Por qué el sistema bancario es un problema grave

A usted, lector, le habrán informado de que el sistema bancario juega un papel importantísimo en la economía, fundamental para su supervivencia. Y le dirán frecuentemente que es como el sistema circulatorio en el cuerpo humano. Sin él, el cuerpo no vive, y muere. Y de esta lectura se concluye que hay que cuidarlo y darle todo tipo de ayudas para que permanezca sano, asegurando así que el cuerpo se mantiene vivo, pues sin él todos estaríamos muertos. Tenemos que cuidarlo bien. Y le aseguro que lo hemos tratado súper bien. Le hemos dado más de 108.000 millones de euros públicos (de sus impuestos y los míos) para que no colapsara (según el Tribunal de Cuentas, esta fue la cifra de dinero público comprometida por España en ayudas a la banca privada entre 2009 y 2012). Y el Banco Central Europeo, el BCE, una institución pública, le ha prestado millones y millones de euros, a unos intereses ridículamente bajos, para asegurarse que la banca no cae enferma y se nos muera, porque ello sería fatal para todos nosotros. Los directores de orquesta de todo este tipo de argumentación favorable al sistema financiero son el Sr. Mario Draghi, presidente del BCE, el Sr. Luis María Linde, gobernador del Banco de España, y el Sr. Luis de Guindos, Ministro de Economía español, todos ellos banqueros o próximos a la banca, y todos ellos están subrayando que el mayor problema que tiene España no es la falta de crédito para las familias y para las pequeñas y medianas empresas, sino los salarios, demasiado altos según ellos.


Sepa usted que todo el argumentario a favor de la banca que le he resumido en los párrafos anteriores son mentiras tan grandes como catedrales, reproducidas por los mayores medios de información y persuasión (controlados, la mayoría, por la banca).


Por qué la banca es un problema


Comencemos mirando la evolución de la banca (eje del capital financiero). Y el primer dato que aparece es su enorme crecimiento en la mayoría de los países a los dos lados del Atlántico Norte a partir de los años ochenta. Veamos qué ha ido pasando en EEUU, analizando su tamaño. Y una manera de medir su tamaño es mirar los beneficios que tiene este sector bancario y el porcentaje que estos beneficios representan sobre el total de beneficios del mundo empresarial. Pues bien, en el año 1980, los beneficios de la banca representaban el 15% de todos los beneficios de las grandes corporaciones en EEUU. En el año 2006 representaban nada menos que el 40% ("From Boring Banking to Roaring Banking", Dollars & Sense, julio/agosto 2015). Es un crecimiento auténticamente impresionante. No tengo cifras para España, pero es probable que el crecimiento haya sido incluso mayor como resultado del excesivo tamaño del sector bancario español, proporcionalmente mayor que el de EEUU.


Otra característica del sector bancario ha sido su concentración. Los diez bancos más importantes de EEUU tenían el 20% de todos los depósitos antes de 1980. En 2007, este porcentaje había subido a un 50%. Una situación semejante ha ocurrido en la mayoría de países a los lados del Atlántico Norte. El excesivo crecimiento del sector bancario y su concentración han sido las características más notables de lo que se llama el sector financiero, del cual el bancario es central del cual el bancario es el elemento central.


La pregunta que debemos hacernos es por qué esto ha ocurrido y si ello es bueno o malo para la salud de la economía y de la sociedad. Y para responder a esta pregunta debemos comprender qué es lo que un banco hace o solía hacer. Durante muchos años, los bancos estaban bastante descentralizados y casi cada comunidad tenía su propio banco. Era lo que, según el profesor Gerald Epstein, se ha llamado la "época aburrida" del sistema bancario (citado en el artículo mencionado anteriormente). Los ciudadanos y sus familias depositaban sus ahorros en el banco, y los banqueros hacían préstamos a unos intereses más elevados que los que les pagaban a los ahorradores que depositaban su dinero en los bancos. Pagaban a estos últimos unos intereses del 3%, y exigían a los que les prestaban – por regla general, pequeñas y medianas empresas – un 6%. Y cuando el banco cerraba por la tarde, el banquero se iba a jugar al golf, a las 3 de la tarde, con los figuras del establishment de la comunidad: el médico, el dueño de la empresa textil, el abogado, el cura de la comunidad (en Europa) o el pastor protestante (en EEUU), así como otros miembros de la estructura de poder. Era lo que se llamaba el régimen 3:6:3.


Los comportamientos bancarios como causa de la crisis


El problema comenzó cuando los salarios comenzaron a descender como resultado de las políticas neoliberales iniciadas por el Sr. Reagan y la Sra. Thatcher, en la década de los ochenta. Esta bajada de los salarios forzó a que las familias no solo consumieran menos, sino que, a fin de mantener su nivel de vida, tuvieran que pedir prestado dinero a la banca. Y continuaron pidiendo más y más dinero a medida que los salarios iban bajando y el número de puestos de trabajo bien remunerados también iba bajando y bajando. Ahí está la razón del enorme endeudamiento y el origen del descenso de la demanda, con el consiguiente enlentecimiento del crecimiento económico. Este endeudamiento conllevó el crecimiento tan notable del sector financiero, y el paulatino descenso de la demanda.


Pero este descenso de la demanda también creó un problema al sistema financiero, pues el descenso de la actividad económica redujo la rentabilidad de las inversiones bancarias, de manera que la banca, en lugar de invertir en actividades productivas, es decir, en la producción de bienes y servicios que la ciudadanía consumía, comenzó a invertir en actividades especulativas, en las que obtenía mayor rentabilidad. La relación entre banca e inversión productiva se redujo considerablemente. En EEUU, por ejemplo, históricamente alrededor del 20% de la inversión que hacían las empresas procedía predominantemente de la banca.

yEste porcentaje descendió a partir de los años ochenta, reduciéndose más de la mitad. Y ello fue consecuencia de que la banca, como ya he comentado, en su búsqueda de mayor rentabilidad, invirtió en actividades especulativas (la última la inmobiliaria), que proporcionaban enormes beneficios, lo que contribuyó al gran crecimiento del sector bancario. Estas inversiones, sin embargo, ponían al ahorrador en peligro, pues las actividades especulativas conllevan siempre un riesgo: el estallido de las burbujas resultado de la actividad especulativa.


En la Eurozona se añadió otro factor que contribuyó al crecimiento del sector bancario: la creación del euro, y la bajada de intereses en los países periféricos, que pudieron acceder al crédito de una manera muy marcada. Ello ayudó en la aparición de grandes burbujas que causaron la sensación de un gran crecimiento económico en los años noventa y durante la primera década del s. XXI, basado en una especulación inmobiliaria en la que la banca, tanto extranjera (alemana y francesa) como nacional, estaba metida hasta el tuétano. La absorción de tanto dinero por parte de la banca, con fines especulativos, fue la causa de la enorme recesión que siguió a la explosión de la burbuja inmobiliaria.


¿Cómo es que este sistema bancario continúa y se reproduce?


El punto clave para responder a esta pregunta es entender la complicidad entre la banca y el poder político. Lejos de ser el sistema bancario la sangre que permite la supervivencia del cuerpo económico, dicho sistema es el cáncer que consume ese cuerpo. Absorbe una enorme cantidad de recursos y pone los ahorros en peligro, a fin de aumentar beneficios (los de los accionistas y los de los banqueros). Y ello es facilitado por la complicidad existente entre la banca, por un lado, y las instituciones políticas por el otro, las cuales han favorecido la desregulación de la banca, permitiendo estas prácticas especulativas. Y lo que es incluso peor es que cuando la banca está en peligro de colapsar, debido a sus actividades especulativas, el Estado (que quiere decir usted y yo) paga las pérdidas y le da dinero para que se salve y sobreviva, tal como he mencionado anteriormente. Y todo ello sin resolver el problema del déficit de acceso al crédito.


En una conferencia que di al círculo de empresarios de las Islas Baleares (pequeños y medianos empresarios), les expliqué las causas reales de la enorme dificultad para conseguir crédito, y me alegró que, además de recibir un aplauso muy marcado de la audiencia, hablaran de formar una asociación de "empresarios indignados". No hay ninguna duda de que si los bancos fueran instituciones instituciones públicas, a las que se exigiera que cumplieran con su función social, el problema del crédito se resolvería. Esta es la razón de que la inmensa mayoría de países tenga amplios sectores bancarios públicos, siendo España uno de los que lo tiene menos desarrollado. Y ello como resultado del escandaloso maridaje entre los grandes bancos y el poder político, causa del problema. De ahí que me moleste en extremo la actitud casi servil que muchos representantes políticos tienen hacia la banca. El público debería abuchear a estos políticos, echándoles del poder pacíficamente y con su voto.

Publicado enEconomía
"El oligopolio bancario actúa como una banda organizada"

Los bancos "sistémicos" desempeñan un papel nefasto en las sociedades del mundo al tiempo que han hecho de la democracia un rehén de sus intereses privados. Por primera vez se dio vuelta la relación de fuerzas entre lo público y lo privado.


El mundo, la política, las democracias y las finanzas están dominados por una hidra mundial compuesta por 28 grandes bancos internacionales cuyas políticas fijan el curso no sólo de las finanzas sino, también, de las democracias parlamentarias. Este es el argumento implacable y rigurosamente demostrado por el economista francés François Morin en el libro investigación que acaba de aparecer en Francia: La Hidra Mundial, el Oligopolio Bancario (Lux Editeur). Profesor emérito de ciencias económicas en la Universidad de Toulouse, François Morin fue miembro del consejo general del Banco de Francia y del Consejo de análisis económico. "La hidra mundial" es un conglomerado de 28 bancos coordinados entre sí –"interconectados"– que manejan el mercado cambiario, las tasas de interés, crean los productos tóxicos por los cuales luego pagan los Estados, o sea, los ciudadanos, influyen en las políticas económicas y modelan las democracias a su antojo.


El libro de François Morin –también autor de Un mundo sin Wall Street– revela datos bancarios inéditos sobre el poder de esta hidra globalizada cuya potencia, por primera vez en la historia, dio vuelta la relación de fuerzas entre lo público y lo privado. Maniobras fraudulentas, pactos secretos, lobby contra la democracia, manipulación de los mercados, estos bancos "sistémicos" desempeñan un papel nefasto en las sociedades del mundo al tiempo que han hecho de la democracia un rehén de sus intereses privados.


Un dato basta para medir sus brazos: estos 28 bancos detentan recursos superiores a los de la deuda pública de 200 Estados del planeta. Las investigaciones llevadas a cabo en 2012 demostraron, en parte, los meandros de sus maniobras secretas.

François Morin completa la investigación con un libro de una gran solidez analítica donde las cifras, expuestas sin el tamiz de la ideología, fluyen como un oráculo de lo que vendrá. El hoy son Estados disminuidos, que han perdido su soberanía monetaria y que tienen enfrente a un gigante híper vigoroso. Actualmente, el 90 por ciento de la moneda es creada por los bancos, contra el 10 por ciento por los bancos centrales. Ahora bien, ese oligopolio manipula según como le conviene los dos parámetros fundamentales de la moneda: la tasa cambiaria y la tasa de interés. "Los Estados son a la vez rehenes de la hidra bancaria y están también disciplinados por ésta", dice Morin. Entre los 28 bancos del oligopolio, hay 14 que "producen" los productos derivados tóxicos cuyo valor alcanza los 710.000 millones de dólares, o sea, el equivalente a diez veces el Producto Bruto Interno mundial.


El autor insiste en llamar a una movilización mundial para recuperar la dimensión política secuestrada por el sector financiero privado y no cesa de advertir que seguimos en "estado de emergencia" porque, en el horizonte, se van formando las figuras del rompecabezas de un nuevo cataclismo. La hidra bancaria se ha transformado en un oligopolio vandálico para la economía mundial y la estabilidad de las sociedades.


–Usted demuestra la existencia de un oligopolio compuesto por 28 bancos que están únicamente al servicio de sus propios intereses. ¿En qué condiciones y en qué momento surgió este oligopolio?


–Este oligopolio comenzó a emerger a mediados de los años '90. Fue la liberalización completa del mercado de capitales lo que permitió la creación de vastos mercados monetarios y financieros a escala planetaria. Los grandes actores bancarios de esa época se adaptaron a este estado del mundo. Hay que señalar que esta liberalización completa del mercado de capitales interviene luego de dos liberalizaciones precedentes en los años '70: la del mercado cambiario y la de la tasas de interés. El oligopolio se crea entonces cuando estos tres procesos llegan a su término. Entonces podemos decir que a partir de 1995, hay bancos que se tornan sistémicos a escala mundial, es decir, que la caída de uno de ellos puede provocar un cataclismo financiero mundial.


–¿Cómo influyó este oligopolio en la crisis argentina del año 2001?


–Desde luego que hay una relación. Este oligopolio cuenta en su seno con 14 bancos que fabrican productos (financieros) derivados, en especial productos que dependen de la tasa cambiaria. Ahora bien, la mayoría de las crisis sistémicas que conocimos a partir de 1990, sea en los países del Sudeste Asiático, en Brasil o en Turquía, fueron crisis provocadas por la especulación internacional, por el movimiento de capitales. Este movimiento fue además amplificado por los productos derivados creados con la tasa cambiaria. La crisis argentina de 2001 fue una crisis acelerada por estos productos que le permiten a la especulación internacional poder ganar mucho y rápidamente. Cuando la Argentina, en 2001, se apartó del dólar hubo una fuerte especulación autorizada por la globalización de los mercados financieros y por los productos derivados que, en aquel entonces, estaban fabricados por los grandes bancos internacionales. Catorce de estos bancos especularon en contra de la Argen- tina.


–Entre las revelaciones de su libro, la más sorprendente es que usted demuestra que el peso de estos 28 bancos supera la deuda pública mundial.


–La potencia real de estos 28 bancos, o sea, su capacidad para movilizar recursos financieros, es enorme: el balance global del conjunto de estos bancos es, en 2012, superior a la deuda pública de 200 Estados. Por un lado, esto muestra la potencia fenomenal de estos bancos y, por el otro, lamentablemente, la debilidad de los Estados, que están sobreendeudados. Hay pues una debilidad ante la fuerza fenomenal que está frente a ellos.


–¿En qué momento de nuestra historia reciente ese oligopolio se convierte en lo que usted llama "una hidra mundial"?


–Empieza cuando nos demos cuenta de que, al final, esos bancos se ponen de acuerdo entre ellos, que practican una suerte de colusión. Esos bancos actúan como una banda organizada para influenciar colectivamente los principales precios de la finanza mundial, en especial las tasas cambiarias y las tasas de interés. Las primeras investigaciones sobre estos bancos son recientes. Se remontan a 2012 y muestran que esas prácticas de colusión empiezan realmente en 2005. En concreto, entre los años 90 y 2005 el oligopolio comienza a formarse y, a partir de 2005, sus prácticas se vuelven corrientes. Estamos en presencia de un actor colectivo que se torna devastador para la economía mundial. Es una hidra devastadora.


–La interconexión entre los miembros del oligopolio se extiende a muchos campos...


–Actúan en varios mercados. El mercado cambiario es uno de los más grandes del mundo porque hoy hay 6000 millones de dólares que se cambian cada día. En 2012 se descubrió que cinco bancos controlaban el 51 por ciento de ese mercado. Pero también manejan el mercado de las tasas de interés a corto plazo y el mercado de ciertos productos derivados. Este es un poco el abanico de sus actos delictuosos por los cuales pagaron multas que son, en relación a sus ganancias, insignificantes.


–¿En qué medida las acciones de este oligopolio explican las políticas de austeridad que están en curso poco menos que en todas partes?


–En primer lugar, por la negativa a la realidad del sobreendeudamiento de los países europeos. Cuando se observan los datos no quedan dudas: antes de la crisis el endeudamiento europeo era del 60 por ciento del PIB. Pero a partir de 2007, justo cuando empieza la crisis, ese endeudamiento se acrecienta brutalmente. El sobreendeudamiento actual está ligado a las causas de la crisis financiera y no al despilfarro en las finanzas públicas, como nos lo quieren hacer creer. Hoy se cree que mediante políticas presupuestarias rigurosas se va a combatir el sobreendeudamiento, pero eso es totalmente erróneo. La crisis es una consecuencia del comportamiento de los grandes bancos durante la crisis de los subprimes (productos financieros especulativos). Si se quiere reducir la deuda pública actual y futura, habría que actuar sobre esos comportamientos. Pero estos bancos siguen haciendo lo mismo que en el pasado. Sin crecimiento y sin inflación el sobreendeudamiento no se resolverá nunca, menos aún con políticas presupuestarias de austeridad. Estamos en un camino sin salida.


–Usted afirma que los Estados son rehenes de esos bancos.


–Sí. Los Estados no osan poner en tela de juicio las prácticas de esos grandes bancos. Estas instituciones desarrollaron lógicas financieras muy peligrosas, son responsables de la inestabilidad monetaria y financiera internacional, pero los Estados están desarmados frente a este oligopolio que es capaz de derrotar las legislaciones que se elaboran para desarmarlo. La lógica financiera perniciosa que existía antes de la crisis de 2007 persiste.


–De hecho, este oligopolio constituye una amenaza para las democracias. Peor aún, las modela a su antojo.


–Resulta claro que desde el momento en que los Estados dejan de tener un margen de maniobra, que están sometidos a las obligaciones presupuestarias y, encima, como ocurre desde los años '70, que pierden su soberanía monetaria, todo esto converge en un debilitamiento progresivo de nuestras democracias. Cuando el arma monetaria desaparece, cuando no se cuenta más con el arma presupuestaria, el Estado queda disminuido frente a potencias económicas que lo enfrentan y lo denominan. Hoy, en la mayoría de los grandes países, las democracias se caen y pierden su substancia ante un mundo económico y bancario súper poderoso.


–La sensación global que deja la lectura de su libro es que el cataclismo siempre nos acecha.


–Sí, el cataclismo está por venir, fundamentalmente porque los grandes bancos no cambiaron su lógica financiera. Estamos ante grupos privados que actúan según sus propios intereses y que son híper poderosos. Por consiguiente, las mismas causas producen los mismos efectos. La inestabilidad financiera persiste y como las deudas públicas no hacen más que aumentar en todos los países desarrollados, nos encontramos con la amenaza creciente de una explosión de la burbuja de las obligaciones. Las deudas están constituidas por obligaciones financieras y, como la deuda aumenta, hay un momento en el cual la burbuja explotará y tendremos un cataclismo financiero tanto más grave que los vividos hasta ahora, ya que los Estados, debido a sus políticas de rigor fiscal, no podrán intervenir. No se ha cambiado ni un ápice de la lógica profunda de la globalización de los mercados y tampoco se ha querido romper el oligopolio. Resulta evidente que todas las condiciones están reunidas para que tengamos otro cataclismo.


–Usted resalta también un hecho que parece de ciencia ficción: ese oligopolio logró transformar la deuda privada en deuda pública.


–En 2007, 2008, los grandes bancos detentaban los productos tóxicos, pero, en vez de reestructurar a esos bancos, en vez de hacerles pagar por las consecuencias de los efectos comportamientos, los Estados intervinieron para recapitalizar a los bancos o nacionalizarlos. Al final, esas obligaciones que representaban una deuda privada se transformaron en deuda pública. Pagaron los contribuyentes.


–¿Es la primera vez en la historia de la humanidad que la relación de fuerzas entre lo privado y lo público se da vuelta?


–Es la primera vez que tenemos un mundo tan globalizado donde los capitales pueden desplazarse de un lado al otro del planeta a la velocidad de la luz, y donde hay actores tan potentes frente a los Estados. En el pasado hubo confrontaciones entre el poder financiero y el poder político, pero es la primera vez en la historia que esa confrontación tiene lugar a escala mundial. Esa es la novedad.


–Entonces revolución, movilización ciudadana... ¿Por dónde transitar con una sociedad global que ha perdido su potencia, su capacidad de acción decisiva, que ha entregado su conciencia democrática y ciudadana a cambio del nuevo estatuto de consumidor planetario?


–Lamentablemente, lo que va a pasar es que, si no se hace nada, habrá una nueva crisis financiera. Y esta actitud pasiva, apática, puede acarrear trastornos enormes cuyos efectos políticos y sociales serían dramáticos precisamente porque ese trastorno no fue anticipado por las fuerzas políticas y sociales. Desde luego, se requieren movilizaciones ciudadanas. No será fácil. Mire lo que ha ocurrido en Grecia, con el Primer Ministro Alexis Tsipras y el partido Syriza. Las trabas para cambiar la relación entre lo político y lo económico han sido gigantescas. La historia no ha terminado aún. Hemos visto a un gobierno aceptar un acuerdo en el cual no cree. ¡Esto nos muestra hasta qué punto se ha puesto en tela de juicio la democracia! En España, con el movimiento Podemos, tal vez ocurra lo mismo. No creo que se pueda decir por adelantado que las movilizaciones ciudadanas iniciarán los cambios que esperamos. Tal vez, con las redes sociales y los movimientos, podamos esperar que comience un proceso. Hace falta una palabra política fuerte capaz de sintetizar el mundo de hoy y, también, lanzar la consigna capaz de abrir el camino de cambios reales. Las contradicciones que hemos visto en Grecia son el punto de incandescencia de estas cuestiones. Nada ha terminado. Como se dice popularmente ¡si nos gustó la temporada uno en Grecia, vamos a adorar la temporada dos! Lo cierto es que sin acción colectiva no saldremos de esto. ¿Cómo imaginar lo que viene, cómo dar vuelta esta relación de fuerzas totalmente desigual entre las potencias bancarias y los Estados debilitados? Reconozco que las democracias están en peligro, pero creo que la única solución pasa por una reconquista política que puede tomar varias formas. En el curso de los últimos años, los Estados han ido abandonando progresivamente su soberanía política, monetaria y presupuestaria. Debemos tomar en cuenta la realidad de la globalización del mundo. Los Estados tienen que recuperar su margen de maniobra, su soberanía, pero dentro de un marco organizado, a escala planetaria. Ello supone que los Estados actúen colectivamente organizando, por ejemplo, una gran conferencia del tipo Bretton Woods (1944). Otro camino consiste en que los ciudadanos empujen a los Estados a actuar, en todo el mundo, con movimientos diversos. Sin embargo, antes que nada, estas opciones suponen que se tome conciencia del estado del mundo, de las relaciones de fuerza existentes. Es indispensable que lo político vuelva al primer plano de la gestión de los asuntos económicos. La moneda debe ser un bien público y no un bien privado.


–En suma, se trataría de adormecer al consumidor y despertar al ciudadano globalizado. En este contexto, la crisis griega es la explosión visible de la degradación de las democracias occidentales.


–Los griegos tienen algo muy fuerte en su historia milenaria: siempre tuvieron el sentido de lo político. Desde los inicios de la democracia en Grecia, los debates siempre fueron muy ricos, hasta violentos. Eso es lo hay que despertar hoy en el mundo. Los griegos nos están mostrando cómo hacer política. Nos encontramos en estado de urgencia.


Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado enEconomía
Los cinco máximos riesgos globales de Goldman Sachs: la bursatilización de las catástrofes

La patología financierista de la desregulada globalización neoliberal de la bancocracia de Estados Unidos llevó a que el Pentágono colocase una oficina bursátil –a cargo del almirante John Poindexter, tránsfuga del grupo criminal Irán- contras– para cotizar los previsibles atentados terroristas, lo cual hubiera sido un excelente negocio, dada la precisión de sus tan acertados pronósticos.


Cuando se expuso la magnitud de su proyecto macabro, la oficina fue desmontada y el polémico almirante fue obligado a renunciar (http://goo.gl/C2D0Hu).


Llama la atención la preocupación samaritana de los misántropos megabancos de Wall Street por los riesgos globales: desde Bank of America Merrill Lynch (BAML) pasando por Citigroup hasta Goldman Sachs, quienes soslayan el superlativo: la letal bomba de los derivados financieros (http://goo.gl/WJ2kEB).


Dejo de lado el siniestro papel implosivo en Grecia de Goldman Sachs, así como las otras travesuras bursátiles de BAML y Citigroup.


De la fracasada fase previa de la bursatilización del terrorismo del Pentágono, los megabancos de Wall Street se preparan a bursatilizar las catástrofes globales.


El pasado 2008, a menos de dos meses y medio de la quiebra del banco Lehman Brothers, que impactó a los mercados globales, Goldman Sachs convocó –en colaboración con la London School of Economics and Political Science (LSE) y la Escuela de Administración Guanghua de la Universidad de Pekín– a una conferencia sobre Los máximos cinco riesgos: críticas perspectivas sobre la economía global (http://goo.gl/Wrgcq0).


Son muy debatibles los cinco riesgos de corte reduccionista financierista de Goldman Sachs, uno de los megabancos tan vilipendiados de Wall Street, por carecer de una holística visión humanista.


Sus cinco paneles:


1) La escasez de los recursos: competencia por el agua, alimentos y energía en la era del cambio climático. Ya abordé sus hallazgos sobre la crisis global del agua (http://goo.gl/C2O6Ue);


2) La desigualdad del ingreso: las implicaciones de la exclusión del crecimiento;


3) La integración financiera;


4) El manejo de la transición demográfica; y 5) El proteccionismo creciente: del comercio a las inversiones.


El resumen ejecutivo de Goldman Sachs vaticinaba ya en forma premonitoria, a dos meses de la quiebra de Lehman Brothers, las presentes (¡supersic!) dificultades de la crisis en los mercados globales de crédito y las disrupciones de los mercados de materias primas.


Los panelistas admitieron que las economías emergentes, como los países del BRICS, no estaban bien representadas en las instituciones existentes, pese a su dramático impacto a escala planetaria.


Sobre la escasez de recursos, a la par, en ese entonces del precio de las materias primas, desde los alimentos hasta la energía, está(ba) íntimamente vinculado a los déficit de varios años en construir nuevos suministros y sistemas de distribución que, además, reflejan cambios estructurales como el crecimiento poblacional y la creciente demanda per cápita, por lo que los precios continuarían creciendo. Se calcula(ba) que 800 millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria.


Sobre la desigualdad del ingreso, dentro y entre los países: se ha aminorado debido al desarrollo económico de China e India, cuando las brechas de los ingresos se han ensanchado en varios países, incluyendo varias economías desarrolladas, detrás de las cuales se encuentran los cambios tecnológicos y los giros en la creación de empleos. Uno de sus factores contribuyentes radica en el acceso desigual a la educación, que perturba la estabilidad política.


A mi juicio, los panelistas eludieron el defecto consustancial al lado oscuro de la globalización financierista (http://goo.gl/DAGbjN), que tiende por su naturaleza propia a los oligopolios y luego a los monopolios sectorizados, lo cual empeora con la automatización/robotización que deja de lado a inmensos segmentos de la población global y sin considerar, al final del día, en una visión biosférica, que los supuestos triunfadores acaban suicidándose.


Todavía los panelistas no se enteraban del portentoso libro El capital en el siglo XXI, sobre la desigualdad, del economista francés Thomas Piketty (http://goo.gl/vv3QNU), ni de la excelsa crítica del capitalismo salvaje como estiércol del diablo del primer Papa jesuita argentino (http://goo.gl/eXviGT).


Sobre la integración financiera, ni vale la pena detenerse con las recomendaciones que formaron parte de la grave crisis global que se produjo dos meses más tarde con Lehman Brothers y que aún no acaba de resolverse, a grado tal que uno de los temas nodales de la campaña presidencial de Hillary Clinton versa sobre una reforma del capitalismo salvaje, calificado ahora de capitalismo trimestral (http://goo.gl/fCIpDX), cuando los megabancos de Wall Street suben artificialmente las acciones mediante recompras gracias a los créditos regalados de la Reserva Federal, pero que no tienen el mínimo impacto en la productividad ni en las inversiones ni en la creación de empleos.


El sicótico financierismo de Wall Street, donde prevalece Goldman Sachs, no sólo ha desquiciado el planeta, sino que, peor aún, ha desembocado en un fracking geopolítico entre el G-7, en franco declive, y el pentapartita BRICS, que desde el punto de vista geoeconómico, mas no financierista, lleva ganada la partida global.


Sobre la transición demográfica predomina la mentalidad fiscalista neoliberal del manejo impúdico de los pletóricos fondos de pensiones, trampa mediante la cual los medievales megabancos explotan los ahorros para especular en forma desenfrenada sin la anuencia de los afectados, lo cual constituye una expropiación de facto de los fondos de retiro de los empleados, que ni siquiera son consultados sobre el destino de sus activos.


Es entendible que los panelistas no estuvieran actualizados con los recientes hallazgos perturbadores de Pew Research sobre la prevalencia del mundo islámico polígamo y juvenil como la suprema mayoría global, lo cual redundará en dramáticos giros geopolíticos y geoeconómicos (http://goo.gl/5dfYYo).


Sobre el creciente proteccionismo, los fracasados del librecambismo desregulado de ayer pretenden perpetuar su modelo disfuncional para mañana: 2015 no es más 2008, cuando se agudizan los estertores de la agónica globalización financierista.


Ya en 2008 la conferencia temía algunas señales emergentes de nacionalismo económico y otras medidas proteccionistas, cuando nadie practica más la soberanía y el nacionalismo económicos que el propio Estados Unidos, lo cual no es malo ni bueno, sino una de sus características definitorias.


El grave defecto de Goldman Sachs, en colaboración con la LSE –donde reaparece el blairiano fracasado Anthony Giddens, teórico de la fallida tercera vía fiscalista, que ni fue, ni es, ni será–, es su ultrarreduccionismo financierista.


Como en el deslumbrante Renacimiento, a los misántropos banqueros usureros/agiotistas/anatocistas tipo Shylock –paradigma de los mercaderes de Venecia de ayer y de Wall Street hoy– se les combate con el arma del humanismo y su bien común.


http://AlfredoJalife.com
Twitter: @AlfredoJalifeR_
Facebook: AlfredoJalife
Vk: id254048037

Publicado enInternacional
Los BRICS oficializan su alternativa al orden financiero global

El Nuevo Banco de Desarrollo (NBD), la entidad crediticia multilateral creada por las potencias emergentes, ha comenzado este martes su andadura de forma oficial en la ciudad china de Shanghái. El organismo nace como una alternativa al Fondo Monetario Internacional (FMI) y al Banco Mundial, liderados por Estados Unidos, tras años en que los BRICS —Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica— han reclamado sin éxito un mayor papel en las organizaciones multilaterales que se crearon tras la II Guerra Mundial.


Con un capital inicial de 50.000 millones de dólares que se ampliará hasta los 100.000 millones, la entidad pretende cubrir parcialmente las ingentes necesidades de financiación de sus miembros y de otros países pobres para construir infraestructuras y otros proyectos de desarrollo. La creación del Banco, junto a un fondo de reserva de divisas, se aprobó en julio del año pasado durante la cumbre de los BRICS en Fortaleza (Brasil), pero los últimos flecos de las negociaciones se resolvieron hace apenas dos semanas en otro encuentro de los miembros en la ciudad rusa de Ufá.


"Nuestro objetivo no es desafiar el sistema actual, sino mejorarlo y complementarlo a nuestra manera", ha asegurado el presidente de la entidad, el indio Kundapur Vaman Kamath, informa Reuters. Sin embargo, los BRICS se han quejado reiteradamente de la influencia estadounidense sobre las instituciones existentes, que en su opinión no reflejan el nuevo orden económico mundial. También han criticado su falta de credibilidad o las condiciones que exigen para la concesión de préstamos. El ministro de Finanzas chino, Lou Jiwei, rebajó el jueves el tono y aseguró que la entidad "es un nuevo miembro y socio del sistema global de desarrollo".

El NBD empezará a dar crédito a finales de año o a principios de 2016. Aunque no se conocen los detalles de su modus operandi, los países en vías de desarrollo ven la entidad como un vehículo adicional para conseguir financiación. "Estamos expectantes, pero la primera sensación es buena. El FMI no solamente pide garantías cuando presta el dinero, sino que determina la política económica que debemos seguir. Son unas condiciones muy duras y en muchos casos inaceptables", asegura un diplomático africano en China que quiso mantener el anonimato. En mayo, el viceministro de Finanzas ruso, Sergey Storchak, llegó a plantear a Grecia que se convirtiera en el sexto miembro del banco, aunque la propuesta no llegó a formalizarse ante las dudas de otros socios.


A pesar de que China es el país que más dinero aporta al nuevo banco, los cinco miembros contarán con el mismo poder de voto, de modo que ninguno de ellos tendrá la capacidad de vetar decisiones importantes. La efectividad de la entidad como prestamista dependerá asimismo de la capacidad de sus miembros fundadores de resolver sus diferencias, cada vez más evidentes, a la hora de gobernarla. En el terreno económico, Brasil y Rusia están en recesión, Sudáfrica apenas crece y China está inmersa en un profundo cambio de su modelo económico. Solamente la economía india, que se estima que crecerá un 7,8% este año, se libra del panorama sombrío entre los emergentes. En lo político, mientras Brasil, India y Sudáfrica son tres democracias, China y Rusia cuentan con regímenes autoritarios. Esta circunstancia, sin embargo, no ha sido un obstáculo para que los cinco países hayan aumentado sus intercambios comerciales y de inversión durante la última década.


Para China, la puesta en marcha del Nuevo Banco de Desarrollo supone otro triunfo en su particular carrera para ganar más influencia global. La institución creada por los BRICS se suma al recién establecido Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras (BAII), otra entidad crediticia multilateral creada para el mismo fin que cuenta entre sus miembros con varios países desarrollados -con la excepción de Estados Unidos y Japón- y en la que el gigante asiático sí ostenta, de momento, poder de veto.

Publicado enEconomía
Martes, 14 Julio 2015 06:26

China: guerra a las acciones

China: guerra a las acciones

El primer fin de semana de julio no fue tranquilo para los niveles más altos del gobierno chino. Luego de una serie de reuniones entre el Consejo de Estado, el Banco del Pueblo de China (BPCh) y la Comisión Reguladora de Valores de China (CRVC), se reveló una combinación extraordinaria de medidas para prevenir el colapso del mercado de valores. Son adicionales a las políticas anunciadas la semana anterior, entre ellas un recorte a las tasas de interés de referencia y reglas menos rígidas para las operaciones con margen (financiadas por el agente de bolsa). Los índices de referencia en los mercados de valores de Shanghai y Shenzhen se han desplomado alrededor de 30 por ciento después de alcanzar el punto más alto el 12 de junio, lo que puso fin a un año de crecimiento continuo y arrasó con 3 billones de dólares del valor de las acciones.


Las medidas de emergencia implican una compra de valores de base amplia dirigida por el Estado. Luego de una reunión con la CRVC, 21 grandes agencias de bolsa se comprometieron a lanzar un fondo de equilibrio por 120 mil millones de renminbis (19 mil 300 millones de dólares) para apuntalar el mercado. También se comprometieron a no vender acciones de sus propias cuentas negociadoras mientras el índice compuesto del mercado de valores de Shanghai (SSECI, por sus siglas en inglés) se mantenga debajo de 4 mil 500 puntos (cerró a 3 mil 687 el 3 de julio). Las casas de fondos mutualistas representadas por la Asociación de Administración de Activos de China también señalaron que contribuirían a estabilizar el mercado inyectando el capital de sus propias firmas en sus fondos.


Estos esfuerzos recibirán apoyo directo de las autoridades centrales. Según un comunicado emitido por la CRVC, la principal agencia financiera de márgenes de propiedad estatal, China Securities Finance (CSF), recibirá apoyo de liquidez del BPCh. Tales fondos, a su vez, se usarán para prestar al fondo de equilibrio, el cual podría expandirse. También se anunció por separado en los medios estatales que 28 compañías suspenderían voluntariamente ofertas públicas iniciales (OPI) que ya se habían aprobado, en un esfuerzo por prevenir una estrechez de liquidez que podría poner más presión a la baja sobre los precios de los valores.


¿Por qué el alboroto?


La avalancha de anuncios reveló que el gobierno está en modo de crisis. La naturaleza abierta del compromiso del Banco del Pueblo de China con la CSF es un movimiento particularmente dramático, que implica la posibilidad de inyecciones de liquidez en gran escala hasta que los precios de los valores se recuperen. La decisión de estimular los mercados se ha tomado sin duda al más alto nivel, y las autoridades parecen comprometidas a respaldarla con todo lo que está a su alcance.


Desde una perspectiva económica, estas acciones son desconcertantes. Históricamente ha habido escasa correlación entre el mercado de valores y la economía real. La última vez que el mercado se derrumbó, en 2008, el resultado para la economía fue limitado. La escalada reciente no tuvo un impacto positivo discernible en el consumo y la inversión, lo cual sugirió que los efectos negativos de una caída en las valuaciones para la riqueza y el financiamiento también serían limitados. Todos los nuevos pequeños inversionistas que se han amontonado en el mercado, unos 90 millones, aún representan un número relativamente pequeño, y quienes se han retirado temprano con su dinero habrán obtenido un atractivo rendimiento. Los índices de referencia en los mercados de Shanghai y Shenzhen están todavía alrededor del doble que a estas alturas del año pasado.


Existen dinámicas en el ambiente actual que lo hacen diferente del de 2008. De modo notable, el relajamiento de controles sobre el financiamiento de margen, que permite a los pequeños inversionistas pedir prestado dinero para invertirlo en acciones, significa que algunos están sobreapalancados. Las empresas también han estado usando las acciones como garantía colateral para obtener préstamos. Un colapso en los precios de los valores, por tanto, dejaría cierto número de deudas incobrables y alimentaría nuevos movimientos a la baja en los precios de las acciones. Sin embargo, como las cifras oficiales ponen el financiamiento de margen apenas arriba de 2 billones de renminbis (327 mil millones de dólares), es difícil ver cómo un arrasamiento de estas posiciones podría tener implicaciones sistémicas para el sector financiero. Tal vez las autoridades se preocupen de que los préstamos de margen se canalicen mediante el sector informal, pero las estimaciones de la escala de esta actividad son muy variables.


Por tanto, el enfoque del gobierno parece excesivo para la tarea que tiene por ahora, y revela mucho sobre sus propias ansiedades. La intervención en esta escala rebasa con mucho el ámbito normal de la política macroeconómica, lo cual sugiere que el gobierno decidió actuar para elevar su propia credibilidad. Es cierto que tiene responsabilidad por los sucesos recientes: los medios estatales impulsaron el crecimiento del mercado en 2014, sin advertir sobre sus riesgos, como estrategia para ayudar a compañías endeudadas a acceder al financiamiento. Es probable que el paquete de medidas de emergencia se refiera más a rescatar su popularidad que a estabilizar la economía.


¿Funcionará?


Los anuncios realizados el fin de semana ilustran el poder de fuego que el gobierno tiene a su disposición. Sin embargo, las intervenciones de este tipo rara vez tienen éxito. El tamaño del fondo de equilibrio y las intervenciones de las agencias de bolsa son pequeños en relación con la escala de transacciones diarias. De hecho, el 6 de julio, primer día de operaciones después de que se revelaron las medidas, sólo el mercado de Shanghai (cuyas grandes entidades enlistadas, de propiedad estatal, han sido el objetivo de la mayor parte del esfuerzo oficial por impulsar los precios) cerró con alza. La confianza de los inversionistas ha sido minada por la reciente volatilidad de precios, así como por los movimientos de pánico hechos en respuesta a ella. Muchos aún ven cualquier repunte orquestado por el gobierno como una oportunidad final de salir del mercado.


Por lo tanto, el gobierno se ha colocado en una posición difícil. Está comprometido a restaurar la estabilidad de los mercados de valores e incluso ha identificado un nivel meta de unos 4 mil 500 para el SSECI. Sin embargo, podría enfrentarse a la situación de tratar de combatir niveles mayores de ventas con niveles aún mayores de compras. Tal apoyo podría ser viable a corto plazo, pero llegará un punto en que se vuelva financieramente insostenible y los riesgos para el sistema crecerían en forma peligrosa. En este punto crecerá la oposición de entidades que nominalmente respaldan el paquete de rescate. Ahora que el gobierno ha apostado su credibilidad al rescate del mercado, ¿un fracaso podría tener consecuencias para las reformas del presidente Xi Jinping o el premier Li Keqiang?


Sea cual fuere el éxito de las medidas, la decisión de seguir este curso ya representa un golpe significativo a los esfuerzos reformistas, y no sólo en términos de los mercados domésticos de capitales. A finales de 2013 el PCCh se comprometió a dar al mercado un papel decisivo en la asignación de recursos. La intervención del fin de semana significa que este objetivo se ha echado por la borda hasta cierto punto.


Desde luego, acaba con las esperanzas de que los mercados de valores de China sean impulsados por los fundamentos del mercado, más que por políticas, o de que el riesgo moral sea atenuado. La suspensión de las OPI también cancela esfuerzos por desarrollar los mercados como un canal efectivo para que las empresas recaben financiamiento. Habrá consecuencias más extensas para la reforma del sector financiero, campo en el que se había logrado un avance constante. La determinación del gobierno de impulsar reformas potencialmente desestabilizadoras, como la apertura total de la cuenta de capital y la liberación del tipo de cambio, está menos clara hoy que antes.


The Economist Intelligence Unit revisará sus pronósticos a raíz de estos sucesos. Nuestras previsiones de crecimiento económico a corto plazo permanecerán sin cambio. Vemos que los riesgos de la volatilidad de los mercados de valores para la economía real son limitados por ahora. Sin embargo, el episodio ha dañado la credibilidad del mensaje reformista del gobierno, y estaremos reduciendo nuestras expectativas en este aspecto, lo cual a su vez rebajará más nuestros pronósticos de crecimiento a mediano plazo.


Economist Intelligence Unit
Traducción: Jorge Anaya

Publicado enEconomía
Jueves, 09 Julio 2015 06:32

Avanza un nuevo Banco de Desarrollo

Avanza un nuevo Banco de Desarrollo


El banco tendrá un capital inicial de 50 mil millones de dólares, ampliable en un plazo no lejano a 100 mil millones, y estará dedicado a la financiación de proyectos de desarrollo e infraestructura. También se creará un Fondo de Reservas para Contingencias.


Desde la remota ciudad de Ufá, capital de la República de Baskorkostán, en la región rusa del Volga, los líderes del Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), aúnan esfuerzos para mostrarse como un polo de poder alternativo a Occidente. Durante su cumbre anual, que se prolongará hasta hoy, esperan aprobar una serie de proyectos en el área económica y financiera, que si bien no se presenta explícitamente como tal, busca demostrar que ni el Fondo Monetario Internacional (FMI) ni la dinámica de préstamos a cambio de la aplicación de políticas impopulares son la única vía posible para tomar deuda en el mundo actual.


Los primeros acuerdos que deja esta apertura de la cita anual del Brics, son la puesta en funcionamiento del Nuevo Banco de Desarrollo y la creación de un Fondo de Reservas para Contingencias. La institución crediticia del bloque tuvo su origen el año pasado en Fortaleza, Brasil, en la cumbre anual previa. En esta oportunidad, los representantes de Economía de los países miembros dejaron sentada la operatoria del organismo, y prometieron que a comienzos del 2016 se otorgarían los primeros créditos. El banco tendrá un capital inicial de 50 mil millones de dólares, ampliable en un plazo no lejano a 100 mil millones, y estará dedicado a la financiación de proyectos de infraestructura y desarrollo.


Respecto del Fondo de Contingencias, se trata de una canasta de divisas, conformada principalmente por aportes de China, que asignará 41 mil millones de dólares, seguido por el resto de los integrantes con 18 mil millones cada uno, a excepción de Sudáfrica, que aportará 5 mil millones.


Nadie lo dirá directamente, pero es manifiesta la oposición de los Brics al orden financiero dominante. Brasil, Rusia y China instaron en reiteradas oportunidades a una revisión de los organismos multilaterales del crédito. Una cruzada de la que Argentina formó parte, puertas adentro y en los foros internacionales en los que participa.


La diplomacia rusa gusta de jugar a la ancestral dinámica del policía bueno y el policía malo, por eso, aunque el asesor de política exterior del presidente Vladimir Putin, Yuri Ushakov, aseguró a los medios locales que el Nuevo Banco del Desarrollo de Brics no competiría con el Fondo Monetario Internacional, al final de la primera jornada de esta cumbre, el ministro de Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, aseguró que seguirán "insistiendo en una reforma de los organismos multilaterales del crédito". Más incisivo fue el viceministro de Finanzas ruso, Sergei Storchak, al profundizar el pulso que mantiene el gobierno del primer ministro Alexis Tsipras con el Eurogrupo, dejando una puerta abierta a que el flamante banco del Brics brinde financiamiento al país heleno. Una declaración para nada antojadiza, justo cuando Atenas y Bruselas están al borde de una ruptura que podría hacer tambalear toda la Zona Euro.


Otro de los aspectos diferenciales de este nuevo banco de desarrollo frente al FMI es respecto del poder de voto de cada integrante. Desde el 2010, el Congreso de Estados Unidos mantiene bloqueado un proyecto para darles mayor voz a los países emergentes en las instituciones financieras internacionales. A pesar de que China es la segunda mayor economía del mundo, su porcentaje de participación y voto en el FMI no supera el 4 por ciento. En el organismo crediticio del Brics, la novedad es que los miembros gozarán del mismo estatus en cuanto a la toma de decisiones.


El director de Investigaciones Económicas del Centro de Estudios Estratégicos de Rusia (RISS), Sergei Karataev, afirma que el Nuevo Banco de Desarrollo "tiene un potencial tan importante para la arquitectura financiera mundial como es el caso del Banco Mundial". Destaca que es "el primer instituto de desarrollo internacional creado sin presencia alguna de las naciones desarrolladas".


Sin embargo, Karataev pone el acento en el recientemente creado Fondo de Contingencias, por "sus principios democráticos en la distribución de los recursos", y señala que en el caso del FMI, para obtener un 70 por ciento de los fondos hay que realizar las reformas exigidas por este organismo; una situación que no se da con el nuevo instrumento del Brics. Karataev precisa que su aparición "demuestra que Brics es capaz de poner en práctica su propia agenda en ausencia de la reforma del FMI".


La jornada pasada, arribó a la ciudad de Ufá la presidenta Dilma Rousseff. En declaraciones recogidas por la agencia rusa Tass, la mandataria brasileña precisó que los Brics ya están trabajando en más de 30 áreas, desde la agricultura a la salud y la innovación tecnológica, y aseguró que el bloque es "una de las prioridades de la política exterior de Brasil". El día de hoy, se sumará a las reuniones bilaterales, que ya compartieron ayer el primer ministro del gobierno chino, Xi Jinping, el primer ministro de la India, Narendra Modi, y el presidente ruso Vladimir Putin, y que volverán a mantener con la firma de acuerdos prevista.


Asimismo, el bloque planea realizar pronunciamientos en materia de seguridad, con foco en la lucha contra el terrorismo, el conflicto en Siria y la crisis en Ucrania, entre otros. Sobre este tema, particularmente sensible para Moscú, se espera un anuncio donde se defienda el derecho internacional por sobre la decisión unilateral de los países más poderosos para llevar a cabo intervenciones en terceras naciones. Como un mantra, los miembros del Brics insistirán en la creación de un orden multilateral.


Mientras las economías del Brics buscan trazar un destino común de desarrollo, para nada desdeñable cuando se atiende al hecho de que juntos representan el 42 por ciento de la población y el 26 por ciento del Producto Bruto Interno del mundo, Occidente no deja de mirar con recelo lo que sucede en este punto del planeta.


Seguida a la cumbre del Brics, comenzará en Ufá la de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), integrada además de por Rusia y China, los países de la ex Unión Soviética, Kazajistán, Uzbekistán, Tajikistán y Kirguistán, y a la que podrían sumarse Irán, Afganistán y la India, además de la participación de Bielorrusia y Mongolia, entre otros.


En este evento, Rusia y China buscan reeditar lo que Putin ha calificado como "el mejor momento de las relaciones bilaterales", un desafío implícito a Estados Unidos y al anhelo de la administración Obama por pisar fuerte en el Pacífico.


Uno de los grandes entendedores de los movimientos políticos en Asia, y tradicional aliado de Washington, el ex primer jefe de gobierno de Singapur, Lee Kuan Yew, fallecido en marzo pasado, aseguró que Estados Unidos seguiría liderando el mundo durante el siglo XXI, solo si dominaba el poder en el Pacífico.

Publicado enEconomía
Los cuatro grandes bancos de Wall Street y sus ocho familias que gobiernan el mundo

A los multimedia rusos les ha dado por expurgar y señalar en forma específica a los cuatro oligopolios financieristas –los cuatro grandes megabancos– que controlan el mundo, como es el caso de una perturbadora investigación de Russia Today: Black Rock, State Street Corp., FMR (Fidelity), Vanguard Group (http://goo.gl/UjlfE3 ).


Resulta también que la privatización global del agua es desplegada por los mismos megabancos de Wall Street, al unísono del Banco Mundial ( http://goo.gl/DG6d3d ), lo cual beneficia en su conjunto al nepotismo dinástico de los Bush que buscan controlar el Acuífero Guaraní en Sudamérica, uno de los mayores de agua dulce del planeta ( http://goo.gl/yROqaW ).


Ya desde 2012 el anterior legislador texano Ron Paul –padre del candidato presidencial Rand, uno de los creadores del apóstata Partido del Te, venido a menos, pero uno de los mejores fiscalistas de EU– había señalado que "los Rothschild poseen acciones de las principales 500 trasnacionales de la revista Fortune ( http://goo.gl/D71NjX )" que son controladas por "los cuatro grandes (The Big Four)": Black Rock, State Street, FMR (Fidelity) y Vanguard Group.


Ahora Lisa Karpova, de Pravda.ru, penetra los dédalos de las finanzas globales y comenta que se trata de "seis, ocho o quizá 12 familias las que verdaderamente dominan el mundo, a sabiendas de que es un misterio (¡supersic!) difícil de descifrar ( http://goo.gl/jSYc84 )".


¿Cómo puede existir en el siglo XXI ultratecnificado y transparentemente democrático, como pregonan sus turiferarios también y tan bien controlados, tanta opacidad para conocer quiénes son los plutocráticos megabanqueros oligopólicos/oligárquicos que controlan las finanzas del planeta?


Karpova sentencia que las ocho (¡supersic!) reducidas familias, que han sido ampliamente citadas en la literatura, no se encuentran lejos de la realidad: Goldman Sachs, Rockefeller, Loeb Kuhn y Lehman (en Nueva York), los Rothschild (de París/Londres), los War¬burg (de Hamburgo), los Lazard (de París), e Israel Moses Seifs (de Roma). ¡Vaya lista polémica donde, a mi juicio, ni son todos los que están, ni están todos los que son!


Karpova emprendió el inventario de los mayores bancos del mundo y se percató de la identidad de sus principales accionistas, así como de quienes toman las decisiones. Alguien podrá criticar, no sin razón, que el inventario de Karpova no alcanza la sofisticación de Andy Coghlan y Debora MacKenzie, de la revista New Scientist, quienes develan la plutocracia bancaria y sus redes financieristas –el uno por ciento que gobierna el mundo–, basados en una investigación de tres teóricos de los sistemas complejos ( http://goo.gl/AHSRWb ), pero que al final de cuentas coincide en forma sorprendente, pese a su sencillez indagatoria.


Karpova descubrió que los siete megabancos de Wall Street controladores de las principales trasnacionales globales son: Bank of America, JP Morgan, Citigroup/Banamex, Wells Fargo, Goldman Sachs, Bank of New York Mellon y Morgan Stanley. Karpova encuentra que los megabancos de marras son controlados a su vez por el núcleo de "cuatro grandes (the big four)": Black Rock, State Street Corp., FMR (Fidelity) y Vanguard Group.


Estos son sus hallazgos de los controladores de cada uno de los siete megabancos: 1) Bank of America: State Street Corp., Vanguard Group, Black Rock, FMR (Fidelity), Paulson, JP Morgan, T. Rowe, Capital World Investors, AXA, Bank of NY Mellon; 2) JP Morgan: State Street Corp., Vanguard Group, FMR (Fidelity), Black Rock, T. Rowe, AXA, Capital World Investor, Capital Research Global Investor, Northern Trust Corp., y Bank of Mellon; 3) Citigroup/Banamex: State Street Corp., Vanguard Group, Black Rock, Paulson, FMR (Fidelity), Capital World Investor, JP Morgan, Northern Trust Corporation, Fairhome Capital Mgmt y Bank of NY Mellon; 4) Wells Fargo: Berkshire Hathaway, FMR (Fidelity), State Street, Vanguard Group, Capital World Investors, Black Rock, Wellington Mgmt, AXA, T. Rowe y Davis Selected Advisers; 5) Goldman Sachs: los cuatro grandes, Wellington, Capital World Investors, AXA, Massachusetts Financial Service y T. Rowe; 6) Morgan Stanley: los cuatro grandes, Mitsubishi UFJ, Franklin Resources, AXA, T. Rowe, Bank of NY Mellon e Jennison Associates, y y 7) Bank of NY Mellon: Davis Selected, Massachusetts Financial Services, Capital Research Global Investor, Dodge, Cox, Southeatern Asset Mgmt. y los cuatro grandes.


De los cuatro grandes que dominan a los siete megabancos y gozan de traslapes e interacciones solamente desglosa a quienes controlan State Street y Black Rock.


A) State Street: Massachusetts Financial Services, Capital Research Global Investor, Barrow Hanley, GE, Putnam Investment y ... los cuatro grandes (¡ellos mismos son accionistas!), y B) Black Rock: PNC, Barclays e CIC.


Da el ejemplo de traslapes/interacciones, como PNC, que es controlado por tres de los cuatro grandes: Black Rock, State Street y FMR (Fidelity).
En su libro Guerra de divisas, el autor chino Song Hongbing ( http://goo.gl/kg27vS ), en ese entonces catalogaba a los Rothschild como la familia más rica del planeta, con un descomunal capital de 5 billones de dólares ( http://goo.gl/oXKTds ).


Si los Rothschild fueran país, habrían tenido entonces, el quinto (¡supersic!) sitial del ranking global detrás del PIB de 7.3 billones de dólares de India (cuarto lugar) y mayor que Japón de 4.8 billones de dólares (quinto) y antes que Alemania (sexto), Rusia (séptimo), Brasil (octavo) y Francia (noveno).


Ya había citado ( http://goo.gl/T56NYH ) un artículo del mismo The Economist –también propiedad, como The Financial Times, del grupo Pearson–: todos controlados por la matriz Black Rock, uno de los cuatro grandes –en el que se demostraba a las trasnacionales que controla Black Rock ( http://goo.gl/LTmC6O ): principal accionista de Apple, Exxon Mobil, Microsoft, GE, Chevron, JP Morgan, P&G, Shell, Nestlé ( http://goo.gl/G0NLuj ), sin contar su tenencia de 9 por ciento de acciones de Televisa.


Según Karpova, los cuatro grandes controlan además a las mayores trasnacionales anglosajonas: Alcoa; Altria; AIG; AT&T; Boeing; Caterpillar; Coca-Cola; DuPont; GM; H-P; Home Depot; Honeywell; Intel; IBVM; Johnson&Johnson; McDonald's; Merck; 3M; Pfizer; United Technologies; Verizon; Wal-Mart; Time Warner; Walt Disney; Viacom;Rupert Murdoch's News; CBS; NBC Universal. ¡Los dueños del mundo!


Como si lo anterior fuera poco, Karpova comenta que la Reserva Federal (la Fed) comprende 12 bancos, representados por un consejo de siete personas, y representantes de los cuatro grandes.


Al final del día la Fed está controlada por los cuatro grandes privados: Black Rock, State Street, FMR (Fidelity) y Vanguard Group.


A mi juicio, es muy probable que existan imprecisiones que serían producto de la propia opacidad de los megabanqueros.


En la fase de la "guerra geofinanciera ( http://goo.gl/mJJLYn )", lo que cuenta es la percepción de los analistas financieros de China y Rusia que sentencian la existencia de cuatro grandes y ocho familias, entre las que destacan los banqueros esclavistas Rothschild: controladores en su conjunto de otro tanto de megabancos y de la Fed.


¡Los amos del universo!

http://alfredojalife.com
@AlfredoJalifeR_
https://www.facebook.com/AlfredoJalife
http://vk.com/id254048037

Publicado enInternacional
El actual desatino monetario: razones y destinos

La caída de los precios del petróleo y la crisis del sector dan para todo: 'explican' la reducción de la inversión social, el giro en las políticas oficiales de mediano y largo plazo, la reducción de la planta de personal en diversidad de empresas, pero también ocultan las erráticas decisiones tomadas en el alto gobierno, como las de exonerar en impuestos a las multinacionales en general y en particular a las de este sector, producto de lo cual el país ha dejado de recaudar en los últimos años más de 30 billones de pesos.

Con total dependencia. Antes de los años ochenta del siglo XX, si la economía norteamericana era promisoria países como Colombia se sentían participes de ese provecho, ya que tendrían la posibilidad de aumentar sus exportaciones y, de contera, aumentar su producción, su empleo y bienestar –en el sentido que tiene este concepto en el mundo capitalista. También sucedía lo contrario, si le daba tos a esa economía brotaba la bronquitis en la nuestra; entonces, para el mantenimiento del bienestar nacional, era nuestro deseo que esa economía se mantuviera saludable.

Los tiempos pasan. Ahora, en el año 2015, la situación ya no es la misma, pues al tiempo que los indicadores internacionales subrayan la recuperación de la economía norteamericana, en nuestro país se registran síntomas de malestar, es decir, que la mejoría en la economía de la potencia del norte se corresponde con el deterioro de la nuestra. La salud de la economía de los Estados Unidos, traducida en la valoración de su moneda, el Dólar, hunde la nuestra en el enfisema cuyos síntomas se traducen en: la baja en el PIB, disminución en las exportaciones de materias primas como el petróleo, la devaluación del peso ($), el déficit de la balanza comercial y en el aumento de la deuda, entre otros, cuyos remedios por parte de las autoridades económicas criollas consisten en decisiones como: congelar los salarios de los trabajadores y empleados, aumentar los impuestos y los años para poder acceder a jubilación, y disminuir las inversiones sociales, entre los más evidentes; medidas por demás requeridas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde). En conjunto: ¡Un truculento escenario socioeconómico para negociar la paz en el país!

¿Paradoja? ¿Contradicción? No, la situación simplemente nos reconfirma que vivimos en medio de los efectos del auge financiero que vive el sistema capitalista desde los años ochenta. Una circunstancia que vamos a denominar desatinada, o de su despropósito, cuyas razones son el objetivo de este artículo.

 

Meollo del desatino

 

Cuando uno toma nota por los medios económicos que en el mundo se producen y consumen actualmente unos 90 millones de barriles diarios de petróleo, pero que en la bolsa de valores los negociados son 500 millones diarios no le queda fácil entenderlo, pues no explican cómo es que negocian 5.5 veces más petróleo del producido y consumido diariamente; algo así como que negocian o realizan en el mercado más de cinco veces de algo que no existe. Asunto aún más complicado si lo traducimos a dólares, pues si para negociar los 90 millones de barriles (a US$ 50/barril) se necesitan algo así como US$ 4.500 millones, los 500 millones de barriles requieren US$ 225.000 millones, es decir 450 veces más de dólares! De una u otra manera nos resulta un desatinado embrollo lógico.

Desde otra perspectiva, otros hechos más vitales y cotidianos nos ubican en la misma inentendible situación. Informaban en el 2009 que Adolf Merckle, uno de los más grandes magnates del mundo, se había suicidado debido a las fuertes pérdidas que la crisis financiera global ocasionó en sus finanzas. Al momento del suicidio nuestro protagonista contaba con una fortuna de US$ 9.200 millones, pero como tenía una deuda de US$ 16.000 millones, significaba que en la realidad no tenía nada, ya que debía US$ 6.800 millones, hecho que lo llevó a lanzarse al tren de Berlín al descubrir que, al fin de cuentas, era un pobre diablo, tanto o peor que la mayoría de quienes están ahora leyendo su historia. No sobra señalar que entonces corrieron la misma suerte otros de esos "magnates de ficción" como Thierry de la Villehuchet, francés, gestor de fondos en Nueva York; Steven Good, presidente de Seldon Gook & Co; Eric Von der Porten, al frente de la gestora de fondos estadounidense Leeward Investments; Khartik Rajaram, inversionista independiente, quien también mató a su esposa, sus tres hijos y a su suegra; Kirk Stephenson, cuando Oliviant, la compañía de inversiones para la que trabajaba como director de operaciones, ya estaba afectada por la quiebra de Lehman Brothers; Barry Fox, analista de la firma estadounidense Bearn Stearns, poco después de la quiebra del banco para el que trabajaba; Edwin Rachleff, corredor de bolsa estadounidense, uno de los principales clientes de la New London Security Federal Credit Union, quien lo declaró insolvente; Scott Coles, presidente de la entidad crediticia Mortgages Incorporated (Roldán, 2009). Resulta entonces que su riqueza, como la de muchos potentados magnates del mundo, incluyendo seguramente algunos colombianos, resulta ficticia, pues existen como ricos pero en realidad son hueros.

Lo anterior indica a todas luces que lo hoy entendido por riqueza nos resulta una ficción y el sistema que la reproduce un despropósito. ¿Por qué? Veamos.

 

Razón del despropósito

 

El secreto del despropósito supuesto está en el dinero, la principal mercancía, y/o razón única del sistema capitalista, cuya condición actual explica lo anteriormente descrito.

En ese marco, no les falta razón a los abuelos quienes consideran que "antes la plata sí valía". Quizás sin proponérselo se referían a la época en que el Dinero era una mercancía con valor intrínseco, en cuanto se correspondía al valor que tenía el metal referenciado (oro o plata), es decir, que si una onza (31,10 g) de oro tenía un precio de $ 1.200 y se acuñaba una moneda que contenía una onza de tal metal, la moneda en circulación mantenía el valor intrínseco de $ 1.200. Las monedas acuñadas valían su peso en el metal que eran fundidas, el dinero era tangible, tal como lo consideraban los abuelos.

Pero la ampliación del mercado dio origen al llamado Dinero Signo, integrado por los billetes y monedas, que ya no tienen valor intrínseco, pues su valor se lo otorga la entidad que lo respalda: el Banco Central del país del cual proviene. Se entiende que el valor que le imprime esa entidad al billete no es equivalente al costo del papel sino que se trata de un valor extrínseco al mismo, inicialmente respaldado con reservas de oro u otras monedas extranjeras acumuladas en el Tesoro Nacional.

Pero enseguida el dinero se vuelve aún más intangible, al convertirse en Dinero Fiduciario (de fe) fundado en la creencia (una condición religiosa, por cierto) o confianza entre los sujetos que aceptan la promesa de pago que inspira la autoridad monetaria que lo emite: el Estado. Esta situación pone al descubierto el hecho, que el valor del dinero se corresponde realmente con el poder del Estado, es decir, con su condición política; su imprenta de billetes fácilmente se constituye en la principal fábrica, sino de riqueza, sí, de dinero. Eso nos permite entender por qué el dólar es la moneda referente del mercado mundial, cuyo uso por parte del resto del mundo le rinde réditos económicos y políticos a quien lo emite: los EU; y que su imprenta la consideremos una verdadera industria de punta, que produce, ni más ni menos, que dinero líquido. Esa condición de privilegio de este país la mantiene en medio de la lucha que libra por conservar el poder mundial de su moneda, pese a su alto endeudamiento y déficit fiscal, con países como China con el Yuan y los europeos con el Euro. Disputa que está al centro de la actual crisis financiera mundial que le asiste al capitalismo desde el 2008.

Un poco de historia precisa lo antedicho. Hasta el siglo XIX aún dominaba en el mundo el dinero mercancía como patrón monetario basado en el oro, de forma que cualquier ciudadano podía ir a un banco a solicitar el cambio del papel moneda que poseía en una cantidad de oro equivalente; la crisis del treinta inicia el fin de esa convertibilidad. Al finalizar la II Guerra Mundial los países aliados triunfantes establecieron en Bretton Woods un nuevo sistema financiero según el cual todas las divisas serían convertibles en dólares estadounidenses y solo este dólar sería convertible en oro a razón de 35 dólares por onza para los gobiernos extranjeros. En 1971 Estados Unidos (EU), para paliar la crisis fundamentada en el gasto bélico que le produce la guerra de Vietnam, entre otros, emite dólares disparando en frenesí su fábrica de billetes sin contar con su respaldo en oro, lo que apura a los bancos europeos a convertir sus reservas de dólares en oro, generándole inestabilidad al poder de los estadounidenses. Entonces el presidente Richard Nixon suspende unilateralmente la convertibilidad del dólar en oro y devalúa su moneda, enterrando en 1973 el tratado de Bretton Woods, en un momento en que toma forma el aumento de los precios del petróleo que a su vez demandan más dólares para su comercialización.

Al devaluar el dólar, los EU descargaban sobre el resto del mundo los costos de su crisis, por la necesidad que tienen los países de hacer sus transacciones comerciales y financieras en el mercado mundial en su moneda, por la que tienen que pagar por su uso, igual que sucede con cualquier mercancía; esta vez, por una mercancía producida con solo el esfuerzo y gasto de la imprenta emisora, y la fe puesta en el poder de los EU. De esa forma, como lo ilustrara el General Francés Charles de Gaulle, los norteamericanos gozaban en asuntos de comercio internacional "de un privilegio excesivo, cual era que podían pagar sus importaciones no con exportaciones de otros bienes u oro, sino con billetes impresos en la imprenta de la Reserva Federal que poco costaba producir o con títulos emitidos (bonos u acciones) por empresas y el Estado norteamericano nominados también en billetes de dólar, impresos al cabo por la imprenta de la Reserva Federal" (Esteve, 2008).

A partir de entonces entra en vigencia el dinero fiduciario propiamente dicho, con el que las autoridades monetarias y Bancos Centrales intervienen en los mercados de divisas con medidas llamadas monetaristas, para suavizar las fluctuaciones especulativas, con el objetivo de mantener a corto plazo la estabilidad de precios, y evitar situaciones hiperinflacionarias, destructoras del valor del dinero, al desaparecer la confianza en el mismo. Esto da origen al llamado Capitalismo de Casino, liderado por el capital financiero, que entra a dominar y determinar el funcionamiento del mismo proceso productivo generador de riqueza, donde la ganancia ahora no será "fruto del sudor de la frente" en la fábrica –como lo creían los viejos liberales tipo Henry Ford–, sino de la especulación en las bolsas de valores, tal como logra su fortuna George Soros (Soros, 2012), demostrando el sistema financiero que es posible obtener más dinero, en menos tiempo y con menos esfuerzo que en el sistema productivo; como que había llegado el capitalismo a la anhelada época del dinero fácil y, el fin del trabajo. Por esa razón el diferencial de rentabilidades entre el ámbito productivo y el ámbito financiero provoca que las empresas prefieran financiarse en los mercados de capitales, emitiendo bonos o acciones, antes que vía préstamos bancarios, así como también que los hogares apuesten por destinar sus ahorros a los mercados bursátiles en vez de mantenerlos en forma de depósitos. De esa manera el capitalismo desnuda en su plenitud al dinero como su principal célula, es decir, como la mercancía absoluta de su sistema, sumiendo al mundo en una economía desatinada. Es este nivel, alcanzado por el desarrollo del sistema capitalista, el que a partir de 1980 se globaliza a través del llamado modelo Neoliberal de desarrollo.

En este orden de ideas, la crisis financiera de los EU –2008–, fue precisamente producto de la danza especulativa de este fetiche dinero fácil, acumulada a intenso imprimir desde el 2001, cuando sus autoridades económicas impulsan una política de bajas tasas de interés, ofreciendo dinero barato a capitalistas y población en general, propiciando que sus deudas crezcan de manera notable. Así, las deudas de la población trabajadora estadounidense, que en 1997 equivalían al 66.1 por ciento del PIB, llegan en el 2007 al 99.9, y la del sector financiero pasa en igual periodo del 63.8 por ciento del PIB al 113.8. Mientras, la deuda total de la economía norteamericana, que representaba el 255.3 por ciento del PIB en 1997 da un salto espectacular diez años después para equivaler al 352.6 por ciento.

Especulación. Ficción. Situación traducida en un desatinado carrusel cuando el sistema bancario y financiero, liberados de las ataduras legales, multiplican los negocios convirtiendo las deudas en títulos comercializables que los lleva a asumir más deuda para comprar más títulos, es decir, se endeudaban para comprar más deuda, aprovechando que en cada compra-venta se obtenían jugosos rendimientos por las elevadas tasas de interés que generaban.

Como en cascada. Inicialmente subieron de valor los inmuebles que adquirían y los intereses estaban bajos, subiendo la contratación de créditos como nunca antes se había visto en la historia de aquel país. Pero a los dos años, los intereses comenzaron a subir de manera ostensible, de tal suerte que el valor de las propiedades resultaba mucho menor que la deuda, en desproporcionado crecimiento. Es entonces cuando millones de hipotecas dejan de pagarse, pues resultaba de mayor alivio que la confiscara el banco, a seguir pagando una deuda que crecía como la espuma, explotando la burbuja especulativa (Muñoz, 2009).

Las primeras entidades financieras en verse afectadas fueron las sociedades hipotecarias y las aseguradoras, pues tuvieron que pagar los miles de seguros que habían contratado ante eventuales riesgos, siguieron las quiebras de los bancos de inversión, pues al servirse de los títulos hipotecarios como garantía financiera y al bajar drásticamente su valor, la ley los obligaba a vender parte de sus activos para reponer la garantía perdida. Como no tenían otra alternativa, tuvieron que vender a precios de remate y eso los llevó a la quiebra. Cayeron: Bear Stearns, Morgan Stanley, Goldman Sachs, Merril Lynch y Lehman Brothers, los bancos de inversión más poderosos de los EU Goldman S. y Morgan S. fueron convertidos en holdings bancarios para estar en condiciones de tomar depósitos de capital y estar protegidos por la Reserva Federal (FED). También colapsa Indy-Mac, otro de los principales bancos hipotecarios que interviene el gobierno; el segundo banco más importante en derrumbarse en la historia de los EU.

Así pues, la burbuja que elevó a dimensiones colosales el capital ficticio, cuya base fue la especulación con los títulos hipotecarios y la guerra financiera, abierta y encubierta, tocó todos los componentes del capital financiero norteamericano y puso a temblar al mundo. La salida de la crisis la intentan a través del Plan de rescate financiero por medio del cual el Estado Norteamericano invierte US$ 700 mil millones de dinero público en la compra a los bancos de sus activos basura, para salvarlos de la quiebra. Un desatino más, pues resulta ser una política que no castiga ni condena a los responsables de la crisis, sino que los favorece pese a su entuerto.

La medida tomada, al tiempo que salva al sistema financiero hunde aún más en el endeudamiento (13.056.275 millones de euros,) y déficit fiscal (déficit de 726.552 millones de euros) la economía de los Estados Unidos. Cuya salida la va a buscar en el poder del dólar, descargando su encrucijada sobre el resto del mundo. No de otra manera puede explicarse su actual reactivación (Franco, 2015), que muestra un dólar fortalecido que le permite frenar de momento los ímpetus hegemonistas de monedas como el Yuan y el Euro, obligándolas, junto a las otras monedas del mundo, a pagar más altos intereses por las deudas y servicios contraprestados en dólares, irónicamente en una moneda de mala fe, de la que va quedando en términos reales solo su cascarón fiduciario, pues día tras día deja de contar con el respaldo real de una economía propia, robusta.

En fin, economía ficticia. Estamos ante un evidente y simbólico despropósito del sistema, soportado, en realidad, sobre un tenebroso poder militar, base real sobre la que soportan y sostienen su poder los Estados Unidos.

Bogotá, abril 21 de 2015

 

Fuentes

Esteve, F. (19 de octubre de 2008). El poder del dólar. Recuperado el 15 de diciembre de 2015, de http://www.rankia.com/blog/oikonomia/428821-poder-dolar
Franco, I. (2 de febrero de 2015). Perspectivas económicas para el 2015: La fiesta estadounidense. Recuperado el 21 de abril de 2015, de http://www.americaeconomia.com/analisis-opinion/perspectivas-economicas-para-2015-la-fiesta-estadounidense
Muñoz, y. o. (2009). ELEMENTOS PARA ENTENDER LA CRISIS MUNDIAL ACTUAL. Recuperado el 20 de abril de 2015, de http://www.eumed.net/libros-gratis/2009a/481/burbuja%20especulativa%20y%20el%20estallido%20de%20la%20crisis%20en%20los%20Estados%20Unidos.htm
Roldán, Á. (2009). Hecatombe. Los suicidas de las bolsas. Recuperado el 20 de abril de 2015, de http://www.elmundo.es/suplementos/cronica/2009/691/1231628401.html
Soros, G. (2012). La tormenta financiera. Bogotá: Destino.
Stiglitz, J. (13 de marzo de 2008). La guerra de los tres billones de dólares. Recuperado el 15 de diciembre de 2014

Publicado enEdición Nº 213
Domingo, 22 Marzo 2015 05:56

El banco chino que sepulta Bretton Woods

El banco chino que sepulta Bretton Woods

Los grandes del planeta –EU, la Unión Europea (UE) y Rusia– se pelean el apoyo de China, la cual puede definir el rumbo de las alianzas geoeconómicas globales. Lo militar y las geofinanzas son otro asunto.


El mismo día del anuncio del acuerdo de Minsk-2 (http://goo.gl/MVfqi3), Obama invitó al mandarín Xi a una visita oficial a la Casa Blanca en septiembre.


Por lo pronto, Xi asistirá el 9 de mayo en Moscú al aniversario 70 de la victoria de la Gran Guerra Patriótica, lo cual será reciprocado por el zar Vlady Putin con una visita a China a finales del año para conmemorar el triunfo de la guerra antifascista (http://goo.gl/No8HNb).


Por cierto, durante el relevante quinto Congreso Científico de la Vanguardia Internacional –coordinado por la UAM–, celebrado en el Palacio Legislativo de Toluca, estado de México, en una charla privada con Konstantin Sivkov, presidente de la Academia de Asuntos Geopolíticos de Moscú, le inquirí cuál había sido la razón de la ausencia notable del presidente Putin durante 10 días; me confió que se debió a una misión especial del manejo militar en el mar de Barents (el Ártico ruso).


Tampoco hay que perder de vista las trascendentales cumbres tanto del Grupo de Shanghai como del BRICS en la ciudad rusa de Ufá el próximo julio, lo cual denota un asombroso reacomodo de los realineamientos en medio de la fractura global y su caos concomitante.


A mi juicio, existen tres polos que subsisten como fractales (zonas de orden dentro del caos) que probablemente constituyan el nuevo orden tripolar: EU, Rusia y China.


En la hipercomplejidad no-lineal del nuevo orden multipolar, dentro de la que destaca la tripolaridad citada, se generan en forma simultánea fuerzas centrípetas y centrífugas, desde el punto de vista multidimensional.


Un grave error de juicio sería sucumbir al reduccionismo simplista unidimensional: sea financierista, sea economicista, sea militarista, sea tecnicista.


Será la suma y resta de todos los vectores de la multidimensionalidad los que definirán los ascensos y declives del nuevo orden multipolar/tripolar cuando los intercambios y/o interrupciones se gestan en sus respectivos niveles (multilayered): a veces verticales y otras horizontales, y hasta diagonales.


La estructura multidimensional de la multipolaridad/tripolaridad será, o ya es, más geométrica, de corte holístico, que aritmética.


En este realineamiento global destaca la asombrosa adhesión de Gran Bretaña (GB) –apodada la pérfida Albión por defender más sus intereses que sus principios– al flamante Banco de Inversiones e Infraestructura de Asia (AIIB, por sus siglas en inglés) encabezado por China con 49 por ciento de las acciones y un capital inicial de 50 mil millones de dólares que rivalizará con el Banco Mundial, con sede en Washington, que lidera EU.


Luego de la traición de GB a su supuesto aliado especial estadunidense con su sonora participación al AIIB –que invertirá 8 billones de dólares en los próximos 10 años– otras tres principales economías de la UE –Alemania, Francia e Italia– se sumaron al banco encabezado por China, al unísono de dos paraísos fiscales financieristas: Suiza y Luxemburgo.


Hasta el tóxico neoliberal israelí-británico, Gideon Rachman, muy cercano a los banqueros Rothschild y a su presunto hombre de paja George Soros, alabó en forma ditirámbica la adhesión de GB y despotricó contra EU que se volverá "más aislado y petulante (http://goo.gl/yYBxQl)".


La relevante adhesión del núcleo geoeconómico europeo al AIIB coloca un clavo más en el féretro de los organismos internacionales creados en Bretton Woods hace 71 años.


A los pocos días de la estampida europea por el seductor renminbi (divisa china), Henry Kissinger, a sus 91 años, visitó con urgencia al mandarín Xi, quizá para palpar el pulso de los políticos chinos, de quienes conoce bien la mentalidad desde el histórico viaje de Nixon en 1972 (http://goo.gl/JzMTKS).


China se posiciona como líder del trascendental banco AIIB y hasta se da el lujo, mediante su máxima agencia calificadora Dagong, de otorgar una elevada tasa de inversiones A- al exorcizado banco ruso Gazprombank (http://goo.gl/cZVw3t), lo cual colisiona con las facciosas cuan descalificadas calificadoras anglosajonas –S&P, Moody's y Fitch– y encapsula las sanciones económicas y financieras de "Occidente ( whatever that means)".


Como se dice en inglés, el AIIB constituye un genuino game changer, algo así como un punto de inflexión muy significativo en la geoeconomía global, lo cual no se le escapa al editorial chino de Global Times que lo considera como la "encarnación de nuevas relaciones mayores de poder (http://goo.gl/kalZO0)".


Se trata también de un enorme triunfo de la diplomacia china, lo cual festeja el rotativo oficial chino People's Daily (http://goo.gl/pSfPlC) cuando el AIIB ha superado la resistencia de EU y demuestra que Washington carece de la habilidad para contener el ascenso de China.


Bajo la directriz milenaria de la geoestrategia de Sun Tzu del siglo V aC y en el más puro sarcasmo sutil del pragmatismo chino, Global Times, en medio de su apoteosis geoeconómica, invita en forma magnánima a EU a formar parte de su banco en lugar de que lo combata con una mentalidad geopolítica.


China no busca la confrontación con EU y mantiene los canales abiertos, por lo que Global Times admite que las ventajas de EU radican primordialmente en su poder militar y su poder retórico (léase: sus desinformativos multimedia).


Aduce que tanto el sistema de guerra convencional como los inmensos arsenales nucleares de EU le infunden una "estratégica persuasión (nota: el ominoso deterrence o disuasión mediante el terror) a escala global".


En cuanto a su poder retórico, los multimedia de EU tienen la habilidad de infiltrar (¡supersic!) los valores y conceptos en el mundo y constituyen un medio para mantener la influencia de los valores estadunidenses. ¿Hasta cuando?


A juicio del Global Times, el problema con EU es que no se puede discutir con ellos a escala política por lo que no solamente la sociedad estadunidense se considera como el líder global sino que EU también se ha desacostumbrado a cualquier desafío en los principales sectores.


El rotativo chino juzga que, pese a todo, EU no puede prevenir la diversidad y la innovación que emerge en otras partes del mundo y sustenta que intentar liberarse del dominio de EU o superarle no significa un escenario de confrontación.
El editorial considera que algún tipo de competencia le hará sentirse incómodo y la definirá como un desafío. Eso se llama paranoia política.


El AIIB resquebraja la contención de EU, lo cual significa que no puede resistir todo lo que le disgusta, cuando es bienvenido por la mayor parte de otros países, tomando en cuenta que dicho banco no desafía el poder militar de EU y que sus multimedia tampoco podrán seguir injuriando por mucho tiempo.


¿Estará madura la mentalidad intoxicada cuan infatuada de EU para admitir su declive global, sin recurrir a una tercera guerra mundial, que sería nuclear y que tampoco ganaría?


www.alfredojalife.com
Twitter: @AlfredoJalifeR_
Facebook: AlfredoJalife
Vk: id254048037

Publicado enEconomía
Alemania, Francia e Italia se unen a un banco asiático creado por China

En el delicado juego de ajedrez que representan EE UU y China por el control del sistema financiero internacional, Pekín se ha apuntado un jaque importantísimo. Una semana después de que lo hiciera el Reino Unido, Francia, Alemania e Italia desafiaron este martes las objeciones de Washington y anunciaron su participación en el Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras (AIIB), una de las entidades que promueve Pekín como alternativa a las instituciones multilaterales actuales.


"Francia, Alemania e Italia, en estrecha colaboración con los socios europeos e internacionales, tienen la intención de colaborar con los miembros fundadores del AIIB para construir una institución que siga los mejores principios y las mejores prácticas en materia de gobernanza y de políticas de salvaguarda, de sostenibilidad de la deuda y de contratos", indicó en un comunicado el Tesoro italiano. Los Ministerios de Finanzas alemán y francés confirmaron la adhesión en términos similares.


El banco, lanzado en octubre pasado, contará con un capital inicial de 50.000 millones de dólares (47.000 millones de euros). Con sede en Pekín, está previsto que comience a funcionar este año y tendrá como misión financiar proyectos de infraestructura en Asia, un sector donde se calcula que las inversiones necesarias en la próxima década rondarán los ocho billones de dólares.


La adhesión europea, todo un símbolo del cambio en la realidad económica global, representa un importante triunfo para China. No solo los países europeos han puesto de manifiesto su preferencia por colaborar con la República Popular y atraer sus inversiones en lugar de implicarse en una guerra fría política e ideológica, apunta Gauri Khandekar, del centro de estudios FRIDE en Bruselas, sino que Pekín "emerge como la sangre nueva de la economía internacional, que busca un cambio y sus ideas no son necesariamente malas".


Fuentes diplomáticas españolas indicaron que el Gobierno aún no ha adoptado una decisión y que esta corresponderá, sobre todo, al Ministerio de Economía. No obstante, Exteriores es en principio partidario de que España forme parte del núcleo fundador, al igual que Reino Unido, Italia, Francia y Alemania.


Pekín, ya convertida en la segunda economía del mundo, ha presionado durante años en favor de reformas de las instituciones multilaterales que reduzcan la cuota de poder estadounidense en favor de economías emergentes. Pero la resistencia del Congreso de EE UU, dominado por los republicanos, las ha bloqueado hasta ahora, generando frustración entre los europeos y países emergentes y motivando las propuestas alternativas de China.


En una audiencia este martes en el Congreso de EE UU, el secretario del Tesoro, Jack Lew, advirtió contra esa inacción estadounidense. Los retrasos "están causando que otros países, incluidos algunos de nuestros aliados, pongan en duda nuestro compromiso con el FMI y otras instituciones multilaterales... Nuestra credibilidad internacional y nuestra influencia están siendo amenazadas".


Durante meses, la Casa Blanca había presionado para evitar que sus países aliados se sumaran a un proyecto que percibe como rival del Banco Mundial —donde EE UU es la nación que mayor capital aporta— y del Banco Asiático de Desarrollo, que tiene a Japón como socio principal. Washington alega temores a que la nueva institución sea más laxa a la hora de conceder créditos a proyectos de viabilidad dudosa o que no respeten los derechos laborales o el medioambiente.


En una declaración que equivale a reconocer la derrota, el secretario de Estado adjunto de EE UU para Asia Pacífico, Daniel Russell, declaró en Seúl que "cada país puede decidir por sí mismo si la manera de conseguirlo es adhiriéndose antes de que se hayan aclarado los términos del acuerdo o bien esperando a ver qué aspecto tienen las cosas una vez que el banco comience a funcionar", declaró el alto funcionario norteamericano.


Según China, 27 países ya han presentado su candidatura como países miembros, entre ellos India, Filipinas o Tailandia. Australia, que inicialmente siguió la línea estadounidense, ha dicho que decidirá "pronto" si pide el ingreso. El plazo para solicitarlo finaliza el día 31. La agencia china, Xinhua, ha apuntado que Suiza, Luxemburgo o Corea del Sur —que inicialmente tampoco aceptó la invitación china— también podrían estar interesadas.


Para Alice Ekman, investigadora del Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI), la adhesión de los europeos representa "un hito". "Da más peso a una institución encabezada por China, que se percibe como una alternativa a las instituciones lideradas por EE UU o Japón".


El AIIB es el proyecto más avanzado de la serie de instituciones promovidas por China ante la falta de reformas en las entidades actuales. El año pasado se lanzó el Nuevo Banco de Desarrollo o Banco de los BRICS. "Se está dando un verdadero giro hacia un nuevo orden mundial", en el que China emerge como líder en el diseño de un nuevo sistema económico que rivalice con el de Breton Woods, opina Khandekar, y en el que estarán integrados los países europeos, precisamente los arquitectos del viejo modelo.


Las costuras de la gobernanza estallan


Alicia González 17 MAR 2015 - 19:42 CET


Durante años, los países desarrollados se han negado a ceder protagonismo en las instituciones internacionales que surgieron tras la Segunda Guerra Mundial. El patrón de la gobernanza global apenas ha variado en lo básico desde su diseño en Bretton Woods en 1944 pero el mundo de hoy es muy diferente al de entonces y la nueva realidad, económica y geopolítica, les ha acabado atropellando.


Estados Unidos acaba de sufrir una severa derrota diplomática a manos de China. Pese al rechazo explícito de Washington a formar parte del nuevo Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras y a cuestionar sus modelos de gestión, algunos de sus más importantes aliados han decidido ignorar la posición estadounidense y apostar por un acercamiento mucho más pragmático a la nueva institución. Es difícil resistirse a las oportunidades de negocio que ofrece una economía mayor que las de Alemania, Francia e Italia juntas y con más de cuatro billones de dólares en reservas. Todos los bancos de desarrollo han contado con el apoyo de las grandes potencias, como hizo Estados Unidos con el Banco Interamericano de Desarrollo en 1959, y esta vez no iba a ser diferente.


EE UU argumenta que el nuevo organismo no ofrece las garantías que se le exigen a este tipo de instituciones pero es que las viejas estructuras tampoco dan respuesta a las necesidades de los países emergentes. El Banco Mundial, por ejemplo, apenas financia una decena de proyectos de energía hidráulica en todo el mundo, por el rechazo de los grupos de presión a la construcción de presas. La dura condicionalidad que el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) imponen en sus créditos frena el desarrollo de muchos proyectos en los países emergentes. No es de extrañar que el Banco de Desarrollo de China realice ya más préstamos que el Banco Mundial. Pekín ha puesto en marcha, además, el banco de desarrollo de los BRICS —acrónimo de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica— y el Fondo de la Ruta de la Seda, respaldado por otro banco de desarrollo.


La necesidad de impulsar las infraestructuras en los países en desarrollo es innegable. Según los antiguos economistas-jefe del Banco Mundial, el premio Nobel Joseph Stiglitz y Nicholas Stern, hará falta invertir unos dos billones de dólares en la próxima década para mantener el ritmo de desarrollo en estos países y reducir los niveles de pobreza. Ahora esa cifra apenas alcanza los 800.000 millones.


Porque no es solo una cuestión de dinero. El Congreso de Estados Unidos ha rechazado el proyecto de reforma del FMI para dar más peso a China y a otros países emergentes en el organismo. Solo el G-20, que en 2016 presidirá Pekín, comienza a dibujar las bases de otro modelo de gobierno global.

Publicado enInternacional