Lunes, 30 Diciembre 2019 07:22

La seductora velocidad

La seductora velocidad

Hacer todo más de prisa; buscar la inmediatez en lo que nos ocupa: comprar a la distancia y con la entrega más rápida posible; transferir dinero o capitales sin demoras, pagar instantáneamente y con factura incluida; llamar por teléfono sin dilación; mandar mensajes y recibir respuesta presurosa, de preferencia que sea satisfactoria; compartir las experiencias sin demasiada reflexión, prácticamente en tiempo real y si va con una imagen mucho mejor; avisar de lo que hacemos a quienes siguen en las redes, lograr que les guste, que ya se encargarán de difundirlo. Todo esto será más satisfactorio si se utiliza la tecnología más avanzada, el dispositivo de última generación y con la aplicación más reciente.

Conseguir ser el más rápido. La barrera de los 10 segundos en la carrera de los 100 metros planos fue rebasada por Jim Hines en 1968, cuando los corrió en 9.95 segundos. Le siguieron Calvin Smith, en 1983, con 9.93; Carl Lewis hizo 9.92, en 1991; Leroy Burrell, 9.90, en 1991, y lo supera de nuevo Lewis, el mismo año, con 9.86. Burrell rebaja una centésima de segundo en 1994, y Donovan Bailey, una más, en 1996. Maurice Green hace 9.79 en 1999; Asafa Powell, entre 2006 y 2007, reduce el tiempo hasta 9.74, y el jamaiquino Usian Bolt lo desbarata en tres ocasiones sucesivas, hasta ponerlo en 9.58, en 2009. El proceso ha sido constante, pero lento; se recortaron 37 centésimas de segundo en 41 años. Se podrá más.

La velocidad tiene otras vertientes menos deportivas. Las guerras han avanzado más velozmente. Los aviones de la Royal Air Force británica y de la Fuerza Aérea estadunidense tiraron sobre Dresde, en dos días de febrero de 1945, bombas que causaron alrededor de 40 mil muertos. En agosto del mismo año una bomba atómica estalla en Hiroshima a unos centenares de metros de la tierra y mata al instante a 75 mil personas. Si se habla de velocidad hay que ampliar el ángulo de visión.

En la actividad económica la velocidad es un elemento singular. Tiene que ver con la productividad en la producción de bienes y servicios. Hacer más en un menor tiempo y con los recursos necesarios. Esa es la historia de la producción en masa, del “fordismo” a la robotización, a las computadoras, las impresoras digitales y un gran etcétera. Rapidez, ahorro de tiempo con la adaptación de las capacidades y la diferenciación de las exigencias laborales, esa es la norma de la competencia en el mercado, cuando menos hasta donde dan las ventajas de la monopolización o de las patentes.

La ganancia derivada de producir, pero también las rentas que resultan de la especulación, tienen una estrecha relación con el tiempo, con la velocidad con que se cumplen los procesos desde el abastecimiento de insumos de todo tipo, incluyendo el trabajo y el capital, hasta la distribución de los productos en los mercados. Sí, para usar un lugar común: “Los Tiempos Modernos” extendidos hasta donde sea posible o necesario.

La inmediatez a toda costa es una obsesión social. La velocidad en las transacciones financieras es también clave en la generación de ganancias. Time is money, el tiempo tiene valor, su expresión monetaria cuenta, y mucho, mientras más eficazmente se use más rentable será.

Esto se expresa de manera clara en las transacciones de alta frecuencia ( high frequency trading) que se utilizan en bancos y fondos de cobertura. Se trata de plataformas automatizadas que operan con potentes computadoras y usan una serie de complejos algoritmos para comprar y vender instrumentos financieros de la manera más rápida.

Se trata de tecnologías para localizar la oferta y la demanda de títulos en los mercados y hacerlas efectivas al reducir el tiempo en que permanecen latentes. En instantes se establecen las posiciones de quien vende y compra, y se liquidan. Esto puede hacerse en grandes volúmenes y enorme cantidad de transacciones en muy poco tiempo. Al final del día se consigue un mayor rendimiento por el arbitraje entre los precios de compra y venta y que la posición de los intermediarios sea la más eficiente posible, sin que queden órdenes descubiertas que puedan generar pérdidas.

Los algoritmos identifican incluso las tendencias en los mercados financieros a escala global y realizan transacciones de manera automática antes que otros, explotando las ventajas. Todo eso sin generar producción o empleo, pero sí ingresos extraordinarios para los participantes.

La velocidad es la clave, pues las transacciones se hacen en segundos. Las ganancias se generan por hacer operaciones financieras con una ventaja de milisegundos por encima de la competencia. Fracciones de segundo, como en la caso de Hines y Bolton en un tiempo comprimido.

Con esto han surgido empresas dedicadas a crear la tecnología para acrecentar la velocidad en las transacciones. Se invierte en torres de comunicación, en grandes extensiones de cableado y reducir el tiempo para hacer transacciones entre Nueva York, Londres y Tokio.

La cuestión remite a la manera en que se consigue la imparable recomposición de las condiciones sociales y políticas en el ambiente de la globalización y el desarrollo tecnológico. Son fuerzas que no están a la vista, corrientes que definen las formas de vida, las expresiones del poder y las manifestaciones de la riqueza. ¿Qué tan rápido será 2020?

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El comercio latinoamericano cae un 10% en medio del frenazo económico global

El descenso proyectado por la Cepal sitúa a los intercambios regionales en el nivel más bajo en una década

América Latina no se quiere a sí misma como socio comercial y el frenazo global no ayuda. Los intercambios dentro de la región se contraerán un 10% en 2019 tras dos años de recuperación, según las proyecciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) publicadas este martes en su informe anual Perspectivas del comercio internacional. La reducción coloca a los intercambios regionales en el nivel más bajo en una década y pone de manifiesto las conexiones deficientes entre los países del bloque.

Paradójicamente, los lazos con el vecino de enfrente son más tenues que con el que vive dos calles más allá. Las proyecciones de la Cepal muestran que el comercio dentro de Latinoamérica cae más que los intercambios entre el subcontinente y el resto del mundo, que están previstos que se reduzcan en apenas un 0,1%. Es decir, la región deja de comerciar consigo misma antes que con los demás países.

Con este descenso, apenas el 15,5% del comercio del subcontinente será con países de la región, una tasa muy baja comparada a la de otras partes del mundo − Europa tiene un 60% de intercambios regionales−. La secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, apunta a la necesidad de superar ese rezago. “Llegamos a estar en 21% cuando se creó Mercosur [1991]; al menos deberíamos llegar a ese porcentaje y aún así estaríamos por debajo de Europa y Asia”, asegura.

Más allá de sus fronteras, los países latinoamericanos también están comerciando menos con el resto del mundo. La Cepal proyecta que para 2019 el valor de las exportaciones disminuya un 2% y el de las importaciones, un 3%. Cuanta mayor es la dependencia en productos básicos, mayor es la caída. El precio de 26 de las 30 principales exportaciones de la región ha bajado, entre ellos el del azúcar de palma − un 33% −, el carbón −un 22% − y el petróleo − un 10%−. Venezuela, antigua potencia petrolera que vive inmersa en una profunda crisis económica, vuelve a tocar fondo. En 2019, el país importará un 60% y venderá un 50% menos al resto del mundo que en 2018, según las predicciones de la Cepal.

En el otro lado de la cuerda, México es uno de los países que mejor aguanta el tirón. Sus exportaciones crecerán casi el 3% en 2019. La guerra comercial entre las dos grandes potencias le ha beneficiado, gracias a la sustitución en EE UU de las importaciones chinas por las mexicanas. “México no necesita al resto de la región porque está incorporado a las cadenas de producción global”, resume Ignacio Martínez, economista de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Pero el caso mexicano es una de las pocas excepciones. El estancamiento de la demanda global e interna explica parte del declive del comercio regional. Las ventas a la Unión Europea se han desplomado casi un 8% y el crecimiento de los envíos a China se ha ralentizado. Paralelamente, el apetito de la región por sus propios productos también se hunde por un crecimiento económico letárgico que la Cepal proyecta en un 0,2% para 2019.

Ante este panorama, la receta pasa por mejores carreteras y puertos y por una mayor integración, según el organismo. Alicia Bárcena sostiene que la región debe “repensar su reinserción en el comercio internacional” más allá de los productos básicos. Menos petróleo y más smartphones, ese es el objetivo. “Latinoamérica tiene una historia de extraer materia prima y sacarla al exterior. Un patrón que no hemos podido resolver”, afirma.

Además, el organismo estima que se necesita invertir un 6% del PIB anual en infraestructura y en servicios, frente al 1,8% actual, para enfrentar el problema. En la actualidad, solo un 23% de las carreteras en América Latina están pavimentadas. “No hay un corredor logístico de Sudamérica al centro y norte del continente y los itinerarios aeroportuarios son principalmente de Asia”, coincide Ignacio Martínez, de la UNAM. Como ejemplo, la red ferroviaria es un parche de vías con siete anchos distintos. Un rompecabezas de hierro que da idea del desafío al que se enfrentan los intercambios comerciales de la región en pleno frenazo global.

Por Jon Martín Cullell

México 29 OCT 2019 - 20:38 COT

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Hidroeléctrica de Itaipú: invasión militar, acuerdo secreto y traición a la patria entre Brasil y Paraguay

Itaipú, la segunda central hidroeléctrica más grande del mundo, es, desde hace más de medio siglo, foco de reclamaciones constantes entre Paraguay y Brasil, que en los acuerdos originales compartían a partes iguales la soberanía 

El presidente paraguayo, Mario Abdo Benítez, se salva in extremis del juicio político por un escándalo que tiene que ver con una renegociación secreta y desigual del acuerdo con Brasil sobre la central

Paraguay había aceptado aumentar la compra de energía más cara y reducir la compra de la potencia más barata para beneficiar a Brasil

 

Muy poco ha faltado para que el Parlamento paraguayo invocase el artículo 225 de la Constitución Federal, ese que describe los procedimientos de juicio político a los dirigentes del Estado. El delito: traición a la patria. Los acusados: el presidente Mario Abdo Benítez y su vicepresidente, Hugo Velázquez. Todo por un acta bilateral secreta entre Paraguay y Brasil relacionada con la contratación de potencia de la segunda central hidroeléctrica más grande del mundo, Itaipú, de soberanía compartida.

Una comisión bicameral de investigación está interrogando a todos los implicados. Este martes 27 de agosto ha pasado por allí Hugo Saguier Caballero, hasta hace unos días embajador de Paraguay en Brasil, y una de las primeras bajas colaterales del tumulto, cuando lo secreto se hizo público. Saguier fue el que firmó el acta en representación de Paraguay. El acuerdo obligaba a Paraguay a comprar más potencia de la energía más cara y así generar un excedente de la más barata del que se podrían aprovechar las empresas brasileñas.

Antecedentes históricos de un tratado desigual 

Itaipú, en el río Paraná, frontera natural entre Brasil y Paraguay, supuso, en los años sesenta y setenta, la materialización de un proyecto mastodóntico nacido de la necesidad brasileña y de una invasión militar previa. Paraguay arrastraba todavía las heridas de las guerras del pasado, fatídicas para ellos, y el fantasma del dominio brasileño amenazaba con regresar y perpetuarse, sobre todo con el golpe de Estado de 1964 y el inicio del régimen militar. El general Stroessner ya gobernaba Paraguay.

La creciente demanda energética de Brasil requería medidas drásticas. Puerto Renato fue el origen de la actual contienda. Con el objetivo estratégico de controlar los denominados Saltos del Guairá, en el río Paraná, las Fuerzas Armadas brasileñas enviaron un destacamento a un territorio aún en disputa diplomática, no definido, o definido ambiguamente, por los tratados internacionales. Allí construiría Brasil la solución a su necesidad energética. La intervención de Estados Unidos, en cambio, propició el acuerdo de 1973 para que la hidroeléctrica, finalmente ubicada en la zona de Itaipú, en el mismo río Paraná, naciera como un proyecto compartido.

Las evidentes diferencias entre ambos países y la forma violenta de encajar la solución originaria generaron un documento desigual. Por decreto ambas naciones son dueñas del 50% de la potencia garantizada –energía más cara, pero cuya cantidad puede conocerse de antemano y es fija– y del 50% de la no garantizada –más barata porque depende de incrementos que provocan factores externos–. Sin embargo, en la práctica, la mayoría de la energía (más del 90%) viaja rumbo a Brasil, debido a la mayor demanda. Paraguay –mediante la Administración Nacional de Electricidad paraguaya, ANDE– le vende su excedente a la estatal brasileña Electrobras, pero no a precio de mercado, sino a uno mucho menor, con las consiguientes pérdidas para Paraguay.

Por otra parte, Brasil señala que Paraguay, aprovechándose de la preferencia que le otorga un acta firmada en 2007, divide sus compras entre potencia garantizada y potencia no garantizada para ahorrarse gastos. Brasil, en el acta secreta que ha desatado la polémica, presiona para que Paraguay aumente los niveles de compra de potencia garantizada hasta 2022, fijando previamente los valores (y reduzca los de la potencia no garantizada). Esto supondría, según ANDE, un gasto extra a Paraguay de 250 millones de dólares cada año por aprovechar su propia energía.

Presión, irresponsabilidades, dimisiones

Ante una modificación tan sustancial del Tratado de Itaipú todo ha apuntado hacia el presidente paraguayo y su vicepresidente. Acorralados, Abdo Benítez y Velázquez han desviado las culpas hacia su ministro de Exteriores, Luis Castiglioni –que ya no está en el cargo–, y este a su vez hacia el mencionado exembajador de Paraguay en Brasil. Los dirigentes de la ANDE fueron testigos también de la presencia en las reuniones de un consultor independiente que decía representar al vicepresidente. Irresponsabilidades en cadena que desembocaron en dimisiones grupales de altos cargos.

Pedro Ferreira, que dimitió como presidente de ANDE, no se cansa de repetir que avisó al presidente Abdo Benítez, al vicepresidente, al canciller y al embajador de Paraguay en Brasil, de que el documento del acuerdo era nocivo para los intereses paraguayos y no se debería firmar. El aumento de costes y de tarifas para Paraguay y el encorsetamiento eran notorios. Recomendaba además añadir un punto en el que Paraguay pudiera vender libremente la potencia sobrante a precios de mercado. El punto jamás fue incluido en el acta. Los empresarios brasileños estaban esperando los resultados, ansiosos de hacerse con esta energía sobrante, que además es más barata, para comercializarla en Brasil.

El equipo diplomático brasileño en las negociaciones estuvo capitaneado por el canciller Ernesto Araújo y por el embajador Pedro Miguel da Costa e Silva, secretario de negociaciones bilaterales y regionales en las Américas. Sus movimientos resultaron implacables. "Estaban presentes la delegación de Brasil y la delegación de Paraguay, y se me hace muy difícil entender que ahora se diga que hubo un déficit de información del lado paraguayo. Con todo el respeto, eso no es un problema de Brasil", se puede escuchar desde la parte brasileña en una de las últimas conversaciones filtradas, ante las excusas de los técnicos paraguayos, que decían no haber visto nunca antes el acta definitiva.

El acta bilateral, por petición expresa del Ejecutivo paraguayo a Jair Bolsonaro, quedó anulada. Un favor impagable. Pero la lista de favores pendientes de Abdo Benítez no termina ahí. Su futuro político ha pendido de un hilo durante semanas debido a la falta de apoyo de una de las vertientes del Partido Colorado, precisamente la que controla el expresidente Horacio Cartes, el 'Honor Colorado'. Los votos de esa mitad de su propia agrupación le hubieran empujado sin freno hacia el juicio político, para satisfacción de la oposición. En el último momento, sin embargo, Cartes le ha levantado la condena. Ahora nadie duda que esa inestimable ayuda le pasará factura a Abdo Benítez, quedando los tres años que restan de legislatura a expensas del exmandatario, que maneja el poder entre bambalinas.

Las calles tardarán algo más en perdonar a Abdo Benítez. La población no admite lo que considera toda una cesión de soberanía, una muestra de entreguismo y un oscuro negocio a espaldas de la nación.

Por Víctor David López

27/08/2019 - 22:02h

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Lunes, 05 Marzo 2018 06:34

La entrega del petróleo

La entrega del petróleo

Quiero dejar por escrito, una alerta de cara al futuro: se han creado las condiciones y se ha dado inicio a la entrega de nuestro petróleo y gas, en una vuelta de la nefasta “apertura petrolera”.

Esto ha sucedido de la mano de un gobierno que se proclama Chavista pero que, en medio del caos económico, del cual tiene la mayor responsabilidad, está echando por tierra uno de los principales aciertos del Comandante Chávez como ha sido su política petrolera. El madurismo, cual “caballo de Troya”, le abre las puertas a las transnacionales petroleras, quienes gustosamente volverán al saqueo de nuestro país.

En medio de la diatriba de la política con “p” minúscula, con su escarceo diario, arbitrariedades, insultos de todo tipo y la guerra de “twitters”, se han venido socavando los pilares que sostienen a nuestra política de Plena Soberanía Petrolera.

Uno de estos pilares es PDVSA. Durante la IV República, la “apertura petrolera” convirtió a PDVSA en un administrador de contratos, el Ministerio de Energía y Minas de entonces había cedido sus competencias a la operadora y ya no sería más el asiento de la política petrolera.

Así, la vieja PDVSA no solo entregó a las transnacionales las mejores áreas de la Faja Petrolífera, sino que la renombró Faja Bituminosa, y, en base a ese fraude, derogaron todo el régimen fiscal petrolero existente, se aceptaron las regalías de 1%, el impuesto sobre la renta No petrolero, se prometieron nuevas áreas de expansión, se aceptó el arbitraje internacional, se cedió el control de las exportaciones y de las operaciones de producción a las “Asociaciones Estratégicas”. Era el fin de la empresa nacional, y de una política petrolera nacional.

La vieja PDVSA, no sólo ya no volvería a operar, sobre todo en las nuevas áreas y prospectos de la Faja Petrolífera del Orinoco, sino que se iría desprendiendo de todas sus actividades medulares: taladros, inyección de agua, de gas, procesamiento de gas, transporte, además de la propia producción de petróleo, a través del otorgamiento de “convenios operativos” a empresas privadas, donde la vieja PDVSA era responsable de su diseño y asignación en distintas rondas, con la correspondiente flexibilización de condiciones fiscales para las empresas y aceptación del arbitraje internacional, ya en ejercicio de lo que sería su rol como “agencia petrolera” en sustitución del Ministerio de Energía y Minas.

El proyecto Cristóbal Colón tenía en su intención y diseño el modelo de lo que sería la apertura petrolera en desarrollo: regalías de 1%, operadoras transnacionales, arbitraje internacional, todo el gas para la exportación, cero industrialización de los hidrocarburos en el país.

De hecho, el esfuerzo aperturista, siguió avanzando durante el inicio del Gobierno del Comandante Chávez, donde lograron promulgar la Ley Orgánica de Hidrocarburos Gaseosos, que abría las puertas a la privatización del sector y la resistencia que hicieron, a través de la Vieja PDVSA a la nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos, hasta que llegaron a la confrontación con el Estado, desde su participación en el Golpe de Estado de 2002, hasta el Sabotaje Petrolero del 2002/2003, donde sus agentes nacionales fueron derrotados y las transnacionales se “replegaron” y concentraron su acción en las Juicios de Arbitraje internacional tanto en contra de la empresa, como en contra de la República.

A las transnacionales no les interesa que los países productores tengan sus propias y fuertes empresas nacionales, operadores propios, capaces de desarrollar los recursos de su país atendiendo a una visión e interés de país petrolero. Fue sólo a partir de la llamada “revolución de la OPEP” en 1973, cuando los países productores tuvieron sus propias empresas nacionales, tomando el control de las operaciones, cuando la organización, fundada en 1960, tendría efectivamente la posibilidad de incidir definitivamente sobre el precio del petróleo.

A partir de allí el enfrentamiento entre las transnacionales y las empresas nacionales petroleras ha sido permanente, en todos los terrenos, desde la competencia, la tecnología, los mercados, hasta cuestionar su propio carácter “nacional”, tratando de “capturar” a sus cuadros gerenciales, técnicos, legales, en sus centros de enseñanza y de pensamiento, hasta lograr “capturar” a la propia empresa y entonces, como sucedió con la vieja PDVSA en nuestro país, se convierten en agentes, vehículos, de los intereses transnacionales, ahora representados en el país por el rostro de la empresa nacional.

Una matriz o proceso que antecede o acompaña los procesos de apertura petrolera es el debilitamiento y/o descalificación de la empresa nacional, se cuestiona su visión nacional, su subordinación al Estado, el control que el mismo ejerce sobre sus decisiones y propiedad, en consecuencia, se les acusa de falta de “transparencia”, “opacidad” y corrupción. Por eso, instan a las empresas nacionales a “modernizarse” entendido esto como abrirse al capital transnacional, a su control, su escrutinio, ceder su propiedad, operaciones y que sus decisiones tengan solo motivaciones comerciales, renunciando a su carácter nacional.

El gobierno se ha trazado una línea de debilitar y golpear a nuestra empresa nacional, la Nueva PDVSA. No termino de entender las motivaciones del ensañamiento del madurismo en contra de nuestra principal empresa en el país, no existe otra igual, ni tan poderosa, la única capaz de competir internacionalmente, la quinta a nivel mundial, y es 100% propiedad del Estado.

No hay otra empresa tan estratégica para el Estado venezolano, ni para el país, como la Nueva PDVSA, por ello su propiedad está reservada al Estado en nuestra Constitución. Nosotros la recuperamos del sabotaje petrolero, la reconstruimos desde sus cimientos, sus cuadros técnicos y gerenciales, sus trabajadores, sus miles y miles de jóvenes profesionales acudieron al llamado de la patria para recuperar la empresa desmantelada durante la apertura petrolera y destrozada por el Sabotaje Petrolero.

Le dimos el carácter nacional y popular que la empresa nunca tuvo, por primera vez, la Nueva PDVSA se convirtió en una empresa nacional, al servicio del pueblo venezolano, subordinada al Estado en cumplimiento de las misiones estratégicas que le fueron encomendadas.

Además, rescatamos todas las capacidades operativas de la empresa y abarcamos nuevas áreas operacionales que nunca habíamos asumido. Revertimos con éxito todas las operaciones que habían sido privatizadas o cedidas durante la apertura y lo más importante, fuimos capaces de asumir con éxito las vastas áreas nacionalizadas en el 2007, en la Faja Petrolífera del Orinoco y atraer a las empresas petroleras internacionales, las más importantes de ellas, a invertir en nuestro país, pero absolutamente subordinados a nuestras Leyes y nuestro régimen Fiscal Petrolero, restablecido por la Revolución, con plena soberanía jurisdiccional y nuestra empresa nacional operando y exportando con éxito.

A partir del 2014 comenzó el desmontaje de nuestra Nueva PDVSA, se le ha golpeado en el corazón, en sus trabajadores, sus técnicos, gerentes, se les ha acusado de corruptos y se ha generalizado una persecución que ha acabado con la autoestima y respeto que los trabajadores se ganaron al calor de la batalla por la Plena Soberanía Petrolera y la reconstrucción del país. Antes de ser acusados de corruptos, pasaron tres años persiguiendo a los “ramiristas”, desmantelando sin ningún tipo de cuidado ni responsabilidad todas las capacidades técnicas y gerenciales de nuestra empresa.

La incapacidad manifestada por el gobierno de Maduro tal vez tiene su mejor expresión en el desastre de PDVSA. Se colocaron personas sin ninguna experiencia, ni capacidad, a dirigir un sector tan complejo, difícil como el petrolero. El madurismo desprecia el estudio y el trabajo, el conocimiento y experiencia acumulada de tantos años en nuestra Nueva PDVSA y estoy hablando de experiencia en tiempos de Revolución, con Chávez.

No es fácil dirigir una empresa como PDVSA y cumplir todas las tareas asignadas por el Estado, estamos hablando de una cantidad inmensa de tareas en la batalla por la derrota de la pobreza en nuestro país. Lo hicimos y lo hicimos bien. Lo hicimos durante más de diez años con un Jefe muy estricto y exigente: el Comandante Chávez. Pero lo hicimos en base a capacidad, estudio y mucho pero mucho trabajo. Allí están los números y está la gestión, es una de las pocas gestiones que todo el país conoció de primera mano, porque rendíamos cuenta todos los domingos en Aló Presidente, porque entregamos obras, porque asumimos retos públicamente, porque fuimos capaces de traer al país más de 480.000 millones de dólares. Éramos el instrumento del Estado para el ejercicio pleno de la soberanía sobre el manejo del petróleo, en nuestra política internacional, alianzas estratégicas, soberanía sobre nuestro territorio, sobre todos nuestros recursos.

Esa era la PDVSA de Chávez. ¿Que ha pasado desde el 2014?, es increíble que la respuesta sea tan simple como absurda, el madurismo quería “controlar” a PDVSA, poner a sus acólitos, así mismo, como si fuese una cosa sencilla, no importa si tenían capacidad o experiencia, no importa, había que desplazar al “ramirismo”, al Chavismo, a cualquier grupo humano que no fuese el suyo. Querían a los “suyos” y eso es lo que hay en la Junta Directiva de PDVSA y sus filiales, no puedo poner en duda las intenciones de los que asumen esas responsabilidades, yo no soy de esos irresponsables que emiten acusaciones, juzgan y descalifican sin siquiera una prueba, pero lo que, si les puedo decir, es que los que han asumido la dirección no tienen ni la capacidad, ni la experiencia, ni el conocimiento.

En una empresa petrolera, así como en la ingeniería y las matemáticas, el desempeño se mide por resultados. Veamos, ¿no es suficiente que la producción de petróleo haya caído desde el 2013 hasta hoy día en más de 1.2 millones de barriles diarios, para darse cuenta que la gestión en este periodo ha sido un desastre?, a diferencia de otros países, como México y su yacimiento en Cantarell, no se trata de ningún fenómeno geológico, ni nada extraordinario, es más trágico y sencillo: incapacidad, subestimación, improvisación.

Quien adelanto la “vendetta” contra la obra de Chávez, contra mí y contra los “ramiristas” debe estar satisfecho, porque controlan la empresa, pero ¿a qué costo? y ¿por qué?, parece no importar mucho, solo querían quitar del medio los obstáculos a sus planes. Los que han hecho la tarea, lo han hecho con saña y con hambre de poder, ambiciones, muchos negocios y compromisos con grupos económicos.

El costo que vamos a pagar es muy alto, lo va a pagar, lo está pagando, todo el país. Ahora que la empresa está por el suelo y todos sabemos que así será muy difícil recuperarla, a pesar de las promesas y los anuncios de recuperar un millón de barriles en “cuestión de meses” como han dicho, porque sabemos que eso no es más que otro “blofeo”, otro anuncio sin fundamento, que demuestra un profundo desconocimiento de cómo funciona una empresa de estas dimensiones. Lo que va a pasar realmente, es que van a seguir entregando el petróleo y el gas a empresas transnacionales, de cualquier tamaño o calidad, es una rebatiña, ya lo están haciendo.

Están llamando a las empresas privadas, nacionales e internacionales, a que asuman la producción, se negocia con el “agua al cuello”, en una desesperada posición de debilidad, producto de la pésima gestión de estos últimos cuatro años. A cambio, las empresas piden “flexibilizar” las condiciones, piden las mejores áreas, piden que PDVSA ceda en su participación, ceda áreas en plena producción, donde ya las inversiones fueron hechas, a cambio de desesperados auxilios financieros, para paliar la mala gestión económica en el manejo de la deuda, se entregan las mejores áreas petroleras, es así de simple: una privatización de PDVSA.

Para pagar favores políticos o lograr los famosos “acuerdos” con la oposición se entregan áreas en producción a relacionados con líderes de la oposición, se rematan activos de la empresa, que son del país.

Se han entregado proyectos emblemáticos del Comandante Chávez, proyectos muy importantes para garantizar el abastecimiento de nuestro mercado interno y para la necesaria industrialización de los hidrocarburos, los proyectos de gas costa afuera, tanto el Proyecto Rafael Urdaneta y el Mariscal Sucre, ¿se recuerdan del “Perla 3X” ?, ¿del “Cruz de Mayo” ?, ese gas, lamentablemente, no vendrá a la patria.

Se crean nuevas empresas, a la cuales se les asigna campos importantes, pero que sencillamente no tienen ni capacidad ni experiencia operacional. Se han convertido en agencias de proyectos y “negocios”. Obtienen un área y luego salen a buscar las empresas operadoras. Así, ha pasado en áreas tan importantes como la Faja Petrolífera del Orinoco y en áreas tradicionales.

Se han otorgado “descuentos” en las ventas de petróleo, por eso se ataca a los mecanismos establecidos de “fórmula de precios”, que son públicos, verificables. En comercio y Suministro los “traders” son los que “resuelven” las emergencias y el comercio de hidrocarburos en esta debilitada e intervenida PDVSA. El sector refinación por el suelo, experimentando con distintas modalidades de gestión, todas incapaces de enfrentar la profunda pérdida de capacidad para refinar y procesar, igual están los mejoradores, lo cual se traduce en una importación masiva de productos, fallas en el abastecimiento interno, importación de nafta para producir crudo pesado y ventas de crudo de la Faja, semi procesado por falta de capacidad de los mejoradores, con descuentos por calidad.

Una PDVSA débil, sin capacidades para producir el petróleo y el gas que necesitamos para nuestro desarrollo, es la antesala de la entrada al país de todo tipo de empresas para hacer el trabajo que antes hacía PDVSA. Entonces vendrán, como ya lo han convertido en una práctica, las excusas: el “precio del petróleo”, la “corrupción”, la “conspiración”, etc. Pero el daño está hecho y el retroceso enorme en términos de soberanía y en la posibilidad de sostener nuestra Política de Plena Soberanía Petrolera y nuestra economía.

Esta situación de abandono, maltrato y persecución, una verdadera “cacería de brujas” dentro de la empresa, ha provocado un éxodo de profesionales, sobre todo jóvenes, que han salido de la empresa, del país. Los conozco, son muchachos y muchachas extraordinarios, con unas capacidades técnicas, entrenamiento, calidad política y humana, que están hartos de lo que pasa en la empresa. Recuperar estas capacidades, que lo haremos, pasa por volver a traer al país tanto joven talentoso, capacitado, honesto, que no se calan que los traten como delincuentes, sospechosos permanentes, ni las posibilidades de obtener un salario digno o satisfacer sus necesidades fundamentales.

Otro pilar que sostienen a nuestra política de Plena Soberanía Petrolera, que ha sido socavado y vulnerado, es nuestro marco legal. En el diseño de nuestra política petrolera, se establecieron mecanismos de discusión y aprobación de los contratos, que garantizaban el estricto apego a nuestra Ley Orgánica de Hidrocarburos y nuestra Constitución. Se consideraron contratos de interés público, justamente para garantizar una discusión y un debate abierto sobre la naturaleza de los mismos, sus condiciones. No queríamos otra “apertura petrolera” en secreto, tras bastidores. El TSJ no sólo salvaguardaba nuestra soberanía jurisdiccional, sino que era la máxima instancia a la cual recurrir si algún ciudadano o grupo con interés legítimo los cuestionaba.

Pero la vuelta a la “apertura petrolera”, necesita un instrumento legal, una instancia, “algo” que les dé tranquilidad y seguridad a las transnacionales. Como no es posible hacer una “apertura” pasando por las Leyes vigentes, entonces se ha recurrido a las nuevas instancias de gobierno.

La ANC aprueba la “Ley de inversiones extranjeras”, donde se contemplan mecanismos de resolución de controversias entre las “partes”, el que ellos acuerden. Resulta que nuestras decisiones soberanas no pueden ser sometidas al arbitrio de nadie, nunca más se debe vulnerar nuestra soberanía jurisdiccional, ninguna empresa transnacional o de ningún tipo puede equipararse como una “parte” al Estado Venezolano, capaz de llevarlo a tribunales internacionales por el ejercicio de su soberanía. Todavía estamos batallando en los juicios internacionales con las transnacionales y, por cierto, perdiendo en el sector minero.

Por otro lado, el TSJ se abroga la potestad de aprobar contratos petroleros, que pasan directamente del ejecutivo, sin ni siquiera dar la discusión pública de los mismos, nadie conoce los términos y condiciones, pero lo más grave es, que, siendo aprobados por el TSJ, ya se agotan las instancias de cualquier apelación. Ahora se hacen contratos a la medida de cada empresa, contratos que nadie conoce, que nadie discute, nadie conoce a los socios, sus capacidades, su plan, el compromiso, términos, régimen legal aplicable, régimen fiscal, etc.

Estos dos pilares que sostienen a nuestra Política de Plena Soberanía Petrolera, se tambalean, se socavan y con ellos las posibilidades de sostener en el tiempo nuestra política. Todos los sectores del país deben hacer una reflexión sobre este tema, porque de lo contrario, si perdemos nuestra política petrolera, no vamos a poder resolver nuestros graves problemas económicos, al contrario, se agravarán.

A veces este tema no se discute como asunto que debería ser de prioridad nacional o de unidad nacional de los patriotas. Hay que tener el suficiente pensamiento estratégico para entender que, por encima de los intereses de grupos e intereses políticos, debe prevalecer el interés de toda la nación. La Política de Plena Soberanía Petrolera, debe ser una política que apoye todo el país, porque nosotros seremos, por muchos años más, un país petrolero. Debemos reconocernos así, en vez de negarlo y no actuar en su defensa, debemos asumirlo, defender nuestra política y luego, dar la batalla de ideas de cómo utilizar y hacer una distribución popular y revolucionaria de la renta petrolera para reconstruir al país, con una economía diversificada y basada en el trabajo, para lograr tener una sociedad más justa, gratificante y solidaria.

Si no hacemos algo ahora, si no levantamos la voz, si no decimos nada, esta nueva “apertura petrolera” seguirá avanzando de espaldas al país, a las fuerzas políticas, en el caos, se mueven las transnacionales, lo sigo alertando, sé lo que están haciendo y nuestras fuerzas patriotas deben reaccionar y evitar el saqueo de nuestro país. Con Chávez siempre ¡Venceremos!

Por: Rafael Ramírez Carreño | Domingo, 04/03/2018 08:01 AM |

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Lunes, 19 Junio 2017 07:28

Tiempo para tener tiempo

Tiempo para tener tiempo

Amazon es líder del comercio electrónico. Un verdadero imperio que se ha ido conformando desde su fundación, en 1994, a partir del negocio original de la venta de libros. Abarca ahora una enorme variedad de productos y ha añadido otros rubros mediante la adquisición de muchas compañías. La entrega a domicilio es la clave de ese negocio.

Esta empresa ocupa el primer lugar en la lista del sector comercio electrónico a escala mundial. En el año fiscal 2016 tuvo ingresos por 136 mil millones de dólares y una plantilla laboral de 269 mil empleados. Está muy por encima de su competidor chino, Alibaba, con 15.7 mil millones de ingresos y 26 mil trabajadores.

Amazon anunció que comprará la cadena de supermercados Whole Foods. Pagará por ella 13.7 mil millones de dólares y tendrá 465 tiendas físicas, con ventas del orden de 15.5 mil millones de dólares. Ampliará así, con el modelo que ha desarrollado, la venta de las provisiones, mucho más allá de su ya existente Amazon Fresh.

El comercio es una actividad económica que se ha transformado considerablemente en años recientes. Es un sector diversificado en cuanto a los productos que se ofrecen y también, socialmente estratificado.

Las condiciones físicas también se han modificado. Esto se aprecia en la mayor parte de las localidades urbanas, en las que aparecen tiendas con grandes superficies y enorme variedad de productos. En México, su rápido desarrollo puede verse en muchas localidades.

Un aspecto notorio de este servicio es, precisamente, la entrega a domicilio, ya sea por medio directo, mensajería, correo y drones. Amazon entrega prácticamente de todo, hasta productos frescos.

Los grandes almacenes ofrecen cada vez más sus ventas por Internet, ampliando las antiguas ventas por catálogo. La comida la reparten empresas mediante mensajeros, por ejemplo, esos que van en bicicleta con grandes bolsas colgadas de la espalda; recogen la orden en el restaurante y la llevan a uno a casa.

Todo esto se hace mediante el uso de aplicaciones electrónicas que surgen como hongos silvestres. Se habla ya del inicio del ocaso de los centros comerciales tal como los conocemos, donde ahora se concentran tiendas y restaurantes.

El multimillonario inversionista Mark Cuban, dueño del equipo de basquetbol Maveriks de Dallas y con participaciones en cines, producción de películas y canales de televisión, caracterizó de modo muy preciso el sentido de la nueva inversión de Jeff Bezos de Amazon y también propietario del periódico The Washington Post.

Cuban apuntó que hay una cuestión que determinará si la compra de la cadena de menudeo de provisiones será buena para Bezos. Ésta consiste en si Amazon puede entregar las compras de manera más rápida que aquella en que el comprador puede llegar a la tienda en su auto, o bien en un mundo de Uber y Lyft.

Esta perspectiva dirige la atención a una nueva arista del negocio y también, del comportamiento de los consumidores.

Lo que dice Cuban es que Amazon deberá entregar las mercancías a domicilio desde una tienda de Whole Foods en menos tiempo y por el medio que sea del que tomaría a alguien llegar, también por cualquier medio posible, a dicha tienda, realizar la compra y volver a casa.

Pero el quid de todo este asunto viene después en el mismo argumento de Cuban que, al considerar si una entrega más rápida de provisiones añadirá valor no sólo al negocio, sino al mundo mismo (sic), respondió categórico: "¿Qué es más valioso que tu tiempo?"

¡Ah, el tiempo! En la economía la consideración del tiempo es un asunto clave para tratar las cosas de la productividad, las ganancias, los salarios, las decisiones relativas a la asignación de los recursos para el consumo, el ahorro, la inversión y para el endeudamiento.

El caso de Amazon que aquí se comenta tiene que ver con un cambio significativo en las decisiones del consumidor y, como señala Cuban, con el uso del tiempo, con el valor que se le da a éste en el capitalismo contemporáneo.

La aseveración de que nada es más valioso para el individuo que el tiempo rebasa las consideraciones más próximas y limitadas referidas al consumo. Puede ampliarse al tratamiento filosófico del sentido del tiempo en términos personales, sociales, históricos. Vaya, ¿tiempo para qué?

Ahora es común que la gente prefiera que todo se le lleve a domicilio: las compras del supermercado, la comida, la ropa de su tienda favorita, las múltiples opciones del enorme catálogo de Amazon, las medicinas de la farmacia, las tomas de muestras de laboratorio y hasta la atención del médico.

Es, tal vez, un eco de las formas de la comunicación que se han ido estableciendo por diversos canales de la www y que modifican las pautas de relacionamiento interpersonal.

Cabe cuestionar el sentido de la aseveración del valor del tiempo para el individuo según la certeza mostrada por Cuban. Este es un asunto que el mercado capitalista no sólo aprovecha, sino alienta, en una apariencia de que restaura la autonomía de la persona por medio de devolverle su tiempo.

Pero nada previene que esto se convierta en una manera redundante de recuperar el tiempo para tener más tiempo. Después de todo, es común que cuando se pregunta a alguien qué hace responda: "Aquí, matando el tiempo".

Publicado enEconomía
Viernes, 24 Febrero 2017 07:18

La pesadilla de políticos y empresarios

La pesadilla de políticos y empresarios

Independiente, sin la más mínima publicidad, con una tirada semanal de 500 mil ejemplares, el semanario satírico francés Le Canard Enchaîné sigue siendo la pesadilla de los políticos y empresarios. En plena campaña electoral, la historia del Penelope Gate ha derribado la imagen de católico íntegro y virtuoso de François Fillon.

 

Cada miércoles un espasmo acompaña el despertar de la clase política francesa en su conjunto. El mismo malestar dura desde hace poco más de un siglo, a partir de aquel 5 de febrero de 1916 en que apareció el primer número del semanario satírico francés Le Canard Enchaîné. Independiente, incorruptible, sin la más mínima publicidad, con una tirada semanal de 500 mil ejemplares, este periódico ha sobrevivido en la cima a todas las crisis reales e imaginarias y sigue siendo la pesadilla de los políticos y empresarios que ven desfilar por sus páginas revelaciones capaces de derribar carreras enteras o enterrar candidaturas presidenciales, como acaba de ocurrir con el hasta hace dos semanas hiperfavorito de las elecciones presidenciales de abril y mayo, el ex primer ministro François Fillon. Fue Le Canard Enchaîné el que publicó la información acerca de lo que hoy se conoce en Francia como el Penelope Gate, es decir, el puesto de trabajo ficticio como asistente parlamentaria que ocupó la esposa del candidato de la derecha y por el que cobró decenas de miles de dólares (sus hijos también están implicados).


La divisa del semanario es contundente: “La libertad de prensa sólo se gasta cuando no se usa”. Y Le Canard Enchaîné ha usado de ella con una puntualidad y una constancia de bomba de tiempo. Los parlamentarios leen sus viñetas breves y asesinas como si fueran el Santo Grial, con tanto temor a verse mencionados como contentos cuando aparecen allí sus enemigos políticos. Este semanario no perdona. En su siglo de existencia se ha convertido en un caso único en el mundo y en una publicación que modela la vida política del país. Vive de sus ventas y ello le ha permitido conservar su independencia absoluta. Hay pocos medios en el planeta que puedan jactarse de contar con una difusión de más de medio millón de ejemplares semanales, no pertenecer a ningún grupo de prensa sino a sus mismos empleados, tener una cifra de negocios de 24 millones de euros anuales que le dejan ganancias netas por 2 millones de euros y, encima, disponer de un tesoro de guerra de 100 millones de euros. El semanario francés mezcla en sus apenas ocho páginas la sátira política, el humor mordaz, los comentarios irónicos y desvergonzados, los dibujos más insolentes que existen en el medio, y un alto nivel de periodismo de investigación. Hace reír a sus lectores y llorar a sus víctimas. Su fundador, Maurice Maréchal, decía: “Cuando veo algo escandaloso, mi primer movimiento consiste en indignarme. El segundo movimiento consiste en reír, lo que es mucho más difícil y también mucho más eficaz”. Las manipulaciones, los abusos de poder, las mentiras del Estado, la corrupción, los montajes fraudulentos, los acuerdos entre multinacionales para perjudicar al consumidor (caso común entre los grupos dedicados a la telefonía), la censura, todo lo que huele mal sale en estado puro en las páginas del semanario francés. Fue este medio el que, en mayo de 1981, reveló que un ex ministro del presidente Valéry Giscard d’Estaing, Maurice Papon, había estado implicado en la deportación de judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Antes, en 1979, Le Canard Enchaîné había fusilado a Giscard d’Estaing con la historia de los diamantes que el entonces emperador de la actual República Centroafricana, Bokassa I, le había regalado. El ex presidente nunca se levantó de ese golpe y perdió la elección de 1981 frente al socialista François Mitterrand. Luego, el mismo Canard sacó la historia del lujoso departamento del ex primer ministro conservador Alain Juppé, pagado por la municipalidad de París.


Para este monstruo sagrado de la prensa francesa no hay amigos ni amiguitos, ni izquierda ni derecha. Todos pasan cada semana por la licuadora de sus páginas: desde la publicación de la declaración de impuestos de una de las fortunas más importantes de Francia, Marcel Dassault, hasta la revelación del salario exorbitante (9.895 euros por mes) del peluquero del actual presidente socialista, François Hollande, o, como ahora, en plena campaña electoral, la historia del Penelope Gate, que ha derribado la imagen de católico íntegro y virtuoso de François Fillon.


Independencia económica y editorial, insolencia a ultranza, libertad en el tono y las caricaturas, el “volátil” ha sabido mantener a lo largo del tiempo su credibilidad y la confianza de sus lectores como casi ningún otro medio escrito en el mundo. Poderosos y anónimos lo leen cada miércoles con el mismo placer o presas del terror ante la posibilidad de aparecer mencionados en sus páginas y ver sus carreras políticas o empresariales derrumbarse como espejismos. No por nada uno de los tantos apodos de Le Canard Enchaîné es “el verdugo de la República”. La lista de hombres políticos guillotinados por Le Canard es extensa como la Biblia. Sus páginas son un cementerio de ambiciones truncadas. En los últimos años muchos creyeron que la publicación francesa había entrado en una etapa agónica, víctima a la vez de su diagramación y de su estilo de otra época, y de la competencia de los nuevos portales de periodismo de investigación (Mediapart, Rue89). El Penelope Gate vino a demostrar que el patito seguía teniendo un pico muy filoso, su credibilidad intacta y una potencia destructora igual a la de sus mejores épocas. A François Fillon le destruyó la mitad de su aura justamente porque el candidato de Los Republicanos no cesaba de vanagloriarse de su honestidad. Louis-Marie Horeau, redactor en jefe de Le Canard, contó a Bfmtv que “Le Canard Enchaîné se interesó en ese señor porque François Fillon no paraba de molestarnos cuando nos decía: soy el señor transparencia, el señor rigor, y bla, bla, bla. Entonces lanzamos una investigación sobre él y su patrimonio”.


Para Le Canard Enchaîné la llamada posverdad es su mejor aliado. El historiador Laurent Martin (autor de Le Canard Enchaîné, cien años de dibujos y artistas) resume la fórmula exitosa: “Le Canard juega en dos niveles: la sátira y las revelaciones. Cuando la actualidad es débil, el humor los salva”. Le Canard también guarda secretos profundos, como el de sus fuentes. Sus artículos parecen a veces salidos del bolsillo mismo del dirigente, o de su propia familia. Los periodistas Karl Laske (Libération) y Laurent Valdiguié (Paris Match) publicaron hace algunos años un libro con una investigación sobre el semanario donde cuentan que, en muchos casos, las fuentes son el mismo poder. Por ejemplo, una de las columnas más leídas fue “El diario de Carla B”, mención directa a la esposa del ex presidente Nicolas Sarkozy, la modelo y cantante Carla Bruni. Según los dos periodistas, los elementos para esos diálogos hilarantes los suministraba Pierre Charon, un consejero de Sarkozy que se ocupaba de la comunicación de la primera dama.


Lo cierto es que Le Canard Enchaîné no tiene igual en el mundo, sus informaciones son verídicas, su estilo jamás engaña con metáforas de ocultamiento y, encima, cada semana logra que el mundillo político francés se despierte con la interrogante: “¿a quién le tocará hoy?”. En un mundo de medios dominantes y de mentiras globales, la sátira de Le Canard es una reconciliación con una especie cada vez más agotada de periodismo.

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