Siempre es peligroso jugar con la inteligencia

Un disparo en la sien terminó con la vida del fiscal Nisman que acusó a Cristina Fernández y parte de su gabinete de trabajar para que la masacre de la AMIA quede impune y favorecer negocios con Irán, el principal sospechoso. Mientras, Estados Unidos busca sumar aliados a su cruzada contra el mundo musulmán. Nisman no era ajeno a esos manejos.


La muerte del fiscal Alberto Nisman disparó las alarmas en el plano interno y externo de la política argentina. A poco más de diez días de los atentados a la revista Charlie Hebdo, en pleno centro de París, se abrió un nuevo paradigma en cuestiones de terrorismo internacional. Algo similar a la respuesta tras los atentados del 11 de setiembre de 2001 en Nueva York. La cruzada contra el terror apunta ahora con nuevos mecanismos basados no sólo en la guerra sino en un reacomodamiento de la diplomacia, que sigue sin recurrir al multilateralismo de la Onu. Con ese marco de referencia, Argentina y otros países de la región no alineados con Washington empiezan a padecer las presiones por un alineamiento explícito y una condena a los países musulmanes poco dóciles a Occidente. La ausencia del canciller argentino Héctor Timerman en la marcha de repudio al asesinato de los periodistas de Charlie Hebdo fue tomada por medios de prensa locales como un desvío en ese alineamiento pretendido por las potencias. Irán, en ese sentido, es el ejemplo más claro del terror para esos sectores. Y Argentina, con su "memorándum de entendimiento" con Irán para lograr la colaboración del gobierno de la república islámica en el caso Amia, pasó a ser un caso testigo de las nuevas políticas para lograr la adhesión a Estados Unidos en su cruzada. Nisman, como jefe de una unidad fiscal antiterrorista, estaba al tanto de este nuevo esquema por sus relaciones con los servicios de inteligencia internacionales. En especial con la embajada de Estados Unidos, según consignaron cables del Departamento de Estado ventilados en su momento por Wikileaks.


LA INTERNA. El disparo en la sien del fiscal Alberto Nisman volvió a tensar la relación entre el gobierno y las diferentes oposiciones en pleno año electoral. Y el caso volvió a abonar teorías conspirativas que llevaron a nuevas protestas callejeras contra el gobierno en la noche del lunes 19, en los mismos puntos que suelen ocupar los caceroleos: Plaza de Mayo, la esquina de las avenidas Cabildo y Juramento y otros varios puntos de la ciudad y del país.


Iba a presentarse a las tres de la tarde del lunes 19 ante la Comisión de Legislación Penal de la Cámara de Diputados para aclarar las denuncias que hizo públicas el miércoles 14 contra el gobierno nacional de dejar impune el atentado a la Amia. En su escrito, hecho público finalmente el martes 20, Nisman acusa a Cristina Fernández, al canciller Timerman, al ministro de Planificación Federal, Julio de Vido, al diputado de La Cámpora Andrés Larroque y a los dirigentes sindicales Luis D'Elía y Fernando Esteche, de urdir un plan para excluir a Irán como responsable del atentado y dejar sin efecto los pedidos de captura de cinco funcionarios y ex funcionarios de ese país involucrados presumiblemente en el atentado. El fiscal responsabilizaba a Irán por la voladura de la Amia, el 18 de julio de 1994.


El domingo a la noche los medios dieron la noticia de la muerte de Nisman, que se habría disparado un tiro en el baño de su lujoso piso en el exclusivo barrio de Puerto Madero, y las especulaciones empezaron a rodar desde los medios acusando al gobierno nacional. Nisman estaba amenazado, según confirmó la diputada Patricia Bullrich, titular de la comisión ante la que al día siguiente iba a hablar el fiscal para aportar pruebas de su tesis. La legisladora macrista Laura Alonso había apoyado la moción de que la sesión fuera secreta y no trascendiera nada de lo conversado en el Congreso. Medios como Clarín y La Nación se hicieron eco de la denuncia del fiscal sin tomar en cuenta la endeblez de las pruebas. El gobierno, seguro de que el fiscal poco tenía, quería que la sesión parlamentaria fuera pública. La noche del miércoles 14 Nisman se había presentado en el programa televisivo A dos voces, del canal Todo Noticias, del grupo Clarín, para explicar sus acusaciones y por qué había pedido la apertura de la feria judicial a la jueza María Servini de Cubría, que se la negó "por inconsistencia en la prueba" aportada.
Resultó sorpresiva la decisión de Nisman de suspender sus vacaciones en Holanda, donde se encontraba con su hija de 15 años, al punto de haberla dejado sola durante algunas horas en el gigantesco aeropuerto madrileño de Barajas, a la espera de que su madre pasara a recogerla. Él se tomó un avión y aterrizó en Ezeiza poco después del atentado en París contra Charlie Hebdo. La hija de Nisman se reunió poco después con su madre, la jueza federal Sandra Arroyo Salgado, de la que el fiscal se encuentra divorciado desde 2009, según informaron fuentes judiciales a Brecha.


"A Nisman alguien lo hizo volver", aseguró el secretario general de la Presidencia, Aníbal Fernández. Su vinculación con un ex agente de la Side que trabajó codo a codo con él en la causa Amia abre un abanico de oscuras posibilidades.


Antonio Stiuso era el jefe de operaciones de la Secretaría de Inteligencia (SI) hasta que fue removido a mediados de diciembre pasado. Condujo toda la operación de seguimiento del caso Amia desde que se produjo el atentado hasta su expulsión de la SI. En los últimos años Stiuso y Nisman trabajaron juntos, y juntos aparecieron mencionados en los cables de Wikileaks por sus reuniones en la embajada estadounidense en Buenos Aires, donde obtenían información sobre Irán y algunos personajes catalogados como terroristas por la Cia.
UNA COMUNIDAD DIVIDIDA. La consternación de la comunidad judía –especialmente de los presidentes de la Amia, Leonardo Jmlenitsky, y de la Daia, Julio Schlosser– por la muerte de Nisman fue expresada inmediatamente en términos de apoyo o repudio a la tarea realizada por el fiscal. Quizá sea la Asociación por el Esclarecimiento de la Masacre Impune de la Amia –una de las tres en agrupaciones que están divididos los familiares de las víctimas, encabezada por Laura Ginsberg– la que con más ecuanimidad reflejó la situación por la muerte de Nisman. "Su muerte queda definitivamente vinculada a la investigación de la responsabilidad del Estado en el atentado impune de la Amia", sostuvo en un comunicado, en el que insiste en un tema central: la desclasificación de los archivos de la Secretaría de Inteligencia en el caso Amia. Esa es una cuestión que los organismos de derechos humanos plantearon a diferentes gobiernos electos desde 1983, pero, se sabe, la información secreta es vital para la preservación de ciertas zonas oscuras del poder. "Este es el gobierno que más transparencia exhibió en materia de actos de gobierno", repitió la presidenta Cristina Fernández en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso en 2013 y 2014. Pero no alcanza.


Sergio Burnstein, presidente de la agrupación 18-J, que nuclea a otro sector de los familiares de los 85 muertos en el atentado, reconoció sus diferencias con Nisman, pero consideró "invalorable su trabajo al frente del equipo de fiscales que investigan". La Asociación de Familiares de Víctimas del atentado se mostró sorprendida tanto por la muerte de Nisman como antes por su denuncia contra el gobierno. Olga Degtiar, referente del grupo, consideró el mismo miércoles 14 que Nisman quería abandonar la causa y que por eso "salió con una denuncia tan delirante". La Asociación Civil Memoria Activa había pedido ya en 2013 la remoción de Nisman al frente de la unidad fiscal especial, "porque es público y notorio que ha utilizado los enormes recursos que ha tenido su fiscalía para fines que nada tienen que ver con el esclarecimiento del atentado en busca de la verdad y la justicia".


Nisman integró el equipo de fiscales que intervinieron desde el comienzo en la causa Amia, hasta que en julio de 2004 su cuestionado colega Eamon Müllen renunció al cargo. En ese momento, a pocos días de un nuevo aniversario del atentado, el presidente Néstor Kirchner quiso dar una señal a la sociedad y decidió que el entonces procurador general Esteban Righi, jefe de los fiscales, conformara una fiscalía especial para el caso Amia, integrada por un equipo de funcionarios especializados. Righi ofreció la titularidad de ese equipo a Alberto Nisman, que aceptó de inmediato. Righi pretendía no sólo aclarar el atentado a la mutual judía sino dejar conformado un equipo para trabajar en temas de terrorismo, teniendo en cuenta la situación internacional tras los atentados del 11 de setiembre de 2001 en Nueva York y la seguidilla de casos en Madrid, Londres y ciudades africanas, donde fueron atacadas las embajadas de Estados Unidos.


La designación de Nisman contó con el apoyo de Néstor Kirchner, quien pretendía, según fuentes de la Casa Rosada, avanzar en los primeros meses de su gobierno sobre tres o cuatro planos: "frenar el avance de los grupos económicos externos sobre la economía, construir una Corte Suprema independiente con juristas insospechados, llevar a juicio a los militares acusados por delitos de lesa humanidad y esclarecer el atentado a la Amia. Esos cuatro puntos no eran negociables para Néstor", aseguró a Brecha un ex ministro K.


LA SIDE METE LA COLA. El 16 de diciembre pasado Oscar Parrilli, un kirchnerista de paladar negro, asumió como nuevo secretario de Inteligencia. Llevó como su segundo a Juan Martín Mena, un abogado de bajo perfil que responde al secretario de Justicia, Julián Álvarez, hombre de la agrupación La Cámpora, dirigida por Máximo Kirchner. Parrilli vino a remplazar a otro kirchnerista histórico, Héctor Icazuriaga, importado de Santa Cruz, la provincia feudo de los Kirchner, pero cuyo poder dentro de la Secretaría de Inteligencia estaba esmerilado por un histórico líder entre los espías: Antonio "Jaime" Stiuso, jefe de Operaciones dentro de la SI. Stiuso participó desde el principio en la causa Amia, pero el fin del ciclo kirchnerista y el asesinato de su segundo, Pedro Viale, apodado el "Lanchón", en julio de 2013 en su casa de Moreno a manos de la Policía Bonaerense en un confuso episodio vinculado a operativos antinarcóticos, royó su poder. Desde ese momento la suerte de Stiuso, que revistaba en la Side desde 1972, cambió definitivamente. En puja permanente con los servicios de inteligencia montados por el actual jefe del Ejército, César Milani, protegido de Cristina Fernández, Stiuso sabía que el final de su historia como espía llegaría cuando el kirchnerismo decidiera que era el momento de guardar las espaldas frente a la retirada del poder. "Siempre pasan estas cosas un poco antes de que termine un período de gobierno", apuntó alguna vez el ex ministro del Interior menemista Carlos Corach con cierta ironía.

Cristina confiaba más en Milani que en la SI, pero con las denuncias en contra que sigue acumulando el jefe del Ejército por su papel en la represión de 1976 en La Rioja y Tucumán, resulta una ficha endeble en el tablero K. Era necesario recuperar el bastión de la calle 25 de Mayo, a metros de la Casa Rosada. Parrilli apareció como el hombre indicado, pero le pasa lo mismo que le pasó al ex presidente Fernando de la Rúa cuando envió al banquero Fernando de Santibáñez a limpiar la Side de menemistas: los agentes expulsados armaron un aparato de inteligencia paralelo y sus miembros aún hoy recorren los despachos judiciales acusados de operaciones ilegales. Entre ellos están también el ex jefe de la Side menemista Juan Bautista Yofre y el columnista del diario La Nación Carlos Pagni, procesados en 2012.


Con Parrilli, Stiuso quedó sin trabajo. ¿Qué puede hacer un agente de inteligencia con 42 años de servicio cuando pierde el trabajo? Vinculado desde el comienzo con la investigación de la causa Amia, Stiuso era el nexo desde fines de los noventa entre la ex Side y los servicios del Mossad israelí y la Cia estadounidense. Cuando Nisman se hizo cargo plenamente del expediente Amia a través de la Unidad Fiscal de Investigación, su relación con Stiuso fue permanente. Una pista indica que la suerte de ambos transcurrió en paralelo a partir del 16 de diciembre.


Algunos rumores corrían sobre que la nueva jefa de los fiscales, Alejandra Gils Carbó, lo removería de su cargo, y esa versión fue creciendo en los pasillos interesados de Tribunales desde fines de noviembre. El enfrentamiento del gobierno con sectores de la justicia tuvo su correlato en un encontronazo de Gils Carbó con fiscales a quienes tenía pensado remover, algo que la oposición veía como una injerencia del poder político en la justicia. Entre la última semana de diciembre y la primera de enero el enfrentamiento creció y Nisman pudo haberse sentido amenazado en su cargo.


Los informes de inteligencia que manejaban Nisman y Stiuso habían sido cuestionados por el juez a cargo de la causa Amia, Rodolfo Canicoba Corral, la semana pasada cuando el fiscal hizo la denuncia. "No todas las escuchas telefónicas fueron autorizadas y no siempre el informe de inteligencia es una prueba para la justicia", dijo a la prensa Canicoba, desautorizando así a Nisman. El 5 de junio la Cámara de Apelaciones debería tratar un pedido de las querellas para avanzar sobre la acusación a Carlos Menem y sus ministros Carlos Corach y Carlos Ruckauf como encubridores del atentado a la mutual judía. El nuevo fiscal del caso, Alberto Gentili, remplazante de Nisman, debiera cesar en su función el 31 de enero, pero como integrante del equipo especial de fiscales tiene posibilidades de quedarse con el caso.


El mundo de los servicios era cotidiano para Nisman desde un primer momento. Para él y para su ex esposa. Por la oficina de Sandra Arroyo Salgado pasaron causas de narcotráfico, las escuchas ilegales de los ex agentes de la Side y el caso de los presuntos hijos apropiados por la dueña de Clarín, Ernestina Herrera de Noble. Ahora, de vuelta de sus vacaciones, Arroyo pidió constituirse en querellante y no cree en la hipótesis del suicidio de su ex pareja. Una trama confusa para un año duro. 


Los medios y su guerra


Todos los canales de televisión de aire y de cable se abocaron a una cobertura primero policial de la muerte de Alberto Nisman y luego de las consecuencias que esta muerte puede tener en la causa Amia. La excepción fueron Todo Noticias y el Trece, del grupo Clarín. El lunes pasado ambos generaron un desfile de candidatos políticos para exponer sus posiciones frente al hecho, en una típica jornada de campaña electoral.
Las portadas de los diarios Clarín y La Nación han empujado desde el inicio la teoría del "suicidio inducido", cuando no el asesinato. "Crecen las dudas por la muerte del fiscal Nisman. No se probó aún si fue un suicidio", sostuvo Clarín en su tapa del miércoles 21. La Nación destacaba a su vez la existencia de "un pasadizo al departamento (de Nisman)" y el hecho de que se habrían hallado "pisadas, huellas y nuevas pistas". Las protestas callejeras de la noche del lunes fueron cubiertas por Todo Noticias y puestas en portada por Clarín y La Nación.
Página 12 y Tiempo Argentino, ligados al gobierno, apuntaron a las falencias e inconsistencias de la denuncia de Nisman y a la falta de pruebas para sostener un pedido de procesamiento de la presidenta. El punto de vista más equidistante fue aportado por el periodista económico Roberto Navarro. "En este momento hay que leer a los dos sectores del periodismo para tratar de entender quée está pasando", dijo en su programa de televisión Economía política.


Agua para el molino electoral


Todos se preparaban para cerrar acuerdos y mostrar sus fórmulas presidenciales de cara a las internas abiertas de agosto para competir en las elecciones de octubre. Pero el caso Nisman los reacomodó. El alcalde porteño, Mauricio Macri, los primerió a todos y a las nueve de la mañana del lunes 19 dio una conferencia de prensa en la que reclamaba al gobierno respuestas por lo sucedido al fiscal. Nada dijo en cambio sobre el pedido de procesamiento que hizo Nisman contra él por haber espiado a través de agentes de inteligencia, como Ciro James y el ex jefe de la Policía Metropolitana Jorge Palacios, también acusado en la causa Amia.
Sergio Massa, candidato del Frente Renovador, reclamó por la tarde urgentes medidas al gobierno y la convocatoria a sesiones extraordinarias en el Congreso. Y dejó flotando la sospecha de que se tratara de un atentado. "Esto nos deja muy mal parados ante el mundo", sentenció. Desde el radicalismo, en plena crisis dentro de la alianza electoral Unen, sus referentes y presidenciables Ernesto Sanz y Julio Cobos dispararon directamente al gobierno, dando por ciertas sin más pruebas las acusaciones de Nisman, y se sumaron al coro de los dolientes.
Para Elisa Carrió, por ahora sin partido después del portazo dado en noviembre en Unen, la muerte de Nisman fue un nuevo caso de conspiración del gobierno para evitar el esclarecimiento del atentado a la Amia. El fiscal, dijo "Lilita", fue inducido al suicidio, lo que demostraría la trama mafiosa de las relaciones internacionales del gobierno K.


El agente Stiuso


Antonio Stiuso ingresó a la Side en tiempos del gobierno militar del general Alejandro Lanusse y pasó toda la siguiente dictadura, nacida del golpe del 24 de marzo de 1976, en esos servicios. Sin pertenecer a la jerarquía en un primer momento, supo de todas las operaciones de seguimiento, rastreo y secuestro de exiliados políticos en Buenos Aires entre 1976 y 1983. Con la vuelta de la democracia escaló posiciones en el gobierno de Raúl Alfonsín, que estaba concentrado en terminar con los elementos más duros de los años de la represión, como por ejemplo la banda de Aníbal Gordon y los agentes vinculados con el Batallón 601 de inteligencia del Ejército, donde revistaba Raúl Guglielminetti, hombre cercano al paramilitar Gordon. A Stiuso le tocó vigilar de cerca a Guglielminetti en España. La vieja guardia de la Side no se lo perdonó. Después de Alfonsín, Stiuso trabajó para el menemismo. Fue jefe de operaciones y llevó, para integrar los equipos de investigación por el atentado a la Amia, a algunos ex torturadores de Automotores Orletti que el menemismo había reincorporado al staff de inteligencia. En 2004 su cara fue expuesta ante las cámaras de televisión por el ex ministro de Justicia Gustavo Beliz, quien desde ese momento quedó fuera del gobierno K. Néstor Kirchner apreciaba los servicios de Stiuso sólo porque podía proporcionarle información sobre sus enemigos políticos. Stiuso fue, de hecho, el jefe en la sombra de los servicios de inteligencia, más allá de quien ocupara su dirección formal. Hasta que a su frente fuera colocado Oscar Parrilli y surgiera la necesidad de pavimentar un posible fin del ciclo K fuera del poder.

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Turquía acusa al Mossad de estar detrás de los atentados terroristas a Charlie Hebdo

 

Los tres días de terror condenable en Francia, sea quien fuere el cerebro, entraron a la fase de la batalla por la persuasión de la opinión pública en Occidente.


Tal batalla la tiene perdida Occidente en Rusia, China, India y en el mundo islámico de 57 países y mil 800 millones de feligreses, excluyendo, naturalmente, a los enigmáticos operadores de Al Qaeda, con sus ramificaciones trasnacionales, y/o Daesh/ISIS del Estado Islámico.


Sólo cito, sin profundizar, los numerosos cuan perturbadores agujeros negros de lo que se asemeja a un " 11-S francés", en cuanto a desinformación autoral se refiere: un policía ametrallado a bocajarro que no sangra (http://goo.gl/wSeZ86), video que luego fue censurado en Francia (http://goo.gl/IeO3IU); el abandono de una carta de identidad de un presunto terrorista islámico; el suicidio de Helric Fredou, jefe de la policía a cargo de la persecución de los homicidas (http://goo.gl/qyGuV0); la presencia repulsiva del infanticida de palestinos, el primer ministro Benjamin Netanyahu, que hasta para el rotativo israelí Haaretz resultó un fracaso de relaciones públicas (http://goo.gl/08r5a0); la fuga extraña del lugar de los hechos de Hayat Boumeddiene, de 26 años de edad, esposa del asesino del atentado execrable a un supermercado kosher, sin ser capturada y que se refugió con los rebeldes sirios, curiosamente entrenados por Estados Unidos e Israel, según el portal israelí Debka (http://goo.gl/KGk0OO); la conspicua ausencia de altos funcionarios del gabinete de Obama en la marcha de París y otras interrogantes.


La vez anterior expuse que el arribo de Al Qaeda a la torre Eiffel era más que cantado, como vaticiné exactamente hace dos años (http://goo.gl/xJjCy1), dando a conocer la narrativa unánime de los multimedia occidentales, quienes atribuyeron sin cuestionar, a pie juntillas, los atentados a la rama de Al Qaeda en Yemen, lo cual, desde el punto de vista geopolítico, desnuda todo un operativo militar inminente que va desde el mar Rojo hasta el Golfo Pérsico pasando por Libia, como arguye Thierry Meyssan, director del portal francés Réseau Voltaire (http://goo.gl/C1DXy9).


Por la valía de la mayéutica socrática y la dialéctica hegeliana –joyas mentales en la búsqueda de la verdad en el Occidente ilustrado–, vale la pena escudriñar la filípica de Recep Tayyip Erdogan, presidente de Turquía –miembro conspicuo de la OTAN y del G-20–, quien se fue a la yugular de Occidente e Israel.


En forma huracanada, el presidente Erdogan fulminó que están operando juegos geopolíticos en el mundo islámico y externó su asombro de que los servicios de inteligencia de Francia no hayan perseguido a los culpables en forma más efectiva.


El presidente turco arremetió contra el primer ministro israelí Netanyahu por haberse atrevido a participar en la marcha de París y lo acusó de encabezar el terrorismo de Estado contra los palestinos (http://goo.gl/bohZfu).
Según el muy consultado portal estadunidense Zero Hedge (http://goo.gl/B7FX0a), justamente al día siguiente de la marcha de París, el presidente Erdogan, en una conferencia de prensa, arremetió contra la obvia duplicidad de Occidente y señaló al racismo, al lenguaje de odio e islamofobia, de encontrarse detrás de las masacres, para luego colocar su estocada: es muy claro que los culpables son los ciudadanos franceses (¡extrasupersic!), quienes perpetraron la masacre por la que los musulmanes son culpados.


Melih Gokcek, alcalde de Ankara (la capital turca) –del mismo partido tanto del presidente Erdogan como del primer ministro Ahmet Davutoglu–, imputó que el Mossad (¡extrasupersic!) se encuentra definitivamente (¡supersic!) detrás de tales incidentes que estimulan la enemistad contra el Islam y agregó que estaban vinculados al inminente reconocimiento de Palestina por Francia.


No es lo mismo que directores de think tanks y aun alcaldes de países geoestratégicamente relevantes como Turquía expresen sus puntos de vista contrarios a la unánime corriente de los multimedia occidentales, que un presidente de la talla de Erdogan lo haga en forma oficial, lo cual eleva la puja de la confrontación intraeuropea y la fractura de facto en el seno de la OTAN.


A mi juicio, una lectura geopolítica de la notable participación del primer ministro Davutoglu en la marcha de París es que Turquía –81 millones de habitantes, en su mayoría jóvenes– se posiciona como líder natural de los otros 56 millones de musulmanes en Europa (http://goo.gl/mZAyyS).


Alexander Zhilin, director del Centro para el Estudio de los Problemas Aplicados, con sede en Moscú, fustigó en una entrevista que el ataque terrorista era una venganza (sic) al presidente François Hollande por haber exhortado al levantamiento de las sanciones de Europa contra Rusia. Ni más ni menos que una de mis hipótesis vertidas al respecto, lo cual explayé a Russia Today. ¿Pasó el atentado de Charlie Hebdo por el contencioso ucraniano?
También Irán –relevante país islámico con 80 millones, también de mayoría juvenil– asegura que el ataque en París fue "una operación de bandera falsa ( false flag) de la CIA" (http://goo.gl/S05AcH). ¿Por fin: fue la CIA, el Mossad, o los dos?


Más allá de que Paul Craig Roberts, ex asistente del Tesoro del presidente Reagan, haya acusado a la CIA de encontrarse detrás de los atentados de Francia –primero, en forma inquisitiva (http://goo.gl/YW6zJ2), y luego en forma categórica (http://goo.gl/6KUP0t)–, en Rusia pocos creen la versión hollywoodense del 11-S.


Alexei Martynov, director del Instituto Internacional para los Nuevos Estudios, aseveró que en los pasados 10 años el llamado terrorismo islámico está bajo el control de una de las principales agencias de espionaje del mundo y estoy seguro de que algunos de los supervisores (sic) estadunidenses son responsables de los ataques de París o, en cualquier caso, de los islamistas que lo perpetraron.


Como se esperaría, el Financial Times, portavoz de la desregulada globalización financierista, embiste contra las teorías conspirativas de Rusia y Turquía, que endosan la autoría de los atentados a Estados Unidos y el Mossad (http://goo.gl/3DOkoi). Pero no se trata de países cualquiera, sino de Rusia, máxima superpotencia nuclear, y Turquía, potencia islámica de primer orden.


Cuando aún los investigadores occidentales rehúsan dar su conclusión sobre el atentado del avión de Malaysia Airlines MH17 sobre Ucrania –de la cual quizá el presidente Putin tenga varios ases bajo la manga de sus propias investigaciones satelitales–, en una guerra multidimensional, como la de Rusia y Estados Unidos, la primera víctima es la verdad, relegada a segundo término, cuando prevalecen la percepción y el manejo de las opiniones públicas.
Nunca ha estado más vigente el principio del empiricismo/inmaterialismo del obispo anglo-irlandés George Berkeley del siglo XVIII: " esse est percipi" (ser es percibir).


La gravedad de los soliloquios, producto de las percepciones singulares y su hermenéutica, es que el mundo está al borde de una guerra nuclear entre Estados Unidos y Rusia, como advierte Gorbachov (http://goo.gl/K96CWx).


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Sábado, 10 Enero 2015 07:15

"Nos van a mirar a todos como asesinos"

"Nos van a mirar a todos como asesinos"

Miedo, culpa y vergüenza: los atentados de París dejaron a los musulmanes que viven en Francia en una postura muy delicada y bajo la hambrienta mirada de la extrema derecha, decidida a hacer de ellos los chivos expiatorios absolutos.


Desde París

La pregunta que plantea Ahmed y la tristeza azorada de sus ojos corren el telón del abismo al que se enfrentan los musulmanes de Francia. ¿Cómo mirarse a la cara sin sentir miedo, culpa o vergüenza? Los atentados de París dejaron a los 5 millones de musulmanes que hay en el país en una postura muy delicada y bajo la hambrienta ambición de la extrema derecha, que hará de ellos los chivos expiatorios absolutos.

Justo al pie del barrio de Montmartre donde está la Iglesia del Sagrado Corazón, se encuentra uno de los barrios más pintorescos de París y con mayor población de origen musulmán, la Goutte d'Or. Sus calles son un laberinto donde se mezclan sabores y colores de Túnez, Argelia y Marruecos. En estas horas de sospechas, la algarabía y el ritmo que siempre agitan esta zona de París parecen un recuerdo. "Nos van a mirar a todos como asesinos islamistas", dice con gesto de desgano un comerciante del barrio. Ya en 2013, una encuesta de opinión arrojó resultados negativos: el 73 por ciento de los franceses tienen una mala imagen de la religión que practican. Estos casi tres días de sangre y pánico no arreglarán las cosas. Houria Bouteldja, portavoz del movimiento Los Indígenas de la República, un grupo contra el racismo que milita para que Francia termine de una buena vez por todas de asumir su pasado colonial, teme lo peor: "Vamos a ser todos culpables. Hemos retrocedido 30 años. La islamofobia ya era moneda corriente en este país, tanto en la vida de todos los días como en las instituciones. Ahora se ocultará menos, habrá una nueva islamofobia sin complejos".

La sociedad francesa reaccionó ante los atentados con una dignidad cívica y republicana ejemplar, pero también hubo excesos. Pintadas racistas, disparos, bombas incendiarias en las mezquitas, señalamientos, los ingredientes de una hostilidad más abierta se hicieron más densos, más peligrosos. El Ministerio de Justicia remitió una circular pidiendo que se informe de todos los actos islamófobos que se constatan en el país. Los musulmanes tienen miedo de pagar por todo lo ocurrido, de que el oportunismo político de las opciones políticas más extremas se imponga a la razón. Los imanes llamaron a los fieles a manifestar su repudio por la sangre derramada, y a hacerlo de "forma manifiesta". Haroum Derbal, el imán de la mezquita de El Islah, repite que "el 99 por ciento de los miembros de la comunidad musulmana no son los hermanos Kouachi. Muchos franceses sólo conocen el Islam a través de los medios de comunicación. Es preciso que mostremos el verdadero rostro de nuestra religión". En una columna publicada por el vespertino Le Monde, el escritor marroquí Tahar Ben Jelloun anotó: "Los fundamentos de la sociedad fueron atacados. Evitemos jugar el juego de los terroristas y no aislemos a los musulmanes";

Además de las 12 personas que asesinaron, los hermanos Said y Chérif Kouachi dejaron un tendal de víctimas simbólicas cuya gravitación se siente como un espectro en el barrio de la Goutte d'Or. "Desde hace unos días nos miran de otra forma, incluso en las inmediaciones de este barrio. Me siento acusada, vigilada", confiesa Farida, una tunecina de 50 años para quien, si bien la integración nunca había sido nada fácil, "hora se levantó como un muro y me pregunto quién será capaz de derribarlo". En el CCIF, el colectivo contra la islamofobia en Francia, los militantes se preparan para una batalla contra las ideas "empaquetadas como regalitos o comida rápida: musulmán, Islam radical, terrorista". El CCIF llamó a los musulmanes a sumarse a la marcha republicana de este domingo, lo mismo que el Consejo Francés del Culto Musulmán (CFCM) o la Unión de las Organizaciones Islámicas de Francia, UOIF. El colectivo contra la islamofobia quiere evitar que el atentado contra el semanario Charlie Hebdo "se convierta en un pretexto para la propaganda contra el Islam. Nuestro país necesita más que nunca la unión contra lo innombrable".

Pero ahora, visto desde la Goutte d'Or, el foso entre las dos Francia nunca pareció tan grande, tan peligroso. "El futuro es incierto", reconoce el imán Haroum Derbal. Los vecinos de la Goutte d'Or sienten que los miran como "si fuéramos enemigos de Francia", según comenta Mohamed, el propietario de un bar de la Rue Myrha. En los primeros artículos de opinión publicados por el vespertino Le Monde justo después del drama ya se percibía una suerte de guerra entre dos identidades. El sociólogo francés Edgard Morin escribió que la matanza significó "la irrupción, en el seno de la sociedad francesa, de la guerra de Medio Oriente. Guerra civil y guerra internacional donde Francia intervino luego de Estados Unidos". El miedo es latente, incluso en la pluma de Edgard Morin, que escribe: "El miedo se agravará entre los franceses de origen cristiano, entre los de origen árabe, entre los de origen judío. Los unos se sienten amenazados por los otros en un proceso de descomposición que está en curso".

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Doce muertes clavadas en el corazón de París

La revista, que publicaba sátiras del islamismo y otras religiones, había sido blanco de ataques y amenazas. Los atacantes huyeron gritando "Vengamos al profeta Mahoma. Matamos a Charlie Hebdo". Uno de ellos se habría entregado.

 

Desde París

Dos encapuchados asesinaron en París a los últimos representantes de una generación de caricaturistas y periodistas libres, ajenos a toda influencia de los partidos o los bancos, anticlericales y rebeldes, antimilitaristas, mitad anarquistas, mitad progresistas, emancipados de la idiotez universal de los medios y de la cremosa socialdemocracia. La gran mayoría de las doce personas ultimadas salvajemente en la capital francesa tenían en sus venas y en sus plumas la sangre de las revueltas de mayo de 1968. Habían conservado por encima de todo el trazo de esa rebeldía insolente y pagaron por ello cuando, a las 11.30 de la mañana, dos heraldos armados con fusiles Kalashnikov irrumpieron en la sede del semanario satírico Charlie Hebdo y sembraron de muerte y horror lo que había nacido para la burla, la risa y el irrespeto. Mataron una generación, un estilo, una herencia, una postura irrevocable. Vestidos completamente de negro, con capuchas y gestos de una precisión militar, los autores del atentado entraron a la redacción de Charlie Hebdo gritando "Alahu al akbar" (Dios es grande) y huyeron en un auto negro, gritando: "Vengamos al profeta Mahoma. Matamos a Charlie Hebdo". Nada prueba mejor la determinación asesina que los anima como la manera en que, durante el tiroteo con la policía, ultimaron de un balazo a un agente que había sido herido en una pierna y estaba en el suelo. Las banderas francesas están hoy a media asta. La muerte colectiva, en un mismo momento y en un mismo lugar, de tantos periodistas no tiene precedentes. París fue la tumba de la libertad y la desfachatez. Se trata además del atentado más grave ocurrido en la capital francesa en los últimos 40 años. El presidente francés, François Hollande, acudió de inmediato al lugar del drama y reconoció que se trataba de "un acto excepcional de barbarie" y que Francia "vive un momento extremadamente difícil". El comando estaba informado porque pasó a la acción el día de la reunión de redacción. Según contó a la prensa la dibujante Coco, los atacantes "hablaban perfectamente francés y se reivindicaban de Al Qaida". Otros sobrevivientes revelaron que, mientras disparaban, los asesinos gritaban el nombre de los periodistas. Anoche, la policía logró identificar a los presuntos miembros del comando. Se trata de dos hermanos francoargelinos, Saïd y Chérif K, de 34 y 32 años. El tercer sospechoso, Hamyd M., tiene 18 años y ayer se entregó a la policía tras permanecer prófugo durante 12 horas. Al cierre de esta edición la policía estaba llevando a cabo un operativo en la localidad de Reims, a 129 kilómetros de París, para arrestar a los dos hermanos. Uno de ellos fue condenado en 2008 por su implicación en una red parisiense que reclutaba combatientes para enviarlos a Irak.

Miles y miles de personas salieron a manifestar en todo el país de forma espontánea o convocados por los partidos políticos en solidaridad con las víctimas. El cartel "Soy Charlie" se ha vuelto el emblema de un país azorado por la brutalidad del crimen y el blanco elegido. Daniel Cohn-Bendit, el ex diputado ecologista europeo y líder del movimiento que estalló en París en mayo de 1968, dijo al diario Libération que "lo que se atacó acá fue el derecho a la critica radical de todas las religiones. Charlie Hebdo es la radicalidad anticlerical y es por esa razón que fueron asesinados. En nuestra civilización, lo que queremos defender es el derecho a esa radicalidad. De la misma manera que hay un fascismo oriundo de la civilización occidental, también hay otro fascismo que viene del Islam". El tributo que pagaron todos es enorme: doce muertos, de los cuales dos son policías –Franck D, abatido en la redacción, y Ahmed Merabet, en la calle–, once heridos, entre ellos cuatro en estado de extrema gravedad. Entre los asesinados están los dibujantes Charb (Stéphane Charbonnier, director del semanario), Cabu, Wolinski, Tignous y el economista Bernard Maris. Cabu y Wolinski eran famosas figuras de la irreverencia absoluta que acompañaron hacia la madurez a toda una generación de ciudadanos que descubrieron con ellos una forma radical de la insumisión y la provocación. Un crimen repugnante y doble, a la vez contra la palabra y esa forma inimitable de la crítica condensada que es la caricatura, el dibujo. Algunos de estos periodistas y caricaturistas tenían protección policial debido a las constantes amenazas que recibían desde hace años, especialmente a partir de 2006, cuando el semanario publicó las polémicas caricaturas del profeta Mahoma. Charlie Hebdo se vio obligado en 2011 a cerrar sus oficinas luego de un ataque con bombas molotov consecutivo a la publicación de un número sobre los islamistas de Túnez y Libia.

El atentado se produjo en un momento de fuerte islamofobia en Francia y en un día que no parece ser casual. Este 7 de enero apareció en Francia la novela de ese oportunista de la literatura moderna que es Michel Houellebecq, Sumisión (ver más información en la página 28). La ficción de Houellebecq es de una islamofobia galopante y vino acompañada por un meditado plan de promoción destinado a provocar un escándalo mayúsculo. Sumisión muestra a Francia bajo un régimen islámico luego de la victoria presidencial de Mohammed Ben Abbes, candidato del partido Fraternidad Musulmana. En esa Francia de Michel Houellebecq, gobernada por el Islam, los musulmanes son tontos y vulgares, las mujeres tienen prohibido usar polleras y la Universidad de la Sorbona se convirtió en una universidad islámica cuyas paredes están cubiertas por versos del Corán. El escritor francés se adentra con su ficción en las teorías desarrolladas por otro autor racista y fascistoide, el filósofo Renaud Camus, autor de La Gran Sustitución. En este libro, Camus desarrolla la idea de una civilización occidental, en este caso Francia, sustituida o pervertida por los valores del Islam.

"Nada será como antes en nuestro país" comentó Philippe Val, ex director de Charlie Hebdo. Consciente de la gravitación compleja que se va anudando en torno de estas temáticas y con el drama del atentado enfrente, el presidente francés, en el curso de una alocución televisada impregnada de gran emoción, dijo que "la libertad será más fuerte que la barbarie". Para el mandatario francés, la mejor respuesta, "bajo todas las formas, es la unión de todos". François Hollande decretó para este jueves una jornada de duelo nacional. Ciertos analistas evocaron muy temprano la pista de células islamistas, entrenadas en el extranjero, muy difíciles de detectar porque están compuestas por pocos individuos sin conexión alguna con una red más global. El ministro francés de Interior, Bernard Cazenave, movilizó una gran número de policías para identificar y arrestar a los autores de la matanza. Menos de 12 horas después del atentado, los autores fueron identificados por los investigadores gracias a un documento de identidad olvidado en el Citroën C3 negro en el cual huyeron. Saïd y Chérif K tienen respectivamente 34 y 32 años. Según fuentes de la prensa francesa, uno de los hermanos combatió en Siria y volvió este verano a Francia. Ya antes, Bernard Cazenave había señalado que la eventualidad de que los responsables estén ligados al islamismo radical era "una opción posible". Varios expertos que hablaron con los medios señalaron una evidencia que se aprecia en las imágenes del operativo: la exactitud de los gestos, la manera en que manipulan las armas y cómo se desplazan. Un policía dijo al diario Le Figaro que se "ve con claridad cómo sostienen las armas, cómo avanzan con calma y fríamente. Se ve en eso que recibieron una formación militar". Otro policía, citado por la misma fuente, argumenta que en el estilo con el que actuaron se nota que no "son iluminados que actúan por impulso. Fueron entrenados en Siria, en Irak, o en otro lugar, hasta incluso en Francia. Es evidente que fueron entrenados".

En medio de una intensa pesquisa policial, el debate se desplaza ahora hacia el terreno del Islam, la convivencia, la libertad y, desde luego, el impacto que tienen en Francia los conflictos que azotan a Irak, Libia y Siria con la presencia de miles de jihadistas de origen europeo –principalmente franceses y belgas– que dejan la cultura occidental donde nacieron para unirse a fuerzas como las del Estado Islámico en Irak.

Lápices, lapiceras o bolígrafos, hagamos todos en estos días como lo hicieron anoche decenas de miles de manifestantes en París y en toda Francia: salgamos a la calle con esos modestos símbolos de la libertad de decir y pensar. Alguna vez, en 2001, luego de los atentados del 11 de septiembre en Nueva York, una parte del mundo dijo: "Todos somos norteamericanos". El golpe, aunque menor en víctimas, tiene un impacto y una lectura política de gran magnitud. El mensaje y la amenaza global que hacen pesar este atentado lleva a otro grito conjunto: "Todos somos Charlie".

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Miércoles, 07 Enero 2015 20:06

En el corazón de la Libertad

En el corazón de la Libertad

Lo ocurrido este miércoles en horas matutinas en Francia nos deja suspendidos en el limbo del horror y la incomprensión; del miedo, el hastío y el dolor. La posibilidad de que cada ciudadano, en pleno ejercicio de sus derechos, pueda convertirse en víctima de la violencia y el fanatismo nos hiela la sangre. Además, que este brutal hecho ocurriera en París, Francia, a plena luz del día, cuando tres extremistas vestidos de negro, portando fusiles Kalashnikov, entraron al semanario 'Charlie Hebdo' gritando 'Alá es grande', asesinando de manera fría y brutal a varios ciudadanos para luego salir con calma y rematar a un oficial del policía, le añade una carga tremendamente simbólica a una tragedia que anuncia, sin medias tintas, a lo que está abocada toda, toda la humanidad.


Los abismos ideológicos son sustituidos por el insalvable y fétido fanatismo. El odio irracional y el miedo desproporcional han hecho del mundo un lugar violento, despiadado e inseguro. No hay cámara, ni dron, ni ejercito capaz de contener o combatir la acción fantasma de las hordas fanáticas. Nadie está ni estará a salvo de los extremismos y las violencias; todos seremos sospechosos de algo, una amenaza que se debe conjurar llegando, incluso, a la violación sistemática de derechos y libertades, de esos mismos derechos y libertades que la Revolución Francesa proclamó, con guillotina y todo, en 1789.


Esta realidad criminal, no ajena a la histórica barbarie que ha marcado el paso de la especie humana por el planeta tierra, es más brutal, dirigida, extrema y difusa que nunca antes, y nos anuncia, sin contemplaciones, lo que se viene para el mundo entero. Ningún Estado, por homicida, tecnológico y brutal que sea, podrá garantizar la seguridad de sus ciudadanos ni el fin del terrorismo. Los que prometen seguridad son los mismos que proponen muerte y destrucción.
Las cosas han cambiado aunque siguen igual. Ya no son dos ejércitos perfectamente reconocibles, con dominio territorial y jerarquía definida, con pliegos de demandas y banderas de ocupación los que asolan las poblaciones; ahora son ciudadanos enfermos, seres anulados por el odio y la sed de venganza, seres carentes de raciocinio que diseminados por el mundo actúan como mercenarios enajenados, dispuestos a causar daño, dolor, muerte y violencia, a cobrar con sangre años de agresiones y deudas históricas, a dejar una estela de sangre y vergüenza en el mundo occidental y también oriental. No son soldados matando a otros soldados en campos de batalla; son extremistas silenciosos que se mueven de manera desapercibida por las calles, los cines y los barrios, que saludan y dan las gracias, que comparten silla en el metro o en el avión, que caminan con la mirada atenta y la cabeza gacha, listos para asesinar a ciudadanos inocentes, ajenos al mundo militar y a las guerras de dominación.


Cada ciudadano en razón de las políticas de un gobierno que no controla – al amparo de una útil fachada democrática- y sobre el cual su incidencia es mínima, se ha convertido en objetivo militar, en una víctima potencial de una guerra sinuosa, brutal e irracional. No hay punto de inflexión ni acuerdo posible; con el fanatismo no puede haber diálogo; la monomanía, la ausencia de reflexión lógica y la ausencia de racionalidad lo imposibilitan. Cualquiera puede ser un violento "justiciero", un potencial verdugo con capacidad para actuar de manera devastadora en cualquier lugar, cualquier día, a cualquier hora. Nadie estará a salvo de sus semejantes. La gente cerrara las puertas con cerrojo, cambiara de silla en el servicio público, denunciará a sospechosos sin tregua alguna por el sólo hecho de hablar árabe, kurdo o algún dialecto similar o derivado, mirará con desconfianza a su vecino y todos temerán por su vida. Una cacería de brujas se desatará, el miedo reinará y no habrá marcha atrás para el horror que sacude y seguirá sacudiendo a la humanidad. La palabra "Islam" que significa "paz" y "sumisión" y se interpreta como "aceptación y sometimiento ante Dios", hoy significa amenaza, terror, peligro, violencia y crueldad.


Un mensaje desolador

El mensaje tras los trágicos hechos ocurridos en Paris, es contundente; tan claro y desalentador que ya no hay espacio para la especulación ni para la esperanza.


Esta masacre, perpetuada a plena luz del día contra la prensa francesa y la libertad de expresión, posee una enorme carga simbólica difícil de ignorar: Francia, la tierra del pensamiento libre, de la revolución que convirtió a súbditos en ciudadanos con derechos, que puso fin al absolutismo y en cuyo seno se proclamó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano; que transformó los sistemas sociales, políticos y económicos de ese país y de buena parte del mundo; la tierra de la solidaridad, la prensa libre y la democracia ha caído bajo la tiranía delirante de la más abyecta, cruel y extremista inhumanidad.


Sin embargo, sus ciudadanos no se ocultan, se levantan erguidos, indignados, adoloridos y desafían en las calles el terror y el miedo, caminan firmes y exigen respuestas a un gobierno que no puede garantizar seguridad ni responder con eficacia a la mirada vidriosa, temerosa y enfurecida de sus ciudadanos, de los ciudadanos del mundo que se saben indefensos ante la acción homicida de los fanáticos, de los gobiernos tiránicos y de dictadorzuelos sedientos de sangre, poder, riqueza y muerte.

Mahoma, el último mensajero de Alá, se revuelve en su tumba o en su más allá; los profetas ocultan sus rostros, en nombre del amor, la libertad y la justicia se han cometido las más terribles y brutales acciones. El hombre contra el hombre; humanos contra humanos, inventando enemigos, justificando lo que jamás podrá ser justificado: el horror, la sevicia y la bestialidad amordaza los humanos corazones; vamos henchidos de vanidad y orgullo hacia la destrucción final.

"El mejor de los hombres es aquel que hace más bien a sus semejantes"
Mahoma


"La auténtica riqueza del ser humano es el bien que hace al mundo"
Mahoma


"El castrador de otros o de sí mismo no es seguidor mío"
Mahoma

 

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La Justicia de la UE saca a Hamás de la lista de grupos terroristas

El Tribunal General de la Unión Europea (UE) decidió este anular "por razones de procedimiento" las medidas que mantenían a Hamás en la lista comunitaria de organizaciones terroristas.

 

La corte, con sede en Luxemburgo, pidió no obstante que los efectos de esas medidas se mantengan temporalmente para "garantizar la eficacia de cualquier posible congelación de fondos en el futuro".

 

Estar en la lista supone la congelación de los bienes que puedan tener en territorio comunitario.

 

Según su sentencia, el tribunal considera que dichas medidas "no se basan en actos examinados y confirmados en decisiones de las autoridades competentes" sino "sobre imputaciones de hechos derivadas de la prensa e internet". La UE incluyó a Hamás en la lista de organizaciones terroristas que creó en 2001 tras los atentados del 11 de septiembre de ese año en las Torres Gemelas de Nueva York (EE. UU.), y se ha mantenido en ella desde entonces.

 

Estar en esa lista supone la congelación de los bienes que personas o entidades puedan tener en territorio comunitario. Hamás recurrió las medidas por las que se les mantenía en la lista negra.

 

El tribunal europeo recordó que la congelación de fondos debe basarse en "elementos que hayan sido examinados de manera concreta y confirmados en decisiones de las autoridades nacionales competentes".

 

Por esa razón la corte decidió anular las medidas y mantener temporalmente las congelaciones de fondos ya dictadas "para garantizar la eficacia de cualquier posible futura congelación".

 

En concreto, las medidas se mantendrán por un periodo de tres meses a menos que el Consejo presente un recurso (en un plazo de dos meses) ante el Tribunal de Justicia de la UE, la máxima instancia judicial comunitaria.

 

La corte también precisó que esta anulación, basada en razones de procedimiento, "no implica ninguna evaluación sustantiva de la cuestión de clasificación de Hamás como grupo terrorista".

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Miércoles, 17 Diciembre 2014 05:21

Feroz masacre de estudiantes en Pakistán

Feroz masacre de estudiantes en Pakistán

Un grupo de milicianos paquistaníes talibán atacó ayer una escuela administrada por el ejército en la norteña ciudad de Peshawar y mataron a 141 personas, en su mayoría chicos, antes de que el ejército retomara el establecimiento y anunciara la muerte de los siete insurgentes que perpetraron la masacre. El ataque, que además dejó 131 heridos, en su mayoría alumnos, fue el más sangriento en el violento Pakistán desde 2007 y generó estupor y una enérgica condena de líderes y personalidades internacionales, entre ellas la Premio Nobel de la Paz 2014, la joven paquistaní Malala Yousafzai. El asalto comenzó poco después del mediodía, cuando un grupo de insurgentes vestidos con uniformes del ejército entró en un colegio bajo control militar en Peshawar, en el noroeste del país, y dio comienzo a una jornada de terror en una escuela para estudiantes de primaria y secundaria.

Un vocero de la policía, Seid Wali, dijo que los atacantes abrieron fuego y lanzaron granadas contra niños y profesores, mientras iban de aula en aula disparando a los estudiantes. "Estábamos en una clase cuando escuchamos disparos. El sonido de los tiros se acercaba hasta que la puerta se abrió de golpe y dos personas comenzaron a disparar indiscriminadamente", explicó uno de los alumnos, un niño de 14 años, al diario local The Express Tribune. El ejército paquistaní lanzó una operación para liberar la escuela, que se vio dificultada por explosivos que los atacantes colocaron en el interior del edificio. Hacia las 18.20, las fuerzas de seguridad declararon que habían retomado el lugar y anunciaron la muerte de los siete insurgentes que cometieron el ataque.


Las cadenas de televisión locales emitieron imágenes con escenas de caos alrededor del colegio con un gran número de soldados y ambulancias en el área cercana a la escuela, mientras los disparos y explosiones se podían escuchar desde el exterior.

El director general de la oficina de relaciones públicas del ejército (ISPR), Asim Bajwal, afirmó en rueda de prensa que 132 estudiantes y nueve empleados del colegio murieron, mientras que 122 fueron heridos. Nueve militares resultaron también heridos antes de que el ejército consiguiera liberar a 960 personas del interior de la escuela, en la que los atacantes entraron por la parte de atrás con numerosas armas y con chalecos con explosivos, indicó Bajwal. El portavoz, que no explicó si los talibán fueron muertos por el ejército o se inmolaron con sus explosivos, añadió que los insurgentes no tenían intención de tomar rehenes, sino de causar el mayor número posible de víctimas.

Tras la toma del colegio, el ejército paquistaní lanzó una operación contra los talibán en la ciudad y posteriormente la amplió al resto de la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, en busca de insurgentes. Los talibán de Pakistán reivindicaron el ataque y lo justificaron diciendo que sus propias familias son objetivos del ejército en las operaciones militares lanzadas contra los insurgentes en las zonas tribales de Waziristán del Norte y Khyber. "Queremos que sientan nuestro dolor", manifestó el grupo, que agregó que entre los atacantes se encontraban suicidas con órdenes de disparar a los estudiantes mayores, pero no a los niños, según reprodujeron diarios locales.

El ejército paquistaní desarrolla una campaña desde junio en Waziristán del Norte y Kyhber con continuos bombardeos y operaciones terrestres que, de acuerdo con fuentes oficiales, causaron más de 1100 muertos entre los insurgentes. Los talibán de Pakistán nacieron en 2007 bajo el liderazgo de Baitullah Mehsud (muerto en un ataque de un drone estadounidense en 2009) al calor de la explosión de la insurgencia islamista contra el régimen militar liderado entonces por el presidente y general Pervez Musharraf. El primer ministro paquistaní, Nawaz Sharif, manifestó que el ataque es una crisis nacional y los culpables no serán perdonados, y anunció tres días de luto nacional y una reunión hoy en Peshawar con todos los partidos representados en el Parlamento paquistaní.


El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, calificó de atroz el ataque y reiteró su compromiso con la lucha contra el terrorismo y el extremismo.


"Estados Unidos condena en los términos más fuertes el horrendo ataque", subrayó Obama en un comunicado divulgado por la Casa Blanca. Dirigentes de países vecinos como la India, Narendra Modi, y Afganistán, Ashraf Ghani; el secretario general de Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon; el coordinador de ese organismo en Pakistán, Timo Pakkala, y organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional condenaron enérgicamente la masacre.


La paquistaní Malala Yousafzai, que en 2012 estuvo a punto de morir por el ataque de un talibán que le disparó en la cabeza por defender la educación femenina, y el indio Kailash Satyarthi, ganadores este año del Premio Nobel de la Paz, se sumaron a las condenas. El ataque de ayer fue el más sangriento en Pakistán desde que 139 personas murieran en la sureña ciudad de Karachi en 2007 en un atentado suicida al paso de la caravana de la ex primera ministra Benazir Bhutto, quien murió asesinada dos meses después. El país asiático fue sacudido por decenas de mortíferos atentados desde que Musharraf se alió con Estados Unidos en la guerra contra el terrorismo declarada por Washington tras los atentados del 11-S, pero el de ayer fue visto como impactante incluso para los estándares de Pakistán.

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Jueves, 11 Diciembre 2014 06:45

Iguala e Iniciativa Mérida

Iguala e Iniciativa Mérida

La desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa y las ejecuciones extrajudiciales de Tlatlaya desnudan la barbarie, crisis político-constitucional y rampante ilegalidad que acompaña a la militarización del combate al crimen organizado o al terrorismo. Apoyada por el Pentágono y la Iniciativa Mérida (IM) esa militarización se expresa en guerra irregular con espionaje, contraespionaje, fuerzas especiales y contrainsurgencia ante un enemigo interno que opera entre los civiles, como dice el Pentágono, asignando a las Fuerzas Armadas de México tareas de represión interna, sin mayor efecto sobre lo que dice querer erradicar.


Más que campañas desinteresadas se trata de diseños de intervención/ocupación adosados con miles de millones de dólares de la IM para, con aval oligárquico, infligir brutales operativos de terrorismo de Estado, con miras al desalojo poblacional en regiones y territorios de interés por sus mercados, cultivos y/o riquezas naturales.


Datos publicados en noviembre por el Instituto de Economía y Paz muestran que la guerra antiterrorista de Bush/Cheney luego del 11/S fracasó al menos en su supuesta intención de eliminar o reducir el terrorismo. Las metas reales se centraron en la erogación de 4.4 billones de dólares en Afganistán, Irak y otras naciones (The Guardian 18/11/2014), a favor de contratistas, petroleras y firmas bélico-industriales que lucraron con una estabilización fundada en un generalizado terrorismo de Estado repleto de prisiones clandestinas, controles policiales, torturas, allanamientos nocturnos acompañados de asesinatos y de un programa de reconstrucción que nunca benefició a la población afgana o iraquí, sino a los grandes contratistas.


Antes de lanzar la guerra contra Irak como parte de la guerra al terrorismo, Eliza Manningham Buller, entonces encargada del servicio de inteligencia británico le advirtió al primer ministro Tony Blair, socio de Bush en esa sangrienta aventura, que la guerra aumentaría la incidencia del terrorismo. Así fue. Desde el 11/S y las agresiones contra Afganistán e Irak, se quintuplicaron las bajas por ataques terroristas. Las metas de Estados Unidos y Londres eran otras, más orientadas a los negocios y al acceso de sus firmas al gas y petróleo iraquí. Así lo comprobaron mil minutas secretas del gabinete de Blair y otros documentos desclasificados, analizados por Greg Muttitt en Fuel on the Fire (2012).

Aunque la militarización de las tareas de seguridad pública desemboca en enormes tragedias humanas, Estados Unidos y sus aliados en América Latina tipo Álvaro Uribe, Felipe Calderón o Sergio Massa (del derechista Frente Renovador en Argentina) no quitan el dedo del renglón. Hace poco Agustín Rossi, el ministro de Defensa de Argentina, rechazó una iniciativa de ley para autorizar el derribamiento de aviones en un supuesto combate contra el narcotráfico o el llamado crimen organizado con el argumento de que la propuesta es una pena de muerte sin juicio previo. Este rechazo a legalizar ejecuciones extrajudiciales viene de la percepción en Argentina y mundo, sobre la severa crisis humanitaria y política por la militarización del combate al narco en Colombia y México (Stella Calloni, La Jornada, 20/11/14 p.27).


En verdad para La Convención de Naciones Unidas Contra la Delincuencia Organizada Transnacional y sus Protocolos (Convención de Palermo) el uso de la fuerza militar es la última instancia y sólo en caso de necesidad extrema, pero es la primera opción del Pentágono para el desembolso de miles de millones de dólares de la IM, desatendiendo asuntos modales como el consumo de drogas en Estados Unidos, el lavado en su sistema bancario, el flujo de armamento de asalto de Estados Unidos hacia grupos armados en México, la impunidad, corrupción o enriquecimiento patrimonial de servidores públicos.

Rossi fue claro: "(N)o es la militarización para combatir ni tomar el fusil para matar narcos, el modelo de seguridad que nosotros queremos" declarándose contra el uso de la fuerza sin control de legalidad porque, cuando se abre esa puerta (de militarizar) después cuesta muchísimo cerrarla(ibidem). Es una advertencia que cala profundo en la UNASUR y debe hacerlo de polo a polo. Pero es la puerta que Estados Unidos quiere abrir con el Plan Colombia y la IM como modelos para recomponer su dominio hemisférico, que también incluye al sur del Bravo, el cabildeo y espionaje –de la NSA– a la cúpula político-militar y empresarial, el despliegue de bases y de la Cuarta Flota.

Patricia Espinosa, ex secretaria de Relaciones Exteriores, explicó al Congreso que de la IM (N)o hay documento firmado. No es un tratado internacional.


Los más de 120 mil muertos y 32 mil desaparecidos por la guerra al narco lanzada por Calderón/Bush y continuada por Obama/Peña ayudan a explicar por qué la IM es un arreglo de facto que no se rige bajo el Derecho Penal Internacional ni bajo las leyes y la Constitución. La IM configura un crimen de Estado.

jsaxef.blogspot.com

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Martes, 25 Noviembre 2014 17:57

Peña Nieto, en el centro de la crisis

Peña Nieto, en el centro de la crisis

Enrique Peña Nieto se encuentra justo donde no quería estar desde que asumió como presidente de México: en el centro de una crisis de seguridad y violencia que reventó como crisis de derechos humanos y que, a estas alturas, ya es una crisis social, política y moral que exhibe los endebles pilares sobre los que se sostiene. El retorno del viejo PRI a Los Pinos está resultando una pesadilla que se padece por todo el país y que se percibe claramente desde todo el mundo.

Desde dentro, las movilizaciones crecen junto con la represión: once jóvenes, detenidos indiscriminadamente tras la manifestación del pasado 20 de noviembre, fueron enviados a prisiones de máxima seguridad este fin de semana, como escarmiento, mientras algunos de los padres de los estudiantes normalistas desaparecidos parecen llegar al límite y, luego de una reunión el sábado en Chilpancingo con funcionarios del gabinete de seguridad de Peña Nieto, avisan: "Si no aparecen nuestros compañeros desaparecidos, lo que sigue es un movimiento armado".

Ayer, el secretario de Marina condenó los "actos mezquinos de quienes, enmascarados, en grupos minoritarios y el rostro encubierto laceran nuestra nación". El discurso del almirante Vidal Francisco Soberón Sanz se suma al endurecimiento mostrado también por el Ejército el pasado 20 de noviembre, en la conmemoración del 1040 aniversario de la Revolución Mexicana.


Desde lejos, México no se ve mejor. "A uno le da la sensación, a la distancia, de que se trata de una especie de Estado fallido", dijo José Mujica, el presidente de Uruguay, a la edición Latinoamérica de la revista Foreign Affairs. Peor aún, dijo uno de los mandatarios con mayor autoridad moral en el mundo, pareciera que "los poderes públicos están perdidos totalmente de control, están carcomidos".

No es el único que opina así. Apenas el fin de semana pasado, el diario francés Le Monde dedicó un amplio despliegue en primera plana a las movilizaciones sociales en demanda de la aparición con vida de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa que mañana cumplen dos meses desaparecidos. El periódico parisino la llamó "La revuelta de los mexicanos contra el Estadomafia" y además dedicó un texto en interiores a la ostentosa mansión de la esposa de Peña Nieto y las sospechas de corrupción que despertaron.

Le Monde forma parte del vuelco de opinión pública internacional sobre la figura del presidente mexicano. Uno a uno, los principales diarios del mundo han ido cambiando el desmedido apoyo editorial que le brindaron a Peña Nieto durante sus primeros dos años de administración por una visión menos complaciente y hasta con críticas severas ante la ineficacia para responder a la crisis de derechos humanos que le estalló en Ayotzinapa. La revista Time, The Wall Street Journal, The Economist, The New York Times, por citar sólo a los últimos, lo mismo que casi el resto de la prensa mundial, parecen despertar a la realidad mexicana. Es el caso de Le Monde, que apenas el 8 de septiembre elogiaba la gestión de Peña Nieto y sus once reformas estructurales de envergadura. El diario francés de referencia decía entonces que Peña "da una imagen de jefe de Estado pragmático y eficaz". El sábado pasado, en un editorial, dijo que ahora la imagen de Peña Nieto "quedó en entredicho".


La desaparición forzada de 43 estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa, en Guerrero, desnudó a Peña Nieto. Por eso no tiene otra salida que la verdad y la justicia. Esto "no es negociable", ha dicho Mujica, casi en los mismos términos en que el presidente del Banco Mundial se lo dijo en su cara a Peña Nieto, hace apenas una semana. El presidente de Uruguay fue menos condescendiente que el coreano Jim Yong Kim y atribuyó la descomposición en México a una "gigantesca corrupción" que pareciera haberse instalado en el país "como una tácita costumbre social".

La entrevista de Mujica en Foreign Affairs Latinoamérica será publicada en la edición de enero 2015 de la revista, que adelantó una parte en su web, lo que provocó la molestia de la administración de Peña Nieto, que expresó su "sorpresa y rechazo". La cancillería mexicana llamó el fin de semana al embajador uruguayo. La presidencia de la República Oriental del Uruguay emitió un comunicado de prensa diciendo siempre no, México "no es un Estado fallido".


Apenas hace 10 meses, Peña Nieto otorgó a Mujica la Orden Mexicana del Aguila Azteca. En un acto realizado en La Habana, Cuba, el presidente mexicano alabó a su homólogo uruguayo: "Es admirable su forma de entender y hacer política; su experiencia y filosofía de vida lo hacen un gran estadista de nuestro siglo, como hombre sobrio, líder social y ciudadano del mundo. Estoy seguro de que usted seguirá siendo ejemplo para ésta y futuras generaciones de uruguayos y latinoamericanos".

A Mujica no le es ajeno México. "Me siento un amigo de corazón de México. Por razones culturales, por los compatriotas en el exilio que recalaron allí, algunos compañeros de mi alma, otros compatriotas todos", dijo el 28 de enero, al recibir de Peña Nieto la máxima condecoración que otorga el Estado mexicano a un extranjero. Tampoco desconoce la represión, él mismo vivió en la clandestinidad y fue preso político de la dictadura cívico-militar uruguaya.


Por eso apela a "lo mejor de México" a hacer que el caso Ayotzinapa se resuelva y dé pie para seguir con los casos de los 22 mil desaparecidos que reconoce el gobierno mexicano, con los demás muertos "que no están ni siquiera reclamados".
Mujica no oculta el escándalo que significa que en México "la vida humana es menos que la de un perro", ni las causas de fondo que lo propician: "Es muy difícil que esto suceda en una sociedad moderna, porque además no es ninguna lucha política, es corrupción de cabo a rabo. Es todavía peor que la dictadura, porque las dictaduras, siendo feroces, por lo menos tienen un enfoque que pretende ser político. Esto es corrupción, esto es un negocio, es plata". Si uno atiende las reflexiones de Mujica, el caso Ayotzinapa explica la reacción global ante la barbarie en México. El problema no es sólo interno, "tiene un nivel que ya traspasa lo de México. Es un problema de la humanidad. Son cosas que en el mundo de hoy no deberíamos permitir, porque la civilización que tenemos tiene muchísimos defectos, pero el progreso y la marcha de esa civilización no tiene que atar las manos. Hay cosas que no se pueden permitir. Estas cosas podrían ser en el Medioevo, pero no pueden ser en el mundo de hoy".

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Sábado, 22 Noviembre 2014 08:47

OTAN: peligro para la paz mundial

OTAN: peligro para la paz mundial

La mitología oficial dice que entre 1945 (o 1946) y 1989 (o 1991) Estados Unidos y la Unión Soviética (URSS) se confrontaron entre sí continuamente –en lo político, militar y, sobre todo, ideológico. A esto se le llamó guerra fría. Si ésta fue una guerra, la palabra que debemos subrayar es fría, dado que estas dos potencias nunca se involucraron en alguna acción militar directa contra la otra a lo largo de todo este periodo.

 

No obstante, hubo varios reflejos institucionales de esta guerra fría. En cada uno de ellos fue Estados Unidos, no la URSS, quien dio el primer paso. En 1949, los tres países que ocupaban Alemania combinaron sus zonas para crear la República Federal de Alemania (RFA) como un Estado. La Unión Soviética respondió remodelando su zona como la Republica Democrática Alemana (RDA).


En 1949, la OTAN fue establecida por 12 naciones. El 5 de mayo de 1955, las tres potencias occidentales terminaron oficialmente su ocupación de la RFA, reconociendo a ésta como un Estado independiente. Cuatro días después, la RFA fue admitida como miembro de la OTAN. En respuesta, la URSS estableció la Organización del Tratado de Varsovia (OTV) e incluyó a la RDA como uno de sus miembros.
Se suponía que el tratado que estableció la OTAN aplicaría únicamente dentro de Europa. Una razón era que los países de Europa occidental tenían todavía colonias fuera de Europa y no deseaban permitir que ninguna agencia tuviera la autoridad de interferir en sus decisiones políticas respecto de estas colonias. Los momentos de confrontación aparentemente tensa entre ambos bandos –el bloqueo de Berlín, la crisis cubana de los misiles– todos terminaron con un resultado que mantenía el statu quo prevaleciente. La más importante invocación de los tratados para involucrarse en acciones militares fue aquella de la URSS que exigía actuar dentro de su propia zona contra eventos que resultaran peligrosos para la URSS –Hungría en 1956, Checoslovaquia en 1968, Polonia en 1981. Estados Unidos intervino políticamente bajo circunstancias similares, como cuando ocurrió la potencial entrada al gobierno italiano del Partido Comunista.


Este breve recuento resalta el objetivo real de la guerra fría. No era la intención de ésta transformar las realidades políticas del otro lado (excepto en algún momento muy lejos en el futuro). La guerra fría era un mecanismo para que cada bando mantuviera controlados a sus satélites, mientras se mantenía un acuerdo de facto de ambas potencias para dividir el planeta a largo plazo en dos esferas, un tercio para la URSS y dos tercios para Estados Unidos. La prioridad fue puesta en que cada lado garantizara la no utilización de la fuerza militar (en particular armas nucleares) en contra del otro. Esto vino a conocerse como la garantía contra la destrucción mutuamente asegurada.
El colapso de la URSS en dos etapas –la retirada de Europa oriental en 1989 y la disolución formal de la URSS en 1991–, en teoría debió ser el fin de la función de la OTAN. De hecho, es bien sabido que cuando el presidente Mikhail Gorbachev, de la URSS, accedió a incorporar la RDA a la RFA, se le hizo la promesa de que no habría la inclusión de los Estados del Tratado de Varsovia a la OTAN. Esta promesa se violó. Y, en cambio, la OTAN asumió por completo un nuevo rol.


Después de 1991 la OTAN se confirió a sí misma el papel de policía mundial, según para cualquier cosa que considerara soluciones políticas apropiadas para los problemas del mundo. El primer esfuerzo importante de este tipo ocurrió en el conflicto Kosovo-Serbia, donde el gobierno estadunidense echó su peso tras el establecimiento de un Estado de Kosovo y un cambio de régimen en Serbia. Esto fue seguido de otros esfuerzos –en Afganistán en 2001 para expulsar a los talibanes, en Irak en 2003 para cambiar el régimen de Bagdad, en 2014 para combatir al Estado Islámico (ISIS) en Irak y en Siria, y en 2013-2014 para respaldar a las llamadas fuerzas pro occidentales en Ucrania.
Es un hecho que utilizar a la OTAN misma resultó difícil para Estados Unidos. Por alguna razón hubo varias clases de renuencias de los miembros de la OTAN en torno a las acciones emprendidas. Y otra razón fue que, cuando la OTAN se involucró formalmente, como en Kosovo, los militares estadunidenses se sintieron constreñidos por la lentitud de la toma de decisiones políticas en torno a las acciones militares.


Así que, ¿por qué emprender la expansión de la OTAN en vez de su disolución? Esto de nuevo tuvo que ver con la política al interior de Europa y con el deseo estadunidense de controlar a sus supuestos aliados. Fue en el régimen de Bush que el entonces secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, hablaba de una vieja y una nueva Europa. Por vieja Europa se refería en especial a la renuencia francesa y alemana a estar de acuerdo con las estrategias estadunidenses. Él veía que los países de Europa occidental se apartaban de sus lazos con Estados Unidos. Su percepción era, de hecho, correcta. En respuesta, Estados Unidos confió en cortarle las alas a los europeos occidentales introduciendo a los Estados de Europa oriental a la OTAN, los cuales Estados Unidos consideró más confiables aliados.


El conflicto en torno a Ucrania ilumina el peligro de la OTAN. Estados Unidos ha buscado crear nuevas estructuras militares, obviamente apuntando a Rusia, bajo la excusa de que estaban pensadas para una hipotética amenaza iraní. Conforme avanzó el conflicto ucranio, revivió el lenguaje de la guerra fría. Estados Unidos utiliza a la OTAN para presionar a los países de Europa occidental para que estén de acuerdo con acciones anti-rusas. Y dentro de Estados Unidos, el presidente Barack Obama está bajo presión pesada para moverse con fuerza contra la llamada amenaza rusa a Ucrania. Esto se combina con la enorme hostilidad en el Congreso estadunidense ante cualquier acuerdo con los iraníes respecto del desarrollo nuclear.


Las fuerzas que en Estados Unidos y Europa occidental buscan evitar la riesgosa locura militar corren el riesgo de ser superados por ésos que sólo pueden ser llamados el partido de la guerra. La OTAN y lo que simboliza hoy representa un severo peligro, pues entraña el reclamo de los países occidentales de interferir en cualquier parte a nombre de las interpretaciones occidentales de las realidades geopolíticas. Esto sólo puede conducir a conflictos ulteriores altamente peligrosos. Renunciar a la OTAN como estructura sería el primer paso hacia la salud mental y la sobrevivencia del mundo.


Traducción: Ramón Vera Herrera

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