El sector financiero, desbocado; provoca "desigualdad e inestabilidad": Unctad

En el actual mundo hiperglobalizado "el sector financiero está desbocado y es fuente constante de inestabilidad y desigualdad", pese a que la crisis que estalló en el mundo en 2008 y 2009 dejó atrás la ilusión de que los mercados financieros no regulados podían operar en combinación con una prosperidad ilimitada y una estabilidad duradera.

Sin embargo, poco se ha hecho desde entonces para solucionar los problemas que ocasiona la riqueza sesgada y la distribución del ingreso, y sólo se han dado esfuerzos moderados para reducir las operaciones en la sombra y recortar las alas a finanzas de altos vuelos, pero las causas profundas de la inestabilidad que llevaron a la crisis financiera de hace casi una década "no han sido eliminadas ni por los gobiernos nacionales ni a escala mundial, pese a que recurrieron a las arcas públicas", señala la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad) en otra de las advertencias que contiene su informe anual 2017.

Hay una gran evidencia empírica que revela que en la mayoría de los países el sector financiero está capturando una creciente proporción de sus ingresos, además ejerce una creciente influencia en su economía e incluso en regímenes políticos.

Esa concentración de la banca resulta "alarmante"; los balances financieros a escala mundial de los cinco principales bancos del mundo llegan a superar la renta o el producto interno bruto de varias naciones, al tiempo que persiste una falta de regulación y la incapacidad para sujetarlo a las instituciones financieras para hacer frente a la desigualdad que generan, indicó el organismo.

"Si volteamos al pasado, se observa que el control del sector financiero sobre economías enteras se ha intensificado en las décadas recientes, como lo ponen de manifiesto varios indicadores. Los activos totales del sector bancario desde los años 90 se han más que duplicado en la mayoría de los países, con máximos superiores de 300 por ciento del producto interno bruto en algunas economías de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos", detalla el informe.

Abundó que en los países desarrollados, la banca representa cien billones de dólares, cantidad que supera la renta mundial, y la tendencia en las economías en desarrollo y en transición registran máximos superiores a 200 por ciento en algunos casos.

La desigualdad mundial ha empeorado y la Unctad alertó que la diferencia de ingresos entre el 10 por ciento de la población mundial más rica y el 40 por ciento más pobre siempre aumentó antes de que se desencadenaran cuatro de las cinco crisis financieras mundiales que se han registrado desde 1970.

Después de la crisis financiera de 2008-2009 y hasta la fecha han predominado muchas palabras e intenciones sobre la urgencia de reformar el sistema, incluso se adoptaron medidas regulatorias, con lo cual se asevera que ahora es más seguro, sencillo y justo.

Sin embargo, la Unctad insistió en que los reguladores se ven atados de manos, pues los mecanismos son complejos y las rentas más altas acarrean problemas de deuda privada e inversión especulativa, lo que genera más vulnerabilidad en el sistema financiero y riesgos de crisis, pero son los pobres los que pagan las consecuencias de los ajustes que se implantan por políticas de austeridad.

Y al mismo tiempo que se ha incrementado el financiamiento para todos los sectores económicos, empresas o personas, también ha crecido el endeudamiento en todo el sector no financiero "hasta en 188 por ciento del PIB mundial antes de la crisis", refiere el informe anual de la Unctad.

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George Soros, 'autor financiero' de las caídas de gobiernos en todo el mundo

Las revoluciones y las crisis financieras en diferentes países del mundo fueron organizadas con la evidente intervención del multimillonario George Soros, que se valió de estas catástrofes para enriquecerse aún más, sostiene el rotativo The Epoch Times.


En 1992 las especulaciones de Soros en la bolsa británica causaron la devaluación de la libra esterlina británica lo que permitió al financista ganar no menos de 1.000 millones de dólares.

Desde el 20 de agosto, más de 100.000 personas firmaron una petición en el sitioWe the people, en la que se exige que el presidente de EEUU, Donald Trump, reconozca como terrorista al multimillonario George Soros y confisque todos sus activos.
Los autores de la petición afirman que Soros, calificado cómo ‘terrorista doméstico' deliberadamente y en repetidas ocasiones ha tratado de desestabilizar la situación política en EEUU.


Antes, Soros ya había recibido el calificativo de terrorista. Fue mencionado como "terrorista financiero" en un documento militar chino, "Guerra irrestricta", escrito en 1999 por dos coroneles y que se ha convertido en un documento fundamental de los programas asimétricos para la guerra híbrida del régimen chino.


Ayudó a financiar la "Revolución Bulldozer" en Serbia en octubre de 2000, según The Los Angeles Times, que informó en enero de 2001 que Soros "desempeñó un papel clave en el dramático derrocamiento del presidente Slobodan Milosevic" a través de su red de Fundaciones Soros.


En noviembre de 2003, el medio The Globe and Mail informó que la dimisión del presidente georgiano Eduard Shevardnadze "llevaba la huella de Soros". El periódico citó a Zaza Gachechiladze, redactor jefe de The Georgian Messenger, declarando: "El señor Soros es la persona que planeó el derrocamiento de Shevardnadze".


Soros también ha sido un importante patrocinador de la desestabilización de Ucrania en su conflicto con Rusia, según el Daily Caller.


Al mismo tiempo, el portal WND señala que la Sociedad Abierta de Soros también desempeñó un papel clave en organizar los movimientos de la Primavera Árabe. La Sociedad Abierta "financió la principal voz de la oposición en Túnez, Radio Kalima, que defendió los disturbios que condujeron al derrocamiento del presidente Zine El Abidine Ben Ali", informó WND.


En Estados Unidos, el financiamiento de Soros está ligado a muchos grupos anti Trump, a la vez que es un soporte importante de los candidatos demócratas.
Durante la campaña electoral, el magnate de origen húngaro brindó un gran apoyo a la candidata del Partido Demócrata, Hillary Clinton, y donó para su campaña cerca de 25 millones de dólares.


Fox News apuntó en marzo de 2016 que Soros, junto con otros donantes, lanzó una campaña de 15 millones de dólares para ayudarle a conseguir el voto de los latinos y los inmigrantes.

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Seis grandes bancos mundiales se unen para crear una criptomoneda

Seis de los mayores bancos del mundo han revelado este jueves una serie de pasos para avanzar un proyecto dirigido a facilitar que los bancos centrales emitan sus propias monedas digitales basadas en la tecnología de cadena de bloques ('blockchain'), sobre la que se basan criptomonedas como bitcóin, según informa el portal 'CoinDesk'.


El proyecto, denominado 'Utility Settlement Coin' (USC), fue impulsado hace un año por las entidades financieras UBS, BNY Mellon, Deutsche Bank, Santander y NEX junto a la 'startup' Clearmatics. Ahora, Barclays, CIBC, Credit Suisse, HSBC, MUFG y State Street se unen a la iniciativa.


El objetivo del proyecto es preparar el camino para que los bancos centrales tengan criptodivisas en el futuro, facilitando a las entidades mundiales realizar una amplia variedad de transacciones entre sí mediante la utilización de activos garantizados en una cadena de bloques personalizada.


El dinero digital será clave en el futuro de los mercados financieros y los principales bancos del mundo no quieren quedarse atrás. De hecho, los responsables del proyecto llevan ya un tiempo en contacto con los bancos centrales y los reguladores para garantizar que USC cumpla todos los requisitos, como las políticas de protección de datos o la seguridad cibernética.


Aunque la nueva criptodivisa tendrá un alcance limitado para comenzar, el responsable de inversión estratégica e innovación fintech de UBS, Hyder Jaffrey, ha explicado al citado portal el potencial impacto que el proyecto podría tener algún día: "Lo vemos como un trampolín para que en un futuro los bancos centrales emitan su propia criptomoneda".

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Lunes, 28 Agosto 2017 06:01

Escenario financiero

Escenario financiero

Es un truismo que la crisis de 2008 se centró en los excesos ocurridos en el sistema financiero. Tales excesos se gestaron, en buena medida, en la política de tasas de interés de la Reserva Federal estadunidense en un tiempo en el que se creía que la economía se mantendría estable, que los riesgos en los mercados financieros podían anticiparse y que predominaban entre los agentes las llamadas expectativas racionales.

Además, la regulación del sistema financiero se relajó en 1999 durante la presidencia de Bill Clinton. Se derogó la ley Glass-Steagall de 1933, que pretendió salvaguardar el uso de los activos de los bancos, separando las operaciones comerciales de las inversiones especulativas.

Esa ley fue la reacción frente a la ruina provocada por la gran crisis de 1929 cuando quebraron casi 5 mil bancos. Según la ortodoxia económica, en la década de 1990 ya no podía ocurrir otra vez. En 2007 esto probó ser falso.

Entre 2002 y 2004 la política monetaria en Estados Unidos mantuvo relativamente bajas las tasas de interés para alentar la expansión de la economía. Al mismo tiempo, el dólar se sostenía como la moneda preferida en los mercados globales y se aplacaban las presiones sobre la inflación y el déficit fiscal.

Con las tasas bajas se incrementaron los préstamos bancarios, especialmente en el sector de la construcción residencial, un mercado muy proclive a la especulación. Las familias acrecentaron su deuda hipotecaria en una escalada que parecía no tener fin, pues se creía que el precio al alza de las casas era, finalmente, la condición que prevenía la caída del mercado.

Cuando la Reserva Federal empezó a elevar las tasas de los fondos federales para frenar la "exuberancia irracional", los deudores perdieron la capacidad de pagar las hipotecas, la construcción de viviendas se detuvo. Al mismo tiempo se acrecentó la innovación de los instrumentos de deuda, se abrieron las puertas a una mayor especulación que abarcó buena parte del planeta. Hay que recordar el impacto que esto tuvo en países enteros, como fueron los casos de Islandia, Irlanda o Grecia. La historia de la crisis es bien conocida.

En plena crisis, la Reserva Federal redujo de manera radical las tasas de interés hasta prácticamente un nivel de cero como una medida para impulsar la recuperación de la economía. Esto se acompañó de una expresa política de creación de dinero mediante la compra de los activos depreciados de los bancos. Con ello se infló hasta niveles desconocidos la deuda del banco central, un asunto que está pendiente de resolución. El fenómeno se extendió después a la Unión Europea.

Este es el marco en el que se gestó una nueva fase de regulación del sistema financiero con la Ley Dodd-Frank de Reforma de Wall Street y Protección del Consumidor, que entró en vigor en julio de 2010.

La trampa de las bajas tasas persiste desde fines de 2008, aunque desde fines de 2016 empezaron a subir hasta 1.25 por ciento. La verdad es que los banqueros centrales que adquirieron una desmedida preminencia en la política pública de la mayoría de los países como gestores de la crisis no aciertan a salir de la trampa de las tasas bajas.

Hoy, el gobierno de Donald Trump tiene en la mira un nuevo proceso de desregulación del sistema financiero. Para esto, los grandes bancos de Wall Street se han posicionado muy bien. Steven Mnuchin, actual secretario del Tesoro, y Gary Cohn, el director del Consejo Nacional Económico, provienen de la cúpula de los ejecutivos del poderoso banco Goldman Sachs.

La Reserva Federal se opone a esa desregulación, pues sabe bien que el ambiente de bajas tasas de interés no puede superarse, es decir, que lo que llaman "normalización" de la política monetaria no está en condiciones de darse. Y esto conlleva a que los precios de los activos, como son la acciones de las empresas y los mismos bonos de la deuda gubernamental, además de los bienes raíces, otra vez estén sobrevaluados.

Hay pues factores de distorsión en la asignación de los recursos que no alientan suficientemente la producción y el empleo y, en cambio, si fomentan la especulación y la concentración del capital. Además de que inciden negativamente en la distribución de la riqueza.

El conflicto en el ámbito de la producción, el nivel de los precios, las tasas de interés y los patrones del consumo y la inversión persiste. El endeudamiento privado y público sigue creciendo y se calcula que representa tres veces más que el nivel de la producción mundial.

El aumento del consumo sostenido por la deuda y en el marco de la distribución desigual de los recursos significa que se gasta hoy del dinero que se recibirá mañana, lo que provoca un desequilibrio en el tiempo. Así que mañana habrá que consumir menos o seguir endeudándose. Estas son condiciones para una nueva crisis.

Ese es el marco del debate sobre la regulación. Ese es también el escenario en el que siguen actuando los bancos centrales que no pueden reconfigurar las condiciones de la estabilidad y la expansión de las economías. Cualquier afirmación en contra es ilusoria o de plano una falsedad.

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Crisis financiera ¿Qué fue de los protagonistas de la estafa de las 'subprime' que trajo la mayor crisis económica?


Hace diez años estalló la crisis de las hipotecas basura en EEUU, que arrastró al sistema financiero internacional y llevó a la recesión a los países industrializados, y cuyas consecuencias todavía no han terminado de cicatrizar

 


Hace diez años estalló la crisis de las hipotecas subprime, el prólogo de lo que, trece meses después, fue la mayor crisis financiera que provocó una fuerte recesión en todo el mundo industrializado.


Los bancos de Estados Unidos venía comercializando hipotecas con un nivel de riesgo de impago superior a la media del resto de créditos (las subprime). Esas hipotecas se empaquetaban como títulos de deuda y se vendía, como productos de financieros de alta calidad. Y la burbuja fue engordando, al ritmo en que se calentaba el sector inmobiliario estadounidense; hasta que estalló.


Entre julio y agosto de 2007, empiezan los problemas para fondos, bancos y agencias hipotecarias en EEUU a medida que las hipotecas subprime resultan fallidas. El 9 de agosto el contagio alcanza Europa: el banco BNP Paribas suspende tres fondos por la falta de liquidez. Comienza la histeria en los mercados, y el BCE y la Reserva Federal de EEUU tienen que realizar inyecciones masivas de liquidez, para calmar las tensiones. Pero la inestabilidad seguirá, hasta el golpe definitivo con la caída de Lehman Brothers, el 15 de septiembre de 2008.


Los analistas y expertos apuntan que la burbuja financiera fue posible, en gran medida, por la desregulación y levantamiento de controles que siguió al mandato de Ronald Reagan, que otros presidentes no quisieron o pudieron frenar. La bola de nieve fue creciendo hasta que arrastró a todo el sistema financiero mundial.


Las heridas de aquella crisis todavía no han cicatrizado. Pero entre los ciudadanos queda la impresión de que los responsables o culpables de aquella crisis no han tenido su castigo. Un informe de Washington remitido al Congreso estadounidense señala que apenas 35 banqueros fueron sentenciados en los tribunales por la crisis. Y según un informe reciente del diario británico Financial Times apunta que los grandes bancos norteamericanos han pagado más de 150.000 millones de dólares en multas por la crisis.
Estos son los protagonistas de aquella crisis que todavía seguimos pagando.


Alan Greenspan:


Presidente de la Reserva Federal entre 1987 y 2006, fue el padre de la doctrina de la "exuberancia irracional", que dirigió las políticas financieras anti regulación que llevó a cabo EEUU en la época y fue señalada por muchos como uno de los pilares de la crisis hipotecaria. El famoso economista admitió en octubre de 2008 que en su fe ciega en la economía de mercado cometió un “error” al suponer que los intereses de las entidades financieras siempre estarían alineados con los de sus accionistas y que estas nunca asumirían más riesgos de los que podían afrontar.


Greenspan abandonó su cargo en la Reserva Federal en 2006, meses antes del estallido de la crisis, dejándolo en manos de su número dos, Ben Bernanke. Poco después, fundó su propia consultoría económica, Greenspan Associates, que asesora a bancos y fondos de inversión. También ha servido como asesor de inversiones en Deutsche Bank y en el fondo de inversiones de alto riesgo Paulson & Co. Greenspan fichó como asesor económico en Advisors Capital Management en septiembre de 2016.
Bear Stearns y Washington Mutual Inc.:


El banco de inversiones Bear Stearns y la caja de ahorros Washington Mutual se aprovecharon sin mesura del negocio de las hipotecas basura, llegando a acumular respectivamente 87.000 y 45.600 millones de dólares en subprime en los comienzos de la crisis. Investigaciones judiciales determinaron más tarde que ambas entidades incurrieron en prácticas fraudulentas en la gestión de los bonos hipotecarios.


Bear Stearns engañó a sus inversores, mintiéndoles sobre la calidad de los títulos que les vendía, en gran parte conjuntos de créditos hipotecarios sin valor y con muy alto riesgo. Por su parte, Washington Mutual estafó a prestatarios e inversores, convenciendo a los primeros para contratar préstamos que no iban poder pagar y posteriormente empaquetándolos y ofreciéndoselos a los segundos, enmascarando durante todo el proceso su riesgo real con documentos falsos y otras trampas.


La codicia acabó con ellos: Bear Stearns cae en mayo de 2008 y Washington Mutual en septiembre


La codicia acabó pasándoles factura. Bear Stearns caería en mayo de 2008, mientras que Washington Mutual aguantó sólo hasta septiembre de ese año. El hundimiento de WaMu es considerado -por las dimensiones de la entidad, la principal caja de ahorros del país hasta entonces- la mayor catástrofe bancaria de la historia de Estados Unidos. Ambos organismos fueron adquiridos por el gigante bancario JP Morgan Chase, que tuvo que hacer frente a cuantiosas multas por las acciones delictivas de las entidades.
La mayoría de los ejecutivos de Bear Stearns han seguido trabajando en el mundo de las finanzas, en posiciones similares en otros bancos. Thomas Marano, el director de la división de financiación hipotecaria, ha dirigido desde entonces varias compañías de gestión e inversión hipotecaria. Jeffrey Verschleiser, director de títulos respaldados por activos, ha ocupado varios altos cargos en Goldman Sachs. Michael Nierenberg and Baron Silverstein, ambos de la división de bonos hipotecarios de Bear Stearns, ostentan puestos similares en Bank of America. Jeff Mayer, co-director de renta fija de Bear Stearns, ha trabajado en lo mismo en UBS y Deutsche Bank.


Sólo Ralph Cijoffi y Matthew Tanin, que gestionaban fondos de inversión libre que alcanzaron la bancarrota en 2007, fueron sancionados por su papel en la crisis.
Tuvieron que pagar entre los dos un millón de dólares para liquidar los cargos. El director ejecutivo de Bear Stearns en la antesala de la crisis, Jimmy Cayne, se dedica a jugar al bridge de manera profesional. El de Washington Mutual, Kerry Killinger, es fundador y director de la empresa de inversiones Crescent Capital Associates.


Lewis Ranieri:


Conocido como el padrino de los bonos hipotecarios, se le atribuye la creación de la titulización, proceso mediante el cual activos no líquidos (como las hipotecas) se agrupan mediante ingeniería financiera para convertirse en títulos que se comercializan más fácilmente. Ranieri, entonces vicepresidente de la banca de inversión Salomon Brothers, es el fundador y actual presidente de Ranieri Partners, una asesoría de inversiones inmobiliarias.


Fannie Mae y Freddy Mac:


La Asociación Nacional Federal Hipotecaria (conocida popularmente como Fannie Mae) y la Corporación Federal de Préstamos Hipotecarios para la Vivienda (Freddy Mac) son las principales agencias hipotecarias de Estados Unidos, espolvorizadas por el gobierno hasta que tuvieron que ser rescatadas por él en los inicios de la crisis.
La primera fue creada en 1938 y la segunda surgió en 1970. Su misión era dinamizar el mercado hipotecario, comprando estos créditos a los bancos para que ellos pudiesen mantener su liquidez y conceder aun más.


Lo que falló durante el auge de la burbuja inmobiliaria fue precisamente que los emisores de préstamos hipotecarios encontraron un mercado alternativo a Fannie y Freddy mucho más provechoso, en el que podían vender activos que no cumplían los estrictos criterios de las agencias. Para evitar quedarse atrás, alrededor de 2006 Fannie y Freddy comenzaron a adquirir ciertos bonos subprime, avalados por las agencias de rating.


Cuando la burbuja explotó, Fannie y Freddy, que operaban exclusivamente en el mercado hipotecario, se precipitaron al colapso, y tuvieron que ser rescatadas por el gobierno. Su destino permanece a día de hoy sin determinar.


Las agencias de 'rating'

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Las agencias de rating, encargadas de calificar la calidad de los activos financieros, han sido acusadas de inflar las puntuaciones de paquetes de hipotecas basura, alentando así a los inversores a asumir inconscientemente riesgos elevados. Las agencias recibían la remuneración por emitir calificaciones directamente de los emisores de los bonos, lo que pudo crear conflictos de intereses. La competición entre ellas también ha sido señalada como una posible causa de este comportamiento.


Moody’s y Standards & Poor tuvieron que abonar 864 y 1.375 millones de dólares respectivamente a las autoridades estadounidenses para resolver alegaciones de manipulación de calificaciones, además de comprometerse a implementar estándares éticos rigurosos. Esta segunda parte parece estar resultando dificultosa para las agencias. Según un informe de la Comisión de Bolsa y Valores, recogido por el New York Times, a finales de 2015 se seguían detectando irregularidades en la conducta de las firmas.


Kathleen Corbet, directora de la mayor agencia de ratings, Standards & Poor, antes y durante la crisis de 2007, fundó en 2008 Cross Ridge Capital LLC, firma especializada en capital riesgo, que también dirige. Raymond McDaniel, director de Moody’s en esas fechas, continúa al frente de la agencia.


Goldman Sachs:


El banco de inversiones Goldman Sachs salió airoso, con ganancias de más de 4.000 millones de dólares, de la crisis hipotecaria que dejó temblando a las principales entidades bancarias del mundo. Un informe de la Comisión Levin, con representantes del Subcomité Permanente del Senado para Investigaciones, señaló en 2011 que esta posición ventajosa se pudo deber a que Goldman Sachs engañó a sus inversores para venderles activos ligados a hipotecas basura, para después adoptar posiciones bajistas contra estos activos, lo que produjo un doble beneficio para el banco. Sin embargo, la Justicia estadounidense resolvió que no había en el informe evidencias suficientes para investigar penalmente al banco o a sus ejecutivos.


Para acallar esta y otras denuncias, Goldman ha pagado más de 5.000 millones de dólares en multas a la Administración de EEUU. Su director ejecutivo en la época, Lloyd Blankfein, continúa en el cargo.


John Paulson:


El multimillonario fue el gran beneficiario de la crisis hipotecaria. Apostó por el estallido de la burbuja inmobiliaria y ganó 3.700 millones de dólares cuando su predicción resultó acertada, recibiendo duras críticas por enriquecerse de las pérdidas generalizadas.


Desde 2011, el fondo de inversiones que dirige, Paulson & Co., ha menguado en dos tercios de su valor, pasando de los 36.000 millones de dólares en 2011 a 10.000 millones en la actualidad. Sin embargo, una nueva apuesta inmobiliaria y política podría cambiar su suerte.


Paulson es uno de los principales accionistas de Fannie Mae y Freddie Mac, las grandes agencias hipotecarias que pasaron a manos del gobierno estadounidense al ser rescatadas en 2007 y siguen bajo control de los poderes públicos. Con un valor mínimo actualmente, sus inversores permanecen a la espera de que este se dispare cuando sean privatizadas.


Parece que este momento podría llegar inminentemente. El nuevo secretario del tesoro estadounidense, Steve Mnuchin, es un gran partidario de que el gobierno se desvincule de estas agencias. También lo es el presidente Donald Trump, que Paulson apoyó desde los inicios de su campaña electoral, sirviendo como consultor económico de su campaña y dotando al comité de inauguración de la presidencia de 250.000 dólares.


AIG:


La compañía aseguradora American International Group concedió seguros contra el impago de los bonos hipotecarios, entendiendo que estos activos, calificados como muy seguros, rara vez serían objeto de incumplimientos de pago.


Nada más lejos de la realidad. El desplome de las hipotecas puso la empresa al borde de la quiebra, forzando al gobierno de Estados Unidos a rescatarla, con un préstamo de emergencia de 85.000 millones de dólares. El rescate se produjo al día siguiente de la quiebra de Lehman Brothers y la negativa del gobierno a intervenir en más rescates bancarios. En el caso de AIG, el gobierno señaló que el impacto de su caída en la economía habría sido tan grande que hacía ineludible su intervención.


AIG continúa operando hoy en día. Su director general en la época, Maurice R. Greenberg, dirige la aseguradora Starr Co. & Inc. Joseph Cassano, director del equipo de AIG que vendía seguros contra el impago en Londres, considerado el “paciente cero” del colapso global, ha desaparecido de la esfera pública.


Lehman Brothers:


EL gigante financiero Lehman Brothers, cuarto banco de inversión más importante de Estados Unidos, se declaró oficialmente en bancarrota el 15 de septiembre de 2007. El gobierno de Estados Unidos rechazó rescatar la entidad, aduciendo a un "riesgo moral" de que todos los bancos exigiesen el mismo trato en caso de fallar.


Un informe judicial durante la evaluación de su proceso de liquidación halló que los ejecutivos de la empresa habían incurrido en "riesgos excesivos", cometiendo "errores de juicio" al invertir descontroladamente en hipotecas basura y otros activos tóxicos y no prever el desenlace final. Además, apuntaba que los altos cargos habían manipulado las cuentas de la entidad para maquillar su insolvencia hasta que se hizo evidente.


Tras el hundimiento de la entidad, Dick Fuld, su director ejecutivo, lanzó en 2009 Matrix Advisors, una empresa de asesoramiento a pequeñas empresas para desarrollo de negocio y acceso a capital. El director de inversiones de Lehman Brothers, Hugh McGe III, asumió varios puestos en la directiva de Barclays a partir de 2008 y dirige ahora Intrepid Financial Partners, LLC, que él mismo contribuyó a fundar.


Merril Lynch:


Al banco de inversión Merril Lynch le estaba yendo de maravilla con el negocio de las hipotecas y derivados. Registró un crecimiento de un 40% de su valor en 2006 y decidió adquirir First Franklin, compañía especializada en préstamos de riesgo elevado, para continuar su expansión.


La oleada de impagos hipotecarios de 2007 alcanzó de lleno al banco. El 15 de septiembre fue adquirido por Bank of America, con ayudas públicas para garantizar su sustento. Bank of America se ha tenido que hacer cargo de multas por acciones leales contra la actuación previa a la crisis de Merril Lynch y sobre la información provista sobre el estado de la entidad durante la compra.


El director ejecutivo de Merril Lynch llegó al consejo de administración de Alcoa, multinacional de aluminio, al poco de constatarse la crisis. Sus principales directivos, Osman Semerci y Ahmass L. Fakahany, han continuado sus carreras profesionales en sectores dispares. Semerci reflotó Duet Groupuna, gestora de patrimonio con sede en Londres, de la que ahora es director ejecutivo. Por su parte, Fakahany, permanece establicido en Wall Street, donde dirige restaurantes de lujo.


Phil Gramm y Chris Todd:


Ávido defensor de la desregulación finaciera, el senador republicano Phil Gramm trató de presentar las hipotecas subprime como un ingrediente esencial del sueño americano y contribuyó al auge de la titulización. Una ley con su nombre, la Ley Gramm-Leach-Bliley de 1999, eliminó las estrictas reglas impuestas al sector financiero tras la Depresión, permitiendo a Wall Street embarcarse en la especulación de alto riesgo.


El senador de Texas fue el que más contribuciones recibió de bancos comerciales en sus campañas electorales entre 1989 y 2002 y de los cinco que obtuvieron más donaciones de Wall Street. Gramm nunca perdió la confianza en el mercado, llegando a afirmar que la crisis financiera era una “recesión mental” en julio de 2008, tres meses después de la caída de Bear Stearns y cinco antes de la de Lehman Brothers.


Desde su retirada del Senado en 2002, Gramm trabajó como vicepresidente del departamento de inversiones de UBS, empresa suiza de servicios financieros, pasando a ser asesor de la entidad en 2012. En marzo de 2016, fue nombrado consejero económico del candidato republicano a la presidencia Ted Cruz.


El senador demócrata Chris Dodd, presidente del Comité de Banca del Senado entre 2007 y 2010, se resistió a endurecer las regulaciones de Fannie Mae y Freddie Mac, abogando en su lugar por que estas agencias concediesen hipotecas menos fiables, esperando facilitar así a los segmentos más pobres de la población adquirir viviendas en propiedad. Dodd recibió entre 1989 y 2008 donaciones por valor de 165.000 dólares de Fannie y Freddie, más que cualquier otro miembro del Congreso, según explica The Guardian


El senador de Connecticut tendría tiempo de retractarse de este impulso desregulador. Junto con el entonces presidente de la Comisión de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, Barney Frank, fue responsable de redactar la ley Dodd-Frank, firmada por Barack Obama durante su primera legislatura, que establecía una rigurosa reglamentación para poner límites a la temeridad de Wall Street.


Dodd dejaría el Senado en 2010, convirtiéndose en marzo de 2011 en director de la Asociación Cinematográfica de Estados Unidos, el grupo de presión de los principales estudios de Hollywood. Chris Dodd abandonará su posición al frente del lobby en septiembre de este año.

 

09/08/2017 08:54 Actualizado: 09/08/2017 11:20
paula peñacoba

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Qatar, epicentro de dos guerras: petróleo vs. gas y renminbi vs. dólar

Se manejan muchas causales –unas rocambolescas, otras muy peregrinas– sobre la ruptura dramática de la coalición de varios países árabes poderosos –encabezados por Arabia Saudita (AS), la mayor potencia económica de la región, y Egipto, todavía la mayor fuerza militar del mundo árabe hoy dislocado– con Qatar, diminuto país (con una superficie de 11 mil 581 kilómetros cuadrados) con el segundo mayor PIB per cápita del mundo (129 mil 700 dólares, detrás del paraíso fiscal europeo Liechtenstein) gracias a ostentar la principal exportación de gas natural licuado (LNG, por sus siglas en inglés) del planeta y a su ínfimo número de habitantes autóctonos (¡11.6 por ciento de la población total de 2 millones 258 mil!), encapsulados por la aplastante mayoría de trabajadores residentes primordialmente provenientes del subcontinente indio.

The Hill asevera que detrás la crisis de Qatar se encuentra la telenovela del pago de un rescate por mil millones de dólares de 26 personajes, con varios miembros de la familia real, que andaban de caza en Irak, secuestrados por Al Qaeda y cuya mitad fue pagada al gobierno de Bagdad (https://goo.gl/jsgnVs).

Otros novelistas británicos con pretensiones geopolíticas, afirman que se trata de una venganza del otrora empresario Trump por el desprecio a sus inversiones inmobiliarias y de casinos mafiosos en Qatar.

Seré más estructural con la profundidad geopolítica de la crisis que ha fracturado al Golfo Pérsico –enfrentando a las cinco potencias regionales del Medio Oriente: por un lado, AS, Egipto (e Israel en forma subrepticia), y por otro, a Turquía e Irán que apoyan a Qatar– sin contar la división interna del Consejo de Cooperación del Golfo cuando Kuwait (con una notable población chiíta de 40 por ciento) y Omán se han inclinado por una plausible cuan elusiva salida diplomática– no se diga la neutralidad de Argelia y Marruecos en el mundo árabe y, sobre todo, en el mundo islámico no-árabe, la ecuanimidad, que no nimiedad, de Pakistán: único país musulmán dotado de 130 bombas nucleares que comparte una frontera de 959 kilómetros con Irán y cuenta con una pletórica población chiíta (20 por ciento) inmersa en sus 200 millones de habitantes de mayoría sunita.

Muchos factores han acercado a la potencia sunnita no-árabe de Turquía con la potencia chiíta persa de Irán cuando destacan su mutuo apoyo a Qatar y su común aversión a la creación de un estado independiente kurdo.

Todavía no redacto las causales estructurales, a mi juicio, cuando ya brilla en todo su resplandor la hipercomplejidad de la grave crisis que enfrentan AS y Qatar que ha puesto de cabeza tanto al mundo árabe como al mundo islámico para el schadenfreude –placer que provoca el mal ajeno– de Israel, cuyo anhelo es balcanizarlos con el fin de prevalecer sola con su máximo de 400 bombas nucleares clandestinas.

El gobierno alemán –usualmente parco y prudente en sus apreciaciones globales– teme la detonación de una guerra regional en el Golfo Pérsico.

No es un asunto menor, que tiene como epicentro a Qatar y coloca en relieve dos simultáneas guerras estructurales: 1. La del petróleo (encabezado por AS) contra el gas (el componente LNG de Qatar) y, 2. La del dólar de EU con el renminbi chino.

Entre las 13 exigencias perentorias, transmitidas por la loable intermediación de Kuwait, que han exigido cuatro países árabes –AS, Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin– para que cumpla Qatar en un plazo de 10 días, destaca "el alineamiento (sic) militar, político, social y económico (¡supersic!) con los otros países del Golfo y el mundo árabe, en línea (sic) con el acuerdo logrado con AS en 2014".

Más que "alineamiento" parece más bien la "alienación" y la capitulación de Qatar.

Pese a la asfixia en sus únicos 87 kilómetros de frontera terrestre con AS que encabeza un boicot por cielo, mar y tierra –sin contar la pérdida de 13 mil millones de dólares en sus activos bursátiles y la obligada importación de alimentos de Turquía, Irán y Omán–, Qatar cuenta con cartas nada desdeñables: desde sus prósperos Fondos Soberanos de Riqueza (https://goo.gl/Txfs57) –que le han permitido invertir en grandes empresas de Gran Bretaña y Alemania–, pasando por la principal base militar de EU en la zona, hasta la nueva base militar de Turquía.

Alá ha deseado que Qatar comparta geográficamente con Irán su mayor fuente de ingreso de su pletórico yacimiento gasero en el Golfo Pérsico (los contiguos "Campo Norte" de Doha y el "Campo Pars Sur" de Teherán) y cuyas transacciones son retribuidas con la divisa china renminbi debido a las sanciones cada vez más asfixiantes de Trump contra la antigua Persia al haber adoptado sin rubor la irredentista política exterior del primer israelí Netanyahu acoplado con el "ultraortodoxo judío" Jared Kushner, yerno del polémico empresario-presidente.

Tal como pintan las cosas al corte de caja de hoy, se ha gestado la competencia de dos estratégicos oleogasoductos para desembocar en el mar Mediterráneo con mira en el relevante mercado europeo: 1:El de AS-Jordania-Israel, y 2-El de Qatar-Irán-Siria-Turquía.

Ya habrá tiempo para detallar la guerra del petróleo de AS y del LNG de Qatar para centrarme en forma sucinta en el primer centro regional del renminbi en Doha.

Desde hace dos años opera en Qatar un Centro de Compensaciones & Liquidaciones con la divisa china renminbi, según Economist Intelligence Unit, propalado por HSBC (https://goo.gl/xq7jmR), lo cual, a mi juicio, no podía quedar sin respuesta disuasiva por EU que lleva en su conciencia a dos cadáveres conspicuos que intentaron fugarse de los grilletes globales del dólar-centrismo petrolero –el ahorcado iraquí Saddam Hussein, quien se atrevió a formular la permutación de petrodólares por petroeuros,y el libio sodomizado (literal) Muamar Kahadfi quien pretendió lanzar el "dinar-oro" en lugar de la chatarra del billete verde–, sin contar el extraño "accidente" aéreo en Rusia de Christophe de Margerie, jerarca de la petrolera gala Total, quien pensaba realizar sus transacciones en petro-rublos en lugar de dólares (https://goo.gl/ZLNH36).

El Centro Renminbi de Qatar es operado por el banco chino ICBC, el mayor del planeta que "ayudará en teoría a facilitar los flujos comerciales de China con Qatar y la región".

Hoy las petroleras estatales chinas CNOOC y PetroChina son recipiendarias de las cada vez más crecientes importaciones de LNG qatarí (con la estatal QatarGas,la mayor del mundo), detrás de Japón, Surcorea e India.

La Autoridad de Inversiones de Qatar diversifica sus Fondos Soberanos de Riqueza y ya empezó a invertir en empresas chinas: ICBC, Banco Agrícola de China, Citic Capital (22 por ciento) y Lifestyle International (20 por ciento), mientras la constructora China Harbour Engineering Company y Sinohydro participan en la infraestructura de Qatar que apoyó en forma entusiasta la creación del legendario banco AIIB de patrocinio chino (https://goo.gl/ASe5ho).

El Centro Renminbi de Qatar epitomiza el desplazamiento del dólar en su otrora feudo inexpugnable del Golfo Pérsico, hoy fracturado, cuando se vislumbra la muy riesgosa fase del advenimiento del petroyuan.

¿Dejarán celebrar la Copa Mundial de Futbol en 2022 en Qatar?

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Las elecciones francesas, una farsa siniestra

La democracia electoral pluripartidista, joya de la modernidad democrática en Europa y en Estados Unidos, está gangrenada y ha iniciado el camino de su decadencia. La dictadura ejercida por el capital de los monopolios financieros ha aniquilado visiblemente el alcance y el sentido de las elecciones. Esta es una experiencia por la que Francia ya había pasado hace unos años: el pueblo francés había rechazado por referéndum la propuesta de constitución europea; esto no preocupó en absoluto al gobierno ni al parlamento, ¡que la adoptaron al día siguiente!


La lección que sacó de ello el pueblo francés fue simplemente que el voto había perdido su alcance decisivo y que ya no valía la pena acudir a las urnas. Las elecciones presidenciales de abril de 2017 y las dos vueltas de las elecciones al Parlamento del 11 y del 18 de junio de 2017 así lo atestiguan. ¡Las abstenciones se acercan desde entonces al 60% del cuerpo electoral! Algo nunca visto en la historia de la democracia occidental. En estas condiciones, aunque Macron haya sido elegido Presidente y disponga de una confortable mayoría absoluta en el nuevo Parlamento, el voto positivo a su favor no supera el 16% de los ciudadanos, reclutados en privado en el seno de las clases medias y de los empresarios, un medio social naturalmente “pro-capitalista”, socialmente reaccionario; no constituye en absoluto “un maremoto” como lo presentan los medios de comunicación dominantes. De haberse producido un caso análogo en Rusia, en Irán o en cualquiera de los países del Sur, los medios de comunicación occidentales no habrían dejado de denunciar la farsa. Pero se guardan mucho de decir lo mismo cuando se trata de una “democracia” occidental, en este caso de Francia.


La farsa electoral es el resultado previsible del ejercicio de la dictadura continua y sin precedentes desde hace tres décadas de los monopolios financieros, una dictadura enmascarada bajo la apariencia engañosa de las “exigencias objetivas de las leyes del mercado”. Esta dictadura se ha adueñado del poder político directo, y la adhesión de la socialdemocracia al discurso y a las exigencias del neoliberalismo económico ha producido de facto una forma de poder de “partido único”, precisamente el que está al servicio de la pequeña minoría de los “más ricos”. Ya no hay ninguna diferencia en la práctica de los gobiernos de la derecha clásica o de la izquierda electoral tradicionalmente mayoritaria representada por los socialistas. Esta forma de partido único –el de los “neocons” en Estados Unidos– regula actualmente la “vida política”, de hecho la “vida despolitizada” en el Occidente europeo y norteamericano.


No hay ningún motivo para alegrarse de esta farsa siniestra. Pues la pérdida de legitimidad de la “democracia electoral” no va acompañada por el avance de una alternativa inventiva de formas nuevas y más avanzadas de una democracia real mejor. Esto vale tanto para Occidente como para los países del Sur: los pueblos constatan la deriva, pero finalmente acaban aceptando las consecuencias, a saber, la “marcha atrás” a todo gas. Para Francia, como para los demás países del centro imperialista, las ventajas que procura esta posición en el sistema mundial a la gran mayoría de los pueblos implicados están probablemente en el origen de la “adhesión” pasiva al liberalismo de los mercados.


Sin embargo, el porvenir sigue abierto. En Francia, la farsa electoral de la “República en marcha” no responde a ninguna expectativa de la amplia mayoría de los ciudadanos y de los trabajadores. La esperada adhesión de la derecha al proyecto supuestamente de “centro” no tardará en dejar al descubierto el verdadero rostro de Macron: el de un hombre de derechas al servicio del capital financiero y de las políticas neoliberales, y nada más. Como contrapunto, las luchas sociales, reforzadas por la emergencia de la fuerza política representada por “la Francia insumisa”, están probablemente llamadas a adquirir una mayor amplitud. El falso “maremoto macronista” del que presumen los medios de comunicación pese a que no tiene relación alguna con la realidad de los hechos, corre el riesgo de ser de corta duración. Conviene saber, sin embargo, que la experiencia de las tres últimas décadas ha demostrado que las luchas sociales por sí mismas no son suficientes para detener la deriva de derechas y restablecer una dinámica de avances sociales que implique la superación de las estrategias defensivas y la cristalización de un proyecto alternativo positivo, auténticamente social y democrático. Un proyecto de esta naturaleza tendrá que saber inscribirse, por la fuerza de las cosas, en una perspectiva más amplia y más larga, cuestionando de nuevo al orden mundial imperialista y al subsistema europeo atlantista que lo sostiene. Las condiciones de emergencia de las visiones de esta amplitud y de las estrategias de acción que avanzan en esta misma dirección, tendrán que ser recordadas y constituir el núcleo de los programas de debate de la izquierda radical, tanto en Francia como en el resto de Europa y en todo el mundo.

 

Samir Amin
TopoExpress
Texto de Samir Amin traducido por Josep Sarret para El Viejo Topo.

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¿Por qué Trump decidió acusar a Qatar de "financiar el terrorismo"?

El diminuto emirato sabe quiénes son sus verdaderos amigos después de haber sido abandonado por el presidente estadunidense. Pero en los círculos qataríes existen temores de que esto no fue, después de todo, una casualidad. ¿Qué rayos hizo que el presidente Donald Trump identificara a Qatar, con una larga relación con Estados Unidos y que hospeda a 10 mil elementos del ejército en su más grande base militar en Medio Oriente, como un "financiador del terrorismo"? ¿Alguien le informó erróneamente sobre la región? ¿O está el señor Trump resentido, como se preguntan algunos empresarios qataríes, porque un trato de bienes raíces que perseguía el entonces futuro presidente estadunidense con los gobernantes del emirato fracasó en 2010?

Clayton Swisher, el periodista de investigación que descubrió los Papeles de Palestina en 2011 –que detallan las pláticas secretas entre israelíes y la Autoridad Nacional Palestina con la entonces secretaria de Estado estadunidense, Condoleeza Rice–, dice que Trump y su hija Ivanka visitaron Qatar hace siete años. Ahí, señala, se acercaron a dos altos funcionarios qataríes encargados de inversiones y buscaron su ayuda. Uno era Husein Al Abudllah, miembro del consejo ejecutivo de la Autoridad de Inversiones de Qatar (QIA, por sus siglas en inglés). El otro era el jeque Hamid bin Jaseem al Thani, miembro de la familia real, quien entonces fungía como primer ministro.

En un reportaje publicado en The Huffington Post, Swisher afirma que las pláticas fracasaron y que Al Abdullah quedó asombrado por la forma en que Trump presentó su propuesta para un fondo de bienes raíces que estaba en dificultades: ni Hamid, ni Al Abudllah le dieron dinero qatarí.

El QIA es el segundo fondo soberano de riqueza con activos por 338 mil millones de dólares.

Swisher agregó que, con todo, Ivanka Trump regresó a Qatar con su esposo, Jared Kushner, en busca de un trato diferente que involucraba la propiedad de Kushner, ubicada en el 666 de la Quinta Avenida. Las pláticas sobre este asunto continuaron hasta 2016. Swisher también cree –y afirma haber descubierto esto– que el padre de Kushner, Charles, estaba en discusiones con Hamid, quien ya era un empresario independiente pues había dejado ya el puesto de primer ministro, y le solicitó 500 millones de dólares, pero Qatar le dijo a Charles Kushner que tendría que encontrar mil 200 millones en algún otro lado. Estás pláticas, según Swisher, continuaron hasta hace unos meses.

Si Trump se ha vuelto contra Qatar –y nadie ha explicado hasta ahora por qué sucedió esto– el pequeño emirato ha descubierto amigos regionales que no sabía que tenía. Omán ha enviado una flotilla de barcos mercantes con alimentos a Doha. Lo mismo hizo Marruecos. En este último caso, el rey Mohammed VI buscaba neutralizar, de manera muy suave, como es él, numerosas manifestaciones públicas en Hoceima, en la región de Rif, y sus alrededores.

Estas protestas surgieron después de que un pescador fue asesinado (no se sabe si con ayuda de la policía local) y fue arrestado un político muy popular. La muerte del hombre parece un espeluznante paralelismo con otras muertes de individuos que catalizaron revoluciones en Túnez y Egipto. Como sugirió un cínico qatarí hace unas horas, el gesto del rey hacia Qatar puede ayudar a mantener su popularidad política en casa. "Es Ramadán y el gesto (del rey) Mohammed será juzgado con agrado por su pueblo". Agregó: "Él sabía lo que estaba haciendo cuando decidió enviarnos alimentos".

Otro qatarí menos irónico también señaló que las importaciones turcas de alimentos están ayudando a que haya menos escasez en Doha. “Solíamos importar de Arabia Saudita... pero la comida turca es mucho mejor”, afirmó; y podría tener razón.

Irán también intentó, de manera por demás sagaz, ayudar a Qatar al ofrecer abrirle su espacio aéreo a la aerolínea Qatar Airways, que ya no puede sobrevolar Arabia Saudita o los Emiratos Árabes Unidos.

Kuwait, que ayudó a fundar el Consejo de Cooperación del Golfo, no quiere que la alianza por la que luchó tanto colapse y por ello los kuwaitíes intentan mediar en el conflicto.

Lo que más intriga, sin embargo, es la reacción de Vladimir Putin a la crisis de Qatar. Rápidamente expresó su apoyo a Qatar, aunque evitó hacer cualquier crítica a Arabia Saudita. Y no es de extrañar. Sólo unos días antes de que casi todos los países del golfo Pérsico rompieran relaciones con Qatar, el segundo heredero de la corona y ministro de Defensa, Mohammed bin Salman –quien además es héroe de la desastrosa guerra con Yemen–, visitó el Kremlin para charlar con Putin.

Evidentemente, estas conversaciones se centraron sobre Siria y los precios del petróleo. Pero ahora los qataríes y sin duda los sauditas se preguntan si el segundo príncipe heredero no le dijo a Putin sobre la crisis que se avecinaba, y si Putin advirtió a Arabia Saudita no invadir Qatar.

Después de todo, si de algo se puede acusar a Putin es de la violenta represión de los "rebeldes" en Siria. Otra cosa es si él se puede erigir como un pacificador en el Golfo Pérsico.

The Independent

Traducción: Gabriela Fonseca

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El dinero de la Iglesia El espíritu pagano de los 'negocios de Dios'

La Iglesia católica, pese a decirse al servicio de los pobres, maneja su patrimonio financiero con los mismos criterios que cualquier empresa. Compra títulos deuda pública, se beneficia de las sicav y busca ganar rentabilidad e influencia con sus multimillonarias inversiones.

 

Madrid
13/06/2017 21:55 Actualizado: 14/06/2017 08:39

Aunque su reino no sea de este mundo, la Iglesia católica nunca ha descuidado los asuntos terrenales. Como cualquier empresa, procura administrar su copioso patrimonio con criterios de rentabilidad y/o influencia. Sobre todo, el patrimonio financiero: los miles y miles de millones que cada año pasan por sus manos, procedentes de las arcas públicas o de las donaciones de sus fieles.


Los negocios de Dios son tan universales como su Iglesia y tienen su epicentro en la sede apostólica de Roma, aunque se extienden por los centenares de diócesis del planeta que cuentan con recursos para hacerlos. Hay ejemplos muy reveladores de hasta dónde llega el poderío económico y cuál la forma en la que gestiona su dinero una institución que se proclama al servicio de los pobres.


A finales de 2012, el Banco Vaticano no quiso quedarse al margen de los pingües beneficios derivados de la crisis de la deuda, que puso por las nubes la rentabilidad de los bonos del Estado. Para sumarse al festín, colocó en ese tipo de productos cerca de dos mil millones, la mayor parte en dos países sobre los que pendía la espada de Damocles de la intervención: Italia (1.179 millones) y España (589 millones).


Se trata sin duda de cifras modestas, comparadas con las que movilizaron por aquella época los grandes inversores institucionales, pero constituyen una prueba irrefutable de que el modus operandi de quienes gestionan la Iglesia no difiere del más habitual en las entidades con ánimo de lucro. A pesar de que, al menos en teoría, los fines que persiguen son radicalmente distintos.


Por supuesto, la Iglesia española no constituye ninguna excepción y, cuando opera en los mercados financieros, parece regirse por aquello de “a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César”. De ahí que, durante años, no haya tenido el más mínimo pudor en utilizar unos de los instrumentos favoritos de los ricos para engordar su patrimonio con el menor coste fiscal.


A principios de 2008, la Iglesia controlaba varias sicav, las sociedades de inversión colectiva cuyos beneficios gozan del privilegio de tributar sólo al 1%. Umasges tenía como socios a los arzobispados de Madrid y de Burgos y a la Mutua Umas, perteneciente a la órbita de la Conferencia Episcopal. En Vayomer y Gran Premier había también una clara presencia eclesiástica, aunque el aliado era en este caso (quién mejor) el banco portugués Espirito Santo.


La crisis se llevó por delante algunas de estas sicav: Umasges fue disuelta en el mismo 2008 y Gran Premiere, en 2011. Vayomer cambió en 2012 su nombre por el de Naujirdam Inversiones, y otro tanto ocurrió con Finanzas Querqus, propiedad de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, que pasó a llamarse Relian Capital. Pero el objetivo seguía siendo idéntico: sacar la máxima rentabilidad y pagar los mínimos impuestos.


Para saber en qué activos colocan sus activos estas sicav, basta con echar un vistazo a último informe de Naujirdam depositado en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y correspondiente al primer trimestre de 2017. Títulos de renta fija y acciones de grandes empresas, como Banco Santander, Telefónica o Repsol, forman parte de su cartera, por un importe total que rondaba los cinco millones de euros a esa fecha.


Por cierto que la existencia de Naujirdam se compadece mal con el manual de inversiones financieras que aprobó el Plenario de la Conferencia Episcopal celebrado en noviembre de 2016. Según la información que trascendió entonces sobre su contenido, los obispos se comprometieron a no invertir en paraísos fiscales, ni realizar operaciones de carácter especulativo... ni utilizar sicav.


La afición de la Iglesia a poner su dinero bajo el sol que más calienta viene de antiguo y ha hecho que sobre ella caiga algún inesperado chaparrón. El más sonado fue, sin duda, el escándalo de Gescartera, la agencia de valores intervenida en 2001 por defraudar a sus clientes después de ofrecerles altas rentabilidades. Unos veinte millones de euros perdieron las instituciones religiosas que confiaron en ella.


Al menos dos diócesis figuraron entre los damnificados: la de Valladolid y la de Astorga. El ecónomo (administrador) de esta última, el sacerdote Ángel Lucio Vallejo Balda, fue nombrado tiempos después secretario de la Prefectura para Asuntos Económicos de la Santa Sede, seguramente en recompensa por su buen olfato. Ya con Francisco como papa, Vallejo Balda protagonizaría la filtración de documentos pontificios secretos bautizada con el nombre de Vatileaks 2, por la que fue condenado en 2016 a 18 meses de prisión.


Si Gescartera constituyó un ejemplo de las consecuencias de la avaricia en la gestión del patrimonio financiero de la Iglesia, el más reciente del Banco Popular refleja hasta qué punto organizaciones vinculadas a ella están dispuestas a arriesgar mucho dinero a cambio de mantener ciertas cuotas de influencia y de poder.
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Uno de los pesos del banco ha sido tradicionalmente la Sindicatura de Accionistas, que tenía el 9,8% del capital antes de la absorción por el Santander. Pertenecía a ella la Unión Europea de Inversiones (UEI), promovida por personas e instituciones cercanas al Opus Dei, el movimiento religioso que nutrió la alta dirección del Popular durante años, incluidos al menos un presidente (Luis Valls-Taberner) y un consejero delegado (Rafael Termes).


La participación de la UEI, que era del 3%, valía más de 260 millones de euros hace dos años. Para que no se diluyera en las tres ampliaciones llevadas a cabo desde entonces, tuvo que desembolsar una fuerte suma de dinero (74 millones en la última). Como parte lo obtuvo a crédito, el desplome posterior de la acción puso a la sociedad al borde de la quiebra técnica.


Todos estos asuntos, aunque estuvieran en juego fondos de distinta procedencia, han proporcionado argumentos a quienes defiende que la Iglesia debe estar sujeta fiscalización por el Tribunal de Cuentas, al ser perceptora de recursos públicos. Sólo a través de la asignación tributaria (la casilla del IRPF), recibe del orden de 250 millones de euros anuales, a los que hay que añadir las subvenciones de todo tipo provenientes de las distintas administraciones.


Sin embargo, el Tribunal de Cuentas se niega a entrar en las de la Iglesia, como quedó de manifiesto en la votación de su plan para 2017. Nunca antes se había visto el asunto en el pleno, y los siete consejeros nombrados a propuesta del PP hicieron valer su mayoría, frente a los cinco del PSOE. Eso impedirá que se sepa con detalle a qué dedica el dinero una institución como la Conferencia Episcopal, que incluso en los momentos más duros de la crisis ha gastado más en mantener su propia televisión (13TV) que en ayudar a Cáritas.

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Viernes, 26 Mayo 2017 06:20

El secreto de los laboristas

El secreto de los laboristas

Desde que se difundieron sus propuestas de aumentar el gasto social y nacionalizar los servicios públicos, subió el laborismo en las encuestas. La clave parece estar en que se detalla quiénes pagarán por ello: los paraísos fiscales y el sector financiero.


En el corazón de la popular plataforma electoral del laborismo se encuentra la lucha contra los paraísos fiscales y contra la hegemonía del sector financiero. Los esperados réditos de ese combate son las llaves para hacer realidad el anunciado incremento en la inversión social y llevar adelante un programa de nacionalización de los servicios energéticos, ferroviarios y agua.


La plataforma “más socialista en décadas” ha levantado la expectativa de voto por el laborismo que lucha por remontar la baja popularidad de su líder, Jeremy Corbyn. Desde su filtración a la prensa el 11 de mayo, los laboristas subieron cuatro puntos en la intención de voto y recuperaron el apoyo de muchos afiliados y simpatizantes que dudaban por primera vez en su vida si seguir la tradición de un partido con más de un siglo de historia.


El detallado financiamiento de los casi 50 mil millones de libras que insumirá el ambicioso programa de nacionalizaciones y masiva inversión en salud, educación y vivienda es uno de los aciertos de este manifiesto. Contrario a las acusaciones tradicionales de que los laboristas gastan lo que no tienen, el manifiesto publicó en un documento por separado cómo se financiarían cada una de estas promesas.


El llamado impuesto Robin Hood que se aplicará a las transacciones financieras recaudará en los cálculos laboristas casi cinco mil millones de libras anuales con el cierre de las actuales rendijas legales que le permiten a bancos y fondos de alto riesgo no pagar impuestos en una serie de transacciones financieras que incluye el poderoso mercado de derivados (comercio diario de 5 billones). La propuesta no es original: está por entrar en vigor en otros 10 países europeos. El valor agregado que tiene en el caso del Reino Unido es que golpea directo al corazón de ese centro financiero global que es Londres.


El laborismo prometió atacar la elusión fiscal que, según la organización líder en la lucha contra las guaridas fiscales y la evasión, la Tax Justice Network (TJN), se fagocita unos 19 mil millones de libras anuales. Si a esto se suman los 86 mil millones que TJN calcula de evasión fiscal se tiene el gasto total en educación, el 75 por ciento de lo que se invierte en salud o una séptima parte del presupuesto total británico.


La estrategia laborista en este campo es cerrar las rendijas legales y atacar el sistema de empresas fantasmas, prestanombres y testaferros que saturan las guaridas fiscales, muchas de ellas conectadas por un cordón umbilical con la City de Londres. Las compañías y los individuos con ingresos de más de un millón de libras tendrán que informar públicamente su declaración impositiva y se potenciará el número de inspectores e investigadores de la HM Revenue and Customs (AFIP británica).


El portavoz en temas económicos del laborismo, John Mc Donnell, señaló que el impuesto sobre la City sirve para recuperar el masivo rescate que recibió el sector financiero en 2008. “Los trabajadores y el ciudadano medio todavía están pagando por una crisis que ellos no causaron y que llevó al peor recorte de los servicios públicos y sociales en décadas. Solo estamos buscando reequilibrar la balanza de manera más justa. Con que los que comercian con derivados paguen una pequeña fracción de las ganancias que obtienen, podríamos financiar nuestros servicios públicos”, señaló McDonnell.


El laborismo incorpora también una propuesta que se retrotrae a iniciativas de la primera presidencia de Rafael Correa en Ecuador, retomadas por unos 50 municipios españoles, liderados por Barcelona, que declararon su intención el año pasado de estar “libres de paraísos fiscales”. En la versión laborista la propuesta excluye de la licitación de contratos públicos a empresas que incurran en mecanismos de elusión o evasión fiscal: las operaciones o presencia en guaridas fiscales será fundamental para determinar si una compañía cualifica para una licitación.


El director de Tax Justice Network, Alex Cobham, saludó la iniciativa del laborismo. “Estas medidas para combatir el secreto financiero y los abusos impositivos son muy importantes. El sistema impositivo es hoy el menos redistributivo de las últimos 40 años y el impacto se siente en el deterioro de los servicios públicos por falta de financiamiento y en el aumento de pobreza infantil. Desde ya que estamos hablando de un problema que no se limita al Reino Unido. Ustedes lo saben muy bien en Argentina”, indicó Cobham a PáginaI12.


El director de TJN no habla de oído. En marzo fue el co-autor de un informe auspiciado por la ONU sobre la evasión fiscal de las multinacionales que colocaba a Argentina, con unos 24 mil millones de dólares anuales, en el quinto lugar a nivel mundial, detrás de Estados Unidos, Japón, China e India. “En Argentina es más grave aún porque en proporcionalmente afecta mucho más que a un país desarrollado en términos de la inversión social que no puede realizar debido al monto que se evade”, agregó Cobham.


En el Reino Unido, la City reaccionó airadamente contra la propuesta laborista criticándola porque “muchos piensan que la City es un cofre del que sacar dinero, pero no se dan cuenta que lo que se saca lo terminarán pagando los Fondos de Pensión y los jubilados que verán caer sus ingresos”. Pero entre el electorado hay consenso desde hace rato que la laxitud fiscal respecto a las maniobras de multinacionales y grandes fortunas es inaceptable. Los Panama Papers ayudaron a crear esta conciencia. El estallido financiero de 2008, sumado al impacto que tuvo sobre el gasto social británico y los subsiguientes ajustes allanaron el camino.

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