Dilemas, tendencias y deudas



Jaime Caycedo

El PDA debe ampliarse pero no hacia César Gaviria, Fajardo, don Berna o Mockus”

 

da. El PDA revisará su carácter en el II Congreso. En su opinión, ¿debe ser un partido o un frente integrado por diversas tendencias políticas, o asumir otra naturaleza?

Jaime Caycedo. Es una composición diversa, compleja, en mi opinión acon interesantes contradicciones. Yo sería partidario de que consideremos mucho más al Polo como organización flexible, abierta, en construcción, y sobre todo con mucho énfasis en su papel de construcción en la base y en el plano regional y local. me parece que esos elementos son claves, sobre todo de cara a los grandes desarrollos de la lucha popular en curso.

 

da. A pesar de lo distantes que estamos de las elecciones presidenciales en Colombia, el tema gana espacio en diversidad de organizaciones políticas. De acuerdo con su criterio, ¿para ese certamen, el Polo debe definir un candidato único o uno de concertación?

JC. Ante la pretensión de Uribe, debe haber candidatura y programa de las fuerzas opositoras al continuismo de Uribe. Debemos tener una candidatura resultante de consulta propia, popular, que vaya al menos hasta la primera vuelta presidencial. Pero se requiere un planteamiento programático en que se defina el perfil de nuestra propuesta. Ello no descarta acercamientos, diálogo y discusión con otros sectores de posición crítica con la seguridad democrática y el neoliberalismo. El Polo es la única fuerza clara y definida como oposición al régimen actual, y está obligado a presentar planteamientos propios y crear condiciones para reagrupar a la oposición en una postura programática que implique un cambio con el modus existente, en relación a la política, a la economía y la paz como elemento central.

 

da. En todo caso, la agenda presidencial depende de cómo se resuelva el tema de una posible nueva reelección en Colombia. ¿No cree que, al insistir en lo electoral presidencial, se está negando esta posible coyuntura y todo lo que se derive de ella?

JC. La niega en las condiciones en las que se plantea la coyuntura. Pero tenemos preocupaciones legítimas. Decimos cuáles son las cosas por cambiar y sobre esa base podemos hablar con otros sectores. Pero qué es lo que proponen de alternativo frente a lo que sucede. Uribe patalea por lo de Glencor, en el tema de la quiebra, que es inminente, de las AFP, que ya empezó con la fiduciaria del Banco de Bogotá, manejador de las pensiones de Ecopetrol. Están camuflando eso con un robo continuado ante el desempleo creciente, cuyos niveles superan lo conocido en el mundo. ¿Y qué propuestas hay para enfrentar la crisis del sistema y el cuento de que estábamos blindados, que a nuestra economía nada le pasaría? Hay que asumir posiciones sobre los problemas de la paz y la solución del conflicto, pues el Gobierno plantea que quien luche por la paz pertenece a las farc. Algunos en el Polo le ponen oídos a esto, y ante cualquier cosa que se haga dizque el Polo puede quedar en manos de las farc. ¿Cómo así? Si se toma una postura de cambio, de alternativa, ¡entonces eso es entregarle el país a las farc! Hay que discutir si está bien pelear o no por los acuerdos humanitarios, si vale la pena lo de la solución política, el diálogo, o el de si la guerrilla puede ser un interlocutor político de la izquierda, del Polo. Entonces, en vez de ponernos a decir: ustedes son unos asesinos, criminales, terroristas, cosas así, haciéndole eco al Gobierno, planteamos que haya una reflexión política distinta, y más vale buscar la vía de la paz, en el cual la insurgencia sea sujeto del proceso. Estos son aspectos que se deben ventilar, y creo que eventuales aliados tienen que definirse ante el problema agrario, tan complejo. A este respecto, en el Polo me parece que el asunto se hace más evidente con fenómenos como la minga, que plantea el problema tradicional de la tierra y además desde una dimensión nueva y compleja, porque muchas regiones del país quedan aplastadas por el masivo desplazamiento forzado, con base en la guerra interior y el paramilitarismo, y en varias partes del país el movimiento agrario ha sido destruido en silencio.

 

da. Los estatutos del PDA suscitan constante debate. ¿Propondrá usted reformas a los mismos? ¿En qué sentido?

JC. Hay reformas necesarias. Se habla de las mayorías. Hay que especificar mejor los procesos de conformación de las direcciones. En dos años nunca se pudo hacer una elección en forma, y el Polo tiene aún divergencias entre sectores, grupos y bloques en regiones importantes, con reflejo en las elecciones, las alianzas, fuerzas políticas. Hay que buscar una forma de organización regional y local. Por otro lado, ¿cómo se puede estimular el tema de la formación de organizaciones de base, ampliar la posibilidad de la integración en procesos de unidad amplios de otros sectores sociales que puedan incorporarse? No sé… hay nuevas formas de fortalecer orgánicamente el proceso de unidad que se ve en el Polo, obvio que todo sujeto a normas democráticas, a reglas estatutarias que deben cumplirse en primer lugar, porque si se establecen y se acogen unánimemente o por mayoría, pues son para que rijan y no para que alguien pase individualmente sobre ellas y tome decisiones, brincándose las direcciones. Eso contraría el espíritu de unidad, falta de respeto al sentido de una organización como el Polo, y reproduce el viejo espíritu liberal en lo organizativo.

 

da. Algunos dicen que el “Ideario de Unidad” del PDA debe ser reformado. ¿Qué propone usted sobre el particular?

JC. No estoy en contra de que se revise, se mire y se estudie el ideario. No sé si este Congreso es escenario para esa revisión que requiere estudio cuidadoso, espíritu de acuerdo y claridad. El ideario es reformable en cuanto a profundizar ciertos aspectos, en especial sobre el carácter de las Reformas (con R mayúscula) necesarias, como la reforma agraria y al significado de todo eso. En ello tenemos afinidades con aspectos de lo que plantea Petro. Pero Petro unilateraliza como si lo agrario se refiriera sólo a la situación de las mafias narcas, cuando aquí hay una clase social, el viejo latifundismo terrateniente, vinculado hoy con las transnacionales y los megaproyectos, asunto no reductible a unas mafias. Entonces, creo que se debe apuntalar el problema mucho más, porque, en buena medida, fenómenos como la persistencia de la lucha armada tienen sus raíces en la permanencia de la injusticia, el desarraigo, la expulsión campesina, la guerra anticampesina.

 

da. ¿Cuáles considera usted que debieran ser los ejes programáticos para una propuesta de gobierno del PDA?

JC. Debe ser lo económico en general y, dentro, la reforma agraria como asunto central. Pero no puede haber reforma agraria sin reforma urbana, y hay que tocar aspectos como la propiedad, en especial el monopolio privado, el suelo, la participación y la intervención popular en las decisiones; y tocando aspectos como: latifundismo y grandes terratenientes rurales y urbanos, factores de dominación, como clase dominante, factores de atraso en muchos aspectos de la vida social, económica y política. En este aspecto, el ideario es bastante débil. En cuanto a la reforma política, se trabajó el año pasado en el Comité Ejecutivo del Polo. Y hay un cuerpo ya definido sobre reformas electoral y parlamentaria, y el estatuto de la oposición, que se debe articular. Este problema no se limita a cosas como la silla vacía; ha de ir más allá: ejemplo, hay que reformar el sistema electoral. ¿Cómo es posible que los paras decidan las votaciones y resuelvan quiénes son los candidatos, y les permitan a unos ir como tales, mientras a otros los declaren objetivos militares? Como un tercer aspecto, creo que crucial, tenemos el tema de la paz o la guerra, en que, ya lo hemos dicho, no se debe partir de que hay que exterminar a la insurgencia sino incorporarla; no se la puede tratar como pretende Petro: “Se acogen o, si no, haremos desde el Polo la guerra contra…”.  No creo que sea esa la tarea del Polo; la política de paz no debe basarse en anuncios de guerra sino en una lógica de reformas incluyentes de profundidad; en diálogos para buscar soluciones y para que en definitiva el acuerdo, si lo hay, se sancione por el voto popular, el respaldo social, y eso toca hacerlo con cuidado; si no, pasa como en Guatemala, que se llega a acuerdos negociados, y cuando llega la hora de someterlos a ratificación popular, la base social no se siente representada en esa política. Reto para el Polo.

 

da. Hay críticas a la dirección del PDA por su pasividad, evidente en coyunturas que conmueven al mundo. ¿Está de acuerdo con esa crítica? ¿A qué cree usted que se debe?

JC. De cierto modo sí, por razones pragmáticas: el Polo está desligado de la dinámica de las movilizaciones, las de mayor impacto. No se ve una válvula, una conexión. Cuando Petro habla, jamás establece nexos con esas cosas. Lo decimos autocráticamente porque somos parte de este proceso. Las luchas sindicales y populares son como cosa secundaria. El centro de la vida son los debates parlamentarios, que quizás hacen reír a la oligarquía. Esos debates son importantes, positivos algunos, pero nos limitamos. El Polo tendrá que ampliarse. ¿Cómo reencontrarnos con la base que surge a la vida socio-política? Pero no podemos decir que seguiremos sólo en lo electoral. Es otro reto. Hemos insistido en una propuesta que surge, en parte en la minga, ya planteada en el Comité Ejecutivo, y Petro estuvo de acuerdo: trabajar hacia un Congreso del Pueblo que permita ampliar el horizonte con otros sectores en función de una identidad, no en torno al Polo pero si de una plataforma por el cambio, incluida la posibilidad de un gobierno que lo encarne. ¿Cómo valorar las recientes movilizaciones populares, obreras? Estamos ante cómo el Polo se inserta en la dinámica de la lucha social que viene de abajo en la lucha actual. El Polo se queda un poco al margen de tales dinámicas y por eso se tiene la impresión de que no está metido… porque es incapaz, por ahora, de hacer eso. Cuando estos sectores se incorporen en un proceso de unidad, pues eso se reflejará inevitablemente en esa dinámica.

 

da. Hay críticas reiteradas al PDA por su énfasis en la acción parlamentaria y su descuido de la resistencia social. ¿Cómo desarrollar una mayor cercanía del Polo con la sociedad?
JC. Es básico mantener la unidad y espacios de discusión sobre los problemas; avanzar al ritmo de las opciones. El Polo tiene ocasión de jugar ese papel de cara a 2010. Lo importante son la unidad y el debate ideológico. El PDA  ampliarse pero no hacia César Gaviria, Fajardo, don Berna o Mockus. Ahora, si un sector de estos está en crisis con el uribismo y se acerca, no cerraremos puertas; habrá formas de unidad de acción que posibiliten trabajar, pero no privilegiamos esto como elemento central de las alianzas. 
 

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