Martes, 28 Marzo 2017 09:30

La historia oculta de la riqueza

La historia oculta de la riqueza
Detrás de cada gran fortuna hay un gran crimen
Balzac

La sociedad los considera superhombres capaces de lograr proezas épicas sin ayuda de nadie y contra todo obstáculo; a ellos este mes, como cada año, la revista Forbes les dedicó un listado en el que aparecen los más grandes entre los grandes, los más ricos del mundo, aquellos que han logrado conseguir, por sus propias capacidades, más de mil millones de dólares. Una fortuna en ocasiones heredada, en otras, estructuralmente la mayoría, lograda con el látigo y el despojo de miles, tal vez de cientos de miles; para ello se valen de métodos non sanctos ni nada heroicos como la explotación (o apropiación de plusvalía), la usura y la corrupción.


Detrás de toda fortuna generalmente existe una historia, más bien, miles de historias, de crímenes. Y ello porque el primer método al que recurren los capitalistas para su acumulación de dividendos es a la explotación laboral. Se quedan con el valor agregado de cada mercancía y dejan a los trabajadores solamente con lo básico para sobrevivir por poco tiempo. Eso quiere decir, en términos más precisos, que los capitalistas roban a los trabajadores lo que estos producen, bajo la excusa de ser los dueños de los medios de producción. Pero ¿Cómo se apropiaron de esos medios? Por la violencia. Recordemos que el oro con el que se forjó la gran revolución industrial les fue arrebatado a las comunidades indígenas de las américas, a las cuales sometieron y dominaron. También les quitan a los campesinos sus tierras, obligándolos a convertirse en jornaleros, peones, y obreros de fábricas, así como trabajadores informales.


Un ejemplo fresco de esto se visibilizó en el 2014 cuando miembros del pueblo Nasa «ingresaron de manera pacífica a los predios de cuatro haciendas: Granadita, García Arriba, Miraflores y Quebrada Seca. Haciendas que suman 4.000 hectáreas llenas de cultivos de caña del ingenio Manuelita, empresa que hace parte del emporio económico de Carlos Ardila Lulle” . Dichos predios fueron ocupados por la empresa mencionada luego de que paramilitares asesinaran a integrantes del pueblo Nasa y luego de desplazar a otros. Por hechos relacionados «la Sala de Justicia y Paz decidió trasladar copias a la Fiscalía para que investigue a la empresa de gaseosas (Postobón)» luego de que, Armando Madriaga Picón afirmara que la empresa financió a un grupo paramilitar de las AUC.


Así, fruto de todo tipo de métodos violentos es como logran acumular el capital necesario para comprar, simultáneamente, la mayor cantidad de conciencias políticas como para hacer del Estado su principal botín y aliado. Es esta relación, capital y Estado, la que determina el éxito real de un capitalista. Sólo quien más tenga a políticos, partidos y gobiernos en su bolsillo, podrá seguir acumulando y, sobre todo, concentrando la mayor cantidad de capital. Llegados a este punto, los capitalistas han concentrado suficiente poder político y económico, tanto como para conformar empresas destinadas a invertir en diversidad de negocios gracias todo ello a la información privilegiada obtenida de sus aliados políticos, los cuales son quienes definen en qué, cómo, cuándo, y dónde se invertirán los recursos del Estado.


Ese es el camino seguido por las familias más poderosas del país y que ahora hacen parte de la famosa lista Forbes. Recordemos que la Familia Santo Domingo comenzó acumulando capital a partir de cervecería Bavaria, la cual llegó a eliminar la competencia gracias a su relación con el Estado, hasta conformar un monopolio. Luego, en 1997 en una reconversión estratégica acorde con la financiarización dominante crean el grupo Valórem con el que comienzan a dejar el mundo industrial para adentrarse en sectores como medios y entretenimiento, financiero, la agroindustria y el inmobiliario, entre otros.

Igual comportamiento ha tenido Carlos Ardilla Lülle con Postobón, una de las pocas empresas que logró frenar la invasión de Coca Cola en algún país de nuestro continente.


Dentro de esta gama de capitalistas, lugar especial ocupa hoy el sector bancario tanto en el país, con Sarmiento Angulo a la cabeza de los más ricos, como en el mundo. Este sector se ha convertido en la economía más pujante en las últimas décadas gracias a los avances tecnológicos conseguidos con, precisamente, inversión pública. Los gobiernos, sobre todo los más poderosos, gastan gran cantidad de recursos en ciencia e innovación con resultados asombrosos, pero luego son apropiados por empresas privadas, cuando debería ser de uso y conocimiento público. En ese sentido las nuevas tecnologías, impulsadas por la financiación estatal, han permitido acelerar el flujo de dinero, hasta hacer del mismo algo instantáneo. La multiplicación de dinero, favorecida por la maquinaria gringa para hacerlo sin estar sometida a ningún control, es enorme, demencial, hasta el punto que ahora el papel dinero no tiene equivalencia con producción alguna, es decir, está soportado sobre la nada; es un papel que los humanos aceptamos darle un valor x o y, no más; esa es la equivalencia sobre la cual está soportada la creciente riqueza acumulada por lo banqueros. Entre más transacciones mayores ganancias, entre más especulación en la bolsa –hasta que no reviente– mayor acumulación.


¿Superhombres? Por el contrario, son usurpadores de lo que es de todos y lo consiguen gracias a la protección de los estados. Su fortuna es producto de la explotación de los trabajadores, la especulación y de una relación inapropiada con el Estado, entre otros métodos equivalentes. Todos estos son los componentes que han generado riquezas como la de Bill Gates, Carlos Slim, entre otros. Es tanta la fortuna de los más ricos del mundo que, como el recién fallecido David Rockefelle, pueden “donar” cientos de millones de dólares a fundaciones, no sin antes declararlas en sus estados de cuenta para así rebajar sus impuestos y seguir siendo multimillonarios.


Fortunas en proporción mucho menor, ahora como clara expresión de la desigualdad salarial que soportan nuestras sociedades, empiezan a erigirse a través de los sueldos que devengan los grandes ejecutivos de diversidad de empresas. Para el caso de Colombia, uno de ellos, incluso de empresas públicas como ETB, Ecopetrol y otras, puede recibir cada mes 60 y más millones de pesos, a lo cual deben sumarle comisiones y otras arandelas, según la empresa.


Tampoco, por el contrario, se trata de demonizarlos. Son humanos con vicios y virtudes, lo cual significa que su personalidad no está en discusión, el problema es el papel que cumplen dentro del sistema capitalista, papel que lleva a cometer grandes crímenes.

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Bancos se benefician de subsidios para la población más empobrecida

Banqueros colombianos reciben miles de millones de pesos al año por comisiones en transacciones de subsidios para los sectores más empobrecidos. Así puede concluirse a partir del informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sobre los Programas de Transferencias Monetarias Condicionadas (PTMC), publicado a principios de marzo sin causar revuelo en el país. Dicho informe afirma que los gobiernos pagan altas comisiones a los bancos por administrar el dinero destinado a los subsidios para población empobrecida y que en el caso de «Perú y Colombia (se) reportan las más altas entre los países que tienen PTMC, ya que ascienden a 2.32 y 2.20 dólares (respectivamente) por transacción» (1). Unos 6.400 pesos colombianos.


Para el 2015 el Estado colombiano destinó 71,2 billones (2) de pesos para este tipo de subsidios, los cuales fueron repartidos en 62 programas (3) que benefician a millones de connacionales, sin embargo, el número de transacciones bancarias que implica la entrega de estos dineros, y con las cuales se determinaría una cifra exacta de lo cobrado por los bancos es incierto.


Aun así, la noticia causa indignación por la naturaleza de los subsidios, los cuales «tienen un doble objetivo. En primer lugar, pretenden reducir la pobreza actual por medio del pago de subsidios en efectivo. En segundo lugar, se centran en el desarrollo del capital humano de los niños pobres mediante pagos condicionados al cumplimiento de una serie de corresponsabilidades vinculadas con la salud y la educación»(4). Estos subsidios se entregan a través de transferencias bancarias a los ahora conocidos como personas de la tercera edad, así como a las madres bajo el supuesto de que ellas son quienes se encargan de las finanzas del hogar, según explica el BID. Es decir, son a las familias a quienes directamente afecta las altas comisiones de los bancos.


Así, este comportamiento es otro elemento para verificar el impacto de la financiarización en que entró desde hace décadas el Sistema Mundo Capitalista y sirve, además, para entender cómo el bancario es el sector dominante de la economía, así como revela la fiebre de riqueza de los banqueros, quienes hacen hasta de estos programas otro rubro para ensanchar sus abultadas arcas.
Sin embargo, mientras estas noticias pasan desapercibidas las que sí se difunden son aquellas que resaltan el supuesto espíritu filantrópico de banqueros que “donan” a sectores empobrecidos parte del dinero que ya les han quitado de antemano, no sin antes registrarlo en sus declaraciones de renta para así rebajar sus impuestos. Al fin y al cabo, la filantropía también es negocio.

 

1. Consultar en: http://www.jornada.unam.mx/2017/03/20/economia/018n1eco

2. Consultar en:: http://www.dinero.com/economia/articulo/gasto-en-subsidios-en-colombia-en-2015-alcanzaron-el-9-del-pib/237460

3. Consultar en: https://www.dnp.gov.co/Paginas/%E2%80%98Los-subsidios-sociales-deben-llegar-primero-a-los-m%C3%A1s-humildes%E2%80%99-Sim%C3%B3n-Gaviria-Mu%C3%B1oz.aspx

4. Consultar en: http://www.iadb.org/es/temas/proteccion-social/programas-de-transferencias-monetarias-condicionadas-han-ido-demasiado-lejos,7482.html

 

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La economía ficticia: escondiendo como funciona realmente la economía. Entrevista a Michael Hudson

Michael Hudson, autor del recientemente publicado J is for Junk Economics, afirma que los medios de comunicación y la academia utilizan eufemismos bien elaborados para ocultar como funciona realmente la economía

 

SHARMINI PERIES: Michael Hudson es un distinguido profesor e investigador de Economía en la Universidad de Missouri, en la ciudad de Kansas. Es autor de numerosos libros, incluidos, “The Bubble and Beyond” y “Finance Capitalism and Its Discontents”, “Killing the Host: How Financial Parasites and Debt Destroy the Global Economy”, y más recientemente, por supuesto, “J is for Junk Economics”.

Michael, tu libro me recuerda unas palabras clave de Raymond Williams. Aquella fue una contribución increíble a la crítica cultural, una crítica de los estudios sociales y culturales como disciplina. Y pienso que tu libro va a realizar una contribución fenomenal al campo de la economía. Sería una referencia para la gente para volver atrás, especialmente para que los estudiantes regresen, y miren hacia tu versión de la definición de esos términos y observen la economía desde un prisma crítico. Así que mi primera pregunta para ti es realmente sobre este libro. ¿Por qué lo escribiste?

MICHAEL HUDSON: Originalmente lo escribí como apéndice a un libro que se habría llamado, “The Fictitious Economy”. El borrador fue escrito antes de la crisis de 2008. Mi tesis era que la forma en la que la economía es descrita en la prensa y en los cursos de la Universidad tiene muy poco que ver con cómo funciona realmente la economía. La prensa y las informaciones periodísticas utilizan una terminología hecha de eufemismos bien elaborados para confundir el entendimiento de cómo funciona la economía.


Además de ofrecer palabras clave para explicar qué es positivo y cómo entender la economía, discuto el vocabulario engañoso, el doblepensar orwelliano utilizado por los medios, lobistas financieros y empresariales para persuadir a la gente de que la austeridad y toparse con la deuda es la clave del crecimiento, no su antítesis. El motivo es hacerles actuar contra sus propios intereses, dibujando una imagen ficticia de la economía como si fuese un universo paralelo.


Si puedes hacer que la gente use un vocabulario y conceptos que hacen parecer que cuando el 1% se hace más rico, el conjunto de la economía se está enriqueciendo –o que cuando el PIB sube, todo el mundo está mejorando– entonces a la gente, al 95% que no mejoró su posición desde 2008 a 2016, se le puede hacer sufrir de alguna manera de síndrome de Estocolmo. Pensarán, “Mierda, debe ser culpa mía. Si el conjunto de la economía está creciendo, ¿por qué yo soy más pobre? Con solo dar más dinero al 5% o al 1% más ricos, algo nos caerá. Tenemos que recortar impuestos y ayudarles para que así me puedan dar un trabajo porque como Trump y otros dicen, bueno, nunca conocí a un pobre que me diera un trabajo.”


He conocido a un montón de gente rica, y en lugar de dar trabajo a la gente cuando compran una empresa, habitualmente hacen dinero para ellos despidiéndola, empequeñeciendo y externalizando el trabajo. Así que no vas a conseguir hacer que los ricos necesariamente te den trabajo. Pero si la gente puede de alguna manera pensar que hay una asociación entre la riqueza en la cima y más empleo, y que tienes que recortar los impuestos a los ricos porque acabará filtrándose hacia abajo, entonces tienen una visión del revés de cómo funciona la economía.
Yo había escrito un apéndice al libro y aquello tomó vida propia.


Si tienes un vocabulario que describe cómo funcionan realmente el mundo y la economía, entonces una palabra llevará a otra y pronto habrás levantado una imagen más realista de la economía. Así que, no solo discuto sobre las palabras y el vocabulario, discuto con algunos de los individuos y economistas clave que han hecho contribuciones que no aparecen en el currículum académico neoliberal.


Hay una razón por la que la historia del pensamiento económico ya no se enseña más en las universidades. Si la gente leyera realmente lo que escribió Adam Smith, lo que escribió John Stuart Mill, verían que Smith criticaba a los terratenientes. Decía que tenías que gravar sus rentas, porque nada es gratis en este mundo. Mill definía la renta como aquello que los terratenientes hacen mientras duermen, sin trabajar. Adam Smith decía que siempre que los hombres de negocios se reúnen, van a conspirar sobre cómo sacar dinero del público en su conjunto –como hacer un acuerdo y engañar a la gente de que todo es por el bien de la sociedad–.


Este no es el tipo de libre empresa que gente que habla sobre Adam Smith explica cuando le describen como si fuese un recortador de impuestos, un economista austriaco o un neoliberal. No quieren escuchar lo que realmente escribió. Así que mi libro es realmente sobre economía de la realidad. Encontré que para discutir economía real, tenemos que tomar de nuevo el control del lenguaje o la metodología económica, no usar la lógica que ellos usan.


Los economistas convencionales hablan como si cualquier status quo estuviese en equilibrio. El truco subliminal aquí es que si piensas en la economía como algo que está siempre en equilibrio, eso implica que si tú eres pobre o no puedes pagar tus deudas, o tienes problemas para mandar a tus hijos al colegio, eso es solo parte de lo natural. Como si no hubiese una alternativa. Es lo que Margaret Thatcher decía: “No hay alternativa.” Mi libro es sobre cómo por supuesto que hay una alternativa. Pero para hacer una alternativa, necesitas una forma alternativa de mirar el mundo. Y para hacer eso, como dijo George Orwell, necesitas un vocabulario diferente.


SHARMINI PERIES: Hablar de vocabulario y conceptos económicos eufemísticos, es lo que es tan único en este libro. No son solo las palabras, como en el de Raymond Williams, sino también la teoría y los conceptos lo que estamos abordando. También hablabas sobre los hombres de negocios y como usan esas terminologías para confundirnos. Pues aquí tenemos a un hombre de negocios en el cargo, como Presidente de los Estados Unidos, quien está proponiendo todo tipo de reformas económicas supuestamente en nuestro favor, en términos de trabajadores. Y como sabes, los grandes proyectos de infraestructuras que está proponiendo supuestamente para sacar a la gente de la pobreza y darles empleos y todo eso. ¿Cuál es la mitología ahí?


MICHAEL HUDSON: Bueno, tú solo usaste la palabra “reforma.” Cuando yo crecí, y durante el siglo pasado, “reforma” significaba sindicalizar el trabajo, proteger a los consumidores, regular la economía para que hubiese menos fraude contra los consumidores. Pero la palabra “reforma” hoy, tal y como es usada por el Fondo Monetario Internacional en Grecia cuando insiste sobre las reformas griegas, significa justo lo contrario: se supone que hay que bajar los salarios en un 10% o un 20%. Recortar las pensiones sobre un 50%. Idealmente, dejas de pagar pensiones para pagar al FMI y a otros acreedores extranjeros. Detienes el gasto social. Así que, lo que tienes una inversión del vocabulario tradicional. Reforma ahora significa lo contrario de lo que significaba a comienzos del Siglo XX. Ya no es socialdemócrata. Es “reforma” de derechas, antisindical, pro-financiera, para recortar el gasto social y dejar todo en una forma privatizada para los ricos y el sector de las corporaciones.


Así que reforma es la primera palabra que usaría para ilustrar como el significado ha cambiado y es usado por la prensa convencional. Básicamente, lo que ha hecho la derecha en este país es secuestrar el vocabulario que fue desarrollado por el movimiento obrero y los economistas socialistas durante un siglo. Se lo han apropiado y le han dado la vuelta para que signifique lo contrario.


Hay 400 palabras con las que me enfrento. Muchas de estas palabras muestran como el significado ha sido puesto del revés, para conseguir que la gente tenga una visión al revés de cómo funciona la economía.

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Martes, 07 Marzo 2017 21:38

La corrupción del poder

La corrupción del poder

Sucede en Colombia, como en el mundo entero. De tanto en tanto, los escándalos por corrupción saltan al primer plano de las noticias. Hay denuncias. Así ocurre como efecto de la lucha de poderes o por conveniencia de una de las partes, que en algunos casos puede ser extraterritorial. Los períodos pre y electorales son puerta propicia para que gane audiencia este tipo de litigios, y también cuando estalla una crisis de gobernabilidad.

En la historia nacional, en la pretérita pero con mayor relevancia en la reciente, como efecto de la consolidación del mercado y todas sus connotaciones de oferta y demanda, así como del espacio ganado por el neoliberalismo, encontramos ejemplos a granel de la existencia y la persistencia de la corrupción, nítida manifestación de abuso de poder, para cimentarlo o (re)concentrarlo.

Para traer a la memoria. Ocho décadas atrás, la historia nos cuenta del abuso de poder por parte del hijo de un presidente, reflejado en casos como la compra de la Trilladora Tolima y su posterior venta al Banco Comercial Antioqueño, o la adquisición de las acciones que la sociedad neerlandesa Handel tenía de la Cervecería Bavaria. Abuso al parecer heredable, pues el "hijo del Ejecutivo", como fue llamado Alfonso López Michelsen (también conocido como "el mesías de Handel" por sus críticos), hijo del presidente Alfonso López Pumarejo, ya en el primer cargo del país favoreció los predios englobados en la hacienda "La libertad" con el trazado de la denominada "Vía alterna al Llano". Aquel latifundio de 40.000 hectáreas pertenecía a la familia presidencial y vio multiplicar por ochenta su valor luego de la construcción de la carretera. Que hoy aparezca su imagen en los nuevos billetes de 20 mil pesos es muestra de 'aceptación' que la 'cultura' de la corrupción tiene entre los miembros de los grupos dominantes del país (1).

Ese uso de recursos públicos para beneficio privado en tiempos recientes es indilgado igualmente a los hijos del expresidente Uribe (2). Resulta asombroso: pasa el tiempo pero no la corrupción, que, por el contrario, gana más espacio por aquello de la crisis que vive el Sistema Mundo Capitalista. Los procedimientos para concretarla y ocultarla también ganan perfección.

Por aquellas mismas décadas en que ganó fama el "hijo del Ejecutivo", y un poco más acá, ¿cómo olvidar la masiva y violenta usurpación sufrida por miles de familias campesinas de sus propiedades en el Viejo Caldas, Tolima, Cauca y otros departamentos, en la época de la llamada Violencia estudiada por los polítologos más destacados del país? ¿Quién, desde la cima del poder, pagó algún castigo por estos crímenes, zumo de la acumulación originaria colombiana? ¿Cómo taparon los ojos, la boca y los oídos de la Justicia? ¿Por qué los medios de comunicación ayudaron a distorsionar la realidad nacional? Es claramente deducible: poder y corrupción van de la mano, así en la historia oficial culpen de una parte de tal violencia y usurpación a aquellos que llamaron "bandoleros", que, como es fácilmente comprobable, fueron actores 'creados' y protegidos por los poderosos de entonces, así como décadas después crearon y protegieron –¿protegen?– a los paramilitares.

Corrupción y abuso del poder sin límites. Años después, la noticia del día recayó sobre el Metro de Medellín, Dragacol, Puertos de Colombia, Proceso 8.000, Guavio, privatización de distintos bienes públicos (electrificadoras regionales, hospitales, acueductos), liquidación de los Ferrocarriles Nacionales y de la Flota Naviera. Luego, las páginas impresas y los titulares de radio y televisión abrirían sus emisiones con Transmilenio y la pavimentación de la Avenida 26, y otros negocios turbios durante la alcaldía del señor Moreno Rojas, así como Saludcoop, Agro Ingreso Seguro; carteles del azúcar, de los cuadernos, del papel higiénico; pérdida de dineros destinados a la alimentación en los hogares infantiles en La Guajira;... y Reficar, y decenas de casos más. Ahora el turno es para Odebrecht.

Sorprende. En todos los casos, el factor fundamental para adelantar cualquiera de estas operaciones es actuar cerca o ser parte del poder. La Corrupción, con mayúscula, no prospera sin estar apoyada, protegida, resguardada, por los hilos del poder. No es solamente que el Estado es coto de caza de quienes acceden como funcionarios a su entramado sino igualmente que el poder derivado de allí sirve a los intereses de las acumulaciones ilegales de riqueza. La elevada concentración de la propiedad inmueble, por ejemplo, no ha obedecido a la existencia de relaciones de compra-venta reguladas sino a la violencia adobada por un mercado de actuaciones de funcionarios venales.

Actuaciones en las cuales entra en juego todo el entramado institucional. Es bueno recordar que la connivencia entre intereses privados y las autoridades estatales cubre las tres ramas del poder. El ejemplo de los López y los Uribe puede extenderse a legisladores y jueces. Lo que Alejandro López llamó la lucha del hacha contra el papel sellado en su obra Problemas colombianos no es otra cosa que el despojo de los usuarios directos de la tierra, siempre por parte de quienes en notarias y juzgados, a través de fraudulentos títulos, han apropiado secularmente la tierra de los labradores con la complicidad de jueces y otros 'personajes' de oficina. Esa, la causa más profunda de nuestra atávica violencia, es el hecho que no quieren enfrentar los grupos dominantes y que desde las columnas de opinión de los periódicos es distorsionada. ¿Acaso Jorge Pretelt, magistrado de la Corte Constitucional recientemente destituido al ser acusado de recibir un soborno de 500 millones de pesos para favorecer una tutela, no lo fue también de apropiarse de tierras de un islote en el mar Caribe, donde construyó una cabaña? ¿El excongresista Otto Bula, capturado hace poco por el caso de Odebrecht, no está señalado de apropiarse de baldíos y negociar propiedades con despojadores de tierra? Por donde se quiera que miremos, aparece la opacidad de la titulación de bienes inmuebles, que sin el concurso sistemático de funcionarios judiciales no sería posible.

 

Por el globo

 

¿Mal de muchos, consuelo de tontos? En su momento y en otras coordenadas, los medios de comunicación pusieron en primer orden a Portugal por la detención de su exprimer ministro José Sócrates, sindicado de fraude fiscal, blanqueo de capitales y corrupción. En este mismo país, en la lucha contra los desfalcos fiscales, ya habían sindicado a las direcciones de los bancos BES, BCP, Finibanco y BPN. Asimismo, y en el marco de otra operación de igual carácter, detuvieron a Ricardo Salgado, "[...] referencia mundial en el mundo de la banca y miembro de una de las familias más ricas y más influyentes de este país" (3), quien fuera presidente del Banco Espírito Santo durante 22 años, bajo el cargo de blanqueo de capitales.

Italia también estuvo en el centro del huracán. El 8 de julio de 2015 fue condenado el exprimer ministro Silvio Berlusconi por un caso de soborno a un senador que facilitó la caída del gobierno de Romano Prodi en 2008. Caso similar al acaecido en nuestro país con el procedimiento seguido por Uribe Vélez para lograr la reforma constitucional que permitió su presentación para la reelección.

En el mismo país fue celebre la operación adelantada en 1992 y conocida como "Manos Limpias", a través de la cual quedó al descubierto "[...] una red de corrupción que implicaba a los principales grupos políticos del momento y a diversos grupos empresariales e industriales", trama que terminó con la caída en desgracia del exprimer ministro Bettino Craxi, dándole entrada en la arena política a Berlusconi. Condenado por distintas causas corruptas, tanto políticas como económicas, Craxi murió en Túnez en el año 2000, protegido por un dictadura, prófugo de la justicia de su país (4).

Un ejemplo más. En abril de 2016, por la "Trama Gürtel", en España fueron llevados a juicio 37 empresarios y políticos vinculados al Partido Popular, en la dirección del gobierno, entre los cuales figuraba Luis Bárcenas, su tesorero. La investigación encontró una relación espuria entre unos y otros, en la cual los primeros ganaban distintos negocios oficiales pagándole la comisión correspondiente al Partido. Pese a lo significativo de la denuncia, el PP continúo ganando elecciones.

También en la 'madre' patria, dos miembros de la vetusta monarquía, la hermana del rey, la infanta Cristina y su esposo fueron llevados ante los tribunales acusados de malversación de seis millones de euros del erario.

Entre Portugal, Italia y España existe un vínculo en común: los tres integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde), que proclama que los países que la constituyen no deben dejar espacio para la corrupción. ¡Chiste macabro y cínico! México, Irlanda y Turquía, con graves denuncias por este particular, además de Estados Unidos –donde la crisis financiera de 2008 fue resuelta socializando las pérdidas de los bancos, es decir, usurpando los recursos públicos para beneficio privado–, hacen parte de esta organización. Colombia aspira a ser aceptado en este "exclusivo club". En países como Perú con Alan García, Argentina con Carlos Menem, Guatemala con Otto Pérez Molina, Panamá con Ricardo Martinelli, y otros tantos países y gobiernos de la geografía mundial, también la corrupción juega como pieza central del poder y de la manera de ejercerlo.

 

Empresarios y ricos, caminando sobre huesos

 

La base que alimenta y potencia la corrupción es la oferta y la demanda, es decir, el principio básico del mercado capitalista. En un período histórico donde éste es cada vez más competido, la necesidad de poner en juego ofertas no reglamentadas es cada vez más imperioso. No es extraño, por tanto, que una multinacional como Odebrecht disponga de toda una sección –es decir, múltiples funcionarios destinados para atender una labor– dedicada a la diplomacia del dinero. No debe ser muy distinto en el conjunto de las multinacionales y de otras grandes empresas, batidas como fieras por obtener ingresos en todos los continentes. De ahí que sea norma comprar conciencias. Y en su disputa, filtrar información para que unos y otros caigan en desgracia, y así poder pasar sobre ellos, claro, también comprando conciencias o resaltando condicionantes o apoyos mutuos a través de los voceros de los Estados, pues son ellos, los presidentes, las cancillerías y los ministerios, las instancias que van abriendo campo para sus capitalistas.

Mar de intrigas, componendas, 'favores', que ya son norma. En Washington, el cuerpo legislativo está conformado por 543 parlamentarios que están asediados por 12.500 lobistas, en un indicador claro de que la promulgación de leyes en esta etapa del capitalismo corporativo es un mecanismo en el que los legisladores son, en lo esencial, receptores y procesadores de los intereses de los grandes grupos.

Desplome de ilusiones. El mercado no es ese juego neutro –según se les dice a los estudiantes de economía en los primeros semestres–, donde unos llevan su producido y lo ofrecen a unos potenciales consumidores que eligen lo que demandan porque conocen las características de lo que compran. No. En el mundo real el mercado es una disputa en la que el engaño no es una excepción, como recientemente sucedió con los 11 millones de vehículos diesel trucados por la empresa Volkswagen al instalar un software que alteraba la medición de los gases contaminantes emitidos por los autos, delitos de la industria privada que pasan impunes a pesar de atentar contra derechos humanos esenciales, como en este caso la salud.

Estafas. Las historias de los 'emprendedores' capitalistas es una buena fuente de información sobre como las grandes fortunas han estado atadas en sus comienzos a muchos latrocinios. Hoy, en las escuelas de negocios son ensalzados hechos como que William Avery Rockefeller, fundador de unos de los clanes más poderosos del mundo, quien empezó sus negocios vendiendo petróleo crudo con el nombre de nujol (nuevo aceite), como un elixir que curaba enfermedades como el cáncer. Y no sólo es él. La industria farmacéutica ha sido señalada, junto con el sector financiero, según el Departamento de Justicia de Estados Unidos, de ser grandes defraudadores, si es medido su comportamiento por la cantidad de acuerdos civiles y criminales alcanzados con el gobierno bajo la Ley de Reclamaciones Fraudulentas (False Claims Act, FCA) de tal suerte que, incluso bajo los parámetros del propio establecimiento, el comportamiento de la oferta de productos y servicios no es ciertamente un reino de Jauja.

No es extraño que así suceda, ya que Estado y empresas privadas van de la mano, y los funcionarios ejercen como proa de los intereses de banqueros, empresarios y negociantes. Y con la conciencia clara de que así es, redactan y reglamentan las leyes de sus países, o en muchas ocasiones cierras los ojos ante los despropósitos de sus patrocinadores y protegidos. El Estado está privatizado. De ahí que sea imposible divorciar poder y corrupción.

A lo largo del siglo XX hay evidencias de ello. Sin reparar en sus consecuencias, que se prolongan por décadas y sin parar, descargadas sobre millones de personas. La corrupción permite acá ver su sentido estructural, por ser conducto para multiplicar fortunas e imponer intereses de todo tipo.

La ilegalización del cáñamo nos permite comprobarlo. Un vegetal que por siglos sirvió de fuente principal para fabricar sogas y velas para barcos, ropa, papel, insumos para calmantes, y no menos de otros 25 mil productos, fue criminalizado en 1937 en los Estados Unidos bajo la "Ley de marihuana tax", por acción pública y por presión de dos grupos empresariales: la industria periodística que manejaba William Randolph Hearst, uno de los hombres más ricos de su época, y la multinacional Dupond.

El interés de estos grupos en ilegalizar el cáñamo (5) residía en sus intereses económicos y en su imposibilidad de vencer las propiedades de una planta que no requería químicos de ninguna especie para su utilización. Hearst era propietario, además, de miles de hectáreas en las cuales había sembrado árboles para desde allí obtener la pulpa de papel con la cual imprimir sus periódicos, y Dupond tenía la licencia sobre el ácido sulfúrico, indispensable para procesar la pulpa de papel, además del rayón y el náilon (o polímeros) que encontraba en el cáñamo a un ecológico e incómodo competidor.

Con amplias campañas a través de sus periódicos, achacándole al cáñamo el "origen de todos los males", buscaron cambiar el concepto que sobre el mismo tenía la sociedad, y con su poder sobre el Congreso estadounidense, obtener su criminalización. Para así lograrlo, accionaron a través del comisionado de narcóticos de la época. El logro de sus propósitos aún extiende sus nefastos efectos por doquier (6).

Intrigas empresariales, compra de conciencias, control de parlamentos y gobiernos, que también está reflejada en la manera ingeniada por las multinacionales del tabaco para inducir a las mujeres a fumar, consumo que hasta los primeros años del siglo XX era mal visto. Recurriendo a la psicología de masas –el deseo del inconsciente– identificada por Freud, su sobrino Edward Bernays desplegó estrategias de dominación sobre amplios grupos sociales, convirtiéndolos "[...] a la nueva religión del consumo".

Con esta técnica, Edward realizó su más asombrosa demostración en el desfile de Pascua de 1929, en el que utilizó un acto de 'reivindicación feminista' que denominó "Antorchas de la libertad". Aquel día, un grupo de las jóvenes mujeres, a una orden pactada, encenderían un cigarrillo con un gesto que Bernays había presentado previamente a la prensa como de liberación de la mujer. En aquella época estaba mal visto que la mujer fumara, pero el objetivo de la campaña no era una conquista feminista porque la gran beneficiada de aquella supuesta liberación era la industria tabaquera, que incorporaba como cliente a la mujer. Bernays también consiguió que la Asociación de Médicos recomendara durante 50 años fumar como un hábito saludable, circunstancia que los medios de información más prestigiosos se encargaron de amplificar. El grupo empresarial Hearst y la banca Rockefeller también fueron dos de los principales aliados y mejores clientes de este psicólogo de masas (7).

En años más recientes, la acción empresarial de las multinacionales productoras de toallas higiénicas y similares terminó por imponer este recurso en la vida cotidiana de las mujeres, ocultando la existencia de la copa menstrual, un recurso más económico para los millones de usuarias, y con menor impacto ambiental para la Tierra.

Corrupción empresarial que también salta a la vista en el caso de las prótesis mamarias, acerca de las cuales sus productores franceses reconocieron saber que eran defectuosas. ¿Cuántas mujeres muertas, enfermas, operadas, por el afán de lucro de alguien o algunos? (8).

¿No es acaso corrupción el principio de la obsolescencia programada? (9). El engaño ha puesto a la humanidad en la encrucijada de generar una cantidad de desechos mayor que los asimilables por el planeta. Es icónico el caso de las bombillas, pues es en ese sector donde funciona el primer cartel de empresarios -conocido como Phoebus-, buscando aumentar sus ganancias, en cuyo objetivo acuerda ajustar el tiempo de duración de los focos eléctricos para garantizar una demanda periódica creciente. Es bien sabido que en Livermore (California), la bombilla de luz en uso más antigua del mundo ha funcionado en forma continua en el cuartel de bomberos de la localidad de Shelby (Ohio) desde 1901, como un ejemplo de la duración de largo plazo que pueden tener estos elementos (10).

Corrupción de peso mayor que evidencia hasta la saciedad que empresarios y políticos (que en muchas ocasiones son las mismas clases dominantes y/o los propietarios de grandes empresas en cada uno de los países) van de la mano, y que las consecuencias de sus ambiciones recaen funestamente sobre toda la humanidad, además de la naturaleza misma.

Que ahora aparezcan en Colombia los políticos, en cabeza del Gobierno, alardeando de pulcritud, pudiera producir hasta risa si no fuera porque se trata de un alarde de cinismo. Eliminar realmente la corrupción requiere una ética imposible de fundar en el sistema que nos rige. Sin duda, ya estamos en período preelectoral.

1. https://es.wikipedia.org/wiki/Alfonso_L%C3%B3pez_Pumarejo 
2. https://www.youtube.com/watch?v=gKHnm4mTXmk 
3. http://www.abc.es/internacional/20141126/abci-casos-corrupcion-portugal-201411252305.html

4. http://elpais.com/diario/2000/01/20/internacional/948322804_850215.html 
5. Acción que a lo largo del siglo XX y el XXI se ha traducido en la muerte y encarcelamiento de cientos de miles de personas, sometiendo a millones de personas a dolores intensos que no pueden ser tratados por estar ilegalizada la planta, además de multiplicar la contaminación ambiental por doquier.
6. http://www.arteslibres.net/literatura/favidal/articulos/marihuana.htm 
7. Chaparro Escudero, Manuel. Claves para repensar los medios y el mundo que habitamos, La distopía del desarrollo, Ediciones Desde Abajo, Colombia p. 69, 2015.
8. https://noticias.terra.com.co/mundo/implantes-mamarios-pip-eran-defectuosos-abogado-empresa,15ebd41027c64310VgnVCM4000009bf154d0RCRD.html 
9. Es así como se diseñan los productos para una vida útil menor de la que los materiales y la tecnología permiten, con el fin de obligar al consumidor a comprar nuevamente es una forma estructurada y sistemática.
10. http://www.abc.es/20110623/ciencia/abci-misterio-bombilla-encendida-desde-201106231033.html

 

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Ecuador. “El Gobierno ha trabajado en función de los grandes grupos económicos”. Entrevista



Uno de los temas que en la campaña no se tratan es el de la híper concentración en la economía ecuatoriana. La presencia hegemónica de grandes grupos económicos en casi todos los sectores de la economía del país no es abordado por ninguno de los candidatos, incluso el de Alianza PAIS o la candidatura del general Paco Moncayo, asociada a la izquierda no correísta.

Pero en medio de la campaña, se dio el lanzamiento de una investigación de maestría de Carlos Pástor, un politólogo y doctorando del Programa de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Andina Simón Bolívar. El libro, editado por Ediciones La Tierra, se llama Los Grupos Económicos en el Ecuador. Es la primera vez que se vuelve a abordar este tema entre la academia ecuatoriana, desde la publicación de Luis Fierro Carrión, Los grupos financieros en el Ecuador, en 1991, editado por el CEDEP. Han tenido que pasar 26 años de esta publicación, que ya es un clásico en el tema, para que un intelectual ecuatoriano aborde un hecho que ha marcado el recorrido de la economía nacional. El tema no es muy estudiado por los intelectuales ecuatorianos. Antes de Fierro, fue Guillermo Navarro quien en 1976 había publicado un estudio similar. Sin embargo, Pástor y Fierro citan trabajos como los de Pablo Ospina, Decio Machado, Mario Unda, Alberto Acosta, Pablo Dávalos y otros —todos de bases marxistas— en diversas revistas y publicaciones colectivas respecto al tema.

En el resumen de la investigación, Pástor cita al economista y militante histórico del socialismo ecuatoriano, José Moncada Sánchez, "la actividad económica del Ecuador depende de un contado número de grupos económicos, industriales, financieros, agroexportadores, comerciantes, que son los que dominan la economía nacional, los que en definitiva deciden qué debe exportarse, importarse, consumirse. Son los que en un plano más amplio, ejercen significativa influencia sobre la vida política del país".

Y es Luis Fierro, quien en la presentación del texto, señala que "en la última década de gobierno de Alianza Pis, si bien se ha utilizado la retórica como la del socialismo del siglo XXI y revolución ciudadana, en la práctica el proceso de fortalecimiento del capitalismo monopolista de Estado, y de los grupos financieros, se ha acelerado y fortalecido. Si bien durante los años de auge del precio internacional del petróleo, la participación del Estado en la economía aumentó, los grupos económicos también se han visto fortalecidos, con excepción de un par de grupos (Isaías, Noboa) y se han visto sujetos a expropiaciones y juicios. Pero otros han tenido un apogeo, destacándose entre ellos los grupos Wrigth (Corporación Favorita), Eljuri, NOBIS (Isabel Noboa), Hidalgo & Hidalgo y otros grupos vinculados al comercio interno y la construcción".

La participación de los grupos económicos identificados por el Servicio de Rentas Internas, SRI, aumenta del 48% del PIB en el 2013 al 57% en el 2015, "evidenciando un alto nivel de concentración y centralización del capital en el país (mayor al encontrado en los años 70 por Navarro y en los 80 por Fierro)".

En Los grupos económicos del Ecuador, Pástor hace un recuento histórico de la conformación de los grupos en el país, desde la década de los 70 hasta la fecha y hace una línea de tiempo de los principales grupos que concentran sus capitales en la economía ecuatoriana, de acuerdo a una publicación de la revista Forbes, del 2015.

En este informe, el grupo Noboa (Álvaro Noboa Pontón) sigue manteniendo su hegemonía en el país a pesar de los contenciosos tributarios con el Estado en el gobierno de Rafael Correa. Uno de estos derivó en la incautación —y pérdida para el grupo— de la hacienda bananera La Clementina, de 12.000 hectáreas. Sin embargo, el grupo mantiene 72 empresas activas, según el ranking del SRI del 2015. Pese a sus limitantes, el grupo controla el 4% del mercado mundial de banano y sus intereses van desde las ramas agroindustrial, agroalimentaria, mobiliaria y automotriz. De hecho, de acuerdo al ente estatal, en el mercado interno la empresa que más ha ganado del grupo Noboa es Truisfruit, en Guayas, dueña de la marca Bonita Banana.

Los otros seis grupos más poderosos del Ecuador, son, según la investigación, grupo Pichincha, grupo Eljuri, grupo NOBIS, grupo Wrigth (Supermaxi), grupo Czarninsky (Mi Comisariato) y el grupo Pronaca, en ese orden. Este último, por ejemplo, controla el 45% del mercado de pollos en el país, de acuerdo a la investigación de Pástor. Los datos agregados se refieren, además, a grupos económicos segmentados por sector, en los cuales ejercen el poder del mercado en las áreas de la construcción, el acero, la cerveza, las bebidas no alcohólicas, la distribución de medicamentos, el mercado de la salud, la producción de leche, la venta al detal (supermercados)...

Pástor, en sus conclusiones, cita algunos ejemplos de grupos que se han beneficiado de las políticas económicas y sociales y de la relación política con el gobierno de la revolución ciudadana. "Para el caso de La Favorita (grupo Wrigth o Supermaxi), solo en el 2015 sus inversiones en el extranjero llegaron a 15 millones de dólares, su diversificación es hoy tan grande que han incursionado en inversiones hidroeléctricas. Pronaca no se queda atrás, su principal rama económica sigue siendo la agropecuaria y ha crecido desde su fundación. Cada año sacan de 15 a 34 nuevos productos que compiten en el mercado, ahora incluso en bebidas gaseosas con la marca liki. Al mismo tiempo podemos ver que aparecen nuevos grupos, algunos son multinacionales como el caso de Holcim, que llegó en el 2004 y a partir del 2007 ha crecido considerablemente. En el 2011 llegó a ocupar el puesto número 13 en el ranking de las empresas más grandes del país. En el 2013 llegó al puesto seis y desde el 2014 hasta hoy se mantiene como la cuarta empresa de mayores utilidades en el país. Al tiempo que crece esta empresa, las tareas de construcción promovidas por el gobierno han sido muy grandes. Para entrar en lo que el gobierno llamó cambio de matriz productiva, esta empresa modernizó su planta de cemento en Guayaquil, con una inversión de 400 millones de dólares. Con esto ampliaron su capacidad a 10.700 toneladas de clínker (la principal materia prima de la que se obtiene el cemento) por día".

Cervecería Nacional, irónicamente ya no tan nacional. Fue comprada por el grupo transnacional Bavaria. En el 2002 la empresa es vendida y en el 2006 se fusiona con el grupo SABMiller. Fruto de la fusión con la trasnacional Ambev, controla el 98% del mercado nacional de la cerveza industrial.

 

¿Cómo empieza tu interés particular por los grupos económicos en el Ecuador?

 

Es una inquietud que la tuve desde el pregrado, sobre todo desde el debate de la Ley de Tierras y cómo estos grupos inclinaron la balanza en la elaboración de artículos a su favor. Un primer acercamiento es desde el tema rural. En la especialización de Cambio Climático, que estudié en la Andina con Carlos Larrea, intentamos hacer un estudio de los grupos económicos que estaban alrededor de la venta de agroquímicos en el país. Descubrimos que una sola empresa, que se llama Innovagro, controla la venta a escala nacional de todo lo que es agroquímicos: distribuye a Ecuaquímica, Agripac y otros. Y cuando revisas el directorio y sus capitales, están Dupont, Monsanto, Syngenta... Todos venden estos kits de semillas, de fertilizantes. Este libro es una articulación de todas estas inquietudes, e inicialmente parte de las publicaciones que se han hecho en el país sobre los grupos económicos. El clásico, como el de Guillermo Navarro —La concentración de capitales en el Ecuador— me apasionó, porque siempre había intentado la investigación de temas rurales, pero desde lo abstracto —cifras de la concentración de tierra, del agua— pero en lo concreto mi interés era saber los grupos económicos con nombres y apellidos. Luego de este libro aparece el clásico de Andrés Guerrero, Los oligarcas del cacao, y el de Patricia de La Torre, Patrones y conciertos o Jornaleros y grandes propietarios de Manuel Chiriboga, o El banano en el Ecuador de Carlos Larrea, y finalmente en el 91, el libro de Luis Fierro.

 


Es increíble que nos hayamos tardado 25 años en un nuevo libro sobre los grupos económicos.

 


El de Fierro es un clásico, pero antes hay tesis de doctorado sobre grupos económicos. Pero en el periodo noeliberal se terminan las publicaciones sobre los grupos. Una de las causas puede ser las limitaciones de las fuentes. Y eso pasa en este libro también, porque no tienes acceso a todos los directorios, a conocer la conformación de los capitales. Porque ya no es como en Patrones y conciertos, donde tenías el gran terrateniente y podías ir articulando sus relaciones con sus familias y los políticos. Ahora son corporaciones con capitales extensos, variados y diversificados. Esto se denomina como el burgués trípode, que tiene un pie en la agroexportación, uno en el comercio interno y un pie en la banca. Esto se reafirma con la tesis de José Moncada, quien ya decía en el 90 que hay un pequeña élite que decide qué se compra, qué se vende, qué se consume, cómo se maneja la balanza comercial y son ellos los que direccionan las políticas públicas del gobierno. Sabemos que el Estado es un aparato a su servicio, pero lo que sería importante volver a estudiar son los mecanismos de estos grupos económicos para direccionar la acción del Estado.

 

¿Qué ha pasado en estos diez años con los grupos económicos y el gobierno de Correa?


Casi todos han ganado como nunca. Ese es un consenso en la comunidad académica. Tienes que se ha dado un incremento significativo de los grupos concentrados en el mercado interno. Mientras que los agroexportadores, con la crisis de los commodities bajaron. Pero ahora tenemos un tratado con Europa, con el cual los grupos agroexportadores son los más beneficiados.

Un hecho determinante en la dinámica económica del Ecuador es su carácter oligopólico. Casi todos los sectores, si no todos, están dominados por una o dos empresas o grupos, pero ese no es un tema que se tope en la campaña electoral.
El estudio tiene un carácter académico. Pero me parecería importante conocer qué piensan los candidatos sobre la concentración de la riqueza en el Ecuador. Tienes una concentración de 0.80 en el índice de Gini en el acceso a la tierra. (El coeficiente de Gini es un número entre 0 y 1, en donde 0 se corresponde con la perfecta igualdad —todos tienen los mismos ingresos— y donde el valor 1 se corresponde con la perfecta desigualdad —una persona tiene todos los ingresos y los demás ninguno—.Ndlr). El Gini del agua es mucho peor, pero el índice de concentración de la riqueza es significativo. Luego de haber creado la Superitendencia de Control del Poder de Mercado, tienes un grupo como el de La Favorita que está más fuerte que nunca, el grupo El Rosado más fuerte igual, tenemos al grupo Eljuri que está fuertemente vinculado al gobierno, tenemos al Consorcio Nobis, igual. El ejemplo perfecto del burgués trípode es Nobis. Está en todo, en procesos industriales, agroexportación, comercio interno, construcción... Un capital muy diversificado. Me parece que esta concentración de capitales en los últimos diez años se ha incrementado. Si vemos el centro comercial que abrieron hace poco en Latacunga y hacemos un mapeo de las marcas que ahí se alojan, te puedes dar cuenta de los grupos económicos que están en esa provincia. Lo que tienes, cuando se abren todos estos centros comerciales, es que la concentración de todo el dinero, o la mayor parte, de la zona va a favorecer a estos grupos económicos en desmedro de las pequeñas tiendas, locales o mercados. Porque además ellos llegan con el paquete de lo moderno: escaleras eléctricas, infraestructura, su aparato de publicidad. Algo con lo cual es muy difícil competir.


Una de las promesas del 2006 de Alianza Pais fue precisamente la potenciación y crecimiento de la economía popular y solidaria. La visión era que estas centenas de miles de emprendimientos puedan competir adecuadamente en el mercado interno y externo.

 

Hay que ver el tema de modo integral. No podemos impulsar la economía popular y solidaria porque esta debiera tener un proceso previo para fortalecerse. Por ejemplo, el acceso a la tierra. Un campesino que tiene acceso a semilla, tierra y agua puede tener una producción mínima, la agricultura familiar. Y esta podría servir para el consumo de la familia y comercializar el excedente en el mercado. Pero el mercado ecuatoriano está hecho para favorecer a los grandes. No da cabida a la pequeña producción, porque esta no tiene acceso a bienes de capital y por tanto queda al margen del mercado, salvo pequeñas iniciativas que han logrado ingresar, pero es mínimo. Si vemos al programa estatal de provisión de alimentos, este debiera al menos destinar el 60% de sus compras a pequeños y medianos campesinos o productores.

Pero los principales proveedores de este programa son Nestle, Pronaca, los grandes grupos. En realidad la política pública está dirigida al fortalecimiento de estos mismos grupos. Si habría una voluntad política para fomentar la economía popular y solidaria debió darse, en estos años, la redistribución de tierra, el acceso a semillas. Tenemos una Ley de Tierras que fomenta la extranjerización de la tierra, el arrendamiento y la concentración. Hay una Ley de Semillas que está intentando imponer una semilla certificada para abrir la puerta a los transgénicos. Una Ley de Agua que direcciona el uso del agua a la producción del monocultivo. Todo está pensado en función del mercado externo y el paradigma que tienen es que si tienen una gran cantidad de tierra y agua pueden competir. Y eso significa también, en cuanto al monocultivo, el uso de poca mano de obra y gran cantidad de agroquímicos. Todas estas leyes empatan con tratado de libre comercio con la Unión Europea. Todo ha sido pensado para eso. El modelo de la economía popular y campesina queda al margen, y los que sí quedan articulados y posicionados para acumular mucha más riqueza son estos grupos económicos.

 

 

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La directora del FMI que predica moderación salarial gana 2,2 millones en casi seis años

El organismo, al nombrar a Christine Lagarde, le exigió una conducta ética, pero la mantiene en el cargo pese a haber sido condenada en su país por “negligencia en la desviación de fondos públicos”.


El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha hecho suyo el refrán “consejos vendo que para mí no tengo”: lleva años predicando la moderación salarial, pero sus directivos no se la aplican. El caso más evidente es el de la responsable de la institución, Christine Lagarde, que se ha embolsado más de 2,2 millones de euros limpios de polvo y paja desde que llegó al cargo en julio de 2011.


La última proclama a favor de la moderación salarial, al menos por lo que se refiere a España, la ha lanzado el FMI esta misma semana. En su evaluación anual de la economía correspondiente a 2016, se deshace en elogios hacia la reforma laboral, que en su opinión ha impedido la destrucción de 900.000 empleos, pese a que introdujo mayores facilidades para el despido.


También propone profundizar en los factores de “flexibilidad” establecidos en la reforma, y específicamente en aquellos que contribuyan a la contención de los salarios. Para el FMI, punta de lanza de las políticas neoliberales desde hace tiempo, no es suficiente el 10% de poder adquisitivo que han perdido por término medio los trabajadores españoles durante la crisis.
Lo más llamativo es que ese consejo lo dé un organismo que no se caracteriza precisamente por la sobriedad con que retribuye a sus directivos. El sueldo de Lagarde supera los 350.000 euros anuales (casi cinco veces el del presidente del Gobierno español), a los que hay que añadir otros 65.000 para gastos personales derivados de su cargo y que ni siquiera necesita justificar.


Eso significa que en los cinco años y medio transcurridos desde su nombramiento, se ha embolsado más de 2,2 millones de euros. Y, además, con la particularidad de que están libres de impuestos, porque los directores gerentes del FMI no tributan ni en Estados Unidos, donde está la sede del organismo, ni en su país de origen, que en el caso de Lagarde es Francia.


Pero no sólo en el primer nivel de decisión del Fondo la retribución no es alta. Los subdirectores gerentes cobran alrededor de 300.000 euros al año y los directores ejecutivos, unos 180.000. Antes, su diferencia con el máximo responsable era menor, pero Lagarde decidió subirse el sueldo un 11% nada más tomar posesión, ampliando así la brecha con sus subordinados.


El acuerdo por el que se la nombró exigía que cumpliera con estándares de “conducta y ética” coherentes con los valores de “integridad, imparcialidad y discreción”. Sin embargo, se da la circunstancia, de que Lagarde fue condenada en diciembre por “negliencia en la desviación de fondos públicos” cuando era ministra en su país, pero el tribunal la dispensó de cumplir la pena.


No es el único director gerente que ha tenido problemas con la justicia. Su antecesor, Dominique Strauss-Kahn, dimitió en mayo de 2011 tras ser detenido bajo la acusación de agresión sexual, aunque finalmente se dio carpetazo al asunto. Rodrigo Rato, que lo precedió entre 2004 y 2007, tiene varias causas abiertas a raíz de su paso por la Presidencia de Bankia.

Por VICENTE CLAVERO
@vicente_clavero

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Miércoles, 11 Enero 2017 06:33

Teodoro y Teodorín

Teodoro y Teodorín

El dictador de Guinea Ecuatorial Teodoro Obiang, que llegó al poder en 1979 y lleva ya 38 años sentado en la silla presidencial, no se anda por las ramas. Su hijo Teodorín es su vicepresidente desde el año pasado, electo con la misma aplastante mayoría que su padre, más de 90 por ciento de los votos.

El viejo Teodoro, que para llegar adonde está derrocó a su tío Francisco Macías, otro dictador sanguinario, domina como pocos el arte de permanecer en el mando: controla, para empezar, el organismo que cuenta los votos; es el eterno candidato del Partido Democrático de Guinea Ecuatorial (PDGE), que en esas mismas últimas elecciones sacó 99 de los 100 escaños del parlamento; desaparece a los opositores molestos, los compra cuando puede, o los manda al exilio. Y, por supuesto, tiene los ojos puestos en crear una dinastía, de allí que Teodorín, su vicepresidente, sea ahora su sucesor.

Las cifras electorales son, por supuesto, falsas. En 1993, por ejemplo, tras prohibir la participación de 10 de 14 partidos políticos, cuyas personerías fueron anuladas, la abstención, medida por los organismos internacionales, llegó a 80 por ciento. Y la gente sigue sin acudir a votar en cada elección. ¡Para qué? Las boletas están contadas de antemano.

Guinea Ecuatorial es un pequeño país centroafricano colonizado por España, de apenas unos 28 mil kilómetros cuadrados, un poco mayor que El Salvador. No llega a alcanzar el millón de habitantes, la mayoría de ellos sumidos en la pobreza pese a la abundancia de yacimientos de gas y petróleo, explotados por compañías trasnacionales, y cuyos beneficios van a dar a una minoría encabezada por la familia presidencial.

Teodoro y Teodorín. Pareciera el dúo de una historieta cómica, pero no lo es. Son personajes más bien de una novela de vampiros con nombres de vodevil. Teodorín, el delfín de la dinastía, y que ahora tiene 47 años, empezó a entrenarse en el gobierno de Teodoro como ministro de Agricultura y Bosques, cargo que ocupó por siete años; con un salario de 3 mil dólares, pronto había amasado una fortuna de más de 100 millones, gracias a un impuesto sobre la tala y exportación de madera, cobrado a su favor y depositado en cuentas extranjeras. Y también, aventajado que es Teodorín, se hizo con el monopolio de la televisión, dueño único de la cadena Asonga.

La rapiña de la madera no fue sino su capital semilla y luego echó mano libremente de las ganancias petroleras, así que pudo empezar a gastar en lo que quería y ser dueño de lo que quería: una mansión de 30 millones de dólares en Malibú, California, donde estudió unos cuantos meses en la Pepperdine University, afiliada a las Iglesias de Cristo; otra mansión en la avenida Foch, en París, en el exclusivo distrito XVI, que vale 220 millones de dólares, decorada con pinturas de Renoir y Degas, y dotada de spa, cine privado, una discoteca, peluquería, gimnasio y salones de banquetes.

Coleccionista de automóviles exclusivos, entre ellos un Bugatti Veyron deportivo de un millón 300 mil dólares, de los que sólo existen 30 modelos en el mundo; un Maserati de 800 mil dólares, además de un Aston Martin, un Ferrari, un Rolls-Royce, un Bentley Arnage, un Bentley Continental, un Lamborghini Murciélago y varios Porsches. Y como un solo Bugatti le pareció poco, adquirió dos más. Poco pudoroso, y más bien lleno de orgullo por su exclusivo y numeroso botín, lo enseña a través de múltiples fotografías en Instagram y demás redes sociales.

En Estados Unidos compró el sello discográfico TNO Entertainment y, dada su pasión por la música y los espectáculos, entre muchas de sus posesiones exóticas se halla un guante compuesto de piezas de cristal que utilizó Michael Jackson en la gira mundial para promocionar su disco Bad. Los grifos en los múltiples baños de sus mansiones los mandó a dorar en oro de 21 quilates, lo mismo que los retretes de su jet privado, comprado en 40 millones de dólares.

Un país pobre y pequeño, que apenas gasta 0.6 por ciento del PIB en educación, si abunda en gas y petróleo, aunque esa riqueza sea malversada, suele gozar de consideraciones de los gobiernos poderosos, y del olvido diplomático acerca de las constantes violaciones a los derechos humanos y a las reglas democráticas. Este manto parece seguir cubriendo aún a Teodoro, pero han empezado a descobijar a Teodorín.

Ahora se encuentra sometido a procesos judiciales en diferentes tribunales bajo cargos de corrupción, blanqueo de dinero, malversación de fondos públicos, extorsión, abuso de bienes sociales y abuso de confianza. En Estados Unidos, el Departamento de Justicia incautó la mansión de Malibú. En Francia, Suiza y otros países europeos, muchas de sus propiedades y cuentas bancarias también han sido confiscadas. Un yate le fue decomisado en Holanda, aún queda otro en Marruecos.

Sólo realizar la inspección e inventario de los haberes encontrados en la mansión de la avenida Foch, por instrucciones del Tribunal Penal de París, tomó nueve días. Un cargamento de vino Chateau Pétrus en las cavas, decenas de zapatos Dolce Gabbana en los clósets, son algunos de los hallazgos más banales.

Teodorín ha tenido que escapar a Guinea Ecuatorial, huyendo de los jueces, para refugiarse en uno de los tantos palacios de Teodoro. La fiscal francesa Charlotte Bilger considera que Teodorín tiene "una necesidad compulsiva de gastar". Gastar lo robado, claro, aunque según su alegato todo es legítimo, producto de su propio esfuerzo. Cuántas veces no hemos oído lo mismo antes.

El vicepresidente Teodorín será condenado en ausencia, pero nadie ha dicho que semejante escándalo impida a Teodoro traspasarle un día el mando presidencial, o que no pueda sucederlo a su muerte. En un país de tanta miseria, donde la esperanza de vida supera apenas los 50 años de edad, sólo Teodoro y Teodorín pueden cantar con propiedad el himno nacional que empieza: Caminemos pisando la senda / de nuestra inmensa felicidad...

Masatepe, enero 2017.

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Finlandia experimentará desde enero el reparto de una renta básica de 560 euros al mes

La Seguridad Social finlandesa ha elegido a 2.000 ciudadanos desempleados para pagarles 560 euros al mes y examinar la utilidad de implementar la medida

Un grupo de 2.000 ciudadanos finlandeses elegidos mediante un muestreo aleatorio entre los desempleados del país se convertirán a partir de enero de 2017 y durante un periodo de dos años en protagonistas del experimento mediante el que la Seguridad Social de Finlandia (Kela) quiere examinar la utilidad de implantar una renta básica, que durante la duración del estudio consistirá en el cobro de 560 euros al mes libres de impuestos.
La institución ha explicado que mediante este experimento pretende analizar cómo podría rediseñarse el sistema de seguridad social para afrontar los cambios del mercado laboral y cómo podría hacerse que promoviera la participación activa, proporcionando mayores incentivos para trabajar, así como reduciendo la burocracia y simplificando el sistema de subsidios.


El experimento, que se extenderá entre el 1 de enero de 2017 y el 31 de diciembre de 2018, contempla el pago de 560 euros al mes a cada uno de los participantes, que en caso de periodos inferiores a un mes cobrarán 18,67 euros por día.


Esta cantidad se mantendrá invariable durante la duración de la prueba y no será reducida por ningún otro ingreso que los beneficiarios pudiesen obtener. De hecho, en caso de encontrar empleo, los participantes seguirán cobrando esta renta básica, aunque una cantidad equivalente se les deduciría del cobro de determinados beneficios sociales.


Los 2.000 ciudadanos participantes en el experimento fueron, con algunas excepciones, elegidos aleatoriamente entre un grupo objetivo de 175.000 personas de entre 25 y 58 años que recibieron el pasado mes de noviembre algún tipo de subsidio o pensión por desempleo por razones distintas de una baja temporal y que no cobraban prestación por paro.


La Seguridad Social finlandesa precisó que los beneficiarios de esta renta básica recibirán el primer pago de 560 euros el próximo 9 de enero de manera automática y sin necesidad de contactar o someterse al control de Kela.


"Aquellas personas incluidas en el estudio recibirán la renta básica automáticamente, por lo que no es necesario que se pongan en contacto con Kela", indicó Marjukka Turunen, responsable legal de la Seguridad Social finlandesa, quien recordó, no obstante, que los participantes deberán comunicar aquellos beneficios o restricciones que impidieran el cobro, como iniciar el servicio militar, empezar a cobrar una pensión o mudarse fuera del país.
Según Kela, que ha comunicado por carta este miércoles la identidad de las personas seleccionadas para el estudio, el 48% de los beneficiarios de la renta básica serán mujeres y el 52% hombres. Un 30% tiene edades comprendidas entre los 25 y 34 años, el 29% entre 35 y 44 años, y el 41% entre 45 y 58 años.


Asimismo, la Seguridad Social finlandesa indicó que durante los dos años previstos de funcionamiento del experimento supervisará su evolución a través de los datos registrados, por lo que no someterá a controles a los participantes para averiguar su situación laboral.


"Se dejará en paz a los participantes en el estudio de población durante el experimento. Kela no les llamará regularmente para preguntarles su situación laboral, que, en su lugar, será monitorizada mediante los datos registrados", añadió Turunen.

 

EUROPA PRESS - HELSINKI
29/12/2016 - 12:59h
29/12/2016 - 12:59h

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No hay cambio posible sin debilitar a las grandes empresas y fortunas

 

Las empresas gigantes y las grandes fortunas. Estos son los actores más importantes de una economía crecientemente globalizada, los que determinan las reglas del juego y los que cosechan los mayores beneficios.

 


Según la Conferencia de Naciones Unidas y el Desarrollo (UNCTAD) las 100 empresas transnacionales (ET) más importantes tenían en 2015 activos valorados en cerca de 13 billones de dólares, una cantidad superior al Producto Interior Bruto (PIB) de los países que forman parte de la Unión Económica y Monetaria, superaba en un 159% el de toda Latinoamérica y el Caribe, en un 789% el del África Subsahariana, en un 973% el de la economía española y en un 3174% el del conjunto de los países de ingreso bajo, según la clasificación utilizada por el Banco Mundial.


Si las comparaciones se hacen teniendo en cuenta las diez ET más importantes, atendiendo al volumen de activos que manejan (Royal Dutch Shell, General Electric, Total, British Petroleum, Exxon Mobil, Chevron, Volkswagen, Vodafone y Apple) las asimetrías son asimismo muy destacadas. Este selecto grupo de grandes corporaciones atesora activos por valor de 3,3 billones de dólares, lo que equivale al 28% del PIB de la zona euro y al 63% del de Latinoamérica y el Caribe, el 108% del contabilizado en el África Subsahariana, el 272% del de España y el 731% del registrado en los países de ingreso bajo.


Las grandes empresas no sólo lo son por su tamaño, medido por el volumen de activos que controlan y por las exportaciones que realizan. También tienen conexiones accionariales, entre sí y con otras muchas firmas, creando una tupida malla de intereses y relaciones, revelando un panorama corporativo mucho más concentrado que el reflejado por las estadísticas oficiales.


La tendencia a la concentración empresarial –empresas cada vez más grandes para competir con éxito en los mercados, doméstico y global- y también a la formación de alianzas y grupos de presión que refuerzan el poder oligopólico de las grandes corporaciones forman parte del adn del capitalismo. La crisis económica, lejos de atenuar este proceso concentrador, lo ha impulsado, con el aumento de las fusiones y adquisiciones empresariales, la mercantilización de los espacios públicos y el debilitamiento de la capacidad reguladora de los estados nacionales. El capitalismo que emerge de la crisis es más corporativo y oligárquico.


El Credit Suisse (Research Institute, 15 de octubre de 2015) aporta información regular sobre la distribución mundial de la riqueza. Dada la carencia de la datos fiables y contrastados –ante la capacidad que tienen los poderosos para ocultar una parte de su riqueza e ingresos- y la falta de interés mostrada por los gobiernos y las agencias internacionales al respecto, la información aportada por esta institución es del máximo interés.


Encontramos en este ámbito un panorama similar al referido a las ET (en realidad, forman parte del mismo proceso, la concentración empresarial y la de la riqueza se retroalimentan). Según el Credit Suisse, en Europa, algo más de 10 millones de personas, el 1,7% de la población adulta, acumulaban una riqueza superior a un millón de dólares. En el estado español gozaban de la misma situación de privilegio 360 mil personas, el 1% de los adultos.


Centrando nuestra atención en los mega ricos, los que concentran una riqueza superior a los mil millones de dólares, el Credit Suisse contabiliza en 2015 a 439 adultos; si se amplía el abanico a todos aquellos cuya riqueza se sitúa entre los 500 y los mil millones habría que añadir otros 696. En nuestro país, 20 personas se encuentran en el tramo superior, más de mil millones, y 33 en el siguiente.


Nada de esto es relevante para la economía estándar, que permanece instalada en un relato donde los actores son los países y donde el libre juego de la oferta y la demanda, alimentado por una supuesta mano invisible, se configuran como el motor de la economía. Un capitalismo sustentado en la competencia perfecta, donde ninguna empresa puede operar, de manera duradera, con beneficios extraordinarios, y donde no influyen en los procesos de toma de decisiones, en la operativa de los mercados y en la gestión de los asuntos públicos las enormes y crecientes diferencias en la distribución de la renta y riqueza.


Este es el discurso de los poderosos, que oculta, deliberadamente, la existencia de las “manos visibles” de los mercados, que son las de las grandes corporaciones y fortunas, con el inestimable apoyo de las redes y medios de comunicación (intoxicación, más bien) que controlan y, sin el menor pudor, ponen a su servicio. No solo condicionan de manera decisiva las agendas de los gobiernos, sino que han ocupado, en el sentido más literal del término, el espacio de la política y de lo público.


Sin debilitar su poder, ningún cambio es posible.

 

Fernando Luengo, profesor de economía aplicada de la Universidad Complutense de Madrid y miembro del colectivo Reinicia Podemos

https://fernandoluengo.wordpress.com.

@fluengoe

 

 

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“La utopía más importante de esta época es el neoliberalismo”

El analista político y periodista cuestiona la “antipolítica tecnocrática” e impugna el optimismo de artistas como Bono y economistas como Jeffrey Sachs en la lucha contra el hambre. Y dice: “Tenemos que poner fin al triunfo de las multinacionales sobre los Estados”.


La elegancia del provocador de sombrero negro –extranjero fascinado con la cultura argentina, aunque rechaza la obsesión por el psicoanálisis de los porteños– reside en el placer de cuestionar la filantropía capitalista de las grandes empresas multinacionales, la “antipolítica tecnocrática” que bosqueja los programas de ayuda al desarrollo de los organismos internacionales y fundaciones, esa especie de nueva religión que proclama que la innovación del sector privado puede terminar con la desnutrición. El martillo del feroz pesimismo de David Rieff en El oprobio del hambre (Taurus) desbarata la trampa de las “buenas intenciones”, como sucede en el cuento de Antón Chéjov, citado en uno de los epígrafes: “Es necesario que en la puerta de cada hombre satisfecho, feliz, esté parado alguien con un martillo, y le recuerde con un martillazo de modo constante, que hay hombres infelices, que, por muy feliz que él sea, la vida tarde o temprano le enseñará sus garras, llegará la desgracia, la enfermedad, la pobreza, la pérdida, y nadie lo verá ni lo oirá a él, como él no ve ni oye ahora a los otros”. En el libro, un excepcional trabajo de investigación y escritura de largo aliento, impugna el optimismo de un conjunto de personalidades públicas influyentes, desde estrellas populares como Bob Geldof y Bono, hasta economistas como Jeffrey Sachs, que están convencidas de que la pobreza extrema y el hambre serán erradicadas en la primera mitad del siglo XXI. “Seis siglos antes del comienzo de la era cristiana, el profeta Ezequiel declaró que el hambre era el oprobio de las naciones. Lo que sobre todo quería decir con hambre era hambruna, el hambre que mata. Y durante buena parte de los dos mil seiscientos años transcurridos desde los tiempos de Ezequiel, en casi todas partes del mundo sus palabras han seguido siendo tan convincentes como cuando las escribió”, plantea Rieff, analista político, periodista y crítico cultural, hijo de la escritora Susan Sontag (1933-2004).


Nada más alejado de lo empírico que el anhelo de estar en el backstage del fin de la pobreza. “La dura realidad es que para evitar la hambruna recurrente en todo el mundo, que ahora cuenta con siete mil millones de habitantes, a los que se sumarán casi sin duda otros dos mil millones en 2050 y quizás mil o dos mil millones más en las dos décadas siguientes, la producción agrícola tendrá que incrementarse sin cesar”, argumenta Rieff desde una especie de rescate neomalthusiano. “Los orígenes de El oprobio del hambre me llevan a recordar que he estado veinte años trabajando en asuntos humanitarios, sobre todo con Médicos sin Fronteras. No fui exactamente corresponsal de guerra, sino una persona que escribía sobre los aspectos humanitarios en zonas de guerra. Estuve en Bosnia, Congo, Ruanda, Sudán, Kosovo e Irak... Yo quería escribir sobre el desarrollo y cuando vino la crisis económica y alimentaria de 2007 me di cuenta de que había cambiado muchos mis opiniones. La crisis de 2007 es parte de una historia mucho más larga. He estado dos años pensando que iba a escribir un libro de reportaje, y finalmente escribí un libro bastante curioso porque tiene un aspecto polémico”, advierte Rieff en la entrevista con Página/12.


–Cuando empezó a escribir acerca del hambre, ¿tenía una mirada más “ingenua”? ¿Estaba más cerca de los utopistas?
–No, nunca estuve del lado de los utopistas, pero seguramente tenía una mirada más ingenua. Si tengo una política, una perspectiva moral, es el antiutopismo tanto contra la derecha como contra la izquierda. La utopía más importante de nuestra época es el neoliberalismo. Alguien me podrá decir que está (Nicolás) Maduro en Venezuela y (Evo) Morales en Bolivia, pero creo que estamos en un momento terminal de la utopía socialista en esos países. Por desgracia, la utopía neoliberal está más fuerte que nunca. Empecé a escribir cuando tenía 30 años, ahora tengo 63, y si hay un vínculo entre mis libros es el antiutopismo. Hay estructuras, civilizaciones, sociedades, ambientes políticos más o menos horribles y sé que hay cosas por hacer. Mi conclusión es que tenemos que poner fin al triunfo de las multinacionales frente a los Estados. Esta fue la victoria de una cierta línea política, la de (Margaret) Thatcher y (Ronald) Reagan, pero estoy seguro de que es posible acabar con eso. No me refiero a la caída del capitalismo, que es otra cosa. No creo que en este momento podamos terminar con el capitalismo. Quizá sí dentro de cien años. Los movimientos antiglobalización dicen que otro mundo es posible, pero yo digo que no es muy probable. Supongamos que estoy equivocado y que va a venir la revolución entre comillas. Pero no será mañana y mientras tanto, ¿qué hacemos con la hambruna, que yo creo que va a regresar? ¿Qué hacemos con la desnutrición, que es terrible en muchas partes del mundo, sobre todo en India?
–En el primer capítulo del libro, titulado con un interrogante, “¿Por fin un mundo mejor a nuestro alcance?”, formula varias preguntas, entre otras, si es el capitalismo la respuesta o la raíz del problema, y si es posible una transformación nutricional sin una transformación política. ¿Qué respuestas puede dar hoy?
–En este momento, el capitalismo ganó. No digo que el capitalismo del 2030 será el mismo. No digo que los Estados Unidos van a imponer la actual versión norteamericana del capitalismo; es muy posible que el capitalismo dentro de treinta años sea a la manera de China o de Vietnam. No sé si será peor o mejor, este es un asunto para hablar en otra conversación. Pero no veo que haya una verdadera alternativa al capitalismo en este momento, sobre todo por la victoria del capitalismo en Asia y en India. Si hablo de China, India y Vietnam, me refiero más o menos al 40 por ciento del mundo. Si incluyo a Brasil, Argentina, Chile, México y los Estados Unidos, sería un 30 por ciento más. Puede haber versiones más simpáticas y más crueles del capitalismo. Yo preferiría una versión menos cruel. Pero el capitalismo es nuestro futuro. La cuestión es cómo hacer para que ese capitalismo, que para mi gusto es demasiado cruel, tenga un rostro más humano. Esto es lo que trato de pensar en el libro, desde una óptica muy pesimista. Me gustaría que Noami Klein tuviera razón, pero no veo cómo. Hay una diferencia entre el optimismo y la esperanza. Terry Eagleton acaba de publicar un libro muy interesante que se titula Esperanza sin optimismo (Hope without Optimism)
–¿Cuál es la diferencia entre esperanza y optimismo?
–La esperanza es una categoría moral, es el argumento de Eagleton, y estoy totalmente de acuerdo. El optimismo es una constatación empírica: hay o no hay razones para el optimismo. Para mí, escritores como Noami Klein confunden esperanza y optimismo. Yo creo que no se puede cuestionar a alguien porque tenga esperanza. Al contrario, pienso que es absolutamente legítimo. He leído atentamente los libros de Klein, conozco a muchas personas en el Right to Food (Derecho a la Alimentación) en Delhi y Bombay, he pasado mucho tiempo de mi vida en la India, pero no veo la justificación empírica para un optimismo sobre el desarrollo o sobre un cambio de sistema.
–¿Por qué en El oprobio del hambre cuestiona a la fundación Bill Gates?
–El déficit democrático es el fantasma en el banquete del filantrocapitalismo. No tengo ninguna duda de que la fundación Gates hace muchas buenas cosas, no quiero poner en cuestión las intenciones de Bill Gates ni de la fundación en tanto institución. Pero tienen una confianza absolutamente equivocada en el papel central de los descubrimientos científicos y de las tecnologías. Las proposiciones de Gates en torno a la tecnología son correctas, pero no puedes resolver la crisis de la alimentación con soluciones tecnológicas porque es una crisis de injusticia y desigualdad. Gates no quiere pensar en estos términos y es por eso que creo que su proyecto no puede tener el éxito que él cree que tendrá en unos años. No tengo nada en contra de Gates, aunque reconozco que me da cierto placer criticar a los grandes (risas).
–En uno de los capítulos del libro, “Promesas a los pobres”, cuestiona el consenso imperante en los años 80 y 90 sobre la adopción de políticas de libre comercio de amplio alcance que podían llevar al desastre. Y cita al geocientífico Laurence Becker porque dice que “no existe en el mundo un mercado verdaderamente libre”. Este es uno de los grandes debates del presente: si hay que proteger los mercados internos, para que puedan desarrollarse y crecer, como han hecho la mayoría de los países, o liberalizar los mercados. ¿Qué opina usted?
–No creo en ningún absolutismo. El neoliberalismo es un absolutismo; el marxismo, también. Cada país exitoso ha insistido al inicio de su desarrollo en proteger a varias industrias, a los bancos o a los agricultores. No formo parte de la religión del neoliberalismo ni del marxismo: las dos son versiones de fe. Como no creo en revoluciones ni de izquierda ni de derecha, busco una síntesis. Lo que hizo (Luiz Inacio) Lula (da Silva) en Brasil con el programa “Hambre Cero” me pareció una solución interesante y exitosa porque la única respuesta posible es el fortalecimiento del Estado y la responsabilidad de la política democrática. Hablar de un mercado completamente libre es una tontería.
–¿Qué le interesa de Hambre Cero?
–Para empezar había un consenso y Lula tenía confianza en el Estado, pero también sabía que no podía gobernar sin el acuerdo de los capitalistas de San Pablo. Lula logró un compromiso histórico y para mí es la única respuesta realista en nuestra época. El programa “Hambre Cero” redujo drásticamente la malnutrición y la desnutrición. Tengo un enorme respeto y he aprendido mucho de Amartya Sen, pero creo que desgraciadamente se equivocó cuando planteaba que únicamente las sociedades democráticas podrían resolver las hambrunas. Es una ilusión muy sentimental, para contestar honestamente... Muchas dictaduras han conseguido reducir la pobreza, mejorar la sanidad pública y hacer más eficiente el funcionamiento de sus sociedades.
–Uno de los temas que trabaja en el libro es la desigualdad como una condición del sistema capitalista mundial. ¿Por qué crece la desigualdad?
–Lo que vemos es que crece la desigualdad más al interior de los países que entre los países. Hay una versión del capitalismo que favorece, como dice Thomas Piketty, el aspecto financiero y no el aspecto productivo. El capitalismo es una fábrica de desigualdades.
¿Cómo cambiarlo? Es muy difícil... Los perdederos de la globalización en Gran Bretaña votaron por el Brexit.
–¿Por qué toda la derecha del mundo, desde Marine Le Pen en Francia a Donald Trump en Estados Unidos, salió a celebrar la salida de Gran Bretaña de la Unión Europa?
–El neoliberalismo está en guerra contra el populismo de derecha porque el capitalismo no quiere que gane Trump. El 99 por ciento del capitalismo quiere que gane Hillary Clinton. Hace treinta años era posible hablar de la derecha global como una unidad. Ahora hay verdaderamente una ruptura casi completa entre el populismo de derecha –para no decir fascismo– y el neoliberalismo globalizador. Trump y Le Pen siguieron la línea del Brexit, pero el capitalismo no. Ni Trump ni Le Pen podrían ganar las elecciones porque, ¿cómo puede ganar la derecha cuando el capitalismo se opone?
–¿Es posible que Trump gane las elecciones en Estados Unidos?
–No, es imposible. No se puede hablar de una victoria de Trump cuando el capitalismo y los jóvenes negros se oponen a él. Desde el punto de vista matemático no veo posibilidades. El fascismo histórico tenía una versión anticapitalista como en Italia y en la Alemania nazi; pero cuando tomaban el poder, lo hacían con el acuerdo de la clase capitalista. Trump no tiene este acuerdo... Pero si gana Trump, me voy a vivir a Toronto (risas).
–Sería bastante curioso, adjetivo por cierto benévolo, un mundo con Trump como presidente de Estados Unidos y Le Pen como presidenta de Francia, ¿no?
–Es más posible Le Pen en Francia, aunque no creo que vaya a ganar porque el Frente Nacional no es un verdadero partido, sino un negocio de familia. Para mí es más probable que gane (Nicolas) Sarkozy o (Alain) Juppé, la derecha clásica. Y van a adoptar algunas propuestas del Frente Nacional para atraer a más votantes. Al menos Le Pen no está loca y es una persona ideológicamente sincera. Trump no tiene ningún principio; es un cínico.

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