Dilemas, tendencias y deudas

Gustavo Petro:

“¡Al Polo le han quitado toda la vitalidad multicolor que tenía en un comienzo!”

 

 

da. El PDA revisará su carácter en el próximo congreso. Según su opinión, ¿esta organización social y política debe ser un partido o un frente integrado por diversidad de tendencias políticas, o asumir otra naturaleza?

Gustavo Petro. El Polo Democrático debe seguir siendo un partido de izquierda. Yo diría, de nueva izquierda, separándose de una serie de dogmas propios de la izquierda del siglo XX, que han fracasado con estruendo en la historia mundial. Siendo un partido de izquierda, debe ser de tendencias, [las cuales] permiten una organización colectiva y le dan claridad a la discusión política educativa. Es la única manera de ir ordenando una discusión en que la militancia pueda participar de ese partido, de la organización de tendencias. Eso sí, no estoy de acuerdo con que el partido tenga partidos…

 

da. ¿Entonces, el Polo es un partido de partidos?

GP. Y ahí está uno de los problemas organizativos más importantes. Los partidos que subsisten el interior del Polo son de origen leninista, digamos que se circunscriben en el llamado centralismo democrático, que nunca fue democrático, y fracasó como instrumento eficaz para organizar democracias en el siglo XX. Al contrario, derivó hacia organizaciones de tipo totalitario.

 

da. ¿Cuáles consecuencias entrevé usted?

GP.Esos partidos al interior del Polo, al mantener esa misma concepción, en la práctica su actividad se transforma en una especie de entrismo. De toma del aparato. De toma de las instancias y de muerte de la diversidad misma del partido, porque van acallando al ser diferente, lo insultan, lo aburren, sin permitirle entrar. Entonces, esta tesis de partido de partidos, con partidos que son del llamado centralismo democrático… ¡Al Polo le han quitado toda la vitalidad multicolor que tenía en un comienzo!

 

da: ¿Y cómo puede funcionar el partido de tendencias?

GP. Las tendencias, que son partidos por definición, aunque tienen una autonomía relativa para hacer sus discusiones, expresarse, etcétera, están encuadradas dentro de las decisiones del Polo, no pueden tener instancias de dirección diferentes de las que tiene el Polo. Son mucho más dinámicas y más ricas para la vida del partido. En lugar de matar la vida activa, lo que hacen es procrearla; se mueven de acuerdo con la política del país. Entonces, quien hoy está en una se va trasladando a otra, según las posiciones políticas que se van construyendo. La tendencia permite volver al partido un partido multicolor.

da. A pesar de lo distantes que estamos de las elecciones presidenciales en Colombia, el tema gana espacio en diversidad de organizaciones políticas. De acuerdo con su criterio, ¿para ese certamen, el Polo debe definir un candidato único o uno de concertación?

GP. Por definición jurídica, en Colombia ningún partido tiene dos candidatos ó más. La pregunta que usted debía hacerme es si el partido debe tener candidato. Mi respuesta es que sí. La otra pregunta es si el Polo debe construir una convergencia de partidos, movimientos y grupos significativos de ciudadanos diferentes en una sola candidatura presidencial, que puede ser del Polo o de otro, si otro le ganara, y la respuesta también es sí.

 

da. ¿Antes no debería haber unas elecciones internas en el Polo?

GP. Habría varias consultas. La primera sería la construcción de un programa común en la cual el Polo lleve su propuesta, lo que antes se llamaba “programa mínimo”. Si se quiere construir una convergencia democrática que junte fuerzas diferentes y apunte a ser mayoría electoral en las elecciones de 2010 para la Presidencia, y tener una visión de más largo plazo que la elección electoral propiamente dicha –parecido a la concertación democrática en Chile, que logró destruir buena parte de la herencia política de Pinochet–, es imprescindible la construcción de un programa común.

 

da. ¿Cómo hacerlo? ¿Sin una selección interna?

GP. Ese programa común tiene que hacerse ahora, no para la segunda vuelta ni para la primera ni 15 días antes de la segunda. No tiene sentido. Por eso, vale pedirle al Polo que convoque de una vez a una convergencia. Hacen falta tres consultas. La primera es el programa común, la segunda tiene que ver con el Polo. ¿Cuál es su candidato? Para poder establecerlo, debe llamar a consulta ciudadana, como rezan los Estatutos. Obvio, ad referéndum de los resultados del Congreso. La tercera, la ubico en las elecciones parlamentarias de marzo. Con la competencia del candidato del Polo y de otros de las fuerzas que hayan ayudado a construir un programa común, escoger el candidato que represente el programa común.

 

da. ¿Cuál es la perspectiva de victoria electoral?

GP. Si el Polo tiene suficiente fuerza, como dicen los sectores de la extrema izquierda del partido, que la tiene, pues gana la consulta. Sólo que ese candidato del Polo puede ser además el candidato de numerosísimas fuerzas, cosa que ya hemos hecho en casos como la Alcaldía de Bogotá. Con un programa común, que es lo que les da garantías a todos.

 

da. Usted no afirma un triunfo. ¿Qué piensa de la elección de congresistas?

GP. Si en marzo iniciamos un proceso político de ese estilo, tendremos una maximización del potencial del Polo en la sociedad colombiana en términos electorales, y el PDA obtendría una bancada parlamentaria mayor que la que hoy tenemos. El objetivo sería: que tal convergencia tuviera una mayoría en el Congreso que sería vital, en suma con las demás fuerzas garantizaría que el programa común se haga realidad en el siguiente período presidencial. Esta es una propuesta que busca ganar las elecciones de marzo y mayo de 2010, es decir, la Presidencia y la mayoría parlamentaria. Esta es una propuesta para derrotar a Uribe. Propongo que es imprescindible derrotarlo en 2010, por varias razones.

 

da. ¿Cuáles?

GP. En primer lugar, porque si el proyecto de Uribe sigue, con él o por interpuesta persona, si gana en 2010, se cierra la concentración del poder en sus manos; mueren la Constitución y la democracia en lo poco que se ha construido. La muerte de la democracia y la apertura de un período muy antidemocrático, más que hasta ahora, lleva a legitimar la guerra porque antidemocracia y violencia van juntas, como paz y democracia van juntas.

 

da. ¿Un cierre definitivo para la paz?

GP. El escenario político posterior a 2010 sería de Uribe y las farc, el binomio Uribe-farc, en el cual el espacio democrático nada tiene ya que hacer, se debilitaría por completo, y se debilita el espacio democrático. No hablo simplemente de fuerzas políticas electorales que se reclaman de la democracia sino de la organización ciudadana, de la movilización social, del movimiento social que sólo cree que se desarrolla realmente en espacios democráticos. Ese es un escenario que el Polo no puede prohijar.

 

da. En todo caso, la agenda presidencial depende de cómo se resuelva el tema de una posible nueva reelección en Colombia. ¿No cree que, al insistir en lo electoral presidencial, se está negando esta posible coyuntura y todo lo que se derive de ella?

GP. El mecanismo de perpetuar a Uribe, por sí o por interpuesta persona… son ellos quienes lo están escogiendo, y los veo con dudas de lanzarse a un referendo. No creo que ese sea el camino que escojan. En la eventualidad de que sea, la tarea del Polo es no votar en el referendo para impedir que se haga una reforma de la Constitución. De lograrse esa victoria, el proyecto Uribe iría a una derrota posible, pero para poder hacerlo igual, necesita una convergencia, una suma de fuerzas que desarrolle una campaña de gran tamaño en la sociedad colombiana, algo parecido al que hicimos en el primer referendo.

 

Sin embargo, el escenario lo ponen ellos. Creo que optarán por el Congreso, aunque ya tienen dificultades en aumento. La salida de Gina Parody y la división de Cambio Radical les ayuda. Ahí, nosotros no tenemos más que nuestras propias bancadas, que no son mayoría, y, obvio, ellos aseguran la reforma. Sin embargo, hay otros temas que no tienen que ver con el método sino con la política que afecta a Uribe.

 

da. ¿Cómo cuáles?

GP. El cambio político en Estados Unidos, que depende de un puente-diálogo del gobierno Obama y los liderazgos de izquierda latinoamericanos, puede aislar a Uribe. La crisis económica es otro factor imprecisable en su impacto. Creo que es mayor que el que cree o anuncia el Gobierno, no necesariamente de péndulo a la izquierda, y puede derivar a opciones políticas más de derecha y una mayor polarización de la sociedad. Temas que pueden modificar la decisión de Uribe de lanzarse. En lo que no van a renunciar es en lanzar el proyecto de Uribe a la Presidencia por interpuesta persona.

 

da. ¿Al respecto, hay diferencias en el Polo?

GP. Las posiciones de la extrema izquierda en el Polo llevan a una división de la convergencia democrática y creo que [dan ventaja a Uribe] y por tanto a las farc. Ese es un binomio indisoluble. Por eso, diverjo del acuerdo al que llegaron Dussán, el Partido Comunista y el Moir.

 

da. ¿En qué diverge con Dussán, el PC y el Moir?

GP. El contenido del acuerdo, en términos de lo que proponen hacia la paz y la guerra, y como táctica electoral para 2010, convierte al Polo en un vagón de cola del proyecto de Uribe y de las farc. No significa que estas personas sean de las farc ni uribistas sino que ese será el efecto de una acción política que redundará en el triunfo de Uribe y por tanto en el llamado de las farc a la guerra.

 

da. Los estatutos del PDA suscitan constante debate. ¿Propondrá usted reformas a los mismos? ¿En qué sentido?

GP. Primero son las posiciones políticas. Los delegados al II Congreso se aglutinan a través de listas, de reuniones con la propuesta de construir y hacer que el Polo edifique una convergencia democrática. Son 1.500 en total y todo está por definirse. Si los contenidos de política que se acuerden en el Congreso hacen del Polo un partido vigente y vigoroso para las necesidades de la sociedad de hoy, debe haber cambios estatutarios.

 

da. ¿Cuáles cambios, piensa usted?

GP. Además de que hay partidos dentro del partido, eso tiene que discutirse. Los estatutos actuales generaron un sistema de decisiones regionales demasiado inflexibles que nos hicieron perder, entre otras, la Alcaldía de Cali (aunque se ganó para la democracia, la perdió el partido), caso repetido en muchos lugares estratégicos para nuestro proyecto.

 

da. ¿Sólo electorales?

GP. En la práctica, a pesar de que el partido prescribe una organización flexible, abierta, con autonomía y autogestión de Comités de Base, en la realidad se estructura en forma de centralismo democrático. Nuestros estatutos, al permitir la autogestión, la autonomía y la organización flexible, permiten que todo mundo se exprese públicamente. Entonces, hay tensión entre este grado de organización, que no se aplica, y la que efectivamente se aplica, que es la del centralismo.

 

da. ¿Usted enciende polémicas al respecto?

GP. Vengo planteando que se creen autonomías regionales en el Polo, cesión de poderes –que hoy tienen los ‘comités centrales’ que llaman aquí “ejecutivo”–, por ejemplo, el Secretario General debería ser elegido por las regiones, lo mismo que la aprobación del presupuesto anual, hoy centralizada. El partido debe lograr más autonomía regional de la actual, y crecer con nuevas fuerzas que voluntariamente se inscriban, permitiéndoles entrada a espacios de decisión.

 

da. ¿Hay casos de rechazo?

GP. El partido, desde que se hizo la unificación con Alternativa Democrática, se cerró por completo y arrojó las llaves. Nadie más ha entrado al Polo. Al contrario, han salido.

da. ¿Qué dice sobre el acercamiento y la atracción de movimientos sociales?

GP. La presencia del movimiento social, que el Polo había permitido en su instancia de decisión, se perdió completamente, y debería permitir algo que tenía el primer Polo y era un espacio de líderes de movimientos sociales.

 

da. Algunos dicen que el “Ideario de Unidad” del PDA debe ser reformado. ¿Qué propone usted sobre el particular?

GP. El ideario de unidad que –sobre la base de partidos que quieren ser oposición– se construyó cuando comenzaba el segundo mandato de Uribe, ha sido sobrepasado en varios hechos. Hoy nos proponemos derrotar a Uribe y gobernar. El ideario de unidad debería tener como eje de su construcción las ideas de gobierno de partido, que cambian completamente la concepción, el eje del partido.

 

da. …con respecto a la situación y el conflicto.

GP. Hay temas que se hacen discusiones profundas en el Polo. Por ejemplo, su relación con la Constitución, ya que, mientras el PDI entendía que era el partido de ésta (no digo que no se puedan modificar normas de la Carta) y de su filosofía del Estado social de Derecho, la fusión PDA pone en cuestión la Carta. Discute cuál es el relacionamiento Polo-Fuerza pública. Algunas posiciones del Polo llaman a desconocerla. Grave conflicto porque esa fuerza es constitucional en su origen. No hablo de hechos inconstitucionales por todos conocidos, que rompen con el derecho humanitario, sino como forma constitucional. La fuerza pública fue creada por la Carta del 91 y nosotros la aceptamos. La fuerza pública es nuestra fuerza pública. Esta discusión es pertinente porque la confianza de la sociedad colombiana hacia el Polo dependerá de tales posiciones.

 

da. ¿Fundamenta usted una “antiinsurgencia democrática”, en familia con la contrainsurgencia oficial?

GP. Hum… esto de la fuerza pública lleva a una discusión más global del tema de la guerra y la paz. Mientras el ideario de unidad, del PDI por herencia programática, dice que la principal política de paz del Polo es la construcción de un gran acuerdo nacional que llegue a consensos sobre reformas democráticas profundas, que volverían a ser realidad a partir de un gobierno, deja en forma subsidiaria la visión de negociación política con las farc como política de paz. Pone como básico el acuerdo nacional entre los ciudadanos sobre reformas democráticas. El acuerdo Dussán-Partido Comunista acaba con esa visión y retorna a la ya desgastada de pensar que la paz depende sólo de una negociación con las farc; nos hace depender de la voluntad de las farc. Un partido de izquierda democrática que se respete no puede tener esa configuración política. Es éste uno de los grandes debates del Polo, en los que hago mucha presencia con ideas…

 

da. ¿De izquierda, de centro, de centro-izquierda?

GP. En el Polo hay dos izquierdas: una que no cree en el proyecto democrático ni en la Constitución del 91 ni en la importancia de evacuar los acuerdos [de la desmovilización del 89]; y una izquierda que fue parte de esos acuerdos de paz, que hizo la Constitución actual y cree profundamente en un proyecto democrático para la actualidad nacional. Estos temas se reflejan en el ideario de unidad, y depende de cómo sea la correlación de fuerzas en el Congreso, así será el nuevo programa, porque ya es muy difícil que podamos llamarlo ‘ideario de la unidad’.

 

da. ¿Cuáles considera usted que debieran ser los ejes programáticos para una propuesta de gobierno del PDA?

GP. En el documento “Acuerdo sobre lo fundamental”, y que defino como “programa mínimo hacia la convergencia democrática”, que tiene relativo consenso en la Lista 19, con centenares de delegados del Polo, ahí se habla de las tres grandes separaciones: tres ejes de política. Primero, separar el Estado, del crimen. Eso es esencial en un acuerdo democrático. Crimen y corrupción son nuestras preocupaciones, hasta el crimen contra la humanidad, en cantidad de formas diferentes de articulación criminal con la política y con el Estado.

 

La segunda, separar las tierras fértiles de la posesión mafiosa, tema estadísticamente, claro. De 15 millones de hectáreas fértiles, sólo usamos cuatro y la mitad de esas no son para alimentar la gente (ni para combustibles). Tenemos 11 millones que, siendo tierras fértiles, no producen. Quitarles a las mafias las tierras fértiles y volverlas un instrumento productivo irradia hechos básicos para la paz, como la vinculación de lo rural con la democracia política, con la prosperidad económica, y el construir un nuevo modelo de desarrollo en torno a la producción de alimentos.

 

da. … y su tercera propuesta…

GP. Separar la política social, del mercado; excluir de éste la política social del Estado. Los tres grandes ejes: salud, educación, pensiones, nos obligan a proponer unos modelos educativo, pensional y de salud diferentes de los de hoy, que demuestran profunda ineficacia en disminuir la desigualdad social, principal objetivo de la Constitución. Tres ejes, gran política que desarrollaríamos como programa común, sólida propuesta para darle salida a la crisis colombiana, que no necesita ser negociada con las farc y que puede llevarnos a una victoria electoral en 2010, que no se puede lograr sin el concurso de otras fuerzas políticas. Eso me distancia por completo de la izquierda del Polo.

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