Domingo, 09 Noviembre 2014 08:36

En la era de la democracia digital

En la era de la democracia digital

Hoy acecha el espionaje masivo de las agencias de seguridad, el robo sistemático de los datos en las redes sociales y la radiografía permanente de nuestros actos y costumbres.

 

Desde París


Teníamos la democracia política, luego, entre otras, nació la democracia de opinión. Ahora existe otra forma de democracia, tal vez la más amenazada de todas: la democracia digital. Las cada vez menos "nuevas tecnologías" crearon un soporte en las redes que dio lugar a uno de los más vastos sistemas de comunicación entre los seres humanos. Pero esa democracia digital está acechada por el espionaje institucionalizado y masivo de las agencias de seguridad, por el robo sistemático de los datos en las redes sociales, la radiografía permanente de nuestros actos, gestos, pensamientos y costumbres y la monetización de cada clic.


Jérémie Zimmermann, el animador del grupo francés La Quadrature du Net y coautor, junto a Jacob Appelbaum y Andy Müller, del libro de Julian Assange Cyberpunks advierte: "Hay que comprender que estamos asistiendo a la aparición y a la difusión masiva de una tecnología antisocial y anticiudadana". Frente a esta amenaza polifónica surgió como respuesta una nueva forma de resistencia que consta de tres ramas que terminaron por unirse en un naciente movimiento político. Son, a su manera, los nuevos apóstoles de la transparencia de los Estados, un contrapoder que creció, en parte, en el corazón del poder: se trata, por un lado, de los antiguos militares, diplomáticos y agentes secretos norteamericanos o británicos, de los especialistas de la seguridad informática, de los funcionarios o empleados de las multinacionales. A ellos se les sumaron hombres como Julian Assange o Edward Snowden y una galaxia de jóvenes compuesta por hackers, militantes por los derechos cívicos y los derechos humanos en Internet, abogados, militantes por la privacidad de la red y una Internet libre, neutra y humanista.


Estos son los actores de una corriente política mal conocida, despreciada por la prensa hegemónica, a menudo ignorada o incomprendida por el público. Sin embargo, estos militantes de la democracia digital desempeñan un papel decisivo en la defensa de nuestras democracias formales, de nuestras libertades y nuestra intimidad. Acusados de traidores en sus respectivos países, perseguidos por la Justicia, amenazados, muchas veces exiliados, estos filtradores de información comprometedora así como la nueva generación que los protege se han tornado un eslabón esencial de lo que está en juego en la construcción de nuestra civilización. "Hoy estamos ante un movimiento político y cultural global", afirma Markus Beckedahl, dirigente alemán de una start-up de programas libres y responsable de la publicación del libro colectivo Uberwächtes Netz (La red bajo vigilancia) redactado por cuatro expertos. Para ellos, el caso del ex analista de la CIA y de la NSA Edward Snowden y las revelaciones que aportó a través del periodista Glenn Greenwald del diario británico The Guardian es como el punto de partida de una aventura política. "El escándalo Snowden será tal vez para nosotros lo que fue el accidente nuclear de Chernobyl para los ecologistas", reconoce Pavel Meyer, un diputado por Berlín del Partido Pirata alemán y, además, encargado de supervisar los servicios secretos del estado berlinés.


Filtradores o "whistleblower" hubo siempre. Saltaron a la escena contemporánea gracias a tres de ellos: el soldado Bradley Manning –fue él quien le suministró a Julian Assange los documentos sobre la guerra de Irak difundidos por Wikileaks–, el mismo Julian Assange y Edward Snowden. Sin embargo, estos tres personajes mundiales descienden de una dinastía cuyas mejores páginas se escribieron a partir de los años '60 en Estados Unidos. El primero fue Daniel Ellsberg. Ex analista norteamericano, Ellsberg le suministró a The New York Times los famosos "Pentagon Papers". Un total de 7000 páginas de documentos secretos pertenecientes al Pentágono que demostraban el oscuro proceso de decisión del gobierno durante la guerra en Vietnam. Los "Pentagon Papers" tuvieron una influencia categórica en el fin de la guerra de Vietnam. Para Ellsberg, la situación es muy clara: "El gobierno norteamericano lleva a cabo una guerra contra quienes dicen la verdad, una guerra contra el derecho de nuestras democracias a conocer cómo actúan los Estados". El otro personaje conocido de esos años es William Mark Felt, alias Garganta Profunda. Felt les suministró a los periodistas del Washington Post la información que condujo a la renuncia del presidente Richard Nixon, en 1974. Los atentados del 11 de septiembre y la guerra de Irak precipitaron y ampliaron el movimiento a través de personajes notorios que osaron desafiar los Estados, las agencias de espionaje, la industria del armamento, el mundo de las finanzas o las multinacionales de Internet.


Entre ellos se destacan William Binney, ex miembro de la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos, la NSA. Es un hombre clave. Binney inició en 2001 el programa de espionaje Prism con el cual la NSA monitorea el planeta entero. Luego, ante los abusos, lo denunció. "Estamos muy, muy cerca de ser un Estado totalitario. Edward Snowden le hizo un gran favor a la humanidad", afirma Binney. También está Thomas Andrews Drake, un ex ejecutivo de la NSA que, en 2006, denunció los procedimientos de la agencia: "La democracia no puede estar en manos de una sola persona o de un organismo oscuro. ¿Hasta cuándo deberemos sacrificar nuestra libertad en nombre de la seguridad?", alega Drake. Igualmente, hay que destacar a John Kiriakou, ex agente de la CIA que reveló la práctica de la tortura en las guerras de Afganistán, Irak y en Guantánamo.


Filtradores hay muchos más, pero la novedad radica en lo que produjo el caso Snowden. Se trata de una convergencia entre todos hacia la defensa global de la democracia digital y la otra. Como lo recuerda el francés Jeremy Zimmermann, "en la intimidad emerge de nuestras conciencias lo que define nuestra individualidad, nuestra identidad. Eso es justamente lo que está amenazado cuando nos espían". Zimmermann es un genuino representante de la nueva generación que se alió con los antiguos filtradores y los más recientes. Este link pasa por tres capitales: Londres, Berlín y París. Londres, porque allí está Assange; París, porque el grupo de Zimmermann, la Quadrature du Net, es híper activo y Berlín porque allí fueron a exiliarse varios jóvenes que trabajaron en el entorno de Assange y Edward Snowden. La persecución policial fue tal que eligieron Berlín como tierra de asilo. Alemania es un paraíso y el frente más activo de la resistencia. Allí vive Sarah Harrison, miembro del equipo de defensa jurídica de Wikileaks. Fue Sarah Harrison quien acompañó a Snowden durante los días en que estuvo varado en el aeropuerto de Moscú hasta que Rusia le otorgara la residencia. "Se trata, ante todo, de nuestros datos, de nuestra información, de nuestra historia. Debemos batallar para poseerla", dice Harrison. Otro personaje central de los exiliados de Berlín es el hacker y experto en informática Jacobo Appelbaum. Fue él quien se encargó de cifrar los intercambios entre Snowden y el periodista Glenn Greenwald. Appelbaum es, además, un integrante central del proyecto –real– de red descentralizada Tor que permite circular por la red sin dejar huellas. Appelbaum retrata muy bien la violación cotidiana en la que vivimos: "Estamos frente a un aspirador de datos. Es como si la NSA abriera cada mañana las cartas que recibimos y copiara el contenido. No hay escapatoria". Anni Machon –también exiliada en Alemania– denunció en los años '90 una operación organizada por el contraespionaje que apuntaba a pagar a islamistas libios para que asesinen a Muammar Khadafi. Hoy, Machon preside la Fondation Courage. Este organismo se encarga de proteger a los filtradores. "Divulgar información confidencial tiene un costo muy alto, afirma Anni Machon: "Muchos filtradores van presos, son perseguidos, pierden su trabajo, sus derechos, sus familias y nadie quiere contratarlos. También se los acusa de traidores y, de inmediato, se vuelven seres tóxicos". Con la internacionalización del espionaje, hackers, filtradores y militantes de todo origen se acercaron y abrieron un campo de batalla prioritario. El lugar de encuentro es el CCC, el Chaos Computer Club de Alemania. El CCC es la asociación de hackers más importante de Europa.


La transparencia digital de los Estados es tan decisiva como la transparencia de la democracia política. Estos nacientes centinelas de la democracia digital necesitan la contribución de las conciencias. Estas, sin embargo, parecen domesticadas, fascinadas aún por el objeto tecnológico como para darse cuenta del peligro que se corre. El mundo de hoy ya estaba escrito. El escritor norteamericano Philip K. Dick – Minority Report, Blade Runner, Total Recall– lo anticipó en sus primeras novelas de los años '50. Vio la NSA, el espionaje, las redes, la persecución digital. Sólo le faltó vislumbrar un ingrediente determinante en esta batalla democrática que recién empieza: la pasividad de las sociedades.


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Miércoles, 05 Noviembre 2014 07:23

La megaminería y sus resistencias

La megaminería y sus resistencias

Doctora en Ciencias Sociales y Humanas y licenciada en Diagnóstico y Gestión Ambiental, Wagner estudia los procesos de movilización social de las poblaciones afectadas por los grandes emprendimientos mineros. El impacto ambiental y los conflictos.


Lucrecia Wagner es doctora en Ciencias Sociales y Humanas por la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) y licenciada en Diagnóstico y Gestión Ambiental por la Universidad Nacional del Centro de la provincia de Buenos Aires (Unicen). Como investigadora de Conicet, focalizó sus estudios en el análisis de la megaminería, una actividad que causa un gran impacto ambiental y genera procesos de movilización y resistencia en las poblaciones afectadas.
El desarrollo de proyectos mineros a gran escala motivados por la llegada de inversiones extranjeras se produjo en los '90, en un marco de desregulación económica y flexibilización laboral. A partir de 2005, se visibilizaron los conflictos por el dominio de los yacimientos y la problemática tomó relevancia pública.


En este sentido, la emergencia de los debates realizados en los medios de comunicación impulsó el desplazamiento de voces civiles –en el pasado, periféricas– hacia el centro de la escena social. Durante la última década, especialistas en medioambiente promovieron foros de discusión y fomentaron instancias de participación ciudadana en las diferentes regiones de la nación. Ello, en última instancia, generó la sanción de normativas restrictivas por parte de las legislaturas provinciales respecto de la actividad minera.


–¿Por qué escogió el análisis de los problemas ambientales como objeto de estudio?
–A mí, desde niña, me gustaron los temas ambientales vinculados con la ecología. De modo que cuando fui al colegio secundario hice la orientación en exactas y naturales, y la profesora de ciencias naturales me sugirió la posibilidad de realizar la licenciatura en Diagnóstico en Gestión Ambiental en Unicen. La carrera, cuando la cursé, era muy nueva; tanto es así que soy la séptima graduada. Se trata de un mix de temáticas y perspectivas que combina asignaturas como geología, recursos biológicos y geomorfología, así como también incluye materias de corte social como antropología y sociología. Ello conformó un híbrido que me ayudó a desarrollar una mirada sobre la problemática ambiental compleja y amplia. Cuando me recibí, gané la beca de Conicet y me presenté con el objetivo de estudiar conflictos ambientales en Argentina y los modos de organización y resistencia de las comunidades afectadas. Así es como comencé a observar casos de minería de canteras como ocurría en Esquel (Chubut), que significó el primer impulso para el análisis de la minería a gran escala.


–Pero, entre tantos conflictos ambientales, ¿por qué le llamó la atención la minería en particular?
–La minería me llamaba la atención porque yo advertía que se trataba de un recurso no renovable que comprometía el futuro de las generaciones próximas y que permitía ver, en especial, el modo en que las sociedades se movilizan para defender su patrimonio. Me interesaba el caso de Catamarca y el desarrollo de la minera La Alumbrera (la primera minera metalífera grande de Argentina), aunque no existía un conflicto con demasiada repercusión en 2005. Por esos años, tuve la suerte de leer un trabajo de Diego Bombal –geógrafo mendocino– sobre superposición de usos del suelo en Mendoza que me abrió la cabeza. Bombal estudiaba la proliferación de los derechos mineros durante los '90.


–Tal como ocurrió en otros ámbitos, los '90 significaron un punto de inflexión en relación con la ejecución de políticas públicas que instalaron una suerte de desregulación regulada. ¿Cómo impactó en la minería?
–En los '90 se sancionó un paquete de leyes que complementaron al Código Minero de 1884. Estas normativas resultaron muy relevantes al abrir las puertas para el desarrollo de la minería a gran escala, es decir, a la megaminería.


–La megaminería implica el desarrollo de proyectos de grandes dimensiones que demandan fuentes laborales en localidades cuyos habitantes, muchas veces, se caracterizan por no tener sus necesidades básicas satisfechas. En este sentido, ¿cuáles serían los problemas vinculados a la explotación de los recursos mineros? ¿Por qué se movilizan los vecinos?
–La primera desventaja de la megaminería en el caso argentino, a diferencia de otros países como Perú, Bolivia y Chile, es que no posee una inserción histórica. Recién en los '90 se habilita y se impulsa la llegada de inversiones extranjeras para minería a gran escala. En efecto, si bien hubo otros proyectos, no se trata de una actividad consolidada en nuestra nación. Por otra parte, al menos en los conflictos que yo estudié, lo que ocurre como denominador común es que la misma gente que se esperanzó y observó en la minería la posibilidad de conseguir un empleo y mejorar sus condiciones de vida, enseguida se decepcionó al notar que los puestos prometidos nunca fueron efectivamente otorgados. La Alumbrera, en este sentido, representa un antecedente y un ejemplo de esa desilusión, al ver la realización de inversiones millonarias y ganancias de las que los ciudadanos nunca participan. Por último, también, tiene importancia el desarrollo de las comunicaciones a través de Internet. Incluso en 2002 ya existían ciertas redes que permitían recolectar información de anteriores manifestaciones como producto de conflictos en naciones vecinas. Experiencias previas de contaminación que fluyen y se dinamizan, que logran ser comunicadas y sirven como antecedente y como pistas para emprender acciones de resistencia.


–En relación con el impacto ambiental, ¿cuáles son las principales desventajas de la megaminería? Tengo entendido que se utilizan grandes volúmenes de agua...
–Sí, se utilizan grandes cantidades. Los yacimientos se localizan cerca de las nacientes de agua y los pobladores de la zona, en general, tienden a vincular el sitio donde esas mineras se instalan con la contaminación de las fuentes de agua. Ello, por supuesto, pone en riesgo a las comunidades que consumen el recurso.


–¿Qué ocurre respecto de la deforestación?
–Las empresas mineras actuales no necesitan encabezar procesos de deforestación porque se localizan en zonas de altura donde no existen árboles. Por ello, el principal problema por el que la gente se moviliza es el agua. De todos modos, vale subrayar que la minera necesita de una infraestructura que puede causar otros impactos ambientales asociados, como voladuras –que implican contaminación– y materiales necesarios para el traslado de sustancias requeridas para procesar esos minerales.


–¿Qué cauces siguen las convocatorias y las manifestaciones de los vecinos de las zonas afectadas?
–En la mayor parte de los casos se trata de gente que vive en las localidades perjudicadas que comienza a observar movimientos extraños. En general, son pueblos chicos y el cambio de dinámica que demanda la construcción de nueva infraestructura en sitios que no son demasiado poblados genera una preocupación. Se empieza a ver personas que no son del pueblo, grupos de trabajadores contratados que llegan a los yacimientos. Al principio, la posibilidad de nuevos puestos de trabajo promueve la gestación de grandes ilusiones que se caen conforme pasa el tiempo. Como dije antes, no son entregados todos los empleos que en un inicio son prometidos. En este sentido, los vecinos se reúnen, buscan información acerca de la empresa minera que explotará el yacimiento y se forman asambleas de discusión. En Chubut, por ejemplo, dio lugar a la formación de los Vecinos Autoconvocados de Esquel (2003) como el primer antecedente de este tipo de organizaciones que, luego, se desarrollarán en el país.


–De todas maneras, lo que observaba cuando leía sobre sus investigaciones es que cada provincia elige sus modos de proceder respecto de la explotación o no de los yacimientos...
–Sí, claro. Son las provincias las que tienen la decisión de aprobar o no estos proyectos mineros de acuerdo con la Constitución Nacional. En su artículo Nº 124, la Carta Magna señala que el dominio de los recursos naturales es provincial. En ellas y, sobre todo, en las secretarías de Medioambiente recae la responsabilidad de otorgar los permisos para que los planes de minería a gran escala se desarrollen.


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Lunes, 27 Octubre 2014 07:11

Los plutócratas contra la democracia

Los plutócratas contra la democracia

Siempre es bueno que los dirigentes digan la verdad, especialmente si no era esa su intención. Así que debemos agradecer que a Leung Chun-ying, el jefe ejecutivo de Hong Kong respaldado por Pekín, se le haya escapado la verdadera razón por la que los manifestantes prodemocracia no pueden conseguir lo que quieren: en unas elecciones abiertas, "estaríamos dirigiéndonos a esa mitad de la población de Hong Kong que gana menos de 1.800 dólares al mes. Y acabaríamos teniendo esa clase de políticos y de medidas políticas" (unas políticas, suponemos, que harían que los ricos lo fuesen menos y proporcionarían más ayuda a quienes tienen menos ingresos).


Así que a Leung le preocupa el 50% de la población de Hong Kong que, en su opinión, votaría a favor de unas malas políticas porque no gana lo suficiente. Puede que esto nos recuerde al 47% de los estadounidenses que Mitt Romney dijo que votarían contra él porque no pagan impuestos sobre la renta y, por tanto, no asumen sus responsabilidades, o a ese 60% que el representante Paul Ryan sostenía que representaba un peligro porque eran "aprovechados" que recibían de la Administración más de lo que aportaban. En el fondo, todo esto es lo mismo.


Porque a la derecha política siempre le ha incomodado la democracia. Por muy bien que les vaya a los conservadores en las elecciones, por muy generalizado que esté el discurso a favor del libre mercado, siempre hay un trasfondo de miedo a que el populacho vote y ponga en el Gobierno a izquierdistas que cobren impuestos a los ricos, regalen dinero a espuertas a los pobres y destruyan la economía.


De hecho, el propio éxito del programa conservador no hace más que acrecentar ese temor. En la derecha —y no me refiero solo a la gente que escucha a Rush Limbaugh; hablo de miembros de la élite política— muchos viven, al menos durante una parte del tiempo, en un universo alternativo en el que Estados Unidos lleva varias décadas avanzando a paso ligero por el camino hacia la servidumbre. Les da igual que las rebajas de impuestos y la liberalización hayan dado pie a una nueva Edad Dorada; ellos leen libros que llevan títulos como A Nation of Takers: America's Entitlement Epidemic (Un país de aprovechados: la epidemia de las subvenciones en Estados Unidos), en los que se afirma que el gran problema que tenemos es la redistribución descontrolada de la riqueza.


Eso es una fantasía. Aun así, ¿hay algún motivo para temer que el populismo económico nos vaya a llevar al desastre? Lo cierto es que no. Los votantes con menos ingresos apoyan mucho más que los ricos las políticas que benefician a los menos acomodados y, en general, respaldan las subidas de impuestos para los más adinerados. Pero si nos preocupa que los votantes con pocos ingresos se vuelvan locos, que la avaricia les lleve a quedarse con todo y a gravar a los creadores de empleo hasta destruirlos, la historia nos dirá que estamos equivocados. Todos los países desarrollados han tenido estados de considerable bienestar desde la década de 1940 (estados de bienestar que, inevitablemente, gozan de un mayor respaldo entre los ciudadanos más pobres). Pero la realidad es que no se ven países que entren en espirales mortales de impuestos y gastos; y no, esto no es lo que aqueja a Europa.


Aun así, aunque la "clase de políticos y de medidas políticas" que se preocupa por la mitad inferior de la distribución de ingresos no vaya a destruir la economía, sí que tiende a alterar los beneficios y la riqueza del 1% que más gana, al menos un poco; el 0,1% con más ingresos está pagando bastantes más impuestos ahora mismo de los que pagaría si Romney hubiese ganado. ¿Y qué puede hacer entonces un plutócrata?


Una de las respuestas es la propaganda: decirles a los votantes, con frecuencia y bien alto, que el hecho de gravar a los ricos y ayudar a los pobres provocará un desastre económico, mientras que rebajarles los impuestos a los "creadores de empleo" nos traerá la prosperidad a todos. Hay una razón por la que la fe conservadora en la magia de las rebajas de impuestos se mantiene, por mucho que se incumplan esas profecías (como está sucediendo ahora mismo en Kansas): hay un sector, magníficamente financiado, de fundaciones y organizaciones de medios de comunicación que se dedica a promover y preservar esa fe.

 

Otra respuesta, con una larga tradición en Estados Unidos, es sacar el máximo partido a las divisiones raciales y étnicas (las ayudas del Gobierno solamente son para Esa Gente, ya saben). Y además, los liberales son elitistas altaneros que odian a Estados Unidos.
La tercera respuesta consiste en asegurarse de que los programas gubernamentales fracasen, o nunca lleguen a existir, para que los votantes nunca descubran que las cosas pueden hacerse de otra manera.


Pero estas estrategias para proteger a los plutócratas de la plebe son indirectas e imperfectas. La respuesta evidente es la de Leung: no dejar que vote la mitad de abajo, o ni siquiera el 90% de abajo.


Y ahora entenderán por qué hay tanta vehemencia en la derecha por el supuesto pero en realidad casi inexistente problema del fraude electoral, y tanto apoyo a esas leyes de identificación de los votantes que dificultan que los pobres e incluso la clase trabajadora puedan votar. Los políticos estadounidenses no se atreven a decir abiertamente que solo los ricos deberían tener derechos políticos (al menos, no todavía). Pero si siguen las corrientes de pensamiento que ahora están más extendidas en la derecha hasta su conclusión lógica, es ahí adonde llegarán.


La verdad es que una gran parte de lo que sucede en la política estadounidense es, en el fondo, una lucha entre la democracia y la plutocracia. Y no está nada claro qué bando ganará.


Paul Krugman es profesor de Economía de la Universidad de Princeton y premio Nobel de Economía de 2008.


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Sábado, 25 Octubre 2014 08:17

El Stalingrado kurdo

El Stalingrado kurdo

Desde hace más de un mes los batallones kurdos, compuestos en gran parte por mujeres, resistieron calle a calle el avance del Estado Islámico, en batallas que recuerdan a las de la guerra civil española.


Kobani es una de las ciudades kurdas de Siria donde las fuerzas kurdas de izquierda habían puesto en práctica un libertario sistema de democracia directa. Está en una región estratégica, cercana a la frontera con Turquía.


"Kobani no es una prioridad de Estados Unidos", aclaró John Kerry, para disipar las dudas de quienes (incluso los propios kurdos) aún confunden al gobierno de Estados Unidos y sus marines con los hermanos de caridad que se desviven por salvar a los oprimidos del mundo.


La capital del Kurdistán sirio y símbolo del experimento del gobierno izquierdista del Partido de la Unión Democrática (Pud) –próximo al Partido de los Trabajadores de Kurdistán (Pkk), Kobani y sus consejos populares– está cayendo a pedazos después de varias semanas de resistencia, desde que el 16 de setiembre fuese asediada por los terroristas del Estado Islámico (EI), provocando la muerte de cientos de civiles y la huida de la mayoría de sus 45 mil habitantes.


Sin acceso a alimentos ni atención sanitaria, los kobaníes aterrorizados no recibieron ayuda ni de una inútil Onu ni de los estados que podrían haber recurrido a la doctrina de "responsabilidad de proteger" "R2P", que le sirvió a la Otan para atacar a Libia. Aquí no es ningún secreto que los mercenarios del EI, que carecen de una sede "presidencial", un cuartel general, ministerios, cadenas de tele o aeropuertos, reciben avisos y huyen antes del inicio de los bombardeos de la aviación de Estados Unidos.


Las bombas caen sobre las posiciones de la guerrilla kurda, las viviendas o las infraestructuras de la zona (la última, una refinería), para llevar a Siria a la Edad de Piedra, como se hizo con Irak y Libia, dos estados fuertes árabes.


La caída de Kobani (nombre que significa "Unión", por la alianza de dos tribus kurdas fundadoras de la urbe, que alberga milenarios monumentos asirios y armenios) sería un duro golpe psicológico al movimiento progresista kurdo.


KURDOS DE DERECHA Y DE IZQUIERDA.

Es hora de matizar el concepto de "pueblo kurdo" –como grupo étnico de 30 o 40 millones de personas repartidas entre varios países y unidas por un sentimiento de pertenencia y lazos históricos– y tratar a esta población como a cualquier sociedad que sufre una encarnizada lucha de clases, porque pese a los defensores fanáticos del mítico "pueblo kurdo", buena parte de la tragedia que sufren los kurdos de a pie es responsabilidad de las elites que los guían, a veces hacia el infierno de las batallas suicidas.


Desde la Segunda Guerra Mundial ha habido tres zonas autónomas kurdas: la República de Mahabad, dirigida por los marxistas en Irán en 1946, y que fue aplastada duramente por las tropas del sha; la Región Autónoma Kurda (Rak), instaurada en Irak desde 1991 gracias a la agresión militar de Estados Unidos y sus socios, y gestionada por las fuerzas derechistas y feudales; y la zona autónoma de los kurdos de Siria, creada en 2012 a partir de una jugada estratégica de Ba­shar al Asad, y liderada por el Pud, que ha instalado un interesante e incipiente sistema político de democracia popular directa (véase informe en Brecha, 26-IX-14).


Quizás la peor parte de esta compleja y dolorosa lucha se la han llevado los kurdos de Irak, que, además de ser perseguidos por los gobiernos del "nacionalismo árabe", han tenido que soportar, desde hace décadas, las consecuencias de los tejemanejes de las familias Barezani y Talibani, dos clanes dirigentes kurdos que en sus ansias de convertirse en cabeza de ratón, que no cola de león, vendieron su alma a Estados Unidos (mientras éste bombardeaba durante años a los civiles árabes iraquíes), y a las potencias y fuerzas más reaccionarias de la región.


Su última hazaña ha sido aprovechar el avance del EI sobre Irak para hacerse con el control de varias ciudades del norte del país, e incluso utilizarlo de mediador para vender su petróleo a Turquía e Israel, justo cuando las atrocidades que el califato cometía contra las minorías religiosas izadíes y cristianas ocupaban los titulares de la prensa mundial.


Masud Barezani, el presidente millonario de la oligarquía engordada por la renta del petróleo y la ingente ayuda de Occidente, aprovechando esta situación iba a declarar la independencia de la Rak de Irak, pero hoy, con el aumento del conflicto, estará pensando en cómo evitar la destrucción de su feudo.


ERDOGAN DERROTADO.

Los disturbios en protesta por la inacción de Ankara ante el avance del EI y la matanza de los kurdos de Siria, que dejaron una treintena de muertos en el sureste de Turquía, amenazan el proceso de paz iniciado entre Tayyeb Erdogan y Abdullah Öcalan, el líder del Pkk, ya que muchos de los líderes kurdos de Turquía son de Siria (además de ser alauíes).
Los manifestantes pedían habilitar un corredor de seguridad hasta Kobani –situada a pocos quilómetros de la frontera turca– y armar a sus combatientes, que luchan contra el Estado Islámico. Eso es pedir peras al olmo: acabar con Kobani ha sido un objetivo de Erdogan. Se ha librado del Pkk en aquella zona sin mancharse las manos de sangre.


Ante las peticiones de "salvar Kobani" del Pud, las condiciones ofrecidas por Ankara no tienen desperdicio:
• Que abandone la idea de autodeterminación y rompa con el Pkk.
• Que se una a la lucha por derrocar a Bashar al Asad.
• Que integre las Unidades de Protección Popular, su brazo armado en el Ejército Libre de Siria.
• Que permita a las tropas turcas gestionar la seguridad de la zona kurda de Siria, controlando las entradas y salidas de las personas (¿o de los militantes del Pkk?). O sea, crear una segunda Gaza.
Obviamente, Erdogan lo que pretende es la abdicación del Pud, destruir al Pkk en Siria y así sacar ventajas en sus negociaciones con la izquierda kurda de Anatolia. ¡Está induciendo al Pkk-Pud al suicidio político! Además, con una mentalidad y actitud así, ¿qué iba a ofrecer al Pkk a cambio de que dejara la lucha armada?


Propuestas estériles para ser rechazadas y para que el mandatario turco pudiese seguir respaldando a su criatura del EI, que al puro estilo de las Yeni Cheri (las "Fuerzas Especiales Otomanas"), arrasan pueblos enteros en su camino.


Ankara también ha ofrecido otras condiciones imposibles para la Otan, a cambio de unirse a la "coalición anti EI": crear una zona de "amortiguamiento" terrestre y otra de exclusión aérea en el territorio sirio, y eliminar a Asad, lo que significa nada menos que una declaración de guerra a Damasco (¡y a Irán!).


La negativa de la Otan se debe a que en este momento la prioridad de Obama es acabar con el programa nuclear de Irán, y no aumentar la desconfianza de Teherán hacia las verdaderas intenciones de Washington de volver a militarizar Irak. Que Turquía no consiguiera ocupar un sillón como miembro no permanente del Consejo de Seguridad –que le tocó a España, el fiel aliado de Estados Unidos– fue un duro castigo a este socio díscolo de la Otan.


El Pkk se encuentra en un callejón sin salida: si vuelve a las armas perderá el poco apoyo internacional del que goza; si no lo hace, será su fin político.


Los gobernantes turcos que detestan al Partido de los Trabajadores Kurdos mantienen magníficas relaciones con el gobierno derechista de la Ark: el aroma del petróleo y el gas, y encima baratos, disipa cualquier tensión étnica.


IRÁN, PRAGMÁTICO Y AMENAZADO.

Teherán, por su parte, mantiene buena y activa amistad con los kurdos de Irak, respalda a los kurdos sirios (por ser enemigos del EI) y, mientras persigue al Partido de Vida Libre del Kurdistán, la rama del Pkk, autoriza, por primera vez en tres décadas, una manifestación kurda en solidaridad con Kobani.


Israel celebra la desintegración de Sudán, Siria, Irak, Libia y Yemen, esperando que este proceso alcance a Irán, país con una veintena de grandes grupos étnicos (azeríes, kurdos, baluches, turcomanos y árabes, entre otros) que viven sin ningún tipo de autonomía político-administrativa, siendo caldo de cultivo de tensiones étnicas. El mismo Israel, que en 1999 contribuyó a la detención del entonces marxista Abdullah Öcalan en Kenia, ahora apoya un Estado kurdo independiente (si es de extrema derecha, mejor).
El mapamundi de la Segunda Guerra Mundial, que empezó a sufrir cambios tras la desintegración de la Unión Soviética, sigue modificándose a golpes de guerras, y en ésta todo el mundo echa leña al fuego, enviando armas a los implicados, sin que alguien proponga un plan de paz que evite la masacre de pueblos enteros.

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Sábado, 18 Octubre 2014 08:16

Violentos enfrentamientos en las calles

Violentos enfrentamientos en las calles

El despeje parcial de la protesta –menos de 24 horas después de que el líder de la ciudad ofreciera conversaciones con los líderes estudiantiles– sólo sirvió para reunir en mayor número que antes a los manifestantes.

 

Por un breve momento, ayer parecía que las protestas masivas que transformaron Hong Kong podían ser sofocadas. Pero anoche hubo violentos enfrentamientos en las calles de la ciudad, mientras cientos resistieron los intentos más agresivos de las autoridades para dispersarlos.


Ocupantes pro-democracia sostenían paraguas para protegerse del gas pimienta y de las cachiporras en Mongkok, un distrito comercial distante de la sede central en el Almirantazgo. Las escaramuzas se produjeron después de que se hubiera vuelto a despejar la mitad de la arteria Nathan Road, pero la otra mitad quedó ocupada por las personas y tiendas de campaña. El despeje parcial anterior –menos de 24 horas después de que el líder de la ciudad ofreciera conversaciones con los líderes estudiantiles– sólo sirvió para reunir en mayor número que antes a los manifestantes.


Anoche, la policía fue vista retirándose de las manifestaciones en la calle Nathan. Los últimos días se habían visto movimientos similares contra las barricadas de las protestas en las primeras horas, cuando los manifestantes eran menos porque las personas necesitan dormir o ir a trabajar. Pero en la noche del viernes, con miles de personas en las calles, y muchos transeúntes, los esfuerzos de la policía eran menos exitosos. Cientos de agentes, muchos vestidos con escudos y cascos antidisturbios, se apostaron para cercar a la multitud. También se alineaban en la central de reservas, para proteger el tráfico a lo largo de la calzada recién reabierta. Algunos pasajeros en los autobuses que pasaban saludaban a la multitud con los pulgares hacia abajo y el dedo medio hacia arriba. Otros saludaban con las manos y vitoreaban. La mayoría sólo tomó fotos.


Pero después de un intento por dispersar a la multitud, que implicaba spray de pimienta, los agentes tuvieron que cerrar nuevamente toda la carretera al tráfico. Después, la policía se movilizó hacia los manifestantes, que en su mayoría se alejaron casi sin oponerse. Algunos, sin embargo, resistieron y la policía utilizó sus porras con aparente libertad. A un hombre le sangraba la frente cuando fue llevado a una camioneta de la policía, momentos después de que la policía lo redujera en el piso.


Al acercarse la medianoche, un tenso enfrentamiento estaba presente con cientos de sombrillas –que son un símbolo de protesta–, y eso era todo lo que separaba a los manifestantes de primera línea de otro ataque policial. En un comunicado, la fuerza condenó a los manifestantes y los acusó de "poner en peligro el orden y la seguridad pública". "Voluntariamente bloquearon las principales vías, atacaron líneas de acordonamiento de las fuerzas de seguridad y tiraron a policías al suelo", agregó el comunicado.


Sólo la noche anterior, Leung Chun-ying, jefe del Ejecutivo de Hong Kong respaldado por Beijing, se ofreció a abrir un diálogo con los líderes del movimiento, que están más que molestos por los planes de China para la elección de su sucesor. Bajo el marco propuesto, un comité –que los detractores dicen que está lleno de partidarios de Beijing– será usado para investigar eficientemente a los candidatos problemáticos.


La ira creció a principios de este mes después de que la policía utilizara gases lacrimógenos y spray de pimienta contra las pacíficas protestas iniciales. Esa oferta de diálogo del jueves fue seguida rápidamente por la acción de la policía, avivando aún más la ira de las multitudes. Occupy Central, el grupo que comenzó la serie de ocupaciones masivas en la ciudad, dijo que eran una señal de la "forma despótica" de Leung. En un comunicado, Occupy Central dijo: "Si el gobierno no está de acuerdo con la posición de los estudiantes, puede refutarlos durante el diálogo. No es razonable que el gobierno exija primero a los estudiantes a abandonar sus posiciones antes de participar en el diálogo". Y Alex Chow, líder de la Federación de Estudiantes, también expresó su desconcierto. Según el South China Morning Post, le dijo a la multitud en el Almirantazgo: "Ellos afirmaron que quieren reanudar las conversaciones, pero hoy despejaron las calles".


Un manifestante en Mongkok, Jordania Ho, le dijo a The Independent que el de ayer había sido un "sórdido ataque", destinado a limpiar las calles. Agregó que el gobierno "quería dispersar a la gente para poder decir: 'Ustedes no tienen fuerza. No tienen ningún poder de negociación'". Las protestas son el mayor desafío al dominio chino en el territorio desde que fuera entregado por Gran Bretaña en 1997 y el más grande a nivel nacional desde las protestas de la Plaza de Tiananmen, en 1989. Muchos expresaron su preocupación por el daño a la imagen del centro asiático. Y ayer la Asociación de Bancos de Hong Kong (HKAB) dijo que las protestas, "que han persistido durante días", estaban afectando negativamente la vida de las personas.


* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.
Traducción: Celita Doyhambéhère.

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Miércoles, 15 Octubre 2014 07:31

Activista y reo

Activista y reo

Desde la cárcel ha puesto en jaque al establishment. Sin poder hacer campaña por estar recluido en una cárcel de Lima desde hace más de tres meses y con los medios en contra, Gregorio Santos, actual presidente regional de Cajamarca (cargo similar al de gobernador en Argentina), fue reelegido el 5 de octubre por un amplio margen: 44 por ciento contra 18 por ciento del segundo. Esta victoria del fundador del izquierdista Movimiento de Afirmación Social (MAS) y líder de las movilizaciones campesinas que han paralizado un millonario proyecto minero en Cajamarca, que representa un contundente triunfo de esta protesta social, ha descolocado a la derecha política, al poder económico y a los medios de comunicación, que se la han jugado por la defensa de la cuestionada mina. El gobierno ha sido otro derrotado con este resultado.

 

Maestro de escuela de 48 años, integrante del sindicato de profesores y miembro de las Rondas Campesinas, el movimiento social más importante de esta región mayoritariamente rural ubicada a unos 800 kilómetros al noreste de Lima, Goyo, como es conocido popularmente Gregorio Santos, fundó en 2010 el MAS, movimiento regional ligado al partido maoísta Patria Roja, del que proviene Santos. Ese año ganó las elecciones regionales con el 30 por ciento. El profesor Santos emergió desde la presidencia regional de Cajamarca como líder de las protestas que han detenido el proyecto minero Conga, con el cual la empresa Yanacocha, de capitales norteamericanos y peruanos, la minera aurífera más grande de Sudamérica y la segunda del mundo, pretende ampliar sus actividades en Cajamarca, donde opera desde 1993.


Los campesinos se han movilizado contra el proyecto Conga para explotar oro y cobre a tajo abierto, por su alto costo ambiental y por amenazar su abastecimiento de agua. La mina destruiría cuatro lagunas y el ecosistema de manantiales, ojos de agua y bofedales que las rodean, que la empresa pretende reemplazar por dos reservorios artificiales de agua que ella manejaría. Las movilizaciones contra Conga y la poderosa Yanacocha han sido duramente reprimidas, con un saldo de cinco muertos.


"En la base de esta protesta está la lucha por el agua, los graves pasivos sociales y ambientales que ha dejado Yanacocha en veinte años y una mala relación de la empresa con la población, marcada por la prepotencia. Después de más de veinte años de minería, Cajamarca no ha evolucionado, sigue siendo una región muy pobre (el 53 por ciento de la población de Cajamarca vive en la pobreza)", le señaló a Página/12 José de Echave, de la ONG CooperAción, quien fue viceministro de Ambiente en los primeros cuatro meses del gobierno de Humala y que dejó el cargo por sus críticas al proyecto Conga.


En junio de este año, Santos fue encarcelado acusado de recibir un soborno de unos 300 mil dólares de un empresario para realizar obras en la región. Goyo niega los cargos. El Poder Judicial ordenó su detención cuando el caso todavía está en la etapa de investigación, argumentando que existe riesgo de que se fugue. Sin embargo, Santos había acudido a las citaciones que se le habían hecho y era candidato, con lo que el argumento de peligro de fuga no parece sostenerse. Lo que ha quedado en el ambiente es la sensación de una detención para intentar sacar de la carrera electoral al candidato que representaba la oposición al millonario proyecto minero. Pero lejos de sacarlo del escenario, la cárcel lo ha fortalecido como líder regional y opositor a la minera Yanacocha.


"La votación en Cajamarca que le ha dado el triunfo a Santos ha sido contra Conga y el significado negativo de la minería para esta región en estos últimos veinte años y a favor de una economía más diversificada, con agricultura, ganadería, turismo, en la cual la minería puede tener un espacio, pero no el espacio casi excluyente que se le ha querido dar. Si alguien pensaba que el proyecto Conga podía tener licencia social, con este resultado electoral es evidente que no tiene viabilidad", asegura José de Echave. La empresa ha expresado su intención de seguir adelante con el proyecto minero por ahora paralizado, el cual le daría una utilidad de 15 mil millones de dólares. "Si se sigue adelante con este proyecto tendríamos un fuerte conflicto social", advierte De Echave.


Sin poder ocultar la dureza del golpe recibido y con un alto grado de intolerancia, voceros de la derecha económica y política ocupan amplios espacios en los medios buscando "culpables" por un resultado electoral que no logran digerir, redoblando sus ataques contra el triunfante Santos, descalificando como "desinformados" o "ignorantes" a los electores de Cajamarca por el sentido de su voto, proponiendo limitar el poder de las regiones y prohibir la reelección de los presidentes regionales, pedido al que se ha sumado el gobierno, y esforzándose en una defensa, casi post mortem, del cuestionado proyecto minero Conga. Algunas reacciones han bordeado la histeria.
Los seguidores de Santos han anunciado movilizaciones para exigir la liberación del reelecto presidente regional. Liberación que no implicaría anular el proceso judicial por supuesta corrupción en su contra, sino que el mismo continúe, pero con Santos en libertad. El Poder Judicial ratificó esta semana la "detención preventiva" de 14 meses contra Santos, con lo que no podría asumir la presidencia regional el 1º de enero de 2015. En ese caso, asumiría el cargo su electo vicepresidente, Porfirio Medina, también del MAS, quien ha ratificado la oposición de su agrupación y del gobierno regional a la continuidad del proyecto minero Conga.

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"En Detroit seremos la primera ciudad post-industrial"

Detroit celebrará este mes la conferencia Nuevo Trabajo-Nueva Cultura, las primeras jornadas dedicadas a repensar la economia y la cultura en Estados Unidos. Para entender el cambio que está sucediendo en Detroit y en norte-america hemos hablado con la histórica activista Grace Lee Boggs. Esta entrevista fue previamente publicada en Zazpika.

Grace Lee Boggs tiene casi 100 años y su pensamiento humanista vigoriza la devastada ciudad de Detroit (norte de Estados Unidos). Si la conocida como Motor City se convirtió en el símbolo del "sueño americano", hoy sus inmensos terrenos parecen un escenario de posguerra: gigantescas calles vacías, solares abandonados y abundante pobreza. Con el documental American Revolutionary. The evolution of Grace Lee Boggs y su libro The Next American Revolution: Sustainable Activism for the Twenty-First Century muchos norteamericanos han descubierto la visión y las esperanzas de esta mujer chino-americana. Luchadora por los derechos civiles en los Estados Unidos y tenaz activista del Black Power, Grace Lee Boggs se ha convertido en una figura legendaria: una sabia anciana que ve en las impresoras 3D y en los huertos urbanos la posibilidad de (r)evolucionar la sociedad.


Usted dice que se alegra de vivir en Detroit y de poder constatar cada día cómo los gigantes "también caen".

Sí, (sonríe). Creo que debemos pensar en perspectiva de siglos. ¿Qué sabes tú de la transición que hubo del Paleolítico al Neolítico?


Creo que muy poco..

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En el periodo de transición del Paleolítico al Neolítico pasamos de la caza a la agricultura. Fue en ese milenio, antes de Cristo, cuando aparecieron todas las religiones, cada una con su propia "regla de oro". Esto sucedió porque la gente empezó a relacionarse de formas muy diferentes. Hoy tenemos que pensar en estos términos. El cambio que tenemos delante es como esa transición del Paleolítico al Neolítico. Tenemos que pensar de una forma mucho más antropológica y muchísimo más amplia.


¿Y piensa usted que en Detroit están metidos de lleno en este cambio?

Creo que sí. En los últimos doscientos años el ideal de vida ha sido el de la vida en la ciudad, pero este modelo nos lleva a nuestra propia extinción. La gente que seguimos habitando en Detroit estamos re-imaginando cómo queremos vivir. Hay gente que veía los solares abandonados como espacios vacíos y muertos y otros que los vemos como la posibilidad de colocar huertos urbanos. Somos los primeros en enfrentarnos a este nuevo estadio en la historia de la humanidad.

En su ciudad, ha transformado la que fue su casa y la de su marido James Boggs en el Boggs Center. Desde ahí trabajan la que denominan como "organización- visionaria". ¿Puede detallar este concepto en contraposición a lo que usted llama "organización-protesta"?


La organización-protesta funcionaba bien cuando el Estado-nación era fuerte. Pero ahora, da igual cuánta gente mandemos a Washington a protestar: Obama no tiene el mismo poder. El Estado-nación y los parlamentos fueron creados hace doscientos años, pero, después de la Segunda Guerra Mundial y con la globalización, los Estados-nación perdieron su papel.

¿Cómo funciona la organización-visionaria?


Cuando hay una crisis, hay gente que no se da ni cuenta, otra que reacciona y otra que ve las oportunidades que se generan y crea algo completamente nuevo. La idea de organización-visionaria surge al darnos cuenta de esto, de que las personas no son bancos de peces, no reaccionamos todas de la misma forma.


En Detroit queremos, a través de una organización visionaria, generar actividades nuevas, organizarnos para el futuro que queremos tener. ¿Los huertos urbanos crearán una nueva cultura?

Es el cambio de paradigma. Cuando se forzó a las mujeres a alejarse de la tierra y se mandó a los hombres a las fábricas hubo un cambio en el pensamiento y en la cultura. Así se generó el pensamiento cartesiano y la cultura industrial. En Estados Unidos creo que tenemos ahora esta oportunidad.


¿Podría darme más ejemplos de lo que hacen en su ciudad, además de los huertos urbanos?

Hace unos años quisieron solucionar la crisis del automóvil colocando casinos, con la promesa de generar nuevos puestos de trabajo. Nosotros nos opusimos y luego comprobamos que los casinos trajeron el dinero fácil, la droga y la criminalidad. Desde la organización-visionaria, nuestra respuesta a los casinos fue crear la Escuela de Verano, para repensar cómo queríamos vivir y trabajar. Ahora, en octubre organizaremos la primera conferencia mundial titulada "Nuevo Trabajo, Nueva Cultura".

¿Se acabó el "sueño americano"?


En Detroit, fuimos la ciudad de los milagros industriales y ahora seremos la primera ciudad post-industrial. La televisión y la publicidad tuvieron un rol muy importante en la cultura de masas.

¿Cómo se crea el nuevo imaginario?

Creo que usar impresoras 3D cambia totalmente la forma de pensar. Ahora es la sociedad la que puede decidir lo que producimos y no al revés. Cambia todo.

¿Y las mujeres?

En la transición del feudalismo al capitalismo, empezó la persecución de las brujas, así se impidió que las mujeres participaran en esta transición. Leí hace poco que un grupo de mujeres en África hizo una casa, en un día, con una impresora 3D. El cambio cultural es enorme.

Aconseja a los jóvenes tomarse la filosofía más en serio.


Sí, fui muy afortunada porque fui a la Universidad durante los años 30. Imagina lo que significa eso: los años 30, todo el mundo iba loco intentando entender la crisis económica de entonces. Yo dejé mis clases y me apunté a Filosofía. No entendía la filosofía y quería hacerlo. La esencia de la filosofía son dos cuestiones: ¿qué significa ser un ser humano? y ¿qué significa saber lo que sabemos? Estas son las preguntas que constantemente nos estaremos haciendo.

En los años sesenta participó en la organización de la marcha en Detroit en la que Martin Luther King ensayó por primera vez el famoso discurso «I have a Dream». ¿Cómo se vinculó con el movimiento Black Power?

Yo he sido muy afortunada por nacer mujer y de familia china. Crecí en Nueva York, donde mi padre abrió un restaurante, y siempre se me motivó a estudiar y a leer. Conseguí entrar en la Universidad y sacar el doctorado en Filosofía, pero luego nadie quiso darme trabajo. Me discriminaban por ser mujer y tener rasgos orientales. Cuando vi a la población afroamericana luchando por sus derechos, me uní a ellos. En Chicago vi y entendí por primera vez el sufrimiento de la población negra: como personas, como seres humanos.


¿Qué cambió en usted unirse al movimiento Black Power?

Cambió mi forma de entender la vida. Al participar en las manifestaciones y acciones y ver la fuerza de las masas pensé: "Si esto es lo que pueden conseguir las acciones masivas, esto es lo que quiero hacer toda mi vida". Cuando ahora veo lo que hacemos en Detroit, cómo los vecinos vuelven a cuidarse, cómo los niños son escuchados... pienso, si Malcom X viera lo que estamos haciendo seguro diría: "Esto es de lo que estaba hablando".


Junto con su marido, James Boggs, escritor negro y trabajador en la automoción (fallecido en 1993), hablaban ya desde los sesenta de la próxima "revolución americana".


Llegamos a esta conclusión a causa de los disturbios en Detroit en los 70: no estábamos haciendo una revolución, se trataba del grado de enfado de la gente. Una revolución es lo que hace que evolucione la humanidad, pero es importante distinguir bien entre revolución o rebelión y disturbio. Lo difícil, nuestra lucha, es intentar evolucionar como seres humanos. Los disturbios y las rebeliones no son lo mismo.


¿Entonces tenemos que (r)evolucionar?

Ahora mismo la cultura industrial, que se creó hace 200 años después de la Revolución francesa, se ha colapsado. Los europeos han afrontado las revoluciones como oportunidades para tomar el poder y no tanto como transiciones entre culturas. Pero, no se trata de tomar el poder. Fíjate, mi abuela nació cuando Marx era un niño. Era el periodo en el que aún no estaba claro qué camino seguiría Europa y nadie imaginaba todo lo que ha ido pasando después

¿Cómo ve ahora Europa?

Os veo en peor posición que los Estados Unidos, pero mi intuición dice que estudiar las migraciones en vuestro continente puede resultar clarificador. En Detroit, nos ha ayudado mucho entender los movimientos de la población negra. No creo que la inmigración africana tenga el mismo rol en Europa, pero hay que entender cómo os están afectando los movimientos de población. Europa intenta bloquear la inmigración y las deportaciones están aumentando. El pensamiento europeo sigue estando dominado por las ideas, principalmente, de los partidos políticos en tiempos de la dominación europea. Hay que cambiar esta mentalidad. Cuando vi las fotos de los inmigrantes intentando entrar en Ceuta me quedé muy sorprendida... Allí había algo nuevo. Debéis mirar a Europa desde esta perspectiva. Un periódico puede ayudar a hacerlo: tenéis que identificar y reconocer el cambio que estamos viviendo. Así, el cambio se reconoce a sí mismo.

¿Podría dar un ejemplo?

Por ejemplo, creo que es crucial entender el papel de Wangari Maathai en Kenia. Vino a EE UU en el momento álgido del movimiento de liberación de la mujer y cuando volvió a Kenia se dio cuenta de la diferencia entre la política hecha por los hombres y, en cambio, la sabiduría de las mujeres (con la organización del agua y la madera). La doctora Maathai se dio cuenta de que toda su lucha medioambiental era parte de un todo. Era una lucha ligada a combatir el sexismo, la pobreza y la corrupción. Entender el papel y la perspectiva que ha cogido gente como Maathai puede ser muy útil para entender de qué sirven estas migraciones.

¿Necesitamos más imaginación?

Hay que distinguir entre conocimiento e imaginación. Las escuelas se han centrado en dar conocimiento,que habla de realidades pasadas. La imaginación es proyección hacia el futuro,y los próximos líderes serán aquellos y aquellas que sepan ver y crear algo nuevo.

¿Qué significa ser un ser humano?


Evolucionar. Somos el único planeta que ha tenido este tipo de vida. Y ahora nos enfrentamos al peligro de la exterminación. Tenemos que evolucionar para impedirlo.

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Jefferson, Colorado: una gran lección de desobediencia civil

"No hagan de la historia un misterio" decía una de las pancartas sostenida en alto en una marcha realizada en el condado de Jefferson, Colorado hace poco días. Estudiantes de secundaria de este distrito suburbano han abandonado masivamente sus clases durante la última semana en protesta por la censura prevista por la junta escolar del distrito del plan de estudios del curso de nivel pre-universitario de historia estadounidense del programa Advanced Placement (AP). La junta propuso la creación de una comisión que evalúe dicho curso, así como otros, y le agregue material "que promueva la ciudadanía, el patriotismo, los fundamentos y beneficios del sistema de libre mercado, el respeto por la autoridad y el respeto por los derechos individuales". La propuesta de cambios incluye también eliminar todo material que en opinión de la junta "fomente o tolere la alteración del orden público, los conflictos sociales o la inobservancia de la ley". La huelga estudiantil coincide con una protesta de varios días llevada a cabo por los docentes bajo la modalidad de inasistencia colectiva por pedido de licencias médicas. Paradójicamente, el intento de la junta escolar de suprimir la enseñanza de la historia de las protestas sociales en Estados Unidos ha provocado un masivo movimiento de protesta que crece día a día.

Desde hace mucho tiempo, las juntas escolares son uno de los objetivos electorales de la derecha estadounidense. En Jefferson, la actual mayoría conservadora obtuvo la victoria por escaso margen en noviembre de 2013, en una votación realizada fuera de año electoral que contó con escasa participación de votantes. Al respecto, John Ford expresó en el programa de noticias de "Democracy Now!": "Votó aproximadamente un 33% del total de la población habilitada para votar. Las elecciones son importantes, principalmente las elecciones de las juntas escolares". Ford es docente de estudios sociales en la secundaria Moore Middle School y presidente de la Asociación de Educación del Condado de Jefferson, que representa a más de 5.000 docentes, bibliotecarios, consejeros y empleados de ese distrito.

Con frecuencia se subestima el poder de las juntas escolares. Ashlyn Maher, una estudiante de nivel avanzado de la escuela Chatfield High School que colaboró en la organización de los paros estudiantiles, expresó: "El año pasado le presté mucha atención al desempeño de la Junta Escolar, y cada vez me preocupa más lo que está sucediendo". La desobediencia civil ha tenido un importante papel en la historia de Estados Unidos, ampliamente conocido y narrado. La propia Declaración de la Independencia, tan preciada para conservadores y progresistas por igual, señala que "se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una forma de gobierno se haga destructora de estos principios, el pueblo tiene el derecho a reformarla o abolirla". Ashlyn Maher sostuvo también: "Considero haber estado defendiendo aquello en lo que creo y eso es lo que el pueblo estadounidense ha hecho durante siglos. Se trata de los cimientos de nuestro país. Yo misma tomé el curso de historia estadounidense de nivel pre-universitario del programa AP y lo único que me mostraron fueron hechos. Y luego yo formé mis opiniones basándome en esos hechos. Nunca se me dijo lo que tenía que pensar. Somos los estudiantes los que estamos al frente de estas manifestaciones y es lo que consideramos correcto hacer".

Los docentes también se han enfrentado a la mayoría de la junta desde que asumió el poder. John Ford afirma: "Creo que es la combinación de varias cosas. Tenemos una mayoría en la junta que permanentemente durante los pasados diez meses ha actuado en secreto, derrochando el dinero de los contribuyentes y sin el menor respeto por nuestra comunidad. Por lo que si a todo eso le sumamos esta nueva comisión que tiene por objeto sanear o purificar planes de estudio, creo que una vez más están provocando irritación. Y teníamos una larga trayectoria de colaboración con la junta y el superintendente escolar. Pero todo eso ha llegado a su fin", dijo Ford.

Una organización política de derecha de alcance nacional, Americans for Prosperity, financiada por los multimillonarios hermanos Koch, celebró la victoria conservadora en las elecciones de la junta escolar del condado de Jefferson. Dustin Zvonek, director de la organización para el estado de Colorado, escribió el pasado mes de abril que esas elecciones constituyeron "un momento emocionante y esperanzador para el condado y el distrito escolar". Zvonek exhortó a los tres representantes por la mayoría a "golpear mientras el hierro esté aún candente", y aunque podría no parecer el mejor de los consejeros, redactó: "Los integrantes de la junta escolar pueden y deben comenzar a explorar y discutir dichas opciones sin temor a tomar distancia de la amplia mayoría de la población".

Pues bien, la población ha tomado amplia distancia. Los estudiantes de bachillerato continúan organizándose y a ellos se han unido recientemente los estudiantes de los primeros años de secundaria, quienes también han decidido manifestarse. Docentes universitarios locales han conformado un grupo de solidaridad. El miércoles, la Coalición Nacional Contra la Censura, la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles y otras ocho organizaciones nacionales enviaron una carta a la junta escolar manifestando su oposición a la revisión propuesta del plan de estudios. En la carta, sostienen: "Sería casi imposible enseñar historia estadounidense sin hacer referencia a la 'alteración del orden público', concepto que se aborda de forma adecuada en relación a la Revolución Estadounidense, el movimiento de los trabajadores, el activismo por los derechos civiles y los derechos de los homosexuales, la participación de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial, las protestas por el derecho al voto, las manifestaciones de la población contra la guerra de Vietnam, la oposición al aborto, a la vigilancia por parte del gobierno y a un sinfín de otros hechos significativos en la historia de Estados Unidos. Decir a las escuelas que no pueden utilizar material que 'fomente o tolere la alteración del orden público' al tratar estos u otros temas equivale a decirles que dejen de enseñar historia".

No sólo discrepan con la medida organizaciones de defensa de los derechos civiles. La propia organización College Board, que regula tanto los exámenes universitarios SAT como el programa de cursos de nivel pre-universitario Advanced Placement, emitió un comunicado de apoyo a las manifestaciones estudiantiles en el que expresa: "Si una institución educativa o distrito escolar censura conceptos esenciales de un curso del programa de nivel pre-universitario Advanced Placement, dicho curso ya no podrá ser designado como parte del programa 'AP'".

Ashlyn Maher, sin mostrarse alterada por los comentarios del presentador de Fox News Channel que calificó a los estudiantes que salieron a manifestarse de "títeres" y "vándalos", reflexionó antes de partir rumbo a la escuela: "Este tema no dejará de afectarme cuando me gradúe. Tengo un hermano y una hermana menores que van a crecer en la comunidad de Jefferson y quiero que tengan la mejor educación que sea posible".

Y una clase de educación es lo que ciertamente ha brindado a la comunidad la nueva medida propuesta por los representantes por la mayoría en la junta escolar. Los estudiantes están recibiendo, y dando, grandes lecciones sobre el poder de las manifestaciones y la desobediencia civil.

 

Traducción al español del texto en inglés: Fernanda Gerpe. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Viernes, 03 Octubre 2014 06:28

Primeras concesiones a los activistas

Primeras concesiones a los activistas

En la duodécima hora, mientras los manifestantes se congregaron para invadir edificios clave del gobierno, fue el director ejecutivo de la ex colonia, Leung Chun-ying, quien hizo la primera concesión, diciendo que su primer secretario, Carrie Lam, iniciaría un diálogo con los manifestantes "tan pronto como fuera posible". Pero el hombre al que llaman 689 –que es la cantidad de votos que recibió para ganar el puesto más alto– se negó a ceder a las demandas de los estudiantes y renunciar. No está claro si su concesión de último momento calmará las protestas.


Fue la culminación de un largo y tenso día. En el mayor territorio okupa del planeta en que Hong Kong se ha convertido, todo estaba tranquilo. Pero afuera de la oficina del Ministerio de Marina de Leung, en la zona del puerto, el estado de ánimo era sombrío. Un millar de manifestantes se sentó con las piernas cruzadas en la explanada, mirando a 50 policías con camisas celestes que los enfrentaron durante horas y horas, tan rígidos como el Ejército de Terracota.
Entre ellos había un hombre alto joven que llevaba anteojos, una venda húmeda en la frente y una máscara sobre su boca, que se identificó como Bryan Kwok. "Tenemos que estar preparados en caso de que comiencen a usar gases lacrimógenos", explicó. Pero el atuendo era también un disfraz: un abogado que quiere mantener su puesto de trabajo, que está tomando todas las precauciones para evitar ser identificado. El había estado viniendo a las protestas durante toda la semana: "Cuanto más vengo, más me involucro".

Cerca de allí, un joven que se llamaba a sí mismo Steve dijo que también había estado viniendo regularmente, aunque no se quedó toda la noche. "Muchas personas vienen y se van, son como relevos, es importante que la gente venga a relevar a los que están cansados. La primera manifestación a la que asistí fue en 2010, la vigilia anual del 4 de junio en conmemoración de la plaza de Tiananmen" –el único lugar en territorio chino, donde la protesta y su final sangriento se recuerdan oficialmente. "Pero esto es mucho más grande; ésta es la multitud más grande que he visto en mi vida. ¿Por qué venir? Supongo que quiero ser un testigo de la historia. Sólo para estar seguro de que soy parte de la historia. Seguimos lo que está pasando con FireChat y WhatsApp, pero siempre hay un montón de historias sin fundamento dando vueltas. Igual que el domingo cuando se rumoreó que la policía estaba disparando balas reales para dispersar a la multitud."

John Yip, de 38 años, y su esposa, Florence Cheng, de 34 años, ambos profesores de Lengua y Literatura china en las escuelas locales, no necesitaban escuchar los rumores: estuvieron presentes en la manifestación del domingo, cuando la policía disparó 78 rondas de gases lacrimógenos en un intento desacertado de dispersar la protesta en esa área, que también es la zona del Parlamento, la sede de la policía de Hong Kong y los cuarteles del Ejército Popular de Liberación. "Cuando dispararon el gas huimos", dijo Yip. "Nos habían dicho que fuéramos muy cautelosos, y que corriéramos hacia atrás si lanzaban gas lacrimógeno para que la gente en el frente no fuera aplastada. Yo estaba muy seguro de que Leung usaría gas antes de ser elegido, lo dijo en una reunión del Consejo Legislativo, aunque más tarde lo negó. "Corrimos al Centro de Artes de Harbour Road, donde nos encontramos con algunos amigos, luego, como muchos otros, regresamos a donde habían lanzado gas lacrimógeno y vimos una escena muy conmovedora."
L

a proximidad de los manifestantes y la policía frente a la oficina de Leung hace que esto sea un hervidero de rumores. "Por la mañana un policía le dijo a un manifestante que necesitaban abrir las barricadas, ya que un oficial había sufrido un ataque al corazón", me relató un joven llamado Alex, "para que pudiera entrar una ambulancia". Los manifestantes no le creyeron y se negaron. "Más tarde se rumoreó que los policías fueron vistos manejando muchas cajas –tal vez contenían gases lacrimógenos–. No sé cómo va a terminar. El temor chino es que si esto puede suceder en Hong Kong, lo mismo puede suceder en otras ciudades dentro de China. Esa es la razón por la que no estarán de acuerdo en nada."

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.
Traducción: Celita Doyhambéhère.

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Jueves, 02 Octubre 2014 05:56

Ocupación con limpieza y buenos modales

Ocupación con limpieza y buenos modales

Mientras decenas de miles de hongkoneses reforzaban y ampliaban ayer su extraordinario control en las áreas centrales de la región administrativa especial, esta manifestación era probablemente el lugar más educado de todo el planeta para estar. A lo largo de la autopista de ocho carriles que une el corazón de negocios de la ex colonia con las tiendas de alta gama y restaurantes de Causeway Bay, los voluntarios brindaban agua, toallas, sombrillas, máscaras faciales y cintas amarillas.

A pesar de más de cuatro días de ocupación continua por decenas de miles, se podía casi comer un chow mein en el asfalto: voluntarios recolectores de basura con bolsas negras patrullaban constantemente. Un grupo de hombres de rodillas limpiaba el graffiti de la carretera. Las escaleras se ubicaban en determinados lugares para permitirle a la gente trepar hacia el centro: más voluntarios nos ayudaban a subir y a cruzar. Estudiantes con atomizadores rociaban nuestra cabezas con agua. "Alguien de la BBC preguntó si había habido algún saqueo", dijo uno de los manifestantes. "¡Saqueo! ¡Lo que sucede es lo contrario de saqueo! ¡Nos dan cosas!"

Esta es ostensiblemente una protesta sobre la intimidación política y la traición. Pero cuando la policía trató de cerrarla sofocando a los manifestantes con gas lacrimógeno se convirtió en otra cosa, claramente menos enfocada pero más apasionada: un rugido de indignación de una población que siente que su identidad especial, formada en contraste directo con la parte continental y que incluye cualidades no continentales, como la limpieza y la consideración, se la están quitando.

"Cuando utilizan gas lacrimógeno en Estados Unidos –dijo un hongkonés que vivió en Estados Unidos durante muchos años– es porque saben que entre la multitud hay gente armada o que está saqueando. Aquí la policía no tenía ninguna excusa." "La protesta del domingo fue completamente pacífica, como la de hoy", dijo otro, un residente originario de Malasia. "Pero la policía impidió que más personas se unieran a ella cuando los rociaron con gas pimienta y gas lacrimógeno." Y cuando la gente vio eso llegó a la conclusión de que "esto realmente se está convirtiendo en China, esto es muy torpe, muy del continente".


"La presión política está presente aquí todo el tiempo como un problema latente en el fondo, pero cuando la policía utilizó gas lacrimógeno fue cuando decenas de miles más, la mayoría jóvenes, salieron a las calles y han estado allí desde entonces.

Desde el viernes las primeras, improvisadas, manifestaciones han ido creciendo. Ahora llenan todo el puerto desde la sede del Banco de China y el edificio de Norman Foster del HSBC hasta la sede del gobierno, la de la policía y la del ejército, incluyendo la sede del Consejo Legislativo y la oficina del director ejecutivo, Leung Chun-ying, pasando por el Monumento de la Reunificación y la Plaza Dorada de Bauhinia, escena de la pantomima oficial de ayer marcando los primeros 65 años del Partido Comunista Chino. Esta vía está generalmente atorada por el tránsito; ayer fue cerrada a los vehículos y los manifestantes caminaron a lo largo, disfrutando de la calidad del aire que era inmensamente mejor que de costumbre. Pero en la última prueba de que el movimiento, impulsado por las redes sociales, superó por completo al movimiento Occupy central, que proporcionó su impulso inicial, ayer surgieron nuevas ocupaciones en el lado más alejado del puerto de Hong Kong, en los distritos comerciales bulliciosos de Tsim Sha Tsui y Mong Kok.

Mientras caía la noche en Mong Kok, las calles por debajo de las ostentosas torres bancarias estaban llenas de jóvenes manifestantes, al menos 20.000 de ellos, sentados en filas silenciosas sobre láminas de plástico a rayas mientras integrantes de la multitud se ponían de pie y daban discursos de dos minutos.


"Mi madre y mi director de escuela me dijeron que no viniera –dijo una mujer– pero tuve que hacerlo porque me encanta Hong Kong." Ese tema –de la presión de la gente mayor para que prudentemente se quedaran en casa– se repitió más de una vez. "¡Nunca pensé que la policía le tiraría gas a los estudiantes!", gritó indignado un hombre de unos treinta años por el micrófono. "¡El pueblo de Hong Kong es grandioso!" La multitud repitió la ovación.

¿Cuándo y cómo ganó Hong Kong una reputación de buenos modales? Hace una generación –cuando miles de personas salieron a las calles en solidaridad con sus primos continentales que protestaban en la Plaza de Tiananmen– la población cantonesa de la colonia de la corona era áspera, brusca y tosca: vociferando y escupiendo, chillando y maldiciendo. Uno podía obtener un buen traje en la mitad de tiempo y una comida excelente, pero lo último que uno esperaba era buena educación. Ahora, buena educación es lo que abunda.


* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.
Traducción: Celita Doyhambéhère.

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