Viernes, 09 Febrero 2018 06:30

Nueva York tropieza y contagia

Nueva York tropieza y contagia

El índice principal de Nueva York tuvo ayer una caída del 4,1 por ciento, en el marco de la incertidumbre sobre los próximos pasos de Jay Powell, el nuevo titular de la Reserva Federal nombrado por Donald Trump.


La Bolsa de Nueva York sufrió ayer un notable retroceso, al derrumbarse su principal indicador, el Dow Jones, un 4,15 por ciento al cierre de la jornada. Es la segunda caída de importancia en la semana, tras el “lunes negro” con el que Wall Street recibió al flamante titular de la Reserva Federal, Jerome Power. En el comienzo de la semana, la excusa para la baja fueron los índices de de- sempleo, que señalaron una recuperación de puestos de trabajo por encima de lo esperado, lo que fue interpretado entre los especuladores bursátiles como una palanca para elevar la inflación. Ayer, el argumento de los analistas fue que se esperaba que los datos del presupuesto federal, que sería aprobado a última hora del jueves, iba a arrojar un déficit superior al inicialmente estimado. La caída de la bolsa neoyorquina, que empezó a manifestarse desde temprano, se trasladó a todos los mercados latinoamericanos (desde México a Buenos Aires) y existía temor que la repercusión en las plazas europeas, esta mañana, desatara un “viernes negro” para las finanzas mundiales. Por el momento, Jay Powell eludió hacer declaraciones que pudieran interpretarse como un golpe de timón en la estrategia de la autoridad monetaria. Sigue vigente la intención de la FED de elevar paulatinamente la tasa de interés de referencia, en tres veces a lo largo del presente año.


La aceleración de la caída de las cotizaciones en Nueva York quedó reflejada en este dato: media hora antes del cierre, el índice industrial Dow Jones perdía 2,94 por ciento, un porcentaje que en pocos minutos superó el 4 por ciento y hundió las esperanzas de un freno al desmoronamiento bursátil. En verdad, la tendencia declinante se había iniciado en las operaciones de las bolsas europeas, que promediaron un retroceso del 2 por ciento, revirtiendo la débil recuperación de las jornadas previas. En tanto que en Wall Street, los inversores volvieron a marcar su preferencia por la compra de bonos del Tesoro como refugio ante la volatilidad y la incertidumbre internacional.


Tras una jornada con altibajos, pero siempre en el terreno negativo, el índice Dow Jones cerró con una pérdida de 4,15 por ciento, el índice Standard & Poor´s (S&P) 500 cayó 3,75 por ciento y el Nasdaq, de los papeles tecnológicos, retrocedió un 3,90 por ciento. El Departamento de Trabajo de Estados Unidos confirmó que las peticiones semanales por desempleo se redujeron, lo cual volvió a poner en alerta a los inversores sobre la posibilidad de que el gobierno adopte nuevas medidas antiinflacionarias. El flamante titular de la Reserva Federal, elegido por el presidente Donald Trump para reemplazar a Janet Yellen, no dio ninguna señal de que vaya a modificar la política de mediano plazo trazada por su antecesora, pese a lo cual la reacción del mercado fue como si lo hubiera hecho.


En Europa, las acciones también fueron golpeadas por olas de ventas en la hora final de negociaciones bursátiles y el índice Eurofirst 300 finalizó con una baja del 1,2 por ciento, llevando sus pérdidas de esta semana al 3,1 por ciento. El índice FTSE de la Bolsa de Londres finalizó la jornada con una caída del 1,49 por ciento, en tanto que el índice CAC 40 de la Bolsa de París perdió 1,98 por ciento y el DAX de la Bolsa de Frankfurt cedió 2,62 por ciento. En España, el IBEX 35 cayó 2,21 por ciento, en tanto que en Zurich el descenso alcanzó a 2,36 por ciento.


El interrogante que se plantea el mercado es si Jay Powell modificará su postura de continuidad de los planes de Yellen frente al segundo embate en una semana con los que lo recibió Wall Street. Lo cierto es que estos retrocesos no pasan de ser correcciones a la fuerte valorización que beneficiaron a los títulos de empresas durante los meses previos, siempre que estos derrumbes no sigan repitiéndose. Los analistas coinciden en que lo ocurrido esta semana “todavía” no puede ser calificado de “fuga”.


Mark Spindel, director de inversiones de Potomac River Capital, resumió esa sensación. “La corrección no fue para nada lo suficientemente abrupta como para golpear la economía real. Es cierto que tenemos un nuevo presidente en la Fed y muchas vacantes en el banco central, por lo que hay incertidumbre en los mercados sobre cuál será su reacción. Pero la economía es sólida, finalmente se aceleró el crecimiento de los salarios y el desempleo va camino a estar por debajo de 4 por ciento: lo peor que podría hacer Jay Powell sería reaccionar frente a esto y dejarse llevar por dos días de volatilidad del mercado”, agregó

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Miércoles, 07 Febrero 2018 06:46

Turbulencia en los mercados financieros

Turbulencia en los mercados financieros

El mercado bursátil en Estados Unidos abrió el martes con señales de que se avecinaba otro día de turbulencia. El lunes estuvo marcado por la peor caída en la bolsa desde 2011: el comportamiento del índice S&P 500 anuló las ganancias de todo el año anterior. Todo esto provocó una ola de desconfianza y volatilidad en los mercados de Europa y Asia. ¿Qué está sucediendo?


Parece ser que la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) es el primer banco central que logra salir de una política de flexibilidad monetaria con tasas de interés cero y una colosal expansión de su hoja de balance sin grandes dificultades y sin provocar una recesión. Ese logro no sería poca cosa. Hay que recordar que Japón no ha podido conseguir ese resultado y su política de flexibilidad monetaria no logró romper la inercia del estancamiento. Y en Europa, el Banco Central Europeo no ha abandonado su postura de tasas cero y flexibilización cuantitativa. En su apogeo esa política monetaria mantuvo una inyección de liquidez de 80 mil millones de euros mensuales, y aunque hoy se ha reducido a 30 mil millones de dólares mensuales la inyección de liquidez continúa.


La Fed considera que aplicó con éxito una política de tasas cero para contrarrestar los efectos de la crisis, y hoy ha retomado el camino de la normalización con el primer aumento de tasas de interés en 2015. Cuando la Fed comenzó su programa de compra de bonos y de títulos respaldados por hipotecas, muchos pensaron que se desataría un periodo de hiperinflación. No surgieron las presiones inflacionarias ni se ha frenado el crecimiento que ha experimentado la economía estadunidense en años recientes. Pero quizás el triunfalismo es prematuro.


Ahora bien, la semana pasada el Departamento del Tesoro del gobierno de Estados Unidos dio a conocer datos sobre sus planes de endeudamiento para este año. El anuncio incluye una nueva emisión por 955 mil millones de dólares en 2018 y otras por un billón (castellano) adicional en los próximos dos años fiscales. Lo más importante de este anuncio no es el incremento en el nivel de endeudamiento del gobierno federal, porque en este proceso Estados Unidos es el creador del medio de pago con el que se pueden saldar sus deudas. Pero el impacto que estas emisiones tienen sobre las tasas de interés es otra historia.


El anuncio del Tesoro estadunidense confirmó los temores de los inversionistas sobre el comportamiento futuro de las tasas de interés y sirvió para detonar el fuerte ajuste en el mercado bursátil. Mientras perdure el sentimiento negativo de estos inversionistas, el ajuste a la baja se va a mantener. Aquí hay dos problemas íntimamente ligados entre sí que es importante considerar. El primero es que mientras la Fed planea incrementos a la tasa de interés, el gobierno estadunidense ha decidido incrementar su endeudamiento. Eso presiona más las tasas de interés y, por supuesto, encarece el servicio de la deuda. El segundo es que precisamente el viernes pasado (cuando comenzó el ajuste en la bolsa en Nueva York) se dio a conocer el informe sobre el estado del mercado laboral. El dato principal en ese informe es que los incrementos salariales fueron los más importantes desde 2009. Se trata de un aumento modesto en términos históricos (2.9 por ciento), pero ese cambio ha sido considerado como un anuncio de nuevas presiones inflacionarias por muchos manejadores de fondos y ha contribuido a la venta masiva de títulos en Wall Street. En esta economía loca lo que promete ser una mejoría para la población y lo que promete reducir la desigualdad es interpretada como una mala señal. En todo caso, los inversionistas concluyeron que la Reserva Federal aceleraría el calendario de incrementos de tasas de interés previsto para este año.


Lo que estamos presenciando es el último episodio de la normalización que busca la Reserva Federal. Su postura de flexibilidad monetaria descansaba en dos pilares. El de la inyección de liquidez concluyó en 2014, pero contribuyó a inflar desmesuradamente los precios de los activos financieros. El segundo componente es el de las tasas muy bajas o cercanas a cero apenas comenzó a revertirse en 2016. Hoy es evidente que los inversionistas están recalculando el nivel de riesgo existente, lo que debían haber hecho desde que la Fed detuvo la inyección de liquidez. Si no lo hicieron entonces, es porque la Fed mantuvo las tasas en niveles muy bajos. Y aunque hoy todavía existe gran cantidad de liquidez en los mercados financieros, eso no ha aplacado los ánimos de los agentes que hoy se inquietan por el aumento en las tasas de interés y las expectativas inflacionarias.
La sobrevaluación de los activos financieros generada por la política monetaria posterior a la crisis es reconocida por todos los analistas del mercado. Hoy todavía estamos observando los efectos de la corrección de la Reserva Federal: está por verse si efectivamente puede concluir su salida de la flexibilidad monetaria con éxito. La volatilidad y el tiempo lo dirán.


Twitter: @anadloficial

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El sector financiero, desbocado; provoca "desigualdad e inestabilidad": Unctad

En el actual mundo hiperglobalizado "el sector financiero está desbocado y es fuente constante de inestabilidad y desigualdad", pese a que la crisis que estalló en el mundo en 2008 y 2009 dejó atrás la ilusión de que los mercados financieros no regulados podían operar en combinación con una prosperidad ilimitada y una estabilidad duradera.

Sin embargo, poco se ha hecho desde entonces para solucionar los problemas que ocasiona la riqueza sesgada y la distribución del ingreso, y sólo se han dado esfuerzos moderados para reducir las operaciones en la sombra y recortar las alas a finanzas de altos vuelos, pero las causas profundas de la inestabilidad que llevaron a la crisis financiera de hace casi una década "no han sido eliminadas ni por los gobiernos nacionales ni a escala mundial, pese a que recurrieron a las arcas públicas", señala la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad) en otra de las advertencias que contiene su informe anual 2017.

Hay una gran evidencia empírica que revela que en la mayoría de los países el sector financiero está capturando una creciente proporción de sus ingresos, además ejerce una creciente influencia en su economía e incluso en regímenes políticos.

Esa concentración de la banca resulta "alarmante"; los balances financieros a escala mundial de los cinco principales bancos del mundo llegan a superar la renta o el producto interno bruto de varias naciones, al tiempo que persiste una falta de regulación y la incapacidad para sujetarlo a las instituciones financieras para hacer frente a la desigualdad que generan, indicó el organismo.

"Si volteamos al pasado, se observa que el control del sector financiero sobre economías enteras se ha intensificado en las décadas recientes, como lo ponen de manifiesto varios indicadores. Los activos totales del sector bancario desde los años 90 se han más que duplicado en la mayoría de los países, con máximos superiores de 300 por ciento del producto interno bruto en algunas economías de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos", detalla el informe.

Abundó que en los países desarrollados, la banca representa cien billones de dólares, cantidad que supera la renta mundial, y la tendencia en las economías en desarrollo y en transición registran máximos superiores a 200 por ciento en algunos casos.

La desigualdad mundial ha empeorado y la Unctad alertó que la diferencia de ingresos entre el 10 por ciento de la población mundial más rica y el 40 por ciento más pobre siempre aumentó antes de que se desencadenaran cuatro de las cinco crisis financieras mundiales que se han registrado desde 1970.

Después de la crisis financiera de 2008-2009 y hasta la fecha han predominado muchas palabras e intenciones sobre la urgencia de reformar el sistema, incluso se adoptaron medidas regulatorias, con lo cual se asevera que ahora es más seguro, sencillo y justo.

Sin embargo, la Unctad insistió en que los reguladores se ven atados de manos, pues los mecanismos son complejos y las rentas más altas acarrean problemas de deuda privada e inversión especulativa, lo que genera más vulnerabilidad en el sistema financiero y riesgos de crisis, pero son los pobres los que pagan las consecuencias de los ajustes que se implantan por políticas de austeridad.

Y al mismo tiempo que se ha incrementado el financiamiento para todos los sectores económicos, empresas o personas, también ha crecido el endeudamiento en todo el sector no financiero "hasta en 188 por ciento del PIB mundial antes de la crisis", refiere el informe anual de la Unctad.

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George Soros, 'autor financiero' de las caídas de gobiernos en todo el mundo

Las revoluciones y las crisis financieras en diferentes países del mundo fueron organizadas con la evidente intervención del multimillonario George Soros, que se valió de estas catástrofes para enriquecerse aún más, sostiene el rotativo The Epoch Times.


En 1992 las especulaciones de Soros en la bolsa británica causaron la devaluación de la libra esterlina británica lo que permitió al financista ganar no menos de 1.000 millones de dólares.

Desde el 20 de agosto, más de 100.000 personas firmaron una petición en el sitioWe the people, en la que se exige que el presidente de EEUU, Donald Trump, reconozca como terrorista al multimillonario George Soros y confisque todos sus activos.
Los autores de la petición afirman que Soros, calificado cómo ‘terrorista doméstico' deliberadamente y en repetidas ocasiones ha tratado de desestabilizar la situación política en EEUU.


Antes, Soros ya había recibido el calificativo de terrorista. Fue mencionado como "terrorista financiero" en un documento militar chino, "Guerra irrestricta", escrito en 1999 por dos coroneles y que se ha convertido en un documento fundamental de los programas asimétricos para la guerra híbrida del régimen chino.


Ayudó a financiar la "Revolución Bulldozer" en Serbia en octubre de 2000, según The Los Angeles Times, que informó en enero de 2001 que Soros "desempeñó un papel clave en el dramático derrocamiento del presidente Slobodan Milosevic" a través de su red de Fundaciones Soros.


En noviembre de 2003, el medio The Globe and Mail informó que la dimisión del presidente georgiano Eduard Shevardnadze "llevaba la huella de Soros". El periódico citó a Zaza Gachechiladze, redactor jefe de The Georgian Messenger, declarando: "El señor Soros es la persona que planeó el derrocamiento de Shevardnadze".


Soros también ha sido un importante patrocinador de la desestabilización de Ucrania en su conflicto con Rusia, según el Daily Caller.


Al mismo tiempo, el portal WND señala que la Sociedad Abierta de Soros también desempeñó un papel clave en organizar los movimientos de la Primavera Árabe. La Sociedad Abierta "financió la principal voz de la oposición en Túnez, Radio Kalima, que defendió los disturbios que condujeron al derrocamiento del presidente Zine El Abidine Ben Ali", informó WND.


En Estados Unidos, el financiamiento de Soros está ligado a muchos grupos anti Trump, a la vez que es un soporte importante de los candidatos demócratas.
Durante la campaña electoral, el magnate de origen húngaro brindó un gran apoyo a la candidata del Partido Demócrata, Hillary Clinton, y donó para su campaña cerca de 25 millones de dólares.


Fox News apuntó en marzo de 2016 que Soros, junto con otros donantes, lanzó una campaña de 15 millones de dólares para ayudarle a conseguir el voto de los latinos y los inmigrantes.

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Seis grandes bancos mundiales se unen para crear una criptomoneda

Seis de los mayores bancos del mundo han revelado este jueves una serie de pasos para avanzar un proyecto dirigido a facilitar que los bancos centrales emitan sus propias monedas digitales basadas en la tecnología de cadena de bloques ('blockchain'), sobre la que se basan criptomonedas como bitcóin, según informa el portal 'CoinDesk'.


El proyecto, denominado 'Utility Settlement Coin' (USC), fue impulsado hace un año por las entidades financieras UBS, BNY Mellon, Deutsche Bank, Santander y NEX junto a la 'startup' Clearmatics. Ahora, Barclays, CIBC, Credit Suisse, HSBC, MUFG y State Street se unen a la iniciativa.


El objetivo del proyecto es preparar el camino para que los bancos centrales tengan criptodivisas en el futuro, facilitando a las entidades mundiales realizar una amplia variedad de transacciones entre sí mediante la utilización de activos garantizados en una cadena de bloques personalizada.


El dinero digital será clave en el futuro de los mercados financieros y los principales bancos del mundo no quieren quedarse atrás. De hecho, los responsables del proyecto llevan ya un tiempo en contacto con los bancos centrales y los reguladores para garantizar que USC cumpla todos los requisitos, como las políticas de protección de datos o la seguridad cibernética.


Aunque la nueva criptodivisa tendrá un alcance limitado para comenzar, el responsable de inversión estratégica e innovación fintech de UBS, Hyder Jaffrey, ha explicado al citado portal el potencial impacto que el proyecto podría tener algún día: "Lo vemos como un trampolín para que en un futuro los bancos centrales emitan su propia criptomoneda".

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Lunes, 28 Agosto 2017 06:01

Escenario financiero

Escenario financiero

Es un truismo que la crisis de 2008 se centró en los excesos ocurridos en el sistema financiero. Tales excesos se gestaron, en buena medida, en la política de tasas de interés de la Reserva Federal estadunidense en un tiempo en el que se creía que la economía se mantendría estable, que los riesgos en los mercados financieros podían anticiparse y que predominaban entre los agentes las llamadas expectativas racionales.

Además, la regulación del sistema financiero se relajó en 1999 durante la presidencia de Bill Clinton. Se derogó la ley Glass-Steagall de 1933, que pretendió salvaguardar el uso de los activos de los bancos, separando las operaciones comerciales de las inversiones especulativas.

Esa ley fue la reacción frente a la ruina provocada por la gran crisis de 1929 cuando quebraron casi 5 mil bancos. Según la ortodoxia económica, en la década de 1990 ya no podía ocurrir otra vez. En 2007 esto probó ser falso.

Entre 2002 y 2004 la política monetaria en Estados Unidos mantuvo relativamente bajas las tasas de interés para alentar la expansión de la economía. Al mismo tiempo, el dólar se sostenía como la moneda preferida en los mercados globales y se aplacaban las presiones sobre la inflación y el déficit fiscal.

Con las tasas bajas se incrementaron los préstamos bancarios, especialmente en el sector de la construcción residencial, un mercado muy proclive a la especulación. Las familias acrecentaron su deuda hipotecaria en una escalada que parecía no tener fin, pues se creía que el precio al alza de las casas era, finalmente, la condición que prevenía la caída del mercado.

Cuando la Reserva Federal empezó a elevar las tasas de los fondos federales para frenar la "exuberancia irracional", los deudores perdieron la capacidad de pagar las hipotecas, la construcción de viviendas se detuvo. Al mismo tiempo se acrecentó la innovación de los instrumentos de deuda, se abrieron las puertas a una mayor especulación que abarcó buena parte del planeta. Hay que recordar el impacto que esto tuvo en países enteros, como fueron los casos de Islandia, Irlanda o Grecia. La historia de la crisis es bien conocida.

En plena crisis, la Reserva Federal redujo de manera radical las tasas de interés hasta prácticamente un nivel de cero como una medida para impulsar la recuperación de la economía. Esto se acompañó de una expresa política de creación de dinero mediante la compra de los activos depreciados de los bancos. Con ello se infló hasta niveles desconocidos la deuda del banco central, un asunto que está pendiente de resolución. El fenómeno se extendió después a la Unión Europea.

Este es el marco en el que se gestó una nueva fase de regulación del sistema financiero con la Ley Dodd-Frank de Reforma de Wall Street y Protección del Consumidor, que entró en vigor en julio de 2010.

La trampa de las bajas tasas persiste desde fines de 2008, aunque desde fines de 2016 empezaron a subir hasta 1.25 por ciento. La verdad es que los banqueros centrales que adquirieron una desmedida preminencia en la política pública de la mayoría de los países como gestores de la crisis no aciertan a salir de la trampa de las tasas bajas.

Hoy, el gobierno de Donald Trump tiene en la mira un nuevo proceso de desregulación del sistema financiero. Para esto, los grandes bancos de Wall Street se han posicionado muy bien. Steven Mnuchin, actual secretario del Tesoro, y Gary Cohn, el director del Consejo Nacional Económico, provienen de la cúpula de los ejecutivos del poderoso banco Goldman Sachs.

La Reserva Federal se opone a esa desregulación, pues sabe bien que el ambiente de bajas tasas de interés no puede superarse, es decir, que lo que llaman "normalización" de la política monetaria no está en condiciones de darse. Y esto conlleva a que los precios de los activos, como son la acciones de las empresas y los mismos bonos de la deuda gubernamental, además de los bienes raíces, otra vez estén sobrevaluados.

Hay pues factores de distorsión en la asignación de los recursos que no alientan suficientemente la producción y el empleo y, en cambio, si fomentan la especulación y la concentración del capital. Además de que inciden negativamente en la distribución de la riqueza.

El conflicto en el ámbito de la producción, el nivel de los precios, las tasas de interés y los patrones del consumo y la inversión persiste. El endeudamiento privado y público sigue creciendo y se calcula que representa tres veces más que el nivel de la producción mundial.

El aumento del consumo sostenido por la deuda y en el marco de la distribución desigual de los recursos significa que se gasta hoy del dinero que se recibirá mañana, lo que provoca un desequilibrio en el tiempo. Así que mañana habrá que consumir menos o seguir endeudándose. Estas son condiciones para una nueva crisis.

Ese es el marco del debate sobre la regulación. Ese es también el escenario en el que siguen actuando los bancos centrales que no pueden reconfigurar las condiciones de la estabilidad y la expansión de las economías. Cualquier afirmación en contra es ilusoria o de plano una falsedad.

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Crisis financiera ¿Qué fue de los protagonistas de la estafa de las 'subprime' que trajo la mayor crisis económica?


Hace diez años estalló la crisis de las hipotecas basura en EEUU, que arrastró al sistema financiero internacional y llevó a la recesión a los países industrializados, y cuyas consecuencias todavía no han terminado de cicatrizar

 


Hace diez años estalló la crisis de las hipotecas subprime, el prólogo de lo que, trece meses después, fue la mayor crisis financiera que provocó una fuerte recesión en todo el mundo industrializado.


Los bancos de Estados Unidos venía comercializando hipotecas con un nivel de riesgo de impago superior a la media del resto de créditos (las subprime). Esas hipotecas se empaquetaban como títulos de deuda y se vendía, como productos de financieros de alta calidad. Y la burbuja fue engordando, al ritmo en que se calentaba el sector inmobiliario estadounidense; hasta que estalló.


Entre julio y agosto de 2007, empiezan los problemas para fondos, bancos y agencias hipotecarias en EEUU a medida que las hipotecas subprime resultan fallidas. El 9 de agosto el contagio alcanza Europa: el banco BNP Paribas suspende tres fondos por la falta de liquidez. Comienza la histeria en los mercados, y el BCE y la Reserva Federal de EEUU tienen que realizar inyecciones masivas de liquidez, para calmar las tensiones. Pero la inestabilidad seguirá, hasta el golpe definitivo con la caída de Lehman Brothers, el 15 de septiembre de 2008.


Los analistas y expertos apuntan que la burbuja financiera fue posible, en gran medida, por la desregulación y levantamiento de controles que siguió al mandato de Ronald Reagan, que otros presidentes no quisieron o pudieron frenar. La bola de nieve fue creciendo hasta que arrastró a todo el sistema financiero mundial.


Las heridas de aquella crisis todavía no han cicatrizado. Pero entre los ciudadanos queda la impresión de que los responsables o culpables de aquella crisis no han tenido su castigo. Un informe de Washington remitido al Congreso estadounidense señala que apenas 35 banqueros fueron sentenciados en los tribunales por la crisis. Y según un informe reciente del diario británico Financial Times apunta que los grandes bancos norteamericanos han pagado más de 150.000 millones de dólares en multas por la crisis.
Estos son los protagonistas de aquella crisis que todavía seguimos pagando.


Alan Greenspan:


Presidente de la Reserva Federal entre 1987 y 2006, fue el padre de la doctrina de la "exuberancia irracional", que dirigió las políticas financieras anti regulación que llevó a cabo EEUU en la época y fue señalada por muchos como uno de los pilares de la crisis hipotecaria. El famoso economista admitió en octubre de 2008 que en su fe ciega en la economía de mercado cometió un “error” al suponer que los intereses de las entidades financieras siempre estarían alineados con los de sus accionistas y que estas nunca asumirían más riesgos de los que podían afrontar.


Greenspan abandonó su cargo en la Reserva Federal en 2006, meses antes del estallido de la crisis, dejándolo en manos de su número dos, Ben Bernanke. Poco después, fundó su propia consultoría económica, Greenspan Associates, que asesora a bancos y fondos de inversión. También ha servido como asesor de inversiones en Deutsche Bank y en el fondo de inversiones de alto riesgo Paulson & Co. Greenspan fichó como asesor económico en Advisors Capital Management en septiembre de 2016.
Bear Stearns y Washington Mutual Inc.:


El banco de inversiones Bear Stearns y la caja de ahorros Washington Mutual se aprovecharon sin mesura del negocio de las hipotecas basura, llegando a acumular respectivamente 87.000 y 45.600 millones de dólares en subprime en los comienzos de la crisis. Investigaciones judiciales determinaron más tarde que ambas entidades incurrieron en prácticas fraudulentas en la gestión de los bonos hipotecarios.


Bear Stearns engañó a sus inversores, mintiéndoles sobre la calidad de los títulos que les vendía, en gran parte conjuntos de créditos hipotecarios sin valor y con muy alto riesgo. Por su parte, Washington Mutual estafó a prestatarios e inversores, convenciendo a los primeros para contratar préstamos que no iban poder pagar y posteriormente empaquetándolos y ofreciéndoselos a los segundos, enmascarando durante todo el proceso su riesgo real con documentos falsos y otras trampas.


La codicia acabó con ellos: Bear Stearns cae en mayo de 2008 y Washington Mutual en septiembre


La codicia acabó pasándoles factura. Bear Stearns caería en mayo de 2008, mientras que Washington Mutual aguantó sólo hasta septiembre de ese año. El hundimiento de WaMu es considerado -por las dimensiones de la entidad, la principal caja de ahorros del país hasta entonces- la mayor catástrofe bancaria de la historia de Estados Unidos. Ambos organismos fueron adquiridos por el gigante bancario JP Morgan Chase, que tuvo que hacer frente a cuantiosas multas por las acciones delictivas de las entidades.
La mayoría de los ejecutivos de Bear Stearns han seguido trabajando en el mundo de las finanzas, en posiciones similares en otros bancos. Thomas Marano, el director de la división de financiación hipotecaria, ha dirigido desde entonces varias compañías de gestión e inversión hipotecaria. Jeffrey Verschleiser, director de títulos respaldados por activos, ha ocupado varios altos cargos en Goldman Sachs. Michael Nierenberg and Baron Silverstein, ambos de la división de bonos hipotecarios de Bear Stearns, ostentan puestos similares en Bank of America. Jeff Mayer, co-director de renta fija de Bear Stearns, ha trabajado en lo mismo en UBS y Deutsche Bank.


Sólo Ralph Cijoffi y Matthew Tanin, que gestionaban fondos de inversión libre que alcanzaron la bancarrota en 2007, fueron sancionados por su papel en la crisis.
Tuvieron que pagar entre los dos un millón de dólares para liquidar los cargos. El director ejecutivo de Bear Stearns en la antesala de la crisis, Jimmy Cayne, se dedica a jugar al bridge de manera profesional. El de Washington Mutual, Kerry Killinger, es fundador y director de la empresa de inversiones Crescent Capital Associates.


Lewis Ranieri:


Conocido como el padrino de los bonos hipotecarios, se le atribuye la creación de la titulización, proceso mediante el cual activos no líquidos (como las hipotecas) se agrupan mediante ingeniería financiera para convertirse en títulos que se comercializan más fácilmente. Ranieri, entonces vicepresidente de la banca de inversión Salomon Brothers, es el fundador y actual presidente de Ranieri Partners, una asesoría de inversiones inmobiliarias.


Fannie Mae y Freddy Mac:


La Asociación Nacional Federal Hipotecaria (conocida popularmente como Fannie Mae) y la Corporación Federal de Préstamos Hipotecarios para la Vivienda (Freddy Mac) son las principales agencias hipotecarias de Estados Unidos, espolvorizadas por el gobierno hasta que tuvieron que ser rescatadas por él en los inicios de la crisis.
La primera fue creada en 1938 y la segunda surgió en 1970. Su misión era dinamizar el mercado hipotecario, comprando estos créditos a los bancos para que ellos pudiesen mantener su liquidez y conceder aun más.


Lo que falló durante el auge de la burbuja inmobiliaria fue precisamente que los emisores de préstamos hipotecarios encontraron un mercado alternativo a Fannie y Freddy mucho más provechoso, en el que podían vender activos que no cumplían los estrictos criterios de las agencias. Para evitar quedarse atrás, alrededor de 2006 Fannie y Freddy comenzaron a adquirir ciertos bonos subprime, avalados por las agencias de rating.


Cuando la burbuja explotó, Fannie y Freddy, que operaban exclusivamente en el mercado hipotecario, se precipitaron al colapso, y tuvieron que ser rescatadas por el gobierno. Su destino permanece a día de hoy sin determinar.


Las agencias de 'rating'

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Las agencias de rating, encargadas de calificar la calidad de los activos financieros, han sido acusadas de inflar las puntuaciones de paquetes de hipotecas basura, alentando así a los inversores a asumir inconscientemente riesgos elevados. Las agencias recibían la remuneración por emitir calificaciones directamente de los emisores de los bonos, lo que pudo crear conflictos de intereses. La competición entre ellas también ha sido señalada como una posible causa de este comportamiento.


Moody’s y Standards & Poor tuvieron que abonar 864 y 1.375 millones de dólares respectivamente a las autoridades estadounidenses para resolver alegaciones de manipulación de calificaciones, además de comprometerse a implementar estándares éticos rigurosos. Esta segunda parte parece estar resultando dificultosa para las agencias. Según un informe de la Comisión de Bolsa y Valores, recogido por el New York Times, a finales de 2015 se seguían detectando irregularidades en la conducta de las firmas.


Kathleen Corbet, directora de la mayor agencia de ratings, Standards & Poor, antes y durante la crisis de 2007, fundó en 2008 Cross Ridge Capital LLC, firma especializada en capital riesgo, que también dirige. Raymond McDaniel, director de Moody’s en esas fechas, continúa al frente de la agencia.


Goldman Sachs:


El banco de inversiones Goldman Sachs salió airoso, con ganancias de más de 4.000 millones de dólares, de la crisis hipotecaria que dejó temblando a las principales entidades bancarias del mundo. Un informe de la Comisión Levin, con representantes del Subcomité Permanente del Senado para Investigaciones, señaló en 2011 que esta posición ventajosa se pudo deber a que Goldman Sachs engañó a sus inversores para venderles activos ligados a hipotecas basura, para después adoptar posiciones bajistas contra estos activos, lo que produjo un doble beneficio para el banco. Sin embargo, la Justicia estadounidense resolvió que no había en el informe evidencias suficientes para investigar penalmente al banco o a sus ejecutivos.


Para acallar esta y otras denuncias, Goldman ha pagado más de 5.000 millones de dólares en multas a la Administración de EEUU. Su director ejecutivo en la época, Lloyd Blankfein, continúa en el cargo.


John Paulson:


El multimillonario fue el gran beneficiario de la crisis hipotecaria. Apostó por el estallido de la burbuja inmobiliaria y ganó 3.700 millones de dólares cuando su predicción resultó acertada, recibiendo duras críticas por enriquecerse de las pérdidas generalizadas.


Desde 2011, el fondo de inversiones que dirige, Paulson & Co., ha menguado en dos tercios de su valor, pasando de los 36.000 millones de dólares en 2011 a 10.000 millones en la actualidad. Sin embargo, una nueva apuesta inmobiliaria y política podría cambiar su suerte.


Paulson es uno de los principales accionistas de Fannie Mae y Freddie Mac, las grandes agencias hipotecarias que pasaron a manos del gobierno estadounidense al ser rescatadas en 2007 y siguen bajo control de los poderes públicos. Con un valor mínimo actualmente, sus inversores permanecen a la espera de que este se dispare cuando sean privatizadas.


Parece que este momento podría llegar inminentemente. El nuevo secretario del tesoro estadounidense, Steve Mnuchin, es un gran partidario de que el gobierno se desvincule de estas agencias. También lo es el presidente Donald Trump, que Paulson apoyó desde los inicios de su campaña electoral, sirviendo como consultor económico de su campaña y dotando al comité de inauguración de la presidencia de 250.000 dólares.


AIG:


La compañía aseguradora American International Group concedió seguros contra el impago de los bonos hipotecarios, entendiendo que estos activos, calificados como muy seguros, rara vez serían objeto de incumplimientos de pago.


Nada más lejos de la realidad. El desplome de las hipotecas puso la empresa al borde de la quiebra, forzando al gobierno de Estados Unidos a rescatarla, con un préstamo de emergencia de 85.000 millones de dólares. El rescate se produjo al día siguiente de la quiebra de Lehman Brothers y la negativa del gobierno a intervenir en más rescates bancarios. En el caso de AIG, el gobierno señaló que el impacto de su caída en la economía habría sido tan grande que hacía ineludible su intervención.


AIG continúa operando hoy en día. Su director general en la época, Maurice R. Greenberg, dirige la aseguradora Starr Co. & Inc. Joseph Cassano, director del equipo de AIG que vendía seguros contra el impago en Londres, considerado el “paciente cero” del colapso global, ha desaparecido de la esfera pública.


Lehman Brothers:


EL gigante financiero Lehman Brothers, cuarto banco de inversión más importante de Estados Unidos, se declaró oficialmente en bancarrota el 15 de septiembre de 2007. El gobierno de Estados Unidos rechazó rescatar la entidad, aduciendo a un "riesgo moral" de que todos los bancos exigiesen el mismo trato en caso de fallar.


Un informe judicial durante la evaluación de su proceso de liquidación halló que los ejecutivos de la empresa habían incurrido en "riesgos excesivos", cometiendo "errores de juicio" al invertir descontroladamente en hipotecas basura y otros activos tóxicos y no prever el desenlace final. Además, apuntaba que los altos cargos habían manipulado las cuentas de la entidad para maquillar su insolvencia hasta que se hizo evidente.


Tras el hundimiento de la entidad, Dick Fuld, su director ejecutivo, lanzó en 2009 Matrix Advisors, una empresa de asesoramiento a pequeñas empresas para desarrollo de negocio y acceso a capital. El director de inversiones de Lehman Brothers, Hugh McGe III, asumió varios puestos en la directiva de Barclays a partir de 2008 y dirige ahora Intrepid Financial Partners, LLC, que él mismo contribuyó a fundar.


Merril Lynch:


Al banco de inversión Merril Lynch le estaba yendo de maravilla con el negocio de las hipotecas y derivados. Registró un crecimiento de un 40% de su valor en 2006 y decidió adquirir First Franklin, compañía especializada en préstamos de riesgo elevado, para continuar su expansión.


La oleada de impagos hipotecarios de 2007 alcanzó de lleno al banco. El 15 de septiembre fue adquirido por Bank of America, con ayudas públicas para garantizar su sustento. Bank of America se ha tenido que hacer cargo de multas por acciones leales contra la actuación previa a la crisis de Merril Lynch y sobre la información provista sobre el estado de la entidad durante la compra.


El director ejecutivo de Merril Lynch llegó al consejo de administración de Alcoa, multinacional de aluminio, al poco de constatarse la crisis. Sus principales directivos, Osman Semerci y Ahmass L. Fakahany, han continuado sus carreras profesionales en sectores dispares. Semerci reflotó Duet Groupuna, gestora de patrimonio con sede en Londres, de la que ahora es director ejecutivo. Por su parte, Fakahany, permanece establicido en Wall Street, donde dirige restaurantes de lujo.


Phil Gramm y Chris Todd:


Ávido defensor de la desregulación finaciera, el senador republicano Phil Gramm trató de presentar las hipotecas subprime como un ingrediente esencial del sueño americano y contribuyó al auge de la titulización. Una ley con su nombre, la Ley Gramm-Leach-Bliley de 1999, eliminó las estrictas reglas impuestas al sector financiero tras la Depresión, permitiendo a Wall Street embarcarse en la especulación de alto riesgo.


El senador de Texas fue el que más contribuciones recibió de bancos comerciales en sus campañas electorales entre 1989 y 2002 y de los cinco que obtuvieron más donaciones de Wall Street. Gramm nunca perdió la confianza en el mercado, llegando a afirmar que la crisis financiera era una “recesión mental” en julio de 2008, tres meses después de la caída de Bear Stearns y cinco antes de la de Lehman Brothers.


Desde su retirada del Senado en 2002, Gramm trabajó como vicepresidente del departamento de inversiones de UBS, empresa suiza de servicios financieros, pasando a ser asesor de la entidad en 2012. En marzo de 2016, fue nombrado consejero económico del candidato republicano a la presidencia Ted Cruz.


El senador demócrata Chris Dodd, presidente del Comité de Banca del Senado entre 2007 y 2010, se resistió a endurecer las regulaciones de Fannie Mae y Freddie Mac, abogando en su lugar por que estas agencias concediesen hipotecas menos fiables, esperando facilitar así a los segmentos más pobres de la población adquirir viviendas en propiedad. Dodd recibió entre 1989 y 2008 donaciones por valor de 165.000 dólares de Fannie y Freddie, más que cualquier otro miembro del Congreso, según explica The Guardian


El senador de Connecticut tendría tiempo de retractarse de este impulso desregulador. Junto con el entonces presidente de la Comisión de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, Barney Frank, fue responsable de redactar la ley Dodd-Frank, firmada por Barack Obama durante su primera legislatura, que establecía una rigurosa reglamentación para poner límites a la temeridad de Wall Street.


Dodd dejaría el Senado en 2010, convirtiéndose en marzo de 2011 en director de la Asociación Cinematográfica de Estados Unidos, el grupo de presión de los principales estudios de Hollywood. Chris Dodd abandonará su posición al frente del lobby en septiembre de este año.

 

09/08/2017 08:54 Actualizado: 09/08/2017 11:20
paula peñacoba

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Qatar, epicentro de dos guerras: petróleo vs. gas y renminbi vs. dólar

Se manejan muchas causales –unas rocambolescas, otras muy peregrinas– sobre la ruptura dramática de la coalición de varios países árabes poderosos –encabezados por Arabia Saudita (AS), la mayor potencia económica de la región, y Egipto, todavía la mayor fuerza militar del mundo árabe hoy dislocado– con Qatar, diminuto país (con una superficie de 11 mil 581 kilómetros cuadrados) con el segundo mayor PIB per cápita del mundo (129 mil 700 dólares, detrás del paraíso fiscal europeo Liechtenstein) gracias a ostentar la principal exportación de gas natural licuado (LNG, por sus siglas en inglés) del planeta y a su ínfimo número de habitantes autóctonos (¡11.6 por ciento de la población total de 2 millones 258 mil!), encapsulados por la aplastante mayoría de trabajadores residentes primordialmente provenientes del subcontinente indio.

The Hill asevera que detrás la crisis de Qatar se encuentra la telenovela del pago de un rescate por mil millones de dólares de 26 personajes, con varios miembros de la familia real, que andaban de caza en Irak, secuestrados por Al Qaeda y cuya mitad fue pagada al gobierno de Bagdad (https://goo.gl/jsgnVs).

Otros novelistas británicos con pretensiones geopolíticas, afirman que se trata de una venganza del otrora empresario Trump por el desprecio a sus inversiones inmobiliarias y de casinos mafiosos en Qatar.

Seré más estructural con la profundidad geopolítica de la crisis que ha fracturado al Golfo Pérsico –enfrentando a las cinco potencias regionales del Medio Oriente: por un lado, AS, Egipto (e Israel en forma subrepticia), y por otro, a Turquía e Irán que apoyan a Qatar– sin contar la división interna del Consejo de Cooperación del Golfo cuando Kuwait (con una notable población chiíta de 40 por ciento) y Omán se han inclinado por una plausible cuan elusiva salida diplomática– no se diga la neutralidad de Argelia y Marruecos en el mundo árabe y, sobre todo, en el mundo islámico no-árabe, la ecuanimidad, que no nimiedad, de Pakistán: único país musulmán dotado de 130 bombas nucleares que comparte una frontera de 959 kilómetros con Irán y cuenta con una pletórica población chiíta (20 por ciento) inmersa en sus 200 millones de habitantes de mayoría sunita.

Muchos factores han acercado a la potencia sunnita no-árabe de Turquía con la potencia chiíta persa de Irán cuando destacan su mutuo apoyo a Qatar y su común aversión a la creación de un estado independiente kurdo.

Todavía no redacto las causales estructurales, a mi juicio, cuando ya brilla en todo su resplandor la hipercomplejidad de la grave crisis que enfrentan AS y Qatar que ha puesto de cabeza tanto al mundo árabe como al mundo islámico para el schadenfreude –placer que provoca el mal ajeno– de Israel, cuyo anhelo es balcanizarlos con el fin de prevalecer sola con su máximo de 400 bombas nucleares clandestinas.

El gobierno alemán –usualmente parco y prudente en sus apreciaciones globales– teme la detonación de una guerra regional en el Golfo Pérsico.

No es un asunto menor, que tiene como epicentro a Qatar y coloca en relieve dos simultáneas guerras estructurales: 1. La del petróleo (encabezado por AS) contra el gas (el componente LNG de Qatar) y, 2. La del dólar de EU con el renminbi chino.

Entre las 13 exigencias perentorias, transmitidas por la loable intermediación de Kuwait, que han exigido cuatro países árabes –AS, Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin– para que cumpla Qatar en un plazo de 10 días, destaca "el alineamiento (sic) militar, político, social y económico (¡supersic!) con los otros países del Golfo y el mundo árabe, en línea (sic) con el acuerdo logrado con AS en 2014".

Más que "alineamiento" parece más bien la "alienación" y la capitulación de Qatar.

Pese a la asfixia en sus únicos 87 kilómetros de frontera terrestre con AS que encabeza un boicot por cielo, mar y tierra –sin contar la pérdida de 13 mil millones de dólares en sus activos bursátiles y la obligada importación de alimentos de Turquía, Irán y Omán–, Qatar cuenta con cartas nada desdeñables: desde sus prósperos Fondos Soberanos de Riqueza (https://goo.gl/Txfs57) –que le han permitido invertir en grandes empresas de Gran Bretaña y Alemania–, pasando por la principal base militar de EU en la zona, hasta la nueva base militar de Turquía.

Alá ha deseado que Qatar comparta geográficamente con Irán su mayor fuente de ingreso de su pletórico yacimiento gasero en el Golfo Pérsico (los contiguos "Campo Norte" de Doha y el "Campo Pars Sur" de Teherán) y cuyas transacciones son retribuidas con la divisa china renminbi debido a las sanciones cada vez más asfixiantes de Trump contra la antigua Persia al haber adoptado sin rubor la irredentista política exterior del primer israelí Netanyahu acoplado con el "ultraortodoxo judío" Jared Kushner, yerno del polémico empresario-presidente.

Tal como pintan las cosas al corte de caja de hoy, se ha gestado la competencia de dos estratégicos oleogasoductos para desembocar en el mar Mediterráneo con mira en el relevante mercado europeo: 1:El de AS-Jordania-Israel, y 2-El de Qatar-Irán-Siria-Turquía.

Ya habrá tiempo para detallar la guerra del petróleo de AS y del LNG de Qatar para centrarme en forma sucinta en el primer centro regional del renminbi en Doha.

Desde hace dos años opera en Qatar un Centro de Compensaciones & Liquidaciones con la divisa china renminbi, según Economist Intelligence Unit, propalado por HSBC (https://goo.gl/xq7jmR), lo cual, a mi juicio, no podía quedar sin respuesta disuasiva por EU que lleva en su conciencia a dos cadáveres conspicuos que intentaron fugarse de los grilletes globales del dólar-centrismo petrolero –el ahorcado iraquí Saddam Hussein, quien se atrevió a formular la permutación de petrodólares por petroeuros,y el libio sodomizado (literal) Muamar Kahadfi quien pretendió lanzar el "dinar-oro" en lugar de la chatarra del billete verde–, sin contar el extraño "accidente" aéreo en Rusia de Christophe de Margerie, jerarca de la petrolera gala Total, quien pensaba realizar sus transacciones en petro-rublos en lugar de dólares (https://goo.gl/ZLNH36).

El Centro Renminbi de Qatar es operado por el banco chino ICBC, el mayor del planeta que "ayudará en teoría a facilitar los flujos comerciales de China con Qatar y la región".

Hoy las petroleras estatales chinas CNOOC y PetroChina son recipiendarias de las cada vez más crecientes importaciones de LNG qatarí (con la estatal QatarGas,la mayor del mundo), detrás de Japón, Surcorea e India.

La Autoridad de Inversiones de Qatar diversifica sus Fondos Soberanos de Riqueza y ya empezó a invertir en empresas chinas: ICBC, Banco Agrícola de China, Citic Capital (22 por ciento) y Lifestyle International (20 por ciento), mientras la constructora China Harbour Engineering Company y Sinohydro participan en la infraestructura de Qatar que apoyó en forma entusiasta la creación del legendario banco AIIB de patrocinio chino (https://goo.gl/ASe5ho).

El Centro Renminbi de Qatar epitomiza el desplazamiento del dólar en su otrora feudo inexpugnable del Golfo Pérsico, hoy fracturado, cuando se vislumbra la muy riesgosa fase del advenimiento del petroyuan.

¿Dejarán celebrar la Copa Mundial de Futbol en 2022 en Qatar?

AlfredoJalife.com

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Las elecciones francesas, una farsa siniestra

La democracia electoral pluripartidista, joya de la modernidad democrática en Europa y en Estados Unidos, está gangrenada y ha iniciado el camino de su decadencia. La dictadura ejercida por el capital de los monopolios financieros ha aniquilado visiblemente el alcance y el sentido de las elecciones. Esta es una experiencia por la que Francia ya había pasado hace unos años: el pueblo francés había rechazado por referéndum la propuesta de constitución europea; esto no preocupó en absoluto al gobierno ni al parlamento, ¡que la adoptaron al día siguiente!


La lección que sacó de ello el pueblo francés fue simplemente que el voto había perdido su alcance decisivo y que ya no valía la pena acudir a las urnas. Las elecciones presidenciales de abril de 2017 y las dos vueltas de las elecciones al Parlamento del 11 y del 18 de junio de 2017 así lo atestiguan. ¡Las abstenciones se acercan desde entonces al 60% del cuerpo electoral! Algo nunca visto en la historia de la democracia occidental. En estas condiciones, aunque Macron haya sido elegido Presidente y disponga de una confortable mayoría absoluta en el nuevo Parlamento, el voto positivo a su favor no supera el 16% de los ciudadanos, reclutados en privado en el seno de las clases medias y de los empresarios, un medio social naturalmente “pro-capitalista”, socialmente reaccionario; no constituye en absoluto “un maremoto” como lo presentan los medios de comunicación dominantes. De haberse producido un caso análogo en Rusia, en Irán o en cualquiera de los países del Sur, los medios de comunicación occidentales no habrían dejado de denunciar la farsa. Pero se guardan mucho de decir lo mismo cuando se trata de una “democracia” occidental, en este caso de Francia.


La farsa electoral es el resultado previsible del ejercicio de la dictadura continua y sin precedentes desde hace tres décadas de los monopolios financieros, una dictadura enmascarada bajo la apariencia engañosa de las “exigencias objetivas de las leyes del mercado”. Esta dictadura se ha adueñado del poder político directo, y la adhesión de la socialdemocracia al discurso y a las exigencias del neoliberalismo económico ha producido de facto una forma de poder de “partido único”, precisamente el que está al servicio de la pequeña minoría de los “más ricos”. Ya no hay ninguna diferencia en la práctica de los gobiernos de la derecha clásica o de la izquierda electoral tradicionalmente mayoritaria representada por los socialistas. Esta forma de partido único –el de los “neocons” en Estados Unidos– regula actualmente la “vida política”, de hecho la “vida despolitizada” en el Occidente europeo y norteamericano.


No hay ningún motivo para alegrarse de esta farsa siniestra. Pues la pérdida de legitimidad de la “democracia electoral” no va acompañada por el avance de una alternativa inventiva de formas nuevas y más avanzadas de una democracia real mejor. Esto vale tanto para Occidente como para los países del Sur: los pueblos constatan la deriva, pero finalmente acaban aceptando las consecuencias, a saber, la “marcha atrás” a todo gas. Para Francia, como para los demás países del centro imperialista, las ventajas que procura esta posición en el sistema mundial a la gran mayoría de los pueblos implicados están probablemente en el origen de la “adhesión” pasiva al liberalismo de los mercados.


Sin embargo, el porvenir sigue abierto. En Francia, la farsa electoral de la “República en marcha” no responde a ninguna expectativa de la amplia mayoría de los ciudadanos y de los trabajadores. La esperada adhesión de la derecha al proyecto supuestamente de “centro” no tardará en dejar al descubierto el verdadero rostro de Macron: el de un hombre de derechas al servicio del capital financiero y de las políticas neoliberales, y nada más. Como contrapunto, las luchas sociales, reforzadas por la emergencia de la fuerza política representada por “la Francia insumisa”, están probablemente llamadas a adquirir una mayor amplitud. El falso “maremoto macronista” del que presumen los medios de comunicación pese a que no tiene relación alguna con la realidad de los hechos, corre el riesgo de ser de corta duración. Conviene saber, sin embargo, que la experiencia de las tres últimas décadas ha demostrado que las luchas sociales por sí mismas no son suficientes para detener la deriva de derechas y restablecer una dinámica de avances sociales que implique la superación de las estrategias defensivas y la cristalización de un proyecto alternativo positivo, auténticamente social y democrático. Un proyecto de esta naturaleza tendrá que saber inscribirse, por la fuerza de las cosas, en una perspectiva más amplia y más larga, cuestionando de nuevo al orden mundial imperialista y al subsistema europeo atlantista que lo sostiene. Las condiciones de emergencia de las visiones de esta amplitud y de las estrategias de acción que avanzan en esta misma dirección, tendrán que ser recordadas y constituir el núcleo de los programas de debate de la izquierda radical, tanto en Francia como en el resto de Europa y en todo el mundo.

 

Samir Amin
TopoExpress
Texto de Samir Amin traducido por Josep Sarret para El Viejo Topo.

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¿Por qué Trump decidió acusar a Qatar de "financiar el terrorismo"?

El diminuto emirato sabe quiénes son sus verdaderos amigos después de haber sido abandonado por el presidente estadunidense. Pero en los círculos qataríes existen temores de que esto no fue, después de todo, una casualidad. ¿Qué rayos hizo que el presidente Donald Trump identificara a Qatar, con una larga relación con Estados Unidos y que hospeda a 10 mil elementos del ejército en su más grande base militar en Medio Oriente, como un "financiador del terrorismo"? ¿Alguien le informó erróneamente sobre la región? ¿O está el señor Trump resentido, como se preguntan algunos empresarios qataríes, porque un trato de bienes raíces que perseguía el entonces futuro presidente estadunidense con los gobernantes del emirato fracasó en 2010?

Clayton Swisher, el periodista de investigación que descubrió los Papeles de Palestina en 2011 –que detallan las pláticas secretas entre israelíes y la Autoridad Nacional Palestina con la entonces secretaria de Estado estadunidense, Condoleeza Rice–, dice que Trump y su hija Ivanka visitaron Qatar hace siete años. Ahí, señala, se acercaron a dos altos funcionarios qataríes encargados de inversiones y buscaron su ayuda. Uno era Husein Al Abudllah, miembro del consejo ejecutivo de la Autoridad de Inversiones de Qatar (QIA, por sus siglas en inglés). El otro era el jeque Hamid bin Jaseem al Thani, miembro de la familia real, quien entonces fungía como primer ministro.

En un reportaje publicado en The Huffington Post, Swisher afirma que las pláticas fracasaron y que Al Abdullah quedó asombrado por la forma en que Trump presentó su propuesta para un fondo de bienes raíces que estaba en dificultades: ni Hamid, ni Al Abudllah le dieron dinero qatarí.

El QIA es el segundo fondo soberano de riqueza con activos por 338 mil millones de dólares.

Swisher agregó que, con todo, Ivanka Trump regresó a Qatar con su esposo, Jared Kushner, en busca de un trato diferente que involucraba la propiedad de Kushner, ubicada en el 666 de la Quinta Avenida. Las pláticas sobre este asunto continuaron hasta 2016. Swisher también cree –y afirma haber descubierto esto– que el padre de Kushner, Charles, estaba en discusiones con Hamid, quien ya era un empresario independiente pues había dejado ya el puesto de primer ministro, y le solicitó 500 millones de dólares, pero Qatar le dijo a Charles Kushner que tendría que encontrar mil 200 millones en algún otro lado. Estás pláticas, según Swisher, continuaron hasta hace unos meses.

Si Trump se ha vuelto contra Qatar –y nadie ha explicado hasta ahora por qué sucedió esto– el pequeño emirato ha descubierto amigos regionales que no sabía que tenía. Omán ha enviado una flotilla de barcos mercantes con alimentos a Doha. Lo mismo hizo Marruecos. En este último caso, el rey Mohammed VI buscaba neutralizar, de manera muy suave, como es él, numerosas manifestaciones públicas en Hoceima, en la región de Rif, y sus alrededores.

Estas protestas surgieron después de que un pescador fue asesinado (no se sabe si con ayuda de la policía local) y fue arrestado un político muy popular. La muerte del hombre parece un espeluznante paralelismo con otras muertes de individuos que catalizaron revoluciones en Túnez y Egipto. Como sugirió un cínico qatarí hace unas horas, el gesto del rey hacia Qatar puede ayudar a mantener su popularidad política en casa. "Es Ramadán y el gesto (del rey) Mohammed será juzgado con agrado por su pueblo". Agregó: "Él sabía lo que estaba haciendo cuando decidió enviarnos alimentos".

Otro qatarí menos irónico también señaló que las importaciones turcas de alimentos están ayudando a que haya menos escasez en Doha. “Solíamos importar de Arabia Saudita... pero la comida turca es mucho mejor”, afirmó; y podría tener razón.

Irán también intentó, de manera por demás sagaz, ayudar a Qatar al ofrecer abrirle su espacio aéreo a la aerolínea Qatar Airways, que ya no puede sobrevolar Arabia Saudita o los Emiratos Árabes Unidos.

Kuwait, que ayudó a fundar el Consejo de Cooperación del Golfo, no quiere que la alianza por la que luchó tanto colapse y por ello los kuwaitíes intentan mediar en el conflicto.

Lo que más intriga, sin embargo, es la reacción de Vladimir Putin a la crisis de Qatar. Rápidamente expresó su apoyo a Qatar, aunque evitó hacer cualquier crítica a Arabia Saudita. Y no es de extrañar. Sólo unos días antes de que casi todos los países del golfo Pérsico rompieran relaciones con Qatar, el segundo heredero de la corona y ministro de Defensa, Mohammed bin Salman –quien además es héroe de la desastrosa guerra con Yemen–, visitó el Kremlin para charlar con Putin.

Evidentemente, estas conversaciones se centraron sobre Siria y los precios del petróleo. Pero ahora los qataríes y sin duda los sauditas se preguntan si el segundo príncipe heredero no le dijo a Putin sobre la crisis que se avecinaba, y si Putin advirtió a Arabia Saudita no invadir Qatar.

Después de todo, si de algo se puede acusar a Putin es de la violenta represión de los "rebeldes" en Siria. Otra cosa es si él se puede erigir como un pacificador en el Golfo Pérsico.

The Independent

Traducción: Gabriela Fonseca

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