Dilemas, tendencias y deudas

 

Jorge Enrique Robledo

“Si no es para instalar un proyecto de izquierda en el país, ¿Para qué ganamos?
 


da.
El PDA revisará su carácter en el próximo Congreso. ¿Según su opinión, esta organización social y política debe ser un partido o un frente integrado por diversidad de tendencias políticas, o asumir otra naturaleza?

Jorge Enrique Robledo: Como acordamos por unanimidad cuando se fundó el Polo, su carácter no debe cambiar. Como está definido, conforme a sus estatutos, este es un partido de la izquierda democrática y, tal como lo establece el ideario de unidad, debe ser un partido de tendencias. Pensamos que, si se le hacen ajustes, por supuesto se le pueden hacer pero no deben desvirtuar su carácter fundamental. Y quisiera que eso lo confirme el Segundo Congreso del Polo.

 

da. De acuerdo con ese carácter, ¿cómo ha sido el funcionamiento del Partido?

JER. El Partido no ha funcionado como quisiéramos. A mi juicio, eso no sucede porque un sector del Polo no quiere asumir una actitud sensata frente a la democracia. Hay compañeros que creen que la democracia es libertinaje, atropellar los estatutos y desconocer a las mayorías. Eso, por supuesto, nos trae problemas. Si no logramos superar positivamente esta situación, siempre se verá este problema. Se da en cualquier tipo de organización, partido, acción comunal. Si alguien se pasa por la faja los estatutos e insiste en violentar los acuerdos estatutarios, va a ser muy difícil el funcionamiento.

 

da. A pesar de lo distantes que estamos de las elecciones presidenciales en Colombia, el tema gana espacio en diversidad de organizaciones políticas. De acuerdo con su criterio, ¿para ese certamen el Polo debe definir un candidato único o uno de concertación?

JER. Para las elecciones de mayo de 2010, soy de los que creen que el Polo debe elegir dentro de sus dirigentes, mediante una consulta con sus afiliados, un candidato nuestro, con nuestro programa y nuestros criterios, candidato que por supuesto no debe aislarse sino promover un gran acuerdo nacional en torno a estos programas. El Polo puede cometer un error muy grande haciendo alianzas con César Gaviria. He definido esa propuesta como autodestructiva, tanto para el Polo como para los dirigentes que la motivan. Ese acuerdo sólo es posible si el Polo renuncia a sus concepciones programáticas. Por razones de principio, ese acuerdo no es posible, pero además es un absurdo práctico. Absurdo, porque el Polo es la segunda fuerza electoral en Colombia en elecciones presidenciales. Le ganamos al Partido Liberal con 2.700.000 votos. Somos una fuerza en ascenso. Entregar eso a cambio de nada, por supuesto, no es sensato. Entonces, candidato propio y proyecto de unidad nacional en torno a ese candidato. Las posibilidades del Polo de ir a la segunda vuelta son inmensas

 

da. En todo caso, la agenda presidencial depende de cómo se resuelva el tema de una posible nueva reelección en Colombia. ¿No cree que al insistir en lo electoral presidencial se está negando esta posible coyuntura y todo lo que se derive de ella?

JER. Un dicho reza que cuando “uno no hace política se la hacen”. Aquí nos toca tomar decisiones. El Polo se equivoca de manera grave si espera hasta noviembre o diciembre para hacerlo. Es evidente que por el lado del uribismo habrá un candidato, ya sea del uribismo o el propio Uribe. Luego, nosotros debemos elegir cuanto antes nuestro candidato, para que podamos hacer la campaña electoral más grande que podamos.

No es que el Polo, en circunstancia alguna, puede aliarse con quien no tenga conciencia programática. Aquí no se trata sólo de derrotar a Uribe o el candidato que Uribe ponga sino de derrotar el proyecto neoliberal de libre comercio que él encarna. Todos sabemos, Fajardo es uribista, sólo que no es un uribista que usa cinturón y anda en bluyines. Germán Vargas Lleras es la misma cosa. César Gaviria ha dicho que él no es antiuribista sino posuribista, para maquillar las grandes coincidencias que tiene con Uribe.

 

da. Los estatutos del PDA suscitan constante debate. ¿Propondrá usted reformas a los mismos? ¿En qué sentido?

JER. El problema de los estatutos del Polo es que se los pasen por la faja. Hay dirigentes del Polo que han inventado una cosa que se llama democracia de parlante. Ese es el problema grave que tenemos. Creo, por tanto, que lo principal es si vamos a acordar que los estatutos se cumplan.

 

da. Algunos dicen que el “Ideario de Unidad” del PDA debe ser reformado. ¿Qué propone usted sobre el particular?

JER. Yo digo que es un ideario correcto. Eso no quiere decir que no se le puedan hacer ajustes, siempre y cuando esos ajustes no le arrebaten su naturaleza. Ese es el porgrama de unidad de la izquierda democrática. Si lo que se quiere es desvirtuar el programa, es mover el Polo hacia la derecha como forma de ganar votos. Por supuesto, no estoy de acuerdo. A mi juicio, es tonto que se quiera ganar con el punto de vista del otro porque, entonces, ¿para qué ganar? Aquí no se trata sñolo de ganar; es también de ganar para hacer qué. Si no es para instalar un proyecto de izquierda en el país, ¿para qué ganamos?

 

da. ¿Cuáles considera usted que debieran ser los ejes programáticos para una propuesta de gobierno del PDA?

JER. Hay cuatro palabras que uso mucho para resumir qué somos y qué defendemos. 1. Soberanía nacional, es decir, clara oposición al modelo neoliberal, al Fondo Monetario y todas las cosas que sabemos que les son inherentes. La soberanía es para confrontarla con cosas de carne y hueso, que nos afectan negativamente y nos impiden cualquier posibilidad de desarrollo. 2. Defensa del trabajo, referente a lo que tiene que ver con los trabajadores, los derechos laborales, la vida de la gente, salarios, educación, salud. 3. Defensa de la producción industrial y agropecuaria, incluida la producción empresarial. 4. Democracia, pero democracia auténtica. Ahí se incluye oposición al clientelismo, a la corrupción, a la violencia como instrumento para resolver las contradicciones. Resumo esto en dos palabras: soberanía y democracia, según los términos a que nos referimos.

 

Sin resolver los cuatro aspectos que plantean estas cuatro palabras, no se puede resolver ni uno de los programas del Polo. Allí están las causas de la crisis; luego, renunciar a esos puntos es renunciar a transformar el país. Entonces, hago una pregunta: ¿Si no vamos a transformar a Colombia, para qué Polo? ¿Para conseguir puestos, unos contratos, un carro blindado más grande?

 

da. Hay diversidad de críticas a la dirección del PDA por su marcada pasividad, evidente en los últimos meses y en repetidas coyunturas que han conmovido al país y el mundo. ¿Está de acuedo con esa crítica? Si es así, ¿a qué cree usted que se debe ese comportamiento?

JER. Creo que la dirección del Polo ha actuado de manera correcta, aunque un poco entorpecido con esta labor que ya mencioné de cierto sector que quiere actuar como si fuera la mayoría. Ese pequeño sector, queriendo imponer a la brava su punto de vista, y nosotros asumiendo una actitud democrática y paciente. Sin embargo, lo cierto es que ahí está la gente del Polo: sindicatos, organizaciones campesinas, organizaciones estudiantiles liderando la lucha. Pienso que el Polo se ha caracterizado siempre por ser posibilidad de una profunda transformación para el pueblo colombiano.

 

da. Existe, de igual manera, una crítica reiterada al PDA por su énfasis en la acción parlamentaria y su descuido de la resistencia social. ¿Dónde y cómo debiera desarrollarse una mayor cercanía con la sociedad por parte del Polo?

JER. Ese es un debate interesante que el Polo debe profundizar y que se ha entorpecido por las razones que aduje. No dudo de la importancia de la acción parlamentaria del Polo, pero, por supuesto, creo que hay mayor importancia de su vinculación en la lucha social. Ese es un esfuerzo que debemos motivar, pero también reconozcamos que hemos estado en las luchas sociales, que podemos hacerlo de mejor manera. No cabe la menor duda de que hay sectores que pueden tener confusión a ese respecto; también puede ser cierto. De lo que se trata es de profundizar en esa dirección y es urgente. Si el Polo no logra vincularse con las luchas del pueblo, si no logramos que el pueblo identifique al Polo como su partido, no es posible transformar a Colombia. Es decir, si el Polo se introduce en una lógica de crecimiento clientelista para ganar adeptos, no por la lucha sino por el clientelismo, va a ser muy difícil que tenga adeptos; puede perder su rumbo, y vuelvo a la pregunta: ¿Entonces, para que Polo?

 

da. ¿Cómo fuera la estrategia para esa vinculación con lo social?

JER. Pienso que hay que estar al lado de la gente, en sus luchas. Ahí están las organizaciones sindicales, ahí están los problemas de la gente, los militantes. Que los dirigentes del Polo nos vinculemos a todo eso. Está el sindicalismo, están las organizaciones campesinas, las indígenas, las estudiantiles, las juntas de acción comunal, las asociaciones de padres de familia, los centros literarios, es decir, el pueblo colombiano tiene mil formas de organización, está allí; el problema es que los dirigentes se vinculen a estas dinámicas. No es que se las tomen de mala manera, ni a ponérselas de ruana, pero sí para decirle al pueblo: vamos a ayudar de esta manera. Fíjese en lo que hicimos con la lucha de los corteros de caña. Hubo un papel importante del Polo. Hicimos el debate en el Congreso, firmamos cartas, los restauramos financieramente, como forma de decir que este es el Partido de la clase trabajadora colombiana.

 

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