Europa, en camino de convertirse en Estado policial; riesgo de ataque químico en Francia

En toda Europa se anunciaron este jueves planes para coartar las libertades civiles y reinstalar los controles fronterizos.
Al anunciar una iniciativa para extender tres meses el estado de emergencia, el primer ministro francés, Manuel Valls, advirtió que el país enfrenta el riesgo de ataque químico por yihadistas. Valls afirmó que la macabra imaginación del Isis es ilimitada.
Miembros de la Asamblea Nacional aprobaron en primera lectura, por abrumadora mayoría, la iniciativa que impone el estado de emergencia por tres meses, la cual suspenderá las libertades civiles y dará a la policía poderes totales de cateo y aprehensión.


Funcionarios comentaron después que no había razón para sospechar una amenaza inmediata de ataque químico o biológico, pero que Valls cree necesario poner en guardia a la nación. Enmiendas sucesivas por la oposición de centro derecha endurecieron las propuestas al dar al gobierno el derecho de cerrar sitios web que haga apología del terrorismo y colocar rastreadores electrónicos a sospechosos en arresto domiciliario.


Valls también anunció que el gobierno abrirá pronto un campo de retención para jóvenes radicales que hayan decidido arrepentirse. El centro no sería un campo de internamiento de islamitas sospechosos ni de yihadistas nacidos en Francia que volvieran del extranjero, precisó. La ley de estado de emergencia –que ahora pasa al Senado– confiere al gobierno la facultad de investigar y detener por sospecha, sin necesidad de investigación formal o de orden judicial. Algunos políticos de izquierda y comentaristas han expresado temores de que Francia siga la misma ruta autoritaria que Estados Unidos después del 11-S.


El proyecto de ley también otorga al gobierno la atribución de prohibir manifestaciones públicas. Entre las primeras vícimas estarán dos marchas planeadas durante una conferencia sobre el clima global que se llevará a cabo en París a partir del 30 de noviembre.


El gobierno subraya, sin embargo, que ha excluido el control de la prensa, la radio y la televisión y la limitación del acceso a abogados defensores, medidas que se utilizaron cuando se puso en vigor la ley original de poderes de emergencia, durante la guerra de Argelia de 1955.


En Bruselas, el primer ministro Charles Michel reveló planes para gastar 400 millones de euros en medidas para enfrentar amenazas de terrorismo incubadas dentro del territorio, entre ellas encarcelamiento de combatientes que regresan de Siria y rastreo electrónico de radicales sospechosos. Necesitamos hacer más, necesitamos hacerlo mejor, declaró Michel al Parlamento belga horas después de que la policía lanzó operaciones sobre sospechosos en varios puntos de la capital.


Las propuestas proveen a los servicios de inteligencia y seguridad de Bélgica de más personal y nuevas tecnologías. Los fiscales tendrán la facultad de poner a sospechosos de terrorismo bajo custodia temporal por 72 horas, contra las 24 actuales. No acepto críticas orientadas a denigrar el trabajo de nuestros servicios de seguridad, advirtió. El gobierno también emitió una protesta diplomática privada a París, en la que sostiene que el yihadismo surgido dentro del propio territorio es un problema tan grande en Francia como en Bélgica.


Entre tanto, el director de la agencia de policía Europol ha admitido la probabilidad de que Europa enfrente nuevos ataques del Isis. En un discurso ante el Parlamento Europeo, Rob Wainwright aseveró que París representó una muy grave intensificación y un enemigo más sofisticado y amenazante que nunca.


Europol cuenta con una lista de 2 mil personas de las que se sabe que han viajado para combatir en Siria e Irak, si bien Wainwright reconoció que la cifra real podría llegar hasta 5 mil. Indicó que la base de datos contiene 10 mil nombres, de los cuales 2 mil son combatientes confirmados y el resto sospechosos o facilitadores.


Informó que Europol aumentará sus capacidades para enfrentar el problema, al abrir el próximo enero un nuevo centro de contraterrorismo que cubrirá todo el territorio de la Unión Europea. Este viernes, Suecia propondrá a la UE introducir controles biométricos de pasaportes en las fronteras de la zona de Schengen, hoy libre de pasaportes.
Traducción: Jorge Anaya

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Miércoles, 18 Noviembre 2015 11:40

Embriaguez guerrera

Embriaguez guerrera

El 13 de noviembre de 2015, una serie de tiroteos y explosiones, que han provocado la muerte de al menos 130 personas, han cubierto de luto París y Saint-Denis. Los autores de estos atentados, varios de ellos jóvenes franceses musulmanes, justificaron su actuación mencionando la intervención militar de su país en Siria contra la Organización del Estado Islámico (OEI, Daesh en árabe). Dos días más tarde, París ha procedido a llevar a cabo nuevos bombardeos contra las posiciones de la OEI en Siria, principalmente en la "capital" de la Organización, en Raqqa. Y, desde entonces, tanto el Gobierno francés como la oposición de derecha coinciden en la necesidad de multiplicar los "ataques" en Siria. Tampoco tienen opiniones mucho más distintas en cuanto a la urgencia de llevar a cabo una implacable "guerra"en el frente interno.

La única cuestión que parece que es objeto de debate entre ellos está relacionada con la composición de la coalición internacional para luchar contra la OEI. ¿Con o sin Rusia? ¿Con o sin Irán? ¿Con o sin el Gobierno sirio? Parece que la política exterior francesa, cuyo crédito se ha visto muy afectado por una sucesión de hipocresías y de torpezas, se suma en la actualidad a la idea de una alianza tan amplia como sea posible. Semejante posición es la que ahora defienden el ex presidente de la República, Nicolas Sarkozy, el ex primer ministro, François Fillon, y el ex ministro de Asuntos Exteriores, Alain Juppé. Todos ellos exigían aún hace algunos meses, o algunas semanas, la salida previa del presidente sirio Bachar el Asad; ahora, todos han renunciado a esta exigencia.

Sin embargo, la intervención militar francesa, decidida en solitario, sin debate público, sin otro tipo de participación por parte del Parlamento que el puramente decorativo y con un alineamiento mediático conforme a los hábitos del periodismo de guerra, plantea varias cuestiones de fondo.

En primer lugar, la existencia de una "coalición": ésta es tanto más amplia cuanto que los objetivos de guerra de sus principales miembros son diferentes, a veces de forma muy perceptible. Algunos participantes (Rusia, Irán, el Hezbolá libanés, etc.) quieren sobre todo mantener en el poder al régimen de El Asad aunque lo deteste gran parte de la población siria. A otros (Turquía y Arabia Saudí en particular), los cuales han mostrado complacencia hacia la OEI hasta que ésta se vuelve contra ellos, les gustaría asegurarse de que El Asad va a caer. ¿Cómo imaginar que este principal malentendido no desemboca en nuevas convulsiones en caso de una hipotética victoria de los aliados circunstanciales contra la OEI? ¿Habrá que pensar entonces en una nueva intervención para separar (o para destruir) a algunos de los antiguos aliados? Las atrocidades de la OEI están ampliamente documentadas, incluso por la propia Organización. No obstante, ésta fue bien acogida en las regiones suníes de Irak y de Siria cuyos habitantes habían sufrido la explotación y la tiranía de las milicias chiíes. Por mucho que les afecte la férula bajo la que sufren en este momento, estos habitantes no se sentirán necesariamente liberados por sus antiguos perseguidores.

La otra cuestión fundamental tiene que ver con la legitimidad y con la eficacia de las intervenciones militares occidentales incluso con respecto a los objetivos que se asignan. La OEI sólo es el avatar un poco más sangriento del salafismo yihadista promovido por el wahabismo de Arabia Saudí, una monarquía oscurantista que las capitales occidentales no dejan de agasajar. Por lo demás, a menos que se piense que el objetivo actual de Estados Unidos, Francia, Reino Unido, etc. sea simplemente asegurarse que Oriente Próximo y las monarquías oscurantistas del Golfo seguirán constituyendo un mercado dinámico para sus industrias armamentísticas, ¿cómo no tener en mente el balance verdaderamente calamitoso de las últimas expediciones militares en las que han participado Washington, París, Londres, etc. o que estas capitales han apoyado?

Entre 1980 y 1988, durante la guerra entre Irán e Irak, los países del Golfo y las potencias occidentales ayudaron ampliamente al régimen de Sadam Hussein, esperando así debilitar a Irán. Objetivo conseguido a costa de un millón de víctimas. Quince años más tarde, en 2003, una coalición encabezada por Estados Unidos y Reino Unido (pero sin Francia) destruía el Irak de Sadam Hussein. El resultado: este país, o lo que queda de él, pasó a ser un aliado muy cercano... de Irán. Y varios cientos de miles de sus habitantes murieron principalmente en la continuación de los enfrentamientos confesionales entre suníes y chiíes. Para terminar de completar el desastre, la OEI controla una parte del territorio iraquí.

Mismo escenario en 2011 cuando, infringiendo el mandato de una resolución de la Organización de las Naciones Unidas, los occidentales provocaron la caída de Muamar el Gadafi. Así pretendían restablecer la democracia en Libia, como si esta preocupación hubiera determinado en algún momento la implementación de su política exterior en la región. En la actualidad, Libia ya no es un país, sino un territorio donde se enfrentan militarmente dos Gobiernos. Sirve como arsenal y como refugio a todo tipo de grupos terroristas, entre ellos a la OEI, y como factor de desestabilización regional. ¿Sería insolente reflexionar unos segundos –incluso más– sobre el balance de estas últimas intervenciones occidentales antes de poner en marcha una nueva con el evidente entusiasmo general? El año pasado, el propio presidente Barack Obama admitió en West Point: "Desde la Segunda Guerra Mundial, algunos de nuestros errores que más caros nos han costado no han venido de nuestra contención, sino de nuestra tendencia a precipitarnos hacia aventuras militares sin pensar en sus consecuencias".

Como siempre, el discurso de "guerra" se duplica con un dispositivo de seguridad y policial reforzado. Esto ha dado lugar a excesos en Estados Unidos ya conocidos. En Francia, ahora se tratan las cuestiones del restablecimiento de controles en las fronteras, de la privación de nacionalidad y de la modificación de la Constitución para, como acaba de explicar el Presidente de la República, "permitir a los poderes públicos actuar contra el terrorismo de guerra".

Por lo sucedido, nadie podría negar la necesidad de proteger los lugares públicos contra actos terroristas, ya que los atentados coordinados del 13 de noviembre acaban de poner de manifiesto un fallo evidente de los servicios de seguridad. Sin embargo, ¿hay que crear con prisas un nuevo arsenal de restricción de las libertades individuales, incluso cuando las leyes "antiterroristas" no han parado de sucederse una detrás de otra, a menudo endurecidas incluso antes de su implementación? Además, el actual clima de pánico y de demagogia con respecto a la seguridad favorece las sugerencias más inquietantes, como la de encarcelar a los "sospechosos" de yihadismo, o de radicalización, lo que llevaría a otorgar a la policía y a la Administración el derecho de hacer justicia, también para decidir de forma unilateral medidas privativas de libertad.

Después de una serie de crímenes premeditados que tenían como objetivo lugares de ocio y de sociabilidad un viernes por la noche, la emoción de la población francesa es comprensible. No obstante, los responsables políticos tienen la responsabilidad de reflexionar sobre los motivos de sus adversarios y sobre las dinámicas que ponen en marcha antes que desencadenar baladronadas con la efímera esperanza de confirmar su temblorosa popularidad.
Estamos lejos de esto.

 

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Sábado, 14 Noviembre 2015 06:50

También las guerras tienen reglas

También las guerras tienen reglas

Nadie discute que fue el ejército estadounidense el que en la madrugada del sábado 3 de octubre llevó a cabo el ataque aéreo contra un hospital de la ciudad de Kunduz, en Afganistán. El ataque contra el centro asistencial de Médicos Sin Fronteras, el Centro de Trauma de Kunduz, fue devastador y provocó la muerte de al menos 30 personas. Los pacientes de la única unidad de cuidados intensivos de la región murieron incinerados en sus camas. Integrantes del equipo médico perdieron la vida a causa de bombas de metralla que les arrancaron las extremidades. Al menos una persona fue decapitada por el impacto.

Mientras la gente huía del edificio en llamas, el helicóptero de combate aéreo AC-130 de Estados Unidos los masacraba desde el aire con armas automáticas. Médicos y otros integrantes del personal hospitalario recibieron disparos cuando corrían hacia otro sector del complejo intentando ponerse a salvo.


El Centro de Trauma de Kunduz estaba en el mismo lugar, practicando miles de cirugías y brindando tratamiento a decenas de miles de personas en la sala de emergencias, desde hacía cuatro años. Médicos Sin Fronteras, conocida internacionalmente por su nombre en francés Medecins Sans Frontieres o MSF, le había proporcionado en repetidas oportunidades las coordenadas de GPS exactas del hospital a funcionarios de gobierno de Estados Unidos y de Afganistán. Jason Cone, director ejecutivo de Médicos Sin Fronteras Estados Unidos dijo en el noticiero "Democracy Now!": "Como condición previa a la apertura del hospital, negociamos con Estados Unidos, con Afganistán y con la OTAN, así como con las fuerzas de la oposición, con el Talibán. Recibimos el apoyo de todos esos grupos para operar este hospital". Cone continuó: "Como parte de las negociaciones se acordó que proporcionaríamos nuestras coordenadas de GPS a las distintas partes. Se las proporcionamos incluso recientemente, el 29 de septiembre. Eso fue para reforzar el hecho de que sabíamos que estaban pasando cosas. Empezaban a llevarse a cabo más bombardeos y se nos dijo que esa era la forma de garantizar la protección de nuestras instalaciones".


El 29 de septiembre fue un día de gran importancia en Kunduz, donde se venían librando batallas por el control de la ciudad entre el Talibán y las fuerzas afganas desde el mes de abril. El 28 de septiembre, una unidad del Talibán de tan solo 500 hombres, según se informó, logró derrotar a los 7.000 soldados del Ejército Nacional Afgano allí apostados, tomando así el control de Kunduz. Fue la primera ciudad importante que el Talibán reconquistó desde el inicio de la invasión y posterior ocupación por parte de Estados Unidos en octubre de 2001, cuando los talibanes fueron expulsados del poder. Médicos Sin Fronteras sabía que la primera línea del conflicto les golpeaba la puerta y que el hospital se vería inundado por muchas víctimas más. Cone afirmó: "Este hospital estaba abierto desde hacía cuatro años. De hecho, esa noche se trataba probablemente del edificio más iluminado de toda la ciudad de Kunduz, que tiene una población de unas 300.000 personas, porque teníamos generadores funcionando esa noche. Por lo que estaba bien iluminado y resultaba fácilmente visible desde el cielo. Además, se trataba de uno de los edificios más conocidos de la zona".


Cuando le preguntamos si el ataque constituía un crímen de guerra, Jason Cone empleó las palabras precisas de un trabajador de ayuda humanitaria: "Se ha discutido mucho si se trató o no de un error. La intencionalidad o no no es necesariamente el umbral que hay que atravesar para que constituya una grave violación del derecho humanitario internacional. Si el ejército no logra distinguir entre blancos militares y civiles, como en este caso, desde nuestro punto de vista y en función de todo aquello que sabemos, consideramos que son culpables de violar el derecho humanitario internacional".


MSF llevó a cabo una exhaustiva investigación interna y compartió sus conclusiones con el gobierno de Estados Unidos, la OTAN y el gobierno afgano. Al día siguiente, la dieron a conocer públicamente. Cone sostuvo: "Es parte de nuestros esfuerzos para cooperar con la investigación. Pero aún así, sentimos que es necesario que se lleve a cabo una investigación independiente e imparcial del bombardeo". MSF solicitó al gobierno estadounidense que acepte la intervención de la Comisión Humanitaria Internacional, un organismo con sede en Suiza fundado hace casi un cuarto de siglo en el marco de la Convención de Ginebra con el cometido específico de investigar posibles crímenes de guerra. Hasta la fecha, nunca se le encomendó a la mencionada comisión que realice ninguna investigación. Paralelamente, quienes perpetraron el ataque, es decir el gobierno de Estados Unidos, la OTAN y el gobierno afgano, llevan a cabo sus propias investigaciones. El pedido público de Médicos Sin Fronteras de que se lleve a cabo una investigación independiente cuenta con el apoyo de una petición mundial que hasta el momento ha sido suscrita por 500.000 personas.


Tres semanas después del ataque registrado en Kunduz, otro hospital de Médicos Sin Fronteras sufrió un ataque; esta vez en Yemen. El hospital recibió varios ataques en el transcurso de dos horas, aún cuando en el techo figuraba el logo de MSF y las coordenadas de GPS habían sido proporcionadas en múltiples oportunidades a la coalición que encabeza Arabia Saudita. Todo indica que el Ejército de Arabia Saudita lanzó el ataque, haciendo uso de los bombarderos y las armas proporcionadas por Estados Unidos.


Cone afirmó en relación con el ataque en Yemen: "Definitivamente constituye una violación al derecho humanitario y hemos estado en contacto directo con autoridades saudíes en relación a ello. Desafortunadamente, han modificado su versión en varias oportunidades. Para nosotros, se trata simplemente de reforzar el hecho de que existe la Convención de Ginebra, de que esa Convención rige las leyes de guerra. No somos ingenuos. Somos conscientes de los riesgos de trabajar en zonas de guerra.

Venimos trabajando en ellas desde hace más de 40 años. Sin embargo, es necesario saber que los gobiernos continúan respetando esas reglas, porque son las reglas que nos permiten seguir enviando gente a las regiones en guerra para tratar a las víctimas".


El horror vivido durante el ataque al hospital de Kunduz nunca abandonará a la enfermera de MSF Lajos Zoltan Jecs, que dormía en un lugar seguro dentro del hospital cuando impactaron las bombas. "Intentamos entrar a uno de los edificios en llamas. No puedo describir lo que se vivía en el interior. No hay palabras para transmitir lo terrible que era. En la Unidad de Cuidados Intensivos había seis pacientes que se estaban quemando vivos en sus camas. Vimos morir a nuestros compañeros. A nuestro farmacéutico... La noche anterior había estado hablando con él y planificando el stock y después murió ahí en nuestra oficina", relató.


Por el momento, ninguno de los ataques contra los hospitales ha sido mencionado en los debates o foros presidenciales de Estados Unidos. Es necesario que se lleve a cabo una completa investigación de estos crímenes para hacer que los responsables rindan cuentas. Y es necesario que se lleve a cabo un profundo debate en este año de elecciones presidenciales para determinar si se permitirá que continúen perpetrándose ataques como estos que únicamente perpetúan el terror.


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Traducción al español del texto en inglés: Fernanda Gerpe. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Una bomba, posible causa de la caída del avión ruso, admite Obama

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, admitió este jueves la posibilidad de que una bomba hubiera causado la caída del avión de pasajeros ruso el sábado pasado en el desierto egipcio del Sinaí, que provocó la muerte de 224 personas.

 En entrevista radiofónica subrayó que analizaba muy seriamente la posibilidad de que una bomba a bordo haya sido la causa del estallido del Airbus A321 de la compañía rusa Metrojet, que viajaba de Sharm el Sheij a San Petersburgo, aunque destacó no tener certeza al respecto.

 Horas antes, Rusia dijo que las hipótesis sobre las causas de la caída del avión son meras especulaciones, después de que Estados Unidos y Gran Bretaña afirmaron que podría haber sido una bomba. También Egipto reiteró su exigencia de no sacar conclusiones hasta concluir las investigaciones.

 Cualquier versión sobre lo que ocurrió sólo puede presentarse como parte de la investigación y todavía no hemos oído ningún resultado de la indagatoria, señaló Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin.

 Peskov agregó que si alguien tiene algún dato serio, esperamos que lo facilite.

 Josh Earnest, vocero de la Casa Blanca, indicó que Estados Unidos no ha determinado el motivo de la caída del avión, y aclaró que no puede divulgar las hipótesis que manejan las agencias secretas de seguridad, pero agregó que la teoría de un atentado terrorista no ha sido descartada.

Añadió que el gobierno evalúa qué medidas puede adoptar para mejorar la seguridad en aviones que viajan a Estados Unidos. Un grupo vinculado al Estado Islámico (EI) se atribuyó el derribo del avión ruso, pero no ha mostrado pruebas.

El primer ministro británico, David Cameron, insistió este jueves en la posibilidad de que el accidente fue causado por una bomba, y así se lo comunicó al presidente ruso, Vladimir Putin, en una conversación telefónica.

Putin sugirió a Cameron esperar los resultados de la investigación oficial en curso, informó el Kremlin. Si bien Cameron admitió no tener confirmación de las agencias de inteligencias sobre el desplome del aparato a causa de una bomba, insistió en que no puede descartar esa posibilidad.

La comisión investigadora no ha visto hasta el momento ningún indicio respecto de esta hipótesis, aseguró también el ministro de Aviación Civil de Egipto, Hossam Kamal, quien consideró prematura la teoría de Cameron.

Tras reunirse con el presidente egipcio, Abdel Fattah al Sissi, en Londres, Cameron defendió su decisión de suspender los vuelos al balneario egipcio de Sharm el Sheij, junto al Mar Rojo, de donde despegó el avión. Creo que hemos hecho lo correcto, sostuvo.

No obstante, por la noche Londres autorizó el despegue de aviones desde Sharm el Sheij hacia el Reino Unido para repatriar a 20 mil británicos de la ciudad turística egipcia a partir de este este viernes. Se calcula un millón de británicos viajan a Egipto anualmente.

También las aerolíneas irlandesas, holandesas y alemanas suspendieron vuelos a Sharm el Sheij, al menos hasta el domingo.

En Londres, Al Sisi dijo que su país respondió inmediatamente a las exigencias británicas para garantizar la seguridad y aseguró que el aeropuerto de Sharm el Sheij es completamente seguro. Expresó su comprensión por las preocupaciones británicas y la seguridad de sus ciudadanos.

Mientras, en Rusia se celebraron los primeros entierros de víctimas del vuelo de Metrojet, cuya mayoría eran de San Petersburgo. Asimismo, la aviación civil rusa anunció que la noche de este jueves dará por concluida la búsqueda de restos en el lugar del accidente.

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Daniel Estulin: "Reino Unido es 
la base central del terrorismo internacional"

El escritor, exespía del KGB, presenta un libro en el que denuncia que detrás del yihadismo del EI hay un plan de la élite británica, norteamericana y saudí —"los tres grandes estados terroristas"— para crear un nuevo orden mundial.



MADRID.- Los jueces del Supremo de la República Checa lo propusieron para el Nobel de la Paz, pero la semana pasada se quedó compuesto y sin novia. En 2014, este exagente del contraespionaje ruso reconvertido en narrador del desconcierto se quedó sin el Pulitzer y convencido de que nunca se lo van a dar.

Primero fue La verdadera historia del Club Bilderberg en el que denunciaba la existencia de un gobierno invisible formado por la élite mundial. Ahora, en Fuera de control, asegura que esos mismos poderes fácticos —con la Corona británica al frente— son los creadores y promotores del Estado Islámico. 

Afirma que el objetivo es crear un nuevo orden mundial y que, tras la desestabilización de Irak y Siria, vendrán Irán y Rusia. Y no le tiembla el pulso ni en Twitter a @EstulinDaniel, soviético —que "no lituano"— confeso admirador Vladimir Putin.


Con estas cosas que cuenta ¿se puede dormir bien por las noches?
Como un niño. Al fin y al cabo, me pueden matar sólo una vez. Dos no pueden.


¿Por qué? ¿Qué cuenta 'Fuera de Control'?
El libro demuestra cómo Occidente creó, financió y desató el terror del Estado Islámico en el mundo. Olvida todo lo que te han contado hasta ahora. Lo que nos venden como verdad es el cinismo en estado puro.


Tendrá pruebas para demostrarlo...
En el libro hay 704 fuentes de información, pero tengo más de 70.000 páginas de documentos oficiales. El libro comienza asegurando que "la guerra contra el terrorismo" de George W. Bush es una "invención". Es una quimera, no existe. Es un cuento para asustar a la población.


¿También el atentado contra las Torres Gemelas?
No me gusta entrar en ese terreno. Si te contara la verdad me llamarían conspiranoico.


Cuéntemela. ¿Quién atentó contra el WTC?
¿Alguna vez miraste en el diccionario lo que significa ground zero? La zona cero es el punto de explosión atómico o nuclear. Con eso lo digo todo.


Pero ¿por qué atentarían los poderosos occidentales contra el símbolo del poder financiero?
¿Y por qué cambiar lo que funciona? El autoatentado del Reichstag permitió a Hitler y Goebbels justificar el control de los partidos políticos, la persecución de los judíos y la entrada en la II Guerra Mundial.


Sin embargo, lo que usted denuncia nunca apareció en la prensa norteamericana ¡que se tiene por una de las más libres del mundo!
Porque los medios de comunicación forman parte de la élite mundial. Ningún medio es libre. El Chase Manhattan Bank controla más del 5% del NY Times. Ningún medio norteamericano es libre.


Dice 'Fuera de Control' que el objetivo es crear un nuevo orden mundial, "la Nueva Edad Media".
Desmontaron Yugoslavia, la URSS; en la India crearon Pakistán para que actuase como buffer zone contra los intereses soviéticos; Sudan era un país y ahora son dos; quieren hacer lo mismo en Irak... Cualquier territorio tiene el sello británico, made in England, de control supranacional del mundo entero.


¿También el atentado contra las Torres Gemelas?
No me gusta entrar en ese terreno. Si te contara la verdad me llamarían conspiranoico.


Cuéntemela. ¿Quién atentó contra el WTC?
¿Alguna vez miraste en el diccionario lo que significa ground zero? La zona cero es el punto de explosión atómico o nuclear. Con eso lo digo todo.


Pero ¿por qué atentarían los poderosos occidentales contra el símbolo del poder financiero?
¿Y por qué cambiar lo que funciona? El autoatentado del Reichstag permitió a Hitler y Goebbels justificar el control de los partidos políticos, la persecución de los judíos y la entrada en la II Guerra Mundial.


Sin embargo, lo que usted denuncia nunca apareció en la prensa norteamericana ¡que se tiene por una de las más libres del mundo!
Porque los medios de comunicación forman parte de la élite mundial. Ningún medio es libre. El Chase Manhattan Bank controla más del 5% del NY Times. Ningún medio norteamericano es libre.


Dice 'Fuera de Control' que el objetivo es crear un nuevo orden mundial, "la Nueva Edad Media".
Desmontaron Yugoslavia, la URSS; en la India crearon Pakistán para que actuase como buffer zone contra los intereses soviéticos; Sudan era un país y ahora son dos; quieren hacer lo mismo en Irak... Cualquier territorio tiene el sello británico, made in England, de control supranacional del mundo entero.


¿Israel qué pinta?
Muchísimo. En 1992, el informe Ynon hablaba de la necesidad de rehacer Oriente Medio para que Israel pudiera extenderse. Eso se hace debilitando a los estados. Puedes hablar de revoluciones, de primaveras árabes, pero quienes sacan beneficio de estas debilidades regionales son Israel y Arabia Saudí, que tienen enemigos comunes como Irán.


¿Pero qué gana Occidente del caos?
El infierno en la tierra es fantástico para la élite supranacional que puede crear su nuevo orden. Desmontan los estados; después viene Al Qaeda, el EI; a continuación el ejército norteamericano, las ONG... Y finalmente las grandes empresas encargadas de la reconstrucción. Desestabilizan para poder controlar después a nivel supranacional.


¿Cuál es el papel de Rusia?
Rusos y chinos saben que los poderes fácticos supranacionales no van a parar en Siria. Después vendrá Irán y, a continuación, Rusia. Es obvio. Pero imagínate un mundo sin Rusia en medio. Es el país que está haciendo de balanza entre absolutamente todo.


¿Y el papel de España?
España nunca pintó nada en ningún lugar. Siempre ha sido África del Norte. En cualquier país serio se piensa en España como un país de putas y gambas. Que un país use el negocio de las drogas y la prostitución para colorear su PIB ya lo dice todo.


¿Por qué dejó usted el KGB?
Estuve 12 años, pero entré en la época más oscura de Rusia. Me marché cuando nos quedamos sin apoyo, con armas que no tenían balas, cuando llamábamos para pedir ayuda y no nos cogían el teléfono... Me quemé y me marché.


¿Y el exespía lituano que opina de su excolega Vladimir Putin?
No soy lituano, soy de la República Soviética de Lituania. Me encanta Putin. Ha devuelto el orgullo que le pisaron al país en los años 90, cuando el 40% de la población lo perdió todo de un día para otro.


¿Qué viene tras el Club Bilderberg y el "yihadismo occidental"?
El libro que sale ahora no lo empecé ayer; tiene detrás muchos años de investigación. Creo que la parte oscura de las grandes entidades financieras puede ser un tema interesante. ¡Hay tanto que no conocemos!


¿Por qué 'Fuera de control'? ¿Porque a 'los malos' se les puede ir de las manos?
Se les va a ir de las manos, como se les ha ido todo siempre de las manos.


¿No le preocupa que le llamen conspiranoico?
Así me definían cuando salió El Club Bilderberg hace 10 años. Después me nominaron al Pulitzer y al Nobel de la Paz. Duermo bien porque tengo claro que ya he ganado mi hueco como un investigador serio que juega en la Liga de Campeones.


Entenderá que cueste creerle...
Nada de esto tiene sentido si lo miras con la perspectiva de una persona sana de mente. Hay que dejar la escala de valores en la nevera, cerrarla y mirar sin prejuicios. Es la única forma de entender una cosa como esta.

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Lunes, 14 Septiembre 2015 07:12

14 años de terror

14 años de terror

Las imágenes de la ola de refugiados que inunda Europa se observan en todo rincón de este país, en las cenas se escuchan conversaciones muy informadas con los últimos detalles de los dramas que se viven, los tuits se intercambian entre personas muy conscientes para que todos, al instante, estén bien enterados, y finalmente el gobierno de Barack Obama anuncia su enorme gesto humanitario y generoso de que aceptará a 10 mil sirios el próximo año.


Mientras tanto, el viernes pasado se marcó el 14 aniversario de la fecha que ha dejado tan profunda huella en este país: el 11 de septiembre. Las dos columnas de luz que alcanzan el cielo brotan desde donde estaban las Torres Gemelas, mientras miles de turistas se congregan alrededor del sitio para observar el monumento/fuente/hoyo y la peregrinación de los familiares de los fallecidos; se inauguró un monumento más para recordar la fecha en el sitio donde cayó el avión en Pensilvania ese día, y también se marcó la fecha en el Pentágono.


Han pasado 14 años del acto que desató una guerra infinita y que ha cambiado para siempre este país y, a la vez, destruido a otros con invasiones, intervenciones, bombardeos, el armamento y financiamiento de milicias, misiones de asesinato a control remoto por drones, el estrangulamiento económico y secuestros y desapariciones en nombre de la guerra contra el terror justificada por algo que ahora se llama 11-S.


Los refugiados huyen justo de esos países destruidos en nombre de la libertad, la democracia y los derechos por Estados Unidos y varias naciones europeas, aunque el discurso oficial y los medios aquí no suelen hablar de este círculo. Es como si todos estuvieran viendo alguna catástrofe natural, como si ellos no tuvieran nada que ver, como si las guerras fueran espectáculos y los ciudadanos estadunidenses y europeos fueran invitados sólo como observadores.


Aún es difícil entender –aunque sí se puede medio explicar– cómo fue que estos observadores permitieron que pasaran 14 años en los cuales sus gobiernos devastaron países enteros y aterrorizaran a millones de madres, padres, hijos, artistas, músicos, obreros, estudiantes, niños, o sea, gente con sueños, amores y preocupaciones igualitos a los suyos. No es que todos lo permitieran, muchos expresaron su oposición, pero el punto es que no los suficientes y así, y por ello, otros siguen sufriendo múltiples 11-S y sus nombres no son recordados en las ceremonias del aniversario.


De hecho, durante todo este tiempo se ha buscado que la memoria social sea suprimida por la oficial, la cual omite asumir responsabilidad por la devastación de los países de donde ahora huyen millones, los refugiados de las bombas y balas de Washington y Londres, entre otros.


Esta supresión de la memoria ha llegado a tal nivel que los políticos aquí parecen no tener ninguna urgencia patriótica para rescatar a los rescatistas de ese día. Más de 70 mil residentes de todas partes de este país (incluidos inmigrantes) respondieron a esa tragedia. Por ejemplo, recuerdo que un hombre de Kentucky vio por televisión la noticia, fue al banco a retirar sus modestos fondos, se subió a su coche y manejó sin descansar más de 12 horas, llegó a Nueva York, ciudad que jamás había conocido, pidió direcciones a la zona cero y de inmediato se sumó a una fila de voluntarios buscando sobrevivientes entre los escombros humeantes de las torres. Comentó que muchos de su brigada no hablaban inglés, sino varios idiomas, pero afirmó que todos se entendían, que ese día: todos éramos iguales, todos éramos hermanos.


Unos 33 mil de esos rescatistas voluntarios junto con cientos de bomberos y de gente de primeros auxilios padecen enfermedades hoy día vinculadas con su trabajo en las tres zonas impactadas el 11-S. Se trata de unos 3 mil 700, entre ellos mil bomberos, con cánceres vinculados a su trabajo en las áreas del desastre, reporta el New York Times. Sin embargo, por ahora, el Congreso no ha procedido a renovar los programas federales de asistencia a estos héroes. Pero eso sí, parece haber un presupuesto ilimitado para operaciones militares por todo el mundo.


Noam Chomsky, en entrevista con La Jornada tres días después de los atentados del 11 de septiembre, comentó que los hechos eran un gran triunfo para la derecha en todo el mundo –desde Bush y su gente en Estados Unidos, sus socios en Europa e Israel, hasta los fundamentalistas de derecha en el mundo árabe– y que los costos serían pagados por los palestinos, los pueblos pobres y oprimidos y la izquierda progresista en todo el mundo. Eso quedó más que comprobado en los hechos.


Y parece que 14 años y las olas de refugiados, los ríos de sangre y de lágrimas, el eco ensordecedor de gritos y la imagen de un niño muerto en una playa aún no son suficiente. Casi todos los precandidatos presidenciales –con la notable excepción de Bernie Sanders– no dejan de repetir cómo y cuándo emplearán la fuerza militar contra diversos enemigos, y compiten para presentarse como el más macho (o macha, dado las dos mujeres en el concurso). O sea, proponen más de lo mismo de estos últimos 14 años.


Aquí no hay falta de información –vía medios tradicionales, redes sociales, videos, investigaciones, filtraciones– sobre las consecuencias de las políticas de guerras, de las violaciones de derechos humanos y libertades civiles y más dentro y fuera de este país durante los últimos 14 años desde el 11-S.


Michael Moore, al presentar su nuevo documental, Where to invade next (aunque la sorpresa es que no se trata de lo que se supone por el título, sino de cómo adoptar políticas sociales europeas en Estados Unidos), comentó que no necesitamos ver otro documental más que dice qué tan de la chingada está eso, o qué tan de la chingada está lo otro. Necesitamos dejar de sentarnos e inspirarnos sobre lo que sí podemos hacer.


Pero para eso, tal vez ya no se requiere de mayor información, sino sólo que ya no se pueda aguantar tanto.


A veces es inaguantable ser observador en y de este país.

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Lobos solitarios jihadistas dispuestos a todo

Activa en el plano internacional y militar, sobreexpuesta ante la amenaza, Francia es vista como una potencia poscolonial y como el país de la laicidad, conocido por el debate sobre el velo integral y las caricaturas de Mahoma.

 


Hace apenas nueve meses, Abu Mohammed al-Adnani, el portavoz del Estado Islámico, colocó a Francia en la lista de los objetivos predilectos de este grupo radical sunnita. En septiembre de 2014, el dirigente dijo: "Si quieren matar a un no creyente norteamericano o europeo, en particular a los malos y sucios franceses, cuenten con Alá y mátenlo de cualquier manera". Cuatro meses más tarde, en enero de 2015, los hermanos Kouachi cometían el atentado contra el semanario satírico Charlie Hebdo. En sus tiempos al frente de Al Qaida, Bin Laden había también designado a Francia según la retórica del enemigo mayor. París figura desde hace mucho en el centro de la argumentación jihadista como un adversario de excepción. El voto de la ley que prohíbe el velo integral y el uso de signos religiosos ostensibles en las escuelas, la presencia de Francia en la guerra de Afganistán, la ofensiva en Mali contra los movimientos extremistas o la última inclusión de París en la coalición que combate en Irak al Estado Islámico han puesto al país en la lista de blancos prioritarios. En una entrevista publicada por el vespertino Le Monde, Yves Trotignon, ex agente de la Dirección General de la Seguridad exterior (DGSE, servicios secretos) y especialista de la lucha contra el jihadismo, explica que en esa disputa "Francia está muy activa en el plano internacional y militar. Es un factor de sobreexposición ante la amenaza. Nos ven como una potencia poscolonial y como el país de la laicidad, conocido por el debate sobre el velo integral y el tema de las caricaturas (de Mahoma). Por consiguiente, en Europa Francia es el principal blanco de los jihadistas". El ministro francés del Interior, Bernard Cazeneuve, reconoció que Francia estaba "frente a un riego terrorista extremadamente elevado". Para los radicales sunnitas, el hecho de haber integrado la coalición que batalla contra el Estado Islámico se traduce por un apoyo explícito de Francia a los chiítas que gobiernan Irak y cuyo principal respaldo es Irán. Ni Gran Bretaña, un aliado histórico de los Estados Unidos que participó plenamente en la segunda guerra de Irak (2003) que desembocó en el derrocamiento de Saddam Hussein, ni Alemania, un país muy activo en el desmembramiento de células sunnitas radicales, tienen la importancia que se le confiere a Francia. La reactualización del modo operatorio complica también el trabajo de los servicios de inteligencia. Los terroristas se han disuelto en el anonimato de la multitud. Son lobos solitarios, concientizados y dispuestos a todo. Yassin Salhi, el hombre de 35 años que el viernes 26 de junio decapitó al gerente de la empresa en la que trabajaba, Air Products, había sido objeto de un señalamiento y de un seguimiento por sus lazos con la esfera salafista de Lyon, pero no se le encontró ningún antecedente o prueba de que fuera violento. Para cometer su crimen se sirvió de un cuchillo y de un auto con el que quiso hacer explotar las bombonas de gas de la empresa. Como ya ocurrió antes con Mohamed Merah (asesinato de 7 personas en Toulouse y Montauban en 2012), con Mehdi Nemmouche (cuatro victimas en el Museo Judío de Bélgica en 2014), con los hermanos Kouachi y Amedy Coulibaly (atentados de enero de 2015), o con Sid Ahmed Ghlam, francés de 24 años y autor de un frustrado intento de atacar iglesias católicas en París, estos individuos son a menudo indetectables. Salhi nació en Francia y se educó en colegios franceses. El Estado parece impotente para anticipar actos terroristas cometidos por personas de nacionalidad francesa, sin vínculo jerárquico con los grupos radicales a cuya ideología dicen responder. La orden parte en general mediante mensajes difundidos por YouTube y, luego, cada uno la aplica a su tiempo y su manera. A parte de las autorreivindicaciones o de literatura radical, los servicios de seguridad no encontraron nunca pruebas directas de un plan ejecutado según indicaciones jerárquicas.


El atentado cometido por Yassin Salhi que inauguró la jornada sangrienta del viernes 26 de junio que azotó a tres continentes posee sin embargo una característica alarmante: se trató de una decapitación, la primera en el continente europeo. La metodología es la misma que el Estado Islámico u otros extremistas islámicos emplean en Siria o Irak para ejecutar a sus prisioneros, imágenes que luego irrigan siempre a través de Internet. A este respecto, Yves Trotignon explica al diario Le Monde que "esta decapitación revela la evolución del modo de operar de los terroristas. Antes cometían sus atentados con explosivos". Pero ya no. El experto observa que, desde hace un año, "la tendencia pesada que trastorna los espíritus de Occidente es la decapitación". De esta forma, los "terroristas hacen durar sus atentados el mayor tiempo posible a fin de obtener un efecto político permanente. Eso es lo que ocurrió en París en enero (Charlie Hebdo y la toma de rehenes en el supermercado judío del Este de París). Es el fin del atentado suicida inmediato".


El impacto y las reacciones que desencadena son consecuentes con el horror. La polarización política y las medidas de seguridad extremas siguen siempre estos hechos. La extrema derecha, por ejemplo, aprovechó para sacar su recetario de respuestas: expulsión de los extranjeros sospechosos, control de las mezquitas, cierre de las fronteras. La líder del partido de ultraderecha Frente Nacional, Marine Le Pen, salió a exigir rápidamente "medidas fuertes para eliminar el islamismo". El Estado, desde luego, respondió con un perfil de "en pie de guerra" pero, al mismo tiempo, salió a apaciguar el debate. El presidente francés, François Hollande, afirmó la necesidad de "encarnar los valores y no ceder al miedo". Para los musulmanes de Francia, la hora vuelve a ser grave. Anouar Kbibech, uno de los dirigentes del Consejo Francés de Culto Musulmán (CFCM) observa que "la situación era ya dramática. La imagen del Islam está muy degradada. Lo que acaba de ocurrir es otro golpe más".


Los actos terroristas casi simultáneos en Francia, Túnez y Kuwait multiplicaron su impacto, y no sólo por la cantidad de víctimas que provocaron. De hecho, ocurrieron un viernes, el día de la plegaria musulmana y uno de ellos, el de Kuwait, arrasó con una mezquita llena de fieles. No son frutos de la mera casualidad. De una u otra forma, retórica u operativa, detrás de ellos está la misma organización, multiforme, inédita, rica en recursos financieros y sin límites en los actos de barbarie que expande. El Estado Islámico. El pasado 23 de junio, Abu Mohammed al-Adnani, el portavoz del EI, había exhortado a sus seguidores a convertir el mes del Ramadán en una "calamidad" para los cristianos, los chiítas y los aliados sunnitas que actúan bajo el amparo de la coalición liderada por Estados Unidos. Cumplió con tres atentados, dos de ellos de masas (Túnez y Kuwait). Cada acto terrorista incrementó el efecto del siguiente para dejar al mundo con una espada de Damocles sobre el cielo global.


En Túnez, el primer ministro, Habid Essid, tomó une medida extrema, de consecuencias incalculables. Luego del atentado en el complejo turístico de Susa (38 muertos) Essid decidió cerrar alrededor de 80 mezquitas salafistas. Según declaró a la prensa, esas mezquitas controladas por religiosos salafistas hacen "propagada para promover el terrorismo". El jefe del gobierno acusó a esos clérigos de "expandir veneno". La confrontación se ha tornado doble: contra el mundo occidental y contra otra corriente del islam, siempre en nombre de Dios. Pero su origen hay que buscarlo en gran parte en las aventuras militares occidentales en Medio Oriente, en la irresolución de conflictos como el israelí-palestino y en las ambiciones geopolíticas de las monarquías del Golfo Pérsico respaldadas por los mismos occidentales que bombardean Irak. Se está desplegando una guerra más allá de la guerra. Las herencias coloniales y los garrafales errores de las potencias de Occidente no lo explican todo. Los dirigentes de Medio Oriente y de las monarquías del Golfo también mueven los hilos detrás del telón. A la expansión militar o política de unos, los otros responden expandiendo la barbarie terrorista a escala multiterritorial.


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Arrestaron al culpable, pero el asesino sigue suelto

La masacre de nueve feligreses afroestadounidenses en la Iglesia Metodista Africana Emanuel de Charleston, Carolina del Sur, ha causado conmoción en todo el país y bien podría haber sacudido las bases de la Confederación. Dylann Storm Roof ha sido acusado de asesinar de manera premeditada a los miembros de la congregación, tras haber recargado al menos dos veces su pistola Glock. Según una persona que habló con una de las tres sobrevivientes de la masacre, Roof dejó a una víctima con vida para que pudiera contarle al mundo lo sucedido. Este terrible asesinato en masa fue un acto de terrorismo abiertamente racista.


Entre las víctimas mortales se encuentra el pastor de la histórica iglesia, el Reverendo Clementa Pinckney, de 41 años de edad, que también era senador del estado de Carolina del Sur y dirigía un grupo de estudios bíblicos los miércoles por la noche. La noche de la masacre, Roof participó durante una hora de las actividades del grupo antes de matarlos.


Algunos años atrás, el reverendo Clementa Pinckney describió a la Iglesia Metodista Africana Madre Emanuel: "[La iglesia] se encuentra en un lugar muy especial de Charleston. Es un lugar muy especial porque el lugar donde está ubicada, esta zona, ha sido vinculada con la historia de la vida de los afroestadounidenses desde principios de 1800. La iglesia fue construida en 1891. El reverendo Morris Brown creó la congregación en 1818. Brown se convertiría más tarde en el segundo obispo de la Iglesia Episcopal Metodista Africana. Quienes saben un poco sobre nuestro nombre, comenzamos en 1787 a través de nuestro fundador, Richard Allen, que se fue de la Iglesia Episcopal Meddeth de San Jorge debido a que le decían que tenía que rezar después de los miembros 'normales' de la iglesia. Y es así que comenzó nuestra denominación, en un acto de desobediencia civil y, por decirlo de algún modo, de búsqueda de justicia teológica".


Lo poco que se conoce sobre la motivación de Roof para supuestamente haber cometido el crimen ha sido extraído de un sitio web que se cree que él creó. En el sitio hay un manifiesto que reza: "Elegí Charleston porque es la ciudad más histórica de mi estado y en una época tenía la mayor proporción de negros con respecto a blancos en todo el país. No tenemos skinheads aquí, no hay un verdadero Ku Klux Klan, nadie está haciendo nada, solo hablan en Internet. Bueno, alguien debe tener la valentía de llevar esto al mundo real y supongo que tendré que ser yo". Una sobreviviente de la masacre afirmó que Roof le dijo a una de las víctimas que le suplicaba que parara: "El dijo: 'Debo hacerlo. Ustedes violan a nuestras mujeres y se están apoderando del país. Deben morir'".


El sitio web contiene fotografías de Roof con un arma, la Glock calibre .45 que probablemente sea la que utilizó en la masacre, y con la bandera confederada, lo que suscitó nuevas iniciativas de retirar ese símbolo de racismo y odio de los lugares públicos. Durante décadas, la bandera confederada ondeaba en lo alto del Parlamento de Carolina del Sur, junto a la bandera de Estados Unidos y a la del estado de Carolina del Sur. Después de que la Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color (NAACP, por sus siglas en inglés) comenzó a boicotear al estado en el año 2000, se alcanzó un acuerdo, por el cual se retiró la bandera de la cúpula del capitolio del estado y se la colocó en otra parte del predio, junto a un monumento a los caídos del ejército de la Confederación durante la Guerra de Secesión.


Uno de los primeros en hablar a favor de retirar la bandera tras la masacre ocurrida la semana pasada fue el legislador estatal de Carolina del Sur Doug Brannon, un republicano blanco. Brannon dijo en Democracy Now!: "El jueves por la mañana me desperté con la noticia de la muerte de estas nueve maravillosas personas y supe que había que hacer algo. Clementa Pinckney lo merece. Estas nueve personas lo merecen. Es necesario retirar la bandera de la Confederación del capitolio de nuestro estado".


El reverendo William J. Barber segundo es el presidente de la NAACP de Carolina del Norte. Se enteró de la matanza el miércoles por la noche, mientras estaba en la cárcel. Barber contó en Democracy Now!: "Habían arrestado a alrededor de 10 de nosotros en la Cámara de Representantes de Carolina del Norte por protestar contra los políticos extremistas que aprobaron la peor ley de restricción del derecho al voto del país". Barber ha encabezado el movimiento "Lunes de moral", que moviliza cada semana a cientos de miles de personas en contra de la agenda que promueve el gobierno republicano de Carolina del Norte. Está a favor de que se retire la bandera confederada, a la que denomina "vulgar", pero sugirió que promover medidas políticas sería un mejor homenaje a Clementa Pinckney y a las demás víctimas.


Barber declaró: "El reverendo Pinckney, como colega de la iglesia, no solo se oponía a la bandera, se oponía a que se negara la ampliación de Medicaid. Sabemos que en este momento la mayoría de los estados se oponen a la ampliación de Medicaid. En muchos de ellos, 6 de cada 10 personas son negras. El reverendo Pinckney se oponía a la restricción del derecho al voto y a la identificación de votantes en Carolina del Sur. Se oponía a quienes celebraron el fin de la Ley de derecho al voto, la eliminación del artículo 4, que significa que Carolina del Sur ya no necesita autorización federal previa para cambiar las leyes de votación. Se oponía a la falta de financiamiento para la educación pública y defendía un aumento del salario mínimo". Barber dijo al representante estatal Doug Brannon en Democracy Now!: "Elaboremos un proyecto de ley general en nombre de los nueve mártires y de todas las cosas que defendía el reverendo Pinckney. Si decimos que lo amamos a él y a sus compañeros, pongamos todas estas cosas en un proyecto de ley general, aprobémoslo y llevémoslo el viernes al funeral".


Wal-Mart, Amazon y otras grandes empresas minoristas han retirado de la venta los productos que contienen la bandera confederada. Alabama ha retirado la bandera confederada de los edificios públicos y otros estados, entre ellos Carolina del Sur, están por hacer lo mismo. El símbolo de la rebelión y la secesión de los estados del sur, el símbolo que representa la decisión de librar una guerra para proteger la esclavitud, podrá estar menos visible, pero la lucha por la igualdad, librada hace 200 años por los propios fundadores de la Iglesia Emanuel de Charleston, continúa. Como afirma el reverendo Barber, se necesita un cambio sistémico: "Arrestaron al culpable, pero el asesino sigue suelto".

 

© 2015 Amy Goodman
Traducción al español del texto en inglés: Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Pena capital: una política condenada a muerte

Un jurado de Boston halló a Dzhokhar Tsarnaev culpable de los 30 delitos de los que fue acusado por su participación en los atentados de la maratón de Boston. Ahora el jurado deberá decidir a qué pena se lo condenará: si a cadena perpetua o a pena de muerte. La pena capital es ilegal en Massachusetts, pero el juicio contra Tsarnaev se llevó a cabo en un tribunal federal, donde esta pena está permitida. El jurado deberá decidir si vive o muere. El caso brinda un nuevo motivo para analizar la pena de muerte y por qué esta práctica irreversible y extremadamente problemática debería prohibirse.


Anthony Ray Hinton está vivo y es un hombre libre hoy, pero la semana pasada estaba condenado a pena de muerte y aguardaba su ejecución en Alabama desde hacía 30 años. Hinton se convirtió en la persona número 152 en Estados Unidos en ser exonerada de la pena de muerte, a la que estuvo condenado durante treinta años por un delito que no cometió. Fue acusado de matar a dos gerentes de un restaurante de comida rápida en 1985. Sin embargo, no hubo testigos ni huellas dactilares que lo incriminaran. Los fiscales alegaron que las balas halladas coincidían con las del revólver de la madre de Hinton. Hinton no estuvo bien asesorado ni tenía dinero para establecer una defensa creíble o contratar a un verdadero experto que contradijera el informe balístico. Le pregunté a Anthony Ray Hinton cómo se siente estar en libertad: "Es maravilloso. Por momentos es aterrador, especialmente cuando voy al centro comercial. No estoy acostumbrado a estar rodeado de tantas personas en un mismo lugar".


El juicio injusto fue tan solo el comienzo. Bryan Stevenson, fundador y director ejecutivo de Equal Justice Initiative (Iniciativa por una justicia equitativa), que fue el abogado que finalmente logró la liberación de Anthony Ray Hinton, me dijo: "Esta es una clara demostración de la crítica al sistema de justicia penal de Estados Unidos, que nosotros sostenemos que trata mejor a los ricos y culpables que a los pobres e inocentes". Stevenson continuó: "Presentamos pruebas que demostraron que estas balas no correspondían a una única pistola y que no se trataba de la pistola del Sr. Hinton. El estado se negó durante 16 años a volver a examinar las pruebas. Y, para mí, esa fue la parte más preocupante de este caso. Fue indiferente, fue irresponsable y muy inescrupuloso que decidieran arriesgarse a ejecutar a una persona inocente antes de arriesgase a que se percibiera que de algún modo estaban cometiendo un error o que no estaban siendo firmes a la hora de castigar el delito. Lucharon con uñas y dientes contra nosotros. Realmente fue excepcional e inusual que lográramos que la Corte Suprema interviniera cuando lo hizo.

 

Si no hubiera intervenido, creo que el riesgo de realizar una ejecución errónea habría sido muy, muy alto", afirmó Stevenson.
No muy lejos de allí, en Louisiana, Glenn Ford fue liberado en marzo de 2014, también después de haber pasado treinta años condenado a pena de muerte. Las pruebas lo absolvieron del asesinato del propietario de una joyería en 1983. Ahora es un hombre libre y afronta una condena a muerte diferente: padece cáncer de pulmón en estado avanzado que se expandió a sus huesos, nódulos linfáticos y columna. Está internado en un centro para enfermos terminales y no tuvo la fuerza suficiente para verme esta semana, pero Marty Stroud sí la tuvo. Stroud es el hombre que procesó a Glenn Ford hace 30 años y hoy lamenta haberlo hecho. Considera que Ford tuvo un juicio injusto, en el cual la policía y los fiscales eliminaron pruebas fundamentales, y que Ford carecía de dinero para tener una defensa adecuada. Además, sostiene Stroud, si él hubiera hecho bien su trabajo en aquel entonces y se hubiesen recopilado todas las pruebas, no habrían podido "arrestar al Sr. Ford y mucho menos enjuiciarlo y condenarlo a la pena de muerte". Ahora, 30 años más tarde, el fiscal Marty Stroud tiene una opinión diferente sobre la pena capital: "Estoy 100% en contra de la pena de muerte. Es inhumana y el motivo por el cual es inhumana es que es administrada por seres humanos y los seres humanos nos equivocamos, no somos infalibles".


Además de los argumentos jurídicos, éticos, raciales y de injusticia económica en contra de la pena de muerte, hay un motivo práctico de creciente peso para poner fin a esta práctica: cada vez es más difícil obtener los fármacos utilizados en las inyecciones letales. Las empresas farmacéuticas europeas se niegan a suministrar los fármacos si serán utilizados para matar a personas. La Asociación Estadounidense de Farmacéuticos (APhA, por sus siglas en inglés) se sumó recientemente a las organizaciones de médicos y anestesiólogos que desalientan a sus miembros a participar en ejecuciones. El Dr. Leonard Edloe, un farmacéutico de la APhA, me dijo: "Simplemente no queremos que nuestros farmacéuticos participen en el suministro o uso de los fármacos porque, realmente, las recetas son ilegales. No son recetas, son órdenes de compra". Debido a la escasez de los fármacos para la inyección letal, en Utah se reinstauraron las ejecuciones mediante el pelotón de fusilamiento y en Oklahoma ahora se utilizan combinaciones de fármacos que no han sido probados y que han provocado ejecuciones malogradas en que los condenados sufrieron una muerte lenta y dolorosa.


Las deliberaciones sobre la condena que se impondrá a Tsarnaev vuelven a centrar la atención en el debate sobre la pena de muerte en Estados Unidos. Esta práctica está prohibida en dieciocho estados y en el Distrito de Columbia. Sin embargo, aún hay más de 3.000 personas condenadas a la pena de muerte en el país. Como observa Bryan Stevenson: "Hemos podido identificar que cada nueve personas ejecutadas en el país, una es inocente". Ya es hora de imponer una moratoria a las ejecuciones.
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Traducción al español del texto en inglés: Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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De libertades y xenofobias: Charlie Hebdo

¨Nada justifica el asesinato.¨ Esa es la premisa que subyace bajo la mayoría de artículos, columnas de opinión, debates y discusiones que giran alrededor del mismo tema: el atentado al semanario francés Charlie Hebdo. Un ataque a la libertad de expresión, un acto terrorista injustificado, un desfase de la libertad de prensa o un chiste cruel justificado como derecho fundamental; se le ha llamado de casi todas las formas habidas y por haber.


Como tal, la premisa es totalmente cierta: nada justifica el asesinato. Sin embargo, por tratarse del acto más mortal de terrorismo en Francia desde el 18 de junio de 1961, cuando 28 personas murieron en un atentado a un tren realizado por la Organización del Ejército Secreto durante la guerra de Argelia1, es irremediable que el hecho cause revuelo en todo el mundo, pero así mismo, en la vorágine de una opinión pública indignada y molesta, es fácil precipitarse a dar juicios de valor con un conocimiento superficialmente peligroso del tema; no se trata solo de un atentado en respuesta a una caricatura insultante, el problema tiene muchos más matices.


Para ejemplificarlo puede aludirse a un caso local: la caricatura hecha por el dibujante belga ¨Pad'r¨ durante el Campeonato Mundial de Fútbol Brasil 2014, la cual fue publicada en la Radio Televisión Belga Francófona (RTBF), y en la que aparecían tres jugadores colombianos aspirando cocaína en el campo de juego. Con el título de ¨Colombia respira confianza¨, un caricaturista hizo uso de su libre expresión y, según el gobierno nacional, fue una muestra de evidente discriminación que ofendió a todo un país; un país cuya guerra y continuo derramamiento de sangre tiene una de sus principales causas en el tráfico de estupefacientes, donde el mayor corruptor de la política ha sido el narcotráfico, y donde, en definitiva, entre los 48 millones que habitan el país, existen más individuos dedicados a dignificar las víctimas de un conflicto financiado, entre otros factores, por las drogas que capos del narcotráfico.


¨Pad'r¨ se limitó a expresarse partiendo de arquetipos que obvian la cantidad de aspectos que rodean el narcotráfico en Colombia. Así mismo, alrededor del atentado al semanario están girando muchas opiniones sin contexto alguno. Con el fin de matizar el hecho, a continuación se exponen las diferentes miradas que, si bien no abarcan la complejidad relativa al atentado, esbozan sus diferentes aristas para entender que, a la hora de opinar, todos tienen la razón y a la vez, ninguno la tiene.


Gerard Biard - Redactor jefe de Charlie Hebdo


Cada vez que dibujamos una caricatura de Mahoma, cada vez que dibujamos caricaturas de profetas, cada vez que dibujamos una caricatura de Dios, defendemos la libertad de religión. Pensamos que Dios no debe ser una figura política o pública. Debe ser una figura privada. Sí, es también la libertad de expresión, pero es la libertad de religión, pues esta no debe ser un argumento político.


Creemos que la religión no tiene lugar en el discurso político, porque si entra en el discurso político, el discurso político se vuelve totalitario. El laicismo es el garante de la democracia, de que tanto los creyentes como los demás vivan en paz. No se puede culpar a los periódicos que trabajan con gran dificultad en los regímenes totalitarios de no publicar un dibujo por el que, en el mejor de los casos, puedes ir a la cárcel y, en el peor, te enfrentas a la pena de muerte. En cambio, seré crítico con los periódicos que se publican en los países democráticos. Es un símbolo de la libertad de expresión, la libertad de religión, la democracia, la secularidad. Aquellos que se negaron a publicar la caricatura, insultaron a los ciudadanos.


Gobierno iraní


La libertad de expresión debe usarse para impulsar la comprensión entre las religiones, Afganistán ha sufrido muchos años de guerra y violencia, más que cualquier otro país, y es necesario entender y promover la coexistencia entre todos los pueblos del mundo. Todas las partes deberían desistir de tales prácticas, que crean una atmósfera de división y rechazo. De igual forma, reiteramos nuestra condena a los ataques a víctimas inocentes en París, pues el terrorismo no tiene nada que ver con el islam.

 

Papá Francisco


Cada uno tiene el derecho de practicar su propia religión sin ofender, libremente. No se puede ofender, o hacer la guerra, matar en nombre de la propia religión, es decir, en nombre de Dios, es una aberración. Esto es lo principal de la libertad de religión: se debe hacer con libertad, sin ofender, pero sin imponer y sin matar. Cada uno no sólo tiene la libertad, sino que tiene el derecho y la obligación de decir lo que piensa para ayudar al bien común. Tenemos la obligación de decir abiertamente, tener esta libertad, pero sin ofender. No se pude provocar, no se puede insultar la fe de los demás.


Es decir, ¡hay un límite! Cada religión tiene dignidad, cualquier religión que respeta la vida, la persona humana. Y yo no puedo tomarle el pelo. Y esto es un límite. Tomé este ejemplo de límite, para decir que en esto de la libertad de expresión hay límites.

 

Héctor Abad Faciolince – periodista colombiano


El semanario Charlie Hebdo usaba, en la mejor tradición ilustrada francesa, la mejor arma para combatir la violencia y el fanatismo: hacer pensar con la risa. Mediante la caricatura y la crítica feroz se reían de judíos, musulmanes, católicos, capitalistas, etc. Esta publicación no es ni mucho menos —como insinúan algunos ignorantes locales— un arma de la derecha racista y colonial. Era (¡y seguirá siendo!) una publicación iconoclasta y libertaria. Para ellos no son sagrados ni el papa ni el profeta ni Israel, y ni siquiera la libertad de expresión —echaron a un antisemita de la redacción—. Todo está sometido al escrutinio crítico, y a la prueba suprema de la burla y el desprecio.


El terrorismo nos enseña que ha llegado el momento de luchar contra la sumisión. No podemos someternos a su espantoso chantaje. Tanto los musulmanes (muslim quiere decir sometido, rendido a Dios) como los no creyentes tenemos que luchar con la risa y con la razón contra la sumisión.


José Antonio Gutiérrez - militante libertario irlandés y escritor


No se trata de inocentes caricaturas hechas por libre pensadores, sino que se trata de mensajes, producidos desde los medios de comunicación de masas, cargados de estereotipos y odios, que refuerzan un discurso que entiende a los árabes como bárbaros a los cuales hay que contener, desarraigar, controlar, reprimir, oprimir y exterminar. El actor español Willy Toledo decía, en una declaración polémica -por apenas evidenciar lo obvio-, que "Occidente mata todos los días. Sin ruido". Y eso es lo que Charlie y su humor negro ocultan bajo la forma de la sátira.


No me olvido de la carátula del N°1099 de Charlie Hebdo, en la cual se trivializaba la masacre de más de mil egipcios por una brutal dictadura militar, que tiene el beneplácito de Francia y de EEUU, mediante una portada que dice algo así como "Matanza en Egipto. El Corán es una mierda: no detiene las balas". La caricatura era la de un hombre musulmán acribillado, mientras trataba de protegerse con el Corán. Por eso no soy Charlie, pues para mí la vida de cada uno de esos egipcios acribillados es tan sagrada como la de cualquiera de esos caricaturistas hoy asesinados.


Julio González Zapata - profesor de Derecho y Ciencias Políticas


Hay que pensar el derecho a la libre expresión cuando se trata de asuntos religiosos, porque una opinión diferente y sobre todo, cuando tiene tintes de mofa y cinismo, puede ser tomada por un creyente como un insulto. Pero creo que ese derecho no puede permitirle burlarse de las creencias ajenas y ridiculizar sus dioses, sus profetas, sus prácticas, sus ritos o sus mitos. Podemos decir que no los compartimos, que no encontramos en ellos ningún valor, pero de ahí a ridiculizarlos hay un camino que es necesario evitar. Eso no es libertad de expresión, sino irrespeto, insulto y un ataque a las creencias de otras personas, que no tiene ninguna justificación.


Y me temo que ahora la libertad de expresión, sirva de pretexto para atacar una religión, para denostar a sus creyentes como infieles, terroristas, bárbaros y para darle argumentos a las potencias de occidente para seguir atacando a los pueblos de oriente. Los derechos, o mejor, la invocación oportunistas de los mismos, puede servir para justificar guerras y exterminios. Lo importante es distinguir hasta dónde llegan los derechos y a partir de dónde se utilizan como pretextos, para encubrir lo que no se puede decir claramente.
Brigitte Nacos - periodista, escritora y profesora de Ciencia Política


Creo que la gente con valores culturales y/o religiosos diferentes –incluidas sus perspectivas sobre libertades civiles– pueden vivir juntos y hasta aprender del otro en tanto nadie fuerce a aquellos con otros valores y actitudes a que adopte los propios. Esto es, desde luego, un problema particularmente difícil si uno de los lados recurre a la violencia para prevalecer.


El derecho a la libertad de expresión y de prensa se defiende con facilidad si se está de acuerdo con los puntos de vista que se expresan; es mucho más difícil de defender cuando uno rechaza profundamente las opiniones manifestadas. Pero con la libertad de expresión viene lo bueno y lo malo en una democracia.

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