Viernes, 20 Enero 2012 17:00

En Dosquebradas hubo una tragedia evitable

Escrito por Carlos Victoria, Miguel Amézquita, Eduardo Arias
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En Dosquebradas hubo una tragedia evitable
La bocanada de fuego que ocasionó el poliducto de Ecopetrol en los barrios Villa Carola, La Divisa y La Romelia estaba anunciada. El derrame, el vertimiento y la posterior combustión de hidrocarburos del poliducto Puerto Salgar-Cartago, por causas que aún se investigan (ver recuadro, Versiones oficiales…), deja hasta ahora 29 víctimas y 110 heridos, 33 casas destruidas por incendio sobreviniente, y 101 averiadas, en la madrugada del pasado viernes 23 de diciembre. El culpable está a la vista: la ausencia oportuna de acciones previsivas. Ecopetrol incumplió con el traslado del tubo fuera del área urbana.

Fue un día de dolor para 135 familias habitantes de tres barrios periféricos del municipio risaraldense que quedaron con sus casas destruidas. Ocho años atrás, sucedió un evento similar pero sin las consecuencias catastróficas de la navidad de 2011. Desde entonces, Ecopetrol se comprometió a trasladar el poliducto a unas áreas menos densamente pobladas.

Dosquebradas es una bomba de tiempo: su zona industrial almacena y manipula diversidad de gases peligrosos, todo a poca distancia de asentamientos humanos, un cuadro de riesgos de altísima peligrosidad para la vida humana. Esta tragedia comprueba que la gestión del riesgo, el ordenamiento territorial, el uso del suelo y la vulnerabilidad social son asimétricos. Desastres como este seguirán ocurriendo a pesar de los mea culpas del Gobierno.

Más allá de la entrega de ayudas y promesas de reconstrucción y/o restitución de viviendas y enseres, la pérdida de vidas humanas es irreparable y representa un costo muy doloroso para los familiares y la comunidad, que a la postre quedan expuestas al riesgo y la manipulación mediática posdesastre, que distrae la atención sobre las causas estructurales y las fallas de política en materia de gestión del riesgo.

Tras la verdad


Durante una inspección ocular y luego de dialogar con campesinos del área donde se presentó el derrame de gasolina, es posible establecer que éste drenó por uno de los afluentes de la quebrada Agua Azul, en la parte superior de unas casas cuyas paredes quedaron agrietadas. La parte baja de la cuenca fue el lugar de la explosión y la combustión que arrasó con viviendas y vegetación. Con respecto a las causas, las hipótesis son diversas.
  1. Los campesinos aseguran que en plena temporada preelectoral, maquinaria pesada del municipio de Dosquebradas adelantó trabajos de mantenimiento en la vía por donde también está enterrado el poliducto. Según esta versión, no es descartable que el tubo hubiera sido averiado por los operarios.
  2. En la víspera del derrame, otras personas consultadas observaron que varios obreros adelantaban trabajos en el carreteable y en el sitio exacto donde se presentó la rotura del poliducto y la filtración del combustible a la quebrada Agua Azul.
  3. En el barrio Villa Carola, algunas fuentes de la comunidad no descartan la acción de manos criminales, tal como sucedió ocho años atrás en la misma zona.
  4. En la parte alta de la quebrada Agua Azul, el fuerte olor a gasolina se percibió desde las 3 de la mañana, un hecho que los obligó a evacuar rápidamente hacia partes más altas. Así se salvaron de milagro.
  5. Ninguna de las versiones de la comunidad y las extraoficiales, por parte de algunos funcionarios de distintas entidades destacadas en la zona de la perforación, atribuyen el derrame al invierno o la remoción en masa, como afirmaron la alcaldesa Betancur y el ministro Cárdenas. (Ver recuadro)
  6. Cobra fuerza la hipótesis de la posible “fatiga de materiales” del poliducto. Esta versión pudiera coincidir con los testimonios de quienes aseguran que en el tramo de la conducción averiada se adelantaron trabajos de mantenimiento de la vía.

Pero… Independientemente de las causas, todas las miradas se dirigen hacia la petrolera.

Cero e iban 28


El mayor Ramón Salcedo, ex comandante de los Bomberos de Pereira y experto en prevención y control de conflagraciones de diversa índole, formuló una serie de denuncias sobre las causas asociadas al desastre del 23 de diciembre. Recalcó que con éste ya se habían presentado 28 eventos, unos más críticos que otros, en el tramo del poliducto a su paso por este municipio, y que Ecopetrol hizo promesas para reducir el riesgo.

Salcedo dijo en el Noticiero Todelar de Risaralda que la empresa suscribió un convenio con el Área Metropolitana y el municipio para tareas de vigilancia, capacitación y reducción del riesgo. En esta oportunidad, el Mayor llamó a revisar la efectividad y la transparencia de tales acuerdos. Asimismo, dijo que el barrio Villa Carola no contaba con las autorizaciones de ley a cargo de la Secretaría de Planeación de Dosquebradas, no obstante el riesgo declarado que luego se transformó en una horrible tragedia. Con su voz, denunció que el municipio de Dosquebradas, a través del Clopade, no contaba con un plan de contingencia para atender este tipo de emergencias. Varios pobladores de los barrios afectados denunciaron improvisación, descoordinación e incapacidad institucional para socorrer y estabilizar la crisis en la primera hora del evento catastrófico. En el Hospital San Jorge escaseó la sangre. Otros preguntan por qué las ambulancias no llegaron a tiempo. Por último, Salcedo insistió en que Ecopetrol debe, de una vez por todas, relocalizar el trazado del poliducto por áreas que no pongan en peligro vidas humanas. Sus denuncias no podrán pasar inadvertidas para las autoridades judiciales.

Por otra parte, en declaraciones al periódico pereirano La Tarde, el defensor del Pueblo, Volman Pérez, instó a Ecopetrol y las autoridades competentes a establecer el origen, en forma veraz y confiable, de la oleada de fuego desencadenada por la fuga de gasolina: “Creo necesario identificar el origen de la explosión. Establecer si se debió a personas que intentaron hurtar combustible del poliducto o si, por el contrario, obedeció a una falla técnica”.

De otro lado, el manejo de la emergencia resultó caótico, ineficiente e improvisado, a pesar de los protocolos y el mediano entrenamiento recibido por los organismos de socorro del Área Metropolitana. Pudimos constatar, según diversos testigos, que no hubo ambulancias suficientes, así como faltó sangre y falló la disponibilidad de personal médico. El traslado de la mayoría de los heridos se hizo en motocicletas, vehículos particulares y transporte público. No hay todavía un balance autocrítico y propositivo que dé cuenta de las fallas en la atención de la emergencia.

A pesar de la existencia de un cuerpo especializado de la policía nacional para la vigilancia y el control al poliducto, es evidente que se debe investigar cuál fue su actuación concreta. La comunidad no puede ser una simple convidada de piedra. Los acueductos comunitarios de Dosquebradas llevan más de 50 años haciendo gestión colectiva del agua en estas zonas y siguen siendo los principales afectados por el poliducto. Y Ecopetrol lo sabe.

Ir a las causas y poner alto al caos y la improvisación


Según expertos, “el cambio climático sí afecta la estabilidad de los suelos. Las condiciones iniciales con las cuales fueron diseñados estos oleoductos o gasoductos han variado…La infraestructura que había pasado por monitoreo deberá tener ahora una revisión mucho más exigente con ocasión del cambio climático. Hay que hacer un análisis objetivo de dónde hay riesgos que comprometan a la población. Tenemos que evitar al máximo la mezcla de concentración de población más infraestructura de transporte de hidrocarburos que pueda generar algún riesgo”.

El transporte de materias primas ya ocasionó muchas tragedias por la débil capacidad institucional de los gobiernos locales y regionales, que les permiten a los grandes capitales ingresar al territorio en las condiciones necesarias para que se establezcan pero sin contar con las medidas indispensables de contingencia, vigilancia y control.

Al respecto, debemos recordar que lo sucedido en Japón, en el Golfo de México y en otros lugares del planeta tiene origen en el actual modelo de desarrollo económico que nos ha puesto en riesgo con sus objetivos de generar ganancias y riquezas que no se distribuyen en forma equitativa. ¿Cuánto le debemos cobrar a Ecopetrol por permitir que por nuestro territorio pase el poliducto? ¿Cómo debemos contribuir a la seguridad de esos flujos de materia y energía? ¿De qué sirven los estudios y las investigaciones de la academia si no se tienen en cuenta los resultados que se derivan de ellos?

Las víctimas, el dolor, las pérdidas materiales y el desastre en su conjunto son un saldo de posibles factores de negligencia e imprevisión y, en suma, de la desidia oficial que tolera el uso del suelo para transportar combustibles en áreas pobladas y vulnerables desde todo punto de vista. Días atrás también ocurrió en Cúcuta: las aguas del río Pamplonita, que surte a la capital de Norte de Santander, resultaron contaminadas por el derrame de petróleo una vez que colapsó el oleoducto.

Si con consecuencias en camino, en la región se configura una serie de vulnerabilidades (físicas, institucionales y culturales) que evidencian escenarios de riesgo como el de Dosquebradas en su zona rural, con precipitaciones de mayor intensidad y frecuencia, por fenómenos de variabilidad climática, es preciso entonces reflexionar sobre las causas y los riesgos de los flujos de materia y energía de nuestro territorio. Ahora, con irresponsabilidad y tardanza en prevenir, no se puede atribuir la tragedia al cambio climático y al mal llamado ‘invierno’.

* Profesor del departamento de Estudios Interdisciplinarios de la Facultad de Ciencias Ambientales de la Universidad Tecnológica de Pereira (UTP).
** Catedrático de la Facultad de Ciencias Ambientales e integrante del Semillero de Cambio Climático de la UTP.
*** Administrador Ambiental de la UTP e integrante del Semillero de Cambio Climático.


Recuadro 1

Antecedentes con paramilitarismo a bordo


El 30 de noviembre de 2008, la Policía detuvo a 10 personas en cuatro municipios del Eje Cafetero que estaban dedicadas al robo de combustibles del poliducto Medellín-Cartago. Según la información oficial, “la banda había instalado 50 válvulas en municipios como Marsella y Dosquebradas para el robo continuado que a lo largo de los últimos meses alcanzó pérdidas por 4.300 millones de pesos a Ecopetrol”. Según reveló Verdad Abierta, el robo incesante de gasolina y otros derivados de petróleo, bombeados desde la refinería de Barrancabermeja, es obra de funcionarios de Ecopetrol, que les pedían a grupos paramilitares que los ayudaran “a controlar el tubo y ellos nos avisaban cuándo iban a bombear nafta, gasolina o cualquier otro derivado”.

Asimismo, el 18 de septiembre de 2010 se presentó una emergencia similar en Santa Marta cuando ladrones de gasolina provocaron un derrame que contaminó las playas cercanas a la capital del Magdalena: “El derrame empezó la noche del sábado sobre una quebrada que llega al mar. Encontramos en la zona de Don Jaca especies muertas como róbalo, camarón y mojarra, pescados que son parte fundamental de la dieta de los pobladores”. La fuente citada por El Colombiano dijo que “personas acostumbran instalar válvulas al tubo del poliducto, aprovechando que es una zona prácticamente poco habitada y de espesa vegetación”.

Información adicional

  • Antetítulo:Negligencia e imprevisión en la prevención del riesgo por parte del Estado y Ecopetrol
  • Autor:Carlos Victoria, Miguel Amézquita, Eduardo Arias
  • Edición:176
  • Sección:Desastre
  • Fecha:Enero 20 - Febrero 2012
Visto 8287 vecesModificado por última vez en Sábado, 21 Enero 2012 11:39

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