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Perlas y chuzos. Candidatos presidenciales, debate CNN – Caracol

Primero, porque parece que les choca la ronda. “No dicen nada nuevo”, exclama uno para empezar. “Cosas sabidas, nada original”. Otra, la mujer de turno, supone que “el formato acelerado de a minuto y de a treinta segundos puede ser el culpable”. ¡Por supuesto, nada comparable con las confortables dos horas diarias del delicioso programa de la hora 20 a hora 22! Además tercia un tercero: “a Mockus nadie le entiende nada”. Y un cuarto le arrima la espuela a Leyva: “cuando habla de paz pasa, pero de resto se empantana”.




En fin, añade otro: “Gaviria se reduce a un argumento, el Estado de Derecho y pare de contar. Sigue siendo un magistrado”. En conclusión, “nadie pierde y nadie gana. Un debate sin controversia y lleno de generalidades”. Opiniones, claro está, de opinadores consagrados por el establecimiento.




Pero también muestran el cobre porque por vez primera habla solo “gente” de la oposición. La regla caracolí H-20 es a la inversa, salvo por excepción alguna voz de la disidencia. No todos los opinadores profesionales de lo opinado son uribistas de altos quilates y al menos algún opinador samperista expresa alguna simpatía por Serpa. Desacostumbrados al debate con gente de la real oposición, transparentan las ganas de salir por los fueros del presidente-candidato-ausente, al menos demeritando los planteamientos de los candidatos presidenciales en sana lid. Cobre. Puro cobre en bruto.




Balance en frío




1.- Frente a la guerra, Serpa y Leyva se parecen como dos hermanos gemelos. O más bien, Serpa trata de ser siamés porque la promesa de Leyva de “parar la guerra en seis meses”, Serpa la rebaja a treinta días para hacer el intercambio humanitario. Parar la guerra e intercambio humanitario, no es lo mismo, pero los días matan a los meses y eso es lo que queda sonando. Leyva es creíble porque tiene pitas en las manos. Serpa menos porque ya fue gobierno y de aquello nada. No obstante, la distancia se rebaja porque en velocidad del tiempo se presume que el plazo para hacer la paz se achica de meses a días.


 


Solo faltaba que metafísico físico Mockus le metara la velocidad de la luz y en el vacío; pero no fue así. Gaviria cambia de tercio. No se compromete con plazos de tiempo, pero cree que hay que comenzar con el intercambio humanitario. Mockus retoma esa restricción de tiempos y la apoya, pero a condición de que las Farc no repitan el negocio siguiendo con los secuestros. El round es de Leyva, pero afectado por rebaja serpista de tiempos.




2.- Frente al TLC, Serpa y Gaviria le dan un soberbio jab al presidente-candidato ausente. Ambos proponen una consulta popular y Serpa añade que él votaría en contra del TLC. Leyva se resbala, pero advierte que los efectos negativos del TLC sobre el agro colombiano podrían torpedear la erradicación de la coca, pese a los minúsculos subsidios ofrecidos. Mockus en cambio tercia en favor del Tratado y piensa que es un problema de adaptación y acomodo. Los opinadores profesionales de Caracol no recogen prenda y ni siquiera advierten el trancazo de la consulta popular. El round es parejo para los dos que lo propinan el jab a la quijada del candidato-presidente ausente.




3.- Sobre el aborto y el matrimonio de homosexuales, con argumentación varia los cuatro candidatos caen en un modesto acuerdo. Parecido, con algunos esguinces al pronunciado por el presidente-candidato ausente. Leyva introduce una maroma sobre el famoso misterio del momento en que empieza la vida o el insuflo divino del alma. Quizá Gaviria marca la diferencia invocando “inmoralidad” cuando se obliga a una joven a dar a luz una criatura concebida en acto de violación. Mockus reclama respeto para la diversidad religiosa y matrimonial. Round sin golpes y con las definiciones siguen flotando en el aire como materia delicada.




4.- Frente a la extradición, Leyva es contundente: ni más extradición, ni más fumigación. Gaviria refuerza calificando la extradición como un acto de abdicación de la soberanía y de la administración de justicia”. Serpa milita con el candidato presidente ausente: “no más extradición, pero si paramilitares o guerrilleros entran en el proceso de paz”. Mockus en cambio se rebota: teme que los paramilitares vuelvan a ponerse de ruana el país y la justicia como lo hicieran los narcos en el 91. La extradición es un arma para la paz. Además añade: lo temible es la Corte Internacional que no acepta amnistías, ni para delitos atroces, ni contra delitos de lesa humanidad. Es un round francamente en tablas entre Leyva y Mockus. Ambos con tacada radical.




5.- En economía, Serpa retaca el “cambio de modelo”. Gaviria se suma señalando que el Estado colombiano debe retomar las riendas de la economía. Leyva se desenvuelve con la paz como motor para poner a funcionar al país. Mockus no aborda el tema, pero su asentimiento sobre el TLC marca su postura. Este quinto round es para Serpa, aunque ese “cambio de modelo” siempre lo ha dejado en nebulosas alusiones.




6.- Cuando se habla de relaciones internacionales, todos recitan versos. Ninguno saca la cara por la Comunidad Andina, ni por la Comunidad Latinoamericana como una alternativa al Alca, ni al TLC. Las mismas aguas tibias de siempre. Las dificultades con los vecinos, uno se las achacan a las escaramuzas en frontera, otro se lo achaca a las torpezas de presidente-candidato-ausente y todos proclaman mejorar las relaciones y agrandarlas con el mundo entero.




En suma, se podría concluir, Colombia sería de aquellos países débiles que no tienen política internacional propia, como a finales de los años 60. Round, pues, harto mediocre aunque distante de la postura del presidente-candidato ausente con línea de sometimiento y de facto, ¡adiós al Pacto Andino!


 



7.- ¿Y la ausencia del candidato-presidente? Mockus saca la cara: el hombre es libre y puede no asistir sino le conviene. Gaviria es tajante: puede que le convenga a él, pero no le conviene a la democracia colombiana. Tanto Gaviria, como Serpa y Leyva dan a entender que el presidente-candidato tiene algunos graves asuntos que rozan con la ética que el personaje-presidente no está en capacidad de enfrentar. El atril del candidato-presidente-ausente se tambalea. Está vacío como el del Marulanda en el Caguán, replica Mockus, pero ese simbólico puesto ni siquiera está en el escenario. Más bien, quizá: “nobleza obliga” y ninguno propinó un golpe bajo al candidato-presidente-ausente, salvo de la mención de Serpa sobre un supuesto fraude, testimoniado por un tal García, ya voceado por la prensa. Nada escabroso a la vista y round en blanco, para desilusión de la CNN y regocijo de Caracol “Hora 20”, que no tuvo nada grave que borrar, sino descalificar el acelerado debate a unas confusas generalidades. No obstante, muchas perlas: ni la guerra queda bien parada, ni el TLC es estandarte en alto, ni tampoco pinta continuismo en economía; pero el ecaracolado-radio H.20 alcanza a meter su chuzo. ¡Este caracol tiene chuzos! Tanto que uno de los televidentes a la sesión, al terminar las dos rondas de los candidatos proponentes y la de los opinadores radiales, exclama: “si me preguntan por cuál de los cuatro votaría, yo no le jalaría a ninguno”. Por fortuna un prudente amigo le advirte: “espérate a ver porque apenas ofrecieron el menú y la competencia ya dijo que era una miserable de letras”. ¡Pilas con los chuzos!



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