientos y sus reflejos, conmueven la noticia y a diferentes sectores y estamentos de la sociedad durante estos dos últimos meses: uno tuvo por epicentro el Catatumbo, con mayor fuerza en los alrededores de Tibú; otro rompió el silencio a lo largo y ancho de distintos departamentos y municipios del país, con la voz de los pequeños y medianos mineros, tradicionales o no. Ambos movimientos obligaron a escuchar sus peticiones, por ahora, en mesas separadas.

 

Para cada uno, el gobierno destina sus negociadores con la consigna de dilatar; por ejemplo, a los mineros les ofrecen como gran cosa, sin avergonzarse ante ellos, la instalación de una mesa para discutir por varios meses las demandas que acompañan el paro. El argumento oficial para el largo tiempo en espera es que las demandas de los mineros implican la reforma al Código correspondiente, que no puede concluir en pocos meses. Mientras esto sucede –sin seguridad en la forma cómo votaría el Congreso– las miles de personas afectadas por las políticas de persecución y hostigamiento policial contra su labor, deberán aguantar sin ingresos con perjuicio en el sobrevivir de sus hogares.

 

En el Catatumbo, por su parte, las negociaciones estipularon como primer punto de la agenda particular, el tema de la erradicación de cultivos ilícitos. Por supuesto, dada la supeditación gubernamental a la injerencia estadounidense en la acción antinarcóticos, en la negociación no se han presentado avances ni coincidencias,. Oportunidad y tiempos para la erradicación a partir de la necesidad social y de los subsidios para la siembra de nuevos productos –cantidad de dinero y del espacio en meses para su entrega– son aspectos que marcan diferencia entre las partes. El segundo punto por negociar: la zona de reserva campesina, permite proyectar que los acuerdos seguirán distantes.

 

Al tiempo que estos movimientos –expresión meridiana del modelo de desarrollo vigente, de las prioridades geopolíticas adoptadas en el Palacio de Gobierno, y de la realidad de pobreza y exclusiones con presencia por toda la geografía nacional–, están sentados en la mesa de negociación, con o sin posibilidad de llegar a un acuerdo en el corto plazo, desgastados por el esfuerzo realizado y por tanto con necesidad de cerrar su ciclo de lucha, nuevos sectores del campo y la ciudad avanzan en los preparativos para dar voz y manifestación a su descontento, según sus voceros, con disposición de parar, incluso, de manera indefinida.

 

Están en turno, desde sectores agrarios como los cafeteros, arroceros, paperos y otros de índole nacional como los trabajadores de la salud y los transportadores; hasta un incipiente grito del personal en retiro de las Fuerzas Armadas. A diferente ritmo, entre quienes bajan el tono a su protesta, y quienes agitan su brazo y puño, no hay todavía un cordón umbilical que los ligue en la perspectiva de un proyecto de país ni de una misma agenda negociadora. Otros, como los docentes, informan que el 23 del mes en curso, tomarán la decisión de lanzar o no un paro nacional. Sus reivindicaciones, como las de aquellos que ya tomaron la ruta callejera, tiene su relación particular. En uno y otro de los contingentes de la protesta, sobresale la ausencia de una agenda articuladora de reivindicaciones y propuesta de país diferente, nuevo.

 

En todo caso, como propiciadores de una acción común de estos sectores con aprestos de tomar la calle, actúan las centrales obreras.

 

Mientras los trabajadores de distintos ramos de la producción ganan vocería, con el avance en niveles básicos de acción, pero con un adolecer de mayores coincidencias políticas de largo o mediano plazo, que debilita su accionar y pone en duda su capacidad de aguante, el Gobierno maniobra despliega una vieja estratagema: divide y reinarás. Es el obvio juego del poder, que tras de años de lucha, ya debería tener contrapropuesta nacional y alternativa.

 

El gobierno decidido a no ceder en sus componentes macroeconómicos ni políticos de largo plazo, y en su acomodo electoral inmediato, desplegó varios alfiles en procura de desmontar o neutralizar la decisión de paro, ya sea de uno u otro de los sectores abocados al mismo a partir del 19 de agosto. Puestas en el tablero, la mirada y el objetivo principal de estas fichas se dirige y descansa sobre los cafeteros y los transportadores.

 

Para lograr su propósito, ofrecen dádivas puntuales, de pocos pesos, que brinden una sensación de triunfo a quienes protestan, y ofrecen promesas para el futuro inmediato de estudiar y discutir la posible respuesta a las demandas de mayor trascendencia –que como siempre serán dilatas o incumplidas. En su papel, tampoco descartan desmovilizar a los otros sectores decididos al paro. Ofrecen un poco aquí y otro poco allá.

 

Al fin y al cabo, el Ejecutivo sabe que enfrenta una diversidad social que aunque no constituye un cuerpo deliberante y seguro de si mismo todavía, en todo caso debe, para el mejor caso de su gobernabilidad, tratar de reacercarla con satisfacciones parciales, dados y con estímulo de los apetitos y objetivos de gremio. Si logran su propósito, impiden que el paro trascienda más allá de las declaraciones formales de radicalidad que uno u otro dirigente pronuncie, y obtienen con satisfacción la prolongación –ahondamiento– de la fragmentación social, la desconexión entre ciudad y campo, y acentuar la desconfianza y el escepticismo que reina entre la diversidad de los liderazgos sociales.

 

A la par de esta maniobra, el Gobierno despliega un amplio ejercicio mediático a través del cual aparece ante toda la población como conciliador, dispuesto al diálogo, abanderado de los derechos sociales ("la protesta es legítima siempre y cuando no se salga de los marcos institucionales"). Pretende así ahondar su legitimidad y capacidad de adormecer amplios sectores sociales, sobre todo los urbanos que, a pesar de la difícil situación que sobrellevan, optan por el rebusque individual y no por la resistencia colectiva.

 

Hasta dónde el gobierno alcance a concretar sus propósitos e intereses, depende de los liderazgos sociales. De su consecuencia con la agenda de paro acordada o establecida. Pero esta consecuencia va mucho más allá de la conciencia de cada uno de estos, descansa en la real articulación de agendas, con la voluntad de tejerlas más que en una sumatoria de intereses de gremio, en un programa de gobierno y de país posible.

 

Mientras esto sucede y los distintos movimientos sociales dispongan discutir en toda su trascendencia el proyecto de país necesario como conducto para concretar los sueños de todos, y como parte de estos los particulares de cada uno, pulularán llamados a paros indefinidos sin concretar. Así sucederá, no por mala voluntad o por falta de consecuencia de los dirigentes o voceros de cada uno de estos movimientos, sino por la ausencia de un proyecto nacional que los trascienda e impulse a actuar como un solo cuerpo, momento en el cual el gremio aunque sigue siendo importante no es el motivador determinante.

 

En el 19 el colofón es evidente: El éxito de los alfiles oficiales descansa en la dispersión y ausencia de una agenda social de referente común, con proyección de mediano y largo plazo.

 

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Publicado enEdición 194
Jueves, 22 Agosto 2013 11:24

El foco campesino que ilumina el país

El foco campesino que ilumina el país

En la historia de Colombia hay dos fechas históricas fundamentales, ambas ligadas a la lucha de los campesinos y artesanos en contra de los altos impuestos y el libre comercio: una, se registró en 1781, cuando sucedió el levantamiento conocido como Los Comuneros, que puso en jaque el dominio español; la otra, con calendario en 1854, dio origen a un gobierno de estirpe popular, sustentado en los remanentes del Ejército Libertador, el cual se sostuvo por espacio de escasos meses, arrasado finalmente por una alianza de ejércitos de terratenientes y "grandes" comerciantes.

 

Hoy, con diferencias ostensibles de tiempo, sujetos sociales, peso dentro de la economía nacional, entorno internacional, relación de los sectores populares con las fuerzas armadas, etcétera, los campesinos emergen como el sujeto social más dinámico del país, sin embargo la dispersión en sus intereses –solamente la lucha contra los efectos del TLC parece ser común– y la misma conducción política, debilita sus posibilidades. El retal de su inmenso pliego (ver adjunto) refleja la dificultad de construir una agenda de verdad común, que vaya mucho más allá de una sumatoria de reivindicaciones.

 

Inconformidad por los altos costos de los insumos, por el bajo precio de sus productos, por el ingreso de distintas mercancías –favorecidas por el TLC– que restringen sus ventas o los acercan a la ruina, quejas por los incumplimientos del gobierno nacional respecto de los acuerdos firmados en otros momentos, etcétera, son algunas de las voces de los campesinos, paperos, lecheros y productores de legumbres, que se han tomado las vías que rodean Ubaté, Zipaquirá, Tunja.

 

Su potencial y capacidad de lucha y resistencia se ha sentido durante los tres días que van de paro en los departamento de Boyacá y Nariño, cercando por un lado a Bogotá –como en la época de Los comuneros– y por otra a Ipiales, dificultando el comercio con Ecuador.

 

El efecto mediático por su protesta se ha centrado en las manifestaciones que se multiplican en Boyacá, pero donde hay más fuerza social es en el sur del país, donde los indígenas y campesinos concentrados ya suman más de 15.000 y donde, por tanto, el gobierno intenta desinflar la protesta con ofertas inmediatas y promesas de mediano plazo. Una mesa para el diálogo, según el parte oficial, ya se ha concertado allí.

 

Pero su fuerza también se siente en diversos municipios de Antioquia, como Caucasia y Segovia, donde fue notoria la protesta de los mineros (aún sin acuerdo final), ampliándose a otros como Ituango y Tarazá. Por su parte, el transporte entre Antioquia y Risaralda sigue con dificultades por las protestas campesinas a la altura de Irra.

 

En la vía Panamericana, jurisdicción del departamento del Cauca, las protestas también se mantienen, escuchándose por primera vez la voz indígena de los Nasa que le exigen al gobierno resolución de las demandas campesinas, "de lo contrario nos movilizaríamos". Esta amenaza, de hacerse realidad, le daría un vuelco a la protesta en curso que la sacaría del plano reivindicativo particular, y la insertaría en el político, de la solidaridad.

 

Según informes oficiales las protestas, aunque no son masivas, sí se han ampliado hasta otros lugares del departamento del Cauca, como los municipios de Inzá y Belalcazar.

 

Por su parte, nuevos manifestantes salieron a las vías, por ejemplo en departamentos como el Llano, bloqueando el tránsito de vehículos a la altura de Pipiral.

 

Otro foco de la protesta se concentra en el departamento de Putumayo, donde el Invías informó de tres cierres totales en las carreteras de Piamonte – Miraflor, Puente Internacional – Santa Ana y entre las veredas La Aldea y Ancura del municipio de Puerto Asís.

 

Además, múltiples concentraciones de manifestantes, sin cierres de vías, se llevan a cabo en diversos lugares del país.

 

La voz oficial

 

Siempre se ha indicado que lo único que se conoce del Estado colombiano en múltiples regiones del país –sobre todo las más pobres– es su rostro militar. Pues bien, esa cara es la que ahora, de nuevo, presenta en todas las zonas donde se registran concentraciones campesinas e indígenas. Desplegando un plan fríamente calculado –para romper la protesta y llevarla al fracaso– unidades del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) arremeten contra los manifestantes, intimidan, golpean, persiguen, capturan, encierran, sindican. Según denuncias provenientes desde diferentes municipios, unidades del Esmad se han desplegado para reprimir la protesta, pero además han incursionado, sin consideración alguna, en casas de habitación, gaseando a sus habitantes y sacando de las mismas a mujeres y niños, quebrando ventanales, es decir, actuando para causar temor e impedir la solidaridad de los pobladores de las zonas con los manifestantes.

 

Así se llega al cuarto día de protesta, donde el gobierno no rompe su libreto, con el cual protege, como en la época de Los comuneros y de los artesanos, a los comerciantes ligados al intercambio internacional y a los ricos de siempre: "la protesta está infiltrada" y, "mientras hayan bloqueos no negociamos", pero los meses anteriores donde no hubo protestas ¿por qué no escuchó la voz de campesinos e indígenas opuestos al TLC y necesitados de una política económica y agraria totalmente distinta a la que hoy impera en el país?

 

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Movilizaciones contra la extracción de petróleo en la mayor reserva de biodiversidad del mundo

l Yasuní ITT, la mayor reserva de biodiversidad del mundo, está en peligro. El gobierno de Ecuador ha anunciado que explotará su mayor yacimiento petrolero ubicado en esta área de 9820 kilómetros cuadrados y alberga a varias especies de flora y fauna en peligro de extinción. Se han registrado unas 567 especies de aves, 150 especies de anfibios y otras 121 de reptiles, entre otros, y ha sido declarada por la UNESCO Reserva de la Biosfera.

 

El área de Yasuní, ubicado en la provincia ecuatoriana de Orellana, fue declarado área protegida el 26 de julio 1979 y es la zona en la que habita la comunidad indígena huaorani o waorani que cuenta con una población aborigen de más de 2.000 personas en aislamiento voluntario.

 


Tras no haber conseguido respuesta de "las naciones ricas" que aporten un fondo económico para evitar el desarrollo de la exploración petrolífera, el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, informó el pasado jueves que la extracción "con adecuadas técnicas" se llevará a cabo.

 

El país socio más pequeño de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) presentó en el año 2007 una propuesta inédita a la comunidad internacional que pretendía proteger su reserva en la Amazonia a través de la recaudación de fondos. Sin embargo, la idea tuvo poca acogida ya que únicamente lograron reunir un 0,37 por ciento de los esperado por lo que decidieron comenzar con la explotación del Ishpingo-Tambococha-Tiputini (ITT).

 


Después de que Correa informara de que su propuesta para reunir fondos había fracasado y que, por tanto, la actividad en los campos petroleros ITT seguiría adelante, diversos sectores han planteado a la posibilidad de someter a consulta popular esta iniciativa del Gobierno de Ecuador. Incluso la comunidad huaorani ha pedido este plebiscito para poder decidir si los ecuatorianos quieren o no la explotación del crudo.

 

Las explotaciones de petróleo en Yasuní suponen un gran impacto en los indígenas de la zona ya que la entrada de empresas petroleras han obligado a cambiar sus costumbres ancestrales. Como recoge el portal ecuatoriano Ecuavisa,  entre 10 y 15 personas de una misma familia que vivían en chozas de armazón de madera con techo de hojas de palmera tuvieron que cambiarlas por casas de madera y cemento, luz eléctrica y electrodomésticos, aunque siguen sin tener agua potable. Incluso ahora para moverse por el río utilizan canoas a motor.

 


Pese a que se acostumbraron al ruido de la explotación actual, con estas nuevas extracciones temen que el impacto sea aún mayor de lo que el Gobierno dice. En este sentido, Rafael Correa hacía una "promesa" a través de su cuenta de Twitter que rezaba que la actividad "solo afectará a un UNO POR MIL" -no 1% como había dicho anteriormente- del Yasuní.

 

Por otro lado, el portavoz presidencial del Gobierno, Fernando Alvarado, publicaba también a través de su perfil en la red social lo siguiente: "6 años de gobierno, tomando las mejores decisiones para combatir la pobreza y trabajando por los más olvidados, ¿a alguien le queda duda de que sobre el tema Yasuní ITT el Presidente de todos los ecuatorianos no tomará la mejor decisión para su pueblo? Seguro hablan con la pancita llena, buenos vehículos y más los que quieren solamente que no se toque el Yasuní ¡Si se puede intervenir con responsabilidad ambiental!"

 


El ITT, declarada "zona intangible", alberga unos 920 millones de barriles de crudo, equivalentes al 20 por ciento del total de reservas comprobadas del país, según Correa. El campo Tiputini, cuyo 80 por ciento de su área se encuentra fuera del parque, comenzará a explotarse en los próximos días por la petrolera estatal Petroamazonas al haber conseguido los permisos ambientales.

 

Resulta paradójico que Rafael Correa exponga como motivos de la explotación la necesidad de aumentar sus reservas para obtener recursos que atiendan a los sectores más desfavorecidos, cuando éstos se encuentran en las zonas aledañas a la extracción.

 


La campaña "Amazonia por la vida", fundada con la participación de diversas organizaciones ambientalistas en 1989, enviaba el pasado jueves una carta a los asambleístas de Ecuador. En dicho documento, la organización expresa su disconformidad con la decisión del presidente ecuatoriano. Explotar el Yasuní significa "renunciar a la que ha sido considerada como la gestión más importante del gobierno", si la iniciativa no recibió el dinero esperado "es por exclusiva responsabilidad de la propia acción gubernamental", recoge la carta.

 

Amazonia por la vida también piden la convocatoria de una consulta popular y que los ecuatorianos no se conformen con las "clásicas falacias" de la industria petrolera. Estas "falacias" son, para la organización, aquellas que dicen que "se explotará de manera responsable", "se utilizará tecnología punta" y "se hará extracción con perforaciones horizontales".

 

Asimismo, las redes sociales se han volcado con el Yasuní, creando perfiles en Facebook -No toquen el Yasuní - y en Twitter [email protected]_ - en contra de la extracción de crudo en el parque. Tras conocer las declaraciones de Rafael Correa, surgieron hashtags como #Yasuni #ElMundoNosHaFallado o #NoToquenElYasuni.

 

ARANTZA DE CASTRO Madrid18/08/2013 12:49 Actualizado: 19/08/2013 08:40

Publicado enInternacional
Sábado, 17 Agosto 2013 06:27

Egipto: una masacre al día

Egipto: una masacre al día

Fue una desgracia, un capítulo vergonzoso en la historia egipcia. Policías, algunos con capucha negra, abrieron fuego sobre las multitudes de simpatizantes de la Hermandad Musulmana desde la azotea del cuartel de policía de la calle Ramsés de El Cairo y calles aledañas. Incluso dispararon contra los vehículos en la carretera que va al aeropuerto. Y para presenciar su terrible tarea uno no tenía más que subir los escalones de mármol rosa de la mezquita de Al-Fath, pegajosos de sangre fresca la tarde de este viernes; contemplar los montones de heridos que yacían en tapetes y, en un remoto rincón, 25 cuerpos amortajados. El doctor Ibrahim Yamani levantó con delicadeza los vendajes de los cuerpos: tenían disparos en la cara, en la cabeza, en el pecho.

 

Así pues, ahora tenemos la masacre de la plaza Ramsés. Estos baños de sangre parecen venir por semana, si no por día, y esta noche, cuando salí de la mezquita mientras los musulmanes hacían oración de rodillas junto a los gimientes heridos, un equipo de paramédicos golpeaba el pecho de un joven que tenía heridas terribles. “Lo vamos a perder”, dijo uno. ¿Entonces eran ya 26 muertos? Los paramédicos hablaban de balas expansivas, y era indudable que media cabeza de un hombre había volado en pedazos. El rostro era irreconocible.

 

Las moscas se agolpaban; un hombre lloroso, arrodillado en el suelo, las espantó de un cadáver. Cuando podían, los médicos escribían con crayón los nombres de los difuntos sobre los cuerpos desnudos. “Zeid Bilal Mohamed”, garrapatearon sobre un pecho. Lo muertos aún merecían tener nombre. El último cadáver llevado a la mezquita fue el de Ahmed Abdul Aziz Hafez. No pude contar arriba de los primeros 50 heridos, pero los médicos insistían en que eran 250.

 

Lo extraordinario –tal vez no para las multitudes, porque se han acostumbrado a esta bestialidad– eran los rostros de algunos de los asesinos. Había un hombre de bigote y cabello corto en la azotea de la estación de policía, que agitaba una pistola en el aire y gritaba obscenidades a la gente en la avenida. A su izquierda, un policía de capucha negra, agazapado junto a la pared, apuntaba su rifle automático a los automóviles que pasaban. Una de sus balas pasó entre mi chofer y yo, silbando hacia la plaza.

 

Una hora antes estuve conversando con los policías de guardia en la incendiada mezquita Rabá de Ciudad Nasr, escenario de la matanza del miércoles, y uno de ellos, de uniforme negro, me dijo con alegría: “nosotros hacemos el trabajo y el ejército observa”. Esa fue una de las verdades más importantes que escuché este viernes, porque los soldados estaban a kilómetro y medio de la carnicería en la plaza Ramsés, sentados en sus vehículos blindados, relucientes de limpios. Ni rastro de sangre en sus impecables uniformes.

 

Durante dos horas el fuego de la policía barrió a las multitudes. Dos grandes vehículos blindados de la policía aparecieron varias veces en un paso a desnivel y desde delgadas torretas de acero adosadas en forma extraña en el toldo lanzaban disparos hacia la plaza. En cierto momento se pudo escuchar una ametralladora que disparaba a las 20 o 30 mil personas reunidas, que más tarde llegaron quizás a 40 mil, aunque no al millón que la Hermandad Musulmana mencionaría más tarde. La enorme masa de gente se retorcía y se movía como burbuja hacia la mezquita.

Mientras los policías pasaban por el desnivel, docenas de jóvenes atrapados por su avance comenzaron a deslizarse por un cable de luz, pero un muchacho saltó a la copa de un árbol, no logró sujetarse de las ramas altas y cayó unos nueve metros al suelo, de espaldas. Pánico, terror, furia. “¡Vean cómo nos matan!”, gritó hacia nosotros una mujer cubierta con velo, no sin razón, y supongo que una especie de valor se apoderó de la multitud. Sabían que esto iba a ocurrir. También la policía. El “gobierno” –supongo que merece las comillas– dijo 24 horas antes que todo ataque a edificios oficiales sería respondido con fuego. Los policías tenían la autorización necesaria. Y las

municiones.
Pero no nos pongamos románticos acerca de la Hermandad Musulmana. Mi colega Alastair Beach vio a un hombre en la multitud disparar un rifle a la policía. Y creo que algunos policías que vi en las azoteas tenían tanto miedo como la gente de abajo. Y –disculpen este rasgo de cinismo cruel– es probable que la Hermandad necesitara estos cadáveres en la mezquita. Un día sin martirio podría sugerir que está liquidada, que el fuego de la ideología ha sido sofocado, que el Partido Noor –los salafistas que con un cinismo igualmente colosal se unieron el mes pasado a los militares para aplastar la presidencia de Mohamed Mursi, respaldada por la Hermandad– pudiera tomar su lugar como el único verdadero brazo derecho islamita del Estado, claro que con la colaboración del ejército.

 

Pero no hay excusa para la policía. Su conducta, supongo, no fue indisciplinada. Tenía la orden de matar, y vaya que lo hizo: decenas de personas perecieron en enfrentamientos en otras partes de Egipto y ahora las fuerzas de “seguridad” también merecen, me temo, comillas en torno a su título.

 

La palabra vergüenza –aib, en árabe– viene a la mente al observar estas horribles escenas. En el centro de una de las grandes ciudades del mundo, conocida para millones, apenas a kilómetro y medio del Museo Egipcio y los tesoros de Tutankamón, a escasos 200 metros del palacio de justicia –si tal palabra podía musitarse en El Cairo en este día–, oficiales de policía cuyo deber es salvaguardar la vida de todos los egipcios abrieron fuego sobre miles de sus conciudadanos con el simple objetivo de matarlos. Y mientras lo hacían, los beltagi, también encapuchados, esos drogadictos y ex policías que ahora forman la guardia pretoriana de las fuerzas de “seguridad”, se presentaron con rifles al lado del cuartel de la policía.

 

Había periodistas a montones; claro que eso no importaba a la policía, porque helicópteros del ejército volaban sobre las multitudes con cámaras de video, cazando las muy importantes imágenes de hombres armados entre la gente, tal vez el hombre al que Alastair Beach vio, o los grupos de jóvenes barbudos que estaban en la sombra con sus teléfonos móviles chillando como grillos. No es que pudiéramos oírlos: el traqueteo de las ametralladoras ahogaba toda conversación, mientras nubes de gas lacrimógeno inundaban las calles, ensombreciendo hasta el alminar de la mezquita de Al-Fath.

 

Otro día de sangre, pues. Los funerales serán en las próximas 24 horas –si es que la única funeraria de El Cairo puede emitir suficientes avisos de inhumación–, y habrá más “mártires” para la causa.

 

Me impactó el rostro de un hombre de edad mediana a quien los paramédicos metieron por la puerta lateral de la mezquita. Del rostro y del torno le escurría la sangre hacia el suelo. Tenía los ojos abiertos y miraba a los médicos, cuyos rostros sin duda pasaban borrosos a su lado en el último trayecto de su vida. Algunas cámaras hicieron clic, un hombre dijo “Dios es grande” y el rostro del muerto viviente desapareció.

 

Esto es Egipto, dos años y medio después de la revolución que supuestamente iba a traer libertad, justicia y dignidad. Por supuesto, olvídense de la democracia por el momento.

 

Traducción: Jorge Anaya

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Detenciones en masa de islamistas tras la masacre del viernes de la ira

El Ministerio egipcio del Interior ha informado hoy de que sus fuerzas han detenido a 1.004 miembros de los Hermanos Musulmanes en las últimas horas y se han incautado de armas y municiones, entre ellas seis rifles automáticos, 21 pistolas, catorce paquetes de cartuchos, 1.069 municiones de diferente calibre y siete granadas de mano.

 

 En el comunicado, Interior ensalza la labor de las fuerzas de seguridad que han "aplacado de forma contundente y resolutiva los intentos desesperados de ataques terroristas llevados a cabo por la Hermandad".

 

 El Ministerio, dirigido por el militar Mohamed Ibrahim, acusa a los seguidores del presidente depuesto Mohamed Mursi de querer "empujar al país hacia un ciclo de violencia y confusión", así como de "aterrorizar a los ciudadanos y ejecutar asaltos armados contra la Policía y edificios oficiales".

 

La nota subraya que unas quinientas personas fueron detenidas en El Cairo, entre las que había un paquistaní, un palestino y cuatro sirios, mientras que 58 fueron capturadas en la provincia de Guiza, que abarca parte de la capital.

 

El Ministerio ha explicado que, entre los sucesos ocurridos ayer, miembros de la Hermandad atacaron una comisaría de policía en el barrio de Ramsés, donde los islamistas celebraron la principal concentración en El Cairo, y abrieron fuego contra ella.

 

Asimismo, ha acusado a integrantes de la cofradía islámica de causar un incendio en el edificio de la empresa constructora Arab Contractors tras lanzar cócteles molotov contra el inmueble en ese distrito.

 

En la segunda ciudad del país, Alejandría (norte), al menos 55 militantes de la Hermandad fueron arrestados por las autoridades.

 

En el resto de provincias, el lugar donde hubo un mayor número de detenciones fue en el delta del Nilo (norte), donde al menos 252 personas fueron apresadas por las fuerzas del orden en Kafr el Sheij y en Dakahiliya.

 

Los Hermanos Musulmanes aseguran que más de cien personas fallecieron en los disturbios de ayer en la capital, mientras que hasta ahora el Ministerio de Sanidad solo ha informado de 17 muertos y 82 heridos en todo el país.

 

Masacre entre mentiras

 


Los Hermanos Musulmanes han acusado hoy al jefe del Ejercito Abdel Fatah al Sisi de haber incumplido sus promesas, ya que le acusaron a él y a "los golpistas" de asesinar y de intentar llevar al país varias décadas atrás.

 

En un comunicado, la Hermandad ha puesto como ejemplo varias frases pronunciadas por Al Sisi en el pasado, que más tarde ha contradicho con sus actos, como cuando dijo "Nos cortaremos las manos si dañamos a los egipcios" o que "Es mejor que los egipcios hagan fila para votar durante 15 horas que el país retroceda 30 o 40 años atrás".

 

La cofradía islámica se ha quejado de que ha visto "cómo (los militares) han extendido la mano para asesinar y quemar a miles de egipcios en varias masacres", en referencia a la muerte de islamistas en el ataque de las fuerzas de seguridad el miércoles pasado contra sus acampadas. Asimismo, lamentaron que el Ejército intervenga en política, "parece que desean hacer retroceder al país 30 o 40 años atrás".

 


Los Hermanos se defendieron, además, de las acusaciones de los medios de comunicación del país, que aseguran que ellos tenían armas pesadas en sus acampadas de protesta y que recurren a la violencia. "Todo lo que nos han atribuido es mentira -afirma la nota-, no es más que una tapadera para ocultar el terrorismo, la traición y la brutalidad contra manifestantes pacíficos desarmados que fueron asesinados a balazos desde helicópteros y azoteas".

 

La organización islámista señaló que cree que "no debe derramarse sangre" y afirmó que aspira a que Egipto se desarrolle.

 

En el 'Viernes de la ira', sólo en El Cairo, una ciudad tomada por el Ejército y escenario de los choques más intensos, alrededor de 50 personas han muerto, según fuentes de los servicios de seguridad. Un testigo de la agencia Reuters ha visto 27 cadáveres tendidos junto a una mezquita de la capital egipcia, aparentemente víctimas de disparos de bala y perdigones. Los Hermanos Musulmanes aseguran que son más de cien las personas que fallecieron en los disturbios de ayer en la capital.

 

 En Alejandría, la segunda ciudad del país, han muerto 16 personas y otras 140 han resultado heridas, según la televisión estatal. A estas víctimas se suman otras cinco en Fayum, ocho en Damietta, cuatro en Ismailia, cuatro en Port Said, cuatro en Suez y cuatro en Tanta.

 

EFEEL CAIRO17/08/2013 11:20 Actualizado: 17/08/2013 11:59

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