Precios de materias primas y especulación financiera

Casi todos los análisis sobre la economía mundial y la evolución de la crisis coinciden en una cosa: la recesión en China está acelerando la caída en los precios de las mercancías básicas a escala mundial. La reducción en la demanda mundial debido a la crisis de 2007-08 ha provocado una caída en esos precios, pero hoy predomina la idea de que el freno en el crecimiento en China es el factor explicativo más importante de la caída en los precios de materias primas. La realidad es mucho más compleja.

Es cierto que la contracción económica a raíz de la crisis de 2007-2008 ha llevado a una reducción en los precios de las materias primas y productos básicos. Pero desde hace muchos años se ha popularizado la creencia de que China es la fuente principal de demanda de todo tipo de productos básicos, desde los agropecuarios hasta minerales y otros insumos intermedios. Las altísimas tasas de crecimiento del PIB en China han sido vistas tradicionalmente como el motor de la evolución de precios de estas materias primas y commodities.


Ahora que los precios de los commodities se han desplomado, es muy tentador concluir que la causa se encuentra en la fuerte contracción de la economía china. En efecto, sabemos que el PIB en China ha dejado de crecer a las tasas vertiginosas de hace unos años. Las fuentes oficiales señalan que el crecimiento en 2015 fue de 6.9 por ciento, pero nadie toma esa cifra en serio. Es mucho más probable que el crecimiento en 2015 haya sido de apenas 3 por ciento, lo que es una catástrofe para una economía como la china. Pero aún esta correlación entre el comportamiento del PIB en China y los precios de commodities es insuficiente para concluir que la evolución de la economía china es la causa principal del colapso de precios de los productos básicos.


El Banco Asiático de Desarrollo acaba de publicar un estudio sobre el impacto de la recesión en China sobre los precios de productos básicos. Uno de los resultados es que China ha sido casi auto-suficiente en el caso de muchos productos básicos. Además, China no desempeña un papel determinante en muchos mercados de productos básicos. Por ejemplo, la economía china apenas consume 12 por ciento del petróleo mundial y sólo 5 por ciento del gas natural que se produce en todo el mundo. La reducción del ritmo de actividad en China no puede explicar el cambio en las cotizaciones de estos productos (73 y 55 por ciento en los precios del petróleo y gas natural, respectivamente). Además, la política económica en China mantiene el objetivo de satisfacer 95 por ciento del consumo doméstico de productos agropecuarios (con excepción de la soya). Aunque no ha sido posible alcanzar esa meta, la producción interna en el sector agropecuario es muy importante (sólo 2 por ciento del arroz que se consume en China es importado).

 

En resumen, no todo el desplome de los precios de productos básicos en el mundo está siendo provocado por la recesión en China. Algo más debe estar sucediendo en la economía mundial.

 

Además de las presiones para exportar que provienen del exceso de capacidad instalada y del afán de consolidar posiciones en el mercado, el sector financiero también está jugando un papel importante en la reducción de precios de las materias primas y commodities. Muchos fondos de cobertura o hedge funds han ejercido presión en los mercados financieros para deprimir más esos precios.

 

La práctica de los fondos de cobertura gira alrededor de la venta en corto y la compra en largo (cuando se piensa que los precios van a continuar creciendo). Cuando los mercados de futuros involucran a los productores y comerciantes, una parte de esta especulación puede tener sentido. Pero cuando los agentes ya no están relacionados con las operaciones sustantivas de producción, transporte, comercialización y consumo, y cuando sólo buscan obtener ganancias a través de operaciones de arbitraje y de ventas en corto, todo cambia. Buscar explicar el movimiento del mercado financiero a través de explicaciones tradicionales es engañoso.


La financiarización de los mercados de materias primas y commodities ha incrementado la exposición de muchos agentes financieros en los mercados respectivos. Eso les ha llevado a colocar mayor presión sobre el precio de estos bienes: apostando a que los precios van a continuar cayendo, deciden vender en corto (eso hace que la oferta crezca y el precio efectivamente se reduzca). Esto está bien documentado en los casos del cobre y hasta del petróleo.


Y cuando los fondos de cobertura se convierten en la figura dominante, el mercado deja de ser un espacio económico, las operaciones ya no tienen que ver con hacer frente al riesgo y sólo responden a la especulación pura. El mercado se convierte en un casino y, como bien decía Keynes, la tarea de invertir productivamente no se va a llevar a cabo de manera adecuada.


Hoy el sector financiero, y en especial los fondos de cobertura, siguen desempeñando un papel fundamental en la evolución de la crisis.


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Miércoles, 09 Marzo 2016 06:10

Deflación y estancamiento

Deflación y estancamiento

Durante años las autoridades monetarias y los organismos financieros internacionales impulsaron una política monetaria dirigida a controlar la inflación. El gasto público tuvo que subordinarse a ese imperativo central que era la estabilidad de precios. La política de tasas de interés respondía a la necesidad de enfriar la economía cuando el calentamiento llevara riesgos inflacionarios. Y la política de ingresos también estuvo sometida a la exigencia de contener la demanda agregada. De ahí sale la contención del crecimiento de los salarios. Pero ahora las cosas han cambiado y con la crisis económica global descubrimos que en Europa, Estados Unidos, Japón e incluso China, el verdadero enemigo es la deflación.


Pero ¿por qué es mala la deflación? Hay varias razones. Primero, una reducción sostenida del nivel general de precios hace que los agentes económicos estén menos dispuestos a realizar gastos. Cuando los precios caen los consumidores tienen expectativas de que seguirán reduciéndose y prefieren esperar a que caigan todavía más. La demanda agregada se reduce, la actividad económica se frena y el desempleo aumenta.


Segundo, los agentes económicos no están dispuestos a tomar préstamos porque cuando tengan que repagar sus deudas, lo harán en una moneda que valdrá más que la que recibieron cuando aceptaron el crédito. Es decir, la deflación perjudica a los deudores y beneficia a los acreedores. Ésta es la imagen espejo del mundo en el que la inflación es el enemigo de los acreedores. Aceptar un crédito cuando los precios están cayendo no es bueno para el deudor porque el peso de su deuda se incrementará en términos reales. Y eso incluye a los empresarios que les gustaría embarcarse en una operación productiva.


Tercero, desde el punto de vista de la oferta hay que señalar que los inversionistas no tienen ningún interés en embarcarse en nuevas aventuras productivas cuando observan que los precios están reduciéndose. Es cierto que tampoco les gusta un escenario de fuerte inflación, pero un incremento moderado de precios, digamos de 5 o 7 por ciento no les hace sentir que están en la hiperinflación de la república de Weimar o en Zimbabue. En cambio detrás del problema de la deflación se esconde el espectro de un mundo en el que se estará produciendo con pérdidas.


En conjunto, estas tres razones pueden conducir a una severa contracción económica en la que las fuerzas que se desencadenan se retroalimentan y hacen muy difícil salir de una recesión. Eso es precisamente lo que estamos presenciando en casi todos los centros motores de la economía mundial, desde Europa y Estados Unidos hasta Japón. Varios indicadores muestran que la economía en China podría irse dirigiendo a un escenario similar. Esto es lo que alimenta la idea del estancamiento secular.


¿Qué pueden hacer las autoridades económicas frente a la deflación? Pues la verdad es que bastante poco. Hoy vemos que los bancos centrales han llevado sus tasas de interés al límite inferior más bajo, a cero por ciento, pero el impacto sobre el consumo y la inversión, es decir, sobre la demanda agregada, es muy débil. Eso se debe a que a pesar de que los precios están cayendo, los consumidores no tienden a incrementar su gasto porque también tienen expectativas negativas debido a que el peso de sus deudas se está incrementando en términos reales. O sea que el efecto positivo del descenso en los precios se contrarresta por el endeudamiento. Y hay que recordar que en los últimos dos decenios el endeudamiento de casi todos los agentes económicos (familias y empresas) ha sido el impulsor del crecimiento. Hoy el sobreendeudamiento hace que el consumidor no responda a la caída en los precios porque todavía prevalece el efecto de la orgía de sobrendeudamiento y los agentes buscan por todos los medios posibles reducir la carga de deudas.


Este fenómeno es especialmente severo en China, así que no tiene mucho sentido apostar a que su economía pueda volverse motor del crecimiento mundial. En los últimos veinte años, mientras la maquinaria de propaganda del neoliberalismo hacía que todo el mundo se maravillara por las altas tasas de crecimiento en China, los bancos daban créditos a quien quisiera construir rascacielos transparentes, ciudades fantasmas o carreteras que no iban a ninguna parte. Y ahora que el banco central chino relaja al extremo su política monetaria, recortando el nivel de reservas que los bancos comerciales o semi-privados deben mantener en el instituto monetario, ningún analista espera que esta medida pueda acelerar el crecimiento.


Los bancos centrales en el mundo capitalista desarrollado buscan regresar a niveles de inflación moderados. Por ejemplo, en Estados Unidos y en Suecia, la Reserva federal y la Riksbank buscan regresar a una tasa de crecimiento con una inflación de 2 por ciento. Quizás la Fed tenga que seguir el ejemplo de los suecos e instaurar tasas de interés negativas. De todos modos, el impacto sobre la demanda agregada ha sido casi despreciable en Suecia. Decididamente, algo está cambiando en el capitalismo contemporáneo.


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"Si los bancos no realizan reformas, el mundo tendrá otra crisis como la de 2008"

El exdirector del Banco Central de Reino Unido explica que, si no se corrigen los desequilibrios entre los sistemas financiero y bancario, el fracaso del sistema será inminente.

 

Lord King, quien encabezó el Banco Central de Reino Unido entre 2003 y 2013, considera que si los bancos y Gobiernos no reforman sus sistemas financieros "no podremos evitar otra crisis financiera" y que "el fracaso para afrontar el desequilibrio de la economía mundial" provocaría que esto sucediera "más pronto que tarde", informa 'The Independent'.


De acuerdo con Mervyn King, este desequilibrio se debe a que muchos países del mundo se centran en sectores particulares de la economía. Así, mientras que el problema de Estados Unidos es el sector residencial, a Alemania le preocupan las exportaciones, mientras que Reino Unido se centra en la propiedad comercial.


Otra fuente de desequilibrio que se manifestó antes de la última crisis de 2008 fue el exceso de gasto de algunos países, como EE.UU., cuando otros, como Alemania, escatimaban recursos en esta partida.


"Si alguno eleva su tasa, todos afrontan el riesgo sufrir una desaceleración"


El diario recuerda que otro problema clave es la política sobre las tasas de referencia que, en muchos países, siguen siendo demasiado bajas, mientras los inversores esperan que aumenten.


No obstante, el antiguo gobernador de la entidad británica opina que los bancos centrales de los diferentes países se encuentran frente al "dilema de prisionero", ya que "si alguno eleva su tasa, todos afrontan el riesgo sufrir una desaceleración de su crecimiento [económico]", incluso si con esta medida pueden corregir la diferencia entre gasto y ahorro.


El exbanquero estima que, desde la crisis de 2008, "la recuperación mundial no ha sido ni fuerte, ni sostenible, ni equilibrada", tanto por culpa de la "escasa voluntad política" como por el hecho de que los reglamentos que se introdujeron para atenuar la situación son "demasiado complejos".


"Esa dificultad se retroalimenta y lleva a la ruptura del sistema", con lo cual "la única manera de prevenir otra crisis como la de 2008 es repensar cómo tenemos que organizar nuestro sistema monetario y bancario", concluye Lord King.

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Morgan Stanley encabeza el desplome del petróleo

Pam y Russ Martens, del portal Wall Street on Parade, demuestran cómo los megabancos de Wall Street “propiciaron el desplome del petróleo ( http://goo.gl/oSLEuT )”, donde destaca Morgan Stanley (MS), que se apresta en el “México neoliberal itamita”, junto a Goldman Sachs y Citigroup/Banamex, a privatizar el agua gracias a su asociación estratégica con el itamita Jesús Reyes Heroles González Garza, quien preside la entelequia del Consejo Consultivo del Agua AC ( http://goo.gl/rBl1MT ).


Los Martens aducen que “de la profundidad del crash financiero de Wall Street, de junio de 2008 a inicios de 2009, el petróleo doméstico perdió 70 por ciento de su valor, con un desplome de 140 a 40 dólares”.


Comentan que luego sucedió una cosa extraña, cuando en 2011, pese al débil crecimiento económico global, el petróleo regresó a más de 100 dólares hasta junio de 2014.


Hoy el petróleo ha tenido un mayor desplome que cuando Wall Street estaba colapsando hace casi ocho años.


Ante el estupor de los congresistas, en julio de 2013, el senador Sherrod Brown, presidente del Subcomité Bancario de Instituciones Financieras y Protección al Consumidor, develó que los megabancos de Wall Street “atesoraron cantidades sin precedente de crudo físico, metales y otras materias primas en el periodo que llevó al crash”.


En las audiencias del Senado, al examinar a las sociedades financieras (Financial Holding Companies), se cuestionó si “los bancos deben controlar plantas eléctricas, bodegas y refinerías ( http://goo.gl/9QIMXx )”.


Después de arremeter contra la ausencia de regulación de los megabancos, Sherrod Brown acentuó que estas instituciones son tan complejas, tan densas, tan opacas que son imposibles de entender (sic) cuando los seis principales megabancos de EU tienen 14 mil 420 subsidiarias, de las cuales 19 son bancos tradicionales. Peor: sus actividades sobre las materias primas físicas no son reportadas en forma entendible (sic) y se pierden en las profundidades (sic) de sus múltiples subsidiarias.


Luego, el mismo subcomité, presidido por el senador Carl Levin, redactó un reporte de 400 páginas para erizar los cabellos ( http://goo.gl/G6595X ), donde los activos físicos de petróleo propiedad de MS perturbaron a los estupefactos senadores. El subcomité exhibió que MS compró masivas tenencias físicas de petróleo, incluyendo la compra de TransMontaigne, que manejó casi 50 sitios de petróleo en EU y Canadá. También tenía una participación mayoritaria en Heidmar, que manejó una flota de 100 embarcaciones para entregar el petróleo en el mundo, además de ser propietaria de Olco Petroleum, que mezclaba los petróleos, apadrinaba instalaciones de almacenamiento y dirigía casi 200 gasolineras en Canadá. ¡Todo un pulpo financiero/petrolero!


Se consolida la bidireccionalidad del inextricable binomio bancos/petróleo, en lo que he insistido desde hace mucho.
En 2011, MS, solamente en el área Nueva York, Nueva Jersey, Connecticut, tenía arrendamientos de depósitos de petróleo con una capacidad total de 8.2 millones de barriles, que aumentaron a 9.1 millones en 2012, y luego disminuyeron a 7.7 en 2013.


MS –supuestamente un banco de inversiones y no una empresa petrolera– también tiene depósitos en Europa y Asia y, según la Reserva Federal (la Fed), en 2012 tenía arrendamientos operativos en más de 100 depósitos petroleros con 58 millones de barriles de capacidad de almacenamiento global cuando el mundo entero produce 96.5 millones de barriles al día (hasta enero de 2016) y la legendaria reserva estratégica de petróleo de EU es de 695 millones ( http://goo.gl/OpzUzb ).
El almacenamiento de inmensas cantidades de petróleo –¡58 millones!– por MS afecta en forma tramposa la cotización tanto a la baja como al alza: en ambos casos ganan enormidades a costa de desquiciar a países enteros.


Goldman Sachs y MS desinforman en modo flagrante: hicieron declaraciones de que el petróleo alcanzaría 150 dólares y 200 dólares el barril respectivamente, y ahora, según Bloomberg, MS predijo que el petróleo se desplomaría potencialmente a 20 dólares, ya que el “crudo está apalancado (leveraged) particularmente al dólar”.


Resaltan dos anomalías del mercado petrolero controlado por las armas nucleares y financieras de EU: la cotización en dólares de sólo las variedades anglosajonas WIT y Brent, en detrimento de otras divisas y otros crudos mayoritarios.


Comentan los Martens que con los derivados financieros y 58 millones de barriles de petróleo físico almacenado, no es tan difícil manipular el mercado petrolero cuando los megabancos de Wall Street “son capaces de apalancar (leverage) sus transacciones petroleras en el mercado de futuros con un factor de 95 a uno”: ¡El obsceno financierismo del petróleo!


En un impactante memorando interno de 2011, la Fed sabía todas las andanzas industriales del pulpo MS, “pese a que la Fed había otorgado al banco un estatus de sociedad financiera bancaria (Bank Holding Company) durante el crash de 2008 y hasta le había inyectado un total acumulado de 2 billones de dólares en préstamos muy por debajo de las tasas del mercado para ayudarle a sobrevivir el crash”.


La Fed confesó que MS controla un modelo verticalmente integrado que abarca la producción de crudo, su destilación, almacenamiento, terrenos y transporte marítimo y terrestre, y la doble distribución al mayoreo y al menudeo.
La Fed finge asombrarse cuando MS es uno de sus bancos privados que lo encarnan.


El gran juego consiste en que Wall Street sea un poder mundial como arma financiera geoestratégica de EU ( http://goo.gl/KmNE9v ).


Otros dos megabancos de Wall Street, JP Morgan-Chase y Goldman Sachs, que manejan colosales cantidades de derivados financieros, acompañan a MS en sus aventuras especulativas.


La insolencia de MS es infinita y se da el lujo de acusar al “México neoliberal itamita”, pésimamente manejado por Videgaray, de haber propiciado el derrumbe del oro negro mediante sus apuestas financieristas alocadas ( http://goo.gl/Vk3VUy ).


Para que luego no se lamenten en forma farisea, curiosamente, en las apuestas para 2016 del depreciado itamita Videgaray se encuentra gratificado MS, además de Citigroup, JPMorgan-Chase y Goldman Sachs ( http://goo.gl/k3YHku ).


Ergo, el “México neoliberal itamita”, a espaldas de su disfuncional Congreso y sus desinformados/engañados ciudadanos, participa en el derrumbe de su propio petróleo para beneficiar a los megabancos de Wall Street y a la estrategia financierista de EU de asfixiar a sus rivales geopolíticos Rusia, Irán y ¬Venezuela.


Alejandro Dumel, del Ministerio de Energía de Argentina, se basa en mi libro Los cinco precios del petróleo para definir que “hoy la abrupta caída del petróleo es una mezcla entre el precio geopolítico y el precio especulativo. De lo que menos tiene, hay que aclarar, es del precio económico ( http://goo.gl/6goclt )”.


Lo más cómico es que James Gorman, mandamás de MS, haya sido elegido por tres años al consejo de la Fed de Nueva York, la más importante de sus 12 ramas: ¡el gallinero secuestrado por el lobo feroz! ( http://goo.gl/kYqfKt )


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Lunes, 22 Febrero 2016 05:58

Alboroto en los bancos

Alboroto en los bancos

La semana pasada estalló un episodio de turbulencia en los grandes bancos internacionales. Una de sus manifestaciones se centró en el Deutsche Bank, el grande de los bancos alemanes. Las acciones se precipitaron en una caída en la que su precio llegó al nivel más bajo de los últimos 30 años.


Cuando la dirección de Deutsche declaró que la entidad podía cubrir sus deudas, la confianza de los inversionistas se mermó aún más, al contrario de lo que se esperaba. Pero los directivos insistieron, señalando que el banco era sólido como una roca, el ministro de finanzas, Schäuble, dijo que no estaba preocupado por la situación del banco, y las acciones seguían bajando.


La situación de Deutsche no era única. Otros grandes bancos: Credit Suisse, Standard Chartered, Bank of America, Merrill Lynch y Morgan Stanley también registraron fuertes pérdidas. Todo esto tiene eco en la crisis financiera de 2008.
Las interpretaciones que se dieron sobre esta condición fueron las que se han vuelto convencionales en esta etapa en que la fragilidad económica y financiera a escala global se han acentuado de nueva cuenta.


Se trata del relativo estancamiento de la economía china, de la abrupta y persistente caída de los precios del petróleo, o bien, del efecto de las políticas monetarias aplicadas por los principales bancos centrales, que han llevado las tasas de interés a niveles negativos en términos nominales.


El efecto de estas condiciones acaba incidiendo en la expectativa de pérdidas en los créditos bancarios. Los rasgos son los conocidos y que definen las crisis. Esto puede parecer un asunto lejano para la mayoría de los mortales, después de todo, no tenemos acciones de estos bancos. Pero no es así, las repercusiones afectan al proceso económico y a la gente en general. No cabe ignorarlo.


Todo esto ocurre en un entorno de muy bajas tasas de inflación o, de plano, de deflación. El mercado es muy sensible a la caída del nivel de los precios, puesto que cambia de modo radical las expectativas de ganancias y afecta negativamente las decisiones de inversión con las secuelas de rebajas en la actividad productiva, el empleo y los ingresos.


De manera casi instintiva los banqueros y los expertos financieros suelen concluir de estos procesos que: Las personas racionales suspenden la racionalidad cuando los mercados se mueven de modo rápido y desordenado. Siempre reaparece este fantasma de la racionalidad. Es una especie de recurso altamente pegajoso que ha provocado una forma dominante en el pensamiento de los economistas, en las acciones de la industria financiera y, no menos importante, en el discurso de los políticos en todas partes.


La racionalidad de los agentes económicos tiene expresiones muy limitadas que no se pueden trasladar a la complejidad de los mercados de modo mecánico. Pero facilita el trabajo con modelos matemáticos que tienden a distanciarse de las relaciones de producción, en la forma concreta y práctica en las que se forjan y en su dinámica social.


De poco han servido en las últimas décadas la advertencias de Keynes desde la década de 1930, las más recientes de Kahneman, provenientes de la psicología, o las propuestas de Mandelbrot, enmarcadas en la noción del mal comportamiento de los mercados y su impacto en la determinación de los riesgos, las recompensas y la ruina que esto suele provocar.


Las ideas predominantes en la gestión económica sirven en el espacio reducido en el que se asigna una racionalidad predeterminada a los agentes económicos como medio de control del análisis de los mercados. El alboroto reciente en los grandes bancos comerciales y de inversión obliga a este tipo de pensamiento a cancelar, aunque sea de modo temporal, los supuestos de la racionalidad de los procesos económicos y de su dinámica. Esto es muy conveniente para ciertos fines.


Ante la caída del precio de las acciones del banco J. P. Morgan (el más grande de Estados Unidos por sus activos), el director Jamie Dimon compró acciones por valor de 26 millones de dólares. Se dice que esto demuestra la confianza que tiene en su banco. Lo cierto es que las compró a un precio muy reducido y, seguramente, no va a perder su patrimonio. El Deutche Bank también recompró a menor precio sus propias acciones y provocó que aumentaran 10 por ciento su cotización. Las acciones de los bancos europeos están en el nivel histórico más bajo. Todo esto genera malas expectativas y, por otro lado, una renovada especulación.


Los bancos centrales están en el centro del alboroto, tratan de contrarrestar la tendencia deflacionaria que empuja la actividad económica hacia la recesión. Las tasas de interés negativas son un indicador de las malas condiciones prevalecientes y exhiben las limitaciones de las políticas de austeridad. Luego de subir las tasas de referencia, la Reserva Federal indica ahora que podría incluso volverlas a bajar e incluso llevarlas a territorio negativo. La situación muestra, otra vez, la relevancia del alboroto económico predominante.


Todo esto tiene un efecto perverso en la condiciones financieras de México. El banco central elevó las tasas internas en medio punto porcentual, alterando las condiciones de la estructura financiera y de las deudas en la economía. Mientras, sigue la fuerte presión sobre el valor del débil peso. Aquí sigue siendo un hecho clave la preponderancia de los bancos extranjeros en el sistema financiero, su fragilidad puede acarrear presiones fuertes, que se agravan por la crisis interna.

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Domingo, 21 Febrero 2016 05:43

La reunión de la Celac en Quito

La reunión de la Celac en Quito

La reunión de Quito se inició con un discurso particularmente claro de Rafael Correa. Por una parte, criticó la dominación del mercado, fuente de las desigualdades en el continente, y denunció el mito del libre comercio y de los tratados del mismo nombre. Por otra parte, recordó la declaración de América Latina como zona de paz, bajo la presidencia de Raúl Castro. Él afirmó también que la Celac, con el tiempo, remplazará a la OEA. La reunión fue un éxito, reafirmando la posibilidad de una integración pluralista y de algunos pasos, si no anti-sistémicos, por lo menos antihegemónicos, tales como una nueva arquitectura financiera y una mejor redistribución de la riqueza.


Para los procesos de integración latinoamericana hubo desde el principio una doble tendencia, una que empezó con la Conferencia de Panamá, llamada por Simón Bolívar en 1824, y la otra que se inspiró de la doctrina Monroe en 1823. La lucha entre las dos se desarrolló durante los dos siglos pasados. Para la última, la integración hacia el norte significa un proceso dependiente del centro imperial. Es particularmente después de la Segunda Guerra Mundial que se institucionalizó este modelo, con la constitución de la OEA (1948) precedida un año antes por su ala militar, el TIAR (1947). El proyecto abortado del ALCA (1968) tenía por función de completar esta triada. La Alianza para el Progreso, lanzada en los años 60 por el presidente Kennedy, quería realizar una serie de reformas, favorables a una integración norte-sur. Varias otras iniciativas se inscribieron en la misma orientación, como el Plan Puebla Panamá en América Central y el IIRSA (Iniciativa por la Integración de las Infraestructuras de América latina) en América del Sur.


Las anteriores iniciativas de esta tendencia fueron la Alianza del Pacífico (2015), con México, Colombia, Perú y Chile, Estados Unidos, Canadá y los pases del este asiático, menos China, y el Mercado Integrado Latinoamericano (Mila) creado en 2011 entre Perú, Chile y Colombia, para reducir los costos de capital, especialmente en la minería, energía y transporte. Estas últimas iniciativas son claramente estrategias de oposición a los otros esfuerzos de integración, como el Mercosur, la ALBA y hasta la Unasur y la Celac. Con esta corriente integradora hacia el norte debemos recordar que la dependencia es tal en varios sectores, que, por ejemplo, América Latina pierde hasta su capacidad de producir sus propios alimentos.
Al contrario, hubo otras iniciativas con diferentes orientaciones económicas y políticas. Para empezar, podemos citar la Cepal (1948), que no fue instituida por las naciones latinoamericanas, sino por Naciones Unidas y que tiene una dimensión realmente latinoamericana. En 1964 se inició la constitución del Parlamento Latinoamericano que en 1987 se institucionalizó y que tiene 28 países miembros. La afirmación de lo que José Martí llamaba nuestra América estaba presente. En 1973 se fundó el Caricom, la Comunidad del Caribe, con un proyecto bastante completo de integración, no solamente económica, sino también administrativa y con instrumentos jurídicos. Un primer paso en el orden económico continental fue el SELA (1975) con 28 países de América Latina y del Caribe. El Aladi, en 1980, se centró sobre el comercio agropecuario y la preservación del medio ambiente. El Grupo de Río (1986) fue constituido como mecanismo de consulta, al principio con ocho países, después de las experiencias del Grupo de Contadora sobre los conflictos de América Central. Esta última experiencia resultó también en la fundación del Parlamento Centroamericano, el Parlacen, en 1987.


El Mercosur, en 1991, reunió cuatro importantes economías del Cono Sur, más cinco asociados (1991). Sobre una base regional interna nació la CAN (la Comunidad Andina). En 2004 se fundó la ALBA (Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América), reagrupando 10 países de Latinoamérica y del Caribe. Unasur, la Unión de Estados del Sur, con 12 países, nació oficialmente en 2008. El Sucre (Sistema Unificado de Compensación Regional), principio de una desvinculación del dólar, y el Fondo del Sur, todavía en preparación, serán instrumentos claves para el funcionamiento del Banco del Sur, que fue constituido oficialmente en 2009, vinculando a siete países. En 2011, un paso nuevo e importante se realizó con la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELA), reuniendo 38 países de la región y heredera del Grupo de Río y de la CALC. Todos esos esfuerzos cumplen con lo que dice la constitución boliviana: unir a todos los pueblos y volver al Abya Yala que fuimos.


Los pasos hacia la integración no fueron solamente los de la sociedad política o de los mercados. También varios sectores de la sociedad civil tomaron iniciativas en este sentido. Basta citar algunos ejemplos, como la CLAT en la esfera sindical, la CLOC para el mundo campesino, el Celam (Consejo Episcopal Latinoamericano, la Clar (Conferencia de Religiosos y Religiosas). Para las ciencias sociales, el papel de la Flacso (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales) y la Clacso, para la investigación han jugado un papel muy importante. Para la cultura se puede señalar La Casa de las Américas, en Cuba.


Una reflexión sobre el proceso de integración latinoamericana nos lleva a descubrir una doble dinámica. Hay primero una evolución progresiva hacia una autonomía del continente frente al norte, que se traduce por un gran número de instituciones tanto económicas como políticas, que a veces son algo dispersas y repetitivas, pero que manifiestan una línea clara. Evidentemente esta orientación se afronta con la resistencia y a veces las contraofensivas de Estados Unidos, con aliados locales que tienen intereses económicos y políticos como intermediarios. La crisis del imperio, interna y externa, ayuda el continente latinoamericano a consolidar su autonomía, pero el combate está lejos de ser terminado. De hecho asistimos a nuevas ofensivas que, por una parte, refuerzan el modelo exportador de energía fósil y de minerales, en función del agotamiento previsible y, por otra, promueven la agroexportación industrial, en el campo de los agrocombustibles y de la alimentación animal. Una neodependencia económica de tan grande dimensión, dominada por el capital financiero internacional, corre el riesgo de reducir considerablemente los esfuerzos por una integración autónoma.


La segunda dinámica es el paso de metas casi exclusivamente económicas y políticas en el sentido estricto de la palabra, a preocupaciones sociales y ecológicas. Eso se nota en la manera en que varias instituciones, que se suceden en el tiempo, definen sus objetivos. En este sentido la reunión de la Celac en Quito fue un paso en esta dirección.


Por François Houtar, sacerdote católico. Fundador del Centro Intercontinental de la Universidad Católica de Lovaina

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Viernes, 12 Febrero 2016 05:25

Temor en Europa a otro terremoto bancario

Temor en Europa a otro terremoto bancario

La incertidumbre sobre la solvencia de los bancos europeos volvió a impactar sobre las bolsas del continente. Deutsche, Commerzbank, Société Générale y las bancas de Italia y España en general, las más castigadas. Temor a una crisis sistémica.


La banca europea volvió a ser el factor detonante de un nuevo golpe a la confianza a los mercados bursátiles del Viejo Continente. En lo que algunos presumen como el principio de un nuevo episodio de la crisis financiera iniciada en 2008, ayer se asistió a un nuevo derrumbe generalizado en las cotizaciones que afectó a los centros financieros de Europa que también tuvo repercusión en Wall Street y, por supuesto, en los mercados emergentes. El dato relevante es que son los grandes bancos quienes traccionan la caída: a la desconfianza de días anteriores en la suerte que pueden correr los bancos alemanes, ayer se sumó la incertidumbre sobre la situación de la banca italiana en su conjunto, y del grado de solvencia que puedan mostrar las entidades francesas ante las secuelas de una nueva crisis de deuda y fuga de capitales. La huida de los inversores se vio retroalimentada por una nueva caída en el precio del petróleo, cuya cotización en Texas descendió a su nivel más bajo desde mayo de 2003, hasta 26,21 dólares por barril. Sólo en esta semana, acumula una baja de 4,75 dólares.


No se trata sólo de “desconfianza” o “malhumor de los mercados”, que es la forma en que suelen referirse los analistas a estas huidas del capital. Esta vez, los riesgos y temores se asientan en problemas “reales”. La banca europea está altamente expuesta a la suerte del ajuste que se aplica en Grecia desde 2011 en forma continua, pese a que se sucedieran en el gobierno de ese país una gestión socialista, otra conservadora y la actual de un partido de izquierda. Las autoridades de la Comisión Europea y el FMI impulsan una profundización de recortes, avanzando sobre el sistema de pensiones, mientras decenas de miles de manifestantes ocupan las plazas principales del país repudiando esas medidas. La reforma prevista casi cuadruplica el aporte al sistema de seguridad social de autónomos y agricultores. Estos últimos tienen previsto ocupar durante al menos dos días, a partir de hoy, la plaza Syntagma de Atenas, frente al Parlamento, en una protesta de la que participarán productores que arribarán desde todo el país, por tierra o por ferry.


Deutsche Bank registró ayer un descenso del 6 por ciento en su cotización, que empalideció el rebote de la acción del miércoles, habiendo perdido casi la mitad de su capitalización bursátil en pocas semanas. Commerzbank, el segundo banco en importancia, perdió 6,57 por ciento en la jornada. En la Bolsa de París, los papeles de Crédit Agricole cayeron 6,6 por ciento, mientras que los de BNP Paribas lo hicieron en 6 por ciento.


Société Générale (SG) vio desbarrancar su precio en un 12,57 por ciento, apenas por encima de la caída de Ubi Banca, de Italia, del 12,11 por ciento. Otras cuatro entidades financieras de la península observaron caídas superiores al siete por ciento. Ayer, la justicia italiana declaró además insolvente a Banca Etruria, rescatada por el gobierno en noviembre. Los temores sobre la situación del principal banco alemán se arrastran desde hace por lo menos seis meses, pero se recalentaron desde el inicio del este año por la prevención de que no pueda afrontar el vencimiento se intereses que debe pagar en abril. Por su parte, la publicación de los resultados del banco francés SG suscitó nueva incertidumbre. Aunque los beneficios del ejercicio 2015 ascendieron a 4001 millones de euros, el abandono de la meta de alcanzar una rentabilidad del 10 por ciento sobre sus fondos propios en 2016 provocó el hundimiento de la acción. En España, la performance negativa se vio reflejada en los descensos de Bankia (7,64 por ciento), BBVA (7,14), Santander (6,87) y CaixaBank (6,74 por ciento).


La banca italiana no logra salir del pozo de la desconfianza, alimentada por su alta morosidad y dudosa solvencia. El gobierno de Matteo Renzi aprobó ayer un decreto ley para poner en marcha un mecanismo de alivio a los bancos, a través de la absorción de los créditos morosos. El decreto prevé la creación de un “esquema de garantías”, una especie de “banco malo” que les permita a los bancos deshacerse del peligro de incobrabilidad. El decreto, según explicó el gobierno, tiene como objetivo reforzar el sistema bancario y hacerlo más resistente a las posibles situaciones de riesgo. En cambio, en los mercados se lo interpretó como el reconocimiento de la profundidad de la crisis de la banca italiana y, en consecuencia, de su vulnerabilidad, sin mucha confianza en que las medidas de urgencia puedan salvarla.


Las normas de regulación que intenta poner en marcha la Unión Europea parecen llegar tarde. Incluso en Alemania, la economía más fuerte del continente, se teme que los mayores bancos no puedan afrontar los elevados costos que supone el aumento de capital obligatorio para cubrir riesgos.


El triunfo del año pasado sobre el ala izquierda del partido Syriza, en Grecia, para llevar al primer ministro Alexis Tsipras a suscribir la prolongación del ajuste con Bruselas, ahora parece volverse sobre los países mas poderosos, a través de la fragilidad de sus bancos. Mientras tanto, la sombra de Lehman Brothers sobrevuela las capitales europeas.

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¿Qué está frenando a la economía mundial?

Siete años después de que en 2008 entrase en erupción la crisis financiera mundial, la economía del mundo ha continuado dando tumbos en 2015. Según el informe de las Naciones Unidas (ONU) titulado Situación y Perspectivas de la Economía Mundial 2016, la tasa promedio de crecimiento en los países desarrollados ha disminuido en más del 54% desde la crisis. Se estima que cerca de 44 millones de personas están desempleadas en los países desarrollados, aproximadamente 12 millones más que en 2007, mientras que la inflación ha alcanzado su nivel más bajo desde la crisis.

Aún más preocupante es el hecho de que las tasas de crecimiento de los países avanzados también se han tornado más volátiles. Esto es sorprendente, ya que, en su posición de economías desarrolladas con cuentas de capital totalmente abiertas, estas economías deberían haberse beneficiado de la libre circulación del capital y de la distribución internacional del riesgo —y, por lo tanto, deberían experimentar poca volatilidad macroeconómica—. Además, las transferencias sociales, prestaciones por desempleo incluidas, deberían haber permitido a los hogares estabilizar sus niveles de consumo.


Sin embargo, las políticas dominantes durante el período posterior a la crisis —el ajuste fiscal y la flexibilización cuantitativa (QE)— han ofrecido poco apoyo para estimular el consumo de los hogares, la inversión y el crecimiento. Por el contrario, han tendido a empeorar las cosas.
En EE UU, la flexibilización cuantitativa no impulsó el consumo y la inversión porque, en parte, la mayor parte de la liquidez adicional regresó a las arcas de los bancos centrales, en forma de excesos de reservas. La ley de flexibilización regulatoria de los servicios financieros de 2006 autorizó a la Reserva Federal (Fed) a pagar intereses sobre las reservas obligatorias y sobre las reservas en exceso, socavando, de esta manera, el objetivo clave de la QE.


De hecho, con el sector financiero de Estados Unidos al borde del colapso, la ley de Estabilización Económica de Emergencia de 2008 adelantó en tres años la fecha de entrada en vigencia del ofrecimiento de pago de intereses sobre reservas, estableciendo que la misma se iniciaría el 1 de octubre de 2008. Como resultado, el exceso de reservas que se mantiene en la Fed se disparó, pasando de un promedio 200.000 millones de dólares durante el período 2000-2008 a 1,6 billones durante el período 2009-2015. Las instituciones financieras optaron por mantener su dinero en la Fed en lugar de realizar préstamos a la economía real, ganando casi 30.000 millones —sin correr ningún riesgo— durante el último lustro.


Esto equivale a una generosa —y, en gran medida, oculta— subvención de la Fed al sector financiero. Y, como consecuencia de la subida de tasas de interés estadounidense del mes pasado, la subvención se incrementará en 13.000 millones este año.


Los incentivos perjudiciales son solo una de las razones por las que no se materializaron muchos de los beneficios que se esperaba recibir como resultado de las bajas tasas de interés. Dado que la QE logró mantener las tasas de interés cerca a cero durante casi siete años, se debería haber incentivado a que los gobiernos de los países desarrollados obtengan préstamos e inviertan en infraestructuras, educación y sectores sociales. El aumento de las transferencias sociales durante el período posterior a la crisis habría impulsado la demanda agregada y suavizado, en cierta medida, los patrones de consumo.


Por otra parte, el informe de la ONU muestra claramente que en todo el mundo desarrollado la inversión privada no creció como era de esperar, tomando en consideración las extremadamente bajas tasas de interés. En 17 de las 20 mayores economías avanzadas, el crecimiento de la inversión se mantuvo más bajo durante el periodo posterior a 2008 respecto al nivel alcanzado durante los años anteriores a la crisis; asimismo, cinco economías experimentaron una disminución de la inversión durante el periodo 2010-2015.


En todo el mundo, los títulos-valores emitidos por las corporaciones no financieras —las mismas que, se supone, llevan a cabo inversiones fijas— aumentaron significativamente durante el mismo período. Esto implicaría que muchas corporaciones no financieras obtuvieron préstamos, aprovechando las bajas tasas de interés. Sin embargo, en lugar de invertir, estas corporaciones utilizaron el dinero prestado para volver a comprar sus propias acciones o para adquirir otros activos financieros. Por lo tanto, la QE estimuló fuertes incrementos en el apalancamiento y en la rentabilidad del sector financiero.


Sin embargo, dígase una vez más, nada de esto fue de mucha ayuda para la economía real. De manera clara, mantener las tasas de interés en un nivel cerca de cero no conduce necesariamente a niveles más altos de crédito o inversión. Cuando a los bancos se les da la libertad de elegir, eligen ganancias libres de riesgo o incluso eligen la especulación financiera en lugar de realizar préstamos que apoyarían el objetivo más amplio de crecimiento económico.


Por el contrario, cuando el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional prestan dinero barato a los países en desarrollo, se imponen condiciones a estos países con relación a lo que ellos pueden hacer con dicho dinero. Para tener el efecto deseado, la QE debería haber ido acompañada no sólo por esfuerzos por reestablecer los deteriorados canales de préstamos (especialmente aquellos que dirigen fondos a las pequeñas y medianas empresas), sino también por objetivos específicos de otorgamiento de créditos para los bancos. En vez de fomentar efectivamente a que los bancos no presten, la Fed debería haber penalizando a los bancos por mantener excesos de reservas.


Si bien las tasas de interés extremadamente bajas produjeron pocos beneficios para los países desarrollados, dichas tasas impusieron costos significativos a las economías de los mercados en desarrollo y emergentes. Una consecuencia no intencionada, pero no inesperada, de la flexibilización monetaria ha sido los fuertes aumentos en los flujos de capital transfronterizos. El total de entradas de capital a los países en desarrollo aumentó desde alrededor de 20.000 millones en 2008 a más de 600.000 millones en 2010.


En dicho momento, muchos mercados emergentes tuvieron dificultades para manejar el aumento repentino de flujos de capital. Muy poco de ese flujo se dirigió a la inversión fija. De hecho, el crecimiento de la inversión en los países en desarrollo se redujo significativamente durante el período posterior a la crisis. Este año se espera que los países en desarrollo en su conjunto registren su primera salida neta de capital desde 2006.


Ni la política monetaria ni el sector financiero están haciendo lo que tiene que hacer. Parece ser que la inundación de liquidez se ha dirigido de manera desproporcionada hacia crear riqueza financiera e inflar burbujas de activos, en lugar de ir a fortalecer la economía real. A pesar de las fuertes caídas de los precios de las acciones, la capitalización de mercado como porcentaje del PIB mundial sigue siendo alta. El riesgo de una nueva crisis financiera no puede ser ignorado.


Hay otras políticas que mantienen la promesa de restaurar el crecimiento sostenible e integrador. Estas políticas comienzan con la reinvención de reglas para la economía de mercado con el propósito de garantizar una mayor igualdad, más pensamiento a largo plazo y la aplicación de controles al mercado financiero mediante una regulación eficaz y estructuras de incentivos que sean apropiadas.


Pero también se necesitará un gran aumento de la inversión pública en infraestructura, educación y tecnología. Estos incrementos tendrán que ser financiados, al menos en parte, por la imposición de impuestos ambientales, incluyendo impuestos al carbono y al monopolio, así como impuestos a otras rentas, mismas que se han tornado en omnipresentes en la economía de mercado y que contribuyen enormemente a la desigualdad y al crecimiento lento.


Traducción de Rocío L. Barrientos

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La guerra de divisas del megaespeculador George Soros contra China

Al margen del Foro Económico Mundial de Davos, en una entrevista con Bloomberg, el megaespeculador George Soros –considerado por sus acerbos críticos como el máximo criminal financiero del planeta–, fustigó a China, a la cual acusó de encontrarse detrás de la detonación de la crisis global deflacionaria y tener una deuda descomunal de 350 por ciento de su PIB, lo cual podría todavía aguantar tres años más, pero que está causando daño al resto del mundo, cuando su aterrizaje duro está en marcha y es "inevitable (http://goo.gl/uDybQz)".


Soros, quien controla gran cantidad de multimedia y ONG muy bien lubricadas en el mundo (incluido el "México neoliberal itamita"), confesó en forma cínica en Davos que había apostado en favor de los bonos del Tesoro de Estados Unidos (EU) y contra el índice bursátil S&P500, las divisas asiáticas y las economías vinculadas a las materias primas (¿con franca dedicatoria al petróleo, para dañar a Rusia?).


La diatriba del casi nonagenario Soros, cuyo verdadero nombre es György Schwartz, se asemeja a la invectiva sinófoba del devaluado itamita Videgaray –presunto aliado del eje caníbal/necrófilo Rothschild/Soros/BlackRock a través de sus nexos subrepticios con Scotiabank– quien culpa en forma descabellada a China por la abrupta depreciación del peso mexicano, que forma parte del circuito del dólar de EU y no de la esfera de influencia del renminbi ( http://goo.gl/547vzs ).


Mucho antes de las jeremiadas de Soros y Videgaray contra China, había advertido en Bajo la Lupa la caída en la lona de Latinoamérica y el "México neoliberal itamita", difundida por Xinhua ( http://goo.gl/Ty36Sj ).


El megabanco Morgan Stanley ( http://goo.gl/ZmHlpd ) amonestó a la Secretaría de Hacienda de México, laboratorio de experimentación israelí-anglosajón pésimamente manejado por Videgaray, de haber contribuido al desplome del precio del petróleo mediante sus alocadas apuestas con "derivados financieros ( http://goo.gl/Vk3VUy )". ¡Uf!


El peso exhibe una caída libre de 50 por ciento con Videgaray, mientras China –que desacopló el renminbi de la paridad fija al dólar que le estaba perjudicando– hoy ha podido controlar, en forma relativa, una devaluación de 5 por ciento. Existe un abismo entre el 50 por ciento de Videgaray y el 5 por ciento de China...


La guerra de divisas la opera Soros desde hace más de un cuarto de siglo, y no China, a quien no benefician ya las devaluaciones competitivas –como las colosales de Japón y Europa– al encontrarse en una transición de su modelo manufacturero de exportación encaminándose al consumo interno ( http://goo.gl/8FLKLu ).


Soros, quien apuesta hoy contra el petróleo (¿contra Rusia, aunque descalabre a su presunto aliado Videgaray?), había desfondado cruelmente en 1997 a la mayoría de las divisas asiáticas, pero fracasó en su intento de sepultar al dólar de Hong Kong.


Soros, 19 años después, repite su estrategia contra el dólar de Hong Kong y el renminbi para beneficiar la guerra geofinanciera de Wall Street/la City (Londres) y descarrilar a China, máxima economía mundial (PIB medido por el poder adquisitivo), aliada a Rusia.


La guerra multidimensional de EU es simultánea contra la alianza de Rusia (desplome del petróleo) y China (daño al renminbi) cuando la crisis financiera global de 2008, culpa primigenia de EU, se ha agudizado con factores geoestratégicos –Ucrania/Siria/Norcorea/mar del sur de China– y geoeconómicos –Ban¬co de Infraestructura e Inversiones Asiático (AIIB, por sus siglas en inglés)–.


Gabriel Wildau, del Financial Times, destaca que "el portavoz de China advierte a Soros de no atreverse a especular contra el renminbi ( http://goo.gl/scW4oU )".


China trata de frenar su masiva fuga de capitales y se ha despojado de 700 mil millones de dólares en los pasados 18 meses para sostener una paridad estable con una canasta de divisas, después de dejar atrás su fija paridad unidimensional al dólar de EU ( http://goo.gl/PfFLwH ).


La sedición del húngaro-británico-israelí-estadunidense Soros –con influyentes redes multimediáticas, cívicas y financieras en todo el mundo y una fortuna de 24 mil 500 millones de dólares, que se duplicó durante la crisis de 2008– motivó una reacción feroz de los multimedia chinos, que desdeñan la declaración de guerra a la divisa china y juzgan que la "guerra de Soros contra el renminbi y el dólar de Hong Kong no puede tener éxito ( http://goo.gl/vuO0Nv )".


El audaz desacoplamiento chi¬no del dólar de EU desde agosto pasado, acentuado este año por graves desajustes electrónicos en su bolsa, resquebrajó la titánica estructura especulativa del carry trade manejado por los megabancos de Wall Street/la City (Londres) que apostaron a los diferenciales fijos del dólar de EU frente a las divisas foráneas (incluido el peso) que controlan.


The Wall Street Journal exhibe sin rubor "la guerra de divisas de los hedge funds de EU contra el yuan/renminbi de China ( https://goo.gl/6Yreeg ). No comment!


Los relevantes Russia Today ( http://goo.gl/ezXrwl ) y Sputnik ( http://goo.gl/pFY8o1 ) exponen el operativo infernal de Soros, cuya diabólica fundación fue expulsada de Rusia por amenaza a su seguridad nacional y su intento de "cambio de régimen ( http://goo.gl/8rh4VH )", en similitud a su confesa dislocación del gobierno anterior de Ucrania ( http://goo.gl/rbrxip)  y a su desestabilización de los Balcanes (http://goo.gl/BqxoIE).


El investigador Wayne Madsen –ex funcionario de la Agencia de Seguridad Nacional de EU (NSA, por sus siglas en inglés) y ex oficial Naval– consagró un libro, Soros: el quantum del caos, referente a su empresa especulativa Quantum Fund ( http://goo.gl/YV2Qlu ), donde expone que –bajo el disfraz de libertad/derechos humanos/filantropía" (su hijo Alejandro, de 31 años, es miembro de Jewish Funds for Justice)–, el megaespeculador desata levantamientos sociales, conflictos armados y reingeniería social: un caos constante donde prosperan sus especulaciones hemorrágicas. ¡El axioma sangre en la calle de los Rothschild ( http://goo.gl/yrxFSp )!


A juicio de Madsen, el éxodo migratorio desde Siria a Europa constituye un "plan de Soros y la CIA para desestabilizar a Europa ( http://goo.gl/TOUuhl )".


El primer ministro de Hungría, Victor Orban, responsabilizó a Soros de propiciar la crisis migratoria de Medio Oriente para hundir a Europa ( http://goo.gl/agnZPe ). ¡Qué perversidad!


En mi libro de hace 16 años El lado oscuro de la globalización: post-globalización y balcanización (http://goo.gl/aJmYRM) expuse la forma en que Soros opera la teoría del caos: donde los fractales –zonas restringidas de orden en la vastedad del desorden– son representados por las finanzas israelí-anglosajonas, mientras el caos cunde en el resto del planeta.


Madsen demuestra que "Soros y sus amigos de la CIA tuvieron en la mira a la URSS y a Rusia desde 1987 ( http://goo.gl/cChZYP )".


Habría que agregar que la implosión rusa sucedió con estruendoso éxito geoestratégico y constituye hoy la misma receta letal que pretende aplicar el megaespeculador Soros a China 29 años más tarde.


Soros, notable instrumento is¬raelí-anglosajón del eje Rothschild/BlackRock y la CIA, es el enemigo público número uno de Rusia y China.


www.alfredojalife.com
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Petróleo, mercados financieros y recesión global

Cuando estalló la crisis de 2008 muchos analistas ligados a gobiernos y autoridades monetarias pensaron que sus efectos podrían contenerse y los daños limitarse a segmentos del sistema financiero. En realidad la profundidad y alcance del proceso de endeudamiento y apalancamiento iban más allá de todo límite. Algunos eslabonamientos existentes entre segmentos del sistema financiero eran desconocidos y tomaron a todos por sorpresa. Los vasos comunicantes entre bancos, mercados de valores, fondos de cobertura y corredurías llevaban instrumentos financieros complejos que en muchas ocasiones los reguladores ni siquiera podían entender.


Hoy la crisis adquiere un nuevo semblante. Ya no se trata simplemente de conexiones entre segmentos del sistema financiero. Hoy existe una relación estrecha entre el derrumbe en los precios del petróleo y el colapso y volatilidad extrema en los principales mercados financieros. Los precios del crudo hoy actúan como una señal de alarma sobre el mal estado de la economía mundial. La crisis ha completado un ciclo y en lo que va de este año las pérdidas acumuladas en Wall Street ascienden a más de 1.6 millones de millones de dólares.


Una de las razones por las cuales el colapso en el precio del crudo afecta todo tipo de mercados financieros es relativamente sencilla. Muchos grandes inversionistas, desde fondos hasta grandes corporaciones, sufrieron en 2015 un castigo brutal en el componente de sus carteras de inversión relacionado con mercancías básicas o commodities. Hoy esos mismos inversionistas han comenzado a deshacerse de acciones y títulos financieros con el fin de reducir el perfil de riesgo de su cartera total. Y como se dice en la jerga financiera, eso ha afectado el sentimiento del mercado y ha intensificado la tendencia a vender en corto.


Los inversionistas más importantes en la economía mundial están observando con gran atención la evolución del precio del petróleo. El desplome no es considerado como portador de buenas noticias. Al contrario, es un muy mal presagio de que la economía mundial seguirá empantanada en un entorno recesivo por varios años.


El colapso en el precio del crudo se atribuye a la estrategia de mercado de Arabia Saudita para preservar su franja de mercado. Pero hay otros indicios de que podría estar más relacionado con el colapso en la demanda, sobre todo con la contracción en China. Todas las señales económicas que vienen del gigante asiático en estos días anuncian una fuerte y duradera contracción. El bajo precio del petróleo podría ser más un fenómeno deflacionario que una consecuencia de la pelea por franjas de mercado.


Por su parte, las señales desde Estados Unidos tampoco son buenas. El boom del fracking hidráulico se acompañó de un feroz sobrendeudamiento por parte de las nuevas compañías gaseras y petroleras. Muchas de estas compañías pudieron financiarse a través de títulos de muy mala calidad e incluso de bonos chatarra. Con la promesa de que estaban iniciando la revolución energética que Estados Unidos había esperado desde hacía años, pudieron vender esos títulos a inversionistas incautos con la promesa de que mantendrían rendimientos altos durante mucho tiempo. Hoy que el precio del crudo no permite cubrir el costo de producción promedio en la mayoría de los sitios con instalaciones para el fracking hidráulico el colapso en la industria se acelera. El número de instalaciones (rigs) de fracking en operación en Estados Unidos ha descendido de mil 864 en octubre de 2014 a unas 619 en enero de este año.


Se estima que la mitad de las empresas petroleras estadunidenses en el negocio del fracking va a tener que quebrar. Todo esto tendrá grandes repercusiones a nivel macroeconómico y ciertamente no favorecerá una recuperación. De hecho, en el debate sobre si la Reserva federal se apresuró a incrementar la tasa de interés el impacto del bajo precio del petróleo ya es considerado como una de las variables más importantes.


Existe una ramificación que conecta el precio del petróleo con la economía financieras que no ha sido bien analizado. El precio del crudo es el soporte del valor de muchos bonos y créditos corporativos. Su desplome anuncia una cascada de deudas que no podrán ser pagadas, lo que llevará a la quiebra a muchos fondos y bancos. La cartera vencida de compañías petroleras podría superar el volumen de los años 80, cuando la caída del precio del petróleo ayudó a precipitar la crisis mundial.


La industria energética lleva a cabo grandes inversiones y sus efectos multiplicadores en la economía son muy fuertes. Una parte significativa del crecimiento de la economía estadunidense después de la crisis de 2008 se debió a las inversiones del sector energético (y, en especial, del fracking). Pero cuando las empresas petroleras tienen que aplicar el freno de emergencia, el efecto de contracción, con todos sus multiplicadores, no tarda en manifestarse. La crisis global sigue evolucionando.


Twitter:@anadaloficial

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