Jueves, 02 Marzo 2017 23:46

¿Quiénes quemaron la Casa del Viento?

Escrito por Edwin Guzmán
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Han transcurrido varias semanas desde que la Casa del Viento (localizada en el barrio San Vicente, suroriente de Bogotá), ardiera en extrañas circunstancias, sin que hasta el momento los hechos y culpables sean establecidos. ¿Un acto de intolerancia o expresión de pugna territorial? Sus impulsores la tienen clara: “No podrán quemar nuestros sueños”.


“Se me vino al mundo encima y comencé a llorar. Cuando llegué con mi hermano, los bomberos ya habían apagado el incendio. La alarma era absoluta por parte de Anadelina”. Así narra Joselino Albino, uno de los líderes de la Casa del Viento, el sentimiento que lo estremeció cuando recibió la noticia del incendio que destruía la sede de labor comunitaria que con tanto esfuerzo y cariño habían construido.

Que el fuego hiciera de las suyas acá no era difícil, pues la Casa del Viento fue construida en guadua y plástico, asesorados por el colectivo Arquitectura Expandida. La construcción fue levantada encima de la Biblioteca Comunitaria Simón El Bolívar, que funciona desde 1996 en un antiguo depósito de cocinol.

La biblioteca también sufrió la acción de las llamas pues a pesar de su construcción en hormigón, era refugio de textos y computadores. Material reunido a través del esfuerzo de varios años y la solidaridad de distintos donantes, pero que por efecto de las goteras y la humedad ya había dado cuenta de algunos libros. Con la intervención de los bomberos el agua logró meterse acabando los ocho computadores, ya agonizantes por la obsolescencia tecnológica.

 

Versiones y rumores

 

El informe oficial señala que la conflagración inició a las 8:10 a.m. del lunes festivo 9 de enero y fue reportada por una persona que hacía deporte. A pesar de la pronta actuación de los bomberos, que están situados a pocas cuadras del epicentro del incendio, la totalidad de la estructura sufre daños. Dos vigas principales destruidas y el alero occidental puede desprenderse en cualquier momento. Las autoridades entregaron como versión inicial “una fogata activada por ‘habitantes de calle’”. ¿A las ocho de la mañana? Luego variaron y expresaron que era producto de un enfrentamiento de los mismos. Cuando se habló con uno de ellos que pernocta por el lugar, confirmó que efectivamente discutían por la presencia de uno que había atracado al frente de la biblioteca, refugio para todos. Incluso la Promotora* expresa no tener conflicto con ellos, y que colaboraban con material reciclable. Versiones cuentan la existencia de una moto en la parte trasera del edificio. Joselino recuerda “Pasaron los días y llegó la esposa del antiguo presidente –que murió el año pasado– que si le podía regalar o vender las cosas que no se habían quemado. Al día siguiente le dejan a Anadelina un extinguidor frente a la casa. Y tiempo después, desde un carro, gritaron vieja hijueputa como a las cinco de la mañana”.

Otro integrante de la Casa, César Bustos, expresa: “Lo que pasó ese lunes festivo era crónica de una muerte anunciada. Se veía venir, había rumores y siempre estaba el celo por parte de otros grupos. Creemos que en la pasada jornada electoral Anadelina Amado, nuestra candidata sacó una importante votación que le hizo falta a alguien dentro de la Junta Administradora Local (JAL) para continuar en su curul, candidatos que tienen líderes de base como vecinos nuestros”. Por su parte Joselino señala: “Ya había escuchado la versión de que personas cercanas a la Junta de Acción Comunal (JAC) habían planteado la posibilidad de quemar la Casa de Viento. Pero esto viene de antes, en el 2009 un grupo de personas de alfabetización llegó con la versión que la JAC iba a tumbar la biblioteca para construir canchas de fútbol...”.

Tanto rumor despertó preocupación. En marzo de ese año los integrantes de la Promotora redactan un derecho de petición dirigido al entonces alcalde local, William Herrera. Pude acceder a las respuestas de los oficios, el Fondo de Desarrollo Local había destinado 80 millones para invertir en el parque bajo el proyecto 678 Espacios Comunitarios, obra a cargo de la Oficina de Parques de la Secretaria de Cultura. Al colocar un segundo derecho de petición ante esta entidad, la respuesta sobre el monto real asignado aumentaba a 446 millones con el contrato 117 de 2009 por el consorcio M&E; además, el oficio expresaba que ya se había hecho una inversión inicial por 12 millones por la recuperación del inmobiliario existente. Pero, igual, no había claridad sobre la obra. ¿Posible acto de corrupción?

En abril de aquel mismo año, durante una asamblea del barrio, ante la negativa de su presidente para responder sobre la obra del parque se leen las respuestas dadas a los oficios y termina la asamblea entre discusiones y con los ánimos caldeados. Joselino recuerda que minutos después, Anadelina recibe una llamada y una voz que le dice: “vieja hijueputa sus días están contados”. Sin tardanza fueron a la Personería y Fiscalía para la alerta temprana. Al día siguiente buscan al alcalde, y al llegar a su oficina vieron salir al presidente de la junta. No los atienden pues argüían no contar con el expediente. Pasaron los días y les dijeron que era un problema familiar del que no tenían competencia.

Después los espacios comunales que solicitaba la Promotora para adelantar sus procesos fueron negados. También, recuerda Joselino: “El año antepasado, cuando con los pelados del preicfes queríamos sellar un espacio entre la plancha de la biblioteca y el piso de guadua, el entonces alcalde local Jairo León, que estaba reinaugurando el salón comunal, vino airadamente y dijo que había que demoler. “Pero alcalde, cómo en la Bogotá Humana [...] quiera usted demoler más en donde no existe nada”, le respondimos. Argumentaba que era una caseta fea. “Es porque no invierten y será fea pero esa es la estética del alambre que tenemos y los niños la quieren”, esa fue nuestra respuesta. Con el paso de los días bajó el tono para decir que era importante el traslado, que podían pensar en una concha acústica, pero nunca se concretó la idea. Cuando lo confrontamos en una reunión que nos convocó –ante la negativa de contestar un derecho de petición–, este sujeto sin carácter dijo, sin tener la intensión de sostenerlo, que recibía presiones dentro de los ediles sin nombrar ninguno”.
Tanto odio...

Mis conjeturas apuntan a la beata señora de 70 años María Romelia Gómez, una gamonal goda que estuvo en la JAL desde sus inicios, repitiendo en cinco periodos la curul. Comenzó con el Movimiento de Salvación Nacional de su admirado Álvaro Gómez Hurtado, pasó después a los conservadores y se presentó con la camiseta verde en las pasadas elecciones. Todo su caudal lo conservaba a partir de manipular con actos de caridad a los abuelos; ella trataba la localidad como su feudo. Los sectores a los que representaba no sólo responden a la lógica clientelista sino que son vecinos de barrio que siempre estigmatizan y naturalizan acciones violentas.

¿Será posible que los vecinos se derechicen? Joselino me dice: “Para la JAC somos un estorbo ante cualquier posible chanchullo que pretendan con el espacio”. Por mi parte, no dejo de pensar que como jurado de votación en el pasado plebiscito me correspondió el rango de edad de señoras entre 40 años en adelante, habitantes de estos barrios. A pesar de lo formales, en el escrutinio el sí ganó por pocos votos de diferencia.

La Promotora al reunirse con la Secretaría de Cultura, para recibir acompañamiento, se entera que una de las mayores preocupaciones para la entidad era la seguridad de todas las bibliotecas ya que en esos espacios existían distintas tensiones, como microtráfico, atraco, riñas y demás violencias que afectaban negativamente.

Al indagar sobre el carácter ideológico de la comunidad, Joselino advierte, “quizás cuando hablamos de comunidad, ontológicamente la enaltecemos y no reconocemos que también es un caldo de cultivo para ideas fascistas. La quema de una biblioteca nos recuerda la sociedad hitleriana. No hay que olvidar las elecciones del 28 de mayo 2006, cuando el 80 por ciento de la localidad votó por Álvaro Uribe. Uno tiende a creer que los pelados piensan diferente a los viejos. En la coyuntura de los panfletos hicimos un taller sobre derechos humanos y le pregunté a uno sobre qué pensaba, “yo estoy de acuerdo si comienzan con Nueva España”, un barrio localizado más arriba. En una marcha por el barrio un abuelo pensionado me decía: “Mire, yo ganó un millón y medio, si la limpieza social comienza mañana, doy para que comience mañana”. Todavía seguimos en función de la guerra”.

A esa pregunta sobre la comunidad y las corrientes ideologías que priman en la gente de barrio popular, nos dice César, “La señora de la fotocopiadora del barrio multicopió panfletos sin conocer bien que pasaba, el vigilante del barrio cuenta como desde una camioneta cuatro por cuatro le pagaron a los pelados para que repartieran. Pero también se acercaron vecinos para sacar más copias. Cuando ya existía un listado y los cuestionamos por su proceder, pues las balas no preguntan nombres, respondían: “No se preocupe que eso está planillado”. De igual manera se expresaban las voces del paramilitarismo”.

 

Solidaria esperanza

 

Pero en ese mismo campo urbano popular hay sectores solidarios con el espacio. Tan pronto la noticia se propagó, ese mismo día se organizó una movilización con más de 200 personas. Incluso los autoritarios replicaban que con permiso de quién. Para César la respuesta era, con aquel que lleva trabajando 37 años con la comunidad. Y señala, “La solidaridad ha sido genial, me encuentro con jóvenes y vecinos que expresan su apoyo con el espacio. Gracias a esos procesos de enseñanza lectora o artística mucha gente ha pasado por aquí, el reconocimiento también se ve en la solidaridad de las organizaciones. Tengo claro que no podrán quemar nuestros sueños”.

Joselino lamenta el estado de la Casa. “No es posible que un sector cultural sea agredido de esta manera. Son muchos años de trabajo para que vengan a ponerle fuego. Hace siete meses nació mi nieto y soñaba entrar con él cogido de la mano a ese espacio. Tenemos la carpa desmontable y reconocemos el apoyo de la Secretaria de Cultura, también del voluntariado que dedican una o dos horas a los talleres. Hay una sensibilidad como espacio para la cultura de vida. La gente de la Corporación Colombiana de Teatro ha sido genial. Sé, incluso, de artistas a todos los niveles que quieren apoyar. Yo no entiendo esto como un ataque a la Promotora sino al sector cultural. A estas violencias perversas tenemos que evitarlas, el llamado está en las artes y no en la politiquería. Seguiremos adelante, como lo definimos desde 1984: Para que el canto no falte en nuestras vidas”.

 

* La Promotora Cultural Zuroriental es una organización que lleva 37 años realizando actividades culturales y educativas en un sector popular de Bogotá, pertenece a ese conjunto de organizaciones históricas surgidas a comienzos de los ochenta del siglo XX.

Información adicional

  • Antetítulo: Bogotá, terrorismo contra la cultura
  • Autor: Edwin Guzmán
  • Edición: 232
  • Sección: Activismo
  • Fecha: Febrero 20 - marzo 20 de 2017
Visto 236 veces Modificado por última vez en Viernes, 03 Marzo 2017 09:43

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