¿Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles?

En el 2007, por la Ley N° 1151 se instauró en Colombia el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Fepc), creado con el supuesto objetivo de atenuar las variaciones de los precios de venta internos de los combustibles fósiles por los cambios de los precios del petróleo en el mercado internacional; y para que no representen mayores afectaciones a las finanzas públicas. En el 2009 entró en funcionamiento con una capitalización inicial de $ 431 miles de millones, producto del 10 por ciento de los ahorros de Ecopetrol en el Fondo de Ahorro de Estabilización Petrolera (Faep).

Cuatro años antes, en el 2003, en el gobierno de la Seguridad Democrática, se había llevado a cabo la transformación de Ecopetrol estatal –la joya de la corona–, en una Ecopetrol S.A. Era la última empresa estatal objeto de intervención en pro de la consolidación de los objetivos privatizadores del modelo neoliberal, que se había profundizado en el país desde 1990 bajo el gobierno de César Gaviria y proseguidos por Andrés Pastrana, Ernesto Samper y Juan Manuel Santos.

La intervención de Ecopetrol requirió el adelgazamiento de la Coalición obrera-sindical-popular, liderada por la USO, que desde la creación de la empresa a mediados de los años cincuenta del siglo XX formaba parte –junto a la Coalición de las multinacionales y la Administrativa del Gobierno–, de las tres coaliciones que definían las acciones estratégicas de la estatal en el periodo estatalista de la empresa (1951-1973) y concesionado (1974-2002).

Ese adelgazamiento se logró a través de un proceso que combinó la eliminación física de sus líderes sindicales –dado a partir de mediados de los años ochenta del siglo pasado–, hasta la declaración de ilegalidad de la huelga del 2004, acompañada de la expulsión ilegal de sus dirigentes. Ilegalidad hecha a sabiendas del Gobierno y de las directivas de la empresa –en cabeza de Isaac Yanovich–, pues años después los tuvieron que reintegrar, cuando la reestructuración ya se había consumado. Ese adelgazamiento del sindicato y su coalición se traduce en la actualidad en la diáspora de sindicatos que existen en la empresa, más de 50, cuyas directivas luchan ahora por su estabilidad laboral –perdida con las reformas– y por sus respectivos fueros. Situación que puede considerarse no solo como efecto sino como el éxito de la política del Gobierno y la empresa contra el sindicato y su coalición defensora de la estatal petrolera.

Es en ese marco que el Fepc tiene sus raíces y, que, como lo ilustra José F. Isaza, es ejemplo de contabilidad creativa1 (Isaza, 2022). Ese sistema es una estrategia más de la política financiera del Estado para garantizar el modelo de acumulación neoliberal con el cual se encaró la crisis capitalista de acumulación emergida en los años setenta. Crisis de acumulación, es decir, de la baja en la tasa de ganancia, pues sabemos que, como toda crisis capitalista, no significa escasez de bienes y servicios –ni la inexistencia de personas con necesidad de consumirlos–, sino que –aunque parezca paradójico– se debe a la superproducción de mercancías que al no encontrar consumidores con ingresos y salarios suficientes para comprarlos, lleva a los empresarios productores a detener su producción y con ello a la recesión, es decir, a paralizar su producción expulsando trabajadores de sus empresas y en consecuencia, arreciando el desempleo.

De otra parte, debe tenerse en cuenta que para los actores capitalistas el Estado “es un mal necesario”, por ellos, “que el Estado no existiera”, pues les cobra impuestos y les limita el ejercicio a sus anchas del libre mercado; pero sin embargo no pueden vivir sin él, pues les cuida la propiedad y los negocios y, cuando se encuentran en “calzas prietas”, los salva a través de subsidios, la baja de impuestos, como también asumiendo sus deudas, entre otras estrategias. Es esto precisamente lo que da razón a la implantación en la actualidad de este tipo de fondos de estabilización –no solo aprobados para los combustibles.

Oficialmente indican que el Fepc, desde el 2011, para sostenerse, recurre al endeudamiento con la Nación, participando en aproximadamente el 4 por ciento del total de la deuda del Sector Público No Financiero

Veamos entonces. Durante la vigencia del modelo Keynesiano el Estado se encargó de regular las actividades capitalistas de la economía, y de crear las condiciones de demanda, que fue la causa de sus crisis en los años treinta. Para su reactivación propició la emisión de dinero y, por esa vía, la creación de empleo público, ahora, consumidor de la superproducción empresarial en parálisis. Además, al crear sus propias empresas estatales (como Ecopetrol) sostenía sus finanzas públicas, con las cuales, incluso, apoyaba a las empresas privadas en quiebra o en deuda. Fue la época dorada del capitalismo, en la que los empresarios no se preocuparon por la creación de demandantes de su producción, sino que se dedicaron de lleno a la producción, es decir, a la oferta, pues el Estado les garantizaba los compradores, es decir, la demanda. Pero, esa emisión del Estado, que generaba empleo, implicaba una creciente inflación, la cual tocó techo en los años setenta, que llevó nuevamente a la nueva crisis de acumulación, y cuya solución implicó implementar al modelo neoliberal, en el escenario de un mundo globalizado y dominado por las grandes corporaciones transnacionales, que incorporaban a las empresas privadas nacionales. De ahí que, a nivel político, se dé desde entonces la crisis de los respectivos Estados nacionales y sus instituciones.

El nuevo modelo, parte por implementar políticas para controlar la inflación, a través de medidas monetaristas, es decir, controlando la emisión y abundancia de moneda. En su efecto separa los bancos emisores del control de los Estados y controla las tasas de interés que, en consecuencia, ahora responden a los dictámenes de los organismos financieros internacionales –como el FMI y el Banco Mundial– encargados del asunto, a nivel mundial.

Para resolver el empleo -ahora nuevamente a cargo de los empresarios como antes de la crisis de los años treinta– se terceriza, y como estímulo para que lo generen les rebajan los impuestos y les brindan las estrategias de política que requieran, como hacerse al manejo de los fondos de pensiones, apropiarse de las empresas y servicios estatales que operan bajo el lema que: “quien necesite un servicio público lo pague” –pues dejaron de ser ofrecidos por el Estado benefactor–, como la rebaja de los salarios por vía de los salarios mínimos, entre otros.

Finalmente, se propuso contraer al máximo el Estado para que funcione con el mínimo posible de presupuesto. Por esa vía adelgazar las nóminas burocráticas, salvo la de seguridad, es decir, las Fuerzas Armadas requeridas para proteger el modelo de acumulación de sus efectos sociopolíticos.

Para su sostenimiento se implementan los impuestos indirectos, como el IVA, un impuesto “democrático”, se dijo, por cuanto todos pagan por igual el consumo de bienes y servicios, independiente de la clase o estrato social. Y, es precisamente en este aspecto en donde encaja el susodicho Fepc, que no es precisamente un subsidio, sino que más bien va acercándose a ser un nuevo impuesto para mantener las finanzas de un Estado adelgazado, y la rentabilidad de la misma Ecopetrol S.A., acusada de corrupción. Lo que les permite a los empresarios seguir justificando el pago mínimo de impuestos que sostenga su corporativizado Estado protector.

Oficialmente indican que el Fepc, desde el 2011, para sostenerse, recurre al endeudamiento con la Nación, participando en aproximadamente el 4 por ciento del total de la deuda del Sector Público No Financiero; pero como en sus cuentas muy seguramente se va haciendo insostenible, se perfila se cargue a los consumidores de combustibles, lo que sería un nuevo impuesto. Gravámen a los combustibles que como el IVA son “democráticos” para todos los que los consumen.

En esta dinámica, en la actualidad se observa –en la estructura de precios de los combustibles–, un total de impuestos que copan cerca del 53 del precio. A esos impuestos se agregaría el del mentado subsidio, montado sobre el cuento de los precios internacionales, que comprendería los recursos del Fondo. Como lo ilustra el sentido común, este impuesto tendría pleno sentido si el país fuera un importador de todos sus combustibles, es decir, los comprara en el mercado internacional, pero lo cierto es que de los 300 mil barriles diarios (2020) que se consume importa cerca de 30 mil –sobre los que cabría el pago del Fepc–, pues los 270 mil restantes se producen en el país a un costo de USD 20 dólares promedio3.

En ese orden, es evidente que el nuevo gobierno tiene que mantener la vigencia de ese cuento pues tiene una situación fiscal apretada; con la resistencia de los dueños del país a pagar impuestos, como se ve con su resistencia a la reforma fiscal propuesta. Sumado a lo cual Ecopetrol S.A carga entre sus deficiencias empresariales con el caso Reficar, el peor caso de corrupción de la historia de Colombia, al generar pérdidas por corrupción por más de $ 8.000 millones de dólares, un detrimento patrimonial equivalente a un 5 por ciento del presupuesto nacional en 2016, que se terminaría de pagar en el año 20463 y, otro, por más de US$ 615 millones (unos $2,4 billones) que se habría dado como resultado de un negocio realizado por Ecopetrol en Perú4.

Son realidades estas que marcan el contexto heredado por el actual gobierno, que determinan sus posibilidades y límites de acción en diversos planos, entre ellos el económico y el impositivo.

1   Isaza, J. F. (29 de septiembre de 2022). Creativa. El espectador.

2   Celedón, N. (13 de Marzo de 2015). Producir un barril de petróleo es más caro en Colombia. Obtenido de https://www.portafolio.co/

3   elespectador.com. (6 de diciembre de 2016). “Hasta 2046 los colombianos pagaremos la gigantesca deuda que dejó Reficar: Contraloria”.

4   Forbes Staff. (16 de mayo de 2022). “Abren investigación por inversiones de Ecopetrol en Perú, que ocasionaron daño patrimonial de $2,4 billones”. Obtenido de https://forbes.co/

Jeso Carneiro, Reajuste/gasolina/petrobras, https://www.flickr.com/photos/[email protected]/45223753975/

Información adicional

Autor/a: Luis H. Hernández
País: Colombia
Región: Sudamérica
Fuente: Periódico desdeabajo Edición Noviembre 18 - Diciembre 18 - 2022

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