Lunes, 22 Febrero 2016 05:58

Alboroto en los bancos

Alboroto en los bancos

La semana pasada estalló un episodio de turbulencia en los grandes bancos internacionales. Una de sus manifestaciones se centró en el Deutsche Bank, el grande de los bancos alemanes. Las acciones se precipitaron en una caída en la que su precio llegó al nivel más bajo de los últimos 30 años.


Cuando la dirección de Deutsche declaró que la entidad podía cubrir sus deudas, la confianza de los inversionistas se mermó aún más, al contrario de lo que se esperaba. Pero los directivos insistieron, señalando que el banco era sólido como una roca, el ministro de finanzas, Schäuble, dijo que no estaba preocupado por la situación del banco, y las acciones seguían bajando.


La situación de Deutsche no era única. Otros grandes bancos: Credit Suisse, Standard Chartered, Bank of America, Merrill Lynch y Morgan Stanley también registraron fuertes pérdidas. Todo esto tiene eco en la crisis financiera de 2008.
Las interpretaciones que se dieron sobre esta condición fueron las que se han vuelto convencionales en esta etapa en que la fragilidad económica y financiera a escala global se han acentuado de nueva cuenta.


Se trata del relativo estancamiento de la economía china, de la abrupta y persistente caída de los precios del petróleo, o bien, del efecto de las políticas monetarias aplicadas por los principales bancos centrales, que han llevado las tasas de interés a niveles negativos en términos nominales.


El efecto de estas condiciones acaba incidiendo en la expectativa de pérdidas en los créditos bancarios. Los rasgos son los conocidos y que definen las crisis. Esto puede parecer un asunto lejano para la mayoría de los mortales, después de todo, no tenemos acciones de estos bancos. Pero no es así, las repercusiones afectan al proceso económico y a la gente en general. No cabe ignorarlo.


Todo esto ocurre en un entorno de muy bajas tasas de inflación o, de plano, de deflación. El mercado es muy sensible a la caída del nivel de los precios, puesto que cambia de modo radical las expectativas de ganancias y afecta negativamente las decisiones de inversión con las secuelas de rebajas en la actividad productiva, el empleo y los ingresos.


De manera casi instintiva los banqueros y los expertos financieros suelen concluir de estos procesos que: Las personas racionales suspenden la racionalidad cuando los mercados se mueven de modo rápido y desordenado. Siempre reaparece este fantasma de la racionalidad. Es una especie de recurso altamente pegajoso que ha provocado una forma dominante en el pensamiento de los economistas, en las acciones de la industria financiera y, no menos importante, en el discurso de los políticos en todas partes.


La racionalidad de los agentes económicos tiene expresiones muy limitadas que no se pueden trasladar a la complejidad de los mercados de modo mecánico. Pero facilita el trabajo con modelos matemáticos que tienden a distanciarse de las relaciones de producción, en la forma concreta y práctica en las que se forjan y en su dinámica social.


De poco han servido en las últimas décadas la advertencias de Keynes desde la década de 1930, las más recientes de Kahneman, provenientes de la psicología, o las propuestas de Mandelbrot, enmarcadas en la noción del mal comportamiento de los mercados y su impacto en la determinación de los riesgos, las recompensas y la ruina que esto suele provocar.


Las ideas predominantes en la gestión económica sirven en el espacio reducido en el que se asigna una racionalidad predeterminada a los agentes económicos como medio de control del análisis de los mercados. El alboroto reciente en los grandes bancos comerciales y de inversión obliga a este tipo de pensamiento a cancelar, aunque sea de modo temporal, los supuestos de la racionalidad de los procesos económicos y de su dinámica. Esto es muy conveniente para ciertos fines.


Ante la caída del precio de las acciones del banco J. P. Morgan (el más grande de Estados Unidos por sus activos), el director Jamie Dimon compró acciones por valor de 26 millones de dólares. Se dice que esto demuestra la confianza que tiene en su banco. Lo cierto es que las compró a un precio muy reducido y, seguramente, no va a perder su patrimonio. El Deutche Bank también recompró a menor precio sus propias acciones y provocó que aumentaran 10 por ciento su cotización. Las acciones de los bancos europeos están en el nivel histórico más bajo. Todo esto genera malas expectativas y, por otro lado, una renovada especulación.


Los bancos centrales están en el centro del alboroto, tratan de contrarrestar la tendencia deflacionaria que empuja la actividad económica hacia la recesión. Las tasas de interés negativas son un indicador de las malas condiciones prevalecientes y exhiben las limitaciones de las políticas de austeridad. Luego de subir las tasas de referencia, la Reserva Federal indica ahora que podría incluso volverlas a bajar e incluso llevarlas a territorio negativo. La situación muestra, otra vez, la relevancia del alboroto económico predominante.


Todo esto tiene un efecto perverso en la condiciones financieras de México. El banco central elevó las tasas internas en medio punto porcentual, alterando las condiciones de la estructura financiera y de las deudas en la economía. Mientras, sigue la fuerte presión sobre el valor del débil peso. Aquí sigue siendo un hecho clave la preponderancia de los bancos extranjeros en el sistema financiero, su fragilidad puede acarrear presiones fuertes, que se agravan por la crisis interna.

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Domingo, 21 Febrero 2016 05:43

La reunión de la Celac en Quito

La reunión de la Celac en Quito

La reunión de Quito se inició con un discurso particularmente claro de Rafael Correa. Por una parte, criticó la dominación del mercado, fuente de las desigualdades en el continente, y denunció el mito del libre comercio y de los tratados del mismo nombre. Por otra parte, recordó la declaración de América Latina como zona de paz, bajo la presidencia de Raúl Castro. Él afirmó también que la Celac, con el tiempo, remplazará a la OEA. La reunión fue un éxito, reafirmando la posibilidad de una integración pluralista y de algunos pasos, si no anti-sistémicos, por lo menos antihegemónicos, tales como una nueva arquitectura financiera y una mejor redistribución de la riqueza.


Para los procesos de integración latinoamericana hubo desde el principio una doble tendencia, una que empezó con la Conferencia de Panamá, llamada por Simón Bolívar en 1824, y la otra que se inspiró de la doctrina Monroe en 1823. La lucha entre las dos se desarrolló durante los dos siglos pasados. Para la última, la integración hacia el norte significa un proceso dependiente del centro imperial. Es particularmente después de la Segunda Guerra Mundial que se institucionalizó este modelo, con la constitución de la OEA (1948) precedida un año antes por su ala militar, el TIAR (1947). El proyecto abortado del ALCA (1968) tenía por función de completar esta triada. La Alianza para el Progreso, lanzada en los años 60 por el presidente Kennedy, quería realizar una serie de reformas, favorables a una integración norte-sur. Varias otras iniciativas se inscribieron en la misma orientación, como el Plan Puebla Panamá en América Central y el IIRSA (Iniciativa por la Integración de las Infraestructuras de América latina) en América del Sur.


Las anteriores iniciativas de esta tendencia fueron la Alianza del Pacífico (2015), con México, Colombia, Perú y Chile, Estados Unidos, Canadá y los pases del este asiático, menos China, y el Mercado Integrado Latinoamericano (Mila) creado en 2011 entre Perú, Chile y Colombia, para reducir los costos de capital, especialmente en la minería, energía y transporte. Estas últimas iniciativas son claramente estrategias de oposición a los otros esfuerzos de integración, como el Mercosur, la ALBA y hasta la Unasur y la Celac. Con esta corriente integradora hacia el norte debemos recordar que la dependencia es tal en varios sectores, que, por ejemplo, América Latina pierde hasta su capacidad de producir sus propios alimentos.
Al contrario, hubo otras iniciativas con diferentes orientaciones económicas y políticas. Para empezar, podemos citar la Cepal (1948), que no fue instituida por las naciones latinoamericanas, sino por Naciones Unidas y que tiene una dimensión realmente latinoamericana. En 1964 se inició la constitución del Parlamento Latinoamericano que en 1987 se institucionalizó y que tiene 28 países miembros. La afirmación de lo que José Martí llamaba nuestra América estaba presente. En 1973 se fundó el Caricom, la Comunidad del Caribe, con un proyecto bastante completo de integración, no solamente económica, sino también administrativa y con instrumentos jurídicos. Un primer paso en el orden económico continental fue el SELA (1975) con 28 países de América Latina y del Caribe. El Aladi, en 1980, se centró sobre el comercio agropecuario y la preservación del medio ambiente. El Grupo de Río (1986) fue constituido como mecanismo de consulta, al principio con ocho países, después de las experiencias del Grupo de Contadora sobre los conflictos de América Central. Esta última experiencia resultó también en la fundación del Parlamento Centroamericano, el Parlacen, en 1987.


El Mercosur, en 1991, reunió cuatro importantes economías del Cono Sur, más cinco asociados (1991). Sobre una base regional interna nació la CAN (la Comunidad Andina). En 2004 se fundó la ALBA (Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América), reagrupando 10 países de Latinoamérica y del Caribe. Unasur, la Unión de Estados del Sur, con 12 países, nació oficialmente en 2008. El Sucre (Sistema Unificado de Compensación Regional), principio de una desvinculación del dólar, y el Fondo del Sur, todavía en preparación, serán instrumentos claves para el funcionamiento del Banco del Sur, que fue constituido oficialmente en 2009, vinculando a siete países. En 2011, un paso nuevo e importante se realizó con la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELA), reuniendo 38 países de la región y heredera del Grupo de Río y de la CALC. Todos esos esfuerzos cumplen con lo que dice la constitución boliviana: unir a todos los pueblos y volver al Abya Yala que fuimos.


Los pasos hacia la integración no fueron solamente los de la sociedad política o de los mercados. También varios sectores de la sociedad civil tomaron iniciativas en este sentido. Basta citar algunos ejemplos, como la CLAT en la esfera sindical, la CLOC para el mundo campesino, el Celam (Consejo Episcopal Latinoamericano, la Clar (Conferencia de Religiosos y Religiosas). Para las ciencias sociales, el papel de la Flacso (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales) y la Clacso, para la investigación han jugado un papel muy importante. Para la cultura se puede señalar La Casa de las Américas, en Cuba.


Una reflexión sobre el proceso de integración latinoamericana nos lleva a descubrir una doble dinámica. Hay primero una evolución progresiva hacia una autonomía del continente frente al norte, que se traduce por un gran número de instituciones tanto económicas como políticas, que a veces son algo dispersas y repetitivas, pero que manifiestan una línea clara. Evidentemente esta orientación se afronta con la resistencia y a veces las contraofensivas de Estados Unidos, con aliados locales que tienen intereses económicos y políticos como intermediarios. La crisis del imperio, interna y externa, ayuda el continente latinoamericano a consolidar su autonomía, pero el combate está lejos de ser terminado. De hecho asistimos a nuevas ofensivas que, por una parte, refuerzan el modelo exportador de energía fósil y de minerales, en función del agotamiento previsible y, por otra, promueven la agroexportación industrial, en el campo de los agrocombustibles y de la alimentación animal. Una neodependencia económica de tan grande dimensión, dominada por el capital financiero internacional, corre el riesgo de reducir considerablemente los esfuerzos por una integración autónoma.


La segunda dinámica es el paso de metas casi exclusivamente económicas y políticas en el sentido estricto de la palabra, a preocupaciones sociales y ecológicas. Eso se nota en la manera en que varias instituciones, que se suceden en el tiempo, definen sus objetivos. En este sentido la reunión de la Celac en Quito fue un paso en esta dirección.


Por François Houtar, sacerdote católico. Fundador del Centro Intercontinental de la Universidad Católica de Lovaina

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Viernes, 12 Febrero 2016 05:25

Temor en Europa a otro terremoto bancario

Temor en Europa a otro terremoto bancario

La incertidumbre sobre la solvencia de los bancos europeos volvió a impactar sobre las bolsas del continente. Deutsche, Commerzbank, Société Générale y las bancas de Italia y España en general, las más castigadas. Temor a una crisis sistémica.


La banca europea volvió a ser el factor detonante de un nuevo golpe a la confianza a los mercados bursátiles del Viejo Continente. En lo que algunos presumen como el principio de un nuevo episodio de la crisis financiera iniciada en 2008, ayer se asistió a un nuevo derrumbe generalizado en las cotizaciones que afectó a los centros financieros de Europa que también tuvo repercusión en Wall Street y, por supuesto, en los mercados emergentes. El dato relevante es que son los grandes bancos quienes traccionan la caída: a la desconfianza de días anteriores en la suerte que pueden correr los bancos alemanes, ayer se sumó la incertidumbre sobre la situación de la banca italiana en su conjunto, y del grado de solvencia que puedan mostrar las entidades francesas ante las secuelas de una nueva crisis de deuda y fuga de capitales. La huida de los inversores se vio retroalimentada por una nueva caída en el precio del petróleo, cuya cotización en Texas descendió a su nivel más bajo desde mayo de 2003, hasta 26,21 dólares por barril. Sólo en esta semana, acumula una baja de 4,75 dólares.


No se trata sólo de “desconfianza” o “malhumor de los mercados”, que es la forma en que suelen referirse los analistas a estas huidas del capital. Esta vez, los riesgos y temores se asientan en problemas “reales”. La banca europea está altamente expuesta a la suerte del ajuste que se aplica en Grecia desde 2011 en forma continua, pese a que se sucedieran en el gobierno de ese país una gestión socialista, otra conservadora y la actual de un partido de izquierda. Las autoridades de la Comisión Europea y el FMI impulsan una profundización de recortes, avanzando sobre el sistema de pensiones, mientras decenas de miles de manifestantes ocupan las plazas principales del país repudiando esas medidas. La reforma prevista casi cuadruplica el aporte al sistema de seguridad social de autónomos y agricultores. Estos últimos tienen previsto ocupar durante al menos dos días, a partir de hoy, la plaza Syntagma de Atenas, frente al Parlamento, en una protesta de la que participarán productores que arribarán desde todo el país, por tierra o por ferry.


Deutsche Bank registró ayer un descenso del 6 por ciento en su cotización, que empalideció el rebote de la acción del miércoles, habiendo perdido casi la mitad de su capitalización bursátil en pocas semanas. Commerzbank, el segundo banco en importancia, perdió 6,57 por ciento en la jornada. En la Bolsa de París, los papeles de Crédit Agricole cayeron 6,6 por ciento, mientras que los de BNP Paribas lo hicieron en 6 por ciento.


Société Générale (SG) vio desbarrancar su precio en un 12,57 por ciento, apenas por encima de la caída de Ubi Banca, de Italia, del 12,11 por ciento. Otras cuatro entidades financieras de la península observaron caídas superiores al siete por ciento. Ayer, la justicia italiana declaró además insolvente a Banca Etruria, rescatada por el gobierno en noviembre. Los temores sobre la situación del principal banco alemán se arrastran desde hace por lo menos seis meses, pero se recalentaron desde el inicio del este año por la prevención de que no pueda afrontar el vencimiento se intereses que debe pagar en abril. Por su parte, la publicación de los resultados del banco francés SG suscitó nueva incertidumbre. Aunque los beneficios del ejercicio 2015 ascendieron a 4001 millones de euros, el abandono de la meta de alcanzar una rentabilidad del 10 por ciento sobre sus fondos propios en 2016 provocó el hundimiento de la acción. En España, la performance negativa se vio reflejada en los descensos de Bankia (7,64 por ciento), BBVA (7,14), Santander (6,87) y CaixaBank (6,74 por ciento).


La banca italiana no logra salir del pozo de la desconfianza, alimentada por su alta morosidad y dudosa solvencia. El gobierno de Matteo Renzi aprobó ayer un decreto ley para poner en marcha un mecanismo de alivio a los bancos, a través de la absorción de los créditos morosos. El decreto prevé la creación de un “esquema de garantías”, una especie de “banco malo” que les permita a los bancos deshacerse del peligro de incobrabilidad. El decreto, según explicó el gobierno, tiene como objetivo reforzar el sistema bancario y hacerlo más resistente a las posibles situaciones de riesgo. En cambio, en los mercados se lo interpretó como el reconocimiento de la profundidad de la crisis de la banca italiana y, en consecuencia, de su vulnerabilidad, sin mucha confianza en que las medidas de urgencia puedan salvarla.


Las normas de regulación que intenta poner en marcha la Unión Europea parecen llegar tarde. Incluso en Alemania, la economía más fuerte del continente, se teme que los mayores bancos no puedan afrontar los elevados costos que supone el aumento de capital obligatorio para cubrir riesgos.


El triunfo del año pasado sobre el ala izquierda del partido Syriza, en Grecia, para llevar al primer ministro Alexis Tsipras a suscribir la prolongación del ajuste con Bruselas, ahora parece volverse sobre los países mas poderosos, a través de la fragilidad de sus bancos. Mientras tanto, la sombra de Lehman Brothers sobrevuela las capitales europeas.

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¿Qué está frenando a la economía mundial?

Siete años después de que en 2008 entrase en erupción la crisis financiera mundial, la economía del mundo ha continuado dando tumbos en 2015. Según el informe de las Naciones Unidas (ONU) titulado Situación y Perspectivas de la Economía Mundial 2016, la tasa promedio de crecimiento en los países desarrollados ha disminuido en más del 54% desde la crisis. Se estima que cerca de 44 millones de personas están desempleadas en los países desarrollados, aproximadamente 12 millones más que en 2007, mientras que la inflación ha alcanzado su nivel más bajo desde la crisis.

Aún más preocupante es el hecho de que las tasas de crecimiento de los países avanzados también se han tornado más volátiles. Esto es sorprendente, ya que, en su posición de economías desarrolladas con cuentas de capital totalmente abiertas, estas economías deberían haberse beneficiado de la libre circulación del capital y de la distribución internacional del riesgo —y, por lo tanto, deberían experimentar poca volatilidad macroeconómica—. Además, las transferencias sociales, prestaciones por desempleo incluidas, deberían haber permitido a los hogares estabilizar sus niveles de consumo.


Sin embargo, las políticas dominantes durante el período posterior a la crisis —el ajuste fiscal y la flexibilización cuantitativa (QE)— han ofrecido poco apoyo para estimular el consumo de los hogares, la inversión y el crecimiento. Por el contrario, han tendido a empeorar las cosas.
En EE UU, la flexibilización cuantitativa no impulsó el consumo y la inversión porque, en parte, la mayor parte de la liquidez adicional regresó a las arcas de los bancos centrales, en forma de excesos de reservas. La ley de flexibilización regulatoria de los servicios financieros de 2006 autorizó a la Reserva Federal (Fed) a pagar intereses sobre las reservas obligatorias y sobre las reservas en exceso, socavando, de esta manera, el objetivo clave de la QE.


De hecho, con el sector financiero de Estados Unidos al borde del colapso, la ley de Estabilización Económica de Emergencia de 2008 adelantó en tres años la fecha de entrada en vigencia del ofrecimiento de pago de intereses sobre reservas, estableciendo que la misma se iniciaría el 1 de octubre de 2008. Como resultado, el exceso de reservas que se mantiene en la Fed se disparó, pasando de un promedio 200.000 millones de dólares durante el período 2000-2008 a 1,6 billones durante el período 2009-2015. Las instituciones financieras optaron por mantener su dinero en la Fed en lugar de realizar préstamos a la economía real, ganando casi 30.000 millones —sin correr ningún riesgo— durante el último lustro.


Esto equivale a una generosa —y, en gran medida, oculta— subvención de la Fed al sector financiero. Y, como consecuencia de la subida de tasas de interés estadounidense del mes pasado, la subvención se incrementará en 13.000 millones este año.


Los incentivos perjudiciales son solo una de las razones por las que no se materializaron muchos de los beneficios que se esperaba recibir como resultado de las bajas tasas de interés. Dado que la QE logró mantener las tasas de interés cerca a cero durante casi siete años, se debería haber incentivado a que los gobiernos de los países desarrollados obtengan préstamos e inviertan en infraestructuras, educación y sectores sociales. El aumento de las transferencias sociales durante el período posterior a la crisis habría impulsado la demanda agregada y suavizado, en cierta medida, los patrones de consumo.


Por otra parte, el informe de la ONU muestra claramente que en todo el mundo desarrollado la inversión privada no creció como era de esperar, tomando en consideración las extremadamente bajas tasas de interés. En 17 de las 20 mayores economías avanzadas, el crecimiento de la inversión se mantuvo más bajo durante el periodo posterior a 2008 respecto al nivel alcanzado durante los años anteriores a la crisis; asimismo, cinco economías experimentaron una disminución de la inversión durante el periodo 2010-2015.


En todo el mundo, los títulos-valores emitidos por las corporaciones no financieras —las mismas que, se supone, llevan a cabo inversiones fijas— aumentaron significativamente durante el mismo período. Esto implicaría que muchas corporaciones no financieras obtuvieron préstamos, aprovechando las bajas tasas de interés. Sin embargo, en lugar de invertir, estas corporaciones utilizaron el dinero prestado para volver a comprar sus propias acciones o para adquirir otros activos financieros. Por lo tanto, la QE estimuló fuertes incrementos en el apalancamiento y en la rentabilidad del sector financiero.


Sin embargo, dígase una vez más, nada de esto fue de mucha ayuda para la economía real. De manera clara, mantener las tasas de interés en un nivel cerca de cero no conduce necesariamente a niveles más altos de crédito o inversión. Cuando a los bancos se les da la libertad de elegir, eligen ganancias libres de riesgo o incluso eligen la especulación financiera en lugar de realizar préstamos que apoyarían el objetivo más amplio de crecimiento económico.


Por el contrario, cuando el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional prestan dinero barato a los países en desarrollo, se imponen condiciones a estos países con relación a lo que ellos pueden hacer con dicho dinero. Para tener el efecto deseado, la QE debería haber ido acompañada no sólo por esfuerzos por reestablecer los deteriorados canales de préstamos (especialmente aquellos que dirigen fondos a las pequeñas y medianas empresas), sino también por objetivos específicos de otorgamiento de créditos para los bancos. En vez de fomentar efectivamente a que los bancos no presten, la Fed debería haber penalizando a los bancos por mantener excesos de reservas.


Si bien las tasas de interés extremadamente bajas produjeron pocos beneficios para los países desarrollados, dichas tasas impusieron costos significativos a las economías de los mercados en desarrollo y emergentes. Una consecuencia no intencionada, pero no inesperada, de la flexibilización monetaria ha sido los fuertes aumentos en los flujos de capital transfronterizos. El total de entradas de capital a los países en desarrollo aumentó desde alrededor de 20.000 millones en 2008 a más de 600.000 millones en 2010.


En dicho momento, muchos mercados emergentes tuvieron dificultades para manejar el aumento repentino de flujos de capital. Muy poco de ese flujo se dirigió a la inversión fija. De hecho, el crecimiento de la inversión en los países en desarrollo se redujo significativamente durante el período posterior a la crisis. Este año se espera que los países en desarrollo en su conjunto registren su primera salida neta de capital desde 2006.


Ni la política monetaria ni el sector financiero están haciendo lo que tiene que hacer. Parece ser que la inundación de liquidez se ha dirigido de manera desproporcionada hacia crear riqueza financiera e inflar burbujas de activos, en lugar de ir a fortalecer la economía real. A pesar de las fuertes caídas de los precios de las acciones, la capitalización de mercado como porcentaje del PIB mundial sigue siendo alta. El riesgo de una nueva crisis financiera no puede ser ignorado.


Hay otras políticas que mantienen la promesa de restaurar el crecimiento sostenible e integrador. Estas políticas comienzan con la reinvención de reglas para la economía de mercado con el propósito de garantizar una mayor igualdad, más pensamiento a largo plazo y la aplicación de controles al mercado financiero mediante una regulación eficaz y estructuras de incentivos que sean apropiadas.


Pero también se necesitará un gran aumento de la inversión pública en infraestructura, educación y tecnología. Estos incrementos tendrán que ser financiados, al menos en parte, por la imposición de impuestos ambientales, incluyendo impuestos al carbono y al monopolio, así como impuestos a otras rentas, mismas que se han tornado en omnipresentes en la economía de mercado y que contribuyen enormemente a la desigualdad y al crecimiento lento.


Traducción de Rocío L. Barrientos

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La guerra de divisas del megaespeculador George Soros contra China

Al margen del Foro Económico Mundial de Davos, en una entrevista con Bloomberg, el megaespeculador George Soros –considerado por sus acerbos críticos como el máximo criminal financiero del planeta–, fustigó a China, a la cual acusó de encontrarse detrás de la detonación de la crisis global deflacionaria y tener una deuda descomunal de 350 por ciento de su PIB, lo cual podría todavía aguantar tres años más, pero que está causando daño al resto del mundo, cuando su aterrizaje duro está en marcha y es "inevitable (http://goo.gl/uDybQz)".


Soros, quien controla gran cantidad de multimedia y ONG muy bien lubricadas en el mundo (incluido el "México neoliberal itamita"), confesó en forma cínica en Davos que había apostado en favor de los bonos del Tesoro de Estados Unidos (EU) y contra el índice bursátil S&P500, las divisas asiáticas y las economías vinculadas a las materias primas (¿con franca dedicatoria al petróleo, para dañar a Rusia?).


La diatriba del casi nonagenario Soros, cuyo verdadero nombre es György Schwartz, se asemeja a la invectiva sinófoba del devaluado itamita Videgaray –presunto aliado del eje caníbal/necrófilo Rothschild/Soros/BlackRock a través de sus nexos subrepticios con Scotiabank– quien culpa en forma descabellada a China por la abrupta depreciación del peso mexicano, que forma parte del circuito del dólar de EU y no de la esfera de influencia del renminbi ( http://goo.gl/547vzs ).


Mucho antes de las jeremiadas de Soros y Videgaray contra China, había advertido en Bajo la Lupa la caída en la lona de Latinoamérica y el "México neoliberal itamita", difundida por Xinhua ( http://goo.gl/Ty36Sj ).


El megabanco Morgan Stanley ( http://goo.gl/ZmHlpd ) amonestó a la Secretaría de Hacienda de México, laboratorio de experimentación israelí-anglosajón pésimamente manejado por Videgaray, de haber contribuido al desplome del precio del petróleo mediante sus alocadas apuestas con "derivados financieros ( http://goo.gl/Vk3VUy )". ¡Uf!


El peso exhibe una caída libre de 50 por ciento con Videgaray, mientras China –que desacopló el renminbi de la paridad fija al dólar que le estaba perjudicando– hoy ha podido controlar, en forma relativa, una devaluación de 5 por ciento. Existe un abismo entre el 50 por ciento de Videgaray y el 5 por ciento de China...


La guerra de divisas la opera Soros desde hace más de un cuarto de siglo, y no China, a quien no benefician ya las devaluaciones competitivas –como las colosales de Japón y Europa– al encontrarse en una transición de su modelo manufacturero de exportación encaminándose al consumo interno ( http://goo.gl/8FLKLu ).


Soros, quien apuesta hoy contra el petróleo (¿contra Rusia, aunque descalabre a su presunto aliado Videgaray?), había desfondado cruelmente en 1997 a la mayoría de las divisas asiáticas, pero fracasó en su intento de sepultar al dólar de Hong Kong.


Soros, 19 años después, repite su estrategia contra el dólar de Hong Kong y el renminbi para beneficiar la guerra geofinanciera de Wall Street/la City (Londres) y descarrilar a China, máxima economía mundial (PIB medido por el poder adquisitivo), aliada a Rusia.


La guerra multidimensional de EU es simultánea contra la alianza de Rusia (desplome del petróleo) y China (daño al renminbi) cuando la crisis financiera global de 2008, culpa primigenia de EU, se ha agudizado con factores geoestratégicos –Ucrania/Siria/Norcorea/mar del sur de China– y geoeconómicos –Ban¬co de Infraestructura e Inversiones Asiático (AIIB, por sus siglas en inglés)–.


Gabriel Wildau, del Financial Times, destaca que "el portavoz de China advierte a Soros de no atreverse a especular contra el renminbi ( http://goo.gl/scW4oU )".


China trata de frenar su masiva fuga de capitales y se ha despojado de 700 mil millones de dólares en los pasados 18 meses para sostener una paridad estable con una canasta de divisas, después de dejar atrás su fija paridad unidimensional al dólar de EU ( http://goo.gl/PfFLwH ).


La sedición del húngaro-británico-israelí-estadunidense Soros –con influyentes redes multimediáticas, cívicas y financieras en todo el mundo y una fortuna de 24 mil 500 millones de dólares, que se duplicó durante la crisis de 2008– motivó una reacción feroz de los multimedia chinos, que desdeñan la declaración de guerra a la divisa china y juzgan que la "guerra de Soros contra el renminbi y el dólar de Hong Kong no puede tener éxito ( http://goo.gl/vuO0Nv )".


El audaz desacoplamiento chi¬no del dólar de EU desde agosto pasado, acentuado este año por graves desajustes electrónicos en su bolsa, resquebrajó la titánica estructura especulativa del carry trade manejado por los megabancos de Wall Street/la City (Londres) que apostaron a los diferenciales fijos del dólar de EU frente a las divisas foráneas (incluido el peso) que controlan.


The Wall Street Journal exhibe sin rubor "la guerra de divisas de los hedge funds de EU contra el yuan/renminbi de China ( https://goo.gl/6Yreeg ). No comment!


Los relevantes Russia Today ( http://goo.gl/ezXrwl ) y Sputnik ( http://goo.gl/pFY8o1 ) exponen el operativo infernal de Soros, cuya diabólica fundación fue expulsada de Rusia por amenaza a su seguridad nacional y su intento de "cambio de régimen ( http://goo.gl/8rh4VH )", en similitud a su confesa dislocación del gobierno anterior de Ucrania ( http://goo.gl/rbrxip)  y a su desestabilización de los Balcanes (http://goo.gl/BqxoIE).


El investigador Wayne Madsen –ex funcionario de la Agencia de Seguridad Nacional de EU (NSA, por sus siglas en inglés) y ex oficial Naval– consagró un libro, Soros: el quantum del caos, referente a su empresa especulativa Quantum Fund ( http://goo.gl/YV2Qlu ), donde expone que –bajo el disfraz de libertad/derechos humanos/filantropía" (su hijo Alejandro, de 31 años, es miembro de Jewish Funds for Justice)–, el megaespeculador desata levantamientos sociales, conflictos armados y reingeniería social: un caos constante donde prosperan sus especulaciones hemorrágicas. ¡El axioma sangre en la calle de los Rothschild ( http://goo.gl/yrxFSp )!


A juicio de Madsen, el éxodo migratorio desde Siria a Europa constituye un "plan de Soros y la CIA para desestabilizar a Europa ( http://goo.gl/TOUuhl )".


El primer ministro de Hungría, Victor Orban, responsabilizó a Soros de propiciar la crisis migratoria de Medio Oriente para hundir a Europa ( http://goo.gl/agnZPe ). ¡Qué perversidad!


En mi libro de hace 16 años El lado oscuro de la globalización: post-globalización y balcanización (http://goo.gl/aJmYRM) expuse la forma en que Soros opera la teoría del caos: donde los fractales –zonas restringidas de orden en la vastedad del desorden– son representados por las finanzas israelí-anglosajonas, mientras el caos cunde en el resto del planeta.


Madsen demuestra que "Soros y sus amigos de la CIA tuvieron en la mira a la URSS y a Rusia desde 1987 ( http://goo.gl/cChZYP )".


Habría que agregar que la implosión rusa sucedió con estruendoso éxito geoestratégico y constituye hoy la misma receta letal que pretende aplicar el megaespeculador Soros a China 29 años más tarde.


Soros, notable instrumento is¬raelí-anglosajón del eje Rothschild/BlackRock y la CIA, es el enemigo público número uno de Rusia y China.


www.alfredojalife.com
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Petróleo, mercados financieros y recesión global

Cuando estalló la crisis de 2008 muchos analistas ligados a gobiernos y autoridades monetarias pensaron que sus efectos podrían contenerse y los daños limitarse a segmentos del sistema financiero. En realidad la profundidad y alcance del proceso de endeudamiento y apalancamiento iban más allá de todo límite. Algunos eslabonamientos existentes entre segmentos del sistema financiero eran desconocidos y tomaron a todos por sorpresa. Los vasos comunicantes entre bancos, mercados de valores, fondos de cobertura y corredurías llevaban instrumentos financieros complejos que en muchas ocasiones los reguladores ni siquiera podían entender.


Hoy la crisis adquiere un nuevo semblante. Ya no se trata simplemente de conexiones entre segmentos del sistema financiero. Hoy existe una relación estrecha entre el derrumbe en los precios del petróleo y el colapso y volatilidad extrema en los principales mercados financieros. Los precios del crudo hoy actúan como una señal de alarma sobre el mal estado de la economía mundial. La crisis ha completado un ciclo y en lo que va de este año las pérdidas acumuladas en Wall Street ascienden a más de 1.6 millones de millones de dólares.


Una de las razones por las cuales el colapso en el precio del crudo afecta todo tipo de mercados financieros es relativamente sencilla. Muchos grandes inversionistas, desde fondos hasta grandes corporaciones, sufrieron en 2015 un castigo brutal en el componente de sus carteras de inversión relacionado con mercancías básicas o commodities. Hoy esos mismos inversionistas han comenzado a deshacerse de acciones y títulos financieros con el fin de reducir el perfil de riesgo de su cartera total. Y como se dice en la jerga financiera, eso ha afectado el sentimiento del mercado y ha intensificado la tendencia a vender en corto.


Los inversionistas más importantes en la economía mundial están observando con gran atención la evolución del precio del petróleo. El desplome no es considerado como portador de buenas noticias. Al contrario, es un muy mal presagio de que la economía mundial seguirá empantanada en un entorno recesivo por varios años.


El colapso en el precio del crudo se atribuye a la estrategia de mercado de Arabia Saudita para preservar su franja de mercado. Pero hay otros indicios de que podría estar más relacionado con el colapso en la demanda, sobre todo con la contracción en China. Todas las señales económicas que vienen del gigante asiático en estos días anuncian una fuerte y duradera contracción. El bajo precio del petróleo podría ser más un fenómeno deflacionario que una consecuencia de la pelea por franjas de mercado.


Por su parte, las señales desde Estados Unidos tampoco son buenas. El boom del fracking hidráulico se acompañó de un feroz sobrendeudamiento por parte de las nuevas compañías gaseras y petroleras. Muchas de estas compañías pudieron financiarse a través de títulos de muy mala calidad e incluso de bonos chatarra. Con la promesa de que estaban iniciando la revolución energética que Estados Unidos había esperado desde hacía años, pudieron vender esos títulos a inversionistas incautos con la promesa de que mantendrían rendimientos altos durante mucho tiempo. Hoy que el precio del crudo no permite cubrir el costo de producción promedio en la mayoría de los sitios con instalaciones para el fracking hidráulico el colapso en la industria se acelera. El número de instalaciones (rigs) de fracking en operación en Estados Unidos ha descendido de mil 864 en octubre de 2014 a unas 619 en enero de este año.


Se estima que la mitad de las empresas petroleras estadunidenses en el negocio del fracking va a tener que quebrar. Todo esto tendrá grandes repercusiones a nivel macroeconómico y ciertamente no favorecerá una recuperación. De hecho, en el debate sobre si la Reserva federal se apresuró a incrementar la tasa de interés el impacto del bajo precio del petróleo ya es considerado como una de las variables más importantes.


Existe una ramificación que conecta el precio del petróleo con la economía financieras que no ha sido bien analizado. El precio del crudo es el soporte del valor de muchos bonos y créditos corporativos. Su desplome anuncia una cascada de deudas que no podrán ser pagadas, lo que llevará a la quiebra a muchos fondos y bancos. La cartera vencida de compañías petroleras podría superar el volumen de los años 80, cuando la caída del precio del petróleo ayudó a precipitar la crisis mundial.


La industria energética lleva a cabo grandes inversiones y sus efectos multiplicadores en la economía son muy fuertes. Una parte significativa del crecimiento de la economía estadunidense después de la crisis de 2008 se debió a las inversiones del sector energético (y, en especial, del fracking). Pero cuando las empresas petroleras tienen que aplicar el freno de emergencia, el efecto de contracción, con todos sus multiplicadores, no tarda en manifestarse. La crisis global sigue evolucionando.


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La gran fiesta de la especulación continúa

Robert Reich, secretario del Trabajo en el gobierno de Bill Clinton y actualmente profesor de la Universidad de California en Berkeley, publicó hace poco el libro Saving Capitalism: for the Many not the Few, que en traducción libre se podría intitular Salvar el capitalismo para la mayoría, no la minoría. Aunque el título es suficientemente elocuente, vale decir que una de las obsesiones de Reich es la forma en que la desigual distribución de la riqueza en Estados Unidos está afectando, no sólo la vida de millones de personas, sino la esencia misma del sistema capitalista.


Reich ha publicado una serie de artículos en los que da ejemplos que denotan la forma en que la desmedida ambición de los modernos Robber Barons está minando, cada vez más profundamente, las bases del sistema capitalista.


Recientemente, en uno de sus artículos usó de ejemplo la película The Big Short (La gran apuesta), estrenada hace unos días. Según Reich, los votantes estadunidenses deberían verla antes de sufragar en las próximas elecciones. En ella se da cuenta de cómo la especulación en el mercado de bienes raíces, que literalmente arrojó a la calle a millones de personas, que además de perder su casa también perdieron su empleo y sus ahorros, fue determinante en la crisis de 2008. En la película se advierte cómo los fondos de los cuentahabientes se usaron en préstamos de gran riesgo, sin ninguna garantía de recuperación, pero a la postre significaron grandes ganancias a un puñado de especuladores. La historia está en la misma línea de otras, como Too Big to Fail y The Inside Job, en las que se ponen de relevancia los medios que financieros sin escrúpulos usaron para enriquecerse, gracias a la desregulación financiera iniciada con Ronald Reagan.


Para Reich la actualidad de la cinta tiene que ver con la insistencia de Bernie Sanders, precandidato demócrata a la presidencia, en reinstaurar los principales elementos de dos leyes cuyo fin es la regulación del sistema financiero: la Glass-Steagall y la Dodd-Frank. La primera prohíbe a las instituciones que hacen inversiones en el mercado de valores desarrollar actividades propias de la banca comercial para evitar que se especule con los depósitos de los cuentahabientes; la segunda establece que a ninguna institución financiera se le debe permitir crecer de tal forma que en caso de quebrar arrastre a todo el sistema financiero, como sucedió en la crisis de 2008.


Sanders ha criticado duramente a la también precandidata demócrata Hilary Clinton por su cercanía con Wall Street. Parafraseando lo que Reich explica en su artículo, si los votantes entendieran la forma en que las instituciones financieras se beneficiaron de la crisis de 2008, que posteriormente los contribuyentes solventaron con sus impuestos, 90 por ciento negaría su voto, ya no digamos a cualquier candidato republicano, sino también a Hilary Clinton.


El final de la película es al fin y al cabo una muestra del por lo visto irremediable problema del sistema tal como lo conocemos. Sólo algunos de los responsables de ese periodo de especulación sin límites acabaron en la cárcel; la mayoría continúan realizando las mismas operaciones que les permitieron enriquecerse y no parece haber remedio a la vista.

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BlackRock exulta por la sangre en las calles financieras globales

El inicio de 2016 ha sido espeluznante para los mercados globales –con la salvedad del superdólar–, vapuleados por la deflación y la enorme deuda del G-7, al unísono de los rescoldos de la grave crisis inmobiliaria de 2008 detonada por Wall Street.


La historia real, hecha película, La gran apuesta, desnuda el canibalismo de Wall Street que detonó la grave crisis financiera de 2008 (https://goo.gl/51E97W): complementaria del documental Inside job, que demuestra la felonía de los "académicos ( https://goo.gl/tT8UC7 )", y del clásico La apuesta de un millón de millones ( http://goo.gl/Iy4NFE ).


Ambrose Evans Pritchard, vocero de la casa real británica, cita a William White, anterior monetarista en jefe del BIP, con sede en Basilea (Suiza) –el banco central de los bancos centrales–, quien considera que el sistema financiero global se ha vuelto peligrosamente inestable y enfrenta una avalancha de quiebras que pondrán a prueba la estabilidad social y política.


White se preocupa de la suerte de la devaluación de los mercados emergentes cuando el mundo ha entrado a la trampa de la deuda que no tiene solución, mientras los acreedores europeos enfrentan los mayores desafíos (http://goo.gl/j8Pe77 ). Se lamenta del fracaso de las medidas centralbanquistas, mientras el megaespeculador israelí-estadunidense Larry Fink, mandamás de BlackRock –máximo conglomerado de inversiones del mundo, con casi 5 billones de dólares de manejo de activos–, se frota las manos ante la hemorragia bursátil global, en espera de su debacle, para recomprar a precios de ganga, al pronosticar que las acciones podrían desplomarse otro 10 por ciento, ya que no creía que "había suficiente sangre (¡supersic!) en las calles (http://goo.gl/az5Qh3 )".


A juicio de Fink, un precio de 25 dólares el barril significará una prueba y, cuando todos los mercados se encuentren en lo más bajo, será una muy bella (¡supersic!) oportunidad de comprar.


La frase caníbal proferida por Fink –comprar cuando corra mayor sangre en las calles– es atribuida a Nathan Mayer Rothschild, del siglo XVIII, cuya dinastía financiera contribuyó a la creación del estado racista/ apartheid de Israel.


El significado de la frase caníbal sangre en las calles la explica James Mackintosh, del Financial Times: hay que comprar en el momento en que la "confianza del inversionista y los precios estén en el abismo, cuando la violencia (sic) está en su máximo ( http://goo.gl/eWVwSS )".


BlackRock se despachó con la cuchara grande de la privatización de Pemex (http://goo.gl/6m2AnE ), donde destaca su interconectividad con la tríada itamita de Bailleres/Aspe/Videgaray ( https://goo.gl/dEqrjo ) mediante la bisagra de Evercore ( https://goo.gl/M3NW5u).


Más allá de la bidireccionalidad entre las cuatro principales petroleras anglosajonas y los megabancos de Wall Street ( https://goo.gl/dP6ysO ), sobresale la circularidad intermegabancaria –donde operó el criminal israelí-estadunidense Bernard Madoff– y multiempresarial del eje BlackRock/Rotschild/Soros (http://goo.gl/XhjBDI).


El eje Rothschild/Soros/BlackRock, proclive a las hemorragias bursátiles, vale un expedito escrutinio.


Se presume que los banqueros israelí-británicos Rothschild controlan al megaespeculador "judío-estadunidense ( Haaretz dixit)" George Soros, máximo criminal finacierista global con máscara de filántropo.


El connotado geopolitólogo alemán-estadunidense William Engdhal señala a Soros como uno de los principales hombres de paja de los Rothschild, quien goza de información privilegiada en los canales más importantes tanto gubernamentales como privados en EU/Europa/Israel ( http://goo.gl/2ag9ST ).


La perniciosa Open Society Foundations (OSF), de Soros, ha instigado las revoluciones de color y los cambios de régimen" desde Ucrania hasta los Balcanes, por lo que acaba de ser expulsada de Rusia, debido a su subversión ( https://goo.gl/8rh4VH ).


OSF financia, entre otras entelequias, a Human Rights Watch, Foro Económico Mundial de Davos y al muy influyente CFR y, según Free Republic, es uno de los principales donadores de Wikipedia/Wikimedia.


En México, el eje Rothschild/Soros exibió sus poderosos tentáculos desde el "Irán- contras" (que prohijó al legendario edificio Omega, de Paseo de la Reforma 345, en el DF) hasta la lubricación de la presidencia de Fox, y ahora trasmutado en BlackRock, de fuertes vínculos con los itamitas Calderón y Videgaray. Mejor aquí le paro...


Keith Anderson, cofundador de BlackRock, fue la bisagra entre Larry Fink y Soros, quien operó como director de inversiones de Soros Fund Management ( http://goo.gl/PxyAJz ).


Más allá de la hemorragia de Malasia Airlines, que hubo beneficiado a los Rothschild y a Blackstone –¡más sangre en las calles ( http://goo.gl/h5f2uZ )!–, BlackRock exhibió su alianza estratégica con los Rothschild en Australia en 2002, cuando manejaba 238 mil millones de dólares que, 13 años más tarde, se dispararon a casi 5 billones: ¡casi 20 veces más ( http://goo.gl/4Hl28m )!


La sangre en la calle del eje Rothschild/Soros/BlackRock es mucho más profusa en el siglo XXI que sigue al pie de la letra las enseñanzas caníbales de su progenitor común, Nathan Mayer Rothschild, del siglo XVIII, debido a la utilización catalizadora de supercomputadoras de alta frecuencia comercial que dominan las plazas financieras de EU y Europa ( http://goo.gl/Ytiwsp ).


Según el banco suizo UBS, el "paso acelerado de la innovación digital podría tener algunas sorprendentes implicaciones para los mercados de intercambio de divisas en los próximos años, llevando a un mayor fortalecimiento del dólar y de las economías basadas en el dólar a expensas (¡supersic!) de los países de los mercados emergentes, como China e India ( https://goo.gl/rAB51p )".


¿Guerra digital geofinanciera de EU contra China? ¿Y a poco se van a quedar Rusia y China observando?
¿Qué harán con tanto desempleado global?


Un reporte de la Escuela Oxford Martin avisó que la "digitalización de los robots sustituiría la mitad de los trabajos de EU en las próximas dos décadas, lo cual será similar en Europa y Japón (https://goo.gl/fwbvIH )".


¿Qué harán con 36 millones de desempleados mexicanos en EU?


El notable astrofísico británico Stephen Hawking advirtió que la humanidad va a usar la ciencia y la tecnología para aniquilarse (¡supersic!), al menos que "maneje escaparse del planeta ( http://goo.gl/YuhDM8 )".


Hawking rezumó que, mientras se establecen colonias espaciales en los próximos 100 años, hay que examinar los peligros y controlarlos para asegurar la supervivencia en la Tierra.


Stephen Hawking enumeró los peligros que acechan: guerra nuclear, calentamiento global, virus de ingeniería genética e inteligencia artificial (IA), ante lo poco que la humanidad puede hacer: aunque la oportunidad de un desastre en la Tierra en un año dado pueda ser muy baja, se acumula en el tiempo, y se vuelve una casi certeza en los próximos mil o 10 mil años.


Quizá al genial Hawking le faltó agregar las supercomputadoras bursátiles y la robótica del superdólar (http://goo.gl/eyL9vJ ), que quizá formen parte de su rubro sobre la IA ( http://goo.gl/qMYqfv).


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Bancarrota del proyecto histórico capitalista

Uno de los mitos más populares sobre el capitalismo gira alrededor de su capacidad para generar crecimiento económico de manera continua. De aquí se derivan consecuencias importantes en materia de niveles de vida y bienestar, por no mencionar la leyenda de que el capitalismo es el mejor amigo de la democracia y la libertad. Pero, ¿es cierto que el capitalismo está asociado al crecimiento sin fin?


Se ha sugerido que la economía mundial está adentrándose en una fase de estancamiento que podría prolongarse varios años. La combinación de fuerzas que conspira para que este letargo económico se profundice y se extienda en el tiempo son poderosas y afectan a todos los grandes centros de dinamismo económico. Además son de muy variada índole y eso hace difícil encontrar un remedio que las pueda contrarrestar.


Entre estas fuerzas se pueden enumerar las siguientes tres. Primero, el proceso deflacionario que hoy afecta a los centros económicos más importantes del mundo (Estados Unidos, Europa y China). Segundo, la expansión del sector financiero y su hegemonía sobre la economía mundial. Y, tercero, la profunda desigualdad económica que hoy sigue intensificándose. Estas tres fuerzas se encuentran íntimamente vinculadas, aunque no son los únicos factores capaces de contrarrestar las fuerzas endógenas que favorecen el crecimiento.


La primera está relacionada con el des-endeudamiento y responde a una combinación de factores macroeconómicos. No se trata de un fenómeno coyuntural, como algunos podrían creer. El crecimiento económico en las últimas dos décadas en los centros de la economía mundial estuvo sostenido por el endeudamiento y episodios de rápido crecimiento en los precios de muchos activos (burbujas). El ajuste que sigue cuando revientan esas burbujas conduce al desapalancamiento y frena el crecimiento. Por eso en los centros de dinamismo económico mundial la deuda del sector privado sigue siendo un factor fundamental para entender el mediocre ritmo de crecimiento económico. Hoy el endeudamiento del sector privado (familias y empresas) en China y Estados Unidos alcanza 207 y 198 por ciento del PIB, respectivamente. La pérdida de dinamismo en China se pudo frenar ligeramente entre 2012 y 2014 gracias a medidas que permiten más endeudamiento pero a la larga la medicina podría agravar la enfermedad.


Quizás algunos pueden ver en la deflación un fenómeno coyuntural, pero lo cierto es que el festín de endeudamiento de familias y empresas fue tan profundo que las cicatrices serán difíciles de borrar. El ejemplo de Japón en los últimos 20 años demuestra que el proceso de des-endeudamiento puede frenar el crecimiento de manera significativa durante muchos años. El debate sobre si Estados Unidos podría recaer en una recesión en 2016 está alimentado por este tipo de problemas.


En una economía capitalista es normal que el capital fluya hacia los sectores de mayor rentabilidad. Sin embargo, cuando la economía real mantiene bajas tasas de rentabilidad y los capitales emigran hacia el sector financiero para buscar ganancias en la especulación, el resultado es una reducción en la tasa de crecimiento. No es coincidencia que las tasas de crecimiento en las economías más importantes del mundo conservaron su tendencia hacia la mediocridad al mismo tiempo que el sector financiero mantuvo su expansión. Pero el sector financiero puede ser refugio seguro solamente durante un lapso de tiempo corto. La volatilidad y la incertidumbre son los compañeros inseparables de las inversiones en la especulación y los arbitrajes. La mejor muestra es la sacudida en el mercado bursátil de todo el mundo, comenzando con el colapso de las bolsas en China.


Finalmente la desigualdad económica sigue siendo un lastre para la economía mundial. Los datos del grupo Credit Suisse indican que hoy el uno por ciento de la población mundial es poseedora de más de la mitad de la riqueza (y 10 por ciento superior es dueño de 88 por ciento de la riqueza mundial). Mientras los salarios reales se mantienen sin recuperarse, la demanda agregada sigue comportándose de manera tímida. El crecimiento del salario real en las principales economías del mundo lleva ya muchos años estancado. Hoy el desendeudamiento y los bajos salarios deprimen la demanda agregada y enturbian el panorama y las expectativas de los inversionistas.


El crecimiento en el capitalismo mundial no se anuncia como un proceso fácil para los próximos años. ¿Podría detenerse la expansión económica? La pregunta se antoja difícil de responder, pero una cosa es cierta: sin crecimiento el capitalismo mundial entrará en una crisis profunda.


Sin una oleada de innovaciones análoga a las primeras dos revoluciones industriales es difícil que el capitalismo global pueda reiniciar un proceso expansivo similar al del periodo 1850-1950. Esas oleadas de innovaciones abrieron nuevos espacios de rentabilidad y propiciaron aumentos notables en la productividad del trabajo. Hoy que el pronóstico en materia de cambio técnico no es prometedor, los nubarrones macroeconómicos y ambientales se multiplican.


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Guerra global de divisas de la Fed de EU: América Latina en la lona

El histórico fin de la era del dinero barato que operó la Fed (Reserva Federal de Estados Unidos) en forma unilateral mediante el alza de un cuarto de punto de las tasas de interés repercute con cataclísmicos daños colaterales e implicaciones geopolíticas profundas al restante del catatónico planeta, en particular a América Latina (AL).


La Fed representa de facto el único banco central global: conglomerado de bancos privados (sic) de Wall Street que aplican políticas monetarias estatales/federales que resultan globales debido a la perniciosa hegemonía del dolarcentrismo: el máximo poder de EU, al unísono de su panoplia multifacial del Pentágono, Hollywood, los multimedia y el grupo cibernético Gafat (Google/Apple/Facebook/Amazon/Twitter).


Ambrose Evans-Pritchard, feroz palafrenero de la Casa Real británica, pondera los altos riesgos de la aventura del alza por la Fed cuando "los cementerios de la política global están sembrados con los centralbanquistas, quienes han elevado las tasas a prisa, para solamente retractarse después de haber empujado a sus economías a la recesión o después de haber realizado un mal juicio sobre las poderosas fuerzas deflacionarias en el mundo post-Lehman (http://goo.gl/3ysCWl)". Se refiere a la quiebra de Lehman Brothers en 2008, que sumió a EU y, por ende, al mundo en su grave crisis que aún no ha sido resuelta.


Los ejemplos de Evans-Pritchard son ilustrativos desde las dos fallidas alzas del Banco Central Europeo de 2011 que casi llevó al colapso a la unión monetaria hasta el curso reverso de Suecia, Dinamarca, Corea del Sur, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Israel y Chile.


El alza no es solamente un vulgar incremento, sino que comporta también un singular ritmo cuando la Fed tiene contemplado elevar las tasas en forma gradual a lo largo de 2016 para alcanzar 1.375 por ciento (http://goo.gl/Qn7f5s).


¿Aguantarán el mundo y el México neoliberal itamita otras cuatro alzas consecutivas de un cuarto de punto cuando a la primera llevó a la quiebra a ICA, una de las principales constructoras de AL?


Fue lastimoso que el Financial Times (FT) –que teledirige sin desparpajo la política petrolera y monetaria del México neoliberal itamita– haya anunciado dos días antes (¡supersic!) el alza local de las tasas a 3.25 por ciento.


FT sentencia que la economía del México neoliberal itamita está esclavizada (¡supersic!) a la política monetarista de EU cuando en lugar de apretar las tuercas necesita relajarlas (http://goo.gl/Z7EdDn).


El New York Times se lamenta de que la atadura de México a la política monetaria de EU "haya devaluado al peso cerca de 30 por ciento en menos de una semana (http://goo.gl/FuTxGx)".


Hasta Stratfor (https://goo.gl/6800XF) –la CIA empresarial tras bambalinas– admite que la Fed maneja en forma egoísta y unilateral las tasas sin miramiento al estado cataléptico del restante del planeta que afecta(rá), a mi juicio, primordialmente a la Unión Europea y a China: dos de los principales motores del crecimiento global.


Según Peter Spence, de The Telegraph, los países más expuestos son Brasil, Chile y Sudáfrica y los mercados emergentes pudieran ser particularmente vulnerables cuando muchos de ellos han amasado enormes cantidades de deuda que pudieran ser inmanejables. (Nota: como es el caso del parasitario Grupo Monterrey: desde Cemex hasta Alfa.)


Brasil y Sudáfrica pertenecen a los vapuleados BRICS, lo cual abona a la teoría de que el alza por la Fed tiene la intención colateral de golpearles de lleno ya que también Rusia es apaleada por la abrupta disminución de los ingresos petroleros a los límites de 35 dólares el barril, mientras la divisa china yuan/renmimbi será aporreada hasta una devaluación proyectada de 30 por ciento (http://goo.gl/CvY58m).


Así funciona la guerra multidimensional que ha decretado EU para arrinconar al resto del planeta.


Zhang Yi, de la agencia noticiosa Xinhua, comenta que China puede muy bien lidiar con el alza, ya que el dinero será necesario para invertir en los "trenes de alta velocidad, satélites y supercomputadoras que ahora fabrica China (http://goo.gl/tTsjJB)" y no solamente en juguetes.


En forma hipócrita, la israelí-estadunidense Janet Yellen, que jefatura la Fed –cuyo vicegobernador es extrañamente Stanley Fisher, ex mandamás del Banco central de Israel– se dice sorprendida por el desplome del petróleo que acompañó al alza y predijo que existen límites (sic) debajo de los cuales los precios del petróleo eran improbables de caer.


Ya había señalado que los yihadistas habían colocado el límite a 15 dólares en el que rematan el barril expoliado que venden a Israel (http://goo.gl/5XZI56).


Evans-Pritchard considera que el momento del alza es propicio debido a cuatro años de recortes presupuestales y de una tasa de desempleo que ha caído 5 por ciento.


Más allá de las triviales y aburridas medidas monetaristas, existe un panorama turbio, ya que la manufactura de EU no es nada boyante y el crecimiento de su PIB nominal no despunta de un mediocre 3 por ciento anual.


Tampoco el mercado laboral es tan apretado como parece y no faltan analistas que consideren que la Fed eche reversa.
Otros analistas aducen que el verdadero apretón sucedió hace dos años cuando la Fed cesó de comprar 85 mil millones de dólares al mes bajo el esquema de la facilitación monetaria (quantitative easing: QE).


Más allá de las piruetas y alquimias de los casi siempre equivocados monetaristas, el verdadero problema radica en los 9 billones de dólares (trillones en anglosajón) de deuda foránea que incurrieron en la demencia de endeudarse en dólares y que desde julio de 2014 ha llevado a una revaluación inédita de casi 20 por ciento del superdólar que ha perpetrado una carnicería en los mercados emergentes supeditados a las aplastadas materias primas, con los consecuentes cambios de regímenes que operan desde Venezuela hasta Argentina.


A ocho días de ascender a la presidencia, el Macri-neoliberalismo sumió la riqueza de Argentina a niveles de Guinea Ecuatorial después de su superdevaluación de más de 30 por ciento, según FT, mientras en Brasil, el ministro de Finanzas, el israelí-brasileño Joaquim Levy, renunció después de haber conseguido la degradación de los bonos a niveles chatarra de la máxima economía de AL, por la descalificada calificadora Fitch. ¿Nos encontramos ante una guerra global de divisas operada por la Fed contra el resto del mundo catatónico y atónito? La única divisa respetable que se ha revaluado ha sido el superdólar que ha propinado severas palizas a todos sus competidores.


La divergencia es atroz, ya que EU efectúa su apretón (léase: sequía crediticia que encarece el valor del dinero), mientras China y Europa luchan por mantener un relajamiento monetario que, de paso, devalúa sus divisas respectivas. ¿Conviene a EU un superdólar que comprará a precio de remate los activos, más que nada, de los mercados emergentes, como México, que rematará sus principales activos petroleros en las aguas profundas en el Golfo de México en beneficio de las cuatro petroleras anglosajonas Exxon, Chevron, Shell y BP?


Nada está predeterminado y el alza de la Fed metió en forma riesgosa al mundo a un incierto mapa aún por navegar.


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